jueves, 30 de diciembre de 2021

Los libros del 2021


Llega el esperadísimo momento del año en el que alardeo de mis dotes como lector y paso la mano por la cara a todos aquellos y aquella que no han leído todos esos libros que se compraron para Sant Jordi. Llega el momento de evaluar mi cumplimiento del reto propuesto hace años por La Página Definitiva en el que se animaba a alcanzar las 50 obras leídas en un año. Nuevamente he sido incapaz de cumplir ni siquiera la mitad del reto, pero he llegado a una, creo, muy honrosa cifra de 13 libros, más de un libro al mes. Dadas las circunstancias vividas a lo largo del año, estoy más que satisfecho, no solo de la cantidad sino de la calidad de lo leído, llegando a considerar que alguno de estos libros ha causado un profundo impacto en mí. Mismo. En definitiva, vamos a desgranar la lista. 

  1. Ferran Gallego - La crisis del antifascismo. Barcelona, mayo de 1937. Sin duda, uno de los libros del año y eso que fue de los primeros y eso que se trataba de un libro especialmente denso. Ferran Gallego, que fue profe mío de América III, analiza los sucesos que se dieron en Barcelona durante la Guerra Civil, yendo a la clave del tema y poniendo sobre la mesa una visión de las cosas que se contradice con la visión 'oficial' que habla de unos buenos y unos malos o de unas organizaciones enfrentadas en su conjunto con otras sin más. Un libro que nos habla de la República, de la tan añorada y reivindicada República, desde las perspectivas de anarcosindicalistas, de comunistas, de socialistas y de republicanos a lo largo del tiempo, ya que sus perspectivas no fueron ni rígidas ni únicas. Me llamó la atención el retrato que se hace de la CNT o 'las cnts' existentes, así como el cambiante discurso del Partido Comunista desde que se proclama la República hasta su defensa final. Y el POUM, claro, magnificado y malinterpretado, al parecer, por la historia posterior e incluso no entendido por quienes quieren proclamarse herederos de. Un libro que habla en definitiva de una desgracia muy grande, que nos indica patrones de comportamiento en organizaciones y ante problemas políticos de altura y que bufff, libraco. Lo que pasa es que es de Ferran Gallego y desde lo de la Faes, tiene mala fama.

  2. Joseph Roth - Años de Hotel. Joseph Roth es uno de esos escritores austriacos de principios de siglo que retrataron lo que había sido el mundo y lo que vendría después. Lo que ellos consideraron el tránsito entre la civilización y la barbarie. En este libro se recogen artículos escritos para diversos diarios franceses, alemanes... en los que habla de lugares, viajes, hoteles, impresiones sobre la vida en unos años en los que el monstruo, poco a poco, asomaba la cabeza. Un libro curioso que nos dice más de lo que parece.

  3. Txema Castiella - Antoni Gutiérrez Díaz. El Guti. L’optimisme de la voluntat. La biografía del que fuera Secretario General del PSUC y cara visible de la organización durante los años finales del franquismo, la transición y los primeros años de vida democrática. Una biografía escrita con la intención de reivindicar la figura política de un personaje crucial para entender la evolución del PSUC como partido capital, troncal, del movimiento antifranquista y cómo ese partido que se pensaba capaz de ser un actor protagonista también con la llegada de la democracia se encuentra con una realidad a la que habrá que amoldarse. Y aceptar la realidad no es fácil. Un libro entretenido y que, pese a la comprensión y alineamiento del autor con todos los pasos que da el Guti a lo largo de su trayectoria, no evita tampoco hacer un retrato de sus rivales respetando sus trayectorias y circunstancias.

  4. Miqui Otero - Simón. Una novela. Una novela ambientada en Barcelona. Una novela que me llevó irremediablemente a Francisco Casavella y su mundo y que, el autor Miqui Otero, no disimula en considerar una gran inspiración. La inspiración. Dos hermanos, un bar, los referentes, los misterios, las relaciones de amistad a lo largo del tiempo, las meteduras de pata, el perdón o el olvido o yo que sé. Me gustó el libro. Cualquier novela que tenga estos ingredientes y que se ambiente en Barcelona ya me puede.

  5. Andrés de Francisco - Marx & Lincoln. Guerra y emancipación. Me dejaron este libro y me lo tuve que leer. El libro es curioso y no es sencillo. Pareciera que es un diálogo entre dos personajes importantísimos de la historia, Marx y Lincoln. Y no. Se trata de cartas, artículos, discursos, de Lincoln y de Marx en los que se habla de la esclavitud, de la secesión, de la guerra civil americana, y de la opinión de ambos sobre estos temas, pero sin una correspondencia directa. Vamos, que no hablan entre sí. Solo una carta que envió la Internacional al presidente y que contestó un secretario... y ya. Pero bueno, si no has leído nada de Lincoln (de Marx ya supongo que todos hemos leído todo ya y somos súper...), está muy bien.

  6. Stefan Zweig - El misterio de la creación artística. Al menos un libro de Zweig al año. Este libro no va a pasar a la historia como de los mejores, ni mucho menos. Un libro que recoge ensayos sueltos y que me dejó un poco de aquella manera. Solo un ensayo de los que se incluían me pareció interesante, no digo interesante, está mal, me pareció realmente atrayente. Habrá que hacer propósito de pillar algo de Zweig este año que sea lo que uno espera de Zweig.

  7. Patrick Radden Keefe - No diguis res. Uno de los libros del año. El libro que todo el mundo compró, Irlanda del Norte, el IRA, y supongo que el libro con el que más de uno se llevó el chasco. No porque el libro esté mal, el libro es una pasada, sino porque lo que uno esperaba, un relato de guerrilleros y activistas buenos y de unionistas y británicos malos, era más bien un relato de malos y peores. Con el caso de una mujer desaparecida y de unas hermanas que acaban enrolándose en el IRA se nos hace el retrato de lo que fue la lucha armada, los activistas, los que se metieron en una movida, los que estaban detrás, los que parece que nunca estuvieron allí y cómo los más sanguinarios, convencidos y firmes defensores hasta las últimas consecuencias de la causa a veces no son sino infiltrados del enemigo. Un libro apasionante.

  8. John O’Connel - El club de lectura de David Bowie. Para fanazos de David Bowie, un libro que analiza la lista que hizo David Bowie pocos años antes de morir sobre sus cien libros preferidos. En la lista hay de todo, porque son 100 libros y te puedes imaginar si todos los libros fueran absolutamente del mismo tema. Libros para todos los gustos, clásicos, frikadas y joyas que quizás merece la pena descubrir. Como todas las listas que te sugieren algo, tendrá cosas que te llamen la curiosidad y otras que no, pero en este caso mola saber que a Bowie leer le inspiraba para la música. Así para cada libro se recomienda una canción del repertorio de Bowie relacionada con. Y además el libro traía un póster muy chulo que ya está colgado en el comedor.

  9. Fran Lebowitz - Un día cualquiera en Nueva York. Una de las series del año. El pensamiento de la periodista o escritora Fran Lebowitz de su viva voz y de la mano de Martin Scorsese nada menos. Muy divertida y aquello de que si tuvieras dinero te irías a Nueva York y quisieras ser así. Como no tienes dinero tienes que ser así en Santa Coloma. Ciudad a la que quiero más que a mi propia alma. Fran Lebowitz escribió artículos diversos recogidos en dos libros que se recogen en un solo volumen que me leí y que me descubrieron que no todos los artículos tienen por qué ser buenos ni te tienen que interesar en la misma medida y que lo de la traducción de los mismos a veces también les debe hacer perder algo de gracia y que yo que sé, que molaba más verla en la serie y que bueno, que la propia Fran Lebowitz dejó de escribir y se dedicó simplemente a ser un personaje sin necesidad de perder el tiempo escribiendo. No como otros.

  10. Chema Corral - El PSUC a Santa Coloma de Gramenet. 1936 - 1979. Este libro escrito por el compañero Chema Corral es un trabajo de amor hacia el partido. El Partido. Desde su fundación en 1936 hasta que se ganan las primeras elecciones municipales, Corral hace un recorrido por los diferentes momentos que atraviesa el partido y con las personas que estuvieron en él. Y muchas están. Un partido fundamental para la historia de Santa Coloma, el partido que hizo y pensó una Santa Coloma que podía ser diferente a lo que el destino la tenía condenada y gracias a la determinación de mucha gente, mucha gente, triunfó. El libro se queda ahí, en el triunfo. Y aparecen nombres de hombres y mujeres que lo dieron todo por la causa y que se merecían tener un libro como este. En todas la casas colomenses.

  11. Leonardo Padura - Herejes. De este autor cubano no había leído yo nada y, buscando un libro para las vacaciones de verano, por casualidad recordé su nombre de haberlo comentado con algún compañero a través de su libro El hombre que amaba los perros. Esta novela es una pasada. Una novela que son tres historias. La historia en torno al detective o investigador Mario Conde en La Habana menos épica que uno pueda leer y su búsqueda de respuesta ante un caso que trata de una obra de arte de Reembrandt desaparecida. La historia de la comunidad judía, tanto en La Habana, como en el Amsterdam del siglo XVII. Y la historia de quien pertenece a una tribu y quiere salir. En realidad son historias de eso, de herejes, que te tienen enganchado desde la primera a la última página. Habrá que repetir con Padura.

  12. Pau Riba - Història de l’Univers. Como una señal. Justo cuando me estaba leyendo este libro, regalo de mi hermano para mi cumpleaños en mayo, Pau Riba comunicaba que tenía un cáncer. Vaya palo. El libro es una manera de explicarlo todo. Desde la nada hasta el nacimiento del universo, qué es un universo y todo lo que viene detrás hasta nuestros esfuerzos por ser creadores de algo que quizás nos quite de enmedio. O no. El libro comienza difícil, no voy a decir que no, pero a medida que avanzas vas viendo que la cosa va por un camino y que te engancha. Y casi que te lo lees en un día. Todo se puede explicar en un día o menos.

  13. David Trueba - Queridos niños. El último libro es un regalo de una compañera que pensó en mí para ver si a mí me gustaba. Y claro que me ha gustado. Un libro que va de un tipo que se enrola en la campaña electoral de una candidata 'desconocida' de un partido de derechas como asesor que escribe discursos, da contenido político... cómo no me iba a gustar el libro. Un buen retrato de lo que podría ser la derecha que viene cuando venga que no tardará mucho en llegar y de qué y cómo se hace la política más allá de las frases y las citas y los abrazos y las palmaditas en la espalda. Se hacen cosas peores. No lo prueben en sus casas. Hacía ya tiempo que no leía nada de David Trueba y este libro es sorprendente, la verdad, porque esa capacidad para ponerse en la piel de un cerebrito de la nueva derecha da cangui. Ahora no sé si este libro se lo tengo que devolver a la que me lo regaló o ya lo puedo ir distribuyendo. Veremos.

martes, 28 de diciembre de 2021

Presentacion del libro 'Tal Cual' de Antonio Molina


Algunos y algunas de vosotras ya sabéis que llevo tiempo trabajando en una novela sobre la situación política en Santa Coloma de los últimos tiempos. Sois muchos las que me habéis propuesto recoger mi andadura política y como miembro prominente de la vida social de Santa coloma en un libro. Y finalmente puedo presentaros este trabajo que, espero sea muy de vuestro interés y para el que cuento con vuestra presencia en el Casal de la Rumba de la calle Flors i Violes de nuestra ciudad, el próximo 17 de enero. 

Desde el infausto momento en el que decidí involucrarme de una manera tangencial primero y sin querer hacer ningún esfuerzo en la vida política de mi ciudad hasta estos últimos meses, he vivido y conocido a una serie de personas y personajes de nuestra ciudad sobre los que he ido tejiendo una suerte de pequeños retratos que con el tiempo se han mezclado en mi cabeza con situaciones, acontecimientos, conciertos solidarios, obras de teatro, recitales, comisiones políticas y asambleas varias de plataformas, partidos, confluencias y demás para desembocar en este trabajo que espero sea ese retrato de lo que es nuestra ciudad y que clase de gente se mueve en los círculos de poder de la misma. 

He querido con este libro hacer un trabajo minucioso, detallado y sin quedarme en la superficie de lo que es al transcurrir de la actividad de una ciudad que tiene unos cuantos nombres y apellidos que se repiten a lo largo de los años y años y que son fundamentales para entender su situación actual, sus defectos, sus carencias, pero también sus virtudes, que la convierten en una ciudad maravillosa y a la que quiero más que a mi propia alma. Un trabajo de amor hacia una ciudad, hacia sus gentes, sobre todo a las gentes que le dan sentido y han sido claves para su establecimiento como una de las ciudades con más potencial y dinamismo de su entorno. Un reconocimiento hacia toda esa gente que.

Y también, como no, me detengo en los asuntos que más han preocupado a la sociedad colomense en estos últimos meses, basándome en una bibliografía seleccionada entre las películas de Charles Bronson y Chuck Norris, así como en la magia de los espacios vacíos, la imprevisión previsible o la centralidad de lo virtual como elementos claves para vivir y gozar de la Santa Coloma Experience.

No, no rehúyo tampoco los debates internos vividos (siempre con la ciudad y sus problemas de fondo, ojo) en el seno de mi organización y de mis organizaciones más grandes y de mis organizaciones más pequeñas y me posiciono francamente a favor de escapar y hacer una declaración de que nunca más volveré, porque con este libro comunico que me despido. A partir de ahora, dejo mi faceta como gran persona querida y respetada, para pasarme al lado de la observación y convertirme así, ya que tengo la edad adecuada, en ese cronista oficial que toda ciudad de mediano tamaño necesita. 

De hecho, ya he elegido dónde quiero que me hagan el busto, en la puerta del Bar Rey. 

Así pues, el 17 de enero os recibiré gustosos en el Casal de la Rumba del carrer Flors i Violes. Al final del acto no habrá actuación musical y tampoco se servirá bebida.  

lunes, 27 de diciembre de 2021

Don't look Up - Adam Mckay


Esta película de la que todo el mundo habla. Esta película tiene en realidad un argumento muy simple. Una pareja de científicos descubre un cometa o un asteroide que va a estrellarse contra la tierra en un plazo de seis meses. En una película norteamericana más o menos normal, rápidamente el héroe propuesto para encabezar la misión de destruir el meteorito haría su trabajo y volvería a casa para seguir su apacible vida familiar o recuperarla en el caso de que este héroe hubiera tenido un pequeño bache vital, cosa que también suele suceder. Sin embargo, aquí el planteamiento es diferente. Aquí, una vez que se conoce la noticia, nada sucederá como tiene que suceder y ni habrá héroe que salve, ni habrá nada. Porque lo que nos está contando la película es que, en situaciones de catástrofe, en situaciones de emergencia, estamos fatalmente destinados a sucumbir por la ineptitud y los intereses económicos. Bueno, digo estamos como si nosotros fuéramos norteamericanos, pero eso, que ya pasa en muchas películas aquí también está retratado de una manera feroz. Los estadounidenses y su gobierno se consideran los únicos capaces de dar respuesta o no a la catástrofe que se avecina y llegan a sabotear a sus países amigos o enemigos con tal de preservar sus intereses económicos. 

Esta película de Adam McKay, del que ya había visto Vice, sobre el vicepresidente de George W. Bush, que ya era una película que no dejaba títere con cabeza, nos dice que gobiernos en manos de gente sin escrúpulos pueden llevarnos a la extinción. El símil con el tema de la emergencia climática es claro. Gente que no se lo toma en serio, gente que se lo toma como una oportunidad de negocio, flipados de las tecnologías que no ven más allá del móvil y lo que el móvil tiene que decirnos, enganchados a las redes sociales y a lo que se opina en ellas desde el más profundo desconocimiento o el interés propio... todo ese cóctel nos da la llegada al poder de personas que directamente nos parecen grotescas, nos parecen caricaturas, no pueden ser reales. Pero han llegado a gobernar el propio país más poderoso del mundo y están ahora mismo gobernando la comunidad autónoma de Madrid soltando desfachateces y practicando políticas de las que no solo no nos reímos, sino que apoyamos en las últimas elecciones y que no tenga la genial idea de ser aupada a la cabecera de su partido a nivel estatal...

Una película que nos habla de una sociedad en la que se lleva al extremo el desprecio de lo que no sea entretenimiento, superficialidad, la cucamona, la propia imagen, el interés económico. Una película que es un extremo. Eso en realidad no podría pasar. 

Pero piensen en Ayuso, pensemos un momento. 

domingo, 26 de diciembre de 2021

30 años sin la URSS


Tenía yo 16 años y aquello no podía estar pasando. Después de unos meses de inestabilidad, de noticias confusas, de repunte y recaída, finalmente Gorbachov dimitió y la bandera de la hoz y el martillo dejó de presidir la cúpula del Kremlin. Aquello no podía estar pasando. La URSS desaparecía. La Unión Soviética dejaba de existir. La patria de los trabajadores, nuestro faro glorioso, se disolvía y lo hacía para no volver nunca más. Yo tenía 16 años y desde entonces seguimos hablando de la URSS, seguimos añorando la URSS, seguimos culpando de todo a la desaparición de la URSS. Desde entonces hemos adquirido el mantra que dice que desde que la URSS se vino abajo (nunca nos pondremos de acuerdo en decir si se vino abajo, se tuvo que venir abajo, o la echaron abajo entre unos y otros), todo nos ha ido a peor. Todo ha ido mal. Desde que no está el poder intimidatorio de la URSS, los trabajadores del mundo nos hemos visto acorralados y sin defensa ante el poder neoliberal. Desde que no está la URSS, el Estado del bienestar con el que nos querían contentar para que no nos hiciéramos comunistas, ha sido desmantelado. 30 años después de la caída de la URSS todavía hay comunistas. 30 años después de la caída de la URSS todavía hay quien quiere ver en el nuevo poder de Putin el reflejo de aquella Unión Soviética. Y sigue habiendo rusófilos que van con Rusia en cuanto sale un ruso por la tele haciendo cualquier cosa, y siguen repitiendo lo de Továrich, y nos ilusionamos cuando salen encuestas que dicen que al menos la mitad de la población rusa es nostálgica de aquellos tiempos. Para aquellos comunistas que necesitan estar constantemente reafirmándose en su condición a base de repetir los clichés de la camaradería, las hoces y martillos, la parafilia y una nostalgia de tiempos que no volverán cuando en la práctica lo que se practica es el sucedáneo de un sucedáneo pervertido y desvirtuado, descontado por el sistema y alimentado por quien quiere tener siempre a mano el recurso de lo auténtico y genuino que no sirve para nada más que para apuntalar el sistema desde lo más rancio, estas fechas deben ser o bien motivo para sacar el merchandising y las frases gloriosas o bien para tapar el qué y el porqué y sobre todo el para qué seguir siendo comunistas hoy. Porque de lo que se trataría es, después de 30 años de caída de la URSS, saber qué hacer hoy si eres comunista. Yo mismo, aquí presente, me he apuntado que no sé si decir afiliado a una asociación que se llama Espai Comunista, con la intención de aprender, primero y después de saber qué es lo que realmente debería hacer un comunista si es que yo lo fuera en algún momento y ser comunista puede ser otra cosa que lo anteriormente citado. ¿Cuál es nuestro objetivo? ¿Qué queremos hacer? ¿Con quién? ¿Qué herramientas utilizamos? ¿Qué lenguaje utilizamos? ¿Qué podemos recuperar de lo que sucedió hace 104 años y qué no? ¿Qué hemos aprendido de lo que pasó? Y sobre todo ¿Qué podemos hacer en una sociedad como ésta, la del Siglo XXI ya entrado en sus primeros 25 años prácticamente, y que ve cómo triunfan esporádicamente propuestas de izquierda que nos ilusionan y no tienen absolutamente nada que ver con lo que hoy estamos recordando, los 30 años de la caída de la URSS? ¿Cuál es el objetivo de un comunista hoy? Un debate que no es nuevo y que no voy a descubrir yo ahora, y que ha tenido casi desde el principio de los tiempos comunistas preguntas iguales y respuestas diversas que han llevado al movimiento comunista internacional a fagocitarse continuamente, porque el dilema parece irresoluble. A 30 años de la caída de la Unión Soviética, a qué aspiramos, a que vuelva a ondear la bandera roja con la hoz y el martillo o nos vamos conformando con objetivos más modestos como una reforma laboral que recupera derechos para los trabajadores. ¿Ser comunista hoy es ser como un socialdemócrata clásico cuando ya los socialdemócratas hace tiempo que abandonaron la definición? ¿Ser comunista es preparar la sociedad para una revolución? Qué mal preguntado. Qué mal preguntado todo. Este texto, por ejemplo, me avergonzaría que lo leyera alguien que supiera del tema y ahí estriba también el mal, que hay quien pretenderá tenerlo todo claro y estamos donde estamos. Y esto mismo pensaron otros y es la pescadilla que se muerde la cola. Hace 30 años Mijail Gorbachov dimitía y acababa de cerrar el círculo que se abrió en 1917 y parecía inamovible. ¿Cómo iba a caer la URSS, que había resistido a los nazis, que había plantado cara a enemigos internos y a la fiereza del capitalismo internacional? ¿Dónde podrán mirar los comunistas para mantener viva la llama? ¿En una China que nos parece indescifrable por que bajo los símbolos parece que poco o nada tiene de lo que asimilamos como...? ¿Cuba? ¿Es un país socialista Venezuela? Nos podemos conformar con lo que queremos ver y lo que nos gustaría pensar que es un continuo por el que no acabamos de perder nunca ni acabamos de ganar jamás. A 30 años de la caída de la URSS seguimos pensando que todo es un sueño, que alguien hará dimitir a Gorbachov y reconducirá la cosa hacia la firmeza y la gloriosa estrella roja volverá a lucir en los uniformes. A 30 años de la caída de la URSS solo tenemos recuerdos de militantes comunistas abnegados luchando por la libertad y la democracia, solo tenemos testimonios, solo tenemos memoria, pero nos espeluzna escuchar la realidad de quien se dice comunista y no conoce más que la vida institucional, la vida orgánica, la vida con el objetivo de los 1500 euros al mes y por ello es capaz de arruinar vidas y obras y compañeros y compañeras, con retórica obsoleta y caras nuevas que piensan que están jugando al juego de rol del 'comunismo'. Nos aterroriza pensar que ser comunista es eso. Que ser comunista tiene algo que ver con eso. Que si somos comunistas nos podemos llamar iguales a. Qué miedo. A 30 años de la caída de la Unión Soviética seguimos con preguntas de hace 60 años, pero tenemos todo el tiempo del mundo para encontrar las respuestas y sobre todo, para aplicar soluciones. Que no decaiga.  

jueves, 23 de diciembre de 2021

La reforma laboral


Y cuando parecía que ya estaba todo el pescado vendido... bum, la reforma laboral del PP queda atrás. Nótese que me cuido mucho de decir que queda derogada, el término derogar siempre lleva a que te pilles los dedos, de tal manera que seguro que desde ya, habrá quien sacará datos para decir que en realidad lo que ha pasado es nada. Y que lo mejor que puede pasar es que no pase nada antes de que pase algo. Pero que pase algo. Porque decir que ha pasado algo sin que haya pasado nada tampoco está bonito. La reforma laboral del PP, que venía a apretar la tuerca o a aflojar del todo la reforma que ya había pergeñado el PSOE solo unos pocos meses antes, supuso un cambio diametral en la forma de entender el trabajo y la duración del mismo. Si ya se había ido desregulando el mercado laboral desde que el PSOE decidió modernizarnos a golpe de liberalismo, la reforma del PP significó que valía absolutamente todo o bien que no valía absolutamente nada. Así, las empresas se podían acoger a esto o aquello, se podían digo como si ya hablásemos de un tiempo ultrapasado, se han acogido a lo que fuera para poder despedirte. Voy a hablar de mí. Trabajábamos en una empresa de publicidad de la serie B, una empresa que hacía anuncios para prensa escrita, publirreportajes para diarios, revistas corporativas, etc. La empresa no iba ni bien ni mal aunque los jefes se esforzaran a contar penas sin cuento por un lado y vivieran como marajás por otro. Los clientes pagaban, las páginas se publicaban y el volumen de trabajo aumentaba de manera exponencial. En un momento lado, el PP aprobó aquella reforma laboral por la que si la empresa aducía pérdidas, podía quitarse de en medio plantilla. Y fue en ese momento cuando nos dijimos en el curro 'pon el reloj en marcha que verás lo que tardan en echarnos a la calle'. Así, empezaron a producirse impagos en los salarios, al principio de manera puntual, luego de manera continuada. Estuvimos cinco meses sin cobrar. Hasta que llegó un momento en que tuvimos que denunciar y de ahí pasaron a despedirnos y de ahí a que no viéramos nuestro finiquito sino la compensación del Fogasa, porque la empresa se declaró... les sonará supongo a todos de algo. Aquello nos envió al paro y con la sensación de que nos habían tomado el pelo en nuestra cara. La reforma laboral del PP permitía eso. Y permite más cosas. Ha permitido la precarización casi total de según que sectores, ha permitido que en nuestra cultura laboral se haya instalado la sensación de que vale un poco todo. Ha permitido que los más jóvenes que entran al mercado laboral piensen que no hay otra alternativa que plegarse a lo que dicen los empresarios y no hay nada más. Permitió que se desprestigiara como pocas veces ha pasado la imagen de los sindicatos de clase, prestigio que poco a poco se va recuperando y esta tarde de hoy es una buena muestra de que se puede hacer, de que algo se puede hacer y que no se pueden asumir las derrotas aunque estoy convencido de que no se asumen, se hicieron huelgas, se movilizó a la gente, pero no sirvió, y el daño ya estaba hecho. Ahora toca pensar que esto servirá para algo, que aunque sea un poco servirá para que no se cometan desmanes, para que a nivel planeta tierra, polígono, restaurante, tienda de ropa, las cosas lleguen. Porque si esto tampoco sirve, poca cosa nos queda ya. Al menos la ministra y compañera lo ha intentado y ahí queda eso. Hoy es un gran día. 

miércoles, 22 de diciembre de 2021

Crónica del #plegramenet de diciembre. Niños, futuro.


¿Qué tiene que ver el Pleno de Santa Coloma de Gramenet con los niños? Nada. ¿Qué tiene que ver el futuro con el Pleno municipal de Santa Coloma de Gramenet? Nada. ¿Qué tiene que ver el futuro con Santa Coloma de Gramenet? Nada. Bueno. No sé. Era un recurso retórico. Un recurso retórico es aquel que se utiliza no porque venga a cuento para la historia o el texto que estés contando, sino porque te queda bien y punto. ¿Qué tiene que ver Santa Coloma con los niños? Pues nada tampoco. Y lo dices y piensas, claro que tiene que ver, pero queda bien decir que no. Decir las cosas solo porque queda bien decirlas, porque es bello el mensaje que se lanza, porque suena bien, porque es una figura que hace bonito, que enternece el oído, ablanda la mollera y reblandece el seso, pues a quién se le puede reprochar. Ya no se trata de utilizar las frases hechas que otros dijeron y repetirlas hasta la saciedad, por ejemplo, lo de las amplias alamedas que de tanto repetirlo se le quita trascendencia, solemnidad y el significado trágico del momento en el que se dijeron. De lo que hablo es de decir cosas porque están bien dichas más allá del contenido que tengan. Y eso es lo que hizo ERC el otro día en el pleno municipal. Y es que tuvimos el pleno de presupuestos y de todas las cosas me llamó la atención el discurso de ERC en nuestra ciudad por el cual daban su voto favorable a los presupuestos presentados por el PSC. Un bello discurso, acerca de la utilidad de la política, de ser conscientes, de todo eso que convierte a la política en hacer que las cosas pasen. Lo que ocurre es que no sabemos realmente qué es lo que pasará con el voto favorable y las cosas que pasarán con los presupuestos que ERC ha aprobado junto al PSC. Porque más allá de un par de compromisos puntuales de carácter muy puntual, lo demás parece más bien una declaración de intenciones sin más ataduras por parte del PSC que la buena voluntad. Pero estuvo muy bien y yo casi salí convencido de que la política debería ser eso, no ir a por los máximos, cosa con la que estoy completamente de acuerdo, pero al menos conseguir unos mínimos y aún estamos por descifrar qué es lo que realmente consiguió ERC votando que sí a estos presupuestos. Un discurso que me recordó a la actitud, modos y maneras, de una formación política de izquierdas que decidió en un momento dado apostar por la utilidad, por hacer ciudad, por construir, por estar al lado de y no de frente y que por un pelo no se va a la papelera de la historia o donde se diga. Y esa tentación es siempre tan tentadora que otros muchos se acercan al sol, a ese sol que te alumbra pero que te acaba quemando las alas. Otros lo hicieron antes. Dicho esto, el pleno. El pleno bien, hubo una concentración al comenzar el pleno de los okupantes de la calle Pedró porque había un punto relativo a la calle Pedró y a Can Pata. Yo, como muchos colomenses, salí un día buscando Can Pata y resulta que estaba ahí. Cerca. Y como muchos colomenses, conozco la ciudad que quiero más que a mi propia alma mía, pero siempre se te escapa un desto. El caso es que en estos dos espacios se van a hacer equipamientos, pero todavía estamos un poco esperando a que sepamos qué equipamientos van, pero con la voluntad del tal y con el quiero y con tu puedo vamos juntos compañero. Esas canciones que nos han acompañado toda la vida y que hoy nos llegan de nuevo a levantar el ánimo. Con tu quiero y con mi puedo vamos juntos compañero. Pero dónde vamos. Y lo que es más importante. 

¿Por qué me llamas compañero?

El caso es que este pleno municipal de Santa Coloma, que debía haber sido como más largo, fue especialmente corto. Por eso esta crónica del pleno acabará pronto también. No hay necesidad de hacer un alarde retórico para contar algo que está ya contado y descontado. Despedimos el año 2021 llenos de alegría y de buen humor, como no podía ser de otra manera. Despedimos el año 2021 con la confianza de esos niños que cantan al futuro con la mejor de sus sonrisas. Estamos convencidos de que el año que viene será infinitamente mejor. Porque evaluemos las posibilidades. Las buenas las tenemos a este lado y a las malas ya las tenemos vistas. Ganamos nosotros. Seguro. El pleno municipal del mes de diciembre de 2021 será recordado como el que quizás marca el inicio de una nueva era. Un cambio de guardia en la política municipal que durante un año y pocos meses vivirá una ilusión, cuando algo viejo comienza a morir y cuando algo nuevo comienza a nacer. Y en ese periodo de tiempo nacen los monstruos. Sé que no es así lo que dice la tal, pero no soy Gramsci ni tengo ganas tampoco de ser un referente encarcelado. Es una sensación, un feeling. Que seguro que habrá alguien que piense, que te crees tú eso, estáis más muertos que la polka, pero si te fijas, de la polka misma, nacen tantas cosas, el batería de los Flaming Lips, por ejemplo, Steve Drozd o Drodz había tocado polka y fíjate luego qué pedazo de músico. En fin, que lo dejo ya. Que no nos tomemos a mal nada. Que Ciutadans no se tome a mal lo de la moción por lo de la Escola Catalana, si hasta Dimas Gragera hizo una intervención en catalán. Si es que al final todo se convierte en tal nube de algodón y el entorno navideño nos obliga a ser tan positivos que incluso Ciudadanos, otra vez, se flipó porque no hay otra manera de decirlo, se flipó de tal manera que pidieron el Primavera Sound en Can Zam. No contentos. 

Aquí nadie está contento nunca. Ni los niños ni el futuro. Los niños sin futuro. Están pasando tantas cosas este año que el futuro debe ser la cosa tranquila esa que llevamos anhelando desde hace tanto tiempo. El año que viene será mejor únicamente porque pasarán menos cosas. Seguro. Es un reto. Que no pase nada. Y eso. 

lunes, 20 de diciembre de 2021

La punkarrada navideña de Cocotevá, otra vez y mejor.

 


Fue en un momento de la reprimenda que el director de la compañía lanza al público cuando Kike Hita, el actor, el mito, interrumpe la bronca y se dirige al público para decir que ya tenían ganas de volver después de un año de parón cuando me di cuenta de eso, de que habían pasado dos años desde el último Coco. Claro, el año pasado no se hizo y este año había ganas. No ganas, muchas ganas. Unas ganas locas. Y esas ganas locas las tenían sobre todo los y las integrantes de la Compañía Colomense de Teatro y Variedades. Cocotevá. Y se notaba que todo iba sobre ruedas, que todo fluía, que la punkarrada que supone todos los años enfrentarse a esa Marató de buenos sentimientos desde lo más popular, desde el teatro trepidante, desde la risa, desde el bochorno, desde el desenfreno, desde la pérdida de cualquier tercera cuarta o quinta pared, desde la ausencia de complejos y desde un sentido del ritmo teatral que no es apta para pausados, calmados o directamente sosos. El desparrame es tal que hay quien se suma involuntariamente a lo inesperado, como fue el delicioso momento en el que una señora, en mitad de un diálogo, no solo no apagó el móvil, no solo no colgó la llamada, sino que cogió la llamada y se puso a hablar por teléfono mientras la obra seguía su curso, descentrando al personal, pero consiguiendo algo que era el teatro dentro del teatro, la señora y su teléfono interpretaban su propia obra, su propio número, su propio momento, su propio gag. Cocotevá, de la mano del hiperactivo Xavi Villena, ha conseguido hacer de su Coco el evento del año, el evento que nos encamina hacia otro despropósito como son las fiestas navideñas. El Coco de Cocotevá nos obliga a reírnos, a perder la vergüenza, a comprobar año tras año cómo hay quien ha ido al teatro a ver algo y se ha encontrado quitándose de encima con cara de 'pero qué...' una muñeca hinchable deshinchada. El Coco de Cocotevá nos obliga a comprender que no hay que hacerlo por hacerlo, no hay que hacerlo perfectamente o como está escrito en tal o cual sitio, no hay que hacerlo simplemente, hay que creérselo y saber que, lo que estás  haciendo puede estar mejor o peor, que para mí está perfecto, pero lo que no puede bajo ningún concepto es causar indiferencia. 
Y así, cada uno tiene sus momentos. Siendo la incomparable Merche Meneses un auténtico sostén de toda la obra, y siendo el resto del elenco artístico una auténtica barbaridad de desparrame y de derroche de energía, yo me quedo con el temple, el captar la atención sin hacer nada y esa auténtica ceremonia del absurdo que es la elección y reparto de bocadillos de Alex Mas. Y sin lugar a dudas, mi preferida de todos los tiempos es Ponxi Dávila y su recreación de folclórica chandalista, la Remedios, que una vez más consiguió que arrancara mis palmas más enfervorizadas al ritmo de María de las Mercedes. Todo el número de la Reme me parece sublime y prácticamente puedes oler la lata de cerveza desde la butaca en la que te encuentres. Esta espeluznante foto no hace justicia, pero no encontré nada mejor. Club de Fans de la Ponxi, sin duda. 


De hecho, todo empieza antes, mucho antes. En la cola uno ya va viendo quién ha ido antes a ver al Coco y quién no ha ido nunca y viene hoy y sabes que se lo va a encontrar. Y pasas la cola y entras y ya te encuentras a Ponxi y a la supervedette superstar Eli Villena cantando la del Hombre Feo, justo cuando pasas por delante del escenario y sientes que, efectivamente, las señales no son inocentes y que no hay escapatoria posible, el hombre feo eres tú. Y te sientas y comienza el disfrute, y los números musicales que se suceden y el final que es el principio. 
La Andrea con su don de lenguas y de gentes, la Rosa con ese quirio que ilumina las velas, el interminable speech de Óscar Martorell como una de las encargadas de vestuario que cada año que pasa piensas que vas a hacer propósito de escuchar y atender y no es posible, porque la señorita Alós te distrae con el único y siempre impagable (he dicho mucho impagable), número de la paseanta diciendo 'Hola'. 
Y si me tengo que quedar con otro momento que me impactó fue el de Hugo Ramos cantando al ritmo de Antonio Molina, Soy Minero. Cantando, destrozando, punkarreando con Antonio Molina. Impagable esa interpretación con la barriga al aire y la vergüenza de vacaciones para hacer lo que uno pretende, que es nada menos que la gente sienta algo, el recuerdo de esa canción entrañable, completamente hecho añicos, lo entrañable pasa a ser una mueca que parece anticipar el cataclismo universal. El ritmo de una taranta. La madre que parió a Hugo Ramos. 
Números, gags, los impagables y 'situacionistas' porque te ponen en situación, números de Víctor Guerrero. Un Víctor Guerrero al que mi madre había visto muchas veces, hacía muchos años, 30 o 40 años y que ayer volvió a ver ya que no había venido antes a ver el Coco y se encontró lo que se encontró y a mi madre no la vas a asustar tú tan fácilmente. 
Cosas que me faltaron: la canción Libérate. Cuánta falta hace en estos tiempos, liberarse, decir lo que uno siente de una vez, expresar lo que uno es y no callarse, expresar lo que uno es y ha sido y no vivir atormentado, dolorido, mal, porque cuando uno está así, mal, escondido, siendo lo que no es, ay, qué dolor más grande. Libérate, libérate. Que no se cantara ayer, fue una pérdida que... bueno, la verdad es que hubo tanto y tan bueno que podremos pasar sin esa canción. 
Un Coco este año, y es el noveno, que me gustó tanto o más que la tercera o cuarta vez que lo vi, ya que la primera o segunda vez que lo ves no sales de tu asombro y eso no se vuelve a repetir. Un Coco por el que hay que felicitar una vez más a Cocotevá por el despliegue, por la punkarrada de hacer lo que está escrito pero hacerlo a la manera de uno, como sabe y como quiere. Y que todo el mundo salga contento. Y este año, con el bocadillo para llevar. 
Gracias por tanto, otra vez. Esperando ya con ansia el décimo aniversario. 

viernes, 17 de diciembre de 2021

Dos años ya


Es una cosa porque parece que este hombre solo vivió en Vilches y no es así, pero repasando no tengo muchas fotos colomenses de él, o al menos fotos... claro que tengo fotos, pero no sé. Hoy hace ya dos años que nos dejó mi padre. El Molina, el Moli, Paco, Paquito, Lagarto que no le gustaba que le dijeran Lagarto porque no era Lagarto, el hijo del Chispico y de la Montora, el pequeño Lavín. Hace dos años que nos dejó y creo que absolutamente todos los días hay algún momento, alguna palabra, algún gesto, algún ejemplo, alguna tontería, alguna manera de hacer, alguna cabronada que superar, alguna filia, alguna fobia, algún gol que no llega, algún comentario que te podrías haber ahorrado y que sueltas porque qué coño no?, alguien en la tele que la suelta y te pone en ebullición, alguien que agarra un lápiz y garabatea alguna cosa sobre cualquier superficie, algún pincel que aparezca en alguna película, alguien que puedes ser tú mismo sueltas un suputamadre por cualquier motivo o circunstancia, alguien, algo, alguno, tú, cualquiera. Siempre está en la cabeza. Han sido dos años en los que han pasado muchas cosas, pero que se han pasado la mar de deprisa. Dos años en los que los recuerdos de mi padre cada vez tienen menos que ver con el tiempo que pasó en hospitales o el tiempo de después del pirfo y más con el Molina de antes. Aunque creo que muchas veces se nos escapan cosas de cuando estaba postpirfo, como sus expresiones, sus gestos, sus qué, su no, su mierda, su y pom pom y pom pom y pom pom. Dos años después de que nos haya dejado, quisiera referirme también a la persona que aparece en la foto junto a mi padre, mi madre. Porque si estos dos años han sido lo que han sido, para mi madre estos dos años han debido ser tremendos. Toda la vida con mi padre y haciendo todas las cosas con mi padre, siendo mi padre una persona con unos gustos y aficiones tremendamente de mi padre y aunque llevable en la mayoría de ocasiones así de primeras como que no y en eso ha tenido una descendencia como en otras muchas cosas casi calcada. Y ahí ha emergido la Isabelita como una mujer que decide no quedarse en casa, no se le va a caer el tejado encima, y hace lo que le gusta, sale, pasea, canta y procura estar bien, pasarlo bien, aprovechar el tiempo... en definitiva seguir adelante con la mejor cara posible. Hace dos años pues que la vida nos situó en un plano desconocido, vivir sin mi padre. Recurriré al tópico para decir que aunque se haya ido vive siempre en nuestro recuerdo, pero es que es realmente cierto, a veces los tópicos son verdad. Dos años sin una presencia que nos o me ha marcado tan profundamente que muchas veces no sabe uno si está siguiendo el mismo patrón o todo consiste en no querer seguir el patrón para acabar dándote cuenta de que eres tu padre. Y te escuchas mientras estás explicando algo y estás oyendo una voz interior que dice, igualito, igualito, y pones sus discos y hasta te vistes con su ropa y escuchas las emisoras que él escuchaba e insistes en situarte en la vida en un espacio que era el que a él le gustaba ocupar. Solo que a él le salía mucho mejor. A él le salía bien y la copia únicamente es un pálido reflejo. Hoy hace dos años y aunque sea lo que sea, quien se acuerde de él que se tome una cervecita o un vino y que se acuerde de lo divertido que era hacerlo con él.    

jueves, 16 de diciembre de 2021

Chaco


 - ¿Y ese bigote?

- Qué...

- Pues que vaya bigote.

- Pues un bigote.

- No, no es un bigote...

- Es un bigote.

- Ya, pero que no es un bigote...

- Es un bigote.

- Venga, tío, no me jodas.

- No, no me jodas tú. ¿Qué pasa?

- Pues que ese bigote es de...

- Vete a la mierda.

- Suelta la mano. 

miércoles, 15 de diciembre de 2021

Lenin relee


Es que lo había visto antes y no sé qué me ha pasado que me he acordado de otra cosa y se me ha ido un poco pero ahora he dicho 'voy a volver a mirar porque a lo mejor es que no lo he leído bien'. ¿Sabes de aquellas veces que estás leyendo algo y dices no quiero leer más porque es que me estoy poniendo negro y luego dices pero a ver, si es que no lo he terminado de leer o ni siquiera he empezado? Pues eso. Últimamente estoy leyendo cosas y a la tercera línea o así es que ya no puedo seguir, porque me ciego. Me pongo como las cabras y ya lo demás me importa un pimiento y a lo mejor al cabo de un rato me digo, pero a ver, qué decía lo que estabas leyendo si ni siquiera lo has terminado. Y yo qué sé. Es que de vez en cuando te llega cada cosa que lo flipas. El otro día alguien me dijo que lo flipas o hermano no se llevaba ya, que ya no hablo como los jóvenes. Le dije, que soy atemporal, que a mí me van a leer incluso cuando ya no se lleve, que la gente pondrá mis obras en las estanterías solo para que la gente lo vea y diga, ya ves el pájaro cómo se flipa. Y se releerá mis obras y recitarán mis textos más conocidos y dirán 'como dijo Lenin'. ¿Qué no? Ya verás como la gente se va a volver loca cada vez que vea una foto mía o algo mío. Verás. Pero es que ahora estoy mirando esto y no consigo ver dónde he leído yo lo que estaba buscando. Porque me parece que estaba en la primera página. Y si dijeras que es que el que lo ha escrito es tal o cual, pero es que seguro que el que lo ha escrito es de los míos, porque fíjate que es el Pravda y me cago en la leche frita si no es de los míos y está escribiendo en el Pravda, que ya habría que ser bobo para tener a alguien escribiendo en los órganos oficiales y que no fuera de los míos. Lo he visto y me he dicho la virgen, pero es que luego he pasado a otra cosa, que igual me he puesto a discutir con alguien precisamente sobre el tema del que iba el texto y se me ha pasado. Y ahora es que ni siquiera me acuerdo de dónde lo he visto. Sé que iba del tema y que metía la pata hasta el mismísimo fondo y me he dicho pero a ver, el camarada este, qué le pasa. Y lo estoy remirando y remirando y o me han cambiado el diario y es de otro día o a lo mejor es que lo he leído en otro sitio. De verdad que tengo la cabeza que cualquier día yo que sé. 

martes, 14 de diciembre de 2021

Cuidados


Como uno es un poco maniático, no he visto el programa Master Chef creo que nunca. Y si lo he visto ha sido un rato y nunca vi a Verónica Forqué en esta edición. Y si vi algo fue en twitter cuando destacaban algún momento en el que a la actriz se le iba de la manos o tenía alguna reacción que, convenientemente editada, daba juego para ser viralizada. No creo haber llegado a abrir más de uno o dos enlaces con algún vídeo suyo. Porque la imagen que yo tenía de Verónica Forqué era la de sus papeles en las películas de los ochenta, o la de la madre de aquellas hermanas de Pepa y Pepe, entre medio hippy, medio fuera de lugar, medio inocente y... no sé. Era una imagen que nada tenía que ver con lo que parecía haber ocurrido después. Su divorcio, las entrevistas que daba, cómo explicaba su situación o, cosa frecuente en los actores y actrices de aquellos años ochenta, sus opiniones sobre temas de política y sociedad, te situaban frente a una persona que no era lo que tú esperabas. Se notaba que había algo que la había jodido y mucho. Y sin embargo, ahí estábamos todos, consumiendo en directo su desparrame y gozándola con sus vídeos. Y alguien, con menos escrúpulos todavía, disfrutaba más con las audiencias, los clicks, el beneficio material que se puede sacar de la jugada de tener a una persona que necesita otro tipo de cuidados, expuesta. 

Se nos llena la boca de cuidados. De cuidarnos. De ser respetuosos con las circunstancias de las personas antes que por su utilidad hacia nuestra causa concreta o nuestro beneficio. Pero se nos llena la boca a toro pasado, no durante. Vivimos en un tipo de sociedad en la que las buenas palabras, las frases hechas, los buenos sentimientos, las mensajes melifluos se nos presentan ya cuando el daño está hecho. Incluso cuando se está haciendo un daño que puede ser irreparable, no se vacila un solo momento a la hora de apretar un poquito más. Es una pena, pero persevero. Porque pretendemos que esos cuidados, esas buenas intenciones, ese entendimiento de las circunstancias de cada uno, solo se entienden en un sentido y suele ser el sentido que más nos conviene. Y por un lado pedimos árnica y por otro continuamos pergeñando lo que nos conviene. A veces, incluso puede darse el caso de que se pierda tanto de vista de que va lo de cuidar a la gente que lo hagamos sin saber, sin conocer, creyéndonos de verdad que nosotros y solo nosotros, somos los destinatarios de esos cuidados que reivindicamos como un principio general. 

Así que así nos encontramos, preguntándonos cómo hemos podido perder a Verónica Forqué, poniendo el grito en el cielo, el mohín de disgusto, el qué lástima, mientras seguimos apretando el cuello de quien quizás, solo quizás, se encuentre al borde, muy al borde. 
¿El fin lo vale?

lunes, 13 de diciembre de 2021

Pau Riba - Història de l'Univers


Pretender explicarlo todo en 178 páginas resulta una tarea insensata. Pretender no solo explicarlo todo sino además dar claves para el futuro, es ya un propósito digno de una mente que no está donde tiene que estar. Pero es que Pau Riba no está donde tiene que estar ni lo ha estado nunca y ahora, precisamente ahora, no va a ponerse con el tema en serio. Aunque este libro es muy serio. Este libro es tan serio que tiene partes, tiene sobre todo un comienzo, que no se lee de manera sencilla, que no es una cosa lírica o surrealista o como se le quiera llamar, no lo es en absoluto. Este es un libro serio que pretende explicarlo todo. Y todo es todo. Todo es todo desde el comienzo. Desde la nada. Desde lo que hubo antes de la nada. Todo absolutamente y también porqué. Y no es sencillo, pero lo hace. Y de lo más grande, del todo, va bajando hasta llegar a lo más pequeño, al origen de lo que somos y porqué somos y sobre todo, de lo que seremos. Y de lo que somos, que ya lo he dicho pero que merece la pena insistir en el tema. 

Para mí, Pau Riba es mucho. Comienzo a leer el libro hace unas pocas semanas, dos semanas como mucho. Y cuando llevo solo 20 o 30 páginas leo que Pau Riba comunica que tiene un cáncer y que empieza a tratarse. Como una señal, tengo el libro desde que mi hermano me lo regalara para mi cumpleaños. Me lo termino casi en una sentada. 

El libro es una historia del universo, un universo que es algo vivo, que cambia, que crece, que se expande y del que formamos parte. Nosotros somos parte del universo y según nos dice, si nadie demuestra otra cosa, somos esa parte del universo y sobre todo, somos esa parte del universo que parece o cree saber o querer conocer lo que es y de dónde viene y a dónde va. Esa parte del universo que habla consigo misma, que se reconoce y se sabe. Y no somos algo ajeno, somos el universo. Esa reflexión me ha parecido especialmente interesante. Somos todo. Por eso podemos explicarlo todo, o queremos al menos hacer el esfuerzo de intentarlo. Aunque puede que estemos en el error, en lo equivocado, alguna vez hallaremos la respuesta correcta. Alguna vez acertaremos. 

El futuro parece, eso sí, más confuso. Un futuro que nos esforzamos en pensar de la misma manera y en el que nos empeñamos en introducir una variable. Un algo que sea como nosotros y que pueda ser nosotros, pensar como nosotros, parece que lo que queremos es discutirnos a nosotros mismos. Incluso Riba parece señalar que querramos sustituirnos. ¿Puede haber dos sujetos pensantes, creadores, en la Tierra? 

Un libro para leer, para disfrutar y para hacerte preguntas. ¿Quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos? Un libro para conocer qué piensa Pau Riba sobre qué hubo y qué habrá. Sobre porqué somos así y porqué nos relacionamos entre nosotros de esta manera y no de otra. Y no contado de cualquier manera, sino contado como Pau Riba cuenta las cosas. Como si no estuviera en su sitio. 

viernes, 10 de diciembre de 2021

La parábola del cuenco y el niño


Aquella vez lo entendimos todos a la primera. O al menos creímos entenderlo todo a la primera. Era sencillo. El niño quiso coger el cuenco, se le cayó y lo rompió. No nos paramos a pensar en nada más. Pero al cabo de un rato, me di cuenta de una cosa. Si era una parábola, tan claro no podía estar. El niño coge el cuenco y se le cae. Se rompe. Eso seguro que quería decir otra cosa. Lo volví a consultar con el resto y todos pensaron que era yo la típica persona que le buscaba las vueltas a todo. Nada más lejos de mi intención que buscar problemas donde no los hay. Sin embargo, no estaba yo conforme con una explicación tan sencilla y con que aquello, que más bien parecía una anécdota, alcanzara la categoría de parábola. 

No quise preguntarle al Maestro sobre el tema, hasta que en otra ocasión en la que nos juntamos a su alrededor volvió a repetir la parábola anunciándola como parábola y siendo efectivamente la parábola del cuenco y el niño. Un niño veía un cuenco, lo cogía pero se le caía y se le rompía. El niño coge el cuenco pero se le cae y el cuenco se rompe. El Maestro dejaba entonces un silencio grave que te invitaba a pensar en que más allá de aquellas palabras existía una intención.

Quise encontrarle algún sentido en plan que si no tienes las capacidades mínimas para hacer una cosa lo más fácil que te pueda pasar es que no hagas bien lo que acometas y que acabe siendo todo un desastre. Al compartirlo con los demás me dijeron que bien pudiera ser eso, que eso y por eso, aquello era una parábola. No conforme con aquella explicación quise extenderme en el detalle de que el cuenco se rompía. La rotura del cuenco, el final del cuenco, y no centrarme tanto en el niño. Y fue entonces cuando lo entendí todo. Estaba hablando todo el rato del cuenco. 

jueves, 9 de diciembre de 2021

La parábola del oso y la flauta


 No entendí mucho de lo que contó, pero me consoló que los demás tampoco lo entendieran. El tema de que el oso cogiera la flauta y hiciera lo que hiciera con la flauta, me dejó un poco descolocado. Bastante descolocado. Siempre me han intrigado los relatos en los que el animal adquiere capacidades humanas y hace cosas que deberíamos hacer los demás. Espera, que ahora lo estoy entendiendo, que por eso es una parábola. El animal en cuestión, sea un oso o lo que sea, en realidad somos nosotros y no me debería importar que se humanizase a los animales. Lo veo claro ahora. Pues entonces no sé qué decir porque creo que ya me ha quedado claro de lo que iba esto. El oso coge la flauta y cuando el oso coge la flauta significa que se da cuenta. Claro. Lo que pasa es que estábamos muy acostumbrados a que las cosas fueran literales, que nos contasen un ejemplo con alguien protagonista y cuando empezó con los animales la verdad es que me descoloqué. 

Al tiempo he vuelto a reflexionar sobre la parábola del oso y de la flauta y creo que ahí intentó colarnos algo que con el tiempo se ha demostrado que era cierto. El oso coge la flauta pero no la está cogiendo de verdad, porque sería complicado para un oso coger una flauta con las garras y eso. El asunto estriba en que el oso en realidad no coge la flauta sino que la asume. Asume la flauta como parte de él y así las cosas, el oso ya no es un oso sino que se convierte en otra cosa. Ese es el drama de la parábola, que finalmente, el oso deja de ser un oso. 

Creo que ya lo he cogido. En realidad, el oso era él mismo y la flauta no tiene nada que ver con una flauta tal y como nosotros la entendemos, sino como otra cosa. En realidad, la protagonista es la flauta. La flauta y no el oso. Y creo que de eso va el tema, el tema no va en considerar las cosas como secundarias, las cosas son lo primero. Las personas vienen después. 

sábado, 4 de diciembre de 2021

Andalucía


 Andalucía es un viaje a Baza en coche y atravesar el puerto de Tíscar y saber que vas a vomitar, que vas a vomitar y que vomitas y que el coche se para en el arcén y hay como cuatro críos vomitando en un arcén y que cada vez que alguien diga las palabras Baza o Tíscar tú vas a decir, ni muerto. Andalucía es el abuelo Antonio poniendo en su radiocasette que se ha comprado en un viaje o que le ha comprado a un vendedor ambulante una cinta de Pepe Marchena y tú preguntarte qué hace tu abuelo Antonio escuchando a Pepe Marchena. Andalucía es tu abuela Benicia diciéndote que vayas a buscar al abuelo Quico a los Paquillos que está jugando al dominó y hay que comer. Andalucía es una carretera a Canena y el mítico viaje a Canena por una carretera que no era una carretera y era un polvarín y suputamadre y suputamadre y suputamadre y llorar de la risa. Andalucía es un viaje caminando con mi hermano a la plaza a tomar algo y parar en un bar y en otro bar y en otro bar y en otro bar, pero que hay que llegar a la plaza, con este calor. Andalucía es un encuentro en la casa de Liébana en Santa Coloma, hace dos millones de siglos, tendríamos todos los niños tres años o cuatro o cinco, no sé los críos que éramos, todos los hijos de los telefónicos menos mis primos, los robin y alguno más. Andalucía es un viaje en la Dyane 6 a Vilches con los Robin que ellos ya se iban para siempre a Linares y nos perdimos por la Mancha y parecía que el viaje a Vilches no debía acabar jamás y seguro que aquel viaje tan largo significaba algo, yo que sé, y tardamos catorce horas o yo que sé y el asiento de sky y la virgen qué calor. Andalucía es un calor infernal pero no hace calor, en Andalucía no hace calor, calor insoportable es el calor que hace fuera, en Andalucía con un botellín fresquito no hace nunca calor. Andalucía es un cuadro de mi padre de Guadix y no he estado nunca en Guadix. Andalucía es el Fausti viniendo a buscar a mi prima Aurora a casa de mi abuela con 'el amoto'. Andalucía son los dibujos de mi padre que le hacía a mi madre en la mili. Andalucía es subir al cerro y hacer la misma foto quinientas veces y en ninguna sale bien nada. Andalucía son los discos de Carlos Cano, de Gente Del Pueblo. Andalucía es una carretera infame camino de Pueblo Nuevo o de la Fernandina o de Miraelrío y pararte a hacer fotos desde allí porque se ve Vilches. Andalucía es discutir con Fermín sobre Can Zam o sobre cualquier cosa. Andalucía es intentar verle a mi sobrino Pedro un parecido evidente con mi padre o con mi hermano. Andalucía es mi abuela Juliana diciendo que la tele en blanco y negro era en color.  

jueves, 2 de diciembre de 2021

The Good Fight - Michelle y Robert King


Contra Trump creamos mejor. Esta serie, una muy buena serie, recoge el testigo de The Good Wife, es una secuela, un spinoff. Pero no he visto The Good Wife así que no puedo opinar. Quien la ha visto dice que es muy buena. El tema está en que yo solo he visto esta serie y esta serie está muy bien. Aunque ha sido difícil mantener el tono durante toda la serie y ha habido algún que otro altibajo... hasta la última temporada. 

La serie tiene como protagonista a una abogada que tras haber tenido que salir de su bufete recala en un prestigioso bufete de abogados afroamericano. El hecho de ser ella blanca, por muy demócrata que sea, será el leit motiv sobre el que gire la serie ya que de hecho, durante buena parte de la serie de lo que va todo es de la alianza entre ella y el resto de abogados del bufete para intentar paliar los efectos del trumpismo en la sociedad americana. También hay contrapunto. El compañero sentimental de la abogada protagonista, que no hemos dicho cómo se llama, Diane Lockhart, es de Trump. Y uno de los abogados es también trumpista. Junto a ellos, la serie comienza también con una joven abogada que hará de becaria y una investigadora o ayudante o no sé cómo llamarla que también destaca muy pronto como uno de los personajes de la serie. Las tramas, los casos que se defienden, se enmarcan en unos Estados Unidos en plena vorágine trumpista donde se utiliza la justicia para ir atornillando un sistema que atacará los derechos de... en fin. Ya saben.

Qué pasa. Que la serie está muy bien, ves quién es el rival, sabes identificar los buenos y los malos, hasta que en la última temporada... ganan los demócratas y entonces la trama se convierte en algo deslabazado, un disparate. Aunque la idea esté muy bien, la de que la justicia y la legitimidad entran en discusión, primero bajo un prisma de poder ciudadano y luego caminando hacia otra cosa, parece que la serie ha perdido el hilo y ya los protagonistas no parecen sino parte de un decorado muy desdibujado. Principalmente la protagonista, Dianel Lockhart, que progresivamente va perdiendo la sintonía con los demás miembros del bufete. 

Una serie que nos ha llevado mucho tiempo acabar. Que cogimos como de puntillas y que nos enganchó de gran manera. Y que con la última temporada hemos sufrido bastante. La salida de algunos personajes importantes además le ha ido restando fuerza hasta llegar a un final donde ya no sabía uno realmente qué serie estaba viendo. Una cosa hecha pues. 

Ahora a esperar a ver si hay algún spinoff sobre el personaje de Marissa Gold, pero visto lo visto, el disparate no da más de sí. Eso, que parece mentira, pero mientras tenemos algo que contar para denunciar a alguien, parecemos más listos, más despiertos. Y cuando ya parece que el trabajo está hecho, no sabemos qué decir. 

miércoles, 1 de diciembre de 2021

Crónica del #Plegramenet de Noviembre. ¿Esto es el Bronx?


Es la pregunta que nos asalta si escuchamos el pleno del pasado lunes y si seguimos las redes sociales tanto de nuestra alcaldesa como del partido más numeroso de la oposición. ¿Es esto el Bronx? ¿Es realmente necesario incidir constantemente en la seguridad, en la presencia policial, en la inseguridad, en las actividades delictivas, en los actos incívicos de los ciudadanos de Santa Coloma? A juzgar por las explicaciones que nos dan tanto los responsables políticos de la ciudad como los de la oposición, la idea es clara: mejor llevar a cabo una política de seguridad contundente, con despliegue policial, con la policía en las redes haciendo de todo, a que el discurso de la inseguridad lo capitalice la extrema derecha. Y así, para que la extrema derecha, el enemigo a las puertas, no nos coja en un renuncio, apretamos. Y nos enzarzamos en debates sobre la seguridad cuando los indicadores de incidencias son bajos y el asunto está en que el clima de miedo crece y si crece y los indicadores son bajos esto tendrá digo yo algún motivo. Y ese motivo tendrá alguna causa. Y esa causa le interesará a alguien. Y porqué tenemos que seguir un camino que no sabemos dónde nos lleva y si realmente nos está solucionando algo. Pero eso sería motivo para un debate a parte. Y ese debate lo debemos llevar a cabo precisamente la gente de izquierdas que, como bien nos señala la alcaldesa, nos movemos por el prejuicio. Debemos proponer un modelo diferente, nosotros lo tenemos que hacer. 

Pero aquí quiero hacer un alto. Y no tiene nada que ver y tiene mucho que ver. La muerte de las 4 personas en Barcelona, que ocupaban una sede abandonada de un banco, víctimas de un incendio, me tiene descolocado. Porque mientras estamos hablando de teorías y de cosas, están pasando cosas, delante de nuestros morros y es que la situación de mucha gente es degradante, y se va degradando cada vez más. Y lo damos por descontado o pensamos que ya se hace todo lo que se tiene que hacer. Y aunque hagas algo, y desde aquí me pongo de lado del ajuntament de Barcelona como no podía ser de otra manera, nunca es suficiente. Porque pasa algo así y todo se te viene abajo. Todo lo que predicas, lo que proclamas, las mociones, los textos, los artículos, los tweets que lo petan, todo. 

El que iba a ser el primer pleno presencial finalmente se convirtió en un nuevo pleno telemático. Y lo que no sabemos es si volverá el pleno presencial alguna vez. En otros lugares empezaron y no han vuelto y en otros no lo sé. Solo sé lo que pasa aquí. Y cada vez menos. Cada vez tengo que darle más la razón a los que hablan y con razón. Es cierto todo. Qué lentitud y qué pérdida de todo. Qué descalabro tan evidente a los ojos de todo el mundo. 

Seguimos adelante con un pleno que tuvo momentos de todo, momentos de calentón y momentos de ir pasando. Un pleno que parecía que iba a ser largo y tendido y resultó que todo fue mucho más breve de lo que pensábamos, porque no sé. La verdad. Los puntos parecían como muy densos en un principio pero luego mirándolos con más detenimiento fueron menos. Y así las cosas fueron pasando y cuando nos quisimos dar cuenta estábamos en la calle, con ese frío. Y aprobamos una moción por la derogación de la reforma laboral. Y aprobamos una moción por ver si la Generalitat se acuerda de Santa Coloma en los Pressupostos. Y ya está. Porque las otras dos mociones de Ciudadanos, como que no. 

Pero qué más. Si poca cosa pasó en el pleno, poca cosa tengo que contar aquí, los bailes de puestos de interinos, nombramientos, cambios en consejos de administración, dos declaracionoes institucionales, una de ellas por la eliminación de las violencias machistas y la otra por el día de la infancia. Puntos donde volvemos a pedir las municipalizaciones pertinentes, etc. 

Quedan ya cada vez menos plenos para llegar a la fecha fatídica del 2023. Y todo se mueve. Y todo tiene un sentido aunque no lo parezca. Y los que se mueven lo hacen y los que no se mueven, se acabarán moviendo a contracorriente. Todos hacemos cosas. Y a todos se nos nota. Y a veces se nota tanto que es como que está subrayado en amarillo fluorescente. O fosforescente. No sé. 

Santa Coloma es esa ciudad. El otro día fuimos a una charla. Nos hablaban unos compañeros expertos en temas diversos y señalaban circunstancias de diversas ciudades. Intervinieron compañeros de otras ciudades explicando sus vicisitudes. Cuando intervinimos nosotros solo tuvimos que contar cuatro o cinco indicadores, los más conocidos por todos y que ya os podéis imaginar para decir que bueno, que todo eso muy bien pero qué hacíamos nosotros. Somos esa ciudad. Esa ciudad en la que acabas escarbando contra el hormigón mientras se pugna por la foto que nos siga manteniendo vivos. Estamos aquí. Vivimos aquí. No nos olvidéis. 

¿Es esta ciudad el Bronx? A veces creo que es más bien Broadway por lo que canta la cosa. 

martes, 30 de noviembre de 2021

Juan Pablo... Silvestre


Este artículo se debería sumar a otros artículos que he ido escribiendo cada vez que ha desaparecido uno de esos programas legendarios de Radio 3, que uno piensa que están ahí desde siempre y que van a durar para siempre y luego pasa lo que pasa. Así, pasa que el sábado vas en el coche por la mañana, sintonizas Radio 3 esperando escuchar la voz de Juan Pablo Silvestre o alguna de las músicas de cualquier parte del universo conocido que a él le viniera bien colocar para ilustrar el tema que a él le diera la gana y te encuentras con que está hablando alguien que no es Juan Pablo Silvestre. Y dialoga con otro que tampoco es Juan Pablo Silvestre. Y hablan y hablan. Y tu compañera se cansa de escuchar hablar y cambia de emisora. ¿Qué está pasando? ¿Dónde está Mundo Babel?

Juan Pablo... Silvestre. Era yo un chaval preadolescente o semiadolescente o lo que se quiera y en mi casa se escuchaba Radio 3. Mi padre escuchaba Radio 3 los sábados por la tarde, mientras se ponía a pintar o leer o hacer nada. Y le entusiasmaba un programa de radio especialmente que se llamaba Escápate mi amor. Un programa conducido por un personaje con una voz muy particular y con una forma de conducir el programa completamente fuera de lo que uno espera escuchar en la radio, o no tan fuera, o no tan raro, pero a mí me lo parecía y supongo que a mi padre también. Un programa en el que escuchabas unas músicas que no escuchabas en ninguna parte. Música de cualquier parte del mundo, sin ningún prejuicio. Y esas cuñas en las que una voz de chica que a veces compartía el micro con Juan Pablo Silvestre decía... Juan Pablo... Silvestre. Este programa duró unos pocos años, no sé cuántos, cinco o seis años, pero se me quedó grabado para siempre. Entonces supongo que yo ya empezaba a querer punkarrear y escuchar aquellas músicas te llenaba la cabeza de cosas que luego nunca te volverían a sonar extrañas. Salsa, música africana, boleros, coplas, lo que hiciera falta. Mi padre era un fan absoluto. Y me enganchó. 

Después de aquel programa, que acabó, Juan Pablo Silvestre se me perdió hasta que lo volví a localizar en Mundo Babel. Mundo Babel era un programa muy particular, y las ideas de Juan Pablo Silvestre no siempre casaban con lo que uno piensa, pero cuando te cansaba o te aburría o directamente entraba en contradicción con lo que uno profesa, pues con cambiar de emisora y esperar a que la semana siguiente acertara, lo tenías listo. En Mundo Babel se hablaba de todo, se elegía un tema, supongo y a partir de ahí se rellenaba con música, con alguna entrevista, con grabaciones, con saludos, con una sintonía que era como el programa mismo, una sintonía en múltiples versiones que aparecía constantemente en el programa. Un programa de dos horas que podía ser un programazo, un programa para dejarlo de fondo, o un programa que podía llegar a irritarte. Pero jamás dejaba indiferente, alguna canción, algún comentario, los nombres exóticos o extraños que aparecen en la sintonía... 

Pues así sin previo aviso, el programa se acaba. Radio 3 arguye que si el convenio que si tal y que se acabó. Y se acabó. Y no le dejaron despedirse de su audiencia. Una audiencia numerosa, es uno de los programas con más audiencia. 

Pero debe ser un programa viejo. Un programa para gente ya no como yo, cuarentón, sino incluso mayor. Y ahora toca cambiar el espectro y redirigir la emisora hacia otros campos, es comprensible. O no. Porque supongo que esas músicas y esa forma de hacer deberían tener algún hueco. Alguien las debe estar escuchando, incluso gente joven, pongamos la línea de la juventud donde la queramos poner. Y la verdad, escuchando los programas que han entrado a sustituir a los grandes clásicos, a riesgo de parecer un boomer que no entiende de nada, creo que los programas nuevos con un poco coñazo. Coñazo de rollo, de no sonar música, ni buena ni mala, de gente hablando y tal pero sin poner música. Y Radio 3 es música y descubrir música y escuchar música que tú no te imaginas. Y eso no está pasando. Y para qué Radio 3 entonces. 

El caso es que Juan Pablo Silvestre ya ha encontrado acomodo, en un podcast. Mundobabel.com, donde por el momento hace el programa con sus músicas, porque también era músico o es músico, hizo discos, y con un rollo todavía más 'evocador'. Es que he leído que su estilo era 'evocador'. Y ya se me ha quedado. 

Así que ahora, los sábados por la mañana, se nos va de la radio, pero lo tenemos en otra parte. Juan Pablo... Silvestre. 

lunes, 29 de noviembre de 2021

Es todo mucho


No tengo Disney+ y solo me guío por lo que he ido leyendo aquí y allí sobre el documental monumental y tal que ha dirigido Peter Jackson sobre las jornadas de grabación que se dieron allá por el año del señor de 1969 y que desembocaron en la grabación de un disco, la medio confección del siguiente y la posterior disolución de la banda de rock más importante de todos los tiempos, The Beatles. Hoy, que es el 20 aniversario de la muerte de George Harrison, puede ser un día como otro cualquiera para comentar un documental, una serie, lo que sea, que no he llegado a ver. La banda más importante de todos los tiempos, nuevamente en el candelero por un documental que recoge las grabaciones de una banda ensayando y relacionándose entre sí, algo que en teoría no debería interesar demasiado más allá de la música de la banda, pero que en nuestros días, en los que estamos expuestos todo el día en las redes sociales y tenemos ganas de saber qué hacen los demás y nos morimos por que los demás sepan qué hacemos, parece que es absolutamente necesario saber cómo eran los Beatles, qué decían, qué se decían, quién era quién, más allá de la imagen beatífica que tenemos de cada uno de ellos. Y de Yoko Ono. Yo ví, hace muchos años, junto con mi joven hermano, el Let it Be, el documental o película que recogía precisamente las mismas imágenes, o un extracto de esas imágenes, con el famoso concierto en el terrado de Abbey Road y las escenas de la grabación de un disco primero en un espacio diseñado para ser filmada toda la grabación y en el propio Abbey Road. Lo que ahora se ve en Disney es el conjunto de todo lo que se grabó y se grabó muchísimo y lo que salió en Let it Be solo es una pequeña parte. Aquel documental, aquella película, dejaba un regusto amargo, porque ya sabías que después de aquello no habría más Beatles y cuando sabes el final de algo pierde gracia. Lo que pasaba en aquella película te dejaba un mal sabor de boca, les veías trabajar, les veías componer, pero veías que el único que parecía tener ganas de algo era Paul McCartney y George Harrison ya parecía un poco de mala sombra y el Lennon pues a su rollo con Yoko y Ringo pues allí porque estaba allí y si no allí pues en otra parte. Y sin embargo de esas sesiones salen dos discamentales tremendos y si eso lo hacían con esas ganas... dicen que la nueva serie le quiere dar otro color a lo que fueron esas sesiones, que no fueron tan agrias, que no fueron tan sombrías, y se esmeran en trasladarnos cortes con ellos riendo y haciendo el memo todo el rato. Yo, la verdad, es que me muero de ganas de verlo. Y creo que con eso ya está casi todo dicho. No tanto por quitarme aquel mal sabor del Let It Be como simplemente por poder ver a los cuatro trabajando en algo durante rato largo. Si se puede, porqué no verlo. Aunque ya sepamos mucho y hayamos visto de todo y nos sepamos la vida de pe a pa de todos, pero... con the Beatles es todo mucho. 

jueves, 25 de noviembre de 2021

Control


En estos momentos creo que lo necesario es mantener un control exhaustivo sobre las acciones a tomar. No dejar nada al azahar. No dejar que ningún fleco se escape de lo que debería ser una toma de decisiones formada y centrada en lo que debe ser y lo que es. Ahora mismo, lo que está pidiendo la situación concreta en el tiempo exacto es lo que estamos debatiendo en este preciso instante. Una fórmula que no es de consenso sino que expresa de manera clara y evidente el sentir de lo que creemos que es lo que se nos está pidiendo. No podemos apelar ahora al consenso cuando lo que estamos viendo es como se ningunea de forma categórica el factor diferencial y la cháchara que nos está llevando camino de la irrelevancia y lo que es peor, la irrelevancia. La irrelevancia y la intrascendencia. La intrascendencia y la anomalía. La anomalía y lo superfluo. Superfulo. Superfluor. Dos y dos son cuatro, pero no siempre suman cuatro. Es ahora cuando nos damos cuenta de que debemos ser precisos. Somos exactos y somos completamente científicos en la manera de definir lo que está sucediendo. Analizamos el proceso y llevamos a cabo un diagnóstico. Ese diagnóstico nos permite trazar unas líneas de actuación que son exactamente minuciosas y no dejan ningún resquicio a la improvisación. Porque de la improvisación nace el albedrío o al menos en esa línea se han expresado ya antes otros. La imaginación, como bien se dijo, la imaginación no es más que un recurso que se emplea para confundir el verdadero objeto de la razón, que es el análisis y la propuesta. Por eso, es nuevamente ahora cuando se nos reclama, escuchando la voz que nos llega desde el corazón del pueblo, que hagamos lo que estamos haciendo ahora. Una vez más, como ya se nos pidió antes y otros antes que nosotros, a los que no olvidamos ni olvidaremos jamás porque a ellos y a su mirada escrutadora, inquisidora y tal nos debemos y nos postramos, a esa mirada y a ese deber contraído con todos los que antes estuvieron y están todavía mirando arrebolados cómo llevamos a cabo esta intervención que ahora mismo voy a proceder a finalizar, una vez más, como digo, procedemos a hacer lo que tenemos que hacer. Y en ese trance, os esperamos con los brazos abiertos, el gesto franco y la mirada limpia. 

miércoles, 24 de noviembre de 2021

Lola - Israel del Santo


El caso es que uno va con la mejor intención a ver esta serie sobre Lola Flores con la idea de que estamos recuperando casi todo lo recuperable de casi todas las cosas y cómo nos vamos a detener en Lola Flores y sale de la serie pensando si no nos estamos pasando con el ensalzamiento y el todo vale y lo mismo da una cosa que otra. Esta serie de cuatro episodios sobre la vida y milagros de Lola Flores es un buen trabajo para conocer la vida, o al menos la vida que interesa, de Lola Flores, la lola de España, y su pretendida huella en los artistas que se puedan llamar sus herederos. Pero lo que pasa con la serie es que está hecha de una manera que los y las artistas que salen en ella, haciendo declaraciones sobre momentos puntuales de su vida, escuchando su música, valorando sus ideas, en definitiva, opinando sobre Lola, es que quedan espantosamente retratados. Rosalía, La Mala, C Tangana, Nathy Peluso (menos), Silvia Pérez Cruz, La Shica... lanzan opiniones absolutamente infantiles, reflexiones tan escasas, todo es uuau, es que era muy grande, es que hacía lo que le daba la gana... intervenciones sobre sus ideas políticas, ay ese momento, las intervenciones que justifican el derechismo o el filofranquismo de Lola Flores se salvan diciendo que si Lola se presentara a unas elecciones ellos la votarían o que, como dice C Tangana, si Franco duró tanto es porque al menos la mitad de la gente era franquista. Tan ancho. Las opiniones de las hijas y  su hermana, que es cuando menos auténtica, son las de la creación del mito de Lola más allá de Lola y que son, además, las que han puesto la pasta para la serie, así que tampoco se iba a dar una imagen de la folclórica excesivamente... pero se da. Y se da la imagen de una mujer que hizo de su vida una carrera de supervivencia, que vivió por lo que parece a mil por hora y que por eso mismo no supo cuidarse y le pasó factura. Una mujer que no se privó de nada ni de nadie y que, distancia ideológica a parte, es un símbolo de muchas cosas. Lo que no sé es si está bien justificado por parte de muchos y muchas de las que aparecen en el documental. Hay, eso sí, tres o cuatro intervenciones regulares, las de Andrés Peláez y las de su sastre así como dos personas más que ahora no sé decirte quiénes son, pero son personas ya maduras, que ponen un poco las cosas en su sitio cuando se desmadra el baboseo. Son impagables sus declaraciones, tremendos los momentos como los del 'que no se puede casar', 'si me queréis marcharse', 'si cada español diera una peseta', y bastantes más que ya forman parte del acerbo popular. Una serie que te engancha y que, si tiene la intención de mitificar en exceso la figura de la folclórica o de las folclóricas en general, lo que hace es un retrato del artisteo y del famoseo patrio, sea modernito o no, bastante lamentable. Esas imágenes reiterativas de artistas escuchando a la Lola o poniendo sus discos o viendo sus revistas, dan un retrato, creo, de que tenemos un poco lo que va saliendo y que no pidamos mucho más. No pidamos opiniones críticas, una reflexión, algo. Todo es como poner un megusta en el insta y un wapa como comentario. Dicho todo esto, que parece que la serie me haya gustado menos que nada, decir que hay que verla porque es muy interesante y lo es también, como me dijo una compañera nada más empezar a verla, la ceremonia del blanqueo que se hace de sus tropelías fiscales, sus opiniones políticas y demás. O bien, lo expresionista que es su vida, líos, amoríos, consumos varios, excesos, y lo en segundo plano que queda su relación con su hijo Antonio o con su propio marido Antonio El Pescaílla, a quién no se le escucha decir una palabra más alta que otra, como si su papel en vida se trasladara también a la muerte. Vamos, que hay que verla y criticarla a saco. Que para eso estamos.