miércoles, 30 de diciembre de 2020

Los Libros del 2020


No se dejen engañar por la foto. Este año 2020 ha sido un buen año de lectura. Bien sea porque no ha habido más narices que quedarnos en casa o por otros condicionantes, este 2020 he recuperado el ritmo de lectura que más o menos uno considera necesario. La clave, creo, no ha sido tanto la cosa del confinamiento sino haber hecho un propósito ante el descalabro del 2019. Leer y sobre todo, leer cosas que me gusten. Así las cosas, la última semana de 2019 compré tres libros que me gustaban y sabía que me iba a leer casi del tirón. Y con esa inercia, seguir adelante. Esto de comentar y listar los libros que uno lee puede parecer pedante. Se trata de seguir con una tradición instaurada desde los tiempos en los que seguía la gloriosa web La Página Definitiva y su reto de leer 50 libros en un año. No lo he conseguido jamás, pero este año ha sido muy digno. Y disfrutado. Al menos eso.

  1. Steven Forti et altri. – Patriotas indignados. Libro escrito entre varios y diversos autores, uno de ellos el adorado Francisco Veiga y otro de ellos Steven Forti, al que sigo por Twitter. El libro es un intento de aproximación a la nueva extrema derecha, cómo surge y qué la caracteriza y diferencia de los fascismos clásicos. Algunas derivas nos recuerdan a cosas que tenemos tan cerca que da miedo. Muy importante por la importancia que se le da a lo que pasa en el Este de Europa respecto a otros estudios que se centran mucho en los países grandes de la UE. Los rusos, los polacos, los húngaros y cómo influyen en los italianos y los demás. Parece que el fantasma de la extrema derecha ha retrocedido algo, pero el óxido no descansa.
  2. Pedro Vallín – Me cago en Godard. Este es uno de los libros del año. Un libro que reivindica el cine que nos gustaba (o no, que yo era un niño sovietizado y eso de ver E.T. o cosas así no lo llevaba bien), o que nos gusta, aunque no sea cine 'de calidad'. El cine americano y el cine europeo analizados de manera entretenida y sin complejos por un tal Pedro Vallín, al que también empecé a seguir por Twitter y que da opiniones a veces ciertamente provocadoras sobre lo que consideramos cine de autor o porqué nos gusta el cine palomitero y no debemos sentirnos culpables o 'traidores a la causa de la revolución' por hacerlo. Tiene una anécdota sobre Andy Warhol y la repetición en el arte, o lo que es el arte, que si la supiera repetir la estaría repitiendo todos los días. Divertidísimo.
  3. Francisco Veiga y Pablo Martin – 1914/1923 Las guerras de la Gran Guerra. Ningún año sin un libro de Veiga. Esta vez un libro sobre la Primera Guerra Mundial. Un libro que alarga la guerra hasta el 23 y que nos cuenta que los objetivos que se marcaron unos y otros no se cumplieron, que los que ganaron la guerra en realidad no saben qué ganaron, que los que la perdieron no tenían la sensación de haber perdido hasta que les hacen firmar tratados que tal y en las que, como siempre, queda de manifiesto el absurdo de la guerra o cómo los conflictos armados solo son una puta excusa para dirimir luchas entre poderes económicos. La primera guerra mundial como una carnicería. Las masacres en los frentes, la incompetencia de los mandos, la manipulación, todo, contado de una manera que se entiende y que se lee como una novela. Esto último no es tan así, pero para venderlo mejor...
  4. Ivan Turguénev – Dos amics. Ningún año sin un ruso. Este año, por ejemplo, ha sido un año sin un Simenon o un Zweig. Pero siempre cae un ruso. Un ruso del siglo XiX preferiblemente. Turguénev es uno de los grandes aunque este libro era cortito. Cortito pero al pie. Dos amigos. Uno es de una manera y el otro es de otra manera. Ambos, no, uno de ellos, se enamora de una chica. La chica es un compendio de virtudes. Un amigo se casa con ella y el otro se va de viaje. Uno tiene pero el otro tiene más. Al final el uno se da cuenta de que tal y el otro dice, pues si eso pues ya. Creo que el argumento era ese. La verdad es que la historia era bastante buena y bien contada. Qué narices, ahora no recuerdo quién se casaba con la chica, si el ilusionado y molón o el otro que era más tosco. Y quién se acaba separando y si...
  5. Arthur Conan Doyle – El tren especial desaparecido. Este libro constaba de tres historias breves de Conan Doyle, el autor creador de las historias de Sherlock Holmes. Pero el detective no aparece en estas historias. Son tres historias diferentes, independientes y en todas ellas hay algo, algún misterio, algo que resolver. El libro no está mal, pero tampoco nos vamos a flipar. Tengo ganas de leer algo de Conan Doyle pero los dos buenos de Sherlock creo que ya los he leído.
  6. Michel Houellebecq – El mapa y el territorio. Houellebecq. Algo en este autor me tiraba para atrás. Algo, no sé si alguna polémica sobre islamofobia, algo, alguna opinión controvertida, algo. Tan algo que este libro lo tenía yo en casa desde hacía mil siglos y nunca se me había ocurrido tirarme a por él. Pero nada como un confinamiento para leer lo que nunca imaginaste. La novela está bien, no es la alegría de la huerta, pero está bien. Nos cuenta la vida de un artista, de cómo se dedica a la fotografía y luego a la cartografía y luego... a Houellebecq. Pues no está mal, ya digo que no es que sea una cosa trepidante, pero tiene su qué. Que no voy a leer otra cosa de Houellebecq, eso también lo sabemos todos.
  7. Patricia Castro – Sueño contigo, una pala y cloroformo. Esta es la primera novela de una compañera, Patricia Castro. Un libro que podría calificar de generacional. Es decir, que es la fotografía de un tipo de generación concreta. La historia de una chica y sus relaciones y sus inquietudes en la Barcelona y extrarradio de nuestros tiempos. Una historia de amor, de desamor, de feminismo y de mala leche. Porque la compañera tiene mala leche.
  8. Rosa Luxemburgo – La cuestión nacional. A Rosa Luxemburgo la asesinaron los Freikorps en 1919. Su legado ideológico digamos que es difícil de localizar en estos tiempos. Salvo la fotografía, alguna frase suelta, la efeméride y tal, poco sabemos así en plan grueso de cómo pensaba realmente la Rosa Roja. Este libro habla de su visión sobre la cuestión nacional. Ser luxemburguista en este aspecto francamente se me antoja apetitoso. Es decir, la visión de Rosa Luxemburgo estaría bastante lejos de lo que alguna o buena parte de la izquierda suele presentar. Autodeterminación, libertad, los pueblos, las naciones, etc., son para Luxemburgo, cómo te diría, ganas de enredar. Un libro cortito que yo no sé cómo andaba por casa y que leído está.
  9. Sergi Pàmies – L’art de portar gavardina. Hacía mucho tiempo que no leía nada de Sergi Pàmies y después de reírme mucho con él escuchándolo por la radio, me decidí. Creo que se lo compré a mi compañera. Me lo leí y me gustó bastante. Pero bastante. Tiene un cuento sobre la teoría que desarrolló en torno a su familia y la posibilidad de que Jorge Semprún fuera su padre que es una pasada. Tiene muchos cuentos que son una pasada. Nunca escribiré como él, pero lo imitaré hasta donde pueda.
  10. Rudyard Kipling – Kim. Uno de esos libros que uno debería leer de jovencito pero que te los lees de mayor porque uno no puede estar en todo. La historia de Kim, el niño hijo de un soldado irlandés que vive en Lahora y que acaba enredado en un lío del denominado Gran Juego por el que Inglaterra y Rusia se disputaban el Asia Central. Un auténtico festival de nombres, religiones, lugares, viajes, con la visión de un Kipling que dejaba claro que el imperialismo era lo que tenía que ser y que Inglaterra estaba allí para salvar el mundo y a los propios indios de sí mismos. El prólogo de Edward Saïd ya nos lo cuenta y ya vamos vacunados y podemos disfrutar del libro sin que nos chirríe todo.
  11. Greil Marcus – Rastros de Carmín. Este libro era un regalo. Una historia del punk, pensaba yo. Pero no. No era tanto eso sino un esfuerzo por relacionar el punk inglés, el punk de los Sex Pistols, con los movimientos vanguardistas como el Dadá, el situacionismo, etc. Y digo etc., porque acaba uno un poco hasta el moño del libro. Porque al final le quitan a uno las ganas de punk. Es verdad que el punk es mucho de eso, pero todo el rato, tampoco.
  12. Eduardo Rodrigálvarez – Un soviético en la Catedral. Libro chiquitín sobre la experiencia athleticzale del periodista Eduardo Rodrigálvarez. El libro es eso, para hinchas del Athletic Club que tenemos ganas de masajearnos un poco el alma. Un libro que fue un regalo y que me hizo pasar un buen rato.
  13. Sergi Pàmies – Si menges una llimona sense fer ganyotes. Y como no hay dos sin tres, este es el segundo libro de Pàmies que he leído este año. Es un libro anterior, de hecho creo que es de hace bastante tiempo. Mantiene, eso sí, las mismas constantes del libro anteriormente comentado, cuentos, historias que parece que pudieran pasarle a cualquiera, contadas con una especie de humor/resignación/tristeza/distancia, que me gusta sobremanera.
  14. Ingmar Bergman – La linterna mágica. Memorias. Otro libro que fue un regalo. La autobiografía de Ingmar Bergman, el legendario director de cine sueco. Un libro que es muy interesante, muy entretenido y que está muy bien escrito. Una manera de conocer cómo es la persona y qué le mueve o qué no le mueve o cómo se encuentra las cosas y qué errores comete y qué aciertos y cómo puede ser un cabrón o un irresponsable o simplemente una persona que sabe que tiene algo que contar y que va probando hasta que lo encuentra. Me gustó bastante. No tanto como para ponerme a ver pelis de Bergman. Que una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.
  15. Sean Egan. De Bowie a Bowie. Encuentros con David Bowie. Este libro es una delicia. También un regalo. Un libro que se compone de entrevistas a David Bowie a lo largo de los años, desde que tiene su primer éxito con Space Oddity hasta que saca uno de sus últimos discos, como diez años antes de morir y que dejara de dar entrevistas. Para fans muy fans que quieran saber qué pensaba de sí mismo Bowie y de su música. La que le gustaba y la que no le gustaba. Te hace querer a Bowie todavía más si es que no le queríamos ya infinito.
  16. Jordi Amat. El hijo del chófer. Y este es sin lugar a dudas uno de los libros del año. La historia de un periodista catalán, Alfons Quintà, contada de tal manera que, en estos tiempos, a uno solo le viene a la cabeza la posibilidad de que se hiciera una serie sobre la vida de un periodista que fue cavando su fosa casi desde el primer momento en que tuvo conciencia de sí mismo. Una historia sobre Catalunya y sobre porqué nos encontramos donde nos encontramos y para saber a dónde vamos a ir a parar. Digo lo de la serie y me imagino a Tv3 haciendo la serie y, qué quieres que te diga. Se me escapa la risa. Tienen que leerlo.
  17. Josep Ramon Aragó. M'agrada el paper. Este libro del compañero Josep Ramon Aragó no es fácil de leer. Porque los libros, novelas, ensayos, etc., te van llevando con un hilo, un algo. Pero este libro del Aragó no es así. Porque se compone de frases, de aforismos, pensamientos que requieren una parada, no ir leyendo del tirón a troche moche, porque posiblemente se te escaparán algunas ideas. O bastantes ideas. El único libro de colomense que he leído este año y ha sido al final. Las ideas de Josep Ramon Aragó son diversas, aunque tienen un hilo único e irrefutable. El capalismo, mal. Y debe terminar, ya.

martes, 29 de diciembre de 2020

Nosotros, ellos


Este año. Ya dijimos una vez que muchas cosas van a empezar este año con el 'este año'. Este año hemos vivido una película. En muchos casos de terror. Nosotros hemos vivido un año en contacto con otra mucha gente que ha vivido el año de manera similar. Este texto de hoy no tiene intención de ser un resumen de nada ni un canto a la esperanza del mañana. No voy a escribir sobre lo valientes que hemos sido, lo fuertes que saldremos de esta, el desastre económico o la inoperancia de tus políticos, que no de los míos. Este año no nos lo vamos a quitar de encima nunca. Nosotros saliendo a la calle como pollos sin cabeza. Sin atender a lo que nos dicen. Nosotros hablando en voz alta con un vaso de cerveza de plástico en mitad de la acera. Nosotros buscando bares abiertos. Nosotros llamando a algún lugar para que nos traigan pizzas, o hamburguesas o comida china. Nosotros comentando las series y pasando del fútbol. Ellos caminando con carritos de la compra. Haciendo cola en el estanco de abajo. Ellos haciendo telemaratones, tocando canciones en formato acústico para recaudar fondos, programando actividades que ya veremos. Ellos marchando por un puesto de trabajo o para defender la empresa de otro. Ellos y nosotros somos la misma persona. Siempre. Ellos y nosotros viviendo un año difícil, diferente, lamentándonos por la gente que nos ha dejado. Nosotros maravillados con los vídeos que nos enviáis de vuestros niños y niñas pequeñitas. Nosotros colocando cosas. Nosotros llamando a gente. Nosotros cruzándonos con gene. Nosotros caminando sin gafas para que no se nos empañen. Nosotros yendo a Barcelona a ver Barcelona sin gente, sin ese tipo de gente, nosotros buscando un frankfurt por las calles de Barcelona y yendo a un frankfurt que es de una cadena de frankfurts y bueno, sí, pero... Ellos montando paraditas de quesos artesanos y de mieles artesanas y de vinos artesanos. Ellos con problemas para cobrar los ertes, los paros. Ellos comprándose un coche. Nosotros escuchando música en la tele, en el aparatito nuevo que suena casi mejor que la minicadena, en la propia minicadena. Nosotros caminando hacia Montcada y saliéndonos ampollas en el talón porque nos hemos comprado unas bambas para caminar. Nosotros pensando en un mañana mejor. Ellos pensando en la mierda de futuro que nos espera. Ellos diciéndonos que bueno sí, pero que no, pero que sí. Ellos saliendo a pasear con el perro y no recogiendo la mierda del perro. Ellos cantando canciones que ya hace tiempo que han dejado de decirte nada. Nosotros cantando canciones que parecen de otro tiempo. Nosotros ya no siendo jóvenes. Nosotros pensando en Pink Floyd otra vez. Nosotros estudiando teorías. Nosotros leyendo libros y comentando los libros que nos hemos leído. Nosotros quejándonos de la mierda de los libros cuando tenemos que mudarnos. Nosotros asomándonos por última vez, por últimas veces, para siempre, al balcón desde el que veíamos Can Franquesa y las Oliveras. Nosotros intentando hacer funcionar el calentador sin cambiarle las pilas cuando solo necesitas cambiarle las pilas. Ellos haciendo música en un balcón. Nosotros haciendo música en un balcón. Ellos encontrándose con nosotros y parándose a hablar con nosotros. Nosotros enviándoles mensajes a ellos. Nosotros hablando por teléfono con gente. Nosotros preguntando por la gente. Nosotros deseando un feliz año. Este texto se queda tan corto que por mucho que vayas añadiendo polladas no vas a conseguir mucha cosa más. Los textos con frases cortas y estructura de repetición. Ni siquiera sé si existe esa estructura. Voy a escribir mi segundo libro. O el tercero. Tengo muchas cosas que decir y un nuevo portátil al que no se le saltan las teclas. Nosotros abriéndonos un blog. Ellos ignorándolo todo. 

lunes, 28 de diciembre de 2020

¿Y si es Jesús?


Los últimos meses no han sido fáciles. Ni para mí ni para nadie. Durante el último año, la vida me ha puesto ante situaciones complicadas, momentos de encrucijada en los que he sentido la necesidad de aferrarme a algo. Son tiempos en los que no creemos en nada. Como sociedad hemos perdido los valores que nos hicieron importantes. Hemos perdido nuestras creencias, nuestras tradiciones y nos hemos dejado llevar por lo efímero, lo contemporáneo o más grave todavía, por la negación de lo que somos. Somos la herencia de muchos siglos de una forma de ser y de una forma de sentir. Y creo que he intentado siempre escapar de eso, agarrándome a ideologías, a modas, a sentimientos, a lo que fuera lo opuesto a lo que soy para encontrarme, cuando lo tengo delante.

Siempre lo he tenido. Siempre ha estado ahí. Jesús no me ha abandonado nunca. Aunque yo haya estado lejos de Él. Durante el último año, quizás de manera imperceptible para algunos, pero seguro que algo habrán notado los que tengo más cerca y que me quieren bien, he experimentado un cambio. Sé que es un tópico manido, pero ciertamente he visto la luz. He seguido la única luz cierta que puede en estos momentos guiarnos hacia mares tranquilos, la única fuerza que puede en estos tiempos empujarnos hacia delante. Yo he encontrado a Jesús.

Pregúntate a ti mismo, que vives al día, que solo estás pendiente de lo material, que trabajas tus relaciones de manera calculadora, que crees que los sentimientos te hacen perder dinero, que estás cabalgando en el mar de lo material porque piensas que tu espíritu, tu alma, no existen, no valen, no computan. No pesan en el juego de la vida. Tu alma está en peligro, en riesgo. Y necesitas respuestas ante las continuas dificultades de la vida. Necesitas respuestas también ante las comodidades, ante las certezas vanas, ante los engaños de un demonio que está dentro de todas las cosas y nos empuja a pensar que estamos por encima. 

Yo he encontrado esas respuestas. Yo he encontrado la respuesta. Pregúntate si esa respuesta ante los falsos líderes, ante las falsas ideologías, ante las falsas expectativas creadas por una vida siempre a la carrera, pregúntate si no es Jesús. 

Jesús y su ejemplo de sacrificio. Jesús y su ejemplo de fe y de amor infinito. Jesús como uno de nosotros, que también tuvo tentaciones, que también fue empujado por el demonio, pero que se alzó triunfante. Jesús nos salva. Su vida, su obra, su presencia, ha sido durante el último año, todo lo que necesitaba. Jesús hace de mí una persona nueva. 

Abandono pues toda mi vida pasada, reniego pues de todo lo que hice y pensé. A partir de ahora me pongo al servicio de Jesús y de su obra. Servidor y siervo. 

Y os pregunto también a vosotros ¿Y si es Jesús?

martes, 22 de diciembre de 2020

Crónica del #plegramenet de Diciembre. Si tu no fueras tan americano yo tampoco sería tan ruso


Me acabo de cruzar al Jairo por la calle. Cosas de irte a vivir al barrio más cool de la ciudad. Como quiera que con Muchachito canta esta versión de Kiko Veneno me ha parecido buena idea titular así la crónica. La típica crónica del último pleno del año con la típica foto de Navidad. Con la típica foto de Papa Noel. Pero un Papa Noel verde, no vamos a poner el rojo que todo el mundo sabe que no es más que un invento de la Coca Cola. No vamos a ceder ni  un milímetro en nuestras pretensiones. Porque solo nos queda un poco eso. No ceder. Y porqué tendríamos que ceder. Porqué tendríamos que hacer como que estamos de acuerdo o que estamos en contra para después no decir nada o hacer como que todo nos da un poco lo mismo o peor aún, que ponemos cara de preocupación y hacemos gala de eso que se llama la responsabilidad política. 

Vamos a por la responsabilidad política. La responsabilidad política como herramienta para justificar lo que es difícil de justificar, decisiones que te llevan a comulgar con ruedas de molino (no es esa la frase) pero salvándote porque con la responsabilidad política todo lo maquillas. Te hubiera votado que no, en otras ocasiones hemos jugado también a la responsabilidad política y ni bien ni mal ni regular. Por responsabilidad política entiendo yo (cojo ahora una cajita y me subo en ella y me coloco así en posición de dar un discurso para que me saquéis una foto y poder colocarla en mis perfiles de lo que sea, este soy yo de cuando di un discurso, hace un tiempo y ahora os coloco otra cosa, hace algún tiempo que ya no se ven fotos así, hace un tiempo, digo, cuánta gente no soñaba con ser ese orador, el portavoz, yo en aquella asamblea donde dije, mejor aún, yo en aquella asamblea donde me dijeron que yo iba a ser el nuevo tal, o el sucesor de tal, o la persona con la capacidad de la ética y del trabajo y con la conciencia de clase que iba a nosequé, y ahora fíjate cómo andamos, todo el esfuerzo baldío) la capacidad de tener una postura y mantenerla en la medida de lo necesario o de lo posible o de que de vez en cuando ¿no?

Pero me asalta otra duda. Una duda que tiene que ver no con la responsabilidad política y esas historias, me vengo a referir a otra cosa. Me vengo a referir a estar en contra de todo. Estar en contra de todo hemos visto que en esta ciudad te lleva a donde te lleva. Estar en contra de la voz cantante, estar en contra de la única manera de hacer las cosas. Estar en contra de quien decide qué es lo que se puede hacer y lo que está fuera. Tener cuidado en ser siempre 'el contrario'. No por nada. Es porque hemos visto cómo han acabado los contrarios. Y uno no quiere acabar así. Y entonces le asalta la duda. Una duda que le hace temblar las piernas, es cierto. Es cierto y no. Porque uno tiene que defender lo que tiene que defender, pero sabiendo dónde está y sabiendo dónde puede acabar.

Hay que elegir, entonces. Entonces esto. ¿Dónde está el premio por defender lo que uno cree? ¿Quién lo conocerá? ¿Quién sabrá de lo que nosotros penamos y pensamos? Que lo diga el responsable de comunicación de una organización es cachondo. Es mi responsabilidad y hacemos lo que se puede. No lo que Podemos. Pero somos conscientes. Quién contará que votamos en contra de los presupuestos cuando todo el mundo esgrimió nuestros mismos motivos para abstenernos. Quién hablará de nosotros en términos de comprensión del voto. Pareciera, estando presentes en el pleno, que sentó mejor el voto negativo por nuestra parte y los motivos que esgrimimos que fueron los correctos que no abstenciones que parecían buscar la asimilación. 

Que nadie piense que no podemos ser como el PSC. Que nadie tenga la menor duda de que podemos ser como el PSC. Es decir, que nadie piense en esta ciudad que se puede ganar o batir al PSC de otra manera que asimilándose al PSC. Y eso, me parece, ya lo intentamos nosotros hace mucho tiempo. Ser como el PSC y no discutir demasiado sus políticas. Y eso, ya se intentó. Y gana el PSC. Quizás este párrafo me lo tenga que comer con patatas dentro de un tiempo.

El pleno. El pleno habló de presupuestos y ordenanzas. No les cuento nada nuevo. El pleno tuvo una moción de ERC que era nuestra. No es la primera vez. ERC presenta nuestras mociones, habla nuestro idioma, se queda con nuestros temas. Pero es ERC. Tampoco nos flipemos. Al mismo tiempo son capaces de hablar el mismo idioma que el PSC. Y Ciudadanos que hace lo mismo desde la derecha se queda con todo el espectro de la contestación populista, de grito chusco en la calle, de vivas y de mueras. De Parlón quién te va a poner los cafés ahora. Y mientras tanto, el PSC va haciendo. Y va haciendo ahora poniendo buena cara otras veces poniéndola mala. 

Segundo pleno de guante blanco seguido. Segundo pleno en el que no hay enfrentamiento. Segundo pleno en el que hay cambio de lenguaje. Ya no merece la pena discutir. Que se cuezan en su jugo. 

Nos van a poner drones, que son muy necesarios para diversos asuntos concernientes a nuestra seguridad. Como matar avispas, por ejemplo. Uno no deja de sorprenderse. Así en general. Ya no con el concepto de la seguridad que han adoptado desde el PSC, sino con casi todo. Todo es poco. Ahora, drones. Mañana otra cosa. Para que la gente piense que. 

Al final, en Santa Coloma de Gramenet, todo es un poco para eso. Para que la gente piense que. Y nosotros estamos ahí. 

lunes, 21 de diciembre de 2020

El profesor


No, yo no conozco casi nada, pero él es muy grande. Eso nos lo dijo hace unos quince años o así. Tenía yo entonces una concepción del mundo muy ligada a lo material. Casa, trabajo, coche, escapada de fin de semana, ropa buena. De la noche a la mañana, mi compañero se marchó. Mi hijo había crecido y ya no conectaba con él. Estaba en lo que se llama la crisis de los 40. Mi madre estaba conectada con un grupo de personas mayores que poco o mucho habían estado conectadas con movidas espirituales. Comenzaron haciendo yoga y poco a poco se fueron introduciendo en otras prácticas ligadas con la filosofía y la espiritualidad del subcontinente indio. Fue ella la que nos presentó a Merya y fue Merya la que nos dio su nombre. El profesor os ayudará. Merya era la profesora de Yoga del grupo de mi madre y me conocía de hacía bastantes años. Fuimos a verle. 

Éramos Susi y yo. Susi era la madre de uno de los críos del colegio que además jugaba a fútbol. Mi hijo dejó de jugar cuando su padre se fue de casa y yo seguí siendo amiga de Susi. Susi había sido madre en solitario, sabía quién era el padre pero nunca habían tenido una relación estable así que decidió criarlo sola. También tenía mi edad, su vida laboral estaba en serio peligro y necesitaba encontrar consuelo con algo. Fuimos a ver al profesor. 

El profesor era exactamente como habíamos imaginado. Era indio, era bastante mayor, vivía en un piso en el barrio de la Florida. Su piso era minúsculo. Estaba lleno de cosas. Él nos recibió en una salita que tenía pinta de ser una suerte de consultorio. Nos dijo que nos sentáramos. Hablaba un castellano bastante más decente que el mío. Nos preguntó qué habíamos hecho durante el último año. No parábamos de hablar, Susi y yo. Cuando acabamos, el profesor nos dijo que necesitaba pensar y que volviéramos la semana siguiente. 

Acudimos de nuevo. Durante esa semana yo había estado pensando en lo que le había contado. Susi me contó que le pasó lo mismo. Habíamos sido demasiado catastrofistas, lo habíamos adornado todo con la intención de darle pena para hacer más urgente 'nuestro tratamiento'. Cuando volvimos a entrar en aquella salita, la decoración había cambiado. El profesor ya no vestía con un vestido tradicional de su tierra, ahora vestía con unos pantalones de pinzas y un sueter de cuello alto y calzado deportivo. Habían desaparecido muchos motivos ornamentales y de una manera inopinada, ya no olía a incienso.

El profesor parecía hablar ahora peor en castellano. Nos preguntó qué había pasado durante esa semana. Y le contamos lo que habíamos estado reflexionando alrededor de nuestro relato. Y nos contestó que él también había cambiado. 

Y era verdad. 

jueves, 17 de diciembre de 2020

Un año sin Paco Molina


Hoy hace un año que, mientras mi madre le cantaba al oído El cuento de la lechera de Paco Ibáñez, mi padre dejó de respirar. Desde entonces, siento ser poco original, no pasa un día en el que no me acuerde de él. No es que me acuerde de él todos los días, no es que haya un momento en el que digas 'ay, me acuerdo de mi padre'. Es diferente. Es tener a tu padre todo el día en la cabeza, porque quieras o no, eres tu padre. Supongo que mi hermano pensará lo mismo, pero la herencia que nos ha dejado mi padre es enorme. No hay día, prácticamente no hay hora, en la que no digamos algo a la manera de mi padre, tengamos alguna reacción (a veces forzada, es cierto, otras de manera completamente inconsciente), pongamos una cara, hagamos algún comentario, tomemos una decisión vital, forcemos el acento vilcheño, forcemos el ansia por discutir, chinchemos sin qué ni porqué, o calquemos cualesquiera cosa que hiciera mi padre.  

Muy bonito lo que has escrito sobre tu padre. Aquí en esta foto le vemos junto a mi hermano. Se le ve muy contento y riéndose. Pero no se engañen, no lo estaba, estaba enfadado y fue mi hermano el que le forzó a hacerse la foto riéndose. Menudo artista. Mi hermano, por ejemplo, ha empezado a dibujar. Cuando mi padre le insistió hasta aburrirse que se apuntara a Els Coloristes, que se lo tomase en serio, que tenía mano pero que lo trabajara, pues cosas de los Molina de cualquier condición, entonces decimos que no. Pero cuando queremos nosotros y nada más que nosotros, es entonces. Ahora dibuja y lo hace muy bien. Es otra manera de acordarse del F.Molina, sin declarar abiertamente que lo tenemos en la cabeza constantemente. 

Ha sido un año que ha pasado muy rápido. ¿Cómo hubiera pasado el papa este año tan especial? Cuando estaba bien, mal. Después del pirfo, hubiera sido peor. Porque a mi padre, y esto lo llevamos a rajatabla los tres integrantes de la banda que estamos en liza todavía, mi hermano, mi madre y yo, lo que le gustaba de verdad era estar en la calle, dar su paseo, ir a los coloristas a echar su ratito pintando, ir al Mel i Mató a tomarse su cortadito y leer el periódico para tener luego argumentos para una buena charla, su cervecita si caía a pelo en algún sitio, saludar a la gente, a los críos que le conocían de las clases de la pintura, encontrarse con alguien que trabajó en la Telefónica, quedar con su grupo de amigos, no querer ir a ningún sitio pero luego no querer volverse, tener a todo el mundo en vilo con cualquier historia que contaba, con algo que le pasó, con algo que le contaron, cantar alguna 'canchoneta', utilizar dos mil millones de refranillos, ser una persona social, pero a su manera. ¿Cómo lo hubiera llevado todo esto de no salir de casa? Igual te hubiera contestado 'pues tan a gusto, a la mierda con el cachurreo de estar parriba y pabajo, en su casa de uno y que le den por culo'. 

Pero sabemos que luego, ay, quién lo tenía en casa cuando le llegaba la hora de ir a los Coloristas. En fin. Se cree uno que cuando llegue el año y tenga que acordarse de su padre va a ser algo especial y qué día no ha sido especial desde que nos dejó. Este texto podría acabar aquí. Muy bonito lo que has escrito sobre tu padre. Mi padre se lo leería y diría 'bueno, pues bien'. 

Hoy quedaremos para comer, seguro que contaremos alguna que otra historieta, por navidades nos acordaremos de los aguilandos de Vilches, echaremos de menos el especial de Raphael que tan poca gracia le hacía y que nosotros veíamos solo por escucharle a él llamarle 'tonto' al niño de Linares, y todas esas cosas. O lo que hubiera disfrutado con su Athletic clasificándose para una final y sufriendo y blasfemando lo más grande con cada partido de los 'mingas frías' como diría su adorado Clemente. 

Pensaba yo que iba a escribir algo más estructurado en torno al aniversario del fallecimiento del pequeño Lavín. 

Y claro, nosotros, mi hermano y yo nos hemos acordada. Nada que iguale a lo que ha tenido que ser este año para mi madre. Todo esto y acordándose del Moli y la lata que hubiera dado el Moli con querer salir de casa. Andando. 

Pero no. Hoy es un día para acordarnos de lo que nos hizo reír, de lo que nos enseñó, de lo que disfrutó y de lo que se está perdiendo y que podemos disfrutar nosotros. Si tienen un momento hoy, donde estén, y se acuerdan del Moli, pues eso. Acuérdense y disfrútenlo por él.  

miércoles, 16 de diciembre de 2020

The Crown - Peter Morgan


Esta serie no se podría haber hecho aquí. Es la primera frase que te viene a la cabeza. Esta serie se tendría que haber hecho aquí. Es la segunda frase que te viene a la cabeza. O quizás con el orden invertido. El caso es que la monarquía británica no es como la monarquía española. Ni vienen del mismo sitio, ni pintan lo mismo, ni tienen la misma percepción de sí mismos. Supongo. La serie británica The Crown, nos cuenta la vida de la reina Isabel II del Reino Unido y de su familia, importante, desde un poco antes de coronarse hasta el final del gobierno de la Thatcher y los problemas gordos entre la princesa Diana y el príncipe de Gales. 

La serie retrata de una manera bastante... ¿es bastante fidedigna? ¿o se esconden cosas, de todas las maneras? Es decir, la serie nos enseña cómo los miembros de la familia real británica se rigen por códigos de conducta donde lo primero y principal es mantener a la Reina en el trono y todo lo que haga inestable esa situación, ha de ser reprimido. Bodas, amoríos, voluntades, carreas, todo, porque la Reina ha de seguir siendo Reina. Y seguir siendo Reina no significa 'mandar' tampoco. Significa ejercer un papel que se sitúa por encima de las disputas políticas, cueste lo que cueste, y ostentar un simple cargo de representación de una manera de ser. La monarquía como representación. ¿Eso es lo que tenemos aquí? Nosotros nos creemos que sí pero sabemos que no. El Rey aquí interviene, opina, ha sido decisivo según algunos para unas cosas u otras... pero... ¿sabemos qué hizo la reina de Inglaterra durante la crisis del Ulster? ¿Dejó hacer? En la serie, el conflicto de Irlanda del Norte aparece tangencialmente. No tanto como otros conflictos como el de los mineros, donde con el primer ministro Heath da alguna 'sugerencia' o bien con otros temas donde, al final, tiene que dejar hacer. O no. 

La imagen que proyecta la serie de la monarquía británica es que bueno, son unas personas que consagran su vida a ejercer un papel que les cuesta la salud, la salud mental, a costa de llevar una vida padre y madre. La imagen que proyecta la serie de la monarquía británica, es que son unos seres aplastados por la responsabilidad de mantenerse en el trono, que alguno de ellos lo querría ejercer de otra manera, pero que finalmente siempre tiene que hacer lo que toca. La imagen que proyecta la serie de la monarquía británica es de unas personas que son capaces de sacrificar la vida de cualquiera por mantenerse en el mismo lugar que ocupan, aunque esas personas sean sus propios familiares. La imagen que proyecta la serie de la monarquía británica es que muy mal, muy calamitosamente, muy desastrosamente, lo tienen que hacer para que alguna vez la monarquía desaparezca en Gran Bretaña. La  imagen que proyecta la serie da lugar a un debate.

Y quizás eso es lo más interesante de la serie. Conflictos familiares y políticos se entremezclan durante cuatro temporadas. Esos mismos debates y conflictos seguro que se han dado y se dan en la monarquía española. Pero aquí no estamos preparados para saber si al rey le gustaba esto o lo otro, o qué pensaba la reina Sofía sobre cualquier cosa, su relación con los políticos de cada momento, su relación con la dictadura franquista, la educación y los traumas de Felipe, cómo son las Infantas y porqué son como son... puede que, como ocurre con algunos personajes de la serie The Crown, en algún momento puedas coger simpatía por alguno de ellos. Puede que también puedas llegar a despreciarlos, a los mismos a los que un día no viste con malos ojos. 

El príncipe Carlos, por ejemplo. De joven y de crío ves que es un chaval que no tiene mal fondo pero que está bajo un férreo marcaje. El joven Carlos por ejemplo, cae bien cuando va a Gales y tal. El joven Carlos se enamora de alguien pero otro alguien, la de siempre (es peor la reina madre que la reina hija, eso queda claro), cae en la cuenta de que mejor no. Y le joden, pero no es capaz de hacer otra cosa, y acabará jodiendo. Mención especial para el actor que hace de Príncipe Carlos. 

La princesa Margarita. De joven es una pija que no puede caer bien, pero como le joden un matrimonio simplemente porque sí, simpatizas. Como sabes que le han jodido la vida, simpatizas, aunque luego haga por su cuenta y trate a la peña de aquella manera nada más. Aunque luego asuma que su vida va a ser esa y se vaya autodestruyendo, no te acaba de caer mal. Porque es un personaje. En la vida real, jamás simpatizarías con una princesa de Inglaterra. Mención para las dos actrices que hacen de princesa Margarita.

Y así te comes cuatro temporadas de una serie excelentemente interpretada, que no tiene capítulos de relleno, que todos tienen su dramita, que es cierto que muchos, muchos de ellos, acaban más o menos bien, y que tienen como colofón ese discurso o charla o consejo final del Duque de Edimburgo sobre el papel que pinta todo el elenco de personajes en esa trama. Ninguno. Solo pinta La Corona. 

Mención especial para el capítulo Fagan, dedicado al tipo que se coló en el palacio de Buckingham para decirle a la reina Isabel que Margaret Thatcher era lo peor. De hecho, si algún político sale mal parado en la serie es Thatcher. Mención especial para la Thatcher. Mención especial para Gillian Anderson. 

La reina de Inglaterra es un concepto, es una idea, cantaban los Solunieve. Esperando a que salga ya la quinta temporada. 

martes, 15 de diciembre de 2020

Cocotevá, la cultura popular, las cosas.


Repasando alguna foto para ilustrar el texto he estado a punto de poner una imagen de una entrega de premios Ciutat de Santa Coloma, creo que se llaman. O era alguna entrega de premios de alguna entidad. No lo recuerdo. Supongo que sí. Es igual. Desde lejos me había parecido que podía ser de alguna de las veces que he hecho fotos a Cocotevá haciendo Cómeme el Coco Negro. 

Durante varios años he procurado asistir a todos los pases que, coincidiendo con la Marató de Tv3, la Compañía Colomense de Variedades ha montado en el Teatre Sagarra con un éxito arrollador de público. No me gustan las galas benéficas ni los eventos pro algo. Solo me gustan los eventos míos, naturalmente. Sin embargo, más allá del factor benéfico, las veladas teatrales de Cocotevá con el Coco eran y son brutales. Llevando al extremo la idea fundamental de la Cubana, esas horas en el teatro se convertían en una especie de kermesse popular en la que por momentos lo que menos contaba era lo que sucedía en el escenario. Ese efecto Coco en Cocotevá incluso llegó a lastrar otros montajes de la compañía, que se veían perjudicados porque la gente acudía a ellos pensando en ese disparate de comunión entre público e intérpretes que llegaba a poner de los nervios al propio director de la compañía, Xavi Villena. Uno se lo pasaba bien con el Coco. Cada año había algo nuevo, algún o alguna artista invitada, con sus momentos rayanos en lo grosero o que pasaban de largo lo grosero, provocando al espectador que pensaba que iba a eso, una obra convencional. 

Una obra convencional y lo convencional. Lo grosero, lo chabacano, lo burdo, lo vulgar. La fina línea que separa lo basto de lo popular. Quién lo delimita. Quién dice que una cosa es una cosa o la otra. 

Este año no va a haber Coco. Las circunstancias y las cosas, las cosas, las cosas, las cosas y las cosas han impedido que en este 2020 donde estamos ávidos de desbarrar de una santa vez, parece que no han permitido que la obra pueda desarrollarse. ¿Podría haberse hecho en estas circunstancias con solo medio teatro lleno?

El teatro popular. El teatro con lo popular. El arte. Hace frío, vamos a comprar, tenemos ganas de tener buen corazón, de tener algún detalle con la sociedad y nos apuntamos a cualquier tipo de bombardeo que nos haga parecernos a esas canciones navideñas que salen en las películas americanas, donde uno, sin ver nada, sabe que están en un casoplón con todo super ordenadito y donde el matrimonio feliz va a disfrutar de unas fiestas inolvidables. Let it snow. El teatro popular debería cagarse en todo eso. Debería además ser respetable. Debería ser respetable. O no. Realmente no sé qué quiero escribir o lo sé pero no doy con la tecla. Ahora en mi teclado no saltan las teclas y acostumbrado al teclado anterior pulso con miedo y ni siquiera aparece la tecla que creo que he marcado.

Creo que ya lo he dicho alguna otra vez. El arte, la cultura, me parece que es cualquier producción humana que tenga algún sentido para alguien. Que el sentido no se lo da el artista. Que el artista es una creación de hecho de otros artistas que son los seres humanos que deciden que una persona tiene un talento especial para algo, o un don, o lo que sea. Pero eso es un acto de creación también. El artista como obra de arte. Los artistas pueden pretender ser como tú, entonces resultan un poco falsos. O pueden pretender estar por encima de ti. Y son peores. Los artistas pueden cantar canciones que te prendan una chispa de esperanza en el corazón y un brillo especial en la mirada. Esa misma canción a mi me puede producir incomodidad. Los artistas pueden hacerse pasar por otras personas, pueden querer camelarte con un acento especial, con un giro que han aprendido en otras escuelas. Los artistas pueden ir a la escuela. Los artistas pueden tener vicios y los receptores pueden conocer los trucos y aceptarlos. Los artistas hacen lo que tú quieras. 

Los artistas no solo han de pelear por el Teatre Sagarra, una noche, un momento, dos ratos, aplausos, impresiona este escenario. Los artistas deben ser conscientes de sus limitaciones. Me encanta hablar de arte contigo, de cultura. Me encanta llevarte la contraria cuando hablas de arte, de cultura. No tengo ni idea. Mi idea del arte es tan pobre que cualquier cosa me parece arte. Incluso los timos me parecen arte. Y cultura.

El teatro es popular. Cocotevá no hace este año su Coco. Nos quedamos sin la Ponxi haciendo su inolvidable número de la folclórica en chándal de tactel cantando María de las Mercedes. Nos quedamos sin las lágrimas finales de Xavi Villena. Nos quedamos sin la Merche Meneses, sin el Kike Hita, sin el Hugo, el Alex Mas, la increíble Andrea, las supervedettes...

Este año nos estamos quedando sin muchas cosas. Nos quedamos como digo sin una obra de teatro donde la gente colomense iba a lo que iba. A veces no sabes a lo que vas y te encuentras con lo que sospechabas. Otras veces, como aquí, vas a la guerra. Y la guerra a veces te pasa por encima. 

Estoy acabando el texto. Me tengo que ir. Yo también tengo mis obligaciones con el arte. 

El año que viene no puede volvernos a pasar, Cocotevá. 

lunes, 14 de diciembre de 2020

Era tan aburrido que daba igual


En aquellos años, porque aquello duró años, salíamos casi todos los fines de semana. Salir hoy tiene un sentido de diversión. Siempre debería tener ese espíritu. Salir para pasártelo bien. Sábado a la noche, ya cobré, tengo mi dinero yo me lo gané, la volví a escuchar el otro día en las Tanis. En aquellos tiempos, aquellos años, salíamos sin saber si nos lo íbamos a pasar bien. No sé porqué hablo en plural. Éramos dos, habíamos sido tres, tuvimos una pérdida, fueron años duros. Duró mucho. Salíamos y acabábamos en un bar. Empezábamos siempre en otro bar. Allí hasta que cerraran. Hasta que no quedara nadie. Nos íbamos todos a otro bar. Y era tan aburrido que daba igual. Era tan aburrida la música que sonaba que no te podías abstraer. Cuántas veces te has aburrido y la música te ha salgado, digo, salvado. Miles de veces. En aquellos años, qué tiempos, ni la música te salvaba. Eran esos años en los que murió el punk. Eran años en los que se estaba cavando la fosa del rock. Eran esos años en los que comenzaban a comprarse djembés. A comprarse cajones flamencos. Eran los años en los que todo se estaba muriendo. Y nacía un mundo nuevo. Y entre que un mundo viejo muere y el otro nace, nosotros nos aburríamos. Nos aburríamos tanto que daba igual. Y bebíamos contando las monedas en los bolsillos, bebíamos sin disfrutar porque no llegaba para beber tanto ni tan poco. Estábamos tan aburridos que daba igual beber o no beber. Íbamos a ese bar a escuchar el nacimiento de un nuevo mundo que no nos gustaba. Volvíamos a casa y nos daba igual. Volvíamos a casa y nos parábamos en la puerta de la tienda de las lámparas de lava a comentar la jugada. Nos aburríamos tanto que lo mejor era pararse en la puerta de la tienda de las lámparas de lava para hablar de las cosas. Nos habíamos pasado hablando entre nosotros toda la noche y al acabar nos parábamos en la puerta de la tienda de las lámparas de lava para rescatar los mejores momentos y buscar algo con lo que irnos a casa menos aburridos. Todos los fines de semana. Hiciera frío o calor. Si hacía calor el escenario cambiaba. No recuerdo ya lo que pasa cuando hace calor. Matar el tiempo yendo al lavabo porque era hacer algo. Salir del lavabo. Volver al mismo sitio. Había otro bar que no frecuentábamos tanto. No era más divertido. Era igual que el otro, o que los demás, la gente casi era la misma, la música era diferente. Se salvaba, te salvaba. Pero era inestable, no era un bar siempre. Estábamos tan aburridos que daba igual. Hubo muchos bares, algunos eran divertidos, otros no lo parecían, luego resultaron serlo. Es igual. Yo estaba tan aburrido que daba igual. Yo era tan aburrido que daba igual. Y mírame ahora. 

Santa Coloma es colorista


Un domingo de diciembre muy temprano, mi padre, el Molina, me avisaba para que le acompañara mientras participaba en el Concurso de Pintura Rápida del Grup d’Art Els Coloristes. Él disfrutaba cuando la gente se acercaba, le preguntaba y se sorprendían de que ese edificio de la Avinguda Santa Coloma podía ser protagonista de una obra de arte.
Aquellos fríos domingos, Santa Coloma se llenaba de caballetes. Los pintores locales y los que venían de toda Catalunya le daban a Santa Coloma un color especial. Al acabar la mañana, ron cremat para calentar y Christmas de los alumnos.  
Desde su fundación en 1981, este grupo ha trabajado por la divulgación de las bellas artes en la ciudad. Centenares de colomenses han pasado por su escuela de dibujo, aprendiendo lo que cualquier amante del arte y de la cultura en general debe saber. Que no basta con el talento y la gracia, que hacen falta unos conocimientos que se aprenden con trabajo y sobre todo, infinito amor hacia lo que se hace.
Los fundadores Rex, Guiu, Folch, Roig, Bayà, Banús, Barris, Molina, Boronat, Vicente... han ido dando paso a gente joven en una entidad que quiere llegar a su 40 aniversario en 2021. Pero la situación es muy difícil. Como a muchas entidades culturales, la no presencialidad está matando a Els Coloristes. Si no hay niños y niñas dibujando y pintando no habrá entidad. Va en serio.
Hace un año exactamente que mi padre nos dejó. Pero nos dejó un poco ya cuando no pudo seguir yendo al local de la Plaça Manent a pintar y estar con sus alumnos y alumnas. No podemos perder más en este nefasto 2020 para la cultura. Sin Els Coloristes, Santa Coloma volverá al gris. 

Artículo publicado en la sección Entre Todos de El Periódico de Catalunya el 12 de Diciembre de 2020 

viernes, 11 de diciembre de 2020

Sustituir al PSC


Lo voy a escribir ya y me lo quito de encima. Es un tema que me ocupa bastante tiempo y así, una vez escrito, paso a otra cosa y listos. Sustituir al PSC. Substituïm al PSC. Se llama Xavier Mir y debe ser militante de ERC en Arenys de Mar. En Twitter es bastante activo y su línea habitual se basa en la campaña de crecimiento de ERC, su partido, sobre todo en el área metropolitana, donde yo vivo, basándose sobre todo en este lema. Substituïm al PSC. La idea, si no me equivoco, es que el PSC es el partido que lleva gobernando décadas en algunos municipios del área metropolitana. Santa Coloma, Hospitalet, Cornellà, Sant Adrià... y que es el momento de que ERC, partido con poca implantación esas ciudades hasta hace pocos años, ha de ocupar el lugar que ocupa el PSC. Es decir, situarse como se sitúan en el mismo espectro ideológico, salvo por el tema nacional, debería ser sencillo para un votante del PSC, digamos joven o de edad todavía útil, cambiar su voto de un PSC cada vez más obsoleto a una fuerza pujante como ERC que le ofrece lo mismo pero con un aire nuevo y prometedor. 

Quien aparece en la foto es Núria Marín, alcaldesa de L'Hospitalet de Llobregat del PSC que ayer fue brevemente detenida y puesta en libertad quedando como imputada por un asunto de supuestas ilegalidades. Como quiera que Núria Marín es a la sazón presidenta de la Diputació de Barcelona gracias a los votos de JXC, la campaña para desalojar al PSC de la Diputació y que vuelva el pacto 'natural' entre ERC y JXC se ha puesto en marcha con mayor fuerza. Quitarle oxígeno al PSC y ocupar su espacio en localidades como Hospitalet, presentándoles como eso, partido tóxico, partido no limpio, partido antiguo y a ERC como una izquierda moderna, limpia, republicana, muy republicana, indepe sí, pero sin ser tan cerriles como otras ofertas indepes. Así, el PSC quedaría como lo antiguo y ellos como lo moderno. Y la idea no es mala. Porque creo que está calando. Ahora bien ¿es esa idea buena o real?

Un inciso. Xavier Mir insiste también siempre en una idea. Un gobierno con ERC (que ganaría las elecciones próximas) con Comuns, (nosotros), y el apoyo de JXC y CUP. Una flipada importante porque hasta el momento y por mucho que a veces se nos vaya la pinza, con JxC no estaríamos ni cerca, pero el mantra lo mantienen y no desisten en su empeño.

Hace unos años, cuando Podemos entró en escena, en las asambleas locales de EUiA se criticaba a Podemos porque quería precisamente 'sustituir al psoe'. Es decir, una organización nueva, joven, moderna, que fuese de fácil digestión para quienes ven en IU algo antiguo y dogmático o poco transformador y que quieran votar algo 'nuevo y que de aire de cambio', pero sin la retórica de los años cincuenta. Yo pensaba que Podemos estaba en una línea buena en ese sentido aunque discrepase en otras del primer Podemos. Pero entendía que, efectivamente, había que ir a por ese segmento de voto de izquierdas que ya no veía en el PSOE o PSC ese voto de izquierda sin alarmas, que asegura que eres de izquierdas sin mover ni un mueble de la sala, pero conservando nuestro compromiso transformador. Es decir, sustituir al PSOE, o al PSC, pero sin las políticas del PSC. Naturalmente, las discusiones eran épicas porque nosotros no teníamos que sustituir a nadie, nosotros éramos nosotros y en nuestro espacio estábamos a gusto. Y por poco...

Sigo. Así que lo que veo es que ERC adapta esa idea de sustituir al PSC, pero sustituirlo en todo. ERC no es un partido transformador. Es un partido cuya propuesta no es la transformación social, cosa que ya parece como muy revolucionaria y que ahora me dirás que nosotros en UP o En Comú Podem no estamos haciendo gran cosa. Yo te digo, lo estamos haciendo. Mucho más que si ERC estuviera en un gobierno. De hecho, sorpresa, ya están en un gobierno, el de la Generalitat junto con la neoconvergencia, por muy estupenda y rompedora de regímenes que se pongan. El régimen del 78, destruirlo, cambiarlo, suena muy bien, pero a ver con qué lo sustituyes. Si puedo elegir, prefiero lo mío.

También, dentro de esa idea de Sustituir al PSC entramos en la ecuación, los Comunes, como compañero necesario. Seríamos así aliados para derribar al PSC y entronizarles como nuevos referentes. Que cambiemos la tradicional alianza final con el PSC que nos consume y nos tiene locos desde hace 40 años por la alianza con ellos. Lo que significaría... ya saben. 

Se acercan elecciones. Parece que ERC ganará, pero hasta que no cuenten los votos, no des nada por seguro en esta sagrada tierra catalana. Y parece que todo el mundo da por descontado que nosotros estaríamos locos por la música (ERC, claro) de atraernos a su bando y de rondón meter a jXC en la ecuación y garantizarse la paz. Y alejarnos del PSC o absorbernos de alguna manera viéndonos reducidos a la mínima expresión de la antigua ICV-EUiA, ahora en formato más reducido. 

Sustituir al PSC para ser lo mismo que el PSC con otra bandera y otro proyecto nacional. Básicamente. Con sus radicalismos retóricos que también tiene el PSC cuando le toca hacerlos y todo eso. 

La batalla está planteada y, si ERC lo tiene claro, nosotros lo tenemos claro también. Si para que haya cambio de guardia en la izquierda moderada tenemos que pagar el pato nosotros, no sé si merece la pena contribuir. 

¿Qué hacer? Si me hubiera leído el libro de Lenin lo sabría, pero no es el caso. ¿Qué hacer? Supongo que garantizar el perfil propio. Y tirar a lo grande. Votar PSC o ERC no es garantía de cambio o de transformación. Es más de lo mismo una y otra vez. Sustituir al PSC, sustituir a ERC. Eso deberíamos hacer nosotros. Pero para avanzar. 

Sustituir al PSC en Santa Coloma. Esa es otra. ¿Confluencias? ¿Cada uno por su lado? ¿Repetir otra vez reuniones y propuestas? ¿Ya veremos? Preguntas al aire. Lo que está claro es que como siempre, tenemos que ponernos las pilas porque vienen a por nosotros. Como siempre. 

Ya está escrito y ahí se queda. A otra cosa.

miércoles, 9 de diciembre de 2020

La Mirada Ovoide


 Informe de la doctora Amelia Olstrom de la Clínica Universitaria de Flossemburg:

'Nos llega a urgencias de la Clínica Universitaria un paciente llamado Thelonius Karlsson. Son las once y media de la noche. Nos cuenta que trabaja en una fábrica panificadora a las afueras de la ciudad. Sus horarios son infernales, nos dice, pero siempre le gusta reservar un pequeño espacio de tiempo para, al llegar a casa, poner la televisión y ver alguna película. Nos refiere que empezó a ver una película que daban en un canal de cine de comedias que le gusta mucho y que se sentó en su sofá. No bebe, ya había comido, se encontraba completamente sobria. Los análisis dicen que se encontraba en su sangre una pequeña porción de alcohol que achaca a un pequeño adorno que le pone al café de las mañanas. Thelonius Karlsson vive solo, en el momento en el que ocurren los hechos no hay nadie en su domicilio. Tiene unos 45 años, complexión fuerte, ninguna complicación previa. Nos dice que empieza a ver arrellanado en su sofá la película Zoolander, protagonizada y dirigida por Ben Stiller. Nos dice que es la primera vez que ve esta película. Que había oído hablar de ella, pero nunca la había visto. Nos dice que todo va bien hasta que durante la escena en la que el personaje protagonista lanza sus miradas, la mirada azul, nota como si dos lanzas penetrasen en sus ojos y se los revientan. De hecho, el paciente llega con los ojos reventados. 

El paciente se muestra tranquilo, pero no entiende qué ha podido pasar. De hecho no sabe qué le ha pasado, se extraña del caudal de sangre que le mana de la cara. Se ha mirado en el espejo y ve sus ojos en perfecto estado, aunque nosotros comprobamos que sus ojos están reventados, como digo, y es imposible que pueda ver nada. 

De hecho, el paciente Thelonius Karlsson nos dice que pese a la sensación y el tremendo dolor que ha sentido durante ese breve instante, al ir a mirarse en el espejo, se ha encontrado mucho más bello, más atractivo, mucho más favorecido. Y que no puede parar de pensar que ese incidente es una señal y que debe ganar en autoestima, él es una persona, una persona bella, una persona guapa. Lo tiene todo por delante. 

El paciente me ha descrito perfectamente pese a haberle vaciado las cuencas de los ojos. Estamos francamente impresionados.'  

martes, 8 de diciembre de 2020

Yo soy la morsa


Estamos un poco cansados de la música, así como un poco cansados de todo. Hoy se cumplen 40 años del asesinato de John Lennon a manos de Mark Chapman. Algunos todavía recordamos las palabras de los Def Con Dos. Imagina que hubiera pasado si Chapman no te hubiera pasado. Nos cansa la música como nos cansa un poco todo. Cansados de celebrar efemérides, cansados de las viejas glorias de siempre, cansados de que no se reconozca que nuestra música, nuestros gustos, los tuyos, viejo fan del punk de los 80, no se homologuen a los clásicos sesenteros y setenteros. No te preocupes, ya lo están. Ya estamos todos subidos en el mismo barco y nuestra música cansa. Es ambiental. Sirve para crear ambientillo en las cenas con los colegas. Pon algo de música. Pon los Beatles, que nunca fallan. Son nuestra muzak. Son un poco como todo. 

Tú eres así, como todo. Como John Lennon. Como Ringo Starr. Como Paul McCartney. Como George Harrison. Yo me quedo con George Harrison hasta que conoces un poco la vida de George Harrison y te acaba cayendo mejor casi todo el mundo. Y por qué les conocemos si no es por la música. Y si se aburrieron de hacer música qué mérito tienen. Yo soy la morsa. La morsa era Paul. Se cumplen 40 años y durante todo el día llevan poniendo canciones de Lennon versioneadas por otras personas y también las que interpretó el mismo. Si hace tiempo que no has escuchado a Lennon o a The Beatles, te sigue sorprendiendo algo. Algún giro. Algo que te sorprendió cuando dejaste de ser un punkilili y pasaste a dejarte el pelo un poco más largo. Cabezón.

Preguntas si los Beatles son el grupo más famoso del mundo. Música antigua. El otro día lo volví a comentar. Realmente, a los que nos gusta el rock nos gusta la música antigua. El otro día, en casa de unos amigos, poniendo vídeos de Youtube, de dos horas o tres solo hubo tres canciones de rock, rock de guitarra bajo y batería. El rock ya es música de otro tiempo. Música que te da coseja compartir en grupos de amigos. Cortada de rollo. Ya es música aburrida, de gente mayor o de gente joven que es vieja sin saberlo.

John Lennon era el más nosequé de los Beatles. El héroe de la clase obrera, el bolingas, el de la vida interior hacia fuera, el guitarrista fiero, el melenas, el barbas, cuando todos fueron melenas y barbas, el irónico, el gracioso, el raro, el cínico, el cruel, el que tenía un trauma. John Lennon. El de las gafas, el de la tofa de pelo atrás, el compañero de Yoko Ono, el que dejó a su mujer en el andén de un tren como nos contaban en Anthology, el padre de Julian Lennon y de Sean Lennon, que tiene un grupo que hace versiones de King Crimson y era colega de los Beastie Boys. John Lennon el revolucionario o no. John Lennon el héroe de la clase obrera o viviendo en una mansión. John Lennon la morsa o la morsa era Paul. John Lennon el guitarra bestial de la Plastic Ono Band. 

John Lennon sale de una estación de tren a una velocidad constante de 80 km/h. Si a la misma hora y en la misma dirección sale de otra estación de tren que se encuentra a 600 kilómetros Paul McCartney a una velocidad constante de 70 km/h, a qué hora se encuentran.

John Lennon pidiendo que vayamos todos juntos. John Lennon fumándose un peta con Bob Dylan, cantando una canción con David Bowie, apareciendo en un directo con Elton John.

John Lennon haciendo una música que nos cuesta, porque me cuesta horrores la de Starting Over, y cuando íbamos a ver qué podía hacer, van y lo matan. 

John Lennon sabe tu nombre y yo digo Yeah. A John Lennon le gustaba tomarnos el pelo. 

Por eso me gusta.

lunes, 7 de diciembre de 2020

El hijo del chófer - Jordi Amat


Catalunya es un lugar muy bonito porque yo he nacido aquí. Y aquí solemos pensar que no nos pasa lo que pasa en otros sitios, porque nuestro gen, nuestra posición cercana a Europa, el consenso, la capacidad de pacto, el oasis, todo eso que nos han dicho durante décadas y que se sublima con el paso del tiempo desde las posiciones que nos hacen creer que somos diferentes y por tanto mejores a otros, sobre todo a esos otros y sobre todo mejores a esos otros del interior que ponen en duda que nosotros somos diferentes. No somos mejores, no somos diferentes. 

Este libro de Jordi Amat da para una serie. Si con Antidisturbios mucha gente ha abierto los ojos a una realidad gracias a una buena historia, qué no se puede hacer con la historia de Alfons Quintà. Este libro de Jordi Amat da para muchas cosas más. Reducirlo todo a la serie de televisión es lo primero que te viene a la cabeza porque hemos convertido las series en la manera de dar a conocer de manera popular una forma de ver el mundo que en los libros no llega a todo el mundo. Pero este libro, que se lee como dice la faja de la portada como un thriller, nos desvela qué somos como país. En manos de quién está la política y en manos de quién están los medios de comunicación. Que, como ya se imaginarán, son los mismos. 

Otra vez el periodismo. Entras en la facultad creyendo que serás y no serás. Serás lo que te digan que seas, escribirás de lo que te digan que escribas. Si tienes talento y tienes ganas, sobre todo ganas, quizás escribirás en algún medio que te deje escribir algo que sientas propio. Puedes currártelo más y dejarte la vida intentando que la gente sepa 'las verdadades' que se ocultan tras los discursos oficiales. Puedes estar fino de la cabeza, puedes estar tarado desde el principio. El periodismo acoge a todo el mundo. El periodismo lo único que necesita es gente que quiera que la escuchen. 

La historia de Alfons Quintà es la historia de alguien que llega porque está ahí. Porque pertenece a un mundo de apellidos que se van repitiendo a lo largo del tiempo, unas veces están en tu bando, otras veces están con el enemigo, casi siempre son el equipo contrario. Llega al periodismo y llega a la política. Pero llega tarado y llega con odios cerriles y con una idea de lo que es la gente y sí mismo que le convierten en un personaje abyecto. Malo. Mala gente. Pese a que es capaz de, en la cumbre de su carrera, poner los cimientos para lo que podría haber sido el fin de Pujol y el pujolismo antes incluso de que se supiera lo que era el pujolismo, finalmente su cabeza chunga, su odio, le hace pasarse al enemigo y colabora con la puesta en marcha de una maquinaria de pensamiento que no solo salva a Pujol y al pujolismo, con el caso Banca Catalana siempre de fondo, sino que servirá de línea argumental para todo lo que pasa en Catalunya durante 40 años. 

Nombres que se repiten, tramas que no conocemos, cenas con gente, comidas, paseos en barco, influencias, amistades, familias y chantajes. Una historia de un personaje que termina mal y que podría haber terminado de otra manera. Hay un momento en su vida, casi al final, en el que Jordi Amat nos cuenta como su postura contra el procés le hace ser escuchado por gente que va de los nuestros a los ultras, pasando por la Cup o el que le quiera poner oído. Como los mitos a los que les disculpamos lo feo porque de alguna manera tangencial nos dan la razón en algo, la figura de Quintà podría haber sido incluso recuperada para alguna causa si no llega a ser porque no era buena gente y el tren descarrilaba demasiado.

La prensa en Catalunya, cómo llegamos a lo que llegamos, cómo los políticos de la oposición se quedaron mudos, cómo se tapó la corrupción, cómo nadie hizo nada, cómo se dejó pasar, cómo los amigos se convierten en enemigos y vuelven a convertirse en amigos y viceversa y cómo esas caras que vemos por la tele contándonos las cosas que pasan no nos cuentan nada, que tenemos que averiguarlo nosotros. 

Este libro da para hablar y para escribir durante horas. Es un gran libro, es una gran historia. Es una grandísima manera de conocer la historia de nuestro país, de cómo se forja un liderazgo, de la clase de personas que vivimos en este país, de cómo nos creemos una cosa y somos otra, de lo importante que es saber quién te cuenta qué, de conocer y de reconocer que nada es inocente, que todo tiene un porqué. 

Pero también de otra cosa. Mauro Entrialgo tiene un personaje legendario, referente, el mágico Herminio Bolaextra al que presentaba siempre en la primera viñeta como un hijoputa, cerdo, cínico, asqueroso, y además periodista. Yo soy periodista, al menos con el título. Pero prefiero ser buena gente. 

viernes, 4 de diciembre de 2020

Miscelánea - Andalucía son los padres

 

Ayer vino Cadenas a mirarme la cisterna. Cadenas arregló la cisterna. Cadenas es un compañero de mi padre, de la Telefónica. Ha tenido el coronavirus hace nada. Cadenas jugaba a fútbol con mi padre, es sevillano, era un centrocampista de aquellos de planta, de la cabeza arriba, una especie de Schuster. Pero sevillano. Ayer, cuando acabó de hacerme el favor de la vida me explicaba que mi padre cuando jugaba a fútbol en el equipo se cabreaba porque había uno que jugaba de delantero centro que corría también mucho, aunque mi padre corría más. Mi padre jugaba de extremo. Le dije que era una pena porque se jodió las dos rodillas jugando a fútbol, que le gustaba más que todo. Bueno, no sé si más que pintar. A los Molina es que nos gusta el fútbol más que todo. Mientras no salga otra cosa. Y Cadenas, que sabe de todo, dijo que no, que mi padre no se jodió la rodilla jugando aquí fútbol, que mi padre ya venía con la rodilla jodida de Vilches. El pequeño Lavín, le llamaban. Debía ser un extremito con mala leche. Nos contaba cómo iban a jugar a Arquillos, a La Carolina, al Porrosillo, a las Navas, cómo salían a pedradas. Cadenas quería mucho a mi padre y mi padre a Cadenas. 

https://www.youtube.com/watch?v=njIBaLYcfGw

Hoy es otro Día de Andalucía. El Día de Andalucía es el 28 de Febrero o el 27. Hoy es el Día de Andalucía o qué es. Hoy es 4 de Diciembre, el día que mataron a García Caparrós en Málaga en una manifestación por llevar una bandera verdiblanca. Como ocurre en estos casos, al que lo mató no lo encontraron. El Día de Andalucía o el otro día de Andalucía. Andalucía como sujeto político. Çuheto Político. Tú verás. Andalucía son básicamente los padres para los que tenemos los padres andaluces. No entraré a discutir si Vilches, el texmex de Jaén, es esa Andalucía que estáis imaginando en los programas más abyectos de Canal Sur o si Andalucía es esa cosa que ahora es cool y moderna y que tiene acento propio y tiene esa cosa tan suya que deberíamos redescubrir de las canciones de los Califato o los The Gardener o cualesquiera de sus reencarnaciones. Andalucía son los padres. Andalucía son mis padres yendo a una peña flamenca de Badalona y sentirse como en un centro gallego. Andalucía es mi padre encontrándose incómodo mientras la gente baila sevillanas y mi madre aprendiendo a bailar sevillanas. Andalucía soy yo en la Feria de Abril renegando de las sevillanas hasta que entro por la puerta. 

https://www.youtube.com/watch?v=YGP2l_BRssY

Viva Andalucía Liebre. Jarapos con Liebre. Un torniscón. Chicharrones. Su puta madre. Carretera hirviendo. Soletón. La Virgen. Gachón. El abuelo Antonio levantando el dedico índice y diciendo, tss, andando. La abuela Benicia haciendo ganchillo sin mirar la tele pero mirando la tele y diciendo, mmm. La abuela Benicia friendo un par de huevos fritos. La abuela Benicia haciéndote un bocadillo de chorizo a las once de la noche. La abuela Benicia rezando por la noche 'Virgen del Carmen, estrella del mar, Mis ojos te vean antes de expirar'. Visita al Porrosillo relámpago. Se cierra la puerta del coche por la sombra. Mi madre se mete por la puerta de una casa, ya no sale. El clan de las narices de porra. La abuela Juliana yendo a buscarte una pasta a la Catalina a las seis de la tarde. Los asientos de sky de casa de la abuela Juliana a dos mil grados centígrados. La abuela Juliana viendo la tele en blanco y negro y diciéndote que qué ojos verde más bonitos tiene esa. La abuela Juliana llamando zarria a la que salía fumando por la tele. Las fotos del abuelo Quico conmigo en brazos. Yo debo de tener tres o cuatro mesecillos. Soy como un muñequillo.

https://www.youtube.com/watch?v=2OTAHl3jaKM

¿Tiene Teresa Rodríguez razón? ¿Es necesario crear una formación andalucista de izquierdas? Andalucía son los padres. Catalunya es mi tierra. Pero mi Catalunya igual no tiene que ver con lo que tu crees. Andalucía çuheto político, illo. Andalucía vista desde Cádiz, desde Sevilla. Andalucía luchando por sus derechos. Andalucía de Despeñaperros para abajo. Andalucía sin la Andalucía de la diáspora. Los andaluces que se fueron y los que se quedan. ¿Tiene razón Teresa Rodríguez? ¿Es lo verdaderamente revolucionario crear una respuesta nacional desde Andalucía? ¿Es la impugnación del sistema o la impugnación de España lo que da votos? ¿Se va a comer un mojón Teresa Rodríguez y el anticapitalismo que piensa que Andalucía es eso que creen ellos que es Andalucía? Yo creo que se va a comer un mojón, pero no solo ella, nos lo va a hacer comer a todos. ¿Somos unos refor y unos vendidos al socialismo los que no pensamos así? Podemos responder de la misma manera que respondemos a los que nos lo dicen aquí, en la santa terra catalana. ¿Si ha funcionado en Galicia, si funciona en Euskadi y si funciona en Catalunya, porqué no va a funcionar en Andalucía? Ahora os cuento. 

https://www.youtube.com/watch?v=gtJeaQVOExg

Mi padre cuando vino de Vilches, antes había estado en Granada. Contaba que cuando llegó, en el trabajo, en la Telefónica, conoció a un sevillano. El sevillano era muy de izquierdas, como mi padre, que era muy de izquierdas. Aquel compañero se llevaba muy bien con mi padre porque los dos eran andaluces. Pero un día le dijo a mi padre, compañero, tenemos que levantar una frontera en Despeñaperros y que no pase nadie. Y mi padre le dijo que yo no sé lo que le dijo pero que ya no le volvió a mirar igual y, vamos, que pasó de él. Y más o menos es esto lo que pensaba mi padre de eso de Andalucía. Qué bonito es Granada, cómo se come en Baza, Cazorla también está muy bien, la playa de Almuñécar, Frigiliana en Málaga un pueblo que es un primor, ir a Linares a cervecear, ir a La Carolina a algo de papeles porque a qué pollas vas tú a La Carolina. Mi abuelo Antonio tenía familia en La Carolina, un hermano o una hermana, no recuerdo. Hermana. Y esa hermana tuvo hijos. Y esos hijos eran primos hermanos de mi padre. Y La Carolina está a 7 kilómetros. Y no se conocían. Yo tengo primos segundos que trabajan en una gasolinera en La Carolina. Jamás pensé. Eso es Andalucía. 

https://www.youtube.com/watch?v=utICG3Z6Lt4

En esa foto se ve a mi padre en una juerga y ahí mi padre tendría unos 16 añetes. Como si fuera una Semana Santa. Estas cosas las publican en el programa de Fiestas, fotos antiguas de gente en fiestas o haciendo cosas. Cuando publicaron la foto mi padre ya no apreciaba las cosas con aquella gracia o aquella mala sombra que tenía cuando quería. Pero le hizo ilusión. Andalucía son los padres, pero no es un elemento mítico, una entidad maravillosa, un refugio sentimental, una historia colectiva, una alegría, una gracia, una forma de ser. Andalucía no es nada. Como nada es nada. Como no hay nada que sea nada. Andalucía es menos. Andalucía no la conozco porque no he estado en muchas partes, solo en las más conocidas. Es como conocer la música de los 40 principales y considerarte un melómano. Andalucía son mis padres. Andalucía es mi madre escuchando asombrada a los Ecos del Rocío imitando la vocecilla de pito del que cantaba. No me llames extranjero que yo he nacío en el sur. O aquella que le hacía tanta gracia, aquella que decía que una madre esperaba a su hijo despierto a que volviera de fiesta por la noche y venía 'sin palomita de la mano'. Iba a decir alguna cosa más pero se me ha ido.

https://www.youtube.com/watch?v=7876Lv456XQ

No le cantes a mi pueblo cositas que tú no sientes. Un abrazo a toda la tropa de por allí, a la gente de por aquí y a llevarlo con humor. 

miércoles, 2 de diciembre de 2020

Rochefoucauld


Como Rochefoucauld. Y así era ella. Cada vez que le comentaba algo sobre nuestro trabajo en el laboratorio me decía, como Rochefoucauld. La primera vez que me lo dijo yo no tenía ni idea de quién era Rochefoucauld, pero ella me gustaba mucho y me puse a investigar. Aprendí mucho tanto de Rochefoucauld como de otros pensadores de la época. La verdad es que no sabía nada de toda aquella época gloriosa para Francia y me quedé un poco enganchado a esos tiempos. La verdad es que me apasioné sobre el tema. Luis XIII, Luis XIV, la Fronda, Richelieu, Mazarino, y toda una suerte de pensadores, de militares, de artistas que hicieron de Francia la primera potencia del mundo. Sobreviviendo rodeada de enemigos y trazando una línea que poco o mucho nos ha seguido situando como uno de los países a tener en cuenta, así como otros han sucumbido al ritmo frenético que impone la Historia. Como Rochefoucauld. Me lo decía siempre. Yo empecé a contestarle. Pues sabías que Rochefoucauld... y ella me miraba como sorprendida primero, halagada después. Empezamos a quedar después del trabajo en el laboratorio. Me contó que su padre era historiador. Su madre era catedrática de Lengua Francesa. Estaban divorciados. Su madre vivía en América. 

Como Rochefoucauld. Nos fuimos a vivir juntos al cabo de dos años. Tuvimos un hijo. Le llamamos François. Como Rochefoucauld. Nuestro hijo estudió filosofía en la Universidad. Cuando acabó la carrera dijo que quería alistarse en el Ejército y hacer la carrera militar. Le destinaron a la Guayana. En unas maniobras tuvo un accidente y se lesionó gravemente en la cabeza. Estuvo cerca de morir. Nosotros ya estábamos muertos por culpa de un accidente de coche.

Como le destinaron a la reserva prematura, se dedicó a vivir la vida. Escribió un libro. Una especie de novela autobiográfica con sus experiencias en la Guayana. Le amenazaron con expulsarle del Ejército. Luego escribió otro libro, que nos dedicó, con refranes y chascarrillos propios de la zona de donde soy originario. El libro tuvo bastante éxito. Utilizó el seudónimo de Rochefoucauld. Como Rochefoucauld. Un día, leyendo uno de los libros que yo había comprado para intentar ligar con su madre, descubrió a Mazarino y la Fronda. Quiso meterse en política y se afilió al partido del presidente Macron. No le fue bien. Como a Rochefoucauld.   

martes, 1 de diciembre de 2020

Crónica del #PleGramenet de noviembre de 2020. Ya sabes.


 Supongo que hubo un motivo y ese motivo no es, desde luego, que en alguna ocasión desde aquí, desde este humilde espacio hayamos hecho algún comentario acerca de la extrema puesta en escena del PSC en Santa Coloma en los plenos municipales. Una puesta en escena que consistía en la exposición del asunto o tema a cargo del regidor o regidora encargado del área y, tras la intervención de los regidores de la oposición, la réplica tanto del mismo regidor o regidora, como del Teniente de Alcaldesa Esteban Serrano como de la Alcaldesa al final para acabar de rematar. Intervenciones que tenían, entiendo, como objetivo, dejar claro que los regidores de la oposición no tienen ninguna oportunidad de que algo filtre. De que algo llegue. Si la intervención de la regidora o teniente de alcaldesa no era suficiente, que solía ser más que suficiente, Esteban Serrano o la alcaldesa se encargaban de dejar claro que allí no había que aportar. 

Pero ayer no ocurrió así. Ayer de hecho no ocurrió nada, por lo que si en esta mierda de crónica nos solíamos recrear en las intervenciones de los miembros del Equipo de Gobierno con la intención de sacar algo de punta para ya sabes tú, ayer nada de nada. Desde el primer punto del orden del día, desde la aprobación de los decretos, silencio y pasemos al siguiente punto. Ni siquiera cuando María Duarte de Ciudadanos, hizo alusión al enchufismo, hubo una réplica. Algo pasa. Puede ser que ante la animosidad de los últimos plenos se haya recurrido a la política de silencio y dejar que la oposición se cueza en su propio jugo. La oposición hace críticas que esperan respuestas airadas a las que respondemos con más respuestas ingeniosas. Pues pareció que ayer se tomaba la determinación de no hacer nada. 

¿Tiene que ver que el pasado fin de semana haya sido bronco, oscuro, tenso, sucio, de los más farragosos que se recuerdan en la historia política reciente de la ciudad de Santa Coloma? Me atrevería a pensar que también y que, en todo caso, estos últimos días tan salvajes y lamentables, merecían una rebaja considerable de la tensión. Y todo sumado, vino a dar con un pleno especial, un pleno insólito, con un equipo de gobierno que no hizo ningún comentario, ni una réplica, no dio una respuesta, no se dio por interpelado en ningún punto.

¿Esto significa que el Pleno Municipal de ayer no merezca una crónica? ¿Esto significa que nos haya importado alguna vez si en el pleno se dijo o se dejó de decir? ¿Esto significa que la crónica del pleno que aparece en este espacio haya sido alguna vez una crónica del Pleno? Ya saben que no, que aquí venimos siempre a pasar un rato de agradable lectura, al calor de la chimenea, con la pipa en la boca, y sonriendo por debajo del bigote ante cualquiera de las impertinentes ocurrencias, las balas de fogueo, con las que solemos matar el tiempo en este pequeño y humilde blog. Así que, puestos a no decir nada, me sumo a la propuesta y me dedico a contar cosas de mi incumbencia. 

Un cristalero, por ejemplo. Tengo que arreglar un cristal o no me van a dar la totalidad de la fianza del alquiler. No conozco a ningún cristalero y parece ser que es una historia cara. Y tampoco quiero forzarme de nuevo a bajar al bar y preguntar por un cristalero. Sería ya demasiado alargar la broma del bar como solución a todo. Nos creemos el personaje y acabamos engullidos por nuestros propios tópicos y nuestros propios tics. Me pasa que me veo obligado ahora tanto a contar circunstancias de mi vida personal como a utilizarlas con motivos méramente nosequé. Una pequeña rajita en un cristal ha sido considerada como 'el cristal está roto' y tengo que ponerme a ello. Desde hace un mes. Pero no. También es otro tópico. El de no ponerte a ello y esperar a que lo haga otro. Los tics, los personajes, las historias, los anzuelos con los que picamos, saber que el otro espera que hagamos lo que vamos a hacer, darnos cuenta de que, de repente, somos lo que nunca quisimos ser, una caricatura de nosotros mismos, como si viviéramos en una de esas series en las que miran a cámara. Estoy viendo The Office y a veces creo que yo también hago las cosas mirando a cámara. El recurso de mirar a cámara siempre me ha fascinado. De hecho, recuerdo haber leído Eugeni Oneguin de Pushkin y haber entendido que era la primera vez que un escritor tenía en cuenta el medio audiovisual ciento y pico años antes de que existiera. En Eugeni Oneguin el escritor le habla al público, al lector, interrumpe la acción para pasar a otra cosa y contarnos algo que le preocupa. Yo ahora tengo lo del cristal metido en la cabeza y hablo de ello y relleno el tiempo. Todo este tiempo que ocupo aquí lo podría ocupar allí. 

El funcionamiento del Ayuntamienbto somos todos. Que eso no nos queda claro nunca y siempre confundimos equipo de gobierno con Ayuntamiento. Y son dos cosas diferentes. Estas dos frases son también una forma de distraer. Distracción y poco más. 

Puntos del orden del día, ventilados en poco menos de una hora. Intervenciones para las mociones, peticiones de palabra, conexiones que no funcionan, audios que no van, métodos patilleros pero efectivos para hacer las conexiones, datos, reclamaciones, la sanidad pública, el fortalecimiento, el personal, la atención primaria, la conexión, ya que estoy aquí pues me quedo conectada, da igual, otra intervención, no se oye, o se me oye, te llamo, ponte, se me oye, se te oye. Mociones para reclamar por la sanidad pública, a favor. De tanto reclamar por la sanidad pública al final va a parecer que es el doctor moriarty quien lleva lo de la sanidad pública si todos estamos tan de acuerdo en que la sanidad pública ha de ser fortalecida y resulta que la sanidad pública no es la que queremos pero la sanidad pública aúpa. Es como si fuéramos unos del betis, otros del athletic, otros del Barça y quisiéramos que ganase la Real. Que sí, pero que no sé. 

Moción en apoyo a la gente del Sáhara. Enésima moción sobre el tema. Esta vez con la intervención de un joven sahrauí. Se nos encoge el corazón. Si por mi fuera, el Sáhara ya sería libre. 

Seguimos adelante. Declaraciones institucionales, voy un poco desordenado. Declaración institucional contra la violencia contra las mujeres. Declaración para declarar Santa Coloma ciudad amiga de la infancia. Declaración sobre el día de las personas con discapacidad. Se leen las mociones. Detrás de cada moción hay como un silencio incómodo.

De hecho es un silencio incómodo detrás de cada intervención. Un silencio esperando algo. Algo que no pasa y algo que se queda como atrás. Detrás de cada punto. Detrás de todo. Vamos deprisa. Ni siquiera cuando se dice que el proceso de nombramiento de tres cargos directivos igual no es más que una forma de hacer que cargos de confianza pasen a ser... di lo que quieras. Me da igual.

Ajuntament de Santa Coloma y con esto ya casi nos vamos. Ah, sí, moción sobre desnonaments, aturar els desnonaments. Erc presenta una moción que es un canto a la vida jei de un decreto ley que no valía para nada. El PSC se suma y les 'cepilla' la moción, de tal manera que es una moción absolutamente diferente y uno no sabe cómo ha hecho ERC para dejarse marcar ese gol. Y nosotros agradecemos que la moción sea otra y la votamos a favor gustosos. Porque la moción cambia el redactado de tal manera que ensalza la labor del gobierno de coalición de manera que pareciera que nosotros misos la podríamos haber hecho.

Ajuntament de Santa Coloma. Equipo de Gobierno municipal.  ¿Cómo te gustaría que fuera el equipo de gobierno de la ciudad en la que vives? ¿Un equipo de gobierno que viese amenazas, broncas, cansinez, pesadez, aburrimiento, molestia, en el hecho de tener que relacionarse con el resto de grupos, convivir con sus demandas, sus ocurrencias, sus ganas de bronca, sus motivos para tenerla, lo que fuera y por eso optase por el silencio cabreado porque así nos ahorramos todo eso o bien un equipo de gobierno que optase por contar sus propios regidores que son 17 y hacer política con un poco más de alegría, con un poco más de mirada abierta hacia los demás, sin considerar que son, somos, advenedizos, sabelotodos, incordios, molestias y que no estamos lanzando pétalos de rosa cada vez que se hace algo? 

Qué pregunta más larga y qué largo es todo. Y qué largo se nos va a hacer esto como sigamos por este camino.