lunes, 13 de abril de 2026

Nueve años, dos días y amapolas




Nueve años desde el día del ictus. Como han pasado nueve años y uno tiene la sensación de que se hace pesado explicando una y mil veces cosas de su padre de uno y del ictus y de lo que nos cambió la vida y de lo que le cambió la vida a él principalmente y de aquellos días en Jaén y del Hospital Neurotraumatológico y de las idas y venidas de Vilches a Jaén y de los pequeños avances que se iban dando y de mi prima Juli hablándole y él mostrando las primeras señales de que volvía a sintonizar con el mundo y todo eso como que ya lo he explicado muchas veces sino para su aniversario del ictus, para su aniversario o para el aniversario de su fallecimiento, pues el día 11 de abril me dije, bah, Antonio, déjalo correr, no seas pesado, tú te acuerdas y ya está. Pero. Ayer fui a un entierro, el entierro del padre de una compañera, en Can Ruti. Bueno. Vamos, los recuerdos, etc. Pero. Resulta que al entrar en la sala donde van a hacer la ceremonia de despedida, reparten el tarjetón de recuerdo y ese tarjetón de recuerdo es una foto de un campo de amapolas. Suficiente para mí. Tengo que hablar de mi padre y de mi condición de padre. Porque en casa, en la habitación, tenemos un cuadro de mi padre, tenemos dos, pero es uno el que llama la atención del Martí. Cada vez que sale de la cama señala el cuadro. Y tienes que ir al cuadro y él señala el cuadro y se queda mirando el cuadro y entonces tú le vas diciendo con el dedo. El cuadro del abuelo Paco. Una cereza, un níspero (o un albaricoque según me da, no soy biólogo), una ciruela, una margarita, una cereza, un níspero, otra cereza, una ciruela, una amapola, otra amapola, una margarita, una cereza, un níspero, una margarita, una amapola, otra amapola. Martí atiende pacientemente la explicación del cuadro como si se estuviese enterando de algo. Y así un día y otro día. Justo al lado hay otro cuadro, mucho más expresivo, más expresionista perdón, en el que bajo un fondo aparece una suerte de explosión de amapolas. Pero a Martí el que le interesa es el del jarrón con la fruta alrededor y las margaritas y las amapolas. Las amapolas, cómo le gustaban a mi padre los campos de amapolas, y pintar los campos con amapolas, y los jarrones con amapolas. Lindísima amapola. Y empiezas a pensar que han pasado nueve años y crees que es muchísimo tiempo y qué pasará cuando pasen diez años, que es una cifra redonda, son muchos años, y nueve ya digo que es mucho tiempo también y en fin. Que no iba a escribir nada por no hacerme pesado y al final, las amapolas. 

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