viernes, 10 de julio de 2026
¿Quién explica 25 diputados para Sílvia Orriols?
Ayer mismo, cuando salió la encuesta del CEO (que no es cualquier cosa) que ponía a Aliança Catalana como tercera fuerza, Gabriel Rufián, faro y luz y espíritu que guía a la izquierda, puso la voz de alarma y muy modestamente no quiso arrogarse ningún éxito por los buenos resultados que le dan al partido por el que se presenta sino que llamó a lo de siempre porque la extrema derecha y eso. El Tweet de respuesta de Sílvia Orriols, cabeza de cartel de la extrema derecha nacionalista catalana, tenía más likes que los del mago de las redes. Durante los últimos días, algunas semanas, la pretensión de Aliança Catalana de presentar candidaturas para las municipales les obligaba a hacer pesca de arrastre y a consumar fichajes de dudosa procedencia. Dudosa. Es decir, las críticas fundamentales no vienen porque los fichajes asuman el ideario racista, esencialista, xenófobo, prosionista, de Orriols, sino que tienen un pasado 'español'. Lo que confirmaría para muchos que esto de Aliança es una maniobra españolista para 'contaminar' el independentismo y desvirtuarlo. Sin embargo, parece que todo esto no ha llegado todavía a oídos de sus votantes y, como digo, estaríamos hablando de casi 25 diputados más o menos. Que te voten para 25 diputados es que te vote mucha gente. Incluso si contamos con que los votos de Lleida y Girona valen más que los del área metropolitana y que están sobrerrepresentados, sigue siendo una barbaridad. Durante los últimos años, se ha querido vender la idea de que, con alivio, el Procès ya había muerto y que Catalunya entraba en un nuevo tiempo político. Lo que no se contaba es que de aquel Procès no nacía una idea de Catalunya que se ponía a tratar los temas que habían quedado colgados durante unos diez o quince años, sino que se generaba una Catalunya que perdía las plumas y que, por primera vez, veía cómo una propuesta de extrema derecha sin miramientos crecía y se expandía. Si uno está en redes sociales, el antiguo twitter, la plaga de fascistas es extensa. Pero lo realmente preocupante no es que haya muchos fascistas sobrevenidos sino que entre esa derecha lletraferida, entre los petimetres de los Premis nosecuantus y els Anys nosequés, la preocupación sea 'porqué no hemos sido nosotros los que hemos dado el paso o los agraciados por la buena nueva del trumpismo galopante'. También entre una cierta izquierda que es de izquierda porque no es española, ni escribe en castellano, y si vieran a Brigitte Vasallo le darían un paliza, existe preocupación por el cómo puede ser que siendo nosotros más esencialistas que Fredi Bentanachs, la gente esté yéndose a esa cosa rural y carlistona y hasta insultántemente confraternizadora con un occidentalismo que incluye a los castellanos porque los enemigos son los putos moros. ¿Quién lo explica? Los jóvenes, las redes, la manosfera, la reacción al feminismo, a los derechos lgtbi, a la izquierda gobernante, la manipulación informativa, algo que le echan a la gente cuando va a comprar al Esclat... no sé. Yo creía que tenía una teoría sobre lo de Vox por ejemplo. Pero claro, qué sabré yo sobre cómo se ha generado semejante monstruo en esta tierra que de repente se ha hartado de acoger, de integrar, de un sol poble y que quiere volver a hace 100 o mejor, 150 años, como si no estuviéramos aquí. Y es que, puede ser, que ellos siempre han estado aquí.
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Sí. No som especials. A l'esquerra li toca anar contra corrent.
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