domingo, 31 de octubre de 2021

Muerte

La muerte de Angelo Balkidopoulos no ha sido una muerte cualquiera porque Angelo Balkidopoulos no es un cualquiera. No fue un cualquiera. Pero su muerte es lo que finalmente hace que nos preguntemos si merece la pena seguir pensando en Angelo Balkidopoulos. La muerte es el final. La muerte significa que se acaba. Y que no hay manera de recuperar nada. Cuando mueres, dicen, queda tu memoria, queda lo que has hecho, quedan las efemérides. Recordaremos tus poemas, tus frases célebres, aquel gol que marcaste con la mano, el motivo de tu suicidio, los chistes, las patadas al aire, aquella vez que te caíste por un barranco. Eso dicen. Que cuando mueres se acuerdan de ti. Angelo Balkodopoulos hizo que su vida fuera lo suficientemente especial como para que a la hora de su muerte nos apresuremos a recordar todo lo que hizo. Y lo que no hizo. Y pensemos en la desgracia que supone no contar con él ahora mismo para que nos aconseje y nos guíe en estos tiempos tan turbulentos. Con la muerte nos acordamos de Santa Bárbara. Nos acordamos de los muertos unos días concretos y nos acordamos de los vivos casi cada día. Las efemérides, las fechas señaladas. Hoy hace tantos años. Hoy me acuerdo de él. Hoy recuerdo cuando ella se sentaba delante de la tele y llamaba zarrias a las mujeres que fumaban. ¿Te acuerdas del cumpleaños de tus abuelos? Solo los recuerdas si coinciden con otra cosa. En la muerte todos somos iguales. Este es otro de los dichos más populares. Angelo Balkidopoulos tuvo una muerte sencilla, si se quiere, una muerte dulce, si se quiere, una muerte digna, si se quiere. Y si no se quiere se contará otra cosa. Porque Angelo Balkidopoulos hizo, contrariamente a lo que propugnó toda su vida, todo lo posible por no morirse. Esto tampoco lo sabe mucha gente. Y es ahora, cuando ya se ha muerto, cuando puedo hablar de ello. Puedo hablar de las cosas más tristes esta noche. Los muertos no pueden hablar. Perdonen que no me levante. Angelo Balkidopoulos nos ha dejado. Ya no le veremos más. Le veremos, claro, porque quedan cientos de miles de vídeos, fotografías, imágenes suyas aquí y allá que nos acompañarán siempre. Pero eso no vale para nada. No le veremos más. La muerte de Angelo Balkidopoulos nos sirve para recordar que quizás, después de muertos, no se acuerde nadie de nosotros. Yo pienso recordarlo. No a él, lo otro.  

sábado, 30 de octubre de 2021

Vida


Para tratar la vida de Angelo Balkidopoulos deberíamos tratar primero el tema de la familia. El tema de la familia es un motivo recurrente para tratar asuntos relativos con la vida y en el caso de Angelo Balkidopoulos es más que evidente. Es una familia típica, una familia compuesta por todos los elementos clásicos de una familia. Padre, madre, hermano, hermana y el joven Angelo Balkidopoulos. Con los abuelos y abuelas vivas y los tíos y tías correspondientes. Una familia que al joven Angelo Balkidopoulos le repugnará absolutamente. Para entender la vida de Balkidopoulos hay que saber que siempre renegó de su apellido. Que no se llamaba Balkidopoulos y que tampoco era Angelo. Para entender la vida de Angelo Balkidopoulos hay que tener presente la huída del concepto de normalidad. Una vida escapando de lo que es común, corriente, normal, póngase usted aquí, siga usted esta línea, espere un momento que ahora le atiendo, el horario es de 15.30h a 17.00h, se está llevando mucho ahora, estoy enganchadísimo, lo ví también y me encantó, salgo cada mañana a correr, qué puesta de sol tan bonita. Una vida escapando del perro, de la vida. Una vida dedicada a no vivir. Si la vida es esto, Angelo Balkidopoulos decidió no hacerlo nunca más. ¿Cuándo se torció Angelo Balkidopoulos? Muchos han visto en diversos momentos de su vida el aldabonazo definitivo para esa conversión en lo que Angelo Balkidopoulos ha sido para todos nosotros. Una vida dedicada a la contra. Una vida que es el ejemplo de lo que a todos nos gustaría ser. La vida, qué es. La vida, vivir, saltar, disfrutar, odiar, temer, cantar, amar, ay, amar, amar. Amar, para Angelo Balkidopoulos es sinónimo de vivir. Pero su concepto del amor, del cariño, de lo que quiera que sea eso del afecto, es tan complejo, que en muchas ocasiones se reduce a un mínimo, a una línea, a algo tan de síntesis de tantas cosas que no podríamos imaginar que ese concepto de amor se corresponda con nuestro absoluto de amor. El amor y la vida. Saltar, pedirte una cerveza, no mirar el reloj, eso es vivir. Angelo Balkidopoulos no vivió de esta manera. No quiso vender, no quiso comprar, no quiso caminar, salir a la calle y doblar esa esquina, abrir las cartas del correo, responder al interfono. Para tratar la vida de Angelo Balkidopoulos debemos saber algo de la vida. Y es aquí donde termina todo. 

jueves, 28 de octubre de 2021

Crónica del #plegramenet de octubre. Sociales.


Me olvidaba de esto. Me olvidaba de que tenía que escribir. Sobre el pleno municipal y sus cosas. Justo el día en el que se acaba la pesadilla telemática y volveremos de nuevo a la presencialidad, yo me olvido del pleno. Justo cuando las masas volverán a poblar los pasillos de la casa consistorial, cuando ocuparemos los asientos del público y miraremos con arrobo a los nuestros y con absoluta desconfianza a los del resto de bancadas, yo voy y me olvido, decaído, de escribir sobre el pleno municipal de esta ciudad que antes decía que amaba más que a mi propio corazón y mi alma y mis entrañas y ahora no puedo decir otra cosa que siento que Santa Coloma se ha colado dentro de mí y que ya es parte de mi ser, de mi sentimiento y de mi todo y que cuando hablo yo está hablando también Santa Coloma y que cuando Santa Coloma habla, la ciudad respira conmigo y su aliento es mi vida y mi impulso y viva Santa Coloma de Gramenet que limitas al norte con Francia, al Sur con el Mediterráneo, al Este con Rusia y al Oeste con John Wayne. Y todo esto es fruto de un proceso, un proceso largo y larvado que se va extendiendo en el tiempo, un proceso de desesperanza y de hastío, un proceso de derrota lenta, paulatina, de no haberlo visto venir que esto sería tan extendido, tan así, tan de esta manera. No lo sé. Las palabras ya no quieren salir de mis dedos, las letras ya no se mezclan entre ellas y ni la derrota del Barça, ni nada de lo que me pongáis delante, podrá devolverme la ilusión por el texto largo, por la elucubración, por la alusión velada, por el ripio, por la cucamona, por algo que tenga o crea tener algo de gracia. Los plenos municipales volverán a ser presenciales y nos ahorraremos las conexiones truculentas, los rostros ausentes, las penumbras. Ay las penumbras, ay los contraluces, ay los rostros de cansancio y las miradas perdidas, ay los bustos fijos y los mohines de disgusto, ay los distraídos y las cosas. Las cosas pasando y tú mirando hacia otro lado. Volveremos a disfrutar del pasilleo, ese arte, ese corazón de la política, esas palmaditas en la espalda, ese sentarnos juntos y comentar el tweet, lo que ha dicho Perro Muerto, me habrá dicho algo a mí, seré yo, padre, el objeto de sus chanzas. Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto. Pero de ti hablarán incluso cuando alcances la fama y el honor. Y cuando seas tú, ay, cuando seas tú el que ocupe uno de esos bancos y puedas decir eso de 'en este punto intervendré yo, alcaldesa', ay cuando eso pase. Y vengan a verte familiares y amigos y puedan darte palmaditas y abracitos y la vida se componga de frases y frases y te mires en el espejo y digas, al fin. Plenos presenciales. Críticas contundentes, palabras desde el público, quisiera tener un turno de réplica, los metaplenos, el micro que no va, el frío de la sala, pero el calor de una mirada penetrante que te congele el sentido, que te atrape, esas miradas que te escrutan y se meten dentro de ti, queriendo sacar del fondo de tu negro corazón esa expresión, ese gesto que te delate, que te señale, es verdad, soy yo, lo siento, he sido yo, siempre seré yo, por mucho que me mires con esos ojos y esa cara no lo podrás evitar, soy yo. Pero me distraigo y no hablo de lo que tengo que hablar. Y desperdicio el tiempo tecleando y tecleando, ahora sí, sin ningún fondo, sin ninguna red, sin nada que comentar. 

Por comentar algo, en tiempos a Sociedad le llamábamos Sociales. Y aquí quiero enlazar con una de esas cosas que pasan en los plenos de Santa Coloma y en cómo afrontamos la política local, si como un teatrillo, como una cosa real o como algo que nos acaba volviendo a todos un poco cucu. El tema de Serveis Socials y la reacción a una movilización, a una moción, a un leve rasguño a lo que se presume una campaña aún más triunfal del Parlonato hacia su gloria mayúscula en las próximas elecciones donde no habrá lugar para nada más que para la Excelsior Premium Maximum Gloria Mayoria Absoluta Regina. Nada, una tontería, un tema referente a cierta sensación de que quizás, y solo quizás, Serveis Socials necesite una vueltecita. Pero nada así que sea especialmente traumático para nadie, una cosa de mirar a ver porqué la gente está un poquito quemada y porqué en esta ciudad, que ya sabemos que es un dato que no interesa realmente y que no es lo que debería importarnos, pero que la ciudad con la renta más baja per cápita del AMB tenga los Serveis Socials un poco de aquella manera pues debería hacernos parar un momento para reflexionar e incluso actuar de alguna manera. Pero si nos empeñamos en decir que todo va bien, que la culpa es de otro y que fíjate qué publicación tan hermosa en el Instagram, pues entonces, quizás, solo quizás, se tenga que mover algo desde la oposición. Y si la oposición presenta una moción y si las trabajadoras toman la palabra, eso no debería significar de ninguna manera que la Excelsior Magna Ubérrima Gloriosa mayoría absoluta tenga que ni siquiera parpadear, sino tan solo aceptar la crítica, argumentar que todo va bien y quizás me lo voy mirando. Pero no asumir que la crítica no procede, que las mociones no proceden con alusiones locales a problemas locales, que las cosas no se hacen así sino como la Imperia Summa Magnífica Sancta cree que deberían ser. Y debería saber la Imperia bla bla bla que nosotros ya sabemos todo eso, que nosotros ya lo damos por descontado y que nuestro papel es este y que lo que nos digan no nos va a influir demasiado, ni siquiera nos lo tomamos a mal, porque nuestro papel es señalar que el rey va desnudo o que Serveis Socials necesita una vueltecita y que lo demás nos importa más bien poco. 

Sobre el Pleno municipal puedo seguir comentando muchas más cosas. Pero me gustaría terminar con una reflexión sobre el nivel exigido para hacer según que afirmaciones. No lo he expresado bien y lo del nivel exigido se referirá según algunos a un tema de preparación, pero yo me refiero más bien al nivel de reflexión, al tema teórico, nada que ver con que haya que ser el hermano de Iñaki Gabilondo para ser regidor, teniente de alcaldesa o parte del decorado. Digo que para decir que presentar una moción sobre el traspaso de Rodalies a la Generalitat es algo que no toca en un pleno municipal de Santa Coloma porque por Santa Coloma no pasa el tren y que no solo lo diga un teniente de alcalde, sino que lo repita luego el portavoz del principal partido de la oposición, es algo que directamente hace que aparezca en mi cabeza el meme ese del boom. Ese de un científico en un fondo estrellado que hace boom. Es decir, que en Santa Coloma el tema de Rodalies no nos afecta porque el tren no pasa por aquí. Es que me parece de una tan absoluta ausencia de conexión con lo que es la vida así como entendemos la vida de una manera tal, que ya no sabe uno si es que lo ha leído y no se ha parado a pensar y en qué estaría pensando el que escribió eso. Es decir, que después de hablar de mociones varias y variopintas, sobre muchas cosas, algunas referentes a países lejanos o zonas de conflicto con las que expresar nuestra solidaridad, el tema de los trenes, los ferrocarriles, las rodalies, como que no es algo que vaya con nosotros, porque a bellaterra íbamos corriendo o para ir a nosedónde coges el coche y punto. Es que no sé. No se me ocurre definición más así de la política colomense. 

No hace falta decir mucho más. 

lunes, 25 de octubre de 2021

Destello bravío - Ainhoa Rodríguez


Viva España. España, si no existiera, habría que inventarla. Porque dónde si no se podría hacer una película como esta. Dónde se podría contar una historia como esta y de esta manera. Cómo. El cine nórdico nos ha regalado reflexiones y momentos estelares. El cine latinoamericano es tal. El cine francés, qué decir del cine francés. El cine italiano, al pie de la montaña. El cine alemán, vanguardista y un paso por delante. El cine anglosajón, por catalogarlo de alguna manera, puebla nuestro imaginario. Pero al cine español, cuando le sale, le sale. 

Esta película de Ainhoa Rodríguez, nada más ver que ya estaba colgada en Filmin, me dije, no busques más. Porque ya tenía la pinta de lo que prometía. Una película, que es una historia más común y más habitual de lo que pudiera pensarse. Una mujer abandona a su marido en un pueblo de Extremadura. Al menos, esta es la historia troncal. Que no está contada de forma lineal, ni siquiera está contada. Está ahí porque la vas viendo. Y también ves más cosas. Y ves cosas que parecen muy raras, pero no son tan raras. Aunque lo son. Pero lo son porque nuestra vida es un calco de la vida de tanta gente, una vida que está ahí y donde nos habituamos a circular por un carril y no hay más carril y hablamos y nos contamos y nos decimos y estamos y se nos pasa esto y nada. 

Esta película tiene momentos soberbios. Las intervenciones del abuelico del principio y una frase que es para, esta sí, que el Juanra haga una camiseta en La Tienda o te hagan un tatu si alguna vez te tienen que hacer un tatu. 'No hay que tener miedo nunca, pero lo que sí que hay que ir es con un poco de prevención'. Gloriosa. También es para hacérmelo mirar que la frase que destaco sea de un hombre en una película de mujeres. 

Porque las protagonistas son las mujeres y los hombres son un complemento, un complemento bárbaro, bruto, basto. Y las mujeres las que se rebelan, se extasian, se pierden, se transforman. La escena del relato de la mujer que cuenta cómo de niña su padre era el señor, el dueño, el hombre, y ellas estaban abajo, agachadas, con tanto miedo. Esa escena vale por toda la película. Esa escena es una más. Las mujeres comiendo y hablando, las mujeres contando, las mujeres grabándose en una cinta, las mujeres a las que se les ha hinchado el desto ya. 

No es una película de sketches, no es una película de esas de reírnos de las cosas que hacen en el agro, no es una película panfletaria, no es una película simplemente onírica. Es una película en la que la historia está contada muy, pero muy de otra manera. Y quizás se haga bola. 

Una película para ver si ya estás un poco cansado o cansada de la línea. Con las bragas en la cabeza. Y a la mierda todo. 

viernes, 22 de octubre de 2021

Impressions from Andorra


Andorra. Qué se nos ha perdido en Andorra. L'escapada. No me gusta eso de esquiar y aunque me gustara, qué hago yo con este cuerpo español intentando esquiar. Vamos a Andorra, algún sitio que esté por la montaña, lejos, vamos a quitarnos de en medio y aprovechar uno de esos paquetes de regalo que se nos va a caducar después de muchos intentos infructuosos de escapar. La película se llama escapar. No sabéis lo que está siendo esto. Hay que escapar de vez en cuando o nos volveremos locos. Sonrío mientras escribo esto. También. 

Andorra. Mi padre iba a veces a Andorra. Quiero recordar cuando iba a Andorra, un día, temprano, se iba con algún amigo, lo recuerdo como en un sueño, se iba muy temprano y volvía tarde. No teníamos coche ni nada. Mi padre se bajaba lo normal, paquetes de tabaco, supongo que algo de whisky bueno y mantequilla holandesa. Yo no he ido en mi vida a Andorra. Una vez fuimos a hacer un fin de semana de aventura a la vall de Boí. 

El viaje consiste en un fin de semana a La Cortinada. La Cortinada resulta ser un pequeño pueblo andorrano, pero no es tanto un pueblo como las casas que quedan alrededor de la carretera. Impresiones de Andorra. No me ha gustado Andorra al resultarme poco acogedora. Lo explico. Entras a Andorra, ya te comes una caravana no sabes porqué y entras ya a una especie de sucesión de gasolineras, semi polígonos, tiendas grandes, y vas avanzando por la carretera hasta llegar a algo que no sabes pero que es Andorra la Vella y a partir de ahí tienes que decidir tu camino. Los paisajes son sobrecogedores, eso sí. Esas montañas, ese verde, es increíble. Ahora bien, si nos desligamos de lo que es la naturaleza, el conjunto es poco... bonito? No sé si bonito es la palabra, pero no siente uno que aquello sea un lugar visitable, paseable, donde pararte a tomar algo. Pararte a tomar algo. Es todo como poco natural. 

Eso es. Poco auténtico. 

Una impresión quizás condicionada por las expectativas o por no tenerlas. Comer y eso, y fuimos finalmente a dar un paseo para comprar. Comprar en Andorra. Ese clásico. Somos tan torpes que no supimos verle la gracia a la compra andorrana. No supimos encontrar ese descuento, ese ofertón, esa cosa que merece la pena ser comprada en Andorra. Somos muy torpes. Solo el último día entramos en un super para comprar lo normal. Queso. Mantequilla holandesa. Alcohol. Y chocolate. Y ya. 

Y en eso ha consistido Andorra. Ni una triste colonia y mira que hay perfumerías. Fuimos a comer a Escaldes-Engordany y descubrimos que en realidad es lo mismo que Andorra la Vella. Fuimos a dar una vuelta por la ruta del Ferro, naturaleza y eso, bien. Fuimos al Roc del Quer, mucha gente, pero muy bonito todo. Ya he dicho lo de los paisajes sobrecogedores. 

No hay mucho más que decir. Andorra, l'escapada. 

jueves, 21 de octubre de 2021

Payaso


En el ocaso de mi vida, cuando ya mis ojos a duras penas se mantienen abiertos después de cualquier cosa, quiero recordar aquellos momentos felices en los que juntos gozamos de la sana y fértil amistad que nos enriqueció sin medida. Ahora que ya no soy capaz de recorrer tres pasos sin que las ventosidades arruinen mi paseo, me parece mentira que yo fuera aquel que pudo hacerlo todo y que todo hacía sencillo. Es en este momento en el que mi pelo desaparece y me crece en lugares donde nunca tuvo ningún sentido, cuando me explayo contemplando mi vida como en una serie de imágenes dichosas y tal. Es, como digo, el momento de irse despidiendo de todo esto y prepararnos para otra vida, mejor, si es posible, que la que hemos vivido. Porque con todo, la vida que se nos ha dado, la vida que hemos conseguido sortear y bandear como si fuéramos artistas pero siendo meros payasos, ha sido gloriosa. Y no podemos parar de recordar todos esos momentos en los que estuvimos juntos, riendo, alborotando, haciendo perder el tiempo a los que no pensaron jamás que su tiempo tuviera valor, robando de aquí y de allá lo que creíamos que era común, farfullando canciones sin letra, asaltando la vida, en definitiva, como solo las personas que payasos hemos sido sabemos advertir. Me gusta pensar que he sido un payaso. No, no soy payaso, dice la canción. Payaso no. En los últimos momentos de mi vida, cuando todo se termina y suenan en mis oídos las voces que ya nunca más escucharé, o resuenan, mejor dicho, es cuando quiero que también escuchéis mi voz. Mi gastada voz. Mi desagradable voz de viejo payaso. Payaso.  

miércoles, 20 de octubre de 2021

El Libro Rojo


- Entonces ¿lo tenéis?

- ¡Lo tenemos!

- ¿Lo tenéis todos?

- ¡Todos!

- Entonces, si lo tenéis todos qué es lo que os ha parecido.

- ¿El qué?

- El libro.

- ¿Qué libro?

- Yo a veces no sé si estamos por la labor o si estamos solo por estar. Me pregunto, y lo digo muy en serio, si estamos en esto porque toca estar en esto, por la sensación de formar parte de un grupo numeroso, o porque tenemos el libro en la mano y con el libro en la mano pues ya tenemos el libro en la mano y con el libro en la mano nos miramos los unos a los otros y tenemos el libro en la mano y con el libro en la mano estamos. Se me quitan las ganas de todo, de verdad. No es la primera vez que me pasa, pero es que esta vez es ya como demasiado. De qué sirve el libro si no os habéis leído el libro. De qué sirve, de verdad. 

- ¡Hemos leído el libro!

- ¿Y entonces por qué me decís que qué libro? ¿Queréis volverme loco?

- ¿A quién?

- A mí.

- No.

- Entonces, si tenéis el libro y habéis leído el libro sabréis qué es lo que tenéis que hacer a partir de ahora. 

- Sobre qué.

- Me va a dar un ataque. Otro ataque. Yo que sé.

- Es que el libro tiene muchas frases sobre muchas cosas y hay cosas de las que habla el libro que no se sabe a qué te estás refiriendo.

- Pues a qué cosa me voy a referir, por favor. Pues me refiero a la cosa de la vida, de la revolución, de cómo tendría que ser todo, todo eso.

- De eso el libro no dice nada.

- ¿Cómo que no?

- No. 

- Pero a ver ¿qué libro os habéis leído?

- Éste. El rojo.

- Pues a ver, abrir el libro al menos y leerme la página 20 por ejemplo. 

- Volumen 10. Civilización en transición. Volumen 11. Acerca de la psicología de la religión occidental y de la religión oriental. Volumen 12. Psicología y alquimia...

- Pero es que este rojo no es... Este es otro, joder.

- Pues ahora ya...


martes, 19 de octubre de 2021

Fiero disparo


Cuando era pequeño, había en mi casa un libro que trajo mi padre sobre el mundial 82 de fútbol. El libro era una enciclopedia del fútbol, con biografías de un montón de jugadores y momentos estelares del fútbol así como un resumen de los mundiales. Uno de los jugadores que aparecía y con foto, era Denis Law. Un futbolista escocés de los sesenta y principios de los setenta. De él se decía que tenía un fiero disparo. O que tenía un ojo oceánico. O que tenía una pierna hercúlea. O que tenía un fabuloso sentido de la orientación en espacios amplios. O que podía volar a tu alrededor y que notases una leve brisa pero nada más porque era rápido como la rapidez y listo como la listeza y no habías ni siquiera comenzado a preguntarte porqué ese birujillo en el cogote cuando él ya estaba en otra parte. O bien te había atrapado. No te puede atrapar nadie si no quieres. No tienes amigos que tengan un fiero disparo como Denis Law. Tienes amigos que tienen más bien un buen sentido de la colocación y una mata de pelo atrás como la que tenía Graeme Souness, que repartía unas ostias, unas buenas entradas a la altura de la cintura, patadas de las que luego te quedas mirando al rival diciendo, vale, le he dado, pero no nos pongamos ahora melodramáticos. Te he dado, circula. No mires tanto. Qué miras. Una buena mata de pelo atrás y un buen bigote que deje constancia de que por aquí ha pasado Graeme Souness. Un fiero disparo como el de Denis Law, que tuvo una lesión de rodilla y le impidió jugar la final de la Copa de Europa con el Benfica y a partir de ahí, dicen los videos, comenzó su cuesta abajo. No volvió a ser el mismo. Y acabó jugando para el Manchester City, el equipo rival. No hemos dicho que su equipo de toda la vida fue el Manchester United. No hemos dicho tantas cosas. Tantas cosas que nos callamos para que luego aparezcan como haciendo una analogía del efecto paralaje, que yo te lo sabría explicar pero que me cuesta también porque son cosas que aprendí hace tiempo y que muy posiblemente en el propio tiempo en el que las tuve que aprender tampoco es que las tuviera muy por la mano. Denis Law era escocés como Graeme Souness. También era escocés Kenny Dalglish, que jugó en el Liverpool, junto con Graeme Souness. Pero un fiero disparo solo lo poseía Denis Law. Denis Law jugó su último año de carrera futbolística en el Manchester City y jugó su último partido contra el Manchester United precisamente. Y resulta que el último gol que marcó en su carrera fue contra el Manchester United. Y resulta que ese gol envió a su Manchester United a la Segunda división. Y fue un golazo, que no fue de un fiero disparo, pero que tuvo su qué. Es un gol en el que un jugador del City se interna en el área y dispara, pero el tiro sale mal o rebotado y el balón le cae a Law que marca de tacón. Y cuando se da cuenta de que ha marcado el gol baja la cabeza y no lo celebra. Hay un compañero que viene a él y le da como bofetadas en la cara. Y él que no. Inmediatamente pide el cambio y se va. Están jugando además en el campo del Manchester United. Johan Cruyff también jugó su último año como jugador en el Feyenoord, el máximo rival del club de toda la vida de Cruyff, el Ajax. Y el tío, con 36 años o así, hizo un año que se te va la pinza. Como cuando se te va la pinza escuchando la tormenta eléctrica de Neil Young tocando el Love and only love en el rock and rio en Madrid, y piensas que eso no se tiene que acabar nunca. Hay momentos que no se acaban nunca en tu cabeza. Esa vez que. O aquella. Ese gol de Cruyff yendo a centrar y la bola bota rara y se va colando para dentro y Cruyff dice, pff. Patillas, melenitas, piernuchas, bigotorros, césped irregular. Un fiero disparo. Un regate seco. Un arranque que deja a dos jugadores sentados. La delantera estadounidense que choca contra todos y acaba colándotela, Alex Morgan, como si fuera el Torpedo Müller. El fútbol ahora parece que nunca pasa, que no hay partidos, que no se está jugando. Un fiero disparo. Una bola suelta. El vientecillo de octubre que no sabes si hace frío o calor. 

viernes, 15 de octubre de 2021

Los reyes de la noche - Carlos Therón y Alfonso Valor


Vista la serie Los Reyes de la noche, una suerte de adaptación libérrima de la rivalidad en las ondas que se viviera en los años ochenta y noventa entre los periodistas deportivos José Ramón de la Morena y José María García. La historia sonará a chino para la juventud que hoy en día esto de la radio deportiva debe verlo como una cosa, no ya de boomers, sino de dinosaurios. Radio deportiva. Escuchar la radio por la noche, acurrucado en la cama, las entrevistas, las noticias explosivas, los escándalos, los fichajes, despellejar a este o aquel, la musiquita melancólica cuando se habla de algo tonto, programas hechos por hombres muy hombres para ser escuchados por hombres que quieren sentir que ese que habla es como tú. La pugna entre una manera de hacer radio digamos joven y con algún que otro acento semi progre, como era el caso de José Ramón de la Morena, y esa radio de escándalo, populista, rebelde contra el poder pero al mismo tiempo completamente apegada a lo más rancio, que era José María García. Y que podían ser intercambiables entre sí. José Ramón de la Morena como buque insignia de la Ser, ese faro de la España progre que por el día era culta, divertida, moderna y por la noche pretendía hacer pasar el fútbol y el deporte como algo que podía ser intelectualizado aunque el propio de la Morena alardease de tío de pueblo, sencillo, de Brunete, el tío nosequé y todo aquello. Por su parte, José María García representaba otra cosa, diferente, el fútbol y su autoparodia. Un comecocos, el opio del pueblo, pero quién no estaba enganchado a uno o al otro. 

La serie viene a representar los primeros tiempos de la ruptura entre estos dos monstruos de la radio que un día formaron parte del mismo equipo hasta que Jota o Joserra se independiza y arma su propio programa. Y cómo el viejo, Paco Maldonado, el Cóndor (en la vida real el Butanito), sigue manteniendo el trono a base de las peores artes, esquivando además los golpes que le lanza el joven. 

Aunque la serie se encarga en cada episodio de recordarnos que no hay una traslación real de la pugna entre estos dos, todo encaja. Hasta el nombre de Jota Montes (JOSERRA MON de la Morena) no es casual. Así que la serie es entretenida en grado sumo para quienes vivimos aquella pugna. Yo, ya lo digo ahora, era de De la Morena, aunque muy poco tiempo después vi que en realidad De la Morena era un populista bastante manipulador que, además, no le guardaba ninguna simpatía a mi equipo, el Athletic Club, o a tótems de nuestra historia, como Javier Clemente. Cosa que, en cambio García sí que hacía. En fin.

La serie, como digo, está bien. Sobre todo en los tramos en los que aparece Javier Gutiérrez como Paco Maldonado / José María García, y la caracterización de su equipo de crápulas. Habría que saber quién es quién en la vida real. Pipi Estrada... quién más. Pero pierde un poco en la parte de Miki Esparbé como Joserra. Quizás está bien en su papel de malo, de su transformación en segundos de persona como blandurria, a una mirada criminal. Pero le falta, para quienes escuchábamos a De la Morena, ese puntito carajillero, ese puntito sucio, ese puntito con el que pretendía hacerse pasar por uno de los tuyos. 

Hay una subtrama, la que trata sobre el programa nocturno, el mítico Hablar por Hablar (parlar per parlar en su época catalana) y la pugna de la periodista por hacerse un hueco. Mil puntos para la coprotagonista de esa trama, otra De Molina de Linares. 

Y la serie acaba y acaba justo cuando empieza digamos el enfrentamiento de verdad, de poder a poder. No se sabe, creo que no habrá, si habrá continuación. Una lástima, porque todo ese mundo y sus peleas prometía emociones fuertes. Ríete tú de los youtubers y los twitcheros.   

jueves, 14 de octubre de 2021

La ley de la calle


El tema es sencillo. Una fuerza política absolutamente perdida que busca mantenerse en el candelero de la manera que sea. Pierde su razón de ser y tiene que resituarse en un espacio que le sea propicio, intentando contener con fuego lo que es un incendio. Ciudadanos es esa fuerza política, buscando que lo que todos asumimos ya como inevitable, lamentablemente, inexplicablemente, el aumento o la entrada de la extrema derecha en nuestro consistorio, no les afecte principalmente a ellos. Buscando ser el remedio y a la vez la enfermedad. El asunto es el que sigue. 

Hay un edificio en el Passeig Llorenç Serra que está en condiciones no desconocidas por esta ciudad en la que edificios o comunidades como esa no escasean. El edificio es propiedad de un banco, el BBVA, que se desentiende de lo que allí ocurre. No es que se desentienda de lo que pase en cada casa, se desentiende de su responsabilidad como propietaria del edificio, de su mantenimiento, de los inquilinos, de los propietarios, de los que allí viven. Porque el edificio es suyo. Así que en ese edificio, o a ese edificio, han ido a parar diversos grupos de personas en los que conviven personas de todo tipo. Personas que en algunos casos han causado problemas de convivencia en el barrio desde hace meses. 

Un día, alguien me advierte que se están recogiendo firmas para protestar por la situación causada por estas personas que viven en este edificio. No se sabe quién está recogiendo firmas, pero no parece, en principio que esté detrás la extrema derecha que podría aprovechar todo esto para meter gasolina. Desde el grupo municipal de En Comú Podem, nos ponemos a indagar, hablamos con gente del barrio, efectivamente hay mucha gente cabreada, quienes están recogiendo firmas en principio no están difundiendo un mensaje racista, xenófobo o contra la okupación. Simplemente les preocupa que de un tiempo a esta parte, el clima en el barrio ha cambiado para mal. Junto a este edificio y las condiciones en las que viven, se me ocurren otros condicionantes para que esto ocurra. No entraré. 

Como grupo municipal hacemos una pregunta en el Pleno Municipal sobre el edificio, en ningún momento señalando a ningún colectivo, o haciendo mención a alarmismos, inseguridad, etc. Nos proponemos señalar al propietario del edificio, al banco, para que se haga cargo de las condiciones de vida de la gente que ahí vive y que el Ajuntament sea quien meta en cintura al propietario del edificio para que esas personas no se vean envueltas en algún suceso terrible debido a las condiciones en las que viven. Incluso hacemos mención a la recogida de firmas de los vecinos y a nuestro temor a que de esto se pueda aprovechar algún movimiento xenófobo o de extrema derecha.

Y en esto aparece Ciudadanos, con su mensaje sobre el miedo, la delincuencia, los robos, la inseguridad, las okupaciones, con mociones en el pleno y finalmente apareciendo en el barrio para crear ese estado de opinión que sea propicio a sus intereses. Nadie defiende tus intereses, vecino, solo nosotros lo hacemos. Rápidamente se ponen en marcha medios de comunicación que aparecen en Santa Coloma para poner voz a ese miedo de los ciudadanos. Esta ciudad es el chollo de los delincuentes. En esta ciudad los delincuentes hacen lo que quieren. Qué pena de ciudad. Qué pena de políticos locales que por mantenerse en el consistorio en las próximas municipales son capaces de lo que sea. Incluso de ensuciar de manera irremediable la convivencia en los barrios. 

Los responsables municipales se mueven, naturalmente, al son de lo que marcan los medios de comunicación y seguro que ya están viendo de qué manera sofocar esto. Más policía, más efectivos, nuevas publicaciones en las que, en cierta manera, se da razón a los que piden más mano dura. Pero sin entrar en el fondo de la cuestión. 

Y mientras tanto, la gasolina se va echando sobre una ciudad que no necesita pirómanos, que no necesita a políticos que se crean el Juez Dredd, que no necesita más Di, sino menos. Y más entender las condiciones de vida y de precariedad en las que se mueve una parte de nuestra población y poner remedio no desde la mano dura y la policía como remedio de todo. Hace falta entender quién está detrás de esos edificios dejados de la mano de dios, acometer los problemas de vivienda y no crear problemas que nos mantienen en lo superficial sin entrar en lo profundo. 

Que es necesario un debate en la izquierda sobre la seguridad y la convivencia más allá de las palabras de enojo contra los populismos de derecha, seguro. Pero en Santa Coloma, no podemos permitirnos aprendices de brujo.

miércoles, 13 de octubre de 2021

Dune - Denis Villeneuve


 Cosas que hay que decir sobre esta película. Muchas. Y casi todas buenas. Lamentablemente, no puedo abundar mucho en este tema porque no tengo la cabeza puesta en esto mientras escribo. Son otros los asuntos que colapsan mis pensamientos y no me dejan concentrarme como debiera. Son casi las nueve de la noche y estoy escribiendo esto como un pretexto para poder ir aumentando el contador de publicaciones. Sin ton ni son. Son las nueve de la noche y casi no sé qué decir sobre una película de dos horas y pico que vi hace solo dos semanas. O fueron tres. No lo sé. 

No he visto Dune, la de David Lynch. Y si la he visto la he olvidado absolutamente, porque nada de lo que apareció en la Dune que he visto me resultaba ya conocido. No tenía ni idea de lo que iba a ver. Salvo que ganaban los buenos, porque sí que he visto algo de la película, el otro día, el final nada más. No sé de qué va nada de lo que se cuenta, no conozco los libros, no entiendo porqué debería estar contestando todas estas preguntas que me hacéis todo el rato. Siempre. A cada momento. Preguntas y más preguntas sobre la película, sobre esto, sobre la vida, sobre lo otro. Preguntas y comentarios. Observaciones. Toda esa mierda. Yo ya no estoy ahí, yo quiero estar en otra parte. Es una película larga, larga y larga, pero que no se hace larga. La pena es que la vi por la noche, en una sesión de tarde y habíamos cenado fuerte. Y me dio sueño. Y hubo algún momento en el que estaba un poco entre pinto y valdemoro.

Qué me pareció la película. Pues bastante bien. En serio. Todo eso que parecía un rollo patatero en la Dune de Lynch en esta parece como más entendible. Y así las cosas, pues es una peli con sus cosas así del espacio y que no son en realidad del espacio, sino que son un pretexto.

Os voy a decir la verdad, hoy he estado escuchando las intervenciones que hace Sergi Pàmies en Rac1, comentando pelis, y ha comentado Dune. Y ha dicho que los listos dicen lo del pretexto para hablar de las historias del espacio. Y no me he podido resistir. Me hace mucha gracia cómo cuenta las cosas. Ya lo he dicho otras veces. 

Sale Bardem. Se me ha olvidado cómo se llama Bardem de nombre. 

Si es que no estoy. 

martes, 12 de octubre de 2021

Españolear


Hoy es 12 de octubre y no hay nada que celebrar, salvo si te llamas Pilar y tienes la costumbre de celebrar tu santo. Salvo eso, qué. Hoy es 12 de octubre y cada 12 de octubre nos toca polemizar en torno a una efeméride. Una efeméride, una fecha que hemos convenido desde tiempo inmemorial que significa algo. O que no significa nada. O que significa algo terrible. Hace poco he escuchado una conferencia por parte de un profesor mexicano, Rubial de apellido, sobre los mitos de la Conquista. La Conquista. No sé si cuando acabó terminé de discernir muy bien si los españoles éramos los malos, parte de los malos, bastante malos seguro, etc. Nos va discutir sobre lo que pasó. Nos va también y mucho, reivindicar aquello que ya nadie tiene el discernimiento de reivindicar. Así, tenemos que ver cómo una nueva hola de hombres con barbas puntiagudas, se relamen con grandes palabras, con epopeyas, con cantares de gesta, con grandes labores civilizatorias, con toda esa mierda de jerga que desprende un hedor insoportable a rancio. Y sin embargo, esa ranciedad, sigue vendiendo, esa ranciedad parece ser ahora lo que va a la contra. Y así, pueden seguir apareciendo cenutrios diciendo barbaridades sobre la conquista y su labor civilizatoria, sin que recaiga sobre ellos ni el peso de la ley, ni el peso que debería ser más terrible, de la indiferencia. 

Así que nos toca cada 12 de octubre indignarnos por que en este país hay fachas y también hay gente que ahora también se denomina de una izquierda en retroceso o que avanza, que reivindica los valores patrios, las old fashioned ways, los viejos tiempos, y esos valores que al final compartimos todos, de derechas y de izquierdas y que han sido arrinconados en aras de una modernidad que, por una vez que llega más o menos a tiempo a este país, resulta que tampoco nos gusta. No hay nada que celebrar, si es que no te llamas Pilar. Reivindicar de cualquier manera nuestro paso por las tierras americanas, parece una broma, pero es lamentable saber que hay una mitad del propio país que se cree realmente que cuando se mira por las mañanas en el espejo, está viendo a un sucesor de Hernán Cortés, dispuesto a comerse el mundo, votar a Brios, santiago y cierra España, españa y yo somos así señora. 

La verdad es que hoy toca asustarse, mofarse, reírse, cagarse, en los patrioteros de brummel y copa de coñá, que han resucitado en estos años en los que se ha tocado a rebato para salvar la unidad nacional. Hoy toca bufarse de la bandera, del escudo, de la pinta, la niña y la santa maría. Hoy en la tele han puesto Gigante, con Rock Hudson y James Dean y la increíble Liz Taylor. Una peli para jugar al despiste, supongo. Pero con la banderita en el costado. Y la peli, entretenida al menos durante la primera hora, luego se vuelve un poco pfff, pues con el logo al lado, pierde. 

Hoy toca eso, mañana tocará otra cosa.

Lo de construir un país moderno, desligado de la herencia casposa de lo casposo, de la tradición, de eso tan rancio de españolear, ya lo vamos dejando para otra generación, o para la siguiente. No tenemos prisa. 

Felicidades a las pilares.  

viernes, 8 de octubre de 2021

Extra largo


Ven, tú, sí, tú, camina conmigo. Salgamos de esta situación juntos. Hagamos el recorrido que nos llevará por las sendas que nadie se ha atrevido a recorrer. Compartamos. Seamos. Ven conmigo. Ven y camina conmigo, con paso firme y la mirada limpia. Asumamos el mandato. Seamos la voz de los que no la tienen. Seamos el brazo de quien no puede alzarlo. Sumemos nuestros alientos a un impulso colectivo. Utilicemos lo que hemos aprendido para alumbrar la vereda. El flujo de nuestro poder nos llevará a donde nos propongamos. Tengo un libro. Tengo una botella. Tengo un balón. Somos dos. Estamos juntos y conocemos cuáles son los peligros y los problemas. El sinsabor y la pesadumbre. La tristeza y el miedo. El consuelo del sabernos juntos y caminando con paso firme, con la mirada limpia. La mirada limpia y la frente despejada. A veces, en la noche, siento que me quedo desnortado. Siento, como por momentos, que se desvanece toda mi energía, toda mi ilusión, toda mi fuerza. Pero renazco, bullo, revivo. Revivo era un futbolista israelí del Celta de Vigo. Haim Revivo. Un delantero fino y que era más mediapunta que otra cosa, pero muy bueno. De repente, cuando todo parezca perdido, me acordaré de que estás a mi lado. Temblando de miedo, sudando a mares, con los escalofríos del que siente que ya está todo echado a perder, cuando parezca que no hay posibilidad de seguir adelante, cuando el final del camino parece que ha llegado, siempre hay otra cita que podemos utilizar como gasolina para ir tirando. El amor de mi vida has sido tú. El invierno llega aunque no quieras. Caballo le dan sabana porque está viejo y cansado. El vino que tiene asunción no es blanco ni es tinto ni tiene color. Music, makes the people come together. Sí. Son muchos los caminos y solo uno el verdadero. En un país como el nuestro. En tu país. Albergamos grandes esperanzas. Me comprometo, ante todos vosotros, a inmolarme en nombre de algo superior. Sé que encontraré algo superior que merezca la pena. Algo extra largo. Algo especial. Algo premium. Algo de categoría extra. Una cima de montaña. Un Mont Ventoux de la vida. Corramos como desesperados por la plaza, Corramos como desesperados por el paseo alameda. Sorteemos los balonazos y los perros. Tengamos un perro juntos. Enfrentémoslo a otros perros cuando paseemos. Seamos felices tú y yo, como el Bayern de Munich de 1976. Seamos una maquinaria compacta y perfectamente engrasada. Seamos eso que conocemos como un equipo. Estamos preparados para asumir los retos más importantes. Nunca me venderé. Nunca seré indigno. Nunca traicionaré a mi clase. Nunca señalaré a los míos. Nunca te arruinaré la vida. Nunca viviré en una casa con piscina. Nunca saldré de la calle Sant Joaquim. Suena la canción. Cuando el amor llega así de esta manera, uno no se da ni cuenta. El guamachito florece. Caballo le dan sabana. No se dan de cuenta que un corazón amarrao. Es caballo desbocao. Es tu cumpleaños y no lo hemos celebrado. Pero es viernes y seguro que algo encuentras. Tenemos problemas. Tenemos muchos problemas. Nos estamos complicando la vida. Dame la mano, hermano americano. Uno no tiene la culpa. Me asomo al balcón y no te veo como no te he visto nunca. Se va por la mañana con su pasito apurao. Esto está siendo extra largo. Pero somos tan jóvenes y tenemos tantos abrazos que darte. 

miércoles, 6 de octubre de 2021

Crock of Gold: bebiendo con Shane MacGowan - Julian Temple


Para elegir la foto que ilustre el texto ya he tenido un dilema. Poner una foto del Shane MacGowan actual, absolutamente hecho polvo o poner una foto de Shane MacGowan en todo su esplendor. Una foto negaría a la otra, una foto de Shane MacGowan hecho polvo sería como aleccionadora, moralista, mirad cómo se acaba si se porta uno como él. Y la foto de él joven podría decir que nos negamos a reconocer que todo su talento, toda su gracia, todo su todo, le ha dejado en silla de ruedas y con una vida que se aleja de la de sus propios héroes, esos irlandeses borrachos y talentosos que vivieron y pasaron como cometas mientras él se va apagando ahí, ante nuestros ojos, y nosotros nos quedamos con la imagen del punk zumbado porque nadie quiere ver al decrépito Shane. 

La vida de Shane MacGowan en un documental promovido por Johnny Depp, que aparece en el documental como uno de los entrevistadores del cantante. Dirigido por Julian Temple, que es toda una garantía para esto de los documentales musicales. Un Johnny Depp que, como digo, aparece en el documental haciendo algunas preguntas y en plan colegueo, pero que no cae especialmente bien. De hecho, el propio Shane MacGowan, y aquí igual me estoy pasando y no soy consciente de cómo está, no cae tampoco realmente bien, más allá de la situación en la que se encuentra. En fin. Este es mi baremo, me cae bien o no me cae bien. 

El documental cuenta la vida de Shane MacGowan, desde su nacimiento en Irlanda, su vida campestre, su relación con el folclore y las costumbres irlandesas, su paso a Londres, su relación con sus padres que también tienen un documental, su desubicación, el inicio del camino de la autodestrucción o el de no encontrar salida a una real desubicación de tiempo, espacio y lugar, su hallazgo del punk como forma de expresión, nueva desubicación post punk y hallazgo de la recuperación y adaptación de lo tradicional como forma de expresión también punk, éxito, mucho éxito, ida de pelota, no retorno y cuesta abajo. 

Todo esto con la música de The Pogues principalmente como banda sonora, así como de las bellas tonadas irlandesas o de otras músicas que ilustran perfectamente el documental. Por ejemplo, el Golden Hair de Syd Barrett, adaptación de un poema de James Joyce, uno de los héroes de Shane MacGowan. O el Silver Machine de Hawkwind para ilustrar un viaje de ácido. En el documental también aparece Bobby Gillespie, de los Primal Scream, por ejemplo, o periodistas que han seguido su vida y mención especial para Gerry Adams, dirigente del Sinn Feinn que, después de haber leído el libro de No digas nada, pues es una bajona importante porque qué hace ese tío ahí haciéndose el enrollado. Feo detalle. Irlanda, los irlandeses, su folclore, sus personajes históricos, sus poetas, sus revolucionarios, sus sublevaciones, el IRA, la relación con los británicos, la provocación, más punk, todo eso sale y sale todo el rato y si te gusta eso, te vas a extasiar, y si te cansa el tema de la beatificación irlandesa y de lo irlandés, pues también te vas a extasiar, porque el propio personaje Shane MacGowan es una sublimación de todo. 

The Pogues. Ya sabréis que a mí The Pogues no me hacen mucha cosa o más bien, nunca les presté atención. Reconozco haber bailado y mucho con Fiesta por decir Almería once again en alto, y la de Dirty Old Town descubierta en tiempo reciente. Lo demás me suena o bien a canciones lentas que yo que sé o bien música tradicional irlandesa que, si no me gustan los Celtas Cortos, pues ya te puedes imaginar. Igual con la edad, si me pusiera, le encontraría la gracia, como se la he encontrado a otras cosas o a la propia canción Dirty Old Town. 

El documental merece la pena bastante. El tipo es un punk, patriota, creyente, poeta, y sobre todo un frontman tremendo. Tiene respuestas ingeniosas, otras veces se nota que tiene el cable pelado, las más que se la bufa ya todo. 

Pero esto es lo que hay. Está en Movistar. 

martes, 5 de octubre de 2021

Todo el mundo odia a Iván Redondo


 Y no sé porqué, no he visto la entrevista de la que todo el mundo habla. Pero sí, yo también, yo también digo que buah, Iván Redondo. Un asesor. El asesor que se cree que sabe y no solo que sabe, el asesor que ese cree que decide. El asesor que se sabe superior no solo a su asesorado, sino que se sabe mejor que todos los demás y que todos los de los demás partidos, que podría hacer lo mismo aquí y en cualquier parte. Quién te va a querer. No te puede querer nadie, Sales, haces tus cálculos, tus predicciones, cuentas tus batallas, a quién conociste, con quién has trabajado, tus éxitos. Un día volverás .

Todo el mundo te odia. Nadie te conoce cuando estás fuera. Nobody knows you when you're down and out. Nadie hacía bromas sobre ti cuando estabas en lo más alto. El consejero áulico. El estratega. El inspirador de las jugadas maestras. Nadie se atrevía entonces. Todo el mundo teme al consejero, al estratega, al asesor. El asesor que sabe que su papel es efímero, que jamás va a llegar a ser el que está delante. Pero un día, y ese día siempre sabes que puede llegar, porque te miras en el espejo por las mañanas y dices, seré yo, ese día, ese día sales y todo el mundo se ríe de ti. 

Gente que quiere dedicarse al mundo de la política, que quiere hacer carrera política, se ríe de Iván Redondo y le considera ya un pobre payaso. Con sus piezas de ajedrez en el bolsillo, con sus palabras inglesas. Gente que quiere hacer carrera en política considera que lo de Iván Redondo no tiene nombre. Pero bueno, qué falta de escrúpulos, pero dónde vamos a llegar a parar. Gente que quiere hacer carrera en política critica a Iván Redondo porque no se qué de la integridad. Nadie te quiere cuando estás fuera. Nadie se acuerda de ti nada más que para pegarte una patada en la cabeza. 

Todo el mundo se ríe de Iván Redondo. Cómo hemos podido estar en manos de esta gente. Cómo ha podido pasar. Cómo alguien así ha podido ser alguien en este mundo de la política, lleno de gente sensata, respetuosa, amable, íntegra, leal, compañeros y compañeras, cómo ha podido pasar. A quién se le ocurre, tener a un asesor como Iván Redondo, que solo dice chorradas, al mando. Es atroz. La política. 

El asesor al que nadie quiere, pobre asesor. Quién quiere ahora al pobre asesor. Nadie quiere al pobre asesor. No he visto la entrevista. Pero me fío de vosotros. Decirme qué tengo que hacer y qué tengo que votar, que sabéis más. 

lunes, 4 de octubre de 2021

Más grande de la historia


De la historia de siempre. De la historia de todos los tiempos. La más trascendente. La más definitiva. La más. Siempre. Todo. Historia. Épica. Grande. Siempre. Todo. Más. Vamos a hablar de las cosas más grandes que jamás hemos visto. Las cosas que hemos vivido son las más. Nadie lo ha vivido antes. Yo me imagino a Salvador Seguí poniendo en riesgo su vida hasta que finalmente lo matan, organizando huelgas, movilizaciones, mítines. Hasta que finalmente lo matan. Lo matan pistoleros a sueldo de la patronal. Yo me imagino a Salvador Seguí diciendo que dónde vas. La más grande de la historia. Lo más grande que jamás se ha visto en nuestra historia. Lo más reciente. Lo más antiguo. Lo más heroico. Una reacción popular histórica. Una masa en la calle de gente que nunca antes se había visto. Una movilización heterogénea, con gente que está a favor de muchas cosas distintas y de una sola. Una sola cosa que nos une a personas que no pensamos igual. Igual que quién. Igual que cuántos. Pensar igual. Tener que pensar igual que los demás. No. No siempre. No, nunca. Se cumplen cuatro años de  una movilización popular sin precedentes en la historia de Catalunya. Con precedentes en la historia de Catalunya. En libertad. En democracia. Salvador Seguí haciendo un mitin para decirle a sus bases que tienen que volverse a su casa, que la huelga se ha ganado y que es hora de seguir con otras cosas. Salvador Seguí cosido a tiros. Salvador Seguí, el Noi del Sucre. Solidaridad Obrera. Confederación Nacional del Trabajo. Sabes mucho. Pero no sabes tanto. Sabes mucho. Pero no sabes tanto. Se cumplen cuatro años de una movilización histórica. Contra la represión, contra la brutalidad policial, contra la manía de resolver los problemas a palos. Nos tiramos a la calle muchos y muchas. Yo no sé si me tiré mucho a la calle, la verdad. Creo que el día 3 salí a la calle en Santa Coloma pero no fui a Barcelona. Huelga de país y todo aquello. Qué queda. El Twitter y nuestras peleas en Twitter. Una lengua en retroceso porque se ha iniciado una carrera hacia la solidificación de un espacio que no se quiere permeable. Da igual lo que diga. En realidad este texto con la foto de Salvador Seguí no es más que una pérdida de tiempo y un remedo. Remedo o sustitutivo o una especie de tapadera. En realidad ya me da un poco igual escribir un texto sobre esto. Sí que me interesa Salvador Seguí. El otro día tuve un libro con la obra integral, creo, de Salvador Seguí. No me lo compré porque yo que sé porque no me lo compré. No encontré un libro sobre Ángel Pestaña, por ejemplo. Me interesa. Me interesa. Pero no sé para qué. Quiero ver la entrevista con el consejero, el asesor, para ver qué aprendo y así sí, poder escribir el texto que realmente me interesa. Me pongo a ello. Si es que no me distraigo antes con otra cosa. Una cosa importante. Una cosa grande. Histórica. La más grande de la historia. 

viernes, 1 de octubre de 2021

20 años sin Silvio


 Hoy se cumplen 20 años del fallecimiento de Silvio Fernández Melgarejo, rockero sevillano de estilo inclasificable y tan particular que llamarle simplemente rockero se queda bastante corto. La vida y obra de Silvio está recogida en sus discos y en un documental que se llama A la diestra del Cielo que recomiendo a todo el mundo que quiera ver y escuchar cómo alguien con un talento descomunal pero tremendamente particular puede al mismo tiempo ser infinitamente desgraciado, transmitir al mismo tiempo una tristeza total, vivir para destruirse y terminar consumido mientras el mito de lo que has sido no deja de crecer. A día de hoy, Silvio es una institución, un referente, un nombre que debes conocer si quieres saber lo que ha sido la música rock con acento, ese acento que tanto se reivindica ahora. Aunque Silvio no cantase con acento precisamente y si lo hacía era con un acento italiano que lo convertía todo en algo bizarro y ya no tengo muchas más palabras para decir lo que parece que se tiene que decir sobre Silvio.

Diré lo que me parece a mí Silvio más allá de la reseña que puede hacerse por los 20 años de su muerte. A mí Silvio me parece inspirador. Había escrito para lo bueno y para lo malo, pero es que me parece un tópico y Silvio era de todo menos un tópico. Aunque manejara los tópicos para construir el personaje, que si las procesiones, que si esto que si lo otro, pero en su boca, con su estilo, lo tópico y lo que puede parecer incluso casposo, tiene otro aire. Así, uno se descubre gritando por casa 'viva españa', 'viva la benemérita', al ritmo de sus canciones y todo se entiende perfectamente. Rezaré y Vengo buscando pelea son dos canciones que deberían estar en las playlist de todo el mundo que quiera escuchar cosas auténticas. Marguerita Margueró es tan de fiesta mayor, de orquesta de verano, que dan ganas de yo que sé. O Betis, una canción alabando a su manera al Betis con ese verde quiero ver a toda España, hasta la real sociedad, por parte de un sevillista acérrimo. Ver la versión en directo en youtube no tiene desperdicio. Versiones en directo de las canciones, con Silvio agarrando un vaso de cerveza o un vaso de tubo, tambaleándose, mal, con mala cara, desdentado, y con esa sensación de que ese hombre está ahí por no estar en otro sitio peor. Y sin embargo, pese a lo dantesco del espectáculo, pese a las entrevistas con el Loco de la Colina en las que dice cosas lapidarias que a uno se le quedan a fuego en la memoria y que ya se me han olvidado porque mejor no seguir esa línea, uno no puede dejar de pensar que este tío era muy grande. 

Vamos, que me gusta Silvio. Y que de vez en cuando hay que poner sus canciones, que no se olviden, que no se pierda esa forma de hacer y cantar rock donde solo tú sabes lo que estás cantando y en lo que estás pensando cuando cantas. 

Dentro!