lunes, 14 de septiembre de 2026

Oh, Canada - Paul Schrader


Bien. Resulta que el otro día por casualidad vimos en la tele El Maestro Jardinero, una buena película con Sigourney Weaver y Joel Edgerton, dirigida por Paul Schrader. Ya la había visto, no recordaba el final. El final me pareció flojo, o que podía haber estado mejor, no sé. Yo no entiendo mucho. El caso es que por abundar en cinematografías, buscando una alternativa para el domingo por la noche, vimos que en Movistar está Oh, Canada, dirigida también por Paul Schrader. Marcándome el pegote, le dije a Alba 'es un buen director, fue guionista de Scorsese', así que venga, vamos a atrevernos con Oh, Canadá. Bien. Se supone que la película va de un desertor del Ejército estadounidense que huye a Canadá en los años sesenta y que, luego como famoso documentalista, es protagonista a su vez de un documental cuando ya se encuentra en fase terminal aquejado por un cáncer. Repartazo con Uma Thurman, Richard Gere y Jacob Elordi. Repasando me doy cuenta de que creo que no he visto una peli buena de Jacob Elordi. A lo que vamos. ¿Qué es el tiempo? Hay una canción de La Düsseldorf que se llama Zeit, o Time, que viene a decir más o menos que el tiempo es tu tiempo, nuestor tiempo. No explica nada. Quizás es algo más explícita la adaptación de La Terremoto de Alcorcón del tema de Madonna: el tiempo pasa despacico. Nada explica el tiempo. Una hora, media hora, 25 minutos, son espacios compactados, encapsulamos una porción de nuestra vida y la encerramos, la medimos, en una secuencia que va repitiéndose, segmentada, por segundos, minutos, horas. Así, todo el mundo considera que una hora es una hora. Pero puede pasar que una hora no pase igual para todo el mundo. Una hora larga, por ejemplo. Que tengas una hora corta, te dicen cuando vas al médico, a una operación. Algo se te puede hacer largo o corto, pero en realidad es una percepción ya que el tiempo es el que es. El tiempo es el que es. Te doy una hora, es una hora, no son 89 minutos. El tiempo y lo que pasa durante ese tiempo. Pues bien. Cansados y derrotados por un fin de semana intenso y extenuados por las responsabilidades propias de nuestra categoría de padres de familia, llegó un momento viendo la película ayer que no pudimos más y decidimos irnos a la cama. Al pausar la película y querer volver a la página de inicio de Movistar vimos que habíamos visto nada más que 37 minutos de una película de hora y media de metraje. 37 minutos. Se me habían hecho 37 minutos larguísimos, terriblemente fatigosos, fatalmente densos. 37 minutos que me habían dejado el cerebro frito intentando averiguar de qué mierdas iba la puñetera película. Un tipo recuerda su vida mientras se está muriendo en directo y es una vida en la que su juventud tiene más que ver con un jeta caradura que con un héroe pacifista y donde todo lo que pasa es 'soy tan guapo que me las he tirado a todas'. Y algo no casa con la sinopsis, o algo pasa con la película que no circula por el carril indicado. Da igual porque ya nos vamos a la cama y la vamos a acabar mañana o quizás no, porque si solo hemos visto media hora de peli y nos ha dejado la cabeza chorreando incredulidad, porqué tenemos que hacernos daño de esta manera. Al día siguiente, hoy, ahora mismo, al pasar el cursor, vemos que la barra que señala el tiempo transcurrido de película, vemos que está mucho más avanzada de lo que pensábamos. No puede ser. Se ha adelantado sola. La ponemos para comprobar y efectivamente, nos llevamos la sorpresa de que habíamos visto ya una hora y cuarto de peli. Pero durante todo el día hemos estado convencidos de que habían sido 37 minutos de mierda. El tiempo, cómo transcurre. El cuento del conejo y la tortuga. Alicia a través del espejo. El episodio de los Simpsons de Tron. Tron. Carretera perdida de Lynch. El guión circular y toda aquella mierda que dimos en Semiótica. Era un error del contador de tiempo de Movistar. Hemos visto acabar la película. Nos faltaba ver otra seducción del guapo. Y que se va a Canadá. Mierdote de película. Mierda de Tiempo. 

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