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sábado, 13 de marzo de 2021

Tal día hace un año


Aquella mañana del 13 de marzo ya fuimos a trabajar sin tener que ir a trabajar. De tal manera que a media mañana fuimos a comernos el último bocadillo en la Cantina do Magín y para casa. Estando allí, vi pasar a mi madre, por la Sant Carles, qué tendremos en esta familia con la calle Sant Carles, y le pregunté que dónde iba, que si no se había enterado que la cosa estaba chunga y que era mejor empezar a quedarse en casa. Iba a comprar un pijamilla para los nietos de una amiga. Unos cuantos días después, comenzó una estancia en el Espíritu Santo de unas tres semanas más unos cuantos días en el Sociosanitari. El puto virus. Esperando las llamadas de teléfono del doctor o la enfermera. Paciencia. Siempre paciencia. Irá bien. Fue bien. Ahora está como una rosa y ha comenzado una prometedora carrera como senderista para la cual va perfectamente acompañada y equipada. Como una reina. 

Hoy hace un año que empezó uno de los periodos más extraños de nuestras vidas. Por suerte, a mí no me ha ido particularmente mal. Mi madre estuvo malucha, pero salió bien. Algunas personas conocidas sí que han perdido a personas queridas y a nivel general todo ha sido una mierda. Una mierda que nos enseña cosas buenas de nosotros mismos, también nos enseña cosas que ya sabíamos sobre nosotros mismos. Recuerdo aquel 8 de marzo. Recuerdo los días previos en los que no sabíamos lo que nos venía encima. Ese 8 de marzo hicimos una calçotada en la Font de l'Alzina. Bromeamos, nos reíamos, comimos, bebimos. Quizás ha sido la última vez que nos hemos juntado ese grupo de personas para hacer eso.

Un año desde que comenzaron las videollamadas, las reuniones con el zoom y el jitsi, la no presencialidad, las mascarillas (cuántas mascarillas habrá hecho mi madre), toda la movida. Las historias con el papel de váter y con la levadura y la harina. Hice pizzas. Salí al balcón a aplaudir. Conciertos con mi hermano y los Johnson & Johnson, de mucho reír. Me aficioné a caminar cuando empezaron a dejar salir a hacer algo. No echo de menos el ritmo de vida de antes. Me gustaría tener la posibilidad de viajar al pueblo cuanto antes. Contradicciones miles. No me gustó que se volviera a apelar al buen corazón de la gente. Participé en una Xarxa Solidaria. Mascarilla, gel, distancia. Lo hemos hecho lo mejor que hemos podido. Ayer, una poetisa nos manifestó su disconformidad con las cosas que hacemos o nos obligan a hacer, con la nueva situación, con la nueva normalidad. La antigua normalidad no era mejor, en la antigua normalidad no éramos más libres. Pero ya nada se puede hacer. Las restricciones, los diarios de confinamiento, la rayita en los supermercados, póngase la mascarilla el otro día, hace nada, en la Cantina de nuevo, a un joven que en su libertad no se puso la mascarilla para comprar tabaco. 

Un año tremendo. Un año en el que apreciamos más lo que es tener colegas, amigos, en el que apreciamos también lo que es saber hacer cosas por uno mismo, sin depender del grupo. Un año en el que deberíamos haber aprendido algo. Un año del que no sé si vamos a salir mejores. Un año de cierre, de apagón, de otra vida. Al final ha sido eso. Un año de otra vida. Se nos ha ido bastante gente. me acuerdo del Benju. O del tito Fernando. Ninguno de los dos tuvo que ver con el Covid. 

Y también hace dos años de cuando a mi padre le dio el segundo pirfo. De cuando le encontraron en mitad de la calle, desplomado y yo lo vi ya con la ambulancia, de casualidad. Y aún tuvo la fuerza de seguir adelante unos cuantos meses más. Esos minutos en el ambulancia hasta el Espíritu Santo. Lo que lo echamos de menos y lo que nos preguntamos cómo lo hubiera llevado él, estando bien o ya jodido, no poder salir a la calle para nada. 

Un año más de vida extraña. Un año de telenoticias, de podcast, de series de televisión, de reuniones cuando nos dejan, de comidas cuando podemos, de botellas de vino en casa, de botellas de cerveza, de pedir a domicilio, de no vernos las caras. 

Somos duros como peñones. 

martes, 29 de diciembre de 2020

Nosotros, ellos


Este año. Ya dijimos una vez que muchas cosas van a empezar este año con el 'este año'. Este año hemos vivido una película. En muchos casos de terror. Nosotros hemos vivido un año en contacto con otra mucha gente que ha vivido el año de manera similar. Este texto de hoy no tiene intención de ser un resumen de nada ni un canto a la esperanza del mañana. No voy a escribir sobre lo valientes que hemos sido, lo fuertes que saldremos de esta, el desastre económico o la inoperancia de tus políticos, que no de los míos. Este año no nos lo vamos a quitar de encima nunca. Nosotros saliendo a la calle como pollos sin cabeza. Sin atender a lo que nos dicen. Nosotros hablando en voz alta con un vaso de cerveza de plástico en mitad de la acera. Nosotros buscando bares abiertos. Nosotros llamando a algún lugar para que nos traigan pizzas, o hamburguesas o comida china. Nosotros comentando las series y pasando del fútbol. Ellos caminando con carritos de la compra. Haciendo cola en el estanco de abajo. Ellos haciendo telemaratones, tocando canciones en formato acústico para recaudar fondos, programando actividades que ya veremos. Ellos marchando por un puesto de trabajo o para defender la empresa de otro. Ellos y nosotros somos la misma persona. Siempre. Ellos y nosotros viviendo un año difícil, diferente, lamentándonos por la gente que nos ha dejado. Nosotros maravillados con los vídeos que nos enviáis de vuestros niños y niñas pequeñitas. Nosotros colocando cosas. Nosotros llamando a gente. Nosotros cruzándonos con gene. Nosotros caminando sin gafas para que no se nos empañen. Nosotros yendo a Barcelona a ver Barcelona sin gente, sin ese tipo de gente, nosotros buscando un frankfurt por las calles de Barcelona y yendo a un frankfurt que es de una cadena de frankfurts y bueno, sí, pero... Ellos montando paraditas de quesos artesanos y de mieles artesanas y de vinos artesanos. Ellos con problemas para cobrar los ertes, los paros. Ellos comprándose un coche. Nosotros escuchando música en la tele, en el aparatito nuevo que suena casi mejor que la minicadena, en la propia minicadena. Nosotros caminando hacia Montcada y saliéndonos ampollas en el talón porque nos hemos comprado unas bambas para caminar. Nosotros pensando en un mañana mejor. Ellos pensando en la mierda de futuro que nos espera. Ellos diciéndonos que bueno sí, pero que no, pero que sí. Ellos saliendo a pasear con el perro y no recogiendo la mierda del perro. Ellos cantando canciones que ya hace tiempo que han dejado de decirte nada. Nosotros cantando canciones que parecen de otro tiempo. Nosotros ya no siendo jóvenes. Nosotros pensando en Pink Floyd otra vez. Nosotros estudiando teorías. Nosotros leyendo libros y comentando los libros que nos hemos leído. Nosotros quejándonos de la mierda de los libros cuando tenemos que mudarnos. Nosotros asomándonos por última vez, por últimas veces, para siempre, al balcón desde el que veíamos Can Franquesa y las Oliveras. Nosotros intentando hacer funcionar el calentador sin cambiarle las pilas cuando solo necesitas cambiarle las pilas. Ellos haciendo música en un balcón. Nosotros haciendo música en un balcón. Ellos encontrándose con nosotros y parándose a hablar con nosotros. Nosotros enviándoles mensajes a ellos. Nosotros hablando por teléfono con gente. Nosotros preguntando por la gente. Nosotros deseando un feliz año. Este texto se queda tan corto que por mucho que vayas añadiendo polladas no vas a conseguir mucha cosa más. Los textos con frases cortas y estructura de repetición. Ni siquiera sé si existe esa estructura. Voy a escribir mi segundo libro. O el tercero. Tengo muchas cosas que decir y un nuevo portátil al que no se le saltan las teclas. Nosotros abriéndonos un blog. Ellos ignorándolo todo. 

lunes, 2 de noviembre de 2020

Todo irá bien


 '¿Dónde están ahora los del todo irá bien?' Finalmente la hora de los mamporros ha llegado y los que se pasaron el confinamiento recelando del optimismo del Resistiré y del 'de esta salimos mejores', han visto como sus augurios se cumplen. Finalmente, llegan los disturbios callejeros, la frustración de un segmento de la población llega al límite, el hartazgo por medidas arbitrarias que ahora dicen esto, ahora lo otro, ahora cierran esto pero mira aquellos trabajando y nosotros aquí y ese sí y lo que me diga aquel a mí qué me cuentas. Finalmente llega el comentario del momento: apocalíptico. Finalmente lo que tantos estaban esperando se va a cumplir. Las calles arden, nos lo merecemos. 

Estaba claro que el mensaje optimista cándido y naif no era realista. Está claro que la situación es peliaguda para un montón de gente que está viendo cómo su vida se está quedando en stand by y que la maquinaria administrativa del Estado no está siendo lo suficientemente eficiente para poder dar respuesta a todo lo que ocurre. Que la maquinaria no sea más que una cosa sujeta con palillos y goma de pollo y que se ha visto superada por una situación como esta no se soluciona queriendo quemar lo que quede del Estado, sino aumentando el Estado, sus integrantes, su fortaleza, sus recursos y su presencia en nuestra vida atendiendo las necesidades de la gente. Que los servicios sociales, los gestores de los subsidios de desempleo, de los ERTOS, de las rentas mínimas, funcionen y sean eficientes, ha de ser una prioridad y para ello hay que cambiar el paradigma con el que nos hemos movido en este país desde tiempo inmemorial. Los funcionarios son una lacra. Hoy vemos que los funcionarios, los servidores públicos, los trabajadores públicos, dan la medida de un país. 

Los trabajadores públicos no son los políticos. Los políticos hacen política y se supone que designan las líneas que se han de seguir. Si la gente no ve diferencias entre la gestión de unos y de otros, es cuando las derechas encuentran su espacio. Todos son iguales pero yo soy más igual. Por eso se tienen que hacer políticas que signifiquen cambios, cambios para la gente común, para los trabajadores, para quienes tienen más riesgo de verse en la intemperie. Todo este párrafo está muy bien, dirán, pero no se está haciendo. Pero se está haciendo, contesto yo. En la medida que se puede siendo el país que somos y teniendo la correlación de fuerzas que se tiene. Es difícil de entender, pero cada cuatro años hay elecciones y de las elecciones se obtienen resultados que marcan la línea que sigue un país. Los míos llevan en el Gobierno quizás menos de un año. Y en un año, vaya si se nota el cambio.

Este párrafo anterior le importará una mierda a quien lleve cuatro meses sin cobrar el paro o no haya recibido ni un yen del ERTO. Todo el texto le importará una mierda para quienes consideren que la presencia de los míos en el Gobierno es causa bélica. Eso ya lo sé yo también. Lo que deberíamos tener claro, los míos, es que hay que hacer lo que sea  necesario para que los primeros no nos pierdan la fe. 

Siempre pongo la misma teoría sobre la mesa y no dejo de pensar en ello. Si hace 12 años de una situación de cambio de paradigma o ajuste de tuercas del capitalismo (que no de crisis), este país o buena parte de la población descontenta de este país buscó respuesta en la impugnación del sistema o al menos una respuesta de izquierda que hablase en el mismo idioma de quienes estaban viendo como su presente y futuro no iba a ser como el que pensaban, ahora corremos el riesgo de que la moneda caiga para otro lado. Y no lo podemos permitir. 

Así que toca hacer lo que sea necesario para que, realmente, nadie se quede atrás y para que nadie busque respuestas donde solo ofrecen más miseria y odio. Y todo saldrá bien. 

viernes, 17 de julio de 2020

Confinamiento #51!

Que ya verás. Que ya verás cómo al final. Que al final verás. Que ya te digo yo que al final. Que al final verás. Eso ayer y antes de ayer. Que verás. Que al final verás. Y estamos viendo. De aquella manera, pero al final, ahí estamos. De una manera voluntaria, de una manera que yo no te estoy prohibiendo nada pero que lo que tendrías que hacer es, pues que de una manera responsable y voluntaria, que te tendrías que quedar en casa. ¿Hoy damos un primer paso hacia el regreso a tiempos oscuros? Pues en principio, parece que sí. Parece que lo que no era nada, acaba siendo, lo que era cosa de los temporeros que nos mandan desde España y que no es culpa de nadie más que de los temporeros, se ha extendido y el foco de Hospitalet es ahora ya un tema mayor.
Y como ocurriera hace unos meses, quienes entonces se mostraron tan decididos, tan sabios, tan resolutivos con la pólvora del rey, hoy resulta que van a tientas, que no toman las medidas que deberían haber tomado, que aquí nada es culpa de nadie, que estas cosas pasan porque el virus va muy deprisa o ya la sideral respuesta de Buch hoy, de nuestro gran conseller Buch que tanto denostaba al 'Estado Español', es que ojo: el virus va con las personas y aunque la Generalitat haga cosas, no vale de nada, porque las personas son las responsables. Ha sido tan así que no tengo palabras ni expresión. Entonces la Generalitat ¿qué? Tanto ruido con que las competencias, con que la recentralización (la recentralización, amigo, el 155 sanitario, fora l'exèrcit dels nostres carrers), todo aquello en realidad era humo. Y uno piensa que dónde están las ruedas de prensa del president Torra que no sale a decir algo ante lo que se viene. Con lo que decía.
Y no estamos confinados pero mejor quedarse en casa, así que a recuperar la sana afición por la lectura, a ver las series que tienes medio colgadas y a ver qué. Y las vacaciones qué.
Ahora no estamos con eso.
Cada mañana, o casi cada mañana, salgo a pasear hasta el primer puente de Montcada. Nunca me queda claro cuántos quilómetros son. Pero me viene bien. El otro día me fijé que, en el suelo, ya cerc del puente de Montcada, alguien había pintado algo. Creí que era una pintada tipo 'Te quiero', '3 metros sobre el suelo' o el nombre del amado o amada. No. Uno de esos días que uno recuerda las cosas, recordé pararme y vi que ponía eso. Tusmuerto. Y hoy ya me he decidido a hacer la foto.
¿Cómo escribes eso en mitad de un camino, de una vía, transitada por gente mayormente de orden que va allí a intentar frenar los estragos de la edad y el estilo de vida sedentario? ¿Por qué? ¿Qué te empuja a eso? ¿Qué ha pasado para que te dirijas a los muertos de alguien en mitad de un camino que la gente utiliza para ponerse un poco a tono?
Pues yo que sé. La juventud, las cosas, la vida.
Todo es tan inexplicable que damos por sentado que vamos a estar con estos vaivenes durante meses, que los estados de excepcionalidad van a ser habituales, que las medidas que se tomaron hace meses y que nos parecieron draconianas, hoy las echaremos de menos.
Si encontramos a alguien por la calle o camino de la segunda residencia, tampoco lo mandaremos para casa, ha dicho Buch. Qué anuncio es ese. Qué quieren decir. Que sí pero que no. Y los turistas no entran dentro de este sistema, los que ya estén aquí, a disponer.
La verdad es que encaramos el fin de semana de una forma cuando menos extraña, sin saber si podemos o no podemos, mucho más complicado aún. ¿Debemos?
La responsabilidad individual está muy bien, pero si directamente me dices las cosas, pues en estas circunstancias casi mejor. Lo que pasa es que no tienen la capacidad para.
Acabáramos.
Uno es que ya no sabe.

jueves, 16 de julio de 2020

Silla vacía

Hospitalet de Llobregat. Barrios de la Torrassa, la Florida, Gornal. Lleida. President Torra. Comparecencia de prensa de la Consellera de Salut. Nuevos casos. Gente en el andén. Planes para el fin de semana. Un concierto en fin de semana. Densidad de población. La densidad de población más alta de Europa. Temporeros de la fruta. Artículo de Empar Moliner. España. Palacio Real. Mascarilla con la bandera española. Mascarillas con los motivos ornamentales preferidos por niños y mayores. Santa Coloma de Gramenet. Hospitales. Caps. Manifestación de la Nissan. Abrazos. Besos. Rueda de prensa. Yolanda Díaz sigue siendo comunista pero no es de IU. Encuestas del CIS. Nubes por la noche. Lluvia por la noche. Bocadillo de queso, medio, pan con tomate. Agua fría. Escudo del Athletic de Bilbao. Pintura del Athletic de Bilbao. Virus. El virus. Aglomeraciones de gente. Gente. Paseos por la calle. No hay nadie. Hay gente. Hay datos. No tengo datos. Barrer y fregar. Limpiar. Suelo antiguo. Suelo sucio. Catalán en Tv3. El idioma preferido. El idioma idóneo. Nuevas formaciones políticas. Están juntos. Te vi. Cazador blanco, corazón negro. El vídeo de Maroon 5 con la Kelly Preston. Miss Robinson. Miss Jones. Bobby McGee. El grupo Magazine, que surge después de que Howard Devoto sale de los Buzzcocks porque lo del punk ya no le va. No sabes de nada. Punk. Punk Rock. El nuevo blues. El fútbol es una mierda y cada día es una mierda más gorda. Gol de Raúl García. ¿Se cree Raúl García que es un falso 9? Un falso delantero centro. Un centrocampista llegador. La mascarilla obligatoria. La mascarilla tobillera. Rebrote. Toso. Toso con cierta frecuencia. No tengo pantalones de repuesto. Llevo lo justo. Me cuesta cada vez más ir en bermudas. No estamos mal. Residencias. Hospitales. Toso. Esto lo arreglamos mejor nosotros solos. Nos vais a matar a todos. Nos vais a matar a todos. Nos vais a matar a todos. Nos vais a matar a todos. No había sitio. Sácanos una mesa. Policía. Serenos. Santa Coloma de Gramenet. Metro. Se puede estar por Barcelona. Es implícito o es estructural. Prefiero ser estructural. Ser implícito es como el padre del chaval ese de Piratas del Caribe que estaba incrustado en la pared del barco. Ser implícito es como nada. Un concierto el sábado. Otra dimisión en Salut. No pasa nada. Seguro que hay una explicación que tiene que ver con algo. Bocadillo para cenar. Cervezas para cenar. El mismo calor por la mañana que por la noche. El mismo sol. Llover toda la noche y los ojos como platos. Fregar y barrer para nada. La ilusión de la lectura. Kim de la India. Debería estar leyendo. Deberías estar haciendo algo, algún curso. Deberías estar aprovechando el tiempo. Algún día. Sentarse con miedo en la silla. Huele a tierra mojada. Otro disco y otra canción buena de Magazine. Vamos a tener tiempo. Vamos a vernos ya.

lunes, 25 de mayo de 2020

Confinamiento #50 Balance

Ya hemos llegado. En la radio y en la vida en redes ya están experimentando lo que es 'tomarse el café en una terraza', por lo cual ya podemos decir que todo es pasado. Las mascarillas en la cara, las camisetas naranja fluerescente, las mallas apretadas y la pasión por las terrazas y las cervezas con amigos. Hemos llegado al primer día de la fase 1 donde prácticamente todo está permitido al estar permitido, al fin, poder sentarnos en una terraza. ¿Qué hemos aprendido de todo esto?
¿Teníamos que aprender algo? ¿Alguien se planteó en serio que esto podría conllevar algún cambio?
Hemos pasado de los aplausos con el corazón que no nos cabía en el pecho hacia el personal sanitario a intentar atropellar a una de ellas en una manifestación contra el Gobierno. Hemos pasado de las pajaradas inútiles del Govern de la Generalitat al verdadero monstruo sin alma pero con cabeza de la extrema derecha. Una extrema derecha que ya va por las casas aporreando gente que tiene la republicana colgada o va a los hospitales a darle curros a los sindicalistas. Estamos ya en eso. Estamos ya en brigadas de corredores que se personan en los cuarteles para hacer guardia. Estamos ya ahí. ¿Ha servido de algo este tiempo? No nos ha servido demasiado. Tampoco son tantos, podremos pensar, pero hacen ruido. Y el ruido siempre queda. Y hay gente que solo escucha el ruido, se queda con lo que el ruido gordo deja, ese poso, queda ahí y no se va. Y no te dirán que están ahí delante del cuartel, pero sí que te dirán que es que este Gobierno...
¿Qué he aprendido? He aprendido cosas. He aprendido que la cerveza, hasta el día de hoy, me repugna como los boquerones en vinagre. He aprendido que la vida confinada no es peor que la vida normal si tienes el sustento asegurado. He aprendido que no me gustaba la vida normal y que, gracias a la paguita, puedo decir que nos sobra más de la mitad de la actividad que llevamos a cabo. Y me gustan muchas de las cosas que hago y que volveré a hacer. Pero no las he echado de menos. No he echado de menos casi nada. Como es un tema sobre el que ya he abundado en los 50 textos anteriores, no me extenderé demasiado.
¿Qué nos queda de todo esto? Nos queda la sensación de haber vivido un tiempo extraño. Un tiempo de bajar a la calle de estrangis a visitar a la mama porque había estado en el hospital y hacerlo con la bolsa de la compra y encontrarte por la calle otros sospechosos con carritos de la compra y mirarnos los unos a los otros con desconfianza. Desconfianza en el supemercado, desconfianza en la calle. Y de repente la gente en la calle. Qué nos queda. Ganas de estar en la calle, pasión por el ejercicio físico, devoción por la harina y la levadura. Nos queda no haber visto a nuestros familiares mientras estaban en el hospital y nos queda que las terrazas podrán abrir con una mesa más una si son impares. Nos queda que la provincia era un invento de la Guardia Civil y que ahora no podremos ir a Barcelona ni de Barcelona no podrán venir aquí porque quién iba a pensar. Nos queda el confinamiento total de Igualada y la bajada de impuestos para todos y todas y el ingreso mínimo vital. Nos queda la Reforma laboral y nos quedan los independentistas luchando contra el recorte de derechos y la recentralización. Nos queda el festival del despropósito consciente de Díaz Ayuso que no nos hará tanta gracia cuando no haya otra alternativa. Nos queda la barbarie de Brasil. Nos queda la gente movilizándose para abastecer de manera solidaria de alimentos a los que se han quedado a cero y nos queda que un futuro de cambio y transformación no debe girar en torno a la buena voluntad de la gente sino a cambios estructurales para que esas situaciones no se produzcan. Nos quedan declaraciones increíbles de la consellera Budó y el conseller Buch. Nos quedan las imágenes de los uniformes en la rueda de prensa. Nos queda que tenemos a Yolanda Díaz. Nos queda el debate sobre si nos deben tratar como adultos o nos deben dejar las cosas claritas. Caritas o el Estado. Nos queda no haber tenido deporte profesional televisado y vimos que no era malo y se podía vivir perfectamente. Nos queda la pereza a volver. Nos queda tener que pensar ya, otra vez, en qué viaje podemos y tenemos que hacer de manera urgente para las vacaciones. Que ya se puede. Nos queda que quizás podríamos replantearnos el uso del espacio público más allá de las necesidades puntuales pero entonces yo mi coche qué hago con él. Y no estarás pensando en que los grandes eventos, a ver, que los grandes eventos dan de comer a muchos amigos tuyos. No seas. Nos queda que todo lo hacemos mal y todo lo hacemos bien. Nos queda que no podemos decir que lo hacéis fatal y nos podéis decir que somos una risa. Nos queda haber perdido dos meses intentando ver todas las series, todas las películas, y nos hemos quedado sin tiempo. Nos queda habernos quedado sin tiempo para casi nada. Nos queda haber visto más rosas en el rosal que nunca. Nos queda ver que los bichos siguen acudiendo al rosal porque sigue siendo goloso. Nos queda que mi madre está bien. Nos queda que hay un alto porcentaje de posibilidades de que no pase nada raro en otoño que lo acabo de escuchar por la radio. Nos queda que no hay elecciones en Catalunya porque no hay nada que decir aquí. Nos queda que se ha retirado Aduriz y ahora a ver quién marca los goles, aunque ya te digo que tampoco es que pensar en fútbol ahora me de mucho gusto. Nos queda ver gente por la calle. Y gente por la calle. Nos queda que ya le he devuelto la carretilla al Gorka. Nos queda que hemos regalado el equipo Philips de música porque no iba el Cd desde hace por lo menos tres mundiales. Y nos queda que sé hacer cosas al horno. Y nos queda que sé hacer fricandó, aunque el otro día casi me salta el fricandó encima. Y nos queda que no bebo cerveza. Y nos queda que se nos ha ido gente, pero que también ha venido gente que ha querido nacer en estos días raros. Y nos queda que no vamos a salir de esta como entramos, vamos a salir diferentes.
No va a ir mejor la cosa. Va a ir de otra manera. Por lo pronto, en la ciudad tendremos que ver si ha cambiado algo o si solo es todo una cuestión de buenas intenciones y ya lo vamos viendo. Y no sé. Poco más.
Contar cómo ha ido la cosa desde casa, viendo la tele, la experiencia de convivir durante dos meses sin tener la expectativa de otra cosa que ir viendo día a día. Vivir la experiencia de que tu madre esté en el hospital y dejarte guiar por los médicos una vez más y aprender a confiar en quien sabe y quien maneja la situación. Aprender a vivir la experiencia con algo de calma. Acordarte del papa que a saber cómo se hubiera tomado esta historia, tanto cuando estaba bien como después. Quedar con los colegas por medios telemáticos. Vino a tope. Jugar al trivial con las compañeras hasta que te haces odioso y ya no se juega más. Más vino. La niña pequeña de delante. Las señoras mayores de delante. Los aplausos y cuando nos dijeron que ya no más aplausos.
Y como siempre. Los míos tienen razón y los tuyos no. Y desconfía del resto. Y así es como funcionamos. Peor es pensar como Santiago Segura. Peor es tener que tomarle cariño a una bandera. Peor es tirar de frases que huelen a alcanfor. Peor es todo. Menos lo mío.
De todo lo que ha pasado queda quizás esto.
Me reafirmo.

viernes, 22 de mayo de 2020

Confinamiento #49

El otro día, antes de ayer, me leí un cuento de Sergi Pàmies que me pareció sublime. Contaba un viaje en tren, en el AVE Madrid Barcelona. El escritor estaba sentado al lado de un ex ministro. Poca cosa más. Leyéndolo, me pareció volver a leer algo que me hubiera gustado saber contar. Hace mucho tiempo que no encontraba un texto, exceptuando los textos de Guillem Martínez, claro, que me devolviera las ganas de. De qué.
Aquí vemos una obra de Yprh que conservo desde hace años, primero en el recibidor de casa y ahora en una estantería. Rayo Volador. Hace poco debe haber sido el cumpleaños de Yprh, ya no felicito los cumpleaños. Mayo es el mejor mes. Es el mes en el que más gente cumple años. O al menos, es al mes al que más presto atención. Los últimos días de mayo, los días en los que los Géminis comenzamos a asomar la cabeza y parece que todo es mejor. En serio. El mes de mayo es mejor. Los que nacemos en mayo tenemos no sé. Algo. Puedo consentir que los que lo hacen en abril o en junio tengan su parte de gracia también, es verdad, pero no se puede comparar con los nacidos en mayo.
Esto se acaba ya. Fase 1. Ya podemos hacer cálculos de cuánta gente cabe en un sitio, en otro, cuántas terrazas va a abrir nuevas, cuántas mesas caben en tantos metros, cuántas cervezas nos vamos a beber (esto pronunciado con voz así ooooooo), etc. Qué ganas tenemos de que todo sea ya como tiene que ser. Hoy, caminando por la Avinguda Francesc Macià, me he encontrado con la Conchi y mientras estábamos hablando y preguntándonos, los coches y las motos ya pasaban a todo meter, haciendo molesta la charla. Eso es la normalidad. Y eso me da pena.
Nos han anunciado que no se va a celebrar este año el Rock Fest. Me ha extrañado que lo hayan anunciado tan pronto y no hayan apurado un poco más. Como el Tomorrowland, lo han pasado para el año que viene, por lo que tenemos todo el año el parc de Can Zam con su segunda fase hecha un erial para que el festival se pueda llevar a cabo. Justo en un momento en el que necesitamos espacios, vamos a seguir hipotecando esa parte de Santa Coloma para nada. Para esperar un año. Es bien. No me voy a quejar ni voy a apuntar nada sobre el tema para que no se me eche encima la gente a la que le gusta el rock y el heavy metal. No vaya a ser.
Se acaba el confinamiento. Y se van a acabar esta serie de textos. Yprh estuvo en China muchos años. Leer sus andanzas en Shanghai era una delicia. Estuvo también en otros países y contaba sus experiencias, supongo que se cansó de contar cosas. Ese es el terror. No tener más ganas de contar cosas.
Tampoco se está contando nada en especial. Qué está pasando. Qué está haciéndose bien. Quién va a sacar rédito de lo que está pasando. Se han cortado una serie de calles al tráfico, parece que de manera en principio temporal, gracias a quién. Gracias a todos. Un aplauso.
Me pierdo en cosas y tengo ganas de escribir algo que sea como lo que escribía antes. El síndrome del que se cree que antes hacía algo. Antes no hacía nada, pero me lo pasaba bien. Y era un reto. El reto hasta ahora era contar más o menos la experiencia de estar en casa.
Antes. Se acerca el momento, si es que no vivimos ya inmersos en ello, del antes. Del recuerdo constante. De las aventis. De la evocación de un pasado que fue un truño pero que nos gusta vestir de algo.
Se acerca el momento de recordar los días de confinamiento. Qué pasó. Qué nos pasó. Qué hicimos. Hicimos muchas cosas y algunas de ellas no se pueden contar sin que se nos pongan los pelos un poco de punta. Otras nos reconfortan. Otras nos asustan porque nos ponen delante de algo que no nos gusta. No me gusta.
No me gusta que me haya gustado la desconexión, que no ha sido tal desconexión. Todos los días ha habido que cargar el móvil.
Ahora habrá que salir a dar una vuelta. Tropezarnos ya con la gente por la calle. Identificar los lugares donde se podrán poner terrazas.
No me gustaría despedir este texto de hoy sin comentar que empezamos a ver una serie que nos recomendó un simpático anarco local. En la ciénaga. Polaca. Ambientada en la Polonia de los años 80. Todo es feo, todo es decrépito. Es como un Chernobil pero en polaco. Todo mal. Qué habilidad tiene el anarco para recomendar cosas. Un episodio hemos visto. Vamos a ver si juntamos fuerzas y vemos el segundo episodio. Todo mal.
Por lo demás, el libro, el de Pàmies. L'art de portar gavardina. En el cuento donde sale lo de la gabardina, cita el libro de Semprún que leí sobre su expulsión del PCE. Y lo mismo. Envidia clamorosa de saber y poder hacer un cuento sobre algo así. Si no se lo han leído, léanlo. Aunque ahora con el desconfinamiento, como pollos sin cabeza.

jueves, 21 de mayo de 2020

Confinamiento #48

cOMO DICEN... perdón. Como dicen en twitter, acompáñenme en esta triste historia. En uno de esos últimos días o penúltimos días o ya no me acuerdo cuando fue, que podíamos ir a Barcelona a hacer cosas, deambulando por sus calles y sus plazas, y llegamos a una fiesta en la calle. Una suerte de verbena o algo, música en la calle, gente bebiendo cerveza. Era una fiesta de la cerveza. Nos introdujimos pensando que la diversión llamaba a nuestra puerta o quizás nosotros nos íbamos a divertir, algo así. Era algo que no entendíamos. Fiestas del barrio de Sant Antoni, quizás, no sabíamos. Una feria de la cerveza artesana, más bien. Bueno. También hay para comer. Nos quedamos. En uno de los stands diviso, sin esforzarme, un chándal del Athletic Club. Además, creo reconocer al portador, es el presidente de la Peña Lehoi Beltz de Barcelona. Vamos a tomarnos una birra allí. Por el camino me fijo en que hay gente que tiene vasos y esos vasos tienen el escudo del Barça. Qué invento es este. Vamos, ahora con más razón, a esa caseta donde este buen compañero del Athletic nos dará cerveza y nos la servirá en vasos que no están manchados por ese escudo. El compañero nos cuenta esta historia: es una feria de la cerveza organizada por una Peña Barcelonista del barri de Sant Antoni y todos los vasos son así. Incluso hay que pagarlos. Por eso lleva él el chándal del Athletic Club, para autoafirmarse en un ambiente semejante. Anonadado y estupefacto, me voy con las cervezas y con los dos vasos que, mierda, me tendré que llevar a casa 'porque ya que los hemos pagado...'.
Durante el confinamiento hemos hecho una buena purga de vasos y botellas de cristal. Esta misma semana ironizábamos con que, tras romper una botella de cristal de esas de Vichy reconvertida, los dos putos vasos del Barça no habían sufrido ningún percance y todo ello incluso habiendo sido utilizados por mí y mi compañera con fruición en mi caso, con la esperanza de que el uso los encaminase hacia el desastre.
Una mierda que me coma.
Sin embargo, antes de ayer se produjo el milagro y, en el fregadero, un golpe fortuito (nunca por mi parte, ojo), se llevó por delante uno de los vasos de la pareja. Solo queda uno y su sentencia ya está dictada.
Estamos ya en la fase en la que reconvertimos incluso los botes de mermelada en vasos, como hacen los lugares de moda y parece que el agua está más buena y que la cerveza debe saber mejor, cosa que ignoro porque ya sabemos que yo llevo sin bla bla bla...
Esto se está terminando. El confinamiento tal y como lo conocemos tiene los días contados. Los paseos matinales y los paseos vespertinos han quitado bajo mi humilde punto de vista, hierro al confinamiento. Ahora, quién más quien menos, sale a la calle. Menos quien no tiene nada por lo que salir a la calle. Menos quien no tiene calle donde salir.
Supongamos que a partir del lunes... no sé, no supongamos tanto. Va a dar lo mismo.
¿Comentamos algo de la actualidad política o ya damos por supuesto que el destino nos encontrará bailando a la luz de la luna en el patio de un viejo bar mientras un bandoneón suena y tú me miras a los ojos y yo te digo con voz queda... 'no nos vamos a querer en la vida jamás por mucho que me pongas caritas y me hagas ojuelos y me digas que nuestros corazones están destinados a latir al mismo son'? ¿Guay o no?
¿Guay o no?

martes, 19 de mayo de 2020

Confinamiento #47

Todavía no me aclaro con el tema. ¿Hemos dejado de aplaudir o no? Ayer a las ocho, fiel a mi costumbre, esperé a escuchar los aplausos para salir a la terraza. De manera inesperada, no escuché nada. De nada. Salí, miré, los vecinos de delante no salían... qué pasa. Pregunté. No, es que no se sale. Al parecer hay una convocatoria o había una convocatoria conforme el domingo ya era el último día. Pero yo no vi esa convocatoria enlloc, y mira que tengo grupos de whatsapp varios y no me llegó o no la quise leer, yo que sé. El caso es que no salió casi nadie en el barrio. Nadie. Técnicamente. Ya hemos dejado de aplaudir porque supongo que ya que podemos ir a las tiendas y eso damos por terminado el drama. Ahora me pasan otra convocatoria para que sigamos aplaudiendo. Al parecer, en la convocatoria de desconvocatoria, para darle un tono aún más deprimente al tema había que encender una lamparita o así a las once de la noche. Ni vi lamparita ni vi nada.
Las encuestas dan un panorama en el cual a nivel catalán nos situamos en una franja entre pinto y valdemoro. Lo cual es como cuando te digo que el otro día fui a un sitio en el que había unas cosas y al lado había otras. O como esa peli que vimos ayer del Tom Hanks en la tele, sí, en la tele, y que no contaba absolutamente nada, salvo que te interese que un tipo norteamericano con problemas familiares llegue a Arabia Saudí a vender nosequé moto y se encuentre como de aquella manera y conozca a una doctora saudí y se medio molen y al final se molan. Todo eso en hora y pico de película en la que estando en Arabia Saudí y tal y él americano y la movida y eso pareciera que van a pasar muchas cosas y resulta que no pasa absolutamente nada. Pero nada. Salvo que, como repito, te parezca que esa historia de amor maduro es la pera limonera y le des mil vueltas a que esa historia de amor representa nosequé movida de liberación y tal y en el fondo estés excusando que has perdido el tiempo durante una hora y pico y que la historia que te has tragado con la expectativa de algo es en realidad un truño como una catedral. Sale también la protagonista de Borgen, haciendo el papel de danesa, ojo, que le propone en una fiesta marro al Tom Hanks y este pasa bastante. Pues es todo un poco como lo de las encuestas y nuestros resultados no y la ecuación esfuerzo, resultado, producto interior bruto y la madre que nos parió.
No me quiero poner en lo sentimental pero hoy cumplen años Joey Ramone y Pete Townshend, lógicamente conocí a Joey Ramone y los Ramones antes que a los Who, porque nos llegó primero el punk que lo que venía antes y quiero recordar una vez más los días y las tardes que nos pasábamos en casa del Edu escuchando el it's Alive de los Ramones, llegando a memorizar entero todos y cada uno de los giros, presentaciones (aunque no entendiéramos una mierda y no supiéramos qué decían ni siquiera pudiéramos interpretar la presentación inicial) y demás y poniendo una y mil veces el Surfin' Bird y luego cuando tuvimos el Ramonesmania que nos dejó el Ramón precisamente, que le dimos también un huevo de vueltas. Y nunca llegué a ver a los Ramones en vivo, pero sí que vi a los Who.
Ahora no sé recordar cuándo llegué yo a los Who, pero recuerdo que en el pueblo, un año, pusieron en Radio 3 el Live at Leeds y claro que conoces canciones de los Who sueltas, pero de repente escuchas aquella cafrada y dices, un momento. Y ahora me acuerdo del concierto de los Who en Zaragoza, que fui con el Óscar y que fue una experiencia alucinante porque el concierto fue salvaje y nos tuvimos que ir a Zaragoza verlo porque en Barcelona no sé qué pasaría, no venderían entradas o algo y se canceló y nos llevaron en autocar a Zaragoza y para volver, de madrugada, clavaron el Tommy entero y en el concierto tocaron Sparks y yo creo que me puedo morir bastante tranquilo porque vi aquello, vi a Pete Townshend hacer el molinillo y a tomar viento todo.
Y por lo demás, ahora a ver un debate sobre cómo va la movida en los barrios y luego otro paseo y ya a encontrarte gente como si esto fuera yo que sé.
Movidas.

lunes, 18 de mayo de 2020

Confinamiento #46

Euskal Herria. No, no es Euskal Herria. Es Torribera. Torribera tampoco está en Navarra. Está aquí. De hecho eso no es ni siquiera Torribera, es por fuera de Torribera, porque ayer no pudimos entrar en Torribera al querer entrar en Torribera por la Calle Galícia y no estaba el acceso abierto, así que no pudimos dar caza al grupo de colegas que se había perdido por el monte. Así que eso. Reculada y hacia otros pastos más apacibles y sin tantas cuestas. Qué necesidad de subir siempre y qué obsesión con la naturaleza. Como leí hace poco, y seguro que no reproduciré bien, la obsesión con la vuelta a la naturaleza es reaccionaria. El ser humano vive seguro y mejor en la ciudad, que es lo mejor que hemos hecho. Porqué esa obsesión con estar entre árboles.
El confinamiento entra en una etapa en la que ya no es confinamiento. Lleva días sin serlo ya como lo entendimos al principio. No salir de casa. Ahora lo raro es estar en casa. Cada vez más lugares abiertos, negocios que empiezan a funcionar, faltan los bares. Creo que no es necesario insistir demasiado en el tema. Los bares serán y son nuestro indicador de actividad real. Quién se interesa por los negocios, las tiendas, etc., si no tenemos los bares donde ir a. A algo. A los bares.
También vuelve ya el fútbol y esto me produce una pereza inmensa. Y soy forofo de mi equipo y disfruto en Twitter con la cuenta de El Txistu que repasa la historia del Athletic, pero ahora mismo, me interesa cero que la cosa vuelva a funcionar y tener que estar pendiente.
Ayer pedimos un durum de pollo. De regreso del paseo. Como premio. No quiero jurar en vano, pero después de comérmelo y justo antes de comérmelo pensé igual, no quiero volver al mundo durum. No. Me engorda, no es bueno para mí. No quiero volver a las pizzas, no quiero, ni creo que deba, volver a los comistrajos. Pero sé que es lo que me gusta. Que es lo que me pirra. Y no me voy a pasar al lado oscuro de las verduras y las comidas ligeras. Y tendré que entablar el duro combate contra mi mismidad. Pero lo de los durum, tanto predicar que 'no hemos aprendido nada', efectivamente, no hemos aprendido nada. No he aprendido nada.
Hemos acabado Pose. La primera temporada. No he visto el drama. Hay drama, claro, pero no una cosa terrible. La gente es buena y las cosas salen bien. De la nada llegas a triunfar aunque sea en el submundo. Si te esfuerzas, sales adelante. Y esas cosas. Y todo el mundo canta bien y tiene arte. Y reconozco que me ha gustado.
Vimos Contagio de Soderbergh, nos ahorraremos decir que, efectivamente, todo está ya en esa película salvo el tema del caos social. Somos más ordenaditos de lo que sale en la película. Pero qué película.
Quisimos ver también una peli griega, pero nos dio un bajón de intensidad enorme y no pudimos.
Y vimos por fin la tele. Un programa, el del Basté, hablando de educación y tecnología. Y como ya no puedo más con los prejuicios y con mis gafas de ver la tele con ojos aviesos, una vez más vi que el programa en Tv3 no iba destinado a todos los públicos, iba destinado a un público en concreto, a un público que es el de Tv3, el que se supone que ve y 'vota' Tv3. Un público que no se cuestiona si hay escuelas y casas donde la gente tiene tablets, espacios para estudiar, conectarse, etc, cuando hay muchas, muchas, pero muchas casas donde no hay para comer. Pero eso no parece que exista. El debate, interesante, es otro. Y ahí se queda. Y ves la tele y ves que ese programa y esa programación y todo lo que pasa al final no es para ti. Ni los paisajes que salen en El temps, ni nada. No son para ti.
Y ya me tiemblan los pelos de la cerviz pensando cómo y de qué manera nos vamos a inventar nuestras propias manis para no ser menos. Al tiempo.
Y Anguita era de todos.
Y muchos éramos de Anguita pero no todo el rato.
Y dicen que esta semana vamos a pasar calor.

viernes, 15 de mayo de 2020

Confinamiento #45

La mañana ha comenzado como siempre con un buen paseo. Como siempre desde ayer. Un paseo que nos ha llevado en esta ocasión camino de la parada de metro de Can Zam, subiendo las escaleras mecánicas hasta arribotes, y de ahí caminandini hasta ir encontrando las vías del descenso. No he sacado ninguna foto. Sí, he sacado una foto de un cartel en una veterinaria en el que decían que se les había perdido una tortuga. He comprado una barra de pan y para casa. Hay que retomar las buenas costumbres y volver a caminar. El enfermero me ha llamado para decir que la tensión la llevo más o menos pero que no relaje y arrecie con los medicamentos. Caminar debe ayudar.
¿Vivimos en una dictadura? Esa es una buena pregunta. ¿Tienes ganas de vivir en una dictadura? ¿Quieres saber lo que es el fascismo? ¿Te sientes angustiado porque notas que te falta libertad? Creo que si mi abuelo Antonio hubiera ido con el carnet del PSOE en la mano por la calle en el año 1965 le hubieran caído una buena mano de hostias. Que haya presencia policial en la calle para que no haya aglomeraciones es otra cosa. Que no se permitan las manifestaciones (que seguro que las habría y muchas porque suele haber un montón de manifestaciones de cosas de izquierdas habitualmente) en una situación como esta, puede parecer un gran ataque a la libertad, pero si no parece raro que haya aglomeraciones de gente o esas manis con distancia en un momento en el que mi madre no se fía con salir a la calle después de... es que entonces estamos hablando de otra cosa. Otra cosa como poner furgonas policiales en la plaça del Rellotge cuando ya hemos sido testigos de que en la Plaça del Rellotge no hay ni perri.
Hoy ha venido un señor a mirar las nosequé del agua, conexiones, tuberías, etc. Me ha contado que la calle San Joaquín era muy famosa. Hace 50 años. Tal y como me lo contaba me parecía que se estaba equivocando. Me ha contado que se hacían unas fiestas muy buenas, que él venía cuando era un crío. La verdad es que no me sonaba de nada. He querido pensar al principio que estaba hablando del OVNI o algo así, pero no, verbenas. Verbenas para San Pedro. En la calle San Joaquín.
Hoy es 15 M y hay que decir algo del 15 M. Poco puedo decir porque no hice nada. No me acuerdo de mucho. Ir a la plaça Catalunya. La gente. Seguirlo por la tele. Rodea el Congreso. Rodea el Parlament. Las ostias de la plaça Catalunya. Mucha gente tuvo en esos días el alumbramiento, la participación, la política, todos son iguales, hay que implicarse, etc. Yo... no. No me impliqué, no estaba implicado. Me impliqué después. Muchos pensarán que da lo mismo que me implique. Y otros que a ver cuándo me desimplico porque da igual. Qué queda del 15m. Yo creo que nada. Que fue un fracaso. Que ha sido traicionado. Que se necesita otro 15m. Y que si lo hicieran ahora iba a darlo todo.
Qué más. No sé qué más. Vamos a pasar de fase. Vamos a avanzar dentro de la misma fase. Hasta que no se abran los bares y restaurantes, piedra filosofal de nuestra actividad como seres humanos, no podremos dar por finalizado este tormento. Van diciendo cosas y nos van dando árnica, pero no será nada como tiene que ser hasta que no nos dejen ir a los bares. Pero a los bares de verdad. El placer de beberte una cerveza y unas bravas en una terraza y hablar con los amigos. No me imagino una entrada mejor en la nueva normalidad que hacer exactamente lo mismo que antes.
La nueva normalidad ojalá sea igual exactamente que la antigua.
Ojalá sea todo igual.
Reuniones con amigos, hasta el número de 10. Reúne 10 amigos en un piso, dales dos metros de distancia entre unos y otros.
Soy una persona que cada vez que esto, tal. No sé.
El 15 M. Traidores. Todo mal. Dictadura. Libertad. No nos representan. Legislatura. Bien común. Anarquía. Acampada. Indignados.
Los indignados. El banco (o era balcón) de los indignados. Las ostias de los mossos.
Seran sempre nostres. Los indignados. Qué tiempos. 

jueves, 14 de mayo de 2020

Confinamiento #44 real

Yo pensaba que al poner una foto similar el Aitor, si la ponía yo, pues iba a quedar como que mira, fíjate, ahora él también la pone. Pero cuando he visto que también la ha puesto el diputado Raúl Moreno, he pensado, oye, prejuicios fuera. La equidistancia. Yo también he subido a la Letra A, para hacer la foto de la letra A y no la puse el primer día porque me daba como cosa por lo que ya he contado, pero ahora ya me da igual.
Ayer no salí. Ayer no sé qué se me puso ayer por delante pero estaba como no sé. La niña del balcón de enfrente me llamó otra vez para salir a aplaudir. Nene. Y salí sí, pero ya no té que no sale la misma gente, sale menos y hacía frío y no sé. Que me volví a meter en casa y ya no fui a dar un paseo.
Esta mañana sí que he salido a caminar. Paseo urbano. Un reconocimiento de Santa Coloma sobre el terreno, alejado de la posibilidad de encontrarme con personas en chándal. Una paseo por las calles de la Santa Coloma que quiero más que a mi propia alma. Qué me paso ayer para no querer dar una vuelta por esas calles de mi corazón.
La letra A. Estar en casa leyendo a Rosa Luxemburgo. Las vicisitudes del confinamiento. Preparar un pollo al horno en lo que canta un gallo. Dejar los platos fin fregar. Mirar al suelo y ponerte a pensar cuánto hace que no coges la escoba. Hoy se ha puesto a llover otra vez. El clima está raro. Tú estás raro.
Madrid está raro. No Madrid, Madrid, sino esa parte de Madrid que no visitas cuando vas a Madrid a tomarte unas birras con los colegas de Madrid. Esa parte de Madrid que solo ves en reportajes, en programas de la tele que tampoco ves. Fachalecos, pelos largos peinados o despeinados, rubios y chalecos, banderas nacionales. Banderas. Canta himnos. Son solo los habitantes de un barrio concreto de Madrid, están en una calle, pero les tenemos que dar la importancia que tienen. Son los mismos que cuando ven en peligro real su confort, su vida, o ni siquiera eso, ven que tú puedes vivir algo mejor, salen a la calle a protestar. Ellos son España ya que ellos se han quedado con la idea de España. España debe ser eso. Como Catalunya debe ser lo que quieren los que más banderas tienen. Estoy en fase Rosa Luxemburgo. Fase peligrosa, por otra parte.
Está todo como raro. No estoy contento. No nos ha servido de nada. No me ha servido de nada el confinamiento. La experiencia nos ha servido para alguna cosa, para cambiar nuestros hábitos, para redirigir el tiro, para eliminar lo superfluo. No. No nos ha servido.
Alguien ha dicho que estamos más preocupados de que abran los bares y que se pueda volar en avión que de que abran las escuelas y en qué condiciones puedan abrir. No hay memes sobre las escuelas. Todos queremos ir al bar. Y a correr.
Al bar y a correr.
La letra A, pintada y repintada, señalando a los que miran hacia arriba que todavía queda algo, algo que parece que se sale un poco, algo que parece que no concuerda. Algo que parece que todavía. Pero qué significa.
Volvamos pronto a la normalidad. Hagamos que el dinero fluya, que circule, que se mueva. Que para eso estamos.

lunes, 11 de mayo de 2020

Confinamiento #44

Me imagino la cara de la pobre chica que repartía en Amazon esta tarde al comprobar que en el paquete sonaba dentro una pandereta. 'Quien debe ser el payaso que se compra una pandereta ahora'. Es que somos así de graciosos, perdona. El otro día los colegas consideraron que no valía con hacer simplemente el payaso durante el concierto y que qué pasaba, si no tenía una pandereta o qué pasaba.Y aquí está la pandereta. Es que tenemos que haber de todo en el mundo. De todo. Ahora que hago yo con la pandereta si tampoco la puedo utilizar. Otro bulto.
Como yo. Un bulto.
Trozo de carne con ojos. Hoy ha venido a casa un técnico del seguro a ver mi ducha. Se le sale el agua o no se le sale el agua. Es un problema de que se cala o es un problema de la instalación. En menos de diez segundos lo ha clavado. No es la instalación. A otra cosa. Pero ya he ido al lavabo al menos cuatro veces durante la mañana esperando al técnico que me ha llamado a las ocho y cuarto y ya me ha tenido descompuesto toda la mañana.
Para remontar el vuelo, esta tarde hemos ido de paseo hasta la plaza del Reloj. Así como el cruce de la Generalitat con Rambla Sant Sebastià era un hormiguero de gente, llegar a la Plaza del Reloj y no encontrar prácticamente nada de gente, así como por la Jacinto Verdaguer que suele ser una calle con una vida y un colorido que ríete tú de las calles con vida y con colorido de por ahí. Hubo un año que vino la Rocío y la Amanda y comimos creo que no me acuerdo dónde comimos y luego nos dimos una vuelta por el centro y les dije, espera, que ahora vamos a cambiar y bajamos a la Jacinto Verdaguer.
La eterna discusión con Rocío. Mi madre dijo el otro día que ella en su vida ha visto a nadie vestida de rociera, ni de sevillana, ni de flamenca, en nuestro pueblo. Jaén norteño. Que eso fue cosa de Felipe González que puso de moda las sevillanas y Canal Sur hizo un trabajo intensivo de culturización andalucista. Que para San Gregorio no se ha vestido nadie de eso. Nunca. Al menos mientras ella vivió allí. Ahora, decir esto, es como faltar el respeto muy gravemente. Y claro, no dejamos pasar la oportunidad.
Ayer empezamos a ver una serie nueva, Pose. No es nueva, pero no la habíamos visto. Está bien. Sobre el mundo Trans en el NY de los años ochenta. El Vogue, los balls, las casas. Es un mundo. Pero es un mundo de mierda. Porque esa gente sufre como no sufre casi nadie. Pero no quiero iniciar ahora un debate porque ya bastante tenemos.
Y bueno. Que un día más. La señorita Je ya ha decidido que deja de contar cosas del confinamiento. 60 días.
Yo ya no sé si estoy contando cosas del confinamiento o de la vida o de la nada. Pero lo importante es participar.
Y tengo una pandereta. Ojo.

domingo, 10 de mayo de 2020

Confinamiento #42

Ahora es que la política es esto. La política ya es esto desde hace años, pero cada día nos sorprende con una cosa nueva que nos llama a pensar que, ahora sí, esto ya es lo más. No hay límite. La presidenta de la Comunidad de Madrid va camino de convertirse sin duda en el nuevo referente de la derecha española por el mero hecho de que está ahí y hace las cosas así y a los suyos, siempre los suyos, les basta. Y los demás, los que no somos de los suyos, nos apresuramos a echarnos unas risas con las fotos, con las caras, con todas y cada una de las modificaciones y memes, como nos hemos reído de sus decisiones, como nos reímos de cada cosa que dice y piensa. Y ahí está, de presidenta de la Comunidad. De vez en cuando, vemos aparecer a Rita Maestre o al propio Ángel Gabilondo y pensamos, con lo listos que son, que somos, cómo pueden estar ahí.
Porque da igual lo que piensan y cómo lo dicen. Hoy Gabriel Rufián ha hecho un tweet muy bueno e interesante sobre esa izquierda que se ríe de la Ayuso por estas cosas y que no reflexiona sobre porqué pasan estas cosas. Lo ha hecho Gabriel Rufián y no han tardado en recordarle que él, precisamente él y los suyos y la causa que soporta, ya llevan años apelando a una política basada en el símbolo, el gesto, la proclama fácil, el anuncio ditirámbico, la gesticulación, ya he dicho lo del gesto y la gesticulación, y no sé cuántas cosas más. Aquí. Aquí mismo. Es mucha risa lo de Ayuso y nos pone delante de lo que es una amenaza real y de cómo este tipo de gente gana elecciones. Las ganan aquí, las ganan en Madrid, las ganan en todas partes. Política con la foto, con la pose.
Política con vídeos haciendo cosas. Políticas con gente diciéndote lo que es y lo que no es. Política con publicaciones en el Instagram con fotos como si fueras Bob Geldof. Y no eres Bob Geldof, eres un cargo público y tienes que gestionar. No hacer de Virgen de la Dolorosa, o hacer de Bob Geldof.
Bob Geldof no era un cargo público, no gestionaba, no detentaba una responsabilidad institucional, era un cantante que tuvo una canción buena. Dos si nos ponemos poco estupendos. Pero si eres presidenta de la comunidad de Madrid, President de la Generalitat, portavoz de un grupo Parlamentario o alcaldesa de Santa Coloma... pues no. Populismo. Clientelismo. Etc. Con lenguaje rancio o con pinta de enrollada. Clientelismo igual.
Por dónde íbamos.
Ha refrescado. Bastante. Por un lado bien, porque esto en mayo parecía finales de junio y no era plan. La cosa tiene que ir por su lado. Ayer no salí a ninguna parte y hoy tampoco. ¿Ayer salí? Sí, salí a ver a mi madre. Ya está. Eso es todo.
Cosas que hemos visto. Nos hemos enganchado a la serie de Michael Jordan. Mola. Mola no por Michael Jordan, que es un tipo que es que no te puede caer bien jamás, es que el mundo del deporte es la cosa más entretenida del mundo si la cuentas con un poco de gracia. Michael Jordan no me molaba nunca. Solo creo que muy al final me molaba, porque su rival eran los Utah Jazz de Karl Malone que ese sí que caía mal. Y bueno. Pues muy interesante.
Y ya para rematar, un documental sobre Taylor Swift, Miss Americana. Que toma conciencia política y se empieza a cagar en Trump.
Y leyendo un poquillo y esas cosas.
Y dos o tres días sin ver las noticias.
Cocina. Ayer pizza. En lugar de levadura Royal que se ve que no hay que ponerle, puse bicarbonato porque oigo pero no escucho. Y la pizza quedó regular. Poco más.
Y así estamos. Riéndonos con la Ayuso y pensando que son cosas que no pasan.

viernes, 8 de mayo de 2020

Confinamiento #41

Este blog, cuando nació en su anterior forma y ubicación, este blog digo, nació como un espacio para demostrar mi enorme capacidad para desarrollar la historia corta, el comentario anecdótico, la imaginación desbordante, el comentario jocoso, el esto y lo otro. ¿Y en qué se ha convertido? En un espacio para macetas y plantas. En casa y jardín. En una tontorronería clasemediera de pallús que considera noticiable que esta rosa, que lleva ahí siendo la misma rosa desde hace la friolera de por lo menos 13 años o así, no deje de dar rosas ni un solo año. A su ritmo, cuando nadie da un duro por ella, zas, da una rosa. Una o dos rosas, tres, no más. Pero las da. Ya comenté que no daba un penique este año por el rosal porque veía que las hojas se las estaban comiendo los bichos. Pero ahí está, un año más.
Un año más. Los platos de las macetas que no se han puesto, las macetas que tienen plantas que no sabes lo que son, una planta de esas invasoras que echa unas flores amarillas muy bonitas que por la tarde se cierran. Cosas. Plantas. Años.
Este blog, cuando nació, lo hizo con la pretensión de hacer de cada día un reto para el autor, no para el lector que, naturalmente, daba igual, porque lo importante soy yo. Este blog, cuando nació, lo hizo para demostrar que era capaz de forzarme a tener algo que contar, siempre original. Este blog, cuando nació, lo hizo para no tener nunca que llegar a este punto.
Este blog no nació para poner fotos de plantas. Y sin embargo, son muchas las flores y las plantas y las rosas, y las flores de cactus y los cactus y las plantas de yaya que han ido apareciendo.
Hoy después de los aplausos hemos ido a dar un paseo. La caminata nos ha llevado a la Bastida. Yo, cuando iba al Mixto 3, le llamaba también la Bastida y resulta que no, que yo no iba a la Bastida, que iba al Mixto 3, que la Bastida era para quien hacía la FP. Justo en el túnel me he encontrado a la compañera Clari. Nos hemos ido encontrando, casualmente, mucha gente y hemos formado una muchedumbre. No recordaba cómo era la puerta de la Bastida, del Mixto 3, antes no estaba pintada con murales. De qué me acordaba yo de ir al mixto 3. Ahora no sé si se llamaba Mixto 3 tampoco. Torrent de les Bruixes. Qué nombre tan así. Me acordaba de ir subiendo por la calle que subía, viendo a la gente que subía, charlando, charlando al subir, charlando al bajar, era entretenido irte uniendo a la gente que subía, o subir solo. Me acuerdo de un profe de filosofía, de la profe de Historia, del profe de Historia del Arte, de la profe de Latín, de los compañeros y compañeras que ya veníamos del Berenguer. De los partidillos de fútbol, de una vez que creo que hicimos huelga. No me acuerdo de mucho más.
Luego hemos bajado por el parquecillo de la Bastida y no he visto el pinillo de la San, porque no sé dónde está el pinillo de la San. No estaría por allí. Y hemos bajado y nos hemos comido un frankfurt para cenar.
Un día más. Un año más. El tiempo que pasa todos los días un poco más y el tiempo siempre pone las cosas en su sitio. Frases de canciones de Alejandro Sanz, por lo menos. Hoy ya se me ha pasado lo de Kraftwerk y no he sabido qué escuchar. Esto va por oleadas.
No había mucha gente por la calle hoy.
Es broma. Como lo de Ayuso. Una broma todo.

jueves, 7 de mayo de 2020

Confinamiento #40

Este disco de Kaftwerk me lo compré en el aeropuerto de Londres. ¿Por qué? Por que supongo que en aquella época que no se fechar yo estaba en fase alemana. A base de Neu! y Kraftwerk y me compré este disco, el Trans Europe Express en... inglés. Incluso me apunté a hacer alemán solo porque escuchaba discos en alemán. Aguanté un año y medio o así. Todo esto es porque se ha muerto Florian Schneider, fundador de Kraftwerk junto a Ralf Hutter y coautor de una música alucinante que estuve a punto de perderme por los prejuicios y que, finalmente, es ya un referente para mí. En muchos sentidos, en el musical, claro, pero en el estético y en la actitud. Fíjense qué portada, y no han visto la contraportada. Lo menos rock del mundo. Lo menos nada del mundo. Gente de traje, pero no de traje en plan guay, no, en plan de traje aburridos. Kraftwerk. Hay un disco, de antes de que fueran famosos, el Ralf und Florian en el que en la portada aparecen ellos dos, Ralf y Florian, de antes incluso de idear este rollo funcionarial o el rollo robótico y ya aparecen como 'pasando muchísimo de parecer algo'. Los dos, incluso un Ralf Hutter con gafitas y pelo largo pero de peinado raro, posando como si fuera para una comunión. Pues Florian (floguian) Schneider ha muerto de cáncer. Murió hace una semana pero no se comunicó a nadie. Pasando. Florian Schneider es el segundo por la derecha, el que aparece más arriba en la foto. Comenzó tocando la flauta, una flauta que duró en Kraftwerk hasta el Autobahn. No sé, me gusta Kraftwerk. Dos canciones por comentar. Radioland, que es del Radioactivitat (en alemán), que es como un recitado breve culminado por un vocoder que nos dice que la música electrónica vuela por Radioland, casi como una marcha fúnebre. Y Neonlicht (también en alemán) una canción de nueve minutazos que aparece en el Die Mensch Maschine. Una canción que se encalla durante muchos minutos en repetir un mismo bucle y que te hipnotiza. Me gusta mucho y tanto que muchas veces la pongo varias veces. Como si me estuviera perdiendo algo. Los vi en directo por primera vez yo solo en la sala Razzmatazz. No recuerdo porqué fui yo solo. A mi hermano todavía no le molarían. La música electrónica. Estaba conmocionado yo. Ver a Kraftwerk, que sonaron no sé si bien o mal pero me sorprendió que todo fuera tan frío. Tan absolutamente impersonal. Que es lo que buscaban ellos. Que es lo que me gustaba a mí, pero no. Me acuerdo que me compré la camiseta del Autobahn que ya no me puedo ni poner de lo currada que está. Fui con ella, creo, al festival portugués donde los vimos con Pepa. Ver a Kraftwerk en un festiva portugués en mitad del campo. Y no los he vuelto a ver.
Durante buena parte de la tarde he estado escuchando a una vecina del edificio de delante llamar a alguien como 'toni'. Ha estado bastante rato diciendo 'toni'. Y me ha tenido casi todo el rato como un suricato, como el ratón ese que sale en el APM?.
Hay también una niña pequeña en el edificio de enfrente que ha cogido la costumbre de, cuando son las ocho, avisarme de balcón a balcón con un 'nene', para que salga a aplaudir. Salgo, la aplaudo y me hace así con la mano y ya va a sus cosas. Pero se está convirtiendo en una tradición. 'Nene', me ve por la ventana sentado en el sofá o con el portátil y me llama. Que salga.
Hemos puesto una bombilla nueva o vieja en la terraza. Alumbra tan poco que nos la hemos dejado encendida y no nos hemos enterado. Otra vecina del edificio de enfrente nos ha avisado.
Estamos preparando una en la terraza con las plantas y las flores que para qué. Estamos. Si no me he acercado a una maceta en mi vida Hulio.

miércoles, 6 de mayo de 2020

Confinamiento #38 o #39

Qué bonito es todo. Hoy han llegado a casa un cerro de Surfinias que iban a tirar y no yo pero mi compañera sí, las ha comprado y llevamos todo el día distribuyéndolas por la terraza y buscando su sitio. Dicen que les tiene que dar mucho el sol, o la luz. Y en ese tema llevamos entretenidos pues desde las once o así. Todo ello trabajando a la vez y escuchando el debate.
El debate. Qué bien traído y qué bien hilado todo. Qué bonito es todo. El debate en el Congreso sobre el tema de la prórroga del Estado de Alarma. Durante el debate ha planeado el virus. Pero no el virus que nos tiene en casa desde hace ni me acuerdo, pero me acuerdo, sino otro virus. El virus de la política partidista. Lo cual no es malo. Lo cual nos recuerda que cuando esto acabe volveremos a lo mismo. No habremos sacado nada en claro o ninguna certeza y volveremos al mismo pozo en el que nos encontrábamos. Ni hay solidaridad, ni hay simpatía, ni hay nada. Unos buscan hundirnos, otros miramos perplejos cómo nos quieren hundir y nos rebotamos. Y otros asoman la cabeza. Y otros asoman otras cosas.
Ha sido un auténtico desastre. De hecho, creo que hacía mucho tiempo, creo que desde escuchaba Kortatu, que no me sentía tan cómodo escuchando a la representante de EH Bildu, que ha dado un baño de realidad a la peña. A toda la peña. Por lo demás, el de VOX hoy se ha metido en tal historia que no sabe todavía él ahora mismo de qué ha hablado ni quién le ha preparado lo que ha escrito. Una historia rocambolesca de ahora sí y ahora no, que ha terminado con Ciudadanos rehabilitado, eliminando grasa neofascista y hablando de cosas de centro y tal que ellos se creerán que se las creen y con ERC. ERC.
Y ya está.
Los días entonces seguirán más o menos como ahora. Con confinados que no podrán ir a trabajar en sus trabajos que tengan que ir y otros que no porque no les dejarán ir. Los criterios serán un poco así pero cuanta menos gente vaya a trabajar a los sitios o más despacio o con más garantías mejor. Pero es igual, porque luego vas al super y el típico deportista que necesita coger inmediatamente la bolsa de queso fundido te pone el sobaco en la cara y toda la negociación de mierda para la mierda de estado de alarma no vale para nada. Y se equivoca de puto queso fundido e insiste. Y tan contento. Porque viene de correr y tendrá hambre.
Claro.
Y ya son las ocho y media pasadas y viene olor a plantas, a flores, pero no sé si es un olor como agradable. Huelen y ya está.
Llegué a este estado de confinamiento con el pelo recién cortado y poco a poco se me va poniendo la cara de netol con el pelo que ni fu ni fa y una especia de sobredimensión de todo que no sé a dónde me conduce. Pero no pienso claudicar.
No llevo una bambas de andar pero ahora que podré andar no sé si me las cambiaré o caminaré sufriendo.
Voy a terminar escribiendo haikus.
Estamos viendo una serie. Dietland. Los dos primeros episodios fueron una tortura. No entendía nada. Con uno me fui a dormir. Pero poco a poco le voy pillando el tranquillo. Va de una chica que está amargada con su físico y... mejor verla. La cosa va aclarándose y finalemente tiene sentido. Estoy a un episodio de terminar la de Justo antes de Cristo. Me pasa con esta serie que la veo y me siento bien. Es como un bálsamo. Y no creo que fuera planteada con esa intención. Gente hablando normal, diciendo cosas normales. No sé.
Bueno. Que se va a ir todo el mundo. Mira, ya hay un coche abajo con la música a toda hostia. Qué ganas de que vuelva todo ¿no?

domingo, 3 de mayo de 2020

Confinamiento #36

Esta foto no es la de un amanecer desde algún montaño de nuestros alrededores queridos. Esta foto no es la de un breve reencuentro con alguien que también ha salido a justificar el outfit. Esta foto no es la de una felicidad extrema por haber vuelto a sentirnos libres. Esta foto tampoco es un reconocimiento a las madres. Esta foto es la de un fuet.
Es la de un fuet que a duras penas puedo probar porque no puedo comer cosas como fuet. Los problemas de la tensión alta convierten a mi vida en un quiero y no puedo de cosas que creo que puedo hacer y sé que están mal, cosas que no hago, cosas que querría hacer y cosas que hago como si no las estuviera haciendo. Esta foto es la de un fuet que hace mis días de confinamiento un continuo recordatorio de que las cosas no están bien, que debería, que tendría, que me lo tendría, pero que no. No y no.
Un día más y un día menos y un día que ya no es como los demás. Los días ya no son como los de hace dos semanas o tres. Ahora los días son de otra manera. Ahora los días consisten en saber porqué no sales. No sales porque no madrugas y no te pilla la franja. No sales porque por la tarde da pereza salir. No sales porque no tienes ganas. No sales porque te da estás bien en el confinamiento.
Esa foto es la de un fuet. Una foto que no dice absolutamente nada y que ni siquiera es de hoy. Y ni siquiera es real. De ese fuet queda la mitad, porque no debería, ni yo ni nadie, pero cometemos el pecado y si no lo corto yo es como si no lo estuviera haciendo yo.
Debería hablar de algo referente a la política pero para qué. A la política. Pasamos del todo el mundo es bueno al que se jodan. Pienso en lo de los conciertos de Barcelona. Pienso que cuando a alguien le alegra que a Ada Colau le salga algo mal, indefectiblemente creo que es de derechas. Aunque lleves camisetas de Black Flag. De derechas. Aunque escuches canciones con acento del sud del territori. De derechas.
Y poco más que añadir en este punto.
Pienso en que de todo este periodo no vamos a salir mejor. Vamos a salir con más ganas de demostrar que antes, antes de, todo era perfecto y bueno. Y que vamos a acentuar aún más que antes podíamos y volveremos a poder. Hacerlo todo. Más. A lo bestia.
Me preocupa también, no sé si me preocupa es la palabra, me incomoda el tema de la buena gente. El reconocimiento a la buena gente. La competición por ser buena gente. La necesidad del reconocimiento a quien estos días ha mostrado una actitud solidaria. El enmascaramiento de otro tipo de situaciones con la cobertura de la voluntariedad, el esto y lo otro. Ya está.
Hablemos de cine. Ayer vi Munich, película del Spielberg que hace mil años que debería haber visto y que no. Pues me gustó y me pareció interesante la reflexión. Un grupo armado secuestra y asesina a unos atletas israelíes. El Estado israelí decide castigar a los culpables. Recluta a un grupo de personas para que se carguen a una gente concreta. Ningún problema. Se van cargando peña pero a medida de que va pasando el tiempo y van cargándose gente que no saben muy bien porqué... entran dudas y sospechas. Y la peli va de eso. Dudas, sospechas, y cómo se construye un país. En base a qué.
Bien. No sé si lo he dicho antes, pero es el día de la madre. Hoy es el día convenido para agradecer a nuestras madres todo lo bueno que hacen que suele ser todo. He salido dos veces este finde a la calle, las dos a la farmacia. Hoy estaban las floristerías abiertas. No he comprado nada.
Estamos atravesando o hemos atravesado. No lo sé. Pienso en cabrearme viendo a la gente salir a la calle a hacer cosas. Estando en la calle. Pienso que si nos dejan salir a la calle en estas condiciones es porque la cosa irá de que se puede salir a la calle. Pienso que no tengo ni puta idea y que no voy a salir mucho a la calle, aunque saldré a la calle y probablemente me saltaré alguna franja horaria porque cuando tenga que salir, yo que no quiero salir, no será cuando toque.
He empezado a leerme un libro de Rosa Luxemburgo. Me acabé en estos días el libro de la compañera Patricia Castro. Patricia Castro a la que le han montado una campaña de acoso en redes que dice mucho del estado de mierda que se nos viene encima. Una mierda de sociedad. Una mierda de sociedad en la que hay que saber qué mano lames. El libro de la compañera. Está bien. La historia que cuenta. Que no te pase nunca.
Lo de Rosa Luxemburgo lo he pillado con muchas ganas. Espero que no nos perdamos en lo que nos perdemos siempre y acabemos perdiendo el hilo y las ganas. Que ya me suele pasar.
Acabo de ver otra película. Little Joe. Sobre flores y virus. Y una sociedad de gente feliz donde todo va bien.
Todo va bien si sabes de qué lado ponerte.

miércoles, 29 de abril de 2020

Confinamiento #35

Es mejor tomar la foto desde aquí. He ido a aplaudir y a hacer el repaso habitual del estado de las plantas. Visual. Me he acercado al rosal. Una rosa amenaza con salir desde hace días. Hoy me he acercado y he visto lo que no quería ver. Algo se está comiendo las hojas del rosal, un mosquitillo, algo. Y la rosa que tiene que salir me temo que no va a salir. A este rosal le pasa que es muy goloso para las mierdas de los mosquitos, hongos, cochinillas o como quiera que se llame. Hace tiempo que no salía tan alegre el rosal y ha vuelto a pasar lo mismo que otras veces. Se comen las hojas, joden el invento.
No. Yo tampoco me aclaro con lo de cuándo y cómo. Sé que a partir del 4 de mayo pasarán algunas cosas que no estaban pasando hasta ahora, pero que la situación a fin de cuentas seguirá más o menos hasta mediados de mayo donde creo que habrán algunos cambios sustantivos. No se. Hablo por hablar. Qué fe con que abran los bares. Ayer, escuchando al presidente centrándose en el tema restaurantes y demás era como un poco... aquí qué nos importa, nos importa salir a comer, beber... y el trabajo que da, los puestos de trabajo que viven de todo el sector de la hostelería y la restauración. Los bares.
Siempre me ha gustado ir a los bares. He ido a los bares solo, acompañado, en grupo, en pareja, bares a los que he ido siempre, bares a los que voy por ir, por probar, por estar, para decir que vaya mierda de bar, para quedarme para siempre. Pero ahora algo está cambiando. Tiene que ver con todo lo que está pasando y la costumbre de no ir a ningún lado, de no consumir por consumir, de pasar con lo necesario y no necesitar adornarlo con más cosas. Me da pereza todo. Me da pereza volver. No es pereza. Suena a 'chico, qué fácil lo tienes todo'. No es tan fácil, es una sensación de que me da un poco de pena que estemos deseando volver a lo de antes. Que no pase nada. Que sigamos pensando en....
- Un momento, chaval. ¿Acaso te has vuelto ahora un rarito de esos de no consumir, no beber, no entrar en el sistema, buscar formas alternativas de vida y esas historias? ¿Ahora? ¿Todo este rollo es porque compras (o te hacen ir a buscar) verdura y huevos en el Cabàs?
No, no va por ahí. Lejos de mí el ver luz e irme a... una casa en el campo o vivir en la ciudad vestido de Quechua o Artengo todo el día. No. Pero que me da palo. Palo la vida de antes.
- Un palo te daba yo, gañán.
Me da palo todo. Que vuelva el fútbol, que vuelva el mundo del deporte y sus noticias a las que me engancho. Vivo mejor sin estar pendiente. Tengo más tiempo. Menos agobios. Y puedo disfrutar del deporte antiguo, que es mejor.
Lo antiguo es mejor.
Hoy he hecho un plato que hace y hacía mi madre y que tenía mucha curiosidad por probar. Lomo con salsa. Una salsa con ajo, almendras, vino blanco e hígado de pollo. Sí, hígado de pollo. Pues muy bueno, oiga. Pero bueno bueno. Como una nutria me estoy quedando.
Con el cuento del cumpleaños de la Kim Gordon he vuelto a caer en la trampa de Sonic Youth. No estoy avanzando nada en lo de la música.
Pero nada.

martes, 28 de abril de 2020

Confinamiento #34

La página no es de Estrella Distante. Creía que tenía en casa Estrella Distante y no está. Debe estar pero no lo he encontrado. La página es de La literatura nazi en América, de Roberto Bolaño, donde está el cuento que luego será la base de Estrella Distante. La vida de Carlos Ramírez Hoffman y sus vuelos escribiendo en el aire esas frases que se te quedan tatuadas en algún sitio y que no desaparecen jamás. La muerte es responsabilidad. La muerte es limpieza. La muerte es Chile. La muerte es amor. La muerte es crecimiento. Hoy es el aniversario del nacimiento de Roberto Bolaño y si estamos escribiendo todos los días que se puede, si hay algo que hacer importante en la vida que no es otra cosa que escribir este blog todos los días es porque Roberto Bolaño existió y nos enseñó que había que escribir, siempre, en todo momento, que escribir es lo único que es y que será, que leer está bien, que leer es un placer, pero que la tortura de escribir no debe dejar de producirse jamás, sea cual sea la circunstancia, escribir y vivir para escribir. Ni mucho menos, ni por asomo, ni se me ocurriría comparar la inútil tarea de escribir un blog con la titánica tarea literaria de Roberto Bolaño. Es muy repelente eso de decir 'lean a tal...', pero lean a Bolaño. Lean Estrella Distante, aunque solo sea Estrella Distante. Contar una historia, contar historias en las que parezca que te has jugado la vida. Contar historias que parezcan que las has vivido, que el que las ha escrito ha estado al borde de palmarla porque... igual hace mucho que no leo a Bolaño. Creí haberlo leído todo, al menos los cuentos y novelas. No la poesía. Cómo disfruté leyendo a Bolaño. Qué cosa empezar a leer el 2666 y sumergirte en todos esos mundos chungos, en esas historias que te llevan a lo sórdido, a lo fantástico, a lo irreal, a la muerte. La muerte es Chile. Los libros de Bolaño son dos. Luego tiene cuentos, libros de cuentos, los libros póstumos, la literatura nazi, los libros de Bolaño. Los cuentos de Bolaño. La vida de Bolaño. Esa especie de pintada con la cara de Bolaño que hay en un buzón en Barcelon y que yo tenía una foto y que ya no sé dónde estará. La cara de Bolaño, el libro que tengo donde se cuentan cosas de Bolaño, sobre Bolaño, entrevistas a Bolaño.
Bombacci colgado de Piazzale Loreto. Fusilan a Mussolini antes de que se pire a Austria y en el coche donde viaja está Nicola Bombacci. Nicola Bombacci fue fundador del Partido Comunista Italiano y viajó a la Unión Soviética y de repente empieza a coquetear con el fascismo y por una serie de vicisitudes personales y que tendría el hombre esa cabeza que tiene la gente que se deja arrastrar por la insana pasión de nosequé, considera que el fascismo es una suerte de socialismo que ha superado al comunismo o algo así. Tengo que leer más y estoy escribiendo deprisa y no lo quiero contar bien. Bombacci se convierte en un defensor a ultranza de Mussolini sin renunciar a ser un socialista, de tal manera que incluso le sigue en la loca aventura de la República Social Italiana, donde se inventa la socialización fascista donde verdaderamente se iba a poner en práctica una revolución social dentro del fascismo que, naturalmente, jamás se dio, pero no contento con ello decide huir junto a Mussolini. Lo ejecutan, fusilándolo, los mismos partisanos que ejecutan a Mussolini y a Clara Petacci. Cuando lo están fusilando, Bombacci grita Viva el socialismo, Viva Mussolini. Lo colgarán de la gasolinera de Piazzale Loreto un día como mañana, 29 de abril, junto a Musslini, Petacci, Starace, Pavolini. A Bombacci le colocan encima el cartel de Supertraidor. Piazzale Loreto, nunca te olvides de Piazzale Loreto, rojipardo que das la vuelta al sentido del socialismo.
Poca cosa más.
Hasta finales de junio dicen que tenemos que estar así. Escribo esto sin convicción. Me duele pensar que pienso así.
Me faltan días y horas para leer todo lo que pensaba que iba a leer. Aún puedo tirar de memoria y contar la historia resumida de Nicola Bombacci.
No se olviden de Nicola Bombacci. Supertraidor. Piazzale Loreto.
Lean a Bolaño. Escriban a altas horas de la noche aunque les estén esperando para cenar. Los detectives salvajes. Siempre.