miércoles, 30 de noviembre de 2022

El Tito


El tito Antonio ha sido siempre El Tito. Durante muchos años, muchos, supongo que hasta hace poco y tampoco sabría decir si eso ha cambiado o no, el Tito ha sido el Tito Antonio y los demás titos tenían su nombre y sus apellidos, pero el Tito por excelencia era el Tito. Quizás porque era el Tito que teníamos más presente, el tito que era más joven, el tito con el que simpatizábamos más, el tito que estaba en casa de la abuela cuando nosotros éramos unos chinorris, el tito. El tito Antonio hoy cumple años. No sé cuántos son, no lo quiero mirar en el facebook, pero si yo ya tengo un saco de años, el tito Antonio debe tener ya un porrón importante. Pero por esas cosas de la mente, de las cabezas, de lo que sea, el tito siempre nos ha parecido más joven. Tenemos muchos titos. Titos y titas. Titos y titas con los que nos hemos reído un montón, titos y titas que nos recordaban a nuestros padres, con los que intentábamos desgranar toda esa herencia genética que debemos tener, nos parecemos o no nos parecemos a nuestros titos y titas, encontrando en algo, en algún rasgo, una manera, un gesto, lo que fuera, el quién somos, de dónde venimos y cuál es el fantasma de las navidades de nuestro futuro. Hoy el tito Antonio cumple años. Siempre digo que de todos mis titos y mis titas, sin duda a quien más me he parecido siempre es a mi tito Antonio. Viendo una foto del tito Antonio ahora podemos ver al Antonio del mañana. Y, algo que ya he dicho en algún otro texto por ahí, el tito Antonio fue un referente. Una persona a la que le gustaba leer, le encantaba leer, tenía la casa llena de libros, era una referencia, alguien en quien te podías fijar. Si en casa ya se leían libros, cuando íbamos al pueblo o volvíamos, siempre nos traíamos algo nuevo. El tito era del Círculo de Lectores y no paraba de pedir. Y claro, las siestas en el pueblo eran tan largas. Y tenía la Enciclopedia Larousse, nada menos, que ya era el apocalipsis del pasárselo bien, buscando, encontrando nombres raros, países, historias, cosas, cosas, más cosas. Todo eso era el tito Antonio. Y más. Un amante del deporte de salón, capaz de hacerte entretenidos los europeos de atletismo, los mundiales de natación... comentarista desde el sofá, tumbarrado en esas siestas espesísimas, alguien con quien poder comentar. El tito Antonio, no podía ser de otra manera, estudió Magisterio y es profe desde siempre. Pocas personas creo que deben haber querido tanto a su profesión como el tito Antonio. El tito ya hace unos años que ha dejado la docencia. Quién sabe. La predestinación, la genética, el exceso de celo, el exceso de responsabilidad, vete tú a saber. Los nervios. Debe ser una puta mierda no poder hacer lo que has hecho y que te ha definido en la vida. No llamo nunca al tito Antonio. No pregunto cómo está. En mi cabeza, por algún error de codificación, el tito sigue siendo el único Tito, pero es un tito al que no le pasa nada, que está ahí hablando deprisa, con esa cara de Juanes que es hereditaria desde mi abuelo Quico hasta el tito Bibiano hasta mi primo Jesús hasta mi primo Paco Luis hasta servidor de ustedes. Al tito Antonio le queremos mucho pero no se lo hemos sabido demostrar nunca. No sé porqué hablo en plural. 

lunes, 28 de noviembre de 2022

Día del Mediterráneo


En el Día del Mediterráneo vuelvo a insistir en que no me gusta ir a la playa. Todo y que los últimos tiempos me han llevado a ser más transigente a la hora de considerar los destinos de playa como 'posibles', no acabo yo de verme en la playa así de natural. Así que esta es mi aportación sobre el día del Mediterráneo en lo que tiene relación con el mar propiamente dicho. O la playa. Distinguiría luego el tema del pescado, claro, tema mar. Mar y pescado. Del pescado últimamente parece que también me estoy abriendo un poco más, pero evaluando con cierta perspectiva, no ha sido tanta la apertura de miras que se presupone a este nuevo... eso sí, como bastante más pescado. Sobre las cosas de comer lo dejaría ahí. Estaría más pendiente del tema de la cultura, claro. El tema de la cultura mediterránea sí que me daría para hacer una reflexión amplia sobre el tema. Pero no creo que sea el momento, no creo que sea el espacio tampoco, todo y que hoy es el día del Mediterráneo. El día del Mediterráneo es un momento más oportuno para simplemente mostrar mi más completa adhesión al concepto de mediteráneo. Aunque las influencias culturales que uno arrastra no siempre coincidan con este espíritu mediterráneo que anuncio, ya que musicalmente, cinematográficamente, no te diría que literariamente, las influencias son más anglosajonas, centroeuropeas, qué te diría, incluso latinoamericanas. Pero del Mediterráneo, culturalmente hablando, qué puedo decir. Los griegos, los romanos, toda la cultura norteafricana, los fenicios, los cartagineses, bizantinos, esa parte de los Balcanes que está ahí, qué decir de la costa marsellesa y todo el Levante, solo con eso ya bastaría para decir eso de que uno, claro que sí, es Mediterráneo. El Mediterráneo, vaso de vino tinto en un pueblecito de la costa. Pescadito bueno. Hotelazo en Benidorm, Costa del Sol, burrito en Mijas, Mataró, Sol y Playa, Camping la Ballena, nací en el mediterráneo, soy nosequé soy marinero y bajo las cañas tal. Un poco todo eso. Hoy que el día está francamente belga, a quién se le ha ocurrido que sea el Día del Mediterráneo. Joan Manuel Serrat, la paella valenciana, la manga del mar menor. 

Vacaciones en la Manga del Mar Menor. Mi padre, creo que por segunda vez en su vida, pilló un apartamento de los de la Telefónica. Fuimos a la Manga, con mi abuela y con mi tita Antoñita y mi tito Martín. Yo tenía entonces 17 años creo. Año olímpico. Me aburrí muchísimo en la Manga. Ni mi tita Antoñita ni mi tito Martín tenían la culpa. Es que no me acuerdo de nada. Había unos hoteles que se llamaban Dominica, Martinica y otro. Y la playa. Siempre la playa. 

viernes, 25 de noviembre de 2022

Condillac


Ahora te va a sonar a raro lo que te voy a decir, pero durante un tiempo he tenido pensamientos que no tienen relación entre sí. Acostumbráis, la gente como tú, a pensar las cosas como en un hilo. Desde la mañana hasta la noche, todo está sucediendo de una manera correlativa hasta que llega la hora del sueño y así hasta el día siguiente. ¿Condillac me dices? No lo conozco. Qué extraña manía la de meterme en mitad de la conversación el nombre de alguien que no conozco. No sé cómo lo haces que, cada vez que estoy hablando sobre un tema, me sueltas el nombre de alguien que debió decir algo en algún momento y me cortas el rollo. Sí, me lo cortas. Me lo cortas porque entonces pierdo el hilo y no solo es que pierda el hilo, es que además me hace pensar que no conozco a nadie de esos grandes autores o pequeños autores o lo que sea autores que me comentas. Y ahí me descoloco y me siento mal. Condillac, no sé quién es Condillac, supongo que será algún filósofo o penador que tú has estudiado, porque tú lo has estudiado o lo que sea. Es igual no me vas a interrumpir, pienso a veces de manera inconexa. Es decir, que estoy pensando en una cosa y no tiene porque pasar nada para que me ponga a hablar de un detalle insignificante de tu corte de pelo o de una guerra en Asia o de mil pesetas o te quiero rebanar un ojo y chupar a ver a qué sabe y volare cantare y dos mil pesetas y el verano pasado me pareció como si lo hubiera vivido otro y un autobús antiguo de los rojos de los que iban a Barcelona y el siglo sexto tuvo que ser aburridísimo pero aquí estamos gracias al siglo sexto y la música actual y Guerenabarrena y así casi todo el día y tú me hablas de Condillac. Vale. Ahora lo pillo. 

jueves, 24 de noviembre de 2022

Circo en Can Zam


Y, realmente, algo tendrá Can Zam para que importe tan poco. Algo habrá pasado en la ciudadanía colomense para que la reivindicación por el parque de Can Zam tenga tan poco predicamento entre la gente y, sobre todo, entre algunas fuerzas políticas de la ciudad. ¿Qué es Can Zam? Can Zam es ese espacio de terreno que queda junto al río, al pie de las Oliveras, donde se encuentra el lago, donde está la plaza dura en la que se iban a hacer conciertos que nunca se hicieron pero que se ha redescubierto para concentraciones diversas de carácter festivo-institucional, donde está esa explanada que muchos recuerdan porque es donde se celebra el Rock Fest. Can Zam es ese espacio que queda por terminar en una ciudad que para muchos debe estar ya terminada y, si acaso falta algo, puede acabarse en Can Zam. Así, los últimos días hemos visto y leído dos noticias que se resumen en una: Can Zam es el espacio donde puede caber todo lo que a usted se le imagine. Desde un Instituto que debería ir en un barrio como Safarejos hasta un polideportivo para 5000 personas. Al parecer, en Can Zam cabe todo y todo se puede proponer. Todo, menos acabar el parque. Un parque con árboles, con sombra, con espacio para que las familias puedan echar la mañana, para resguardarte de la calor, para que haya algo de verde en la ciudad. En la ciudad. Tenemos la montaña, tenemos el espacio del río, pero qué tenemos en la ciudad. Plazas duras como la roca, sin árboles, sin espacios para que las familias que no pueden irse de restaurante o de bravas por la ciudad gastro puedan ir con los críos a echar el día. Eso parece que ya está, porque nadie echa de menos que en la parte que ahora mismo solo sirve de aparcamiento pueda haber otra cosa. Se nos dice que las obras empezarán en cualquier momento, que esa parte se adecentará en breve. Pero una vez hecho esto, es tiempo de pensar en 'equipar el parque'. 

Así, nos encontramos que tanto el Partit Socialista de Catalunya, como los recién llegados a la arena de la subasta de los equipamientos para Can Zam, Esquerra Republicana de Catalunya, se pasan por el forro el tema de la emergencia climática y priman otros intereses. Estos intereses tienen que ver satisfacer las demandas, las supuestas demandas, de una ciudadanía que no está para esperar acciones contundentes para prevenir eso del cambio climático y que, en cambio, está deseosa de un espacio para poder contemplar espectáculos o campeonatos de E-Sports. Con la consabida cantinela de los puestos de trabajo, ingresos económicos, el nombre de la ciudad dignificado y en todas partes. Ya, pero, y el parque. Preguntar esto es completamente inútil al parecer. Esos locos de la Plataforma, que no entienden que las prioridades de la ciudad son otras. Esos locos verdosos que no entienden que el parque ya prevé en su diseño del año tal una serie de equipamientos y porqué no proponer que esos equipamientos sean tal o cual. Contempladme, os he traído un polideportivo, admiradme, os pongo el instituto donde os de la gana. 

Esquerra Republicana de Catalunya y el Partit Socialista de Catalunya descubren pues que tienen el mismo modelo de ciudad, que no se diferencian, que la aspiración de ERC de desmarcarse de propuestas 'radicales' y acercarse a una mayoría, pasa por despreciar la lucha por el parque y transformarla en una lucha por el 'aprovechamiento' de Can Zam. Ese espacio inútil que necesita dotarse de contenido y ese contenido pasa por 'desparquizarlo'. Ecososteniblemente, como el aeropuerto de El Prat o como las olimpiadas de invierno en el Pirineo. Del PSC ya sabíamos que sus intereses no estaban en completar un parque, pero ahora, con el acicate de una ERC que les juega en su mismo terreno, veremos qué puede quedar de todo ello. Por fin sabemos para qué necesitamos a Gabriel Rufián en Santa Coloma. El parque de Can Zam, primera víctima. 

Lo que si sé es que nosotros seguiremos demandando lo que pensamos que realmente necesita la ciudad en Can Zam: espacio verde, espacio para el disfrute y para estar en contacto con el aire libre sin necesidad de asarnos, sin necesidad de pagar por respirar, espacio verde para vivir. Árboles y oportunidad para la gente de poder estar en el parque porque estar en el parque es vida. Y si hacen falta equipamientos, Santa Coloma tiene espacios inutilizados, edificios vacíos, estructuras anquilosadas suficientes como para poder plantear qué se necesita en cada barrio, en cada distrito. 

Eso quizás se cree que no da votos, que no se acerca a la gente, pero nosotros pensamos que sí, que eso es lo que precisamente interesa a la gente. Un Can Zam verde y frondoso. Un Can Zam para la gente. Un parque para la ciudad. 

martes, 22 de noviembre de 2022

Agenda Setting


Pasado el tema de actualidad de ayer, ¿de qué hablamos hoy? Se nos han pasado algunos temas a lo largo de la semana porque hay días en los que no está uno para hablar de nada o porque le da miedo hablar de algo o porque lo que tiene que decir es excesivamente poco amable como para irlo pregonando o porque no tiene interés y se refugia uno en las frikadas habituales para tirar balones fuera, andarse por las ramas, no entrar en el tema. Ha habido algunos temas, pero no he querido hablar de ellos. Lo habréis notado. Temas que me obligarían a posicionarme de una manera que no me interesa. Ahora no me interesa. Ahora. Claro, ahora ya no soy el mismo, ahora soy otra persona. Diferente a la persona que era hace unas semanas. Ahora debería mirarme bien qué temas son los que puedo tratar y qué temas son los que debo dejar a un lado, para no meterme en ningún charco y no asustar ningún nicho de público. Ahora me debo a mi público. Siempre me he debido a mi público pero ahora debo saber bien qué temas elegir. Podría hablar de temas blancos. Blancos como el arroz. Blancos como los sacos de arroz que las agencias humanitarias reparten cuando llegan a países que están atravesando momentos duros, guerras, hambrunas, catástrofes naturales, consecuencias del capitalismo atroz que convierte todo eso en algo peor cuando eres un país pobre. Arroz, sacos de arroz, camiones que llegan a un sitio con alimentos y la gente se agolpa para poder coger algo que llevarse a la boca. Miramos las imágenes y nos sentimos mal. No sé quién se puede sentir bien. Temas para introducir en la agenda, temas para provocar un debate, reaccionar a debates que se llevan a cabo en otros puntos y en los que quieres interceder. De qué puedo hablar yo. Qué tema puedo colocar en la agenda. Creo que ahí me habéis pillado. Como soy de Santa Coloma se me tendrán que ocurrir temas colomenses que conviertan este espacio en un lugar de referencia para quienes quieran enterarse de cosas sobre mi cuidad. Error. Ya es tarde para eso. Temas de los que se está hablando ahora en mi ciudad, dejando a un lado a Mafalda. Temas. Fiestas, festivales, equipamientos, inversiones, agenda, omnipresencia, ubicuidad, utilidad, medallas, sanidad, frío, oscuridad, candidaturas, calles, parques, el mundial. No he dicho nada todavía del mundial. No estoy diciendo nada de casi nada. 

lunes, 21 de noviembre de 2022

Mafalda o la profecía autocumplida


Yo fui a la inauguración de las esculturas de Mafalda, Susanita y Manolito. Yo mismo caí en el error de considerar una temeridad dejar esas estatuas allí, en ese banco, solas, al albur de que cualquiera pudiera hacer algo con ellas. Yo mismo pensé que poco tardarían en verse firmadas, taqueadas, etc. Pasaron los días y uno se daba cuenta de que eran y son muchos los colomenses que han ido a ese banco a hacerse fotos con Mafalda, en cualquier momento. Pero llegó el día en el que Manolito desapareció. Un problema con los anclajes, pero rápidamente se especuló con que la desaparición había sido ya obra de vándalos. Claro, ya se sabe, a quién se le ocurre dejar en Santa Coloma algo así al aire libre. No, nos desmintieron, no se trata de eso, ha  habido un problema. Sin embargo, al día siguiente o dos días después, la confirmación, solucionado el problema técnico Manolito ha sido vandalizado y lo han tirado al río. Ante el riesgo de que se acabe convirtiendo todo en un reto para subir a las redes fotos de la escultura vandalizada, el Ajuntament ha decidido retirar las tres esculturas. La alcaldesa anuncia que las esculturas volverán y que ya se anunciará dónde.

Profecía autocumplida en una ciudad que tiene quien no quiere que crea en si misma y que sigue, seguimos, comprando el marco de que somos algo de lo que no hay, bárbaros, gente ignorante, poco amigos del respeto por el espacio público. Incluso este tweet de Anna Pèrez, con quien no suelo diferir en demasía en según que temas de ciudad sobre todo, ponía un poco el dedo en la llaga. Compramos rápidamente la historia del vandalismo, nos creemos que somos lo que no somos y, lamentablemente, acaba pasando que la profecía autocumplida tiene lugar. Llega el vandalismo y nos damos la razón unos a otros. Es que no puede ser. Llega después el mensaje casi infantilizador de la alcaldesa para decirnos que no nos preocupemos y que todo irá bien. 

La peripecia de Mafalda y sus amigos en Santa Coloma no está dejando indiferente a nadie. Hay a quienes toda esta parafernalia de inauguraciones, vídeos y fanfarria les resulta estomagante. O que, alejados de todo esto, ven el símbolo político de la propia Mafalda y asumen como propia la defensa. O quienes consideran que ya la Mafalda pasó y que quizás los referentes deberían ser otros, más modernos. O quienes esperaban que todo esto pasara y que Manolito acabara en el río o Mafalda decapitada o sin manos como suele estar la lectora de la plaça Montserrat Roig. Quienes se lamentan de no vivir en la ciudad que quisieran. Quienes se regocijan en el caos para pedir más mano dura, siempre más mano dura, más policía, más palos para meter en cintura a la gente. Es que solo entienden el lenguaje de los golpes. Ya lo dije yo que esto acabaría mal. O el hada buena que lo arreglará todo y que, omnipresente, se encargará de que nuestros sueños se hagan realidad. Da igual. 

Que no nos encasillen y no nos creamos el papel. La ciudadanía colomense es responsable y cívica, como la que más. Naturalmente. Y que la colocación de un elemento como este debería haber sido cuidada y protegida. También. Y que hablar de la Mafalda pudiendo hablar de otros problemas o actuaciones mucho más peliagudas también dice mucho de nuestra ciudad, por supuesto. Ni siquiera llegué a hacerle una foto a la Mafalda y he tenido que pillar una foto de La Vanguardia. Pero algo había que decir sobre lo de la Mafalda y ya está dicho. 

Que la Mafalda muy bien. Que muy mal que haya gente que se lo tome a bufa. Que no somos tan mala gente, no somos de hecho mala gente. Que muy mal que haya gente que no respete lo que es público. Que hay que confiar más en la gente. Y responsabilizarnos todos, administración y ciudadanía, que es lo que toca. Y que ya vale. 

viernes, 18 de noviembre de 2022

Twitter is dead


 ¿Y ahora, cuando me levante por la mañana y emplee esos diez o quince minutos sentadito en el tal mirando el móvil a qué me voy a dedicar? La pronosticada para hoy mismo, o quizás para mañana, muerte de Twitter puede ser uno de los cambios de paradigma más importantes que uno recuerda haber vivido. De repente, una fuente de información y de difusión de contenido más accesibles de la historia, se puede ir al garete. Desde que el multimillonario Elon Musk, cuyos millones vienen por herencia y amasados durante el Apartheid surafricano, decidió comprar Twitter como un capricho más de ser humano desahogado, todo parece ir para atrás. Comenzó echando a la mitad de la plantilla y ahora, después de haber exigido que los trabajadores se empleasen como robots esclavos, éstos han decidido dar la patada y largarse. La huida de cientos de trabajadores se supone que puede provocar el colapso de la compañía. Es ciertamente elogioso que esta gente haya decidido mandar a la mierda directamente al multimillonario presuntuoso. Asustado, el millonario presuntuoso ha decidido cerrar las oficinas no vaya a ser que pase algo. Pero la amenaza de que esto puede hundirse, tiene a la gente revuelta.

Twitter se ha convertido en una herramienta utilísima si quieres conocer a la parte de la población que tiene algo que decir. Normalmente esto se emplea para calificar a la gente cualifiacada que tiene 'algo' que decir, pero aquí uno encuentra a la gente que tiene algo que decir sea eso lo que sea. Especialmente especiales son aquellos que desprecian a la gente, desprecian al que pierde el tiempo en redes sin pasar a la acción, desprecian, desprecian, desprecian, desprecian, pero nos cuentan su vida, sus desayunos, la cerveza que están probando, el lugar donde pasan el fin de semana, lo que dicen los papás en el grupo del colegio de wasap, piden consejo sobre películas... pero ojo, puaj todo. También mención especial para quien ha hecho carrera política en Twitter a base de proclamas incendiarias, frases ingeniosas, juegos de palabras, autopromoción irresistible, que sin esta red quizás se enfrenten a algo así como la realidad de lo tangible. Quizás ya sea tarde, no para ellos, sino para los que ya nos hemos acostumbrado a una manera de recibir la información fragmentada, cortita y al pie, sin reflexión, buenos y malos, conmigo o contra mí. 

La política en Twitter. He de decir que soy bastante paquete en esto. Mis tweets jamás han alcanzado gran repercusión, no soy muy ingenioso, me esfuerzo mucho, pero no me sale. Siempre encuentro que los demás lo hacen mucho mejor. El tweet serio, el tweet afilado, el hilo currado, no me salen. Mis habilidades son otras, pero no está lo de hacer promoción de lo mío en Twitter. Mis habilidades son otras. Digo. Frases hechas, fotos melodramáticas, fotos mirando al horizonte, fotos posando con un micrófono, fotos rodeado de personas importantes, la frase justa, el tweet fijado. 

He tenido algunos piques, pocos y hace tiempo, ya hace mucho que ni me engancho y que nadie, tampoco, me busca. Pero qué excitación. Hemos aprendido a no darnos publicidad unos a otros intentando nosequé. Twitter como herramienta de escape, en conversaciones que no, o en actividades que tampoco, el recurso del móvil y del Twitter como válvula de escape. A ti también te pasa. 

¿Qué pasará si se cae twitter? Buena parte de mi manera de informarme pasa por aquí. Ni la radio, ni la prensa. Es esta red. Me informo y también me formo una opinión. De hecho, muchas veces prefiero difundir la opinión de otros que la propia. Qué cosas. Todo eso dicen que se puede acabar en cualquier momento. Hoy, o mañana. ¿Dónde os vais a ir? ¿A qué dedico el tiempo libre?

jueves, 17 de noviembre de 2022

Pan


Pan, pedían. Y él les explicó que su reclamación era justa, ya que él tenía un pan y que en condiciones normales no tendría ningún problema en entregarles un pan, ese pan, incluso una porción de pan, pero las condiciones no eran normales y los tiempos no estaban como para ir regalando pan. Pan, insistían. Y él volvió a decirles que, comprendiendo la necesidad, no iba a darles ese pan pero que, eso sí, les animaba a que encontrasen un pan o que lo poseyeran por sus propios medios. Les explicó que hacer pan no era un proceso demasiado complicado y que cualquiera podría hacer pan con un poco de paciencia y un fuego donde calentar la masa. Pan, exigían. Y tenéis razón, les dijo, pero también tengo razón yo para deciros que ese pan que me pedís no es vuestro y que es mío y que con la misma razón que vosotros me decís que sí yo os digo que no. Pan, clamaban. El pan, les explicó, es un alimento necesario y entiendo que por pan pedís no solo pan sino también todo lo que simboliza el pan, es decir, todo aquello que tiene que ver con el hambre. Porque lo que tenéis hambre, un hambre general y que no se reduce a este pan, lo que queréis es más amplio y perfectamente justo, por lo que no os voy a dar este pan ni un trozo de pan porque con este pan que yo os diera no se solucionaba el problema. Pan, insistieron. Es realmente admirable que mantengáis la reclamación que mantenéis desde hace tanto, tanto tiempo que quizás habéis olvidado que no es simplemente una reclamación lo que vosotros protagonizáis, sino que sois un símbolo y los símbolos no se pueden rebajar a pedir un pan, vosotros, que sois la semilla de una nueva sociedad y un nuevo mundo, no os podéis concentrar en este pan, sino que vuestras metas son más altas, mucho más gloriosas y que, perder el tiempo con esto no hace sino ralentizar el objetivo superior. Pan, repitieron. Siga usted, lector. 

Una vida pequeñoburquesa


Fue el domingo, estábamos por casa y puse un disco de Caravan. Siempre pongo el mismo y siempre estoy pendiente de no escucharlo entero porque entero se hace largo, o mejor dicho, hay una canción al final que puede hacerse larga si no estás acostumbrado a un tema de 20 minutos. In the land of pink and grey, creo que se llama el disco. Esta vez me descuidé y lo puse entero. Lo que pasó después es que queriendo buscar algún otro disco de Caravan, que siempre es el mismo, el anterior a este disco y del que me gusta sobre todo una canción, la de Don't worry about me, en el listado de propuestas me apareció la canción Caravan de Duke Ellington y pensé, es domingo por la mañana, si ya has dado la brasa con tu música, mejor poner algo así tranquilo y no meterte en jardines. Así que puse esta canción pensando en poner luego alguna otra cosa. Ni siquiera hubiera podido saber en ese momento cómo era Caravan, la canción. La puse y dejé que sonara y que se acabara y que siguieran sonando canciones de una línea parecida. Al parecer, el spotify había considerado poner una 'radio' derivada de esta canción y la verdad es que lo que estaba sonando, molaba. Uno podía seguir leyendo en el sofá, disfrutando de la mañana de sol, pensando en maneras de esquivar las responsabilidades del domingo y porqué no decirlo, las del resto de la semana. De repente, aparece una canción cantada por una voz que me sorprendió. La canción también. Porque esa canción ya la había escuchado yo. Young Man's Blues. Esta canción la tocaban The Who en directo. Concretamente yo la tengo en el directo brutal, salvaje, de la Isla de Wight. Un pedazo de canción guitarrera, de parones y cabalgatas sonoras, estupenda. Pues resulta que esta canción, que yo ya sabía que era una versión y que era una versión de un tal Mose Allison porque me leí el libro de todos los conciertos de The Who y ahí aparecía la autoría, digo, esta canción se parece y claro que no se parece. Es otra canción, y la manera de cantar del tal Mose Allison es absolutamente otra. De hecho, hasta hace poco menos de una hora yo no sabía siquiera cómo era el tal Mose Allison. Con lo curioso que es uno para estas cosas y no se me había ocurrido. Y ayer, o antes de ayer, haciendo la cena, puse de nuevo esta lista de canciones y me volvió a salir otra canción de Mose Allison, también versioneada por The Who, una canción del Tommy. Qué es esto. Simplemente venía a decir que ahora mismo estoy escuchando un lo mejor de Mose Allison, pensando en cómo esquivar las cosas de la tarde y las del resto de la semana. 

martes, 15 de noviembre de 2022

The Stranger - Tom Wright


Sean Harris. Yo no recuerdo haber visto nunca una película o una serie protagonizada o secundarizada por este actor británico. Me acordaría. O que no lo he visto en trance semejante. The Stranger es una buena película de esas basadas en hechos reales, investigaciones policiales, casos sin resolver, lo mató o no lo mató, encuentra al cadáver, etc. Es una película australiana, cosa que no te crees hasta que ves que conducen por la derecha. Es una película australiana acerca de un caso policial real, pero con los nombres cambiados. Es una película como verás muchas películas, que en este caso pretende crear un clima como el que pretenden crear muchas películas y todo eso. La historia no es mala, la manera de contar la historia tampoco es mala, quizás podríamos decir que hay cosas que con ese interés en no dejar claras las cosas se quedan un poco desdibujadas y faltan más datos acerca del porqué, del cómo, de qué pasa realmente con esta persona, qué ha pasado y qué es lo que realmente ha hecho o ha dejado de hacer. Lo que ocurre es que la interpretación de Sean Harris en el papel del posible sospechoso de asesinato se come cualquier otra consideración sobre si la investigación parece real, sobre si es creíble, sobre si el final está claro o deja de estarlo. Uno no se puede imaginar qué tuvo que hacer el tal Harris para preparar este personaje, un personaje entre enloquecido, alucinado, alunizado, malvado, desconfiado, destrozado, manipulado, enamorado, abandonado. Alguien que te asusta, que te pone los pelos de punta, o que está más solo que un perro. Ese aspecto, esa gestualidad, ese todo que llena la pantalla todo el rato. Mención también para el compañero Joel Edgerton que está también muy bien como policía, pero es que el otro es demoledor, tanto que merece la pena que lo dejemos aquí y que vean la peli y entremos en debate. Otro debate. 

Era él


Y así fue que llegaron frente a la puerta de su casa y lo encontraron sentado en el tranco. Y como lo encontraron cabizbajo, con la mirada en el suelo, no le reconocieron y le preguntaron si era él. Y él les dijo, sin levantar la vista que, naturalmente, era él. Y entre todos se fue corriendo el rumor sobre quién era y que finalmente lo habían hallado. Y uno de ellos se adelantó y delante de él se puso a cantar una canción en la que se narraba la aventura que todos ellos habían vivido hasta llegar frente a él. Y él atendió el canto y al cantante y cuando acabó no dijo palabra. Y todos esperaron a que dijera algo y él dijo lo siguiente aunque los mantuvo en una tensa espera que en más de una ocasión les hizo estar a punto de perder los nervios. Finalmente se incorporó y se dirigió a aquella muchedumbre reafirmándoles que, efectivamente, él era a quien buscaban y que llegados a ese punto no se podía asegurar otra cosa que todo aquel enredo y aquella tribulación y las penurias que habían vivido, tenían sentido, porque allí estaba él y con eso quedaba solucionado el primer asunto que les relacionaba a ellos con él. Lo que después les dijo provocó sorpresa y vacilación entre los reunidos, ya que con las mismas les dijo que él se imaginó un día aquella escena, esa misma situación, en la que finalmente todos vendrían a él y le reclamarían y que juntos partirían hacia un destino que había sido trazado ya en la historia de su pueblo y que mil veces se había visto al frente de su pueblo y que en esos sueños, en esas divagaciones, había pasado buena parte de su vida. Que él sabía que aquello podría ser el comienzo de lo que tanto ellos como él mismo habían soñado alguna vez, cuando todo estaba perdido, cuando estaban humillados, cuando las cadenas de la opresión no dejaban respirar con libertad, cuando el sol de la mañana abrasaba y la noche era fría, cuando no llegaba la comida y cuando la tristeza ocupaba todos los rincones de su corazón. Envalentonado, alzó su voz vigorosa diciendo que el día había llegado por fin, que lo tenía claro, que ese era el primer día del resto de la... hasta que uno de aquellos se abalanzó contra él con un pequeño mazo en la mano y le golpeó en la cabeza. El golpe no fue nada, él se echó mano a la cabeza sorprendido, dolorido eso sí, desconcertado. El del mazo se retiró y los congregados cuchichearon entre ellos y se fueron. Era él, pero ellos no. 

jueves, 10 de noviembre de 2022

Gal Costa. Se llama Gal


Se llamaba Gal y se llama Gal. Hoy me preguntaban por quién es esa brasileña que tengo puesta en los altavoces. Se llama Gal. Gal Costa murió ayer a los 77 años. No estaba retirada, no vivía de rentas, estaba en activo, cantando, participando en festivales. Se llamaba Gal. Gal Costa es una de las representantes de eso que se llamó Tropicalismo y que es tan difícil de definir así con dos palabras. Música brasileña que mezclaba lo tradicional con lo contemporáneo. Cultura brasileña que jugaba con los tópicos y los retorcía. Gal Costa, Gilberto Gil, Os Mutantes, Caetano Veloso. Siempre Caetano Veloso. Es inseparable el nombre de Caetano Veloso del de Gal Costa. 

Normalmente estos textos sirven para repasar la vida, contar lo grande que fue, lo que nos gustaba. Aquí iremos al grano porque tiempo que estamos dando la chapa tiempo que nos quitamos de escuchar a Gal. Y de verla cantar, que es más aún. Repasen los vídeos, los antiguos y los nuevos. Da igual. Escuchen los dos primeros discos, tropicalistas y salvajes. Con canciones trepidantes y con canciones 'con clase'. Baby, Sebastiana, Cinema Olimpya, Tuareg, Cultura y civilización, Meu nome é Gal, Qué pena... pero hay una canción que si no se les mete entre la carne y los huesos para siempre, es porque quizás están en un bando que no es. Es de Caetano pero la canta ella. Divino Maravilhoso. Canción que tiene uno de los estribillos más potentes que hay jamás: Eu precisso estar atento i forte, no temos tempo de temer a morte. Total. 

Y si solo tienen tiempo de escuchar un disco, escuchen el Fa-Tal, Gal a todo vapor. Un directo con dos partes, acústica y eléctrica. Te haces mayor cuando piensas que te gusta más la parte acústica. Un disco demoledor. Donde canta como quiere, con todos los registros, puede parecer joven pero puede parecer un señor mayor. Puede ser lo que quiera. Un disco que te engancha desde que empieza hasta que termina. Demoledor. 

Véanla cantar, vean cualquier actuación, la que quieran, se derretirán, se enamorarán, querrán más, se quedarán atrapados. Es irremediable. 

Gal Costa se muere y ahora nos quedan sus vídeos, sus canciones, todo eso. Veo las reacciones de su gente, de Gilberto Gil hecho polvo, de Caetano Veloso como una magdalena, de Maria Bethania fatal. 

Eu precisso estar atento i forte. No temos tempo de temer a morte

Qué pena. 

miércoles, 9 de noviembre de 2022

A favor del libre comercio


Soy una persona que me tengo por inteligente. No especialmente constante, ni especialmente hábil. Reconozco que cada vez más, necesito que se me expliquen las cosas un poco despacio. Antes creo que no me explicaban las cosas tan complicadas que ahora me explican y por eso es que necesito algo más de tiempo. Antes evitaba las cosas complicadas, que no me exigían demasiado, pero ahora he entrado en una dinámica de circunstancias en las que me enfrento a conceptos complicados o materias que se me hacen una montaña y que por eso mismo antes esquivaba y será por lo mismo por lo que ahora me cuestan. Pero no por ello dejo de comprenderlas. Sigo más o menos un esquema establecido de pensamiento, de razonamiento de las cosas, por las cuales todo tiene al final un sentido determinado y así voy desenvolviéndome por el mundo. Nunca he ido bien de cabeza y he sido más bien remiso a entrar al choque, pero no por ello rehúyo la pelea o cuando hay que meter la pierna o dejar los tacos, pues lo hago. Creo que soy un buen pasador, tengo mis detallitos técnicos, pero estoy bastante fuera de forma. Me puedo pasar el partido hablando y ordenando el equipo. Si eso significa que sé trabajar en equipo, pues tú mismo. Me parece que escribo deprisa con el teclado, aunque miro el teclado, pero hice el curso de meca y me lo saqué. Tengo conversación pero noto que, con los años, voy limitando mis temas de discusión a uno solo. Efectivamente. No sé si antes no era así también. Pero ahora se me nota más. Mido uno setenta y peso más o menos ochenta quilos, pero tampoco me peso demasiado. Salgo a caminar todas las mañanas que puedo, pero hay mañanas en las que no resisto la tentación de volver al catre cuando suena el despertador. Me pasa que creo que siempre soy peor de lo que luego me dicen que soy. Me pasa también que a veces ve uno cada cosa que piensa, para que lo haga este, ya voy yo. Y en esta dicotomía de comportamiento me he ido moviendo. Mal pero bien. Peor pero mejor. Ahora mismo estoy disponible. Bueno, aunque no lo estuviera, si la oferta es buena y la podemos vender entre todos de una manera fetén, manejando el relato y esas cosas, puedo hacer lo que sea. No soy rápido, pero tampoco estoy todo el rato quieto. Suspendía gimnasia repetidamente. También tengo mala caligrafía. Puedo ir vestido de una manera absolutamente informal y de repente un día ponerme una chaqueta. Y la gente me dice, qué haces con chaqueta, qué elegante. Me gusta leer. Me gusta mucho la música, pero la música que me gusta a mí, que suele ser un abanico amplio de músicas que, seguramente, no concuerdan con tus gustos. Si concuerdan con tus gustos, ya no me gustan. Con lo de leer me pasa algo parecido, muestro interés por escritores que no he leído pero si no los he leído ya con la edad que tengo, será por algo. Me gusta escribir y soy rápido componiendo textos más o menos resultones que sirven para salir del paso. Siempre me ha costado mucho la formalidad en los textos. De catalán creo que voy bien, pero reconozco que hablando puedo soltar un 'trabaju' o cosas parecidas porque no puedo ir tan deprisa como me gustaría. De inglés, pues mira. También soy capaz de inventarme el italiano. He viajado por algunos sitios pero tampoco me mato por viajar. Tengo coche compartido a medias con mi compañera. Como todo el mundo, yo también considero que un proyecto va más allá de unas siglas. Y que importan las personas. Y los objetivos. O lo que se me diga. Correo electrónico y teléfono móvil. Pueden leerme en este espacio elgelidotolya.blogspot.com y verán que como digo una cosa, puedo decir la otra. Estoy pendiente del móvil las 24h por si me quieren llamar. Gracias. 

martes, 8 de noviembre de 2022

Transformer - Lou Reed


Estás haciendo todavía cosas que yo ya he dejado hace años. Hace 50 años que seguimos intentando hacernos los peligrosos, los callejeros, los que viven al límite, gente que cualquier día preguntas y ya no están. Lou Reed dejó de hacerlo hace tiempo. Hace más de 50 años que hemos tratado de copiar a Lou Reed y ya llegamos tarde. El Transformer cumple 50 años y, creo, todavía pensamos que es una cosa y es otra. El Transformer es un disco de rock, pero es algo más que un disco de rock, al menos en lo que a música se refiere. Porque no todo es rock, no al menos el rock de la Velvet. Es otra cosa. Aunque la portada del disco esté sacada de una foto de Lou Reed en tiempos de la sagrada Velvet. La Velvet es sagrada, todos sus discos, siempre. Lou Reed y la historia del Transformer. No voy a contar nada que no conozca nadie ya. El último disco de la Velvet, la disolución del grupo aburridos de no pintar nada, el primer disco en solitario de Lou Reed, un fracaso, y la llegada al rescate de un David Bowie que empieza a ver la luz de su camino después del The Man who sold the world y el Hundy Dory. Y pretende ayudar a su ídolo. Y si los discos de la Velvet transmitían desasosiego, peligro, incluso con las canciones más dulces, este disco es otra cosa. Incluso reutilizando canciones de la misma Velvet. Este disco es un disco de salir por la noche, pero no salir por la noche de la fiesta y tal, no, de salir de noche a ver qué te encuentras. Y qué te encuentras y cómo. Y quién eres tú. Eres chico o eres chica o te da igual. Es un disco de noche, con todo lo que te puede pasar de noche. Desde el Vicious de la entrada, hasta el mítico Walk on the wild side y toda la ristra de situaciones y personajes. No es un disco de rock agresivo, es más bien un disco de medios tiempos, no es un disco de protopunk, es un disco casi de cabaret. Y sin embargo, nunca falla y nos engancha porque transmite eso precisamente. Quién no ha bailado el Goodnight ladies en el Karma, cuando lo cerraban. Yo recuerdo a Lady Lola Mento bailando esta canción a las mil de la madrugada. Era eso este disco. Cumple años un disco con el que Lou Reed se podría haber jubilado, con el que podría haber colgado las botas. Su legado con la Velvet y esto ya estaría. Pero todavía hizo una barbaridad como el Berlin, que directamente va de la mierda que puede ser la vida. Pero nuestra vida, una vida que no va del trabajo, de los problemas sociales, del precio de las cosas, de las injusticias, una vida que va de la insatisfacción, de buscarse problemas, de no estar contento, de la evasión, del amor y el desamor y todo lo que pasa. Una vida salvaje en las calles de las ciudades del primer mundo. Nos estamos poniendo un poco rancios. Mejor dejarlo aquí. El Transformer cumple 50 años y me parece que es más joven que yo. 

lunes, 7 de noviembre de 2022

Lenin leniniza


¿Hemos ganado? ¿Estamos ganando? ¿Teníamos que ganar? ¿Hay algún momento en el que podamos decir que hemos ganado? ¿Qué significa ganar? ¿Habíamos montado todo este rollo para ganar? Veo que todas estas preguntas os sorprenden, aunque no a todos, que sabéis que esto es para siempre y que esa comezón no se queda solo en ganar o en ganarle a alguien sino en ganarnos a nosotros mismos, ganarnos dentro de nosotros, ser los únicos que ganen, los que queden, y si no, perder para siempre, siempre con la derrota en la boca. Siempre pensando que hemos sido derrotados cuando no habíamos montado esto para ser derrotados sino para otra cosa. Quizás no tiene que ganar o perder uno u otro. Tendríamos que ir ganando, que, de alguna manera, ser conscientes de que la victoria es un bar que estaba en la esquina y que ya no está. Esa victoria que no sé si llegó o no. Ahora estoy tranquilo, aquí sentado, tomando el fresco, me miras con cara de satisfacción porque debes pensar que hemos ganado, pero posiblemente ni hayamos empezado. Igual, fíjate lo que te digo, igual ni siquiera tendríamos que haber empezado todo esto. Es posible que yo que sé. Se cansa uno de teorizar y de pensar y de pasar las noches haciendo cálculos y pensando que si ahora este hace esto o a esta se le ocurre nosequé, vete a saber. Todo esto, todo este movimiento, toda esa gente, toda esa gente que se ha quedado por el camino, tanta gente, qué ha ganado. Si hemos ganado cuándo notaremos de verdad que hemos ganado. ¿Es ya esto lo que queríamos o tendríamos que ser un poco más humildes y decir que no hemos llegado todavía? ¿Si no hemos llegado todavía, entonces qué más hace falta y a qué precio? Me pongo en la posición del que piensa que esto no se parece a lo que yo, yo mismo, estaba diciendo hace unos años, esto no se parece a lo que nos vendiste, Lenin. Esto no es. Y yo, que escribí eso, le digo, pero vamos a ver, ¿lo tenía que hacer yo? ¿no era algo que hacíamos todos? Ya, que yo dije que unos pocos íbamos tirando palante y ya luego lo demás, pero a ver, que eso tampoco exime a la gente de responsabilidad. ¿No hemos ganado? ¿No nos van a reconocer la victoria? ¿Van a dar la cosa por concluida? ¿La damos nosotros? Sí, me voy a meter para dentro que ya hace frío. 

domingo, 6 de noviembre de 2022

La insoportable levedad del Athletic Club


No por tal no estaba yo avisado de que esto podía pasar. Hacía mucho, mucho tiempo que no veía al Athletic Club en vivo. Posiblemente, sin miedo a equivocarme, puede que la última vez que lo vi fuera precisamente en Girona. Recuerdo ese partido en un ambiente frío, había llovido, un campo pequeño, el Athletic no rascó bola en todo el partido, perdimos. Y sabíamos que esto se podía volver a repetir ya que somos especialistas en todo aquello que haga que nuestras expectativas no se cumplan, se vean frustradas, se descubra una impotencia, una flojera, un espesor, nada. El insoportable suplicio de tener una afición inasequible al desaliento, que anima y que es del Athletic Club muy por encima de lo que suceda en el césped, siempre esperando un milagro, una jugada, un rechace, una casualidad que nos haga olvidar la chusta inmunda de partido que nos regalan. 

Venía el Athletic de ganar bien, pero justo, al Villarreal en casa en un partido donde parecía que recuperaba las esencias del juego que exhibió en las primeras jornadas. Venía el Girona de empatar en el Bernabeu, sí, pero también venía de no ganar un partido en dos meses. El Girona y su fútbol vistoso en realidad no deberían darnos miedo, pero el Athletic es eso. Seremos nosotros, padre, nos preguntábamos, quienes resucitarán al Girona... efectivamente. El Athletic salió al campo, frío, mientras que la grada, su grada, estaba bien caliente, animando, muchos con la mirada chispeante después de tantos meses, años ya, sin poder ver al Athletic en vivo. El Athletic es lo que tiene. 

Yo soy muy de Valverde. Me parece el entrenador del Athletic, el entrenador sobre que tendría que pivotar el fútbol de nuestro equipo. Cuando volvió y volvió con una propuesta de 4-3-3 me ilusionó. El transcurso de la Liga nos ha situado en la disputa por los puestos europeos, pero ay, este partido contra el Girona ha supuesto un mazazo. Importante. Partidos contra el Sevilla o el Getafe, empatados fuera y que deberían haberse ganado ya generaron debate. El Athletic se desinfla. El fiasco absoluto contra el Barça, la no comparecencia en el terreno de juego, nos dejó noqueados. Pero el partido contra el Villarreal, pese a un comienzo nefasto, se recompuso y terminó bastante bien. La imagen en Girona vuelve a desempolvar todas la dudas y todos los debates que con Valverde a los mandos parecían haberse solucionado.

Vuelven a parecernos flojos los recursos con los que contamos, jugadores más vistos que el tebeo, caducados, otros que van a ser promesas y a los que hay que dar tiempo y que ya tienen edad para salir solos de paseo, otros que parecen haber olvidado cómo se jugaba a fútbol, otros que en el último momento no son capaces de hacer lo que otros consiguen con naturalidad. El dato de que el jugador que nos marcó el segundo gol, vizcaíno, llevaba un año y medio sin marcar un gol en ninguna competición, es aterrador. Cómo ese muchacho se plantó solo delante del portero, de Unai Simón nada menos, y no se puso ni nervioso ni nada, resolvió con calma y nosotros sufrimos más cuando uno de los nuestros tiene una ocasión similar por el ridículo que podemos hacer... 

El partido terminó con el Athletic encerrando al Girona de una manera natural, con la sensación de que en cualquier rebote podíamos empatar, pero sin ningún mérito por nuestra parte. El Girona es flojo, débil atrás, pero nadie lo supo ver. Nos marcaron el primer gol a balón parado. El Girona. 

Como digo, vuelven los debates, la guerra interna, las preguntas, las dianas puestas en los jugadores de siempre (que son todos), las dudas sobre una plantilla a la que le exigimos estar en puestos europeos cuando el año pasado jamás lo consiguieron. Vemos como la Real Sociedad se mueve en otra esfera. Cómo nos ha adelantado nada menos que Osasuna. Y nosotros o lo queremos quemar todo o bien lo disculpamos todo porque qué queremos más. 

Este martes último partido de esta liga extraña, contra el Valladolid. Si no gana el Athletic este tiempo de parón liguero va a ser muy largo. Y si gana puede que terminemos esta fase en un puesto de esos de Europa League con el que pasar unas navidades tranquilas mientras vemos o no vemos un mundial en Qatar construido a base de muerte. 

Y como dice la canción de la Maui de Utrera, con el Athletic Club, al final nada. 

viernes, 4 de noviembre de 2022

Crímenes del futuro - David Cronenberg


¿Qué sentido tiene hacer una crítica de una película que no has entendido? ¿Qué sentido tiene decir algo de una película a la que no le has visto el qué o se lo has visto y no te atreves a decirlo o si tienes miedo a decir que no has entendido una puta mierda o que lo que has entendido te ha parecido un poco como una chorrada? ¿Es así? ¿Es así que la última película de David Cronenberg parece un poco una chorrada que sí, que va sobre el tema de las cirugías y los cuerpos y el culto al cuerpo y el cuerpo como lugar para experimentar y para crear, para evolucionar o para adaptarse a un mundo que será una mierda? ¿Es eso una chorrada? ¿Era necesario llenarle la frente de bultos a Lea Seydoux? ¿Era necesario irse a rodar a Atenas y que todo lo que aparezca sea un paisaje ballardiano? ¿Es eso ya Atenas? Tengo un problema con todo lo que de refilón me suene o me quiera sonar o tenga relación o en mi cabeza parezca eso, ballardiano. Esas casas, esa decrepitud, eso que yo creo que es ballardiano. Me produce un cierto rechazo y ya no remonto. Y así me ha ido con esta película. No le aguanté los primeros minutos, me perdí y ya después cuando quise coger el hilo vi que me estaba yendo por el sumidero. No se puede tener todo. 

jueves, 3 de noviembre de 2022

Crónica del #Plegramenet de octubre pero que se hace en noviembre porque había que meter lo de los presupuestos y al final casi casi. Historia viva.


Por el norte llegaron los celtas, por el sur vinieron los íberos y en el centro se juntaron. Así lo explicaba la dire, la señorita Teresa o Maria Teresa. Sin embargo, es en el norte donde encotramos el Poblat Ibèric y no en el sur, puede que porque seamos un poco sur, como no dejamos de recordarnos y recordarles y recordarse y regodearnos cada vez que tenemos una mínima ocasión. Somos sur, a veces un sur que parecía que ya nos habíamos encargado en dejar atrás, con flequillos y chaquetas de cuero, pero no, siempre vuelve y siempre acaba devolviéndonos a algo que yo que sé. Déjame, hoy no tengo ganas de ser un narrador fiel, como acostumbro, de la realidad que me circuncida. Déjame, no quiero estar contigo. Es mejor que leas lo que te voy a contar. La historia de Santa Coloma de Gramenet comienza hace cuatro años, menos de cuatro años, cuando por fin supimos lo que era una manera de hacer y de decir las cosas que no habíamos visto por estas tierras. Los lugareños estábamos acostumbrados al relato épico de tiempos gloriosos de autobuses secuestrados, ambulatorios, semáforos, asfaltado de calles, recuperación de terrenos, etc. De ahí pasamos a la construcción con un boli bic, una goma de pollo y un plan debajo del brazo de una ciudad que pretendía ser diferente porque era distinta y era todo y todo podía hacerse o intentarse y nos perdimos en los tiempos que ya habían cambiado. Todo aquello lo sustituyó después la satisfacción de habernos conocido y de ver como todo ya era y ya estaba y solo había que ponerle algo de alegría, mucha alegría, algo más de cemento, algún que otro episodio carcelario y después el cielo que tocamos cada día y en el que estamos instalado con 17 arcángeles que nos guardan. El Echoes de Pink Floyd que suena me quiere devolver a un estado de placidez que recuerdo de cuando todo estaba ya decidido y las formas y las maneras de nuestros gobernantes eran y son y serán y no habrá nada que las detenga. Unas formas y maneras acicateadas por una sociedad civil que vive de aquel tiempo pasado glorioso, de aquella luz transformadora, que invita a estar alerta a nuestros gobernantes que han de hacer lo indecible por no verse superados por ese mito candente, ese fulgor que nos quema. Pero todo eso cambió hace tres años cuando apareció un actor nuevo, diferente, a veces parece que extraño, a veces parece que no acaba de cuadrar, a veces parece que no lo sabemos situar. Parece de azúcar, parece de mentira, parece que no juega, parece que no está, parece que siempre quiere estar, siempre algo que apuntar y que decir, pero no sabemos qué. Quiere ser tu amigo, quiere ser tu altavoz, quiere que le cuentes las cosas, quiere acompañarte, quiere que seas también un poco suyo, quiere que estés bien, y estarías mejor en su lugar. Son cosas ya vistas y oídas durante años, muchos años, porque este juego no lo inventó quien te digo sino que ya otros antes lo hicieron y lo hacen tan bien que se extraña uno de que se quiera jugar con las mismas cartas. Unas cartas que están marcadas desde hace tanto tiempo que supone un soplo de aire fresco o repetir la podedumbre de siempre si acercas bien la nariz. El Pleno Municipal de ayer tarde noche parecía que iba a ser eterno, largo, duraría muchas vidas y los hijos de tus hijos y los nietos de tus nietos se acordarían de él, pero no fue tal. Porque hubo un chispazo, una retirada, una claudicación o un paso atrás de quien ve que el juego se juega de una manera que siempre es la misma y que no se acostumbra a no jugar en igualdad de condiciones. Aquí no se juega a enseñarle el juego a los demás, error, no se juega a decirle a los demás cómo es el tablero, las reglas, las normas, dónde están las trampas, dónde están los baches en el camino, cómo se hacen las cosas de la recta manera. Error. Aquí este juego ya está inventado y si no se juega mejor es porque no se quiere jugar mejor, no nos da la gana. A ninguno. Y miramos con extrañeza y una profunda y absoluta desconfianza a quien nos viene a explicar el juego que ya hemos jugado. Siempre nos parecen de fuera. Aunque sean de aquí. Más si son de fuera. Vienen a explicarnos lo que somos y vienen a hacernos la misma trampa que nos llevamos comiendo desde hace tantos años que ya ni nos acordamos de cómo pudo ser. De qué manera. En qué momento se jodió todo. Ahora nos van a decir cómo se juega al juego con las normas de siempre y aplicando esos mismos trucos que ya hicieron odiosos a otros pero que, ay, no les han bajado del burro nunca. Cooptar, captar, asimilar, comprar, usurpar, desmemorizar, reescribir la memoria, hablar de una memoria pero no de otra, esas cosas como presentar una moción de una entidad que te reclama a ti mismo que hagas algo y que aprovechas para cargar precisamente las culpas a otro, cuando lo más lógico hubiera sido que hubieras pasado de esa moción pero esa voluntad de enseñarnos el juego te hace presentar una moción de la Favgram sobre la extensión de la línea de metro para Can Ruti que la Generalitat tiene que hacer y que retrasa como si no fueras la Generalitat o en todo caso como si el problema fuera de otro. Y no. Ya no. Pero cuela. Es un detalle de otros muchos que durante el pleno te llevan a pensar si todo esto que nos está pasando nos lo merecemos realmente o estamos ante un momento histórico. Un gobierno municipal que se sabe todos los trucos, inventó las reglas de juego, tiene jugadores titulares y suplentes y Drazen Petrovic se las chupa todas o bien puede repartir el juego a Toni Kukoc, inventores del juego que ya se jugaba antes. Este gobierno municipal ya inventó no ser gobierno municipal cuando no era de ningún partido pero solo un partido era el verdadero. Este Gobierno municipal ya se lo sabe, a veces sabe tanto que parece que remolonea, que se duerme, que lo pillas en babia, creo que he marcado un gol. Gol. Te acuerdas del gol. Gol. Qué quedó de aquello. Queda lo que queda. Todo un pleno marcando goles de córner. Este Gobierno municipal es como el barco fantasma de playmobil, que no sé si tuvo barco fantasma, o si iba artillado hasta los ojos pero te parecía que le faltaban piezas porque a fin de cuentas en Santa Coloma somos descuidados, pero raca, ya te han pillado. Y ahora, desde que la historia comenzó de nuevo, hay quien ve a este gobierno municipal de aquella manera, imperfecto, porque ellos han visto fuera que el gobierno es otra cosa y para aglutinar gente hay que hacer exactamente lo mismo que si estuvieran en el gobierno municipal. Ser gobierno municipal bis, gobierno municipal 2, el gobierno municipal moderno, que sabe, instruido, formado, referente. El primer gobierno municipal de Santa Coloma. ¿Se saben la historia del Institut 9? Es, en todo caso, una historia preciosa de idas y venidas, de dificultades insalvables y de infraestructuras que deambulan por Santa Coloma y que ni el mejor gobierno, ni el Gobierno de siempre, ni usted, ni yo, ni el Infograma siquiera, saben calibrar en su justa medida. Un Institut que hoy puede estar allí o aquí o acuyá o donde el Full Informatiu nos indique yo todo estará bien. Menos donde tiene que estar. Ni el mejor, ni el peor. 

Los meses pasan, los plenos se acaban. El compañero Antonio García, de Amnistía Internacional, recordaba cómo el último pleno al que asistió salió insultado y... los tiempos de Plataforma. Son tan lejanos que ni siquiera Ciudadanos se acuerda. No estar entonces es no haber tenido historia. Parece. Aquellos tiempos. De trifulcas, puñetazos en el pasillo, qué asco. Los meses pasan y los plenos se acaban. Ah, sí, el presupuesto. Lo de siempre. Rebombori pero no hay nada nuevo bajo el sol. Los Comuns no salimos de nuestro asombro. Me estás contando un chiste del que ya me he reído. 

miércoles, 2 de noviembre de 2022

Karpov


Estoy regular. No diré que esté bien del todo pero estoy ahí. He pasado un bachecillo malo, la verdad. Y de la misma manera te digo que no tengo muy claro qué es lo que me pasó. Que salía de una cena, que si esto que si lo otro y que la gente además es que es rematadamente cabrona. Así te lo digo. Y cabrona y te voy a decir más, y cabrona y con unas ganas de montarse unas películas que yo que sé. Estás ahí que no sabes ni cómo estás y todo el mundo sabe ya automáticamente qué te ha pasado, cómo te ha pasado, porqué, si tu filiación es esta o la otra o si te están buscando y no te encuentran. Eso es que me pone más malo que otra cosa. Yo que sé qué me pasó. Pues que me pasó y que ya está. Que en unos días estaré otra vez así, como en esta fotito, tan a gusto con la gente, mis partiditas al sol, míralo qué bien anda, qué simpático, pues yo me lo imaginaba de otra manera porque como era el malo y resulta que no, fíjate, si es inofensivo. Fiaros. Fiaros de lo que os cuenta la gente, fiaros de lo que dice la prensa, fiaros. Yo que sé lo que me pasó. Que podría haber sido grave, podría. Que podría haberme ido palante, podría. Que podría haberme quedado con el yeyo encima, pues también. Y oye, que todo haya sido eso. Espero. Tampoco te puedes fiar. No os fieis.