viernes, 22 de diciembre de 2017

Crónica de una jornada electoral en #SantaColoma. De derechas.

Cosas a tener en cuenta. Guillem me cuenta la última de Stars Wars. Mi pregunta es sencilla ¿Muere Luke? Guillem sabe torearme, como sabe torearme todo el mundo, y pese a su juventud es capaz de decirme que sí y que no a la vez. Luke parece que muere, pero no muere.
Comienza la jornada electoral. En el Fray Luis. Hay gente en la puerta esperando para abrir. Hay mucha gente haciendo de apoderado. Ha venido gente de fuera de Santa Coloma a hacer de apoderados de ERC. Vienen de lejos a comprobar que las elecciones son limpias. Y si nosotros somos limpios, supongo. Gracias por venir. Hay muchos apoderados de Cup, casi todos los conocidos. También a comprobar que el recuento que han hecho y al que han asistido mil veces, es legal. La Tere Franco me dice que la carpeta nosequé. Le cuento que tengo un callo en el pie. No hay interventores del PSC. Algo pasa. Hablo con el Cuenca y el Fuentes. De Ciudadanos, que parece que va a ganar las elecciones, no hay casi apoderados. Viene el Salva Tovar y nos hace la foto para... lamentable. Del PP no hay nadie. Nada. De los nuestros estoy yo y poco a poco va llegando más gente. A las once y pico me voy a dar la vuelta reglamentaria por el Salvat Papasseit, el Rosselló Pòrcel, el Beethoven y el Ausiàs March. Está claro que Ciudadanos va a ganar las elecciones, incluso en Santa Coloma. Y así es la cosa. 
El PSC está raro. No ha ganado en Santa Coloma en las tres últimas. En estas además ha perdido de bastante. Núria Parlon no ha aparecido para hacer campaña. Pero ay, ya sale la gente a decir que 'hay que parar a Ciudadanos' votando a Parlon. Y todo seguirá igual. Y los revolucionarios cambiarán la piel. Una vez más. Todo igual.
Oh, Santa Coloma de Gramenet! Oh, Ciudad Roja! Oh, Cinturón Rojo! Por primera vez en unas elecciones de cualquier tipo desde la llegada de la democracia, gana un partido que no es ni ficticiamente de izquierdas. Ficticiamente.
Ficticiamente, construir relato, diagnóstico, espacios de desarrollo, postverdad. Creo que debemos hacer una reflexión. Debemos dejar de reflexionar tanto. Los que han ganado no han querido reflexionar nada. Los que han ganado no interpretan las cosas en un sentido figurado. Los que han ganado no quieren mensajes que requieran una doble lectura. Los que han ganado la quieren al pie. Los que han ganado han votado a la derecha. No son más tontos, no son más listos, no son de ninguna manera. Simplemente, somos un país conservador. Como todos los países del mundo. O no. O somos un país que quiere cambio. ¿Pero ese cambio quiere ser de izquierdas? Pues igual no. Es posible que no. Y eso da miedito, amigos. Y amigas.
En los colegios electorales se nota que va a ganar Ciudadanos y que ERC va a subir en Santa Coloma. Con mi ojo crítico, vaticino que si esto está pasando en Santa Coloma, ERC va a ganar las elecciones. Pero tengo un as en la manga, durante semanas he estado diciendo que eso de que va a ganar en Catalunya ERC no se lo creen ni ellos. Que va a ganar Convergència, Puigdemont, el PDecat, la derecha. Bufandas amarillas, lacitos amarillos, la pena negra. Y el que está en el talego, en el talego está. Pero el President ha salido en la tele todos los días y tus segundas espadas no son lo mismo. Y la izquierda verdadera, anticapitalista, revolucionaria, patriótica y antisistema a la vez, ha dicho tantas veces que va a votar a Puigdemont como president que para qué les vas a votar para otra cosa. Todo el poder para los soviets. Que habrá jóvenes que persistan en la fantasía, pero los más así de las bufandas, van a caer. Y cayeron.
Nosotros. Soy desordenado, porque somos así. Nosotros hemos sacado ocho diputados. Nosotros hemos quedado cuartos en Santa Coloma. Nos decían 'no sois claros', 'sois independentistas', 'sois unionistas', 'no sois nada', 'os estamparéis'. Nos decían. Bueno. Somos los que somos. Ha subido la participación, los votos, todo, y aquí estamos. Todavía hay gente que confía, para algo, en nosotros. Pero qué somos. Todavía somos cada uno de nuestra padre y de nuestro madre. Y ni en eso sabemos si somos de alguna parte. Pero sabemos que tenemos que ser. Y eso se arregla, y seguro que hay mucho politólogo que sabe más que yo, viéndonos más. Todos juntos en un sitio. Y haciendo cosas todos juntos. Regularmente. Y hablarle a la gente como si supiéramos qué es la gente. Otros lo saben. Nosotros lo sabemos. Pero no sabemos qué somos nosotros. De todas maneras, somos tan malos, lo hacemos todo tan mal, hemos colaborado con el fascismo tan así y somos tan poco Albano que me parece que sacar ocho diputados es un éxito. Un éxito clamoroso. Y no estoy nada triste.
Por la tarde, después de comer, voy al Torre Balldovina. El colegio donde voto. Ahí está el Carlos, en la mesa, y están el Lacasta, el Domènech, la Alicia y el Abel. El Abel es la primera vez que hace de apoderado. Conoce a la mítica interventora socialista que besuquea a todos los votantes, a los hijos de los votantes, a los vocales de la mesa, a los presidentes de la mesa. Y no nos besa a nosotros porque no nos ponemos a tiro. Y reparte bombones a la mesa. Y, en fin. Ya da igual.
¿De qué estaba hablando? De la jornada electoral o de los resultados electorales. Ha ganado la derecha. Parece que está claro, pero no parece que se quiera asumir. Ciudadanos, Junts per Catalunya, PP. Partidos que comparten una visión. Si no se quiere ver que JXC es así, entonces tenemos un problema. La derecha ha ganado. Por mucho que digas que ha ganado la República, que CDC iba a desaparecer. No ha pasado. Hay más derecha que nunca. Y menos cambio que nunca. Y lo sabes. Aunque me quieras contar otra cosa con publicaciones con fondo rojo. Y ERC quedándose un poco en tierra de nadie, en su tierra. Y el PSC que venía de proponer la vuelta al pasado y a la nada, ha subido uno. En Santa Coloma (no recuerdo lo que escribo) ha clavado resultados. Hay más de 14.000 votantes socialistas salga el sol por donde quiera. Y nosotros. Y la Cup. Es decir, votos de izquierda... pues... ocho diputados.
Y Santa Coloma. Mucha gente ha votado a Esquerra, supongo que para concentrar el voto indepe. Es la tercera fuerza. No sé lo que he contado ya y lo que no. La gente iba a votar a Ciudadanos porque éramos indepes. Y ha votado a ERC porque no éramos 'revolucionarios'. No lo he dicho. Somos los comunes. Lo importante es participar.
La chica que hace el recuento en mi mesa, la presidenta, dice que el sello, hacer pam, pam en el papel le da una sensación de poder que le gusta. No debería finalizar el recuento nunca porque esa chica nos tiene a todos con los ojos así. Qué sin parar de decir cosas. Ha venido muchísima gente a votar. Fotos votando, fotos con los compañeros. Nos hemos comido un pollo a l'ast en el local. Otras veces hemos estado más así, pero en estas estábamos como más sueltecitos. Porque lo estábamos viendo. No nos iba mal, pero veíamos que iba a pasar lo que pasa.
Luego por la noche ves que la gente 'no se puede creer' que gane Ciudadanos.
Que qué mal. Qué mal todo.
Se pueden creer que gane Puigdemont. Pero Ciudadanos no.
Pero vamos a ver. Si lo reduces todo a 'es una idiotez hablar de pantanos, porque ahora tenemos que hablar de otra cosa'. Si lo limitamos todo a la banderita. A qué equipo defiendes. Pues parece que la gente lo tiene claro. Y nuestra propuesta de país parece muy complicada. Y la suya más fácil. España unida. Igual que otra gente piensa que Catalunya son ellos y solo ellos. Y el President.  Y su partido. Y tú no. Es muy fácil decir que unos son más tontos que otros. Que los que votan Ciudadanos son ignorantes, analfabetos. Pero el que diga eso no es de izquierdas. Ni de lejos.
Ser de izquierdas significa querer a la gente. Y querer a la gente es entender que la gente es conservadora. Que quiere lo fácil. Que cuando quiere cambio quiere cambio sin tocar demasiadas cosas. Y nosotros proponemos...
Pero claro. Nosotros hemos ganado dos elecciones generales... hablando de otra cosa.
Estábamos contando los votos y a medida que iban saliendo los resultados de los recuentos, entiendes que el mundo ha cambiado. Que todo ha cambiado. Que debemos salir de donde estábamos y hablar de lo que fuimos. Ahora somos otra cosa. Igual siempre lo fuimos.
Una foto de la pila del colegio Torre Balldovina. No es una foto de un lavabo, como pudiera parecer. 'Foto del lavabo para decir que el resultado es una... '. No. Es una foto de una pila. Para lavarnos las manos. En el comedor del colegio no hay enchufes. La chica de la mesa, la actriz, nos dice que es por los niños, que no metan los dedos. Todo el mundo sabe de todo y con razón.
Y yo hago análisis electorales y los suelo acertar. Pero otra cosa es convencer a alguien de que vote lo que tú quieras. Eso no lo sé hacer. Mucha foto, mucho texto y mucha historia. Pero la realidad es otra.
La realidad es que hay gente que sí que sabe hacer que votes lo que quieras, que dejes de hablar de derechos y hables de tu país. Que consideres idiotas a los demás.
El Benju este año no ha venido a hacer la ruta con el coche por los colegios. La hemos tenido que hacer andando. No hemos visto los coles de Singuerlin. Seguramente sería lo mismo que los otros.
Hoy hemos ido a descolgar los carteles. No estábamos ni medio jodidos.
En la película de Stars Wars Luke parece que muere, pero no muere. Pues eso.
Siempre hemos estado ahí y siempre estaremos. 

miércoles, 20 de diciembre de 2017

El misterio de la puerta lateral de la Torre Balldovina


Hola, he venido a ver una cosa en la Torre Balldovina. No al museo, he venido a escuchar una charla, a ser parte de una asamblea general de algo, a estar atento a la intervención de nosequién que ha venido desde nosedónde a darnos su apoyo incondicional y que no nos rajemos, he venido a celebrar los 40 años de nosequé, he venido a ver cantar a la coral, he venido al acto en el que contraprogramo otro acto. He venido a ver algo. Entro por la puerta. Pero hay otra puerta.
Esa puerta. La primera puerta es una puerta de cristal, de esas que se abren y se cierran de manera normal, no de las que se abre y se cierran por sí solas. La primera puerta a veces está cerrada también, con una persona, perdón con una persiana herrumbrosa. Cerrarla no es fácil. Pero hay otra puerta. Esa puerta.
El otro día entré por esa puerta. Como me aburría, mucho, muchísimo, en una charla sobre la coloración, me fui. Y di una vuelta y me encontré con esa puerta. La que está al lado. Cuando estás dentro de la Torre Balldovina no te fijas mucho, pero está ahí. Conecta un mundo con otro. Y como yo ya me veo venir las cosas porque está todo más que inventado quise hacer la prueba. Aunque solo fuera por darme la razón a mí mismo. Me dispuse a entrar por esa puerta a sabiendas de que si estaba cerrada no iba a tener fuerza para poder abrirla. Ni siquiera si estuviera abierta y solo tuviera que hacer algo de presión. Pero las cosas pasan, y pasan si quieres que pasen. No lo sabe mucha gente, pero prácticamente podemos hacer lo que queramos. Lo que pasa es que no queremos. Quise entrar. Entré.
Y si había una charla sobre la coloración, lo que encontré fue a una niña tiritando de frío y llorando desconsoladamente. Le pregunté qué le pasaba y me dijo que nada, que se había perdido y se había metido allí y que no encontraba a su madre. Le pregunté cómo se llamaba y me dijo que Antonio. Y le dije que si era su padre. Y me dijo que no, ella se llamaba Antonio. La acompañé a la salida por la puerta principal y me dijo que qué hacía y le dije que estaba saliendo para… y me dijo que me parase un momento a pensar y que si no sería mejor salir por la puerta de la que yo había venido. Pero me daba miedo salir por la misma puerta por la que había entrado. Pensé que todo podría ser fruto de un mal sueño, niano, niano, y me dejé a la niña allí y me fui por la puerta principal. Cuando volví a entrar por la puerta principal, estaban cantando el himno. Todos lloraban igualmente.
Otro día, fui a una charla sobre un libro muy importante, pero importante a nivel estratosférico, con ponentes del pueblo y todo eso. Un libro escrito por alguien de aquí sobre cosas de aquí. Me estaba quedando dormido cuando alguien comenzó a recitar y me volví a ir por la puerta principal, para entrar por la otra puerta. Esa puerta. Y entonces encontré que había gente fumando y bebiendo en copas de anís, otra cosa, que supongo que sería coñac y ya no eran copas de anís. Y había mucho humo. Y hablaba la gente entre sí y se me quedaron mirando y yo les pregunté que qué hacían y me dijo uno, gordo, o flaco, que qué miraba yo rojo de mierda y que me fuera por patas de allí si no quería… y llevaban unos monos azules y unas gafas de sol. No todos, algunos. Y me fui. Antes de salir me dieron unas cuantas hostias. Hostias que me dolieron incluso fuera de la sala. Al querer volver a entrar con la cara roja y sangrando por la nariz, un anciano de la puerta me dio un papel para la sangre que me chorreaba de la nariz.
La tercera vez era la mismísima Alcaldía la que nos había invitado a un acto de evaluación en el que se nos hablaba de unos datos muy importantes. Quise repetir, a riesgo de caer en otro momento atroz, pero no. Salí, entré por esa puerta y no encontré nada. La sala estaba vacía. Volví a salir, volví a entrar. Encontré a los antiguos amos de la Torre cenando. Una rebanada de pan y un poco de queso. Se me había olvidado cómo se llamaban. Me fui sin que me dijeran nada.
No he vuelto a la Torre Balldovina. Ni por la puerta misteriosa ni por la fetén. Probaré a entrar por la puerta del museo a ver qué me encuentro.

martes, 19 de diciembre de 2017

Crónica del #plegramenet de Diciembre. Nadie. Nada.


A usted que lee esto, qué le importa. ¿Nos importa la política? ¿Nos importa lo que se decide en un pleno? ¿Nos importan los churros? Ayer hacía día de churros. De churros calentitos por la mañana. De bolsa de papel con los manchurrones de aceite. Las crónicas hechas como churros. Se pierde calidad con la fabricación en serie. Leída una crónica, leídas todas. Leída una noticia, leídas todas. Más o menos se viene a decir lo mismo siempre. Los buenos, los malos. Los regulares de Melilla. Los infantes de marina. Frases hechas, aquel llevaba tal camisa, este se puso la carpeta amarilla. A mí me dolía el pie, a ti te dolía el pie.
No había nadie. Este es el dato más importante. Ayer, como quiera que no había mociones que toquen la patata (Palestina ya ha perdido el efecto de movilizar a la gente en masa), y como solo se trataba el tema de presupuestos, que total, a quién le interesa eso, a la hora de comenzar el pleno y transcurrido un tiempo, no estaban ni los familiares directos. Luego acudió alguna persona a interesarse, los chicos de la prensa, personal ligado a partidos, las mujeres de Limasa, pero poco más. Muy poco más, por no decir nada más. ¿A qué se debe? Supongo que ayer hacía un frío pelón que impedía movilizar a nada ni a nadie. Y los que estuvimos en la fiesta fuimos galardonados con el aire en modo fresquito, no vaya a ser que...
Ay, yo que sé. Qué vamos a contar. Con quién debemos meternos. Qué debemos criticar. Qué quieren que les explique. ¿Le interesa a alguien? ¿Sí? ¿O no? No sé.
Hay poco que explicar. Los seis primeros puntos que son el punto dos que se divide en seis fueron así como un suspiro. Que si en contra que si a favor. Que si aquí hace frío, que si aquí también hace frío. Y cómo sería la cosa que incluso me atreví a levantarme para mirar si... no lo conseguí. Puede que incluso hiciera más frío. Como novedad en la plaza, SOM recupera la costumbre de repartirse los puntos uno para cada... perdí la cuenta. Punto tres, nombramiento de un miembro de Grameimpuls y cese de otro. Al revés, primero cesan a uno, luego nombran a otro.
La madre del cordero y el porqué de todo. Punto de aprobación de presupuestos y ordenanzas. La pasta, a qué se dedica, en qué se invierte. ¿Qué plan hay? Nosotros, los de ICV-EUiA, hemos decidido que ya no hacemos más enriquecimiento, ni aportaciones, ni ejercicios de estilismo. Toda la vida trabajando haciendo propuestas para que te las rechacen y luego aparezcan con otro nombre de la mano del PSC. Así que este año, experimentalismo formal, cero enmiendas. Porque no. Y punto. Que siempre hay alguien que cae en la trampa, pues claro. Tendemos la mano, estamos dispuestos a hablar, etc. Pero nosotros, ya si eso. Porque ya está bien. La intervención de Alexandra Sevilla viene a decir que estos presupuestos demuestran que el plan es que no hay plan. Que el PSC no tiene plan para Santa Coloma. Es dejarse ir. Y tapar agujeros como se pueda. Esperar a las próximas elecciones, propaganda, lo de siempre y seguir tirando. Pero nada que aportar. Vamos a hacerlo de otra manera.
Todos los grupos votan en contra, eso sí. Ciudadanos nos echa en cara que ellos quieren enriquecer el proyecto de los demás. Canciones viejas. Pero Ciudadanos piensa que la política nace con ellos. Como si Santa Coloma naciera ayer. Como si nuestra historia no estuviera al lado de la construcción de la ciudad desde siempre, pero desde la izquierda. Como si todo se limitase a hacer propuestas de derechas. Como si nadie hubiera sido de derechas antes que ellos. Como si Santa Coloma no hubiese luchado siempre por desprenderse de la infausta herencia de décadas de planificaciones de derechas. Como si no conociéramos qué son esas aportaciones que quieren recortar, reducir, favorecer eso de 'el dinero en el bolsillo de los ciudadanos'. Neoliberalismo. Con un corazón, pero al servicio del dinero. El PSC mano abierta, claro que sí, no te hago ni caso, pero estoy dispuesto a hablar y tralarí tralará. La intervención de SOM va en el camino de enriquecer también, pero situándose en la equidistancia entre la crítica y la mano tendida. Tenía que meter lo de la equidistancia.
Se aprueban los presupuestos sin que haya demasiado debate. Alguna partida, alguna cosa. Nada. Patada a seguir, balón arriba y veremos el año que viene, víspera de elecciones, el disparate.
El siguiente punto va de barracones. Los de l'Escola Santa Coloma, que a ver si de una vez se convierte en una escuela. Supongo que se habrán enterado de que hay elecciones. La Generalitat, los barracones, las escuelas. Las elecciones van de eso.
Mociones. Rápido. Moción contra el reconocimiento de los EE UU de Jerusalén como capital de Israel, lo que significa mandar a los palestinos al fondo del bahul. A quién le importa. Sale Dídac Espí a hablar en representación de Sumud, Col.lectiu de Joves per Palestina. Dos intervenciones buenas de Jonatan Fornés y de César López. Discurso increíble de Laura Rodera del PP. Pero increíble es poco. Situándose sin situarse, no queriendo hablar, pero dejando claro quién es su referente. Trump. Netanyahu. Pero peor es lo de Ciudadanos. Mientras se trata el tema, risas, y ni una palabra. Abstención. No nos interesa. Vamos arriba. Petry Jiménez hace su intervención, se aprueba la moción.
Por último, moción por una Santa Coloma amiga de la infancia. La presentan PSC, Ciudadanos y PP. Querían que fuera una Declaración institucional, pero ya vale. Sin haber hecho todo lo que se tiene que hacer se hace un canto a... y no. No es así. Votamos a favor. Pero que lo de Declaración institucional, ya vale. Foto mientras lees la moción. Gracias.
Y ya está. A las nueve de la noche todo el pescado vendido. No ha habido ni un más ni un menos. La alcaldesa no se ha enfadado con nadie. Los que hablan siempre han hablado menos. Los que no hablan nunca se han ido a casa antes. El wasap ha funcionado correctamente y hoy yo tengo un constipado de tres pares de narices. El aire frío.
Cuando salimos a la calle, descubrimos que ha llovido y descubrimos también que hemos invertido dos horas de nuestro tiempo en escapar del frío y no hemos escapado del frío.
Y nos da tiempo a ver el debate en TV3. Y si les ha importado poco el pleno, no me imagino el debate.
Si no nos vemos, feliz felicidad.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Cruce de caminos

Nos encontramos en una encrucijada. Lo habrán leído otras veces, lo habrán visto en otros lugares. Este es el momento más importante de nuestra historia. No es la primera vez que lo escuchan, no es la primera vez que lo tienen que soportar. Quizás sea una de las veces en que sea más cierto que nunca eso de que vivimos días decisivos. Quizás sea el momento de decidir alguna cosa. Alguna vez. Siempre estamos diciendo lo mismo. Ahora sí. Esta vez lo vamos a hacer. Esto está ya ahí. Solo tienes que olvidarte de todo durante unos días, unos meses. Durante unos años. Quizás no te tengas que preocupar de nada nunca más. Déjalo ya, sabes que lo único que haces es hundirte. Lo mejor es que confíes en que con nosotros todo estará como antes.
Como antes. Vota antes. Vota pasado. Vota lo de antes. Vota un futuro que será mejor si todos nos fundimos en un gran abrazo que no signifique nada, pero que nos haga pensar que todos juntos, todos los que somos de esta parte, lo hacemos mejor. Vota. Claro que yo voy a votar y hago campaña por una opción determinada. Que no es ninguna de las anteriores.
Somos gente conservadora. En las opciones del bando que se autocalifica constitucionalista, las aspiraciones son las de regresar a un paraíso perdido. Una sociedad donde no había tanto ruido y la gente se dedicaba a trabajar y hacer dinero y... es falso. Eso jamás existió. A donde vamos no es hacia un pasado de felicidad donde el Procés no existía y todos vivíamos tan a gusto. Vamos hacia atrás, saltando varios tramos de dignidad colectiva.
Vamos a una regresión en derechos, en libertades, en formas de percibir qué es la administración, el Estado, quién manda, porqué manda, porqué están las leyes hechas de esta manera y no de otra. Quizás eso sea bueno si somos más los que pensamos que la sociedad debería regirse por parámetros de justicia social y, digamos, ternura entre las personas. Pero no va así. Se impone una visión por la cual, la voluntad colectiva es de unos pocos, dirigida desde quien tiene la pasta, que nos dice qué tenemos que hacer. Y los demás obedecemos. Todos los tramos. Desde los derechistas hasta los de la revolución permanente. Y en el follón no sacamos nada. Perdemos siempre. Y en la estabilidad perdemos más.
Somos gente conservadora. En una entrevista reciente, Marta Rovira, de ERC, decía en relación a 'la gente', que 'le habíamos pedido que hicieran tal cosa y lo hicieron, que salieran a la calle y lo hicieron, que... y lo hicieron'. Es decir, la gente movida por el Govern. Las manis no son espontáneas. Las movilizaciones no son gratis. ANC recomendando explícitamente votar a Puigdemont. Las cartas boca arriba.
Somos gente conservadora. En el otro bando, Inés Arrimadas llena la plaza Pau Casals. Gente que no es de derechas y que no cree que sea el momento de decir que Ciutadans es de derechas. Ciudadanos. Que por llevar la bandera española no es necesario pensar que uno sea de derechas. Claro que no. Pero si eres de derechas es porque eres de derechas, da igual la bandera que lleves. Si eres partidario de unas políticas que favorezcan lo privado (a los poderosos) respecto a lo público (lo de todos), eres de derechas. Si primero pones la bandera y luego ya si eso te explico lo que voy a hacer, es que eres de derechas. En Santa Coloma todo el mundo está como muy de acuerdo en pensar que va a ganar Ciutadans porque... porque qué. ¿Por qué? Porque aquí no somos... Aquí no somos de dónde. Aquí qué somos. Aquí somos trabajadores. Los trabajadores y las trabajadoras sabemos de dónde somos y quiénes son nuestros hermanos. Vale ya de tomarle el pelo a la gente.
¿Somos gente conservadora? En el otro bando hay gente que piensa exactamente lo mismo. Ayer Rull en el debate diciendo que estábamos hablando de cosas que no tocan. Que lo que toca ahora es otra cosa. Da igual si me lo vistes en un corazón que en un cartel con el color amarillo que no diga nada más. No pensemos en nada. Es todo culpa de otro.
Y la vida sigue. Y ya veremos cuando te atendemos en Can Ruti. Tú pide cita ahora y ya si eso te vamos llamando. Y no se te ocurra ir a un CAP de urgencias. Y quién se acuerda de las escoles bressol, las guarderías aunque no esté bien llamarlas así. Nada está bien dicho. Utilizar globos está mal. Las pegatinas están bien. La revolución apoyando a la derecha de quienes se acuerdan de la clase trabajadora cuando truena. El resto del tiempo encartelan junto a quien se forra a costa de la gente.
Yo voy a votar al Xavi Domènech. De hecho hago campaña por el Xavi Domènech. Catalunya En Comú Podem. Ya me da igual si piensan que eso es como ser independentista o si somos 'los del 155'. Porque ya hemos dado el salto. Ya hemos visto el camino.
El camino no consiste en elegir entre uno de los dos caminos. Todo por la patria. El camino es darle una patada a la señal y hacer el camino de la gente común, el de la gente que estaba hoy en el mercadillo de Santa Coloma con más frío que en la guerra.
Vale ya de tomarle el pelo a la gente.

domingo, 17 de diciembre de 2017

Deshuesizar el pollo


Quitarle el hueso al pollo. Introducir los dedos en el pollo caliente y quitarle los huesos. Deja solo la carne. Deshuesiza el pollo. El pollo, solo con la carne, es bueno. Rechupetear los huesos no conduce a nada. Un placer inútil. Un programa anunciado en la tele, una especie de masterchef de cocineros pero sin masterchef ni cocineros. Solo gente cosiendo. Personas con una máquina de coser. Un taller de costura. Por fin alguien entiende de qué va esto. No nos interesa ver gente cocinando. Lo suyo es un taller de costura. Hace tiempo que tengo la idea de un canal solo dedicado a cosas de costura. Un canal de mercería. Alguien cosiendo en casa, dobladillos, pespuntes, meter un poco el pantalón de aquí, forrar un abrigo, ir a la mercería y extasiarnos. Escribes cosas muy raras. Hoy he bebido en porrón. Creo que lo he hecho alguna vez más en mi vida pero he interpretado estupendamente el papel de novato. Se me ha caído una gota por la barbilla. Lo he hecho adrede. Cosas que se hacen adrede. Me he puesto la gorra adrede, para parecer más mayor, como la gente que lleva gorra. Como la gente que se pone bambas de ir por la montaña. Como la gente que hace cosas adrede. Todo el mundo hace cosas a propósito. Porque las cosas se hacen siempre queriendo. Ir a la mercería, entrar a comprar una bobina, equivocarse con el color. No es un fallo, seguro que quiere decir algo. Estamos a punto de entrar en los dos días decisivos antes de las elecciones. Cada vez hay más gente que dice que las elecciones no valdrán para nada. Cada vez hay más gente de las que decían que las elecciones no valían para nada que va a votar. Participar en unas elecciones, hablar como si el otro no estuviera delante, repetir slogans, consignas, difundir el vídeo de Albano como si tuviera credibilidad, quitarle los huesos al pollo. Meter los dedos en el pollo caliente, sentir el calorcito del pollo a l’ast y luego rechupetear, la sensación pegajosa de la grasa cuando se seca, secarte los dedos pero sabes que no puedes quitarte el olor ni esa sensación de dedos pegajosos y grasientos. Hendir los dedos en el pollo caliente, quitarle los huesos. La piel, retostada, requemada, es buena o es mala. Según quién te lo diga. Consensuadamente dicen que es mala, pero siempre hay alguien que te puede decir que es buena. Gente que escucha cuando hablas, gente que no escucha cuando hablas. Gente que ya estás cansado de escuchar. Programas de televisión de gente sentada esperando una cosa. Puede ser que traigan un rollo de tela burdeos que ahora se va a volver a llevar, seguro, combinarlo con algo. Beber en compañía de la gente y escuchar música. A propósito. Queriendo. Introducir en la conversación un tema, como por ejemplo, el de la cocina. No sé cocinar, apenas se cocinar. Lo digo a propósito para que la gente sienta ternura hacia mí. Pobre, no sabe cocinar. Pero la gente siente otra cosa. Caradura, aprende a cocinar. Votar el jueves. Quedan dos días, pero se vota el jueves. Me gusta pensar que va a cambiar todo. Que va a ser una semana especial. Que vamos a ganar el jueves, que el viernes me va a tocar la lotería, que el sábado van a perder el Madrid y el Barcelona, que el domingo vamos a hacer otra cosa y otra cosa y otra cosa y así hasta el fin de los días en un estado de felicidad constante. Me gusta el color amarillo. Carteles con el color amarillo, nada más. Entidades transversales que mutan a entidades de partido. No lo hacían a propósito. El color naranja. Este blog es el blog naranja. Hubo un tiempo. Hace años. Ahora es un blog naranja que puede mutar a otro color. No tengo ganas de escribir. No se me ocurren temas. Es repetitivo. Necesito vino para escribir. Vino rancio. Necesito algo que me ayude a escribir, escribir a propósito. Los domingos por la tarde. Una afición siniestra. Escribir. Ya no voy a hablar más del tema a no ser que me lo saquéis. Van ganando o van perdiendo. Todos parece que van a ganar. Pero vamos a ganar nosotros. Va a ser como meter los dedos en un pollo caliente. Como deshuesizar el pollo. Escribiendo mal adrede.

jueves, 14 de diciembre de 2017

La mirada desganada

Fríos e intensos. Así fueron definidos los miembros del grupo 'Masa'. Se trataba de un grupo de estudiantes y profesores de la Universidad de Yokohiro que llevaron hasta el paroxismo su devoción por las teorías del profesor Almayr en torno a la Mirada Ovoide. Comandados por el profesor y doctor Orihara, se reunían al finalizar las clases en un cobertizo de la misma Universidad para desarrollar por su cuenta toda una serie de experimentos que tenían como base la Mirada Ovoide y todo lo que con ello se podía conseguir. Después de publicar una serie de artículos en algunas revistas y de que el propio profesor y doctor Orihara fuese entrevistado en la televisión pública sobre sus trabajos, pasaron a la clandestinidad.
Sus miembros se distinguían entre sí únicamente cuando estaban reunidos y tenían prohibido mentar la mera existencia del grupo 'Masa'. Algo muy propio de los grupos clandestinos. Sus actividades se dividían entre actividades de distracción y las actividades ocultas. Las actividades de distracción constituían en un grupo de personas que se reunían para divulgar conocimiento y proponer aplicaciones propiamente dichas y otro grupo que trabajaba en la práctica sin tener conocimiento de lo que el primer grupo hacía.
Así que, con el liderazgo e inspiración de Orihara, llegaron a una conclusión. Podía ejercerse el poder de la Mirada Ovoide, es decir, proyectar la fuerza de la mirada de manera artificial mediante un objeto. Según dejó escrito el propio Orihara 'hacer de la luz una nueva fuerza'.
Así, determinaron montar un pequeño taller de vanguardia en la construcción de lámparas de última tecnología. Unas lámparas capaces de proyectar una energía capaz de condicionar la actitud de las personas, sus conductas, incluso de provocar movimientos y situaciones. No se trataba de construir lámparas cuya luz fuese de una manera u otra. Se trataba de construir lámparas que proyectasen sobre los seres humanos fuerza. Luces que pudiesen mover. Nada de magnetismo ni esas cosas tan vulgares, estábamos hablando de crear en serie el fenómeno de la Mirada Ovoide.
El grupo 'Masa' constituó una empresa, la Masako, que comenzó una producción limitada de lámparas llamadas 'Myer', que fueron vendidas primero en el mercado japonés, con una publicidad sencilla y que poco a poco se fue haciendo sitio en el mercado.
La peculiaridad de las lámparas 'Myer' era que resultaban ideales para espacios de trabajo, como talleres, fabricas, estudios... por lo que su efecto en grupos podría resultar aún más importante. Así, la instalación de las lámparas 'Myer' en el estudio de arquitectura Samomaki de Tokyo, fue el primer pedido importante para la Compañía Masako. Lo que no sabía el estudio de arquitectura era que cada lámpara era una fuente de energía capaz de hacer que los diseñadores y arquitectos, dibujantes y proyectistas, llevaran a cabo su trabajo sin ser conscientes de que lo hacían bajo el influjo de una energía que el grupo 'Masa' había imbricado dentro de la lámpara. Una fuerza que hacía que todo aquel que cayera bajo el influjo de la lámpara odiase sin remisión su trabajo, su cometido, su propia vida. Las casas y edificios proyectados por el equipo Samomaki en esa época, se distinguen por una desgana en los trazos y acabados dignos de las cuevas troglodíticas. Y sin embargo tuvieron su público.
En la industria cárnica Minonoke, los animales seguían vivos meses después de haberlos llevado al sacrificio. El metro de Yokohama no funcionó durante años. Japón se fue a la mierda.
Yo no quiero escribir más.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Jerusalén. Una historia de perder.

Una de las cosas más interesantes que me ha pasado en la vida fue leer un libro que se llamaba Jerusalén, Una ciudad, tres religiones. Una ciudad fascinante, con una historia compleja que, pese a no tener nada especial así a nivel físico o geográfico, es tremendamente importante para tres religiones porque no se trata de tener nada especial sino de que alguien sienta que ese lugar es especial. No lo combatas, siéntelo. El caso es que esa ciudad, por construcción de mitos humanos principalmente tiene algo.
Esa ciudad está dividida. Según tratados y demás, guerras y derrotas, ocupaciones y muertes, la mitad de la ciudad pertenece a Israel y la otra son territorios ocupados. La capital de Israel es Tel Aviv. Declarar esa ciudad capital de Israel sería para los musulmanes una ofensa, porque para ellos es la segunda ciudad sagrada. Bien.
Pues después de múltiples derrotas, de ver cómo son nada o menos que nada en su propia tierra, de ser considerados poco menos que salvajes que hacen daño al aire que respiramos, los palestinos se levantaron estos días con la noticia de que Trump, Donald Trump, el presidente de los Estados Unidos ha quitado la máscara a años y años de política de parte y ha declarado que traslada la embajada de Estados Unidos a Jerusalén. Esto es, reconoce la capitalidad de Jerusalén.
Esto debería significar la sublevación del mundo musulmán, de una reacción furibunda. Pero no. Los palestinos, musulmanes y cristianos, están solos. Pero solos. No pasará nada. Arabia Saudí quiere acercarse a Israel y a Estados Unidos en su guerra contra Irán en Siria. Y pasa de todo. Y el resto de países, pues un poco más de lo mismo.
Hay países, pueblos, que están siempre perdiendo. Los palestinos, los kurdos, los saharauís. Tengo un colega que ha vuelto del Sáhara hace poco, viene con el corazón encogido. No van ganando, no están a favor de nadie, muy mal. Nadie se fija en ellos. Los kurdos luchan por construir algo. Pero en cuanto puede ser que algo les vaya medianamente bien, zasca. Y los palestinos, que les ha tocado bailar con el enemigo más poderoso.
Ojo, no poderoso de pérfido, de oscuro, de malvado. Es el más poderoso porque tiene más poder. Nada más.
Donald Trump. Hace unos días, también hizo una buena. Quitó la calificación de zona protegida al parque ese donde ruedan las pelis del oeste, en Utah. Ni reservas indias, ni ostias. El argumento era que al fin se le podría dar un uso a esas tierras en las que no se puede hacer nada. Hacer dinero.
Hablar claro.
Ahora hay mucha gente que habla claro. Habla tan claro que considera que el estado de Israel es el modelo. Pilar Rahola haciendo un alegato a favor de la decisión de Trump, diciendo que total, que a los palestinos, a los árabes, a los musulmanes, no les importa un pimiento Jerusalén. Y que no pasa nada. Y luego sale Sardá y dice que defender a Israel no es malo, que...
Supongo que a los palestinos les toca perder. Durante muchos siglos, la Historia de Jerusalén ha sido cambiante. Imperios que parecían eternos caen y la ciudad ahora es judía, ahora es jebusea, ahora es asiria, ahora es otomana ahora es turca, ahora es cruzada. Lo que hoy parece eterno, mañana cambia.
Pero llama la atención que haya quien se apoye al caballo ganador, que a la hora de elegir siempre elija al fuerte. Que a la hora de coger un modelo, diga que el bueno es el peor.
Que al menos Trump habla claro.
Que Trump dice lo que piensa la gente.
Que Israel no está tan mal y que es el espacio de civilización entre salvajes.
Que los palestinos no han sabido atender a razones y tienen lo que se merecen.
Que se merecen perder.
Pues nada. A seguir dando lecciones. Supongo que contra esto no hay ya nada que hacer. Que la UE lo apechugará, que los árabes también, que los musulmanes mal y que habrá países que dirán mucho y que acabarán haciendo poco. Porque tampoco se pueden arriesgar a mucho.
Y así vamos. Cuesta abajo y sin frenos.