lunes, 16 de diciembre de 2019

Cocotevá. Estrellas maduras comiéndote el coco.

La vida es una mierda. Un conjunto de acontecimientos vividos, contados, escuchados, bailados, leídos, sentidos por parte de uno mismo o por parte de otra persona o incluso por parte de un colectivo y que la mayor parte de las veces acaba en nada, porque nada hay y nada somos. Acaba, posiblemente en el recuerdo, en la memoria, en la nada, en la intención, a medio camino, en ningún sitio, en la gloria. La vida son cosas, elementos, un esfuerzo, una duda, miedo, tinieblas, unas risas, cerveza fresquita, frío en invierno, calor en verano. La vida presenta situaciones que no valen nada y momentos para el elogio del ser humano.
Porque elogiable es el esfuerzo de un grupo de estrellas maduras, de cansadas divas de otro tiempo, de Normas Desmonds bajando por escaleras llenas de gente que creen ellas que les están aplaudiendo y en realidad están por otra cosa, de talentos abnegados que han visto sus mejores años dilapidados en la búsqueda de un sentido del arte y de la estética, queriendo representar una vez más una obra de teatro que requiere de ellos el mayor de su esfuerzo, como es Cocotevá y su anual representación de Cómeme el Coco, para mayor gracia de La Marató de TV3.
Un nuevo éxito, una vez más el teatro lleno, para contemplar una de las mejores representaciones que uno recuerda de esta obra que, no por conocida, no se abre a la posibilidad de manejarla, modificarla, malearla e incluso de mejorarla. Muchas -arlas son esas. Un teatro lleno de gente. Alto. Como siempre, el público que acude a las representaciones de Cocotevá, se contagia del sentido de la comedia y del sinsentido de este crepuscular grupo actoral y, creyéndose parte del propio espectáculo, barrera que los propios Cocotevás animan a traspasar, se convierten desde un principio en parte también del combo ajado y marchito que con gran esfuerzo mantiene viva la llama del teatro popular en nuestra ciudad.
Nuestra ciudad, Santa Coloma de Gramenet, provincia de Barcelona, cuna de grandes artistas, también crepusculares y marchitos, que mantienen la pretensión de ser reconocidos más allá de nuestras fronteras cuando, la verdad, como aquí no se está en ningún sitio y, si nos paramos a penar, perdón, pensar, en otros lugares no eres nadie y aquí eres al menos protagonista de tweets y publicaciones en facebook que te hacen pensar y creer que, realmente, este es un entorno maravilloso como aquel de la peli de El Bosque en el que nos creamos un espacio de ficción porque fuera todo es mal. Somos así y tan a gusto de ser como somos estamos que nada cambiamos porque no.
Y me preguntas entonces, lector o lectora, con cara de interés por mi respuesta que seguro que es trascendente, ¿te gustó o no te gustó entonces la representación? Más que otras veces. Ya lo he dicho más arriba aunque quizás tanta digresión y tanto rollo te han hecho perder el hilo y te voy a decir porqué. Porque en las últimas ediciones, la idea de añadir actuaciones, intervenciones, apariciones estelares de grandes nombres del music hall, el cabaret, la verbena, la canción y la copla, habían convertido la obra casi en la excusa para que otros y otras lucieran durante un rato, haciéndote perder el qué, que ya es de fácil extraviar por la propia vida de la obra y el disparate colectivo que supone todo el ir y venir de actores y público escaleras arriba y escenario abajo. Vamos, que siendo mucho más reducido el elenco de invitados, el siempre eficaz en la provocación chocarrera Víctor Guerrero y un estelar Lozano travestido en un improbable rumbero del ballet de Giorgio Aresu, y ajustada la obra a su formato original, todo fue mejor.
Se nota así la experiencia, la calidad que dan los años, el aplomo que da una serena madurez, de un Xavi Villena en la dirección que alcanzada ya esa edad en la que, como John Ford, Berlanga o Manoel de Oliveira, se convierte ya en un mito viviente y que, a diferencia de otros, podrá disfrutar de las mieles del triunfo en el ocaso de su carrera.
A destacar la actuación cada vez más medida y centrada de un Kike Hita que, pese a sus años, mantiene el vigor de otros tiempos; o un Alex Mas que, ya lejos de aquellos años como joven promesa de la interpretación, mantiene todavía algo de frescura en medio de un ambiente adocenado y mustio. Hugo Ramos como intérprete del clásico Soy Minero, siempre mágico; Rosa Aparicio, Xesca Robles, el dúo Martorell y Muñoz y las dos super vedettes Elisabet Villena y Tania Alor, más bien que todo porque sí.
Palabras especiales, como siempre y como en todas las ediciones y en todo lo que haga, para Ponxi Dávila en su papel de folclórica por la que, aquí sí, no pasan los años y siempre supone uno de los clímax de la obra, donde el chándal, la lata de cerveza que se huele desde allende los asientos, el taconeo y la maravillosa interpretación de María de las Mercedes y más arte que en el Can Sisteré. A señalar también a Andrea, más comedida también, menos histriónica, aportando matices de bardo, matices de recitadora, matices de cómica que, lástima, quizás se únicamente recompensados con ofertas de presentación de actos de organizaciones políticas que prometieron el cielo y se quedaron en lo que te dije. Pero todo pundonor y trabajo artesanal, ambas artistas, junto con el resto del elenco (echamos de menos la mítica interpretación de la gran dama Ochoa y su canto alegre Rebélate), hicieron que durante dos horas y media, eso que llaman la vida, eso que ya hemos convenido en apuntar como una reverenda caca, fuera algo divertido, disparatado, caótico y participativo.
Así que, como siempre, felicidades a todos y cada uno de esos provectos y provectos artistas y artesanos del teatro y las variedades que convierten cada Navidad y cada acto benéfico de la Marató en una ocasión no para la lástima o la buena intención, sino para el disparate y la risa.

jueves, 12 de diciembre de 2019

Nosotros somos los listos

Madre mía, madre mía, madre mía. La que ha liado. Eso es lo que nos gusta pensar, que este personaje es tonto y que cómo va a poder ser. Y es. Ha sido. Cada mañana, o durante muchas mañanas, en Rac 1 entrevistan a John Carlin, periodista británico, y le preguntan sobre Boris Johnson. Él se esfuerza en repetir una y otra vez que es una persona culta, que habla latín, que es un cerebrito. Pero nos gusta pensar que no, que es un bobalicón, tonto, que no sabe. Nosotros sabemos más. Y resulta que va a ganar unas elecciones con un margen de ventaja sobre el segundo clasificado que sitúa a los laboristas al borde de algo que no por anunciado parece menos sorprendente: ahora qué.
Nos hemos llenado los ojos con los sencillos y didácticos anuncios de los laboristas donde explicaban qué estaba en juego si los conservadores ganaban y llevan a cabo su plan de salir de la UE y entregarse de pies y manos a la aplicación de la americanización del Reino Unido. Y qué. Parece que no ha calado. Porque, ay, como bien sabemos aquí, de lo que iba la cosa era de otra cosa. La patria. El Reino Unido y su idiosincrasia en peligro. La contaminación que supone estar mezclada con europeos de dudosa procedencia, con costumbres disolutas, derrochones, pobres, no saben hablar bien inglés, debe ser corregida. El Brexit y la campaña del Brexit. Cómo nos manejan las emociones, el recurso fácil, la palabra sencilla, la apelación a lo sentimental.
Qué nos van a contar.
¿Qué nos espera? Aquí, en nuestro país, poca cosa nueva, salvo que la salida del Reino Unido convertirá a la UE en Alemania y algo más. Con países como Polonia o Hungría en otra dimensión y con una Italia donde, como aquí, pensamos que cómo va a ganar ese zafio y chabacano y prepotente si nosotros somos los listos. Hasta que gane.
Resulta que a Jeremy Corbyn, el candidato laborista, se le achaca ser demasiado de izquierdas, haber hecho una campaña de izquierdas. Tenemos un problema.
¿Qué quiere oir la gente? ¿Qué necesita oir la gente? ¿Qué respuestas quiere la gente ante los problemas de la vida contemporánea? ¿Hay una respuesta única? ¿Podemos hablar de varias respuestas? Es que vengo de ver la peli del Brexit precisamente y es todo, pues como para temblar.
¿Sabemos quiénes son los nuestros?
Ante un mundo que cambia hacia peor, hacia menos derechos, hacia la nada, ¿qué respuesta damos? ¿mantenemos el orden o somos ruptura? ¿la ruptura es siempre de izquierdas? Ya vemos que no. En el Reino Unido y aquí cerquita.
¿Está esto yendo a mejor? Nos emperramos en dar respuestas, en tener propuesta, en hacer proyectos que a la gente, al grueso de la gente, parece que no le acaban de llegar. Hemos tenido unas elecciones generales hace nada, donde un partido que propone las soluciones más zafias, chuscas y ramplonas que se pueden escuchar ha sacado nada menos que 52 escaños. Y sin embargo, seguimos pensando que los listos somos nosotros. Los listos que hemos leído y visto.
En esta película del Brexit hay una escena en la que una ama de casa inglesa se rebela y estalla en medio de una discusión porque se siente nada, que nadie la escucha, que a nadie le interesa su opinión y ya está harta.
Hemos pasado de impugnar el sistema a salvaguardar el orden, ya que los bárbaros están en la puerta y van a derribarlo todo. Somos, y ahora me pongo de ese estupendo que precisamente critico, como el bárbaro de ese cuento de Borges que mientras los godos están asediando Ravena, se pone de parte de los romanos que la defienden. Preferimos la civilización a la barbarie.
Naturalmente.
Pero la civilización no es mantener el orden. La civilización es avanzar, creo. Y nos estamos yendo a la mierda. Y nos van comiendo terreno quienes han inoculado ya el virus de que las luchas son todas inútiles, o zafias, o de cuatro locos. El feminismo, el cambio climático, la lucha por la vivienda. Activistas en la cárcel, el feminismo dividido, el cambio climático ridiculizado en la figura de una joven activista a la que soñamos con ver caer.
No sé. Ahora tocará otro periodo de hundimiento de la izquierda, al menos la inglesa. Y los nacionalistas a sacar pecho de que lo único que cuenta es hacer notar que nosotros no somos como ellos. Y mientras tanto, la pobreza y la precariedad en las vidas de la gente avanza y galopa y la damos por descontada.
Nos están descontando ya.
Todo esto ya lo he contado antes.

El género humano

En esta nueva tanda de viajes a Can Ruti, nos hemos vuelto a topar de nuevo con el género humano. Con las personas. Con las personas al volante. Y no nos estamos refiriendo a la nueva adquisición para el mundo de los conductores, mi hermano, que tras años y años de dudas se ha decidido a sacarse el carnet y lo ha hecho a la primera el muy... no. Nos referimos a las personas humanas al volante y la pretensión de sacar ventaja, de ser más listo, de no detenerse ante nada, de prescindir de las normas para erigirse en poseedores de la potestad... poseedores de la potestad, es el momento de cambiar de párrafo.
Si no toman la salida de Montigalá y siguen hacia delante por ese carril que ahora no sé si llamarlo de salida o de entrada a la autopista o autovía o b-20 en dirección hacia allí, Mataró, supongo, y toman la siguiente, la primera de las salidas que te puede llevar hacia Can Ruti, verán que en primer lugar hay que bajar una pequeña cuesta que te lleva a un semáforo. Justo en frente, la vía continúa con una cuesta de dos carriles que se han convertido, por mor de unas obras, en un carril únicamente.
Así las cosas, quienes salíamos antes por ahí y nos situábamos en el carril de la izquierda con la idea de seguir por ese carril para, una vez subida la cuesta, girar a la izquierda en dirección a la carretera de Can Canyet, vimos, el primer día que nos percatamos de este hecho, que ese carril está cortado y que, cielos, nos tenemos que meter en el carril de la derecha.
Esto te pasa el primer día.
El resto de días, al salir, ya entras directamente por el carril de la derecha y te comes una pequeña cola cuando hay tráfico que suele ser muy a menudo. Y suele haber más tráfico porque muchos siguen metiéndose por el carril de la izquierda hasta que, al final, quieren incorporarse al carril de la derecha, ahorrándose la cola.
Porque a mí no me engañan. De la misma manera que yo me di cuenta al primer viaje, todos sabemos que hay que coger ese carril aunque te tengas que comer una cierta cola. Pero siempre, mientras estás parado tragándote una buena cola, ves esos coches que pasan embalados a tu lado y que, al llegar al final, ponen el intermitente. Y no pasan despacio, dubitativos, pasan con la seguridad que les da el saber que son ellos, los listos, los que saben, los que tienen el derecho a tener un carril libre y no hacer caravana como los gilipollas, quienes pueden y deben hacerlo.
Y los veo pasar a mi lado, con esos coches altos, blancos, suvs, y me gusta hacer apuestas sobre quién va a hacer la pirula al final y quién no. Ese que pasa como si fuese ministro de algo, ese va a hacer la pirula. Y es que la hace. Ese humilde que va despacio y temoroso de dios, ese se para en el semáforo para girar a la izquierda. Así somos. Hay un conjunto de personas que por un sentido de la vida que muchos llamarán conservador, o legalista o tonto del culo, nos comemos las colas, nos da vergüenza hacer eso, eso mismo, hacernos los locos y ponernos ahí delante. Déjame pasar. Es que voy.
Así un día y otro día.
El género humano. Demostrando cada vez ser más listo, más fuerte, más poderoso. Que yo. Que todos nosotros.
Estamos muertos.

martes, 10 de diciembre de 2019

Historia de un matrimonio - Noah Baumbach

Película con gente que parece sacada de una peli de Woody Allen o de Norah Ephron. Director teatral y actriz. Son majos, no viven mal, tienen sus cosas, no te pueden caer mal aunque sean un poco repelentillos de tan majos. Son majos. Pequeñoburgueses como lo que te gustaría ser a ti, a mí. Y como no te pueden caer bien a aunque te caigan bien ves la peli con cierto recelo. Con ganas de que no te guste. Ganas de decir, bah, qué historia mil veces vista. Bah, otro pastel. Bah, otro bah.
Y la película te va enganchando y la historia te va interesando hasta que llega un punto, ya al final, en el que el protagonista canta una canción. Una canción de un musical, la canción se llama Being Alive. Y cuando acaba de cantar la canción, por lo que dice la canción y cómo canta la canción ha pasado algo. Y quizás ha pasado algo que cuando acaba la película no te sale, o no acabas de digerir.
La película la protagonizan dos actores que no te pueden desagradar. Adam Drevin es el Kylo Ren de la Guerra de las Galaxias y es el bajista de Pink Floyd Roger Waters y solo por eso ya no te puede parecer mal nada de lo que haga. Scarlett Johansson no ha hecho nada mal jamás. Ni una mala. El director es Noah Baumbach, del que no tengo el gusto de haber visto ninguna película.
Un matrimonio que parece feliz no, felicísimo, que en las primeras escenas ya dices, ay, qué cosa tan así. Y va a ser que no. Es la historia de un divorcio. Y naturalmente que es un poco fuera de órbita todo lo que dicen, los monólogos, las intervenciones de los abogados y que la realidad es, seguro, muchísimo más cruel, y que ya sabes que estos americanos hacen unas películas que calculadamente quieren llevarte al huerto. Pero es que hay un par o tres de momentos que, ay.
No es la película de la vida, no es la película del año, pero se deja ver. Quizás un poco larga, pero ahora todas las películas son largas. No sé si podrían haberse ahorrado algo, pero la verdad es que dentro del indicador de 'me caigo de sueño, tengo las piernas que no las puedo tener quietas de lo cansado que estoy y aunque me está gustando me parece que me voy a la cama', con todos esos avisos, aguanté.
Intervenciones estelares de Laura Dern, que creo que ha encontrado su personaje y ya lo va repitiendo peli tras peli y el señor Ray Liotta que, bueno, después de Uno de los nuestros puede hacer lo que le de la gana.
Como digo, la película es la historia, triste o no, de un divorcio. Con la que puedes empatizar más o menos, que te puede recordar a lo que dicen que son las pelis de Bergmann (yo he visto Secretos de un matrimonio, con todo el rollo sueco de un matrimonio que también se rompe y la verdad, los suecos queriendo caer mal es que son insuperables y Bergmann no tenía, me parece, en las pocas películas que he visto, demasiado sentido del humor y aquí en la peli que estamos comentando todavía hay alguna cosa que te hace reír).
En fin. Este último párrafo pues es lo que es. El final de una crítica de una película en la que nos tiene que quedar claro que la canción Being Alive, pues es mucho.

lunes, 9 de diciembre de 2019

Haces pum y fuera

Es que cuando se sabe y se conecta, es todo sencillo. Es esa sensación de que estás ahí y haces pum y fuera. Todo lo que te molesta haces así, pum, y se va, desaparece. Porque eres el más fuerte y tienes a la colega subida en la moto contigo y si no fuera poco eso es que además luego no tienes a la compañera subida en la moto sino que vas solo y haces también pum y fuera, y con la copa ya ganada y todo. Sobre todo que se vea bien la copa. Y encima pillas una canción de King Crimson y te meas en ella. Porque eres ese tipo de tío que va sin camiseta y que hace pum, así, chas y en lugar de aparecer a tu lado lo que haces es que lo mandas todo así como a la mierda. Exacto. Es esa sensación. Quién no quiere ser así. Quién no quiere ser ese tío. Ese tipo de tío que hace eso. O el otro, el hombre de hoy, the man of today, que te cuenta que es el hombre de hoy y prácticamente ya lo tienes todo hecho. El hombre de hoy. Vale, ese es un punto, pero es un punto con el que conectas con un tipo de gente pero no con toda la gente. Con el del hombre de hoy, conectas pero con un tipo de gente que debe de ser responsable de algo, ceo, campeón del mundo de la virgen santa, algo. Pero el otro no. El otro eres tú. Eres tú y somos todos. Todos los tíos capaces de hacer así, pum, y a tomar viento todo, porque tú tienes ese poder. Y ese poder lo tenemos todos. Que te olvides ya de ser el hombre de hoy. Porque puedes ser el hombre de hoy y el hombre de ayer y el hombre que te salga de los mengues. La peña te persigue y tú no es que te escapes y te escabullas o te escondas o hagas como que afrontas cualquier tipo de responsabilidad.
O apuestes por el diálogo.
Mierda para todos. Haces así, pum, y todo se va a otra dimensión. Es la vida, es la vida que todos queremos tener, la vida y la actitud. No llevar camiseta, saber llevar una motaca gorda, ir por el desierto como el de Mad Max, huyendo de la peña y pam. Como en la peli 300, llevar barba, tener la mandíbula cuadrada, calvo con barba, calvo con barba, barbudo y pelazo, barba recortada y espesa, para poder parecerte al central del Leganés. Y vas en moto, moto gorda que para llevarla hacen falta brazacos y estás escapando y te escapas, pero no te escapas, es que haces pum y fuera.
Pum y fuera.
Se acabó. Es esa la colonia que tengo que tener. Está claro. Ahora mismo no sé qué colonias tengo y qué anuncios le corresponden. Pero estoy convencido de que si quiero conseguir algo en esta vida, algo que tenga que ver con mi talante viril y dispuesto, es la colonia esa en la que sale el tipo sin camiseta y con barba y hace así, pum, y todo a la mierda. Si creo que tengo una colonia de Gaultier y todo, dónde quiero ir con una colonia del Gaultier que con eso ni impones respeto ni impones carácter ni decisión ni nada de eso. La del pavo ese.
Eso es conectar y eso es controla así. Un país entero haciendo así, pum y fuera.

domingo, 8 de diciembre de 2019

El fracaso de una sociedad

Entre poner una foto de Joaquín muriéndose de risa después de habernos marcado tres goles con 120 años que debe de tener Joaquín, o poner una foto del desastre de la India donde han muerto unas cincuenta personas que dormían directamente en la empresa donde trabajaban después de que saliera todo ardiendo, o poner una foto de Greta Thunberg que seguro que provoca reacciones encontradas, mejor poner una foto de Greta Thunberg. Greta Thunberg, en la cumbre del Clima que se está celebrando en Madrid pero que en toda la publicidad pone que es en Chile porque debería ser en Chile pero como la gente protesta y no está seguro nada, pues mejor traerlo aquí, que aquí todo está bien. Incluso puede que se juegue el partido del Barça-Madrid el día 18 porque ya está todo bien. Greta Thunberg interviniendo al final de una manifestación con un cartelito y tú te indignas porque piensas que la niña esa no es más que un instrumento del sistema para que ahora pensemos en lo verde y que nos cambien de nuevo todo para favorecer a los de siempre y que nos embobemos con la niña sueca y su cara de cabreo y pensemos que eso, eso es la revolución, cuando tú y yo sabemos que la revolución es decir que eso no es la revolución y que la revolución es eso que yo te digo que es cuando nos dijeron que esto iba a ser una revolución y se está quedando en una cosa así como de derechas. Al final todo se está quedando en una cosa así como conservadora, que era lo que nos temíamos que podría pasar, y seguramente habrá pacto y con el pacto de gobierno tendremos que ponernos delante del espejo para ensayar cómo explicamos que lo que muchos pensaron que era fácil en realidad no es que será difícil, es que no va a ser, pero ahí se ha estado y será cuestión de saber cuánto dura el invento. ¿Va a haber pacto? Va a haber pacto. Me preguntas y te contesto. Porque el pacto conservará la situación y la llegada de las hordas bárbaras pone a todo el mundo que quiere salvar algo de la civilización de acuerdo. Menos a los que ven lo del transporte público como el enésimo ejemplo de claudicación ante el sistema, que a esos ya sabíamos que no les podríamos colar ni una más. Debates, posicionamientos, presencia en la Cumbre del Clima de nuestra alcaldesa presentando el histórico proyecto de río verde que tenemos y que deberíamos estar haciendo loas y glosas por semejante ganancia y lo digo sin un ápice de ironía y sin en cambio tenemos el parque de Can Zam todavía sin terminar y tenemos lo de las bajas emisiones en Santa Coloma solo de aquella manera porque a ver, todo todo no se va a hacer y lo del río te lo presento como si fuera de ahora pero tiene ya unos años y qué más tengo que decirte, ah, sí, lo de la gestión de residuos, pero yo voy a Madrid y me hago la foto y hago la nota de prensa y todo es del color golden. Como las manzanas. Esto es más o menos lo que tenemos pero lo tenemos bien y lo tenemos de muchas maneras y tamaños. Y lo puedes comprar. Porque tienes dinero. Se acerca la Navidad, hermanos y hermanas, y todavía no tenemos decidido nada de lo que vamos a hacer el año que viene. Qué tendremos el año que viene, reflexión a bote pronto. Un millón de amigos, y así más fuerte poder cantar. No tengo ahora mucho más que aportar ni sobre este tema ni sobre tantos otros que se van quedando en el tintero y sobre los que tampoco quiero discutir más. Porque una cosa está clara, está claro que en la discusión y en el disenso está el avance de la civilización y que las cosas no se arreglan porque tú digas una cosa y yo me calle y te diga que está todo bien si así lo dices, pero te digo también que uno se empieza a mosquear cuando no es que lo que diga uno esté bien o esté mal, es cuando lo diga uno cuando está mal y lo mismo dicho por otros ni te interesa ni lo cuestionas. Y te voy a decir cuál es el mayor fracaso de la sociedad ahora que ya me he embalado, porque van a apagar la luz o la han apagado ya y habrá que hacer un pensamiento y no he cenado porque me he dejado la tarjeta en otro pantalón y no tengo un llus y no he comprado cena y estoy con el estómago vacío y me parece que voy a pasar una noche que tela. Te voy a decir lo que es el fracaso de una sociedad. Hacer las cosas, decir las cosas, para buscar la palmadita, la mano por la espalda, el 'somos colegas', el 'mira quién me ha puesto un megusta', el 'es que es mi amigo', el 'siempre me dice cosas', y pensar que desde ahí estás construyendo algo y no tener ni una santa opinión propia, sino movernos por tópicos y por prejuicios y por todo eso que te hace decir que Greta Thunberg es una loca del coño y que antes, tú y tus amigos, si que construisteis un sistema de felicidad y justicia. Menudo montón de mierda, así en general.

sábado, 7 de diciembre de 2019

La Revolución Permanente - León Trotsky

¿Pero, realmente qué dijo Lenin? Esto es lo grave. ¿Realmente qué dijo Lenin cuando dijo lo que dijo? ¿Cuánta gente ha muerto por no haber entendido lo que alguien creía o le interesaba creer que había querido decir Lenin? ¿Cuánta gente no ha entendido a Lenin tal y como debiera y se ha largado a su casa aburrido de debates infinitos, resoluciones, informes, debates, juicios, purgas, acción, aventurerismo, estrategia, táctica y demás? ¿Qué es la Revolución Permanente.
La Revolución Permanente es un libro escrito por León Trotsky a caballo entre la deportación en Alma Ata, cuando ya lo tienen enfilado en la Unión Soviética y le obligan a darse el piro y Estambul, cuando ya está fuera de juego. Pero no olvidado. Tan poco olvidado que, recordemos, será asesinado años después con el famoso piolet. Por no entender a Lenin o haberlo entendido mejor que nadie. O algo.
Trotsky escribe el libro para contestar a quienes le acusan de algo que él cree que no es verdad pero no queda claro lo que es. Salvo al final, la segunda mitad del libro y la parte final, donde explica técnicamente qué es la Revolución permanente, el libro en su primera parte es un debate que al amable lector le puede llevar por el camino de la amargura. Sintetizando: a lo que tenemos que ir, a lo que tenían que ir en aquellos tiempos, todos, era a una dictadura del proletariado en la que los campesinos estuviesen con los proletarios, pero no siendo la cabeza del sistema y la revolución y la dictadura. Los campesinos, bien, pero siguiendo a los proletarios. Los proletarios con los campesinos, pero atrayéndose a los campesinos, porque los campesinos por sí solos no son nada y casi siempre acaban yendo con los burgueses. La revolución no se hace para llevar al poder a los burgueses, ya no, porque la revolución rusa ha demostrado que democracia burguesa nasti de plasti y que, con sus pros y sus contras, si se tiene que avanzar se avanza. Y luego, con el tiempo, se construye el socialismo. ¿Hay que liarse la manta a la cabeza y armarla sin fin? No.
No habéis entendido nada.
Hay que tomar el poder, pero cuando se pueda tomar el poder. Que no os enteráis de nada, ni Bela Kun en Hungría ni... es que no.
Trotsky se dedica en este libro a contestar a mucha gente que a su juicio han traicionado el espíritu de la revolución y la han llevado a la reacción. Radek y Bujarin, principalmente. Radek y Bujarin serán eliminados por Stalin también en el 37, antes incluso que a Trotsky.
Trotsky dedica páginas interesantísimas a juzgar el cas de la revolución china, donde acusa a los estalinistas de estar siguiendo las tácticas de los menchevistas. La socialdemocracia. El sosiego y el freno, la responsabilidad. Frenando siempre la revolución proletaria. Sin embargo, creo que Mao no estaría demasiado de acuerdo con lo que preconizaba Trotsky para China. Pero, eso a quién le importa.
A quién le viene a importar ahora todo esto.
A mucha gente, supongo que intentamos esclarecer y ver entre líneas qué podemos utilizar y qué no. Qué podemos utilizar. No lo sé. Socialismo en un solo país, revolución mundial, páginas en las que se repiten discursos de Lenin, contestaciones de Trotsky a esos discursos de Lenin en los que Lenin le da la razón a Trotsky, demostrar que Radek ha perdido la cabeza, que Bujarin no tiene ni idea, que Lenin decía más o menos lo mismo que él y nadie lo supo ver.
Y venga a morir gente y Stalin era un besugo y no tenía ni puta idea y ahí lo tenías porque tú hablas muy bien y dices que Lenin dijo lo que dijo pero mira, aquí estoy y venga a hablar sobre lo que vamos a hacer cuando la revolución estalle. La revolución.
Conclusión. Una cosa hecha.

Marwan Ibn Yyaqub. Regreso

Al cabo de un tiempo Marwan Ibn Yyaqub volvió a su pueblo. Sus viajes habían sido azarosos, le había ocurrido de todo, había vivido experiencias tremendas, había sido feliz y había sufrido, pero él seguía pensado que era el mismo que un día se fue. Así que regresó a su aldea con la ilusión del que cree volver a casa.
Sus viajes, ciertamente, no le habían cambiado demasiado. Había conservado siempre su forma de vestir, había visto mundo pero conservaba en su cabeza la nostalgia del desierto, había conversado com miles de personas de culturas y credos distintos pero siempre echó de menos la charla con la gente de su lugar de origen. Marwan Ibn Yyaqub lo preparó todo para volver y se presentó en su pueblo un día de diciembre. Llegó e inmediatamente llamó la atención de sus paisanos. Salieron a recibirle como si hubiera llegado un forastero. Los niños le miraban asustados, los adultos le daban la mano y le saludaban y le pedían que entrara en sus casas a descansar y a tomar un té. No habían reconocido a Marwan Ibn Yyaqub. Y es que, aunque él había alardeado siempre de ser el mismo, no era el mismo a los ojos de los demás. Sus ropas habían cambiado aunque fueran pretendidamente iguales, su lenguaje se había impregnado de algunos leves, tenues, giros extranjeros, su mirada también parecía la de alguien que ya no pertenecía a aquel mundo.
Marwan Ibn Yyaqub se plantó en la puerta de la que había sido la casa de su familia y llamó a la puerta. Allí le recibió una anciana que enseguida reconoció como su madre, su madre le hizo pasar y preparó una fastuosa comida para su hijo que había regresado. Su padre, sus hermanos, las esposas y esposos de la familia se fueron reuniendo para contemplar al visitante. Al cabo de un rato Marwan Ibn Yyaqub se dio cuenta de que no le reconocían tampoco y que le preguntaban las cosas típicas cosas que se le preguntan al forastero.
Así que, cuando acabó la comida, se dirigió a su madre y le preguntó si es que no le había reconocido. Soy tu hijo, Marwan Ibn Yyaqub, he pasado largo tiempo fuera y ahora vuelvo. Siempre vuelves, le contestó su madre. Y a todo el que vuelve, aunque se haya ido a un viaje corto, hay que celebrarlo. Vuelve siempre.

jueves, 5 de diciembre de 2019

Baal

Era Baal una sombra de lo que fue, si es que algo fue Baal. Y se dejó llevar a la depresión y a la pregunta eterna sobre su existencia y sobre su necesidad. ¿Realmente existió Baal? Con el paso del tiempo, su presencia en la tierra que había creado fue olvidada. Algunas ciudades llevaban y llevan en la raíz de su nombre su esencia. Algunos nombres le recuerdan. Quizás algún poema. Quizás alguna canción. Rarezas que olvidan quién fue Baal. Quién es Baal. Baal se levanta temprano y cree que tiene que ir a trabajar. Es entonces cuando recuerda que es Baal y que no tiene que trabajar y que no tiene que levantarse temprano y que no tiene que desayunar y que no tiene que preocuparse porque es algo o tiene que hacer algo o alguien espera algo de él. Y se sienta en cualquier rincón de cualquier parte y cree que los vagabundos que se juntan en la plaça de Sant Pere o los que duermen en los cajeros de los bancos son otros dioses olvidados como él. Y alguna vez habla con ellos y no les entiende y se siente mal Baal porque cree que esos están peor que él y que si no lo remedia acabará igual Baal. Y se pregunta Baal cuándo pasó todo lo que le está pasando y porqué pasa lo que le pasa. Y quién es él y quién ocupó su lugar. Y piensa Baal que algo hizo mal, que confió demasiado en alguien, que no le dio importancia a según qué cosas. Y lo intenta. Intenta recordar, intenta llegar a aquellos tiempos. Y acepta beber a morro de un cartón de vino. Y mira melancólico a los niños jugar y cree que debería llevar muerto hace muchos años. Y que porqué no muere. Y que porqué se sigue despertando por las mañanas de un tiempo que ya no controla y cree que tiene que hacer algo Baal. Y así un día llegó que Baal no recordó que fue un dios, que fue Dios y que fue Baal. Y sintió que debía hacer algo, y pidió trabajo y lo encontró en un almacén y comenzó a trabajar y a encargarse de la organización del almacén y con el tiempo llegó a ser el encargado del almacén y vio que se le daba bien distribuir, memorizar dependencias, dónde estaba cada cosa, quién era quien tenía que hacer qué y fue subiendo puestos en la empresa Baal. Y le propusieron un trabajo de oficina. Y cuando llegó a un salón lleno de ordenadores y de gente ensimismada mirando una pantalla pensó Baal que había conseguido al fin ser alguien. Y sintió Baal que le faltaba algo, que se encontraba solo. Y una mañana, al despertarse, el mundo, todo, había desaparecido. Y resultó que Baal se había levantado de noche y sonámbulo había destruido el mundo. Y se sintió feliz Baal, porque destruir el mundo y todo solo lo podía hacer Baal.

- Oh Magnífico Baal, lo oculto resplandece y lo que nadie ve aparece!

- Calla Mortal, que tengo que recordar ahora cómo se hacía todo de nuevo. Y ahora procuraré que me recuerden para acordarme.

martes, 3 de diciembre de 2019

El alcalde


-         - Dime tú entonces.
-         - Yo no te tengo que decir nada, simplemente me gustaría que te acordaras de lo que le pasó a Zivojinovic. Zivojinovic era el hijo de un pandero que había hecho algo de dinero y que se fue a estudiar a Belgrado. Allí completó estudios de Leyes y cuando volvió al pueblo fue designado alcalde. Todo el mundo en el pueblo consideró normal que Zivojinovic fuera el alcalde. Su familia era respetable, ni muy rica ni muy pobre, tenía un título universitario, había visto mundo y era, sin duda, lo más respetable del pueblo. Zivojinovic se puso manos a la obra a gestionar el municipio y se sentó en su despacho a recibir a los vecinos que le iban a pedir cosas. Arreglos en las calles, mejoras en la iluminación, echar del barrio a los jóvenes molestos, perros que ladraban sin cesar, los borrachos de la taberna de Marica, un banco para sentarse y mirar los coches al pasar por la plaza Novi Pazar. Zivojinovic entonces era joven. Tenía menos de treinta años pero parecía que ya era una persona mayor. Tenía predilección por atender a las ancianas que, camino del mercado, le contaban sus penas. Era capaz de perder horas escuchando. Siempre diligente, acudía a la llamada de cualquier vecino que lo necesitara. Acudía puntual al Ayuntamiento, nadie le vio nunca en una taberna, discutir con nadie, el diario local no vio nunca un texto suyo en el que anunciase una idea, un proyecto, una desazón. Iba y venía, hacía trámites, acompañaba a los ancianos a donde le dijeran, siempre sonriente y siempre con una buena palabra. El señorito Zivojinovic se convirtió en el señor Zivojinovic y cumplió un mandato y luego otro. Fue alcalde por designación del pueblo durante 30 años. Se fue a la capital para ser diputado nacional. Dos años después de su nombramiento lo dejó y se dedicó a vivir de rentas en el pueblo. Al señor Racan, cuando fue nombrado alcalde, le tocó arreglar las calles, mejorar la iluminación, echar del barrio a los jóvenes molestos, controlar a los borrachos de la taberna de Marica yendo a la taberna de Marica donde ya era cliente, y colocar un banco para que se sentaran a mirar los coches los ociosos en la plaza Novi Pazar.   

lunes, 2 de diciembre de 2019

Karpov

Qué amigos éramos entonces. Qué banda tan maja formábamos. No me hablaba al menos con dos o tres de ellos, pero cuando nos veíamos, pues nos dábamos la mano y nos saludábamos y luego cada uno iba a lo suyo, pero teníamos cierta sensación de pertenencia. Claro, porque éramos del mismo equipo. Qué amigos éramos. O no éramos tan amigos. Me llevaba bien con el de la cara de loco. O me caía bien. El de la cara de loco que no estaba loco, que era el mejor de todos. Pero no jugaba en nuestra liga. Fuimos entonces a aquel torneo, a aquella olimpiada y la verdad es que lo hicimos de narices, naturalmente ganamos, éramos los mejores. Éramos tan amigos. Y él era tan listo y sabía tanto y ya estaba siempre detrás mío para decirme lo brillante que era, lo diferente que era de mí, lo mucho que quería parecerse al colega del mechón raruno, porque quería ser tan extravagante como él y tan excéntrico y tan original, pero quien de verdad sintonizaba con él era yo. Yo creo que tengo una conexión especial con esta gente. Yo no soy así en absoluto, pero me atrae. Me lo dijeron una vez, hace mucho tiempo. Te atrae lo bizarro, lo extraño, los personajes fuera del circuito. Y sé reconocer también al impostor en cuanto lo tengo cerca. Y siempre está tan cerca. Siempre detrás de mí. Éramos raros. Yo era como del norte y ellos eran muchos del sur y ellos eran de una manera y yo era de otra. Me imagino a veces rodeado de gente como yo y no me gusta. Prefiero estar con gente que no sea como yo. Pero no opuestos a mí, sino fuera de mí. No sé explicarme. A quien no soporto es al de detrás. Tan listo, tan original, tan mentira. No me gusta la gente que quiere hacerse querer, que busca que le necesites, que le busques, que sepas que está ahí. Ese tipo de gente. Me aburre, me cansa. Prefiero al cara de chalado. No creas que no sé cómo se llama. No se me ha olvidado. No soy tan viejo. Tal. Tal. Qué amigos éramos entonces. Creo que éramos amigos. Al menos nosotros. No sé si lo éramos tanto con los demás. Creo que lo hicimos muy bien. Y siendo tan diferentes ahí estábamos. El sentimiento de pertenencia a algo. Todo eso se ha perdido.

domingo, 1 de diciembre de 2019

Pink Floyd - The Wall

Y ya que estamos hablando de cosas que no interesan a nadie, vamos a celebrar que se conmemoran los 40 años de la publicación de The Wall de Pink Floyd para hablar de The Wall de Pink Floyd. Con el transcurso de los años, este disco de los Pink Floyd se ha convertido en el disco con el que empieza o se certifica el fin de la banda, el disco grandilocuente, el disco megalomaníaco, el disco en el que a Roger Waters ya se le va del todo y... Un disco con el que ya no puedes simpatizar.
Y caes en la trampa.
The Wall, para la gente de mi edad, es el disco con el que por primera vez empiezas a saber lo que es Pink Floyd. En las fiestas de los pueblos, en las del pueblo de mis padres, cuando comenzaba el pase rockero de las orquestas, ponían el helicóptero y sonaba Another brick in the wall. El vídeo lo ponían mucho en la tele, la canción sonaba siempre en las radios. Era un himno. Luego descubres Dark side of the moon y Wish you were here y si sigues siendo curioso, te metes hasta el fondo y ya no sales más.
Cuando yo era chaval y me grabó el Ramón este disco en una cinta de 90, lo escuchaba con mi hermano que el pobre tendría que tener 8 o 9 años, vuelta y vuelta, mientras jugábamos al monopoly o a hacer el indio por casa. Me sabía hasta las frases que salían de manera incidental. Time to go, are you feeling ok? Era el disco.
Ahora, escucharlo cuesta. Lo he puesto esta mañana y no le he puesto ningún pero. Es cierto que ahora ese rollo orquestal parece sobrecargado, pero, tampoco es para ponerse de esa manera que se pone la gente con las orquestas.
El muro contaba muchas cosas. Lo que era la guerra contra los alemanes, los padres que se van, lo que significaba ser una estrella del rock, el peligro el fascismo y como siempre en todos los discos de pink Floyd, la ausencia de Syd Barrett. El disco sonaba muy bien, demasiado bien. Los punteos de Gilmour eran más limpios y cuidados que nunca, todo sonaba absolutamente perfecto, incluso cuando se ponían duros como con In the flesh.
Y claro, molaba decir que siendo punks todos ya, lo de Pink Floyd era esa mierda grandilocuente de la que había que escapar. Y la camiseta de odio a Pink Floyd de Johnny Rotten. Claro. No sé si hay indicadores pero yo debo tener el record de haber escuchado más veces un disco de pink floyd con camiseta de Kortatu puesta.
Datos de justificación sin importancia.
The Wall es un discazo. Vale que los hay mejores, pero es un discazo que tiene canciones que si las vas repasando una a una, dices, ojo, y esta, ojo, y aquella, cuidado. Y sí, está Comfortbably Numb que es muy conocida y muy buena, pero también in the flesh, o todas las another brick in the wall, o thin ice o...
Con el paso del tiempo nos creemos lo que nos dicen, lo que nos cuentan, lo que nos quieren hacer pasar por bueno y por malo. Ahora, decir que te gusta The Wall te hace pasar por un rancio, un antiguo. Grandilocuente. Con lo que mola la música sencilla, directa y popular.
Y sin embargo, de vez en cuando, aparece un jovenzuelo con su camiseta con los dos martillos cruzados y piensas... hay algo de criterio todavía.

The Irishman - Martin Scorsese

No es una mala película. Es una película entretenida, que cuenta una historia más o menos real, nada menos que la historia de la desaparición del sindicalista Jimmy Hoffa. Es una película de Martin Scorsese sobre el mundo de la mafia, de los contactos de la mafia con el mundo de la política y de prácticamente todo. Es una película que cuenta con un repartazo de lujo. Robert De Niro, Al Pacino, Joe Pesci. Incluso sale Harvey Keitel haciendo nada. La clásica película con personajes secundarios que son oro puro, donde se come pan bueno, filetes buenos, vino, hay bares, ambiente, etc. Es una muy buena película de Martin Scorsese, que es bastante complicado que haga malas películas. Incluso las películas que no parecieran suyas están bien hechas. Aquella de Georges Lumiere, por ejemplo, no tenía ningún tipo de interés pero era buena.
Y sin embargo, esta película, El Irlandés, teniéndolo todo, quizás peca de algo y ese algo lo voy a decir porque me clavé la peli de tres horas y lo volvería a hacer, pero lo que es, es. Esta película ya la has visto. Y si no la has visto, reconocerás en ella muchas de las cosas que ya has visto en otras películas. En Uno de los nuestros, por ejemplo. Quizás desde que Scorsese, el propio Scorsese, completó Uno de los nuestros y Casino, hacer una película de nuevo sobre la ascensión y caída o simple ascensión de alguien en el mundo de la mafia parezca una repetición. Por no hablar de la alargada sombra de El Padrino y de que la escena del frutero y la paliza al frutero es como si la hubieras visto no una, ni dos ni tres veces... y qué.
Y no es una mala historia, y no está mal construída, (aunque los momentos de Robert de Niro rejuvenecido o dios sabe qué pues son un poco así como que vale que la tecnología esté ahí y todo eso pero es que queda un poco... como que Robert de Niro sale viejo siempre y quizás no hubiera pasado nada si otro actor...) no sé. Sea como sea, De Niro no lo hace nada mal y a Al Pacino ya le hemos visto hacer ese mismo papel en otras ocasiones. Pero el que está sobrado es Joe Pesci. Esta vez no hace de canijo spaguetti nervioso asalvajado sino que hace de persona que teje y que es el que, bueno, él no, gente, él no, pero hay gente que sí, pero él no, pero sí que es verdad que hay gente que... y lo borda.
Qué cuenta la película. Una historia que todo el mundo ya debe conocer de pe a pa, porque sobre este caso de Jimmy Hoffa se han hecho varias películas. Y no es otra historia que la de la conexión entre la mafia y los sindicatos y los políticos norteamericanos. Y que los errores se pagan. Esto ya lo he contado antes. Pues esto mismo es la película. Que ya la has visto.
Y la volverías a ver.
Excepto la parte final que es como muy querer recrearse en algo que ya está dicho.

viernes, 29 de noviembre de 2019

Hablando de comida en un hospital

Lo que se ve en la foto son unos harapos con liebre, en la mesa de la cocina de la casa de Vilches. Aunque en mi casa lo hemos pronunciado siempre como Jarapos con liebre. En otros lugares eso son Gachas Tortas con liebre. En Granada, concretamente. En qué pueblo de Granada no sabría repetirlo, pero al parecer ese pueblo de Granada está al lado de Baza.
En una habitación de Hospital se acaba hablando de todo. Si estás solo naturalmente todo es más cómodo y se supone que hay más paz y más tranquilidad, pero de vez en cuando, estar acompañado, te da pie para hablar. Y hablar desahoga, y hablar de comida, y de la comida de tu pueblo, más.
Ayer fue un día duro, difícil y acabamos hablando de las migas, migas de harina contra migas de pan. El padre del chico que tenemos al lado y no sé a santo de qué, nos dijo que en su pueblo las migas eran de harina. El chico que tenemos al lado es un fenómeno todo tatuado con imágenes religiosas que tiene una cosa rara. Enfermedad de Adem. Por las noches se queda la madre a dormir. Ayer se quedaba el padre. Por el día está la hermana y le vienen a hacer visitas. A nosotros también nos hacen muchas visitas y aquello se convierte por las tardes en una juerga flamenca. Ayer más. Supongo que por el trasiego y porque alguno de los que nos visitan son vilcheños, acabaron hablando de migas.
Mi padre, desde la cama, hacía el gesto de cortar. Suponemos que hablaba de que ellos, nosotros, ellos más bien porque yo las veces que he  hecho migas han sido fracasos rotundos y me han quedado más picatostes que migas, mi padre digo, hacía el gesto de cortar. Supongo que pan. Nosotros las hacemos de pan y ellos, los de Granada, las hacen con harina. El padre del chico nos contó en un periquete cómo se hacían las migas de harina. Las proporciones, todo. Me quedé sin saber, sin embargo, una de las proporciones que supongo que sería de aceite, en un dedo de un vaso. Pero parece sencillo. Eso mi madre no lo llamó migas, sino que le llamó Leche Pájaro.
Leche Pájaro es uno de los nombres de platos del pueblo que más me impresiona. Lecha Pájaro, gachas migas, gachas tortas. Nosotros tenemos también gachas tortas. Y ya he dicho nosotros y yo no soy nosotros porque para empezar no sé hacer nada. Y de los jarapos saltaron a los zandrajos que al parecer es un plato de Cuenca, y es que a los Harapos, o Jarapos, también se le llaman Andrajos y hubo confusión con el nombre. El nombre hace la cosa y si este plato se llamase andrajos a mí no me gustaría nada. Los zandrajos por su parte son tripas de cordero que se atan con un sarmiento y se asan y el hombre nos dijo que estaban riquísimas. Atadas. En  mi pueblo hay un Ajo Atao, que creo que es como una suerte de All i Oli. No lo sé.
Me encantan los jarapos. Las vacaciones en el pueblo, tocar el timbre y que mi tito Lorenzo que ha ido a cazar nos traiga un conejo o dos y con ese conejo mi madre hace un estofado muy especiado, fuerte, con esa masa que se cuece una parte y se fríe la otra y sale un plato que lo están viendo mal porque es que los Molina Juanes no sabemos hacer fotos ni con una Zenith. Mi tito Lorenzo tampoco está bien. 
Y así transcurrieron unos cuantos minutos en los que hablamos, hablaron de comida, de platos, de tener la cabeza en otro sitio, en definitiva, mientras se lucha por la vida, por lo que se pueda salvar, por darle un poco de normalidad a algo que es, pues eso. Una puta mierda todo. Luego en casa cenamos tres croquetas, muy buenas, y un poco de embutido. Y ni tan mal.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Crónica del #PleGramenet de noviembre. Por aburrimiento.

Ellos dijeron: mejor te quedas dentro del grupo y desde ahí sacas capturas mejores que las mierdas de fotos que nos sacas siempre. Ellos dijeron: capturas desde el pc y eso. Ellos dijeron. Qué peñazo. Qué rollo macabeo. Aunque dentro de la sala no te enteres de nada porque estés todo el rato tikitiki con el móvil, al menos levantas la cabeza alguna vez y ves algo, una cara, un gesto, un bostezo. Aunque sea a otra gente mirando el móvil. O hablando ante desconocidos que no son desconocidos y que son gente que no debería escuchar lo que estás hablando. O gente yendo a cagar y volviendo de cagar. Al menos ves algo. Pero ver el pleno, y ese pleno, desde fuera, pues en fin. Al menos, fíjense qué foto más bonita así desde arriba plano cenital. Qué completa. Qué encuadre y qué todo.
La política en Santa Coloma se muere por falta de conflicto. Esto es asín. Digámoslo claro de una vez. La política en Santa Coloma se encamina hacia una especie de gran consenso general e universal que nos lleva a estar todos encuadrados en una posición más o menos única en la que todos tenemos que sacar pecho por algo, todos vamos camino de sentirnos más o menos gobierno o forma de poder, todos tenemos más que perder que de ganar y al final todo se reduce a un gran consenso en torno a todo que le deja a uno cierta sensación de nosequé. Y a quién favorece todo esto y esta muerte precipitada de la política colomense si no somos capaces de hacer surgir el conflicto, que lo tiene que haber, y la disparidad de opiniones, más que necesaria en las sociedades patatín patatán. Es decir, nada.
Comenzamos el pleno municipal con tres declaraciones universales. Declaraciones institucionales. Las Declaraciones Institucionales, siendo como son importantes en temas importantes, no deberían de ser la nota dominante, no deberían contagiar al todo. Y parece que se contagia. Y a quién favorece todo esto. Y hay conflictos y conflictos. Hay conflictos que son salvajes, hirientes, donde nos jugamos la vida. Me refiero, por ejemplo, al tema de la vivienda. Sangrantes, donde las políticas son capaces de actuar y donde las políticas dejan hacer. Dolorosas, esperanzadoras. Pero no todas las mismas. Anuncios grandilocuentes, dejando a un lado el consabido 'ya lo estamos mirando', el gobierno socialista vio el nacimiento y primera lid de Toni Suárez, regidor de Urbanismo, que hizo su primera intervención para anunciar un futuro esplendoroso en materia de vivienda para Santa Coloma, como ya se han encargado de anunciar los medios de masas de la ciudad, con una serie de medidas que así escuchadas desde dentro y desde fuera, desde la puerta de la sala de plenos, sonaban a una dulce melodía de un tiempo que se presume glorioso y a un futuro redentor en la persona de quien lo anunciaba, pero que decepcionó un poco. En el tono y en el mensaje. En las promesas aplaudidas por un público ávido de escuchar promesas y cosas bonitas ante un presente de mierda, que incluso aplaudió a Ciudadanos porque Salva Tovar se sabe el cuento y se vistió de antisistema y quedó bien. Y así, todos podemos ser de izquierdas, rompedores y vanguardistas y a la vez podemos ser gobierno y poner bien a nuestros gobiernos. Todos menos Ciudadanos, que ya son como el japonés perdido en una isla sin saber que la guerra se acabó. Su lucha ahora es confusa. Su mensaje parece extraño. El caso es que una moción en defensa de la vivienda se convierte en un canto a los buenos propósitos, a que cada uno venda la moto de la administración que rige y a que la PAHV acabe siendo como ese loco simpático al que se le da la razón. Claro, claro, venga, acompáñame hacia la puerta.
Pleno Municipal en Santa Coloma de Gramenet. Ciudad en la que solo hay un ente que tiene la potestad de decidir qué y cómo. Un ente etéreo que está y no está y que está y es uno y trino. Y puede aparecer y desaparecer, pero siempre, siempre lo tendrás ahí. Y será tu amigo, o tu amiga, y mañana te hará salir en las fotos, y siempre sospecharás porqué. Manifiesto del 25 de novembre. Todo lo que tú hagas, me gusta. Todo lo que tú digas, es bueno. Pero es mejor si lo acabo anunciando yo. Somos todos lo mismo y más o menos iguales. Y más que lo vamos a ser. Y si la causa es la misma, qué narices es eso de andar con esto y con lo otro, si finalmente ¿no? Pues así. Y al esfuerzo de las compañeras que con una goma de pollo y mucha imaginación se montan un protocolo contra las violencias machistas en locales de ocio, a todo ese trabajo, le sucederán noticias donde nuestra alcaldesa anuncia el nacimiento de una xarxa violeta que es más o menos la misma idea pero lo tuyo no saldrá nunca en los diarios. Haber tenido un jefe de prensa como dios manda.
Por dónde íbamos. No vamos por ningún sitio porque no hay orden ni concierto. Las declaraciones al principio y leen las regidoras Bárbara Ferrer y Soraya Santalucía y nuestra regidora Núria Larroya. Parece fácil. No lo es.
Y pocas cosas más. No. Es broma. Hay puntos como modificaciones del ROM que lo que hacen creemos que es consagrar el modelo gerencial pero lo decimos así por decir, que no queremos enfadar a nadie. Nadie se enfada por nada. Somos todos amigos. ¿No?
Modelo gerencial. Gerente modelo.
¿Por dónde vamos? Som Gramenet habló más que nosotros. Más que Ciudadanos. Más que Esquerra. Tantas intervenciones como personas. Haber salido del pleno ya no es un drama cuando puedes participar en el pleno y estar ahí como los demás, o más, a fin de cuentas. Quitando lo que te dije, el efecto viene a ser el mismo. Como nos despistemos. Interviene la Pahv, Som, La plataforma Salvem Ciutat Vella y Som. Cuatro veces y no lo digo yo, que lo dicen los observadores internacionales.
¿Han ganado por aburrimiento? Los primeros plenos han consistido en peleítas entre ERC y PSC por ver quién representa mejor el orden. ERC es orden y es antisistema, pero ese juego lo inventó el PSC que es orden y socialismo redentor desde mucho antes. Pero les funciona. Y las intervenciones de ERC siguen adoleciendo de un exceso de tecnicismo y formalismo que las hace un poco frías para quienes no entendemos el funcionamiento de las cosas, entendiendo las cosas como Las cosas y creo que harían de los libros de TEO un prospecto de Omeoprazol y en el PSC Esteve Serrano es Esteve Serrano y te enseña la bolita por aquí y ya te ha metido el gol por toda la escuadra. Ora levanto la voz y te digo que desmerezco la memoria de los ayuntamientos democráticos que gobernamos o gobernemos y ora te gasta una broma. Y ya te tiene.
Y entre medias, nosotros. Intentando buscar la rendija y que mira esa ostia que vuelve a venir de nosedónde y zas. Ya nos la han dado. Y así.
Y a quién le convendrá todo este tostonazo. Esta política desbravada, esta política donde tendemos todos a ser parte de algo que decíamos haber sobrepasado. Regresión, etc.Donde siguen a flote quienes hace tiempo deberían estar en su casa sacándole brillo a las chapitas. Chapas. Incluso los antisistema se esfuerzan por aparecer en el pleno para ser parte de algo que, esta vez sí, parece ser una auténtica zona muerta.
Conflictos que tienen interés y que deberían tenernos a todos en la calle haciendo cosas. Conflictos que no interesan a la ciudadanía de Santa Coloma. El Patrimonio, la Ciutat Vella. Todo eso. Moción para proteger el patrimonio de la ciudad. Quién puede pegar a un niño, quién puede votar en contra. Nadie. Menos el ente que naturalmente no va a admitir que no estén haciendo algo que están haciendo. A lo que vamos. Desde que se iniciaron las movilizaciones sobre el tema del centro de la vila i cort, el respaldo ciudadano digamos que ha sido justito. Claramente escaso. Y la actidud del Consistorio ha sido como poco pff. Y aún así, se emplean fuerzas, días de las semanas, horas de nuestras vidas, se desmontan entidades para hacer ruido con otras y al final, el día en que ese conflicto cristaliza en una moción en el pleno, no se me podrá negar que todo el fuego preparado, se quedó un poco en nada. Y que debería servir para replantear qué. Y a qué se está jugando focalizando tanto esfuerzo en la defensa de algo que nadie defendió y no jugando mejor la baza de los recursos que la ciudad necesita. La ciudad necesita Cal Coronel, pero como equipamiento público para que cuando la peña vaya a la OIAC no muera de aburrimiento. Necesitamos infraestructuras en una ciudad en la que la gente va a servicios sociales y hay colapso. Acción y tal. Pero no. Y el día en que eso se lleva al pleno, queda todo en tan poca cosa que uno piensa en toda esa gente entusiasta que ha pasado días y horas y semanas preparando, programando actividades y se encuentra con que, enfrentados a la maquinaria del vente y me lo cuentas, res de res.
Y así llegamos al final del pleno y nos vamos cada uno a nuestra casa tempranito. No puedo describir demasiado del ambiente, si hizo calor o frío o si esto o si lo otro así que me he centrado en cuatro tontunas. Y a quién le importa, la verdad.
Si los calcetines más bonitos eran los míos.

lunes, 25 de noviembre de 2019

Has visto cosas increíbles

Has visto cosas increíbles. O cosas que no te creerías jamás que fueran reales y que han pasado y no te las esperabas de ninguna manera. El mundo no puede ser así. Disparando indiscriminadamente, porque ya solo nos queda eso. Contar las cosas inverosímiles que no esperábamos ver nunca. Mientras escribo todo está tranquilo, hace mucho tiempo que no escribo y que no cuento las cosas maravillosas que me pasan. Disparando indiscriminadamente hacia un lado y otro, porque por eso es indiscriminadamente. He visto cosas increíbles. Cosas que se confunden con tiempos anteriores, cosas tremendas que estoy olvidando. Como un ataque de epilepsia, por ejemplo, que soy incapaz de recordar del tirón y me tengo que parar un momento para encontrar la palabra. Ataque de parálisis, no. De epilepsia. Has visto cosas increíbles. Cosas que señalan el nacimiento de un tiempo nuevo que es indefectiblemente peor. Y me gusta utilizar esas palabras y cuestionarme luego porqué las utilizo y llegar a la conclusión de que, utilizándolas, me parezco de alguna manera a la persona que quise ser. Y que no soy. Para siempre. Has visto cosas increíbles y has utilizado el recurso de la repetición indiscriminadamente, sin mirar. De manera increíble. Todo es increíble y como un sueño. Todo está tranquilo ahora. Debería haber rellenado la botella de agua con agua del grifo del lavabo de delante de los ascensores, porque no dejan entrar al lavabo si no eres familia del paciente y ahora tenemos compañero de habitación y ya no puedes hacer lo que te da la gana. Has conocido sensaciones increíbles, pero te faltan experiencias, muchas experiencias por conocer, por vivir, que ya difícilmente vas a alcanzar. Nunca creíste que ibas a trabajar con una gata y lo estás haciendo. Y cada día la sensación de picor es más fuerte en los ojos. Ven, cuéntame todas esas cosas increíbles que conoces, cuéntame todo eso que dices que sabes, hazme soñar con todo eso que está sucediendo. En las vidas ajenas siempre encontrabas consuelo. Los otros vivían siempre mejor. Y no es verdad. He descubierto que, durante mucho tiempo, viví muy bien. Muy cómodo. Sin mezclarme. Eso era bueno. Ahora tengo que ver esa cara repapiejar y no es tan viejo. Siempre parece joven. Es joven. De hecho, ahora es más joven porque son dos. Has visto cosas increíbles como esa. Ya no es uno, ahora son dos más. La juventud se te escapó entre partidas de dominó, rondas a pagar a sabiendas que ya no beberías en todo el viernes y un sinfín de sucedáneos. Has visto cosas increíbles asomándote a la enciclopedia larousse mientras ibas al lavabo. Puedo contarte los versos más tristes esta noche, porque los he leído y memorizado un poco a mi rollo. Años después, el poeta sale a realizar su número y deja a los parroquianos boquiabiertos porque no solo dice indefectiblemente, es que dice más cosas y con un cierto ritmo. Y ese ritmo está certificado en vasos para beber cafés con leche y nos reconocemos parte de una secta que le canta a sus madres, a sus abuelos muertos. Pero yo os gano a todos. Yo soy el que se queda al final de todo y piensa, yo soy mejor. Yo soy mejor que todos ellos. Y no lo sabréis nunca. Y lo sabéis desde que llegué. Sabías que no era normal. Y así van pasando los años y los días y las horas y los minutos. Toda la vida pautada y toda la vida es una putada. Yo también sé hacerlo. Y esa puta manera de creer que has visto cosas increíbles.
Es un punto y aparte para acordarme de revisar todo lo que escribo y saber que, un día u otro, me preguntarán por ello.
- Hola, buenas tardes. Se ha editado una compilación de tus escritos, qué nos podrías decir sobre esta serie de artículos y demás que la Editorial PeTar ha puesto en circulación.
- Yo ahora quisiera acordarme de algo. De la enfermera cambiando los botes de suero o de antibiótico y yo ahí mirando y pensando que yo, no hace tantos años, quizás pensé que y era mucho más útil para la humanidad y que lo que principalmente me define es el acto de tapar la pantalla del ordenador como si tuviera miedo de que la enfermera, que me conoce y yo la conozco, pudiera leer lo que estoy escribiendo.
- Es usted un gilipollas.
- He visto cosas increíbles.

martes, 19 de noviembre de 2019

200 años del Museo del Prado

El Museo del Prado es el motivo. Madrid es eso que rodea al Museo del Prado. Tenemos nuestros gustos. Hablaré otra vez de mi padre. Mi padre fue capaz de ir a Bilbao a ver el Museo Guggenheim, pero no para ver el museo sino para descolgarse del viaje de vuelta y ver un partido del Athletic Club por primera vez en su vida. Antes, años antes, me acuerdo que me dijo de acompañarle a unos viajes que organizaban los sindicatos de la Telefónica y que les llevaban a Madrid desde todos los rincones del Estado español. Mi padre había ido muchos años y ese año ya iba un poco con el gancho. Su objetivo no era el viaje y la manifestación, no, su objetivo era ir al Princesa Sofía a una exposición de Antonio López. Y al Prado. Ahora que lo escribo, no recuerdo bien bien si aquella vez fuimos al Prado. Es igual, ya está dicho y citado.
El caso es que cada viaje a Madrid está ligado al Prado, la visita al museo. Llegar por la mañana, con mi hermano por ejemplo, bien temprano e ir al Museo y entretenernos durante unas obras contemplando arte e historia. Las dos cosas que más me gustan si quitamos de la lista... Sea como sea, es una gozada ir a Madrid, bajarte del tren, desayunar y comenzar a deambular por esos salones, viendo esos personajazos a caballo, esas diosas, esos dioses, esas escenas míticas, ese todo. Ese Bosco con sus figuritas y sus Brueghel con sus caras y esos todos flamencos y holandeses y los Rubens y los... todos, claro.
Personalmente todos me gustan pero los Velázquez y los Goyas son los preferidos. Sobre todo y sobre todos, los Velázquez relativos a Felipe IV. No sé porqué, pero los cuadros de este rey, las imágenes, las caras, son un poco la cara de alguien que me resulta cercano. No entiendo el porqué. La imagen de alguien superado por todo, por las circunstancias, por el reto, por que no sabe y no quiere. Una suerte de Oblomov. Creo que el personaje histórico real no fue así, pero me extasía la imagen de este buen señor Austria, con cara de susto, de menudo embolao, de vaya marrón. Escopeta y perro. Si alguna vez me hacen un retrato que sea exactamente como este. Escopeta y perro.
Y los Goya. Preferiblemente los retratos de reyes y demás. La Familia de Carlos IV. No se puede ser más republicano que eso. No se puede demostrar de manera más fehaciente que los reyes son la risa. Que los reyes no son nada. Los retratos de Carlos III, por ejemplo. Igual.
Visitas al Prado. Con amigos, con amigas.
Recuerdo una visita legendaria al museo con una amiga y sin lentillas. Sin gafas y sin lentillas. A lo vivo con mis tres dioptrías y media.
Y disfrutarlo como siempre.
El Prado, lo que justifica Madrid. El Prado y los murales.
El Prado y el cuadro del Perro asomando el hocico.
El Prado y el retrato de Carlos II, que sí que tenía cara de estar fuera de juego.
El Prado y el cuadro enorme de los fusilados de la década ominosa.
El Prado y el cuadro enorme de la Reina Juana la Loca paseando el cadáver de Felipe el Hermoso.
El Prado y salir del Prado para tomarnos unas birras.
El Prado y decirle a mi padre que tenemos que ir a Madrid los dos, con mi hermano si quiere, para volver al Prado y verlo con él.
Madrid como excusa para ir al Prado.
Tenemos que volver.

viernes, 15 de noviembre de 2019

Breve apunte histórico

En aquel tiempo del reino nazarí de Granada, un comerciante llamado Hakim se tropezó por una calle del Albaicín de tal manera que se torció un tobillo y le llevaron a su casa entre algunos transeúntes. En su casa, un Carmen precioso del propio Albaicín, pasaba el tiempo mientras intentaba curar la torcedura de tobillo cuando recibió la visita de un amigo suyo, también comerciante, llamado Mahmud.
Ambos comerciaban con telas y joyas al otro lado del estrecho y tenían cosas de las que hablar. Mahmud le comentó a Hakim diversos asuntos triviales para pasar el tema de los negocios. Antes de entrar en otros asuntos, Mahmud le comentó que tenía un sobrino que había venido de Siria con unos rollos de tela que venían de la India muy interesantes, pero que hasta dentro de unos meses no podría contar con ellos.
- Ya los tienes, dijo Hakim.
- ¿Cómo que ya los tengo?
- ¿Acaso no sabes, Mahmud amigo mío, que cuando tienes una torcedura de tobillo puedes manejar el tiempo ya que con la extremidad torcida puedes tú asimismo torcer el transcurso del tiempo?
- Estás loco Hakim, qué cosas me estás diciendo.
- Ve a tu casa y pregunta por esas telas. Ya estamos cuando tenemos que estar.
Cuando llegó a su casa, Mahmud se encontró con su sobrino, que ya había llegado de Siria con aquellas telas. Y efectivamente, el tiempo había pasado.
Volvió a casa de Hakim y preguntó por su amigo.
- Se ha ahorcado, buen Mahmud.
La avaricia, qué mala es. 

jueves, 14 de noviembre de 2019

Gastarbeiter

Aquello lo recordamos como el 'Caso de Milutinovic contra Milutinovic'. Los dos habían llegado de Yugoslavia, pero uno de un pueblo al lado de Zagreb y el otro de un pueblo de la Vojvodina. En cuanto llegaron y supieron que se llamaban igual, comenzó el pique. Todos los días, en la obra, tenían algo sobre lo que discutir. Todo les parecía mal, bien, diferente, extraño, normal, amarillo, negro, bello, feo, asqueroso, alemán, yugoslavo, turco, español, azul, beige, áspero, frío, caluroso. No llegaban jamás a un acuerdo. Llegaban por la mañana y a la hora del almuerzo se llamaban a gritos: Milutinovic, ¿sabes a qué hora llega el tren que viene de Frankfurt?. A las seis y media, Milutinovic. Milutinovic, llega a las siete. Y así, a gritos, podían pasarse todo el día. Milutinovic contra Milutinovic. Cuando el Mundial, fuimos todos a ver el partido de Yugoslavia contra Alemania. Durante el partido uno le preguntaba al otro. Milutinovic, ¿cuánto queda? Queda todavía bastante, Milutinovic. ¿Y cómo lo sabes si no tienes reloj, Milutinovic? Porque te veo la cara de miedo que tenéis todos los de tu pueblo Milutinovic. Y así estuvieron hasta que al final perdimos y nos tuvimos que ir para casa. Milutinovic, sin dirigirse a él personalmente, todo el rato interpelaba a Milutinovic durante el viaje de vuelta a casa. Milutinovic, decía, ¿porqué los gitanos no sabéis jugar al fútbol? Yo no soy gitano, Milutinovic, le decía Milutinovic, igual me has confundido con algún primo tuyo, Milutinovic. Quizás mi padre fuera a tu pueblo algún día y sí que seamos familia Milutinovic. No lo creo, Milutinovic, tu padre no sabría encontrar ni siquiera Zagreb aunque la tuviera delante, Milutinovic. Al cabo de unos años, ambos se casaron con dos alemanas. Elke y Gritte. El destino quiso que fueran hermanas. Milutinovic y Milutinovic tenían que compartir no solo el trabajo, también los días de fiesta. Las hermanas estaban muy unidas y siempre querían hacer cosas juntas. Milutinovic y Milutinovic no se soportaban. Un día, mientras estaban tomando café las dos parejas, Milutinovic le dijo a Milutinovic que Elke y él iban a tener un hijo. Gritte le dijo a Elke que ella y Milutinovic iban a tener una hija. Las dos parejas se pusieron muy contentas. Milutinovic le dijo entonces a Milutinovic que qué nombre le iban a poner al hijo. Milutinovic le contestó a Milutinovic que porqué no lo proponía él. Que el nombre que quisiera, ese le pondrían. Ya que eres tan listo, Milutinovic, seguro que sabrás qué nombre es el mejor. Milutinovic, le contestó, mi nombre preferido es el mío. ¿Y qué nombre es ese Milutinovic? Milan, Milutinovic. Es un bonito nombre para mi hijo, Milutinovic. ¿Sabes quién se llamaba también Milan, Milutinovic? Mi padre, Milutinovic. ¿Cual de ellos, Milutinovic? El que me puso mi nombre. ¿Y cómo te llamas, Milutinovic? Milan. Milan Milutinovic. Milan Milutinovic inmediatamente le dijo a Milan Milutinovic que su hijo se llamaría también Milan Milutinovic. Elke y Gritte no entendían nada.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

No te olvides de Evo Morales

Y no te olvides de Williams Kaliman que es la persona que está a su lado y que es el militar que le ha recomendado a Evo Morales que se largue. Vivimos en un mundo mágico. En un mismo fin de semana hemos vivido cómo se pone en libertad a Lula Da Silva, ex presidente del Brasil al que metieron en la cárcel de manera completamente arbitraria, como parte de un golpe de guante blanco orquestado por la derecha chunga de Brasil y que casi se lleva por delante también a la presidenta Dilma Rousseff. La gran alegría por la puesta en libertad de Lula, contrarrestaba con las informaciones que decían que la cosa se estaba poniendo fea en Bolivia.
Hace unos años dieron un documental sobre Bolivia y sobre la 'oposición autonomista' en Santa Cruz. La región petrolera, con menos población indígena, donde los grandes intereses económicos tienen puesto el ojo, presionaba continuamente al presidente Evo Morales. Hasta que al final le han dado el golpe. Que si irregularidades, que si esto, que si lo otro. Finalmente han conseguido echar al indio del poder. Exilio en México.
Rebeliones de ricos contra pobres. Rebeliones democráticas contra dictadores. Rebeliones que acaban con el presidente fuera del país, encarcelado, ya no hace falta que los militares estén detrás sacrificando gente. O sí. Williams Kaliman, que hasta hace poco llamaba 'hermano presidente' a Evo Morales, ha dado la puñalada final.
Bolivia. Cuando estudiaba en la Universidad di una asignatura fascinante. América III con Ferran Gallego. La historia de Bolivia y del MNR. El MNR, qué historia tan interesante. ¿Se acuerdan de cuando Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay, Venezuela, Ecuador, Nicaragua, tenían gobiernos digamos que de cierta izquierda? Pues hay que hacer recuento.
Y no nos olvidemos de lo de Chile.
¿Y qué pasa? En Chile la protesta está saldándose con un número de muertos que supera la veintena. Si no más. Y aquí no pasa nada. Porque Chile está gobernado por quien tiene que estar gobernado y punto. Pero Bolivia.
Bolivia estaba en las manos equivocadas desde hace demasiado tiempo y lo dábamos por descontado. Y nunca hay que dar por descontado nada, porque el óxido no descansa. Y hasta que no se lo han quitado de encima no han parado. Y ahora se ha colocado una racista en la presidencia.
Una racista en Bolivia. Es decir, alguien que debe odiar al 99% de su propio pueblo.
No nos olvidemos de Evo. Seguramente estará en México y veremos cómo termina. Pero no nos olvidemos nunca.
El enemigo nunca descansa.

martes, 12 de noviembre de 2019

Pacto Picapiedra

Y una vez más, es el momento de tragarnos todas y cada una de nuestras palabras. Dejo de usar el plural mayestático. Mis palabras. Resulta que sí. Resulta de que sí. Que finalmente, o primeramente, o segundamente o no sé ya cómo presentarlo, hay pacto. O preacuerdo. O algo. Resulta que un día después de que Ábalos y Calvo se pusieran estupendos con lo del pacto, se anuncia y se firma por sorpresa un preacuerdo de Gobierno de Coalición entre PSOE y Unidas Podemos. Resulta que de un día para otro, puede ser que tengamos a Pablo Iglesias como Vicepresidente. Resulta que puede ser que de un día para otro tengamos ministros o ministras en el Gobierno de Coalición. Coalición. Ni Cooperación, ni mandangas.
Resulta que finalmente tenemos un principio de acuerdo, firmado y rubricado, con abrazos y todo. Y hay que estar contentos.
Hay que estar contentos y orgullosos. De los compañeros y compañeras que han estado negociando todo este tiempo, que han aguantado, que no dieron su brazo a torcer. La pena es que a este resultado no se ha llegado antes y se han colado más de cincuenta diputados de extrema derecha por en medio. Pero ya está hecho. Con diez puntos de acuerdo que no son nuestro programa, pero que son algo.
Hay quien se va a poner estupendo ahora con que no son diez puntos revolucionarios. Hay quien, como el amigo que te invita a beber cuando no quieres beber y luego te denuncia a los mossos, te va a echar en cara que has firmado un gobierno con los carceleros cuando hace cuatro días iban de pragmáticos. Hay a quien le interesa que esto que puede pasar no pase.
No es una broma. A ver, realmente, esto qué recorrido tiene. Este acuerdo tiene ahora que pasar por el Congreso, tiene que ser votado y refrendado y quién va a dar su consentimiento. Van a comenzar las presiones, los datos, las cosas. Las declaraciones, los chicken games, nos van a poner de nuevo en la lista de traidores.
Ya somos un partido del sistema.
El caso es que hemos conseguido lo que queríamos. Gobierno. Vicepresidencia. Posibilidad efectiva de al menos, intentarlo.
Sabemos que gobernar con los socialistas nunca ha sido bueno para nosotros. Sabemos que eso de colocar nuestra propuesta, nuestro programa, nuestro proyecto, ha sido siempre una trufa. Pero esta vez, con cincuenta diputados de la extrema derecha, si no nos ponemos por delante, si no hacemos política, quién lo hará.
Hay quien se considera puramente antifascista por haber cortado una carretera para escuchar a Lluis Llach. Hay quien cree que es más antifascista, de aquí a Lima, estar en un gobierno que haga políticas antifascistas, políticas tangibles, visibles. Hasta donde llegue.
Hay quien está en un gobierno para llamar a la revuelta y para dar ostias a los revueltos.
Veremos.
Otra vez toca comerse con patatas las predicciones y los prejuicios.
Al menos hasta que se vote otra vez en el congreso y todo actúe en contra de este pacto.
Hoy al menos toca vivirlo, pensar que se ha podido, que no era imposible, que podemos ver a ministros de los nuestros en un gobierno, al menos intentándolo. Ministros comunes. Ministras comunes. No lo íbamos a ver nunca y fíjate, aquí estamos.
Y viendo quién está chillando con el pacto, pues qué quieres que te diga. Es bueno.

lunes, 11 de noviembre de 2019

Crónica de la jornada electoral del #10N. Van a comer retama.

Esto lo contaba mi padre que lo contaba mi abuelo cuando, en las primeras elecciones democráticas, ganó la izquierda en el pueblo y algunas viejas glorias de la derecha local comentaban en voz alta 'van a comer retama'.
Jornada electoral en Santa Coloma de Gramenet. Me como mis palabras. Mis argumentos, todo. Uno de mis grandes soliloquios consistía en decir que los votantes de Ciudadanos no eran fachas, no eran de extrema derecha. Que esos votantes, si el PSOE les ofrecía seguridad y orden y cero devaneos con los nacionalistas catalanes y vascos, volverían al redil. Me he equivocado. Esos votantes se han ido a VOX. No me lo terminaba de creer hasta que lo he visto. Y vaya hostia se ha dado Ciudadanos. Porque quizás no entendieron qué eran o lo que debían ser. No sé. El caso es que si juegas a ser un partido 'español' como única propuesta en lugar del partido de centro liberal que pretendías ser, la peña apuesta por el original. Si hay que ser chungo, lo más chungo.
Jornada electoral en Santa Coloma de Gramenet. La mañana comienza fría y desapacible, no se sabe si va a llover o directamente va a nevar. Con la Estefi comenzamos una rueda de visitas a colegios electorales. No hay tanta animación como otras veces, pero se ve gente pese a la mierda de día que amenaza. Tengo la impresión de que no nos va a ir mal, más bien nos va a ir igual. Voy viendo los montones de los votos, las preguntas de la gente, no nos va a ir mal. Nos van diciendo que lo de Vox va en serio. A las doce del mediodía hay una muchedumbre de gente votando. Sigo pensando que no va a cambiar nada. Aquí va a ganar el PSC y nosotros quedaremos segundos.
Vamos a comernos el pollo, aparecen datos de participación, ha descendido. Eso significa que lo que pensaba Pedro Sánchez, inflando a VOX, yendo a por nosotros, trinchar lo que tenga a su izquierda por el miedo a, la llamada al orden, el submarino de Más País, el desfonde de Ciudadanos y su traspaso de votos al PSOE, no va a ser. Los que se van a dar en los morros son ellos. Y todos. Es la hora de volver al colegio y dar la chapa. Hablar y hablar y hablar. Con gente del PSC, con la María de Ciudadanos, con el señor apoderado de ERC al que nunca le pregunto el nombre. De la CUP, con el Pitarque un rato y con el Aitor, pero no tienen fijo a nadie con quien incordiar. Y llega el recuento y llegan los datos. Y el escalofrío. Los primeros datos dicen que sí, que Vox va a ser tercera fuerza política.
Nosotros aguantamos más o menos. Perdemos 7 diputados, pero cuando todo estaba montado para que nos quedásemos como los viejos y gloriosos tiempos de Izquierda Unida, es un perder que no es perder. Ahora sale Carmen Calvo a decir que el único partido de izquierda que ha perdido somos nosotros.
Qué ha pasado en estas elecciones. Los resultados son lo que son. El PSOE se lo había montado para trincharlo todo. Para acabar con nosotros, para tener a Ciudadanos a su disposición, y se le ha ido todo a cagar.
¿O no?
Pedro Sánchez sale a dar explicaciones. Lo hace riéndose. Satisfecho, parece. A su lado, no hay caras largas, aquí no ha pasado nada. En el público, banderas del PSOE y banderas nacionales. Banderas españolas junto a las banderas del PSOE, esto significa algo. Sánchez empieza a hablar. Aquí no ha pasado nada, hemos vuelto a ganar, soy el mejor. La gente le dice que con Casado no, que con Iglesias sí. Y Pedro Sánchez se molesta. Y poco menos que manda callar. Va a hablar con todos los partidos... el mensaje es el mismo de hace unos meses. El mismo de siempre. He ganado yo, aceptarlo, no pidáis nada que no.
Errores estratégicos. ¿Y si todo se resumiera en volver a convocar elecciones, ahora sí con el fantasma de VOX convertido en una cosa real y aglutinar de una vez por todas todo el voto de izquierda en el PSOE? ¿Y si todo fuera eso? Me da pavor pensarlo. Pero esas caras ayer en el escenario, son terroríficas.
En Catalunya nos ha ido pse. Bien, porque hemos mantenido y ganamos uno en Girona, pero no hemos conseguido meter a Maria Freixanet. En esta tormenta perfecta, nos hemos mantenido. Creo que el papel de Ada Colau, más protagonista, el de Rosa Lluch, han sido fundamentales para no irnos por el agujero. Y que Pablo y Alberto tiran mucho. Por lo demás, ERC gana, pero pierde dos, porque la CUP le quita dos. Todo eso de la CUP nos quitaba a nosotros... pues mira, no. Uno más gana JXC. Qué queda. Cómo queda todo. Pues todo para nada. El PSC se convierte en la segunda fuerza. ¿Y? ¿Sirve de algo demostrar que no se puede continuar con la dinámica de los dos bloques? No, no sirve de nada, porque ya vemos que está siendo rentable. Hoy mismo, continúan las movilizaciones simbólicas retransmitidas en directo para dar sensación de algo. Algo que no está pasando más que para aumentar la sensación de que algo duro hay que hacer o de que estamos haciendo algo. Más votos para Vox. ¿Lo de la independencia de Catalunya tiene algo que ver con el ascenso de VOX? Naturalmente que tiene que ver. Todo.
Es la muerte de la política entendida como algo que sirva para mejorar la vida de la gente. Ahora la política sirve para mantener agrupada a la gente. En torno a banderas. Con mayor o menor intensidad. Pero banderas. El acto del PSOE con las banderas nacionales. No parece un acto de celebración de nada, parece un acto de campaña.
Mierda. Otra campaña. Campaña permanente. Ahora empieza otra campaña, la campaña de la configuración de un gobierno o de un no gobierno o de la eliminación del adversario. En Bolivia se están cargando a Evo Morales. Físicamente. Aquí no sé hasta qué momento va a durar la broma, pero da pavor que la cosa se ponga en plan 'hay que eliminar a toda esa gente que nos hace esto ingobernable'. Los ingobernables. Haciendo vídeos chorra mientras el fascismo avanza.
Vamos a comer retama. Dentro de nada vendrán los datos macroeconómicos bestias, los chungos, los malos. Y dentro de nada habrá que dar un mensaje de concordia, de consenso, de reagrupamiento de las fuerzas centrales de la política española en torno a una idea de progreso y de afrontar juntos los grandes retos que se nos presentan.
¿Qué tenemos? Pues seguimos con la involución. Todavía no he leído los análisis de mis analistas de cabecera, pero seguro que van por ahí. Porque es evidente. La involución. La ruptura hacia la derecha. Y el PSOE formando parte de la juerga. Y o nosotros o el caos. Y es el caos.
Y ahora viene mi terror.
¿Cómo combatimos el caos? ¿Cómo combatimos a la extrema derecha? ¿Cómo combatimos esta política de la no política? En Catalunya no lo hemos sabido combatir y solo tenemos un tema sobre el que continuamente tenemos que posicionarnos. El tema nacional. La bandera. Contra los que no quieren a la bandera, leña. Fuera. Cómo lo combatimos con los de otra bandera. Cómo se combate a la extrema derecha cuando solo tienes los resortes que tienes o las viejas caricaturizaciones sobre lo fachas que son o dejan de ser. Un tweet ayer de un redactor de Critic anunciaba que el número dos de Vox en Barcelona o nosedónde, era antes de Fuerza Nueva. ¿Y? ¿Eso le ha importado a alguien que le ha votado? Además de decir que son unos fachas, ¿qué más debemos decir o hacer para que la propuesta ultra derechista no siga avanzando y desaparezca?
En Grecia los eliminaron. Desde el propio gobierno.
Aquí el partido en el Gobierno no hace nada por combatir eso. Sacar a Franco en una ceremonia solemne y retransmitida.
Nada. Inflar desde los medios afines para 'meter miedo en beneficio propio'.
Unas elecciones montadas para restaurar e involucionar. Pero todavía quedamos nosotros en pie. Cada vez menos en pie. Quedan en pie los que son útiles para la involución. ¿Quién vota qué? ¿Qué pasa con la gente mayor? ¿Qué ocurre en Santa Coloma para que 12000 personas apuesten por opciones de derecha...? ¿a quién cuento como derecha? ¿Para que la opción de centro se lleve 18 mil votos sin haber ofrecido absolutamente nada?
Un especial saludo para ti, inquieto militante ex podemita, que insatisfecho porque Podemos no había conseguido aniquilar al resto de formaciones caducas y casposas de la izquierda, te has apuntado a Más País para ver si desde ahí... un abrazo afectuoso
Un especial saludo para esos socialistas que son capaces de estar en una trinchera y en la contraria y que siguen aguantando el palo de una bandera que ya no se sabe qué defiende. Y mientras Carmen Calvo sigue empeñada en contar milongas, películas de indios, consciente de que nosotros somos su peor enemigo.
La jornada electoral la acabamos comiendo bocadillos y llevándonos botellas de vino a casa. Cualquiera diría que estábamos celebrando algo. Estamos celebrando que tenemos mucho trabajo por hacer y que no sabemos realmente cómo hacerlo. Quizás haciendo política. Y no haciendo nada, símbolos, signos, relatos, nada. Y VOX proponiendo impugnar el sistema desde la derecha, consiguiendo el éxito.
Impugnar el sistema, fortalecer el sistema. Ruptura. Derecha. Y nosotros cómo lo combatimos. Pero sin jugar a lo mismo, claro.
El verdugo tiene mil caras. Y nosotros seguimos ahí.