jueves, 30 de junio de 2022

Crónica del Festival Ítaca. Bombo a negras.


La música. La música que te gusta, la música que me gusta, los gustos musicales, las circunstancias, las edades, los tiempos, el contexto, los prejuicios y toda esa mierda. Ítaca Festival en L'Estartit. Tenemos entrada para un día, precisamente el de la verbena de Sant Joan, vamos a ver a tres bandas. Ana Tijoux, Zoo y Asian Dub Foundation. Se supone que el reclamo para que vaya convencido es que tocan los Asian Dub Foundation, que son de 'mi época'. El asunto es que yo de los Asian Dub Foundation no tengo constancia de haber escuchado nunca nada pero acepto que pueda ser que me gusten. De Ana Tijoux tengo algo más de conocimiento. Recuerdo su intervención en el tema 'ERes para mí' de la Julieta Venegas o la canción 1970, que me parece bastante bien. El resto de cosas que le escucho no me acaban de conectar. De los Zoo tengo una idea sesgada, prejuiciosa y basada en el estereotipo de música de pachanga que se hace por estas tierras con mensaje reivindicativo y rollo positivo a tope que se ha convertido en una especie de banda sonora de una manera de ver el mundo con el que yo ya no estoy o mejor dicho, no sé si tiene que ver con algo con lo que yo haya estado alguna vez. Empiezan los conciertos. Entramos. No llego a entender el sistema de la pulsera, solo sé que tengo que poner pasta y que esa pasta me la irán quitando a medida que pida pasando un movil por mi pulsera. Los precios son medio medio, no son caros, no son baratos. Son. Comienza el festival. Va llegando gente, pero no toda la gente. Antes de nada han tocado unos que se llaman The Tyets, que no tengo el gusto. Deben haber tocado ante nadie. Porque cuando comienza Ana Tijoux hay poca gente. Ana Tijoux va acompañada por una banda que consiste en un bajo de nosecuantas cuerdas, una batería y un teclado. No lleva más. O no recuerdo haber visto nada más. Ella canta y lo hace con actitud o con desgana, según le va. Tiene un repertorio también de carácter reivindicativo y subidos a la ola de euforia que da la victoria en Chile y Colombia, todo tiene un aire como de fiesta de fin de campaña. Perfecto. Canta sus canciones más conocidas, pero lo  hace de manera orgánica. Es decir, con banda, lo que provoca que quien esperase las canciones calcadas de sus discos o del spoty, pues mal. Pero no me parece que la propuesta sea ningún desastre. Es simplemente otra manera de hacer. Orgánica. Le doy la razón a quien dice que si nos invaden los extraterrestres y caen en Chile, se vuelven a ir porque no habría manera de entenderles. Cuando habla entre canción y canción entiendes algo, colombia, chile, guacho, bacán, bien. Acaba el concierto y se va llenando la pista. Hay bastante gente de Santa Coloma. Gente que conozco, gente que no conozco. Un poco como todo. Comienzan los Zoo, que se supone que son la gran atrracción del día. De la noche. Son valencianos. El cantante tiene un tono monocorde en todas las canciones, el recitado es similar, pero importa poco. Las letras tienen contenido, mensaje y hay un bombo a negras que se lo come todo. El guitarra y el bajista están allí de manera testimonial. Todo se basa en esperar el momento del subidón, saltar y corear. No pidas más. Uno se imagina a Manolo el del Bombo pensando que ha nacido 50 años tarde. Sentimiento de comunidad, pertenencia, buen rollo, bienestar colectivo, incluso llega a hacerse un pogo y todo. Mi avanzada edad me impide participar, no doy un salto, no muevo casi ningún músculo. Entiendo de qué va la cosa, pero no consigo conectar. Intento teorizar el día después sobre la frase 'no tot en la vida és faena, que morir és no viure lluitant', sobre el derecho a no morir lluitant, a no vivir lluitant. Respetar a quien no hace del activismo, simbólico o real, una forma de vida. En fin. El concierto termina con la sensación de lo que venga ahora no va a colmar las expectativas de nadie, pero los Asian Dub Foundation se lo curran para que con su propuesta, que tampoco es ninguna cosa que invente nada, mantengan el nivel. Su propuesta es la de dos personas con portátiles y un cantante de avanzada edad. Pero alternan el dub, el reggae pastosísimo, con una electrónica con -a veces- toques hindis. El final es mucho más movido, directamente drum'n'bass, si es que yo sé lo que es el drum'n'bass. Y cantan su canción estrella que yo descubro esa misma noche. Flyover. Apoteosis, final y nos vamos. En este concierto consigo bailar, bastante. Que no se diga que estoy muerto o que tal. Fin del primer día. 

El segundo día hay dos conciertos que al parecer nos interesan, pero no tenemos entrada. Pero no pasa nada, porque desde fuera se ve más o menos bien. Es así que hay más gente fuera que dentro. Los conciertos son de Oques Grasses y Señora Tomasa. Oques Grasses tienen una propuesta más edulcorada que la de Zoo, mucho más, más orgánica pero tampoco tanto, y con un mensaje positivo a tope que a veces parece más digno de un grupo de acompañamiento para el esplai que para otra cosa. Ya lo he dicho. Tanto rollo de que todo acaba bien, ganaremos, juntos, y tal, es un poco embafante y a la segunda canción ya has visto que aquello congrega a gente tan heterogénea que el posible mensaje se diluye entre tanta buena intención y buen propósito. Más bombo a negras, más momentos de subidón con todo el mundo participando de esa porción de paraíso que nos garantiza saltar con las manos para arriba. Y pasamos a la Señora Tomasa, que es otra banda que en este caso quiere hacer bailar a la gente a base de música latina. Tienen problemas con el bajo. Su propuesta es esa, la de música latina, dos voces, buen rollo, bases también grabadas... no lo he dicho, lo de las bases pregrabadas es un must hoy día. Llevar a alguien ahí arriba que con un portátil y tal, llena el tema. Van cayendo las canciones pero somos muy mayores y nos vamos yendo. De tal manera que no conseguimos llegar a la última canción y su hit más conocido que es el único que conozco, Sigue amando, que escuchamos mientras vamos abandonando el terreno playero para volver a casa. Así somos. 

Tercer día. No vemos ningún concierto y vamos un pequeño grupo de personas a ver a la Rigoberta Bandini, nuevamente desde la playa. Hay mucha gente. Cuando llegamos ya ha empezado el concierto y pillamos una interpretación un poco o bastante diferente de la de Mamá, mamá, mamá. Buah, si ya la han tocado ahora qué. Me parece que no la han tocado, que han hecho un tastet y que luego la tocarán otra vez. Son cuatro en escena. Dos con los teclados y las dos cantantes. Y tres bailarinas. Van cayendo canciones, todas con una estructura más o menos similar o parecida. Nos perdemos la de In Spain we call it Soledad. Pero no las otras. Más momentos de subidón, aquí con la picardía de alargar las canciones para que esos momentos de subidón se repitan. La de la Perra, por ejemplo. Se eterniza. Meten cosas de relleno como un refrito del La la la, de la Massiel. Y terminan con la de Mamá y la de las drogas. La gente se lo pasa bien, el concierto es agradable, pero son muchas dudas sobre el sonido y la veracidad de todo lo que suena las que me asaltan. Pero oye, si está todo pregrabado, qué quieres. 

En fin. La música y lo que hacen los demás con la música y con sus gustos. Música para estar bien, para estar en comunión con algo, con la gente, con el que te tira la cerveza encima, el que pasa por tu lado avasallando como si no existieras, para cambiar el mundo desde la pista de baile. Yo también lo hago. Así que eso es lo que hay. Ya está visto. 

miércoles, 29 de junio de 2022

Crónica del #plegramenet de junio. Tambor, tambor.


Los pajarillos ya habían cesado su trino y el río corría sereno cuando comenzó el pleno municipal del pasado lunes veintisiete de junio de dos mil veintidós. Las criaturas vivas y las criaturas muertas convivían en un mismo espacio y los espíritus que rigen los destinos del universo se habían encontrado en una misma circunstancia, sin pompa alguna, simplemente presentándose ante nosotros que estábamos allí de manera sencilla, sin ninguna pretenciosidad. Es la maravilla de la creación, de la ciencia y del azar. Combinado todo en un mismo espacio. Un animalillo generoso se posó ante uno de los bancos de la sala de plenos y me miró con ojos amorosos y con gesto suave me invitó a participar de la ceremonia que iba a tener lugar. Una ceremonia en la que la armonía, la concordia entre los diversos elementos, dejaba entrever que la tarde iba a ser, otra vez, maravillosa. Y en esa maravilla espacial y temporal, donde un cervatillo saltaba, un abejaruco trinaba, varios caballos reposaban sus huesos cansados, un grupo de ninfas correteaban haciendo sonar sus cítaras y provocando una sensación de éxtasis en mis pobres sentidos, cansados después de un año de duro batallar, de pelea incesante, de lucha sin cuartel, que finalmente tenía su premio. La paz y el descanso, la naturaleza esplendorosa abriéndose paso una vez más, provocando con su funcionamiento perfecto que la belleza finalmente se impusiera sobre la oscuridad. Así, el pleno municipal, como un suave tañir de flauta, si es que las flautas tañen o los trombones ululan o las guitarras chasquean, me da igual, porque un pequeño topillo subió por entre las sillas y las mesas y pudo también contemplar el funcionamiento, la precisión, la maquinaria que parece azarosa y huele a perfumes naturales de los que no dañan la piel ni el resto del cuerpo y la mente. Ese aroma de éxtasis armonioso, ese aroma a luz suave, ese aroma a estadio superior de la conciencia. Esa amalgama de pequeños detalles que todos juntos nos componen un cuadro maravilloso, pacífico, genial, absoluto. Qué tranquilidad y qué sensación de que, al fin, se ha alcanzado el absoluto. Un absoluto bonito. Lo bonito. Me gustaría extenderme algo más en ese concepto de bonito, de gente bonita, estar bonito, ser bonito, que te vaya bonito. Me fascina el concepto y me aturde su utilización aquí y allá, pero tengo que reconocer que me identifico plenamente con quien aspira en esta vida nada más que a estar bonito y con gente bonita a su alrededor, porque, quién quiere estar con personas enfermas que te puedan arruinar la vida. Eso no lo quiere nadie, pequeño cervatillo que te mueves en torno a mí y me miras con esa carita que al final voy a tener que ir a buscar hierba o algo o lo que quiera que sea que comas. El pleno municipal transcurrió pues en este ambiente de plenitud, de asombrosa calma, de satisfacción porque ya queda poco para el mes de julio y los deberes están hechos y el riachuelo continúa corriendo y la Generalitat es genial y la AMB es más genial todavía y hay unos pollitos maravillosos de una especie de ave que no consigo clarificar bien es porque me cuesta sujetarle la mirada a la ave maestra, no consigo cruzar los ojos con todos los preciosos animalillos del bosque por miedo a quedar petrificado ante tan absoluta belleza, ante tan prodigioso alarde de virtudes, me quedo como desnortado y no sé qué decir ni qué hacer. Pequeños pollitos y cachorrillos dulcísimos que me contemplan y que buscan esa caricia que yo ya no les puedo dar aunque quisiera. El amor ya lo he dado y lo he repartido y ahora mismo ya no sabría qué puedo yo aportar. Despedimos al señor Secretario y le deseamos un feliz paso a una vida más placentera que la que haya debido llevar en nuestros contornos. Nos acordamos de quienes han muerto por culpa de las mafias malignas que empujan a la gente a invadirnos y a nosotros a asesinarles por su bien. Nos acordamos de las personas a las que por querer así como te estoy queriendo le pueden partir la cara. O le pueden arruinar la vida. Que lo he visto yo. Y concluyo el pleno con un intercambio de palabras con el hada dulcísima que me recuerda que todavía me queda mucho camino por recorrer y me estimula a seguir avanzando por una senda que, me recuerdan también los elfos y otras hadas, me toca recorrer. Sus palabras, cariñosas y tranquilas, todavía resuenan en mi cabeza y son las que me empujan a continuar por este camino de virtud y con la meta de alcanzar un bienestar universal. Gracias. 

lunes, 27 de junio de 2022

Un asunto bien resuelto


Antes de comenzar a relatar hechos o sensaciones, un dato. Al parecer, según un estudio a bulto que ha hecho Daniel Bernabé en Twitter, esta noticia de los muertos de Melilla no ha sido de las diez más vistas en los diarios digitales. Sigamos adelante. 

37 muertos que no le importan demasiado a la gente, pero que nos importan a quienes queremos ver a un presidente del Gobierno de un gobierno de coalición que hemos dado en llamar al menos más progresista que lo que se ha visto por este país decir algo que no sea la cosa sin sentido habitual y mucho menos la cosa hiriente que dice a las claras que lo que se ha hecho ha sido ejemplar y que ha sido un asunto bien resuelto. 37 muertos que se resuelven bien y que ya están muertos y que no pasarán y que no podrán ser utilizados por las mafias para... para qué. Para entrar en nuestro país y hacer qué. Para buscarse la vida, supongo, hecho horrible, terrorífico, ampliar un horizonte vital más allá de morirse de hambre o de un tiro en la cabeza en alguna de esas guerras de mierda que tampoco ocupan ningún ranking de popularidad en las guerras. 37 muertos que no le van a quitar el sueño a nadie, mas que a unos cuantos que considerarán que para esta mierda, para estar junto a esto, para dar la cara por esto, para seguir justificando que es necesario estar aquí, no sé si vale la pena. Y tener que dar la cara una y otra vez explicando que nosotros no somos eso, que nosotros no estamos ahí, que nosotros no podemos dar validez a unas palabras que suenan a una realidad tan alejada de la vida, una vida tan alejada de la muerte, que no sé si podemos tener algo en común. 

Qué necesidad hay. Qué es lo que pensamos de la vida y de la vida de según quien. En Tv3 hoy han comentado que los refugiados ucranianos tienen problemas con el idioma y que no encuentran trabajo. Los refugiados de las guerras de otros países. No les llamamos refugiados, les llamamos asaltantes a la valla. Y encima decimos que bueno, que es que las mafias son las responsables. Y es mejor callarnos y no decir nada. Pero todo esto va a tener un precio.

Lo de Andalucía ha sido un aviso. Gente del PSOE votando al PP y gente nuestra quedándose en casa. Y la solución no es copiar una y otra vez lo que pensamos que diría el PP, que ni siquiera el PP diría. 

Es igual. Es indignante. Es repugnante. Y es lo que hay. Así de sencillo. Y de perverso a la vez. 

Avanzando hacia la valla. 

miércoles, 22 de junio de 2022

En este banco


En este banco hemos soñado un mundo nuevo. En este banco nos hemos sentado y mientras uno de nosotros, de pie, nos va relatando las noticias del mundo, hemos imaginado que todo volvía a ser como una vez fue. Un mundo nuevo igual al que ya había sido antes en nuestra cabeza que recuerda aquel mundo pasado que jamás existió pero que recordamos como si hubiera sido verdad. La verdad nos la contamos cada día, escuchamos la radio bien temprano en casa, mientras nos apañamos para hacer la tarea que se nos encomendara o encomendase en su momento y que hacemos porque nos da pie a poder venir un rato al banco y encontrarnos y relatarnos eso que ha pasado. Eso que pasa que nos consume, que nos atasca y que nos impulsa. Encontrarnos y hablarnos y tocarnos el brazo y decirnos en voz alta pero no alta, en esa voz alta que quiere y no quiere ser alta porque sabe que lo que está diciendo no es lo que debería decirse, no le gusta a la gente de aquí, de este entorno. Aquí hay otros bancos, otra gente, otros que están de pie y están sentados en otros bancos y que hablan, estos sí, a voz en grito, sin tapujos, sin miedo, porque lo que dicen parece que es lo que la gente quiere oír. Nosotros sabemos que lo que decimos es lo que la gente piensa de verdad, lo que pasa es que no se atreven, la gente tiene miedo, pero nosotros no, nosotros cada día nos decimos lo que pensamos y lo hacemos con esa voz que no quiere ser oída pero quiere que se note. En este banco hemos pensado en la vida que perdimos, en el futuro de nuestros hijos, nos hemos enorgullecido de lo buenos que son nuestros hijos, de lo bien que le va a nuestras hijas, hemos alardeado de nuestros nietos y nietas, nos hemos acordado de los que ya no están. En este banco hemos recordado un mundo nuevo. En este banco trabajamos por un mañana como el de ayer. En este banco tenemos muy claro lo que nadie más ve. En este claro tenemos muy claro lo que ve todo el mundo y nadie se atreve a decir. En este banco lo tenemos muy visto todo y muy hablado todo y nos saludamos por las calles cuando nos cruzamos y no podemos hablar y nos miramos y sabemos que al día siguiente nos volveremos a encontrar en ese banco. Ese banco no es. Es otro banco. 

martes, 21 de junio de 2022

La mirada ovoide


De todas formas iba a publicarse así que hemos preferido adelantarnos y aquí tenéis uno de los casos recogidos por la profesora Margueritta Uiachello, profesora emérita en la Universidad de Bolonia, sobre el efecto de la mirada ovoide recogido en uno de los múltiples trabajos de investigación que se han ido llevando a cabo a lo largo del tiempo en diversas partes del mundo, coordinados por ella misma y por el profesor Dario Vedetto, ambos especialistas en la teoría de la Mirada Ovoide desarrollada por el profesor Almayr y que siempre estamos gustosos de divulgar en nuestro espacio.

'En una pequeña población de la provincia de Ciudad Real, en España, nos encontramos con el caso de una mujer llamada Virtudes Del Amor que habiendo nacido con un visión muy reducida jamás pudo visitar a ningún óptico ni oftalmólogo ni especialista en la materia y de esta manera quedó ciega con cinco años viviendo encerrada en una habitación durante buena parte de su vida sin más contacto con el género humano que salir a misa acompañada de su madre y cuando ella murió de su hermana Valentina. No se casó ni se le conocen relaciones con otras personas que no fueran familiares cercanos. Desde muy tierna edad tuvo que convivir con unas gafas oscuras. 

A la edad de 68 años, ya viviendo únicamente con su hermana Valentina, encontramos el caso de Virtudes después de haber parado a comer en un restaurante al pie de la autovía que nos iba a llevar a Sevilla a conocer otro caso que referiremos después. Alguien escuchó nuestra conversación y nos llevó a encontrarnos con Virtudes a su casa. Era la hora de lo que allí se llama la siesta y aquel pueblo parecía abandonado por la vida. Llamamos a la puerta y nos salió a recibir Valentina. Le explicamos quiénes éramos y nos permitió entrar. Avanzamos por una sala casi a oscuras para llegar a una habitación amplia en la que una televisión emitía una película del Oeste. Allí estaba Virtudes situada frente a la televisión, con sus gafas oscuras, vestida con una bata sin mangas y dándose aire con un abanico. 

El motivo por el que habíamos ido a su casa había sido referido por un lugareño: la señora Virtudes hace cosas con los ojos. Así que le pedimos a Valentina que nos contara qué es lo que pasaba con su hermana y si era cierto que junto a la ceguera presentaba alguna otra anomalía. Nos contestó la propia Virtudes. 'Estoy hueca'. Mi compañero Vedetto avanzó pidiendo permiso hacia donde estaba Virtudes y nuevamente pidió permiso para ponerle la mano en la cabeza un instante. Efectivamente, ahí dentro no había nada. La mirada ovoide del profesor Almayr en este caso se había proyectado hacia dentro de la propia Virtudes, resituando sus órganos de tal manera que tuviera espacio para poder funcionar y convivir con la fuerza de... 'Estoy hueca. Pero estoy'.

lunes, 20 de junio de 2022

Perdón que no me levante


Ha un momento glorioso en el documental de Martin Scorsese sobre Bob Dylan, en el No direction home, en el que Joan Baez habla sobre el compromiso político de Dylan al haber sido considerado estandarte de una generación, bardo del cambio, voz de la juventud rebelde. Y cuenta cómo la gente todavía a día de hoy espera que Dylan se una a concentraciones, manifestaciones, marchas, lea manifiestos, etc. Y ella, con sorna, dice que siempre reacciona diciendo 'pero sois tontos o qué, no va a venir, nunca ha venido, no lo va a hacer'. Y eso es un poco lo que pasa. 

Elecciones en Andalucía. No conozco mucho Andalucía más allá de que toda mi familia es de allí y de que bueno, alguna vez que otra bajo y paso unos días y tengo amigos y amigas y eso. Por lo demás lo que diré aquí se basa en refritos de opiniones de otros, impresiones, patilla y cosas que uno tiene guardadas. Diré cosas sobre el resultado de las elecciones de ayer. Diré cosas sobre una victoria del PP que hace seis años nada más hubiera resultado una flipada de campeonato y que hoy casi se ve con alivio. Alivio una victoria del PP en Andalucía por que el miedo negro estaba en Vox, tanto miedo que pensábamos que podría, joder, ganar. Y pese a que Vox no se ha estampado, no ha bajado, incluso ha subido dos escaños, le ha votado más gente, pensamos que lo mejor es que Vox no haya cumplido la amenaza autocumplida que muchos nos habían hecho creer o nos habíamos creído. Tan negro hemos visto el tema que damos la mayoría absoluta del PP como lo mejor de la noche. Flipa. Qué lejos queda esa Andalucía donde no se movía un boli si no era porque el PSOE lo controlaba. Pues a esto hemos llegado. 

¿Y cómo se habrá llegado a eso? Pues para empezar con un PSOE que representa lo más conservador, menos progresista y menos izquierdoso de todo lo que uno puede pensar que ya de por sí es el PSOE. En Andalucía, después de 37 años de gobierno socialista, qué queda. Creo que esto ya lo he comentado alguna vez, no hay más que ver la tele ahora y ver la tele hace diez años, Canal Sur, por supuesto. ¿Alguna diferencia? No mucha. Y eso es lo que hay. Miremos por ejemplo la diferencia entre la gestión municipal de un pueblo como... Vilches por ejemplo en Jaén, durante ocho años de Izquierda Unida y el PSOE a partir de 2019. Y no solo la gestión sino la relación con el clientelismo, con la tradición, con la religiosidad, con cosas y asuntos que vistos desde fuera a uno le confunden y piensa, pero el PSOE en Andalucía es como... como si fuera... por lo menos conservador. Ya está. Solo con eso. Uno entiende así que llegados a un punto, no hay nada progresista que aportar salvo algunas políticas que por sentido común tienen que aplicarse y eso es así, más eso que he leído que ha sido el papel de Ciudadanos de llevarse a esa juventud wannabe a la que ya le olía a rancio el PSOE y que apostó por algo modernis y nuevo y que al final se ha ido al PP porque, a ver, tampoco van fusilando gente, que siempre estamos con los miedos. Y nos encontramos con que esa Andalucía socialista de toda la vida, se levanta hoy con mayoría del PP, absolutísima, y todo el mundo lo entiende. Sabe que eso es así. ¿Se ha vuelto todo el mundo un fascista, un facha, un señorito, un cacique? No. Simplemente... ¿he dicho simplemente? No hay nada simple. Ni sencillo. Pero hay algo en lo que quiere la gente, a lo que aspira, que no alcanzamos a entender. Y siempre nos pillan por ahí.

Los resultados de la izquierda son muy malos. Pero como decía con Joan Baez y Bob Dylan, qué izquierda. ¿El PSOE? No, no lo esperemos ahí, no vendrá. No está y no va a estar. Ya está no nos comamos más la olla. La unidad. Pues igual. No la invoquemos más. Ya está. No pasará. No lo haremos. No lo haremos al menos si pensamos que vamos a un frente común de partidos y organizaciones donde todos estemos... ¿todos? ¿por qué? ¿Hemos demostrado tener un programa común, una idea común, un sentido común, ni siquiera una empatía hacia los miembros de otras organizaciones? No. Tenemos un interés momentáneo, interés sobrevenido, pero muy pocas veces conseguimos un verdadero proceso de unidad si no es 'uniéndonos' de verdad. Es decir. Si yo era de X y tú de Y, ni X ni Y, ahora seremos Z, porque se supone que en Z vamos todos a lo mismo. Y proponemos lo mismo. Así que si la Teresa Rodríguez y Adelante Andalucía decidieron en su momento ir a buscar una propuesta como la de BGN, Bildu, Cup/ERC, etc, en Andalucía (y todavía supongo que tienen tiempo de que eso cuaje, aunque yo lo veo complicado porque eso implica un trabajo por tooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooda Andalucía con la prédica del andalucismo que me parece una flipada absoluta y que no va a ser posible a no ser que se curre mucho y se tenga una implantación que... muy difícil paisano porque además pareciera que andaluces son unos y no otros y eso en Andalucía, compadre, paisano, miarma, pisha, niño, cabezagorda, eso de pensar que hay andaluces y andaluces, como que no lo va a entender mucha gente, pero oye, que si ha colado en otros sitios...) y como digo en el paréntesis, pues eso es lo suyo y lo veo complicado pero ya está. Ya pasó. Ya fue. No nos busquemos más, que no vamos en sintonía. 

Busquemos sin embargo en nosotros. Una coalición Por Andalucía, pergeñada en los últimos minutos, como un fichaje de Rivaldo o el del portero aquel del Atlético que no llegó el fax o nosequé. Así ya empezamos medio regular. Con partidos en franco retroceso (si se quiere ver se ve y si no pues a seguir escuchando podcasts con la esperanza de que algún día ese podcast alumbre la revuelta) y otros que ya venían o veníamos retrocedidos desde hacía tiempo pero que, con una abnegación y una implicación militante y que desde siempre ha estado ahí al pie del cañón y siempre y desde hace tiempo y aquí estamos y nos nos vamos a ir y resistiremos y no nos quieren y los medios de comunicación y... sumamos unos cuantos grupos políticos que tienen un nombre y un logo y personas y palante. Con eso. Eso ha conseguido un repliegue. Yo he visto, como Arsenio Iglesias, esos mítines en la tele, esas banderas y pensaba, esto ya está amortizado desde hace tiempo y con esto ya has llegado y ya llegaste hace décadas a ninguna parte. Un esfuerzo y una implicación. Pero parece que eso, en un mundo en el que se trata de ganar elecciones, es decir, de llegar a mucha gente que ya no está en eso, o que podría estar en algo parecido pero no en eso, pues que solo con eso y poniendo en valor eso, no se llega. Y con un discurso y una propuesta pretendidamente clásica, de siempre, pues ya está. Ya fue también. ¿Tendremos que esperar a que se concrete de una vez lo de la Yolanda Díaz para saber? Tendremos. ¿Esperaremos? Esperamos. Pero yo no intentaría más lo de 'la unidad', porque no nos lo creemos. Yo iría a un espacio todos y fuera. No pondré el ejemplo de Comuns, pero lo pondré. Lo pongo. No es fácil. Pero es lo que hay. No irá muy bien, no irá muy mal. Pero tienes claro el qué. Es decir, tener claro desde ya un referente mediático, claramente, uno o varios, pero uno sobre todo muy claro, y tener claro que ese uno es ese y todos estamos con él o ella. Lo demás es silencio. Y si no, no pasa nada, cada uno por su lado, con su referente, con su persona y ya iremos cayendo, que esto es eterno y tenemos tiempo. 

Cuatro años más del PP en Andalucía. Pero ahora con mayoría absoluta. Esa familia mía, esos amigos y esas amigas, esas compañeras que deben estar con tan poquitas ganas de nada, de leerse este tocho infecto de texto donde viene el catalán a decir que mira tú, muy mal. Cuatro años de mayoría absoluta del PP en Andalucía. 

Aunque diga Blas Infante, andaluces levantaos. Perdón que no me levante, es que estoy mejor sentao. Grandes Los Yesterday. Grande Juan Carlos Aragón. Pues eso, nos creíamos que Andalucía era un concierto de Califato y no. No lo era. En fin. Al menos nosotros no sabemos lo que es. 

jueves, 16 de junio de 2022

David Bowie - The Rise and Fall of Ziggy Stardust and The Spiders from Mars


Pues casi sin darnos cuenta han pasado 50 años desde que se publicara un disco de los considerados fundamentales para entender, disfrutar, lo que queramos, de la música de los años 70. Un disco clave para entender la vocación de un creador como David Bowie de estar por fin donde él creía que merecía estar después de unos años de ciertas pruebas, pruebas magníficas por cierto, ya que The man who sold the world o el increíble Hunky Dory, son dos discarrales que ya quisieras tú. Un disco en el que Bowie da con la tecla con la que ya había dado en Hunky Dory, pero aquí la dota de un cierto contenido conjunto, no son ya canciones sueltas sino que sabe que quiere contar una historia o crear un clima y que a partir de ahí lo vamos viendo. El personaje de Ziggy Stardust le acompañará durante un disco más y lo matará después de un concierto histórico que ahora mismo se puede ver en Filmin y que, sin duda, es toda una inyección de vitamina cuando uno se siente que ya ha perdido la confianza en la música. Este disco, que como ya habremos entendido es del año 1972, se enmarca dentro de esa ola de rock que no era ni rock duro, ni rock de estadios, ni blues rock, ni rock progresivo, ni rock sinfónico, ni siquiera space rock, ni pop chicloso, ni revival, ni nada de eso y que se ha dado en llamar como Glam y que no es ni nada de lo anterior ni nada de lo contrario, porque lo tiene absolutamente todo. Ese glam rock de Bowie, de T Rex y con todas las reservas, de Roxy Music, es un material fascinante que puede servirte de inspiración si quieres montar una banda de punk, de rock, de lo que quieras, pero sin caer en el machunismo habitual, sin caer en el desgarramiento callejero, sin caer en eso que hace del rock actual una especie de competición de bigotes y barbas oliendo a cerveza y poesía de baratillo. Este disco como digo, lo tiene todo y desde su comienzo con ese Five Years hasta que acaba con la inconmensurable y épica y al mismo tiempo irónica Rock and Roll Suicide, te transporta a un tipo de rock que ya no podrás dejar de considerar como algo aparte. Riffs guitarreros, canciones veloces, crescendos, baterías contundentes, pero también melodías que podría cantar un crooner, En este disco se incluyen algunos de los mayores pelotazos que hará Bowie durante toda su carrera, como son la propia Ziggy Stardust o la tremenda Starman, más la conocida Moonage Daydream o la ya mencionada Rock and roll Suicide, así como el trallazo ramonero mucho antes de los Ramones Sufragette City o la aún más ramonera todavía Hang on to Yourself. Se cumplen hoy mismo 50 años de la publicación de un disco que es de rock y es de muchas cosas más, porque Bowie no hace solo música, o no hace solo rock o no ha innovado únicamente en un género o en otro género. 50 años que significan la afirmación de una manera de presentarse al mundo, de hacer arte, de venderlo, de explicarlo. Este que estáis viendo es Ziggy, y ahora te toca descubrir qué parte de Ziggy es Bowie y qué parte de Bowie siempre tendrá algo de Ziggy. Un disco para disfrutar, para redescubrir siempre y una suerte de Biblia sobre la que fundamentar el Evangelio de la música que es algo más. 

miércoles, 15 de junio de 2022

El bufón


No negaré que me encuentro un tanto colapsado por diversas circunstancias que ahora mismo no me apetece comentar así que recurro de nuevo a un autor como Vladislas Stormiezwski, para expresar ese sentimiento y esa emoción. Recojo un fragmento de su novela 'Pasillos, escaleras, salones, ventanas, jardín, tierra', que espero que sirva para lo que pretendo. O que pretendo para lo que sirva.

" Y la cogió del brazo y se la llevó de ahí diciendo Anita, te lo dije". Salgo de la sala saltando y escucho las carcajadas atropelladas de los comensales. Se están muriendo de risa mientras yo me alejo de la sala y me escondo por una puerta para entrar en una sala donde me paro a descansar. Y a pensar. Tengo que salir de nuevo a hacer el número del jarrón y la pera y me da por pensar en lo inútil de mi esfuerzo. Es un pensamiento tan trillado y tan falto de originalidad que salto a otra cosa. Pienso en la juventud. Pienso en lo que yo quise ser en aquellos años callejeros cuando me ganaba la vida con Anita y el burro Tomislav por las calles de las ciudades y los pueblos. Entonces, cuando era casi un chiquillo, todo lo que quería lo tenía allí. Dos monedas, una jarra de vino y una salchicha, la compañía de Anita, las risas de la gente, la indiferencia de los muertos. Es un pensamiento que también es antiguo. Quiero otro, rebusco entre mis pensamientos para encontrar alguno que me divierta, que me distraiga, que me haga zambullirme en algo diferente. Tengo la cabeza embotada y solo pienso en el jarrón y en la pera. Pienso en el momento en el que se me ocurrió este número. Estaba yo con Anita en una ciudad de la costa, el público tenía mucho dinero. Escucho cómo empiezan a llamarme desde la sala grande. Quieren que salga inmediatamente. Y pienso. Y me encierro en mi mismo buscando otra cosa. Quiero y sé que soy capaz de encontrar otra cosa. Anita siempre me decía que pensara en otra cosa. Cuando había un número que no funcionaba me decía, piensa en otra cosa mientras lo estás haciendo, mientras lo dices, así parece que lo está diciendo otro y al público le genera una sensación extraña, se ríen de lo extraño. Se ríen de lo extraño. Es eso. No hacer el número para hacerlo bien, sino para hacerlo extraño. Para que parezca que lo haga otro. Anita se murió. Siempre acabo pensando en eso. Anita se murió y ahora estoy aquí intentando pensar en otra cosa. El jarrón y la pera. Salgo a la sala grande, algunos ya se están carcajeando y no he empezado, otros me están tirando monedas, algunos aplauden, hay quien me tira comida. Saco del bolsillo la pera. Y pienso en otra cosa."  

martes, 14 de junio de 2022

Revancha - Kiko Amat


Un libro que te devora y al que devoras de una manera tal que no sabes que no estás haciendo que no estás leyendo, sabiendo más sobre la historia de ese skinhead reconvertido en mafioso y de ese ex jugador de rugby convertido en justiciero que ven cómo sus historias se van a cruzar y la suma puede ser cero perfectamente. Esta novela de Kiko Amat hace que me reconcilie con Kiko Amat pese a que ninguno de los libros anteriores me ha desagradado nunca, y sí que conservaba un prejuicio hacia él por cosas, pero después de este libro, está perdonado. Incluso esa perilla y esos tatus de las fotos promocionales. Todo. Aquí tenemos un nuevo libro sobre esas personas de extrarradio que no somos nosotros porque nosotros somos de barrio extrarradio pero no estamos en ese umbral en el que una vez que ya va la cosa cuesta abajo y va mal, todo irá mal y será complicado remontar. Nosotros somos de barrio extrarradio, pero no se nos ha torcido nunca nada de esa manera. Vivimos en nuestros barrios, sabemos que esa gente estaba ahí, quién no ha conocido a uno que se metió en 'Lokos' de chavalito, y en una carrera meteórica y funesta pasó de nazi a anarco nacionalista y de ahí a red o vete tú a saber y de ahí a palmar en la calle y qué puta pena. Nosotros no somos así pero algo pudo torcerse y entonces qué. El libro, la novela, te devuelve a unos años en los que tú sabías que había pelaos, pero no tantos pelaos malos, pensabas que había pelaos pero no tantos, los veías cuando salías, te decían que había en la Torre Balldovina y no te lo querías creer. Pelaos malos en Santa Coloma. Esos años. Te cuenta la historia de unos años, de unas gentes, y te atrapa. Una novela que te engancha con una violencia exagerada, una violencia física sin ninguna barrera. Una novela que te mete en un mundo personal, particular, oculto, exclusivo, de una persona que es violenta porque el mundo la ha hecho así y nadie la ha tratado con amor, un amor que tiene que ocultar sistemáticamente y que cuanto más se oculta más daño hace y te puede hacer a ti que te cruzas con él. Una novela sobre el amor a la familia, a lo que tienes más cerca y las cosas que eres capaz de hacer por esas personas que no sabes porqué, pero son lo único que hay y lo único que vas a tener nunca jamás. Una novela trepidante y que recibí como un regalo del Jesús y la Alba y que me ha devuelto la confianza en las novelas y que cada año retomo con autores que hablan de las cosas que me gustan: Barcelona, la gente de Barcelona, la gente que vamos a desembocar a Barcelona, los barrios, los extrarradios, los que están en la línea, los que se salen de la línea. Un libro fascinante que lo tengo ahí por si alguien se lo quiere pillar. 

lunes, 13 de junio de 2022

Pero entonces


 - Y cómo sigue.

- ¿El qué?

- Lo que estabas contando.

- Si ya había acabado. Estaba empezando otra cosa.

- Pero no lo has acabado 

- No estáis atentos.

- Siempre haces lo mismo. Te lías y no sabes acabar las cosas y cuando llega un momento que nos tienes ahí, ahí, haces como que cambias de tema. 

- Pero qué tema.

- Pues lo que estabas contando. Que por cierto, esta vez era bastante interesante.

- Bueno, esto ya sí que no, o sea que tenemos quejas sobre el contenido.

- Hombre, totalmente. 

- Pues a lo mejor te estás pasando un poquito.

- Pero es que no soy yo solo. Pregunta.

- Que pregunte el qué.

- Que eres un chapas y que te repites y que llevamos aquí no se cuánto tiempo y que esto no avanza.

- Pues a lo mejor te arrepientes y como avancemos verás.

- Lo que tu digas. Con el rollo que tienes no lo vamos a ver en la vida.

- Joder...

- Y así todos los días. ¿No te das cuenta?

- Joder....

viernes, 10 de junio de 2022

Los Estanques y Anni B Sweet - Burbuja cómoda y Elefante inesperado


 Que hoy, en el año del señor de 2022, haya todavía bandas y artistas que intenten recorrer la senda del llamado rock progresivo y si no progresivo, psicodélico, y si no psicodélico como se le quiera llamar pero que ya sabemos por dónde vamos y que si en tus referencias de tu página web me pones Soft Machine y tal pues ya me lo estás diciendo todo, qué quieres que te diga, a mí el corazoncito ya me lo tienes robado. Con ese poquito, con la simple mención. Si después además le añadimos que la música, realmente, es lo que te dice el prospecto y lo tiene todo y lo tiene todo hoy y no sonando como una chapa de grupo de tributo sino que suena a una cosa hecha hoy, pues entonces ya. Si a eso le unimos que hay una artista que en su trabajo anterior ya exploró una nueva manera de vestir sus canciones, que le acercaba precisamente a eso que te gusta escuchar y que con una canción que desde que la escuchaste dijiste, un momento pero esto qué es, como la de Buen Viaje y que no sé de qué forma y manera han sintonizado ambos mundos, el de la banda y el de la artista, y entonces qué. Y que todo esto lo sabes porque escuchaste en Radio 3, dónde si no, que Los Estanques, banda que desconocías y que esas canciones que estaban poniendo te gustaron y el locutor dijo que estaban mirando de colaborar con Anni B Sweet y todo estallaba en tu cabeza porque eran demasiados mundos que, desconocidos o conocidos, se iban a encontrar y algo sonaba bien, sonaba muy bien, qué narices. Y te pusiste a escuchar los discos de Los Estanques y joder, y molaban y estabas a la expectativa. Y finalmente ha llegado el disco en el que decían qué. Y ya las canciones que fueron presentando así con cuentagotas, pero diciendo casi todo lo que iba a venir, tenían esa buena pinta y cuando sacaron la última que pusieron en conocimiento de los seres humanos, la de Tu pelo de flores, ojo ahí, ojo con esa canción, que para mí ya es la canción o una de las canciones. Esa canción. 

Concretemos. Estamos hablando del disco Burbuja cómoda y Elefante inesperado de Los Estanques y Anni B Sweet, disco colaborativo entre esta banda y la cantante malagueña, que podría resultar como el encuentro de dos mundos pero que no es tal encuentro sino que, bueno, es un musicón. Un musicón de disco de rock que parece de otro tiempo. Un disco que lo tiene todo para los que nos ha gustado alguna vez eso que llamamos rock progresivo, ese rock que tiene canciones que se dividen en canciones, en partes, que alternan momentos en los que reconoces las cosas y otros momentos en los que no hay lugar para reconocer nada y sabes que a todos se nos ha ido la pelota y no hace falta volver. Las canciones se suceden sin pausa, acentuando la sensación de totalidad, de que este disco se ha hecho para escucharlo del tirón y que hay un principio y que hay claramente una parte final que es como esos finales de discos que te gustan donde los finales son ya de dispersión y de nos hemos ido y nos estamos despidiendo, que ya te hemos dado lo que te gusta durante todo el disco. 

¿Habría que destacar alguna canción? Tu pelo de flores, sin lugar a dudas, pero Brillabas, la de He bebido tanto / Estoy muerto de sed... son canciones muy molonas muy como ya he dicho y no lo voy a repetir, canciones que hechas hoy suenan como eso que hace tiempo que te crees que nadie va a hacer y que te devuelve la confianza. En que es posible. Y que ha sido posible precisamente uniendo dos trayectorias que engarzan nosequé con nosecuantos. 

En definitiva, un pedazo de disco, atrevido, valiente, escuchable, difícil. Cuanto más dices mucho más quiero. No es suficiente. 

jueves, 9 de junio de 2022

Dejar de ser súbditos. El fin de la restauración borbónica - Gerardo Pisarello


El libro del compañero Gerardo Pisarello tiene un objetivo claro. Demostrar que la monarquía no es un sistema de gobierno, uno de los sistemas de gobierno posibles, sino que es una manera de explotar los recursos de un país, de un Estado, en favor de una familia y de quienes le rodean. La monarquía, la monarquía española, sirve únicamente para eso. No ha sido nunca una herramienta que haya contribuido absolutamente a nada en este país si no ha sido en beneficio de sus propias arcas. Nada más. Ni vivimos en una monarquía constitucional, ni vivimos en una quasi República, ni vivimos en un modelo monárquico semejante a los países nórdicos, ni tan siquiera a la monarquía británica. Vivimos en un sistema fundamentado en que el monarca borbónico y quienes le rodean no sienten que las normas vayan con ellos e incluso se justifican esas impunidades o inviolabilidades inventando o creando ficciones por las cuales su 'porencimidad' de las cosas tiene fundamento en que han salvado la democracia o lo que surja cuando ha sido menester. El libro de Gerardo Pisarello hace un esfuerzo por sintetizar los modelos de relación con la monarquía en países de nuestro entorno, modelos de relación con sus monarcas, como son Francia y Reino Unido. Y cómo, bajo la presión popular o de los intereses económicos de quien los tiene y grandes, esa monarquía o bien ha tenido que desaparecer o amoldarse a un papel determinado y muy determinado. Esos ejemplos contrastan después con el ejemplo de una monarquía española que se concibe de una manera, se siente de una manera y es el resto del país el que ha de adaptarse a las apetencias y percepciones que tiene esa familia real si quiere prosperar, medrar, al final enriquecerse como ellos. El libro hace un repaso histórico por los diferentes tramos de lucha entre quienes quieren que la monarquía o bien desaparezca o que, al menos, se avenga a tener otro papel y una monarquía que tiene a su servicio a una maquinaria que justifica que el robo sea santo. Porque la monarquía, al final, no es un sistema, es un robo. Y los intentos, dignos, currados, trabajados, pensados, elaborados, apoyados popularmente, refrendados popularmente, sostenidos popularmente, han sido sistemáticamente aplastados, reprimidos, asesinados, mutilados, estigmatizados. Si la historia nos parece lejana y nos resulta ya gastada, Pisarello nos da la mano por un paseo por el presente en el que la monarquía no ha cambiado un ápice su percepción de sí misma, de su legitimidad para seguir medrando a nuestra costa, y de cómo son la cúspide de un sistema de valores que hace de este país un modelo de depredación santificado por los bardos y la oficialidad que presenta lo que es como lo único posible. Y no es verdad. Y que es cierto que puede y debe haber otras alternativas para dejar de ser súbditos de una familia que considera esto una granja de explotación. Y que debe ser cierto y posible crear una alternativa popular y republicana que sea capaz de encontrar la palanca por la cual eso que ha pasado ya otras veces, que la monarquía borbónica que parece inamovible y la única manera por la que los españoles de bien estemos en concordia, desaparezca como ya ha pasado antes y volverá a pasar. Seguro. 

martes, 7 de junio de 2022

La izquierda como problema


Al acabar o al empezar, te tienes que plantear, si todo debe rimar. Si tiene que rimar todo, al final te dolerá el codo. Si todo ha de rimar, te lo tienes que pensar. Al empezar o al acabar, te lo tienes que preguntar. ¿He sido un problema? ¿He sido útil? ¿De qué ha servido todo esto? El debate de las elecciones andaluzas que se emitió ayer por la primera cadena fue útil, fue un problema, fue una pregunta y fue una respuesta sobre la política. El debate de las elecciones andaluzas fue una fotografía. Ante un momento en el que se pueden decidir muchas cosas y no para bien, parece que hubo un sentido general de freno de mano echado, de no querer, de solventar el problema, de recurrir al discurso, a lo programático, a lo que ya está trillado y visto y escuchado, a no querer soliviantar, a dejarlo correr. Si exceptuamos a la representante del horror y a quien se esforzó en intentar contestar a la barbarie, por lo demás, ningún problema. ¿Y no es la izquierda un problema? ¿Debe ser la izquierda despachada, después de todos estos años, con el displicente apelativo de 'paciente'? ¿Tenemos tiempo para desperdiciar? Al salir del debate debes preguntarte si alguien va a recordarte. Al final de una reunión alguien debería recordar tu opinión. Si me tengo que pronunciar, de algo me tendré que acordar. Todo no tiene que rimar, pero debe, al menos cuestionar. Un debate en el que sobra el tiempo, en el que no eres capaz de localizar a candidatos, en el que el tiempo pasa, despacito, y no tenemos tanto tiempo. La izquierda como problema o como cosa útil. La izquierda para ser útil debe ser un problema. Si la izquierda no sobresale, no molesta, no aparece como otra cosa, qué cosa es. Si la cosa es como sigue, si la cosa es como parece, la izquierda debería ser un problema, siempre lo ha sido. ¿Qué nos queda del debate de ayer? Las elecciones andaluzas parece que van de si sí o si se queda la cosa un poco como está y hacemos como que aquí no ha pasado nada. Pero si pasa. Sí pasa. Y si pasa qué. Parece que después de todo se plantea que no pase nada, que aquel mítico Austria Alemania del mundial 82 se repita, que se besen, tongo, etc. Y que no llegue a más la cosa. Y ya si eso en otro momento. 

viernes, 3 de junio de 2022

Lenin cariñoso


No sabes la paz que me dan los gatos. Sí, que esto va a parecer coña ahora después de todo, pero es que me proporcionan una suerte de refugio ante lo que son las inclemencias de las relaciones con los humanos. Los gatos son para mí una especie de oasis, un apartado en un mundo en el que todo puede estallar en mil pedazos, en cambio, los gatos me hacen olvidar casi todo lo que de malo hay en el mundo. Y no porque precisamente los gatos sean la epítome de la atención hacia uno, nada más lejos. Es algo que tienen que hace que me olvide por un momento de la vida. Y que quiera meterme en esas cabezas que tienen los gatos, en esas lógicas ilógicas, en esas decisiones que solo entienden ellos, en esas manías, en ese ahora quiero y ahora no quiero, en ese estar por mí pero sin agobiar. No sé, me encantan y me ayudan mucho. Me encanta esa manera que tienen de dejarse coger pero sin hacerte ni el más mínimo caso. Ese buscar que les acaricies y que les hagas mimos simplemente porque a ellos les apetece, sin darte nada a cambio, solo porque son así, porque te consideran alguien reconocible y les basta para pedirte algo de mimos. Ya está. Me chifla eso. Me chifla que estos animales sean capaces de considerarte un ser confiable, siendo como son tan ilógicos en todo. Creo que he repetido dos veces ilógico. Bueno, da igual, estamos ahora en un entorno más bien relajado, donde creo que podemos decir las cosas con un poco de libertad ¿no? Ya que he empezado a hablar de mi afición por los gatos podría decirte también que he empezado a interesarme por un tipo de literatura que igual te hace reír pero que me interesa mucho. Es que si te lo digo te vas a reír y no sé. Igual se lo cuentas a alguien y yo que sé. No, no te lo voy a decir, porque a saber qué puede pasar. ¿Que cómo se llama el gato? No lo sé. Es que en realidad no puedo tener gatos. Me encantan, pero luego soy un poco maniático y me molesta un huevo que luego se me llene todo de pelos y tal. Y que tengo alergia. No te lo he dicho. Bueno, es que no lo sabe mucha gente, pero sí, es que le tengo alergia a los gatos. Me encantan, me siento como muy conectado con ellos, pero ni aguanto los pelos de una manera física ni médica. Bueno, es lo que hay. Ahora cuando lo suelte pues me pasaré el cepillico y verás cómo empiezo a llorar y a moquear dentro de dos segundos. Es un poco una metáfora de todo. Ahora te he dejado todo loco ¿no?

jueves, 2 de junio de 2022

The Staircase - Antonio Campos


La foto debería ser del turbio Colin Firth o de la increíble Toni Collette, pero he preferido poner la foto de Juliette Binoche porque me parece mucho más decisiva su presencia en esta serie y digo decisiva porque debe ser decisiva y no es porque yo lo sepa, que lo puedo intuir, es simplemente una sensación. Porque si no, porqué le dedican el último episodio de una serie que estaba siendo muy buena, bastante buena, sobre todo por la interpretación de las dos bestias citadas en primer lugar. El último episodio de The Staircase se centra en cómo esta mujer, montadora del documental que se está rodando en torno al caso de Michael Peterson y la muerte o asesinato de su mujer Kathleen. La serie está planteada de manera que no sabes realmente qué pasó, qué pudo llevar a Kathleen a morir de una manera tan atroz en esa escalera, formando un espectáculo de sangre que uno no concibe cómo puede... la serie se encarga de enseñarte dos formas posibles de morir, para que te quede claro que sí, que es posible. La serie hace un retrato de la familia Peterson, llena de hijos, hijastros e hijastras que en principio se llevan todos de narices y que tienen en la unión el principal asidero para salir del atolladero. Se acusa al padre de haber asesinado a la madre. El padre lo niega. Y durante la investigación van saliendo cositas. Unas cosas que condicionarán todo el resto del relato y nos harán centrarnos en algo que puede ser el desencadenante de todo o puede que no. Porque en esta serie todo puede ser o no puede ser. En principio, el espectador más desconfiado, puede estar seguro de que Michael Peterson ha sido, pero el convencimiento de propio protagonista e incluso las adhesiones que genera le llevan a dudar. Pero luego no duda. Y luego vuelve a dudar. La interpretación de Firth es de todo menos esquemática y maniquea, y lo mismo puede parecer un trozo de pan que alguien con un fondo oscuro que es capaz de todo. La serie, de cinco episodios, dedica cuatro al caso, a 'resolver el caso' y a explicar cómo va el juicio y a apuntar que, ahí mezclados, hay unos personajes que están rodando un documental. De hecho, lo primero que se editó sobre este caso fue el documental en cuestión. Documental que está en Netflix y que no he visto y que no sé si quiero ver. El último episodio de la serie nos lleva precisamente a esos personajes que ruedan un documental. Unos franceses que hablan en francés y dirás tú, qué tontería, estará subtitulado, no, no está subtitulado, estará doblado, no, no está doblado. Así que o eres francófono o no te enteras nada más que de retazos. Unos retazos que te llevan a colegir que, quizás, después del juicio, el documental en cuestión sirvió para algo más que para reflejar el caso de Michael Peterson y que, por amor, se hacen las cosas más insospechadas. De todas maneras, una muy buena serie de eso que llaman True Crime y que, lástima del último episodio, no sabré cómo acaba. 

miércoles, 1 de junio de 2022

La aristocracia del barrio


Esas cervezas en la mesa y esos platillos con unos revueltos. Ese calor incesante. Esa cola a la entrada del estanco, esa conversación en la cola del estanco. Ese paseo con el perro. Ese entrar y salir. Esa bolsa de plástico en la cabeza. Esos vasos que llevan ahí más de una hora sin ser rellenados, esa conversación con el camarero. Esa duda de dónde nos sentamos hoy. Ese hacer que no sabes que todo el mundo sabe. Esas caras de que se acabe ya hoy y que mañana no sea hoy. Esa cola en la caja. Ese asomarse por la ventana. Ese tomar el sol desde un rinconcito. Esas bambas que brillan cuando ya nadie lleva esas bambas que brillan. Ese quejarse con la boca pastosa. Esos cacahuetes. Ese calor insoportable. Ese esperar a que el semáforo cambie de color. Esa camiseta que anda sola. Ese caminar de quien parece haber nacido ya así, con ese sobrepeso y con ese mono de trabajo y esa persona que va al lado y que va a convertirse dentro de nada en esa otra persona a la que no se le va a conocer otra ropa que el mono y la camiseta. Ese tirar el agua por el desagüe. Ese bajar la basura. Esas alfombrillas plegaditas y arrinconadas. Esos papeles de la publicidad del pizzanosequé tirados por el suelo. Esos padres esperando a que salga la chavalada del Karate. Esas mesas y esas sillas que se están recogiendo mientras tú estás pensando todavía en pedir. Ese fresquito en el paseo. Esa música que sale de la chaqueta de alguien. Ese que se ha quedado ahí dormido en el banco y al que le van a oler los perros. Esos perros. Ese soletón que entra por la ventana. Esa gente que se asoma. Ese cartel de se vende. Ese cartel de se alquila plaza de parquing. Esa pintada que ya nadie recuerda en la pared gris. Esa lata de cerveza en un banco. Ese se me escapa el autobús. Esa calor. Ese buscar un balcón cuando llueve. Ese entrar en el bar sin saber si has de saludar o mejor mantenerte en un discreto segundo plano. Ese cigarrito de antes de entrar a trabajar. Esa mediana mañanera. Ese trasiego. Esos morros pintados. Ese chándal. Esa camiseta del Athletic que he vuelto a ver hoy durante la caminata matutina reglamentaria. Todo en orden.