lunes, 20 de marzo de 2017

Puerto de montaña

Estos es que me han visto cara de tonto. Llevo tirando desde que empezó a picar esto para arriba, pero no es que vaya tirando a piñón, es que estos son unos cacas y no hay nadie que se ponga delante. Que voy el primero, vale. Que marco el ritmo, vale. Que estos se creen que soy idiota, pues lo tienen claro. No me la van a dar. No voy a estar yo aquí el primero haciendo el primo. ¿Y si me quedo quieto? Como estos son tan listos, es posible que si me quedo quieto ellos se queden quietos también. Estos se creen que yo me he montado en la bicicleta hoy por primera vez y que ni siquiera he visto la tele. Es la historia más vieja del mundo, al menos la historia más vieja del mundo en el mundo del ciclismo. El que tira, el que hace el esfuerzo y luego llega otro que está ahí agazapado y se lleva el triunfo. La victoria. El éxito. Las chicas que te dan el ramo de flores. El beso en la mejilla. He subido pocas veces pero las veces que subes la verdad es que no te enteras y luego te ves en la tele y dices, vaya pinta y vaya estómago las pobres chicas dándome dos besos que parezco un cadáver sudado. Y por eso esta gente plantea estrategias y se hace el remolón y hace la goma y parece que están y que no están y se hacen los muertos y son unos tontos de las pelotas. Porque yo voy parado, como aquel que dice. Es que no estoy haciendo nada, es que no estoy ni moviendo los pedales. De verdad que me dan ganas de coger y bajarme de la bici. Y estos son tan gualtrapas que son capaces de bajarse de la bici también. En lugar de aprovechar y salir todos disparados hacia arriba, lo que hacemos es quedarnos parados mirándonos unos a los otros ahí a ver qué. A ver qué hace. A ver qué hace. A ver si tira o no tira. A ver si tira o no tira y si tira le sigo pero si solo le sigue este yo no voy detrás. Y así lo veo cómo se va solo y tira hacia delante pero con la confianza de que se estrelle. Estos se creen que yo me voy a ir solo hacia delante, solo como si estuviera loco. Y estos me han visto a mí cara de tonto. Mira qué caras tienen. Mira qué caras tienen ahí, como si estuvieran haciendo el gran esfuerzo. El gran sacrificio siguiéndome. Si no estoy haciendo nada. Si yo lo que que quiero es ir haciendo. Ir tirando para arriba y a ver qué pasa. Pero ir tirando, no hacer como que vamos tirando. Tirar. Yo no voy tirando. No voy yendo porque me da por el ñaca. La verdad. Me da angustia ver esa gente ahí detrás y yo haciendo como que voy. Y al final ni vamos ni dejamos de ir. Y este puerto es durete, pero que vamos, que tampoco no es tanto como parece. Es cuestión de ir tirando. Pero todos. No sé.

domingo, 19 de marzo de 2017

La carretera de La Roca. Viaje al pasado.


Recuerdo perfectamente haber escrito alguna vez ya sobre la carretera de la Roca. Pero no sé qué narices pasa que no me acuerdo. Me hago mayor. Me repito. El texto podría haberse llamado ‘Paseos con mi padre’, por aquello de que hoy era el día del Idem, pero ya basta. La carretera de la Roca. Un viaje al pasado. Hoy, podría haber ido a La Roca por la C-33, hubiera sido un trayecto corto y sencillo, pagado el peaje, hubiera llegado a la fiesta de cumpleaños mucho antes. Pero a nadie se le ocurre ir a la Roca por otro sitio que no sea la carretera de la Roca. ¿Por la b-20? ¿Estamos locos?
Mi padre se sacó el carnet de conducir ya tarde o al menos más tarde de lo que se supone que debe sacárselo un español de bien. Como sea que, al parecer, el Palma lo llevaba de prácticas por la carretera de la Roca cuando se compró el Corsa nos llevaba de paseo casi todos los domingos por allí para ir haciéndose con el coche y con el hecho de conducir. No sé cuándo dejamos de ir, pero durante un tiempo la carretera de la Roca estaba siempre presente. El Corsa TR que tenía un maletero, mira qué maletero tiene. Era lo mejor del coche.
He cogido el coche y he salido dirección La Roca con la idea de ir despacito, sin prisas. Muchos ciclistas en una carretera de dos carriles que te obligan a no correr, con muchas rotondas, rotondas por todas partes, cedas el paso, el típico Citroën Saxo sobreocupado que ralentiza aún más todo el viaje. Y qué. No me he dado cuenta de que el polígono del Bosc Llarg es todavía Santa Coloma. Una vez que se pasa el Cementerio y la eléctrica y se hace la curva, uno no piensa que esté todavía en el pueblo, pero no es hasta que no pasas Ferrolán y no ves el cartel de Santa Coloma tachado no tomas consciencia de que estás fuera. Y entras en Montcada y supongo que no pedirán mucho detalle, pero iré contando.
En el colegio nos llevaban de vez en cuando de excursión, los fines de semana, algún tipo de excursión con los padres a la Font del Tort. No sé si era cosa del Ampa, que entonces era la Apa. Carretera de la Roca, la Font del Tort. Mi padre corriendo y jugando al fútbol, vacilando de lo que él corría y saltaba. Tenemos una foto de él saltando. Basta. Una vez, no sé qué pasó que nos perdimos o que se metió por otro sitio yendo por la carretera, que nos metimos en una masia en Santa Quiteria, que yo no sé si está lejos o cerca, y nos pusieron un arroz riquísimo y desde entonces mi madre creo que se quedó con la broma y me hizo el arroz así siempre. La carretera de la Roca.
Sant Fost de Campsentelles. Cuando yo era pequeñito el pueblo me parecía de juguete. Como que las casitas eran muy pequeñitas y muy cucas y muy así y yo pensaba que era un pueblo como de broma. De juguete. Cuando era pequeño le contaba a la gente en el pueblo que había un pueblo de juguete, Sant Fost. En Sant Fost, o entre Sant Fost y Martorelles, estaba el desvío para ir a Mollet. Cuando íbamos a ver a mis primos de Mollet ese era el desvío. Parecía magia. Estabas en la carretera de la Roca, un semáforo, girabas a la derecha y… zas! Entrabas en Mollet. Qué cosas.
Salidas a comer con mi padrino y mi madrina, con Miguel y la Chelo. Íbamos a veces a la Casita Blanca. A comer carne a la brasa. Era un sitio muy bueno. Hoy cuando he pasado por delante he visto un cartel muy moderno. Sigue abierta la Font del Tort y la Casita Blanca. Y can Reixach. Restaurantes de fin de semana, de ir a comer, de hacer la comunión, de las bodas, de los bautizos. No sé si el día de Santa Quiteria íbamos con ellos. Seguro que sí.
He visto los coches aparcados de la gente que tiene un huerto en la carretera de la Roca. Mis padres tuvieron un huerto con unos amigos y durante muchos fines de semana iban allí y plantaban tomates y cosas. Yo siempre pensaba, ‘mi padre en el huerto debe sufrir como un conejo’. Porque no le veo yo en un huerto, al campesino. Mi madre sí, pero mi padre, no.
Qué despacito he conducido todo el rato. Me he perdido en Montornés. No he hecho bien la rotonda, no me he fiado de lo que decía el cartel y me he metido dentro de la ciudad, pero no sé cómo lo he hecho que he ido a parar a la carretera otra vez. Me he asustado y he vuelto a equivocarme. He preguntado a una pareja y me han dicho que iba bien. Merendero de Montornés. No sé cuántos colomenses habrán ido. No sé cuántos colomenses no habrán ido al merendero. ¿Sigue la gente yendo al merendero? Qué poco me gustaba el merendero a mí. Me gustaba llegar, jugar al fútbol si había un partido serio y ya. Ni comer con la gente, ni nada más. Ni irnos. Y volver por la carretera de la Roca de noche ya escuchando a José María García, reventados de cansancio, oliendo a humazo, con sueño. No he conseguido ver dónde estaba el merendero. O sí.
Cuando íbamos con mi padre por la carretera de la Roca, yo no recuerdo haber llegado nunca a la Roca. De hecho, hoy tampoco he llegado a entrar al pueblo, me he desviado justo al pasar la primera rotonda. No me he vuelto a perder de milagro.
Me ha dado mucho el sol, debo de tener la cara roja. Me he acordado todo el rato de la foto que debería haberle hecho al cartel del desvío a Mollet. No la he hecho. El Machi me ha dicho que contase lo de cuando se me cayó el armario. Él tenía otro recuerdo de la historia. Casi no he mirado el móvil. Miento. La Nuri me ha contado que mi padre le decía que él era el padre de Antonio Molina, pero que ella no sabía que yo me llamaba así. Que yo era el Toni. Que hasta que relacionó a mi padre conmigo pasó un tiempo.
Volver ha sido mucho menos divertido. No había ningún coche que hiciera caravana, no ha pasado nada. Miraba a veces a Montcada i Reixach que está al otro lado del río. La gente andando por el vial. Al volver ya no había ciclistas.
No quería que se acabase la vuelta.

viernes, 17 de marzo de 2017

Lalíder entra en la edad del pavo.

Ahora viene cuando todo son recuerdos. No es que no vayan a pasarte cosas emocionantes y con mucha sustancia una vez que superas la barrera del sonido, pero empezarás a recordar cosas. O a olvidar otras. A mí se me olvidan muchas cosas ya. Por ejemplo, lo estábamos hablando mientras felicitábamos al Mario, yo he olvidado completamente todo lo relacionado con el entierro de la sardina en mi colegio. No me acuerdo de nada, no sé si es que lo hicimos poco o es que era algo que no me molaba y ya lo he quitado del disco duro. A ti, supongo que te pasará igual. Ya sabes que nosotros, cuando nos juntamos, somos muy de basarlo todo en recordar, en hablar de un pasado que creemos que fue mucho mejor, o que al menos no es como el presente y para nada tiene que ver con la mierda del futuro. El futuro, lo vemos cada día, siempre ha sido una mierda. Aunque tú seas lalíder, y ya se sabe que los líderes siempre consiguen el billete de avión hacia el exilio dorado o pueden arreglárselas para que no les fusilen al amanecer, sabes que el futuro es más bien sombrío. No, no me pongas ahora caras, no me vengas ahora con discursos raros sobre que... no, no es así.
Sabes que, una vez que llegas a rebasar el umbral de la vejez, solo nos queda recordar. La entrada para ti ha llegado hoy, De 40 para arriba no te mojes la barriga. Hasta el 40 de mayo no te quites el sayo. Cosas que se dicen. Refranes. Empezarás a hablar con refranes. A decir cosas que decía la gente mayor. Te conviertes en una persona mayor. Te pasará. Yo llevo siendo mayor ya un tiempo y no está ni bien ni mal. Todavía no soy un calvo con coleta, pero estoy muy ahí. Estoy por raparme ya porque el cartón es una amenaza.
Iba a hablar todo el rato de los Enemigos pero me he liado con otra cosa. Iba a hablar de un concierto que fui a ver con mi hermano de los Enemigos y no recuerdo (¿ves?) si ya estabais ahí o no. Fue en el Apolo al final de la gira del Nada, con el Josele con una barba de abandono completo y una dejadez evidente, pero fue un conciertazo tan enorme que mi hermano y yo no hacemos más que recordarlo. Cada vez que nos crece la barba mucho, somos unos Josele. El otro día, en un concierto, uno de otro grupo se lo dijo a mi hermano, que se parecía a Josele. Yo creo que a ese concierto del Apolo vinisteis pero no nos saludamos porque no nos conocíamos o algo. Al que sí que fuimos pero no juntos fue al del Razz. De ese si te acuerdas ¿eh pájara? Qué momentos. Qué raticos hemos echado más buenos. Y más malos también. Luego ya hemos ido a más conciertos juntos. Incluso al último de los Enemigos. Incluso, y ahora me estoy acordando, ves qué cosas, a un concierto del Josele solo en el Fòrum en unas fiestas de la Mercé que fue un poco tostón y que yo me encontré allí con la I. Te acordarás seguro, que fuimos discutiendo si el encuentro fue casual o no. Qué vida, no hace años ni nada.
Iba a hablar de los Enemigos todo el rato, como te digo, pero cada vez me disperso más. Veo mucho a tu hermano, por ejemplo. Y mira que hasta hace un año o dos yo no tengo recuerdos de tu hermano y ahora lo veo casi constantemente. Hoy lo he vuelto a ver. Y sois iguales. Joder, os parecéis un huevo. Y no lo había visto y mira que hemos estado veces toda la banda y más o menos por los mismos sitios y nada. Ahora no te veo mucho a ti, pero a tu hermano sí. Y cada vez que le veo pienso, joder como se parece a lalíder.
Ayer vi a la Laura H., y también vi a la Marineta. Como si fuera una premonición. Nunca me acuerdo del día exacto de tu cumpleaños. ¿Te acuerdas de la foto aquella abrazando al A.? Creo que fue la primera vez que felicité a alguien un cumpleaños así.
¿Te acuerdas del día de las fiestas que te pusiste el vestido de flores? Qué saltos pegabas. Qué día también, ¿verdad? ¿Qué vida verdad? Es eso, son todo como recuerdos. ¿Verdad? ¿eh? ¿Verdad?
Eres lalíder, eres la roca, eres muy grande.
Pero ya has entrado en la edad del pavo. Tú misma.
¿Te vas a pagar los quintos o no? Ese es el desto.

Feliz día Mario Gasén!

jueves, 16 de marzo de 2017

Bakunin - Viatxeslav Polonski

Lo he buscado muchas veces y nunca lo he encontrado. Es un dibujo del Azagra en el que aparecen abrazados Marx y Bakunin, con una copa o una botella en la mano y un texto que dice 'el vino es rojo' de la boca de Marx y 'el vino es negro' de la de Bakunin.
Siguiendo mi camino de formación patillera por la vida y obra de algunos de los nombres básicos para entender qué se ha pensado a cerca de cómo acabamos con esta puta mierda de vida y hacemos algo diferente, me topé con esta biografía de Bakunin en la biblioteca. Durante muchos días, como ladrón de wifi residente, tuve a mi lado a un jovenzuelo que lo tuvo como libro de consulta durante algún tiempo. Pensaba que se lo traía de casa y que hacía algún trabajo sobre el ruso. Pero no. Es una novedad editorial y al verlo en el estante, lo pillé.
El autor de la biografía y su traductor tienen su historia. Polonski no es un autor actual, el libro está escrito al poco de terminar la Revolución Rusa y está escrito desde la perspectiva de los marxistas-leninistas que han triunfado. Y el traductor es Andreu Nin, que fue socialista, fue de la CNT, fundó el POUM y terminó como terminó.
Para los entendidos en grado superficial sobre la historia del movimiento obrero y sus cuitas, Bakunin es 'el padre del anarquismo'. Marx arriba con el marxismo. A su lado, Bakunin con el anarquismo. Este libro, no demasiado extenso y bastante sencillo de lectura, nos descubre un poco a la persona más allá del tópico, sus miserias y también sus logros. Si los tuvo.
Veamos. Bakunin era príncipe. En la Rusia del Siglo XIX si eras alguien es porque eras alguien previamente, porque tu familia tenía algo, porque había algo detrás. Su padre era el típico patriarca ruso, con posesiones, tierras, siervos... el niño tendrá que estudiar, continuar con la saga... pero son tiempos turbulentos en Rusia, la rebelión Decembrista y su fracaso provocan una reacción del Zar Nicolás I, que instaura un estado de represión salvaje que con más o menos altibajos irá larvando una situación de acción/reacción que concluye con la revolución de 1917.
Ahora bien, las rebeliones de ese siglo, los movimientos que se preguntaban qué hacer, no eran ni homogéneos, ni uniformes, ni tenían muy claro qué hacer y cómo.
Bakunin, pese a ser el padre del anarquismo y ser venerado como el creador de una teoría contrapuesta al marxismo como vía destructora del sistema, tampoco nos creamos que tenía en la cabeza las cosas muy definidas.
Me encanta saber que, estudiando y conociendo las vidas y las obras de los grandes nombres, realmente había una pulsión, unas ganas de hacer, de 'revolución', pero sin concretar demasiado qué hacer después, cómo organizarlo todo, qué pasaría. Marx quizás lo tuviera más claro, pero tampoco puso especial énfasis (ni Engels) en decir 'y será así y así'. Bakunin, menos.
Porque Bakunin quería destruir.
Una persona impulsiva, imponente, feroz, pero con una capacidad nula para crear, que lo que crease perdurase, aglutinar gente, no sé. Revolución. Revolución. Revolución.
Un Bakunin que de joven sabe que todo esto del Estado, de ser un príncipe, de continuar con la vida de terrateniente por muy liberal que fuese, no le iba. Como está metido en varios fregados sin acabar de saberse si está por una cosa o está por otra cosa, porque él sí, era capaz de convencer a la gente hablando y con su entusiasmo, pero como organizador, muy mal. Una cabecita perdida.
Se exilia y se convierte en revolucionario profesional. Abraza la ideología del paneslavismo. De anarquismo todavía nada. Sí, el Estado es una mierda, hay que destruirlo, hay que destruirlo todo, pero el paneslavismo garantizará que de la mano de los eslavos, con el Zar a la cabeza, todo irá mejor. Luego lo del zar pierde color. Luego ya nada. Y acaba dando tumbos hasta que configura casi como reacción, no por una reflexión excesiva, el anarquismo como teoría. Más simple si quieres que el marxismo, porque es más importante hacer, destruir, que aprender.
Participa en cuantos movimientos revolucionarios hay. El gobierno ruso difunde que en realidad es un agente suyo. En el libro esto se desmiente, pero la mancha le durará mucho tiempo. Sublevación en Praga, sale mal. Sublevación en Dresde, sale mal. Al talego. Primero en Austria, luego en Rusia.
Pasa la tira de años en prisión. Allí, hace una Confesión que se reproduce al final del libro.
En esta confesión, sin haber llegado todavía a ser el referente que es, escribe al Zar para que le saque de la cárcel. Dice haber estado equivocado, enumera las cosas que ha hecho, las que piensa, pero siempre diciendo que está confundido, que no lleva razón, que el Zar debería ponerse al lado del pueblo y ayudar en su progreso, que... le deportan a Siberia y allí colabora en el gobierno de Muriavov-Amurski, un militar flipado con ideas de grandeza al que le cortarán las alas rápido. Se fuga, se va a Japón, a Estados Unidos, vuelve a Europa.
Y empieza a cambiar y a elaborar algo más así. Y mientras los marxistas montan su Asociación Internacional, él monta otra Asociación y las dos se enfrentan y una se integra en la otra. Marxismo contra bakuninismo.
Bakunin: no al Estado en ninguna de sus formas. Revolución. No participación en política. Revolución. Sublevación. ¿Cuántos somos? ¿Seis? pues mejor seis que cinco, vamos. Sale mal. Y así.
Marx: el capitalismo va a petar y la clase obrera tomará el poder cuando esto salte. Y se formará un Estado que ya no será como el que había. Hay que participar en la vida política. Revolución, sí, pero ojo, cuando se den las condiciones, no nos vamos a juntar cuatro y la vamos a montar y nos dan por el ñaca, no hagamos el tonto. Esperamos y cuando eso, te llamo.
Todo así, muy patillero, como lo estoy explicando. Pero más o menos es lo que es. A Bakunin nada le sale bien. Rompe con Marx, parece que su Internacional va a triunfar y va a ser la voz mayoritaria del movimiento obrero. Pues no. Las últimas sublevaciones que intenta salen mal.
Se desencanta. Quiere acercarse al marxismo. Él mismo se da cuenta que eso de ir haciendo complots, ir haciendo 'revoluciones' cuando parece que nadie te está esperando, es un poco ir haciendo el tonto.
Dependiendo de la pasta de otros. Enfermo. Desanimado. Muere.
El final del libro deja la sensación de que del mito de Bakunin como el revolucionario poderoso y con las ideas claras, hay más bien poco. Que el hombre le ponía una voluntad a prueba de bombas, pero que le costaba poner los pies en el suelo. Un poquito solo.
Que lo de hacerlo todo polvo, todo tabaco, todo bálago, pues bien. Pero que a lo mejor nadie te está esperando.
Una sensación un poco extraña, la verdad. Al final del libro, Polonski lo considera como un 'pariente' de los bolcheviques que triunfarán en el 1917. Pero no uno de los suyos. Yo, que soy muy de 'todos son un poco de los míos', aquí me he quedado un poco así como... no sé.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Alcaldessa. Sí se puede.

Como si fuera una despedida, como si fuera una especie de regalo que se le hace a alguien para que se contente y se prepare para lo que ha de venir, ayer TV3 emitió 'Alcaldessa' después de que hubiera pasado bastante tiempo desde su estreno y habiendo recibido el más alto galardón en su género en Catalunya, el Premi Gaudí.
'Alcaldessa' es el relato del paso de Ada Colau desde el activismo como portavoz de la Plataforma dels Afectats per la Hipoteca a su llegada a la alcaldía de Barcelona como candidata de un espacio de confluencia llamado Barcelona en Comú. Que este documental se emita ayer, después de tanto tiempo desde su estreno, da cuenta de cómo desde la televisión pública del país se intenta ignorar, minusvalorar y casi siempre atacar, cualquier otra visión del país que no responda con el de unos parámetros que hacen que quien no los comparta vea TV3 como algo ajeno, como una Tele 5 o una Antena 3 de la que puede salvar programas o contenidos concretos, pero que sabe que le están vendiendo algo que no puede menos que combatir. La próxima llegada al frente de la Televisión pública de alguien como Vicent Sanchis, promete arreciar en el mensaje, primero ante unas próximas elecciones autonómicas (las últimas, como siempre), y la conformación del espacio de los 'comunes' y luego de cara a unas municipales en las que la batalla por Barcelona será feroz. Si alguien no conoce  Vicent Sanchis, que googlee, que escuche algún podcast de sus intervenciones en las tertulias de RAC1 y que se eche a temblar. Alguien que piensa que a) todo el que no siga el camino de adhesión a la hegemonía de CDC/PdeCat es sospechoso de unionismo y franquismo b) todo el que sea de izquierdas es poco menos que tonto, al frente de una institución pública con capacidad para impartir doctrina. Así que lo de ayer sonó a 'bueno, os ponemos el docu, pero preparaos'.
'Alcaldessa'. Cuando la estrenaron en el cine no la vi, problemas de agenda supongo. Lo fui dejando y se pasó. El caso es que lo que vi ayer me desmintió una cierta crítica de autobombo que había llegado a mis finos y sensibles oídos. El documental muestra, a veces de una manera que no hace una excesiva propaganda positiva de los procesos de discusión abiertos, cómo se pasa de ser una activista a la que 'quiere todo el mundo', porque pelea por una causa justa, casi perdida, romántica, partiéndose la cara por los que menos tienen, a disputar el poder efectivo en una ciudad como Barcelona y llevarse por delante los pronósticos alcanzando la alcaldía.
A mí me gustó. Me gustó ver cómo afronta ella los diversos saltos al vacío, saber que los mismos que te aplaudían y te adoraban, quizás mañana te digan el consabido 'te has vendido por una silla' o 'el poder cambia'. Las mismas mierdas de siempre. Todos somos muy buenos mientras no suponemos más que una amenaza vocinglera y resultona que no pelea el poder. Que se va del bracito al final de la mani con el teniente de alcalde para comentarle una cosa. Pero ojo, si quieres ir tú a por la gestión, amigo, prepárate.
Me gustó cómo lo cuenta, porque lo cuenta. Mediante una especie de Videoconfesionario, Ada Colau habla a cámara y nos lo va contando. Porque de otra manera no lo sabemos. Sabemos que uno o una está en un partido, hay un candidato o candidata, un alcalde o una alcaldesa, un algo y de ahí pasamos a otro candidato. Pero construir algo desde cero, con una base voluntaria, añadir el peso de organizaciones que llevan mucho tiempo bregando y ven con reticencias ciertas innovaciones o planteamientos no porque sean 'de derechas', si no porque nuestra, uy perdón, su propia dinámica de años nos ha encerrado en una caja de la que parece que no podíamos salir, ver todo eso, cómo se gesta y cómo se discute, me parece muy interesante. Y si estás a favor, te acabas de convencer. Y si estás dudando, compara con cómo se hace y cómo se explican y te lo explican los que te dicen que no se puede hacer de otra manera, o quienes tienen la cara de decirte que 'tú ve combatiendo el capitalismo que nosotros vamos haciendo'.
Me gustó la discusión, que me suena haberla tenido en alguna parte, sobre la cara y el colectivo. Sobre el personalismo o el grupo. Sobre las siglas o las no siglas. Sobre aprovechar el tirón de alguien o vender un producto nuevo. Sobre la marca. Sobre una campaña electoral en la que vendes algo que ilusione. Vendes. Colocas. Ilusionas. Y no pasa nada por decirlo. Estás tratando de que la gente se ilusione, que confíe en que con las pequeñas victorias que consigues estás cambiando, y que puedes conseguir una victoria mayor.
Me gustó el momento en el que, en campaña, Ada Colau se siente fuera del mundo de los otros candidatos. Ellos hablando en la Plaça Sant Jaume de polladas y ella que se agobia y se pira a buscar una cosa. Sentirse extraña en un mundo en el que no se te puede notar que estás fuera.
Me gustó porque sirve para ilusionar. Sí se puede. Se pueden hacer las cosas si todos asumimos que tenemos unos objetivos claros, como dicen en el docu. Si asumimos lo que cada uno puede aportar y lo que tiene de bueno. Y se lo reconocemos al otro. Y si estamos hoy aquí, no en el 1917, no en 1931, no en 1936, no en 1978. Hoy, aquí. Haciendo lo que sabemos y probando cosas nuevas.
Y siendo generosos.
Yo ayer salí mucho más convencido de lo que estaba. Sí se puede. Y vamos a encontrar la manera de hacerlo. En Santa Coloma y donde se diga.

martes, 14 de marzo de 2017

Pfff

Y entonces le dije que había tenido un día muy espacial, digo, especial y le pedí que por favor me escuchase. Porque desde primera hora de la mañana todo había ido de aquella manera nada más, que no sé si el corazón me iba a aguantar tantos sobresaltos. Le expliqué que estuve pendiente del reloj toda la noche porque me tenía que levantar temprano para atender a una visita que venía a mirarme el gas y por querer levantarme tan temprano me acosté tarde y me costó coger el sueño y cuando no coges el sueño, le dije, le dije, piensas que no vas a poder dormir en toda la noche y estás convencido de ello cuando de repente parece que pasa algo que te hace volver de alguna parte y todavía es de madrugada y son las cinco y te concentras en escuchar cómo el metro pasa por debajo de tu casa y lo escuchas y dices, son las cinco, me queda poco, pero no me voy a dormir ya porque esto no hay quien lo pare con el runrún y te despiertas y no sabes cómo ha sucedido porque tú crees que duermes y son las siete menos algo y suena el despertador y... ya le veía la cara un poco así así que fui al grano, vino el del gas a mirarme el calentador a hacer la revisión y para mí la visita de cualquiera supone un reto porque pienso que mi casa es una vergüenza y que yo soy dos vergüenzas por tener la casa como la tengo y siempre creo que hay algo que nadie debería ver y miro en el espejo y veo las fotos colgadas y el del gas ha pasado hasta la terraza y me ha preguntado algo sobre el viento y no le he entendido y me ha pedido un taburete o una escalera y no tengo ni taburete ni una escalera y he visto que tenía que ir abreviando porque se le iba la vista y resulta que el del gas no me ha podido mirar el gas porque decía que había mucho viento y ya ves tú que viento que hace que no me lo ha podido mirar y nada, que no, que hace mucho aire, y se ha... y se ha ido. Y me ha dicho que lo miraría otro día. Y me he ido a tomar un café y he pedido un café con leche y como ya he repetido mil veces lo del café con leche y que me sienta mal pero que lo pido igualmente, he pasado también de decir que no encuentro nunca la medida del azúcar y que he vuelto a dejarlo demasiado dulce. Y ha venido el Guerrero y ha dicho que no tenía el mojo para venir, que estaba de aquella manera, se ha sentado con nosotros, porque he llegado y me han hecho sitio y me pregunto siempre que quién soy yo para sentarme con ellas, pero me siento y no sé qué me han propuesto hacer y les he dicho que sí y nos hemos ido y hemos ido a ver qué pasaba con el tema este de los carteles con los dibujos y ha sido un día de sol y de jugar al dómino y he ganado casi todas las partidas porque soy muy bueno jugando al dómino. O dominó. Y se lo quería contar pero no he podido porque he pensado que son historias que tuvieron su gracia una vez y que ahora solo hacen una función muy de relleno. Pues he jugado al dómino y he ganado y he soltado algunas gracias bastante especiales y aunque estaba de pie no me he cansado, luego he ido a sentarme y he visto cómo bailaban y eso mientras sonaba la música y bueno, se lo hubiera podido decir, pero qué iba yo a sacar con eso. Porque lo gordo de verdad ha sido cuando ha venido un cuerpo entero de caballería de la Guardia Civil, como en el cuadro de Fortuny y nos ha dado una somanta de palos que nos ha dejado el cuerpo fino, y sonaba Disfraz de Tigre y la Guardia Civil dando ostias como si no hubiera un fin. Y me he echado las manos a la cabeza para que no me pegaran a mí, que me da mucho miedo. Y me he imaginado que a lo mejor estaba soñando, que estaba en otra duermevela de esas de mierda. Y no. Estaba allí. Pero la Guardia Civil del cuadro de Marià Fortuny no estaba allí. Y tenía alrededor a un montón de personas con un peto de color amarillo que me preguntaban que qué me pasaba, que si estaba bien. Y debe ser haber estado al sol o haber pedido un café con leche y nada más. Y he mirado alrededor y estaban bailando una canción disco italiana. Y me hacía así, con el pulgar para arriba, de qué bien. Y nos hemos vuelto y creo que han estado todo el viaje hablando de mí y diciendo 'no se lo digas, que no se entere'. Y creo que hablan de cosas que me interesan y se lo he querido decir pero inmediatamente ha desviado la vista hacia su reflejo en un espejo y cuando la he mirado a ella y a su reflejo me ha parecido infinitamente más joven de como la recordaba, como si hubiera rejuvenecido mucho y no sé qué decir porque más joven y rejuvenecer está mal escrito. Y debería escribir en catalán. Debería escribir en catalán y dejar de utilizar los mismos recursos una y otra vez. Hablando y escribiendo en catalán, al menos tengo a la gente pendiente de la tropelía que voy a cometer. Y se lo he querido decir en catalán y me ha dado tanta vergüenza que yo que sé. Se ha ido.

lunes, 13 de marzo de 2017

Karl Uwe Raske

Es en los momentos difíciles en los que una comunidad recurre a una persona carismática para que sacuda los cimientos de la sociedad. Con su influjo y su carisma, esa persona es capaz de hacer sentir en los demás (el concepto de 'demás' lo pueden asociar con lo que quieran) que pueden desentenderse, que pueden equivocarse, que pueden confiar. En los momentos difíciles que se presentan en cualquier tipo de sociedad, hay alguien que se erige en el portavoz de todas las voces de todos los ciudadanos de bien. En los momentos difíciles, hay alguien que se yergue, que se levanta, que alza su testa hacia el cielo y dice la verdad. En torno a sí, todo es posible. En torno a esa persona, la gente se siente segura, sabe que lo que se proponga estará bien. En torno a esa persona, el pueblo entiende que todos sus anhelos están a salvo. Cuando surge un momento de crisis en un grupo humano, siempre hay alguien que se siente en la necesidad de liderar una reacción, de hacer algo, siente la llamada de algo superior que le conmueve, que le llama, que hace que la sangre le hierva y actúe. Y sus compañeros y compañeras entienden que no hay otra salida que seguirle, que él lleva la antorcha y que los demás están para cuidarle, para hacer lo que se pueda por que todo lo que esa persona de la antorcha en la mano tenga a bien realizar, salga bien. En toda comunidad humana hay un momento en el que hay que tomar un camino y es ahí cuando aparece una persona que es capaz de hacer ver con claridad lo que parece oscuro. Siempre que pasa algo que pone en peligro la estabilidad de un conjunto, hay un individuo que es capaz de poner su vida en riesgo y toda su capacidad al servicio de todo lo que merece la pena. Siempre que el tren de la convivencia de los seres humanos amenaza con descarrilar, surge el héroe que retorna la paz al pueblo. Siempre que mires hacia el futuro, sabrás que esa persona capaz y valiente, ha dado un ejemplo de sacrificio y que lo que tenemos todos, por poco que sea, lo debemos a esa persona que ese momento, supo ser y encarnar lo que el pueblo demandaba. Cada vez que nos encontramos, como agrupación, como entidad, como organismo, como si fuéramos un cuerpo con diversas partes que funcionan al mando de un cerebro y ese cerebro parece haber desaparecido y necesitamos que alguien coja las riendas, ese alguien aparece y como decimos coge las riendas y vuelve todo a ser como debería ser. Cada vez que el futuro nos asusta, cada vez que el presente parece conducir irremediablemente al caos, a la destrucción, al desorden, una persona aparece para hacer lo que se tiene que hacer. Y todos le admiramos, y escribimos poemas sobre su gloria, y queremos ser como él, y colgamos su imagen de los balcones, de las farolas, y nos imprimimos sus discursos, y memorizamos sus palabras, y hacemos programas de radio en los que recordamos su figura, y le invitamos a hablar en los más diversos foros para que alumbre nuestra mierda de conocimiento y nos sirva de ejemplo. Siempre que pasa algo, surge alguien. Siempre que hay un momento de extrema necesidad, la vida, el mundo, la naturaleza, Dios, el azar, nos salva in extremis y coloca a la persona oportuna en el momento ideal.
Así, estaba la orquesta a punto de comenzar, cuando Karl Uwe Raske pasó por la plaza comiéndose una manzana.