domingo, 29 de marzo de 2026

El fútbol moderno y Ernesto Valverde


Siempre me gusta contar que, la primera vez que vi al Athletic Club en San Mamés, me di cuenta de que nosotros, los aficionados que veníamos de fuera de Bilbao, veíamos y sentíamos el fútbol de forma diferente. Fue un Athletic Club - Racing, con Luis Fernández en el banquillo y el Athletic comenzó perdiendo cero a dos a los veinte minutos del encuentro. Mi padre, que era la primera vez que iba a Bilbao, estaba sulfuradísimo, enfadadísimo. Su primera vez en San Mamés y el Athletic, su Athletic, perdiendo. Y la gente a su alrededor, viéndolo tan enfadado le decían 'tranquilo, esto está ganado'. Los aficionados del Athletic bilbaínos, lo celebraban todo, un despeje, un patadón parriba, lo que fuera. Aupa chaval. Nosotros lo mirábamos todo de otra manera. Nos enfadábamos, no entendíamos nada. El Athletic acabó ganando 4 a 3. Eso era el fútbol de antes. El fútbol moderno, parece otra cosa. No sé si han sido las redes sociales, la sobreexposición a la información de los equipos que ganan siempre, que el éxito sobre todas las cosas es el único baremo de las nuevas generaciones, lo que sea, pero parece que la afición del Athletic, ha cambiado. O al menos, una parte significativa. El Athletic Club terminó la temporada pasada en el cuarto puesto de la Liga, accediendo a jugar la Champions. Pero es que además, llegó a jugar la semifinal de la antigua UEFA. Una semifinal que disputó con el equipo muy diezmado, ya limitadísimo después de una temporada de mucha tralla a la que el Athletic llegó tocadísimo. Un éxito de temporada absoluto, el Athletic jugando la Champions. Casi como un título, celebramos que Nico Williams decidiera quedarse en Bilbao desoyendo la campaña por su fichaje por el Barça. Pero. La temporada comienza con una plaga de lesiones a la que el Athletic responde ganando los tres primeros partidos de Liga. El propio Nico se descubre con una lesión de esas que no sabes qué tiene que hacer para recuperarse, quizás no jugar por ejemplo. Después de esos tres primeros partidos, coincidiendo con el primero de la Champions, el Athletic empieza a perder. Su juego es pobre, su rendimiento flojo, no llega el nivel para disputar una Champions contra equipos muy, pero muy fuertes y en Liga la cosa se va trampeando. Regular, mal. En Copa el Athletic llega a semifinales perpetrando partidos inenarrables y cayendo ante la Real de manera inapelable. Un par de malos partidos desembocan en un anuncio por parte de Ernesto Valverde, el entrador que nos ha llevado a ganar una Copa del Rey y a clasificarnos para una Champions, a anunciar que se va a final de temporada. Podemos considerar si el ciclo se ha acabado, si Valverde ya lo había dado todo... o si el fútbol moderno nos ha convertido en una afición más. Una afición que creía que había material como para disputar una Champions, que creía que la temporada pasada iba a salir gratis en cuanto a esfuerzo de una plantilla justa no, justísima, que cree que su entrenador es aburrido, soso, que no es rockandroll, que no genera polémicas, que no da contenido, que no está a la altura de unos tiempos en los que el impacto de treinta segundos es fundamental, un entrenador que ya conoces, un entrenador que ya tienes visto, un entrenador que te aburre porque su sistema es conocido, que no innova, que no te sorprende, que no saca chavales nuevos como ese chaval que debería jugar y que no juega, que siempre recurre a los mismos. Una afición que se encabrona porque el Athletic no le gana a todo el mundo. Una afición como las demás. Y ahora todo son o llantos porque perdemos a nuestro Ferguson, y le queremos poner una estatua como a Ferguson a quien nunca fue Ferguson porque siempre hubo athleticzales que vieron que Valverde no era suficiente y viven encandilados con ese entrenador del Manchester City, ese alemán como Heynckes que venga a, con ese relumbrón relumbronoso que va a venir al Athletic y se va a enamorar de la ría y del txakolí y le cambiaremos el nombre y le llamaremos de alguna manera euskaldunizada y le colocaremos una txapela y será 'uno di noi'. Y le daremos mil vueltas a Iraola y lo que Iraola puede hacer y decir y si viene. Y nos acabaremos quedando con Íñigo Pérez y lo acabaremos cesando en noviembre porque la cosa hace aguas. Y yo seguiré prefiriendo al Txingurri. El fútbol moderno da asco. 

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