lunes, 31 de mayo de 2021

La batalla de Port Arthur


 Durante la batalla de Port Arthur en la guerra Ruso Japonesa, el general Kosinski recibió el encargo de tomar una colina para poder pasar al otro lado de esa misma colina y así avanzar en una posición que resultaba fundamental para que las fuerzas del zar pudieran, al menos, mantener las perspectivas de una pequeña ventaja en una batalla que los rusos tenían perdida. El general Kosinski recibió el encargo una mañana de mayo y ahí que se plantaron unos 5000 soldados, con sus cosas de infantería, con sus cosas de artillería, su caballería y su todas las cosas que tienen los militares para llevar a cabo sus historias. 

El general Kosinski planteó la toma de la colina, cuyo nombre ahora no viene al caso, de la siguiente manera. Su idea era la de capturar la colina cuando fuera el momento. Así, que durante un par de días, las tropas del general Kosinski esperaron a que la situación fuera propicia para poder lanzar un ataque que pudiera preparar el asalto a la colina y desde ahí, plantarse al otro lado. El sitio de Port Arthur se prolongaba y era esencial que se consiguiera un resultado positivo en esta acción y no malgastar fuerzas en un despliegue que podía resultar erróneo. 

Tres días después las tropas del general Kosinski seguían esperando el momento propicio. El general Kosinski, cada dos horas, se subía a un pequeño pedestal que se había construído al lado de su tienda de campaña y oteaba el horizonte. No veía nada en particular más allá que unas columnas de humo que denotaban que la batalla continuaba. 

Quince días después, las tropas del general Kosinski estaban preparadas para que el general Kosinski, en nombre del Zar, diera la orden de asalto. 

Un mes después, las tropas del general Kosinski amenazaban con dar el golpe a la colina.

Durante la revolución de Octubre, tropas del general Kosinski iniciaron un conato de insurrección interna pero no se atrevieron finalmente a dar el golpe ya que la hora del asalto a la colina era inminente. 

El general Kosinski se dirigió a sus tropas en 1923 reconociendo el nuevo gobierno soviético y animando a tomar la colina para la clase trabajadora y la revolución mundial. 

El general Kosinski falleció en 1936 víctima de una extraña enfermedad de la que no tenemos más noticia. 

Durante la Segunda Guerra Mundial, el frente se mantuvo estable. 

En 1968 durante una visita oficial, el presidente Brezhnev resaltó el heroísmo de las tropas soviéticas que aguantaban estoicamente al pie de la colina. 

A día de hoy, son miles de turistas los que visitan a las tropas acantonadas junto a la colina para tener un recuerdo de esos héroes que mantienen la posición de la madre Rusia en el extremo oriente. 

domingo, 30 de mayo de 2021

Rondel oro. Rondel verde.


Siempre me ha interesado esa jerga que emplean los rastas. Hablan de batallas que no puedes encontrar en los mapas. Batallas como la batalla por lo verde o por lo rojo. Una batalla que nos incumbe y que nos preocupa. Una de esas batallas que se dirimen y que sirven para delimitar un espacio, para hablar de una tradición, para hablar de un hilo, para hablar de los tiempos, para traicionarlos, para ponernos melodramáticos, para demostrar un desconocimiento deliberado del espacio y del tiempo, para demostrar un interés nunca ocultado por llevar el ascua hacia una determinada sardina, para hacer de un agravio una manera perenne de funcionar, para estar anclados en un memorial de decisiones que se hicieron a sabiendas que no estaban hechas nada más que para hacernos la púa y sin embargo aquí seguimos, haciendo cantos a la resistencia, para hacer fiesta y coros y danzas cuando otros abandonaron porque nos quedábamos con más espacio, para hacernos preguntas sobre la pervivencia en el espacio, a la capacidad increíble que tenemos de seguir agarrados al ascua ardiendo porque de esa ascua depende nada menos que uno de los elementos del rondel, no el verde, el oro. Tipo test sobre el espacio, urgentemente.

Del oro y no del verde es de lo que estamos hablando aquí. Del oro y no de otra cosa. Del verde podemos hablar largo y tendido y de lo que significa lo verde hoy en día. Ciertamente importante. Siempre lo ha sido, o al menos desde hace suficientes años como para habernos dado cuenta de que eso era así, eso ha sido así y ya hemos visto que eso será así. Lo verde es lo que, tarde o temprano, iba a pasar. Pero hablemos del oro.

Aquí estamos por el oro. Fuera del verde podríamos ser estupendamente dignos, pero todo nuestro conocimiento, todos nuestros títulos, todo el bagaje y los seguidores en twitter se quedarían en una pequeña anécdota sin más traslación en rendimiento económico como esa mierda que te comas. Es así. Y por el oro , brillamos. Por el oro, somos brillantes. Así que los aspavientos y los cantos a las democracias y a las participaciones y a las revoluciones que han de venir, se quedan en meras palabras que se han de llevar el viento porque dentro de dos años no se va a hablar de verde, qué digo dentro de dos años, dentro de este mismo año, no se habla de verde, se habla de oro.

Así que por el oro vamos a tener que envainarnos esos aires, esos twitters, esas camisetas y esos alardes para seguir trabajando en lo que estábamos. Pero ¿dónde estábamos? ¿O no? ¿O cuál es la alternativa? La alternativa quizás se presenta como un zumo de arándanos que yo no es que sepa mucho de dietética pero si el rondel verde quizás es algo de aquella manera, con el zumo de arándanos nos podemos cagar. ¿Serán los aspavientos y los golpes en el pecho el preludio de algún tipo de algo lo que fuera no quiero ni imaginarme porque es que supongo que a nadie se le habrá pasado por la cabeza? Oro, verde.

Y mientras tanto, la gente sigue mirándonos cada vez con más cara de extrañeza. Como si fuésemos parte de un mundo ajeno a todo. Los verdes, los rojos, los morados, haciendo profesión de fe, de adhesión a lemas, a sonrisas, a slogans, a cabreos, a compromisos inquebrantables, a palabras vacías de cualquier contenido real. A todo. 

Y mientras tanto, preguntemos por la calle si el rondel verde o el zumo de arándanos o las piñas van a ser lo que se va a llevar la próxima temporada. Qué calle. Estoy preparando otra cosa, ahora no tengo tiempo. Siempre hablan de batallas que no puedes encontrar en los mapas. 

jueves, 27 de mayo de 2021

Juventud, egolatría


 Y cuando llegas a una cierta edad, te preguntas cosas. Aquí la cosa que uno se pregunta, que ya la tenía clara, pero que entre hoy y ayer se me torna imprescindible resolver es ¿hasta cuándo? ¿Cuándo debemos dejar de pensar que la juventud no nos abandona? ¿Cuándo podemos empezar a asumir que no, que ya no, que ya no somos jóvenes? La juventud es un bien preciado, nadie quiere pasar por una persona madura, salvo si eres... no sé, salvo si eres de aquella manera de persona que piensa que solo las personas de esa manera que uno cree que, vamos, que son, no sé. Esas personas. 

A lo que voy. El tema está en reconocer que ya no. Que ayer, mientras me probaba una camiseta que había encargado pensando en engordar mi colección de camisetas así como de rock personalizadas para parecer una persona especial con unos gustos musicales únicos, pensé. Pensé y volví a pensar. La juventud hace ya tiempo que. Y yo, como muchos otros por otra parte, seguimos pensando que. Y no es así. Me miré en el espejo, con una camiseta negra y pensé. Mal. Me seguí mirando en el espejo tiempo después, en los espejos, en los escaparates y pensé. Mal. Mal otra vez. 

Ser joven debe ser maravilloso, yo fui joven y puedo hablar de momentos especialmente felices. No todo el rato, no siempre. No voy a hablar de la juventud como la mejor época de mi vida. Hay quien pensará que los jóvenes hoy podemos... No. No podemos. Que la juventud se alarga durante un tiempo indefinido y que alargamos la broma años y años y años y décadas y que con 46 años, todavía eres joven. Y eres joven además porque mantienes cierta fidelidad a un vestuario, a unas costumbres, a una manera de pensar caracterizada por la inmadurez. 

El tema. La madurez y la inmadurez. La juventud y no. Ser joven y ser inmaduro y ser una persona de edad avanzada y ser un inmaduro. ¿Tienen que ver una cosa con la otra? No tengo ni idea. Sí que considero que se puede ser inmaduro y no ser joven o no sentirte joven. Joven en cuanto a tener expectativas, ilusión, ganas, deseo, etc. Lo que se llama espíritu juvenil. Una mierda. Porque creo que ni siquiera cuando fui joven tenía yo de eso. Ganas. 

Inmadurez, sí. Ahí sí que he estado siempre en la vanguardia. La juventud no me ha dado especialmente alegrías como digo, más bien en momentos puntuales, pero sí que la inmadurez ha sido el principal motivo de orgullo al cual desto. ¿He conseguido cosas gracias a la inmadurez? Absolutamente nada. 

¿Por dónde iba?

¿Qué estaba queriendo decir?

Posiblemente nada. O nada concreto. O una sensación. Básicamente que la juventud se fue. Pero lo que queda es otra cosa. Que uno ya no puede ir por ahí, ya hace años que no debería, queriendo pasar la vida pensando que las rutinas de los 20 o los 30 años son válidas. Ya no. Y sin embargo, lo verdaderamente terrible es que no sabemos hacer otra cosa. 

Lo que sí que no es lo del vestuario. Por lo menos ahí, que se note. No podemos ir vestidos como si fuésemos protagonistas de un vídeo de Nirvana. No podemos. No podemos. 

martes, 25 de mayo de 2021

Bob Dylan no está ahí


Ya hace tiempo que escribí otro texto, o fueron dos, sobre Bob Dylan. Hoy toca porque ha cumplido 80 años. Y se dice pronto. Escribir sobre alguien que está vivo, sin esperar a que se muera, para hablar bien de él. O hablar, simplemente. Hablar de quien se acaba de morir, parece lógico, pero de alguien por el mero hecho de haber cumplido años, 80 años, no parece muy allá. Aunque todo el mundo lo haya hecho. Al final, qué. 

Bob Dylan ha cumplido 80 años y de Bob Dylan se pueden decir muchas cosas. La primera de todas es que Bob Dylan no está ahí donde creemos que está, o donde yo creo que está. Estará en otro sitio, pero aquí, no está. En la película sobre su gira Rolling Thunder, dirigida por Scorsese, da una vuelta de tuerca a todo lo que sabemos de él y nos cuenta cosas que son mentira. Y nos lo dice en toda la cara. Una mentira detrás de otra. Un concierto, una mirada, un amor, una ideología. Todo al mismo sitio. Tú piensas que estás ahí pero ya no estas. Me gusta, me cae bien, aunque tenga cosas que sean absolutamente contrarias a lo que pienso, si es que pienso en algo. Aunque haga esas cosas que los demás hacemos con la boca pequeña, él a lo grande, aunque se desdiga de lo que dijo, si es que alguna vez lo dijo. Bob Dylan, Bob Dulan para mi teclado, no está donde pensamos que debería haber estado. Profeta, mesías, líder, abanderado, portavoz, estandarte. Querer ser el algo de una época. Y acabar siendo justo eso mismo, pero de mil maneras diferentes. Mostrando cara de aburrimiento, mostrando cara de pasotismo, mostrando esa cara de no tener nada que ocultar, o todo, porque todo es mentira. 

La música. Tocar la misma canción de diferentes maneras, las letras son las mismas, el fondo cambia. El aspecto físico, super cool, super abandonado, super moderno, super algo, super fuera del tiempo. Fuera de todo. Pinta de granuja. De alguien que está ahí y que sabe que de todas maneras le van a acabar echando. 

Me estoy dando cuenta de que estoy empezando a escribir como alguien que pretende saber mucho de Bob Dylan, o que utiliza los trucos recurrentes que le vienen a Dylan al pelo para ser descrito. El periodista que pretende también oler a cuero, a noches de tertulia, whisky y canciones. A toda esa mierda. ¿No os está dando un asco tremendo?

Las canciones de Dylan, las de la guitarrita, las que tiene con banda, las cristianas, las de amor, las que no entiende ni él, las del disco ese, el Self Portrait o las del Nashville Skyline en las que pone la voz así y con las que mi hermano se moría de risa cuando era chaval. Dylan riéndose de Bob Dylan, quién no quiere ser alguien así. Dylan, cantando canciones de Sinatra. Dylan, haciendo un disco de villancicos. ¿es o no es maravilloso?

Canciones de Dylan, de una época, de la pesadilla de una época, de unos años, de una generación que tanto bien nos ha hecho a todos enseñándonos la música, la protesta, el crecimiento, el progreso, la guerra, el amor, el futuro. Canciones de Dylan para abrirnos la mente. Canciones de Dylan como música de fondo. Bob Dylan mirando a la cámara y confesándote que, efectivamente, es mentira. Joan Baez diciéndonos que no lo esperemos más, que Bob Dylan no va a venir. Que no es de los nuestros. 

Cumple 80 años Bob Dylan y lo único que se me ocurre es hablar de Judas. De la traición a la pureza. De aburrirse de la canción. De aburrirse de lo mismo. Bob Dylan aburriéndose del mismo texto en el que le recuerdan aquella vez que dijo 'tocar más fuerte'. Pete Seeger saliendo con el hacha a cortarle los cables. La canción Gotta Serve Somebody, una de las 10 canciones que estoy seguro que querría que sonaran en mi funeral. 

80 años de un personaje que se moriría del aburrimiento si supiera que alguien como yo está escribiendo de Bob Dylan. 

lunes, 24 de mayo de 2021

Días tranquilos en Rocallaura


Sé que muchos de vosotros no estáis tan pendientes de mis relatos de ficción, de los cuentos o de los comentarios y críticas sobre cine y películas como de mi vida cotidiana. Cómo ando, cómo estoy, qué siento, si estoy afectado por esto o por lo otro o si estoy de subidón porque tal o Italia. Como sé que esto es compartido por bastante gente que también hace sus barbacoas, sale a pasear, pasa fines de semana en la playa, visita a familiares o conoce rincones de nuestro territorio que jamás pensó, me apresto, una vez más, a compartir con vosotros lo que han sido en esta ocasión unos días tranquilos en Rocallaura. 

Unos días tranquilos en una pequeñísima localidad del Urgell, provincia de Lleida, tirando de Tàrrega hacia abajo, en Rocallaura, que pertenece de hecho al pueblo llamado Vallbona de les Monges que no he tenido el gusto de visitar. Porque lo que damos en llamar días tranquilos en Rocallaura son realmente días tranquilos en Rocallaura, así que solo he visto la casa rural por dentro, que no es poco porque era laberíntica y con muchas plantas y espacios a los que se accedía únicamente por escaleras que, ay, han sido fatales para más de uno. Días tranquilos entendidos a mi manera, quizás de manera un poco exacerbada, pero es que uno llevaba tiempo pensando en que los fines de semana le dejaban peor que la semana en sí. Si los fines de semana estaban pensados para descansar, llevábamos un carrusel de actividad que me hacían estar al puritico límite de las fuerzas de un adulto que está casi a punto de rebasar la mitad de lo que un español vive. Así que me plantee, contra viento y marea, dedicar un fin de semana, y este fin de semana parecía ideal, contra viento y marea.

Así que no he hecho nada. El grupo de amigos con los que he compartido la casa rural no tenían ningún interés por las rutas naturales, parajes, costumbres o cotas de mayor o menor entidad. Tan solo comer, beber y estar un poco a la bartola. Tan solo la presencia de un billar al que le faltaba una bola ha conseguido sacarnos de la inacción total y me ha mantenido con los sentidos un tanto activos. Mi actividad en el mundo del billar se resume en haber tenido un billarcico chico cuando era pequeño, al que jugaba con mi hermano y nada más. Me cuesta coger el palo grande, los brazos chicos, y aún así he conseguido sacarme de la chistera alguna carambola de tirar la casa abajo. 

Y ya está. Sábado dedicado a un vermut al aire libre, sábado noche dedicado a ver el festival de Eurovisión en grupo y constatar como Europa, si no es por la clase de tropa, se habría convertido hace tiempo en una cosa de anhelantes de vivir en el mundo de Amelie. También he seguido el final de la Liga que ha ganado el Atlético y hemos visto jugar o mal jugar por enésima vez al Athletic Club. Y al día siguiente, domingo, levantarnos a las doce del mediodía, cura de sueño más que merecida, una barbacoa en la que no he colaborado absolutamente en nada cuando lo habitual es verme entre fogones, carbones, tenazas, dándole la vuelta a la carne o al menos contemplando con interés lo que se cuece en torno a... en este caso, nada. Pero es que nada. Ni asomarme. Qué cansancio, qué agotamiento, qué pilas al límite. Domingo tarde de nuevo dedicado al billar y por la noche una frugal cena con las sobras de la barbacoa para acabar en el catre pronto y disfrutar una vez más de un plácido sueño. Tan solo un brevísimo paseo, no he llegado a superar los 4000 pasos, hasta el cementerio del pueblo y una nave que consideramos que podría ser un molino o cualquier otra cosa que no me interesó. 

Días tranquilos, un poco de lectura, lo mínimo, conversaciones que por mi parte no han abundado porque es que estaba deseando estar un poco en mi parra por una vez y sin que sirviera de precedente y ante todo no estorbar. No estorbar también cuenta como hacer algo. Así como en el viaje de ida no cogí el coche, para el de vuelta no he tenido otro remedio que conducir yo. Esta mañana he fregado unos pocos vasos. Y poco más. 

Rocallaura. Un paseo por el pueblo nos descubre un conjunto de casas de tradicional estilo de piedra vista, que parece mantenerse en el tiempo. Se nota un pueblo cuidado. Una de las llamadas villas florales, porque tiene muchas... flores. Y un callejón, el de els Països Catalans, bastante bonito de ver. Rocallaura, visto de lejos, parece subido en un montecito. Tiene iglesia pero no he entrado. Desde la ventana, se veían los trigales verdes y las amapolas. 

Vengo nuevo. 

viernes, 21 de mayo de 2021

Nación Cautiva - Rupert Wyatt


Una película que una colega te recomienda. La ves el primer día y te quedas frito el 75% del tiempo. Ves el final. Ya sabes cómo acaba pero no te has enterado de nada. Así que al día siguiente, un poco más entero y un poco más temprano, la ves otra vez. Nación Cautiva es una película de alienígenas, de unos extraterrestres que invaden la tierra y que imponen su reino del terror con la consecuente agrupación de personas que trabajan para devolver a la Tierra a su estado primigenio de libertad y tal.

La clave de la película es la inmolación. Perdón por el spoiler, pero la clave de la película, la moraleja es que si quieres que algo cambie, te tienes que inmolar. Los alienígenas son una excusa. En un sistema injusto, en una situación de flagrante falta de derechos, si quieres que algo cambie, te tienes que inmolar. Te tienes que sacrificar. Y has de ser consciente de que hay que pagar un precio por lo que uno hace. 

Un grupo de personas, desde la más absoluta clandestinidad, tanta que ni siquiera llevan los bichos identificadores, preparan una acción subversiva. Y una persona, nada menos que John Goodman, de la policía que trabaja para los extraterrestres, les está persiguiendo de forma concienzuda. Los subversivos van consiguiendo sus objetivos pero el policía no es tonto y va también avanzando en la persecución.

Una buena película. Una de esas películas que no has visto, que te han pasado desapercibidas, que no has pillado en su momento, de la que no has leído ninguna crítica y que te pillan de improviso. A tu colega le había gustado y tú ya la estás viendo con algo de susceptibilidad. Pero no hay nada raro en ella. Es una peli sobre la lucha contra el poder y cómo puedes hacer para salvar lo que crees que es justo y necesario.

Con un reparto con varias caras conocidas y un argumento que te sorprende aunque lo estás viendo venir todo y un final mejor aún, una peli bastante recomendable. Lo dicho, inmolación. 

jueves, 20 de mayo de 2021

Noche en Santa Coloma


Ayer tuvo lugar el tercer recuento de personas que viven o duermen en la calle organizada por la entidad Ningú Sense Llar en Santa Coloma de Gramenet. El recuento consiste en organizar a las personas voluntarias en grupos, dividir Santa Coloma en barrios, y pasear por las calles fijándonos en los espacios en los que es posible que haya gente durmiendo y registrar cuántas personas hay. Ayer se encontraron 28 personas en nuestra amada ciudad durmiendo en la calle. La cifra de personas durmiendo en la calle es mayor a la que se registró en el último recuento, llevado a cabo en 2019, si no recuerdo mal, antes de la pandemia. 

Hasta aquí la información. Pasear por las calles buscando a personas que estén durmiendo a la intemperie, resguardados en cajeros, portales, parkings, en un banco en la calle, en las aceras, no es algo especialmente agradable. Tampoco es algo de lo que uno puede enorgullecerse demasiado. Estar en la calle, sin ningún sitio al que ir, o al que querer ir, debe ser una experiencia terrible. Es una experiencia terrible. No tener sitio donde ir. Que todo lo que tienes quepa en un carrito de la compra. Puede haber personas que lo justifiquen como una opción vital, la vida se te tuerce y vives de esta manera y quizás ya no quieras volver a una vida convencional. Me lo puedo creer de alguna manera. Pero la justificación personal de una vida que te está haciendo polvo... en el hambre de cada uno...

Pasear por las calles de Santa Coloma. No era muy tarde, antes de las 00.00h del jueves ya estaba hecho el recuento. Sin embargo, quizás por que la pandemia nos ha acostumbrado a estar en casa mucho antes de lo habitual y porque no nos engañemos, en muchas zonas de Santa Coloma, no hay mucho que hacer más allá de las 22h. Gente volviendo de trabajar, gente joven pelando la pava en los bancos, escuchando música, demasiada gente meando por la calle..., una ciudad de gente trabajadora que está en casa porque mañana hay que madrugar y no está la cosa para estar gastando por los puestos. 

Santa Coloma, estamos hartos de decirlo, es un hervidero de gente, una ciudad de una vitalidad inmensa, de un colorido, una fuerza increíble a pesar de las situaciones críticas que se viven en el orden económico. Una ciudad pobre pero que pelea su dignidad. Y sin embargo, en una noche como la de ayer, una sensación de tristeza recorría las calles. De tristeza, de cansancio, de grisura. 

Hemos pasado un año terrible. Un año espantoso. Un año que a mucha gente le ha costado muchas cosas, desde la vida a la economía, pasando por la salud y muy especialmente la salud mental. Un año que nos ha desquiciado y que nos ha enseñado otra vez que el abismo está muy cerca. Que podemos caernos y que es muy difícil levantarse. 

Esperemos que el recuento, que señalar la gente que vive en la calle, no solo en Santa Coloma sino en el resto de poblaciones, sirva para que nos sensibilicemos de que hacen falta recursos para esta gente. Porque podemos ser nosotros. Lo hemos visto en este año. Y que no se imponga el mirar para otro lado o las soluciones de populismo fascista que parece que van ganando terreno. 

miércoles, 19 de mayo de 2021

Colombia, Palestina, Ceuta.


Y esta foto precisamente, porque es la que ha elegido una fascista para sacar a pasear su negrura de espíritu. Colombia, Palestina, Ceuta. Diversos escenarios. Intentaré explicar lo que pasa. Ayer, alguien me dijo que nos estábamos yendo a la mierda. De nada sirve la buena noticia que llega desde Chile, una comunista alcanza la alcaldía. Una noticia buena entre un mar de salvajismo, de muerte, de impunidad. 

Sobre todo lo que más jode es la impunidad. Una impunidad que ahora, no sé porqué, se me presenta como más inapelable. Antes, no sé en qué momento, pero antes, parecía que había algo que podía plantar cara a las masacres, a la barbarie, a la mierda. Claro que todavía hay gente, gente que resiste, que aguanta, que se organiza, que le pone ganas y recursos e inteligencia para que esto no pase, para que el mundo avance. Pero.

En Colombia, el moco aquel que vendieron de que Iván Duque y su economía naranja y toda aquella mandanga moderna y bien vestida, eran algo diferente y que fíjese usted, ha resultado ser lo que es, el sucedáneo de Álvaro Uribe que a las primeras de cambio ha desatado una carnicería entre la población. Nada nuevo bajo el sol colombiano. Pero por eso, porque no es nada nuevo, no es nada bueno. Otra vez un Gobierno que recurre a la violencia extrema para imponer lo que quiere, otra vez masacrando a su propia población, otra vez mirando todo el mundo para otro lado. 

Ganar las elecciones. ¿Para qué nos está sirviendo? Miramos para otro lado, la geopolítica, la lógica, los intereses, las carambolas internacionales. No podemos posicionarnos. No podemos decir lo que es. Es una mierda. 

Palestina. El gobierno israelí, democrático, culto, preparado, occidental, ha decidido por enésima vez tratar a los palestinos como infrahumanos y ha desencadenado otra de esas ofensivas de diversión contra un enemigo indefenso, que lanza misiles muy peligrosos y que es integrista islámico, pero que no puede compararse a un rival en una guerra. No es una guerra. Es otra masacre. Como cada cierto tiempo, los palestinos son masacrados impunemente. Un pueblo a masacrar que no le importa a nadie. 

Los palestinos no le importan a nadie. 

Gobernar, estar en un gobierno, tener responsabilidades, iniciar trámites de ley, estar al lado de un partido que sabe que la política es el arte de mirar para otro lado, de no afrontar los problemas, de guardarlos, de que las cosas son así. 

Los palestinos no le importan a nadie.

Los inmigrantes no le importan a nadie. No tienen ni país. No tienen nada. No son de nadie. Un rey en Marruecos decide cada cierto tiempo y por su propio interés geopolítico lanzar a la gente a la mierda, a que se estrellen, a ser carne de cañón. A nuestro gobierno, solo se le ocurre mandar militares, hablar de amenaza a la soberanía, todas esas cosas. La mierda. Palos y a tu casa. Ceuta en peligro. Ceuta es parte de España. Ese es el mensaje. La impunidad. La mierda. 

Y mientras tanto. La impunidad. La sensación de impunidad. Crece, seguro que crece, la idea de que todo se arregla mejor y de manera más efectiva, con la fuerza. Los tanques, aterrorizando a la gente, matándolos, acojonándolos, cagándolos. 

Cagándonos a todos. Todo se soluciona cagándonos a todos. Lo saben perfectamente. 

martes, 18 de mayo de 2021

Franco Battiato




Tú ahora quieres que yo te hable de Franco Battiato, de mi canción preferida, de su disco preferido, del Circulo de Gravedad Permanente, de los años 80 o de la nariz y de las gafas. Tú ahora quieres que te hable de eso y tienes toda la razón del mundo. Tengo que hablar de eso. Tengo que hablar de Franco Battiato y de su canción insignia, de su concierto en Bagdad, de las actuaciones en la televisión española, de las traducciones españolas de sus canciones más conocidas. Tú ahora quieres, y es así, que yo te hable de todo eso y que emita un juicio sobre su vida y obra. Aunque sea de manera superficial. Es lo que estás esperando a lo largo de todo el día. Desde las nueve de la mañana que te has enterado de que ha muerto Franco Battiato has ido refrescando la pantalla a ver si ya había dicho algo, una vez más, sobre lo que ocurre. No tendría que decir nada. Como verdadero y sentido homenaje a Franco Battiato, debería no decir nada, pasar de lo que se espera que diga o deje de decir, sentarme mirando cómo el atardecer va cayendo mientras suena alguna de sus canciones. Podría estar escuchando ahora mismo el Patriots, quizás el disco que ya de mayor me redescubrió a Franco Battiato, lejos de los experimentos o la música ya alejada del pop que hizo en los 90 o yo que sé, porque en realidad no sé tanto de Franco Battiato como has podido pensar. Ahora tendría que estar escuchando el Patriots, pero estoy escuchando otra cosa y estoy pensando en otra cosa mientras escribo esto. Pero el que se ha muerto es Franco Battiato y no yo.

Ahora esperas que de verdad hable de Franco Battiato y lo que me evocaban las letras de sus canciones. Danzarines búlgaros, en Radio Tirana, una vieja de Pequín, no soporto los coros rusos, la música finto rock, la new age italiana, tampoco la africana, la perspectiva Nevski, Igor Stravinski, la paloma del cucurrucucú, el ave maría, jesuitas euclídeos, un hombre de una cierta edad me ofrece un cigarrillo turco, pero... y tienes razón. Tienes razón en anhelar que durante unos minutos tu mente se pierda en escenarios exóticos, europeos, mediterráneos, de oriente medio. Un oriente medio donde ahora la gente sufre, de manera indecible, unas playas de Ceuta donde la gente es utilizada como carne de cañón. Ser carne de cañón no es a lo que debería aspirar nadie, ni en Ceuta, ni en Marruecos, ni en Santa Coloma. Por la revolución. El mito del progreso. Arriba patriotas en armas. Franco Battiato olvidado de todo en su casa, muriendo poco a poco, una vez fue un artista de éxito y salía en las televisiones haciendo playback y uno piensa en lo que debía pensar. Qué pensaba ese hombre, que llevaba ya tanta mili hecha en la música, que ya había sido casi de todo, haciendo bailes así con las manos, y con las piernas, casi una parodia de sí mismo, y qué pensaba después cuando la gente le pedía que cantara la del Centro de Gravedad Permanente en cualquier parte. Cántala Franco. 

Franco Battiato se ha muerto y yo no. Ese es un buen punto final para un texto sobre Franco Battiato, con la guitarra eléctrica colgada a la espalda en la portada del disco Patriots. O la pintada de viva Franco Battiato. Viva Franco Battiato.  

lunes, 17 de mayo de 2021

Un Govern natural


Es este el enésimo artículo para mostrar el cabreo de quien cree que las cosas podrían ser o haber sido en algún momento de alguna manera y que comprueba sistemáticamente que no lo serán. Un nuevo ejercicio de cabreo incalculable hacia quien finalmente te torea, te señala, te utiliza, te considera como 'enemigo', sea cual sea la circunstancia, te quiere dar el abrazo del oso, te quiere y te desprecia y que finalmente opta por la acción fácil, vivir en un país cómodo, vivir en una situación política de mierda, vivir en un cuento con final inacabado y siempre terrible y a la vez feliz, ganar y perder, no perder nunca, no saber ganar. Un texto para comentar que finalmente, tanto pedirlo, tenemos gobierno en Catalunya y lo que ya se apuntó la semana pasada, ha pasado. 

Finalmente, la izquierda antisistema pero nacionalista sobre todo, ha conseguido que su llamamiento a mantener un gobierno independentista al precio que fuera porque sin Govern no puede haber conflicto, de su fruto. Un govern con ERC y Junts en el que Junts parece que, al menos al peso, tiene más conselleries que ERC. Un govern que deja la economía, los asuntos sociales y la salud en manos de un partido político neoliberal por llamarlo de alguna manera suave, pero independentista y eso es lo único que importa. 

Este es el enésimo texto para mostrar mi estupefacción ante Carles Riera explicando hace unos minutos en la mesa camilla de la tarde de Tv3 que ellos no dan un cheque en blanco, que se tendrá que cumplir fil per randa el pacto que la CUP firmó con ERC, tantas cosas. Este es el enésimo texto e inútil al fin y al cabo para darle la razón a un tweet del Hibai Arza diciendo que la inquina entre Comuns y CUP y la exigencia para los demás, nos lastra. Claro que nos lastra, pero quién ha de ceder primero. Si poco menos que nos consideran colaboracionistas con la represión para dejarnos fuera de la mesa del parlament o para poder entrar en un Govern. Ante eso, qué decir. Si nos pasan la mano por la cara con Espadalers y con Lienas, para luego facilitar un govern con Artadis o Canadells. Pero claro, Artadis y Canadells son indepes. ¿Dónde está el problema?

Catalunya se asoma pues a otros cuatro años de gobierno de nada, de gobierno que no gobernará nada, que no se podrá ocupar de nada, porque han pactado, otra vez, que la nada es mejor, porque gobernar significaría vivir y este país no se merece vivir. Catalunya, toda Catalunya, no importa. Solo importa lo que pueda venderse en TV3 y en las emisoras y en las publicaciones digitales como nuevos episodios de un combate infinito entre esa Catalunya y un estado español que está a punto de aniquilar todo lo que Catalunya significa. Y todos los demás, estamos fuera. 

¿De qué sirvieron las elecciones en las que hace tres meses ganaron las fuerzas progresistas? ¿Para que Canadell y Artadi tengan la sartén por el mango en lo que a políticas sociales se refiere? ¿Alguien va a decir otra vez que Junts no es de derechas? La pregunta siempre es la misma ¿ser indepe te vacuna contra el neoliberalismo? Si es que no, ¿por qué tiene que gobernar una coalición que se supone que no comparte el ideario básico? 

Catalunya tiene, así, un govern natural. El govern que toca. La Catalunya que ha de gobernar y la Catalunya que ha de ser gobernada o ignorada o tenida en cuenta solo si ve la luz y asume que solo hay una Catalunya posible, la suya. Catalunya tiene el govern que ha de tener, no podía ser de otra manera. Por mucho que Tardà y Gabriel Rufián hayan jugado con nuestros sentimientos y se hayan puesto así como firmes (a ERC no se la tutela... decía), al final ha pasado lo que tenía que pasar. El espantajo de Comuns, els del 155, una mani más en la plaça Sant Jaume y arreando. 

¿Y ahora qué? Pues ahora supongo que nos toca liderar la oposición. Llanamente. Al PSC no se le espera, ni para haber construido una alternativa ni para hacer oposición. El PSC simplemente optará al voto 'no indepe' por que no es indepe y sin ofrecer nada más. Sin más. Y eso ya parece mucho. Pero la oposición a este Govern, que libremente se ha constituido como continuista de lo que ya había, debemos ser nosotros. Comuns. 

Y nada, a esperar que algún día podamos construir una alternativa de izquierdas con quien no vea más allá de la salida identitaria como algo equiparable a la salida social. Total, tenemos tiempo. 

viernes, 14 de mayo de 2021

15 años del 10M


Viendo la foto podría haber esperado a que el semáforo estuviera en rojo. O en verde. En naranja, no. En rojo hubiera significado alegóricamente nosequé. En verde hubiera significado Más Madrid. En naranja es que no significa absolutamente nada. Pero sí que tiene sentido el rayo. Ese rayo de luz que paradójicamente no tiene nada que ver con Baal. Alegóricamente, absolutamente, paradójicamente, no lo puedo esconder por más tiempo. Soy ese tipo pedante que utiliza los -mente para parecer que sabe. Ese rayo de luz, ese rayo de esperanza, el 15M. Diez años del movimiento que cambió este país. 

Y lo digo ahora y lo diré donde haga falta. Yo puedo comentar el 15M de la misma manera que lo vas a comentar tú o aquel aunque no salga en ninguna de las fotos del momento porque a ver, en aquel momento, quién iba a pensar ¿no? En aquel momento, quién iba a pensar que todos éramos del 15M, si en aquel momento los del quince eme no eran más que unos indocumentados que no entendían ni la lucha de clases, ni la importancia del partido, ni todo el trabajo previo que había ido realizando la verdadera izquierda durante tantos años y que estaba a punto de dar un fruto que alumbraría un nosequé que nos traería irremediablemente el nosecual. Si eso es así y tú lo sabes y yo lo sé y todos lo sabíamos que era una maniobra orquestada por los medios de comunicación para joder a Cayo Lara. Y eso está más que demostrado. O fíjate lo poco que ha tardado Paco Iglesias en cortarse la coleta. Es que yo no sé cómo hay que decirlo ya. 

Y lo diré aquí y lo diré donde sea. Gracias al 15M yo me movilicé, o me afilié. Pero no es en ese momento exacto. Yo iba a la plaça Catalunya, estaba allí un rato después de trabajar y me volvía para casa. No todos los días ni todo el rato. No salgo en ninguna foto de Santa Coloma, no me busquéis, porque es que yo entonces estaba dedicado a la nada, a la inacción, alineado y alienado por un sistema que me tenía imbecilizado y no puedo alardear de nada, ni de antes ni de después. Solo sé que al poco tiempo, o al tiempo después, me afilié y que poco después empecé a militar y hasta aquí he podido llegar, sin más trayectoria que bla bla bla. 

El 15M, amigos y amigas lectoras, fue un movimiento, y os lo voy a decir yo, de mucha gente muy heterogénea, muy diversa, muy de cada uno de su manera de ver las cosas, que tenía claro que esto no funcionaba sin saber muy bien qué venía después. O lo sabía mucha gente y ponerse de acuerdo es un problemón. Yo que sé. Leer a la gente que estuvo allí, yo hablo de oídas, de las cosas que iba viendo, de ver la Sexta, un poco de aquí y de allí, y de votar luego a la gente que se decía heredera de toda esa movida. Yo qué quieres que te diga. Creo que de ahí salió algo muy bueno. Muy bonito. Que al principio o durante o yo que sé, no lo entendimos muchos, lo veíamos como algo del palo... yo que he sido votante de izquierda Unida toda la vida ahora va a venir esta gente a... y era un error. Y así andamos todavía. Con revanchas históricas y con gente con ganas de pasar por la quilla todo eso.

Y yo ahora podría hablar del rayo ese de luz y de la luminosa mañana y de la esperanza y de las calles y de las plazas, pero podría hablar de esto como de otras muchas cosas. Porque soy así, puedo hablar de lo que tú quieras que hable. Incluso de lo que no quieres que hable. 

El 15M, diez años o quince no sé. Solo diez años. Y parece que hayan pasado por lo menos yo que sé. 

Felicidades a todos y todas y un abrazo para los que tal. 

jueves, 13 de mayo de 2021

El Inocente - Oriol Paulo


Olvidémonos ahora de Mario Casas. Dejémoslo a un lado. No nos importa. Ahora mismo, no. Mario Casas a un lado. ¿Qué pasa con las pelucas? ¿Qué pasa con las pelucas que siendo un elemento que ya sabemos que está ahí y que ocurre y que pasa y que aparecen y que se utilizan y no pasa nada, qué pasa con las pelucas que se ponen tan mal? ¿Qué pasa con las pelucas en El Inocente? ¿Porqué ocupas (ocupo) buena parte del tiempo que pasa en la serie preguntándote por el tema de las pelucas? ¿Por qué se notan tanto las pelucas? ¿Por qué las pelucas pueden hacer que una serie que parece medianamente entretenida, con actores con más o menos fuste, con un argumento que bueno, por qué digo, por qué, separado o junto o como se escriba, por qué ese problema con las pelucas? ¿Qué pasa con las pelucas que no las ponen bien o que las ponen por poner o por qué un personaje tiene que ir con la peluca puesta incluso a un interrogatorio cuando ya sabemos que lleva peluca porque se la ha quitado y va con la peluca puesta y es absolutamente innecesario y ridículo? Eso por el lado de las pelucas, que ya me parece que es suficientemente grave.

Luego está lo de la voz. ¿Qué le pasa a la voz de la gente de las series o de las películas españolas que no se le da importancia? ¿Por qué tenemos que asumir que hay buena parte de los diálogos en las series o en las películas españolas que no las vamos a entender? ¿Por qué se farfulla? ¿Por qué se habla así como si estuviéramos en la calle y no se entiende que no estamos en la calle que estamos en un formato audiovisual y por muy guapos y muy guapas que seamos se tiene que oír lo que decimos? ¿Por qué da igual si escuchamos lo que ha dicho o no lo ha dicho? ¿Por qué tengo que tener el volumen al 40 para entender lo que carajos se está diciendo en una serie? ¿A santo de qué tengo yo que coger complejo de sordera si es que es tan fácil como hablar que se entienda? ¿Por qué si una película está doblada, ya no digo la original, digo la doblada al castellano, entiendes todas las frases y las palabras y cuando salen de la boca original del tal o la cual hay veces que no te enteras de una mierda? Eso por el lado de la voz y el sonido.

Si hablamos del tema de la serie en sí, la serie no está mal, tampoco es Antidisturbios. Como Antidisturbios, desengáñate ya, amigo Antonio, no vas a ver otra serie así creo que nunca. Pero esta serie tiene su aquel, por la intriga, por los giritos, por lo que sea. Porque ahora me toca hablar de mi ancianidad.

Me hago mayor y me duermo. Así es. Ese es otro problema mío ya, ahora mismo. Me duermo. Como la cosa vaya más allá de las once, caigo como en un sopor, un sopor inevitable, el sopor de cierro un poco los ojos y me espabilo y sueñas. Y sueñas y te despiertas y dices qué vergüenza. Y te escuchas respirar fuerte. Y así un episodio y el otro. Y luchas contra el sueño y las piernas inquietas que no dejas de dar patadas al aire como si fuera un chiquillo, que decía la canción. Y el sueño, las piernas inquietas, los nervios, las pelucas, las voces, el sonido...

Y luego ya Mario Casas. 

Al menos, Aura Garrido. Que comentas con nosequién que Aura Garrido y te recuerdan que Aura Garrido sale también en el Ministerio del Tiempo y eso que has ganado. Así que El Inocente, pues muy bien. 

miércoles, 12 de mayo de 2021

Catalunya


Cup, ERC, Junts son Catalunya. Los demás no somos Catalunya. La perspectiva de que pudiera haber un Govern de la Generalitat dejando fuera a Junts y con la entrada de nosotros, Comuns, estableciendo un nuevo eje de izquierdas para el país, ha encendido todas las alarmas. Y ha sido precisamente el partido que guarda las esencias del izquierdismo que nunca se atiene a componendas ni a consensos ni a nada que tenga que ver con el régimen, contrario al orden establecido, a los partidos del sistema, a nosotros en definitiva y a alguno más, la Cup para más señas, ha tenido el verdadero sentido patriótico de poner de acuerdo a unos y a otros que parecían alejados en todo, para que piensen en una sola cosa, Catalunya. El partido antistema salvando el orden natural. 

Así que Cup, ERC y Junts parecen haber llegado a un pacto de mínimos para poder al menos salvar los muebles que condenarían a Catalunya, a la verdadera Catalunya, a la vergüenza y el oprobio de tener un gobierno con, oh, los Comuns, y sin la Catalunya de Junts que es también y quizás la más Catalunya de todas las Catalunyas. Catalunya siempre, todo el rato, pero una Catalunya que no empieza en un sitio y acaba en otro o que tiene fronteras o límites, que ni siquiera se define con una lengua. sino a una manera de pensar. Ser indepe, o sencillamente, ser nacionalista, sentir Catalunya, su lengua, su cultura, su política, de una manera determinada aunque con unos matices ideológicos que se supeditan al final a un fin concreto: Catalunya, su Catalunya. 

Lo demás no importa. No importa si durante estas últimas semanas la gente de ERC se ha desahogado convenientemente sobre lo que piensan de la gente de Junts. No importa si la frikada hiperventilada se ha despachado a gusto con la gente de ERC tildándolos de absolutamente todo. No importa si se le ha dicho a la CUP que van a apoyar un gobierno con Ciudadanos. No importa que vayan a la puerta de la sede de ERC a decir que tu presidente se pudra en prisión. No importa absolutamente nada de eso. Solo importa, finalmente, que en la hora oscura en la que se corra el peligro de que la patria caiga en manos de personas indignas, reine la cordura y la unidad. 

Así que después de casi un año entero, qué digo, más de un año entero en que la lucha por el poder se ha llevado por delante no solo un Govern de la Generalitat, también la esperanza de mucha gente que veía esto de la independencia como algo factible y que ahora disparan contra todo, ahora resulta que se llega a un acuerdo de mínimos, a una declaración de intenciones que no tiene más objeto que el de firmar otro cordón sanitario como el que ya se firmó contra el PSC. En Catalunya solo gobierna Catalunya. 

De nada sirve Gabriel Rufián poniéndose chulo. De nada sirven los hilos de tweets. Al final, Catalunya. 

martes, 11 de mayo de 2021

Héroes: Silencio y Rock & Roll - Alexis Morante


A mí los Héroes del Silencio nunca me han gustado. No he sido tampoco un detractor, que una cosa es que no te guste un grupo y otra cosa es que cargues contra el tal y cual. Simplemente, en su momento no estaba yo en esa onda y tampoco me ha llegado nunca la onda después. Ni creo que me llegue. Así que veo el documental de Netflix desde la perspectiva de la curiosidad del melómano, desde el interés del consumidor de música por las vicisitudes de una banda que marcó una época y que como bien se dice en el propio documental fue como un bolet que salió, creció, se extinguió y no dejó secuelas. Es decir, nadie recogió el testigo de su sonido, de su estética, de lo que se supone que era su estilo, su propuesta... no hubo bandas sucedáneo, bandas réplica, bandas que siguieran ese camino. Además, la apuesta de su cantante y líder carismático, Enrique Bunbury, por desligarse de la banda y buscar nuevos estilos (que tampoco me han llamado nunca la atención), parece que destinaba a los seguidores de la banda de vivir de un recuerdo que tan solo con la reunión que viene recogida al final del documental, se pudo saciar. El caso es que no es ni mucho menos una banda olvidada y todavía hoy, en las fiestas de los pueblos, si suenan los acordes de Entre dos tierras o escuchas cantar He oído que la noche... salen de debajo de las piedras rockeros irredentos a hacer guitarras de aire y a imitar los au au de Bunbury, como si fuera algo de ahora mismo.

Como siempre, me tengo que ir a las fiestas del pueblo. No sé qué año fue, que vinieron los Héroes a tocar a la Piscina municipal. Me pilla en plena época punkarrilla y los Héroes son para mí anatema. Creo que es de los pocos conciertos de esa época a los que fui, porque el integrismo me obligaba a no entrar en esa maniobra capitalista de alienación. Ahí fui y efectivamente, me aburrí. El cantante se dedicaba a dar monólogos y chapas con voz queda a la gente sobre Aragón y todo era muy profundo y muy sentido. No me interesaba. 

Una banda que, como bien dice en el docu, no te podía gustar. Si eras un purista, integrista, rockero, heavy, punkarra, un tipo duro, o no, no lo sé, no te podía entrar. Cabellos largos y pañuelo en la cabeza. Iban de negro y tal pero... qué leches tocaban y a qué narices le cantaban. Tanto tormento y tanto rollo. En sus ojos apagados. No sé. 

Con el documental uno ve la evolución de la banda, cómo les llega un éxito pese a que lo tienen todo en contra, un productor con mala imagen, no eran de Madrid, no eran excesivamente modernos, el cantante no te cae bien jamás... y aún así, triunfan. Y triunfan mucho fuera. Y de unos primeros trabajos con una producción patillera, crecen, y les produce nada menos que Phil Manzanera, de los Roxy Music (en pie), y (yo en aquella época de Roxy Music solo conocía Avalon y a Brian Ferry de la canción de Siniestro, todo mal), lo petan infinito. Entre dos tierras. Era inevitable. Canción de los rockeros que no lo eran mucho. Esto lo digo en plan detractor. 

¿Eran uno de esos grupos de música para gente a la que no les gusta la música? Me hago mayor y ya no soy ese jovencito airado, talibán, que todo lo descalificaba. No, no lo eran. Escuchando sus canciones en el documental intento buscarle parecido con los grupos británicos así tipo Cure y cosas... no sé. Que no. Y sin embargo, los protagonistas, los músicos, pues no caen mal. El guitarra tiene el aspecto de maño maño maño de pocas palabras que debe ser cerrado y complicado como un laberinto sin salidas. El bajista parece buena gente y lo mismo el batería. Y Bunbury.

Bunbury como alguien con las ideas claras, un mesías del rock, un tipo al que no quisieras escuchar hablar y que se limitase a lo de la música. Pero habla y se explica y entiendes que, más o menos, y con las chaladuras de la época y de todo lo que se tuvieron que meter, el hombre tuvo que evolucionar. Y aquello se tenía que acabar. O no. Sin industria, sin managers competentes, sin más cuidado que sus propias ganas, una banda así no puede durar. Y no duró. Y lo demás es silencio. Ya me pego la hostia yo solo. 

lunes, 10 de mayo de 2021

Y entonces ERC dijo que ya valía


 O al menos eso es lo que parece que está pasando. Después de nosecuantos días de negociación, de nosecuantos días de sí pero no, de no pero sí, de estar mareando una perdiz que todos sabemos que ya no tiene ningún sentido marear si no es porque hay cargos que hay que defender y que no es fácil salir de algo que llevas tanto y tanto tiempo haciendo tuyo y que crees que te pertenece por derecho, parece que ERC ha dicho basta. Hay quien piensa que ha dicho basta pero que es un órdago del palo de que si no hay una claudicación final de JxC a lo que sea, ERC es capaz de gobernar en solitario. 

La política catalana entra en una fase desconocida. Una fase que puede ser abracadabrante. Una fase fascinante al fin y al cabo, que ya es algo más que lo que tenemos ahora. Por segunda vez en la historia política reciente, ERC puede desligarse, o al menos dice que puede desligarse, del influjo del postpujolismo o del pujolismo o de la derecha catalana nacionalista (la heredera de CiU, que hay otra derecha catalana nacionalista, ya lo sabemos). Y a muchos nos llega como una sorpresa. No porque no hayamos visto que la química entre ERC y los juntaires es nula, eso se ha sabido desde siempre, sino porque esa química llevaba siendo tapada o negada como un sacrilegio por parte del nacionalismo o del movimiento indepe o como se le quiera llamar pero ya sabemos por dónde vamos. Primer Catalunya. Ciu més ERC igual Catalunya. Todo ese rollo. Por primera vez después de mucho tiempo podemos ver que la ecuación puede resolverse de una manera distinta. 

¿Pasará? Ojalá. Ojalá un govern de la Generalitat compuesto por ERC, Comuns y la CUP con el PSC mirando para otro lado para asegurarse la gobernabilidad en el Estado. Ojalá política valiente por fín por parte de la izquierda. De cualquier izquierda. 

Ahora toca santiguarse y esperar a que finalmente la presión sobre ERC y sobre la CUP, que una vez juntos parecen haber encontrado un apoyo mutuo ante el poder mediático de los juntaires, que esa presión de alguna manera se aguante y pueda salir alguna cosa diferente. Diferente a lo de siempre. Porque JxC no va a querer nada, no va a querer nada más que el caos y la destrucción. Es como esa gente que no tiene nada que perder y ya van a lo loco y sin frenos. Caos y destrucción. Y depender de esos votos condenaría al govern a un carrusel de emociones que no llevarían a ningún sitio. 

Y no nos merecemos eso. Ya no nos merecemos eso. Si Catalunya quiere ser ejemplo de que se puede gobernar de manera diferente, dar algo de ilusión después del marasmo de Madrid, sería genial que las fuerzas de izquierda pudieran hacer algo por la causa. 

Y ahí hay que ser menos prejuicioso. Pero sin Junts. 

viernes, 7 de mayo de 2021

Haruki Murakami


Soy una persona mayor. Una persona mayor que además no ha leído de Murakami más que una o dos cosas y no he leído el libro ese en el que habla sobre cosas de correr y que no sé cómo se llama. Yo no corro, yo camino. Caminar así más o menos deprisa, como Rajoy. Desde hace unos cuantos meses, desde que nos empezaron a dejar salir y por cuestiones de salud, empleo una horita mañanera a caminar hasta el puente de Montcada y volver. Este aspecto de mi vida, absolutamente novedoso, con chándal y bambas de caminar, me conduce a situaciones qué me hacen dudar de mi, de mi capacidad como persona, de mi sentido de la vida. Momentos, circunstancias, que no es que me coloquen en posiciones que antes no, sino que me hacen colocarme en posiciones igual que. 

Hoy mismo. He caminado a ritmo de 'voy con una colega' y cuando ésta me ha abandonado, he seguido con mi ritmo y frenesí habitual. He llegado al puente de Montcada y allí he parado un segundo para descansar y seguir. Ha pasado un señor mayor con un paso tremendo, casi histérico, un señor mayor con chándal gris, una gorra de esas como de estibador en la cabeza y su mascarilla. Un señor mayor que iba como las balas. Me he puesto detrás de él sin reparar en si iba muy deprisa o no iba deprisa. Llegado un punto, he querido ponerme delante de él. He pensado, este señor mayor, no yo, el señor mayor de delante, va deprisa pero no puede ir tan deprisa como para que yo no pueda ponerme delante de él. Así que he decidido apretar el paso.
Me ha costado la vida adelantarle, un esfuerzo sobrehumano.
Lo que no he previsto es que el señor mayor, lejos de hundirse y quedarse a distancia, me persiguiera de manera enloquecida. Se ha colocado detrás de mí y sentía sus pasos. Veloz. He pretendido que no me cogiera y he sido yo ahora el que ha apretado el paso. Y él más. Y yo más. Y él más. Y yo más. No podía permitirme que ese señor mayor se volviera a colocar delante de mí, no podía relajar el ritmo. No se trata solo de ir caminando a un sitio y prevenir o combatir el sedentarismo, se trata de hacer un esfuerzo que te permita sudar y quemar las hamburguesas que comiste ayer. 
Se trata, se trata, se trata. 
Se trataba de algo que no está contemplado, creo, en ningún manual. Se trata de ir delante. Se trata de hacer  lo que sea por ir delante. 
Señor mayor que caminas como enloquecido detrás de mí, no me vas a adelantar, yo soy una persona mayor ya, pero no tan mayor, el niño que vive dentro de mí no puede consentir que un anciano le adelante. 
Si un niño vive dentro de mí, ¿Quién vive dentro de ese señor?
Así hemos seguido, en una persecución disparatada por todo el camino de regreso hacia Santa Coloma y allí dónde se ha instalado un joven sin techo que ha decidido pasar las noches de esta semana durmiendo al raso ante la indiferencia de todos, digo, todos y todas, las que pasamos por delante de él todas las mañanas durante esta semana, allí donde este chico ha desplegado sus pocas pertenencias, allí he decidido poner fin al sinsentido de esta carrera y he aminorado el paso.
El señor mayor me ha adelantado sin contemplaciones. 
Maldita sea. 

jueves, 6 de mayo de 2021

Paraules per la presentació de 'M'agradad el paper. Aforismes per una República', de Josep Ramón Aragó.


Bona tarda a totes. 
He escrit aquest text amb la intenció de llegir-ho durant aquesta la meva intervenció en aquesta presentació del llibre del company i vull creure que amic Josep Ramon Aragó.
Per començar i deixar les coses clares, vull confesar una cosa. No m’he llegit el llibre. No me l’he llegit sencer. I us explico per què. 
Acostumem, i principalment jo, acostumo a llegir els llibres com qui escomet una tasca. Una feina. 
Una vegada que començo i comencem un llibre, moltes ens veiem en l'obligació de continuar la seva lectura fins a la fi. És possible que des de bon començament encetem una lectura i ja veiem que aquell llibre ens suposarà una tortura insoportable o bé una pèrdua de temps manifesta, però, com qui està complint amb una promesa, avança, travessa el desert, el gaudeix o el sofreix i finalment pot dir: l’he llegit, un més. 

Però, el llibre d’en Josep Ramon aragó, tal i com ell mateix anuncia en el text introductori, vol ser diferent i és diferent. 

Llegint el llibre, he experimentat la mateixa sensació que un pot obtenir llegint per exemple, el Llibre del Tao, el Tao Te King de Lao Tse. Si l’han llegit, aquest llibre, és un compendi si no d’aforismes com el del company Josep Ramon Aragó, sí que una mena de col·lecció de pensaments sobre energies i forces i comportament davant el nosequé, que un es pot llegir o no, pot llegir sencer o no, pot recuperar un dia mentre va està pensant anar al lavabo i fullejar-ho, o fer li una repassadeta en aquell moment en que la rentadora està que no està. Llegeixes, adquireixes un coneixement concret, o qui sap si hauràs de tornar a llegir una altre vegada aquella fulla o aquella frase una o tres vegades.

En aquest cas, aquest llibre del Pepe, no cal llegir-ho. No cal prendre’s la seva lectura com una obligació, com una mena de tasca per la qual el lector obtindrà una recompensa. La recompensa és tenir-lo i pensar.
 
Perquè de la mateixa manera que els llibres aquests amb coneixements imprescindibles requereixen de nosaltres una o dues lectures, o bé els seus sucedáneos, els llibres d’autoajuda no ens serveixen gairabé ni en el mateix moment de la pròpia lectura contradient-se ells mateixos…  aquest llibre de Josep Ramon Aragó és un llibre per gaudir de manera continuada en el temps, potser eternament. 

Un llibre que no recomano tenir apilat amb els altres llibres a l’aparador dels llibres sino que és un llibre per deixar-lo suelto por ahi, per trobar-te’l en qualsevol lloc i obrir a veure què diu en josep ramon sobre lo que quiera que sea.
 
Per últim, dir que, en aquesta República que Josep Ramon Aragó ens proposa amb aquest llibre, jo hi vull viure. Una república amb un ideari particular i universal si vols, amb uns principis que apelen al sentit comú o a l’absurd, o a tot a la vegada, una república de base ampla o en espiral. Una república una mica com és el propi pensament de josep ramon aragó. Únic, però colectiu.
Un llibre amb les idees ben clares, però sense creure en elles amb massa seriositat. 
Un llibre pel bé comú, sense principi ni final. 
I així està bé. No me’l penso acabar mai perquè tampoc recordo haver-lo començat. 

Moltes gràcies.

Santa Coloma de Gramenet, Centre d'Art Contemporani Can Sisteré 5 de maig de 2021

Foto: Jesús Sánchez

miércoles, 5 de mayo de 2021

Madrid, capital.


Todos estos días, yo hablaba con mis contactos en Madrid y me decían que no, que no era posible, que estaba todo fatal y que la posibilidad de que la izquierda sumara era prácticamente imposible. Que la gente, mucha gente, estaba ahí. Que estaba con Ayuso y con su mensaje. Cualquiera que fuese. Pero que esto no venía de ahora, que esto era el trabajo de muchos años. Que no podía ser pero era. Y yo pensaba que esta vez no. Que esta vez, como había pasado en los Estados Unidos, irían a votar hasta los yoquesé y que ese torrente de votos, por mucho que ellos movilizaran a todos los suyos sería superior. Porque nosotros somos más. Pues no.

Nuevamente mi olfato ha fallado y por eso soy periodista y no soy politólogo. Simplemente me debería ceñir a describir lo que ya ha pasado y no dar siquiera una interpretación. ¿Qué es Monedero? ¿Es politólogo? La interpretación que ha dado Monedero de lo que ha pasado es tan aberrante que da entre miedo y vergüenza. Pero no carguemos las tintas con quien ve que todo lo que había pensado hace unos años se ha quedado fuera de juego. Porque aquí el olfato nos ha fallado a todos. Menos a quienes ya veían venir esto. 

Vallecas. Nos hemos pasado la campaña alardeando de Vallecas, del voto popular, del voto de los barrios, del orgullo de clase, de la conciencia de clase, de algo que está ahí o ha estado ahí alguna vez. Los barrios populares donde nunca, jamás, se podrá votar con otra cosa que no sea... el qué. Qué es lo que nos pasa. Alguien ha dado en twitter un margen para repensar la izquierda hasta el viernes por lo menos. Yo no sería capaz de hacerlo ni en diez años. 

Así que no voy a hacer ningún análisis sobre el tema. Ha ganado la derecha proponiendo algo, inconcreto, superficial, pero atractivo y sencillo de entender. Atractivo. Quién no quiere ser libre, quién no quiere estar vivo, creo que lo ha dicho el Basté esta mañana. Elegimos estar vivos y si estamos vivos, vivir. Todo lo demás, es complicado. Es muy complicado. Cada vez más complicado. Cada vez menos sencillo. 

La izquierda no tiene los medios de comunicación a favor. La izquierda no los ha tenido nunca. Jamás. Y aún así hemos estado ahí. Los medios de comunicación y la gente mayor. Los móviles y la gente joven. Son pensamientos que van saliendo. La política y el fútbol, cómo el fútbol no interesa y la política es mejor que el fútbol porque cada día tienes algo. El fútbol se ha convertido en algo aburrido. Escuchar las cosas que dice la Ayuso o Abascal, es más interesante, cada día una, en tu móvil. La gente joven. La libertad. 

En fin. Que seguiremos escribiendo sobre las cosas que pasan, sobre porqué nos pasan y qué podríamos hacer. Aunque ayer ya lo dije en otro sitio, empiezo a cansarme de mis propios análisis de mierda. Hace falta más acción. Es la acción lo que prima. No pensar tanto, actuar, sin tanto escrúpulo, sin sentido del pudor, sin vergüenza. Hacer, patada adelante, otra cosa. 

Total, son dos años más de Ayuso.

Pablo Iglesias. The Mandalorian.


Sigo con la idea de que ahora quiero ser Pedro Vallín y contar las cosas así como tal, pero ya veréis que no. Pablo Iglesias plega. Lo que hace unas cuantas semanas nos parecía una maniobra heroica, valiente, de una visión política salvaje, capaz de inmolarse para hacer frente a la extrema derecha rampante que todo el mundo ve y que nadie sabe cómo controlar, se ha convertido en su testamento político. Los resultados en Madrid, no los propios de Unidas Podemos, que ha subido tres diputados, sino la sensación de derrota colectiva y de que su figura ha sufrido un desgaste total, con ataques bárbaros, insultos, más ataques, intimidación incluso en la puerta misma del colegio electoral hacia su mujer y ministra (a una ministra de cualquier país de Europa te le puedes acercar y llamarla de todo y no pasa nada, siempre que seas de la extrema derecha, siempre que seas anticomunista, puedes hacer de todo, esto también es un principio de libertad que ha sido garantizado ayer), esa sensación que él mismo retrata como de chivo expiatorio.

La verdad es que ha sido tan anunciado el final de Pablo Iglesias desde que en 2014 irrumpió en aquellas elecciones europeas que, ahora que llega, nos coge como despistados. Siempre hemos pensado que en realidad uno no es nadie, o eso que se pone la gente en el perfil de uno entre muchos, pero el poder de convocatoria para lo malo, pero sobre todo para lo bueno de Pablo Iglesias, ha sido bestial para la izquierda de este país. Frente a los de 'resistir es vencer', Pablo Iglesias (junto con Iñigo Errejón y el resto del equipo original de Podemos), trazó un discurso diferente. Lo importante era ganar. Del pasado había que hacer añicos. Y muchos de los que hoy ponemos la foto con el puñito y la frase grandilocuente, hubiéramos dado una pierna por ver desfilar su cadáver político en 2015. Pero no fue así. Ofreciendo una izquierda que se negaba a ser calificada como tal, confusa, difusa, donde cabía mucha gente, tanta gente que acabó sobrando gente y ahí es donde empezó el mal. 

Con Pablo Iglesias se va lo que efectivamente fue la nueva política, aunque quizás la nueva política se fue diluyendo cuando se vio en la necesidad de arrimarse a los aparatos, los cuadros, las organizaciones territoriales, los órganos, las ejecutivas, los secretarios generales, los secretarios de organización, las juventudes, los partidos, y entró en una fase de cambio de discurso mucho más digno y reconocible, de izquierdas, y se empezó a ir todo al carajo. Un carajo digno y firme y de puñito y de alternativa y de no pasarán, pero a la mierda. 

Ahora, el súper héroe que parecía que lo ganaba todo, que lo resistía todo, que contaba con la fuerza, que manejaba la retórica y le daba la vuelta a las cosas, se ha cansado, le han jodido, y lo deja. El personaje que podía decidir que ahora tocaba luchar allí o aquí, que señala ya quien ha de ser y cómo, abandona. El líder carismático (yo he visto a gente llevando cuadros con su cara a los mítines) que consiguió reenganchar por la izquierda a tanta gente, lo deja. ¿Nos gusta o nos disgusta? ¿Sin el líder carismático dónde iremos? ¿Será Yolanda Díaz lo mismo? ¿Tiene que ser lo mismo?

Lo único claro es que perdemos. De una manera o de otra. Y no tenemos Baby Yoda que nos asista.  

martes, 4 de mayo de 2021

Departamento de Madriz


 Así como ves que en el cartel pone Guadalajara, que está en un llano y México en una llanura, así como entras, digo, en Guadalajara ya estás en Madrid. Madrid es todo lo que ya ves desde que dejas atrás la ciudad de Guadalajara, Guadalajara y pasas por todos esos pueblos y ciudades como Azuqueca de Henares que nunca me acordaré si es ya Madrid o es Guadalajara pero está como a este lado o a ese lado de la frontera y allí vivía mi prima Conchi y un año fui a la comunión de mi sobrina la Irene y fui porque antes había ido a ver a mi amigo Edu y antes quedé con la legendaria Sarajé y estuvimos de cervezas por Madrid. Hace tanto tiempo que no voy a Madrid. Recuerdo que en la comunión de mi sobrina comimos migas pero eran migas de otra manera y me sentaron como Dios de bien, porque las cervezas fueron unas cuantas. Hace tanto tiempo que no voy a Madrid. Siempre tengo alguna excusa, la más importante es la de ir a ver al Edu y así no hace falta argumentar nada. Ir, visitar el Prado y ya lo que se vaya viendo. Prado y Edu, estas son las prioridades. Malasañear, ir a los bares esos de leyenda que yo ya no sé si seguirá abierto alguno o se habrán convertido en otra cosa y que además la gente que tiene que ir si yo tengo ya casi 46 tacos, deben ir por los... deben ser seres mayores, personas ancianas, supongo que increíblemente bien vestidas, así como yo, pero con ropajes todavía más modernos y molones, y se deben mover por allí como si hubieran inventado todo. Absolutamente todo. 

Hoy no se decide nada en Madrid que no se haya decidido los años anteriores. No seré yo el que se ponga a analizar de forma patillera lo que ha pasado en Madrid, cuando aún no han cerrado los colegios electorales. Nada va a cambiar hoy y mucho tendrá que cambiar en el futuro. Hoy seguro que se da un paso, para atrás o para delante, pero lo que es seguro es que no hay vuelta atrás. Madrid es España dentro de España. Lo que pase en Madrid tendrá consecuencias para la vida de todos y de todas. Pero eso ya lo sabemos. Porque este país es Madrid, la capital, los que mandan, tienen el poder, el país de la gente que importa, un Madrid que no es solo esa ciudad cojonuda, en la que el rock and roll parece más auténtico. Aquí parece más la cosa como que sales por la mañana y tienes ganas de cosas de colores y que te lleven lejos. Madrid da ganas de cosa dura. 

No tengo nada que decir sobre a quién votar, cuando escribo esto son las siete de la tarde. Votaría a Unidas Podemos por supuesto, pero ya es tarde para los discursos y las proclamas. Falta solo una hora para que se decida quién se lleva el gato al agua. Nunca mejor dicho. 

Hace mucho tiempo que no voy a Madrid. Estaría bien ir a Madrid con un gobierno de la comunidad diferente, que no utilizase a sus ciudadanos como cobayas de un experimento siniestro que consiste en hacernos creer que somos ciudadanos de la élite cuando no lo somos y ofrecernos políticas para unos pocos haciéndolas pasar por políticas para... un poco como en todas partes. Y un poco como todo. 

Estaría bien volver a Madrid, entrar por Guadalajara, pasar por Azuqueca y mirar el cartel y decir, mira, ahí vivía la prima Conchi e ir pasando los pueblos y ciudades e ir comentando los nombres de cada ciudad, que llevas toda la vida oyendo. Alcalá de Henares, una vez comimos allí y estuvimos de birras también. Y llegar a Madrid. Es mejor ir en tren ahora que pienso, te deja en el centro o por ahí mismo y solo tienes que caminar un poco y estás en el Prado y de ahí pasas al barrio de las Letras y cervezas. Si sigo diciendo lo de las cervezas al final vais a pensar que... 

Tenemos que montárnoslo para ir a Madrid a celebrarlo.

lunes, 3 de mayo de 2021

Karpov


El frío y metódico Anatoly Karpov intentando aplicar la misma manera de hacer con la pelotita que con el ajedrez. Aquí estoy, mirando, la pelotita, el aro, la pelotita y el aro. El aro y la pelotita. A ver. Con la pelotita en la mano, con la mirada en el aro, con la mirada en la pelotita, pensando. Pensando con la pelota en la mano. Pensando con la cabeza puesta en la pelota y en el aro. El aro y la pelota y la pelota y el aro. Meter la pelota en el aro. Debe ir de esto todo esto. Meter la pelota en el aro y con el aro con la pelota. Y el aro y la pelota. Ahora que tengo más o menos cogida la posición, con la pelota y con el aro. En el campo de entrenamiento, cogiendo la pelota y mirando a canasta. Cojo la pelota y miro el aro. Tal que así. Y con la pelota en la mano y con el aro en la mirada, tengo que lanzar la pelota para que la pelota entre por el aro. Entrar por el aro. Entrar por el aro. Eso es una manera de decir muchas cosas. Que la pelota entre por el aro. Una frase hecha que no sé si tendrá que ver con la pelota o tendrá que ver con las fieras del circo a las que les hacen entrar por el aro. Yo tengo que hacer que la pelota entre por el aro. Que la pelota entre. Que pase por el aro. Significará que lo he hecho bien. Todo está preparado. Hasta me he puesto una camiseta para estar más cómodo en la operación que consiste en meter la pelota dentro de la canasta. El aro, la canasta, la pelota, el ajedrez. El ajedrez nos sirve para casi todo. El ajedrez nos sirve para hacer combinaciones. El ajedrez nos sirve para mirar más allá de lo que está ocurriendo y buscar posibilidades nuevas. El ajedrez es la base de todo pensamiento estratégico. Yo siempre he alardeado de jugar mucho con la estrategia, con el juego posicional. En el baloncesto por ejemplo, no me gusta correr. No me gusta correr con nada. No me gusta ir deprisa. Hacer las cosas rápido. Al momento. No me gusta, no me interesa hacer las cosas por hacerlas. Tengo que hacerlas con una dedicación y con una preparación concreta. No puedo hacerlas así como así. Tengo que hacerlas bien. La pelota, ahora, debe pasar por el aro. Pero ¿y si no pasa? ¿Y si la preparación y la movida ha sido perfectamente planificada y me quedo corto o me paso o la pelota da en el aro y no acaba de entrar? Entonces tenemos un drama. Entonces es cuando tenemos un drama. Porque de qué sirve tanta preparación y tanta meticulosidad si luego algo, el azar, un intangible, el pulso, lo que fuere, provoca que todo haya sido en vano. ¿Y si todo es en vano? No respondas, no me hables. Estoy concentrado en esto ahora.

domingo, 2 de mayo de 2021

Falling - Viggo Mortensen


Hoy, Día de la Madre de 2021, es un día como otro cualquiera para hacer la crítica de esta película. Falling, primera película como director del conocido actor Viggo Mortensen, es una película que viene como anillo al dedo para un día como este. Frases que se contradicen una con la otra, lo sé. Vivimos en una contradicción permanente. Siempre es necesario ir por la vida con una serie de certezas. Con una serie de cervezas. 

Una película que viene como anillo al dedo para el día de la madre, aunque se centra en las relaciones entre un padre y un hijo. Un hijo y su padre. Un padre que ve como su mujer le abandona. Un padre con un carácter especial, por no decir que es una persona con un carácter especial, por no decir que es un animal de bellota. Un padre que sabe cómo hacer daño con las palabras. Una película en la que la violencia no es física, en la que no hace falta describir escenas de maltrato para entender que alguien te puede estar haciendo la púa por sistema de mil maneras y que el daño es irreparable. Una película que no habla de la madre, aunque la madre está presente durante toda la pelícual, porque es el propio padre, ya demente o con alzheimer, el que confunde constantemente los tiempos y los lugares y tiene a su primera mujer y madre de sus hijos siempre en la cabeza. De tal manera, que incluso es capaz de olvidar a su segunda mujer. Una segunda mujer que, lejos del tópico, no es 'la otra', ni una persona que ejerza... nada. Es una buena tía que no hace más que soportar los arrebatos de alguien que tiene un resquemor interior que no puede parar. 

Es una buena película. Una película arriesgada que a Viggo Mortensen le sale bien. Una película que remueve cosas, que cuenta una historia y donde el protagonista no es Mortensen, sino Henriksen, Lance Henriksen, el actor que hace de padre y que lleva a cabo un ejercicio tremendo de dureza y de... 

No sé cómo explicarlo. Un papelón, vamos. A su lado, sus hijos ya no se enfrentan a él, ya ha pasado el tiempo de plantarle cara, de buscar la pelea, es la hora de encaminarlo hacia donde tiene que estar y dejar a un lado sus provocaciones, sus ganas de buscar bulla, su ira. Incluso sus nietos, con las inevitables broncas y demás, no lo tratan como un apestado, sino como alguien que ya no puede hacer otra cosa sino patalear contra la nada. Por algo que perdió, que no supo tener, que destrozó y que ha continuado toda su vida sin asimilar. 

Es una lectura de mierda de la película. Quizás. 

Pero es una lectura para un día de la madre.