Civilización o Barbarie
viernes, 30 de octubre de 2026
El Castillo - Isabel Peña y Eduardo Villanueva
El gancho para ver la serie es que es de la misma factoría, salvo la dirección, que hizo Antidisturbios. Podrías simpatizar más o menos con el mensaje que trasladaba Antidisturbios si es que necesitabas algún mensaje o es que le tienes alergia a la poli y ya por eso todo mal, pero no podías negar que Antidisturbios era buena, muy buena. El tono de las interpretaciones, una naturalidad tan difícil de conseguir en las producciones españolas, estaba tan bien conseguido que si te dicen que detrás de El Castillo están los mismos, quieres ver a ver qué pasa. Y pasa. El Castillo es una serie dura. Y una serie que te golpea, claro. Es decir, los que nos hemos movido estos años en la batalla campal que supone el abolicionismo y cómo mantener posiciones diferentes a esto ha supuesto un resquebrajamiento tanto de la izquierda como del mismo feminismo, vemos esta serie con todas las precauciones y con la sensación de que algo se nos va a remover por dentro. Y lo hace. La serie nos cuenta, nos relata, a partir de un caso individual, el de una chica colombiana que llega a España (y aquí me encallo porque no sé si poner que viene para trabajar o para ejercer la prostitución) y va a parar a un club de La Mancha regido con mano férrea por un proxeneta llamado Manuel Muñoz. Interpretado por Raúl Arévalo, este personaje abyecto, funesto, desagradable y asqueroso, marca todo el devenir de la serie y su forma de actuar, de planificar, de pensar y de guiar la historia, tan primaria, tan simple, tan brutal, se convierte en un generador de malestar constante. El resto de proxenetas, de propietarios de clubs, de empresarios como les gusta llamarse, son una mezcla de patibularios, garrulos, petimetres, cabrones sin escrúpulos, que tratan a las personas como ganado, como esclavas y que por el negocio y para el negocio, exprimen y destrozan vidas sin cuidado. La mami, la Yoli, interpretada por Angela Boix, da escalofríos. Su marido, un garrulo, es infame. Detalle de contar con el actor que hacía de sargento o caporal o vete a saber de Antidisturbios, David Lorente, haciendo aquí un breve papel de abogado, es decir, saben que la gente iba a buscar su cara y su forma de decir, porque transmiten eso que buscas, que te l o creas. Al final de cada episodio, brutal, durísimo, hay unas sencillas explicaciones que nos cuentan que eso que parece sórdido y oscuro, que parece oculto y que está en un rinconcito de nuestra sociedad, en realidad es la fuente de dinero más importante después del narcotráfico. Y se nutre de pobres, de pobres muchachas de cualquier parte del mundo, pobres de pobreza, que son carne de cañón para que estos desalmados hagan dinero, mucho dinero, a partir de los vicios de una sociedad donde follar y dominar a la vez, es religión. Contra este negocio insano, hay otro mundo que no es menos sórdido, menos oscuro, el de la policía encargada de intentar parar el viento con una mano. Una policía que no se toma en serio el delito, que no pone medios, que en el mejor de los casos está a favor incluso del malo. Y cuando de verdad se pone, cuando parece que entra en faena, no tiene ni los medios, ni funcionan los engranajes para que esta maquinaria atroz pueda ser detenida. Cada dato que aparece al final del episodio nos enseña que la tarea de detener ese negocio brutal que es el de la trata de personas, el tráfico de personas, la explotación de personas, parece nada al conocer los datos impresionantes de negocio. Una serie bien hecha, que no es poco, con un mensaje terrible, con un final amargo.
martes, 27 de octubre de 2026
Karpov
Las piezas. Me estoy fijando ahora en las piezas. No sé cuántas partidas llevaré encima pero ahora mismo me he quedado como en blanco y de repente me ha venido a la cabeza una idea un poco rara sobre las piezas y las formas de las piezas y las piezas que están en el tablero y el lugar que ocupan y me he despistado y ahora estoy pensando en que el ajedrez es un juego o un deporte, no me quiero entretener en este asunto ahora que no viene a cuento aunque sea un debate longevo y que no voy a resolver ahora aunque tenga mi opinión, pero estoy pensando en una idea, la idea de la pieza, la pieza que no tiene nada, que no es nada, que en realidad no deja de ser una pieza, una pieza que simplemente es en tanto que yo decido qué movimientos debe realizar según unas normas que hemos establecido previamente. Cada pieza es de una manera y cada pieza está limitada a llevar a cabo los movimientos que hemos convenido. Y yo soy quien decide qué hace, pero tampoco puedo hacer con la pieza lo que quiera, debe hacer lo que yo quiera según el objetivo del juego, que no es otro que ganar la partida, pero en esta ocasión, el blancazo que me ha dado y que no me había dado nunca y que igual tiene que ver con que me estoy haciendo mayor y pierdo eso que llaman espíritu competitivo, pero me he preguntado si yo ahora podría hacer con la pieza lo que yo quisiera y que, con la complacencia de mi rival, de mi contrincante, los dos rompiésemos con el sentido del juego, con los movimientos establecidos y con las limitaciones de la forma y del espacio. Yo que sé. Que igual no tengo ganas de jugar. Bueno, me toca.
miércoles, 21 de octubre de 2026
Lenin planifica
Y una vez que nos presentamos todos empecé a decirles que si tenían tantos tractores y estas cosechadoras y en el pueblo eran nosecuantos y recogían tantas toneladas, esas toneladas se repartían luego entre la gente del pueblo, una parte se destinaba al intercambio y otra directamente al comercio para recoger fondos con los que sufragar la compra de más maquinaria o bien para invertirla en elementos que hicieran más cómodo el trabajo y que podrían probar con diversificar de una manera controlada los diversos elementos de producción y que el pensamiento no estaba únicamente en que nos hiciéramos todos ricos sino que, en definitiva, del trabajo que teníamos pudiéramos tener una cosa estructurada y pensada, que no fuéramos a lo loco o que nos pensáramos que ahora íbamos a vivir un poco de la rifa, sino que al fin y al cabo teníamos en la cabeza que estábamos en un momento en el que de lo que se trataba no era de ponerle una pistola en el pecho a nadie sino que entre todos llegar a un sistema de producción pensado sobre todo para que todos estuviéramos contentos, felices, que era un poco de lo que se trataba al final, de llegar a un estado de cosas donde el trabajo no fuera una condena sino que nos sirviera para vivir con dignidad en todos los sentidos. Y entonces uno se levanta y me dice que llevaban tiempo cantando lo de que la tierra será un paraíso que dónde estaba el paraíso. Y les dije entonces que me iba y que ya volvería en otro momento.
domingo, 18 de octubre de 2026
Instrucción de Novicias - Ana Garriga y Carmen Urbita
Hay momentos que te cambian la vida. La última gala de los Premios Féroz. De repente, salen dos chicas hablando sobre monjas del siglo XVII y uno, uno como yo, un señor cincuentón, necesita saber quiénes son, porqué están ahí. Lo descubre y se convierte en seguidor impenitente del podcast Las Hijas de Felipe, en el que con una manera de contar que combina lo docto, lo erudito, con lo superficial y lo íntimo, enlazan historias de vida de mujeres consagradas a la vida recogida y las convierten en modelos de conducta y de planteamiento ante cualesquiera problema que te surja en este mundo de Dios. Uno ya entiende que Ana Garriga y Carmen Urbita no le están hablando a uno como yo, pero no puede evitar quedarse absorto escuchando historias de la historia y las reacciones que causaron en sus antagonistas, esos confesores, eclesiásticos, doctores, etc., que se encargaban de resituar los experimentos y experiencias de esas mujeres al mundo heteropatriarcal. Así que cuando sabes que existe un libro, que ellas mismas no dejan de promocionar con bastante gracia, quieres leerlo. Y el libro da lo que promete. Historias y vidas de monjas y santas que sirven como referente para dos chicas que estudian un lo que sea que estudien en Providence y que terminan haciendo de su objeto de estudio una auténtica fórmula para guiarse en el mundo contemporáneo. Efectivamente, todo lo que te pasa a ti ya le pasó a una monja del siglo XVI o XVII, y este libro se dedica a pasearnos por diversos aspectos de un siglo XXI dominado por los aparatos móviles y las redes sociales para el que podemos encontrar respuesta en cómo afrontaron sus cuitas o cómo fueron devoradas por diferentes ansias y objetivos de santidad inalcanzables. De Santa Teresa de Jesús, a Sor Juana Inés de la Cruz, a tantas y tantas monjas que aparecen en estas páginas, nos encontramos con fórmulas para atender a las pocas ganas de trabajar, al espíritu comercial, a la amistad a prueba de bombas, al amor y la pasión, a la fama, al cuidado físico, en definitiva, a la vida. Olvidar así los libros de autoayuda y, a partir de ahora, echar la vista atrás para encontrar ejemplo en esas santas que ya pasaron por algo que tú estás afrontando con más o menos arte. Sí, este libro no es para mí, pero yo lo he disfrutado mil.
martes, 13 de octubre de 2026
It's the Final Countdown
Yo no soy más que un humilde licenciado en periodismo que a duras penas intenta aportar lo poco que tiene al buen funcionamiento de mi organización, pero hay algunas pistas. Hace tres años y pico, en la campaña de las generales del 23, Gabriel Rufián creyó oportuno dedicar buena parte de su campaña a gritar en los mítines Viva Irene Montero, creyendo que eso dañaba a la candidatura de Sumar y asumiendo que esos seguidores y seguidoras de Montero, Iglesias, etc., iban a darle su voto. La estrategia no sé si le salió bien o mal, ERC no quedó ni segunda, que segundos quedamos nosotros con Aina Vidal. Sea como sea, cuando Gabriel Rufián comenzó con el método, la ciencia, nos matarán a todos, contar, yo solo digo y los actos con Emilio Delgado porque parecía que había mal rollo, Irene Montero porque lee lo que he dicho antes y Mónica Oltra porque a ver si jugando consigo que Compromís también se disloque, algunos ya dijimos que esto era una mierda como un pan y que Rufián lo único que buscaba era JODERNOS. Ya sé que copio el estilo de otros, pero mi nombre es Antonio Molina y soy de Comuns. JODERNOS. VIVOS. Bien, hemos estado especulando y calculando y mirando porcentajes y mirando números y popularidades y tuitazos y temblando cada vez que salía diciendo método, ciencia, cálculo. Incluso, hace unos días, apareció en un Salvados que no tuve el gusto de ver diciendo que: por ejemplo, que Podemos no se presente en Catalunya y yo voy a hacer mítines con Irene Montero en Madrid. Lo dijo. Pero hasta el último día hemos estado ofreciendo el liderazgo del movimiento a alguien que milita en un partido y que es un producto credo por ese partido para JODERNOS. VIVOS. Lo hizo en el 23 con las municipales, lo hicieron en las Generales y como ya ha apuntado algún analista político que le ha estado dando las llaves del invento y ahora descubre el trampantojo muy enervado, de lo que va todo esto es de que en Catalunya ERC pueda competir con el PSC eliminando ese escollo que es el mundo de Comuns. Lo hicieron con Comunistes, lo hacen con gente que se quiere dejar engañar. Y es que en este año que celebramos 90 años de la fundación del PSUC, es necesario recordar que ERC tiene todavía más años que nosotros y que es un partido y que esas cosas de separarse, dividirse, escisionarse, trabajar para otros, las hacen y las han hecho, pero desde hace unos años tienen un plan: limpiar el escenario de elementos que les impidan 'ampliar la base', pudiendo ser comunistas, podemitas, bolcheviques, revolucionarios, liberales, pequeño burgueses, indepes, nacionalistas, nosécomosellamaesodequenocabemostantagenteenCatalunyaytieneunombremuyfeo, puede ser todo. Y a eso se dedican. Es un plan y es el suyo. El problema es cuando esta estrategia, que se ve desde el mismísimo Tibidabo (digo mucho esto del Tibidabo porque lo decían los currelas que jugaban al ajedrez en el Casti y los Castis también, se ve lo que me vas a hacer desde el Tibidabo, calorrito), pues eso, que viéndolo, no hayamos sabido o no hayamos podido hacer otra cosa que, hasta el último día, estar ahí pendientes de que el personaje más querido para ir de cañas, dejase de lado su organización para venirse con nosotros a plantarle cara al fascismo. Un fascismo que todos asumen ya que va a gobernar y para lo que hay que prepararse es para la resistencia y la acumulación de fuerzas ante lo que va a venir. Ese debate, qué tiene que pasar y con qué discurso nos tenemos que presentar pareciera que ya se resuelve si Podemos y ERC deciden presentarse en comandita y con el discurso de que con el PSOE no se va a ningún lado y que no te fíes del PSOE y que el PSOE. ¿Y gobernar? Yo soy de los que creo que gobernar, ahora mismo, no está nada mal. Para todo. Para legislar, para intentar garantizar derechos, para que no te ostien por la calle por ser rojo o maricón o del Betis, para garantizar subvenciones a tu cooperativa, para garantizar recursos para la escuela de mi niño chico, para muchas cosas que supongo que tenemos en la cabeza. Esperar a que pase todo para que, una vez que nos demos la ostia, nos dediquemos a un rally de fines de semana de manifestaciónn, concentración, acampada, fracaso, podcast, zasca de 30 segundos, Rufián estalla contra el ministro de vox, etc., me mola entre nada y cero. Gobernar en un sistema ultracapitalista es como escupir en el mar, pero escupir tiene un función fisiológica, pues eso. Creo que estoy escribiendo más de lo que me puedo permitir, pero eran muchos días y he visto esa foto de Gabriel Rufián super contento después de cómo ha ido la cosa y me he dicho, joder, tendrás que publicar alguna mierda. Lo que sea. Y ya está. Ý no será porque no lo he escrito veces.
miércoles, 7 de octubre de 2026
Bugonia - Yorgos Lanthimos
Uno de los riesgos que tienes como creador cuando has definido tu carrera como una constante provocación tanto en la manera de relatar como en las soluciones que propones a los problemas planteados, es que en algún momento esa originalidad que te caracterizó se convierta o bien en una parodia o en algo que ya termina por ser consabido y lo peor, en experimentos fallidos. Yorgos Lanthimos es un director griego que ha tenido una carrera cinematográfica marcada por la voluntad de provocar en el espectador un debate sobre yo que sé, amigo, yo que sé, sus películas son desasosegantes, violentas, grotescas, extrañas. Y eso es un riesgo, como digo, ya que puede ser que haya alguna película en la que digas, ay, aquí ya patinas o ay, esto ya no me hace gracia. Decir que Lanthimos alcanzó el éxito masivo y el reconocimiento con La Favorita y que lo consolidó con Pobres Criaturas, no parece exagerado. El éxito masivo es una cosa que te obliga a mantener un nivel o bien a adaptar tu nivel a un paladar menos exigente. Yo que sé. El caso es que después de esas dos películas el reto era mayúsculo, siempre lo es. De tal manera que las películas posteriores generan una expectación que ya no se responde con lo que viste, vienen las decepciones, vienen las incomprensiones, pero eso a Lanthimos parece que se la sopla bastante. Así, repitiendo elenco protagónico, en Bugonia nos propone otra historia que no tiene pies ni cabeza, pero que pudiera tenerlo, y lo vamos a dejar ahí. En un mundo como este, en el que las respuestas las tienes martilleando en tu cabeza a través de gente que te dice que 'yo no te digo que sea la verdad pero opino que los extraterrestres existen', la historia aquí es tan verosímil que da miedo. Da tanto miedo que incluso en un final estratoscópicolépticofantastimbulámbértico dices, pues a lo mejor. Y por eso hay que querer a Lanthimos.
sábado, 3 de octubre de 2026
Backrooms - Kane Parsons
El mundo moderno, la sociedad occidental al menos, se ha convertido en un lugar complicado de entender. Múltiples factores, la tecnología, la incomprensión, lo difícil que es todo, el absurdo de las redes sociales, la comunicación constante, la fantasía de que nuestra opinión vale, lo desconocido que tenemos en la acera de delante, el contacto con el otro, la violencia oculta y la violencia visible, el individualismo, las ganas de saberlo todo y la pretensión de desconectarnos. No sé, podría estar toda la tarde diciendo cosas. Podría estar toda la vida poniendo ejemplos del porqué este tiempo y este lugar son un misterio, un horror, una mierda como un pan de pagés de grande. ¿Alguien se acuerda de Charlie Kaufman? Charlie Kaufman fue un guionista y director de cine que se caracterizó por coger nuestro cerebrito de personas intelectuales que nos creemos que sabemos de las cosas, coger nuestro cerebrito digo, cogerlo así, saltar encima de él de manera repetida, concienzuda, y licuarlo hasta dejarlo en la nada. ¿Alguien se acuerda de películas como Sinecdoque o la más reciente Estoy pensando en dejarlo? Esa manera de contar cosas, una historia, en la que lo lineal deja de tener importancia y lo que cuenta es otra cosa que ahora, ya a mis 51 años, se me ha olvidado absolutamente lo que era y lo que yo creía que contaba o significaba. Eso para lo que el cerebro de un intelectual de izquierdas cree estar preparado cuando tiene veintitantos o treinta y tantos y que te esfuerzas en interpretar y dar sentido. Lo he entendido, me siento satisfecho. Eso ya pasó. Backrooms dicen que se basa en una serie web del propio director Kane Parsons. Intentaré explicarlo. Un tipo trabaja en una tienda de muebles a la que no va nadie. Va a la psicóloga. Su mujer le echó de casa. Todo esto puede parecer trascendental o importante. El caso es que descubre en el sótano de su tienda de muebles una puerta a otra dimensión que le conduce a una suerte de recinto vacío lleno de pasillos y salas y pasillos y salas y objetos diversos. Y yo creo que ya he contado suficiente porque esto es más o menos lo que hay que contar de esta película y de esta historia y yo ahora estoy un poco más tranquilo, casi dos horas o tres después de acabar de ver la película, pero cuando ha terminado, en caliente, he pensado que los americanos tienen merecido todo lo que les pase. Y ahora pienso en Charlie Kaufman viendo esta película y pensando 'como coja el ordenador y lo encienda, verás'.
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