jueves, 14 de enero de 2016

El tiempo y el espacio

Usted está aquí y cree que hace las cosas aquí para ahora, quizás, como mucho, pensando en un futuro recoger los frutos de sus acciones. No todo es así. Usted puede estar hoy aquí, pero puede también estar en 1902. Los planos dimensionales, el tiempo, el espacio, vivir hoy pero hacerlo también y al mismo tiempo en otro lugar. La Real Federación Española de Fútbol reconoció hace unos días que el Athletic Club de Bilbao tenía 24 copas del Rey, ya que asumió que el Bizkaia y su Copa de la Coronación conseguida el año 1902, correspondían al Athletic. Es decir. En el año 2015, que es cuando transcurren estos hechos, el Athletic consiguió dos títulos. Uno al haber ganado la Supercopa y otro al haber ganado una Copa en 1902. Usted está jugando ahora, pero puede ser que alguien, en otro tiempo pasado, esté haciendo que hoy sea usted el justo merecedor de algo.
Usted está aquí y cree que las cosas que hace tienen sentido aquí y ahora, que lo que está llevando entre manos en estos momentos, ese papeleo que le molesta, esa sinrazón de ir y venir, ensamblar piezas en un taller, coser denodadamente porque se acercan los plazos de entrega y no se llega y no se llega, tiene un sentido aquí y ahora. Pero, ay, los planos dimensionales, el tiempo y el espacio. Usted está poniendo todo su empeño en que la vida le sea propicia en afectos, en un afecto en concreto, en una serie de relaciones, en cuidados para su familia y amigos, en que lo que tiene sea para siempre y lo que se imaginó en su momento se cumpla. Usted quiere que lo que hace hoy, aquello por lo que brega incesantemente todos los días, se vea plasmado de alguna manera en un momento u otro de su vida, más temprano que tarde. Y sin embargo, quizás en este mismo momento, pero en otro momento, en otro tiempo, en otro lugar, usted mismo esté trabajando a la contra.
¿No se ha dado cuenta? ¿No se ha dado cuenta de que igual que ese equipo de fútbol que consiguió un título hace ni se sabe cuántos años ha dado felicidad hoy y no la había dado hasta entonces de esa manera, puede haber un equipo de fútbol que haya perdido ese partido y que nunca se reconozca que eso pasó y que quizás durante mucho tiempo eso es lo que pasó y que nadie ha reparado en ese título o no se ha reconocido porque no se ganó realmente y no ha sido hasta que ese plano temporal, ese mismo y justo plano temporal no se ha impuesto al plano en el que en un tiempo y un espacio el Bizkaia perdió la copa, no se ha podido reconocer? ¿Estoy diciendo con esto que la Real Federación Española de Fútbol domina el tiempo? ¿Estoy diciendo acaso que la Real Federación Española de Fútbol tiene capacidad para decidir qué es de este mundo y qué no?
Usted piensa que lo que hace, lo que ha hecho durante todo este tiempo que ha estado existiendo, con conciencia de estar aquí, sirve para plano. Igual está sirviendo para joder a alguien y mucho en otro lugar, en otro tiempo. Quizás hay un nahuatl que en su choza está triste, está infinitamente triste, porque usted está triste, muy triste, infinitamente triste por utilizar la misma expresión antes utilizada de la misma manera. Y ese indio, no sabe que usted existe, ni usted sabe del indio, pero hay una conexión, de alguna manera entre la tristeza de ese indio y la suya. Y esa tristeza tan grande de hoy, suya y aquí, es tan fuerte, que traspasa el tiempo y el espacio. Y sin saber por qué canales ni por qué medios, ni por qué conductos concretos, lo que usted está sintiendo le está dando la mañana a un nahuatl allí en otra parte. Quizás la tristeza o lo que usted siente aquí, también influya a alguien que viva más cerca, pero eso no tiene que ver con lo que estamos hablando. Aquí y ahora, eso es fácil. Yo me estoy refiriendo a otra cosa.
Una cosa que se llama estar pensando en otra cosa. Esto es pensar aquí y ahora, pero no pensar en este momento. Pensar más allá. O que alguien esté pensando en otra parte en que tú estás pensando en algo. Se llama no tener nada en lo que pensar. Se llama en que hay alguen que piensa que tú deberías hacer algo en un futuro, no ahora. Jugadores del Bizkaia corriendo y saltando, ni siquiera sé contra quién jugaron, sería contra el Barça, seguramente, o vete a saber con quién, pero ganaron una Copa y no la ganaron en ese momento, realmente, aunque ellos pensaban que sí, la ganaron hace unos días. Usted no está haciendo esto ahora porque lo que usted cree que va a pasar, va a pasar ahora. Usted tiene la esperanza de que esto que hace, como mucho tenga un resultado o no lo tenga, lo hace porque lo hace. Porque le apetece, porque es así, porque tiene ganas, porque no puede remediarlo. Y no sabe si esto es realmente bueno o es malo o es beneficioso o es digno o es capaz, ahora mismo, o dentro de doscientos años en otro país, en otra parte. Usted no lo sabe. Usted no sabe nada. Si supiera usted algo de lo que pasa o lo que va a pasar o lo que tiene en la cabeza usted mismo o la persona cuyo nombre me escribe ahora mismo en un papel, no estaría usted aquí. Estaría dando clases en algún centro homologado y reconocido.
Yo por el momento, lo voy a dejar aquí.

miércoles, 13 de enero de 2016

Gran Biblioteca Universal del Pensamiento

Esperança Orriols presenta en la Llibreria Falconet su nuevo libro 'Les mans de la penyora'. Durante toda la presentación del libro, la escritora comenta las vicisitudes de la creación, el proceso que le llevó a escribir la historia de una señora de su casa, la protagonista, Donya Virtut Llanfranc, y de cómo en un pequeño pueblo del Prepirineo leridano su vida va transcurriendo entre comuniones, bodas, algún que otro enredo amoroso y finalmente la muerte de su marido la empuja a una nueva vida un tanto alejada de lo que iba a ser su destino ya que queda viuda joven y se traslada a Barcelona donde emprende un negocio de manualidades que da título a la novela... en ese momento, Esperança Orriols mira la portada del libro y se da cuenta del fallo...

Dentro del género de la novela histórica, no quisiéramos despedir este espacio sin referirnos a la obra muy vasta y muy generosa de Ulf Thewermanns. Este escritor alemán, poco conocido en nuestro país, es autor de una muy extensa saga titulada 'Schlamm', en la que se narran las peripecias de varias generaciones de personas pertenecientes a la tribu de los suabos, que van peregrinando por la Europa Central en busca de un lugar en el que asentarse y cómo poco a poco van perdiendo sus costumbres atávicas para irse impregnando de un cristianismo que el autor presenta como beneficioso para los pueblos germánicos ya que les permite, en cierto modo, civilizarse y dejar ese fango en el que viven. En una reciente entrevista, Ulf Thewermanns ha realizado unas polémicas declaraciones en las que se muestra muy contrario a la presencia de otras culturas en su país. Con estas palabras: 'Me parece que la presencia en suelo alemán y europeo en general de personas que profesan una religión distinta a la cristiana, es perjudicial en grado sumo para que Europa siga siendo ese lugar de cultura y progreso que ha venido siendo desde hace siglos y siglos.'. Dicho esto, entendemos que, si son ciertos los rumores que apuntan a que el galardonado director de cine Epifón Fender está pensando en llevar a la gran pantalla los libros de ese director, desde esta publicación decimos que se pueden ir a la mierda él, los libros del alemán, el propio alemán y toda su... eso, quitadme el micro, cobardes de mierda... nazis, cabrones... (se interrumpe la misión).

El cuarto volúmen de la obra del jovencísimo poeta Nicolás Sanguinetti, 'Flofloflo', ha vuelto a suscitar la más agria de las polémicas en el mundo literario. Si su primera obra 'Ñeñeñe', publicada cuando Sanguinetti contaba con 18 años, ya supuso un terremoto de considerables dimensiones en el panorama de la cultura en general, sus siguientes trabajos 'Jajaja' y sobre todo y por encima de todos 'Chochocho', han colocado a Nicolás Sanguinetti en el punto de mira de quienes piensan que más allá de la provocación por la provocación debe haber algún sentido en el arte. Nicolás Sanguinetti, de 20 años, como esperada respuesta a las opiniones vertidas sobre su obra en diversos medios ha declarado a la revista 'Voces' que 'tititi, tititi, tititi, tititi, tititi'. Yo creo, si se me permite opinar, que o paramos esto de alguna manera y centramos el debate de forma que yo que sé, o va a parecer que somos todos gilipollas o algo.

La madre de Vonder Fulic ha comunicado que el admirado escritor croata ha decidido dejar la literatura para concluir sus estudios de ingeniería y, una vez terminada la carrera, entrar a trabajar en la empresa de logística de su padre. Vonder Fulic ha publicado, como ya sabemos, una amplia obra en torno al género de la ciencia ficción y a los experimentos con animales. El escritor croata siempre se ha mostrado muy esquivo con los medios de comunicación y no ha concedido más que dos o tres entrevistas en las que se ha mostrado extrañado del éxito de sus libros, un tanto escabrosos y con tintes de gore que repugnarían al seguidor clásico de la ciencia ficción de escritores como Asimov o Philip K. Dick, pero que hacen las delicias de un público joven que, sobre todo en Estados Unidos, han convertido a Vonder Fulic en un ídolo. La madre de Vonder Fulic, sin embargo, ha puesto fin a las ilusiones de tanta gente al hacer estas declaraciones. En su comparecencia ante la prensa, la madre de Vonder Fulic se ha mostrado muy contenta con la decisión de su hijo. Preguntada por dónde estaba su hijo en ese momento, la madre de Vonder Fulic, ha dicho que estaba estudiando y no podía venir a la comparecencia. Preguntada por si estaba en casa, ha dicho que sí. Preguntada por si podía venir un momento solo, ha dicho que no. Preguntada por si podía venir un momento solo nada más y ya, ha dicho que no. Preguntada por si le podía dar un recado a Vonder Fulic, ha dicho que qué recado era ese. Nada, le hemos dicho, y nos hemos ido.

La nueva novela de Angustias De Pittis se titula 'El diablo' y viene a completar la trilogía titulada 'Satán', compuesta por 'El demonio', 'El ángel caído' y esta última. La crítica no ha tardado ni dos segundos en destrozar esta nueva entrega en la que Angustias De Pittis calca, pero calca, calca, sus dos libros anteriores, cambiando únicamente El diablo donde antes ponía El demonio o Él ángel caído. Así. No contenta con ello, utililiza las mismas ilustraciones y hasta la misma pequeña reseña de la tapa. Todo igual. Por si les interesa o desconocían de que iban los dos libros anteriores, la escritora cuenta la historia de una escritora que se enamora de un empresario cultural que es bueno y bondadoso y lucha contra la maldad en el mundo a través de su editorial donde le publica sus novelas y sus libros que se centran precisamente en señalar la hipocresía de un mundo dominado por las falsas religiones y creencias absurdas. Durante páginas y páginas, con un argumento pobrísimo, nos describe la belleza del empresario, su sabiduría, su poder, su magnificencia, su visión , su elegancia, lo bien que huele, lo bien que sabe... En el acto de presentación del libro, una concurrida fiesta en el Hotel Dakota, el esposo de la escritora, propietario de la editorial Asupre y conocido mecenas Abel de Cebú, ha manifestado que el libro es fino e inteligente y demuestra que la verdad, la verdadera verdad, molesta a los perros.

Galardonado hace tres semanas con el tercer premio en el concurso literario Ciutat de Santa, el escritor local Ingo Gislasson, que presentó una novelita disparatada llena de referencias al cine norteamericano y el rock and roll, ha montado el pollo al manifestar que los dos primeros premios son 'una puta mierda' (sic) y que los dos escritores que han ganado, la poetisa reconvertida a novelista Utta Permanyer y el historiador local que presentaba su primera novela Peer Avramovsky, no son más que unos enchufados y unos pelotas del Ajuntament y ha conminado a las masas a una rebelión en toda regla por lo que el considera un tongo mayúsculo. Ingo Gislasson hacía estas declaraciones en una rueda de prensa muy tensa en la que mientras hablaba, iba sollozando y de sus ojos bellos brotaban unas lágrimas como perlas que... el caso es que, de forma sorprendente, las palabras de Ingo Gislasson han tenido eco y desde hace eso, tres semanas, han tenido lugar gravísimos disturibios provocados por semejante injusticia. Hay tres barrios de la ciudad que no han podido ser recuperados aún por la autoridad y en uno de ellos, el barrio de Wirhpool comienza a funcionar desde ayer una moneda propia. Para que luego digan que la cultura no interesa. A ver cómo se arregla esto.

martes, 12 de enero de 2016

Como un pan


Como no tengo muchas luces y las pocas que tengo las empleo en cosas que tampoco dan un rendimiento positivo, llevo varios días así como pensando qué. Yo recuerdo, no hace mucho, un par de años, cómo la que fuera diputada de la CUP Isabel Vallet, durante un debate sobre las confluencias, vino a decir que ICV-EUiA teníamos una trayectoria, prácticamente desde la Transición por la cual no éramos realmente transformadores, porque éramos parte del sistema. ¿Pretender ganar unas elecciones y de ahí aspirar a cambiar algo? Era ilusorio, participar del sistema (matrix) no lleva a nada y lo que hay que hacer es empoderar, crear espacios alternativos desde los que formar un contrapoder. Nuestra historia de participación en las instituciones no había servido de mucho, el sistema era más fuerte y nosotros más débiles. Durante un tiempo, el mantra de que éramos sistema y no éramos suficientemente transformadores sirvió para que nos quedáramos fuera de la Tierra Prometida de la Confluencia. Pactábamos con socialistas, Saura, estábamos en un gobierno municipal con CiU.... Ante esa batería de argumentos, poco quedaba por hacer. Pedir perdón, intentar ganarnos la confianza de las nuevas fuerzas emergentes que venían a barrerlo todo y esperar que el día del Juicio nos pudiéramos sentar a la diestra del Padre. Y llevarnos el pan entero.
Llevo dos o tres días intentando entender cómo han ido los acontecimientos de los últimos dos o tres días. No soy el más listo, tengo una larguísima lista de prejuicios y mi visión de la política es bastante obtusa. Pero más o menos veo lo siguiente. En reuniones de Gramenet per la República yo defendá que, si queríamos una república, un sistema republicano que sería diferente siempre a lo que tenemos ahora, deberíamos contar con gente que no fuera estrictamente comunista, socialista, ni siquiera un poquito de izquierdas, del PSOE y si me apuras, si me dieran a elegir entre Aznar como presidente de la República y el Rey, te elijo a Aznar. Porque a Aznar lo puedo cambiar. Ahí, con ese argumento, se me puede pillar.
Entiendo que, si se quiere la República catalana se debe contar con mucha gente, sumar fuerzas, etc. Cambien Aznar por Mas, si quieren. Así que entiendo que la CUP... espera, Antonio. No te embales.
Durante una semana, dos a lo sumo, los compañeros de la CUP (al menos los compañeros que no querían investir 'a Mas', así en genérico), se han visto sometidos a toda la serie de insultos y asedio al que los que somos 'ambiguos', de ICV-EUiA, ahora de Catalunya Sí que Es Pot y quién sabe si en un futuro de En Comú, tenemos experiencia en soportar. Sin claudicar. Pensamos lo mismo aunque nos vengan con el cuento de que somos como el PP o Ciutadans. No queremos investir a un presidente de derechas, no queremos que el presidente de la Generalitat aplique las mismas políticas mierders de siempre, que es lo que van a hacer, no queremos que nos tomen el pelo con planes de choque que son como ir con las huchas del Domund, no queremos que no se hable del apoyo de estos mismos que van a ser fuerza mayoritaria en el Govern han dado a todas las políticas antisociales del PP. No queremos, nos va a costar que nos llamen de todo, pero ahí estamos. Desde hace décadas aguantando y lo estábamos llevando bastante bien. Pero que muy bien.
Durante una semana, los compañeros no afectos al régimen de la CUP (elección entre patria y clase... mmm... elijo... no quiero escribir con paréntesis y ya llevo dos o tres, porque luego critico a los que lo hacen, pero oye, son muchas cosas), han recibido de lo lindo. Eso de comparar a Arrufat, Gabriel y Fernàndez con Franco... era tan familiar. Santificarás a Baños sobre todas las cosas. Buenos y malos. Las dos almas de la CUP. Sólo por escuchar esa semana de declaraciones, rueda de prensa y entrevista en Punt Cat, un negociador de la CUP se lo hubiera tomado por lo personal y hubiera...
¿Qué ha pasado? En serio. No lo entiendo. Priorizar la construcción de la patria a darle por fin la patada no a Mas, a todo CDC. Sabían que se iban al pedo. Lo sabían. Compañeros, de verdad, nos los podíamos haber petado. Esquerra Republicana a tope, comiéndose ese espacio con patatas después de haber estado callados y asintiendo esperando la oportunidad, de puta madre. CUP apretando con el rollo antisistema y hacerlo todo tabaco, y señalando como señalan las más mínimas imperfecciones del sistema con precisión quirúrgica. Y nosotros ahí, con la unidad popular a tope, con el En Comú engrasado barriendo. Hubiera sido de narices. Escenario nuevo, apretando las tuercas y mandando a la derecha, la nacional y la nacionalista, a su casa a jugar al desto,
Pero no. Una semana, dos semanas de presión y los compañeros de la CUP han preferido quedarse en su zona de confort. Ahora esto de la zona de confort se dice mucho. Han preferido que sus 'compañeros' de la ANC y del resto del universo independentista no les hagan más daño, no les dejen jugar al juego de ser buenos, que Anna Gabriel pasara de ser una gran oradora y una persona que se explican tan y tan bien (que lo es) a ser peor que Primo de Rivera y además ir mal vestida y además... han preferido seguir jugando. Seguir con el discurso folclórico de izquierdas, las frases tiernas, las proclamas rimbombantes, el deseo de un mundo mejor, a votar sí a un President que se bufa de sus postulados. Se bufa del marxismo, es de derechas. Él y la política que va a hacer. De derechas.
La ruptura. Crear un nuevo Estado es ruptura. Crear un nuevo Estado no es ser de derechas. Estabilida parlamentaria a un Govern con mayoría de consellers propuestos por CDC. 'No lo sabía', dijo la Reguant ayer en un debate en el que el Coscu era el saco de los golpes. Y él tan a gusto, porque era el único que tenía algo que decir más allá que las naderías del PP y Ciutadans, la absoluta vaciedad del PSC y el mantra del fenómeno de Junts pel Sí que sólo decía 'ayer investimos un president, farem la feina, ho farem bé'. Siguiente pregunta: 'ayer investimos un president, ho farem bé, tenim feina, estem contents'. Y así hasta que alguien le dijese 'Batet, tornem cap a casa a sopar que no cal que derribem aquesta nit l'Estat amb tanta feina que fem'. Y bueno, Eulàlia Reguant, pues... puntualizando, y ah... metiéndonos la pullita del Procés Constituent.
Ahora. Ahora toca cuando las fuerzas se resitúan y volvemos a ser el saco de los golpes. De PPSOE y Ciutadans poco van a rascar. Pero de Catsiqueespot (En Comú Podem) todavía pueden rascar. Contamos con vosotros, el Procés Constituent, y a través de Esquerra y el Ajuntment de Barcelona empezarán a querer meternos a todos en la disyuntiva otra vez. Patria o clase. Le damos la patada a esto para hacer una sociedad mejor o le damos la patada a esto para darle tiempo a CDC a refundarse y seguir construyendo una nada que nos permita seguir como si fuéramos pero sin nada detrás. Nada de Estado. Nada de Sanidad, de Educación, de tocar los conciertos, de hablar de las deslocalizaciones, de la precariedad. De eso ya... Eso ya, cuando tengamos el nuevo Estado. Eso lo volvieron a decir ayer. Batet. Todo eso está muy bien, cuando tengamos el nuevo Estado haremos una ley de Paridad, pero hasta entonces hago lo que me rota. Sideral. Sí a todo. Hablemos del Procés Constituent, claro que sí, a ver hasta donde llegamos. Nosotros estábamo a favor, veremos otros hasta donde están dispuestos a llegar. Farem confiança, amb tendresa.
Ja no ens alimenten molles, ja volem el pa sencer. El Noi del Sucre. Ovidi Montollor espero que hubiera hecho como Gabriela Serra, al menos y se hubiera abstenido. El Noi del Sucre, me cuesta verlo absteniéndose votando a Prat de la Riba (a Cambó) en una sesión de investidura. Me cuesta. Pero yo ya me lo creo todo.
Simplemente pido que a partir de ahora, si nos van a decir de todo, que lo hagan con algo más de vista. Con ternura, teniendo confianza en nosotros, que somos compañeros. Que no hemos votado a un president que va a la beatificación de monjitas, por la patria.
Que en aquellos espacios de lucha contra el sistema, no se vivía tan mal. Que el momento de asaltar el poder no era el domingo, no era entregando dos rehenes, no era así. O sí.
Yo que sé. Que nunca nos tengamos que ver en un trance como ese. Igual ya nos hemos puesto alguna vez. Pero a partir de ahora, el tema se va reducir al folclore, a ser izquierda mainstream, a bonitos vídeos de factura chulísima, a jabón en Rac1, pero al sistema, a mi querido sistema, ni cambiarlo. Si acaso, transformarlo.
Creo que me dejo algo. Algo como que, bueno, que al final, cuando nos toca mojarnos, a todos nos toca comernos una mierda como un pan entero. Así es. Mojarse, votar, elegir, tiene esas cosas. Ya lo sabemos para otra vez. Así todo será más fácil y en el futuro podremos ir juntos, trabajar juntos, tumbar al sistema juntos.
Hoy hablaban de David Bowie en un diario de derechas, pero decían una cosa interesante. Se movió en los márgenes de la excentricidad para ocupar siempre el escenario central. No hagamos lo que se espera que tenemos que hacer, movámonos a contrapelo, olvidemos el pasado, no nos dejemos llevar, elijamos, por una vez, cambiar el sistema. A la próxima.
Tu cara me suena.
Ovidi, no me mires así, que yo también me he asustado.

lunes, 11 de enero de 2016

Miscelánea - David Bowie

El viernes o el sábado pasado, no recuerdo, Bowie cumplía 69 años. Además, estrenaba un nuevo disco, del que ya había un videoclip en el que salía muy delgadito y haciendo un baile muy raruno, pero que siendo él no extrañaba nada de nada. Puse una canción, era Blue Jean. Creo que era el vídeo de David Bowie que primero me enganchó. David Bowie ha muerto hoy. David Bowie, te quiero desde que tengo 5 años, esto lo decían en una canción los Brian Jonestown Massacre. David Bowie, mirándonos fijamente, a veces desafiante, otras veces burlonamente, pero siempre sabiendo que nosotros no podíamos perderle de vista. David Bowie, vestido de mujer con el pelo largo, con el pelo rojo y de punta y el ojo pintado, con hombreras y pinta de estar a punto de morir, hecho un pincel pero un pincel fascista y peligroso. David Bowie, siempre peligroso. Incluso cuando ya mayor seguía saliendo en la tele, ya sonriendo siempre, siempre contento, siempre como un caballero atildado que no podía hacer daño a nadie... algunos sabíamos que podía revolverse y volvernos a poner en problemas. Era eso. David Bowie siempre podía tener ese lado raro, oscuro, que te hacía escuchar su música con la sensación de estar haciendo algo... algo que no era bueno. Algo peligroso. Cantase lo que cantase, hiciese lo que hiciese. Hasta muriéndose ha sido enigmático y raro. Pensábamos que estaba preparándose para resurgir y se estaba muriendo. Pongamos canciones. El retorno del Delgado Duque Blanco, del Station to Station. He empezado mal y ahora tendré que explicar porqué esta canción y este disco.

David Bowie. Siempre hay alguna canción que mola de David Bowie, siempre hay un disco. El disco Station to Station fue el último al que me enganché. Era un disco del 76 del que Bowie decía no recordar nada. Nada de su grabación, nada. Ni siquiera se acordaba de haber paseado por Berlín haciendo el saludo nazi. Pidió disculpas en su momento. No se acordaba de nada. Este disco es raro, todo en Bowie siempre es raro y por eso mola. La canción Station to Station era como un largo viaje. En tren y luego al trote. Es tarde para estar agradecido, decía en la canción. Deben ser los efectos de la cocaína, decía. No se enteraba y sin embargo en este disco tiene canciones tan brutales que duelen. Stay, Word on a Wing... y Station to Station. Un disco raro. Después vino el Low y el Heroes... la etapa de Berlín. El Low era un disco extraño, con canciones muy cortas, con la de Sound and Vision y con una media cara de música instrumental que te dejaba ojiplático. ¿Cómo alguien podía hacer algo así siendo David Bowie? La segunda cara me la fumo. Eso pensábamos, claro, en realidad era... otra música. Si escuchaba Cluster, Kraftwerk, Can y toda esa banda... lo normal era hacer eso. El Low tenía canciones cortitas, pero devastadoras. La de Breaking glass, era tremenda. Eres una persona maravillosa, pero tienes problemas... aunque la que era total era la de Be my wife, con un vídeo en el que salía él con una cara de pena... creo que he puesto este vídeo alguna vez ya. A veces me siento solo, otras en ninguna parte... sé mi mujer. Bueno, el mensaje así escrito parece carca, pero bueno. La canción es... total. 

Mario me dejó una vez el Changes Bowie. Un recopilatorio de narices de Bowie en el que salían todas las guapas. Y íbamos a la uni, creo. Me acabó de enganchar del todo. A canciones que no conocía. David Bowie fue mod. Como casi todo el mundo. Y en un disco, el Pin Ups, hacía versiones de canciones que le molaban y eran todas de esa época y de ese estilo. Había una que era especialmente bestia. Una que me gustaba muchísimo, una que, escuchándola, descubría uno que tenía frases que aparecían en una canción de The Beatles, la de It's all too much, nada menos. La canción se llamaba Sorrow, que nunca sabré de quién es la versión original, pero era brutal. Con tu largo pelo rubio y tus ojos azules... lo único que he recibido de ti es tristeza. Ala, y lo dejaba ahí. Y cantando con una especie de pena... joder. Que es David Bowie, pero cuando tenía que tocarte la patata... tenía versiones, algunas muy buenas como la que salía en el Aladdin Sane, la de Let's spend the night together, que era brutal, por ejemplo y otras no tanto como cuando hizo aquello de Dancing in the Street con Mick Jagger que bueno, ya le pilló de vuelta de todo y le daba igual. Tenía versiones de Bertolt Brecht, tenía versiones del Tamborilero... de lo que hiciera falta. Pero las hacía suyas. Como la de White Light White Heat o la de Waiting for the man de la Velvet Underground. Esto ya luego. Ahora Sorrow.

David Bowie y sus colegas. El que produjo el Transformer de Lou Reed y el que produjo el Raw Power de los Stooges y el Idiot y el Lust for Life de Iggy Pop. Produjo y compuso. El Idiot es un discazo, que me gusta más que el Lust for Life, pero en este disco está Lust for Life que sí que es la canción. Una canción que es casi más Bowie que Iggy, de todas todas. Los coros son de Bowie, todo es tan bestia. Pero mucho. Es tanto que yo creo que la voy a poner, porque Bowie es mucho Bowie, pero también es reconocimiento por la música, por la gente que le inspira, no tanto por los músicos que le acompañan, que a veces los utilizaba como meros... en fin. Pero es lo que hay, no se puede ser perfecto. David Bowie con Brian Eno haciendo los discazos de Berlin, David Bowie con Robert Fripp en las guitarras. Incluso podríamos hablar de sus intentos de hacerse el moderno. David Bowie escucha a los Pixies y quiere ser los Pixies y a finales de los ochenta se inventa sus propios Pixies con los Tin Machine. Y la canción de Tin Machine molaba un huevo. Es que todo molaba un huevo. Aunque fuera malo, aunque fuera peligroso, aunque de repente se volviera muy comercial y a principios de los ochenta hiciera discos así como fáciles pero con canciones muy guapas. Pasión por la vida. Haciendo el memo. Con David Bowie a los mandos. Con la de canciones guapas que tiene Bowie, tener que poner esta...

Canciones guapas. Así sueltas. Rebel Rebel, Jean Genie, Let's Dance, Fashion... canciones tiene para aburrir. No hay época de la que no rescates alguna. La del Gnomo no sé si la conocéis, una canción sixtie total. Porque no nos olvidemos de que era mod. Es igual. Poner una canción más. La que sea. Hallo Space Boy, por ejemplo, que era muy buena y que la cantaba con los Pet Shop Boys, si no recuerdo mal. Del disco Heroes podríamos rescatar alguna que no fuera Heroes pero no tiene ningún sentido. Porque Heroes es una de esas canciones que si no la conoces y no has reparado y no has caído en las redes del cabrón de Bowie... Podemos ser héroes un día nada más. La versión de los Parálisis Permanente te ponía las cosas claras. Tú serías la reina y yo sería el rey y nada nos separaría. Podemos ser héroes un día nada más. Solo un día. Con solo un día en el que demostremos algo de dignidad, algo de valentía, de hacer lo que realmente queremos hacer, lo que queremos ser, con solo demostrarlo un día, lo tendremos todo. Igual no hace falta el gran alarde, con ser héroes un día nada más. Quien lea esto y sea de Santa Coloma o haya ido al Seimar, verá que en este vídeo, Bowie se parece mucho al Meyba. Si no conocéis al Meyba, pues nada, pero nosotros sí lo conocíamos y era muy Bowie. Mucho. Con la guitarra de Robert Fripp de los King Crimson, con Brian Eno en los cacharritos y él ahí estupendo diciendo que un día solo y ya basta. 

¿Por qué nos gusta Bowie? Porque te atrapa. Lo he oído hoy. Es como una cobra, que te hipnotiza y no puedes dejar de mirarle. Ya lo he contado, porque me repito mucho. Después de un concierto de los Planetas que fue devastador, teníamos entradas para ir a ver la peli de Ziggy, el concierto final de Ziggy. Yo no me podía mover. Fuimos a verlo con múltiples dolores. La entrada del concierto de Bowie ya te dejaba seco. Y no podías dejar de mirarle y de decir... si me vuelvo a subir a un escenario quiero que el espíritu de ese tío me posea y que la peña diga... qué cabrón. Los movimientos, cómo mira, cómo templa, cómo se compenetra con los músicos, cómo crea la expectación de que pase algo. Eso es. Algo puede pasar. Se va a ir del escenario, cuándo va a volver... vuelve con otro traje. Saca un disco... sacará otro o no lo sacará y cómo será, qué se inventará ahora. Cuando los chicos maten al hombre tengo que acabar con la banda. Eso es. Tengo que acabar con la banda, nos estamos estancando aquí. Y el caso es que estas canciones las seguía tocando. De otra manera, siempre, pero no las dejaba. Ziggy casi se lo lleva por delante, pero creó más cosas y creó otros personajes y hizo películas como la del Ansia que te daban ganas de llevártelo a casa y alejarlo de las garras de la cabrona de la Deneuve, o el Laberinto donde daba miedito o esa del campo de concentración japonés que nunca he acabado de ver con Ryuichi Sakamoto... ¿por qué nos gusta Bowie?

Estábamos tontos pensando que Bowie igual venía al Primavera Sound, como tontos esperando que viniera. No iba a venir. Nos tendremos que conformar con otro o hacer otra cosa, pero bueno. Pena por la muerte de David Bowie. No les habíamos hecho mucho caso a sus últimos discos, la verdad. Pero ahí estaba y la expectativa de que hiciera algo, de que viniera... No sé. Para mucha gente David Bowie era un extraño. Un tío raro. Podías ser un rockero, un moderno, un punkarra, un hippie, hasta ese tipo de persona que oye música sin más... y ser de Bowie. Podía alcanzarte con alguna canción concreta, con un disco, con un personaje. Tenía algo que no tenían otros, no sabías por dónde iba a salir. Ni siquiera a la hora de morir. No se ha ido en silencio, se ha ido sacando un disco, dejando a la gente con ganas de saber qué iba a hacer, pensando que iba a hacer una cosa y en realidad se estaba muriendo. Me voy a dejar muchas canciones por poner. Changes. Es la que todo el mundo asocia con un Bowie que cambia cada dos por tres. Un gran actor. Es lo que es. Changes. Todo es raro y puede cambiar. El tiempo me puede cambiar. Era muchas cosas, pero siempre era David Bowie haciendo de algo. Eso no es fácil. Ser siempre parecido a uno mismo sin ser nunca igual. Frases sin sentido. No sé, la música, todo eso.

Nos vamos a ir por todo lo alto. Nos vamos a juntar el toni, el abel, el edu, el mario y nos vamos a ir por ahí y nos vamos a... pues eso. Nos vamos a ir todos y nos vamos a poner tibios a la salud de David Bowie, a la de Lou Reed que se fue antes, a la de Iggy Pop que tiene que hacer anuncios de Schweppes, a la de Daevid Allen, a la de Lemmy, a la de Robert Wyatt que no se vaya tampoco todavía, a la de Neil Young que también está en el ajo... después de que se vayan todos estos, ya van quedando pocos o casi ninguno. Como dice Mario, Tina Turner y Bruce Springsteen y ya después empezaremos a caer nosotros. Malas cartas así en general. Vamos a irnos por todo lo alto, con alguna canción de esas que te ponían de pie. Rebel Rebel. Nada menos. En uno de esos conciertos de los ochenta, con su traje, con su flequillo. A él ya que le cuentas. Un estadio lleno cantando Rebel Rebel. Tu madre no sabes si eres un chico o eres una chica. Eres chico eres chica, que cantaban Hidrogenesse. Quieres más y lo quieres rápido. Ya lo sé, que la versión original es mucho más... rockera y auténtica, pero esta versión suena así como... a toda ostia y con... mala ostia. Conclusión, tu cara es una máscara, pero por dentro... quién sabe. 

V2 Schneider, Warszawa, Ashes to ashes (joder, como no poner esta canción...), Absolute Beginners que era más bonita que todas las cosas del mundo, Space oddity que no se debería terminar nunca, cualquiera del The man who sold the world que era un discazo monumental y que... uff, la canción que da título al disco y que es... o la de You always win del young americans, o la versión de Nothing's gonna change my world con Lennon que es creo casi mejor que la original, o la de Aladdin Sane, o la de Cracked Actor, o la de Day in, day out, o la de China Girl, o la de... es que son muchas. Pone uno una y en el youtube al lado le salen dos mil. La de Under Pressure con Queen que era un placer culpable... joder. Va. La última de verdad. La de The Man who sold the world, que la descubrimos algunos con Nirvana porque no teníamos ni puta idea y mira, de algo debe servir el mainstream. Estás cara a cara con el hombre que vendió el mundo. Grandísimo.

Pues ya está. A darle caña a la memoria y a hacer listas y poner canciones y discos y a recordar letras de canciones que... y a tener actitud, a construirnos un personaje y que le den viento a todo. David Bowie ya está de viaje. 

sábado, 9 de enero de 2016

Fotolog

Eso era yo. Un marginado social. El típico caso de persona con serias dificultades para entablar una conversación normal con nadie que no fuera estrictamente de mi círculo de amiguetes. Y encima, me gustaba escribir. Escribía largos mails a mis colegas, casi a diario, miento, a veces dos o tres veces al día, con pajaradas, historias, cosas que me pasaban, amigos del cole que había visto... etc.
De férreas convicciones antitecnológicas, con el prejuicio de que 'si eres tan de izquierdas como yo, todas esas chorradas de las redes sociales no te pueden interesar', iba de espaldas al mundo. No tenía ningún interés en las redes más allá de mirar páginas de deportes, qué le pasaba a mi Athletic, La Página Definitiva y cosas de historia o vídeos de grupos molones del Youtube. Ah, y bajarme música como si no hubiera un mañana. Esas cosas. Más o menos.
Fue la San la que me dijo que podía publicar las cosas que escribía en el Fotolog. Que ella tenía un Fotolog y que ponía fotos y explicaba cosas. Que había mucha gente que lo hacía. Creo que tardé casi un año en abrirme un Fotolog. Me daba mucha vergüenza. Escribir cosas en un sitio, que yo creía que sólo visitaban adolescentes con ganas de enseñar lo molones que eran y gente solitaria en busca de... espera... vamos, que no eran como yo. Aunque eran como yo, claro. En fin. Decidí abrirme un Fotolog, finalmente.
¿Qué nombre o qué nick o qué avatar elegí? El Gélido Tolya. Anatoly Karpov. El Gélido Tolya era el apodo con el que el comentarista de ajedrez Leontxo García, calificaba a Karpov. Me gustaba Karpov, era el aburrido, conservador, bien peinado, clasaza, mucho más que Kasparov, El tigre de bakú. El Gélido Tolya. La primera entrada consistió en explicar justamente esto. La segunda creo que fue hablar de Rita Lee. La tercera fue contar un chiste, precisamente. Creo que fue más o menos así.
Ayer me enteré de que Fotolog ha cerrado. Hace unos cuantos años, Fotolog empezó a dar una serie de errores y gente que conocía del Fotolog me dijo que me pasara a Blogspot o a Wordpress porque Fotolog estaba muerto. Con todo el dolor de mi corazón, lo hice.
Quise empezar a guardar textos que había publicado allí, pero me parece que me quedé con más de la mitad sin guardar. Seguro. Fueron... no recuerdo cuántos años, casi todos los días. El funcionamiento era más o menos el mismo que aplico en este blog. El color de fondo, el mismo naranja. Era todo igual. Subir una foto y a partir de ahí escribir algo. Igual que aquí. Los viernes, miscelánea, si alguna vez alguien decía que el texto debía seguir, seguía.
Espero no haber perdido los textos que más me gustaban. Otros, que puede que me gustaran menos, seguro que los he guardado. Los de Baal, los de Akeba, los de Fernando López de Oña, la fundación de Budapest, la Zarzuela, no sé... no recuerdo casi ninguno más, los de Carlos II, no sé. No me acuerdo. Siempre buscaba uno en el que un decembrista ruso, (la foto era esa), le hablaba a un público asombrado y confesaba... que estaba enamorado.
Bueno. Los textos se pueden perder. Seguramene habré repetido más de uno, cambiando los nombres aquí. Inconscientemente,  Pero lo que no perderé será la gente que conocí gracias al Fotolog. Gente que me conocía de vista, de Santa Coloma, pero que no me conocía más allá de... y que me leía de vez en cuando y ya sabía algo más. El Old Boy, por ejemplo. No sé, más gente.
Y gente fascinante que no voy a olvidar nunca. Yprh, una chica increíble que diseñaba muchas cosas y que vivía... por el mundo, y contaba lo que le pasaba. Todavía lo hace. La conocí a través de un chico que escribía cosas muy graciosas y he olvidado su nombre. La Dame Masquée, (que una vez me llamó por teléfono para la Navidad y me hizo más ilusión que todo) y la comunidad de damas que contaban historias de la Edad Media, del Barroco, creyéndoselo, con gusto, con sentido del humor y que no sé porqué ni a santo de qué cayeron en mi fotolog. Angelica, que ahora se me ha olvidado cómo se llamaba tu fotolog, joder, cómo se me ha podido olvidar, que también escribía unas cosas tremendas y publicaba unas fotos igual de tremendas, porque tremenda era ella. Como Lobezna López, que publicaba unos dibujos muy bonitos y que dejó de hacer dibujos y ella sabrá porqué. La Lobezna, casi nada. O la Puntojé, cuidado con la puntojé que también era una chica tremenda y con la que me reí muchísimo con unos cuestionarios tontísimos que nos enviábamos. A algunos de ellos les conocí en persona, otros no. Gente que me escribía a diario y que dejó de seguirme o que cerró su fotolog, gente como el julien de peiro, lagatachundarata, la marta que ahora tiene un blog que está en china, Me dejo a mucha gente seguro.
Mira, una forma como otra cualquiera de conocer gente. Me ha dado mucha pena que se cierre el Fotolog, por las cosas que he perdido ahí de texto y de fotos que me hubiera hecho gracia comprobar si estaban o no guardados en mi disco duro... pero bueno. Ahora viene lo tópico, me queda la gente.
Dentro piano.

martes, 5 de enero de 2016

Cuidado

Soy un profesional de la comunicación. Limitado, es cierto. Con un bagaje muy escaso, con aportaciones muy poco valorables, con un criterio y una solvencia que merecen todo tipo de dudas. Pero ahí estoy, al menos hasta el momento. Y como profesional del ramo, conozco un par o tres de rudimentos sobre lo que se conoce como Teoría de la Comunicación que creo que deberíamos repasar un poco entre todos. No por nada, no porque nos perdamos, si no porque buena parte de lo que vamos desempeñando en nuestro trasunto vital tiene más que ver con lo que comunicamos, con cómo lo comunicamos y con lo que entienden los demás que con lo que objetivamente hacemos. Básicamente: un emisor transmite a un receptor un mensaje, mediante un código que ambos comparten porque si no no se da el fenómeno comunicativo. Emisor, receptor, mensaje. Con un código. A partir de ahí, entra que se llama ruido. El ruido es aquello que hace que el receptor reciba (receptor reciba) en ocasiones el mensaje de una manera distorsionada, sin acabar de entender el significado de lo que se le cuenta o bien entendiéndolo de otra manera. También puede ser que el receptor no tenga los referentes y los conocimientos que el emisor presupone y que entienda algo alejado de lo que el emisor pretende, simplemente porque no lee entre líneas, ciertas partes del discurso se le aparecen como demasiado cultas o no es físico y no sabe más que cuatro tópicos sobre el tema y ahí se queda y aunque mueva la cabeza así, no está pillando casi nada. Entiende, comprende, pero no está.
Así las cosas, y planteado este escenario, vivimos en un mundo en el que nos encanta comunicar. Vivimos para comunicar. Para mostrar satisfacción por las alegrías inmensas que la vida nos proporciona, para evidenciar que el mundo es terriblemente injusto con nosotros y todo confabula para que nos vaya mal, para dar vivas al amor y sus misterios, para contar que nos ha salido un arroz a la cubana clavadito al que nos cocinaba nuestra señora madre, para opinar sobre lo que en el orbe sucede y de esa manera incidir en la opinión de los demás. Incluso cuando decimos que nuestro arroz a la cubana es el mejor de todos los arroces a la cubana que se hacen y se deshacen, queremos que todo el mundo termine haciendo el arroz tal y como lo hacemos nosotros. Eso es así y el que lo niegue, ay del que lo niegue. Vivimos para comunicar y para incidir en los demás. De la misma manera que los demás inciden en nosotros. Si no ¿de qué íbamos a beber cocacola, por ejemplo, o escuchar Coldplay?
Sea como sea, estamos para decir cosas. Que los demás las entiendan. Pero no es fácil. Emisor, receptor, mensaje. No siempre es fácil.
En una época de sorteos, de premios, de rifas, de espectativa de que algo bueno, externo, nos venga a solucionar la vida, no hay nada más increíble para quién posiblemente no haya recibido de la vida más que penas y grisura que el recibir un premio. Que te toque algo. Y como ya hemos apuntado (quizás no de una manera muy clara), tan importante es hacer una cosa como saber comunicarla. Saber transmitir alegría por algo que ha sucedido que ha de alegrar también al que recibe el mensaje. Al receptor. Yo soy la antena que recibe el mensaje del tranmisor. Tu eres el transmisor, inicia la conexión, decía la canción.
Una persona, nativa de nuestro propio país, del Estado en el que actualmente estamos incluídos, por ejemplo, acaba de ser agraciado con un premio que le va a llevar a visitar uno de los países africanos, norteafricanos, que tienen en el turismo una fuente de ingresos ciertamente relevante, por no decir fundamental. Es posible que este premio le haya sido concedido en una sucursal bancaria, por mérito de haber tenido su dinero en dicha sucursal durante x tiempo y sus desvelos ahorrativos hayan sido recompensados. Bien. Todo correcto. La comunicación es sencilla. 'Me ha tocado un viaje a Túnez'. Correcto. Nuestro amigo, a quien llamaremos Rafael, por ejemplo, está contentísimo porque con este viaje podrá salir de su rutina, vivir experiencias nuevas, salir de lo cotidiano, trascender en otro lugar, quizás simplemente pasar calor, mucho calor, ver ruinas, sufrir diarreas sin cuento, quién sabe. Es algo. Le ha pasado algo y va a comunicar este algo a una persona que... claro, esta persona... ¿comparte con él el código, se dejará llevar por el ruido, tergiversará el mensaje con tal de no mostrar alegría por el contenido que se le acaba de...? Veamos.
- Me ha tocado un viaje a Túnez.
- Pues qué hartón de pescao...

Disculpen las molestias.

lunes, 4 de enero de 2016

Historia redonda

Comenzaremos el año recogiendo el esfuerzo de un veterano escritor como es el sudafricano Govinda Deravadabadar por dar un giro a su producción literaria con este pequeño texto titulado ‘Una vuelta’ y que nos ha remitido el propio Govinda buscando nuestra opinión. Nosotros desde aquí solo podemos hacer lo de siempre, enseñarlo y a ver.
‘En cinco minutos lo tenía todo listo para emprender mi viaje. Sin pensarlo demasiado, decidí hacer lo que siempre había tenido en mente y había ido posponiendo sistemáticamente por miedos y por no saber nunca desligar mis deseos de las ataduras de una vida material a la que por una extraña razón, tenía apego. Lo hablé con mi esposo y estuvo de acuerdo en que hiciera realidad mi sueño y diera sentido a mi vida, dejando a mi hijo Rani a su cargo y a él esperándome con el convencimiento de que a mi regreso sería una persona mejor, una mujer nueva que enriqueciera también su propia vida y la del resto de la comunidad. Me fui.
Salí de casa con un equipaje ligero, pues el camino requería poco lastre y mucha fe en el instinto y en la proverbial benevolencia del ser humano con quien quiere hacer lo que desea y cumplir los designios de su corazón. Atravesé las primeras calles que se me presentaron en la ciudad sin más rumbo que salir de ese nido de edificios y civilización enceguecida por la búsqueda de lo tangible y me di cuenta, al caer la noche, que ya estaba fuera de los límites de lo conocido cuando empecé a oler a campo. Rendida de cansancio, me dispuse a pasar la noche en un pequeño recodo del camino. Como la primavera comenzaba a dejar paso al verano, no era desagradable hacer tal cosa y dormir a la intemperie. Sin embargo, no es lo mismo, como descubrí, dormir al raso que bajo cubierto, siendo el clima el mismo si estás en interior que en exterior no es igual. Esa noche soñé algo extraño.
Un coche de caballos (y yo nunca había visto un coche de caballos en mi vida) conducido por una anciana que a duras penas podía manejar el carruaje, me recogía mientras estaba esperando en el camino a que alguien o algo llegara. Subí al coche de caballos y este me llevó de vuelta a mi casa. Antes de bajar, la anciana me dijo unas palabras: ‘todas las veces que quieras’.
Desperté y seguí mi camino. No sé porqué, pero el sueño se me repitió durante todo mi viaje. No todas las noches, pero era una constante. Me tranquilizaba. Todas las veces que quieras. Quizás me aferraba a la idea de que en caso de que aparecieran dudas, siempre podría volver a mi casa. Que algo pasaría para llevarme de nuevo a la seguridad de mi hogar.
Pasaron los años. Recorrí casi todo el mundo. Conocí a tanta gente que no podría recordar ni trasladar aquí tantas vivencias. Un día, sin darme cuenta, volví a mi casa. Quizás incluí mi ciudad en una ruta marcada por mí misma sin recordar que allí era donde vivía yo. Entré en la ciudad y sin planteármelo siquiera volví a mi casa. Pese a los años transcurridos, mi esposo no parecía haber envejecido y Rani, mi hijo, seguía siendo un jovencito adorable. Me miré en el espejo que compramos cuando decoramos nuestra casa hacía muchos más años aún. Yo seguía siendo también una joven dispuesta y bien plantada, una hermosa mujer que quería disfrutar de lo que la vida podía darle. Mi esposo me miraba con cariño y mi hijo hacía sus cosas en un rincón. Eran felices. Me volví a mirar en el espejo. Era el momento de partir.
En cinco minutos lo tenía todo listo para emprender mi viaje…’