...y sin dudarlo se fueron y no volvieron. Y ahora viene una nueva muestra de la propensión del autor italiano Dario Di Doddo por la temática de marras. No nos podemos resistir y divulgamos aquí un nuevo cuento, recogido por la revista 'Tremendis', y titulado 'Flores y Ardillas'.
'Os habrá pasado alguna vez, pero a mi me ocurre muy habitualmente. Salgo a la calle, voy al trabajo, vengo de él, he quedado con alguien y bajo las escaleras de mi casa, y al poner un pie en la acera algo me ocurre que no me tengo en mi. No me hallo. Y voy caminando sin rumbo y aparezco sin saberlo en lo más profundo del bosque. En un pequeño claro del bosque en el que las flores parece que sonríen. Donde juegan las ardillas. Donde los pájaros trinan. Donde los rayos de sol se cuelan entre las ramas de los árboles y crean sombras juguetonas. Un espacio en el que el aroma de las flores lo inunda todo. Donde pequeños animalitos juguetean entre ellos. Donde a veces aparece alguna fiera que acaba no resultando tan fiera y se tumba entre las margaritas, donde un lobo surge y se queda quieto contemplando cómo una ardillita huele un clavellín, donde unos lirios se enredan entre el cabello de un pequeño potrillo que inexplicablemente hasta allí ha llegado. Un lugar donde todo es paz y armonía. Un lugar al que he llegado sin saber cómo, que me ha sido concedida la posibilidad de contemplar y de vivir en el Paraíso. Que tengo ante mí un espacio en el que la naturaleza se me da como algo eternamente agradable. Como unos dibujos animados de Disney. Como un cuento. Estoy en un cuento. Y todo me llama para que me quede. Para que me deje llevar.
Y entonces, ocurre que no sé qué hacer allí. Que me siento incapaz de disfrutar de todo aquello. Que no sé cómo disfrutar. Cojo una florecilla y la huelo y huele bien pero no me basta. Que acaricio a un conejito lindo y que no le veo el qué. Y que no sé qué hacer allí. Que no sé como se llaman las flores. Que no entiendo a las ardillas. Que no me gustan. Qué rabia.'
jueves, 20 de septiembre de 2012
miércoles, 19 de septiembre de 2012
Santiago Carrillo
Hay un libro de Manuel Vázquez Montalbán que se llama Asesinato en el Comité Central y que está escrito a principios de los ochenta. En aquel tiempo Santiago Carrillo era el Secretario General del PCE y en el libro se asesinaba a un personaje llamado Fernando Garrido. El propio Vázquez Montalbán era miembro del PSUC, por entonces, el partido comunista de Catalunya. Luego vendrían otros. ¿Por qué?
En el libro aparecen las disputas, los dilemas, las deserciones, las purgas y las calamidades de los militantes comunistas durante el franquismo. La persecución desde fuera y desde dentro. Fernando Garrido/Santiago Carrillo tiene que dirigir el partido hacia la nueva situación. No todo el mundo lo entiende.
'Carrillo se cargó el PCE'. Esto lo llevo escuchando yo años. Muchos años. Carrillo primero es prosoviético, luego deja de ser prosoviético. Cuando era prosoviético purga a los que no, luego al revés. Nos sobra gente, claro. Nos sobra tanta gente que al final nos quedamos solos. Expulsiones, escisiones, compañeros de viaje, purgas. Carrillo se carga el PCE, y si no hubiera sido Carrillo hubiera sido otro. Nos queda esa duda. ¿Qué hubiera hecho otro? De la eclosión del PCE se benefició y se sigue beneficiando y no sabemos hasta cuándo se beneficiará, el PSOE. Cuadros y votos. Gente capaz y votos.
Después de 1982, cuando el PSOE arrasa y barre al PCE, Santiago Carrillo ve cómo su gestión es desaprobada y lo echan. En una entrevista digamos que reciente, llega a decir que explicó a sus camaradas que la victoria socialista era lo mejor que podía pasar. Inaceptable. Jugar para perder. Alegrarse de perder. Es mejor que no ganemos nosotros. Tantos años de pasar fatigas para esto. Desilusión y decepción.
Carrillo luego funda un partido que dura poco y se pasan todos al PSOE. Todos menos él, que no llega a ingresar nunca en el PSOE. Hubiera sido demasiado bestia el trance. Cuando ya no tiene dedicación política, habla en la radio. En la Ser. Representa a la izquierda. Creo entender que sigue considerándose comunista hasta el final. Discute con otros popes de la Transición. La Transición. El gran pacto.
Se ha muerto Carrillo y quizás es un buen momento para recuperar aquel espíritu de la Transición. Esto decían en la radio ayer. En la Ser. Santiago Carrillo al frente del PCE, olvidó afrentas y persecuciones, las penurias y las responsabilidades de los asesinos, y aceptó lo que había. Monarquía constitucional, etc. Estatuto de los Trabajadores. Fin de la música. Se acabó la diversión, llegó el comandante y mandó parar. El Espíritu de la Transición. Desde entonces, desde hace al menos 25 años, Carrillo se convierte en una imagen del Espíritu de la Transición. La unión y la superación de las diferencias. La reconciliación. De la dictadura a la democracia. Su encuentro con Fraga. La aceptación de la bandera. El rey no es mala gente. Etc.
Santiago Carrillo se carga el PCE, después de muchos años al frente del mismo, consciente o inconscientemente. No lo sé. No sé si alguna vez llegó a pedir el voto para alguien, para Izquierda Unida o para el PSOE. No creo que pidiera el voto para Izquierda Unida.
Se ha muerto Carrillo y en la web del PCE o la de EUIA le recuerdan, más allá de las diferencias, como alguien que estuvo con ellos, con nosotros, y que a pesar de las diferencias... las diferencias. ¿Se olvidan? En Asueldodemoscú el autor lo sigue considerando uno de los nuestros. Yo no lo sé. No sé.
El espíritu de la Transición. Ahora escucharemos y escuchamos alabanzas de todo color. No soy monedita de oro, para caerle bien a todos. No se puede caer bien a todo el mundo. No puede ser honoris causa, conferenciante aquí y allí, no se puede. No se puede caer bien a todos. No puede ser. Cuando tanto te alaban, es porque en algo les has sido útil. No puede ser.
Se tendrá que pisar algún juanete alguna vez. No es hora de consensos, es hora de plantar cara. ¿Cómo? No sé. El ejemplo de Carrillo servirá para conocer que con el consenso, ganamos tranquilidad, pero perdemos esperanza. Y que con la lucha, no sé si ganamos.
¿Quién se carga a Fernando Garrido en el libro de Vázquez Montalbán?
Quién más le quería.
En el libro aparecen las disputas, los dilemas, las deserciones, las purgas y las calamidades de los militantes comunistas durante el franquismo. La persecución desde fuera y desde dentro. Fernando Garrido/Santiago Carrillo tiene que dirigir el partido hacia la nueva situación. No todo el mundo lo entiende.
'Carrillo se cargó el PCE'. Esto lo llevo escuchando yo años. Muchos años. Carrillo primero es prosoviético, luego deja de ser prosoviético. Cuando era prosoviético purga a los que no, luego al revés. Nos sobra gente, claro. Nos sobra tanta gente que al final nos quedamos solos. Expulsiones, escisiones, compañeros de viaje, purgas. Carrillo se carga el PCE, y si no hubiera sido Carrillo hubiera sido otro. Nos queda esa duda. ¿Qué hubiera hecho otro? De la eclosión del PCE se benefició y se sigue beneficiando y no sabemos hasta cuándo se beneficiará, el PSOE. Cuadros y votos. Gente capaz y votos.
Después de 1982, cuando el PSOE arrasa y barre al PCE, Santiago Carrillo ve cómo su gestión es desaprobada y lo echan. En una entrevista digamos que reciente, llega a decir que explicó a sus camaradas que la victoria socialista era lo mejor que podía pasar. Inaceptable. Jugar para perder. Alegrarse de perder. Es mejor que no ganemos nosotros. Tantos años de pasar fatigas para esto. Desilusión y decepción.
Carrillo luego funda un partido que dura poco y se pasan todos al PSOE. Todos menos él, que no llega a ingresar nunca en el PSOE. Hubiera sido demasiado bestia el trance. Cuando ya no tiene dedicación política, habla en la radio. En la Ser. Representa a la izquierda. Creo entender que sigue considerándose comunista hasta el final. Discute con otros popes de la Transición. La Transición. El gran pacto.
Se ha muerto Carrillo y quizás es un buen momento para recuperar aquel espíritu de la Transición. Esto decían en la radio ayer. En la Ser. Santiago Carrillo al frente del PCE, olvidó afrentas y persecuciones, las penurias y las responsabilidades de los asesinos, y aceptó lo que había. Monarquía constitucional, etc. Estatuto de los Trabajadores. Fin de la música. Se acabó la diversión, llegó el comandante y mandó parar. El Espíritu de la Transición. Desde entonces, desde hace al menos 25 años, Carrillo se convierte en una imagen del Espíritu de la Transición. La unión y la superación de las diferencias. La reconciliación. De la dictadura a la democracia. Su encuentro con Fraga. La aceptación de la bandera. El rey no es mala gente. Etc.
Santiago Carrillo se carga el PCE, después de muchos años al frente del mismo, consciente o inconscientemente. No lo sé. No sé si alguna vez llegó a pedir el voto para alguien, para Izquierda Unida o para el PSOE. No creo que pidiera el voto para Izquierda Unida.
Se ha muerto Carrillo y en la web del PCE o la de EUIA le recuerdan, más allá de las diferencias, como alguien que estuvo con ellos, con nosotros, y que a pesar de las diferencias... las diferencias. ¿Se olvidan? En Asueldodemoscú el autor lo sigue considerando uno de los nuestros. Yo no lo sé. No sé.
El espíritu de la Transición. Ahora escucharemos y escuchamos alabanzas de todo color. No soy monedita de oro, para caerle bien a todos. No se puede caer bien a todo el mundo. No puede ser honoris causa, conferenciante aquí y allí, no se puede. No se puede caer bien a todos. No puede ser. Cuando tanto te alaban, es porque en algo les has sido útil. No puede ser.
Se tendrá que pisar algún juanete alguna vez. No es hora de consensos, es hora de plantar cara. ¿Cómo? No sé. El ejemplo de Carrillo servirá para conocer que con el consenso, ganamos tranquilidad, pero perdemos esperanza. Y que con la lucha, no sé si ganamos.
¿Quién se carga a Fernando Garrido en el libro de Vázquez Montalbán?
Quién más le quería.
martes, 18 de septiembre de 2012
Thalassa. El continuo espacio temporal, roto.
¿Esperanza Aguirre? Perdone pero va a dar igual. Porque aunque el influjo de Esperanza Aguirre haya sido, es, y será seguro, tremendo, hay otra noticia que me acaba de dejar turulato.
¿La prima de riesgo otra vez? ¿La entrevista a Rubalcaba? ¿La independencia? ¿Llorente al Barça? No.
El compañero, que suele escuchar emisoras de radio de ámbito nacional (de aquí), me acaba de dar una noticia que, ya que no puedo contrastar de forma fidedigna, doy por buena a bote pronto.
Después de 22 años, Thalassa se acaba. Una noticia que supone prácticamente el fin de la televisión tal y como la entendemos los nacidos entre Salses y Guardamar, que decía la canción. Bueno, los que estén entre Vinaroz y Guardamar, quizás no tanto, pero vamos, los demás estamos a partir de ahora huérfanos de un programa mítico... que casi nadie ha visto.
Seamos sinceros. Thalassa. ¿Cuántas veces no hemos tenido la sensación de que en el Canal 33 -segundo canal de la televisión catalana- siempre emitían Thalassa? ¿Cuántos programas emitidos en el 33 no eran sino 'thalassas' sin ser Thalassa? Encender la tele, ir mirando en los diferentes canales a ver en cuál ponían una película medio buena y aterrizar en el 33. Y entonces siempre ocurría lo mismo. El mar. La mar. Un barco, un puerto, unas personas cogiendo pescado, unos señores recogiendo redes. Podía ser en Madagascar, en Sicilia, en el Brasil, en Canadá, en Cadaqués, en el Senegal, en cualesquiera parte del mundo que tuviera costa. Siempre. Siempre había alguien que pescaba algo, siempre un puerto, siempre una vela, siempre una embarcación curiosa que sólo se daba allí. Gente buceando, gente pescando, la lonja, el puerto otra vez, el pueblecito, los pescadores, las mujeres vendiendo, los niños jugando o haciendo cosas de niños. El mar. El mar. El mar. Las playas de las Maldivas y su encanto. Las costas de Eritrea, costumbres de la costa turca, el mar Negro, el Caribe...
Siempre, a todas horas. Y si no es Thalassa es Karakia. El mar y la comida. El mar y la comida. Continuamente. No sabes nunca si estás viendo Thalassa o estás viendo Karakia. Porque en Thalassa también vemos a gente haciendo platos de pescado, claro. Karakia es un programa en el que gente de todo el mundo que vive en Barcelona o Catalunya (afueras de Barcelona) enseña los platos típicos de su tierra. Yo no sé la cantidad de veces que he visto gente encender el fuego, poner la sartén, etc.
Thalassa se acaba. Dice el compañero que ha escuchado que después de 22 años Thalassa termina. Que no harán más programas. Pero en la página Web se ven los programas previstos para los próximos días, así que no sé qué pensar. Pero el compañero dice que no, que se acaba y listos.
Pues vaya. Yo, la verdad, nunca he visto Thalassa entero. Un programa entero de Thalassa, digo. A mi el mar y la vida marinera, plim. Con respeto, ojo. Compañeros del mar, que no es personal. Es que no. Pero era como un punto de referencia. Sabías que estabas viviendo en el mundo real si ponías la tele y veías a unos indios recogiendo las barcazas mientras recogían al pesca cerca de Bombay, por ejemplo. Sabías que te encontrabas en esta dimensión si recorrías casas desvencijadas en Dakar, a la orillita del mar. Tenías conciencia de que el mundo no había dejado de girar si había imágenes de algas en el 33.
¿Y ahora qué? ¿Pondrán programas grabados?
¿¿Empezarán desde el principio?? ¿¿22 años otra vez viendo el pescado que se convierte en barco de la cabecera?? ¿Puede Catalunya ser independiente sin ese 'pal de paller' que es Thalassa?
En tiempos de crisis hemos visto cómo para seguir manteniendo a la gente calmada y con los pies en el sueño, la televisión ha vuelto a emitir desde el principio Bola de Drac. Si ahora nos quitan Thalassa, advierto que se puede liar parda. Como haciendo zapping no tenga esos segundos de 'vida marinera'... yo no sé.
Yo no sé, de verdad. ¿Porqué juegan con nosotros de esta manera?
¿La prima de riesgo otra vez? ¿La entrevista a Rubalcaba? ¿La independencia? ¿Llorente al Barça? No.
El compañero, que suele escuchar emisoras de radio de ámbito nacional (de aquí), me acaba de dar una noticia que, ya que no puedo contrastar de forma fidedigna, doy por buena a bote pronto.
Después de 22 años, Thalassa se acaba. Una noticia que supone prácticamente el fin de la televisión tal y como la entendemos los nacidos entre Salses y Guardamar, que decía la canción. Bueno, los que estén entre Vinaroz y Guardamar, quizás no tanto, pero vamos, los demás estamos a partir de ahora huérfanos de un programa mítico... que casi nadie ha visto.
Seamos sinceros. Thalassa. ¿Cuántas veces no hemos tenido la sensación de que en el Canal 33 -segundo canal de la televisión catalana- siempre emitían Thalassa? ¿Cuántos programas emitidos en el 33 no eran sino 'thalassas' sin ser Thalassa? Encender la tele, ir mirando en los diferentes canales a ver en cuál ponían una película medio buena y aterrizar en el 33. Y entonces siempre ocurría lo mismo. El mar. La mar. Un barco, un puerto, unas personas cogiendo pescado, unos señores recogiendo redes. Podía ser en Madagascar, en Sicilia, en el Brasil, en Canadá, en Cadaqués, en el Senegal, en cualesquiera parte del mundo que tuviera costa. Siempre. Siempre había alguien que pescaba algo, siempre un puerto, siempre una vela, siempre una embarcación curiosa que sólo se daba allí. Gente buceando, gente pescando, la lonja, el puerto otra vez, el pueblecito, los pescadores, las mujeres vendiendo, los niños jugando o haciendo cosas de niños. El mar. El mar. El mar. Las playas de las Maldivas y su encanto. Las costas de Eritrea, costumbres de la costa turca, el mar Negro, el Caribe...
Siempre, a todas horas. Y si no es Thalassa es Karakia. El mar y la comida. El mar y la comida. Continuamente. No sabes nunca si estás viendo Thalassa o estás viendo Karakia. Porque en Thalassa también vemos a gente haciendo platos de pescado, claro. Karakia es un programa en el que gente de todo el mundo que vive en Barcelona o Catalunya (afueras de Barcelona) enseña los platos típicos de su tierra. Yo no sé la cantidad de veces que he visto gente encender el fuego, poner la sartén, etc.
Thalassa se acaba. Dice el compañero que ha escuchado que después de 22 años Thalassa termina. Que no harán más programas. Pero en la página Web se ven los programas previstos para los próximos días, así que no sé qué pensar. Pero el compañero dice que no, que se acaba y listos.
Pues vaya. Yo, la verdad, nunca he visto Thalassa entero. Un programa entero de Thalassa, digo. A mi el mar y la vida marinera, plim. Con respeto, ojo. Compañeros del mar, que no es personal. Es que no. Pero era como un punto de referencia. Sabías que estabas viviendo en el mundo real si ponías la tele y veías a unos indios recogiendo las barcazas mientras recogían al pesca cerca de Bombay, por ejemplo. Sabías que te encontrabas en esta dimensión si recorrías casas desvencijadas en Dakar, a la orillita del mar. Tenías conciencia de que el mundo no había dejado de girar si había imágenes de algas en el 33.
¿Y ahora qué? ¿Pondrán programas grabados?
¿¿Empezarán desde el principio?? ¿¿22 años otra vez viendo el pescado que se convierte en barco de la cabecera?? ¿Puede Catalunya ser independiente sin ese 'pal de paller' que es Thalassa?
En tiempos de crisis hemos visto cómo para seguir manteniendo a la gente calmada y con los pies en el sueño, la televisión ha vuelto a emitir desde el principio Bola de Drac. Si ahora nos quitan Thalassa, advierto que se puede liar parda. Como haciendo zapping no tenga esos segundos de 'vida marinera'... yo no sé.
Yo no sé, de verdad. ¿Porqué juegan con nosotros de esta manera?
lunes, 17 de septiembre de 2012
La gran epopeya de Josep Popella
Bueno, pues eso. Que me acosté, apagué la luz y tal. Pero a eso de las nosecuantas, porque no pude mirar la hora, me dio frío o yo que sé y noté algo raro a mi lado. No muchos de ustedes han estado en mi casa y casi ninguno en mi habitación por lo que no saben cuál es su disposición de elementos, pero les diré que al lado de la cama tengo una sillita con la ropa 'que va cayendo ahí'. Limpia, ojo. Y bueno. El caso es que cuando me giré para mirar a ver qué pasaba lo vi.
Estaba allí sentado. Encendí la luz para darme cuenta de verdad y lo volví a ver. Estaba allí. Era un señor sentado en la sillita. Un señor vestido con un traje decimonónico. ¿Porqué sé que era decimonónico? Por las películas. Por que he visto películas en las que sale la gente así. Me di cuenta en seguida. Pero eso da igual. Que fuera decimonónico o no. El caso es que me di un susto de morirme. ¡Ostia! ¡Un tío en mi habitación! Claro, la sorpresa, la mía, era mayúscula. Un señor vestido así, en mi habitación, con las piernas cruzadas y un bastón en la mano. Un señor con una barba poblada, blanca, con cierto aire de majestad. Si. Esa impresión me dio, ya al cabo de un rato, porque la primera impresión fue otra.
- ¡Coño! ¡Qué hace usted aquí!
- No te asustes, soy el gran Josep Popella y quisiera contarte mi gran aventura.
Un momento. Rápidamente, pese a fosoco, digo, pese al sofoco, pensé que era un sueño. Era un sueño, estaba claro. ¿Cómo iba a pasar un señor así por mi calle y se iba a meter en mi pisico que lo tengo todo cerradito y bien guardado? Y decimonónico además... estaba claro que estaba soñando. ¿No?
- Esto es un sueño, quién es usted Josep Popella... ¡Qué pasa aquí! ¡Qué susto!
- Es una reacción normal, pero la veo un poco deslavazada. Es decir, veo que te asustas y te sorprendes, pero no es algo que vea como muy natural. No te veo asustado de verdad. Como si estuvieras actuando. Tómatelo con calma, que no pasa nada. Pero tampoco sobractúes. De verdad, no te hagas líos. Vengo a contarte mi gran epopeya.
- Uf. ¿Pero qué dice, jefe? ¿Cómo que me va a contar su gran epopeya si son las dos o así de la mañana sino más? Por favor, que yo mañana me tengo que levantar temprano, que luego me cuesta levantarme un montón.
- No te preocupes. Mira, pasa lo siguiente. El asunto estriba en que el tiempo no está corriendo. Es decir, que tú estás aquí conmigo y estamos hablando y tú crees que el tiempo avanza, pero en realidad no es así, estamos clavados en el mismo punto. Lo que ocurre aquí, en realidad no está ocurriendo en el tiempo real, n temas. Que mañana te levantas a la misma hora y tan ancho.
- Si hombre.
- Que si. Que te lo digo yo. Mira, como te veo nervioso, aunque ya te digo que el tiempo no avanza, que lo hemos suspendido, voy a ir empezando. Yo nací en un pueblecito de la Garriga...
- Que no hombre, que no. Que no me va a contar usted su vida así sin más. ¿Y porqué a mi? ¿Porqué tengo que escucharle yo a usted y encima me va a colar el gol este de que el tiempo no corre...? Pero se ha creído que yo soy gilipollas o qué. Vamos. Que no. Aquí pasa algo raro.
- Claro. Raro es. Normal no es. Eso lo sé yo también. Esto no es normal. Claro que no es normal. Pero ya que está pasando, no perdamos el tiempo ahora viendo si sí o si no. A ver.
- Pero es que, aunque esto sea un sueño. Que sin duda lo es...
- No, si esto no es ningún sueño... de verdad. Esto es otra cosa. Hemos parado el tiempo y...
- ¿Quiénes habéis parado el tiempo? ¿Qué dice usted?
- Uy. Esto va a ser muy complicado. Yo mejor lo dejo y me voy a ver si el del tercero tiene más paciencia que tú para con lo extraño, porque de verdad que veo que no nos entendemos.
- Mire, yo es que...
Y sin saber cómo ni porqué, el señor Josep Popella desapareció de mi vista. Bueno. Me puso la mano en la frente, me tapó los ojos y cuando volví a ver... ya no estaba. Estaba alucinando cuando oí por el patio de luces cómo el del tercero, mucho más comprensivo que yo dijo '¿Quiere que le haga un café mientras me cuenta?'.
Estaba allí sentado. Encendí la luz para darme cuenta de verdad y lo volví a ver. Estaba allí. Era un señor sentado en la sillita. Un señor vestido con un traje decimonónico. ¿Porqué sé que era decimonónico? Por las películas. Por que he visto películas en las que sale la gente así. Me di cuenta en seguida. Pero eso da igual. Que fuera decimonónico o no. El caso es que me di un susto de morirme. ¡Ostia! ¡Un tío en mi habitación! Claro, la sorpresa, la mía, era mayúscula. Un señor vestido así, en mi habitación, con las piernas cruzadas y un bastón en la mano. Un señor con una barba poblada, blanca, con cierto aire de majestad. Si. Esa impresión me dio, ya al cabo de un rato, porque la primera impresión fue otra.
- ¡Coño! ¡Qué hace usted aquí!
- No te asustes, soy el gran Josep Popella y quisiera contarte mi gran aventura.
Un momento. Rápidamente, pese a fosoco, digo, pese al sofoco, pensé que era un sueño. Era un sueño, estaba claro. ¿Cómo iba a pasar un señor así por mi calle y se iba a meter en mi pisico que lo tengo todo cerradito y bien guardado? Y decimonónico además... estaba claro que estaba soñando. ¿No?
- Esto es un sueño, quién es usted Josep Popella... ¡Qué pasa aquí! ¡Qué susto!
- Es una reacción normal, pero la veo un poco deslavazada. Es decir, veo que te asustas y te sorprendes, pero no es algo que vea como muy natural. No te veo asustado de verdad. Como si estuvieras actuando. Tómatelo con calma, que no pasa nada. Pero tampoco sobractúes. De verdad, no te hagas líos. Vengo a contarte mi gran epopeya.
- Uf. ¿Pero qué dice, jefe? ¿Cómo que me va a contar su gran epopeya si son las dos o así de la mañana sino más? Por favor, que yo mañana me tengo que levantar temprano, que luego me cuesta levantarme un montón.
- No te preocupes. Mira, pasa lo siguiente. El asunto estriba en que el tiempo no está corriendo. Es decir, que tú estás aquí conmigo y estamos hablando y tú crees que el tiempo avanza, pero en realidad no es así, estamos clavados en el mismo punto. Lo que ocurre aquí, en realidad no está ocurriendo en el tiempo real, n temas. Que mañana te levantas a la misma hora y tan ancho.
- Si hombre.
- Que si. Que te lo digo yo. Mira, como te veo nervioso, aunque ya te digo que el tiempo no avanza, que lo hemos suspendido, voy a ir empezando. Yo nací en un pueblecito de la Garriga...
- Que no hombre, que no. Que no me va a contar usted su vida así sin más. ¿Y porqué a mi? ¿Porqué tengo que escucharle yo a usted y encima me va a colar el gol este de que el tiempo no corre...? Pero se ha creído que yo soy gilipollas o qué. Vamos. Que no. Aquí pasa algo raro.
- Claro. Raro es. Normal no es. Eso lo sé yo también. Esto no es normal. Claro que no es normal. Pero ya que está pasando, no perdamos el tiempo ahora viendo si sí o si no. A ver.
- Pero es que, aunque esto sea un sueño. Que sin duda lo es...
- No, si esto no es ningún sueño... de verdad. Esto es otra cosa. Hemos parado el tiempo y...
- ¿Quiénes habéis parado el tiempo? ¿Qué dice usted?
- Uy. Esto va a ser muy complicado. Yo mejor lo dejo y me voy a ver si el del tercero tiene más paciencia que tú para con lo extraño, porque de verdad que veo que no nos entendemos.
- Mire, yo es que...
Y sin saber cómo ni porqué, el señor Josep Popella desapareció de mi vista. Bueno. Me puso la mano en la frente, me tapó los ojos y cuando volví a ver... ya no estaba. Estaba alucinando cuando oí por el patio de luces cómo el del tercero, mucho más comprensivo que yo dijo '¿Quiere que le haga un café mientras me cuenta?'.
viernes, 14 de septiembre de 2012
Miscelánea
El mundo es grande. Enorme. El mundo es tan grande que si sales de tu casa a una velocidad constante ni que sea de 120km/h, no te lo terminas en un día. Así de grande es. Por eso, no es extraño que se haya descubierto una nueva especie de mono. El lesula. Qué carita que tiene. Qué ojuelos. Y claro, me ha venido en mente la canción del 'último mono de la nasa'. Qué vida esta. Los Toreros Muertos sacaron el disco 'Cantan en Español' hace una pila de años ya, y se retiraron. Lo sacaron y hasta siempre. Y tenían unos cancionazos ahí dentro que para qué. En todos los discos tenían siempre alguna canción buena, y aquí no es para menos. El último mono de la nasa. Luego se la oí cantar al Pablo Carbonell en solitario y bueno, bien, pero no era lo mismo. Metía una especie de interludio 'espacial' con el 'más mierda que el palo de un gallinero', ciertamente gracioso. Bueno.
http://www.youtube.com/watch?v=3gCrgGFZXQs
Se nos va una compañera en el curro, harta de esperar. Cuando entró a currar, con la Matilda la llamábamos 'la marina rosell'. Se parecía. Somos malos. Matilda es más mala que yo. Pues con el paso del tiempo se ha demostrado que la Marina Rosell era una muchacha estupenda. De lo mejorcito que ha pasado. Al menos con ella podías hablar y te reías y podías comentar las mil y una maravillas que contemplamos y escuchamos todos días en este bendito trabajo. Pero claro, todo cansa, y lo principal cansa más que nada. Así que carretera. ¿Nos tomaremos una cañeja o algo antes de que se pire? Lo intentaremos. Cantaremos 'la gavina'. Como dios manda.
http://www.youtube.com/watch?v=DrKey4p_qvE
La dinámica es bien sencilla. Yo tengo los altavoces y yo pongo la música. Y como yo tengo los altavoces, mando yo. Es así de claro. Pero ah, el compañero, tras trescientos años aquí, ha descubierto que su ordenador también tiene altavoces. Y pone vídeos. En principios de coches trucados rugiendo. Se ha animado y ha buscado cosas que le gusten. The Animals. The House of the Rising Sun. Está la cosa como para ir amargándose por las esquinas, por lo que hemos entrado en una competición de 'a ver quién aguanta más'. Por lo pronto escucharemos la selección del compañero. Va, primero esta de los Animals, a ver con qué sigue. Me lo huelo. Si no pone los Rolling pago las birras.
http://www.youtube.com/watch?v=6MmzrVwEuyE
Pues pago las birras. No ha puesto los Rolling, ha puesto otra de los Animals. Baby can i take you home. Un cancionazo, por otra parte. ¿Esta no la cantaban también los Rolling? No sé. Ya lo dije en otro lado, pero entre esta de los Animals, y una de Bob Dylan que se llama Baby, let me follow you down, he tenido alguna confusión y discusiones conmigo mismo sobre si era la misma canción o no. Cosas que va uno pensando. Es que el tiempo hay que irlo tapando con cosas como esta o si no uno acaba quemando containers y entrando a machete por los sitios y hay que dejar también respirar a la tropa.
http://www.youtube.com/watch?v=hJkQMk47eOc
Parece que nos leemos el pensamiento. El lunes estuve poniendo yo Led Zeppelin, que estuve aquí currando en solitario. Pues nos debemos oler los pedos, como se dice, pero acaba de poner una de Led Zeppelin y precisamente del mismo concierto que puse yo. Y él no estaba. Cerebros conectados. Ñiiiu. ¿Qué haremos el día que nos tengamos que separar? ha puesto la canción de How many more times. Y ahora pone el We're gonna groove. Son canciones del concierto que dan en el Royal Albert Hall, ese en el que sale Jimmy Page con el sueter de cuadritos. Buenísimo concierto.
http://www.youtube.com/watch?v=7NTkVbZDFko&feature=fvst
Perfecto. Ya se ha cansado. Pues ahora un bajonazo y nos vamos. Estos días y semanas no han sido nada fáciles. Durante unos cuantos días incluso no me quité esta canción de la cabeza. Qué canción tan devastadora. Ya pueden los Tindersticks esos poner caras y voces de pena. Paco Ibáñez interpretando un poema de San Juan de la Cruz, llamado El Pastorcico. Tremendo. Ni Nick Cave y sus Murder Ballads son capaces de expresar tan agudamente un sentimiento. Ah, el amor. El amor es un sentimiento que tengo en el corazón. Tengo un sentimiento en el corazón que es el amor. Tengo un corazón cargado de sentimientos de amor. Etc. Ya lo saben.
http://www.youtube.com/watch?v=se0fcCvKqzY
Pues nada. Se acabó el broquil, que dice el otro. A ver si tenemos un buen fin de semana y lo saldamos sin lamentar daños. Si eso, pues eso.
http://www.youtube.com/watch?v=3gCrgGFZXQs
Se nos va una compañera en el curro, harta de esperar. Cuando entró a currar, con la Matilda la llamábamos 'la marina rosell'. Se parecía. Somos malos. Matilda es más mala que yo. Pues con el paso del tiempo se ha demostrado que la Marina Rosell era una muchacha estupenda. De lo mejorcito que ha pasado. Al menos con ella podías hablar y te reías y podías comentar las mil y una maravillas que contemplamos y escuchamos todos días en este bendito trabajo. Pero claro, todo cansa, y lo principal cansa más que nada. Así que carretera. ¿Nos tomaremos una cañeja o algo antes de que se pire? Lo intentaremos. Cantaremos 'la gavina'. Como dios manda.
http://www.youtube.com/watch?v=DrKey4p_qvE
La dinámica es bien sencilla. Yo tengo los altavoces y yo pongo la música. Y como yo tengo los altavoces, mando yo. Es así de claro. Pero ah, el compañero, tras trescientos años aquí, ha descubierto que su ordenador también tiene altavoces. Y pone vídeos. En principios de coches trucados rugiendo. Se ha animado y ha buscado cosas que le gusten. The Animals. The House of the Rising Sun. Está la cosa como para ir amargándose por las esquinas, por lo que hemos entrado en una competición de 'a ver quién aguanta más'. Por lo pronto escucharemos la selección del compañero. Va, primero esta de los Animals, a ver con qué sigue. Me lo huelo. Si no pone los Rolling pago las birras.
http://www.youtube.com/watch?v=6MmzrVwEuyE
Pues pago las birras. No ha puesto los Rolling, ha puesto otra de los Animals. Baby can i take you home. Un cancionazo, por otra parte. ¿Esta no la cantaban también los Rolling? No sé. Ya lo dije en otro lado, pero entre esta de los Animals, y una de Bob Dylan que se llama Baby, let me follow you down, he tenido alguna confusión y discusiones conmigo mismo sobre si era la misma canción o no. Cosas que va uno pensando. Es que el tiempo hay que irlo tapando con cosas como esta o si no uno acaba quemando containers y entrando a machete por los sitios y hay que dejar también respirar a la tropa.
http://www.youtube.com/watch?v=hJkQMk47eOc
Parece que nos leemos el pensamiento. El lunes estuve poniendo yo Led Zeppelin, que estuve aquí currando en solitario. Pues nos debemos oler los pedos, como se dice, pero acaba de poner una de Led Zeppelin y precisamente del mismo concierto que puse yo. Y él no estaba. Cerebros conectados. Ñiiiu. ¿Qué haremos el día que nos tengamos que separar? ha puesto la canción de How many more times. Y ahora pone el We're gonna groove. Son canciones del concierto que dan en el Royal Albert Hall, ese en el que sale Jimmy Page con el sueter de cuadritos. Buenísimo concierto.
http://www.youtube.com/watch?v=7NTkVbZDFko&feature=fvst
Perfecto. Ya se ha cansado. Pues ahora un bajonazo y nos vamos. Estos días y semanas no han sido nada fáciles. Durante unos cuantos días incluso no me quité esta canción de la cabeza. Qué canción tan devastadora. Ya pueden los Tindersticks esos poner caras y voces de pena. Paco Ibáñez interpretando un poema de San Juan de la Cruz, llamado El Pastorcico. Tremendo. Ni Nick Cave y sus Murder Ballads son capaces de expresar tan agudamente un sentimiento. Ah, el amor. El amor es un sentimiento que tengo en el corazón. Tengo un sentimiento en el corazón que es el amor. Tengo un corazón cargado de sentimientos de amor. Etc. Ya lo saben.
http://www.youtube.com/watch?v=se0fcCvKqzY
Pues nada. Se acabó el broquil, que dice el otro. A ver si tenemos un buen fin de semana y lo saldamos sin lamentar daños. Si eso, pues eso.
jueves, 13 de septiembre de 2012
La Atlántida encontrada.
En otro momento he comentado que en ocasiones (ocasiones y momentos), entro en un estado de placidez del que tengo conciencia. Es decir, que estoy en un momento tan así que me digo 'qué bien'. Pues el otro día alcancé este estado de paz y profundo bienestar mientras veía un documental sobre la Atlántida. Hasta que del relajo y el olvido de mis males y tristezas, pasé a la hilaridad y el ole ole.
Dieron un documental sobre la Atlántida. ¿Dónde está la Atlántida? El National Geographic nos lo va a decir. Una investigadora norteamericana, pelirroja y de simpático hablar, nos dice que tenemos nada más que una referencia sobre este territorio mítico en un texto de Platón. Nada, unas líneas. Pero que a partir de ahí, podemos empezar a trabajar. Pues venga, a trabajar. Que si puede estar en Troya, que si puede estar en Creta, que si puede estar en Doñana... abren las tres posibilidades y finalmente se deciden por la de Doñana.
Mientras estaban decantándose por una o por la otra, pues el documental tenía pinta de ser de esos en los que se abren muchas puertas y finalmente se cierra la horita de sabiduría compartida con un 'quizás nunca sepamos patatín patatán'. Y se queda uno tan ancho y así puede ver otro documental sobre el mismo tema tiempo después con el mismo interés. Como si nada. Pero aquí la cosa no se iba a detener en apuntar y no disparar. Aquí la cosa iba en serio.
El profesor Freund de la Universidad de Hartford iba diciendo que esto y que lo otro. Hasta que servidor se concienció de que el profesor Freund era de la Universidad de Hartford y no era el profesor Sánchez (Sán-chez) de la Universidad de Huelva, pasó un largo rato. Recuerden que yo estaba en estado prenirvanático prácticamente.
Se decidían por Doñana, como digo. Y decían más o menos que mirando así desde arriba, echándole unas fotos bien hechas desde el cielo a lo que es Doñana, se veía que ahí había unas estructuras o formaciones que podrían corresponder con esa estructura a su vez de islas concéntricas que caracterizaban a la Atlántida platónica. Ahí lo llevas. Uno miraba desde arriba y decía... carámbanos, qué ojo tienen. Qué imaginación.
Pero no se quedaban ahí. 'En el centro de la Atlántida estaba el templo de Poseidón. Si se fijan en estas imágenes, hay un círculo aquí en el que podría encajar el templo'.
Ahí ya me ganaron del todo. Una foto, un círculo pelao, y encajaban un rectángulo y decían 'es verdad, es posible'. Y bueno. Seguidamente toda una sucesión de investigaciones con aparataje de la más alta desto. Que si máquinas para echar fotos bajo tierra (copón), que si nosequé para ver los cortes de nosecual, que si vamos a bucear porque hay unas piedras que parece que están cortadas por los hombres. Pitoak eta flautak.
Ojo ahora.
Están buscando y buscando evidencias de que eso es asín, cuando de repente dicen... 'vamos a buscar evidencias en el suelo vivo'. Y se ponen a mirar entre matojos de Doñana, en esos espacios de tierra seca, de barruzo, y mirando así, a ojo mismo, sin despeinarse ni nada, abriendo la verja de Doñana y un poco más pa'llá, encuentran nada menos que dos estatuillas!!!! de dos diosas!!! así, en el suelo!!!! Se acabó el karma, el nirvana, el yoga tántrico y la virgen. Y el profesor Freund dice... 'son isis o astarté!!'. ¿Pero es que no hay una policía aquí o qué?
Hilaridad, risas mil, espacio cómico antes de ponerte a hacer la cena, claro que si. Hay que reírse. Que si era tierra de metales, que si la Atlántida era Tharsis o Tartessos, que si las minas de Riotinto, que si los metales refulgentes, que si los egipcios, que si un cataclismo lo enterró...
Y se van a Cancho Ruano, en la Extremadura, que hay un yacimiento 'tartésico'. Y sin pestañear: Cancho Roano es como la Atlántida pero en pequeño. Y hay un símbolo con los círculos concéntricos (y hacen que coincidan el símbolo con la estructura de la Atlántida...). Madre de dios.
En fin. Que muy bien. Que así tendría que ser todo. Nada de decir... pues a lo mejor... no. Nada, con pruebas, si lo miras desde arriba, se parece, pues adelante con los faroles.
Mención especial para esas imágenes de los españoles y un americano buceando y hablando de lo de las piedras, a nada, a vista de la costa... a veces ni ellos mismos se lo creen lo que están diciendo.
Pues eso, que la Atlántida está ahí y no la habíamos visto. Tanto parque y tanta ostia, si dejasen hacer un buen resort ya lo habíamos encontrado... ay que risa.
Dieron un documental sobre la Atlántida. ¿Dónde está la Atlántida? El National Geographic nos lo va a decir. Una investigadora norteamericana, pelirroja y de simpático hablar, nos dice que tenemos nada más que una referencia sobre este territorio mítico en un texto de Platón. Nada, unas líneas. Pero que a partir de ahí, podemos empezar a trabajar. Pues venga, a trabajar. Que si puede estar en Troya, que si puede estar en Creta, que si puede estar en Doñana... abren las tres posibilidades y finalmente se deciden por la de Doñana.
Mientras estaban decantándose por una o por la otra, pues el documental tenía pinta de ser de esos en los que se abren muchas puertas y finalmente se cierra la horita de sabiduría compartida con un 'quizás nunca sepamos patatín patatán'. Y se queda uno tan ancho y así puede ver otro documental sobre el mismo tema tiempo después con el mismo interés. Como si nada. Pero aquí la cosa no se iba a detener en apuntar y no disparar. Aquí la cosa iba en serio.
El profesor Freund de la Universidad de Hartford iba diciendo que esto y que lo otro. Hasta que servidor se concienció de que el profesor Freund era de la Universidad de Hartford y no era el profesor Sánchez (Sán-chez) de la Universidad de Huelva, pasó un largo rato. Recuerden que yo estaba en estado prenirvanático prácticamente.
Se decidían por Doñana, como digo. Y decían más o menos que mirando así desde arriba, echándole unas fotos bien hechas desde el cielo a lo que es Doñana, se veía que ahí había unas estructuras o formaciones que podrían corresponder con esa estructura a su vez de islas concéntricas que caracterizaban a la Atlántida platónica. Ahí lo llevas. Uno miraba desde arriba y decía... carámbanos, qué ojo tienen. Qué imaginación.
Pero no se quedaban ahí. 'En el centro de la Atlántida estaba el templo de Poseidón. Si se fijan en estas imágenes, hay un círculo aquí en el que podría encajar el templo'.
Ahí ya me ganaron del todo. Una foto, un círculo pelao, y encajaban un rectángulo y decían 'es verdad, es posible'. Y bueno. Seguidamente toda una sucesión de investigaciones con aparataje de la más alta desto. Que si máquinas para echar fotos bajo tierra (copón), que si nosequé para ver los cortes de nosecual, que si vamos a bucear porque hay unas piedras que parece que están cortadas por los hombres. Pitoak eta flautak.
Ojo ahora.
Están buscando y buscando evidencias de que eso es asín, cuando de repente dicen... 'vamos a buscar evidencias en el suelo vivo'. Y se ponen a mirar entre matojos de Doñana, en esos espacios de tierra seca, de barruzo, y mirando así, a ojo mismo, sin despeinarse ni nada, abriendo la verja de Doñana y un poco más pa'llá, encuentran nada menos que dos estatuillas!!!! de dos diosas!!! así, en el suelo!!!! Se acabó el karma, el nirvana, el yoga tántrico y la virgen. Y el profesor Freund dice... 'son isis o astarté!!'. ¿Pero es que no hay una policía aquí o qué?
Hilaridad, risas mil, espacio cómico antes de ponerte a hacer la cena, claro que si. Hay que reírse. Que si era tierra de metales, que si la Atlántida era Tharsis o Tartessos, que si las minas de Riotinto, que si los metales refulgentes, que si los egipcios, que si un cataclismo lo enterró...
Y se van a Cancho Ruano, en la Extremadura, que hay un yacimiento 'tartésico'. Y sin pestañear: Cancho Roano es como la Atlántida pero en pequeño. Y hay un símbolo con los círculos concéntricos (y hacen que coincidan el símbolo con la estructura de la Atlántida...). Madre de dios.
En fin. Que muy bien. Que así tendría que ser todo. Nada de decir... pues a lo mejor... no. Nada, con pruebas, si lo miras desde arriba, se parece, pues adelante con los faroles.
Mención especial para esas imágenes de los españoles y un americano buceando y hablando de lo de las piedras, a nada, a vista de la costa... a veces ni ellos mismos se lo creen lo que están diciendo.
Pues eso, que la Atlántida está ahí y no la habíamos visto. Tanto parque y tanta ostia, si dejasen hacer un buen resort ya lo habíamos encontrado... ay que risa.
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Danzón
La pusieron ayer en la segunda y mira, no tenía intención, pero viendo lo que había por ahí, o lo que sabía que había, pues oye, es una solución. Una película bonita porque sí. Sin más.
'Danzón' es una película mexicana que no sé porqué yo pensé que era de Arturo Ripstein y no, era de una directora mexicana llamada María Novaro. Da igual quién dirigiera la película. La película es María Rojo, que es la actriz protagonista y es quien manda en la película, quien busca, quien encuentra, quien hace, quien dice, y sobre todo quien mira. Porque cómo mira. Y cómo se ríe, o cómo sonríe. Qué mujer tan guapa y qué bien lo hace. Qué bien actúa. Como dirían los amigos de mis padres, qué bien trabaja.
Julia es una mujer que tiene una hija de unos dieciseis o quince años. Trabaja de telefonista y con una de sus compañeras acude a los locales de baile del DF. Y allí baila con un señor, todo peripuesto, el danzón. Baila y mientras baila está y no está. Bailar es lo suyo. Pero un día, el compañero de baile, con el que no tiene nada, no es su novio, no han tenido nada o al menos eso entiendo yo, desaparece. Carmelo Benítez. Y Julia no encuentra a nadie para bailar que baile como él. Su amiga no le hace ascos a jóvenes o a lo que se ponga por delante, pero ella está enfadada porque necesita alguien con quien bailar. Y se pone a buscar a Carmelo por el DF, hasta que alguien le dice que es posible que se haya ido a Veracruz.
Y ella se va a Veracruz a buscarle, sin tener ni idea de dónde puede estar ni qué debe hacer, ni nada. Pero se va, porque necesita encontrarlo. Porque nadie baila con ella como él.
Ahí que va a buscar a Carmelo Benítez y en Veracruz se encuentra con un travesti, con quien hace buenas migas. Se hospeda en un hotelucho en el que la ama tiene afición por el cante, y comparte estancia con una prostituta con dos hijos. Ella va buscando a Carmelo por los locales de baile, por los tugurios, hasta que se entera de que quizás esté por el puerto. Y va al puerto. Y no lo encuentra, pero encuentra a otro.
El argumento es sencillo. Pero es que ver a María Rojo, a Julia, caminando, riéndose, intentando enseñar a bailar al travesti... qué escena tan bonita. Ella le coge a él y él la mira directamente y ella le dice que no, que no se tiene que mirar así de golpe, si no que se tiene que invitar a mirar, a insinuar, y pone un par o tres de caras que derretirían al más gélido.
En fin, en el puerto se pone a buscar a Carmelo. Se viste para encontrarlo y se la queda mirando todo el puerto. Vean la foto. Todo el mundo la mira. Pero eso ocurre durante toda la película. Todos los mexicanos miran a las mujeres. Todos se dan la vuelta. Todos salen de donde están para ver a una mujer que anda sola. En un barco hay un muchacho jovencito con melena. A Julia le gusta, entablan conversación, hay rollo.
Y el rollo prospera, y se ven, y ella tiene que volver a México. Y durante toda la película suenan boleros, canciones, que o te las sabes o te gustaría sabértelas. Y Julia caminando, y Julia moviéndose y bailando. Qué grande.
Ella se vuelve al DF y se encuentra con sus amigas. Y le cuenta a su amiga que no encontró a Carmelo. Y hace un simple movimiento de ojos. Y la otra entiende.
Y al final, pues eso. Que tienen que verla. Qué película más maja.
Y qué calor hacía ayer.
'Danzón' es una película mexicana que no sé porqué yo pensé que era de Arturo Ripstein y no, era de una directora mexicana llamada María Novaro. Da igual quién dirigiera la película. La película es María Rojo, que es la actriz protagonista y es quien manda en la película, quien busca, quien encuentra, quien hace, quien dice, y sobre todo quien mira. Porque cómo mira. Y cómo se ríe, o cómo sonríe. Qué mujer tan guapa y qué bien lo hace. Qué bien actúa. Como dirían los amigos de mis padres, qué bien trabaja.
Julia es una mujer que tiene una hija de unos dieciseis o quince años. Trabaja de telefonista y con una de sus compañeras acude a los locales de baile del DF. Y allí baila con un señor, todo peripuesto, el danzón. Baila y mientras baila está y no está. Bailar es lo suyo. Pero un día, el compañero de baile, con el que no tiene nada, no es su novio, no han tenido nada o al menos eso entiendo yo, desaparece. Carmelo Benítez. Y Julia no encuentra a nadie para bailar que baile como él. Su amiga no le hace ascos a jóvenes o a lo que se ponga por delante, pero ella está enfadada porque necesita alguien con quien bailar. Y se pone a buscar a Carmelo por el DF, hasta que alguien le dice que es posible que se haya ido a Veracruz.
Y ella se va a Veracruz a buscarle, sin tener ni idea de dónde puede estar ni qué debe hacer, ni nada. Pero se va, porque necesita encontrarlo. Porque nadie baila con ella como él.
Ahí que va a buscar a Carmelo Benítez y en Veracruz se encuentra con un travesti, con quien hace buenas migas. Se hospeda en un hotelucho en el que la ama tiene afición por el cante, y comparte estancia con una prostituta con dos hijos. Ella va buscando a Carmelo por los locales de baile, por los tugurios, hasta que se entera de que quizás esté por el puerto. Y va al puerto. Y no lo encuentra, pero encuentra a otro.
El argumento es sencillo. Pero es que ver a María Rojo, a Julia, caminando, riéndose, intentando enseñar a bailar al travesti... qué escena tan bonita. Ella le coge a él y él la mira directamente y ella le dice que no, que no se tiene que mirar así de golpe, si no que se tiene que invitar a mirar, a insinuar, y pone un par o tres de caras que derretirían al más gélido.
En fin, en el puerto se pone a buscar a Carmelo. Se viste para encontrarlo y se la queda mirando todo el puerto. Vean la foto. Todo el mundo la mira. Pero eso ocurre durante toda la película. Todos los mexicanos miran a las mujeres. Todos se dan la vuelta. Todos salen de donde están para ver a una mujer que anda sola. En un barco hay un muchacho jovencito con melena. A Julia le gusta, entablan conversación, hay rollo.
Y el rollo prospera, y se ven, y ella tiene que volver a México. Y durante toda la película suenan boleros, canciones, que o te las sabes o te gustaría sabértelas. Y Julia caminando, y Julia moviéndose y bailando. Qué grande.
Ella se vuelve al DF y se encuentra con sus amigas. Y le cuenta a su amiga que no encontró a Carmelo. Y hace un simple movimiento de ojos. Y la otra entiende.
Y al final, pues eso. Que tienen que verla. Qué película más maja.
Y qué calor hacía ayer.
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