martes, 17 de mayo de 2016

Led Zeppelin - III

Una cosa son las canciones sueltas y otra son los discos completos. Led Zeppelin tiene discos muy buenos, pero no todas las canciones me gustan. Del primero y del segundo yo haría uno. No es que me sobren canciones, pero hay canciones como Dazed and Confused, la parte que sobra de Whole lotta love, Babe i'm gonna leave you, y alguna más que se me olvida ahora, que me provocan un poco de pereza a la hora de ponerme. Me pasa igual con el IV, que tiene canciones bestiales pero incluye la de Starway to Heaven, que no hay manera de que yo entienda cuál es la gracia de esa canción y me hace polvo casi todo lo que queda del disco. El Physical Graffiti es muy bueno, pero es doble. Y ya es otra cosa. Hay otro entre medias, el Houses of the Holy, que creo que también tiene alguna canción de esas que no hay manera. Sobre los dos últimos, no tengo mucha opinión porque creo que jamás he escuchado más canciones que las que aparecen en los recopilaorios.
Así que nos queda el III. Se considera el III como el disco acústico, o el disco folk de Led Zeppelin. Si los dos primeros eran muy eléctricos, en este hay muchas canciones en las que la acústica manda, pero no manda siempre. Empecemos. El disco comienza con una chorrada, para mí, como Immigrant Song. El gritito de Robert Plant, que supongo que a muchos les hará gracia, a mí me parece un poco ridículo y le quita peso a la canción. Igual ya iba de eso, de quitarle algo de peso a todo. Sea como sea, esta primera canción, que rítmicamente no está mal, a mí me sobra para empezar. Pero como no es muy larga, aún estás ahí. La segunda es Friends. Aquí aparece ya la guitarra acústica y todo va encajando.
Es un disco extraño, porque siendo acústico, no es hasta muy al final cuando lo que uno entiende como un disco reposado, o un disco para poner y estar ahí tranquilito escuchando, aparece. Frases largas, construcciones mal hechas, cada vez escribo peor.
Friends es una canción que te mete ya en un rollo raro. No sé explicarlo. Para ellos debe ser fácil, para mí no. Vamos con Celebration Day. Una canción simpática y juguetona. ¿De verdad estoy escribiendo esto?
Celebration Day tiene al Jimmy Page haciendo un punteíllo simple que hace de... en realidad lo que quiero decir es que las tres primeras canciones son un pasatiempo. No molestan, son tres canciones que van metiéndote de manera simple en lo que es la pieza central del disco. Pese a ser acústico, quizás la canción más conocida sea Since i've been lovin' you, un blues. Un blues que está a puntito de cruzar la línea de lo Santanesco, pero no, se queda ahí. Es un blues largo, profundo, que en tiempos a mí me encantaba, una canción durilla, eso de que desde que te quiero... uf, duele. Este disco es que me gustaba mucho, era de esos discos recurrentes que escuchas cuando estás bien y quieres escuchar algo distendido mientras haces algo. Limpiar, por ejemplo. O en una reunión de colegas. Siempre hace el apaño. Este blues, lo pones y te deja seco. Pero si te lo pones mucho, me parece que pierde algo de efecto.
Out on the tiles es otra canción que no tiene mucha historia, al menos para mí. Comienza como comenzará en el disco siguiente creo que Black Dog, y luego tiene esos riffs así como marca de la casa, una canción muy eléctrica, que viene a decir eso de que todo lo que necesita de ti es todo tu amor y todo lo que necesitas de mí es todo mi amor. Y eso.
A parir de aquí, viene la parte que de verdad mola del disco. Gallows Pole es una canción que va creciendo. Típica canción tradicional que va subiendo con el bombo y eso. ¿Han escuchado a Fairport Convention? Tienen dos o tres discos muy buenos. Muy así. Pero sin Robert Plant cantando. O Pentangle, por ejemplo. Gallows Pole abre la puerta al sombrero de paja y a ponerte en la sombrita a tocar la guitarra. De ahí pasamos a Tangerine, que es una balada que de bonita que es, no sabe uno si es acústica, si es folk, si es eléctrica, si es cualquier cosa. Da igual, es tan bonita Tangerine, que casi vale todo el disco. Tangerine se queda cuando Since i've been lovin' you se va. Con su falso inicio, en fin. Todo. Y deja paso a That's the way, que corre el riesgo de parecerse a esas canciones que a uno le cansan de Led Zeppelin, pero no, esta no, esta es suave y te dejas acariciar por las guitarritas y te dan ganas de no levantarte del sofá.
Pocas cosas dan ganas de levantarse del sofá. Bron-y-aur-stomp es otra canción de esas de bombo que pueden inspirar a quienes no tienen ni idea de hacer folk y se ven obligados por las circunstancias a hacer algo que no saben. Una canción tremenda. De las que más me gustan del disco. Y no sé qué más puedo decir de este disco. Finaliza con Hats off (for Roy Harper) que es un poco una flipada y se acaba.
Un disco que cumple, tiene su poquito de todo y te deja un buen sabor de boca. Un disco que hace que veas a Led Zeppelin de otra manera. Eviten a toda costa el directo de The song remains the same, sáltense las canciones coñazo y tengan siempre a mano el III. Y escuchen a todas horas Bron-y-aur-stomp si quieren que la cosa funcione.
Y lean alguna crítica por ahí mejor que esta.

lunes, 16 de mayo de 2016

Yunque de mayo

Los casos que se comentan a continuación están recogidos en el libro del periodista británico Michael Poorly, 'El oscuro mundo de las muertes sin explicación', que nos tiene profundamente subyugados.
'El primero de los sucesos recogidos a este respecto viene datado el 4 de mayo de 1923 en Valparaíso, Chile, cuando el señor Augusto Rodolfo Kremer Mendigorría paseaba por la calle principal de dicha ciudad y un yunque aparecido nadie sabe de dónde fue a estamparse contra su cabeza, dejando sus sesos aplastados contra la pared de un edificio gubernamental. El yunque, según testigos presenciales, no venía de un piso superior, sino que se estampó contra la cabeza del señor Kremer Mendigorría llegando a él desde un costado. Las investigaciones de la policía no consiguieron llegar a buen puerto. Inspeccionado el yunque sólo se supo que venía con el sello de unas desconocidas Acerías Bilbaínas.
El segundo caso está datado del 9 de mayo de 1937, en la ciudad de Stuttgart, en la Kayserstrasse. El pequeño niño Anton Grimowsky de 7 años, mientras pasea con sus padres camino de una actuación de la banda de música en la que toca el pífano su hermana Gretha, no puede evitar un yunque que viene hacia él a una velocidad endiablada, quedando sus sesos estampados en la puerta de una licorería. En esta ocasión, el yunque venía con la marca de US Steel, y la policía alemana, eficiente y metódica, pero descontrolada en esos años por la locura nacionalsocialista, no fue capaz de llegar a buen puerto en sus indagaciones.
Un tercer caso lo hallamos en Osaka, en el año 1949, concretamente el 12 de mayo de ese año. La señora Ichiko Monogawa, trabajadora del servicio de correos, mientras se dirige a su casa después de una jornada de trabajo dura pero reconfortante, no es capaz de esquivar un yunque lanzado desde su costado derecho, pero sin que llegue nunca a identificarse el propulsor. Los sesos de la señora Monogawa quedarán esparcidos por la pared de una escuela pública. La policía detiene a todo el equipo de un taller mecánico ubicado a pocos metros del lugar del suceso, pese a que ni por ángulo ni por coincidencia de material, parecieran tener algo que ver. Quedan en libertad a los pocos días. En el yunque, un sello de US Steel.
El 13 de mayo de 1956 en Louisville, Kentucky, Glenn Fiddle baja del autobús camino de la casa de su madre, a donde se dirige para hacer una visita, cuando un yunque llegado desde un costado de la calle, impacta de manera salvaje contra la cabeza de este humilde vendedor de seguros y estampa sus sesos contra un edificio que, casualmente, pertenece a la misma compañía para la que trabaja. El FBI se hace cargo del suceso pero no llega a nada. El investigador norteamericano Lars Carlssen indaga sobre casos parecidos, recogiendo ya buena parte de los casos que hemos citado. Es el único caso en el que el yunque viene con marca de unas acerías de la India.
El 14 de mayo de 1963, durante una visita a Noruega para reencontrarse con su familia escandinava, el propio Lars Carlssen es incapaz de esquivar un yunque que se lanza desde un lugar indeterminado, dado que no está en ninguna calle, ni en ningún lugar concurrido. En ese momento, Carlssen se encuentra en una cabaña a las afueras de Fredrikstad, contra la que quedan estampados sus sesos. Entre sus ropas, se encuentra una carta en la que de manera muy confusa se alude a un temor espantoso a que un yunque le estampe los sesos contra algo.... El yunque presenta el sello de esas desconocidas Acerías Bilbaínas.
El último caso que hemos recogido tuvo lugar el 15 de mayo de 1985 en Calcuta. Al salir de una reunión de formación para vendedoras de Avon en India, Rawalla Kapoor, no tiene tiempo de parar un yunque de peso medio que viene contra su cabeza. El yunque impacta contra su cabeza y la destroza, quedando sus sesos esparcidos contra un muro en el que una pintada del BJP llama a proteger la India de perros musulmanes. Se piensa en un atentado político pero se descarta. En el yunque aparece un sello de las Acerías Bilbaínas, que deja desconcertados a los investigadores.
Como quiera que durante todos estos años no se ha vuelto a recoger ningún caso más, he considerado que debía registrar estos sucesos por si en un futuro pudieran ser de interés para algo o alguien.'

Hoy es 16 de mayo. Cuidado.

sábado, 14 de mayo de 2016

Crónica de un acto de Asec-Asic. ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?

Llevo dándole vueltas a esto desde hace algunos días. ¿Debería contar lo que pasó? De entre los muertos, vinieron de dentro de, quan es fa fosc, crypt style, otros pueblos otras gentes, dimensió desconeguda, Catalunya misteriosa. Yo quería ir porque soy una persona curiosa y me dio sensación de ser algo interesante que, en estos tiempos, una asamblea de izquierdas montara un cartel bilingüe. Puede pasar. Yo creo que habré hecho alguno, pero qué quieren, llama la atención. Pregunté, se me respondió, investigué con los datos aportados, tenía que ir. Tenía que ir a ver quiénes eran, quién iba, si iba alguien de los nuestros y qué era lo que se pretendía con este acto.
Asec-Asic, Asamblea Social de l'Esquerra/Izquierda Catalana. En resumidas cuentas. Existe una pulsión, espero que no muy extendida, que pretende que el pensamiento 'procesista', pero yendo mucho más allá, secesionista, separatista, nacionalista y catalanista (así a lo bestia), tiene como objeto separar, confundir y mantener la explotación de la clase trabajadora, que es una y única en todas partes. Un trabajador de Palau Solità es igual que un trabajador de Puertollano. Un trabajador de la Seat es igual que un trabajador de El Ferrol. Una idea novedosa y estimulante que va mucho más allá de las definiciones de la nueva política y que descubre que, sí, existe una sola problemática en todas partes y es el capital el que nos jode a todos. Es como que todos los días por la mañana, te asomas por la ventana y ves que, como es por la mañana, es de día. Y si no, pues es que es de noche. No es fácil. ¿En serio? ¿Una sola clase trabajadora? Quiero escuchar a este grupo de personas que alumbran esta teoría tan...
El asunto es que, si teniendo en cuenta esto, hay una parte de esa clase trabajadora que, por lo que sea, que no me quiero meter ahora en rollos, siente, cree, piensa, que tiene derecho a decidir no formar parte del mismo Estado que usted, esa clase trabajadora y la izquierda que pueda representarla, se equivocan profundamente. Y digo se equivocan por no decir que son peores que la derecha.
¿Qué hacía yo allí? Pipear, curiosear, chafardear, ilustrarme. Sabía que había una representación de esa intelectualidad ilustrada, que ha guiado los pasos de otros tantos intelectuales imprescindibles, y me resistía a pensar que podía escuchar de esos labios cosas demasiado aspavientosas. Pero no.
No llegué a la hora, ya lo digo ahora, y me perdí las intervenciones primeras. Hay un manifiesto, hay unos puntos que se quieren alcanzar... Hay hasta 4 partidos socialistas con representación en la sala. La sala está bastante bien de gente. Salen a hablar los invitados. Primer partido socialista. Yo llamo compañero a todo el mundo y cómo será la cosa que me cuesta, pero bueno, el compañero sale y saluda desde el partido socialista (escisión del PSC comandada por el molletense Isidro Carpio), habla de que comparte tres puntos fundamentales... el tercero es la búsqueda del bienestar del ciudadano. Atiende. Sigue la cosa y hace un símil entre el mensaje de la canción 'Cisne cuello negro' de Basilio y la situación actual. Algo sobre que hay que escarbar en el fondo del lago y... Una sensación muy extraña. De que no hay cosa que nos guste más que estar en un sitio, que nos presenten, que subamos al estrado, nos den el micro y soltarla.
Momento cumbre de la semana, de todo el mes de mayo y de este semestre a falta de unos pocos días para dar por concluído el mes: el secretario general del partido socialista, Isidro Carpio, habla de un sueño que tuvo, un sueño en el que unos caballos de fuego conducidos por el ángel Rafael le dijeron que tenía que unir a la clase obrera. Isidro, Isidro, une a la clase obrera. ¿Qué cara pones?
¿Qué hacemos aquí, compañeros? Va, en serio. Puede uno estar contra el procés, no ser indepe, ser federalista, albricias, pero caramba, no me digáis que hay que estar en todas partes y con según que gente. El acto, para mí, aunque luego sucedan más cosas, termina ahí.
Luego sale un representante del PSC local, que habla de lo benéfico que es el federalismo y los valores que propugna, que es como si... es como si... pues eso, es como si un socialista te habla de lo bueno que es el federalismo, como si... pues como si ellos luego... cuando en su programa... como que se les olvida. Se les olvida todo. Pero ahí estaban, saludando y todos mirando embobados. Está el PSC. ¿Qué hacemos aquí, compañeros?
Sale un tercer partido socialista, de los trabajadores, que deja una intervención enternecedora y breve sobre la clase trabajadora, la misma clase trabajadora del 1900. La misma. Siempre así.
Y sale el cuarto partido socialista. Entra el coordinador local y sale el representante del cuarto partido socialista. Partit Nacional i de Classe. ¿Qué hacemos aquí, compañeros? ¿Qué ganamos haciendo esto, compañeros?
Empiezan las intervenciones del público. La izquierda en Catalunya está muy mal, la izquierda catalana es peor que la derecha, lo peor no es el secesionismo, lo peor es el catalanismo, un tufo, un hedor, una ranciedad, una sensación de estar entre gente que está en un sitio que está muy lejos, pero que muy lejos... búsquedas de la unidad a través de considerar a todo el mundo un rebaño. Os saludo fraternalmente, pero...
El de la CGT no ha venido. Habrá mirado la web o se habrá informado de quién está detrás de esto.
La compañera Geiser (que es una fuente de agua caliente, que las hay), pregunta por ir acotando el tema a los de la mesa si están a favor o no del derecho a decidir. El gurú, muy ofendido, lee los principios fundamentales que no dicen nada al respecto. No deja que haya diálogo, está muy encendido. Es profesor y no deja hablar. Está dando clase. Clase de clase. A mí se me cayó del caballo. O me caí yo. Sale el secretario general del Partido socialista y dice algo confuso sobre... se vuelve a interpelar, ¿están a favor del derecho a decidir del pueblo o no? El de la mesa corta rápido. 'No. No estoy personalmente a favor del derecho a decidir'.
'No estoy a favor del derecho a decidir'. ¿Qué hacemos aquí?
Yo soy un chuflas y vengo a pasar el rato, pero... ¿Qué hacemos aquí?
Geiser se levanta y dice que entonces ahí no pinta nada y se va. Se va mucha gente. No sé si por una cosa o por la otra. Dan cinco minutos para coger aire. Me voy.
Luego me dicen que no, que se ha aclarado el tema, que...
Justo en la semana en la que se ha despertado una ilusión de la ostia entre tanta y tanta gente, justo en esa semana en la que parece que hemos entendido un poco que unidos podemos, justo en esa semana, aparece una entidad que dice que ni hay izquierda, ni hay nada. Que lo que hay es una panda de vendidos al nacionalismo que...
Cuando salí de allí, no dejaba de mirar al cielo. Porque estaba haciendo muchas coñas sobre el tema ya desde el primer momento que lo escuché, pero no me fío.
No me fío porque lleva lloviendo muchos días y no sé yo si no serán los caballos de fuego que están anunciando la buena nueva de la clase trabajadora una y trina.
Lo único que saque en claro es que... ¿Qué se nos había perdido aquí?

jueves, 12 de mayo de 2016

La masia de Can Zam. Está sonando nuestra canción.


eltoni, elpako & elchristian somos un grupo de rock al que le encargaron un par o tres de temas para que sonaran en un documental. eltoni, elpako & elchristian somos un grupo de rock que, para el común de los mortales, se caracteriza por ir en camisón, chillar, hacer mucho ruido y tener muy poca vergüenza a la hora de mostrar que la música, lo que se llama la música, importa poco si hay al menos voluntad y ganas. La verdad, nadie pensaría en nosotros para componer una banda sonora. Y sin embargo, Josep Pitarque, responsable, fundador o lo que sea de Gramenet TV y hacedor del documental en cuestión, sin prácticamente más referencias que habernos oído chillar en algún concierto, nos encarga esas dos canciones. Aplicados, nos ponemos a ello.
Grabar dos canciones. Nos ponemos una tarde y sacamos dos canciones. Can Zam Canta y Can Zam Blues. Can Zam Canta no es otra cosa que un remedo del motorik de Neu! que tanto nos gusta. Un ritmo continuado en el que el bajo y la batería marcan una marcha monótona mientas la guitarra eléctrica juguetea por encima. Diez minutos de canción. Nos gusta, me gusta Neu!, me gusta La Düsseldorf, me gusta Kraftwerk, me gusta Can. Can Zam. Si me pidieran hacer música para una película, para un documental, para algo audiovisual, haría algo así y esto es lo que hicimos. Sin embargo, en el documental, no es lo que más suena. Lo que más suena es Can Zam Blues. Un blues que no acaba de arrancar, porque no tiene dónde llegar, no tiene que ir a ningún sitio. Ya estamos en Can Zam. La base es la misma, bajo y guitarra machacan por un lado y la guitarra se luce por otro. Can Zam Blues suena casi desde el principio y la verdad, emociona escuchar la música que tres ignorantes de la técnica musical han colado en un recinto como la sala de Actes de la Biblioteca Salvador Cabré en Singuerlín.
Hola, estamos en la Biblioteca de Singuerlín, vamos a la proyección del documental ‘La masia de Can Zam’ que Gramenet TV y el Centre Excursionista Puig Castellar han querido llevar adelante con el objeto de recuperar una parte de la memoria histórica de Santa Coloma de Gramenet. Yo pienso, antes de ir, que lo de utilizar la sala de Actos de la Biblioteca es una vacilada, que no se va a llenar ni de coña, pero me como mis palabras. Al entrar, le digo a mi hermano, se oye a mucha gente… y es que está lleno. Asientos reservados, los músicos. Artists only. Está lleno de gente y reconozco a muchas caras, pero echo en falta, desde el primer momento y hasta el último, a algunas. Pero cuando es que no, es que no. La sala a reventar, gente de pie. Albert Noguera del CEP explica y Josep Pitarque completa. Nos cita. Música con sabor local de eltoni, elpako & elchristian. Todo suena como si hablasen de otro.
Empieza el documental y salen unas sardanas en la intro. Le digo a mi hermano que ‘esa debe de ser la contribución de Muchachito…’. Gracias sin gracia. El documental cuenta una parte de la historia de una Santa Coloma de otro tiempo. Es otra Santa Coloma. Yo creo que es una Santa Coloma que es irreal. Hay gente que la vivió, que todavía la recuerda, que estuvo allí, pero era una Santa Coloma que no es Santa Coloma hoy. No es que la ciudad haya cambiado. Para mí, es otra cosa, como otra ciudad. En pocos lugares encontraremos un corte tan bestia, a mi juicio entre un sitio que fue una cosa y fue otra. El documental habla de una Santa Coloma agrícola, con payeses, con gente que tenía el mas nosequé, gente propietaria de tierras, antes todo esto eran viñas y campos… la parte histórica es muy interesante, otras cosas de usos y costumbres a la hora de labrar, me suenan a chino (soy más de piso que un enchufe), pero también tienen su qué. La masia de Can Zam, en principio no se llamaba así, se llamaba Mas Parellada, creo y cambió su nombre cuando el nuevo propietario que la compró en el siglo XIX allí se ubicara. Allí se ubicara, qué rebuscado y qué cursi. Es posible que todo esto no sea realmente así y equivoque nombres y fechas. Pero es que estaba sonando nuestra música de fondo. Amigo. Y no estaba uno pendiente del todo. Insisto, la parte histórica del documental, propiamente dicha, me mola. Otras cosas sobre la casa y demás, bueno, quizás algo menos. La casa, quién era el dueño, los hijos, quién se casó con quién, los apellidos, reconocer caras, yo al señor dueño de la casa no le he visto nunca, no me suena y es un personaje. Con mostacho o sin mostacho. Blanchar, apellido de periodista. Apellidos conocidos, Banús, Pedragosa, Noguera, Blanchar, Pujols. Salen quienes quieren volver, aunque sea muy poco a poco, o de manera casi testimonial, a recuperar algo de esa antigua Santa Coloma. Sale la historia del roble de Can Zam, de lo emblemático que fue, de la historia de la reunión bajo sus ramas de quienes eran el Govern de la época allá por el 1650, de cómo fue podado porque no pasaban los camiones, de cómo se murió.
La sala está llena de gente. Han ido dos regidores, tres regidores, una diputada y mucha de esa gente de Santa Coloma que está en todos los actos. Mucha gente, sala a reventar, lo he dicho ya creo. Me gusta el documental, no se hace pesado, y además es que está sonando la música. Es alucinante. Termina el documental y Josep Pitarque nos va llamando a todos los que hemos colaborado para darnos un obsequio. Veníamos a pasar el rato y acabamos subiendo al estrado a recibir un regalo. Flipante. Nos sacan fotos. Flipante. Mis padres han venido y están flipando mil. Lo que hubieras flipado si hubieras podido venir. Alguien al bajar del estrado nos dice que la música le ha molado mucho. Flipamos mucho más. Nos hemos convertido en un grupo mainstream. (¿?)
Deberían habernos visto ese miércoles en el local de ensayo, grabando sin saber grabar, sin tener ni idea de lo que íbamos a hacer, calculando con el móvil en el suelo, pasándonos de ritmo, equivocándonos en notas… y así está bien.
Acaba todo y vamos saliendo. Saludo a gente, pero no puedo decirle a Pitarque que la experiencia está siendo cojonuda, porque veo cómo sale disparado hacia… luego me lo explica. Que no es que haya sido guapo, es que lo de hoy ya ha sido la leche. La música en un recinto así, nosotros, que sólo queremos hacer ruido y parecernos a los Jon Spencer Blues Explosion, a Sonic Youth, a Siniestro Total, acabamos haciendo bandas sonoras como Air o como Pink Floyd. Es flipante.
Nos vamos con un sonrisón de oreja a oreja. Con nuestra foto, sin despedirnos de Pitarque. A la misma hora, un grupo de mujeres recita versos de una poetisa. Al parecer hay lágrimas. Hubiera sido genial estar. Pero soy un músico colomense y me debo a mi público.
Ha molado muchísimo. Queremos más.


martes, 10 de mayo de 2016

Champollion

De las memorias de Jean Pascal Piscal 'El hombre que estuvo con Champollion', extraemos este breve fragmento que nos tiene un tanto... bueno.
'Y yo, que otra vez estaba allí con Champollion, le dije al final de todo, cuando ya nos íbamos, cuando ya estaba todo el mundo fuera, recogido todo y solos él y yo. Entonces fue cuando le llamé y le dije 'Oye, todo es una mierda ¿verdad?'. Y él me miró y se encogió de hombros y hizo ademán de irse con la gente que estaba fuera, pero yo ya estaba cansado de la pantomima y le dije otra vez. 'Oye, en serio, una mierda grande todo ¿no?'. Y no sé si porque ya llevábamos mucha matraca o porqué fue, pero me dijo que 'sí, una mierda todo, si quieres quedarte tranquilo, quédate tranquilo, porque te has dado cuenta de todo. Que eres muy sagaz y muy observador, sí que es verdad. Una mierda todo. Ahora vas y se lo cuentas a quién quieras'. Y salió por la puerta y empezó a hablar con aquella gente y parecía que realmente él mismo se creía sus propias mentiras. Y yo estaba allí ya solo completamente, oyendo las voces y las risas de aquella gente a la que Champollion les había contado todo aquello que yo no había vivido con él y que él pretendía hacernos pasar por verdadero y no me aguanté más y me fui con él fuera y le volví a preguntar 'oye, pero en serio... todo es una mierda ¿no?'. Y él, con cara ya de no aguantar mucho más la broma me djo 'que sí, que sí, que todo es una mierda, que es todo para pasar el rato y que no te creas nada, que estos son todos gilipollas y tú eres muy listo y me has pillado, ala, venga a casa tranquilito y... '. Y yo no sé qué me dio pero empecé a encontrarme mal. Mareadillo. Como con ganas de vomitar.
Despedí al grupo y me fui a mi casa. Con un cuerpo malísimo. Pasé la noche en vela. Yo creo que no dormí nada. Sé que a las seis o así de la mañana me desperté de una especie de duermevela y bebí algo de agua. Me volví a acostar. Soñé que Champollíon y yo estábamos en una zona del desierto que no me sonaba de nada, que una mujer se nos acercaba salida de una ventisca y nos decía que la piedra estaba en otra parte, diferente, que la habían encontrado por casualidad unos amigos de su hijo y que la tenían escondida para que no se la llevasen los ingleses. Y yo miraba a Champollion y miraba a la mujer y todo me sonaba rarísimo y sin ningún tipo de sentido, porque ese desierto parecía más centroasiático que norteafricano y yo me encontraba mal y tenía mucha sed y Champollion hablaba con la mujer y la mujer sacaba de dentro de unas túnicas que vestía una piedra con cosas escritas. Y Champollion me miraba y me enseñaba la piedra y me decía que 'ahora la mierda te la comes tú'.
Y me desperté de nuevo y me aseé y me vestí y salí a la calle a darme una vuelta y me encontré con Champollion, que llevaba la piedra de la que había estado hablando aquella noche anterior y me miró haciéndome un gesto con los ojos como diciendo '¿te lo tengo que decir otra vez?'.
Y yo con Champollion, que yo recuerde nunca he estado en Egipto ni en el Norte de África y porqué lo que cuenta este hombre es tan real y se mete en mis sueños para... yo que sé.
De verdad que yo que sé.

lunes, 9 de mayo de 2016

Juanito Piquete en el Cinc. Un concierto libertario.



Ramoncín. Lo digo ahora y así dejo en el ambiente una nube de mal rollo. Nubes. Raining in my heart. A las once de la mañana, para solucionar temas de frío y mala aclimitación a un mes de mayo que recordaremos como un noviembre amargo, nos dirigimos a la Churrería Manchega para calzarnos un chocolate que parece de mentira y unos churros y unas porras por si acaso. Departimos, nos damos cuenta nuevamente que el tiempo es severo y no perdona o quizás es indulgente y te hace un favor, comentamos y decidimos ir a la Plaça a buscar a la Pepa, pero allí no hay Pepa porque con ese tiempo se habrán dado a la fuga y con una tropa heterogénea nos vamos al Cinc. Hay concierto. Manhattan. Santa Coloma. Un disparate de actividades.
Concierto de Juanito Piquete acompañado a la guitarra del Wallace. Es la segunda vez, creo que puede que haya habido una tercera en el Línea que no recuerdo del todo haber vivido o quizás la confundo con un concierto en solitario del Wallace. Es posible. Y eso que un concierto del Wallace es inolvidable. Entrada más que aceptable en una mañana absolutamente infernal, pero los fieles a la causa no perdonan. Los fieles a los conciertos y los fieles a la causa.
Comencemos. El repertorio se basa en temas propios y en versiones de temas ajenos, algo que no debe sorprender al asiduo asistente a eventos musicales. Asimismo, abundan las interpretaciones de temas de cantautores o artistas desconocidos para el gran público, ni siquiera para el público entendido en artistas desconocidos, como yo. Me precio de ser un gourmand de la música, pero ayer me di cuenta de mi ignorancia en un segmento de la canción de autor que se me escapa. El cantante libertario. Guitarra y voz. Wallace toca y hace coros y Juanito Piquete canta. E interpreta. Es importante. Interpreta las canciones, porque se las cree. No las canta y ya está, las está interpretando, porque se cree lo que está cantando. Canciones a la huelga, a la lucha, a los trabajadores, contra el sistema, de recuerdo a gente que está pasando malos ratos, canciones de la calle, canciones para tiempos en los que hay que autoorganizarse, no hay que dejarse vencer por el conformismo, en definitiva, un concierto de canciones en las que se demanda que el público sienta tanto como el propio cantante. Juanito Piquete en algunas canciones se levanta del asiento porque no se aguanta sentado y termina con vehemencia algunos versos.
Jaime Gil de Biedma, Chicho Sánchez Ferlosio, y otra serie de poetas o cantautores, como digo, ven sus versos hechos canción en este concierto. Hay canciones más bonitas que otras, y me doy cuenta de que, prácticamente, no conozco ninguna. Hay una que ya he escuchado en otros recitales, la del jornalero, la de nuestros hijos nacerán con el puño levantado.
Me he tomado un chocolate con churros hace menos de una hora como aquel que dice, pero me tomo una cervecita testimonial. A la que sigue otra cervecita. Creo que me tomo una tercera. No lo creo, me la tomo. Voy a acabar con el estómago hecho polvo. Pero tengo que quedarme hasta el final si quiero enterarme de todo. Hay una versión de los Dead Kennedys que tampoco conozco. Juanito Piquete se despide anunciando un trabajo en solitario que interpretará cuando tenga el dedo bien, porque lo tiene vendado ahora.
Entre canción y canción, hay una presentación, la exposición de un tema, esta canción es de tal, lo tenéis que conocer, estuvo en nosedonde, hizo tal cosa, esta canción habla de tal, es tiempo en que nos tenemos que... podríamos hacer... es necesario que... vamos a... tal día en tal sitio hay un... esta canción está escrita hace tantos años y suena actual. Es un concierto libertario, pero en ocasiones, pocas ocasiones pero que se te graban como una puta mierda en la cabeza y no puedes evitar hacer la broma porque la bola negra es gorda pero más gorda es la hijoputez, cuando las canciones hablan de problemas de vida, de asuntos de angustia vital, de la calle, de la ciudad, de esas cosas que... uno tiene la impresión de estar escuchando a Ramoncín. Y sé que este último comentario me lo podría callar y meterme la lengua en el tal, pero llega un momento en el que da lo mismo un poco todo ¿no?
Los niños bailan frente a los cantantes que llaman a la revolución. Cantamos con media voz, sin gritar mucho, sin que se note que nos sabemos la letra pero no queremos quedar por encima del cantante, y hemos asistido de nuevo a un baño de autoconfianza.
Todavía hay quien canta estas canciones y se las cree. Y las canta sin parecer aburrido, viejo, pesado. Las canta creyéndoselas y, aunque uno esté ya a un nivel de reformismo vomitivo, las agradece. Aunque por fuera se ría. El payaso llora por dentro.
Al salir, el circuito habitual y mañana será otro día.

sábado, 7 de mayo de 2016

Te voy a querer siempre a.k.a yo te voy a querer siempre


Esto lo acabo de pensar ahora mismo, pero molaría que mientras leas esto, pensaras en Georgia Hubley tocando la batería antes de empezar a tocar Big Day Coming o algo así. Da igual. Ese rollo con la batería. Podría ser la otra versión de Big Day Coming, la bonita con la que empieza el disco, pero ahora mismo prefiero la otra, la del ruido. Y a la Georgia tocando antes de que empiece, poniendo a la gente en situación. Son cinco líneas más en el texto que no molestan.
Hace 185 años, aproximadamente, no me atrevería a datarlo realmente, en una de esas veces en las que todo tenía que ser la última vez, pronuncié unas palabras, entre lágrimas: te voy a querer siempre. A veces incluyo en el relato el ‘yo’, para que quede el ‘yo te voy a querer siempre’. En ocasiones (por no poner a veces otra vez) me parece redundante, otras veces me parece como más sentido. Da igual. Lo que no sabe nadie, ni siquiera sabes tú, que ya no te acordarás de mí, es lo que sucedió ese día cuando salí de tu casa con la intención de no volverte a ver nunca más, porque todo era nada y había que ser perfectamente consciente de que nada lleva a ningún sitio. Esto no te lo he contado nunca. Al salir de tu casa, en la esquina, un señor con aspecto bastante convencional, que tampoco creo que fuera mucho mayor que yo o que fuera llamativamente reseñable, de esa gente que te cruzas por la calle y no reparas, ni te fijas ni nada, digo, una persona que para nada piensas que te va a dar la existencia te dice, me dijo, ‘perdone, caballero, me acompaña un momento’. Ni siquiera hizo ademán interrogativo, como preguntando, lo daba por sentado. Me acompaña un momento. Voy. Yo estaba con una pena devastadora, una de esas penas devastadoras que me dan y que seguramente se me pasarán en breve porque estoy digitalmente destinado a eso, pero en ese momento me podría haber alistado al Ejército Macrobiótico de Liberación que me hubiera dado igual y le dije que sí, que adónde había que ir y el señor aquel me dijo que daba igual que allí mismo valía.
Y me sacó unos papeles, con un logo arriba que representaba así como una cosa que luego se iba a parecer a todas las cosas, a todas las cosas, a todas las veces que hemos hablado, que hemos estado, que hemos ido, que nos hemos reído, a todos los sitios que hemos estado, a toda la gente con la que hemos hablado, con la que hemos hablado, con la que hubiéramos hablado, a todas las cosas que es posible de las que hayamos hablado y creo que esto ya lo he repetido pero no hemos parado de hablar y hablar y hablar y esto lo he sabido luego cuando ya no hablamos pero recuerdo la forma de ese logo y en realidad no la recuerdo, me viene a veces como de una forma… no sé. Me pasan cosas muy raras últimamente. Quiero que me pasen cosas muy raras últimamente para podértelas contar. El caso es que miré el logo y no reconocí lo que era pero de todas formas firmé, porque ese día, ese primer día, hubiera firmado cualquier cosa y era algo así como que sí, que me comprometía a ‘quererte siempre’.
En un principio suena bien. Con la camisa abierta. Con una guitarra acústica, o electroacústica en la mano, entornando los ojos, cantando ‘te voy a querer siempre’. ‘Te voy a querer siempre’. Como si cantases ‘Unforgettable’ o ‘Memories’ o ‘Yoy make me feel so young’. Algo así. Te voy a querer siempre. Hace gracia. Como el que te pide la hora, o dónde está la calle Sant Ramon que tengo que ir a una cosa, o si el Grunge estaba en la calle Sant Ramon o en otra calle. Y estás pensando en la calle Sant Ramon jugando al ajedrez y estás pensando en ir a otra cosa. Porque lo ponía en el contrato. Llevo no sé, 256 años así. Pendiente del contrato. Te voy a querer siempre,
Aquel buen señor me hizo firmar un contrato que no leí. Y yo me fui a mi casa y pasó el tiempo y patatín y patatán. Y los dedos de mis manos dicen que yo soy una persona que mucho mucho, pero que luego se me pasa todo y que al poco ya estoy otra vez con la guitarra en ristre y haciendo el cucamonas por los campos de España. He puesto España en el Word y lo ha corregido solo. Estoy escribiendo en el Word hoy. No me quiero equivocar. Lo que no sabía el que me dijo lo de los dedos es que yo había firmado un contrato. Te voy a querer siempre. y te he estado queriendo siempre durante estos últimos 876 años. No se pasa. No es tan fácil.
No estoy contando nada de lo que ha pasado en los últimos 1235 años. La vida ha sido más o menos lo que pensaba. El contrato ha seguido vigente porque no me he vuelto a encontrar a ese señor nunca más. Te he seguido queriendo siempre. Ha sido inútil cualquier consideración, cualquier cosa. No se me ha pasado. Tú ya no te acordarás de mí, y ya no tengo redes sociales por las cuales seguir tus andanzas. Me sigo acordando de cosas. De esas cosas que ya me resultaban lo más bonito que había en todos los mundos posibles, en todas las dimensiones, en todo lo que hubiera antes. En una risa bajando de un tren, en una risa en cualquier otra parte, en algo que pareciera una risa en cualquier sitio. En un mal día sin risas y cuando más hacían falta las risas. En esas cosas que hacían que no se me pasara nunca. Te voy a querer siempre. Y es un contrato con unas contrapartidas un tanto discutibles.
Llevo 2500 años pensando en este texto. Acaban de pasar 3489 años desde que pasó todo. Pienso en una cajita, encerrado en una cajita donde están mis cenizas, al lado de un limonero, que te voy a querer siempre. Que el contrato debe seguir vigente, aunque yo sea el único que se lo crea.
Que tengas un feliz día.