miércoles, 5 de agosto de 2026

En la muerte de Pepe Habichela


En la muerte de Pepe Habichuela, guitarrista insigne, innovador y referente, yo quiero acordarme de una cosa, de una anécdota, de algo que se tiene o no se tiene. Como quiera que el Jose, el Grunge, ha dicho que él lo vio en directo, sospecho que tuvo que ser el mismo día que yo lo vi en directo, en el Teatre Sagarra, acompañando al violinista Chandrú y a un maestro del Sitar, que era ciego y que ahora no soy capaz de precisar quién fue aunque me sale todo el rato Talvin Singh y no es Talvin Singh. El caso es que en aquella época, no soy capaz de saber cuántos años hace, Pepe Habichuela había sacado un disco en el que incluía colaboraciones con artistas de la India y estaba de gira junto a esos músicos haciendo un espectáculo de fusión ciertamente interesante. No sé cuánta gente hubo en el Sagarra aquel día, pero estoy convencido de que todos salimos de allí conscientes de que habíamos presenciado algo grande. Pero yo, junto a la música, me quedaré con una cosa. En un momento en el que los dos combos, el flamenco y el hindú, debían tocar juntos, el intérprete de Sitar del que no recuerdo el nombre y que era ciego, debía afinar su instrumento. Sentaron al hombre en el lugar que le correspondía y le colocaron el Sitar para que lo afinara, mientras que todos esperaban a que aquello sucediese para continuar con el concierto. Entre ellos, naturalmente estaba el propio Pepe Habichuela. Pepe Habichuela era natural de Granada, padre de los reconocidos miembros de Ketama José Miguel Carmona y el otro. Pepe Habichela no tiene el nombre de un Paco de Lucía, pero se movía ya en esa élite. Había tocado con los mejores y en solitario era una referencia que se podía ya permitir lujos de fusiones y demás. Y ahí lo tenías, en Santa Coloma de Gramenet, en el Sagarra, esperando a que el sitarista ciego acabase de afinar su Sitar. ¿Os he dicho que me encanta el Sitar? No es por engordar el texto ni enrollarme, pero he de decir que yo a aquel concierto no fui por Pepe Habichuela, sino porque iba a ver tocar un sitar en vivo, junto con alguien tocando la Tabla y la Vina, por ejemplo. Ya saben, mi afición por la psicodelia y el rock y el pop ácido me hace conectar con esos sonidos orientales y orientalistas, percusiones, flautas, y por encima de todo, el Sitar. Tocar el Sitar no es fácil, que se lo digan a George Harrison. Afinar un Sitar no debe ser algo sencillo. Todos esperando a que en el Teatre Sagarra aquel indio ciego afinase el instrumento y en un momento Pepe Habichuela se arrima al micro y dice, admirado, 'no veas'. Más grande que la música misma. 

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