domingo, 24 de mayo de 2026

Lo del 15m, entonces y hoy.


Como lo he contado muchas veces, lo contaré una vez más. Yo no me levanté del sillón para empezar a ocupar las plazas, pero sí que como consecuencia del 15m comencé a militar en Esquerra Unida (i Alternativa entonces). No viene al caso ahora referir de nuevo lo que me impulsó a rellenar la ficha on line, porque ya lo sabéis todos y todas, pero sí que todo ello fue al calor de una conversación telefónica con mi amigo Edu, camino yo de la plaça Catalunya que iba a hacer yo allí vete a saber qué. Eran esos tiempos posteriores al 15m, de plazas ocupadas, de asambleas en cualquier parte, a las que yo no asistí, pero merodeaba. Como otros muchos y muchas, el gusanillo político estaba ahí y finalmente me decidí a participar. Creo que entonces ya no gobernaba ZP, ya estaba en el gobierno M.R. pero todo aquello del 15m se desencadenó durante el gobierno de Rodríguez Zapatero. Un ZP que en estos días está siendo el personaje político del momento a su pesar ya que se le ha imputado por un asunto que ya conocéis y que yo no soy quién para decir si es o no es. Ni tampoco soy tan lerdo como para no saber que por mucho que digan que el tal Calama no es un pelele, aquí hay mar de fondo y que la maniobra por acabar con este gobierno sin aguantar ni un segundo más, está más que presente. Pero lo que me tiene absolutamente maravillado, y más que maravillado, es desconcertado, es cómo ese presidente del Gobierno socialista que fue ZP, que efectivamente fue trascendental en el avance de derechos sociales, pero que también fue quien puso la primera y fundamental piedra para el desballestamiento del Estado del Bienestar, precario pero ahí estaba, que teníamos, aquel cambio en la Constitución, aquellos primeros recortes, aquel todo. Él y su respuesta a una crisis económica fueron los responsables de que mucha gente, gente joven, que hasta entonces quizás había visto como normal que su opción política fuera el PSOE ante la irrelevancia de la izquierda a la izquierda de, se viese huérfana de una opción ni que fuera socialdemócrata descremada y se optase por una salida populista que luego, etc. Fue ese desencanto y ese PSOE y PP la misma mierda es, lo que hizo sacar a gente a la calle, a gente que no se había muerto antes, a desencantados, a conformistas, a recalentados de otras peleas, activistas, lo que fuere, montasen la que montaron. Y hasta hoy venimos recogiendo, de manera ya casi desmayada, lo que fue aquello. El caso es que estos últimos años ha crecido tanto una amenaza que ya es una realidad, como es la del monstruo de la extrema derecha y es tanto el miedo a un gobierno del Estado encarnado por la derecha casposa y la ultraderecha ultracasposa, que hemos reescrito un poco la historia y hemos rebajado tanto el listón de las cosas aceptables que, de repente, Zapatero se convirtió en un referente. Así, como lo leen: Zapatero es un referente para la izquierda más de moda. O era. Hasta hace días. Sacar a Zapatero en campaña daba votos, era un marchamo de autenticidad, una persona de izquierdas si lo comparamos con Felipes, Guerras, Leguinas, Pages, etc. Y podías participar en foros, charlas, congresos, tertulias y sentarte con él y considerar que, claro, estábamos en el mismo bando. Que yo pienso que ante lo que viene lo estamos pero, un momento. Un referente. Todo lo que hemos leído y visto estos días, las redirecciones, las recogidas de cable, el desconcierto, tiene que ver con cómo nos hemos asustado de tal manera ante la barbarie que no hemos sido lo suficientemente pudorosos a la hora de escoger los aliados. Dios dijo hermanos, pero no primos. Y así, pese a todo, todavía tenemos que ver cómo, ahora sí, el látigo contra la sumisión al PSOE tiene el cuajo de compartir un debate sobre cómo bla bla bla, con un ministro socialista, sólo y únicamente porque es él quien debate, quien está, quien va a ser escuchado. Sin calibrar y sin medir. Y a la esperanza estadísticamente probada de la izquierda decir que sí, que es su referente (¿?) y luego decir que joder qué mal y piensas, pero vamos a ver, se puede ser más socialista que el estadísticamente presidenciable? Y piensas que efectivamente, en realidad, aquí hemos sido todos o socialistas, o ex socialistas o seremos socialistas en un futuro, o si no, no se entiende. Ni el 15m ni nada. Y como lo saben, juegan. Y como lo saben, nos cepillarán a todos a la vez y así ya una cosa hecha.  

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