lunes, 30 de marzo de 2026
Izquierda arraigada al territorio
Falta poco poquísiimo para que se den las elecciones andaluzas y volvamos a comprobar el estado de salud de la izquierda a la izquierda del PSOE. Faltando poco poquísimo para saber si se reeditará cualquier tipo de coalición, confluencia, unidad o lo que fuere, sabemos que hay un debate interesantísimo en la izquierda sobre la conveniencia o la mejor disposición del electorado de izquierdas a la izquierda del PSOE de dar su confianza a izquierdas arraigadas al territorio or not. Por izquierdas arraigadas al territorio se ha dado a entender que entendemos que son esas izquierdas que reducen o concentran su ámbito de representatividad a un territorio concreto, con aspiraciones nacionales propias o con aspiraciones... bueno, aspiraciones propias. Una izquierda que pareciera más ligada a lo que piensa la gente del territorio, formada por personas del territorio, que estarían más en consonancia con lo que pide el territorio. Algo que, por lo visto, las izquierdas que no se encuadran en estas ofertas, las que digamos que tienen un marco de referencia estatal, no cubrirían de la misma manera. Este enfrentamiento o distinción entre unas izquierdas y otras izquierdas está llegando a un punto de bonito debate en Andalucía, donde el partido de izquierdas que se pretende arraigado al territorio, considera mesetario a todo aquel que no sea de su agrado, lacayo o vasallo de Madrid, o que no siente o representa lo que quieren ser los Andaluces. Lo que son. Tengan o no tengan razón, el daño ya está hecho y la izquierda de referencia estatal, digamos Izquierda Unida y sus acompañantes en Por Andalucía, ya son vistos y percibidos como algo que no está en lo que se lleva, en esa izquierda arraigada al territorio que representan en otros espacios ERC, Bildu, BNG (los tres referentes principales de esta corriente a la que muchos se quieren sumar, perdón, quieren replicar), la Cha o Compromís. Y en Andalucía Adelante Andalucía. Bueno, podría prácticamente dejar el texto aquí, pero avanzaré en lo que no es otra cosa que una opinión que nace del desconcierto. ¿Qué son mis compañeros y compañeras de Izquierda Unida de Jaén, por ejemplo? Lacayos, mesetarios, castellanos... Gente que lleva toda la vida con Andalucía dentro, que son Andalucía, que son además otra Andalucía, pero que ahora se enfrentan a la etiqueta de 'menos andalucistas' que otros porque... ¿por qué? Porque al no ser andalucistas de carnet no están arraigados al territorio. Pero, ¿Adelante Andalucía en este territorio concreto, en Jaén, qué arraigo territorial tiene y qué Andalucía representa? ¿Y en Granada? ¿Y en Almería? El peligro de utilizar etiquetas y exacerbarlas nos lleva a hacer analogías que son bastante chungas. Comuns, por ejemplo, al no ser independentista, (pero tiene independentistas dentro, soberanistas muchos), ¿es una izquierda menos arraigada al territorio que Cup? ¿o que ERC? Que las reivindicaciones o aspiraciones nacionales que quiere alcanzar sean unas no les hace menos que otras. Tendrán otras reivindicaciones, pero no son menos. Lo mismo pasa, creo, en Andalucía, y lo mismo le pasará a mis compañeros y compañeras en Aragón o en Euskadi. Sí que entiendo, porque eso es fácil de entender que, el mensaje impugnatorio que toda izquierda debe tener (aunque en este momento histórico la impugnación a veces pasa por la defensa de lo poco que tenemos, ese es un debate y quizás es el debate), lo encarna mejor quien pretende culpabilizar de la situación de la clase trabajadora a la estructura estatal que no a otras condiciones más profundas y tienen que ver con gentes con banderitas andaluzas en la pulsera. Es más creíble ahora mismo el Puta España, matizado en muchos aspectos, caracterizando a España con la derecha, que otras formulaciones que no son tan creíbles o no causan tanto impacto. A todo esto, la pertinaz y sangrante obsesión del espacio de la izquierda que tiene el Estado como referencia en buscar los peores o más inanes mensajes posibles, contribuye a que eso que parece que no tiene otro atractivo que el 'nosotros somos otra cosa', sea más atractivo que el 'yo te voy a explicar que tenemos razón aunque no haga nada por parecer que vivo en el 2026'. Veremos qué pasa en Andalucía y esperemos que unos y otros consigan los mejores resultados posibles y que no acabemos como en nuestra amada Portugal, peleando por los puestos de descenso mientras otros parten el bacalao. Y así vamos avanzando hacia un panorama en el que será mucho mejor tener unas izquierdas confederales que no importunen el tranquilo curso del gobierno progresista en caso de que se vuelva a dar y unos y otros contentos porque la residualización de la izquierda estatal limpia el escenario de compañeros de viaje incómodos. Todos ganan.
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