Civilización o Barbarie
domingo, 25 de enero de 2026
Sinners - Ryan Coogler
El baile, la música, la matanza final de racistas del KKK, los vampiros, el blues. Como para 16 nominaciones a los Óscars, yo creo que no.
jueves, 22 de enero de 2026
Banda Sonora para un Golpe de Estado - Johan Grimonprez
Si alguien sigue mis redes sociales, y sé que algunos siguen las redes sociales del menda casi a tiempo real de actualización, habrá visto que he estado especialmente pesado durante unos días con el fenómeno de un aficionado congolés que, durante los partidos que la selección de la República Democrática del Congo disputaba en la pasada Copa de África, imitaba a Patrice Lumumba. Michel Kuka Mboladinga, se subía a una tarima en la grada y aguantaba la misma posición, como una estatua de las Ramblas, durante las dos horas que duraba el partido, caracterizado exactamente como Lumumba. En estos tiempos en los que el neocolonialismo vuelve a resonar con fuerza, el homenaje a Patrice Lumumba, me parecía absolutamente admirable. Porque si hoy creemos que el horror al que nos asomamos no tiene parangón, si creemos que el poder de las potencias imperialistas se ha desatado y que la impunidad con la que actúa el gran magnate trumpiano es una puerta que no se había abierto antes con tamaña desfachatez, por favor, tienen que ver este documental llamado Banda Sonora para un Golpe de Estado. Así sabremos que esta barbarie no está apareciendo ahora. Que el llamado rompimiento del consenso del derecho internacional es una puta broma. Que nada empieza ahora, que todo es una sucesión de actuaciones destinadas a imponer el poder de unos sobre otros y que, de manera más o menos mezquina, más o menos descarada, más o menos terrorífica, cuando se necesitan unos métodos se emplean y cuando se necesitan otros, no hay ningún pudor en llevarlos a cabo. Este documental es una maravilla, dolorosa y terrible, pero una maravilla. Porque nos cuenta cómo lo que nos gusta, los artistas que admiramos, los referentes que idolatramos, también son utilizados como propaganda de un mundo que los desprecia. Así, nos encontramos con los artistas de jazz, utilizados por el gobierno estadounidense para misiones culturales que ocultaban otros propósitos. Y vemos a esos artistas sentirse utilizados, rebelarse, cuando el daño ya está hecho. Y vemos a esos artistas expresar su dolor, su rabia, su arte. Y mientras la música suena, se va desplegando ante nosotros la tela de araña que acabó encerrando a Patrice Lumumba para acabar siendo asesinado por quienes tenían unos intereses y estaban dispuestos a todo por asegurarse que, independientes o no, esos países africanos iban a seguir bajo la bota de quien ellos quisieran. Patrice Lumumba aparece como un activista, un político africano que tiene la intención de conseguir la independencia para el llamado Congo belga. El Congo es un inmenso país, riquísimo, expoliado por el rey de Bélgica a título personal y luego por el resto del Estado belga. Toda vez que se va a tener que aceptar un proceso de independencia, lo que hay que asegurar es que, el gobierno resultante, no actúe contra los intereses económicos fundamentales. Puedes ser independiente, pero seguimos mandando nosotros. Así, aunque Lumumba cuente con el respaldo de diversos compatriotas implicados en el proceso, finalmente es traicionado por algunos de ellos. El documental también nos cuenta las deliberacions en las Naciones Unidas y como el papel de estas es infame y traicionero a la vez que parece salvaguardar un cierto respeto y neutralidad que a la hora de la verdad es ninguneado por quien te dije: Estados Unidos y el país lamebotas que toque en cada ocasión, en este caso Bélgica. Las intervenciones de Nikita Khruschev son demoledoras, de una transparencia que parece que no es el líder de la oscura Unión Soviética, sino de un activista del Sindicat de Llogateres. Un mundo que se construía al margen de los poderes coloniales y que fue sistemáticamente aplastado, anorreado, exterminado, golpeado y humillado. A golpe de ostias, a golpe de propaganda, a golpe de música, de modernidad, de ocio, de fantasía. Nada de eso ha cambiado. Quizás, el rostro ahora ya no necesita ni siquiera a Louis Armstrong y su sonrisa. Ahora somos nosotros mismos los que debemos cuidarnos de no reírnos cuando el ganchito naranja quiere que nos riamos. Impresionante documental, impresionante la música, la jazzística y la congoleña, impresionantes los testimonios, impersionantes las palabras de la congolesa que nos explica lo que significa la canción que canta, impresionante que alguien en 2025, se acuerde de Lumumba.
Hay una coda que no cuenta el documental: Tshombe, el títere de los belgas que promovió la independencia de Katanga, que cuentan que asistió personalmente a la muerte de Lumumba, murió en una prisión de Argelia después de que su avión fuera secuestrado y enviado al país del Magreb. Casualmente, Argelia eliminó a la RDC en la copa de África y la selección argelina le regaló una camiseta al Lumumba redivivo. Vive Lumumba!
Perec. El hombre que se negó a olvidar - Pierre Lane
Hace años, y puedo decir que hace ya bastantes años, muchos años, a mí me hubiera encantado tener el entusiasmo y el talento de ponerme a escribir. Eran esos años en los que descubrí a Roberto Bolaño y su manera de escribir y de hacer y vivir la literatura me empujaron a pensar que yo, mucho más pusilánime que él a la hora de experimentar con eso que llamamos la vida en todas sus circunstancias y la vida como escritor en concreto, yo podría ser también. Nada de eso pasó jamás y aquí estoy, matando el gusanillo, rellenando huecos. Fue en esos años cuando llegó a mis ojos por primera vez el nombre de Perec. Georges Perec aparecía citado por Bolaño no sé si en algún cuento o en otro texto. Obsesionado con Bolaño, quise acercarme a Perec. Me informé, investigué, quise saber. Quise leer también a Perec. Llegué a tener en mis manos La vida instrucciones de uso. No fui capaz, creo, ni de abrir el libro. Perec se convirtió entonces en una frontera. Yo sé leer, me gusta leer, tengo curiosidad, pero por ejemplo Perec, dentro de ese mundillo de personajes literatos que deberían interesarme, Perec se me escapaba. Demasiado para mí. Y esa frontera Perec no la he llegado a traspasar jamás. Así, cuando he localizado un documental sobre Perec, no he tenido más remedio que visionarlo. Lo que he encontrado tiene que ver con lo que sabía de Perec, pero he aprendido cosas que no sabía de Perec. Sabía de su manera de escribir, del Oulipo, de tantas cosas relacionadas con el ejercicio literario como una tarea que iba más allá de lo que simplemente aparecía en la página manchada por grafías. Pero no sabía que había otras cosas en la vida de Perec ni que su condición de judío ni que su condición de hijo de víctimas del genocidio nazi, estaba tan ligada a su obra y experiencia vital. Este documental nos cuenta la vida de Georges Perec, el escritor, pero también la vida de una persona a la que eso que se vive en la infancia y que nos deja una marca indeleble, en el caso de Perec, es un motor para la escritura. Escribe, vive, pero siempre hay algo en el fondo, que a veces aflora y otras veces está oculto. Como la letra E, que aquí nos dicen que no solo es un ejercicio de dificultad y de virtuosismo el escribir un libro sin utilizar la letra E, sino que es una metáfora de algo que no está, que está oculto, como es el hecho de haber querido exterminar a tus vecinos, a tus amigos, a tus compañeros de clase, a otro pueblo, por el hecho de ser diferentes. El documental me ha gustado, me ha vuelto a dar curiosidad por Perec y su obra, por La Vida instrucciones de uso, esos momentos en los que decía el narrador que Perec escribe sobre momentos que nadie ve. Creo que nada cambiará. Pero me ha gustado pensar otra vez que sí.
martes, 20 de enero de 2026
Jay Kelly - Noah Baumbach
Vamos a ver. De la misma manera que decimos una cosa, decimos también otra, pero a fin de cuentas estamos diciendo lo mismo. Resulta que tu país se está yendo a la mierda y tú te pones a hacer una película sobre esto de ser actor y sobre lo que es la vida, ¿no? Noah Baumbach ha colado algunas películas buenas. Frances Ha es una buena película. The Meyerowitz Stories reconozco que me tocó mucho la patata. Y Histora de un matrimonio, es dura de narices. Pero a partir de ahí, qué ha pasado con Noah Baumbach. La película anterior a esta, que ya no recuerdo ni cómo se llamaba, ni siquiera tuve narices a terminarla porque me pareció un pestiño importante sin pies y sin nada de cabeza. Esta película cuenta con el protagonismo de un George Clooney que se supone que es una garantía de calidad, y sin embargo, consigue que el personaje de Clooney te canse, te aburra, no te interese. De hecho, hay algún momento en el que piensas exactamente esto: pero a mí qué me importa. El tema es que un actor ya madurito, hace un balance de su trayectoria y de su vida personal, la relación con sus hijos y tal y lo lleva todo a término además con motivo de un viaje a Italia para participar en un homenaje a sí mismo. El poti poti de cosas a veces te llama a la reflexión y otras te genera rechazo. Un rechazo que se vuelve en incredulidad cuando el viaje a Italia se convierte en una excusa para caer en todos los topicazos sobre nuestro país hermano y cuando intuyes una cierta voluntad de Sorrentinizar la película que, una vez detectada, ya no te suelta. ¿Qué necesidad hay, Noah Baumbach, de contar una historia mil veces o dos mil veces contada, sin introducir ninguna novedad novedosa, ni un punto de vista o una... nada, cuando todo a tu alrededor lanza señales de que el mundo está cambiando? ¿Porqué te miras así el ombligo? ¿Porqué hundir la cabeza bajo la tierra de tu propio mundillo cuando el mundo se está pudriendo ante tus ojos? Intuyo alguna respuesta a todas estas preguntas y no me gustan. Tan solo salvaría, por salvar, la presencia en un cameo una vez más del bueno de Dean Wareham de los Galaxie 500 y Luna, que debe ser colega de Noah o algo. Y ya.
sábado, 17 de enero de 2026
La empresa de sillas - Tim Robinson
Decíamos ayer que la cosa está fatal. Pero tan fatal como para que haya una serie como La empresa de sillas. Tan fatal como para que la propia sociedad estadounidense se exponga a un retrato tan devastador como el que nos ofrece este despropósito protagonizado por un Tim Robinson dispuesto a hacernos llegar al límite y más allá. No, no he visto nada de su trabajo anterior, no le conozco de SNL ni de las series de Netflix, llegamos a esta serie desde la perplejidad y nos vamos de ella aterrorizados ante lo que puede ser un cúmulo de despropósitos mayor en una segunda temporada. El argumento bien podría ser de una peli de los hermanos Cohen: un ejecutivo de una empresa de una ciudad norteamericana, sufre un percance un tanto idiota durante la presentación de un proyecto de centro comercial. La reacción de este sujeto al percance, debajo de su mesa del despacho, pataleando como un chaval de diez años emberrinchado, así como toda la gestualidad que va desarrollando nos indican que vale, que parece Cohen, pero algo no va bien. De hecho ya nada va bien. El ejecutivo cree que ha descubierto una trama relacionada con las sillas de oficina y a partir de ahí se relaciona con personajes diversos de la ciudad. Hay subtramas relacionadas con su familia, sus hijos, la esposa, una familia bien, pero no alcanzas a entender cómo ese sujeto llamado Ron Trosper (tróspido... es que claro) ha llegado a algo en la vida si es que es profundamente gilipollas, insoportable, idiota y yo que sé. Y la propia familia acaba teniendo también algo raro y si no es la familia son los suegros y si no son los suegros es el jefe de la empresa y si no los amigos del jefe de la empresa y si no cualquiera que aparece en pantalla o que no aparece como esos cómicos que lo único que hacen es gritar frases de película porno o de gente que ve películas porno y si quieres porno incluso hay una felación al final de un episodio de manera absolutamente gratuíta y no sales nunca de tu asombro ni de la estupefacción ni de me cago en la puta nen qué mierdas estamos viendo y quién ha sido el cabrón que nos dijo que esta serie a lo mejor... No, no, lo recuerdo perfectamente, nos dijo: estoy viendo una serie que es rara y llevo tres episodios y dije, venga, y en el Rock de Lux la ponían también de las mejores y te acabas fiando de cualquiera o de quien tú crees que debe tener criterio y deberías tener criterio y la pregunta que te haces es porqué has tenido que aguantar hasta el final de la serie. Por qué has tenido que ver todos los episodios y constatar que era un disparate del calibre de que lo único que te viene a la cabeza es a Homer Simpson dando vueltas sobre si mismo en el suelo durante ocho episodios de media hora. Estamos hablando de algo más o menos así. Y te ríes, claro. Y hay veces que te ríes de verdad. Pero hay muchas veces que te ríes porque no das crédito. Y este es el mundo en el que vivimos. Y la música, esa continua mezcla de canciones de 'padre e hijo', junto a Yacht Rock que todo lo hace todavía más ridículo para combinarlo además con una música entre metal y electrónica para los momentos trepidantes. He echado de menos que sonara I'm Afraid of americans de Bowie. Mucho. Como decíamos ayer, es para no dar crédito.
viernes, 16 de enero de 2026
Una batalla tras otra - Paul Thomas Anderson
Convendremos en decir que las películas se han vuelto raras. Que todo ha adquirido un tono un tanto extraño. El dedo se me ha ido y he estado a punto de poner extremeño. Extremo y extraño. Todo, menos lo que quiere ser convencionalmente consciente de que todo es igual que ayer, que hace dos años, que hace diez años y que se pueden seguir contando las cosas como si no pasara nada, como si el mundo no se hubiera puesto patas arriba y como si nuestra vida pudiera seguir contando vacaciones de la infancia, me quiere o no me quiere, tengo un sueño y lo voy a cumplir, subo las escaleras corriendo y cuando llego la canción suena fuerte y me siento como si hubiera ganado y Rocky estuviera en el suelo chorreando sangre. O el otro. Las películas que quieren plasmar el tiempo en el que vivimos no salen de su asombro. Así, algunas películas que son muy buenas, lindan el despropósito. Porque todavía, los creadores, no salen de su asombro, no son capaces de entender qué está pasando. Y aunque estas películas lo cuentan o pretenden explicarlo o imaginarlo siquiera, a veces están a punto de caerse por un precipicio y llevarnos a nosotros detrás. Películas como esta nos tienen todo el rato en vilo porque queremos que sea buena, que esté bien, que nos confirme que hemos acertado, que el director es bueno, que el reparto es excelente, que el mensaje ha de ser correcto. Lo correcto ya está, ya fue. Lo correcto, lo bien, lo ideal, se ha ido. Toca otra cosa y esta película es un retrato desquiciado de lo que estamos viviendo. Tiempos que van deprisa, imposibilidad de saber qué pasa, brutalidad, miedo, desconcierto, constatar que hay gente que se está jugando la vida por salvar algo, lo que sea, una revolución, una idea, su propio culo, nuestro culo. La película es una historia de venganza en tiempos de desastre. Este desastre. Tiempos en los que el fascismo, aunque ya sabemos que técnicamente hay páginas y páginas que nos dicen que esto no es como el fascismo, lo sabemos, lo sabemos, pero el fascismo, digo, está avanzando y gobierna. Estamos gobernados por fascistas en buena parte del globo y tenemos que resistir y no sabemos si resistimos o estamos resistiendo o hay alguien resistiendo. Es una película, no nos flipemos. Y no es una película con mensaje. El mensaje es la película, poniéndonos ridículamente antiguos. Una película sobre un grupo revolucionario que sufre una deserción y una delación y que sobrevive hasta que el poder reacciona ante una señal, ante un trozo de carne que sangra en el mar, y se lanza de nuevo a consumar una venganza que no se llegó a completar. Una lucha continua en la que se mezclan cosas, conceptos, películas y situaciones que nos indican que lo que nos puede parecer grotesco, exagerado, bizarro, extremo y extraño, en realidad, se queda corto ante lo que a las nueve de la noche podemos ver en las noticias de la nueve de la noche. Quizás, hasta que haya noticias a las nueve de la noche.
domingo, 11 de enero de 2026
Crónica del #PleGramenet. No hay cama pa' tanta gente.
El mundo está sacudido por la presencia omnipresente de una corriente política que tiene su cara visible en el actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Una corriente política que ha venido a terminar con la democracia tal y como imperfectamente la conocemos y que pretende retornar a un tipo de relaciones entre países, entre comunidades, entre personas, donde prevalezca la ley del más fuerte, el desprecio al débil, la sospecha y el miedo. Que Estados Unidos se está convirtiendo en un estado fascista cuando pensábamos, los izquierdistas de toda la vida, que los Estados Unidos eran un estado fascista, es algo que nos tiene sobrecogidos. Los discursos racistas, clasistas, antifeministas, antiecologistas, reaccionarios en todos los órdenes, que habían estado relegados a un estrato de la sociedad marginal, hoy en día rigen los debates públicos y las referencias políticas de los países occidentales han pendulado hacia la extrema derecha. Hasta aquí, nada que no sepamos. En la política colomense, este nuevo clima político lo capitanea sin duda VOX, el partido de extrema derecha que pleno tras pleno inunda el debate con auténticas barbaridades, algunas reflexiones que rayan la idiocia, sandeces de barra de bar (pero de barra de bar donde el parroquiano es el vociferante facha al que nadie hacía caso), provocaciones que buscan arrancar la estupefacción, la reacción airada, la reconvención, el escándalo. Lo que ha dicho, pero cómo se atreve, qué barbaridad. Y marcan el debate. Nuevamente, en el pleno de este mes de diciembre... se preguntarán porqué hacer una crónica del pleno del mes de diciembre cuando ya estamos cerca de que se cumpla el mes desde que se celebró el pleno. Bueno, la verdad es que las cosas de agenda tienen buena parte de culpa, pero también porque escuchando el pleno me asaltó la duda de cómo afrontar el escrito, lo verán dentro de unas cuantas líneas. Como digo, uno de los temas centrales del discurso de la extrema derecha que ha inundado el debate público, es el de la inmigración. La inmigración como problema, como amenaza, como causa de conflicto, como elemento distorsionador. Yo, persona de izquierdas, más o menos, me relaciono con personas que habitualmente comparten un mismo esquema mental, el mío, y los temas de conversación suelen girar en torno a diversos asuntos. Bien, en cuanto pones un pie fuera de ese círculo de relación y abres el abanico, las conversaciones acaban derivando en el tema migratorio, siempre como problema. Y mi esfuerzo es el de intentar aplicar mis conceptos, mis creencias, mis impresiones, lo que yo vivo, como herramienta de confrontación contra discursos que tratan, siempre, la inmigración como problema. La sensación de que quienes consideramos que la inmigración es un elemento que enriquece, siempre, a un lugar, en múltiples aspectos, somos pocos o estamos fuera del marco de pensamiento mayoritario, me asalta y me preocupa. Cuando reconozco a personas de izquierdas asumir de alguna manera, de la manera que sea, justificándolo de una u otra manera, que la inmigración es un problema, me siento mal. Puede que se justifique que la inmigración es un problema desde la izquierda catalana por el concurrido asunto de la cultura y la lengua. La amenaza al catalán por parte de la población inmigrante que no utiliza la lengua del país y el peligro de que la cultura catalana, entendida como una foto fija, desaparezca o se diluya, parece ser un motivo de preocupación por parte de una izquierda que, poniendo el foco en esto, parece no querer perder el hilo de los tiempos. Lo mismo ocurre con quienes hablan de colapso en los servicios públicos, por ejemplo, quienes dicen que ahora mismo es inasumible que seamos más, en Catalunya, porque ya estamos colapsados. De la Catalunya de los 8 millones a la Catalunya de los 10 millones. Y en esos 10 millones hay una izquierda que ha visto un peligro, para mí, asumiendo por conveniencia de los tiempos lo que la extrema derecha ya ha situado: la inmigración es un problema. Y aquí venimos al pleno del pasado 18 de diciembre cuando, discutiendo un punto sobre la aprobación de una promoción de vivienda, la portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya, Gemma Espanyol, interpeló directamente a la alcaldesa para preguntarle por cual era su límite de población para Santa Coloma. Su argumento era precisamente que se aprobaban las promociones de vivienda sin tener en cuenta los servicios públicos. Se aumenta la población pero no los servicios públicos, venía a decir desde ERC. Fue el teniente de alcalde Toni Suárez quien contestó, a bote pronto, sobre quienes son los que a juicio de la portavoz, sobran en Santa Coloma. La respuesta no gustó a Gemma Espanyol que nuevamente interpeló a la alcaldesa y le preguntó si su límite eran 120mil, 150mil o 200 mil. Y que, efectivamente, si el president Illa había hablado de los 10 millones, ella no estaba de acuerdo. Sobre este asunto yo me remito al artículo que escribió el compañero David Cid sobre el tema. El pleno municipal se encuentra en Youtube y este intercambio dura unos quince minutos si no me equivoco. La alcaldesa replica que ellos se atienen al planeamiento urbanístico y que la ciudad no crece a lo loco. Pero ERC ya había introducido un apunte en el discurso: no cabe todo el mundo porque no hay servicios para todos. Yo, que soy vagamente de izquierdas, que milito y sen una organización de izquierdas como Comuns, me encuentro francamente trastornado por la reflexión y el mensaje que se envía. Y sobre el esfuerzo de acomodar el discurso a un escenario. Sobre más asuntos del pleno, pues como siempre, momentos surrealistas, algunos francamente sorprendentes por la inoportunidad, otros por querer competir en quien asume los réditos de una moratoria de las sanciones a colomenses por la ZBE, y que nadie, en todo el pleno, afeara al portavoz del PP la situación de Badalona con la expulsión de 400 personas de un edificio para que pasen a vivir directamente en la calle. Yo ya lo dejo aquí.
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