Civilización o Barbarie
martes, 28 de abril de 2026
Crónica del #PleGramenet de Abril. Falta un año.
Bueno pues ahora no sé. Porque claro, ahora que ya no tengo que parecer una cosa que no soy y que puedo hablar como a calzón quitado, la verdad es que no encuentro el tono con el que volver a escribir esto como lo escribía antes. Antes. Yo antes pero ahora. Ya me puedes llamar por mi nombre y no presentarme como 'futuro alcalde', llámame Toni. Eltoni. Una diferencia sustancial es que hemos vuelto con los problemas del aire acondicionado en la sala de plenos. Así que no es lo mismo sentarse aquí, que allí, que allá o maracuyá. No es lo mismo que te de el chorrazo de aire frío en la coronilla que estar asfixiado con la chaqueta encima sin solución de continuidad. No es lo mismo una lista electoral de un partido político que una coalición electoral. No es lo mismo una candidatura unitaria que una propuesta innegociable de que los votos irán a tu saca y a tu marca. No es lo mismo liderar que hablar con tu calcetín. Son cosas que no son iguales y que tendrán que ver con la primavera, con el invento de los plataneros, con miles de cosas, pero son cosas que no son. El pleno municipal de ayer tuvo muchos momentos porque se habló de muchas cosas y esas cosas tienen que ver con cosas que le interesan a usted, ciudadano. Efectivamente, hemos llegado a ese punto de la Revolución Francesa en el que todos somos ciudadanos y en el que el regidor del Partido Popular don Miguel Jurado Tejada de Badalona no quiere pronunciar mi santo nombre pese a ser el turras que lleva tres años pidiendo palabras en los plenos y tal. Pero le debo dar tanto repelús que prefiere ni nombrarme. Ciudadano del público. Vecino. Amigos del público un saludo por si nos estáis viendo por streaming. El caso es que ayer, por fin, se habló de mierdas. Y es que el Equipo de Gobierno ha decidido, dos mil años y dos mil mierdas después, aumentar las sanciones y endurecer lo que sería el control del cumplimiento de las ordenanzas de civismo. Naturalmente, para tomar esta decisión, han sido decisivas mis publicaciones de mierdas, de hermosas mierdas de perro, diseminadas graciosamente por las calles de mi Santa Coloma de mi alma mía y de mi vida entera. Sin estas publicaciones, nada de esto tendría lugar. El pueblo, la gente, pide dureza y castigo para quien se comporta incívicamente en la ciudad, eso es así. Pero debemos mirarnos en un espejo y decir, ¿soy yo un líder del caldo social? Me temo que no. En el debate, las aportaciones de la extrema derecha que ayer por cierto, en un lapsus que quedó un poco ahí flotando pero que no se me escapó, reconoció que son la extrema derecha porque en Europa si la gente nos vota será por algo, las aportaciones se concentraron en los carteles de la Comissió Antifeixista que, insisto, ha hecho unas camisetas muy chulas que deberían ser de consumo antifascista obligatorio este verano. Los de la extrema derecha ayer se mostraron rotundos en sus argumentos cada vez más desnortados y cuñadescos, con los clásicos 'me para la gente por la calle' o 'el otro día' o 'en mi trabajo'. Cuentos y leyendas. Datos según el vecino que ayer habló por boca de Acción Voxinal. Historias de terror. Ritos y tradiciones. Algo pasó para que ayer el rostro calmado de nuestra alcaldesa estuviera permanentemente en tensión durante todo el pleno. Detalles que parecían olvidados volvieron a manifestarse y el rictus de cierta hartura y me habéis puesto ya a mil, volvió a darse en esa Sala de Plenos que ahora da frío y ahora da calor. El informe de la Defender. La defensora de la ciudadanía leyó su informe y dio sus datos y todos apreciamos su trabajo y su buen hacer, su excelente hacer y estar y el de su equipo, y tanto fue así que incluso su defensa y ponderación de la regulación extraordinaria de personas migrantes fue tan excelente que nosotros no tuvimos más remedio que romper esta carta y ni tutelas ni tutías y remitirnos a su verbo para defender, asimismo, nosotros, la regulación extraordinaria de personas migrantes. La líder, la Pepa, la Defender, siempre en su sitio y siempre exquisita. Pero nunca meliflua. Ser melifluo es mal. Hay que valer para ser melifluo. En definitiva que la Pepa bien, pero esta vez y ya pasó el año pasado bien sin esa tensión de que podía desatarse un infierno con sus palabras. No. Lo de la regularización de migrantes de Vox, pues como siempre, les salió el tiro por la culata. Perdón que no fue de Vox, que fue del PP para ponerle en bandeja el tiro a Vox. Lo del PP es de estudio. De ser un partido que pensó la legislatura para estar a la sombra y cobijo del PSC, para ir arañando votito conservador sin hacer ruido y sin señalarse a entregarse a los mensajes más lokis de la extrema derecha porque les ha entrado el terror. Así que se lanzan a una moción contra la regularización desde un punto de vista de los recursos empleados y queda todo como venga va y Vox va con todo y su asociación phantom remata y entonces uno acaba aplaudiendo a la Barbara Ferrer, oiga. Es que es todo para no creérselo de verdad. Y así como quien no quiere la cosa la cosa finalizó con uno de aquellos zascas que retumban por todo el recinto ferial y que dejan en suspenso el ambiente, el aire, la vida, los destos más profundos y no sé qué pasó después del zasca brutal que no relataré porque está ahí y se puede ver y ya sé que la política no son zascas, pero la política no son tantas cosas que nos dicen que son que todo lo demás ya quedó como en un zumbido como el que dicen que te entra cuando detonan un explosivo cerca de ti y estás ahí como atontolinado durante un buen rato. Y eso, que no os lieis y votad Rosa Perea de Comuns. Falta un año, pero parece que todo vaya a ser mañana.
lunes, 27 de abril de 2026
Viejos cuentos centroeuropeos
Fue un acto absolutamente involuntario. Vi un perro caminando solo por la calle y de manera instintiva lo llamé. No sabía su nombre, claro, así que simplemente le llamé la atención de la manera en la que se llama la atención a los perros. No era un perro pequeño, no era un perro joven, era un perro que debía tener dueño pero que andaba suelto. Nunca he tenido ningún tipo de cariño hacia los perros. Aquel día estaba contento, yo, era feliz por algo que he olvidado y sentía una suerte de comunión con el mundo que me llevaba a tomar decisiones irreflexivas, creyendo que el universo se encargaría de acompañarme para seguir siendo feliz. El perro vino hacia mí, dejé que me lamiera las manos, dejé que me lamiera incluso la cara y le invité a acompañarme durante un tramo de mi paseo. Yo no calculé entonces qué edad podría tener el perro. Yo no calculé nada. El paseo se transformó en convivencia y Augustus y yo compartimos el camino de nuestra vida durante diez años. Ahora que ya se ha ido, me ha quedado un vacío que me cuesta imaginar cómo voy a rellenar. Otro perro, dirían y diréis todos. Que salga a la calle y que pruebe a ver si una nueva conjunción cósmica trae a mi vida a un nuevo animal con el que convivir. Pero es que no puedo. Porque siento que alguien o algo me está llamando. Disculpad.
viernes, 24 de abril de 2026
Crónica de Sant Jordi en Santa Coloma. Pulserita eta Kakaolat
A ver una cosa. Imagínate que tienes un grupo de amigas y que tienes 16 años, por ejemplo, aunque bien pudiera ser que primero tuvieras 16 años y luego un grupo de amigas. Imagínate que, además, eres afrodescendiente. Imagínate que tu grupo de amigas se vuelve loco porque están delante de la paradita de Vox en la Plaça de la Vila durante el día de Sant Jordi y están absolutamente enfervorizadas mirando las pulseritas sin saber qué pone en las pulseritas con la bandera nacional y que sale alguien de la caseta o paradita y les dice que en la pulserita pone 'nuestras tradiciones'. Imagínate que tu grupo de amigas no te está mirando a la cara porque tu cara es de no saber qué coño pasa con tu grupo de amigas. Imagínate que toda esa gente desconoce lo de la 'prioridad nacional' que acaban de aprobar en Extremadura y que tanto tú como buena parte de tus amigas como la familia de tus amigas y la tuya, como la de todos esos chavales que corren como locos detrás de una pulserita se van a ver afectados por eso de la 'prioridad nacional' y tú lo estás viendo y no dejas de preocuparte y parece que solo te preocupas tú porque bueno, ya crecerán. Imagínate ahora por un momento que te toca estar durante diez horas junto a la paradita de Vox en el día de Sant Jordi en la Plaça de la Vila en Santa Coloma de Gramenet. Todo lo que ocurre a tu alrededor está condicionado porque tienes al lado a esa paradita de Vox, y esa gente de Vox allí metida dentro y esa especie de busto de un samurai que tienen en la mesita y esos libros con la conquista de América y ese puñado de pulseritas que los chavales se disputan en poseer, pulseritas con la bandera de España, España, España. Pero eso no es todo porque al lado de esa paradita de Vox, hay otra paradita más pequeña porque la carpa del PP es más pequeña, en la que hay Cacaolats y Donuts. No preguntes por libros o por rosas y no sé si por pulseritas. Es que vi a una chica con una pulserita del PP y me pareció hasta medio bien. En la caseta del PP había cacaolats y donuts. Y ante un Cacaolat y un Donut de la marca Donut auténtico, claro, los principios y las convicciones se nos van y allá que iba la chavalada a por pulseritas y a por Cacaolats y a por Donuts. Y los de Vox creo que están ahí únicamente para ese mercado, como si les interesara únicamente ese pueblo de Santa Coloma, juvenil y despreocupado, que va a la paradita a buscar esa pulsera que algunos celebran poseer como si hubieran marcado el gol de Iniesta. Porque en cuanto el público se vuelve adulto, en cuanto la cosa se pone un poco más seria, la paradita se desmonta y para casa. Y cuando el PP ve que su adlátere no está, se siente vacío, solo, desprotegido, sin nadie con quien conversar y en un plis, se han largado también. Esto es un día entero en la plaça de la Vila de Santa Coloma de Gramenet. Fiesta de los libros y de las Rosas, la plaça de la Vila atestada de gente y gente desfilando todo el día y conversaciones varias sobre el qué y el cómo con un tema fundamental, crucial, un tema que ahora mismo está en boca de toda la izquierda colomense. Molina ¿te has puesto crema para el sol? Porque el 23 de Abril es el día en el que el Molina se quema la cara y me quemo en la noche y me quemo en la plaza. El resto de conversaciones fluctúan entre diversos aspectos de nuestra realidad como por ejemplo 'vaya mierda todo el día con esos al lado', o bien 'otra vez os han puesto a esos al lado'. Pero no somos nosotros, es la realidad de los votos, la fiesta de la democracia la que, por orden de llegada, nos indica cual es nuestro lugar, excepto a la Cup, a la que se les exime de contaminarse con otros humanos y se les concede estar allá junto a las fuentes rodeados de seres a los que reconocen como iguales. Nosotros, como primera línea contra el fascismo, estamos ahí. Al otro lado tenemos a Junts, cuya candidata se comporta como cualquier persona civilizada y nos da la mano y conversa y se presenta. Al menos no se hace fotos con nosotros como en Carnaval. Pero era por desconocimiento mutuo. Y bueno, más conversaciones y un calor que no es tal calor, porque en la sombra hace frío y una especie de resequedad en la garganta que yo achaco a que hablo mucho y que me pregunta cualquier cosa, por la unidad de las izquierdas colomenses, y me lanzo a contar una tesis carcajeante y resulta que no, que no es que hable mucho, es que los plátanos, los famosos platans de carretera, están en todo su esplendor y desprenden sea polen o lo que desprendan y estamos todos entre llorosos y con la garganta al límite. Ah, vale. Otra cosa, va de camisetas. La Comissió Antifeixista 27G ha hecho camisetas y las vendemos a precio colegui, 12 pavetes. Se venden como churros, lo que te levanta la moral ante la apoteosis de la pulserita eta kakaolat. Caminando entre las casetas y las paraditas me encuentro con la paradita de la Casa de Andalucía y distraídamente me doy cuenta de que llevan unas camisetas chulísimas con el logo de la Casa de Andalucía con la verdiblanca y senyera y distraídamente apunto que qué camisetas tan chulas y me dice el presidente de la misma que ahora mismo te regalo una y que me la lleva a donde esté y le digo que estamos al lado de Vox, que no tiene pérdida y pasa el día y no llega mi camiseta y me quedo con una frustración sincera, de verdad, como si no supiera que me iban a regalar un libro guapísimo y no hubiera visto a mi Martí y no hubiera hablado con tantísima gente que pensé que era yo y no la naturaleza y qué bien me lo paso yo en Sant Jordi y que orgulloso estoy de mis compañeras de Comuns que se ponen a hacer las cosas y las hacen con una alegría y una dedicación que no puedo más. Pero que mi camiseta la quiero.
miércoles, 22 de abril de 2026
Viejos cuentos centroeuropeos
Me gusta imaginar a la señora Daniewska paseando por las tardes camino del parque Miroslav y quedándose dormida, sentada en un banco, mientras el sol se va poniendo y sus últimos rayos calientan su rostro. Me gusta imaginar todo eso mientras estoy en el taller, lleno de grasa hasta los ojos. Me gusta imaginarlo también en la taberna de Janisek, mientras el olor a muerto se filtra por mis fosas nasales y bebo cerveza que no está ni fría ni caliente y miro de reojo por si alguien a su vez me mirase de reojo a mí también. Me gusta imaginarlo también en casa, en ese pequeño lapso de tiempo que transcurre desde que llego de la taberna hasta que me da sueño y voy a dormir. Me gustaría soñar con la señora Daniewska, pero casi nunca puedo. La señora Daniewska no era amiga de mi madre. No coincidí con la señora Daniewska a la salida de la iglesia. Las hijas de la señora Daniewska hace tiempo que se casaron y se fueron de Brêdice. Una de las hijas de la señora Daniewska se casó casualmente con un tal Daniewski, supongo que intimarían debido a esa casualidad, y ella también pasó a ser señora Daniewska, allá donde viva. A veces, alguien comenta que la señora Daniewska ha salido del edificio donde vive, pero nadie sabe dónde va. Brêdice es aburridísimo.
lunes, 20 de abril de 2026
The Pitt - R. Scott Gemmill
Ya habíamos dicho, al hilo de alguna serie o alguna película vista recientemente, que crear algún producto cultural en los Estados Unidos principalmente y ser inmune o ignorar la situación de alteración absoluta de la realidad en la que se está moviendo ese país, es de ser o un irresponsable, o vivir en una burbuja o directamente ser cómplice de la situación. Así, cuando vemos alguna serie o alguna película medianamente decente, es absolutamente necesario que aparezca algo de lo que se está viviendo allí, de alguna manera, sutil, descarnada, leve o brutal. The Pitt es una serie brutal. El relato de una jornada laboral en las Urgencias de un hospital de Pennsylvania es de una minuciosidad tan salvaje que en muchas ocasiones todo lo que pasa, todo lo que está pasando a cada minuto, nos abruma de tal manera que acabamos un episodio agotados. Agotados de movimientos de cámara, de terminología que no alcanzamos a comprender, de situaciones de una escabrosidad apabullante. Pero satisfechos porque hemos asistido a una exposición franca de cómo es y qué se juega la gente que está trabajando en esa primera línea de fuego que son las Urgencias. Naturalmente todo está convenientemente guionizado y pelicularizado como para que no pase un momento sin que suceda lo imprevisible y te mantengas en tensión. Pero está tan bien hecho todo y los actores y actrices hacen un trabajo tan impecable, que todo quieres que sea así, verdad, creíble, lo es. The Pitt nos narra las vicisitudes de una jornada laboral y de sus protagonistas, médicos, celadores, enfermeras, adjuntas, residentes, estudiantes, lo que sean. Vamos sabiendo cosas de sus vidas entre intervenciones, reconocimientos, reanimaciones, válvulas, tactos, perforaciones, entubaciones, y todo lo llevamos con la normalidad de lo que es la vida misma. Cosas que pasan en el trabajo. Y sus problemas de las vidas. Depresiones mal apañadas, traumas, dependencias, exigencias, ansiedades, soledades, competitividad, todo aparece y transcurre además de lo que pasa, tiroteos, accidentes, peleas, idioteces, irresponsabilidades, la pobreza, la miseria, la desigualdad, la precariedad, el encaje de bolillos para poder acceder a una cosa tan básica y que damos tan por sentado como es la Sanidad Universal. Y que puede no pasar. La serie hace un retrato de eso que damos por dado y bendecido, inamovible y sagrado y que puede que no dure mucho. Ir al médico y que te atiendan, que te curen, que te sanen, porque sí. Un tratamiento, una operación, que cuesta un dinero que no puedes pagar, una estancia que se prolonga, y que te puede llevar directamente al suicidio. Y un estado policial en el que ser inmigrante se convierte en un sospechoso porque sí, en una cifra que sirve para engrosar un número de detenidos, en un enemigo. Y donde la solidaridad está medida, calculada, porque no va de broma la represión. Una serie que retrata muy bien los tiempos en los que vivimos, en los que el miedo, la sospecha, estar hecho polvo, parece reñidísimo con no dejar nunca de producir, de trabajar, de estar presente. Donde desconectar es imposible. Y donde solo a veces o casi siempre, siempre, hay una luz.
viernes, 17 de abril de 2026
Crónica de un concierto de Michael Rother. Tócate una lenta.
Ir a un concierto, el que sea, cualquier concierto, es algo que me queda lejos. Era una sensación y es una realidad. Una situación. En un momento dado, mientras Michael Rother interpreta nada menos que Hallogallo, que es la canción que más o menos todos hemos venido a escuchar, se me colocan al lado un grupo de jóvenes con sus peinados maqueadísimos, sus camisetas ajustadas, sus pañuelos en el cuello, su absolutamente nada de barriga ni culo ni nada, sus gafas de sol en interior y pañuelo como si te estuviera molestando el pelo camino de Saint Tropez y digo, es que me están dando tanto asco que me voy para atrás. Es así y así ha sido. Ya los había visto antes, mientras veía a un grupo llamado Glyders que me estaban gustando pero no me podía concentrar porque es que los tenía delante y. He venido a ver un concierto. Michael Rother es un guitarrista alemán. Esta primera definición no recoge todo lo que es Michael Rother. Michael Rother es nada menos que una de las dos partes de Neu!, una banda alemana compuesta por él a la guitarra y Klaus Dinger a la batería que sacaron tres discos absolutamente fundamentales si te gusta la música digamos derivada o adyacente o subsiguiente o relacionada o concomitante con el punk, por ejemplo. O con el Krautrock si eres ya. Su primer disco recoge una primera canción llamada Hallogallo sobre la que pivota toda su discografía. Y sobre la que pivota todo el concierto de Michael Rother. Habréis escuchado el concepto 'motorik'. Ese ritmo de batería monótono, que parece sencillo pero no, repetitivo, que ilustra perfectamente una sensación de viaje, de movimiento, pero sin volvernos locos. Sobre Hallogallo gira todo. Aunque el concierto no empieza con Hallogallo. En este concierto, se nos dice que Michael Rother tocará canciones de Neu!, de Harmonia (su proyecto con los miembros de Cluster a mediados de los setenta) y de su rollo en solitario. ¿Qué nos podremos encontrar? Un musicón, por supuesto, sino no hubiera desatendido mis obligaciones como padre. Una oportunidad irrepetible, quizás. Os contaré. Hallogallo es una barbaridad. Pero el disco entero es un poco para peña con ganas, hay canciones en el primero de Neu! que son una máquina perforadora trabajando literalmente. No es broma. El segundo disco está bien pero un poco lo mismo, la primera canción Fur Immer, que ha tocado hoy y que me ha puesto los pelos de punta, es una pasada, pero luego, se ve que no tenían dinero y rellenaron con tomas aceleradas o ralentizadas. Tomas que hoy también ha interpretado. No os estoy contando nada del Krautrock, ese estilo, ese movimiento sin tener conciencia de movimiento nacido en Alemania a finales de los sesenta y que en los setenta alumbró un musicazo con bandas como Kraftwerk (Dinger y Rother fueron parte de los primerísimos Kraftwerk), Neu!, Can, Amon Duul, Cluster, Harmonia, Faust... no acabas. Mención especial para La Düsseldorf, la banda que monta Dinger cuando sale de Neu! y que tiene dos discos, La Düsseldorf y Viva que son unas maravillas absolutas. El disco de Neu!, es el tercero. Un disco en el que ni Dinger ni Rother tienen ganas de trabajar con Dinger y Rother. Así la primera cara es de Rother y a la segunda de Dinger. Un discarral. Hoy ha sonado ISI, la canción que abre el disco. La banda se compone de un batería que es un señor mayor pero que da muy bien el pego de un Jaki Liebezeit, un chico a la guitarra eléctrica de acompañamiento y una muchacha con el portátil y cosas y el mismo Rother con la guitarra y otro portátil y otras cosas. Bases grabadas. Bueno. Pero la batería bien. La sonorización del concierto regu, Paral-lel 62 meh con el sonido, ya lo sabíamos. Es igual, ISI te emociona si es que tienes un poquitísimo de amor por la música. Ha sonado Karussel de Rother en solitario. Ha sonado Harmonia. Yo me lo he pasado en grande. Y hasta me he emocionado cuando han comenzado a salir fotos de Dinger y Rother en ISI. No ha tocado ninguna lenta. Cuando ha dicho Rother que se despedía, le he pedido así como medio para que no me oyera nadie 'una lenta' y un chaval con el papazo se gira y me dice, 'no ha tocado nada de ambient', y me lo quería llevar a casa y cuidarlo mucho. Porque oye, hablar con alguien de que Michael Rother no ha tocado ninguna del disco con Harmonia y Eno, o Seeland o Leb Wohl, pero no ha podido ser porque tocaba quizás contentar a toda esa colección de seres que han ido al concierto, seres raros, personas que parecían tan lejos. Personas, algunas de ellas, que parecían yo mismos de hace veinte años, con flequillos imposibles y vestuarios demenciales. La música de Michael Rother, toda ella, yo no la asocio con ningún concierto pero quería verla en vivo, aunque ya digo que yo esta música la asocio con casa, con meterme dentro, con estar dentro de Hallogallo, de ISi, de Leb Wohl, y quedarte así como en otra parte, en un rincón, o con todo para ti, pero no allí, rodeado de esa gente, menos ese chaval que sabía también que. Lo sabes. Un concierto del que he salido disparado nada más acabar para poder venir a casa rápido y poder escribir esta crónica que os dedico con todo mi cariño.
miércoles, 15 de abril de 2026
Viejos cuentos centroeuropeos
Yo ya no sabía cómo decírselo. Que si Budapest era una ciudad preciosa. Que ya habían conocido a otras parejas que habían ido y que les contaban maravillas. Que era una ciudad que no se hubieran imaginado. Que estaba todo limpísimo. Que había cafeterías. Que la gente era amable pero no era pesada. Que había unas cafeterías. Que una parte de la ciudad se llama de una manera y la otra parte de la ciudad es la otra y que el río. Que el río y los palacios. Que visitaron el Museo del Terror y que fíjate. Que estaba todo muy limpio. Que no salieron de Budapest. Que fueron a los baños. Que hacía mucho frío porque fueron en invierno. Que cuando no es invierno no debe hacer tanto frío. Que no notaron nada especial en el ambiente. Que no hablaron con nadie de allí, así en plan de hablar. Que no conocían ningún equipo de fútbol, ni ningún jugador y no se pudieron traer ninguna camiseta. Que habían visto el documental de Judit Polgar. Que vieron gente jugando al ajedrez. Que les habían dicho que había gente tocando el violín en las calles y en algunos restaurantes, pero ellos no vieron nada. Que al lado del río está lo de los zapatos de los que tiraron al río en la Segunda Guerra Mundial. Que hay una marca de zapatillas deportivas que son carísimas. Que se lo pasaron muy bien. Bueno, bien. Y yo ya no sabía como decírselo. Que no pienso ir.
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