sábado, 9 de noviembre de 2019

Los años de la Gabarra

El Athletic Club es el más grande. ¿Pero por qué? El reportaje Los Años de la Gabarra, dedicado al Athletic de los años 1983 y 1984 se dedica a repasar lo que fue el equipo que, dirigido por Javier Clemente, consiguió ganar dos ligas y una copa del Rey y que ha sido el último equipo rojiblanco en conseguir algún título, si descontamos la Supercopa conseguida hace unos años. 
El reportaje pone los pelos de punta a los que somos seguidores rojiblancos, claro. Yo en esos años era un niño de siete años. Mi padre era del Athletic Club. Mi hermano acababa de nacer. Mi padre es muy del Athletic. Mucho. Mi primer recuerdo del Athletic es verle saltando por el pasillo escuchando en la radio que el Athletic era campeón de Liga. Recuerdo ver la final de la Copa del Rey, la de las ostias con el Barça, en la salita donde teníamos la tele, sufriendo como un conejo al lado de mi padre que supongo que estaría cagándose en todo y en todos durante los noventa minutos. Y yo allí con él sufriendo como un conejo. Hasta que ganamos.
El reportaje nos habla de todo eso, de ese equipo, de cómo eran, salen hablando Clemente, Sarabia, Goiko, De Andrés, Dani, Liceranzu, periodistas, ex jugadores recientes, algún directivo... Todos ellos hablan de la trascendencia de aquellos éxitos y de cómo se vivieron... en Bilbao. 
Es algo que me ha llamado la atención del documental y me llama la atención cada vez más en el Athletic Club. Si algo hace grande al Athletic Club no es solo la devoción ciega que hay al equipo en Bilbao, en Vizcaya, si algo lo hace realmente grande es que hay una peña alucinante en Minglanilla, provincia de Cuenca, una peña tremenda en Bailén, provincia de Jaén, el señor Juan que era de La Línea de la Concepción y le enterraron con la bandera del Athletic Club, el otro señor Juan que era de Huelva, que exactamente igual, mi padre que es de Vilches, provincia de Jaén, gente de la provincia de Castellón que son unos absolutos enfermos del Athletic, gente que no es de Vizcaya, que no tiene absolutamente nada que ver con el País Vasc y sufrimos y nos divertimos con el Atheltic porque es nuestro equipo. Nuestro único equipo. A los del Athletic ya ni nos gusta el fútbol moderno, nos gusta únicamente el Athletic Club. 
El reportaje habla de todo pero solo es de una hora de duración. Habla de la gestación del equipo, de cómo era Clemente, Goiko, de cómo transcurrieron las ligas, de la comunión entre afición y equip siempre en San Mamés. 
Y hay un momento en el que se habla de un partido del Athletic Club en Valencia, contra el Valencia, al que acudieron 30 mil personas del Athletic. Y me imagino a los chalados de Valencia y Castellón del Athletic, a los de Cuenca, organizando el viaje y ocupando todo el gol que cuando marca el Athletic se levanta como si estuvieran en San Mamés. Tremendo.
Qué cosa el fútbol.
Pues eso. Que en una jornada de reflexión como esta ni siquiera uno es capaz de dejar la mente quieta. Siempre buscando los tres pies al gato.
Pero es que somos del Athletic, joder. 

viernes, 8 de noviembre de 2019

Habla como habla la gente

Se le entiende cuando habla. Me gusta cómo habla porque parece que es uno más de los nuestros. El día en que aprendan a hacerlo, el día en el que perfeccionen el lenguaje y aprendan a hablar como habla la gente, ese día estaremos perdidos de verdad. Hablamos en un lenguaje imposible, una metalengua, empleamos palabras como metalengua sin saber lo que significan, como lo estoy haciendo yo ahora. Tenemos miedo. Miedo a absolutamente todo. Miedo a lo que no sea levantarnos por la mañana, ir al trabajo, estar en el trabajo sin relacionarnos con nadie, volver del trabajo, ver la tele o dar una vuelta, planear fines de semana, vivir el fin de semana, una mesa llena de cervezas y platos de bravas vacíos, la comodidad de pensar en el lunes como un joder el lunes y qué larga se me está haciendo la semana y cuándo es el próximo puente y llevo todo el día pensando que es martes y es lunes todavía.
Hemos conseguido tantas cosas que tenemos miedo a perderlas. Nos conformamos con perder poco a poco. Ir perdiéndolo todo. Los jóvenes. Ignoro absolutamente cómo viven los jóvenes, cómo trabajan o si trabajan, o si hacen como nosotros, esperar a que sea siempre viernes por la tarde y pasar de todo. Tengo miedo. Miedo a que un día seamos absolutamente inútiles.
Tengo mucho miedo de que estemos contentos de ser absolutamente inútiles. De que nos conformemos con haberlo intentado y asumamos que nuestro papel es ese, haberlo intentado, dejar una página gloriosa. Vamos a dejar aún menos que eso.
Miedo a que cierren el bar al que vamos siempre y tengamos que reformularnos los días en los que nos encontramos en los bares.
Tengo miedo a que nunca más encontremos en la tele, en un miting, en la radio, a alguien que habla como nosotros. Que jamás nunca haya nadie que habla ya como nos gusta, como la gente. Qué es la gente. El pueblo trabajador.
Ha hecho un discurso que conecta con la clase trabajadora. Mucha conciencia de clase.
Tenemos el listón cada vez más bajo. O tenemos muchas ganas de gustar.
Han pasado los días y se acerca el día. Se acerca el 10 de noviembre, cuando debe empezar todo. Cuando llegue la noche del domingo y caigan los resultados electorales, sabremos si tenemos el país que nos creemos que tenemos o hemos perdido definitivamente el tren. Sabremos si vivimos en una Gran Catalunya donde la política se ha ido a la mierda y con ella la vida de todos y cada uno de nosotros y solo importamos si sabemos llorar con los mitos y las leyendas.
Leo artículos que me ponen los pelos de punta. No nos estamos enterando pero estas elecciones en realidad no sirven de mucho para lo que nosotros pensamos que deberían servir. Estas elecciones ya están sirviendo para colocarlo todo en su sitio.
Yo no estoy viendo en la calle tan mal ambiente. Veo confusión, aburrimiento, desgana, pero no veo que nos vaya a ir mal. Creo que nos irá bien por lo que nos dicen que nos debería ir mal.
Es la hora de las aventuras. Llevamos mucho tiempo con algo en la mano que era esperanzador, bueno, complicado. Y nos encontramos con el miedo. Y el miedo es muy poderoso. Y cuando el lunes por la mañana tengamos que ir a trabajar diremos que total, los lunes hay que volver a trabajar. Y hay que trabajar.
Y pagar.
Y tener miedo. Y encontrar alguien que habla como habla la gente y aterrorizarte.

jueves, 7 de noviembre de 2019

Últimos días

Entre tanto viaje y tanta entrevista y tanto meeting ya no sabe uno ni lo que dice. Entre tanto esto y lo otro, resulta que el candidato del PSOE se ha convertido en un candidato de Ciudadanos. Entre tanto para aquí y para allá, el candidato del PSOE ha escrito un artículo en El País con el lema 'Mejor Unidos', que no se puede ser más naranja. Bueno, se puede. Entre tanto estar para arriba y para abajo, se ha creído que es Luis XIV. Entre tanta declaración y reafirmación del querido líder, la vicepresidenta y también candidata del PSOE, salió afirmando con el mismo tono de 'no te enteras de nada' que la separación de poderes en esta país no existe porque a ver, quién nombra al Fiscal... y se quedó tan ancha. Hoy ha tenido que salir el candidato del PSOE a decir que está cansado, que no sabe por dónde le vienen y que a veces en campaña se dicen cosas sin pensar como que va a ir a por Puigdemont a Bélgica y va a demostrarle a los peperos lo que es tener un buen par de destos. Estas cosas que se dicen porque estás cansado, porque no puedes, porque no llegas.
¿Es esto lo que estábamos buscando? ¿La derrota por cansancio? Si es así, lo hemos hecho estupendamente y casi lo tenemos.
Últimos días de campaña. Ayer fuimos al acto de campaña al que solo vamos los convencidos y los que ya tenemos decidido todo y solo vamos a hacer bulto. También van los que tienen que ir para que se vea que se han convencido y que no ha habido una convicción tan grande como la que muestran. Vamos todos. Y qué vimos.
Pues vimos que los nuestros se han puesto las pilas, si es que no las tenían ya puestas de antes, y que están hilando fino con el mensaje. El PSOE no está, ERC es más incierta que un duro sevillano y no digo lo de falsa para no ofender más. Y así, nos queda nada más que un camino a la izquierda. Y me estoy olvidando premeditadamente de los otros porque los otros se están olvidando de comparecer de la misma manera.
Así que, qué nos queda. Una noche, un debate electoral, la jornada de cierre, la locura de los últimos carteles que hay que pegar y esperar a que VOX no líe nada raro para que la gente acabe votando al señor 'no puedo con mi alma y ya no sé ni lo que digo'. Nos queda que por aquí no se líe nada extraño, nada que no provoque esa reacción de 'aquí lo que falta son un buen par de destos y si tu te traes a Puigdemont yo me traigo al Torra de una oreja'. Porque en este país somos así.
De verdad, que cada vez entiendo menos la frase de es que en este país somos... generalizando. No soy ni yo todo el rato de la misma manera, no entiendo cómo podemos ser tan antropólogos. Bueno. Es que en esta país somos todos antropólogos.
Qué más podemos decir de estos últimos días.
Poca cosa.
Al fascismo se le debate o se le combate. En qué quedamos. Se le combate cómo. Cómo se combate. A tortas creo entender. Pero no se le debate. No se le rebate. No se le discute. Se le combate. Hoy es el aniversario de la revolución rusa. Al fascismo se le combate con proyectos políticos, con propuestas políticas, no adoptando su lenguaje.
El lenguaje de los golpes.
No me encontrarán ya yendo a combatir a nadie.
Pero sí rebatiendo y discutiendo y aportando otro punto de vista más allá de los miles de slogans y frases sacadas de otros tweets.
Es que soy así de guays.
Nada. A esperar que no llueva el día 10. O que llueva. Ya no sabe uno qué pedir. Es que estoy muy cansado y ya no sé ni dónde estoy.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Sin guión

Cuando vi que quitaban el programa ese tan gracioso que hacía el Jair Domínguez a la una del mediodía en Rac 1, pensaba que todo iría a peor. Nada podría superar eso tan gracioso de llamar a provincias españolas y ponerse en contacto con garrulos o garrulas de allende el Ebro y hacerles quedar como lo que son. Pero la vida te depara sorpresas a veces donde menos te lo esperas.
Marc Giró es un periodista que a veces salía en tv3 y otras en el Versió Rac 1 haciendo unas intervenciones que uno no sabía bien bien cómo catalogar. Histriónico, podríamos decir. Cuando anunciaron que Marc Giró se quedaba con el programa pensé, qué bajón.
Y no.
Resulta que Marc Giró hace un programa de radio que durante una hora, se convierte en un foco de caos sin ton ni son, una cosa en la que se grita, se chilla, se interrumpe, se declara aburrimiento por cómo está todo, se ríe, se toma uno lo más serio a chufla y sobre todo, parece que nadie se ha preparado nada aunque naturalmente haya secciones, entrevistas, gente anunciando libros, actos, etc. Y todo importa bastante poco. Y Marc Giró no se esconde y dice sin filtro lo que le va pasando por la cabeza y si se tiene que comentar un tema como el cuestionamiento de la sexualidad de nosequé fenómeno pues se interviene de manera sencilla y llana y se explica y luego se suelta una cafrada y venga palante. Y si hay público que no se entera pues se dice. Y si hay fútbol por la tarde que le den por el culo al fútbol por la tarde y al deporte en general.
Así, sí que me gusta la radio. Que en general me gusta la radio, pero un programa así, que no quiera salvar el mundo desde las ondas, que no quiera tratar temas 'que nadie trata porque nosotros vamos a presentar la cara oscura de la sociedad', que no va de cagarse en España cada dos por tres, que no va de hablar de fútbol, que no va de promocionar las cosas y los libros y los discos de la casa y los artistas tan buenos y tan majos y tan implicados, ni hablar de esos restaurantes tan así donde comes tú y tus colegas, o recomendando escapadas para el fin de semana, o ese concierto y ese festival tan así, o todas esas cosas que uno ya tiene las oídos que le hacen dolor de verdad de escucharlas.
A la mierda todo.
Ese programa de radio con Marc Giró chillando y metiendo prisa a la gente que se está enrollando, y si había guión qué disimulado que está.
Sin guión es como me ha gustado a mí siempre. Sin guión. Sin preparar, sin mirarlo. Tanto rollo y tanta hostia ya.

martes, 5 de noviembre de 2019

La parada de los monstruos

Ser de izquierdas en este país debe ser una mierda, porque a ver, qué te queda. Qué nos queda. Ser de izquierdas en este país da pena. Ser de izquierdas en este país y no tener a nadie que quiera jugar contigo, que quiera estar contigo, que quiera hacerte partícipe de algo. Todo tiene que ser 'os esperamos con los brazos abiertos'. Todo es 'confía y vótame a mí aunque no te acabes de fiar'. Todo es mal. No confíes en los tuyos, aunque seas de izquierdas, lo tuyo no vale para nada. Debes volver a lo posible. Debes volver a confiar en que Nadia Calviño sea vicepresidenta económica del Gobierno y que derogue la reforma laboral cuando ya ha dicho que no piensa derogar la reforma laboral. Debes confiar en las chaquetas de pana, en las cunetas llenas de muertos esperando a que, ahora sí los exhumen aunque espero que no tengan que estar presentes las familias de los fusiladores para darle más dignidad al asunto. Es una mierda ser de izquierdas en este país.
Siempre teniendo que acabar confiando en quien sabes perfectamente que te va a tomar el pelo. Solo quedamos un grupo de unos pocos millones de irreductibles que no se han pasado al halago a Amancio Ortega, a decir que los empresarios deben proporcionar buenas condiciones de trabajo, que lo primero es la firmeza democrática, que todo pasa por apretar más la ley, por demostrar que la tenemos más grande todavía, que todo es un problema de convivencia. Nos
Nos tenemos que conformar con que no nos miren a la cara cuando les hablamos, porque no estamos al mismo nivel, porque nosotros qué sabemos, porque nosotros no dejamos dormir tranquila a la gente. Porque deberíamos desaparecer.
Porque deberíamos tener 14 o 2 diputados y apelar a la épica de la resistencia y celebrar el 1 de mayo y votar con ellos cuando lo necesiten y alardear de ser invitados a sus desfiles, sus actos, sus jornadas sobre feminismo, sobre lgtbi, sobre lo que se les ocurra. Ser el fondo rojo de sus cuadros. Ser bulto en sus fiestas.
El debate de ayer demostró que únicamente hay una fuerza de izquierdas en todo el Estado. Pablo Iglesias hizo las únicas intervenciones de la izquierda clásica. O de la izquierda moderna. De cualquier tipo de izquierda. Pero tenemos un problema.
El problema se llama 'lo de siempre'. Lo de siempre es que en este país hay tanto terror a la derecha, sea extrema, sea centro, sea derecha, que ese terror bien manejado, esas alusiones a las fosas comunes, ese recuerdo de tu abuelo, ese 'niño tú no sabes de qué estás hablando'. Ese miedo atroz a la derecha que hace que millones de personas de buena voluntad vuelvan a caer en el trilero de turno que les mira a los ojos y les dice 'solo sirvo yo'. Y caen.
Así que eso. Ayer lo mismo de siempre. Derechas haciendo de derechas, Sánchez hablando como un señor de derechas normal y corriente e Iglesias asomando la cabeza con el discurso más sencillo posible.
¿Y?
Todas las encuestas de los diarios dicen que los socialistas no se van a comer eso que decían que se iban a comer. Incluso escucho a optimistas diciendo que nosotros vamos a mejorar.
Pero ser de izquierdas en este país es muy chungo.
Ya no digo en Catalunya, donde ser de izquierdas prácticamente es como jugar a las zamburguesas.
Bueno. Fuera de Catalunya es igual.
Un debate en el que ya no hablamos de un giro al centro del PSOE, hablamos de un giro a la nada, al desastre. Pero es un desastre que promete a Nadia Calviño como vicepresidenta.
Uno no espera ya nada de esto, pero lo de ayer fue francamente desolador.
Un saludo a los de Ciudadanos porque seguramente será de las últimas veces que se leerán en un escrito o en una historia de estas.
Esa sensación que tengo de que lo estamos haciendo bien, demasiado bien.
Esa sensación de que los socialistas saben algo que los demás no sabemos. Que lo han aprendido de Catalunya. Que eso de ser de izquierdas es una mierda.

lunes, 4 de noviembre de 2019

Fuera de juego

En teoría, este texto tendría que haberse llamado 'Envejeciendo', pero finalmente me parece más idóneo llamarle así. Envejeciendo. La revista Rockdelux hace de nuevo el alarde de editar un número especial que hay que tener, lo que se llama un must. Qué es lo que se ha llevado, qué tendrías que haber escuchado, visto y leído, a lo largo de esta década. Música hecha durante esta década, películas, series, libros, cómics. Y hojeando por encima, sobre todo en la lista de los discos internacionales y también en los nacionales, es que estás fuera de juego. La primera impresión es la de estar envejeciendo, pero mucho me temo que quienes hacen esta revista no son tampoco jovenzuelos imberbes y tienen más que ver con gente de mi edad que con veinteañeros con el pelo teñido de azul.
Porque la música que proponen tampoco es para veinteañeros aunque no te suenen de nada. Y no te suenan de nada porque, amigo, el rock ha muerto.
El rock es cosa de viejos, de nostálgicos, de un reducto de sectarios que no quieren saber nada con la vida moderna, la contemporánea, con las cosas que estén en el mundo, viviendo en eternas listas de reproducción con Ramones, Led Zeppelin, La polla Records, Beatles, Rollings, Kinks, Leño, Nirvana, Sonic Youth, White Stripes, Sex Pistols, Stooges, y todo lo que tenga que ver con guitarras eléctricas, baterías, bajos. Lo que se lleva, al parecer, es otra cosa.
Kanye West y Kendrick Lamarr. Rosalía. Y otras músicas. Músicas que ya no tienen que ver con los grandes astros que nos metieron en esto. De tanto rebuscar secuelas, finalmente nos hemos encontrado con que no hay secuelas y los festivales se llenan de esas músicas que nos parecen raras, extrañas, no comprendemos, no nos las sabemos, qué hacemos aquí.
La revista Rockdelux ha sido una guía de estilo. Qué es lo que hay que ver, qué es lo que hay que escuchar. Recuerdo el número 200, con los mejores discos del siglo XX, o cuando sacaron el de los mejores discos españoles del siglo XX, biblias que hacían el trabajo de prescripción. Y las demás compilaciones donde ya notabas que te ibas quedando fuera.
Y es lo que hay.
No hablamos ya de cine o de series. En el campo del cine, ni siquiera he visto la película que se considera la mejor película, 'El hilo invisible'. En el campo de las series, colocan a Twin Peaks porque sí, pero el resto de series recomendadas me suenan a chino.
Ya ni siquiera hablo de la lista de los libros.
En cuanto a pelis y series, ahí se nota cierta voluntad de ir de guays que es inevitable en la revista, pero es que a mí también me ha gustado siempre ir de guays. Aunque esté fuera de onda, sé que estáis peor.
La lista de canciones me haría huir de un bar. Miento. Me quedaría.
Porque hay que aceptarlo. Estoy fuera de juego. Escucho a Rosalía y hago esfuerzos por relacionarla con cosas que me gustaron, y la entiendo, pero entiendo mucho más que esa música ya no es para mí. Que la música ya no se hace para la gente como yo. A no ser que sea música con voluntad revivalista, canal nostalgia, grupos de imitadores de cosas que ya fueron.
Nos queda empaparnos con esta revista, ver algunas pelis que medio nos suenen, o bien recular y leer otras revistas, las de rock, donde gente  más falsa que un duro sevillano nos querrá hacer creer que los 70 no han muerto y que el rocanrol sigue vivo en los corazones de los niños del mundo, con outfits de gente bien. Camisetas negras con targetuquis repletitas.
Por lo demás, esperando en casa a que traigan una olla express. Fuera de juego.

domingo, 3 de noviembre de 2019

Los primeros días

Ahora es fácil reírse de Albert Rivera y de Ciudadanos. Ahora es fácil hacer leña del árbol caído. Y hemos olvidado aquellos días en los que se veían sentados a la diestra del Padre, ocupando el poder que les había sido prometido, siendo esa formación que iba a enseñarnos lo que era el liberalismo y Europa. Ahora, todo nos parece gracioso, grotesco, las encuestas que les ponen muy por debajo del por debajo. Ahora nos parece que todo tiene sentido. Pero solo hace unos meses, Ciudadanos aspiraba a ser el primer partido de la oposición, el partido que gobernaría, el partido que iba a comerse a diestra y diestra.
¿Dónde está Ciudadanos? Primeros días de campaña en Santa Coloma. Ciudadanos dónde está. Ya sabemos que en campaña solo hacemos el tonto por las calles unos cuantos iluminados con complejo de estajanovismo. Gente sin alma que ve un cartel de la Cup o del PSC y piensa, mierda, está todo el mundo haciendo cosas menos nosotros. Y salimos como zombies con los cubos en la mano a hacer cosas. Y las hacemos. Menos Ciudadanos. Hasta el PSC que habitualmente pasa de estas cosas tan mundanas como pegar carteles, está pegando carteles.
¿Porqué?
Las encuestas, menos la del CIS, dicen que la jugada maestra de convocar elecciones ha servido para una poca leche, digamos. Es decir, el PSOE no ganaría escaños, nosotros perderíamos un poco, los que se presentaban para hacer el cerro arena se comen un mojón. En el bando indepe, la CUP entraría con al menos tres escaños y la otra izquierda, la de Junts per Cat, se daría un buen mocazo. ERC tal y nosotros Pascual. En la derecha, lo de VOX.
¿De verdad va a ser la derecha, la extrema derecha, la tercera fuerza del país? VoX, con cuarenta y tantos diputados. Yo es que no me lo llego a creer. Es decir, que no. No me trago que haya de verdad... espera. No hables tan deprisa.
Todo esto ya lo hemos vivido. Antes. Hace pocos meses. Que viene Vox, que viene la extrema derecha, ojo, no hagas el tonto, aprovecha el voto. Esto ya lo hemos visto.
¿Qué va a pasar? No tengo ni idea. Nosotros el sábado hicimos un acto. Un acto que fue como un impulso. Después de actos y actos en los que nos veíamos un poco desnortados, el sábado fue como un 'ya sabemos donde estamos y estamos bien'. Y fue bien. Y fue bueno. Y salimos de allí sabiendo algo. Incluso sabiendo cosas que no nos las dice nadie, pero que las sabemos. Sabemos dónde estamos y quiénes están.
Están hablando de esto en la tele. No de nosotros, están hablando de qué va a pasar. Están hablando de lo que está pasando.
No sé qué está pasando. Solo sé que estamos jugando con fuego y nos vamos a acabar quemando. Pero nos tenemos que quemar.
Aquí. Aquí tenemos una revuelta en toda regla. Una revuelta contra ERC. Y de ERC contra otros. Y otros contra todos. Y todos contra nosequé. Y no tengo ni idea de qué va todo esto ya. Veo los carteles de ERC, los pocos carteles de jxc, los carteles de la CUP. Veo la competición entre ellos. Veo cómo todos quieren ser nosotros. Menos jxc, claro. Pero los discursos y los mensajes son todos Xavi Domènech. Y Xavi Domènech haciendo actos en Galicia... con nosotros.
Entonces.
Entonces no sé qué va a pasar. Estamos haciendo campaña como los zombies. Hace tiempo que no lo teníamos más claro.
Estamos practicando la democracia.