Cada mañana, antes de que salga el sol, salgo a la terraza y toco el arpa durante unos minutos. Estar concentrado pulsando este instrumento de dioses, me hace entrar en no pocas ocasiones en sintonía con el universo. Con el Cosmos. El Cosmos era el equipo en el que jugó Pelé durante unos años. El fútbol en los Estados Unidos no tiene mucha implantación. O igual sí que la tiene y lo que pasa es que como lo ven sólo latinoamericanos, no se considera un deporte de primera. No sé. Me puedo mover en toda una serie de conceptos y tópicos que me dan para todo el día. Así que tocar el arpa me sirve para intentar, al menos, quitarme de encima toda esa serie de pensamientos convencionales y crear otros que sean míos. Originales. No sé tocar el arpa. Pulso las cuerdas, de vez en cuando rasgo, dejo que suene y resuene... y es ese sonido el que me hace viajar. Viajar por los espacios insondables que llena el... insondable es que no los puedes... que no los puedes... medir con un sónar será. Será. No lo sé. Es sencillo, lo miras en el google y todo sale. Será el sónar y la posibilidad o no de medir algo con el sónar lo que hace de los espacios algo insondable. Tocando el arpa estoy, como digo, durante unos pocos minutos. Los suficientes. Porque la medicina tiene una posología determinada. Y se debe administrar cuando toca. Toco el arpa un rato y lo dejo. Cuando dejo el arpa, cuando ya no estoy tocando el arpa, cuando la medicina ha sido suministrada, soy una persona diferente. Me he limpiado y me he convertido en una entidad distinta. Pero siempre la misma. otro concepto y otra frase que se pone por que sí. Como todo. Al final uno tiene que deberse a su público. Pulso las cuerdas, me limpio y sigo adelante. Todos los días. Y ya en comunión con todos vosotros os digo que estoy dispuesto a que me llevéis a cuestas rodeado de roscas de pan. Por una tradición que ahora no viene al caso, eso es así. Yo intento todos los días, tocando el arpa, un arpa que no sé tocar, entenderlo, concentrarme, ser distinto, pero una vez y otra, no puedo dejar de serlo. Cuando termino de tocar el arpa, algo me ocurre que me paraliza. Me deja como acorchado. Quizás, pienso, es la tenebrosa perspectiva de un nuevo día que viene por delante a demostrarme una vez más que no vale uno para nada. Y me paralizo, me quedo rígido, y vienen a buscarme. Y es cierto que uno podría reflexionar algo más antes de que las cosas pasen. Pero es lo que hay. Me quedo así. De esta manera que os estoy indicando. Mirad la figura. Repasad el índice. ¿Dónde está mi cámara? No la veo. Es igual, supongo que me estarán filmando. ¿Si o no? Me vienen a buscar los vecinos que han acudido a una supuesta llamada de mi arpa. Porque yo con el arpa no quiero llamar a nadie, pero oiga, hay gente que lo entiende así. Como una llamada. Y uno no es quién para decir qué o qué no. Así que vienen, todos los días, rompen la puerta y me cogen como desesperados. Me agarran de donde pueden, me colocan en una plancha, me enderezan y empiezan a pasearme. Y así se pasan todo el día. Estando acorchado no siento sed ni hambre. Cuando ellos consideran necesario soltarme, me devuelven a mi casa. Al cabo de poco, ya oscurecido todo, vuelvo a mi ser natural. Poco dotado para la reflexión como estoy, no me planteo cómo puedo arreglar todo esto. Supongo que pienso que al día siguiente la vida me dirigirá a otra parte. Pero... a veces pienso. ¿Y si todo esto lo hago conscientemente? ¿Y si realmente toco el arpa, me paralizo y me hago de madera, para que venga la gente y me pasee en alzas? ¿Y si soy realmente así?
Y algunas noches, no puedo dormir y todo del disgusto. Menos mal que al día siguiente, patatín y patatán.
jueves, 15 de mayo de 2014
miércoles, 14 de mayo de 2014
La izquierda contra la izquierda. Un debate en Can Sisteré
No, claro, este no era el objeto del debate. Organizado por el Colectiu Sentit Comú de Santa Coloma el acto llevaba como título L'esquerra davant la crisi de l'europeisme. Especialmente indicado, ya que estamos en una apasionante campaña electoral por las Europeas del 25.M. El moderador y los conferenciantes eran todos gente provinente de la izquierda. Algunos, militantes reconocidos de EUiA, como Ramon Boixadera y otros pertenecientes a colectivos, espacios de debate o colaboradores de revistas del entorno. Bien. El asunto era tratar cómo la izquierda, catalana, española y europea, se había enfrentado al hecho de la construcción de la Unión Europea y tratar de vislumbrar cuál era una posible salida a la coyuntura a la que se enfrenta esta izquierda toda vez que la situación en este territorio ha causado daños irreparables a la clase trabajadora. Irreparables, no debería haber utilizado esta palabra. Nada es irreparable.
¿O si? Bien. Diagnósticos claros. La pobreza avanza, está en la calle, la situación para mucha gente es la de acostumbrarse a malvivir como el nuevo bienestar. Agresiones a los derechos laborales, civiles, sociales. Todo esto ya lo sabemos, muchas gracias. ¿De quién es la culpa? El historiador Giaime Pala habló de la postura de la izquierda, socialdemócrata y comunista, ante la construcción de la UE. Si bien en un primer momento parecía entender la postura del eurocomunismo a toro pasado, después vino a decir que seguir confiando en una Unión Europea transformada desde dentro, era una ilusión, porque no se tenía fuerza para ello. Por lo que se debía apostar por romper con el euro, la UE y no colaborar. Ramon Boixadera, economista de EUiA, hizo un profuso análisis económico de la situación en caso de que España saliese de la UE, del euro. No pasaría nada. Al menos eso creí entender. De todos los que habló fue el menos... inteligible. Lástima. Porque me dio la impresión de que era con el que más estaba yo de acuerdo. Pero se le entendió poco. Y por último Ramón Tafalla se dedicó a llamar a la unidad contra la UE... señalando los errores de la izquierda. No abundaré demasiado en lo que dijo Ramón Tafalla, pero diré que no me gustó nada.
Como yo tampoco soy economista, ni siquiera un político, y mucho menos un profesor de nada, también quiero dar mi opinión. Y como siempre será deslabazada y sin hilar. Pero es lo que hay. Autocrítica. A la unidad por la autocrítica. Debemos ser muy críticos con nosotros mismos. Da la impresión de que, si la Unión Europea lleva una política X, si las consecuencias de su actuación tienen las consecuencias que tienen... es culpa nuestra. O del que no lo ha hecho bien, que siempre suele ser otro. O del que es flojo, del que no ha plantado cara, del que no es tan valiente como lo soy yo.
Me llamó la atención la reflexión, creo que fue de Pala, que dijo que con 35 o 50 diputados en el Parlamento Europeo no se hace nada. Que da igual participar en las elecciones, porque... es inútil. ¿Entonces? Ramon Tafalla, decía que si no se proponen medidas realmente radicales y de ruptura, el voto de los desesperados se va a las fuerzas fascistas y de extrema derecha, como se está viendo en muchos países. Se habla de desideologización de la izquierda y de abandono de ésta de sus principios. La culpa es siempre nuestra.
Rearme moral e ideológico. Pala hablaba muy bien del rearme ideológico y moral de la derecha a finales de los setenta y principios de los ochenta. Nosotros no nos rearmamos. Nosotros ejercemos la autocrítica. Siempre. No estamos orgullosos de nada, siempre tenemos una pega, una falta. Bueno, si, del Partido Comunista de Portugal. Llamamos a la unidad porque queremos que los que están a nuestro lado abran lo ojos y digan... es verdad, tenéis razón, vamos. Y así estamos, esperando a que ellos dejen de ser tan radicales y se avengan a pensar como yo. O los otros dejen de venderse al mercado y no tengan miedo y llamen a una revuelta de las masas trabajadoras que... me coja en casa que yo no puedo ir.
Ahora digo esto y lo dejo ya. La Unión Europea es un club. Nos hemos metido en ese club. Tienen unas normas y unos propósitos. Podemos o salirnos de ese club o reformar las normas. Salgamos de ese club. Vale. ¿Cuántos somos? Propongámoslo. Salgamos de ese club. Pero claro, nosotros solos no podemos, porque no tenemos fuerza. Que los de ICV-EUiA lo digan también. Vale. Venga. Pero que también lo digan los de PSC. Vale. Que diga todo el mundo lo que a mí me parece. Yo no convenzo al pueblo, pero si las estructuras que habitualmente lo hacen cambian su discurso entonces si. Yo, y ya hablo por mí, no estoy bien con lo que hay. Me gustaría que fuera de otra forma. Eso es todo. De otra forma llamándolo UE, llamándolo RFE, saliéndome y aliándome con Rusia, con Mercosur... me da igual. ¿Somos capaces primero de mirar con buenos ojos al que está en la silla de al lado? ¿Al que está en la silla de detrás? ¿Al que está en la tarima hablando? ¿Al que come en la otra mesa?
La autocrítica está bien, hasta que uno se da cuenta de que los demás no se autocritican nunca y les va divinamente.
¿Perdón por el rollo? No, basta de autocritica.
¿O si? Bien. Diagnósticos claros. La pobreza avanza, está en la calle, la situación para mucha gente es la de acostumbrarse a malvivir como el nuevo bienestar. Agresiones a los derechos laborales, civiles, sociales. Todo esto ya lo sabemos, muchas gracias. ¿De quién es la culpa? El historiador Giaime Pala habló de la postura de la izquierda, socialdemócrata y comunista, ante la construcción de la UE. Si bien en un primer momento parecía entender la postura del eurocomunismo a toro pasado, después vino a decir que seguir confiando en una Unión Europea transformada desde dentro, era una ilusión, porque no se tenía fuerza para ello. Por lo que se debía apostar por romper con el euro, la UE y no colaborar. Ramon Boixadera, economista de EUiA, hizo un profuso análisis económico de la situación en caso de que España saliese de la UE, del euro. No pasaría nada. Al menos eso creí entender. De todos los que habló fue el menos... inteligible. Lástima. Porque me dio la impresión de que era con el que más estaba yo de acuerdo. Pero se le entendió poco. Y por último Ramón Tafalla se dedicó a llamar a la unidad contra la UE... señalando los errores de la izquierda. No abundaré demasiado en lo que dijo Ramón Tafalla, pero diré que no me gustó nada.
Como yo tampoco soy economista, ni siquiera un político, y mucho menos un profesor de nada, también quiero dar mi opinión. Y como siempre será deslabazada y sin hilar. Pero es lo que hay. Autocrítica. A la unidad por la autocrítica. Debemos ser muy críticos con nosotros mismos. Da la impresión de que, si la Unión Europea lleva una política X, si las consecuencias de su actuación tienen las consecuencias que tienen... es culpa nuestra. O del que no lo ha hecho bien, que siempre suele ser otro. O del que es flojo, del que no ha plantado cara, del que no es tan valiente como lo soy yo.
Me llamó la atención la reflexión, creo que fue de Pala, que dijo que con 35 o 50 diputados en el Parlamento Europeo no se hace nada. Que da igual participar en las elecciones, porque... es inútil. ¿Entonces? Ramon Tafalla, decía que si no se proponen medidas realmente radicales y de ruptura, el voto de los desesperados se va a las fuerzas fascistas y de extrema derecha, como se está viendo en muchos países. Se habla de desideologización de la izquierda y de abandono de ésta de sus principios. La culpa es siempre nuestra.
Rearme moral e ideológico. Pala hablaba muy bien del rearme ideológico y moral de la derecha a finales de los setenta y principios de los ochenta. Nosotros no nos rearmamos. Nosotros ejercemos la autocrítica. Siempre. No estamos orgullosos de nada, siempre tenemos una pega, una falta. Bueno, si, del Partido Comunista de Portugal. Llamamos a la unidad porque queremos que los que están a nuestro lado abran lo ojos y digan... es verdad, tenéis razón, vamos. Y así estamos, esperando a que ellos dejen de ser tan radicales y se avengan a pensar como yo. O los otros dejen de venderse al mercado y no tengan miedo y llamen a una revuelta de las masas trabajadoras que... me coja en casa que yo no puedo ir.
Ahora digo esto y lo dejo ya. La Unión Europea es un club. Nos hemos metido en ese club. Tienen unas normas y unos propósitos. Podemos o salirnos de ese club o reformar las normas. Salgamos de ese club. Vale. ¿Cuántos somos? Propongámoslo. Salgamos de ese club. Pero claro, nosotros solos no podemos, porque no tenemos fuerza. Que los de ICV-EUiA lo digan también. Vale. Venga. Pero que también lo digan los de PSC. Vale. Que diga todo el mundo lo que a mí me parece. Yo no convenzo al pueblo, pero si las estructuras que habitualmente lo hacen cambian su discurso entonces si. Yo, y ya hablo por mí, no estoy bien con lo que hay. Me gustaría que fuera de otra forma. Eso es todo. De otra forma llamándolo UE, llamándolo RFE, saliéndome y aliándome con Rusia, con Mercosur... me da igual. ¿Somos capaces primero de mirar con buenos ojos al que está en la silla de al lado? ¿Al que está en la silla de detrás? ¿Al que está en la tarima hablando? ¿Al que come en la otra mesa?
La autocrítica está bien, hasta que uno se da cuenta de que los demás no se autocritican nunca y les va divinamente.
¿Perdón por el rollo? No, basta de autocritica.
martes, 13 de mayo de 2014
Fiesta de aniversario
De las memorias del Barón Yanáyev:
'... y me dijeron que tenía que conocerla. Había llegado de China y decían que era encantadora, que traía un séquito de sirvientes que no cabía en el palacio de Versalles, que su ajuar lo habían tenido que ir trayendo desde un año antes, que no era capaz de pisar el suelo si éste antes no había sido perfumado con una loción cuya composición sólo ella y un viejo químico que viajaba siempre con ella y al que mantenía encerrado bajo llave, conocían. Decían que se había encaprichado con la idea de vivir una fiesta de aniversario en otro país y le habían dicho que París, en Francia, era en aquellos momentos la capital del mundo. Aquella princesa china no movió un sólo músculo cuando le comunicaron que el viaje iba a ser largo y que podría llegar a ser ciertamente incómodo atravesar ciertas regiones del país. Se contaban historias y sucesos tremendos acaecidos durante el largo trayecto a través de desiertos, montañas, ríos, reinos hostiles... pero finalmente, el día había llegado y puntualmente, la embajada rusa había recibido una invitación para el magno evento que iba a celebrarse en los mismos jardines reales, dado que el rey Luis había consentido en prestar sus dominios para tan reconocido personaje.
El embajador, para mi sorpresa, me trasladó la petición para que fuera yo el que asistiera a aquella fiesta y me sentí ciertamente halagado. El día de la fiesta, me engalané como pocas veces suelo hacer y, sufriendo por la tan alta responsabilidad y sin más regalo que unas pieles de oso que a buen seguro ella ya tendría a toneladas, le dije a nuestro cochero que se dirigiese a palacio.
Imaginen, nuevamente, mi sorpresa cuando llegué y no había preparaciones de fiesta, ni ambiente, ni nada. Me la habían vuelto a jugar. Consternado, sin saber qué hacer, fui al palacio de la Condesa de Croissant, donde ella, que siempre anda mucho más despierta que yo, me contó lo que había sucedido.
'Monsieur, usted siempre en las nubes. Sepa que todo París está en el juego de la fiesta de aniversario. Al parecer, el padre de la princesa, el Emperador, se negó en redondo a que su hija hiciera ese viaje tan arriesgado. Así, pagó a una maestra de su hija, extranjera, la Señorita Rayo Volador, para que proyectase un viaje que nunca se haría. Rayo Volador ha ido dibujando unos decorados y un recorrido que asemejaría al que realmente haría la pobre princesa si hubiera salido de China, pero sin salir de ella. Ha imaginado cómo debe ser el desierto, el Pamir, las tribus, un asalto por parte de una banda túrquica, vivir en una yurta, beber de la ubre de una camella afgana, una estancia en un harén, el puerto de San Juan de Acre y por último París, todo ello lo ha dibujado y un ejército de trabajadores lo ha ido creando para que la princesa sueñe que ha estado y vivido su cumpleaños en París, cosa que jamás pasó. Y ahora, si quiere le invito a una copita de sake, que es un licor japonés de arroz, y aunque no sea lo mismo que un licor chino, bien puede valer para brindar por la señorita Rayo Volador y la capacidad de hacer creer a la gente que uno está donde no está.'
Feliz día, otra vez con retraso, señorita YPRH!!
'... y me dijeron que tenía que conocerla. Había llegado de China y decían que era encantadora, que traía un séquito de sirvientes que no cabía en el palacio de Versalles, que su ajuar lo habían tenido que ir trayendo desde un año antes, que no era capaz de pisar el suelo si éste antes no había sido perfumado con una loción cuya composición sólo ella y un viejo químico que viajaba siempre con ella y al que mantenía encerrado bajo llave, conocían. Decían que se había encaprichado con la idea de vivir una fiesta de aniversario en otro país y le habían dicho que París, en Francia, era en aquellos momentos la capital del mundo. Aquella princesa china no movió un sólo músculo cuando le comunicaron que el viaje iba a ser largo y que podría llegar a ser ciertamente incómodo atravesar ciertas regiones del país. Se contaban historias y sucesos tremendos acaecidos durante el largo trayecto a través de desiertos, montañas, ríos, reinos hostiles... pero finalmente, el día había llegado y puntualmente, la embajada rusa había recibido una invitación para el magno evento que iba a celebrarse en los mismos jardines reales, dado que el rey Luis había consentido en prestar sus dominios para tan reconocido personaje.
El embajador, para mi sorpresa, me trasladó la petición para que fuera yo el que asistiera a aquella fiesta y me sentí ciertamente halagado. El día de la fiesta, me engalané como pocas veces suelo hacer y, sufriendo por la tan alta responsabilidad y sin más regalo que unas pieles de oso que a buen seguro ella ya tendría a toneladas, le dije a nuestro cochero que se dirigiese a palacio.
Imaginen, nuevamente, mi sorpresa cuando llegué y no había preparaciones de fiesta, ni ambiente, ni nada. Me la habían vuelto a jugar. Consternado, sin saber qué hacer, fui al palacio de la Condesa de Croissant, donde ella, que siempre anda mucho más despierta que yo, me contó lo que había sucedido.
'Monsieur, usted siempre en las nubes. Sepa que todo París está en el juego de la fiesta de aniversario. Al parecer, el padre de la princesa, el Emperador, se negó en redondo a que su hija hiciera ese viaje tan arriesgado. Así, pagó a una maestra de su hija, extranjera, la Señorita Rayo Volador, para que proyectase un viaje que nunca se haría. Rayo Volador ha ido dibujando unos decorados y un recorrido que asemejaría al que realmente haría la pobre princesa si hubiera salido de China, pero sin salir de ella. Ha imaginado cómo debe ser el desierto, el Pamir, las tribus, un asalto por parte de una banda túrquica, vivir en una yurta, beber de la ubre de una camella afgana, una estancia en un harén, el puerto de San Juan de Acre y por último París, todo ello lo ha dibujado y un ejército de trabajadores lo ha ido creando para que la princesa sueñe que ha estado y vivido su cumpleaños en París, cosa que jamás pasó. Y ahora, si quiere le invito a una copita de sake, que es un licor japonés de arroz, y aunque no sea lo mismo que un licor chino, bien puede valer para brindar por la señorita Rayo Volador y la capacidad de hacer creer a la gente que uno está donde no está.'
Feliz día, otra vez con retraso, señorita YPRH!!
lunes, 12 de mayo de 2014
El nostre home a l'Havana - Graham Greene
Ya estoy aquí. Hace unos cuantos años, un señor que venía a rehabilitación conmigo, al verme siempre tan enfrascado en la lectura (una estrategia para seguir las apasionantes conversaciones de las personas que allí acudían sin tener que estar con la vista puesta en ellas), me dijo que me iba a traer unos libros que tenía por casa y que no sabía dónde meterlos. Eran todos libros de una colección del Observador, Classics de la Literatura Universal. Ahí estaban, Els cossacs de Tolstoi, El perfecte marit, de Dostoievski, y otros libros que no me he leído aún. Entre ellos, este, El nostre home a l'Havana, de Graham Greene.
Graham Greene debe ser el autor que más habitualmente se encuentre en los hogares de España. Este gran país. Que muchas cajas de ahorro regalasen en su tiempo 'El factor humano', debe haber contribuido a ello. El americano impasible o El tercer hombre, también son muy conocidas, claro. Y esta, Nuestro hombre en la Habana. Un libro que ha quedado como una frase hecha. 'Eres nuestro hombre en la Habana'. Pues bien, hasta hace muy poco no me he atrevido a leerme en serio nada de este hombre y este libro me ha parecido... cuando menos divertido. Y no esperaba que fuera divertido, ni mucho menos.
Tampoco he visto la película, y eso que sale Alec Guinness.
Bueno. Al lío. En la Habana, un inglés llamado Wormold, que vive con su hija Milly, regenta una tienda de aspiradoras. Su mujer le abandonó hace tiempo y él se desvive por su hija, que es muy guapa y un poco presumida. De gustos caros, trae por la calle de la amargura al padre. Wormold tiene un amigo, el doctor Hasselbacher, un alemán borrachín y él mismo es coleccionista de botellas de whisky. Un día, un agente del Servicio Secreto Británico entra en su tienda y le propone, de forma progresiva, claro, que se convierta en agente británico en la Habana, en una época en la que el régimen de Batista se tambalea.
A partir de ahí, y por dinero, claro, Wormold va urdiendo una trama de agentes falsos, planes descacharrantes, construcciones militares ful e intrigas que no conoce nadie más que él y su imaginación... que serán creídas a pies juntillas en Londres para su propia desesperación. En Londres y en otras partes, claro. Y la consecuencias en algunos casos serán lamentables para personas que ni se imaginaban que eran agentes del Servicio Secreto Británico.
La importancia del asunto es tan grande que este Servicio Secreto le adosa a una secretaria y un ayudante para que haga mejor su función. Una función que es absolutamente irreal y que no puede confesar que es incierta. Las cosas se van complicando hasta que al final... pues eso, que si el libro se hubiera llamado 'tonto el que lo lea', se hubieran quedado tan anchos. Un poco como la trama de 'Quemar después de leer', de los Cohen, o esas pelis sobre guerras inventadas. Cuando hay ganas de jaleo todo vale.
El libro, intriga a parte, me pareció muy gracioso, escrito con una ironía muy descreída y reflexiones sobre la guerra, la patria, el amor y el compromiso que merecen mucho la pena. Dicen que el propio Greene fue agente del Servicio Secreto. No sé si sus otros libros serán así de divertidos, por lo irónicos, pero este es de verdad muy recomendable.
Y dan ganas de ver la peli con un dedito de whisky.
Graham Greene debe ser el autor que más habitualmente se encuentre en los hogares de España. Este gran país. Que muchas cajas de ahorro regalasen en su tiempo 'El factor humano', debe haber contribuido a ello. El americano impasible o El tercer hombre, también son muy conocidas, claro. Y esta, Nuestro hombre en la Habana. Un libro que ha quedado como una frase hecha. 'Eres nuestro hombre en la Habana'. Pues bien, hasta hace muy poco no me he atrevido a leerme en serio nada de este hombre y este libro me ha parecido... cuando menos divertido. Y no esperaba que fuera divertido, ni mucho menos.
Tampoco he visto la película, y eso que sale Alec Guinness.
Bueno. Al lío. En la Habana, un inglés llamado Wormold, que vive con su hija Milly, regenta una tienda de aspiradoras. Su mujer le abandonó hace tiempo y él se desvive por su hija, que es muy guapa y un poco presumida. De gustos caros, trae por la calle de la amargura al padre. Wormold tiene un amigo, el doctor Hasselbacher, un alemán borrachín y él mismo es coleccionista de botellas de whisky. Un día, un agente del Servicio Secreto Británico entra en su tienda y le propone, de forma progresiva, claro, que se convierta en agente británico en la Habana, en una época en la que el régimen de Batista se tambalea.
A partir de ahí, y por dinero, claro, Wormold va urdiendo una trama de agentes falsos, planes descacharrantes, construcciones militares ful e intrigas que no conoce nadie más que él y su imaginación... que serán creídas a pies juntillas en Londres para su propia desesperación. En Londres y en otras partes, claro. Y la consecuencias en algunos casos serán lamentables para personas que ni se imaginaban que eran agentes del Servicio Secreto Británico.
La importancia del asunto es tan grande que este Servicio Secreto le adosa a una secretaria y un ayudante para que haga mejor su función. Una función que es absolutamente irreal y que no puede confesar que es incierta. Las cosas se van complicando hasta que al final... pues eso, que si el libro se hubiera llamado 'tonto el que lo lea', se hubieran quedado tan anchos. Un poco como la trama de 'Quemar después de leer', de los Cohen, o esas pelis sobre guerras inventadas. Cuando hay ganas de jaleo todo vale.
El libro, intriga a parte, me pareció muy gracioso, escrito con una ironía muy descreída y reflexiones sobre la guerra, la patria, el amor y el compromiso que merecen mucho la pena. Dicen que el propio Greene fue agente del Servicio Secreto. No sé si sus otros libros serán así de divertidos, por lo irónicos, pero este es de verdad muy recomendable.
Y dan ganas de ver la peli con un dedito de whisky.
martes, 6 de mayo de 2014
Volveré
Miradme bien. Quedaos con mi cara. Me estáis viendo ¿no? Pues no voy a repetirlo. No soy persona de andar explicando una cosa una y mil veces. Las cosas claras. Volveré. Ahora me voy porque me tengo que ir. Pero voy a volver. Mírame. Tú, sí, ese que te ríes así como diciendo... con lo acabado que estás... qué amenazas... pues sí, te lo digo casi sin mover los labios que queda más... volveré. Y cuando vuelva dudo que me estén esperando todos ustedes que ahora no os dais cuenta de que lo que estáis haciendo no es el principio de vuestra victoria, si no el auténtico final de vuestra carrera. En cualquier campo, no me voy a parar ahora a considerar si en este o en el otro. Volveré. Volveré. Estoy seguro. Miradme bien. Porque voy a volver. ¿Qué os creéis? ¿Que por tener a un fulano aquí con el kalashnikov voy a tener yo miedo? Me cago en todos los kalashnikovs. Así de claro. En el kalashnikov con tiritas ese. Me cago en él. Qué pasa. Miradme bien, porque voy a volver. Ahora me voy porque no me queda otro remedio, soy consciente de ello. He perdido. Pero es el principio de vuestra derrota completa. Estáis paladeando algo efímero No os va a servir de nada. Os va a salir muy caro todo lo que estáis ahora celebrando. Me voy pero voy a volver. Volveré. Volveré. Miradme bien. Miradme. Todo lo que os creéis que estáis haciendo y que me vais a hacer... no vale de nada. De nada. Porque volveré. Volveré por el mismo sitio por donde he venido. No, mejor, volveré por otro sitio mejor. Volveré no por la misma puerta del aeropuerto en el que ahora me custodian, no. Volveré a pie, y el guarda de la frontera me abrirá el paso. Y las multitudes se agolparán durante el camino de vuelta. Y recorreré los pueblos, las aldeas, los caminos, las ciudades, hasta llegar de nuevo al lugar que me pertenece. Miradme. Creedlo. Volveré. Y todo el mundo sabrá que yo, que he controlado el Universo, volveré a hacerlo. No os riáis. Volveré. Tened miedo. Tened mucho miedo. Miradme bien.
lunes, 5 de mayo de 2014
Entre pillos anda el juego - John Landis
El capitalismo es muy fácil de entender. Gente que tiene un interés económico en algo, hace lo posible por que su beneficio crezca. Y que crezca siempre. Y si para eso tiene que ir contra lo que haga falta... pues se hace. Al mismo tiempo, hay cosas que por más que te las expliquen, no la entenderás. El funcionamiento de la bolsa, por ejemplo. O la idea de que algunos pueden hacer con la vida de los demás lo que quieran.
Entre pillos anda el juego es una película dirigida por John Landis, director de películas como The Blues Brothers, Desmadre a la americana, Lobo hombre americano en Londres... un clásico de la comedia americana de los ochenta. En esta película, cuenta con la participación de dos fenómenos de la comedia, que venían del Saturday Night Live, Dan Aykroyd y Eddie Murphy, así como la estrella del cine de terror Jamie Lee Curtis. Junto a ellos, dos leyendas del cine clásico, como Ralph Bellamy y Don Ameche. Bien. Empecemos.
Esta película la han puesto en la tele unos dos millones de veces, pero revisitarla justo el día del Primero de Mayo, que fue cuando la emitieron en nosequé canal, tiene su guasa.
Dos hermanos millonarios, ancianos, pero voraces como pirañas igual que si tuvieran doce años, salen de su mansión camino de la sede de su empresa y discuten en el coche si el hombre es o se hace. Si es el ambiente o es la persona misma la que lleva en los genes su bondad y valía. Deciden poner en práctica un experimento para comprobar si es una cosa o bien es la otra y hacen una apuesta.
En esta empresa, trabaja como inversor el personaje de Dan Aykroyd, un remilgado aprendiz de ricacho, atendido por un servicial mayordomo, con una novia pijísima y unos amigos que dan una grima tremenda. Educado en Harvard, Exeter, miembro de un selecto club, todo en su vida parece ir de perlas y, como no, en plena época Reagan, considera que los que están abajo es porque no se esfuerzan y se lo merecen. Un día, Billy Rae Valentine, el personaje de Eddie Murphy, que interpreta a un vagabundo buscavidas, mientras huye de la policía choca con él y el pusilánime Aykroyd le acusa de querer robarle. La poli lo detiene y lo mete en el calabozo. Los vejetes ponen en práctica su plan. Descabalgarán a Winthorpe, el personaje de Aykroid, de su posición y colocarán en su lugar a Billy Rae. A Whinthorpe le joderán la vida y al otro lo utilizarán como mono de feria.
A Whintorpe le ayudará a resurgir una chica que trabaja como prostituta y que participa en el plan de hundirle haciéndole pasar por traficante de drogas. Ophelia, así se llama, le acoge y le cuida. Billy Rae se convierte en William y Whinthorpe en un perdido resentido que roba comida de la fiesta de lujo de su ex empresa. Pero, Eddie Murphy descubre por casualidad que ha sido objeto de un engaño y que por un dólar, el importe de la apuesta, los hermanitos han jugado con la vida de la gente.
Planean la venganza y consiguen mandar a la ruina a los hermanos tras una jugada en la Bolsa. Vende, compra, compra, compra... vende! Creo que nunca lo entenderé.
Una película con unos puntos memorables, como las dos veces en las que Murphy mira a cámara, una al ser detenido y otra mientras le están explicando cómo funciona la Bolsa. O la interpretación de Aykroyd clavándolo como pijo bobo. O el momento Bo Diddley en la casa de empeños. Todos están muy bien y te ríes un rato. Y eso. Que por un dólar, esta gente es capaz de hacer de tu vida un infierno.
Entre pillos anda el juego es una película dirigida por John Landis, director de películas como The Blues Brothers, Desmadre a la americana, Lobo hombre americano en Londres... un clásico de la comedia americana de los ochenta. En esta película, cuenta con la participación de dos fenómenos de la comedia, que venían del Saturday Night Live, Dan Aykroyd y Eddie Murphy, así como la estrella del cine de terror Jamie Lee Curtis. Junto a ellos, dos leyendas del cine clásico, como Ralph Bellamy y Don Ameche. Bien. Empecemos.
Esta película la han puesto en la tele unos dos millones de veces, pero revisitarla justo el día del Primero de Mayo, que fue cuando la emitieron en nosequé canal, tiene su guasa.
Dos hermanos millonarios, ancianos, pero voraces como pirañas igual que si tuvieran doce años, salen de su mansión camino de la sede de su empresa y discuten en el coche si el hombre es o se hace. Si es el ambiente o es la persona misma la que lleva en los genes su bondad y valía. Deciden poner en práctica un experimento para comprobar si es una cosa o bien es la otra y hacen una apuesta.
En esta empresa, trabaja como inversor el personaje de Dan Aykroyd, un remilgado aprendiz de ricacho, atendido por un servicial mayordomo, con una novia pijísima y unos amigos que dan una grima tremenda. Educado en Harvard, Exeter, miembro de un selecto club, todo en su vida parece ir de perlas y, como no, en plena época Reagan, considera que los que están abajo es porque no se esfuerzan y se lo merecen. Un día, Billy Rae Valentine, el personaje de Eddie Murphy, que interpreta a un vagabundo buscavidas, mientras huye de la policía choca con él y el pusilánime Aykroyd le acusa de querer robarle. La poli lo detiene y lo mete en el calabozo. Los vejetes ponen en práctica su plan. Descabalgarán a Winthorpe, el personaje de Aykroid, de su posición y colocarán en su lugar a Billy Rae. A Whinthorpe le joderán la vida y al otro lo utilizarán como mono de feria.
A Whintorpe le ayudará a resurgir una chica que trabaja como prostituta y que participa en el plan de hundirle haciéndole pasar por traficante de drogas. Ophelia, así se llama, le acoge y le cuida. Billy Rae se convierte en William y Whinthorpe en un perdido resentido que roba comida de la fiesta de lujo de su ex empresa. Pero, Eddie Murphy descubre por casualidad que ha sido objeto de un engaño y que por un dólar, el importe de la apuesta, los hermanitos han jugado con la vida de la gente.
Planean la venganza y consiguen mandar a la ruina a los hermanos tras una jugada en la Bolsa. Vende, compra, compra, compra... vende! Creo que nunca lo entenderé.
Una película con unos puntos memorables, como las dos veces en las que Murphy mira a cámara, una al ser detenido y otra mientras le están explicando cómo funciona la Bolsa. O la interpretación de Aykroyd clavándolo como pijo bobo. O el momento Bo Diddley en la casa de empeños. Todos están muy bien y te ríes un rato. Y eso. Que por un dólar, esta gente es capaz de hacer de tu vida un infierno.
viernes, 2 de mayo de 2014
Miscelánea
Ahí está. El garboso y la foca monje contemplando qué iban a hacer los muchachos subiéndose a la estatua de... ¿a la estatua de quién? Es lo que tiene Barcelona, que siempre te sorprende. Pasando por delante del busto unas quinientas veces y sin saber nunca quién es. Y lo sospechas... será Cambó o será otro... Y sí. Es Cambó. Y ahí estamos nosotros, mirando a ver qué es y qué no es. Qué pasa. Vamos bajando. Se ha abierto hueco entre los nuestros y el resto, ya llegaremos. Barcelona y su busto a Cambó. Somos formidables. Al lado del busto, una parada de la ANC. Que si sí, que si no. Ahora que Prat de la Riba es el nuevo faro... cómo se nos ocurre pintar la calva de Cambó! Es que no tenemos vergüenza, señora, ya lo puede decir. Si Marx me viera cogiendo la banderita con semejante garbo... lloraría de pena. Una bonita canción sobre Barcelona. O no. Kamenbert y Terciopelo Azul.
https://www.youtube.com/watch?v=ht40R3u0qpg
El otro día en la radio, escuché una canción que me gustó muchísimo. Pero mucho, mucho, de verdad. La misma historia de siempre, escuchas la canción y no sabes ni quién la canta, ni cómo se llama, ni nada. Porque en la radio dicen el autor de una canción al anunciarla, pero no suelen volver a repetir el nombre cuando termina la canción. Error. Hay que buscar. Investigar. Y la encontré. Se llama Obsesionado y la canta Jose Domingo. Jose Domingo es, al parecer, sobrino de Pep Laguarda, que hizo un disco muy majo en los setenta... ahora ponemos una canción. Esta, Obsesionado, es... brutal. Es tan... años setenta... que da miedo. Porque estas cosas por aquí... o yo no las veo o no sé, pero es difícil escucharlas. A ver, tiene un disco anterior que es más acústico y está bien... a ver si puedo pillar este Almería. Mola mucho la canción, de verdad.
https://www.youtube.com/watch?v=AwqFp495eZk
Aquí está. Pep Laguarda & Tapineria con su disco Brossa d'ahir. Un discazo para escuchar por la mañana de sábado, o de domingo si no curras. Ahora que viene el calor. Te levantas y lo pones y ya empiezas el día con la tensión a su nivel. Alceu-vos, xe, que ja és de dia. Ahí estaban todos. O al menos, una buena parte de la tropa. Disco grabado en las Baleares, en Deià, en los estudios Bananamoon de Daevid Allen. Daevid Alien. Con Pau Riba y su hermano Xavier Riba por allí. El disco es una celebración de eso tan así de levantarte, sentarte al solete y dejar pasar el día. O hacer tus cosas. Hacer lo que te venga en gana, pero sin ponernos nerviosos. A qué hora, dónde es, quién lo lleva. Nada. Ya iré. Alceu-vos, xe, que ja és de dia.
https://www.youtube.com/watch?v=FHdoB5FnKug
Tengo la sensación de que siempre enlazo los vídeos del mismo autor. Kunkeiro69. Debe tener todo el archivo de la música que a mí me gusta. Qué curioso. Bueno, pongamos a los Hawkwind y veamos qué pasa. Pongamos a la mítica banda Hawkwind con el clásico Brainstorm. Una canción río, de once minutos, en los que el contenido es sencillo... brainstorm, brainstorm. Una canción que vale por todas las canciones del universo conocido. Brainstorm. Esta canción aparece en el legendario y quizás mejor directo de la historia de los directos Space Ritual, pero escucharemos la versión en disco, la del Doremifasol latido. Un discazo, por otra parte. De hecho, buena parte del Space Ritual se basa en el Doremifasol latido. No sé, cada cierto tiempo necesito ponerme una canción de Hawkwind. Es como una droga.
https://www.youtube.com/watch?v=g0att2_Zc1A
He redescubierto en esta semana a Bertrand Burgalat. Principalmente por los dos discos que tengo, el The Genius of Bertrand Burgalat y el The Ssound of music. Una canción especialmente me ha dejado picueto, se me habría pasado o algo... Juillet 66, en la voz de Julien Baer. Este Julien Baer también tiene buena pinta. Pero es imposible encontrar la canción en Youtube. Una lástima. Escucharemos una canción del Ssound of Music, precisamente la de Sound of Music, pero en una versión en directo, al parecer. The Sssound of Mmmusic. Ese bajo que golpea, ese bajo y esos coros. Eso es lo que habría que conseguir alguna vez. El sonido de la música.
https://www.youtube.com/watch?v=e-hyAwQ2BDc
Y para acabar, una pieza tremenda. No he encontrado la versión en la que Enrique Morente y Estrella Morente cantan por encima de la pieza, pero es brutal. Se trata de la Rondeña de Ramón Montoya, guitarrista flamenco. Esto lo he descubierto, una vez más, escuchando la radio. Radio Clásica y su programa de flamenco de las doce de la noche de los... no me acuerdo. Llevaban dos días poniendo Rondeñas y cada uno la interpreta a su manera y todo eso. Bueno, bueno. Al parecer, todo son variaciones del mismo tema, pero interpretadas a su estilo. Esta grabación debe ser antigua. No sé. No tengo palabras.
https://www.youtube.com/watch?v=P7Tu8Wd3WPA
Y se acabó. Que tengan muy buena semana todos ustedes. Y a disfrutar de la vida, que se nos escapa. Qué bonito.
https://www.youtube.com/watch?v=ht40R3u0qpg
El otro día en la radio, escuché una canción que me gustó muchísimo. Pero mucho, mucho, de verdad. La misma historia de siempre, escuchas la canción y no sabes ni quién la canta, ni cómo se llama, ni nada. Porque en la radio dicen el autor de una canción al anunciarla, pero no suelen volver a repetir el nombre cuando termina la canción. Error. Hay que buscar. Investigar. Y la encontré. Se llama Obsesionado y la canta Jose Domingo. Jose Domingo es, al parecer, sobrino de Pep Laguarda, que hizo un disco muy majo en los setenta... ahora ponemos una canción. Esta, Obsesionado, es... brutal. Es tan... años setenta... que da miedo. Porque estas cosas por aquí... o yo no las veo o no sé, pero es difícil escucharlas. A ver, tiene un disco anterior que es más acústico y está bien... a ver si puedo pillar este Almería. Mola mucho la canción, de verdad.
https://www.youtube.com/watch?v=AwqFp495eZk
Aquí está. Pep Laguarda & Tapineria con su disco Brossa d'ahir. Un discazo para escuchar por la mañana de sábado, o de domingo si no curras. Ahora que viene el calor. Te levantas y lo pones y ya empiezas el día con la tensión a su nivel. Alceu-vos, xe, que ja és de dia. Ahí estaban todos. O al menos, una buena parte de la tropa. Disco grabado en las Baleares, en Deià, en los estudios Bananamoon de Daevid Allen. Daevid Alien. Con Pau Riba y su hermano Xavier Riba por allí. El disco es una celebración de eso tan así de levantarte, sentarte al solete y dejar pasar el día. O hacer tus cosas. Hacer lo que te venga en gana, pero sin ponernos nerviosos. A qué hora, dónde es, quién lo lleva. Nada. Ya iré. Alceu-vos, xe, que ja és de dia.
https://www.youtube.com/watch?v=FHdoB5FnKug
Tengo la sensación de que siempre enlazo los vídeos del mismo autor. Kunkeiro69. Debe tener todo el archivo de la música que a mí me gusta. Qué curioso. Bueno, pongamos a los Hawkwind y veamos qué pasa. Pongamos a la mítica banda Hawkwind con el clásico Brainstorm. Una canción río, de once minutos, en los que el contenido es sencillo... brainstorm, brainstorm. Una canción que vale por todas las canciones del universo conocido. Brainstorm. Esta canción aparece en el legendario y quizás mejor directo de la historia de los directos Space Ritual, pero escucharemos la versión en disco, la del Doremifasol latido. Un discazo, por otra parte. De hecho, buena parte del Space Ritual se basa en el Doremifasol latido. No sé, cada cierto tiempo necesito ponerme una canción de Hawkwind. Es como una droga.
https://www.youtube.com/watch?v=g0att2_Zc1A
He redescubierto en esta semana a Bertrand Burgalat. Principalmente por los dos discos que tengo, el The Genius of Bertrand Burgalat y el The Ssound of music. Una canción especialmente me ha dejado picueto, se me habría pasado o algo... Juillet 66, en la voz de Julien Baer. Este Julien Baer también tiene buena pinta. Pero es imposible encontrar la canción en Youtube. Una lástima. Escucharemos una canción del Ssound of Music, precisamente la de Sound of Music, pero en una versión en directo, al parecer. The Sssound of Mmmusic. Ese bajo que golpea, ese bajo y esos coros. Eso es lo que habría que conseguir alguna vez. El sonido de la música.
https://www.youtube.com/watch?v=e-hyAwQ2BDc
Y para acabar, una pieza tremenda. No he encontrado la versión en la que Enrique Morente y Estrella Morente cantan por encima de la pieza, pero es brutal. Se trata de la Rondeña de Ramón Montoya, guitarrista flamenco. Esto lo he descubierto, una vez más, escuchando la radio. Radio Clásica y su programa de flamenco de las doce de la noche de los... no me acuerdo. Llevaban dos días poniendo Rondeñas y cada uno la interpreta a su manera y todo eso. Bueno, bueno. Al parecer, todo son variaciones del mismo tema, pero interpretadas a su estilo. Esta grabación debe ser antigua. No sé. No tengo palabras.
https://www.youtube.com/watch?v=P7Tu8Wd3WPA
Y se acabó. Que tengan muy buena semana todos ustedes. Y a disfrutar de la vida, que se nos escapa. Qué bonito.
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