lunes, 30 de marzo de 2026

Viejos cuentos centroeuropeos


Pongamos por caso Brêdice. La ciudad de Brêdice tiene aproximadamente unos 15.000 habitantes de los cuales aproximadamente la mitad te aseguro que desconocen que su Castillo fue construido por unos monjes teutones que se preocupaban por la amenaza que suponían los eslavos, eslavos que precisamente acabaron ocupando estas tierras y que le dieron nombre a la ciudad de Brêdice y que gobernaron desde este mismo castillo los designios de la Humanidad entera de los últimos siglos. Quizás estoy exagerando un poco, pero lo que quiero decirte es que no deberíamos contar con que todo el mundo debe saber de todo, ni siquiera debe estar interesado por su entorno, o por el lugar en el que vive, o por quién es el vecino con el que comparte cola en el puesto del mercado o asiento en el colectivo que le lleva a la fábrica. Ni siquiera saber qué es o qué fue Brêdice. El castillo de Brêdice no fue construido por monjes teutones, sino por un noble local para controlar a sus siervos. Tampoco me has dicho lo contrario, así que debo pensar que tú, siendo de Brêdice, tampoco tenías ni idea de lo que te estaba hablando. Me pasa mucho que hablo y hablo y no sé si estoy con el interlocutor adecuado o me he confundido y me siento como fuera de todo. No conoces nada de Brêdice. Absolutamente desubicado. Perdóname. 

Izquierda arraigada al territorio


Falta poco poquísiimo para que se den las elecciones andaluzas y volvamos a comprobar el estado de salud de la izquierda a la izquierda del PSOE. Faltando poco poquísimo para saber si se reeditará cualquier tipo de coalición, confluencia, unidad o lo que fuere, sabemos que hay un debate interesantísimo en la izquierda sobre la conveniencia o la mejor disposición del electorado de izquierdas a la izquierda del PSOE de dar su confianza a izquierdas arraigadas al territorio or not. Por izquierdas arraigadas al territorio se ha dado a entender que entendemos que son esas izquierdas que reducen o concentran su ámbito de representatividad a un territorio concreto, con aspiraciones nacionales propias o con aspiraciones... bueno, aspiraciones propias. Una izquierda que pareciera más ligada a lo que piensa la gente del territorio, formada por personas del territorio, que estarían más en consonancia con lo que pide el territorio. Algo que, por lo visto, las izquierdas que no se encuadran en estas ofertas, las que digamos que tienen un marco de referencia estatal, no cubrirían de la misma manera. Este enfrentamiento o distinción entre unas izquierdas y otras izquierdas está llegando a un punto de bonito debate en Andalucía, donde el partido de izquierdas que se pretende arraigado al territorio, considera mesetario a todo aquel que no sea de su agrado, lacayo o vasallo de Madrid, o que no siente o representa lo que quieren ser los Andaluces. Lo que son. Tengan o no tengan razón, el daño ya está hecho y la izquierda de referencia estatal, digamos Izquierda Unida y sus acompañantes en Por Andalucía, ya son vistos y percibidos como algo que no está en lo que se lleva, en esa izquierda arraigada al territorio que representan en otros espacios ERC, Bildu, BNG (los tres referentes principales de esta corriente a la que muchos se quieren sumar, perdón, quieren replicar), la Cha o Compromís. Y en Andalucía Adelante Andalucía. Bueno, podría prácticamente dejar el texto aquí, pero avanzaré en lo que no es otra cosa que una opinión que nace del desconcierto. ¿Qué son mis compañeros y compañeras de Izquierda Unida de Jaén, por ejemplo? Lacayos, mesetarios, castellanos... Gente que lleva toda la vida con Andalucía dentro, que son Andalucía, que son además otra Andalucía, pero que ahora se enfrentan a la etiqueta de 'menos andalucistas' que otros porque... ¿por qué? Porque al no ser andalucistas de carnet no están arraigados al territorio. Pero, ¿Adelante Andalucía en este territorio concreto, en Jaén, qué arraigo territorial tiene y qué Andalucía representa? ¿Y en Granada? ¿Y en Almería? El peligro de utilizar etiquetas y exacerbarlas nos lleva a hacer analogías que son bastante chungas. Comuns, por ejemplo, al no ser independentista, (pero tiene independentistas dentro, soberanistas muchos), ¿es una izquierda menos arraigada al territorio que Cup? ¿o que ERC? Que las reivindicaciones o aspiraciones nacionales que quiere alcanzar sean unas no les hace menos que otras. Tendrán otras reivindicaciones, pero no son  menos. Lo mismo pasa, creo, en Andalucía, y lo mismo le pasará a mis compañeros y compañeras en Aragón o en Euskadi. Sí que entiendo, porque eso es fácil de entender que, el mensaje impugnatorio que toda izquierda debe tener (aunque en este momento histórico la impugnación a veces pasa por la defensa de lo poco que tenemos, ese es un debate y quizás es el debate), lo encarna mejor quien pretende culpabilizar de la situación de la clase trabajadora a la estructura estatal que no a otras condiciones más profundas y tienen que ver con gentes con banderitas andaluzas en la pulsera. Es más creíble ahora mismo el Puta España, matizado en muchos aspectos, caracterizando a España con la derecha, que otras formulaciones que no son tan creíbles o no causan tanto impacto. A todo esto, la pertinaz y sangrante obsesión del espacio de la izquierda que tiene el Estado como referencia en buscar los peores o más inanes mensajes posibles, contribuye a que eso que parece que no tiene otro atractivo que el 'nosotros somos otra cosa', sea más atractivo que el 'yo te voy a explicar que tenemos razón aunque no haga nada por parecer que vivo en el 2026'. Veremos qué pasa en Andalucía y esperemos que unos y otros consigan los mejores resultados posibles y que no acabemos como en nuestra amada Portugal, peleando por los puestos de descenso mientras otros parten el bacalao. Y así vamos avanzando hacia un panorama en el que será mucho mejor tener unas izquierdas confederales que no importunen el tranquilo curso del gobierno progresista en caso de que se vuelva a dar y unos y otros contentos porque la residualización de la izquierda estatal limpia el escenario de compañeros de viaje incómodos. Todos ganan. 

domingo, 29 de marzo de 2026

El fútbol moderno y Ernesto Valverde


Siempre me gusta contar que, la primera vez que vi al Athletic Club en San Mamés, me di cuenta de que nosotros, los aficionados que veníamos de fuera de Bilbao, veíamos y sentíamos el fútbol de forma diferente. Fue un Athletic Club - Racing, con Luis Fernández en el banquillo y el Athletic comenzó perdiendo cero a dos a los veinte minutos del encuentro. Mi padre, que era la primera vez que iba a Bilbao, estaba sulfuradísimo, enfadadísimo. Su primera vez en San Mamés y el Athletic, su Athletic, perdiendo. Y la gente a su alrededor, viéndolo tan enfadado le decían 'tranquilo, esto está ganado'. Los aficionados del Athletic bilbaínos, lo celebraban todo, un despeje, un patadón parriba, lo que fuera. Aupa chaval. Nosotros lo mirábamos todo de otra manera. Nos enfadábamos, no entendíamos nada. El Athletic acabó ganando 4 a 3. Eso era el fútbol de antes. El fútbol moderno, parece otra cosa. No sé si han sido las redes sociales, la sobreexposición a la información de los equipos que ganan siempre, que el éxito sobre todas las cosas es el único baremo de las nuevas generaciones, lo que sea, pero parece que la afición del Athletic, ha cambiado. O al menos, una parte significativa. El Athletic Club terminó la temporada pasada en el cuarto puesto de la Liga, accediendo a jugar la Champions. Pero es que además, llegó a jugar la semifinal de la antigua UEFA. Una semifinal que disputó con el equipo muy diezmado, ya limitadísimo después de una temporada de mucha tralla a la que el Athletic llegó tocadísimo. Un éxito de temporada absoluto, el Athletic jugando la Champions. Casi como un título, celebramos que Nico Williams decidiera quedarse en Bilbao desoyendo la campaña por su fichaje por el Barça. Pero. La temporada comienza con una plaga de lesiones a la que el Athletic responde ganando los tres primeros partidos de Liga. El propio Nico se descubre con una lesión de esas que no sabes qué tiene que hacer para recuperarse, quizás no jugar por ejemplo. Después de esos tres primeros partidos, coincidiendo con el primero de la Champions, el Athletic empieza a perder. Su juego es pobre, su rendimiento flojo, no llega el nivel para disputar una Champions contra equipos muy, pero muy fuertes y en Liga la cosa se va trampeando. Regular, mal. En Copa el Athletic llega a semifinales perpetrando partidos inenarrables y cayendo ante la Real de manera inapelable. Un par de malos partidos desembocan en un anuncio por parte de Ernesto Valverde, el entrador que nos ha llevado a ganar una Copa del Rey y a clasificarnos para una Champions, a anunciar que se va a final de temporada. Podemos considerar si el ciclo se ha acabado, si Valverde ya lo había dado todo... o si el fútbol moderno nos ha convertido en una afición más. Una afición que creía que había material como para disputar una Champions, que creía que la temporada pasada iba a salir gratis en cuanto a esfuerzo de una plantilla justa no, justísima, que cree que su entrenador es aburrido, soso, que no es rockandroll, que no genera polémicas, que no da contenido, que no está a la altura de unos tiempos en los que el impacto de treinta segundos es fundamental, un entrenador que ya conoces, un entrenador que ya tienes visto, un entrenador que te aburre porque su sistema es conocido, que no innova, que no te sorprende, que no saca chavales nuevos como ese chaval que debería jugar y que no juega, que siempre recurre a los mismos. Una afición que se encabrona porque el Athletic no le gana a todo el mundo. Una afición como las demás. Y ahora todo son o llantos porque perdemos a nuestro Ferguson, y le queremos poner una estatua como a Ferguson a quien nunca fue Ferguson porque siempre hubo athleticzales que vieron que Valverde no era suficiente y viven encandilados con ese entrenador del Manchester City, ese alemán como Heynckes que venga a, con ese relumbrón relumbronoso que va a venir al Athletic y se va a enamorar de la ría y del txakolí y le cambiaremos el nombre y le llamaremos de alguna manera euskaldunizada y le colocaremos una txapela y será 'uno di noi'. Y le daremos mil vueltas a Iraola y lo que Iraola puede hacer y decir y si viene. Y nos acabaremos quedando con Íñigo Pérez y lo acabaremos cesando en noviembre porque la cosa hace aguas. Y yo seguiré prefiriendo al Txingurri. El fútbol moderno da asco. 

viernes, 27 de marzo de 2026

Crónica del #PleGramenet de Marzo. Pleno fuck.


¿No os ha pasado nunca que os habéis olvidado de que tenéis que hacer la crónica del pleno municipal de Santa Coloma? No es que no hayas tenido tiempo desde el lunes para ponerte a escribir aunque sean las chorradas sin cuento con las que camuflas que o no has ido al pleno o no te lo has mirado por completo, no, es que, aun yendo y aun escuchando a 1.5 lo que te falta, aun teniendo todo eso, aun no sé ahora si lo estoy escribiendo bien o lo estoy escribiendo mal, no lo sé, digo, entiendo, os proclamo, anuncio, que con todo eso, se me había pasado. Y no es algo que tenga que ver con una agenda apretada, con un cerebro frito, con yo que sé. Es que me parece que se trata de una sensación de cierto hastío. Hastío de plenos de Santa Coloma presididos por la desfachatez o la confachatez de los fachillas de Vox que marcan el tempo del pleno hasta convertirlo en algo rutinario. En algo vacío. En una sucesión de incongruencias, de bajezas, de absoluta falta de nivel. El nivel del regidor Aitor Navarro es tan pésimo, es tan malo, es de una infantilidad tan absoluta que es incapaz de producirte ningún sentimiento bueno hacia él o hacia su propuesta, no ya por facha, sino por simple, por ser un pandillero o una imitación de pandillero que se sienta en un pleno y es incapaz de comportarse como un ser humano normal. Un ser humano normal, mientras tu correligionario de sillón está lanzando acusaciones gravísimas contra otro partido político acusándole de haber asesinado a 30mil personas, no se ríe. Un político normal, en esta época de actores políticos que deben saber interpretar el papel acercándose a cámara, tirándose por una barandilla, alejándose de la cámara, entrando desde un costado, tomándose un cortado, bailando (bailando dios mío, tengo imágenes de políticos locales bailando que me fuerzan a no volver a hacer un vídeo nunca más, qué vergüenza papa), disfrutando de un sábado, mirando la pantalla de un ordenador, entrando a sitios, saliendo de sitios, con cara de frío, hablando con los brazos colgando, con los pies colgando, con los gestos repetido en otros mil vídeos, un político normal debe saber que está interpretando. Sin decir nada. Qué está interpretando el concejal Aitor Navarro cuando se ríe como si tuviera doce años y estuviera mirando una película del Destape al hablar de 30mil asesinados o de muchos más por parte de otro partido político. Y es que o sabe que todo es una reverenda mierda y él mismo no se aguanta la risa o es que sería de esos que, cuando se fusila a gente, cuando se revienta a gente, se ríe. Debe ser de esos. Es tal la desfachatez, la doble fachatez de esta gente, que por tal de parecer algo que sea anti establishment se ponen a criticar un supuesto gasto militar que repercutiría negativamente en los servicios públicos municipales y hacen un discurso en el que parece que este Aitor es el otro Aitor (ambos aitores, por otra parte, nos tienen el mismo cariño) e incluso la asociación vecinal fantasma formada por gente que aparece en las fotos de la ejecutiva local de Vox y que deben ser de Vox, claro, parece más seria y más razonable que esa banda de pirados dos que se sientan en el consistorio colomense y de verdad que produce todo una sensación de que se acabe ya y que vuelva uno a poder hablar y escuchar y contemplar a gente normal que tenga razonamientos normales por favor. Y con todo eso, con toda esa nulidad absoluta, el Partido Popular ha decidido pegarse un tiro y abandonar la imagen de venerables conservadores para subirse al monte de cualquier manera y manejarse con argumentos y con códigos que ya no se quieren distinguir de Vox, sino que pugnan por parecer también canallitas, maleducados, lo que te parezca. Dedicarle tantas, tantísimas líneas a hablar de cómo esos dos mentecatos han llevado al pleno municipal a una sucesión de estupideces sin cuento, pareciera inútil, un sinsentido, en un momento además en el que esa pretendida movilización de vecinos que se despiertan ante el nosequé no consigue reunir más allá de dos equipos de fútbol sala en la plaza del Reloj para hacer el Fondo grande otra vez. Efectivamente. Se me olvidaba que tenía que escribir algo sobre el pleno municipal. A la espera del anuncio de los miles de millones de euros que van a enterrar cualquier demanda ciudadana porque los miles de millones de euros están en camino, esperaremos a otro pleno municipal para ver si eso. Algo. 

sábado, 21 de marzo de 2026

Flores para Antonio - Isaki Lacuesta y Elena Molina


Este documental lo esperaba con cierta... lo esperaba. Dejémoslo ahí. Me llamaba la atención que se contara la historia de Antonio, el hijo de Lola Flores y el Pescaílla, el hijo que salió rockero y que consiguió la fama, bueno, consiguió ser reconocido como artista especialmente cuando su hermana Rosario sacó un disco con canciones compuestas por él. El documental, por lo que uno conocía, era fruto sobre todo del empeño de su hija, Alba. Alba Flores es una actriz que ha ganado renombre por su participación en La casa de Papel, serie que yo no he visto. Pero el personaje de Alba Flores, no el de la serie, sino el que ella es, se ha ganado un nombre también como persona comprometida y eso le daba al documental un nosequé. El influjo de la serie documental sobre su abuela, la omnipresente Lola Flores, era gigante. Una serie docuemental que finalmente no dejaba de ser un maquillaje y actualización de la figura de la Lola de España para un público nuevo que nos presentaba a una Lola moderna, avanzada, toda una referencia artística y casi personal. Pues con este documental encima, encaramos el de su hijo Antonio. Y bueno. Uno quiere entender la intensidad y la emoción, pero desde el primer clic, el de la escena de la madre de Alba y ex mujer de Antonio y su hija, nos dicen que ahí hay cámaras, por lo que, todo lo que vemos, en realidad, no es tan, tan, tan natural como nos imaginamos. Así, hay momentos en los que esa emoción, esa intensidad de los momentos, de los diálogos, parece un poco... vamos, que la cosa se tambalea  por momentos. Preguntas, silencios, respuestas, momentos hasta de sonrojo como los de Alba intentando cantar, o los de Silvia Pérez Cruz intentando hacerle entrar en un tema. Ay. Que igual uno no está con la sensibilidad más en la sintonía que requiere la cosa, pues también. Una hija en busca de respuestas sobre su padre. Sobre la muerte de su padre. Veamos. Antonio González Flores, es el único hijo de Lola Flores. Desde pequeño es famoso. Desde pequeño, bien. Con su hermana descubren el rock y se hacen rockeros. Él más. Desarrolla una personalidad que plasma en sus letras primeras. Y segundas y casi terceras. Como un inadaptado en un mundo que no le gusta. Se le supone sensible a las injusticias o inadaptado a un mundo que no le entiende. Se van presentando sus canciones emblemáticas y algunos temas o letras inéditos. Hay veces que uno tiene la sensación de que todo es muy flojo. De que a veces esa sensación que tiene Antonio se plasma en letras y rimas un poco de redacción de 'Un mundo mejor' cuando tienes 14 años. Y las drogas. Nos dicen que en la mili. Que lo deja. Que tiene una hija, y vuelve. Y ya todo es un querer y no poder dejarlo. Hasta el final. Y hay música, claro, una búsqueda. Quizás los mejores momentos son las grabaciones de cómo se gestan las canciones del disco de Rosario. Y sí, se toca el tema, sí se habla abiertamente, pero siguen sin aparecer muchas cosas que podrían explicar su adicción. Las hermanas, los padres, ese padre absolutamente ausente siempre en todos los documentales, ese señor sin ningún papel en nada, una madre muy protectora que quizás no calcula los efectos de yo que sé. El documental acaba con un concierto homenaje y la hija canta que no podía cantar y unos títulos de crédito y una especie de juerga flamenca bien en la que se canta y se baila uno de los temas de Antonio. Y queda raro y queda como que bueno. En fin. 

miércoles, 18 de marzo de 2026

Karpov


Ten en cuenta que tengo una edad. Que las cosas ya no se ven de la misma manera. Más que nada por la presbicia. De hecho, te das cuenta de que te pongas las gafas que te pongas, sigues con el ceñito fruncido de manera constante. La edad y la agilidad mental. Ese tema. Se dice que cuando te haces mayor te vuelves más sabio, pero no sé si la sabiduría la relacionan con el tema de la agilidad mental. Si tiene alguna relación. Ya se sabe que los Grandes Maestros perdemos facultades con la edad. Yo creo que, naturalmente, no juego igual que jugaba antes. No es posible. Lo que no sé es si juego peor. O si he aprendido algo. Aprender algo no es fácil y no sé si necesitas agilidad mental para aprender. Tampoco le veo la relación. No veo mucho la relación entre tener un aspecto aseado, limpio, despierto, con parecer más sabio o más inteligente. Aquí se me ve como muy mudadito. Ya habéis visto mis fotos de joven, con ese pelo lamido y esos trajes. Y era más listo entonces que ahora. O lo soy ahora. Soy más sabio. También si yo me lo digo, es verdad. Me interesa conocer vuestra opinión. Me interesa que me digáis qué es lo que os parece. Por favor, no dejar de comentar lo que pensáis. Me hago viejo, soy mayor y he perdido agilidad mental. No soy tan rápido como era antes. Pero tampoco te sé decir porqué soy ahora más lento o en qué se traduce eso. Que no doy una respuesta rápida. Que no digo las cosas ingeniosas que decía antes. Que no combino. Eso es lo que tú te crees. 

lunes, 16 de marzo de 2026

El problema de la izquierda


El problema de la izquierda es. Lamentablemente, me veo obligado a hacer un análisis más, patillero otra vez, sobre las elecciones en Castilla y León para que no se diga que le tengo manía a Castilla y León, como se dice que le tengo manía a Castilla y León. No le tengo. La izquierda a la izquierda del PSOE ha quedado fuera del reparto de escaños porque no le ha votado la gente. Ni mucho, ni poco. Izquierda Unida y Sumar se presentaron por un lado y Podemos por otro. Esto podría ser un análisis, causa y consecuencia, no lo sé. Podemos no le importa a nadie. Pero ojo con el otro lado, porque algo que ya parecía apuntarse hace unos quince años, parece que vuelve a asomar. Sin que nos estemos dando por aludidos. Tenemos la organización, pero para qué. Podemos no le importa a nadie, pero sus portavoces, sus voceros, sus personajes mediáticos, mantienen una presencia constante en los medios a los que les interesa que aparezcan en la tele lanzando sus mensajes kamikazes que ya están amortizados pero que generan una sensación de ruido, de follón, de jaleo, de inutilidad, de hastío que muy inteligentemente otros aprovechan. Esto por parte de ellos, pero los que se encuentran a mi lado, no parece que vayamos más allá de intentar convencer a la gente con una propuesta que parece como muy de otro tiempo. No por mala, no por equivocada, no por que no tengamos razón en señalar lo que hay que señalar, pero hay algo que parece fuera de las cosas, de la gente, de algo que no sé identificar. No doy para más. Hace unos meses ya que pienso que no doy para mucho más. Escribo estas cosas para engordar el casillero, para aumentar los números, para levantar la manita, pero aportar, ya sé que aporto poco. El tuit de Rufián de rigor que nos señala el camino que es un camino que no concreta pero que tiene una concreción pienso que evidente: dejarlo ya, venir con nosotros, vaciemos de contenido a la izquierda estatal a la que estamos dejando sin contenido y reuniros todos con nosotros en los proyectos 'con fuerte arraigo territorial'. Porque al final es eso. No perdáis más el tiempo. El problema de la izquierda es. Y el PSOE subiendo dos escaños más. Y No a la Guerra. Otan no, bases fuera. No sé, no se me ocurren cosas inteligentes que poner salvo que es evidente que no hay nada en lo que estamos poniendo encima de la mesa que parezca atractivo. El problema de la izquierda es.