Mostrando entradas con la etiqueta lenin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lenin. Mostrar todas las entradas
jueves, 7 de noviembre de 2024
Lenin celebra
Que sí, que sí, que la fiesta, que el aniversario, que todos contentos, que la emoción, que te acuerdas, que si el cañonazo, que si fue ese día, que si la cosa ya venía de antes, que si el cañonazo no fue el cañonazo, que si aquel estaba y ahora no está, que si aquel se fue, que si este que vino de dónde salió, que sí, que todo eso, que si fíjate qué tiempos, que si tú estás igual, que si vaya cagada, que si cagada de qué, que hubo cagadas, cagadas tú, idiota, gilipollas, vendido, traidor, flojo, mierda, cerdo, rata, bueno, que no nos liemos otra vez como nos hemos liado toda la santa vida o al final me acabaré yendo, joder, no te vayas, es que al final me ponéis negro, pero es que tío, ni tío ni nada ostia y además no soy tío de nadie soy camarada, sí, camarada, es que ya ni eso camarada, ni llamarnos camaradas, es que la gente, que sí, que la gente, bueno, a lo que vamos, saca ya las copas y brindamos y nos vamos, es que ni eso, es que ni estar un rato juntos, que sí, que joder, que hoy vamos a estar felices celebrando que es el aniversario, que por lo menos eso lo hicimos bien, que al menos en ese momento estuvimos ahí, venga, joder, que el recuerdo de ese momento tan bonito nos sirva para impulsarnos de alguna manera en estos tiempos, has empezado ya con el discurso, qué discurso, ah que no había discurso, que no estoy dando ningún discurso que solo estoy hablando de las cosas, es que a veces hablas y parece un discurso, es que ese es nuestro problema que siempre parece que estamos hablando como con intención de algo y a veces pues simplemente le apetece a uno hablar y comentar y ya está, pero es que a ver somos lo que somos, y qué somos.
jueves, 20 de junio de 2024
Lenin diagnostica
Quiero compartir con vosotros y vosotros, ahora mismo camaradas, un diagnóstico sobre la situación y quisiera que me escucharais atentamente y que, por favor, no apuntaseis nada. Porque no es la primera vez que os esmeráis tanto en apuntar las cosas que digo para luego registrarlas en libros, opúsculos y panfletos, que ciertamente no entendéis lo que os estoy diciendo. El diagnóstico que hago ahora mismo de lo que nos está sucediendo es que me parece que no estáis pendientes de lo que pasa. Lo que pasa no es lo que pensáis que pasa, es lo que pasa. Y eso que pasa no sabemos lo que es. Yo tampoco. Yo no sé lo que pasa y cuando tenemos que decidir qué hacer nos basamos en movidas que no son lo que pasa, sino en lo que pensamos nosotros. Nosotros hace tiempo que no pensamos demasiado porque pensamos que tenemos que pensar y hoy ya nadie está atento a lo que pensamos. Ni ellos mismos se toman tiempo en saber qué o con quién y es todo mucho más aquí y ahora y mañana puede ser otra cosa y lo que fue ayer igual te lo recrimino a ti pero a mí, oye, qué me estás contando. Todo es un poco así. Por eso me gustaría que me escucharais atentamente y que pensarais un poco en lo que digo y que no estéis tan pendientes en reproducir lo que digo. Pienso que lo que sucede ahora mismo es que el ahora mismo es muy poderoso. Que lo que pasa ya es más importante que cualquier otra cosa y que yo que sé, que queremos fijar el tiempo, detenerlo, explicarlo, analizarlo, para así poder transformar el mañana, lo que ha de suceder, sin pensar que no hemos sido capaces de transformar el propio presente y que no sabemos qué pasa. No apuntes nada, intenta quedarte con la idea. A ver si lo explico de otra manera. Estamos pensando en cómo debería ser todo y nos estamos flipando tanto que no sabemos lo que es. Y lo más importante, no creo que sepamos distinguir la gente que es. Ya no distinguir, reconocer a la gente. Me miráis como si estuviera diciendo algo raro porque todos sabéis cual es nuestra gente, porque lo pone en otros libros y os hemos dado la brasa hasta la saciedad con esto, pero levantar un poco la mirada a vuestro alrededor y decirme de manera franca y sincera, camaradas, quiénes sois. Porque igual lo que yo veo ahora mismo ya no tiene nada que ver con. Ni yo mismo. Y ahí tenemos un problema.
domingo, 21 de enero de 2024
Un siglo contra Lenin
Hoy se cumplen cien años de la muerte de Lenin. Vladimir Ilich Ulianov. Todo el siglo XX, tal y como conocemos el siglo XX de manera histórica y no únicamente cronológica, es un siglo contra Lenin. De hecho, Lenin fue la primera víctima de Lenin y su trabajo. La muerte de Lenin no se entiende sin el atentado que sufrió en 1918 y sus consecuencias y la presión y nervios y estrés que padeció antes de fallecer con 54 años. Porque la tarea de Lenin fue teórica pero fue práctica y fue la de convertir en un Estado socialista nada menos que al Imperio más extenso sobre la Tierra en aquel tiempo de 1917. Y a partir de ahí, de ese 1917, el siglo gira en torno a la lucha contra Lenin y sus ideas, más o menos explícitas, más o menos directas, más o menos radicales. El ideario de Lenin era uno y su realización teórica se intentará después llevar a cabo de muchas maneras, incluso él mismo llevará a cabo su proyecto quizás sin poder seguir al pie de la letra lo que él mismo preconizaba. Pero eso, en mayor medida, en menor medida, ha marcado la historia de todo un siglo hasta que finalmente, Lenin y el mundo de Lenin y sus ideas y la puesta en práctica de aquello que teorizó, ya no representa una amenaza para quien estaba amenazado. Las amenazas ahora pueden suponer ciertos recortes en beneficios, ciertos cambios en los sistemas de producción, mayor extensión de derechos civiles, no son pequeñas amenazas para un sistema que vigila hasta el último céntimo y que tiene descontadas y asumidas y amortizadas y monetizadas incluso las amenazas e incluso, ay, a los propios discípulos de Lenin. Lenin ha sido el gran revolucionario. En las noticias se habla de él como un revolucionario profesional. Una manera despectiva como cualquier otra de hablar, claro, revolucionario profesional es que no trabajaba de otra cosa, era un 'liberado' ya en su tiempo. Lenin y su ideario, desconocido para muchos, incluso para mí (siempre me recomendaron que leyera y estudiara, que me formara, y por reacción a quien me lo decía no lo hice y ya no creo que lo haga), ha sido tergiversado, manipulado, idealizado, canonizado, folclorizado, todo y más. Lenin ha sido el siglo XX y en su nombre se han hecho las cosas más heróicas, justas, plausibles, estatuatizables, pero también algunas de las barbaridades más tremendas en nombre de un mundo más feliz. Lenin es el siglo XX, en su acció y en su reacción. Tal es la reacción que, incluso teniendo al personaje en un pedestal, puede ser cuestionable hacer un texto en el que se diga que Lenin es el personaje del siglo XX. Naturalmente que antes de Lenin ya había gente que había peleado por una manera diferente de hacer las cosas, incluso que las había podido llevar a la práctica, o que la socialdemocracia ya estaba obteniendo frutos de su trabajo en otra línea. Claro que sí. Pero sin Lenin, no sé si estaríamos en el mismo sitio. Y con Lenin y su siglo ya derrotado, no sé de qué manera vamos a plantear el mundo que tiene que venir. Que será mejor, seguro.
lunes, 7 de noviembre de 2022
Lenin leniniza
¿Hemos ganado? ¿Estamos ganando? ¿Teníamos que ganar? ¿Hay algún momento en el que podamos decir que hemos ganado? ¿Qué significa ganar? ¿Habíamos montado todo este rollo para ganar? Veo que todas estas preguntas os sorprenden, aunque no a todos, que sabéis que esto es para siempre y que esa comezón no se queda solo en ganar o en ganarle a alguien sino en ganarnos a nosotros mismos, ganarnos dentro de nosotros, ser los únicos que ganen, los que queden, y si no, perder para siempre, siempre con la derrota en la boca. Siempre pensando que hemos sido derrotados cuando no habíamos montado esto para ser derrotados sino para otra cosa. Quizás no tiene que ganar o perder uno u otro. Tendríamos que ir ganando, que, de alguna manera, ser conscientes de que la victoria es un bar que estaba en la esquina y que ya no está. Esa victoria que no sé si llegó o no. Ahora estoy tranquilo, aquí sentado, tomando el fresco, me miras con cara de satisfacción porque debes pensar que hemos ganado, pero posiblemente ni hayamos empezado. Igual, fíjate lo que te digo, igual ni siquiera tendríamos que haber empezado todo esto. Es posible que yo que sé. Se cansa uno de teorizar y de pensar y de pasar las noches haciendo cálculos y pensando que si ahora este hace esto o a esta se le ocurre nosequé, vete a saber. Todo esto, todo este movimiento, toda esa gente, toda esa gente que se ha quedado por el camino, tanta gente, qué ha ganado. Si hemos ganado cuándo notaremos de verdad que hemos ganado. ¿Es ya esto lo que queríamos o tendríamos que ser un poco más humildes y decir que no hemos llegado todavía? ¿Si no hemos llegado todavía, entonces qué más hace falta y a qué precio? Me pongo en la posición del que piensa que esto no se parece a lo que yo, yo mismo, estaba diciendo hace unos años, esto no se parece a lo que nos vendiste, Lenin. Esto no es. Y yo, que escribí eso, le digo, pero vamos a ver, ¿lo tenía que hacer yo? ¿no era algo que hacíamos todos? Ya, que yo dije que unos pocos íbamos tirando palante y ya luego lo demás, pero a ver, que eso tampoco exime a la gente de responsabilidad. ¿No hemos ganado? ¿No nos van a reconocer la victoria? ¿Van a dar la cosa por concluida? ¿La damos nosotros? Sí, me voy a meter para dentro que ya hace frío.
viernes, 3 de junio de 2022
Lenin cariñoso
No sabes la paz que me dan los gatos. Sí, que esto va a parecer coña ahora después de todo, pero es que me proporcionan una suerte de refugio ante lo que son las inclemencias de las relaciones con los humanos. Los gatos son para mí una especie de oasis, un apartado en un mundo en el que todo puede estallar en mil pedazos, en cambio, los gatos me hacen olvidar casi todo lo que de malo hay en el mundo. Y no porque precisamente los gatos sean la epítome de la atención hacia uno, nada más lejos. Es algo que tienen que hace que me olvide por un momento de la vida. Y que quiera meterme en esas cabezas que tienen los gatos, en esas lógicas ilógicas, en esas decisiones que solo entienden ellos, en esas manías, en ese ahora quiero y ahora no quiero, en ese estar por mí pero sin agobiar. No sé, me encantan y me ayudan mucho. Me encanta esa manera que tienen de dejarse coger pero sin hacerte ni el más mínimo caso. Ese buscar que les acaricies y que les hagas mimos simplemente porque a ellos les apetece, sin darte nada a cambio, solo porque son así, porque te consideran alguien reconocible y les basta para pedirte algo de mimos. Ya está. Me chifla eso. Me chifla que estos animales sean capaces de considerarte un ser confiable, siendo como son tan ilógicos en todo. Creo que he repetido dos veces ilógico. Bueno, da igual, estamos ahora en un entorno más bien relajado, donde creo que podemos decir las cosas con un poco de libertad ¿no? Ya que he empezado a hablar de mi afición por los gatos podría decirte también que he empezado a interesarme por un tipo de literatura que igual te hace reír pero que me interesa mucho. Es que si te lo digo te vas a reír y no sé. Igual se lo cuentas a alguien y yo que sé. No, no te lo voy a decir, porque a saber qué puede pasar. ¿Que cómo se llama el gato? No lo sé. Es que en realidad no puedo tener gatos. Me encantan, pero luego soy un poco maniático y me molesta un huevo que luego se me llene todo de pelos y tal. Y que tengo alergia. No te lo he dicho. Bueno, es que no lo sabe mucha gente, pero sí, es que le tengo alergia a los gatos. Me encantan, me siento como muy conectado con ellos, pero ni aguanto los pelos de una manera física ni médica. Bueno, es lo que hay. Ahora cuando lo suelte pues me pasaré el cepillico y verás cómo empiezo a llorar y a moquear dentro de dos segundos. Es un poco una metáfora de todo. Ahora te he dejado todo loco ¿no?
martes, 22 de febrero de 2022
Lenin reta
No, es que si es tan así, pues que venga aquí y me lo diga. Porque esas cosas, ese tonito, esa especie de ponerte a respirar como diciendo, es que os lo voy a tener que decir yo porque no os enteráis, pues ese tonito, ese rollito, que venga y me lo diga aquí. Porque a lo mejor este es que no se ha enterado de que a lo mejor está ahí diciendo tonterías y hablando pavadas y creyéndose nosequé porque a mí me da la gana, vamos. Porque a mí me parece que este está más perdido que el barco del arroz y no se ha enterado de qué va la broma. Y encima me mete a mí por medio y por ahí yo ya no. Es que además, es como muy de no tener ni puñetera idea, ¿no? Es que mira, es que este tío, este tío que ahora va diciendo que si yo, que si la cago, que si por mi culpa, es que este tío no tiene ni puñetera idea, hombre. Es que llega un momento en el que ya te tienes que poner un poco serio y mira que yo no soy de ponerme serio. Porque a ver, si te vas a poner en plan idiota, pues te pones en plan idiota y ya está. Y si tienes que meter la pata hasta el corvejón porque es que has metido la pata hasta el corvejón, pues la metes y te inventas lo que sea, pero meterte conmigo así por la cara. Es que si eres tan valiente me gustaría verte aquí, venir aquí, levantar la manita, pedir la palabra y decir 'oye mira, camarada, es que me parece que no, me parece un error y esto te lo has sacado del forro'. Y yo igual pues me cago en toda tu generación. Porque no tienes ni idea ni del contexto ni de nada, ni de la ideología que había detrás. Ojo, que es peor, es que si la tienes encima y lo dices porque te cagas directamente en la ideología, entonces y es lo que digo, si tienes esa carita que tienes de saberlo todo, te vienes aquí y me lo dices. Qué listo. Ahora es muy listo. Ahora vas a tener que demostrar realmente lo listo que eres, porque igual te ponen mirando a Vladivostok en menos de lo que te das cuenta. Y entonces verás tú qué risa de descomunistización y de estatuas de Lenin y qué vas a enseñar tú. Pero qué vas a enseñar tú, Por el amor de Dios. Iba a decir eso de que no me quiero calentar, pero es que me tengo que calentar. Porque no puede ser de otra manera, que ya va mucho tiempo escuchando cosas y aguantando cosas y al final es que me llevan a sacar lo peor de mí. Es que de verdad. Tan valiente. Que venga aquí y me lo diga, hombre, que venga aquí y me lo diga.
miércoles, 15 de diciembre de 2021
Lenin relee
Es que lo había visto antes y no sé qué me ha pasado que me he acordado de otra cosa y se me ha ido un poco pero ahora he dicho 'voy a volver a mirar porque a lo mejor es que no lo he leído bien'. ¿Sabes de aquellas veces que estás leyendo algo y dices no quiero leer más porque es que me estoy poniendo negro y luego dices pero a ver, si es que no lo he terminado de leer o ni siquiera he empezado? Pues eso. Últimamente estoy leyendo cosas y a la tercera línea o así es que ya no puedo seguir, porque me ciego. Me pongo como las cabras y ya lo demás me importa un pimiento y a lo mejor al cabo de un rato me digo, pero a ver, qué decía lo que estabas leyendo si ni siquiera lo has terminado. Y yo qué sé. Es que de vez en cuando te llega cada cosa que lo flipas. El otro día alguien me dijo que lo flipas o hermano no se llevaba ya, que ya no hablo como los jóvenes. Le dije, que soy atemporal, que a mí me van a leer incluso cuando ya no se lleve, que la gente pondrá mis obras en las estanterías solo para que la gente lo vea y diga, ya ves el pájaro cómo se flipa. Y se releerá mis obras y recitarán mis textos más conocidos y dirán 'como dijo Lenin'. ¿Qué no? Ya verás como la gente se va a volver loca cada vez que vea una foto mía o algo mío. Verás. Pero es que ahora estoy mirando esto y no consigo ver dónde he leído yo lo que estaba buscando. Porque me parece que estaba en la primera página. Y si dijeras que es que el que lo ha escrito es tal o cual, pero es que seguro que el que lo ha escrito es de los míos, porque fíjate que es el Pravda y me cago en la leche frita si no es de los míos y está escribiendo en el Pravda, que ya habría que ser bobo para tener a alguien escribiendo en los órganos oficiales y que no fuera de los míos. Lo he visto y me he dicho la virgen, pero es que luego he pasado a otra cosa, que igual me he puesto a discutir con alguien precisamente sobre el tema del que iba el texto y se me ha pasado. Y ahora es que ni siquiera me acuerdo de dónde lo he visto. Sé que iba del tema y que metía la pata hasta el mismísimo fondo y me he dicho pero a ver, el camarada este, qué le pasa. Y lo estoy remirando y remirando y o me han cambiado el diario y es de otro día o a lo mejor es que lo he leído en otro sitio. De verdad que tengo la cabeza que cualquier día yo que sé.
viernes, 27 de septiembre de 2019
La opinión de la Krupskaya
Yo creo que ya empezamos mal con lo de 'la krupskaya'. Y como ya empezamos mal no sé cómo vamos a acabar. Te diré que yo siempre le decía que por aquí no o que por aquí vas mal y que te están tomando el pelo o que aquel me tiene a mi también un poco hasta el moño. Todo eso que lógicamente se dice porque se tiene que decir y porque teníamos que decírnoslo porque estas cosas si no se hablan pues no se avanza. Y se lo decía. Le decía, oye, esto, no sé si estás tú muy pendiente pero te están pasando la mano por la cara y mucho mucho mucho pero a la hora de la verdad hay una cantidad de gente que te tiene ganas que yo no sé qué haces. Y muchas veces le decía también que no se fiase. Anda que no se lo dije veces. Yo era mucho de decirle muchas cosas, porque todo el mundo piensa que estas cosas pasan porque uno tiene la iluminación y ya está, pero esto pasa porque hay mucha gente diciéndote cosas y lo que tú opines al final pues vale lo que te dije. Yo no sé. Pero al final, no sé si mereció la pena. El pobrecito lo malito que se puso y encima lo mató una de esas que se pensaba que era de la punta alante. Con lo que se había dejado él la salud en todos los países del universo y venir aquí y ya con casi todo tirado para delante, tracatrán, va y la chunga aquella se lo intenta cargar. Es que no sé. Yo le decía muchas veces muchas cosas, cómo no le voy a decir cosas. Porque yo parece que no, pero yo tengo también mis opiniones y mis cosas y no quiero ahora pasarte aquí todo el curriculum, pero que hacer, joder si he hecho cosas. Yo lo que te quiero decir es que todo esto, finalmente no sé si tiene sentido. Que si ahora bien con aquel, mal con este, con el otro peor, a aquel nos lo tendremos que quitar de en medio. Y es una mierda como un pan porque joder, que hemos estado en los peores tugurios de Europa y ahora tener que pasar por todo esto. Y reconozco que yo tampoco soy una santa ni que tampoco haya malmetido, porque una será lo que sea, pero ya te digo que mis pelotas son como las de cualquiera. Pero no sé. Es que es todo un tema que te pones a pensar y realmente no llegas a ningún sitio porque a lo mejor, y digo, a lo mejor, es que no tenemos que llegar a ningún sitio. Y yo le decía que no se fiase de nadie. Y la movida con el otro. Y con el otro. La movida del final. Aquello fue muy triste, pobrecito tan malito. Y que no se fiase de nadie. Pero él se lo tomaba a mal y me decía que a lo mejor de quien no tenía que fiarse era de mí. Y entonces sí que la liábamos Pravda. Ay. Perdón.
miércoles, 10 de abril de 2019
Lenin dijo
Ya está. Hasta aquí. A ver. Dónde lo pone. Que si dije tal, que si dije cual. Dónde lo pone y me lo señalas ahora mismo a ver dónde he dicho yo eso. No, dímelo. Es que al final me tengo que poner así y no me quiero poner así, pero oye, llega un momento que ya vale. Y mira que he escuchado tonterías con cosas que me han ido llegando, pero a ver, dime. Indícame a ver dónde narices pone todo eso que estás diciendo porque me estoy quedando con una cara de gilipollas de esas de cuadro de Goya. No te hagas el longui. Dime a ver dónde está puesto esto que estás diciendo ahora y yo si lo encuentro y es verdad pues me lo como y para delante, me vuelvo a meter en la cajita y de ahí no salgo hasta que se me diga o no salgo más, porque de verdad que es que dan ganas de no salir al aire libre ni para ir a comprar el pan. A ver, dime, cuándo he dicho yo todo esto que estás diciendo. Dímelo, si es que te estoy esperando. Porque debo haber dicho tantas cosas que parece que digo la misma y su contraria. Y no me vengas con la interpretación, con los tiempos, con la estrategia y con la táctica que estoy ya que me subo por las paredes. Dime. Dime a ver dónde he dicho yo esto que parece que da lo mismo una cosa que otra y estoy viendo que nos vamos por el desagüe de una manera que no se me había podido pasar por la cabeza. Os veo ahí cada vez que salís a hablar, que si Lenin dijo, que si Lenin, que si como decía Lenin, y la verdad es que llega un momento en el que uno dice basta. Basta ya. No puede ser que haya dicho yo tantas cosas para llegar a eso que estáis haciendo. Y diciendo. Es decir, que no. Que no puede ser. Que yo no he dicho que eso que yo digo tenga que llevarte a donde tú estás diciendo. No sé si me estoy explicando bien o si es que no me quieres entender. Dímelo, enséñame dónde lo pone. Porque yo no lo recuerdo por ninguna parte y eso que lo he tenido que escribir yo. Dímelo. Y no me digas que es que lo que dice tal o cual es una interpretación actual de lo que yo... porque me cago en toda la parroquia ya. Que es que no tiene uno un segundo de paz ni de descanso, y ya me parece normal. Pero hombre, que sea algo útil o algo que medio se entienda, pero esto es que es como para levantarse y decir, joder, qué puta mierda es esta. De verdad. Que no.
lunes, 22 de octubre de 2018
Lenin predice
Y ya sé que la gente suele decir eso de 'igual ese día no lo veis nunca' y que eso igual ya lo hemos visto. Y que no estoy prediciendo nada. Pero os tengo que decir una cosa que igual ya os la he dicho también. Os diré que ahora aquí parece que somos muchos en la foto, pero llegará un día en el que sobraremos todos. Nos sobraremos, nos estorbaremos, pensaremos que no estamos en la foto en el lugar que nos corresponde, que estaríamos mejor en otra foto, que nunca debimos estar en esta foto, pensaremos que ese que se gira porqué se gira, que el que mira a la cámara porqué mira a la cámara, preguntaremos por los nombres de los que miran a la cámara, preguntaremos por qué el ángulo de la fotografía de la cámara es ese, preguntaremos si no se ha recortado la foto, nos haremos preguntas, preguntas que otros nos animarán a hacernos, nos giraremos a mirar atrás y a examinar a los compañeros y camaradas, nos gustará hacer un análisis del comportamiento de aquel que ahora está haciendo el saludo de manera leal y valiente y si lo que está haciendo no es otra cosa que mandarle señales al enemigo. Nos preguntaremos sobre quién es el enemigo. Nos preguntaremos porqué el enemigo nos invita a ir a sus espacios de debate, de reunión, de tertulia, de café, porqué nos animan a que sigamos el camino correcto y no el que emprendimos, nos darán lecciones sobre lo que tenemos que hacer y con quién tenemos que estar, nos alumbrarán la senda de la recta vía y nos harán odiar más aún a quienes tenemos al lado. Nos preguntaremos porqué todos los que se fueron se fueron, porqué les echamos, porqué no soportamos tenernos al lado a unos y a otros. Nos preguntaremos, cuando usted y yo, querido camarada, nos quedemos solos en una sala, sin nadie más que nos haga ni puñetero caso, porqué falló. Nos preguntaremos porqué siempre tenemos que fallar. Porqué otros se conforman con no fallar aunque eso suponga no hacer otra cosa que alardear de fidelidad, camaradería y no se qué más, espíritu de comunidad, de fraternidad. Porqué otros se reúnen en torno a la posibilidad de éxito y no se discute jamás de otra cosa sino de la fidelidad al que prodiga los dividendos. Ese día ya ha llegado. Ese día no deja de llegar, queridos y queridas camaradas que ahora estais aquí mirando hacia el mañana y no sabéis que el mañana ya ha sido, que ya nos han sobrado en la foto muchos, que somos la esperanza de muchos y la profunda decepción de más. Ese día llega todos los días, todos los años. Y sin embargo, queridas y queridos camaradas que estáis aquí ahora, por un instante, mirad, estamos juntos. Y tienen miedo.
jueves, 30 de agosto de 2018
Lenin jefe
Entonces, no, no te rías, entonces va y me dice, no, es que como tú eres el jefe.. . y yo le digo, pero qué jefe ni que jefe, qué coño estás diciendo de jefe. Y va y me dice que sí, que como soy el jefe pues que yo tengo que... y le digo, mira, como de verdad sea yo el jefe entonces sí que vas a flipar, que jefe ni que jefe. Y me dice, pero con todo el morro, que bueno, que con tanto rollo y tanto tanto, que si lo que quería era mandar, pues que ya lo puedo ir haciendo, que qué me creía que era eso de ser jefe, tantas ganas que tenía. Y yo que me lo quedo mirando así y le digo, pero qué mierdas estás diciendo, de jefe ni que jefe, que solo te he preguntado por lo de la máquina aquella que dijiste que ibas a preguntar y ahora me sueltas que qué me cuentas y que como yo soy el jefe. De verdad que es que me quedé flipando. Que como yo soy el jefe, dice. El jefe. Qué jefe ni qué jefe. A ver si estamos aquí que si con las reuniones, con las reuniones y con su puta madre ya de las asambleas y las reuniones y la ostia y resulta que no, que como es que yo soy el jefe. Y que el primero que te lo dice es uno que lleva toda la vida aquí viniendo y dando la murga y ahora va y me dice que si tantas ganas tenía... Te juro que yo no me río, bueno que sí que me río, porque es que te tienes que reír. O sea, que el jefe. El jefe. Las ganas que tenemos de tener a uno que mande, uno que diga 'aquí' y todos aquí. No aprendemos nunca. Uno que se ponga delante, y las ganas que tenemos todos de ser ese que se ponga delante. Yo es que no entiendo. El jefe. Que como yo soy el jefe pues tal. Y todos ahí con la boca abierta esperando a ver qué. Y yo ahora no sé, y yo de esto no entiendo, y eso no lo estaba llevando nosequién, o eso es que es así y ahora a ver quién lo cambia. Y lo que tú digas. Y lo que a ti te parezca. Y si tu lo dices, pues será. Y así. Y ya no discute nadie conmigo. Y coño, que lo que a mí me gustaba era discutir. Porque así, ya te digo ahora que vaya mierda de rollo que estamos montando como no discutamos al menos. Es que discutir, va y me dice, espera, va y me dice, es que lo de discutir crea división y crea una sensación de desasosiego que... y yo ya no sabía dónde meterme. Entonces tiene que ser lo que yo diga. Y que yo soy el jefe. Te voy a decir una cosa, le dije, como sea el jefe yo un día y ese día igual no llega nunca pero igual soy yo el jefe un día, te lo voy a decir porque no te veo que te vaya a quedar claro si no te lo digo, como sea yo el jefe, no te digo más que te vas a cagar las patas abajo como sea yo el jefe. Porque visto lo visto, me cago en el jefe y en la madre que parió al jefe. Tú te crees. Pues así estamos. Hasta hoy.
miércoles, 27 de septiembre de 2017
Lenin preocupado
Os noto distraídos, camaradas. Os noto pendientes de otra cosa. Estoy hablando desde hace un rato y me estoy fijando en que estáis mirando hacia otra parte. Qué pasa. Qué está pasando ahí. Qué miráis. No sé si me estáis escuchando o no. Supongo que me estáis escuchando pero no me estáis haciendo caso. Qué miráis. Estáis mirando algo que tengo a la espalda o me ha salido algo o es que llevo algo en el camión que os llama la atención. No llevo nada en el camión. Así que ya me diréis, camaradas, qué es eso que os tiene como si no estuvierais en el mundo. A ver, que ya son muchos discursos escuchando algo parecido, ya me lo imagino. Pero es que las cosas no han cambiado tanto como para cambiar el discurso. O sí. No sé, decirme algo, pero no os quedéis mirando como si no fuera con vosotros la cosa. Que no se trata de que yo hable de lo que me de la gana y que vosotros estéis delante como si no fuera la cosa... no sé. De verdad que sufro. Y sufro porque igual me estoy equivocando con el discurso o igual no y no he venido en el momento correcto o yo que sé. De verdad que muchas veces uno piensa si merece la pena. Si venir aquí, subirte al camión, manteniendo el equilibrio porque esto traquetea como una mecedora, no sé. De verdad no sé si esto es lo que uno pensaba. A veces pienso, no sé, eh, por pensar. Si a lo mejor hablase de algo más simple. Me pongo a hablar de cosas que no entiende la gente, de cosas que requieren una atención completa, de cosas que no son para estar diciéndolas encima de un camión, y no sé si os interesan o no. Y llevo a estos dos al lado durante todo el día y no sé si decirles algo o preguntarles porque tampoco sé si me entienden o si les interesa esto o qué. No sé. En serio que no sé. A ver qué estáis mirando. Es que a veces me gustaría empezar a gritar como los locos, o bailar, o cantar, o hablar de la grandeza de nuestro país, de la firmeza de sus hombres y la dulzura de sus mujeres, de los cantos regionales, de los viejos poemas, de la alegría que da reencontrarse con la paz espiritual de nuestro Señor Jesucristo, de la balalaika, yo que sé. De lo de toda la vida, de lo de toda la santa vida, que es lo único que parece que os interesa. De verdad. A ver qué estáis mirando detrás. Qué hay en el camión que no hay nada. Que no hay nada. Y vosotros y vosotras ahí mirando. Llevo unos veinte minutos hablando, la conquista del poder, lo tenemos ahí. Lo tenemos en la mano. Y estamos a punto de darle un giro a esto que verás. Y ni puñetero caso. Qué hay ahí que os interesa más. De verdad. Yo no lo entiendo. Me voy a bajar del camión y mira, a ver si...
lunes, 7 de noviembre de 2016
Trotsky. Una vida revolucionaria - Joshua Rubenstein
¿Qué sabemos de la Revolución rusa? Bolcheviques y mencheviques. Socialistas revolucionarios. Fotos de Lenin en blanco y negro subido a algún sitio hablando delante de mucha gente que porta pancartas en ruso. El carricoche cayendo por las escaleras de la estación en Acorazado Potemkin. Hoces y martillos, hoces y martillos, hoces y martillos. Stajanovismo. Carteles fabulosos celebrando la revolución en ruso y no sabemos qué pone en ellos. Desfiles en la plaza Roja. Stalin, malo malísimo, saludando en un desfile desde el palco de la plaza Roja mientras los nazis están a pocos kilómetros. Kruschev con el zapato en la mano. Brezhnev con las cejas peludas. El equipo de baloncesto de la URSS ganando a los americanos en Munich. Andropov y Chernenko o Chernenko y Andropov. Gorbachov haciendo anuncios de McDonalds. Fin de la cita. Trotsky. Una foto de Lenin, Trostky y Stalin. ¿Dónde está Trotsky?
¿Qué sabemos de Trotsky? Trotsky escribía pero no se le entendía, tenía en la cabeza clavado un piolet, decía la canción de Def Con Dos. Trostkismo. Troskos. Son troskos. Es que son troskos. Se te meten los troskos en el partido y te lo petan. Somos troskos. Me voy a hacer trostkista. Te hacen ojitos los troskistas. La Revolución permanente. El socialismo en otro país. El entrismo. ¿Qué sabe usted de Trotsky? Sabe usted que Trotsky murió en México, que fue amante de Frida Kahlo porque lo ha visto en una película, que tenía el pelo así para arriba, que llevaba gafas y perillita, que era judío pero él no quería que le dijeran que era judío. Esto quizás no lo sabe.
León Trotsky. Una vida revolucionaria. Es una biografía de Joshua Rubenstein que he sacado de la Biblioteca Central. El mismo día saqué una historia del POUM. ¿Qué sabemos del Troskismo? ¿Qué sabe usted de Trotsky? En la biografía nos explican quién era Trotsky. No es una biografía muy procomunista que digamos. Ni es una biografía muy hagiográfica. Así que puedo decir que no es una hagiografía. ¿Qué es una hagiografía? Trotsky es un revolucionario. Y no hay mucho más que decir. Te puede salir bien, te puede salir mal. Puedes… Voy a cambiar de párrafo, porque esto es lo más importante de todo.
Trotsky era muy Trotsky. Trotsky se puso este nombre porque se parece al alemán ‘trotzig’, que significa perseverante. Cuando ya está en México, los radicales estadounidenses se agobian con él, porque encuentran a un revolucionario de verdad y no un palabritas nada más. Trotsky era muy de Trotsky. No fue bolchevique hasta muy tarde, era de él mismo, y sólo cuando la cosa iba para delante se unió a la facción bolchevique y, pese a que fue fundamental para que la Revolución triunfara, no hizo amigos. Fundamental. Era demasiado Trotsky. Y se encantó de sí mismo. O se durmió. Y mientras que él iba escribiendo, y dando mítines, y encantándose con la teoría, otros iban reuniéndose, haciendo amigos, moviendo piezas, apuntando a gente, colocando a este y al otro, nos vamos a cargar al listo este, que es demasiado listo. ¿Era diferente la visión del socialismo o el marxismo si me apuran de Trotsky, que la de Lenin, que la de Stalin? Pues claro. ¿Que la de Plejanov, que la de Zinoviev, que la de Radek, que la de Luxemburgo, que la de Kautsky, que la de Lunacharsky, que la de Kirov, que la de Martov? Pues claro. Somos de izquierdas, sabemos de lo que estamos hablando. ¿Y?
La gran pregunta. ¿Hubiera sido diferente? En el libro se da una idea: Tal y como iba la Revolución, si no te sale Stalin, te sale alguien parecido a Stalin. Trotsky era implacable. Al menos en esta biografía. Espero leer otras, si puede ser. Trotsky era un revolucionario. Estamos haciendo la Revolución, no podemos andarnos con tonterías. ¿Pactar con los partidos burgueses? Jamás. Tolerar las disensiones, estamos haciendo la Revolución, estamos defendiendo la patria de los trabajadores. Hasta el final, defendió la Unión Soviética, le costaba horrores criticar los planes quinquenales, discrepaba en la estrategia, en el análisis, en que alguien como Stalin pudiera ser el líder.
Dos conceptos. Revolución permanente: no hace falta una revolución burguesa, hace falta una revolución y empujar, empujar, no parar, no cejar, hacer que el proceso revolucionario no se detenga hasta que los trabajadores triunfen, hasta que no se consiga, no parar, no hay estrategia, hay que ir, siempre hacia delante. No pactar con los burgueses. Hacer que sus organizaciones viren, vayan, que no se detenga. Socialismo en un solo país: si solo está la URSS, el objetivo será fácil y además no se consigue la liberación total de los trabajadores de todo el mundo, hay que provocar la revolución en todas partes, hay que armarla, hay que luchar. Esto es lo que he entendido. Igual no he pillado nada de la broma.
A ver. Trotsky no sabe moverse entre la burocracia y los conciliábulos. Él habla, perora, ha organizado el Ejército rojo pero no hace amigos, no hace adeptos. Al menos no los suficientes. Está solo. Acaba expulsado de la Unión Soviética, huyendo por los campos del diablo, hasta que llega a México y un catalán, Ramón Mercader, acaba con él. Y con casi toda su familia. Vean el documental ‘Asaltar los cielos’ sobre el tema. Tremendo.
¿Qué sabemos de la Revolución Rusa? ¿Qué sabemos de Trotsky? Saber mucho no sirve de mucho si no se tiene espíritu revolucionario. Y si no se sabe hacer amigos. Camaradas. Hablo por hablar, supongo. Ni idea.
Si hay otra biografía mejor, pues ya saben.
¿Qué sabemos de Trotsky? Trotsky escribía pero no se le entendía, tenía en la cabeza clavado un piolet, decía la canción de Def Con Dos. Trostkismo. Troskos. Son troskos. Es que son troskos. Se te meten los troskos en el partido y te lo petan. Somos troskos. Me voy a hacer trostkista. Te hacen ojitos los troskistas. La Revolución permanente. El socialismo en otro país. El entrismo. ¿Qué sabe usted de Trotsky? Sabe usted que Trotsky murió en México, que fue amante de Frida Kahlo porque lo ha visto en una película, que tenía el pelo así para arriba, que llevaba gafas y perillita, que era judío pero él no quería que le dijeran que era judío. Esto quizás no lo sabe.
León Trotsky. Una vida revolucionaria. Es una biografía de Joshua Rubenstein que he sacado de la Biblioteca Central. El mismo día saqué una historia del POUM. ¿Qué sabemos del Troskismo? ¿Qué sabe usted de Trotsky? En la biografía nos explican quién era Trotsky. No es una biografía muy procomunista que digamos. Ni es una biografía muy hagiográfica. Así que puedo decir que no es una hagiografía. ¿Qué es una hagiografía? Trotsky es un revolucionario. Y no hay mucho más que decir. Te puede salir bien, te puede salir mal. Puedes… Voy a cambiar de párrafo, porque esto es lo más importante de todo.
Trotsky era muy Trotsky. Trotsky se puso este nombre porque se parece al alemán ‘trotzig’, que significa perseverante. Cuando ya está en México, los radicales estadounidenses se agobian con él, porque encuentran a un revolucionario de verdad y no un palabritas nada más. Trotsky era muy de Trotsky. No fue bolchevique hasta muy tarde, era de él mismo, y sólo cuando la cosa iba para delante se unió a la facción bolchevique y, pese a que fue fundamental para que la Revolución triunfara, no hizo amigos. Fundamental. Era demasiado Trotsky. Y se encantó de sí mismo. O se durmió. Y mientras que él iba escribiendo, y dando mítines, y encantándose con la teoría, otros iban reuniéndose, haciendo amigos, moviendo piezas, apuntando a gente, colocando a este y al otro, nos vamos a cargar al listo este, que es demasiado listo. ¿Era diferente la visión del socialismo o el marxismo si me apuran de Trotsky, que la de Lenin, que la de Stalin? Pues claro. ¿Que la de Plejanov, que la de Zinoviev, que la de Radek, que la de Luxemburgo, que la de Kautsky, que la de Lunacharsky, que la de Kirov, que la de Martov? Pues claro. Somos de izquierdas, sabemos de lo que estamos hablando. ¿Y?
La gran pregunta. ¿Hubiera sido diferente? En el libro se da una idea: Tal y como iba la Revolución, si no te sale Stalin, te sale alguien parecido a Stalin. Trotsky era implacable. Al menos en esta biografía. Espero leer otras, si puede ser. Trotsky era un revolucionario. Estamos haciendo la Revolución, no podemos andarnos con tonterías. ¿Pactar con los partidos burgueses? Jamás. Tolerar las disensiones, estamos haciendo la Revolución, estamos defendiendo la patria de los trabajadores. Hasta el final, defendió la Unión Soviética, le costaba horrores criticar los planes quinquenales, discrepaba en la estrategia, en el análisis, en que alguien como Stalin pudiera ser el líder.
Dos conceptos. Revolución permanente: no hace falta una revolución burguesa, hace falta una revolución y empujar, empujar, no parar, no cejar, hacer que el proceso revolucionario no se detenga hasta que los trabajadores triunfen, hasta que no se consiga, no parar, no hay estrategia, hay que ir, siempre hacia delante. No pactar con los burgueses. Hacer que sus organizaciones viren, vayan, que no se detenga. Socialismo en un solo país: si solo está la URSS, el objetivo será fácil y además no se consigue la liberación total de los trabajadores de todo el mundo, hay que provocar la revolución en todas partes, hay que armarla, hay que luchar. Esto es lo que he entendido. Igual no he pillado nada de la broma.
A ver. Trotsky no sabe moverse entre la burocracia y los conciliábulos. Él habla, perora, ha organizado el Ejército rojo pero no hace amigos, no hace adeptos. Al menos no los suficientes. Está solo. Acaba expulsado de la Unión Soviética, huyendo por los campos del diablo, hasta que llega a México y un catalán, Ramón Mercader, acaba con él. Y con casi toda su familia. Vean el documental ‘Asaltar los cielos’ sobre el tema. Tremendo.
¿Qué sabemos de la Revolución Rusa? ¿Qué sabemos de Trotsky? Saber mucho no sirve de mucho si no se tiene espíritu revolucionario. Y si no se sabe hacer amigos. Camaradas. Hablo por hablar, supongo. Ni idea.
Si hay otra biografía mejor, pues ya saben.
lunes, 3 de octubre de 2016
Lenin se retrata
Eso, eso. Poneros todos detrás mío para la foto. Eso, no os vayáis a equivocar y os pongáis delante y me tapéis. Detrás. A ver si va a haber uno que quiera ponerse delante. Detrás. Poneos detrás y esperar tranquilamente a que haga la foto el muchacho. A ver. Venga. Tranquilos. No hace falta que pongáis esas caras de susto. Que os pongáis detrás no significa que tengáis que tener esas caras de miedo. Que no va a pasar nada. Que igual me he puesto algo borde con lo de la posición, pero es que luego parece que somos una banda municipal. El chico ha venido a hacernos una foto y... ha venido a hacerme la foto a mí y yo le he dicho, hombre, pues que salgan los compañeros también. Y no pasa nada, que salgan, y salís y está de puta madre, pero que os digo una cosa, que la gente debe quedarse con mi cara y si empezamos a ponernos unos delante de otros, al final nos confundimos y la peña se pregunta, oye, quién es Lenin de todos estos. Y que ya sé que somos todos compañeros y que mi idea no es la de que parezca que soy yo y vosotros estáis detrás y que solo sois un fondo. Que no es eso, que ya lo sabéis que yo no soy de salir solo en la foto y que los demás no pintéis nada. Que no. Que yo lo que digo es que, si luego la gente tiene que conocer a Lenin, pues qué mejor que sacar a Lenin, o sea a mí, en la foto y que destaque un poco. Es decir, yo delante así con una postura como de que estoy tranquilo, bien y eso, y vosotros detrás mío pero con buen rollo. Con buen rollo, porque si no parece que estáis acojonados y de verdad parece que os están obligando a poneros detrás de mí. Y no es eso lo que tenemos que hacer llegar a la gente. Me mirás con unas caras... ¿De verdad tenéis miedo de algo? Oye, en serio, con ese entusiasmo, no sé si vamos a llegar muy lejos. A ver, que os digo que os pongáis detrás y tal, pero que no digo en plan nada, que lo digo para que haya una cara con la que se quede la gente, y como soy el... ¿qué soy? Ya ni me acuerdo del cargo que tengo. Secretario general, presidente del consejo de comisarios del pueblo... oye, no sé. Lo que sea. Pero que vamos, que digo yo que la gente habla y al final siempre sale mi nombre. Que noto que me hago mayor y que un día uno de vosotros tendrá que hacer esto y no sé cómo saldrá. A veces lo pienso, qué pasará cuando me muera. No pongáis esa cara otra vez. Que al final la foto va a parecer un velatorio. Va a parecer que estáis delante de una momia y estáis asustados. Si ese va a ser el plan en todas las fotos, si siempre que salgamos en una foto va a parecer que hemos visto a un fantasma, no le vamos a hacer tilín a nadie. Y ya sé que no se trata de hacer tilín, que no va la cosa de convencer a nadie, pero a ver, digo yo que por lo menos... o no, o dar miedo. No sé. Yo solo digo que podríais reiros un poco, un algo. Que salís todos con un careto de susto que no es normal. De verdad. Va. Poneros detrás mío, si queréis no hace falta que estéis a dos metros por detrás, así como a mi lado, pero que se me vea. Estoy oyendo a uno... ya, que todos somos iguales, que eso de que salga yo dónde se ha decidido, y no te digo que no tengas razón, pero... a ver. Qué quieres. Que salgamos todos y todos en la foto y la gente no se quede con ninguna cara. Yo que sé, que a lo mejor no pasa, pero tú imagínate que me muero y que entonces la gente quiere acordarse de mí y de lo que hicimos aquí y qué va a recordar. O que quiere tener un recuerdo. En una bandera. En una insignia, en algo. En un trapo. Qué vamos a poner, ¿la cara de todos? ¿la de los padres fundadores con la barba? Tendrá que salir la mía, digo yo. Oye y si se tiene que poner la de otro, pues la de otro, pero algo habrá que hacer. Va, que el muchacho se tiene que ir. Poneros. En principio detrás, y si eso, ya hacemos otra.
martes, 19 de julio de 2016
Lenin irreformable
Paso. De todo. Pero paso tanto que no pienso levantarme más. Ya estoy cansado. Paso. Os voy a dar la razón. Me estáis diciendo todo el rato que si soy o que si no soy. Pues os voy a dar en el hueso del gusto. Aquí me quedo. Aquí estoy, ya podéis venir, o podéis iros o podéis hacer lo que os de la gana. No me pienso levantar más. Ni para atrás ni para delante. Paso. No me muevo. O sea, que llevo nosecuántos años ahí para arriba y para abajo, que si disfrazándome, que si haciendo numeritos raros con... y ahora vas y me dices que no, que esto es una ful y que os esperábais otra cosa. De verdad, que no entiendo de qué váis. Me he cansado. Me quedo aquí. Paso. No me vengáis a ver más, ni a llamar, ni a hablar conmigo, ni a pedirme a ver si... nada. Paso. Me quedo aquí sentadito y si decís que lo hacéis todo vosotros tan deprisita y tan bien, ahí os lo dejo. Todo para vosotros. Venga. Os juntáis los cuatro amiguitos que sabéis tanto del tema, que lo véis todo tan clarito y tan así y en ese par de semestres que decís que lo tenéis todo planteado, lo apañáis, lo escribís y lo ponéis en práctica. Mira cómo lo veo desde aquí. Desde aquí mismo. Sentadito, tranquilamente. Con la camisa por fuera y todo, porque paso de todo. Y ya puedes venir. Que de aquí no me voy a mover. Mira, estoy tan así, que no voy a ir ni a comer. De verdad. Estoy muy hartito. Que si da igual lo que haga, que al final no se mueve nada, que mucho rollo pero seguimos en lo mismo, que es lo mismo de siempre, que nosotros lo vamos a hacer por nuestra cuenta y verás qué fácil y qué rápido, pues venga. Venga. Adelante. Coger el mando y tirar hacia delante. Venga. Yo ahora estoy aquí de narices, que he cogido el sitio bueno y no me pienso mover. Estoy ahora más a gusto que en brazos. Así que vosotros por vuestra cuenta lo hacéis mejor, pues nada. Yo ya paso. No sé, de verdad. A veces creo que nos haría falta, yo que sé, la extrema necesidad de ver las cosas perdidas. No me explico bien. Nos falta la necesidad real de ver las cosas mal. Que nos dejan. Que nos dejan creer que lo vamos haciendo, que todo es fácil y que es mover una caja de sitio y ya está todo listo. Y que hay cada lagarto por ahí dorándole la oreja a la peña que yo que sé. Estoy medio medio. No sé, es como si me hubieran venido los años de golpe, me hubieran caído encima. Ha sido pararme y encontrarme como... no sé, como hastiado. Y es que claro, viendo a tanta masa tan predispuesta y tan preparada y tan eficiente en hacer de este mundo algo mejor, desde lo pequeño a lo grande y desde lo local a lo nosecuantos, pues nada, estoy mayor. No tengo remedio. No veo las cosas, Estoy completamente equivocado. Y mayor. Pues nada. Vosotros, que lo véis todo desde la perspectiva de lo de sonreir y de la solidaridad y del viaje hacia... pues nada. Seguir vosotros. Yo me quedo aquí con mi movida, mi sillita, mi camisita por fuera que mira que a gustete que estoy y a ver ahora cómo me voy a poner a hacer. Nada. Que si no tengo remedio, pues me quedo aquí apartadito y cuando ya lleguéis donde queréis llegar, me llamáis si tenéis tiempo y me lo enseñáis. No voy a poner ni una pega. Sólo quiero verlo. Creo que me voy a meter un poquito para dentro que tengo algo de fresquete.
lunes, 26 de octubre de 2015
Lenin duda
¿Y qué dices que te dije? ¿Te lo dije? Es que estoy seguro de que te lo dije, no te creas. Me caliento. Y lo peor que tengo no es que me caliente, es que alguien me ría la gracia. Como alguien me haga palmas, me lanzo y ya no sé volver atrás. Luego pienso, a lo mejor debería haber actuado de otra manera, no ser tan así, pero siempre me pasa igual. Luego, lo mismo otra persona me dice que en el mismo caso ha actuado de otra manera y digo, oye, pues es verdad, tiene razón y yo en cambio he hecho aquí el tonto. Pero es que... es que no tengo freno. Me hago gracia yo solo, mucha gracia, y eso es lo que me pierde. No es tanto que otro me haga palmas, que también, que me gusta que me digan que ole, como a todo el mundo, pero es que el principal problema que tengo es que soy muy gracioso. Me tengo por muy gracioso y por muy listo y no me pongo freno. Me pongo a pensar tonteces y a decirlas sin más. Porque me creo muy gracioso y no me sé decir que no. Y como note que la tontería tiene éxito, me lanzo cuesta abajo y sin frenos. ¿De verdad te dije eso? ¿Y te sentó mal? Claro, te tuvo que sentar como una patada en los estos. Y ahora no nos puedes ni ver. Bueno. Es normal. Supongo que ahora que vamos ganando esto no lo notaremos, pero cuando las cosas se pongan feas, echaremos de menos a la gente. Y esto es difícil de cambiar. Porque nos creemos que somos la puta ostia y a lo mejor un día no lo somos tanto y echamos de menos a la peña a la que hemos mandado a la mierda. ¿Te dije eso? ¿Y lo tienes por escrito? Me cago en la mar. Normal que no nos puedas ver. Pero oye, es que pensándolo así de golpe, a ver qué te parecería a ti. No sé. Que actuar fríamente es algo que define a la gente con visión y a la que no la tiene. Y yo no la tengo. Me las doy de que sí y la gente me hace caso, pero fallo más que una escopeta de feria. Ojo, que no siempre fallo, pero... no sé. A veces creo que debería hacer las cosas de otra manera y pensármelo más y sobre todo no hacerme tanta gracia. Porque nunca se sabe. Y entonces ¿tú ahora estás bien? Porque sé que otra gente lo ha pasado mal. ¿Tú estás bien? No sé. La verdad es que es un tema peludo este. Porque el primer impulso es pensar 'pues si se va, que le den'. Pero uno luego piensa... que le den a ella o que nos den a nosotros. Porque no sé, igual no pasa con todo el mundo, pero hostia, a veces uno duda. Que ahora vamos muy para arriba y todo el mundo está a favor y tal, pero y si mañana la cosa se tuerce y encima nos vamos quitando de en medio a peña por... por que me hago gracia y tal... no sé. A veces uno no sabe cómo acertar. Se cree en el momento que lo está haciendo de puta madre y luego resulta que no. Es un poco como todo. Oye, de verdad, que si de dije eso y encima te hice tal... que mira, que ahora disculparme va a ser muy forzado, pero no me lo tengas muy en cuenta y mira, que nunca nos tengamos que ver en un trance parecido que la vida es muy larga. Y lo peor es que siempre se aprovechan los mismos de lo gracioso que... A fuerza de palos, acabaremos acertando algún día.
jueves, 30 de abril de 2015
Lenin saluda
No voy a saludar que estoy muy enfadado con vosotros. No. No me hagáis la pelota ahora, que no voy a saludar. Que no. Que mira que lo dije muy claro. Cuando llegue, no quiero que empecéis con el Lenin saluda, Lenin saluda, Lenin saluda y el alé, venga Lenin, ale ale... alé, venga Lenin, ale, ale... que me da mucha vergüenza y cualquiera que nos vea pensará que nos hemos vuelto gilipollas. ¿Lo dije o no lo dije? Porque yo creo que lo dije. Que no empecéis con lo del Lenin saluda, que me cabreo mucho. Que le otro día en Mariupol se formó una con la coña del Lenin saluda que no pude hacer ni medio discurso porque me dio un ataque de risa y no pude seguir y me cabreé y... ¿me cabreé o no me cabreé? pues nada. Llegar, bajarme del tren y todos a coro, Lenin saluda, Lenin saluda. Yo es que de verdad que no sé cómo hay que decir las cosas. Si lo hemos acordado, si está la cosa clara, si lo estábamos discutiendo todos y estábais todos delante... pues nada. Y a ver, quién ha puesto esa pancarta ahí. Yo, en serio, no sé si es que hablo en ruso o en qué hablo. Voy a hablar en ruso a partir de ahora. Ni alemán, ni francés, ni inglés. En ruso. Porque es que parece que hable en ingusetio, de verdad os lo digo compañeros, que a veces me dan ganas de coger la gorra, doblarla y pirarme a mi casa esté mi casa donde esté mi casa y no volver a pisar por aquí ni en broma. Que harturita de gente, de verdad. Otra vez, Lenin saluda, Lenin saluda. Pues os pueden ir dando mucho por el desto, compañeros, porque no voy a saludar. Que ya vísteis en Mariupol lo que pasó. Que liamos una que salimos en todos los periódicos. No hagamos el tonto, de verdad. Lo de la pancarta, a ver. Quién ha sido. Porque es que parecemos de otro planeta distinto a este mismo planeta en el que estamos. Oye de verdad. Una pancarta con el Lenin saluda. Y otra al lado con 'ale, venga Lenin, alé alé'. Yo no sé de verdad quién ha sido. Quitarla. Quitarla de verdad que estamos haciendo el ridículo. Os liáis a poner cosas en los sitios pensando que hacéis gracia y no hacéis gracia. No le hacéis gracia a nadie. ¿De verdad que con eso vamos a hacer la Revolución, compañeros?, ¿de verdad? Va hombre va, no pongáis esas pancartas que se nos muere de risa la tropa. Lo dije o no lo dije. A ver, tú, compañero, tú, lo dije o no lo dije... lo dije ¿verdad? pues nada. Venga, Lenin saluda, Lenin saluda... No si al final. Verás. Mira, sabes lo que te digo, que voy a saludar. Hola, camaradas... ya la tenemos formada... yo que sé. O ganamos o esto va a ser un cachondeo de cojones, hablando mal y pronto. Hola, camaradas...
martes, 23 de septiembre de 2014
Lenin acaricia
Qué quietecito que estás. Con lo que a ti te gusta jugar y no parar quieto ni un segundo. Qué calladito y qué bueno eres. Anda. Así. Así, aquí quietecito. Te gusta que te toque la cabecita así, verdad, canalla. Eh. Te gusta que te rasque así la cabecita un poquito sólo, verdad. Claro. Claro que te gusta, que eres tú un perrito más bueno. Pero bueno cuando quieres tú nada más, que das mucha guerra. Que eres bueno, pero cuando quieres algo. Que eres bueno nada más que cuando quieres algo, piratilla. Qué bueno eres, eh. Anda que no. Que no le gusta que le acaricien la cabecita así, eh. Mira que carilla que pones, qué carilla de gustete. ¿Verdad que te gusta? Claro, como tonto. Eh. Claro. Claro que te gusta. A todo el mundo nos gusta que nos acaricien la cabecita así. Claro que te gusta. Que has estado dando saltos todo el día y ahora estás cansado. Claro. Que eres un perro muy listo tú, que te gusta que te toqueteen y que te acaricien. Así la cabecita un poco. Claro que sí. Sin apretar ni nada, la cabecita. Que has estado persiguiendo al gatejo todo el rato y no le has dejado vivir. Que te he visto. Si, que te he visto. Que has estado dando por saco con el gato toda la mañana y no has parado. Venga a dar saltos y venga a correr detrás de él. Que a mi me gusta mucho el gatillo también. Que me gusta mucho, pero mira qué carita pones tú. Mira qué carita que me pones que parece que te vas a quedar dormido. Qué guapo eres. Que guapísimo eres, eh. Claro que eres muy guapo y muy bueno. Muy guapo y muy bueno y te gusta que te toquen la cabecita así. Que te acaricien. Y el lomete también, a que sí. Claro. El lomo, que te acaricien el lomo. Es que la gente se cree que eres tonto y tú eres muy listo, que te gusta que te hagan mimos. Qué se creen, que tú no eres también... anda que no. Míralo qué carilla que me pone. Que se me duerme el animalico. Ay, qué guapo es. Ahora me voy a levantar y voy a ver al gato que me lo habrás dejado al pobrete asustaíco vivo. Pobrecito. Que eres un perro muy juguetón y con el gato no puedes jugar que me lo asustas. Anda que no. Venga, déjame que me levanto que lo voy a buscar a ver si lo encuentro. No, no vengas conmigo. No vengas. No vengas, quédate, va. Quédate aquí, así, sentadito. Qué guapo que es. Si es que es muy bueno. Anda, así. Muy bien.
jueves, 13 de marzo de 2014
Lenin juega
Le he hecho todos los trucos posibles... que si hace tiempo que no juego, que vaya salida más mala... y el pipas este de Gorki mirando todo el rato y haciéndome la pelota. Que qué bien juego, que vaya concentración, que si soy muy bueno... Ya, ya, lo que quieras, pero a ver qué hago yo con la partida. Si la gano, me van a decir que la he ganado porque el otro se ha dejado ganar, porque tiene miedo de que me enfade o algo. Seguro. Y si la pierdo, me van a decir que vaya un líder de la Revolución más penoso que pierde con el primer fulano que le pide partida. No sé cómo se ha complicado la cosa que hemos terminado jugando al ajedrez aquí al sol y me está entrando una ñoña que para qué. Se me abre la boca cada dos segundos. Pero no puedo perder la concentración, que este está por la labor de ganarme. Y a mí no me da la gana. No me gusta perder. A veces me enciendo un poco cuando veo que la cosa se tuerce y empiezo a cagarme en la puta que los parió a todos en medio de la partida, pero son las menos. Normalmente pongo cara así de demoniete y los rivales se me quedan intimidados. un poco como todo. Si no tuviera esta fisonomía ¿habría llegado a dónde estoy? Fíjate, Gorki, nada menos que Gorki, mirándome como si estuviera delante de nosequién, que sí, que ahora estoy yo aquí liderando la Revolución, pero mañana puede estar otro y seguro que le mirarán igual. Y eso no está bien. O sí, no lo sé. Tengo dudas. Que te miren con tanto arrobo cuando lo que estamos pregonando es la igualdad y que no haya distingos ni diferencias... y resulta que muchos me miran como si fuera un santo. Este se está irguiendo y eso es que ha visto algo raro. ¿Se atreverá a hacerlo? Seguro que se atreve. Este Bogdanov es un tío que no se va a asustar ahora por jugar conmigo. Seguro que se atreve. Si es capaz de pincharse la sangre esa que se pincha para los experimentos que hace. Pero una cosa es una cosa y otra cosa es ganarle una partida de ajedrez aquí al querido líder. No se atreverá. Oye, y digo yo una cosa, no estaríamos mejor en la sombra, que de verdad que pega el sol aquí pero fuerte. Gorki, ¿qué te parece?
lunes, 9 de diciembre de 2013
Lenin calcula
Vamos a ver. Vamos a ver, vamos a ver. La Revolución. ¿Cómo hacemos para que dure? ¿Cómo hacemos para que esto tenga algo de continuidad y no se quede en un arreón y que luego no pase nada? Es jodido esto. ¿Cómo hacer para que esto tenga algo de presencia? ¿Algo de fuste? ¿Cómo podemos hacer para que una vez que hemos llegado hasta aquí la cosa no se nos quede en nada? ¿De qué manera nos lo montamos para que en cuatro días no esté el chiringuito desmontado? Porque mucho hablar de disciplina y de fidelidad a los valores y todo eso, pero, tal pareciera que si no es por el mero hecho de odiar al otro y de asegurarse un sustento, aquí no se hubiera movido ni la mitad del personal. A ver, cómo podemos hacer para que esto no se quede en nada en dos días. ¿Alguien se acordará de nosotros dentro de... no sé, doscientos años? ¿Seremos simplemente una nota en los libros, como la revuelta de Pugachev, por ejemplo? Una revuelta que pone en jaque al sistema, pero el sistema sigue su curso. A ver. ¿Cómo lo hacemos para que esto perdure? ¿Cómo podemos hacer que lo que hemos puesto en marcha no se quede en una aventura? Tantas penurias hemos pasado, que ahora, pensar que esto se pueda desmontar en cuanto uno de nosotros falte... ¿Y si me pongo malo mañana, o me muero directamente... qué futuro tiene esto? Y no es que diga que yo soy imprescindible, que hay gente muy currante aquí... y también mucha cabecita loca, pero digo, cuando yo no esté, que puede ser en cualquier momento, porque me noto últimamente algo flojo... si yo no estoy... no sé. Si yo no estuviera, cómo nos lo podíamos arreglar para que la cosa no se nos fuese al garete. La cosa. La Revolución. Tendríamos que montar algo rígido, un sistema muy bestia, que la gente nos tuviera miedo, que nos tomase en serio... pero de la misma manera eso se nos puede volver en nuestra contra. Mira Robespierre cómo acabó. Si fuerzas mucho la máquina, puede que la gente se canse de tanta rigidez y... ¿pues entonces qué? ¿Hacemos como que aquí no ha pasado nada y nos conformamos con algo así que no haga demasiado ruido? Nos conformamos con no caer demasiado mal, con no buscarnos follones con las potencias... y eso entonces qué sentido tendría... ¿Para eso tanto rollo? ¿Y eso nos asegura perdurar? No lo sé. La verdad. Entre pitos y flautas, liados como estamos con las cosas del momento no nos damos cuenta de que esto debería tener un futuro. O igual los otros ya lo están pensando y... no sé. ¿Habrá estatuas mías por ahí? Las hay de los zares, de los príncipes, del general Kutuzov... ¿Habrá estatuas de Lenin? No te extrañe, que la gente es muy así. ¿Pero durarán?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

















