jueves, 7 de mayo de 2026

Tesis para una izquierda nacional

Como un resorte. En esta ocasión ha sido un comentario en X de Arantxa Tirado, a la que no sigo, pero que entiendo que debe compartir espacio conmigo de alguna manera, lo que enciende los ánimos. El comentario viene a decir que las miles de personas que van a la Fira d'Abril de Catalunya representan la Catalunya real. Y claro, como un resorte se abalanzan sobre el tema todas esas personas que no consienten que haya una Catalunya que no sea la que comparten en su imaginario, sus premios literarios, sus años nosequé, sus partidos de fútbol, sus manifestaciones socioculturales, sus reivindicaciones sindicales, sus. Sus, en definitiva. Una Catalunya que es y una Catalunya que no quieren que sea, que opine, que exista más allá de lo marginal, caricaturesco, el espacio del que huir para llegar a una plenitud como persona y como intelectual por el que sabes de dónde vienes y sabes a dónde has llegado. Pero es un lugar al que no hay que volver, al que no hay que citar. Y la Fira d'Abril representa un espacio que debe obviarse, que debe taparse con algo, con lo que sea. Y si es con clichés y con tópicos y con un desconocimiento buscado de lo que allí ocurre, mejor. Vayamos pues a elaborar la tesis. Una izquierda nacional, otra izquierda nacional que busque sobrevivir en este mundo identitario en el que las izquierdas han de ser nacionales, quizás debería buscar en la identificación con ese mundo que se mueve en esa feria una razón de ser. Pero ya sabemos que eso está condenado al fracaso, que de lo que se trata es de que la gente se identifique contigo, que ese contigo sea otra cosa diferente y que sea común, que nos una, una bandera, una lengua, unas tradiciones, unos ritos, un agravio, un alguien que nos odia y al que odiamos, una aspiración de ser mejor si se es. Entonces, la tesis está perdida. No podemos buscar que se identifiquen con nosotros porque en lo charnego, perdón, en lo charnego, no queremos que se nos identifiquen. Y quizás no haya otra salida. Una definición nacional de lo charnego, no hay otro remedio. Un nacionalismo charnego que se afirme sobre o con o desde o vete a saber una configuración de Catalunya que se base en lo que se ve en el paseo que va de las casetas de la Feria hasta el parque de atracciones. Todos esos que hablan de esos andaluces que se niegan a dejar de serlo y que se aferran a un españolismo caduco, rancio, español, y con ello ya han identificado a un enemigo posible, disparable, atacable, perfectamente odiable, de vox, verdiblanco, recalcitrántemente poco catalán, deberían sentarse en ese paseo que va de las casetas de la feria hasta el parque de atracciones. Y toda esa gente que se ve allí, pasando, con carritos de niños, con chándales, con pañuelos en la cabeza, con padres, madres, hijas, con parejas jovencísimas, todo eso que se ve allí, toda esa gente. Una Catalunya que no sé si es la real, pero es una Catalunya importante. Cada año, ir allí y comprobar que hay miles de personas, miles y miles de personas, a las que les importamos una puta mierda. Que quieren tener un espacio al que ir, lleno de polvo, música infernal, luces, gente, pasárselo bien. Y encontrarse con gente como ella misma. Cada año ir allí para entender que tú, también eres parte de eso, aunque esa gente no esté en el aniversario, en el centenario, en la entrega de premios, en la bolsa de trabajo. Aunque haya un puesto de la tómbola donde haya bufandas del barça, del madrid, de cristiano, de lamine yamal, y de vox y abascal. Tócate las pelotas. Y que Vox mantiene su caseta. Solo Psc y Vox. Y al lado de la caseta de Vox, la de Ibn Battuta creo que es, financiada por Marruecos. Este año había una cantante y mucha gente en la entrada de la caseta escuchándola. Y le pregunté qué era a una chica que estaba por allí. Y me dice, es música de Marruecos. ¿Y qué música es? No lo sé, yo soy de Argelia. Pues es un poco eso. Una tesis para una izquierda nacional que se muestre como un faro sobre el que tirarle globos de agua, una tesis para una izquierda nacional charnega, odiable, que aglutine sobre ella todas las frustraciones y sentimientos negativos de aquellos que detentan la verdadera noción de lo que es y se debe ser. Una izquierda nacional cuya tesis sea no buscar lo que nos une, de lo que sentirnos orgullosos, sino aquello que ocultamos, aquello que no queremos que se sepa. Una feria de abril constante. Oculta. Masiva. 

miércoles, 6 de mayo de 2026

Father, Mother, Sister, Brother - Jim Jarmusch


Hay películas en las que lo importante no parece ser lo que pasa o lo que se cuenta sino todo lo que significa la película en sí. Voy a ver si me explico. Esta es una película de Jim Jarmusch y como tal, tiene interés. Interés por la trayectoria de un director de cine particular que nos ha dado trabajos emblemáticos como Paris Texas, que no he visto, o como Broken Flowers que sí y aquella de los vampiros que también está bastante bien. Y más películas que si te pones a mirar, pues hay un poco de todo, pero son películas de Jim Jarmusch. Dicho esto, es una nueva película de Jim Jarmusch y esperas que sea una buena película o al menos una película que no te deje indiferente o al menos una película. Es una película de Jim Jarmusch y ese es el concepto, el ambiente en el que te tienes que mover durante toda la película buscando las explicaciones justas y necesarias a cualesquiera incidencia o movida técnica o argumental o actoral que se presente. Es una película de Jim Jarmusch. Bueno. La película de Jim Jarmusch nos cuenta con tres episodios distintos tipos de relación familiar. Un primer episodio en el que es el padre el supuesto protagonista, aunque los diálogos entre los hijos son tanto o más importantes que esa figura paterna. Efectivamente, sale Mayim Bialik en la película como hija de Tom Waits y hermana de Adam Driver. Y Mayim Bialik es una sionista recalcitrante. Pero tengo una debilidad por Mayim Bialik. Este episodio me gusta. El segundo episodio está protagonizado por una robótica, hierática, Charlotte Rampling como madre, pero también son importantes los diálogos entre las hermanas, o los no diálogos en absoluto. Es otro tipo de relación. Y por último un episodio en el que dos hermanos se encuentran tras la desaparición de sus padres y es el episodio que me resulta más es una película de Jim Jarmusch y tienes que despojarte de un criticismo que no viene a cuento porque Jim Jarmusch es el director de Paris Texas y de otras películas muy buens como por ejemplo Ghost Dog, que también era muy buena, y ese es un poco el manto bajo el que has de colocarte para contemplar sin juzgar demasiado una película que juega a una cosa en sus dos primeros episodios para jugar a otra en el tercero sin que tú sepas muy bien porqué ese cambio y sí que me gustaría decir ya como punto final a este intento de crítica que no es una crítica porque no debemos olvidar nunca que es una película de Jim Jarmusch y, al menos yo, no estoy ni preparado, ni cualificado, ni creo que tengan ningún sentido realizar una crítica de una película de Jim Jarmusch.  

lunes, 4 de mayo de 2026

El origen de los Red Hot Chili Peppers: nuestro hermano Hillel


Me ponen nervioso los Red Hot Chli Peppers. Desde siempre, desde que vi por primera vez el vídeo del Give it away, aunque hayan tenido sus cosas buenas, la simple imagen del cantante o del bajista saltando y haciendo aspavientos como posesos en cualquier situación o tesitura musical o fuera de ella, me ha producido una inquietud que me impide acercarme a la banda sin algo de digamos miedo. La gente nerviosa, que agita mucho los brazos, que tiene propensión al alarde físico, me retrae. Flea y Kiedis y Kiedis y Flea. Y los Red Hot Chili Peppers en aquellos entonces, eran un poco eso. Me dejaron o me grabaron, no me acuerdo, hace dos mil años, una cinta en la que aparecía la versión del Fire de Jimi Hendrix. No sé qué disco era, veo ahora que es el Mother's Milk, no me dejó ninguna huella o no entendí aquella música. Recuerdo que era todo mucho, como ellos, mucho a la vez. Esa maquinaria se fue haciendo más convencional con el paso de los años y ya creo que a poca gente le importa si hay disco nuevo o no de los Red Hot Chili Peppers, más allá de saber si John Frusciante sigue tocando la guitarra con ellos o se ha vuelto a largar, o si el batería ha hecho otro docu sobre baterías. Así las cosas, parece que las cabezas pensantes de la banda, Flea y Anthony Kiedis, han decidido mirar atrás y rendirle homenaje póstumo, casi 40 años después de su muerte, a quien fuera primer guitarrista de la banda, Hillel Slovak, y músico fundacional de un estilo, el suyo, que sería replicado después tanto por la propia banda como por bandas similares. Ese funk, punk, rock de estadio, fraseado, desenfreno y la baladita para bajar un poco y tocarse el pechito así para que se sepa que tienes corazón. El homenaje es un documental en Netflix en el que Flea y Anthony Keidis se acuerdan de su amigo y de cómo su talento desmedido quedó anulado por el consumo de heroína, que se lo llevó por delante justo cuando la banda estaba empezando a ser descomunal. Se nos cuentan los orígenes de una banda que nace sino por casualidad, sí por un azar y por las ganas de hacer cosas de tres amigos que se conocen desde la infancia. Hillel Slovak es un chaval talentoso que toca la guitarra desde bien jovencito y que se enrola en diversos proyectos para los que cuenta con su amigo Flea, un chaval inadaptado y siempre con Kiedis pululando por allí. El día que invitan a cantar a Kiedis, nace una banda que terminará siendo el proyecto vencedor de una serie de pruebas que no terminan de cuajar. El documental cumple la función de ayudarte a comprender la génesis de una banda, los ensayos y errores, la búsqueda de algo propio, el siempre complicado encaje del éxito y también para comprender la personalidad de los miembros de una banda. El alocadísimo Flea parece ser el que más cabeza y sensibilidad tiene de la pareja dominante. Anthony Kiedis se toma el documental como un Anthony Kiedis conoció a Hillel Slovak y es Kiedis quien parece contarnos su historia antes que la de Slovak. Así, uno por una cosa, y otro por otra, la historia de Hillel Slovak está contada pero no nos cuentan el qué. Un qué que quizás no se sepa y no haya porqué contarlo, pero no entendemos, como muchas veces o casi siempre no entendemos porqué alguien decide caminar hacia el precipicio y no frenar nunca. Así, si las adicciones de Flea o de Kiedis quedan más o menos explicadas o argumentadas en cierta manera, de repente nos enteramos de que Slovak también se ponía y se pone muchísimo y no sabemos porqué esa tristeza o esa melancolía o esa negrura de espíritu. No nos la saben explicar, nadie se la preguntó, no vamos más allá y así se va relatando durante los minutos finales del documental un descenso a los infiernos sin explicación aparente y con la sensación de que Flea lo siente y de que Kiedis estaba entonces y ahora a lo suyo y que es él el que también quiere protagonizar el documental con 'su tema'. El final del documental lo protagoniza Frusciante, el guitarrista que sustituyó a Slovak y que también, virtuoso tremendo, estuvo a puntito de irse a la mierda por la adicción a la heroína. Pero eso será cuestión de otro documental. 

jueves, 30 de abril de 2026

La pregunta 7 - Richard Flanagan


3.000 entradas. Tres mil veces que me he dicho, venga, a escribir, a decir algo, a opinar sobre esto, a inventarte nosequé, a criticar tal o cual cosa, disco, libro, película, a ti mismo que lees. Tres mil veces. Tres mil cosas. Tres mil. Intenta recopilar tres mil cosas que hayas hecho. Y qué mejor motivo para consumar la tresmilésima vez que escribo en el blog que la crítica de un libro de aquellos que te recuerdan que tú, una vez, alguna vez, has querido hacer eso que tan bien hace este libro, La pregunta 7, contar una historia que va desde lo personal a algo universal y perderte en pequeñas anécdotas que desembocan en torrenciales actos de repercusión total y volver a lo tuyo y seguir y no tener claro porqué lo haces todo salvo una cosa, que es el hecho mismo de estar escribiendo. Este libro de Richard Flanagan llega a mí gracias a la lista de mejores libros de Rockdelux del año 2025 y lo compro en Navidad sin tener más criterio que este, ser el mejor libro del año pasado y mi voluntad de querer saber qué es lo mejor del año pasado, del año en el que cumplí 50 años. Querer saber por dónde va el mundo y qué es, a juicio de una publicación que ha guiado mis pasos de consumo cultural durante décadas ya, lo que ha sido 'lo mejor'. Y me encuentro con un libro entretenido, un libro profundo, un libro que encierra historias diversas que nos hablan de hacer el bien y crear el mal, de la magnificencia del pensamiento y la ciencia y la sabiduría y su aplicación práctica en el exterminio de seres humanos, del exterminio de seres humanos, del desprecio hacia el otro, de las consecuencias de los traumas personales en la creación artística, de la creación artística como referencia involuntaria para la masacre, las múltiples masacres, me repito. Encuentren un libro, una novela, un ensayo, un lo que sea, sumérjanse en él, que les anime a conectarse con personas, con personajes, con momentos, con vidas, con accidentes, con familiares, que les obligue a hacer memoria, que el padre del autor entre en comparaciones con el padre del lector, que todo se conecte y que cuando el metro llegue a la parada les sepa mal, les vaya mal, no quieran. La pregunta 7 nos habla de H.G. Wells, de las bombas atómicas, del exterminio de la población aborigen de Tasmania, la curiosísima historia de Leo Szilard, la no menos curiosa e interesante historia de Rebecca West, las historias de vigilantes de campos de prisioneros japoneses, la bomba atómica casi como un personaje más. Imaginen tener 3.000 veces el impulso de contar cosas. Igual tengo pocos amigos.  

martes, 28 de abril de 2026

Crónica del #PleGramenet de Abril. Falta un año.


Bueno pues ahora no sé. Porque claro, ahora que ya no tengo que parecer una cosa que no soy y que puedo hablar como a calzón quitado, la verdad es que no encuentro el tono con el que volver a escribir esto como lo escribía antes. Antes. Yo antes pero ahora. Ya me puedes llamar por mi nombre y no presentarme como 'futuro alcalde', llámame Toni. Eltoni. Una diferencia sustancial es que hemos vuelto con los problemas del aire acondicionado en la sala de plenos. Así que no es lo mismo sentarse aquí, que allí, que allá o maracuyá. No es lo mismo que te de el chorrazo de aire frío en la coronilla que estar asfixiado con la chaqueta encima sin solución de continuidad. No es lo mismo una lista electoral de un partido político que una coalición electoral. No es lo mismo una candidatura unitaria que una propuesta innegociable de que los votos irán a tu saca y a tu marca. No es lo mismo liderar que hablar con tu calcetín. Son cosas que no son iguales y que tendrán que ver con la primavera, con el invento de los plataneros, con miles de cosas, pero son cosas que no son. El pleno municipal de ayer tuvo muchos momentos porque se habló de muchas cosas y esas cosas tienen que ver con cosas que le interesan a usted, ciudadano. Efectivamente, hemos llegado a ese punto de la Revolución Francesa en el que todos somos ciudadanos y en el que el regidor del Partido Popular don Miguel Jurado Tejada de Badalona no quiere pronunciar mi santo nombre pese a ser el turras que lleva tres años pidiendo palabras en los plenos y tal. Pero le debo dar tanto repelús que prefiere ni nombrarme. Ciudadano del público. Vecino. Amigos del público un saludo por si nos estáis viendo por streaming. El caso es que ayer, por fin, se habló de mierdas. Y es que el Equipo de Gobierno ha decidido, dos mil años y dos mil mierdas después, aumentar las sanciones y endurecer lo que sería el control del cumplimiento de las ordenanzas de civismo. Naturalmente, para tomar esta decisión, han sido decisivas mis publicaciones de mierdas, de hermosas mierdas de perro, diseminadas graciosamente por las calles de mi Santa Coloma de mi alma mía y de mi vida entera. Sin estas publicaciones, nada de esto tendría lugar. El pueblo, la gente, pide dureza y castigo para quien se comporta incívicamente en la ciudad, eso es así. Pero debemos mirarnos en un espejo y decir, ¿soy yo un líder del caldo social? Me temo que no. En el debate, las aportaciones de la extrema derecha que ayer por cierto, en un lapsus que quedó un poco ahí flotando pero que no se me escapó, reconoció que son la extrema derecha porque en Europa si la gente nos vota será por algo, las aportaciones se concentraron en los carteles de la Comissió Antifeixista que, insisto, ha hecho unas camisetas muy chulas que deberían ser de consumo antifascista obligatorio este verano. Los de la extrema derecha ayer se mostraron rotundos en sus argumentos cada vez más desnortados y cuñadescos, con los clásicos 'me para la gente por la calle' o 'el otro día' o 'en mi trabajo'. Cuentos y leyendas. Datos según el vecino que ayer habló por boca de Acción Voxinal. Historias de terror. Ritos y tradiciones. Algo pasó para que ayer el rostro calmado de nuestra alcaldesa estuviera permanentemente en tensión durante todo el pleno. Detalles que parecían olvidados volvieron a manifestarse y el rictus de cierta hartura y me habéis puesto ya a mil, volvió a darse en esa Sala de Plenos que ahora da frío y ahora da calor. El informe de la Defender. La defensora de la ciudadanía leyó su informe y dio sus datos y todos apreciamos su trabajo y su buen hacer, su excelente hacer y estar y el de su equipo, y tanto fue así que incluso su defensa y ponderación de la regulación extraordinaria de personas migrantes fue tan excelente que nosotros no tuvimos más remedio que romper esta carta y ni tutelas ni tutías y remitirnos a su verbo para defender, asimismo, nosotros, la regulación extraordinaria de personas migrantes. La líder, la Pepa, la Defender, siempre en su sitio y siempre exquisita. Pero nunca meliflua. Ser melifluo es mal. Hay que valer para ser melifluo. En definitiva que la Pepa bien, pero esta vez y ya pasó el año pasado bien sin esa tensión de que podía desatarse un infierno con sus palabras. No. Lo de la regularización de migrantes de Vox, pues como siempre, les salió el tiro por la culata. Perdón que no fue de Vox, que fue del PP para ponerle en bandeja el tiro a Vox. Lo del PP es de estudio. De ser un partido que pensó la legislatura para estar a la sombra y cobijo del PSC, para ir arañando votito conservador sin hacer ruido y sin señalarse a entregarse a los mensajes más lokis de la extrema derecha porque les ha entrado el terror. Así que se lanzan a una moción contra la regularización desde un punto de vista de los recursos empleados y queda todo como venga va y Vox va con todo y su asociación phantom remata y entonces uno acaba aplaudiendo a la Barbara Ferrer, oiga. Es que es todo para no creérselo de verdad. Y así como quien no quiere la cosa la cosa finalizó con uno de aquellos zascas que retumban por todo el recinto ferial y que dejan en suspenso el ambiente, el aire, la vida, los destos más profundos y no sé qué pasó después del zasca brutal que no relataré porque está ahí y se puede ver y ya sé que la política no son zascas, pero la política no son tantas cosas que nos dicen que son que todo lo demás ya quedó como en un zumbido como el que dicen que te entra cuando detonan un explosivo cerca de ti y estás ahí como atontolinado durante un buen rato. Y eso, que no os lieis y votad Rosa Perea de Comuns. Falta un año, pero parece que todo vaya a ser mañana. 

lunes, 27 de abril de 2026

Viejos cuentos centroeuropeos


Fue un acto absolutamente involuntario. Vi un perro caminando solo por la calle y de manera instintiva lo llamé. No sabía su nombre, claro, así que simplemente le llamé la atención de la manera en la que se llama la atención a los perros. No era un perro pequeño, no era un perro joven, era un perro que debía tener dueño pero que andaba suelto. Nunca he tenido ningún tipo de cariño hacia los perros. Aquel día estaba contento, yo, era feliz por algo que he olvidado y sentía una suerte de comunión con el mundo que me llevaba a tomar decisiones irreflexivas, creyendo que el universo se encargaría de acompañarme para seguir siendo feliz. El perro vino hacia mí, dejé que me lamiera las manos, dejé que me lamiera incluso la cara y le invité a acompañarme durante un tramo de mi paseo. Yo no calculé entonces qué edad podría tener el perro. Yo no calculé nada. El paseo se transformó en convivencia y Augustus y yo compartimos el camino de nuestra vida durante diez años. Ahora que ya se ha ido, me ha quedado un vacío que me cuesta imaginar cómo voy a rellenar. Otro perro, dirían y diréis todos. Que salga a la calle y que pruebe a ver si una nueva conjunción cósmica trae a mi vida a un nuevo animal con el que convivir. Pero es que no puedo. Porque siento que alguien o algo me está llamando. Disculpad. 

viernes, 24 de abril de 2026

Crónica de Sant Jordi en Santa Coloma. Pulserita eta Kakaolat


A ver una cosa. Imagínate que tienes un grupo de amigas y que tienes 16 años, por ejemplo, aunque bien pudiera ser que primero tuvieras 16 años y luego un grupo de amigas. Imagínate que, además, eres afrodescendiente. Imagínate que tu grupo de amigas se vuelve loco porque están delante de la paradita de Vox en la Plaça de la Vila durante el día de Sant Jordi y están absolutamente enfervorizadas mirando las pulseritas sin saber qué pone en las pulseritas con la bandera nacional y que sale alguien de la caseta o paradita y les dice que en la pulserita pone 'nuestras tradiciones'. Imagínate que tu grupo de amigas no te está mirando a la cara porque tu cara es de no saber qué coño pasa con tu grupo de amigas. Imagínate que toda esa gente desconoce lo de la 'prioridad nacional' que acaban de aprobar en Extremadura y que tanto tú como buena parte de tus amigas como la familia de tus amigas y la tuya, como la de todos esos chavales que corren como locos detrás de una pulserita se van a ver afectados por eso de la 'prioridad nacional' y tú lo estás viendo y no dejas de preocuparte y parece que solo te preocupas tú porque bueno, ya crecerán. Imagínate ahora por un momento que te toca estar durante diez horas junto a la paradita de Vox en el día de Sant Jordi en la Plaça de la Vila en Santa Coloma de Gramenet. Todo lo que ocurre a tu alrededor está condicionado porque tienes al lado a esa paradita de Vox, y esa gente de Vox allí metida dentro y esa especie de busto de un samurai que tienen en la mesita y esos libros con la conquista de América y ese puñado de pulseritas que los chavales se disputan en poseer, pulseritas con la bandera de España, España, España. Pero eso no es todo porque al lado de esa paradita de Vox, hay otra paradita más pequeña porque la carpa del PP es más pequeña, en la que hay Cacaolats y Donuts. No preguntes por libros o por rosas y no sé si por pulseritas. Es que vi a una chica con una pulserita del PP y me pareció hasta medio bien. En la caseta del PP había cacaolats y donuts. Y ante un Cacaolat y un Donut de la marca Donut auténtico, claro, los principios y las convicciones se nos van y allá que iba la chavalada a por pulseritas y a por Cacaolats y a por Donuts. Y los de Vox creo que están ahí únicamente para ese mercado, como si les interesara únicamente ese pueblo de Santa Coloma, juvenil y despreocupado, que va a la paradita a buscar esa pulsera que algunos celebran poseer como si hubieran marcado el gol de Iniesta. Porque en cuanto el público se vuelve adulto, en cuanto la cosa se pone un poco más seria, la paradita se desmonta y para casa. Y cuando el PP ve que su adlátere no está, se siente vacío, solo, desprotegido, sin nadie con quien conversar y en un plis, se han largado también. Esto es un día entero en la plaça de la Vila de Santa Coloma de Gramenet. Fiesta de los libros y de las Rosas, la plaça de la Vila atestada de gente y gente desfilando todo el día y conversaciones varias sobre el qué y el cómo con un tema fundamental, crucial, un tema que ahora mismo está en boca de toda la izquierda colomense. Molina ¿te has puesto crema para el sol? Porque el 23 de Abril es el día en el que el Molina se quema la cara y me quemo en la noche y me quemo en la plaza. El resto de conversaciones fluctúan entre diversos aspectos de nuestra realidad como por ejemplo 'vaya mierda todo el día con esos al lado', o bien 'otra vez os han puesto a esos al lado'. Pero no somos nosotros, es la realidad de los votos, la fiesta de la democracia la que, por orden de llegada, nos indica cual es nuestro lugar, excepto a la Cup, a la que se les exime de contaminarse con otros humanos y se les concede estar allá junto a las fuentes rodeados de seres a los que reconocen como iguales. Nosotros, como primera línea contra el fascismo, estamos ahí. Al otro lado tenemos a Junts, cuya candidata se comporta como cualquier persona civilizada y nos da la mano y conversa y se presenta. Al menos no se hace fotos con nosotros como en Carnaval. Pero era por desconocimiento mutuo. Y bueno, más conversaciones y un calor que no es tal calor, porque en la sombra hace frío y una especie de resequedad en la garganta que yo achaco a que hablo mucho y que me pregunta cualquier cosa, por la unidad de las izquierdas colomenses, y me lanzo a contar una tesis carcajeante y resulta que no, que no es que hable mucho, es que los plátanos, los famosos platans de carretera, están en todo su esplendor y desprenden sea polen o lo que desprendan y estamos todos entre llorosos y con la garganta al límite. Ah, vale. Otra cosa, va de camisetas. La Comissió Antifeixista 27G ha hecho camisetas y las vendemos a precio colegui, 12 pavetes. Se venden como churros, lo que te levanta la moral ante la apoteosis de la pulserita eta kakaolat. Caminando entre las casetas y las paraditas me encuentro con la paradita de la Casa de Andalucía y distraídamente me doy cuenta de que llevan unas camisetas chulísimas con el logo de la Casa de Andalucía con la verdiblanca y senyera y distraídamente apunto que qué camisetas tan chulas y me dice el presidente de la misma que ahora mismo te regalo una y que me la lleva a donde esté y le digo que estamos al lado de Vox, que no tiene pérdida y pasa el día y no llega mi camiseta y me quedo con una frustración sincera, de verdad, como si no supiera que me iban a regalar un libro guapísimo y no hubiera visto a mi Martí y no hubiera hablado con tantísima gente que pensé que era yo y no la naturaleza y qué bien me lo paso yo en Sant Jordi y que orgulloso estoy de mis compañeras de Comuns que se ponen a hacer las cosas y las hacen con una alegría y una dedicación que no puedo más. Pero que mi camiseta la quiero.