De la prolífica escritora del Pallars, Evangelina Russoca, recuperamos un texto que nos había llamado la atención hace tiempo y que no hemos tenido el gusto de compartir hasta ahora. El texto se llama 'Humeya', pero se ha difundido popularmente como 'Tocar el violín', y aparece en la colección de cuentos 'Pensamiento y apostura' que publica la editorial 'Orión'.
'Rafel me quería. Rafel era mi amor. Rafel era la persona con la que yo iba a pasar el resto de mi vida y eso lo sabía yo desde que a los trece años nos conocimos en un baile y Rafel me miró con aquellos ojos negros que tenía y aquella cara morena que tenía y me pidió por favor si podría bailar con él un baile y yo le dije que bueno, que se lo tenía que pedir a mis padres y ellos me dijeron que sí y mi madre, que le gustaba leer, miró a Rafel y me dijo, 'aunque parece un omeya...' y yo se lo conté a Rafel y le dije que parecía un 'Humeya' que es como yo lo entendí. Y bailamos y bailamos y bailamos y luego nos seguimos encontrando y cuando al cabo de los años pudimos hacernos novios nos hicimos novios y cuando Rafel se tuvo que ir a trabajar a Mataró yo me fui con él y antes nos tuvimos que casar y la boda fue muy bonita y muy sencilla y mis padres nos dieron algo de dinero para poder empezar a vivir y los padres de él no pudieron darnos nada, porque el padre de Rafel se murió en la guerra y la madre se volvió loca y el Rafel se había criado con una tía que se llamaba Lolita y que tenía fama de ser una rácana de mucho cuidado. Nos fuimos a Mataró y tuvimos que buscar piso en el barrio de la Llàntia y allí teníamos una casita baja y él trabajaba en una empresa del Ayuntamiento, en lo de la limpieza, y yo hacía faenas en casa y al cabo de unos años tuvimos un hijo, el Rafelet y luego a la niña a la Marina y nos fuimos de Mataró porque a Rafel le prometieron un puesto igual que el que tenía en el Ayuntamiento de Barcelona y nos fuimos a vivir a un piso en la Travessera de les Corts y llevamos a los niños a un colegio de por allí. Y yo dejé de trabajar en casa para pasar a un taller de costura en un piso con una señora en el mismo barrio de les Corts y el Rafel dejó la calle para pasar a un puesto de despacho. Y Rafelet y la Marineta se fueron haciendo grandes y fueron pasando del colegio al Instituto y el Rafelet se puso a estudiar Derecho y la Marineta de profesora. Y ahora me pregunto yo porqué yo no me puse a estudiar y seguro que fue porque con el enamoramiento se me fue la cabeza y el 'Humeya' a mí me volvió loca y como que él no tenía... y que bueno, que esas cosas entonces no se llevaban y mis hijos conocieron a sus parejas, que son unas personas estupendas y muy humanas y vamos a comer con ellos todas las semanas, una semana uno y otra semana la otra. Y tenemos dos nietos del Rafelet, que se casó con una chica majísima de aquí de Barcelona, que se llama Lluisa y te digo que tengo dos nietos uno que se llama Rafel y ella se llama Ona y de mi Marineta no tengo nietos porque su marido, el Albert, que es de un pueblo de cerca de donde somos nosotros, se ve que no puede tener hijos y bueno, lo han intentado todo, pero mi Marina dice que ya se han cansado y que no van a tener y a mí me parece bien porque cada uno hace lo que quiere. Y yo a mi Rafel le quería mucho. Mi Rafel era mi amor. Y cuando se murió le hicieron un homenaje en el Ayuntamiento que vino el alcalde y todo. Y hasta vinieron compañeros de cuando trabajaba en Mataró. Y he sido muy feliz con mi Rafel. Y yo ahora no te sabría decir cómo se va a Santa Coloma'.
miércoles, 12 de julio de 2017
martes, 11 de julio de 2017
El misterio del edificio ese
La verdad es que importarme, importarme, a mí me importa ahora mismo un pimiento el edificio ese. De hecho me ha importado toda la vida pimiento y medio todo. De hecho, he sido infinitamente más feliz cuando no me importaba nada. Era otra época, otro tiempo, cuando yo no sabía, por ejemplo, que ese espacio se llamaba Portal de la Vila. ¿Vosotros lo sabíais? Portal de la Vila. El edificio ese. El del Portal de la Vila. Portal de la Vila ¿dónde es? Ah, sí, el edificio ese.
Ese edificio. Me pongo en modo recreación histórica. Un día el edificio ese entró en nuestras vidas. Un gran proyecto que iba desde la misma puerta de la Iglesia Mayor de Santa Coloma de Gramenet a la boca del párking de la Rambla Sant Sebastià. Un proyecto de reordenación del territorio, de abrir calles, de espaciar lo cerrado, que culminaría con uno de esos edificios emblemáticos que a toda ciudad le gusta tener. El edificio ese. La torre tal. Un lugar para que los oficinistas de toda el Área Metropolitana vinieran a agobiarse quedándose más horas de las necesarias, tomando algo en un bar de la Rambla luego comentando con los compañeros que hoy el jefe ha estado a punto de decirles que ok al proyecto ese. En el edificio ese. Cuántas historias, cuantas madres hablando de que su niña trabaja en el edificio ese ganando dos mil al mes. Cuántos padres con las camisetas que les dan a los hijos en las oficinas encendiendo el fuego en el merendero. Cuánto orgullo de ciudad albergando negocios y tecnología. En el edificio ese.
Y un día, todo se vino abajo. El edificio ese no, ese edificio sigue ahí. Inamovible. Y ya nos hemos acostumbrado a poner carteles en las vallas. Aitor Libertad. Conferencia sobre Corea del Norte. Batukada infinita.
Nos hemos acostumbrado a pasar por ahí y no mirar. De vez en cuando a alguien se le ocurre preguntar y las respuestas son difusas. Y no le importa a nadie. A mí ya no me importa. A mí como a mucha otra gente de esta ciudad, me está llegando la hora de pensar que si las cosas son así son porque están bien. Que habrá cosas que no están bien, pero será porque no podrá ser de otra manera. El edificio ese, por ejemplo. El portal de la vila. O no.
Esperamos a que el edificio ese se vuelva a hacer solo. Nos hacemos a la idea de que dentro de esas ruinas, en realidad todo funciona como si estuviera hecho. Como si ahí ya estuviesen esos oficinistas que tienen mucho lío y no voy a poder ir a aquello. Como si ya estuviesen ahí esas empresas de i+d+I, haciendo proyectos e inversiones. Como si ya... lo dejamos ahí y esperamos o nos hacemos a la idea de que ya la tenemos. Y no miramos hacia el edificio. Lo dejamos a un lado. No le hacemos muchas fotos. Si caminamos por la calle del Pedró, a veces, vemos saltar gatos, vemos una pintada, no sabemos qué pasará entre esos hierros, entre esos bloques de cemento.
Igual están ahí los espíritus de los que deberían haber ido allí a vivir o a trabajar. Igual no se hace nada con ese edificio, con el edificio ese, porque algo pasa allí dentro.
Algo sobrenatural y fantástico. Igual podríamos abrir un proceso de participación con los espíritus del interior para saber qué quieren hacer con su vida. Con su trayecto fantasmal por Santa Coloma. Como una novela de Ballard. Edificio en ruinas, citar a Ballard.
No estoy descubriendo nada nuevo.
Es el oscuro encanto de la espera. Esperar a que lo que se está cayendo no se caiga y se vuelva a rehacer. Que todo vaya como esperamos. No lo miramos, no nos importa un pimiento, solo esperamos a que por arte de magia, zas, al edificio ese le pase algo.
Ojalá alguien haga algo pronto. O no.
Ese edificio. Me pongo en modo recreación histórica. Un día el edificio ese entró en nuestras vidas. Un gran proyecto que iba desde la misma puerta de la Iglesia Mayor de Santa Coloma de Gramenet a la boca del párking de la Rambla Sant Sebastià. Un proyecto de reordenación del territorio, de abrir calles, de espaciar lo cerrado, que culminaría con uno de esos edificios emblemáticos que a toda ciudad le gusta tener. El edificio ese. La torre tal. Un lugar para que los oficinistas de toda el Área Metropolitana vinieran a agobiarse quedándose más horas de las necesarias, tomando algo en un bar de la Rambla luego comentando con los compañeros que hoy el jefe ha estado a punto de decirles que ok al proyecto ese. En el edificio ese. Cuántas historias, cuantas madres hablando de que su niña trabaja en el edificio ese ganando dos mil al mes. Cuántos padres con las camisetas que les dan a los hijos en las oficinas encendiendo el fuego en el merendero. Cuánto orgullo de ciudad albergando negocios y tecnología. En el edificio ese.
Y un día, todo se vino abajo. El edificio ese no, ese edificio sigue ahí. Inamovible. Y ya nos hemos acostumbrado a poner carteles en las vallas. Aitor Libertad. Conferencia sobre Corea del Norte. Batukada infinita.
Nos hemos acostumbrado a pasar por ahí y no mirar. De vez en cuando a alguien se le ocurre preguntar y las respuestas son difusas. Y no le importa a nadie. A mí ya no me importa. A mí como a mucha otra gente de esta ciudad, me está llegando la hora de pensar que si las cosas son así son porque están bien. Que habrá cosas que no están bien, pero será porque no podrá ser de otra manera. El edificio ese, por ejemplo. El portal de la vila. O no.
Esperamos a que el edificio ese se vuelva a hacer solo. Nos hacemos a la idea de que dentro de esas ruinas, en realidad todo funciona como si estuviera hecho. Como si ahí ya estuviesen esos oficinistas que tienen mucho lío y no voy a poder ir a aquello. Como si ya estuviesen ahí esas empresas de i+d+I, haciendo proyectos e inversiones. Como si ya... lo dejamos ahí y esperamos o nos hacemos a la idea de que ya la tenemos. Y no miramos hacia el edificio. Lo dejamos a un lado. No le hacemos muchas fotos. Si caminamos por la calle del Pedró, a veces, vemos saltar gatos, vemos una pintada, no sabemos qué pasará entre esos hierros, entre esos bloques de cemento.
Igual están ahí los espíritus de los que deberían haber ido allí a vivir o a trabajar. Igual no se hace nada con ese edificio, con el edificio ese, porque algo pasa allí dentro.
Algo sobrenatural y fantástico. Igual podríamos abrir un proceso de participación con los espíritus del interior para saber qué quieren hacer con su vida. Con su trayecto fantasmal por Santa Coloma. Como una novela de Ballard. Edificio en ruinas, citar a Ballard.
No estoy descubriendo nada nuevo.
Es el oscuro encanto de la espera. Esperar a que lo que se está cayendo no se caiga y se vuelva a rehacer. Que todo vaya como esperamos. No lo miramos, no nos importa un pimiento, solo esperamos a que por arte de magia, zas, al edificio ese le pase algo.
Ojalá alguien haga algo pronto. O no.
viernes, 7 de julio de 2017
Miscelánea
Es el día del cumpleaños de Ringo Starr. Yoko Ono y Ringo Starr juntos en una foto que creo que debe ser reciente. Yoko Ono lo ha compartido en su cuenta de Twitter. Ringo Starr y Yoko Ono compartieron, creo la grabación de dos discos de la propia Yoko, los dos primeros de la Plastic Ono Band. Si no han escuchado el primer disco de la Plastic Ono Band, no sabrán de lo que les haya podido estar hablando durante los últimos años. Ni hablado, ni leído, ni nada. Si no han escuchado el primer disco de la Plastic Ono Band, posiblemente hayan entendido algo, muy superficialmente, de lo que les estoy contando, pero no sabrán lo que les estoy queriendo decir. Y es que en ese primer disco de la Plastic Ono Band hay muchas cosas de las que te ponen los pelos de punta. Se trata de vender emociones, se trata de hacer sentir una experiencia, se trata de una tarta. Se trata que desde que empieza a sonar ya no puedes parar. Porque la música es una mierda. La música, escuchada mucho rato, no tiene demasiado sentido. Cuando ya llevas rato escuchando música, lo que estás haciendo en realidad es demostrarte que eres capaz de escuchar música. Pero no lo estás disfrutando. Es una opinión, valorable como todo. Y tú ahora me dices que no y tal. Y ya tenemos lío.
https://www.youtube.com/watch?v=4jBVtiJd8E0
Ringo Starr se llama así por los anillos que llevaba. Starr no es su apellido tampoco, se llamaba Starskey. Todos tenemos derecho a ser otra persona. Todos estamos en nuestro deber de querer ser o no ser. No tengo mucho más que aportar en este tema. Hoy me han vuelto a decir eso de que hablo poco. De que hablo muy poco. Han intentado salvarme diciendo que no, que escucho pero luego escribo bien. Cuando me han preguntado un poco más y para que no sea otro el que de explicaciones sobre mí, me he puesto a hablar. Era temprano y no he dado pie con bola hasta las diez y pico pasadas. Y ni así. He dado alguna explicación que creo que ya había dado anteriormente y poca cosa más. He puesto cara de póquer cuando la situación lo ha requerido y he dirigido alguna mirada que otra de reconvención. Pero nada. Todo muy bien. De vuelta tampoco he hablado mucho. No soy muy de hablar y cuando se me ocurre hablar es para soltar alguna gracia sin gracia. Gracias que tengo que explicar mucho. Y no soy mucho de hablar.
https://www.youtube.com/watch?v=EQv6LTXPDkw
Situación política internacional y nacional. Al parecer, esta semana nos volvemos a situar en el bando de 'las peores personas del mundo'. Después de haber accedido al Status de invitados especiales a todos los tipos de saraos y verbenas del mundo occidental, de repente, ni nuestra buena fe nos salva de recibir en cuanto muestras una opinión, al menos discrepante. Si quieres cargarte a la derecha catalana, tienes que seguir el hilo de la derecha catalana. Viene a ser un poco el esquema muy reducido. Pero mucho mucho. Quizás será mejor que me extienda de otra manera en otra parte, pero más o menos el concepto está claro. No parece que veamos muy claro el tema de que lo que se está preparando tenga un efecto verdaderamente real en... pero nos dicen que sí. Que será así si nosotros lo queremos. La guerra se acaba si tu quieres. Esto era una canción de John Lennon, que no sé si contó para esto con Ringo. La voluntad. Si queremos, seremos una República. Y te dicen que eres un cobarde si no sigues hacia delante. Es curioso, pero esa gente tan valiente, con tantas ganas de ser protagonista de una historia truculenta, no parece darse cuenta de que no ha pasado nada desde hace mil años.
https://www.youtube.com/watch?v=u0jKR8JmQB4
Estoy viendo el anuncio del concierto de AIR. Revive los noventa con... qué forma de vender un concierto de música electrónica. Revive la música de los noventa. ¿Con qué expectativas encara uno una noche así? Esta noche, por ejemplo, tocan los Fabulosos CAdillacs, después de un millón de años al menos desde la última vez que vinieron. ¿Con qué ganas pueden ir los que vayan hoy a verlo si todo el plan se reduce a revivir lo que hace...? No sé. No me hago a la idea. En plan, aquí venimos los viejos a escuchar música de viejos, mientras la vida parece que va por otro lado. Los Fabulosos Cadillacs me gustaban mucho. El disco del Fabulosos Calavera y el de La marcha del Golazo solitario (este un poco menos) eran una pasada. Y el Rey Azúcar, que se me olvida. El Fabulosos Calavera era una barbaridad. Tenía unas canciones que te atacaban a la mismísima medular. Este es otro disco para entenderlo un poco todo. La muerte, la muerte, la muerte... el surf, Ernesto Sábato...tengo otro problema con el teclado. La letra E. La letra E se me ha soltado también. La T, la i y la E. Una auténtica vergüenza. Estoy hoy con el día raro. No sé qué decir.
https://www.youtube.com/watch?v=N2ARdA27oQA
En un mundo en el que no hubiera necesidad de escribir, seguramente nos habríamos inventado otra cosa. Algo para comunicarnos de alguna manera. De verdad. Ayer mi hermano tocó con los Esteban Svenson. Un buen concierto de música para estar en otra parte, avanzando mecánicamente hacia la meta final o bien hacia el gran ostión. Da igual, lo importante es avanzar. El concierto me sirvió para saber por fin cuál es la canción que me viene a la cabeza últimamente, al menos la parte de la percusión. Al menos la parte en la que la base programada va guiando los pasos de la gente. La gente miraba a mi hermano y al Nacho, pero no les miraba con caras raras ni nada. Incluso una familia se sentó en las mesas de dentro, con todo el ruido de fondo para tomarse unas cervezas y comerse unos pinchos, como si no pasara nada. Fue muy guapo ver eso. Al final del concierto, a recoger todos los cables y todo eso. Un follón. A nosotros nos toca el domingo. Solo pensar en lo de montar y desmontar ya me pongo malo y odio la música más que a mi propia vida. De verdad del Señor que te lo digo. Por lo demás, rocanrol y todo eso.
https://www.youtube.com/watch?v=j6PsBm4VeJQ
Osea, que este año parece que el Rock Fest no ha ido muy allá para lo que es la ciudad. Pues vaya, lo siento mucho. Porque tanta gente que viene y que no quiera disfrutar de las excelencias de nuestro comercio local. De verdad, vaya lástima. Nosotros tocamos el domingo en el Cinc. Hemos ensayado un poco de aquella manera, pero es que los últimos ensayos han ido tan bien que hemos pensado que porqué no dar una vuelta de tuerca a todo y no ensayar. A lo vivo. A lo salvaje, a lo pelón. Claro que sí. Y no sabemos qué vamos a llevar puesto, ni hemos acordado coreografías, ni nada. Nada de nada. Sabemos el repertorio. Qué narices, tampoco sabemos el repertorio. Y no sabemos ni la hora a la que tenemos que ir. Y no sé ni quién van a ser esta vez eltoni, elpako & elchristian. No sé si vendremos los mismos, si vendrán otros, si tendremos público, si vendrá otra gente, si no vendrá nadie. No sé. Es la incertidumbre de los músicos y de sus cosas. Es un no saber constantemente qué puede pasar. Igual aprendo a tocar la guitarra y todo antes del domingo. Quién sabe.
https://www.youtube.com/watch?v=9WZwNjFeXzM
Feliz fin de semana para todos y cada uno de los agraciados.
https://www.youtube.com/watch?v=4jBVtiJd8E0
Ringo Starr se llama así por los anillos que llevaba. Starr no es su apellido tampoco, se llamaba Starskey. Todos tenemos derecho a ser otra persona. Todos estamos en nuestro deber de querer ser o no ser. No tengo mucho más que aportar en este tema. Hoy me han vuelto a decir eso de que hablo poco. De que hablo muy poco. Han intentado salvarme diciendo que no, que escucho pero luego escribo bien. Cuando me han preguntado un poco más y para que no sea otro el que de explicaciones sobre mí, me he puesto a hablar. Era temprano y no he dado pie con bola hasta las diez y pico pasadas. Y ni así. He dado alguna explicación que creo que ya había dado anteriormente y poca cosa más. He puesto cara de póquer cuando la situación lo ha requerido y he dirigido alguna mirada que otra de reconvención. Pero nada. Todo muy bien. De vuelta tampoco he hablado mucho. No soy muy de hablar y cuando se me ocurre hablar es para soltar alguna gracia sin gracia. Gracias que tengo que explicar mucho. Y no soy mucho de hablar.
https://www.youtube.com/watch?v=EQv6LTXPDkw
Situación política internacional y nacional. Al parecer, esta semana nos volvemos a situar en el bando de 'las peores personas del mundo'. Después de haber accedido al Status de invitados especiales a todos los tipos de saraos y verbenas del mundo occidental, de repente, ni nuestra buena fe nos salva de recibir en cuanto muestras una opinión, al menos discrepante. Si quieres cargarte a la derecha catalana, tienes que seguir el hilo de la derecha catalana. Viene a ser un poco el esquema muy reducido. Pero mucho mucho. Quizás será mejor que me extienda de otra manera en otra parte, pero más o menos el concepto está claro. No parece que veamos muy claro el tema de que lo que se está preparando tenga un efecto verdaderamente real en... pero nos dicen que sí. Que será así si nosotros lo queremos. La guerra se acaba si tu quieres. Esto era una canción de John Lennon, que no sé si contó para esto con Ringo. La voluntad. Si queremos, seremos una República. Y te dicen que eres un cobarde si no sigues hacia delante. Es curioso, pero esa gente tan valiente, con tantas ganas de ser protagonista de una historia truculenta, no parece darse cuenta de que no ha pasado nada desde hace mil años.
https://www.youtube.com/watch?v=u0jKR8JmQB4
Estoy viendo el anuncio del concierto de AIR. Revive los noventa con... qué forma de vender un concierto de música electrónica. Revive la música de los noventa. ¿Con qué expectativas encara uno una noche así? Esta noche, por ejemplo, tocan los Fabulosos CAdillacs, después de un millón de años al menos desde la última vez que vinieron. ¿Con qué ganas pueden ir los que vayan hoy a verlo si todo el plan se reduce a revivir lo que hace...? No sé. No me hago a la idea. En plan, aquí venimos los viejos a escuchar música de viejos, mientras la vida parece que va por otro lado. Los Fabulosos Cadillacs me gustaban mucho. El disco del Fabulosos Calavera y el de La marcha del Golazo solitario (este un poco menos) eran una pasada. Y el Rey Azúcar, que se me olvida. El Fabulosos Calavera era una barbaridad. Tenía unas canciones que te atacaban a la mismísima medular. Este es otro disco para entenderlo un poco todo. La muerte, la muerte, la muerte... el surf, Ernesto Sábato...tengo otro problema con el teclado. La letra E. La letra E se me ha soltado también. La T, la i y la E. Una auténtica vergüenza. Estoy hoy con el día raro. No sé qué decir.
https://www.youtube.com/watch?v=N2ARdA27oQA
En un mundo en el que no hubiera necesidad de escribir, seguramente nos habríamos inventado otra cosa. Algo para comunicarnos de alguna manera. De verdad. Ayer mi hermano tocó con los Esteban Svenson. Un buen concierto de música para estar en otra parte, avanzando mecánicamente hacia la meta final o bien hacia el gran ostión. Da igual, lo importante es avanzar. El concierto me sirvió para saber por fin cuál es la canción que me viene a la cabeza últimamente, al menos la parte de la percusión. Al menos la parte en la que la base programada va guiando los pasos de la gente. La gente miraba a mi hermano y al Nacho, pero no les miraba con caras raras ni nada. Incluso una familia se sentó en las mesas de dentro, con todo el ruido de fondo para tomarse unas cervezas y comerse unos pinchos, como si no pasara nada. Fue muy guapo ver eso. Al final del concierto, a recoger todos los cables y todo eso. Un follón. A nosotros nos toca el domingo. Solo pensar en lo de montar y desmontar ya me pongo malo y odio la música más que a mi propia vida. De verdad del Señor que te lo digo. Por lo demás, rocanrol y todo eso.
https://www.youtube.com/watch?v=j6PsBm4VeJQ
Osea, que este año parece que el Rock Fest no ha ido muy allá para lo que es la ciudad. Pues vaya, lo siento mucho. Porque tanta gente que viene y que no quiera disfrutar de las excelencias de nuestro comercio local. De verdad, vaya lástima. Nosotros tocamos el domingo en el Cinc. Hemos ensayado un poco de aquella manera, pero es que los últimos ensayos han ido tan bien que hemos pensado que porqué no dar una vuelta de tuerca a todo y no ensayar. A lo vivo. A lo salvaje, a lo pelón. Claro que sí. Y no sabemos qué vamos a llevar puesto, ni hemos acordado coreografías, ni nada. Nada de nada. Sabemos el repertorio. Qué narices, tampoco sabemos el repertorio. Y no sabemos ni la hora a la que tenemos que ir. Y no sé ni quién van a ser esta vez eltoni, elpako & elchristian. No sé si vendremos los mismos, si vendrán otros, si tendremos público, si vendrá otra gente, si no vendrá nadie. No sé. Es la incertidumbre de los músicos y de sus cosas. Es un no saber constantemente qué puede pasar. Igual aprendo a tocar la guitarra y todo antes del domingo. Quién sabe.
https://www.youtube.com/watch?v=9WZwNjFeXzM
Feliz fin de semana para todos y cada uno de los agraciados.
jueves, 6 de julio de 2017
Ojos contra ojos
Según un informe realizado por el profesor Petarski para la Universidad de Oriolsk, pasamos a referir el siguiente relato, escalofriante.
'Advertidos por parte de unos lugareños de que uno de los hijos de alguien que había seguido los cursos que hacíamos en la facultad en torno al fenómeno de la Mirada Ovoide y las investigaciones del profesor Almayr, decidimos trasladarnos a la provincia de Eduardohovsk y contrastar sobre el terreno lo que nos contaban. Al parecer, en la aldea de Novi Frigotsinievsk, dos mujeres vivían una alejada de la otra exactamente separadas por todo el pueblo. Es decir, una de ellas vivía en un extremo de la aldea y la otra vivía en el otro extremo de la aldea. Por decisión administrativa y consenso popular, no podían coincidir bajo ningún concepto y de ninguna forma y manera en el mismo espacio. Ambas, decían los paisanos, poseían una fuerza en la mirada que, si se juntaban en un mismo lugar podrían causar desgracias sin igual.
Así las cosas, una vez que llegamos, nos enteramos de que Shaliya Shelibayeva y Shilanka Shuralipova solo se habían visto una vez en la vida, de niñas en la escuela, y que a raíz de ese encuentro, del que nadie se atrevía a hablar, se había decidido apartarlas a cada una en un extremo del pueblo y que no se encontrasen nunca más. Ambas poseían la capacidad de mover su mirada y provocar con el efecto de la misma que las cosas se alterasen. Como quiera que ambas podían ver esquivando y rodeando y saltando los objetos, edificios y distancias por el efecto de la Mirada Ovoide tantas veces descrita por el profesor Almayr, se decidió que ambas vivieran con los ojos tapados y como medida de seguridad, igual de alejadas que antes. La fuerza de su mirada era tal que, movidas por la curiosidad, ambas miradas, ambas energías se habían encontrado y nadie supo explicar qué fue aquello que sucedió cuando sucedió lo que sucedió.
Y así las cosas, decidimos provocar un encuentro, toda vez que aseguramos a las autoridades locales que no se corría ningún peligro y que, aquellos que lo prefiriesen, podrían abandonar la aldea. Juntamos a Shelibayeva y Shuralipova en un terreno llamado Campo de los Amapolos por los habitantes de Novi Frigotsinievsk y propusimos que algún miembro de la seguridad del Estado estuviera cerca para evaluar las posibles desgracias causadas.
Trajeron a ambas mujeres. Ambas rondaban ya la cuarentena. Las dos llevaban los ojos tapados por unos rudimentarios antifaces. Ambas, contra lo que pudiera parecer, no parecían tristes o amargadas, antes al contrario, las dos dibujaban en sus rostros unas sonrisas que nos sorprendieron sobremanera. Al sentarlas una frente a la otra, a una distancia de dos metros de distancia, nos dispusimos a quitarles los antifaces y acto seguido salir corriendo disparados hacia unos parapetos que habíamos colocado para protegernos de posibles...
Cuando ambas miradas, azules, claras, verdosas, limpias, se encontraron sentí que en mi interior estallaba todo lo conocido y todo lo que iba a venir. Cuando las dos mujeres se toparon una con la otra, cuando las dos fuerzas se estrellaron y mezclaron, sentí que me disolvía en un universo que no conocía, que todo lo que yo sabía, mi habla, mi idioma, mi lenguaje, lo que escuchaba, lo que yo había aprendido durante años, lo que eran mis amistades, mis conocimientos, mi primera papilla, los primeros verbos irregulares, la madre que me parió, el club deportivo, la vida, toda la vida, toda la puta vida, toda la santa vida, se me disolvía y aparecía ante mí una nueva realidad. Una realidad que se imponía a lo que yo había estado vislumbrando como un patán durante tantos y tantos años. Sentía que sobre mis huesos, sobre mi cuerpo, sobre mi cerebro, sobre mis propios ojos, crecían otros miembros, un nuevo cuerpo que venía a sustituir lo anterior. Y en un estado de excitación y de pérdida de sentido de la presencia en el mundo que se me antojó definitivo, miré a mi alrededor y para mi sorpresa, no a todo el mundo le ocurría lo que a mí y había quien se mostraba indiferente y quien por el contrario, parecía haber desaparecido del mundo. Vi volar a Platonov.
Nunca jamás hubiera imaginado nada parecido. Y de repente, ambas parecieron decidir que era suficiente. Y por su propio pie ser apartaron una de la otra y volvieron a sus casas.
Algo en mí me decía que esas mujeres se habían visto más veces.'
'Advertidos por parte de unos lugareños de que uno de los hijos de alguien que había seguido los cursos que hacíamos en la facultad en torno al fenómeno de la Mirada Ovoide y las investigaciones del profesor Almayr, decidimos trasladarnos a la provincia de Eduardohovsk y contrastar sobre el terreno lo que nos contaban. Al parecer, en la aldea de Novi Frigotsinievsk, dos mujeres vivían una alejada de la otra exactamente separadas por todo el pueblo. Es decir, una de ellas vivía en un extremo de la aldea y la otra vivía en el otro extremo de la aldea. Por decisión administrativa y consenso popular, no podían coincidir bajo ningún concepto y de ninguna forma y manera en el mismo espacio. Ambas, decían los paisanos, poseían una fuerza en la mirada que, si se juntaban en un mismo lugar podrían causar desgracias sin igual.
Así las cosas, una vez que llegamos, nos enteramos de que Shaliya Shelibayeva y Shilanka Shuralipova solo se habían visto una vez en la vida, de niñas en la escuela, y que a raíz de ese encuentro, del que nadie se atrevía a hablar, se había decidido apartarlas a cada una en un extremo del pueblo y que no se encontrasen nunca más. Ambas poseían la capacidad de mover su mirada y provocar con el efecto de la misma que las cosas se alterasen. Como quiera que ambas podían ver esquivando y rodeando y saltando los objetos, edificios y distancias por el efecto de la Mirada Ovoide tantas veces descrita por el profesor Almayr, se decidió que ambas vivieran con los ojos tapados y como medida de seguridad, igual de alejadas que antes. La fuerza de su mirada era tal que, movidas por la curiosidad, ambas miradas, ambas energías se habían encontrado y nadie supo explicar qué fue aquello que sucedió cuando sucedió lo que sucedió.
Y así las cosas, decidimos provocar un encuentro, toda vez que aseguramos a las autoridades locales que no se corría ningún peligro y que, aquellos que lo prefiriesen, podrían abandonar la aldea. Juntamos a Shelibayeva y Shuralipova en un terreno llamado Campo de los Amapolos por los habitantes de Novi Frigotsinievsk y propusimos que algún miembro de la seguridad del Estado estuviera cerca para evaluar las posibles desgracias causadas.
Trajeron a ambas mujeres. Ambas rondaban ya la cuarentena. Las dos llevaban los ojos tapados por unos rudimentarios antifaces. Ambas, contra lo que pudiera parecer, no parecían tristes o amargadas, antes al contrario, las dos dibujaban en sus rostros unas sonrisas que nos sorprendieron sobremanera. Al sentarlas una frente a la otra, a una distancia de dos metros de distancia, nos dispusimos a quitarles los antifaces y acto seguido salir corriendo disparados hacia unos parapetos que habíamos colocado para protegernos de posibles...
Cuando ambas miradas, azules, claras, verdosas, limpias, se encontraron sentí que en mi interior estallaba todo lo conocido y todo lo que iba a venir. Cuando las dos mujeres se toparon una con la otra, cuando las dos fuerzas se estrellaron y mezclaron, sentí que me disolvía en un universo que no conocía, que todo lo que yo sabía, mi habla, mi idioma, mi lenguaje, lo que escuchaba, lo que yo había aprendido durante años, lo que eran mis amistades, mis conocimientos, mi primera papilla, los primeros verbos irregulares, la madre que me parió, el club deportivo, la vida, toda la vida, toda la puta vida, toda la santa vida, se me disolvía y aparecía ante mí una nueva realidad. Una realidad que se imponía a lo que yo había estado vislumbrando como un patán durante tantos y tantos años. Sentía que sobre mis huesos, sobre mi cuerpo, sobre mi cerebro, sobre mis propios ojos, crecían otros miembros, un nuevo cuerpo que venía a sustituir lo anterior. Y en un estado de excitación y de pérdida de sentido de la presencia en el mundo que se me antojó definitivo, miré a mi alrededor y para mi sorpresa, no a todo el mundo le ocurría lo que a mí y había quien se mostraba indiferente y quien por el contrario, parecía haber desaparecido del mundo. Vi volar a Platonov.
Nunca jamás hubiera imaginado nada parecido. Y de repente, ambas parecieron decidir que era suficiente. Y por su propio pie ser apartaron una de la otra y volvieron a sus casas.
Algo en mí me decía que esas mujeres se habían visto más veces.'
martes, 4 de julio de 2017
Momentos Santa Isabel de Portugal.
Los momentos de la vida de Santa Isabel de Portugal trascienden el tiempo y el espacio concreto en el que vivió. Alcanzar el estado de santidad nos permite huir de lo corpóreo y viajar más allá de lo que las ceñidas normas de lo corriente nos obligan a seguir. Santa Isabel de Portugal tiene, pues, momentos en los que habla con sus amigas en torno a una mesa y unos cafés con leche de un hermano que tenía ella que era muy alto y con la cabeza muy chiquitilla. Eso es uno de esos momentos en los que Santa Isabel de Portugal se siente cómoda y se iba a ir pero no se va. Santa Isabel de Portugal se encuentra con Santa Isabel de Portugal en un ascensor y pasan las horas y ninguna de las dos es capaz de salir del ascensor porque hay algo que las empuja a no dejar a la otra sola, en el ascensor, sin nadie con quien hablar, si nada que hacer. Y les sabe mal que Santa Isabel de Portugal esté allí sola en el ascensor, por si le pasa algo, por si necesita algo. Santa Isabel de Portugal, durante una reunión con sus consejeros, planean el asalto a una ciudad del sur y hay uno de sus consejeros que comienza a hablarle en húngaro y ella responde en húngaro y no es capaz de decirle a su consejero que ella no es su tía, Santa Isabel de Hungría, que ella es Santa Isabel de Portugal. Pero como quiera que Santa Isabel de Portugal es una persona de una exquisita educación, se lanza a decir algunas palabras en húngaro y no pasa absolutamente nada. Y todo transcurre como si nada. Y Santa Isabel de Portugal y Santa Isabel de Hungría quedan una tarde para mirar cosas en el Mulaya y ven alguna prenda que puede que les quede bien, pero no acaban de verlo claro y esperan a las rebajas. Pero ya son las rebajas y Santa Isabel de Portugal y Santa Isabel de Portugal y Santa Isabel de Hungría y una nueva Santa Isabel de Portugal se quedan en la esquina del Paseo Lorenzo Serra y deciden ir a tomar un cortado y no saben cómo decidirse y es finalmente la Santa Isabel de Hungría la que toma las riendas, pese a que Santa Isabel de Portugal es maña. Santa Isabel de Portugal se encuentra con Solimán el Magnífico en un pabellón polideportivo. Y hablan de sus cosas. De cómo va la vida. Del mes de julio y esa especie de sopor que nos invade y de lo que cuesta emprender planes en el mes de julio. Hablan de la familia, hablan de las cabezas chiquitillas. Hablan de gente alta y cabezas pequeñas. Y se ríen. Y hablan de las vacaciones. Y Solimán el Magnífico dice que este año quiere ir a un sitio tranquilo, porque está cansado de follones en verano. Y Santa Isabel de Portugal dice que ella ha invitado a Doscientas Santa Isabel de Portugal que han venido desde el mismo Portugal. Y así es como va pasando la vida. Y Santa Isabel de Portugal prepara comida para las doscientas y además un poco más por si acaso tienen que llevarse algo para el viaje de vuelta. Es una de las múltiples maneras de sacar partido a una cocina real. Y en un rincón Santa Isabel de Hungría se lo mira todo con un punto de tristeza, de nostalgia. Suena un violín. Y en un rincón SAnta Isabel de Portugal se lo mira todo con un punto de tristeza, de nostalgia. Suena una guitarra. Y todo es tan así que dan ganas de quedarse en un rincón uno mismo para ver qué suena. Santa Isabel de Portugal canta una jota. Santa Isabel de Portugal mira el río y no sabe qué río es. Santa Isabel de Portugal está mirando unas rosas y sabe que su público le pide que haga un nuevo milagro. Y lo hace. Y lo hace todo.
Santa Isabel de Portugal mira un cuadro de Santa Isabel de Portugal y no se reconoce. Mira otro y tampoco se reconoce. Y otro más. Y quisiera ser ella la que pinta el cuadro. Y no tiene tiempo. Se acuerda de preparar la comida para las doscientas invitadas Santa Isabel de Portugal y se ciega.
Santa Isabel de Portugal mira un cuadro de Santa Isabel de Portugal y no se reconoce. Mira otro y tampoco se reconoce. Y otro más. Y quisiera ser ella la que pinta el cuadro. Y no tiene tiempo. Se acuerda de preparar la comida para las doscientas invitadas Santa Isabel de Portugal y se ciega.
lunes, 3 de julio de 2017
Es 3 de Julio
Es 3 de Julio. Están clavadas dos sillas en el monte del Olvido. El 4 de Julio los americanos del norte celebran el día de su Independencia. Fuegos artificiales, supongo que conciertos... y orgullo. El 3 de Julio yo celebro la consecución de un misterio. El misterio consiste en el propio misterio completamente irresoluble que ya escribí el año pasado y no quiero saber si escribí también el año anterior. El misterio consiste en lo que a mí se me aparece como un acelerador de partículas. Estar en una fila, en una vida que era una fila, una fila normal y corriente, con sus turnos, sus prioridades, sus diferentes maneras de parar y seguir y de repente ser empujado hacia otro conducto. Un conducto en el cual vas acelerando, acelerando sin parar. Acelerando hacia el muro, sabiendo que el muro existe y la pared es dura y que la pared supone un choque y que el choque será tremendo. Acelerando y descomponiéndote en dos mil millones de partículas. Descomponiendo todo lo que conoces hasta extremos que escapan la comprensión humana. De cualquier humano. Un acelerador en el que las cosas pasan muy deprisa. El acelerador de partículas y los conceptos repetidos. La misma historia contada muchas veces de muchas maneras, pero en realidad es la misma historia siempre. Bajar a la calle, pisar la acera y acelerar hasta el infinito. Acelerar hasta que llega la pared y chocas contra ella. Y una vez que el choque se produce, no me estampo. No quedo aplastado contra la pared sino que la he traspasado en forma de hectoplasma. Ese hectoplasma que se ve reflejado en la pared. Una sustancia. He dejado de ser una persona para convertirme en un espíritu. El miedo atroz consistía en estamparnos contra la pared y que del impacto saliéramos muy mal parados. El miedo atroz. El miedo que tengo. ¿Cómo no tenerlo? Un choque asegurado. Un estampamiento contra la realidad que volviera a reagrupar todas las partículas que se habían desperdigado por el efecto de diversos estados de felicidad, de euforia, de una creencia ilimitada en que todo podría ser maravilloso, como esa primera vez de la que hablan los que prueban los narcóticos más dañinos. La metadona en forma de una pequeña conversación sin importancia. La luminosa referencia a algo que pasó una vez y que no volverá a pasar más.
En aquel tiempo, cuentan, floreció una flor de cactus. Los textos entonces eran tan bonitos. Entonces yo me esforzaba tanto, por una vez en la vida, por ser algo que me decían que podría ser. Flor de cactus que duró un día o dos. Una flor bonita como no habrá otra flor más bonita en todos los días del Universo que gira y que por siempre jamás no verán ninguna cosa más bonita que aquella flor. Entonces yo pensaba que podría ser al fin ese otro tan soñado. Al fin, incluso la flor de cactus parecía anunciar la venida de algo. No lo supe leer, no lo supe ver, solo sabía escribir cosas bonitas y pensé que esa facultad me iba a durar siempre. Y no es cierto. Ya no escribo nada más que refritos de cosas bonitas. Ya no me sale decir 'te voy a querer siempre o yo te voy a querer siempre', solo sucedáneos de cosas que ya he escrito antes. No puedo hacer fotos de las plantas porque no salen flores. Ni siquiera del jazmín que tanto nos hemos esforzado por que no muriera. Está vivo, sí, pero no salen flores.
Qué símil tan bonito. Escribir sin orden tiene estas cosas, que puedes ir introduciendo los temas al gusto. Acelerando y acelerando hasta la derrota final. Hasta convertirme en el hectoplasma que nadie ve. Ninguno de los bares de un como aquel existe ya. Todos tienen otro nombre. Ninguno de esos bares, ningún bar nunca más, ningún rincón, ningún objeto en el Universo será jamás igual a aquel 3 de Julio. Está mal dicho. Ningún objeto será igual.
Qué pena no saber escribir mejor. Qué pena saber que lo mejor ya lo he dicho antes. Qué pena escribir para recordar.
Como una Semana Santa. Todos los días de la semana con su sucesivo ritual. Con los ejercicios de memoria. Memoria histórica. Es un gran día y no puedo esperar. Canciones de Yo la Tengo. Canciones de los Kinks. El disco talismán, el primer disco de Gong. Canciones sonando esperando a que la flor de cactus abriera y no se desvaneciera jamás.
¿Podemos vivir esperando que todos los días sean 3 de Julio? Me cago en la puta, claro que sí. Yo lo he hecho. El único habitante del acelerador de partículas, girando a la velocidad de descomposición extrema en torno a dos sillas en una terraza. Girando y buscando cuál es el tope del acelerador. No hay tope.
Hay un muro contra el que al final se choca. Y lo que sale es un fantasma. Un espíritu como Casper.
Cuánta felicidad condensada en un solo día.
Un día nos reiremos de todo esto.
En aquel tiempo, cuentan, floreció una flor de cactus. Los textos entonces eran tan bonitos. Entonces yo me esforzaba tanto, por una vez en la vida, por ser algo que me decían que podría ser. Flor de cactus que duró un día o dos. Una flor bonita como no habrá otra flor más bonita en todos los días del Universo que gira y que por siempre jamás no verán ninguna cosa más bonita que aquella flor. Entonces yo pensaba que podría ser al fin ese otro tan soñado. Al fin, incluso la flor de cactus parecía anunciar la venida de algo. No lo supe leer, no lo supe ver, solo sabía escribir cosas bonitas y pensé que esa facultad me iba a durar siempre. Y no es cierto. Ya no escribo nada más que refritos de cosas bonitas. Ya no me sale decir 'te voy a querer siempre o yo te voy a querer siempre', solo sucedáneos de cosas que ya he escrito antes. No puedo hacer fotos de las plantas porque no salen flores. Ni siquiera del jazmín que tanto nos hemos esforzado por que no muriera. Está vivo, sí, pero no salen flores.
Qué símil tan bonito. Escribir sin orden tiene estas cosas, que puedes ir introduciendo los temas al gusto. Acelerando y acelerando hasta la derrota final. Hasta convertirme en el hectoplasma que nadie ve. Ninguno de los bares de un como aquel existe ya. Todos tienen otro nombre. Ninguno de esos bares, ningún bar nunca más, ningún rincón, ningún objeto en el Universo será jamás igual a aquel 3 de Julio. Está mal dicho. Ningún objeto será igual.
Qué pena no saber escribir mejor. Qué pena saber que lo mejor ya lo he dicho antes. Qué pena escribir para recordar.
Como una Semana Santa. Todos los días de la semana con su sucesivo ritual. Con los ejercicios de memoria. Memoria histórica. Es un gran día y no puedo esperar. Canciones de Yo la Tengo. Canciones de los Kinks. El disco talismán, el primer disco de Gong. Canciones sonando esperando a que la flor de cactus abriera y no se desvaneciera jamás.
¿Podemos vivir esperando que todos los días sean 3 de Julio? Me cago en la puta, claro que sí. Yo lo he hecho. El único habitante del acelerador de partículas, girando a la velocidad de descomposición extrema en torno a dos sillas en una terraza. Girando y buscando cuál es el tope del acelerador. No hay tope.
Hay un muro contra el que al final se choca. Y lo que sale es un fantasma. Un espíritu como Casper.
Cuánta felicidad condensada en un solo día.
Un día nos reiremos de todo esto.
domingo, 2 de julio de 2017
Hora de Aventuras
Un perro y su amigo, un niño con una especie de gorro, viven en un lugar en el que solo hay personajes raros y mucha fantasía y puedes hacer de todo. Hay un problema y hay una solución. Pasa algo y los amigos se ayudan. Todo vale. Pero todo vale del todo.
Ante la insoportable carencia de estímulos que ofrecen un mar de canales de televisión y como quiera que no tengo internet en casa, he ido a parar pues donde tenía que ir a parar. Bien sean atracones de episodios de Big Bang Theory o el canal Boing. De hecho, empiezo a preferir el canal Boing. La vida de los personajes de Big Bang Theory es demasiado perfecta para mí. El gafas se enrolla con la rubia estupenda. Sheldon con la genial Mayim Bialik. Demasiado para mí.
Así que caigo en Boing y me engancho a los dibujos animados. Recién entrado en los 42 años, una nueva muestra de que ante la complicación evidente de la vida adulta, el mejor remedio es la regresión, volver a los referentes del pasado, no avanzar. Esto de no avanzar es una panoplia, realmente. Porque cualquiera que vea los dibujos animados verá que son una verdadera arma revolucionaria.
Dicen que son un producto que parece para niños, pero que en realidad están pensados para adultos. Y una mierda. Son dibujos para niños. Hora de Aventuras, los dibujos del niño que se parece a mi sobrinito Rubén, Steven, el locurón del Tito Yayo, los de los dos gatos esos rojo y azul que tienen de fondo un mundo real -y seguro que me dejo muchos más-, te ponen delante del problema. Eres un niño. Si estás entendiendo el mensaje, si lo prefieres a cualquier otra cosa, si como maniobra de evasión prefieres intentar ayudar a la Princesa Chicle a un debate del 3/24 o ponerte a leer, o estar de cervezas con amigos, o apuntarte al Tinder, o estar trabajando porque tienes mucho trabajo y no puedes dejarlo para mañana, si es eso, es que no ha avanzado nada. Y mola no avanzar nada.
Un episodio en el que la novia del perro Jake lleva a sus padres a conocer al perro y este intenta impresionarles y son ciegos y... Otro episodio en el que una montaña llora piedras porque hay un pueblo en el que les gusta armar bronca y él no quiere broncas y Finn el niño tiene un juramento de ayudar siempre a alguien porque cuando era pequeñito se hizo caca y se cayó encima de la caca y nadie le ayudó y se dijo que tenía que ayudar a la gente. Y otro episodio en el que un rey que parece ser que es malo, presenta a Jake y Finn una novia que se ha echado, hecha de recortes de otras reinas y princesas. Y es tan fea que se desmayan cada vez que la ven. Y otro episodio en el que un pingüino encuentra un arma poderosa y lo llena todo de pingüinos y... y otro episodio en el que Jake duda entre lo bien que se lo pasa con su novia y con su amigo y quiere que se conozcan pero luego no le gusta que se conozcan tanto y... y el episodio en el que el niño no puede dejar de dar achuchones y abrazos y es como un niñoachuchón y tiene a todos los pastelitos de crema asustados... es un no parar.
Un mundo en el que todo puede pasar. En el que o bien a Finn o a Jake se les ocurre el plan perfecto para salvar a quien lo necesite. Y te entretienes.
Como ponen episodios al tuntún, no sé el orden ni las temporadas. Cuando ponen Tito Yayo, es como la desconexión total. Buenos días. Buenos días. Ahora están poniendo episodios que deben ser del principio y se nota que no es tanta locura. Si lo hubieran puesto cuando yo era chaval, me hubieran molado mil. Y hubiéramos estado con el Edu hablando de Tito Yayo todo el día. O de los gatos rojo y azul.
Un mundo de irreal. 42 años. Mientras ya todo el mundo tiene miles de cosas que hacer, que resolver, de las que preocuparse, discutir, programar... yo me sigo yendo por las ramas. Hora de Aventuras.
Me mola hasta la canción. Que parece que empieza muy así y luego es super sencilla y molona. Y la de Steven y las gemas de nosequé, qué bonita es esa canción.
Este iba a ser un texto algo más elaborado. Hablar de que me gusta Hora de Aventuras. No sé. No tiene explicación. Debe tener que ver con mantener la esencia de lo que es uno y de lo que uno aporta a los demás. Solo eso. Hora de Aventuras.
Y no quiero hablar de Parménides y Heráclito porque nos liamos y es domingo y tendrán cosas que hacer.
Ante la insoportable carencia de estímulos que ofrecen un mar de canales de televisión y como quiera que no tengo internet en casa, he ido a parar pues donde tenía que ir a parar. Bien sean atracones de episodios de Big Bang Theory o el canal Boing. De hecho, empiezo a preferir el canal Boing. La vida de los personajes de Big Bang Theory es demasiado perfecta para mí. El gafas se enrolla con la rubia estupenda. Sheldon con la genial Mayim Bialik. Demasiado para mí.
Así que caigo en Boing y me engancho a los dibujos animados. Recién entrado en los 42 años, una nueva muestra de que ante la complicación evidente de la vida adulta, el mejor remedio es la regresión, volver a los referentes del pasado, no avanzar. Esto de no avanzar es una panoplia, realmente. Porque cualquiera que vea los dibujos animados verá que son una verdadera arma revolucionaria.
Dicen que son un producto que parece para niños, pero que en realidad están pensados para adultos. Y una mierda. Son dibujos para niños. Hora de Aventuras, los dibujos del niño que se parece a mi sobrinito Rubén, Steven, el locurón del Tito Yayo, los de los dos gatos esos rojo y azul que tienen de fondo un mundo real -y seguro que me dejo muchos más-, te ponen delante del problema. Eres un niño. Si estás entendiendo el mensaje, si lo prefieres a cualquier otra cosa, si como maniobra de evasión prefieres intentar ayudar a la Princesa Chicle a un debate del 3/24 o ponerte a leer, o estar de cervezas con amigos, o apuntarte al Tinder, o estar trabajando porque tienes mucho trabajo y no puedes dejarlo para mañana, si es eso, es que no ha avanzado nada. Y mola no avanzar nada.
Un episodio en el que la novia del perro Jake lleva a sus padres a conocer al perro y este intenta impresionarles y son ciegos y... Otro episodio en el que una montaña llora piedras porque hay un pueblo en el que les gusta armar bronca y él no quiere broncas y Finn el niño tiene un juramento de ayudar siempre a alguien porque cuando era pequeñito se hizo caca y se cayó encima de la caca y nadie le ayudó y se dijo que tenía que ayudar a la gente. Y otro episodio en el que un rey que parece ser que es malo, presenta a Jake y Finn una novia que se ha echado, hecha de recortes de otras reinas y princesas. Y es tan fea que se desmayan cada vez que la ven. Y otro episodio en el que un pingüino encuentra un arma poderosa y lo llena todo de pingüinos y... y otro episodio en el que Jake duda entre lo bien que se lo pasa con su novia y con su amigo y quiere que se conozcan pero luego no le gusta que se conozcan tanto y... y el episodio en el que el niño no puede dejar de dar achuchones y abrazos y es como un niñoachuchón y tiene a todos los pastelitos de crema asustados... es un no parar.
Un mundo en el que todo puede pasar. En el que o bien a Finn o a Jake se les ocurre el plan perfecto para salvar a quien lo necesite. Y te entretienes.
Como ponen episodios al tuntún, no sé el orden ni las temporadas. Cuando ponen Tito Yayo, es como la desconexión total. Buenos días. Buenos días. Ahora están poniendo episodios que deben ser del principio y se nota que no es tanta locura. Si lo hubieran puesto cuando yo era chaval, me hubieran molado mil. Y hubiéramos estado con el Edu hablando de Tito Yayo todo el día. O de los gatos rojo y azul.
Un mundo de irreal. 42 años. Mientras ya todo el mundo tiene miles de cosas que hacer, que resolver, de las que preocuparse, discutir, programar... yo me sigo yendo por las ramas. Hora de Aventuras.
Me mola hasta la canción. Que parece que empieza muy así y luego es super sencilla y molona. Y la de Steven y las gemas de nosequé, qué bonita es esa canción.
Este iba a ser un texto algo más elaborado. Hablar de que me gusta Hora de Aventuras. No sé. No tiene explicación. Debe tener que ver con mantener la esencia de lo que es uno y de lo que uno aporta a los demás. Solo eso. Hora de Aventuras.
Y no quiero hablar de Parménides y Heráclito porque nos liamos y es domingo y tendrán cosas que hacer.
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