miércoles, 1 de julio de 2026
Crónica del #PleGramenet de junio. La ciénaga.
Convertirlo todo en un lodazal, en una ciénaga, en un escenario en el que unos payasos van lanzando grotescas afirmaciones, provocaciones, que unas veces llevan a la risa nerviosa y otras veces al desconcierto de no saber cómo reaccionar y en contadas ocasiones al hartazgo. Vox ha convertido los plenos municipales en eso y poco más. El último pleno, del que habría muchísimo que comentar, del que habría mucho que argumentar y discutir, sobre propuestas, mociones, intervenciones y demás consideraciones sobre el estado de la política y los proyecto políticos y las posiciones en materias como el medio ambiente, la cultura, la situación de los trabajadores municipales, el estado de la aplicación de la tasa de residuos, la limpieza de nuestras calles, la situación de los refugios climáticos, la densificación, la vivienda, los servicios públicos, la seguridad, muchísimos temas que merecen un debate si quieres acalorado, si quieres tenso, si quieres confrontativo en extremo porque somos partidos políticos y no somos miembros de un club social dieciochesco en el que ji ji jaja y nos vamos a tomar luego una copita de brandy, todo eso, queda absolutamente opacado cuando al segundo intento, o al tercero, Vox consigue provocar una reacción por parte de otro grupo municipal al que ha provocado con insistencia hasta que este abandona la sala de plenos. Entonces el debate se rompe y queda cojo. Lo que me resulta ciertamente desconcertante es que por parte de quien dirige el pleno, todo se quede en intentar que la cosa no vaya a más. Un que no vaya a más que es una patente de corso para Vox para que traspase los límites como aquel que se coloca en fuera de juego para luego meterse otra vez dentro de la línea. Lo que hicieron en el último pleno es ignominioso incluso para ellos, una suerte de insinuaciones sobre las trabajadoras del grupo municipal de ERC a la que la alcaldesa no tiene otra manera de reconvenir que pedir explicaciones o que se desarrolle el argumento, a lo que el regidor de Vox se explaya diciendo exactamente lo mismo que ha dicho y se queda la cosa en nada. Si no se expulsa a un regidor por esto, qué más debe pasar. Pues nada. Comentar lo que pasó en el pleno, los atuendo, las apropiaciones y todo lo demás, deja de tener sentido, así que nada. Qué calor.
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