lunes, 9 de febrero de 2026

En la muerte del grandísimo Rafael Amador

Seguro que no es la mejor foto para ilustrar un texto como este, o como el que se merece Rafael Amador, pero me sirve. Me sirve para ilustrar un momento. Hay un documental o lo que sea en el que aparecen Rafael Amador y su hermano Raimundo tocando en el Alcázar de Sevilla, en una de sus salas. Cara a cara, interpretan esa barbaridad que es el Morao Mellizo, que aparece en uno de sus primeros discos, el Guitarras Callejeras, grabado de manera absolutamente patillera pero que contiene algunos de los temas más importantes de un género, el inventado por Pata Negra, el blues flamenco, el rock flamenco, no le voy a poner más nombres de mierda, Lo que hicieron Pata Negra abrió una puerta que otros habrían ido empujando y entornando otros y otras, pero Pata Negra lo convirtieron en algo fresco, hasta punkoso, hasta guarro, hasta sucio, y tremendamente bonito y tremendamente bien hecho. Lo que digo, en ese vídeo, que es fácil de encontrar, se ve a Rafael y Raimundo cara a cara retándose en el Morao Mellizo, una suerte de improvisación jazzística y flamenca a la vez, con guitarra española y acústica. La cara de absoluto disfrute de Rafael Amador, es la cara. La cara con la que mira a su hermano y le reta a que le siga, a que toque más deprisa, o que toque yo que sé. Esa cara de estar gozándolo absolutamente. Hay otros vídeos, otras actuaciones, algunas de ellas memorables, como una en la que cantan el Rock del Cayetano como un rock urbano más, con Raimundo al bajo y él a la eléctrica, flipante. Y otro en el que salen también en sus comienzos, Rafael con el pelo teñido de platino, punkarra total, tocando el Blues de los niños. Rafael Amador era la voz de Pata Negra, Raimundo no cantó hasta que no hizo cosas en solitario. Era la voz y era la guitarra y lo era todo junto a su hermano y sus otros hermanos. Rafael Amador era el otro Amador. Cuando Pata Negra se disuelve, o se queda únicamente con Rafael y Raimundo empieza a despegar en solitario, yo era de Rafael, sin saber mucho y sin conocer nada. Raimundo parecía que tenía que caer bien, que era el buena gente, el buena persona, el simpático, el asimilable. Rafael en cambio te lo vendían como un mala sombra, un malaje, con adicciones, mala cabeza. Cómo no ibas a ser de Rafael. Además Raimundo cantaba con BB King, la epítome del blues para todos los públicos (esta opinión ha cambiado para mí, pero poco) (muy poco). Rafael sacó algúnd disco más con Pata Negra y se fue perdiendo. Se perdió tanto que hoy nos enteramos de que se murió ayer y no lo has visto en ninguna parte. Yo tengo que escribir algo sobre Rafael Amador. Porque desde aquel vinilo chungo que no sé de dónde saqué, el Guitarras Callejeras, a aquel disco que compré por la portada también en con un descampado, el Rock Gitano, o aquel directo que no sé quién me sacó que me voló absolutamente la cabeza a mí que nunca me gustó Kiko Veneno, ni me gustaría después ni Los Delinquentes, ni tantas cosas, yo soy muy de Pata Negra y no pasa nada. Nadie le cantará a Rafael Amador, ni le dedicará una canción, como hicieron ellos con Camarón. Yo le escribo unas cuantas líneas para que quede constancia: Rafael Amador es de lo más grande que podemos escuchar, tocando y cantando. Porque era flamenco, sí, pero también, o por eso, era uno de los nuestros. Con todo lo bueno y todo lo desastre. Muchas gracias por absolutamente todo. 
 

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