¿Te has cortado el pelo? Me preguntan esto a la entrada del pleno municipal cuando ya hace como tres semanas que la Clari me dejó como una cosa redondita y pelada y aún así, cada vez que me ven personas que incluso me han visto y han estado conmigo durante rato largo estos días, me preguntan por el pelo. Dejo una huella imborrable, al parecer, entre mis conocidos y conocidas. Personas que me ven regularmente, de repente, me preguntan una vez más si me he cortado el pelo. Como si hiciera meses que no me ven. El hombre que nunca estuvo allí. Ayer mismo, el Roca, editor del mejor diario de tirada mensual de Santa Coloma de Gramenet, me preguntó si iba a los plenos. Sí, claro, voy a todos los plenos desde hace no sé, once o doce años. No, al de ayer no fuiste. Y al otro tampoco. Sí, sí que fui. Pero no hablaste. Sí que hablé. Nada, que no. Que mi proyección pública es nula, mi impacto comunicativo es cero, mi trascendencia como individuo equivale a nada. No estoy. Pero estoy. Estoy en el pleno para ser testimonio de cómo la basura constante que Vox emite sin descanso, de manera completamente impune, con total alevosía, con el ánimo de distorsionar no solo el debate plenario sino, sobre todo, el transcurso de la vida colomense, esa basura, digo, se convierte en el pleno. El pleno ya no son las decisiones más o menos discutibles de un Equipo de Gobierno que parece confiado en el trantrán de la ciudad para mantener su posición de poder omnímodo. El pleno tampoco son las intervenciones de una oposición que en demasiadas ocasiones parece más empeñada en sacar pecho de unas glorias que nadie conoce en esta ciudad. El pleno no son los nervios de una derecha que entiende que debe hacer de posición cuerda ante el desbarre de la extrema derecha y que se empeña en seguir la estela de una extrema derecha desquiciada cuando lo que se propuso en un principio era asimilarse al partido socialista para captar votantes 'a la badalonesa'. El pleno se convierte exclusivamente en quitarnos las moscas de los exabruptos racistas, machistas, liberticidas, magufos, insidiosos, rabiosos y estercolerizantes de los dos regidores de Vox que, a veces con demasiada laxitud, se permiten contaminar el aire del pleno con sus mierdas. Porque son mierdas lo que lanzan continuamente y ni siquiera el Rom o el decoro o la tolerancia, pueden tolerar salvajadas como las que se sueltan en el pleno, que ya no causan la risa tonta del que ve al tonto decir tonterías. Ya hemos entendido que ni el uno ni el otro son tontos ni sueltan las cosas por soltarlas, ni son unos indocumentados, ni son unos atolondrados fachillas que sueltan sus fascistadas. No, aquí hay un plan y hay una estrategia y hay un sentido. Y hay una claca que aplaude y hay unos vecinos que les siguen y les jalean, y hay quien pone el tono moderado y sesgado para decir las mismas cosas y así nos pasamos los días esquivando sus videos, esquivando sus mentiras, esquivando su realidad paralela. Sí, efectivamente, somos de Santa Coloma, vivimos en Santa Coloma, pero no solo eso. Santa Coloma es esta ciudad porque la hemos hecho quienes nos hemos preocupado por la dignidad y la justicia social desde hace décadas, recogiendo el testigo de tantos y tantas que se dejaron la vida por ello. Que cualquier salvaje nos quiera resituar como ajenos a la realidad no significa otra cosa que, si tuvieran poder, nos resituarían en otro sitio. Y nosotros, Comuns, vamos a hacer todo lo que sea necesario para que eso no pase.
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