martes, 10 de febrero de 2026
Esperando a Aragorn
El resultado de las elecciones en Aragón ha sido el esperado. Y las conclusiones a las que llegamos son las esperadas. Quien ha quedado por encima, muy por encima, es el bloque de la extrema derecha. Ya no derecha, en tanto en cuanto el Partido Popular ha decidido mutar definitivamente en una formación de extrema derecha como demostraron en su último mitin, abrazando todos los excesos de Vox. No les ha servido para sacar más, pero les ha servido para mantener al PSOE en una posición subalterna, como ya hicieran en Extremadura. aun a costa de que Vox duplique los resultados. Les da igual, el daño que pretenden es otro, convertir a la izquierda en algo inútil. Dentro de los malos resultados, la izquierda que no es el PSOE ha conseguido más o menos lo que se pretendía, una competición por el puesto de cabeza de ratón que se ha llevado la Chunta Aragonesista, partido que ha sido apoyado por todo pichichi fuera de Aragón que fuera un poco de izquierdas porque Sumar ya no, porque IU no la quiere nadie y porque Podemos no me funciona el teclado. Así que la Chunta ha conseguido tres diputados más, quedándose con seis y IU/Sumar se ha quedado con el que tenía. Heroico resultado de IU. Escuchar al portavoz de la Chunta decir ufano que son la referencia de la izquierda en Aragón es un poco triste, con seis diputados de nosecuantos, pero estamos así. Estamos en que se ha instalado el relato de que la izquierda ha de estar asentada en el territorio, de que las propuestas estatales deben retirarse de la circulación si está en el territorio ya asentada una izquierda nacional, soberanista, regional o whatever. Dicho esto, las izquierdas estatales o que no tengan es pulsión de pensar el Estado español como un todo, corren maños tiempos, perdón, malos tiempos. Ya vimos en aquellas pretéritas elecciones gallegas o las vascas, que BNG y Bildu jugaron a eso y les salió bien. Aparcar un poco el tono nacionalista, mantener el tono impugnatorio de que lo que molesta es el Estado español y copiar un tanto del discurso podemista izquierdista pero sin podemos ni izquierda unida. Bingo. Así las cosas, como lo que funciona es eso, la propuesta es ponernos detrás del carismático portavoz parlamentario de ERC para que desde esas izquierdas que de verdad conocen el territorio, se articule una propuesta para unir a las izquierdas. Es indudable que Gabriel Rufián es el personaje del momento, como en su momento fueron otros, y que raro es el día en el que alguien no te dice que el que les gusta es el Rufián, aunque no sean indepes. Y pienso, que hasta aquí llegan mis consideraciones sobre el tema, al menos las que puedo decir. Porqué qué puedo decir de la propuesta, qué puedo decir sobre la situación, qué puedo decir sobre a qué nos enfrentamos que no se haya dicho ya o que no haya insinuado yo ya antes. Tan solo decir que agitar el avispero de una izquierda bastante desorientada, con cierta pulsión hacia el repliegue, con desconfianza hacia lo que pueda sacudir las tranquilas estructuras internas, siempre parece bueno. El asunto es intentar desentrañar y conocer quién es quién, quién hace qué y porqué, porqué se mueve y dónde se mueve, a quién se convoca y a quién no, qué es lo que se pretende y quién reacciona y como. Solo eso. Que no es fácil, pero haciendo eso, uno puede guiarse y entenderlo. O bien puede liarse la manta a la cabeza y decir como en La Vida de Brian: yo sé bien lo que es un profeta porque he seguido a muchos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario