viernes, 16 de enero de 2026
Una batalla tras otra - Paul Thomas Anderson
Convendremos en decir que las películas se han vuelto raras. Que todo ha adquirido un tono un tanto extraño. El dedo se me ha ido y he estado a punto de poner extremeño. Extremo y extraño. Todo, menos lo que quiere ser convencionalmente consciente de que todo es igual que ayer, que hace dos años, que hace diez años y que se pueden seguir contando las cosas como si no pasara nada, como si el mundo no se hubiera puesto patas arriba y como si nuestra vida pudiera seguir contando vacaciones de la infancia, me quiere o no me quiere, tengo un sueño y lo voy a cumplir, subo las escaleras corriendo y cuando llego la canción suena fuerte y me siento como si hubiera ganado y Rocky estuviera en el suelo chorreando sangre. O el otro. Las películas que quieren plasmar el tiempo en el que vivimos no salen de su asombro. Así, algunas películas que son muy buenas, lindan el despropósito. Porque todavía, los creadores, no salen de su asombro, no son capaces de entender qué está pasando. Y aunque estas películas lo cuentan o pretenden explicarlo o imaginarlo siquiera, a veces están a punto de caerse por un precipicio y llevarnos a nosotros detrás. Películas como esta nos tienen todo el rato en vilo porque queremos que sea buena, que esté bien, que nos confirme que hemos acertado, que el director es bueno, que el reparto es excelente, que el mensaje ha de ser correcto. Lo correcto ya está, ya fue. Lo correcto, lo bien, lo ideal, se ha ido. Toca otra cosa y esta película es un retrato desquiciado de lo que estamos viviendo. Tiempos que van deprisa, imposibilidad de saber qué pasa, brutalidad, miedo, desconcierto, constatar que hay gente que se está jugando la vida por salvar algo, lo que sea, una revolución, una idea, su propio culo, nuestro culo. La película es una historia de venganza en tiempos de desastre. Este desastre. Tiempos en los que el fascismo, aunque ya sabemos que técnicamente hay páginas y páginas que nos dicen que esto no es como el fascismo, lo sabemos, lo sabemos, pero el fascismo, digo, está avanzando y gobierna. Estamos gobernados por fascistas en buena parte del globo y tenemos que resistir y no sabemos si resistimos o estamos resistiendo o hay alguien resistiendo. Es una película, no nos flipemos. Y no es una película con mensaje. El mensaje es la película, poniéndonos ridículamente antiguos. Una película sobre un grupo revolucionario que sufre una deserción y una delación y que sobrevive hasta que el poder reacciona ante una señal, ante un trozo de carne que sangra en el mar, y se lanza de nuevo a consumar una venganza que no se llegó a completar. Una lucha continua en la que se mezclan cosas, conceptos, películas y situaciones que nos indican que lo que nos puede parecer grotesco, exagerado, bizarro, extremo y extraño, en realidad, se queda corto ante lo que a las nueve de la noche podemos ver en las noticias de la nueve de la noche. Quizás, hasta que haya noticias a las nueve de la noche.

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