viernes, 6 de marzo de 2026
El mundo en guerra
El otro día lo discutía con una compañera. ¿Están los Estados Unidos realmente en decadencia? ¿Estamos viendo los estertores de una potencia que ha perdido la hegemonía? ¿Me estoy perdiendo algo? El sábado Israel y los Estados Unidos iniciaron el ataque que pretenden final contra Irán, después de días de negociaciones sobre no sabemos qué del programa nuclear o temas que se nos escapan. Bombardearon sin medida, se cargaron a 165 niñas en una escuela y eliminaron a los líderes del país. Se dice pronto. A su vez, Irán respondió esta vez atacando no solo Israel, sino también objetivos americanos y no tanto en países del Golfo. Cualquier noción de derecho internacional ya no se contempla. Cualquier sujeción a normas o leyes, queda descartada. Son mis pelotas morenas y punto. Y casi sin encomendarse ni a dios ni al diablo, estos dos países se lanzan a una guerra que no sabemos si van a ganar o van a perder. Diría más, nos tendremos que conformar con saber que nos digan que la están ganando o perdiendo, sin llegar a entender qué pasa realmente. En Gaza hemos visto que los palestinos son los únicos perdedores, arrasados, masacrados, ignorados por toda la comunidad internacional. Irán parece otra cosa y sus ataques dicen que ponen en jaque la economía con el estrecho de Ormuz bloqueado o con la pretensión de cortarle el gas a Israel atacando nosequé instalaciones. Mientras todo esto pasa, China celebra un plenario de la asamblea nacional y no mueve un dedo que yo sepa entender. Mientras tanto Rusia, aliado de Irán, parece que tampoco está en condiciones de hacer nada. Y así americanos e Israelíes se aplican en la destrucción mientras el mundo se debate entre agachar la cabeza y saludar con entusiasmo el ataque o bien mantenerse en un segundo plano e incluso, como nuestro Gobierno, decidir que aquí no se colaborará con este ataque. No es que nos declaremos de repente pacifistas, sino que en este caso, se considera que no. Se enarbola el No a la guerra y se hace, acertadamente, banderín de enganche para una izquierda que necesita cosas sencillas que la movilicen y está bien. Al menos, Trump nos une. Y nos moviliza. Cosa que no todo el mundo capta, como el astro de la foto. Los países europeos, vacilantes en un principio, parece que ahora se ponen de perfil con los americanos. No sé si es que no ven claro el éxito de la movida o qué. Los países del Golfo dicen que ellos tampoco están por servir de plataforma para nada. El dinero. La pela. La final de la Copa del Rey. Por lo pronto, la masacre continúa y los ataques de respuesta no cesan aunque su alcance es mucho más limitado que lo que organizan americanos e israelíes. ¿Están los americanos en decadencia? ¿Ya han perdido? La compañera, que sabe mucho, me hablaba de que los chinos están controlando la economía mundial, la tecnología, y que los americanos solo pueden recurrir a la fuerza para quedarse con recursos que los chinos controlan de otra manera. Sí, pero los controlan. Es decir, será por la fuerza, pero en Venezuela tienen lo que querían, en Irán la película tiene pinta de ir por el mismo camino. ¿Estamos preparados para ver imágenes de Cuba en la que la población arranque las imágenes del Che en el ministerio aquel? Guillem Martínez, en un artículo reciente, decía que Trump estaba ganando. Que no encuentra contestación interna y que va haciendo parece que a lo loco pero va haciendo en el exterior. Y que va cambiando el mundo, y van cambiando los gobiernos. Y así, al final, te encuentras que lo que tenemos en este país es una excepción. Sí, que no arregla nada en el tema de la vivienda. Sí, que las medidas sociales no llegan a la gente. Sí, todo. Pero resulta que este Gobierno, se convierte en una especie de isla que irradia algo diferente. Y con eso parece que debería bastar para frenar el paso a la extrema derecha en su parece que imparable ascenso hacia nuestro... El mundo mientras tanto, está en guerra. Las potencias se gastan lo que no tienen en tirar bombas y bombas y misiles y drones y más misiles y más drones para frenar a esos misiles y drones. Una colección de capullos se quejan de que sus hoteles se han quedado sin piscinas, o sin pistas de paddle. Una colección de fachas se quejan de que Dear Mr.Trump no declare la independencia de Catalunya para joder a Sánchez. No sé si estamos en el lado correcto de la historia durante estos quince minutos, pero al menos uno tiene la sensación de que podemos frenar, durante esos quince minutos, que la nube negra no avance tan deprisa. Hay gente que no se entera de esto. Hay gente que no se entera de nada.
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