miércoles, 7 de enero de 2026

Jurelandia


Yo quiero ir a Jurelandia. Esto era una canción de Poch, cuando ya no estaba con Derribos Arias. La canción era un sinsentido. Todo es un sinsentido hoy día. En Jurelandia tú puedes encontrar todo tipo de cosas. También cantaba la de Viaje por países pequeños, son más fáciles de visitar. Esta parecía tener algo más de lógica. Qué está pasando en el mundo, que lo que estamos viendo no lo habíamos visto nunca. Quizás sea este un texto redundante. Lo que quiero decir lo habré dicho cientos de veces, pero no quiero dejar pasar la ocasión para volver a insistir en lo absolutamente tremendo de lo que estamos viviendo. Un mundo que parecía de una manera, que luego fue de otra y ahora es de otra y va a ser de otra muy diferente. Queremos ser como los chinos, y creo que a China también la han puesto en la mirilla y ya no hay nadie que esté a salvo. Todavía leo mensajes fascinantes sobre un país en decadencia dando los últimos coletazos, sobre el frente interior, sobre pedir responsabilidades, sobre recuperar el derecho internacional, sobre tantas cosas que parecen como de otro tiempo. Rutas comerciales, recursos estratégicos, sacarse la chorra y decir lo que le plazca, amenazar a quien quiera, si no él cualquiera de sus esbirros. Todavía oigo en la radio a paniaguados hablar de que no se puede hacer un discurso frentista. Leo estupefacto como periodistas que cobran por ir a programas de máxima audiencia nos dicen que España está siendo el ejemplo para aplicar la Transición en Venezuela. Veo incluso cómo estamos tan perdidos que aplicamos la xenofobia selectiva: estamos creando un estereotipo, el del latino de derechas, el inmigrante al que podemos odiar, al fin podemos sentirnos parte del grupo, yo no soy racista, pero es que todos los latinos son unos fachas, mira los venezolanos. Y ya nos sentimos un poco parte de este mundo en el que el discurso ultraderechista ha triunfado, los marcos ya parecen sentados y lo que hay que hacer es llegar al marco desde cualquier sitio, pero llegar. Hay que situarse, hay que recolocarse, hay que saber estar en este mundo nuevo. Un mundo que tiene similitudes y exactitudes exactas con todo lo que estaba pasando desde hace siglos, pero en el que nos sorprende la pérdida de formas. No sé cómo hubiera sido retransmitir entrevistas con Nerón o con Calígula, pero no deberían de ser muy diferentes de estas terapias de shock colectivas que nos está administrando el sátrapa del mundo. Reparto del mundo en hemisferios, en zonas de influencia. Como si los gobernantes estadounidenses entendiesen de zonas de influencia. Como si el mapa ese en el que el mundo se divide entre tres fuera real. Como si esto se fuera a detener aquí. ¿Y si se quedan con Groenlandia? La verdad es que suena casi ridículo, qué pasaría si se quedan con Groenlandia, en qué me iba a influir a mí. ¿Y si desestabilizaran Colombia? A ver, que Colombia solo lleva cuatro años o menos con un gobierno progresista, lo demás ha sido siempre un desastre. ¿Y si arrasan con Cuba? También cayó la URSS y los países del bloque del Este y China abrazó el capitalismo y Vietnam más y... qué. Qué pasaría. Todo eso lo damos por descontado, lo que no damos por sabido es que a esas amenazas y a esos cambios, le debemos sumar nuestra propia cabeza, nuestra propia existencia. Eso es lo que realmente parece que se decida en estos días, semanas, meses. El sistema aquí, la vida aquí. Y a lo mejor me pongo tremendista y a lo mejor no es para tanto. Pero ¿y si deciden que esto de España o como se quiera llamar ya no les interesa y vamos a otra cosa y esa cosa es para que sea absolutamente peor? ¿Y si esto que llamamos Catalunya cae en manos de gente que decide quién vive y quién no en relación a si me gusta o no me gusta su catalanidad o lo que sea? Tantas cosas. ¿Quién es la última en la cola del jurel?

domingo, 4 de enero de 2026

Feliz año nuevo


Eso ha sido todo un montaje, venía diciendo la señora mientras avanzaban por la Avenida Santa Coloma, porque a él (a Maduro) no se le veía muy enfadado. Menudo mundo que nos ha tocado vivir. Ya no necesitamos discutir o elucubrar o que alguien investigue sobre los motivos ocultos que mueven la política, porque Trump lo ha dinamitado todo. No dinamita nada que no se haya dinamitado antes, pero pone claramente encima de la mesa cuáles son los objetivos y porqué se hacen las cosas: el petróleo en el caso de Venezuela, cualquier otra cosa material y tangible en el caso de otros lugares. Desde la especulación inmobiliaria en Gaza, los recursos naturales en Groenlandia... ya no necesitamos un Rambo que vaya a salvar a pobres oprimidos por el comunismo porque el comunismo ya les da igual. Puedes hacer, como en China, como que eres lo que quieras, pero los recursos, eso qué. Lo que hemos visto en estos dos últimos días no es nuevo, pero es completamente diferente. Un presidente del Gobierno de un país es raptado y llevado para ser enjuiciado a otro país, digamos que el país de referencia de la democracia y la libertad, para ser juzgado digo sin las más mínimas garantías de que su detención fuera legal o lícita o lo que sea. Este mundo nuevo. El presidente de la primera fuerza militar del planeta es un cabrón sin escrúpulos que deja claro que los pretendidos mártires por la libertad no le importan un pimiento y que lo importante es el petróleo. Delante de las cámaras y sin informes secretos. Sin la ITT en Chile dando soporte encubierto a un golpe de estado. El golpe lo da él y lo explica él y entonces qué. Ese es el verdadero desafío. Entonces qué. Qué se supone que debemos hacer y qué se supone que va a ser de nosotros en este mundo nuevo en el que, ahora sí, ya no hay legalidad. No la hubo para las decenas de miles de muertos de Palestina. No la va a haber ahora. De qué lado estamos. Los artículos que se dedican a pregonar que no tenemos aliados o que los aliados que teníamos ya no están. Quiénes son nuestros amigos. Salimos a la calle, hacemos concentraciones, pero estamos realmente aturdidos. Campañas electorales en Aragón en las que decidiremos algo que es básicamente seguir jugando con el juguete que tenemos hasta que se decida que ese juguete ya no vale. Y estamos tan cerca. Declaraciones o artículos de una candidata a la que tendría que votar insistiendo en que la extrema derecha está ahí porque la socialdemocracia... y mientras tanto Maduro avanza y dice en inglés buenas noches y feliz año nuevo. Y el día de antes estaba sentado con el segundo de abordo o tercero de abordo o vete a saber, de China y mira de qué le ha servido. Y la Delcy estaba en Rusia. Delcy Rodríguez, que ya todo el mundo sabe que estaba compinchada con la Cia, porque lo sabemos todo. Y si no nos lo sabemos, ya nos lo dirá Trump. Y nos indignaremos. Y nos pondremos en el lado bueno de la historia. Yo ahora mismo estoy muy desconcertado y no sé qué será lo próximo. ¿Se atreverá con Groenlandia? ¿Se cargará a Putin? ´¿Arrasará Cuba o hará como en Venezuela o quizás lo ha hecho ya? ¿Liará algo con China? ¿Secuestrará a Pedro Sánchez? Todo parece ridículo, grotesco, pero cierto. Ya no estamos cerca de nada, ya está aquí. Y los que lo explican lo entienden, los artículos de Poch, de Guillem Martínez, de más gente, pero, qué. Ya está aquí. Es esto. 

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Enjoy yourself, it's later than you think


 ¿Creéis que he podido averiguar qué significa realmente, qué quiere decir realmente Enjoy yourself... etc.? No, no he podido. Siempre me asalta la duda el último día del año, formulo la pregunta, e inmediatamente se me olvida de lo que estaba hablando. Es tarde, es más tarde de lo que pensamos. Pocas veces se me ha hecho tan patente el tema de que hay que disfrutar porque se te hace tarde como este año. No, no pensemos que es porque he sido padre y se me ha cortado el rollo, sino más bien por lo contrario. En este caso, la sensación es que me he hecho mayor y que esto, disfrutar de la paternidad, por ejemplo, todo y que lo podemos revestir de todos los tópicos de taza de autoayuda y de que la edad y de que tal y cual, no son lo que rige mi comportamiento y mi sensación. Mi sensación es de que he llegado tarde a algo que requiere una energía y un talante del que ya no dispongo. Mi yo de hace quince o veinte años, mi yo de hace veinte o veinticinco años, quizás poseía la energía, pero no el talante. Sea como sea, de lo que se trata es de disfrutar y de vivir la situación de la llegada y estancia de Martí entre nosotros, como una cosa bonita de ver y de ser partícipe en el proceso de crecimiento y directamente adoctrinamiento de otro ser humano. Es de lo que se trata. Comportarte, vestirte, leer, escuchar música, bailar, hablar, discutir, reírte, cantar, descansar, no hacer nada, estar tranquilo, despotricar, rajar, insultar, peinarte, no peinarte, dejarte bigote o no, querer, mostrar amor, cariño, entusiasmo, pereza, confianza, desconfianza, todo eso. Más. Escribir. Escribir este año ha sido difícil. El abandono de las pretensiones me ha llevado a centrar mis pretensiones en el comentario político y en la crítica. Qué cosas, qué ínfulas. Abandonar la ficción para centrarme en el comentario de la actualidad de cualquier tipo. Qué altura. Finalmente he podido superar las cien entradas en un año en el que pudiera parecer que no tendría tiempo de nada. Padre negligente. ¿Creéis que me ha dado tiempo de usar el translator para saber qué narices quiere decir enjoy yourself? Disfruta o aprende. Estamos en esa disyuntiva. Fuera, en la calle, desde aquí escucho a los Heavytanos amenizar un vermut largo con el que la gente quiere disfrutar de todo antes de que llegue la nochevieja y se vean obligados a disfrutar de todo otra vez, pero con otra gente, de otra manera. El comentario, la realidad, los pros y las contras. Sea como sea. En tanto en cuanto. Es un poco como todo. El año que viene será un año interesante en el que la vida dará muchas vueltas. Las cosas se pondrán del revés o volverán a un derecho que no sé. Sea como sea, por lo pronto, de cualquier manera, habrá que disfrutar de la cosa, porque nos queda cada vez menos. 

lunes, 29 de diciembre de 2025

Los libros de 2025


Como siempre, puntual, como un clavo, llega el repaso de los libros que me he leído este año. No ha sido un año normal, ha sido un año extraordinario, un año irrepetible, un año ciertamente fuera de lo normal. Los seis primeros meses tira que te vas, pero los segundos, amigo. Han sido diez libros, que puede parecer una cifra menor, ni siquiera un libro al mes, pero vuelvo a insistir, amigo, que el año no ha sido normal y por decirlo de una manera suave, los libros tampoco han sido normales. Insistir nuevamente en que todo esto se debe a un reto que allá por el año catapún lanzó La Página Definitiva consistente en leer 50 niños, digo, libros en un año. Jamás lo conseguí y jamás lo conseguiré, pero mejor obligarse a hacer estas cosas que no andar apedreando perros por las calles. Un año con CERO libros de Zweig y CERO libros de Simenon. Adelante.

  1. Steven Forti - Democracias en extinción Steven Forti, el bueno de Steven Forti, lleva ya años advirtiendo y poniéndonos en alerta sobre el tema de la extrema derecha. ¿Le hemos hecho caso? Regular. ¿Le hubiéramos podido hacer caso? Pues tampoco. Casualmente, hoy mismo he visto un tweet de Juan Carlos Monedero pidiendo que nos aliásemos con Rusia. Lógicamente Monedero no se ha leído este libro ni tantos otros. En fin, que estamos viviendo los momentos últimos de una manera de entender la democracia y que lo disfrutemos todos con salud y que usted lo vea por muchos años.

  2. Josep Ramon Aragó - El seny no és un algoritme Siempre viene bien leer los libros del compañero Aragó y darle una vuelta a las cosas. Nuevo libro de aforismos de un colomense que, si por aquellas cosas, no fuera colomense o, vete tú a saber, si su filiación fuera otra cualesquiera, sería reverenciado por su sabiduría, su perspicacia, su ironía y su afiladísimo sentido común. Pero nos da igual, Josep Ramón Aragó no escribe para que le deis la palmadita en la espalda. Escribe porque alguien tiene que hacerlo. Al menos, así.

  3. Lionel Paillès / Benoît Le Goedec - ¡Socorro! Padre novato ¿Que no me iba yo a leer un libro de estos teniendo por delante el reto mayúsculo de ser padre? Efectivamente, leer un libro no te indica nada, no te ayuda en nada, no te sirve de nada. Pero no leértelo ya te digo yo que tampoco suma absolutamente nada y seguro que alguna cosa sacas en claro. Un libro básico sobre el hecho de ser padre y del que me llamó la atención el excesivo tiempo que le dedican los franceses al tema del biberón, es decir, lo de la lactancia a base de teta meh para Francia y mucho biberón. Por lo demás, cosas que te sirven, conceptos básicos. La vida, sin embargo, es otra cosa.

  4. Sally Rooney - Intermezzo Bien. Pasé buena parte del libro pensando que la historia transcurría en Nueva York. No sé cómo leí la tapa o la contratapa, no lo sé. El caso que ya fue entrado el tema en harina que vi que no, que el libro era irlandés y que la ciudad era Dublín. Así estaba yo. El libro bien, una historia bonita de dos hermanos que se llevan regular y que tienen sus cosas y sus padres y sus madres y sus parejas y sus movidas y luego supe que Sally Rooney era propalestina y que se había mojado con el tema y yo sin saberlo. Bien. Y hay un hermano que juega a ajedrez. O al ajedrez. Un hermano le dice a otro hermano...

  5. Carles Capdevila - Parir con humor No puedo decir mucho sobre este libro porque me lo leí en dos o tres días. El libro es lo que es, Carles Capdevila, en paz descanse, nos cuenta cómo le fue el tema de tener su primer hijo, embarazo, postparto, etc. Lo hace de manera ligera y con humor y tal. Es que si no te lo tomas con un poco de humor, yo que sé.

  6. Marcos Gendre - Blues de la frontera. Anarquía y libertad de los Amador. Es un poco como todo, si no te gusta Pata Negra pues la verdad, es que no sé. Un libro para enamorados de Pata Negra, de los Amador y del Blues de la Frontera que, aunque no es el disco que más me gusta, pues es un discarral. Es que si no te gusta Pata Negra, tampoco te puedo ayudar demasiado en todo esto que es vivir y tal. Fue un regalo de cumpleaños. Qué fácil es quererme.

  7. Ilan Pappé. La idea de Israel. Una historia de poder y conocimiento. Tuve dos libros de Ilan Pappé en la mano en la librería y me compré este porque me parecía más denso. El otro, creo que hablaba de diez mitos sobre Israel, me pareció así a primera vista menos intenso. En qué momento. Este es un libro para entender que lo que pasa en Israel no es pasajero, no es una locura transitoria, no es una perversión de nosequé. Lo que pasa en Israel es fruto de décadas y décadas de una educación, de una información, de una cultura que se basa en mantener un Estado contra viento y marea. Contra eso, que se llama sionismo, se alzan y se han alzado voces desde dentro de Israel, que Pappé repasa. Pero es precisamente como reacción a esas voces que el sionismo entra en su fase más enloquecida. ¿Criminales? Sí, y qué. El libro te quema la sangre, aunque es extremadamente prolijo y con menos también se habría entendido. Digo esto por decir, hacer broma no toca. Un libro para entender a qué nos estamos enfrentando. En todas partes.

  8. David Uclés - La Península de las casas vacías Uno de los libros, o el libro, del momento. Un libro sobre la guerra civil con realismo mágico como ingrediente fundamental y que tiene como fondo un pueblo de Jaén. ¿Cómo no me iba a gustar? ¿Y cómo no le iba a sacar yo la falta? Pues la saqué. Escucho y leo a David Uclés y no me creo que sea la misma persona que ha escrito el libro. Ya escribí sobre él y lo podéis buscar. No entiendo ese afán por `javiercerquiszar' la historia. No lo entiendo, me molesta y ya está. Y lo de Largo Caballero estalinista, es que por favor.

  9. Hannah Arendt - Sobre la Revolución Estoy pensando en dejarlo. Era el título de una peli del director aquel. La peli era rara de narices. Hubo momentos en los que pensé en dejar de leer este libro porque maldita la hora en la que pensé que se trataba de un estudio comparativo sobre las tres revoluciones a cargo de un personaje que me encanta como la Hannah Arendt que lo hacía muy bien la Sukowa en la peli de la Hannah Arendt. Pues no. El libro no iba de eso. Y hubo momentos en los que pensé en dejarlo. Pero oye, al final, habla de la revolución rusa y todo encaja. Y ahora puedo deciros con la boca llena que me encantó este libro y que tengo muchas cosas que aportarle a la vida yo a partir de lo que aprendí de este libro. Sobre la revolución, ya hablaremos.

  10. David Leaf - God Only Knows. La historia de Brian Wilson, The Beach Boys y el mito de California David Leaf, a quien no tengo el gusto de conocer en persona, ni en fotografías, ni virtualmente ni nada, es un listo. Nos cuela tres libros en un libro. Un primer libro sobre su teoría de los Beach Boys y Brian Wilson que se saca de la manga en 1977. Luego hace una revisión del libro y coloca unos textos más. Y luego hace otra revisión cuando conoce a Brian Wilson, ojo, y se hace su amigo y tal. Vale, que aprendes mucho de Brian Wilson aunque a veces no sabes qué estás aprendiendo. Sobre the Beach Boys, vale. Pero aprendes mucho también sobre David Leaf y no sé yo si es necesario tanto. Fue otro regalo. Qué fácil es darme en el hueso del gusto.

sábado, 27 de diciembre de 2025

Elogio de Badalona


El otro día, curioseando por redes, vi una viñeta de Mauro Entrialgo que me revolvió el estómago. Mauro Entrialgo es un legendario dibujante que creó al increíble Herminio Bolaextra y cuyo humor puede oscilar del comentario político a la salvajada más fuerte, según para dónde escriba. La broma esta vez era dura de digerir. Un tipo con fachaleco y cabeza rapada decía 'En  mi pueblo no decimos Felices Fiestas' y una chica le contestaba ¿De dónde eres? ¿De Badalona? Badalona, mi ciudad vecina, se ha convertido en el foco de la información y en el campo de batalla de las últimas semanas debido a que el impresentable de su alcalde, García Albiol del Partido Popular, ha decidido ejecutar una medida salvaje, indecente, cruel, que consiste en expulsar de un instituto abandonado a 400 personas que no tenían otro lugar donde vivir. Albiol lo hace a sabiendas, no por una ideología cerrada y obtusa, sino por un cálculo político. Necesita mostrarse como un animal para que no desentone dentro de una corriente de animalismo que invita a hacer y decir y actuar como un desalmado con tal de no desenfocarse en un escenario de ascenso y dominio del discurso de la extrema derecha en el espacio público. Y privado. Dejar a 400 personas en la calle, en invierno, con fuertes lluvias, totalmente al pairo, le ha granjeado a Albiol la simpatía de otros tantos desalmados de extrema derecha de todo el país, de todos los países, de todos los banderajes. Y quienes denunciamos esa actuación somos atacados con el simplista mensaje de 'pues mételos en tu casa'. La campaña de mentiras y odio difundida por Albiol, se ha extendido como la pólvora. Albiol gobierna con 19 concejales de 27 posibles en una ciudad que es la tercera de Catalunya, nada menos y que pertenece, para quien no lo sepa, al antiguamente llamado Cinturón Rojo de Barcelona. 19 concejales del Partido Popular, se dice pronto. En las elecciones generales o autonómicas, es el PSC quien arrasa, como ha arrasado históricamente. La mancha de aceite de ese Partido Popular unipersonal de Albiol pretende extenderse también a Santa Coloma, por ejemplo, donde ha enviado a uno de sus lugartenientes, el venerable y simpático señor Jurado, para ir haciendo agujero. Como digo, Badalona se ha convertido en otro de esos escenarios de barbarie. Vecinos impidiendo que los inmigrantes pudieran cobijarse en una parroquia. Un nuevo Torre Pacheco. Entidades, sindicatos y una Generalitat timorata, van haciéndose cargo de una situación inhumana, resolviendo problemas desde el voluntarismo, combatiendo el racismo con solidaridad y un bote de caldo caliente. Como ya han escuchado por ahí, Albiol hace esto porque cree que así combate el ascenso de la extrema derecha de VOX, y también de Aliança Catalana. Y lo que hace es engordarlos más. Lo que le pase a Albiol me trae sin cuidado, ojalá le vaya mal no, peor. Verle ufanarse en vídeos de su actuación, verle felicitando la Navidad como si este tiempo de pretendida paz, amor y buenos sentimientos tuviera que ver ni remotamente con su persona, es vomitivo. Verle sonriendo ante lo que acaba de hacer y que haya quien piense que esto del PP no da tanto miedo y que es más o menos lo mismo de siempre, hace llorar. Y ver que la ciudad de Badalona está siendo utilizada como bandera de políticas de crueldad y ejemplo para lo que ha de venir, me da una profunda pena. Porque Badalona es Santa Coloma. Porque Badalona es mi gente, porque en Badalona viven y han vivido familiares, mis padrinos Miguel y la Chelo, porque de Badalona es mi colega Toni Esteban, un comunista insobornable, porque en Badalona tengo compañeros y compañeras muy queridas, porque a Badalona hemos ido a la playa aunque no nos gustara, a la peña flamenca con Miguel y la Chelo, porque la frontera entre Badalona y Santa Coloma es una calle y somos los mismos indios de un lado y del otro, porque de Badalona es Oscar Camps, joder, el de Open Arms, porque cuando la Penya juega contra los grandes todos somos un poco de la Penya, porque mi hijo ha nacido en Badalona como los hijos de tanta gente, como tantísimos colegas, porque Serrat compuso qué bonito es Badalona para Manolo Escobar, que era de Almería pero se crió en Badalona, porque Badalona es como nosotros aunque a veces la Calle del Mar parece que sea la única calle de Badalona, porque te puedes comer un arroz ahí cerquita del mono del Anís del Mono, por el pont del Petroli, porque este año he pasado la nochebuena en Badalona, porque tuvieron un alcalde comunista como nosotros, porque no puede ser que Badalona se quede en el imaginario colectivo de la gente como un lugar que es desagradable para la inmigración, para la gente más humilde, para la gente más necesitada, porque no puede ser que Badalona aparezca como un lugar donde la gente es cruel con el que menos tiene. Porque no es verdad. La historia y el relato que se ha montado Albiol no puede ser la que prevalezca. La Badalona de Albiol no puede ser la que venza. Tiene que haber un camino para que esta desgracia se supere y tenemos que hacer fuerza para que ese drama del albiolismo no nos alcance. No, a los albiolistas no los queremos en nuestra casa. Ni en Badalona ni en ninguna parte. Qué bonita es Badalona, joder!

martes, 23 de diciembre de 2025

¿Estamos contentos?


Pasados dos días ya desde que acabaron las elecciones en Extremadura, me asalta la pregunta de manera recurrente. ¿Estamos contentos? Deberíamos estar contentos si nos mirásemos únicamente hacia dentro, es decir, si pensáramos que el mundo se rige por lo que nosotros conseguimos o por la circunstancia concreta en la que nos movemos. Unidas por Extremadura ha pasado de tener cuatro diputados a tener siete. Así, sin más, es un éxito inapelable, estamos muy contentos todos los que tenemos como referente de izquierdas más allá del PSOE a partidos que no sean exclusivamente regionalistas, nacionalistas, etc. Vale, los nuestros han conseguido, después de unos ciclos electorales bastante penosos, aumentar su representación con una candidatura que representa 'la unidad de la izquierda'. Podemos, Izquierda Unida y Alianza Verde han conseguido armar una candidatura, o al menos, no desmontarla. Esta candidatura ha hecho una buena campaña, ha trasladado imagen de unidad, se han mejorado muy sensiblemente los resultados. Se quiere hacer mucho hincapié que Sumar y su cabeza visible, Yolanda Díaz, no han tenido nada que ver en la candidatura y que, por eso, la cosa ha ido mejor. Yo ahí no me veo. Se quiere hacer hincapié que el proyecto de Sumar, que la izquierda que representa Sumar o ha querido representar, no es lo que la gente quiere y que es un Podemos a la cabeza con Izquierda Unida poniendo la masa, lo que debería ser. Hay quien se alegra de los resultados y hay quien los ve insuficientes. Hay quien piensa que con un PSOE descompuesto, con un descenso de nada menos que de diez diputados, no se ha recogido el voto socialista de manera suficiente. No quiero estar ahí tampoco. Es cierto que sería deseable que mucha gente que vota PSOE virase su voto, como lo viró en algún momento, a otras posiciones de izquierdas, como pasa en otras comunidades con ofertas de izquierdas que ya han conseguido minorizar al PSOE. ¿Se puede, a partir de la experiencia extremeña, exportar el modelo y hacer que en cada elección venidera, se construyan candidaturas similares, apartando a Sumar y creando coaliciones a la extremeña? Podría ser. ¿Pero qué izquierda es la que estaríamos construyendo? Ya hemos visto que no se ha laminado suficientemente al PSOE en este momento, ¿pero se conseguirá en el futuro con un mensaje de izquierda, digamos clásica? ¿Y si tuvieran razón quienes piensan que todo lo que era Sumar era 'demasiado moderno y descafeinado'? ¿Podemos como representante de esa izquierda 'de toda la vida'? Mientras discutimos todo esto y entramos en debates bizantinos sobre el modelo de izquierda que quiere la gente y nos alegramos o no por seguir siendo el partido con menos representación en el parlamento extremeño, el dato que queda de estas elecciones es que la izquierda, y aquí yo coloco al PSOE aunque el PSOE extremeño, como el PSOE andaluz, a veces linda con vete tú a saber, digo que la izquierda en Extremadura va a tardar mucho, mucho tiempo en volver a poder ser alternativa a la derecha y la extrema derecha. Mientras nos ocupamos de enterrar a Yolanda Díaz, a Pedro Sánchez y a un gobierno al que ahora toca presentar como inoperante e inútil, la derecha y la extrema derecha afianzan sus posiciones. Una derecha que no consigue despegarse de la extrema derecha, pero que sí consigue minorizar cualquier alternativa a su futuro gobierno. Esto mismo, cuando ocurra en el Estado, veremos en qué se traduce. Si nosotros conseguimos armar una alternativa, podremos plantar cara cuando esto ocurra. ¿Pero esa alternativa que se construya, se construirá para plantar cara o para resistir? Porque la resistencia la tienen descontada. 

miércoles, 17 de diciembre de 2025

Mira papa, el Martí


Hoy es 17 de diciembre y hace seis años ya que mi padre nos dejó. Hola papa, este es el Martí. Ni en el más remoto de tus sueños hubieras imaginado que ibas a tener un nietecillo. Un muchachillo que está tirado ahora mismo en el suelo de la cocina de la casa de Vilches y que reniega porque quiere que le cojan. Un señorito que se ríe con todo el mundo y con todo el mundo está a gusto y si no está a gusto es porque algo le pasa. Este año el aniversario de la muerte de mi padre, del abuelo del Martí, no lo pasaremos en Santa Coloma, no iremos a comer con mi hermano, nos hemos venido a Vilches, qué cosa. Su pueblo. El pueblo querido. Vamos a comer a Jaén con las primas, las hijas de su hermana Petra. Qué nombre tan bonito, Petra. Nos reiremos mucho con la Juli y la Juani. Van a flipar con el Martí. Hace ocho años que se murió mi padre, el Molina, el Paco, y se hace extrañísimo escribir esto ahora como padre yo mismo. Las cosas que recuerdo que mi padre hacía conmigo, las haré yo, pienso. O no. El ejemplo que daba mi padre con tantísimas cosas, se supone que lo tendré que dar yo también. O no. Noto que el texto anual de recuerdo a mi padre de este año no va a ser demasiado fluido. Cuesta encontrar el hilo. La visita al pueblo con el Martí en brazos sirve para recorrer los rincones que tienen que ver con mi padre, o bien, algunos otros que no he visitado casi nunca, pero que mi padre seguro que había pintado. En la casa tenemos fotos de mi padre, claro. Unos dibujos que se hizo él mismo de chaval muy chulos. Fotos del día de su boda. Fotos recuperadas de casa de los abuelos de arriba. Él en la mili. Muchas ya las he compartido. No sé si he compartido ya esta de él en una cena de Els Coloristes. En su lápida está escrito: Els Coloristes pintaran! Hoy hace seis años que se murió mi padre y no hacemos más que pensar en qué haría el abuelo con el chiquillo que estaba tirado ayer en el suelo delante de la chimenea atento a lo que hablábamos. No sabemos cómo será Martí. Si será un viejecillo que querrá estar con los mayores escuchando todo el rato. O será un nervio que no parará quieto. Qué haría mi padre, su abuelo, con el Martí. Sabemos lo que está haciendo su abuela, mi madre, que es volverse loca con él. Papa, Martí ya está comprobando cómo es la intensidad vilcheña, los gritos, los achuchones, los besos esos manchegorros. No me imagino a mi padre agachado jugando con el Martí, me lo imagino llevándolo en brazos y diciéndole cosas. Papa, he llevado a Martí a la Renfe, con un frío que hacía que párate. Le he paseado por el andén y Martí miraba hacia el horizonte, hacia las caras. Hemos estado en el cementerio esta mañana, limpiando la lápida, cambiando las flores, visitando las tumbas de los abuelos. Es raro escribir el texto anual de recuerdo de la muerte de mi padre, el Molina, el Paquito, Paquito Lagarto, Paquito el Chispico, el nieto de la Montora, siendo también ahora mismo el abuelo del Martí. Hubieras flipado, papa. Tómense un botellín hoy a la salud del Molina, que él haría lo mismo.