domingo, 1 de noviembre de 2026

Actualidad política para inconexos


 Las cosas no están como para que alguien que no tiene los conceptos claros y que tropieza con las piedras sistemáticamente, se ponga a hacer cábalas sobre lo que está pasando. No se pueden hacer cábalas, cálculos o predicciones. No se pueden pronosticar avances ni anticipar catástrofes. Un día estás en la cresta de la ola porque Lula ha conseguido lo imposible, remontar al algoritmo y al sistema que ya daba a la ultraderecha como ganadora en Brasil. Un día estás compartiendo material del Partido de los Trabajadores de Brasil y al día siguiente hay un tenebroso parón. Un accidente ferroviario causa la muerte de casi setenta personas y entonces toda la espiral de remontada se pone en cuestión. Ya todo está perdido porque un accidente ferroviario, incomprensible, pero cierto, real, palpable, 70 muertos se va a poner en el debe de un Gobierno que está continuamente bajo sospecha y sobre todo por un ministro que se ha convertido en la némesis de una derecha que no está acostumbrada a que se la insulte en público y menos por parte de un ministro. Y ese ministro debe afrontar 70 muertos y la responsabilidad de que el Gobierno y su posible continuidad, no se hunda. Y pretender que esto no afecte, que no sea, que vendrá otra cosa, será difícil. Y no caer en la trampa de querer ser más responsable que los responsables, mucho más. Las cosas están jodidas. Pero una cosa, esto sí que quiero que quede claro, una cosa sí que tengo clara. No vamos a votar a Esquerra Republicana. El devenir de los asuntos nos impide dar una opinión sobre mucha cosas. Lula no ha terminado y 70 muertos nos atormentan. Pero lo que está claro es que después de un año largo de deliberaciones y de halagos sin cuento al líder populista de moda, lo que ha quedado es un invento para votar a ERC en Catalunya y un engendro para que Podemos se beneficie del tirón popular de alguien que no tiene ABSOLUTAMENTE NADA QUE VER con la tradición de pensamiento que quiere representar Podemos. A no ser que todo haya sido una pantomima desde hace más de diez años y detrás de eso no hubiera nada más que lo mismo que pretende el lider populista y sobre todo el partido que ha fabricado toda esta secuencia. La secuencia era clara, fortalecer partidos soberanistas y debilitar la propuesta de izquierda estatal. Ahora vienen las preguntas y las manos en la cabeza al escuchar, que no leer tuits, escuchar argumentos elaborados y posturas sobre cosas. Pero el tiro está dado y nos falta menos de un mes. Un mes para saber si hay más conejos en la chistera. Si quedan más trucos que consigan ilusionar a un electorado progresista que necesita sentir en sus carnes ese torrente de flujo optimista que nos llegaba desde Brasil y que no los encuentra. Pero no descartemos que el guionista de todo esto, de repente, no entre en la habitación de los conejos y haga la magia. Y nosotros, detrás. 

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