domingo, 29 de octubre de 2017

La Gran Belleza - Paolo Sorrentino

Ayer por la noche, con la hora ya cambiada, me propusieron ir al Times. Es el local nuevo que se ha abierto donde en tiempos estuvo el Cero y luego el Pop. Lo inauguraron la semana pasada y no fui, dijeron de ir ayer y tampoco me animé. Jep Gambardella hubiera ido sin rechistar.
Viendo La Gran Belleza pensaba que me gustaría ser así, como ese personaje. Estar en la calle, saber cuándo te levantas pero no cuándo te acuestas. O que te acuestas cuando los demás se van a la cama, hablar de todo, saber de nada, poder meter la pulla, ir a ver espectáculos teatrales, la cultura absurda, los eventos sociales plagados de gente que quiere y que no puede, de gente que cree que hace y que no hace, de gente que tiene una historia y que no es más que un relato. Pero ayer, por llevar la contraria, me fui a su casa. Ponlo luego en tu blog.
La Gran Belleza es una película de Paolo Sorrentino, director italiano del que ya ví Il Divo, que me encantó. Pero esta me ha traspasado. Desde el principio, desde que empieza, todo el festival de imágenes, de belleza y de impostación, de espacio para lo más profundo y lo más banal. Para Fanny Ardant bajando una escalera, cruzándose contigo, quedarte extasiado ante tanta belleza. Para Serena Grandi, hinchándose a rayas. Serena Grandi, deformada, hecha un vagón, autoparodiándose a sí misma, la reina de las Maggiorate, la protagonista de las alucinaciones de Tinto Brass, yendo al cirujano plástico a que le metan un poquito y metiéndose de más.
Son muchas cosas, muchas situaciones, muchas frases, muchos momentos. Un periodista, mejor dicho, un escritor que publicó una novela hace mil siglos, que tuvo éxito, pero que se dedica a escribir crónicas, crónica social o cultural. Estar en el mundo, en la calle, con gente bien, con gente que quiere ser bien. A pasear por Roma.
No he ido nunca a Roma, de hecho el típico viaje a Italia me ha parecido siempre una pérdida de tiempo. Y todo el mundo dice que no, que impresiona, que es lo mejor y lo peor. Y a mí no me llama la atención y sé que hay Historia para dar y vender y cada piedra es un remontarse y que si pudiera, ay, si yo pudiera estar con ese personaje de la película que tiene las llaves de todos los palacios de Roma, puede que me muriera de gusto.
La belleza. Un japonés muere extasiado ante la belleza. Jep Gambardella se enamoró una vez, pero la cosa no prosperó. Intentar recordar ese momento, con la persona a la que quisiste y a la que perdiste, recordarlo una y otra vez. Mirar hacia el techo y ver el mar. El mar es el recuerdo de lo que un día fue bello. Tan bonito. Y que se ha ido. Y que puede que desde entonces no hayas podido tropezarte de nuevo, o disfrutarlo, o identificarlo.
El recuerdo de La Dolce Vita está ahí continuamente. Ese periodista que está y que no está, que es parte de la escena y la tiene que contar. Vamos al Times, debería haberlo propuesto yo. Las referencias fellinianas parece que están ahí todo el rato. Esta frase de aquí al lado, si quieren, la extirpan del texto y se la llevan a tomar algo y cuando esté mareada y perdida, la dejan sola. Que se joda.
Jep Gambardella tiene amigos, o conocidos, amigas, condesas, empresarios, empresarias, poetisas, poetas, vive al lado de uno de esos empresarios mafiosos que dicen mover Italia pero que se van al talego, conoce a la curia, y reparte. Reparte continuamente, con una sonrisa en el rosto, con clase. La clase. Se supone que yo no debería alabar a la clase, pero es lo que le sale a uno.
Hoy he ido a un concierto por la mañana, la música era estupenda, un grupo angloitaliano en el Cinc. Estábamos todos y todas, ayer coincidimos en las Taninas, nos vemos en el Ciertopelo por la tarde. Podría decir que Santa Coloma es un poco como Roma, sin palacios, pero con otro tipo de belleza. Y miseria.
Me ha impactado mucho la película. Ya alguien me dijo… resulta que todos habíais visto la película y no me lo habíais dicho, o no me lo quise creer. Alguien me recomendó el remix de Raffaela Carrá. Y se te mete en la cabeza. No malgastemos la juventud. Vivamos la vida como si no importase, pero a la primera de cambio me voy a casa. Ser como Jep Gambardella. Vivir la vida, no disfrutarla demasiado. Ansiar encontrar la belleza. Aquella vez que pudiste estar con la persona que querías. A la que querías más que a nada en el mundo.
Estar en el mundo. Recordar la belleza. Esas cosas que luego contarás en el blog.

viernes, 27 de octubre de 2017

El día de la Independencia

Me gusta mucho esta idea. Una hostia va por detrás de los pisos de Can Franquesa. Va por las pistas cerca del Poblado Ibérico, la ves que está yendo por esas montañas, esos caminos y va bajando. Ves la hostia que va llegando. Crees que la hostia va a llevársela otro. Que la hostia va caminando un camino que no lleva a ti. Y de repente, esa hostia que pensabas que era para otro... sin de repente, sabes que esa hostia venía para ti.
El día de gloria ha llegado. Pero con un heroísmo ful. De voto secreto. Con la boca chica. El día de la independencia. Los días de gloria, los días históricos, se suceden últimamente con tanta alegría que el día que venga el día histórico de verdad, se nos escapará. El de hoy es quizás el día. Al fin se proclama la República. Mejor no utilizar la ironía, el Parlament ha votado aceptar el mandato del 1 de octubre y poner en marcha la República catalana. Vamos, una declaración de independencia. Lo ha visto todo el mundo, PP, CS y PSC se han ido. Los míos se han quedado y han votado no. Todos, todos, no. Pero ya da igual.
El compañero Nuet ha dicho que hoy, pese a que haya manifestaciones de alegría y la gente piense que está construyendo un estado propio, hoy no tenemos ni comunidad autónoma. Dónde está la alegría. Proclamar una República, cantar els Segadors, subirse al balcón, para nada. Para nada, no. Para peor.
Los llamados equidistantes, ambiguos y demás lindezas no tenemos que escondernos de nada. En caso de DUI, decimos que no. Que no sirve, que no vale, que provoca algo peor. Una mujer ayer preguntaba que eso del 155 qué era y qué se podía hacer. Como estábamos en un acto en el que gente diversa se juntaba para trabajar contra esta norma salvaje, me pareció que debía aclarar en qué podía consistir todo esto. No interesaba. Interesaba alguna frase épica, la respuesta correcta (gracias) era la de hacer algo contra el 155. Y hacer algo contra el 155 es... hacer algo contra el 155. Supongo que la respuesta correcta era la Declaración de Independencia.
A esta hora, acabo de ver al primer chaval con la estelada. No he escuchado claxons, ni cacerolas, ni una especial euforia en un momento tan glorioso. Supongo que es lo que se llama serenidad. O que los independentistas locales están en Sant Jaume, o trabajando. No sé si esto durará mucho o poco o si se considerará que esto es ya para siempre. Un nuevo ciclo, dejar atrás el 1714 y instaurar una nueva referencia, el 2017. O que la gente pasa de esta historia y no le interesa un huevo el enésimo día histórico. Y no entiende qué ocurre para enzarzarnos en algo que parece que pase en la tele.
Igual se considera que ya es para siempre. Que aunque el Gobierno del PP haga lo que va a hacer, la República continúa. Que ya es. Y será. Y ya está hecho y el objetivo está cumplido. Vamos a defender la República. El compañero Nuet ha dicho que la diferencia entre defender las instituciones agredidas por el 155 y defender esta República catalana es grande. Tan grande que no.
Igual esto parece ya para siempre. Veo a las compañeras de la Cup Crida Constituent detrás del President Puigdemont. President de Catalunya, dice la actriz que con voz solemne pero viéndosele la cara va anunciando la gente que va a hablar. La primera fiesta de la República.
La segunda fiesta de la República.
La fiesta de la democracia. ¿Y en España? ¿Qué se pensará ahora en el resto de España? Esto está pasando, esto es lo que hay. Esto es lo que es. Tiene la validez que tiene. Tiene el recorrido que tiene. Pero está ahí. Está ahí y no se va a ir de un plumazo. Pero tampoco va a ir a mejor. Irá a peor.
A ti, amigo jaenero, que piensas que lo mejor es que nos den palo a todos, que nos den caña, que se jodan, se acaba de abrir la puerta a un palo colectivo que nos vendrá.
La hostia que viene por el camino. Y viene a verte a ti.
Ahora le gente eufórica, pero no por aquí. No veo euforia aquí. Igual si se monta algún acto de euforia colectiva, igual sí. Pero no veo ahora nada espontáneo. Una declaración de independencia como arma defensiva.
¿Y ahora qué? Viendo el desarrollo de los acontecimientos me dolía todo. La espalda, el cuello. Me duelen los ojos. Me duele la cabeza de pensar. Me duele la vida. Me da pena. Amigo jaenero que estás triste porque no entiendes qué pasa.
Amigo y amiga colomense que hoy estás exultante, que estás eufórico, cuando esa hostia que venga a verte te llegue, cuando esa hostia que estás deseando dar te la den a ti, cuando necesites que alguien te cuente algo, un chiste, ver un partido de fútbol, dar una vuelta, mirar desde la ventana, aquí estaré.
Diálogo. Otra vez. Cuando alguien de los que consideran que nos tenemos que sumar a la barricada quiera una explicación del porqué de mi cara de asombro, que me pregunte. Eso es diálogo. Cuando alguien de los que consideran que estamos haciendo el juego a los insurrectos, que vamos todos con la porra a poner las cosas en su sitio, que me pregunte.
Diálogo. El diálogo es no renunciar a hablar. Pero hoy no. Hoy no estoy ni para eufóricos ni para... veo a la gente que va por la calle. ¿Y tú eres revolucionario? Lo revolucionario va a ser quedarte en tu sitio, no moverte, no perder las formas, no dejar de estar.
¿En qué pensarán? Yo creo que a muchos y a muchas hoy se les ha roto algo. A otros se les abre algo. Pero se nos acaba a todos un mundo. Y empieza otro, nuevo. Y no parece mejor por mucho himno que cantes. Parece peor.

jueves, 26 de octubre de 2017

Catalunya fuera de sí


¿Cuáles son las claves para entender lo que está pasando? A quién le importa. ¿De verdad nos importa lo que está pasando? Ayer, ayer jueves, todo dios viendo la tele, escuchando la radio, leyendo, leyendo, mirando, angustiado, ilusionado, esperanzado, ilusionado, asustado, ilusionado, va a convocar elecciones, va a decirlo, va a rajarse, no se raja, espera, la gente en la plaza, una masa de gente enardecida en la plaza de Sant Jaume, que luego ves las imágenes y si conoces algo de la plaza de Sant Jaume no ves tanta gente, pero eso no le importa a nadie. A nadie le importa nada de lo que ve.
La plaza de sant Jaume es un sitio al que vamos los de Santa Coloma cuando viene alguien de visita. Tensión, nervios, gente cagándose en todo porque de repente van a convocarse elecciones y tienen la armadura y el traje de super héroe comprado y no lo van a poder utilizar y se enfadan, pero todo cambia. Y hay un giro, y el héroe verdadero dice que no, que no, que no, que no y mil veces no. Y dice que van a decir algo y estamos otra vez como ayer por la noche y mañana, cuando leamos esto, estaremos en otro lugar. En otra dimensión.
Todo va bien. No se asusten. Todo está yendo bien. No dejen de gastar bromas, no dejen de pedirle una birra a otro que no sabemos quién es pero que se ha acoplado al grupo. Todo está yendo bien. Miren, es muy fácil, cierren los ojos. Mañana el president dice que ya no puede hacer nada más y que somos la República. Y entonces los otros dirán que está todo fuera de la ley. Y hay un destello en el cielo y los brujos dicen que esto significa que la venida del mesías se retrasará unos cuantos de siglos más, porque no le tocaba este destello. Y alguien ha tocado algo seguro para que el destello llegara y el mesías no molestara demasiado. Otro día.
Quizás mañana. ¿Hay nervios? ¿Estamos contentos? Yo creo que tenemos que estar contentos y abrir los ojos a la realidad. La República llega y estamos ahí. La cosa esta del Está ahí y todos estamos ahí. Hoy ha habido un acto de la plataforma xxx. Una señora ha preguntado sobre el 155 y lo que podemos hacer. Lo he explicado más o menos, pero no he acertado.
Convocatorias a las nosecuantas para defender el parlament. Convocatorias, reuniones, proclamas. Palabras heroicas. Los héroes. Los discursos hechos con frases grandes, enormes. Sols el polbo salva el polbo. Dónde está el final.
Ha habido un momento a lo largo del día en el que me he asustado. Todo se acababa y volvía a la miseria del autonomismo. Y todo iba bien y el arzobispo no tenía que pedir leche caliente para dormir. Viejos, gente mayor dando la chapa. Jóvenes que se mimetizan unos cono otros para parecer más. Tertulianos en el canal 24h que dan pánico. No generan pánico, lo dan.
Puigdmont ha dicho algo, han ido al parlament, la gente ha dicho lo que le tocaba. El de los catsiqueespot ha decidido dar dos turnos. Para el Rabell y el Albano. Y han hablado, pero no sé para quién hablan. No les entienden. No se les entiende. Y parece sencillo, entender el castellano, pero no es fácil. Ni el catalán.
Salgo a la calle a tomarme una birra, me vuelven a preguntar. Entro en un despacho, quizás demasiado contento, pregunto por el wifi, creo que me quieren matar. Y lo dicen. Todo el mundo con el cirio en la mano, rezando porque puedan ir a la basílica de Montserrat para hacer algo. Yo, yo, yo, ya fui a la central de Berlín. Me lo estoy inventando. Todo. Desde elprincipio.
Puigdemont dice que va a hacer nosequé, pero es la independencia. Y Rajoy va a venir con la vara de medir. Las uso y nos vamos. Adiós. ¿Y dónde nos vamos? A ninguna parte. Yo no pienso huir, con mi foto en el balcón, esperando a que vengan a algo. No sé quién.
¿Qué ha pasado hoy? Que ha estado a punto todo de volar. Pero no ha volado, porque no habrá elecciones, patada a seguir. Ahora proclamamos la DUi y luego la quitamos. Y Luego le pedimos a Trump que nos deje jugar a la consola. O que no sdeje jugar noequién de Cantabria con las movidas que mona.
Catalunya es genial. Tenéis que venir. En condiciones penosas, he enseñado la ciudad de tal manera que… en el acto, a alguno se le ha ido la mano, pero es poca cosa. Déjales. Un pequeño concierto, un concierto en pequeño formato, la vida. Haremos conciertos así hasta que nos aburramos. Pero quién iba a decir que el entrenador del Athletic, pensé que la chaqueta le venía grnade, el entrenador era de mentira.
Tenía muchas cosas que decir y muchas cosas muy divertidas. Quería lanzar un llamamiento atodos los averiados del mundo tuviéramos un sitio conflicto. ¿Quién querría currar con Pau Riba? Aquí antes había viñas. Un discurso del PP pero una forma de hacer las cosas del pCch. Estoy flipando.
Nosotros éramos prochinos.
Y ya está. Va desfilando gente, al menos de banderas, de símbolos, de signos. Voy a aprender a hacer corto otra vez. Tus prmos y famia, bien, no? Bien. Pues es so. Que en estos días… va pasando el tiempo, Puigdemont al parecer proclama la independencia mañana. Pues ya diréis algo.
Necesitamos unicornios, prochinos, espirales, el cielo azul.
Y no necesitamos….

miércoles, 25 de octubre de 2017

Central de Loreto

Como siempre, hablaremos de un tema sin importancia. Como siempre, aquí no damos ni una. La central de Loreto no estaba en la calle Loreto, está en la calle Burdeos, pero si hablamos de la central de Loreto, digo yo que queda más así que se coloque una imagen que venga a hacernos pensar que.
Mi padre yendo a trabajar a la Central. Mi padre fue trabajador de Telefónica. Durante un tiempo de su vida, fue un trabajador. Mi padre, digo yo y aquí vengo a colocar mi teoría, no es un trabajador siempre. Ni siquiera, cuando mi padre era un trabajador, cuando trabajaba, cuando venía de trabajar, ni siquiera ahí, consideraba que lo más importante, lo único, era el trabajo. Mi padre iba en el metro al trabajo y se llevaba un libro. Un libro que tapaba con una hoja de periódico pegada con celo para que no se dañaran las tapas. Se llevaba el libro y lo traía. Ver a alguien leer en el metro, cada vez se estila menos. Mi padre, cuando volvía de trabajo, comía, cuando era más joven con una botella de baturrico en la mesa, pero luego ya no. Comía, remoloneaba y se ponía a pintar. Mi padre, creo, que lo que más le gustaba del mundo era y es pintar.
Pintar y discutir.
Pintar y hablar y chinchar y llevar la contraria y hablar. Y chinchar. Ayer fui a comer al bar donde comía mi padre. En la calle Burdeos, podría haber puesto una foto de la calle Burdeos, de la central de la Telefónica, donde trabajaba mi padre. También podría haber puesto una foto del bar. Menú 8,75€. Digo que mi padre trabajaba y no fue toda su vida un trabajador. No es un trabajador. Mi padre es mi padre y trabajó durante un tiempo. Pero a él lo que le gusta es otra cosa.
Trabajaba en Telefónica, de celador. Nunca quiso ir más allá. Celador. Ir por las casas a poner teléfonos. A ver por dónde se tira el cable, todas esas cosas. Subir al terrado, ver dónde está la... términos como acometida, centralita, empalme, control, poste, enchufe. La Telefónica. Una empresa grande. De las más grandes. Para algunos incluso no podríamos llamar trabajadores, o clase trabajadora a los trabajadores de la Telefónica, porque teníamos privilegios. Los trabajadores y los hijos de los trabajadores. Beneficios que otros no tenían. Siempre hay otro que te dice que estaba peor. Naturalmente.
Beneficios. Mi padre tenía chaquetones de la telefónica, camisas, boligrafos, unos monos verdes fluorescentes, otros chaquetones grises horrorosos, zapatos y botas. Con los chaquetones, con uno de los chaquetones, antiguo, quise hacerme el punk. Tendría yo 14 años y en el Ramon Berenguer, en el Insti, iba con el chaquetón de la telefónica de mi padre, con un parche taleguero de los Sex Pistols que coloreé con rotulador negro porque en el parche Sid Vicious iba con la camiseta de la Svástica y se la tapé. Mi chaquetón y las botas de la telefónica, que nunca pude aguantar. Tengo el pie sensible. Me ponía las botas y aquello no daba el pego. Yo no daba el pego. Yo.
Mi padre me llevó alguna vez al trabajo. A la central. Entrábamos en la central y la gente le llamaba Molina, o Moli. Ahora hay gente que me llama Molina a mí y me hace gracia. Mi padre entraba en la central y averiguaba lo que le tocaba hacer. Las órdenes. Y entonces iba. Y hacía el curro.
Mi padre volviendo a casa, muchos años antes, después de las asambleas. Mi padre cabreado como un mico después de cada asamblea. Mi padre cabreado como un mico explicando lo que había pasado en las asambleas. Mi padre llegando a casa para decir que se acabaron las asambleas. Mi padre volviendo a casa después de quedarse a trabajar. Mi padre volviendo a casa un sábado porque le tocaba guardia. O un domingo.
Ir al economato. Mi padre contando lo que le había pasado con los compañeros o con las compañeras. Mi padre preparando el coche para irnos a jugar al tenis al club de la telefónica. Mi padre jugando al fútbol en el equipo de la central de Loreto contra otros equipos de otras centrales, en el campo de la Trinitat. El vestuario era como el de la URSS, camiseta y pantalón blanco y con las rayas rojas en los brazos. Mi padre en el campo de la Trinitat y mi madre y yo esperando a que acabara el partido. Sus amigos de ahora son sus amigos de cuando jugaba al fútbol con la Telefónica.
El coche para ir a la piscina los fines de semana. La piscina era el Club de la Telefónica. Todo beneficios. Pistas de tenis, pistas de tenis de cemento y de tierra batida. Jugar al tenis. Bañarse en la piscina. Comer en el merendero. El tío chiquitillo. Pedir pista. Jugar a fútbol. Gente que iba a comer, gente que iba a correr.
Huelgas por la ITP. Perder las huelgas.
Ayer estaba por allí y me dio por darme una vuelta por allí. Por la central de Loreto. Mi padre fue un trabajador durante un tiempo. ¿Cuánto hace que se jubiló? La URSS, la Unión Soviética, pone el trabajo en el lugar central. Debemos situar a la clase obrera en el centro. El trabajo. Mi padre era un trabajador. Pero no fue trabajador siempre. Trabajó en el algodón en Pueblo Nuevo, en Vilches. Luego entró en Salgado. Y en la mili entró en Telefónica. Y con 52 años, a pintar. Ni siquiera entonces, cuando trabajaba tanto, era un trabajador. Él era el Paco. Molina. Paquito Lagarto.
Central de Loreto. Compañeros de Trabajo. El Casas, que se mató en un accidente estúpido de moto. Las excursiones con él por el Montseny. El Cavall Bernat. La foto con las barbazas bebiendo agua en la fuente de Matagalls. Olot. La Fageda d'en Jordà. Laviana, uno del sindicato y del PCI al que le pusieron la cara guapa. Montilla, cada vez que pasa por delante de su casa ahora, dice... Montilla y menea la cabeza. Qué gracioso era Montilla. Lozano, el Lozano del 124 blanco. Los vilcheños, Robin, Liébana, Camay, Martín, el tito Basilio. Alguien me dejo seguro.
Mi padre pidiendo plaza para ir a Jaén, o a Manzanares o a nosedónde. Y sus amigos pidiendo plaza y yéndose de vuelta a Andalucía, a Jaén. Y mi padre no se fue nunca. Mi padre era un trabajador, pero no todo el rato.
La cartera de cuero de la telefónica, todavía está en el coche. No sabemos que hay dentro de la cartera. No sabemos apretar un enchufe. Somos los hijos de alguien que fue un trabajador, pero no era un trabajador. Todo el rato no. Yo, y hablo de mí, en fin.
La clase obrera en el centro del debate. En el bar hay gente con el mono, pero son monos raros, no son de la telefónica o no sé. Al acabar de comer le digo al de la barra que soy el hijo de Molina y le explico. Le hago una foto al bar. Hago fotos de la central de Loreto. No sé si hay vida dentro, hay una ventana con macetas.
Mi padre llevándome a trabajar una o dos veces nada más. Yendo a alguna oficina. Los tiempos en los que tus padres te llevaban a trabajar. Un bar, un restaurante mejor dicho que había en una calle de por allí, una vez me llevó mi padre y comí pato por primera vez. Mi padre contando que había ido al piso de nosequién, que había estado en la oficina del Sport, que había estado en la oficina de José María Casanova, que si ahí vivía Núñez, allí Cruyff, el cantante de los Mustang, gente así.
Calvo Sotelo, Infanta Carlota. Avenida Sarrià. Mi padre cagándose en los sindicatos. Mi padre yendo a cortar la Diagonal ya más fuera que dentro de la Telefónica.
La central de Loreto. No sé si ahora hay alguien ahí. Un tío con coleta me dice que si mi padre es el Molina de nosedónde. No. Mi padre hace 17 años que no viene por aquí, compañero.
Tirando hilo. Cortándolo con los alicates. Un saludo y una sugerencia. Mi padre trabajando. Pero no todo el rato.
Y mi madre cosiendo. Cosiendo todo el rato. Trabajando todo el rato.

martes, 24 de octubre de 2017

En el cuartel del Bruch

Es mentira, porque no es en el cuartel del Bruch. Es desde fuera del cuartel del Bruch. Entrar en el cuartel del Bruch debe ser como una fantasía. Los tanques que bajan desde la Diagonal se paran en el Cuartel del Bruch, en este semáforo y saludan. Giran los cañones hacia el cuartel, los suben y los bajan en acción de saludo y siguen su paso hacia donde quiera que vayan. Tanques por la Diagonal. Si vienen por la Meridiana los veremos desde Santa Coloma, bajar por Torre Baró y perderse por dentro de los bloques de la Trinitat.
El Bruch. Vich. Montjuïch. En el Leganés juega un tal Brasanac. Brasanach. Brasillach. Brasillac. Lluis Llach. En el cuartel del Bruch ya no está el tamborilero del Bruch. Ahora, un poco más aquí, no en el mismo cuartel del Bruch, hay una señora que está hablando de algo, con acento argentino, y dice que no se quién son unos imbéciles, con esa gracia que tiene la gente argentina de pasta para decir las cosas.
La gente de pasta tiene gracia para todo. Para vestir, para hablar, para contarlas cosas, para llamar por teléfono, para leer el diario y hacer los crucigramas, para hablar de hablar. Para decidir. Derecho a decidir. En el cuartel del Bruch. Tengo una vida tan amplia y con tantas experiencias que me puedo permitir el lujo de contar otra cosa de mi vida. Fui una vez al cuartel del Bruch, creo que fui con alguien, con el Edu o con Abel. A presentar el papel de la prórroga de la mili o el de la objeción de conciencia. Con un cuartel tan grande y tan majestuoso, la oficina para hacer el trámite era una ventanucha o algo que ya no recuerdo. Mucho sitio para nada.
En el cuartel del Bruch supongo que no hacen bromas con los piolines. Hablar de los policías, de los cuerpos y fuerzas, de los fuerpos y cuerzas de seguridad, haciendo como risa. En el cuartel del Bruch creo que no se ríen desde el... en el año 36, en 1936, no bajaron los tanques por la Diagonal.
En la película la Vieja Memoria hablan de los momentos en los que los acuartelados en el Bruch, salen del cuartel, con gente de Falange que ha ido allí a presentarse voluntaria y van Diagonal abajo. Les esperan los milicianos, de la CNT. Carne andaluza, murciana, dice el falangista que sale en la película.
Los coches bajan por la Diagonal. En el cuartel del Bruch han conseguido parecer un castillo de Cine Exin. Cinexin. En los coches que bajan por la Diagonal hay un poco de todo, claro, un público variado. Hay un coche pequeño con un par de chicos dentro, que van a trabajar. Llevan los monos. También hay un chico que vende pañuelos en la esquina. Un chico que no es tan chico. Vende pañuelos igual.
En el Cuartel del Bruch no sé qué gente quedará. Gente que sepa conducir tanques o que dirija el espacio aéreo. Gente que viva en Montcada i Reixach y que beba vino Bach y que escuche a Bach. En el cuartel del Bruch hay un oficial de algo que seguro que escribe lo mismo que escribes tú, lo copia, lo clava y lo calca. Y lo publica en un blog. En un bloc. En un bloch.
Hay una cosa que no tiene el Cuartel del Bruch. No me lo voy a inventar. Parecía fácil hacer un texto sobre el cuartel del Bruch, hablar sobre los militares, sobre el miedo a que los militares nos hagan algo, a que los militares intervengan. El cuartel del Bruch. Habrá quienes miren al cuartel con confianza. El cuartel está aquí y aquí estamos seguros. Y los que pensamos que el cuartel del Bruch está ahí pero no está. Que no lo queremos ver. Como si no estuviera.
Pero está. Y le hago una foto y le he hecho tres fotos y he pensado que una cámara me debe estar mirando mientras le hago fotos al cuartel. Y he tenido miedo. Y luego no. Y ahora otra vez. Y tanto rollo para hacer las fotos y las tres fotos me han salido borrosas.
En el cuartel del Bruch hay una fuerza magnética que desenfoca las fotos para que no las veas bien. Es eso.
El cuartel del Bruch y su servicio de inteligencia y control de redes. Ya me tienen clisado. Clisado no me lo marca como error. Hoy he aprendido lo que es la marca de una paella. El cuartel del Bruch sería como el arroz. La marca sería algo que le falta a este texto. Un objeto. Un objetivo.

lunes, 23 de octubre de 2017

Contratiempo - Oriol Paulo

Coges esta película porque quieres ver una película. De todo el catálogo de películas que hay, te apetece ver también una de esas películas españolas como muy de ahora, de intriga y tal. Películas españolas en las que salga Antonio de la Torre, todas son buenas. Si no hay ninguna disponible, coges otra película en la que sale José Coronado, no hay ni una mala de José Coronado. Y sale Barbara Lennie, y ya con eso creo que da un poco igual todo. Y también sale Mario Sánchez, Pérez, Sáez, Suárez, Casas. Mario Casas. Y la Wagener, me sé su apellido pero no el nombre. Doy alguna vueltecilla porque no conozco la peli, pero bueno, voy.
Empieza la peli. Es una intriga, aparece una mujer que es como ayudante de fiscal o abogada o algo o alguien que ayuda a quien tiene que declarar. Mario Casas ha hecho algo. Su amante ha aparecido muerta y la ayudante le ayuda a aclarar qué ha pasado realmente para que pueda declarar ante el juez porque la cosa se puede poner chunga.
Y entonces comienza a explicar qué pasó, en una carretera, un coche, un ciervo que se cruza. Un accidente, un muerto, una casa, unos testigos, una familia que te acoge y te arregla el coche. Es la misma actriz.
Es la misma actriz. Te das cuenta enseguida. Mira que se esfuerzan en no enfocar desde el principio, pero es que es la misma actriz. Lo estoy viendo yo, lo estás viendo tú, lo estamos viendo todos. Es la misma actriz. Es la misma actriz. Y la trama continúa y siguen pasando cosas y es la misma actriz. Y hay giros argumentales y la historia cambia varias veces de punto de vista y es la misma actriz. Y es claramente la misma actriz. Y parece que lo ve todo el mundo y que lo está viendo hasta el Cristo Corcobado y el Cristo del Tibidabo y lo está viendo hasta Perry Mason. Es la misma actriz.
Es la misma actriz. Todo el rato ya con eso en la cabeza. Y ahora parece que a la amante la ha matado este, y ahora parece que la ha matado aquel, y ya sale la actriz con toda su cara. Habla poco, pero está ahí todo el rato. La misma actriz.
Y también sale en la peli el actor que hace de Merlí, que sale en las promos del 'así se hace' o el 'behind the scenes' y te quieren hacer creer que además de actor debe ser realmente un profesor o un guru o un algo y es todo una mentira, porque el cine es una mentira y la vida se parece al cine como un huevo a una castaña. Y aquí hace de abogado y sale poco y no tiene ninguna frase así brillante que destacar.
Y José Coronado parece que ha de ser protagonista y no te creas tampoco. Y debe ser el protagonista Mario Jiménez, Mario Casas y tampoco te creas. Y a veces habla Mario Casas y tienes la costumbre de ver las películas tarde y no le entiendes. Y no te creas.
Y las cosas van cambiando y está interesante la cosa, pero que vamos, que es que es la misma actriz. Que lo dice el mismo Mario Casas, que la vi allí y la reconocí al instante y... joder, que es que es la misma actriz.
Y claro. Al final es la misma actriz. Y el tiempo de uno no vale nada, y puedo permitirme el lujo de perder una o dos o tres horas o las que haga falta que a mí no me importa. Pero que igual pillan a alguien así con el tiempo justo y es una putada.

sábado, 21 de octubre de 2017

Un mal día

¿Cómo estamos? Cuando volvía esta tarde de la manifestación convocada por la Taula per la Democràcia, me he quedado mirando a la gente que se iba parando a decirle cosas a la chica de la Sexta que hacía un directo. La gente cantaba las consignas habituales y le gritaba fuera, fuera fuera. Una chica le decía a su padre o a alguien mayor que nosequién estaba ‘en primera línea, chillándoles cosas’. La mani ha durado una hora y pico, dos.
Esta mañana Rajoy ha dicho que él no quiere pero ha aplicado el mítico artículo 155 de la Constitución por el que descabeza el Govern de la Generalitat. E insta a convocar elecciones. A las nueve Puigdemont ha salido por la tele para dar un mensaje. Muchos y muchas esperaban que, ahora sí, proclamara la independencia. No lo ha hecho. Convocará una reunión plenaria…
Qué está pasando. Pues que estamos viviendo días, semanas, que nos están enseñando de golpe que la política nos viene a ver. La política, el poder, el juego político. Que las cosas pasan, suceden. Que las cosas no son salir a una manifestación, no son cantar, no son decir frases heroicas y a las dos horas irnos a cenar a algún sitio guapo. Pero no lo parece.
Resulta que Rajoy, con el PSOE y con Ciudadanos, se ha cargado el autogobierno. Así como si nada. Y hoy no ha pasado nada más. Ya pasó el otro día, dos personas fueron a la cárcel por organizar manifestaciones y llevarlos a sus casas a las doce de la noche. Y no pasó nada. ¿Estoy yo pidiendo que pase algo? Estoy diciendo que está pasando algo que es una puerta abierta a la puta mierda. A un recorte de libertad que no sé cómo vamos a llevar. Igual hay gente a la que le mole decir que ‘me han ilegalizado’, mientras se toma unas birras en un bareto guapo de Gracia. O de Santa Coloma.
Estoy diciendo que me da vergüenza escuchar que es bueno que pase todo esto. Que qué se habían creído. Que más leña es lo que hace falta. Que más palos. Que entrullen a dios y a su madre si hace falta. Que los colegios. Que las teles. Que… hoy he vuelto a ver aplaudir a la policía. Y he visto hacerle el dedito al helicóptero de la policía.
Estamos jugando a recortar la democracia. A jodernos la democracia. A que no se pueda alterar el orden constitucional porque el orden constitucional soy yo. Y a que no se pueda decir nada que no sea algo apto para un discurso de entrega de premios.
Y todavía hoy, después de semanas y semanas y semanas y meses, diciendo que nosotros, la opción por la que yo apuesto, no estamos ni con los que quieren una involución y sellar el sistema ante cualquier posibilidad de cambio, ni estamos por quien pretende venderme que con el cambio a ‘un país nuevo’, la sociedad va a ser más justa y mejor, todavía hay que definirse o bien entregarse a…
Pues no. Estamos mal. Vamos a peor. Hace unos meses yo había imaginado que quizás estábamos en un camino hacia un cambio en todo el estado. Pero ahora el cambio es terrorífico.
¿Qué pensarán mis primos, mis primas, mis colegas del pueblo? ¿Qué creerán que nos está pasando? Nos han enviado al siglo XIX en derechos laborales, nos han cepillado todos los derechos económicos, nos han enviado a la precariedad, a perder nuestra dignidad. Y perdemos el ojete por sacar una bandera para partirle la cara a otro que tiene otra bandera.
Hoy hemos perdido algo muy importante. Hoy no lo hemos perdido todo, pero hemos perdido mucho. Y seguimos esperando a que pase algo. Algo mágico, algo bonito que provoque que salga el arco iris. Algo que devuelva a los catalanes a su situación de ‘cordura’ tradicional y no a este impulso que desestabiliza… todo ese lenguaje de mierda.
No sé. Qué espesura. No quiero ver más la tele hoy. No quiero escuchar más de lo mismo. Quiero escuchar música y que por un rato no parezca que escuchar música diga algo.
Estamos mal. Estaremos mejor o peor, ya no lo sé. Pero que aún nos quedarán ver cosas tremendas, seguro.