Ahora es que la política es esto. La política ya es esto desde hace años, pero cada día nos sorprende con una cosa nueva que nos llama a pensar que, ahora sí, esto ya es lo más. No hay límite. La presidenta de la Comunidad de Madrid va camino de convertirse sin duda en el nuevo referente de la derecha española por el mero hecho de que está ahí y hace las cosas así y a los suyos, siempre los suyos, les basta. Y los demás, los que no somos de los suyos, nos apresuramos a echarnos unas risas con las fotos, con las caras, con todas y cada una de las modificaciones y memes, como nos hemos reído de sus decisiones, como nos reímos de cada cosa que dice y piensa. Y ahí está, de presidenta de la Comunidad. De vez en cuando, vemos aparecer a Rita Maestre o al propio Ángel Gabilondo y pensamos, con lo listos que son, que somos, cómo pueden estar ahí.
Porque da igual lo que piensan y cómo lo dicen. Hoy Gabriel Rufián ha hecho un tweet muy bueno e interesante sobre esa izquierda que se ríe de la Ayuso por estas cosas y que no reflexiona sobre porqué pasan estas cosas. Lo ha hecho Gabriel Rufián y no han tardado en recordarle que él, precisamente él y los suyos y la causa que soporta, ya llevan años apelando a una política basada en el símbolo, el gesto, la proclama fácil, el anuncio ditirámbico, la gesticulación, ya he dicho lo del gesto y la gesticulación, y no sé cuántas cosas más. Aquí. Aquí mismo. Es mucha risa lo de Ayuso y nos pone delante de lo que es una amenaza real y de cómo este tipo de gente gana elecciones. Las ganan aquí, las ganan en Madrid, las ganan en todas partes. Política con la foto, con la pose.
Política con vídeos haciendo cosas. Políticas con gente diciéndote lo que es y lo que no es. Política con publicaciones en el Instagram con fotos como si fueras Bob Geldof. Y no eres Bob Geldof, eres un cargo público y tienes que gestionar. No hacer de Virgen de la Dolorosa, o hacer de Bob Geldof.
Bob Geldof no era un cargo público, no gestionaba, no detentaba una responsabilidad institucional, era un cantante que tuvo una canción buena. Dos si nos ponemos poco estupendos. Pero si eres presidenta de la comunidad de Madrid, President de la Generalitat, portavoz de un grupo Parlamentario o alcaldesa de Santa Coloma... pues no. Populismo. Clientelismo. Etc. Con lenguaje rancio o con pinta de enrollada. Clientelismo igual.
Por dónde íbamos.
Ha refrescado. Bastante. Por un lado bien, porque esto en mayo parecía finales de junio y no era plan. La cosa tiene que ir por su lado. Ayer no salí a ninguna parte y hoy tampoco. ¿Ayer salí? Sí, salí a ver a mi madre. Ya está. Eso es todo.
Cosas que hemos visto. Nos hemos enganchado a la serie de Michael Jordan. Mola. Mola no por Michael Jordan, que es un tipo que es que no te puede caer bien jamás, es que el mundo del deporte es la cosa más entretenida del mundo si la cuentas con un poco de gracia. Michael Jordan no me molaba nunca. Solo creo que muy al final me molaba, porque su rival eran los Utah Jazz de Karl Malone que ese sí que caía mal. Y bueno. Pues muy interesante.
Y ya para rematar, un documental sobre Taylor Swift, Miss Americana. Que toma conciencia política y se empieza a cagar en Trump.
Y leyendo un poquillo y esas cosas.
Y dos o tres días sin ver las noticias.
Cocina. Ayer pizza. En lugar de levadura Royal que se ve que no hay que ponerle, puse bicarbonato porque oigo pero no escucho. Y la pizza quedó regular. Poco más.
Y así estamos. Riéndonos con la Ayuso y pensando que son cosas que no pasan.
domingo, 10 de mayo de 2020
viernes, 8 de mayo de 2020
Confinamiento #41
Este blog, cuando nació en su anterior forma y ubicación, este blog digo, nació como un espacio para demostrar mi enorme capacidad para desarrollar la historia corta, el comentario anecdótico, la imaginación desbordante, el comentario jocoso, el esto y lo otro. ¿Y en qué se ha convertido? En un espacio para macetas y plantas. En casa y jardín. En una tontorronería clasemediera de pallús que considera noticiable que esta rosa, que lleva ahí siendo la misma rosa desde hace la friolera de por lo menos 13 años o así, no deje de dar rosas ni un solo año. A su ritmo, cuando nadie da un duro por ella, zas, da una rosa. Una o dos rosas, tres, no más. Pero las da. Ya comenté que no daba un penique este año por el rosal porque veía que las hojas se las estaban comiendo los bichos. Pero ahí está, un año más.
Un año más. Los platos de las macetas que no se han puesto, las macetas que tienen plantas que no sabes lo que son, una planta de esas invasoras que echa unas flores amarillas muy bonitas que por la tarde se cierran. Cosas. Plantas. Años.
Este blog, cuando nació, lo hizo con la pretensión de hacer de cada día un reto para el autor, no para el lector que, naturalmente, daba igual, porque lo importante soy yo. Este blog, cuando nació, lo hizo para demostrar que era capaz de forzarme a tener algo que contar, siempre original. Este blog, cuando nació, lo hizo para no tener nunca que llegar a este punto.
Este blog no nació para poner fotos de plantas. Y sin embargo, son muchas las flores y las plantas y las rosas, y las flores de cactus y los cactus y las plantas de yaya que han ido apareciendo.
Hoy después de los aplausos hemos ido a dar un paseo. La caminata nos ha llevado a la Bastida. Yo, cuando iba al Mixto 3, le llamaba también la Bastida y resulta que no, que yo no iba a la Bastida, que iba al Mixto 3, que la Bastida era para quien hacía la FP. Justo en el túnel me he encontrado a la compañera Clari. Nos hemos ido encontrando, casualmente, mucha gente y hemos formado una muchedumbre. No recordaba cómo era la puerta de la Bastida, del Mixto 3, antes no estaba pintada con murales. De qué me acordaba yo de ir al mixto 3. Ahora no sé si se llamaba Mixto 3 tampoco. Torrent de les Bruixes. Qué nombre tan así. Me acordaba de ir subiendo por la calle que subía, viendo a la gente que subía, charlando, charlando al subir, charlando al bajar, era entretenido irte uniendo a la gente que subía, o subir solo. Me acuerdo de un profe de filosofía, de la profe de Historia, del profe de Historia del Arte, de la profe de Latín, de los compañeros y compañeras que ya veníamos del Berenguer. De los partidillos de fútbol, de una vez que creo que hicimos huelga. No me acuerdo de mucho más.
Luego hemos bajado por el parquecillo de la Bastida y no he visto el pinillo de la San, porque no sé dónde está el pinillo de la San. No estaría por allí. Y hemos bajado y nos hemos comido un frankfurt para cenar.
Un día más. Un año más. El tiempo que pasa todos los días un poco más y el tiempo siempre pone las cosas en su sitio. Frases de canciones de Alejandro Sanz, por lo menos. Hoy ya se me ha pasado lo de Kraftwerk y no he sabido qué escuchar. Esto va por oleadas.
No había mucha gente por la calle hoy.
Es broma. Como lo de Ayuso. Una broma todo.
Un año más. Los platos de las macetas que no se han puesto, las macetas que tienen plantas que no sabes lo que son, una planta de esas invasoras que echa unas flores amarillas muy bonitas que por la tarde se cierran. Cosas. Plantas. Años.
Este blog, cuando nació, lo hizo con la pretensión de hacer de cada día un reto para el autor, no para el lector que, naturalmente, daba igual, porque lo importante soy yo. Este blog, cuando nació, lo hizo para demostrar que era capaz de forzarme a tener algo que contar, siempre original. Este blog, cuando nació, lo hizo para no tener nunca que llegar a este punto.
Este blog no nació para poner fotos de plantas. Y sin embargo, son muchas las flores y las plantas y las rosas, y las flores de cactus y los cactus y las plantas de yaya que han ido apareciendo.
Hoy después de los aplausos hemos ido a dar un paseo. La caminata nos ha llevado a la Bastida. Yo, cuando iba al Mixto 3, le llamaba también la Bastida y resulta que no, que yo no iba a la Bastida, que iba al Mixto 3, que la Bastida era para quien hacía la FP. Justo en el túnel me he encontrado a la compañera Clari. Nos hemos ido encontrando, casualmente, mucha gente y hemos formado una muchedumbre. No recordaba cómo era la puerta de la Bastida, del Mixto 3, antes no estaba pintada con murales. De qué me acordaba yo de ir al mixto 3. Ahora no sé si se llamaba Mixto 3 tampoco. Torrent de les Bruixes. Qué nombre tan así. Me acordaba de ir subiendo por la calle que subía, viendo a la gente que subía, charlando, charlando al subir, charlando al bajar, era entretenido irte uniendo a la gente que subía, o subir solo. Me acuerdo de un profe de filosofía, de la profe de Historia, del profe de Historia del Arte, de la profe de Latín, de los compañeros y compañeras que ya veníamos del Berenguer. De los partidillos de fútbol, de una vez que creo que hicimos huelga. No me acuerdo de mucho más.
Luego hemos bajado por el parquecillo de la Bastida y no he visto el pinillo de la San, porque no sé dónde está el pinillo de la San. No estaría por allí. Y hemos bajado y nos hemos comido un frankfurt para cenar.
Un día más. Un año más. El tiempo que pasa todos los días un poco más y el tiempo siempre pone las cosas en su sitio. Frases de canciones de Alejandro Sanz, por lo menos. Hoy ya se me ha pasado lo de Kraftwerk y no he sabido qué escuchar. Esto va por oleadas.
No había mucha gente por la calle hoy.
Es broma. Como lo de Ayuso. Una broma todo.
jueves, 7 de mayo de 2020
Confinamiento #40
Este disco de Kaftwerk me lo compré en el aeropuerto de Londres. ¿Por qué? Por que supongo que en aquella época que no se fechar yo estaba en fase alemana. A base de Neu! y Kraftwerk y me compré este disco, el Trans Europe Express en... inglés. Incluso me apunté a hacer alemán solo porque escuchaba discos en alemán. Aguanté un año y medio o así. Todo esto es porque se ha muerto Florian Schneider, fundador de Kraftwerk junto a Ralf Hutter y coautor de una música alucinante que estuve a punto de perderme por los prejuicios y que, finalmente, es ya un referente para mí. En muchos sentidos, en el musical, claro, pero en el estético y en la actitud. Fíjense qué portada, y no han visto la contraportada. Lo menos rock del mundo. Lo menos nada del mundo. Gente de traje, pero no de traje en plan guay, no, en plan de traje aburridos. Kraftwerk. Hay un disco, de antes de que fueran famosos, el Ralf und Florian en el que en la portada aparecen ellos dos, Ralf y Florian, de antes incluso de idear este rollo funcionarial o el rollo robótico y ya aparecen como 'pasando muchísimo de parecer algo'. Los dos, incluso un Ralf Hutter con gafitas y pelo largo pero de peinado raro, posando como si fuera para una comunión. Pues Florian (floguian) Schneider ha muerto de cáncer. Murió hace una semana pero no se comunicó a nadie. Pasando. Florian Schneider es el segundo por la derecha, el que aparece más arriba en la foto. Comenzó tocando la flauta, una flauta que duró en Kraftwerk hasta el Autobahn. No sé, me gusta Kraftwerk. Dos canciones por comentar. Radioland, que es del Radioactivitat (en alemán), que es como un recitado breve culminado por un vocoder que nos dice que la música electrónica vuela por Radioland, casi como una marcha fúnebre. Y Neonlicht (también en alemán) una canción de nueve minutazos que aparece en el Die Mensch Maschine. Una canción que se encalla durante muchos minutos en repetir un mismo bucle y que te hipnotiza. Me gusta mucho y tanto que muchas veces la pongo varias veces. Como si me estuviera perdiendo algo. Los vi en directo por primera vez yo solo en la sala Razzmatazz. No recuerdo porqué fui yo solo. A mi hermano todavía no le molarían. La música electrónica. Estaba conmocionado yo. Ver a Kraftwerk, que sonaron no sé si bien o mal pero me sorprendió que todo fuera tan frío. Tan absolutamente impersonal. Que es lo que buscaban ellos. Que es lo que me gustaba a mí, pero no. Me acuerdo que me compré la camiseta del Autobahn que ya no me puedo ni poner de lo currada que está. Fui con ella, creo, al festival portugués donde los vimos con Pepa. Ver a Kraftwerk en un festiva portugués en mitad del campo. Y no los he vuelto a ver.
Durante buena parte de la tarde he estado escuchando a una vecina del edificio de delante llamar a alguien como 'toni'. Ha estado bastante rato diciendo 'toni'. Y me ha tenido casi todo el rato como un suricato, como el ratón ese que sale en el APM?.
Hay también una niña pequeña en el edificio de enfrente que ha cogido la costumbre de, cuando son las ocho, avisarme de balcón a balcón con un 'nene', para que salga a aplaudir. Salgo, la aplaudo y me hace así con la mano y ya va a sus cosas. Pero se está convirtiendo en una tradición. 'Nene', me ve por la ventana sentado en el sofá o con el portátil y me llama. Que salga.
Hemos puesto una bombilla nueva o vieja en la terraza. Alumbra tan poco que nos la hemos dejado encendida y no nos hemos enterado. Otra vecina del edificio de enfrente nos ha avisado.
Estamos preparando una en la terraza con las plantas y las flores que para qué. Estamos. Si no me he acercado a una maceta en mi vida Hulio.
Durante buena parte de la tarde he estado escuchando a una vecina del edificio de delante llamar a alguien como 'toni'. Ha estado bastante rato diciendo 'toni'. Y me ha tenido casi todo el rato como un suricato, como el ratón ese que sale en el APM?.
Hay también una niña pequeña en el edificio de enfrente que ha cogido la costumbre de, cuando son las ocho, avisarme de balcón a balcón con un 'nene', para que salga a aplaudir. Salgo, la aplaudo y me hace así con la mano y ya va a sus cosas. Pero se está convirtiendo en una tradición. 'Nene', me ve por la ventana sentado en el sofá o con el portátil y me llama. Que salga.
Hemos puesto una bombilla nueva o vieja en la terraza. Alumbra tan poco que nos la hemos dejado encendida y no nos hemos enterado. Otra vecina del edificio de enfrente nos ha avisado.
Estamos preparando una en la terraza con las plantas y las flores que para qué. Estamos. Si no me he acercado a una maceta en mi vida Hulio.
miércoles, 6 de mayo de 2020
Confinamiento #38 o #39
Qué bonito es todo. Hoy han llegado a casa un cerro de Surfinias que iban a tirar y no yo pero mi compañera sí, las ha comprado y llevamos todo el día distribuyéndolas por la terraza y buscando su sitio. Dicen que les tiene que dar mucho el sol, o la luz. Y en ese tema llevamos entretenidos pues desde las once o así. Todo ello trabajando a la vez y escuchando el debate.
El debate. Qué bien traído y qué bien hilado todo. Qué bonito es todo. El debate en el Congreso sobre el tema de la prórroga del Estado de Alarma. Durante el debate ha planeado el virus. Pero no el virus que nos tiene en casa desde hace ni me acuerdo, pero me acuerdo, sino otro virus. El virus de la política partidista. Lo cual no es malo. Lo cual nos recuerda que cuando esto acabe volveremos a lo mismo. No habremos sacado nada en claro o ninguna certeza y volveremos al mismo pozo en el que nos encontrábamos. Ni hay solidaridad, ni hay simpatía, ni hay nada. Unos buscan hundirnos, otros miramos perplejos cómo nos quieren hundir y nos rebotamos. Y otros asoman la cabeza. Y otros asoman otras cosas.
Ha sido un auténtico desastre. De hecho, creo que hacía mucho tiempo, creo que desde escuchaba Kortatu, que no me sentía tan cómodo escuchando a la representante de EH Bildu, que ha dado un baño de realidad a la peña. A toda la peña. Por lo demás, el de VOX hoy se ha metido en tal historia que no sabe todavía él ahora mismo de qué ha hablado ni quién le ha preparado lo que ha escrito. Una historia rocambolesca de ahora sí y ahora no, que ha terminado con Ciudadanos rehabilitado, eliminando grasa neofascista y hablando de cosas de centro y tal que ellos se creerán que se las creen y con ERC. ERC.
Y ya está.
Los días entonces seguirán más o menos como ahora. Con confinados que no podrán ir a trabajar en sus trabajos que tengan que ir y otros que no porque no les dejarán ir. Los criterios serán un poco así pero cuanta menos gente vaya a trabajar a los sitios o más despacio o con más garantías mejor. Pero es igual, porque luego vas al super y el típico deportista que necesita coger inmediatamente la bolsa de queso fundido te pone el sobaco en la cara y toda la negociación de mierda para la mierda de estado de alarma no vale para nada. Y se equivoca de puto queso fundido e insiste. Y tan contento. Porque viene de correr y tendrá hambre.
Claro.
Y ya son las ocho y media pasadas y viene olor a plantas, a flores, pero no sé si es un olor como agradable. Huelen y ya está.
Llegué a este estado de confinamiento con el pelo recién cortado y poco a poco se me va poniendo la cara de netol con el pelo que ni fu ni fa y una especia de sobredimensión de todo que no sé a dónde me conduce. Pero no pienso claudicar.
No llevo una bambas de andar pero ahora que podré andar no sé si me las cambiaré o caminaré sufriendo.
Voy a terminar escribiendo haikus.
Estamos viendo una serie. Dietland. Los dos primeros episodios fueron una tortura. No entendía nada. Con uno me fui a dormir. Pero poco a poco le voy pillando el tranquillo. Va de una chica que está amargada con su físico y... mejor verla. La cosa va aclarándose y finalemente tiene sentido. Estoy a un episodio de terminar la de Justo antes de Cristo. Me pasa con esta serie que la veo y me siento bien. Es como un bálsamo. Y no creo que fuera planteada con esa intención. Gente hablando normal, diciendo cosas normales. No sé.
Bueno. Que se va a ir todo el mundo. Mira, ya hay un coche abajo con la música a toda hostia. Qué ganas de que vuelva todo ¿no?
El debate. Qué bien traído y qué bien hilado todo. Qué bonito es todo. El debate en el Congreso sobre el tema de la prórroga del Estado de Alarma. Durante el debate ha planeado el virus. Pero no el virus que nos tiene en casa desde hace ni me acuerdo, pero me acuerdo, sino otro virus. El virus de la política partidista. Lo cual no es malo. Lo cual nos recuerda que cuando esto acabe volveremos a lo mismo. No habremos sacado nada en claro o ninguna certeza y volveremos al mismo pozo en el que nos encontrábamos. Ni hay solidaridad, ni hay simpatía, ni hay nada. Unos buscan hundirnos, otros miramos perplejos cómo nos quieren hundir y nos rebotamos. Y otros asoman la cabeza. Y otros asoman otras cosas.
Ha sido un auténtico desastre. De hecho, creo que hacía mucho tiempo, creo que desde escuchaba Kortatu, que no me sentía tan cómodo escuchando a la representante de EH Bildu, que ha dado un baño de realidad a la peña. A toda la peña. Por lo demás, el de VOX hoy se ha metido en tal historia que no sabe todavía él ahora mismo de qué ha hablado ni quién le ha preparado lo que ha escrito. Una historia rocambolesca de ahora sí y ahora no, que ha terminado con Ciudadanos rehabilitado, eliminando grasa neofascista y hablando de cosas de centro y tal que ellos se creerán que se las creen y con ERC. ERC.
Y ya está.
Los días entonces seguirán más o menos como ahora. Con confinados que no podrán ir a trabajar en sus trabajos que tengan que ir y otros que no porque no les dejarán ir. Los criterios serán un poco así pero cuanta menos gente vaya a trabajar a los sitios o más despacio o con más garantías mejor. Pero es igual, porque luego vas al super y el típico deportista que necesita coger inmediatamente la bolsa de queso fundido te pone el sobaco en la cara y toda la negociación de mierda para la mierda de estado de alarma no vale para nada. Y se equivoca de puto queso fundido e insiste. Y tan contento. Porque viene de correr y tendrá hambre.
Claro.
Y ya son las ocho y media pasadas y viene olor a plantas, a flores, pero no sé si es un olor como agradable. Huelen y ya está.
Llegué a este estado de confinamiento con el pelo recién cortado y poco a poco se me va poniendo la cara de netol con el pelo que ni fu ni fa y una especia de sobredimensión de todo que no sé a dónde me conduce. Pero no pienso claudicar.
No llevo una bambas de andar pero ahora que podré andar no sé si me las cambiaré o caminaré sufriendo.
Voy a terminar escribiendo haikus.
Estamos viendo una serie. Dietland. Los dos primeros episodios fueron una tortura. No entendía nada. Con uno me fui a dormir. Pero poco a poco le voy pillando el tranquillo. Va de una chica que está amargada con su físico y... mejor verla. La cosa va aclarándose y finalemente tiene sentido. Estoy a un episodio de terminar la de Justo antes de Cristo. Me pasa con esta serie que la veo y me siento bien. Es como un bálsamo. Y no creo que fuera planteada con esa intención. Gente hablando normal, diciendo cosas normales. No sé.
Bueno. Que se va a ir todo el mundo. Mira, ya hay un coche abajo con la música a toda hostia. Qué ganas de que vuelva todo ¿no?
martes, 5 de mayo de 2020
Crónica del #plegramenet del confinamiento. Cada uno en su casa y Dios en la de todos.
Ayer, después de concluir el Pleno telemático, me fui a dar una vuelta por el margen del río camino de Montcada i Reixach. Me hicieron caminar por el césped sin tener yo calzado para eso. No bajé al río, fui por la ruta del colesterol y antes de llegar al final del carrilito para las bicis dimos la vuelta. Luego volvimos por Can Zam. Precioso de gente y sus vallas. Y ya en casa, reflexioné.
Y esa reflexión me la guardo para mí. Porque no tiene nada que ver con el tema de esta crónica y simplemente tiene que ver con el propósito de la cena si iba a ser esto o lo otro.
La política colomense entra en una nueva dimensión, desconocida, en la que los grupos políticos han de trabajar por la unidad de acción, la responsabilidad y el bien común. PSC, Ciutadans, ECP y ERC guiados por un único propósito que es el de no entrar en batallas y colaborar ya que la situación de miles de personas en la ciudad era, es y va a ser espeluznante. Dicho esto, que es simplemente informativo y no tienen ningún toque de ironía ni nada de eso, está dicho todo. Y como está dicho todo, no hay mucho más que aportar a la crónica de un pleno que fue telemático como ya he dicho también y si voy repitiendo las cosas es porque todo está ya más o menos resumido y enunciado.
Quizás, añadir si acaso que el pleno constó de dos puntos y uno previo consistente en el nombramiento de un nuevo gerente para Gramepark y nos abstuvimos porque ni entramos ni salimos en las decisiones del Ajuntament. Ni entramos, ni salimos. Eso ya es antiguo.
Ahora lo que se lleva es entrar. Es, y eso no sé si admirarlo o desconfiar, sentirte con la autoridad de enmendar lo que está escrito y, aunque sea el más infausto de los textos, poderlo enmendar, enmendar, porque porque porque lo que está escrito no me gusta. Arréglalo y déjalo mejor así. Porque no nos vamos a hacer daño y si de verdad nos creemos que vamos a ser buenos demostrémoslo. Todo el mundo es bueno. Y se abre una puerta. Una puerta a que cualquier informe, documento, lo que sea, que se presente, se tenga la autoridad para decir, enmiéndese que esto no me gusta y póngalo usted a mi gusto, no fuera que lo critique como usted me lo critica a mí. Y entonces no hará falta la crítica, sino la osadía para decir que alto ahí caballeretes y enmienden ese documento que no nos gusta. Y qué puerta se abre. O a quién se le abre. Y porqué.
Y los dos únicos puntos fueron una Declaración Institucional en la que quedó claro que lo hemos pasado mal, que la cosa no pinta fácil y que va a hacer falta algo nuevo en cuanto a la política local para poder salir adelante. Sobre el papel es un propósito excelente. A qué nos vamos a dedicar cuando hagamos política. Si no somos gobierno, somos oposición. Si somos ahora todos gobierno y oposición parte del mismo barco, en qué consiste esa colaboración. Colaborar significa acaso ausencia de crítica. Me dejo las interrogaciones. Los signos de interrogación. Paso a los signos de exclamación.
Criticar, como ayer criticamos, que hay cosas que el Ajuntament no ha acabado de afinar, así como hay cosas y bastantes que la Generalitat ha demostrado una vez más que no tiene bien perfiladas, ¿puede hacerse? ¿O mejor arreglamos y limamos las asperezas y así parecerá que todo está bien y que no hay problema? Y si nos sentimos atacados, atacamos, aunque sabemos que no toca. Pero cuando hay una pulsión, esa pulsión nos arrastra.
Estamos acostumbrados en los plenos municipales a sentir que cuando esa pulsión existe, estalla. Y hemos tenido ejemplos sonoros y notorios y en el actual pleno municipal hemos añadido un activo más. Y es bienvenido ese activo porque estamos aprendiendo mucho.
Ha muerto gente. Ha muerto mucha gente. Y otra gente, mucha gente lo ha pasado muy mal en sus casas y en sus hospitales. Y todos hemos visto que esto iba en serio. Pero también es serio no tomarse lo serio y el dolor que produce como un corsé.
La Declaración Institucional se aprobó y se dio paso al informe de gestión de las medidas tomadas por el Consistorio y también, porqué no decirlo, por la Generalitat. Se ha hecho lo que se tenía que hacer. Interrogantes. Exclamación.
Era raro ver el pleno por la pantalla de casa y era raro ver las caras de la gente quieta, inanimada, algunos con unas condiciones de iluminación y puesta en escena bastante mejorables, otros con la sempiterna mano en la cara que si te pones la mano en la cara sales todo el rato con la mano en la cara y no hay dios que haga un pantallazo así para poder publicarlo luego en las redes. Libros de fondo, cuadros del Poum, invitados e invitadas especiales en plano, desapariciones, la pared monda y lironda, el clásico contraluz que te tapa todo, caras de aquí sin hablar ni decir nada ya verás tú qué rato estamos echando y así pasó el pleno.
Se dijeron cosas, se apuntaron temas. Pelillos a la mar, lo pasado pasado está y ahora será el tiempo en el que nos encontremos y yo el primero por la senda del diálogo y el trabajo en común.
Si digo tres veces seguidas en común, en común, en común, qué pasará.
Mejor no lo pruebo.
Y se va acercando la hora de cenar y nosotros qué dijimos, dijimos que aquí estamos pero que tenemos unas cuantas ideas de cómo podría ir la cosa. Que tampoco estamos pidiendo nada que tenga que ver con la revolución china pero que estamos por la labor. Vamos, que estamos ahí, pero que tenemos unos papeles que nos sirven de guía y que los querremos tener en cuenta. Un poco como todos.
Todas las intervenciones estuvieron muy bien y muy medidas. Todos dando bien a cámara y como si no fuera la primera vez.
Y al final, como al principio, cada uno en su casa y Dios en la de todos.
Me fui a dar una vuelta por el río y me crucé con gente que conozco. No saludé a algunos de ellos porque no me vieron, pero es que no llevaba chandal ni nada y estaba dando el cante. Lo bueno es que ellos tampoco lo llevaban.
Y esa reflexión me la guardo para mí. Porque no tiene nada que ver con el tema de esta crónica y simplemente tiene que ver con el propósito de la cena si iba a ser esto o lo otro.
La política colomense entra en una nueva dimensión, desconocida, en la que los grupos políticos han de trabajar por la unidad de acción, la responsabilidad y el bien común. PSC, Ciutadans, ECP y ERC guiados por un único propósito que es el de no entrar en batallas y colaborar ya que la situación de miles de personas en la ciudad era, es y va a ser espeluznante. Dicho esto, que es simplemente informativo y no tienen ningún toque de ironía ni nada de eso, está dicho todo. Y como está dicho todo, no hay mucho más que aportar a la crónica de un pleno que fue telemático como ya he dicho también y si voy repitiendo las cosas es porque todo está ya más o menos resumido y enunciado.
Quizás, añadir si acaso que el pleno constó de dos puntos y uno previo consistente en el nombramiento de un nuevo gerente para Gramepark y nos abstuvimos porque ni entramos ni salimos en las decisiones del Ajuntament. Ni entramos, ni salimos. Eso ya es antiguo.
Ahora lo que se lleva es entrar. Es, y eso no sé si admirarlo o desconfiar, sentirte con la autoridad de enmendar lo que está escrito y, aunque sea el más infausto de los textos, poderlo enmendar, enmendar, porque porque porque lo que está escrito no me gusta. Arréglalo y déjalo mejor así. Porque no nos vamos a hacer daño y si de verdad nos creemos que vamos a ser buenos demostrémoslo. Todo el mundo es bueno. Y se abre una puerta. Una puerta a que cualquier informe, documento, lo que sea, que se presente, se tenga la autoridad para decir, enmiéndese que esto no me gusta y póngalo usted a mi gusto, no fuera que lo critique como usted me lo critica a mí. Y entonces no hará falta la crítica, sino la osadía para decir que alto ahí caballeretes y enmienden ese documento que no nos gusta. Y qué puerta se abre. O a quién se le abre. Y porqué.
Y los dos únicos puntos fueron una Declaración Institucional en la que quedó claro que lo hemos pasado mal, que la cosa no pinta fácil y que va a hacer falta algo nuevo en cuanto a la política local para poder salir adelante. Sobre el papel es un propósito excelente. A qué nos vamos a dedicar cuando hagamos política. Si no somos gobierno, somos oposición. Si somos ahora todos gobierno y oposición parte del mismo barco, en qué consiste esa colaboración. Colaborar significa acaso ausencia de crítica. Me dejo las interrogaciones. Los signos de interrogación. Paso a los signos de exclamación.
Criticar, como ayer criticamos, que hay cosas que el Ajuntament no ha acabado de afinar, así como hay cosas y bastantes que la Generalitat ha demostrado una vez más que no tiene bien perfiladas, ¿puede hacerse? ¿O mejor arreglamos y limamos las asperezas y así parecerá que todo está bien y que no hay problema? Y si nos sentimos atacados, atacamos, aunque sabemos que no toca. Pero cuando hay una pulsión, esa pulsión nos arrastra.
Estamos acostumbrados en los plenos municipales a sentir que cuando esa pulsión existe, estalla. Y hemos tenido ejemplos sonoros y notorios y en el actual pleno municipal hemos añadido un activo más. Y es bienvenido ese activo porque estamos aprendiendo mucho.
Ha muerto gente. Ha muerto mucha gente. Y otra gente, mucha gente lo ha pasado muy mal en sus casas y en sus hospitales. Y todos hemos visto que esto iba en serio. Pero también es serio no tomarse lo serio y el dolor que produce como un corsé.
La Declaración Institucional se aprobó y se dio paso al informe de gestión de las medidas tomadas por el Consistorio y también, porqué no decirlo, por la Generalitat. Se ha hecho lo que se tenía que hacer. Interrogantes. Exclamación.
Era raro ver el pleno por la pantalla de casa y era raro ver las caras de la gente quieta, inanimada, algunos con unas condiciones de iluminación y puesta en escena bastante mejorables, otros con la sempiterna mano en la cara que si te pones la mano en la cara sales todo el rato con la mano en la cara y no hay dios que haga un pantallazo así para poder publicarlo luego en las redes. Libros de fondo, cuadros del Poum, invitados e invitadas especiales en plano, desapariciones, la pared monda y lironda, el clásico contraluz que te tapa todo, caras de aquí sin hablar ni decir nada ya verás tú qué rato estamos echando y así pasó el pleno.
Se dijeron cosas, se apuntaron temas. Pelillos a la mar, lo pasado pasado está y ahora será el tiempo en el que nos encontremos y yo el primero por la senda del diálogo y el trabajo en común.
Si digo tres veces seguidas en común, en común, en común, qué pasará.
Mejor no lo pruebo.
Y se va acercando la hora de cenar y nosotros qué dijimos, dijimos que aquí estamos pero que tenemos unas cuantas ideas de cómo podría ir la cosa. Que tampoco estamos pidiendo nada que tenga que ver con la revolución china pero que estamos por la labor. Vamos, que estamos ahí, pero que tenemos unos papeles que nos sirven de guía y que los querremos tener en cuenta. Un poco como todos.
Todas las intervenciones estuvieron muy bien y muy medidas. Todos dando bien a cámara y como si no fuera la primera vez.
Y al final, como al principio, cada uno en su casa y Dios en la de todos.
Me fui a dar una vuelta por el río y me crucé con gente que conozco. No saludé a algunos de ellos porque no me vieron, pero es que no llevaba chandal ni nada y estaba dando el cante. Lo bueno es que ellos tampoco lo llevaban.
lunes, 4 de mayo de 2020
Confinamiento #37. Adiós #Rockdelux
Cuando he escuchado esta mañana la noticia, ha sido como un terremoto. El día venía cargado, pese al confinamiento hoy iba a salir a la calle muchas veces, un día intenso, con muchas cosas. Y de repente, en la radio dicen que cierra Rockdelux. Un motivo más que justificado para romper este diario (ni pequeño ni cuaderno ni...) de Confinamiento. Y es que Rockdelux cierra, dejará de publicarse, debido principalmente a los efectos del confinamiento, de la crisis de un sector, el cultural en general que tendrá consecuencias devastadoras sobre cómo entendemos el consumo cultural en el presente y en el futuro.
Rockdelux es una revista en principio musical, pero cuyas prescripciones llegaban al cine, la literatura, las series, los cómics y todo aquello que te hiciera sentir bien. Bien pensando, bailando, escuchando, hojeando, descubriendo, ampliando la mente, reafirmándote en tus prejuicios... Rockdelux es esa revista que, aunque hiciera tiempo que no la compraras (quizás deberíamos haberla comprado más), siempre había un click en la cabeza que, debido a la perenne vida bibliotecaria a la que me he visto condenado tanto tiempo, te recordaba que 'quizás haya salido el Rockdelux). El ritual siempre era el mismo. Primero, ver las reediciones de discos antiguos, luego quizás las críticas de discos por si reconocías alguna banda, ir al apartado de revisión y diseccionar las entrevistas a las bandas siempre con este pensamiento en la cabeza: me caen mal todos.
Rockdelux no era una revista de rock, de pop, de música especializada en un género, podía salir desde el punkarrismo a la ñoñez, desde el afectado clasemedianismo de pop barbudo y triste hasta la devoción por los raperos y la música electrónica y lo más así que tú pudieras sentir como ajeno. Cuando ellos dijeron que Rosalía molaba yo pensé que qué pollas decían. Ahora a todos nos gusta Rosalía. Y así con muchos y muchas cosas más.
Quizás mi momento de máxima pasión con Rockdelux fue con la edición de su Especial 200. La Biblia, sin duda, de la música. Los 200 mejores discos de rock, pop, soul, jazz, etc. El número 1 el del plátano de la Velvet y luego... Todo. La Biblia. Cuántas veces habré ido al lavabo con esa revista, cuántos repasos, cuántas consultas. Reciéntemente lo volví a mirar para ver qué decían sobre My Bloody Valentine. Aquel número, le dí mil vueltas, creo que se lo llegué a dejar al Abel. Le sigo dando mil vueltas. Tengo el de lo mejor de la década de los 2000, el de los mejores discos españoles (la otra Biblia sin duda), hasta el último que sacaron en noviembre de resumen de la pasada década.
O aquellos cds que editaban con recopilaciones de sellos, impagables y que todavía conservo, o aquellos 'lo mejor del año', donde siempre pensábamos lo mismo 'no conocemos a la mitad' y cada vez conocíamos a menos hasta ahora donde ya no sabemos qué es qué. Destacar aquel cd de la Trojan que hizo Ibon Errazkin y que fue otra epifanía. Y, otra vez, aquel concierto de la Rockdelux Experience que editaron en cd y que, bufff. Del 2002. Hace 18 años ya. Qué viejos.
Su criterio no coincide con el mío. O coincide en que no coincide. En Rockdelux siempre han sido modernos. Modernos a veces en el sentido más caricaturesco del término para quien ha querido ser moderno pero no ha podido serlo nunca del todo. Tuve mi momento. Pero ahora ya no. Ahora soy un cuarentón que ha perdido la vergüenza de decir que le gusta tal o cual grupo gracias quizás a que en Rockdelux aprendí a verle las virtudes a cosas que yo detestaba.
Yo soy periodista, estudié para ello pero ya saben que nunca me creo capacitado para. Muchas veces habré soñado (es una manera de hablar...) con que el cenit de un periodista al que le gusta la música, el cine y todo eso que ya sabemos todos, debía ser escribir en Rockdelux. Nunca se me pasó por la cabeza ni intentar enviar nada. Jamás. Dónde iba yo. Los que escribían eran dioses y diosas. Incluso cuando los conocía y las conocía personalmente. El hecho de escribir en Rockdelux justificaba que.
Hay más revistas. Mondosonoro, Ruta 66,... no sé cómo aguantarán.
En este último número, claman contra el amateurismo, el voluntarismo y abogan por la profesionalidad del periodismo. Que lo digital nos lleva a la precarización constante y un par de páginas más allá se despiden con un 'venceremos'. Ellos lo han intentado.
Como muestra de qué iba la revista y a lo que aspiraba, en este último número han pedido a sus colaboradores (sin avisarles de que iba a ser el último número), que hicieran sugerencias para el confinamiento. En definitiva, lo de siempre. Qué es lo que puede molar, qué es lo que nos llega a la patata, qué puede hacernos sentir bien.
Hoy, nos hemos juntado mi hermano y yo para comprar el último número en el kiosco de la Avenida Santa Coloma y hemos comprado otro más para el Abel que no está aquí y le hemos quitado el último a un chaval que también venía a por él.
Es la hora de agradecer a Rockdelux y quienes lo han conducido hasta ahora por habernos descubierto bandas, grupos, solistas, habernos confirmado lo que ya sabíamos, habernos dado una rabia infinita, habernos enseñado esas fotos tan afectadas de grupos tan repelentes, por habernos recuperado artistas que creíamos estigmatizados, por habernos, en definitiva, entretenido, informado y abierto la mente.
Un día triste para el periodismo, pero un día definitivamente triste para la cultura en general.
Rockdelux es una revista en principio musical, pero cuyas prescripciones llegaban al cine, la literatura, las series, los cómics y todo aquello que te hiciera sentir bien. Bien pensando, bailando, escuchando, hojeando, descubriendo, ampliando la mente, reafirmándote en tus prejuicios... Rockdelux es esa revista que, aunque hiciera tiempo que no la compraras (quizás deberíamos haberla comprado más), siempre había un click en la cabeza que, debido a la perenne vida bibliotecaria a la que me he visto condenado tanto tiempo, te recordaba que 'quizás haya salido el Rockdelux). El ritual siempre era el mismo. Primero, ver las reediciones de discos antiguos, luego quizás las críticas de discos por si reconocías alguna banda, ir al apartado de revisión y diseccionar las entrevistas a las bandas siempre con este pensamiento en la cabeza: me caen mal todos.
Rockdelux no era una revista de rock, de pop, de música especializada en un género, podía salir desde el punkarrismo a la ñoñez, desde el afectado clasemedianismo de pop barbudo y triste hasta la devoción por los raperos y la música electrónica y lo más así que tú pudieras sentir como ajeno. Cuando ellos dijeron que Rosalía molaba yo pensé que qué pollas decían. Ahora a todos nos gusta Rosalía. Y así con muchos y muchas cosas más.
Quizás mi momento de máxima pasión con Rockdelux fue con la edición de su Especial 200. La Biblia, sin duda, de la música. Los 200 mejores discos de rock, pop, soul, jazz, etc. El número 1 el del plátano de la Velvet y luego... Todo. La Biblia. Cuántas veces habré ido al lavabo con esa revista, cuántos repasos, cuántas consultas. Reciéntemente lo volví a mirar para ver qué decían sobre My Bloody Valentine. Aquel número, le dí mil vueltas, creo que se lo llegué a dejar al Abel. Le sigo dando mil vueltas. Tengo el de lo mejor de la década de los 2000, el de los mejores discos españoles (la otra Biblia sin duda), hasta el último que sacaron en noviembre de resumen de la pasada década.
O aquellos cds que editaban con recopilaciones de sellos, impagables y que todavía conservo, o aquellos 'lo mejor del año', donde siempre pensábamos lo mismo 'no conocemos a la mitad' y cada vez conocíamos a menos hasta ahora donde ya no sabemos qué es qué. Destacar aquel cd de la Trojan que hizo Ibon Errazkin y que fue otra epifanía. Y, otra vez, aquel concierto de la Rockdelux Experience que editaron en cd y que, bufff. Del 2002. Hace 18 años ya. Qué viejos.
Su criterio no coincide con el mío. O coincide en que no coincide. En Rockdelux siempre han sido modernos. Modernos a veces en el sentido más caricaturesco del término para quien ha querido ser moderno pero no ha podido serlo nunca del todo. Tuve mi momento. Pero ahora ya no. Ahora soy un cuarentón que ha perdido la vergüenza de decir que le gusta tal o cual grupo gracias quizás a que en Rockdelux aprendí a verle las virtudes a cosas que yo detestaba.
Yo soy periodista, estudié para ello pero ya saben que nunca me creo capacitado para. Muchas veces habré soñado (es una manera de hablar...) con que el cenit de un periodista al que le gusta la música, el cine y todo eso que ya sabemos todos, debía ser escribir en Rockdelux. Nunca se me pasó por la cabeza ni intentar enviar nada. Jamás. Dónde iba yo. Los que escribían eran dioses y diosas. Incluso cuando los conocía y las conocía personalmente. El hecho de escribir en Rockdelux justificaba que.
Hay más revistas. Mondosonoro, Ruta 66,... no sé cómo aguantarán.
En este último número, claman contra el amateurismo, el voluntarismo y abogan por la profesionalidad del periodismo. Que lo digital nos lleva a la precarización constante y un par de páginas más allá se despiden con un 'venceremos'. Ellos lo han intentado.
Como muestra de qué iba la revista y a lo que aspiraba, en este último número han pedido a sus colaboradores (sin avisarles de que iba a ser el último número), que hicieran sugerencias para el confinamiento. En definitiva, lo de siempre. Qué es lo que puede molar, qué es lo que nos llega a la patata, qué puede hacernos sentir bien.
Hoy, nos hemos juntado mi hermano y yo para comprar el último número en el kiosco de la Avenida Santa Coloma y hemos comprado otro más para el Abel que no está aquí y le hemos quitado el último a un chaval que también venía a por él.
Es la hora de agradecer a Rockdelux y quienes lo han conducido hasta ahora por habernos descubierto bandas, grupos, solistas, habernos confirmado lo que ya sabíamos, habernos dado una rabia infinita, habernos enseñado esas fotos tan afectadas de grupos tan repelentes, por habernos recuperado artistas que creíamos estigmatizados, por habernos, en definitiva, entretenido, informado y abierto la mente.
Un día triste para el periodismo, pero un día definitivamente triste para la cultura en general.
domingo, 3 de mayo de 2020
Confinamiento #36
Esta foto no es la de un amanecer desde algún montaño de nuestros alrededores queridos. Esta foto no es la de un breve reencuentro con alguien que también ha salido a justificar el outfit. Esta foto no es la de una felicidad extrema por haber vuelto a sentirnos libres. Esta foto tampoco es un reconocimiento a las madres. Esta foto es la de un fuet.
Es la de un fuet que a duras penas puedo probar porque no puedo comer cosas como fuet. Los problemas de la tensión alta convierten a mi vida en un quiero y no puedo de cosas que creo que puedo hacer y sé que están mal, cosas que no hago, cosas que querría hacer y cosas que hago como si no las estuviera haciendo. Esta foto es la de un fuet que hace mis días de confinamiento un continuo recordatorio de que las cosas no están bien, que debería, que tendría, que me lo tendría, pero que no. No y no.
Un día más y un día menos y un día que ya no es como los demás. Los días ya no son como los de hace dos semanas o tres. Ahora los días son de otra manera. Ahora los días consisten en saber porqué no sales. No sales porque no madrugas y no te pilla la franja. No sales porque por la tarde da pereza salir. No sales porque no tienes ganas. No sales porque te da estás bien en el confinamiento.
Esa foto es la de un fuet. Una foto que no dice absolutamente nada y que ni siquiera es de hoy. Y ni siquiera es real. De ese fuet queda la mitad, porque no debería, ni yo ni nadie, pero cometemos el pecado y si no lo corto yo es como si no lo estuviera haciendo yo.
Debería hablar de algo referente a la política pero para qué. A la política. Pasamos del todo el mundo es bueno al que se jodan. Pienso en lo de los conciertos de Barcelona. Pienso que cuando a alguien le alegra que a Ada Colau le salga algo mal, indefectiblemente creo que es de derechas. Aunque lleves camisetas de Black Flag. De derechas. Aunque escuches canciones con acento del sud del territori. De derechas.
Y poco más que añadir en este punto.
Pienso en que de todo este periodo no vamos a salir mejor. Vamos a salir con más ganas de demostrar que antes, antes de, todo era perfecto y bueno. Y que vamos a acentuar aún más que antes podíamos y volveremos a poder. Hacerlo todo. Más. A lo bestia.
Me preocupa también, no sé si me preocupa es la palabra, me incomoda el tema de la buena gente. El reconocimiento a la buena gente. La competición por ser buena gente. La necesidad del reconocimiento a quien estos días ha mostrado una actitud solidaria. El enmascaramiento de otro tipo de situaciones con la cobertura de la voluntariedad, el esto y lo otro. Ya está.
Hablemos de cine. Ayer vi Munich, película del Spielberg que hace mil años que debería haber visto y que no. Pues me gustó y me pareció interesante la reflexión. Un grupo armado secuestra y asesina a unos atletas israelíes. El Estado israelí decide castigar a los culpables. Recluta a un grupo de personas para que se carguen a una gente concreta. Ningún problema. Se van cargando peña pero a medida de que va pasando el tiempo y van cargándose gente que no saben muy bien porqué... entran dudas y sospechas. Y la peli va de eso. Dudas, sospechas, y cómo se construye un país. En base a qué.
Bien. No sé si lo he dicho antes, pero es el día de la madre. Hoy es el día convenido para agradecer a nuestras madres todo lo bueno que hacen que suele ser todo. He salido dos veces este finde a la calle, las dos a la farmacia. Hoy estaban las floristerías abiertas. No he comprado nada.
Estamos atravesando o hemos atravesado. No lo sé. Pienso en cabrearme viendo a la gente salir a la calle a hacer cosas. Estando en la calle. Pienso que si nos dejan salir a la calle en estas condiciones es porque la cosa irá de que se puede salir a la calle. Pienso que no tengo ni puta idea y que no voy a salir mucho a la calle, aunque saldré a la calle y probablemente me saltaré alguna franja horaria porque cuando tenga que salir, yo que no quiero salir, no será cuando toque.
He empezado a leerme un libro de Rosa Luxemburgo. Me acabé en estos días el libro de la compañera Patricia Castro. Patricia Castro a la que le han montado una campaña de acoso en redes que dice mucho del estado de mierda que se nos viene encima. Una mierda de sociedad. Una mierda de sociedad en la que hay que saber qué mano lames. El libro de la compañera. Está bien. La historia que cuenta. Que no te pase nunca.
Lo de Rosa Luxemburgo lo he pillado con muchas ganas. Espero que no nos perdamos en lo que nos perdemos siempre y acabemos perdiendo el hilo y las ganas. Que ya me suele pasar.
Acabo de ver otra película. Little Joe. Sobre flores y virus. Y una sociedad de gente feliz donde todo va bien.
Todo va bien si sabes de qué lado ponerte.
Es la de un fuet que a duras penas puedo probar porque no puedo comer cosas como fuet. Los problemas de la tensión alta convierten a mi vida en un quiero y no puedo de cosas que creo que puedo hacer y sé que están mal, cosas que no hago, cosas que querría hacer y cosas que hago como si no las estuviera haciendo. Esta foto es la de un fuet que hace mis días de confinamiento un continuo recordatorio de que las cosas no están bien, que debería, que tendría, que me lo tendría, pero que no. No y no.
Un día más y un día menos y un día que ya no es como los demás. Los días ya no son como los de hace dos semanas o tres. Ahora los días son de otra manera. Ahora los días consisten en saber porqué no sales. No sales porque no madrugas y no te pilla la franja. No sales porque por la tarde da pereza salir. No sales porque no tienes ganas. No sales porque te da estás bien en el confinamiento.
Esa foto es la de un fuet. Una foto que no dice absolutamente nada y que ni siquiera es de hoy. Y ni siquiera es real. De ese fuet queda la mitad, porque no debería, ni yo ni nadie, pero cometemos el pecado y si no lo corto yo es como si no lo estuviera haciendo yo.
Debería hablar de algo referente a la política pero para qué. A la política. Pasamos del todo el mundo es bueno al que se jodan. Pienso en lo de los conciertos de Barcelona. Pienso que cuando a alguien le alegra que a Ada Colau le salga algo mal, indefectiblemente creo que es de derechas. Aunque lleves camisetas de Black Flag. De derechas. Aunque escuches canciones con acento del sud del territori. De derechas.
Y poco más que añadir en este punto.
Pienso en que de todo este periodo no vamos a salir mejor. Vamos a salir con más ganas de demostrar que antes, antes de, todo era perfecto y bueno. Y que vamos a acentuar aún más que antes podíamos y volveremos a poder. Hacerlo todo. Más. A lo bestia.
Me preocupa también, no sé si me preocupa es la palabra, me incomoda el tema de la buena gente. El reconocimiento a la buena gente. La competición por ser buena gente. La necesidad del reconocimiento a quien estos días ha mostrado una actitud solidaria. El enmascaramiento de otro tipo de situaciones con la cobertura de la voluntariedad, el esto y lo otro. Ya está.
Hablemos de cine. Ayer vi Munich, película del Spielberg que hace mil años que debería haber visto y que no. Pues me gustó y me pareció interesante la reflexión. Un grupo armado secuestra y asesina a unos atletas israelíes. El Estado israelí decide castigar a los culpables. Recluta a un grupo de personas para que se carguen a una gente concreta. Ningún problema. Se van cargando peña pero a medida de que va pasando el tiempo y van cargándose gente que no saben muy bien porqué... entran dudas y sospechas. Y la peli va de eso. Dudas, sospechas, y cómo se construye un país. En base a qué.
Bien. No sé si lo he dicho antes, pero es el día de la madre. Hoy es el día convenido para agradecer a nuestras madres todo lo bueno que hacen que suele ser todo. He salido dos veces este finde a la calle, las dos a la farmacia. Hoy estaban las floristerías abiertas. No he comprado nada.
Estamos atravesando o hemos atravesado. No lo sé. Pienso en cabrearme viendo a la gente salir a la calle a hacer cosas. Estando en la calle. Pienso que si nos dejan salir a la calle en estas condiciones es porque la cosa irá de que se puede salir a la calle. Pienso que no tengo ni puta idea y que no voy a salir mucho a la calle, aunque saldré a la calle y probablemente me saltaré alguna franja horaria porque cuando tenga que salir, yo que no quiero salir, no será cuando toque.
He empezado a leerme un libro de Rosa Luxemburgo. Me acabé en estos días el libro de la compañera Patricia Castro. Patricia Castro a la que le han montado una campaña de acoso en redes que dice mucho del estado de mierda que se nos viene encima. Una mierda de sociedad. Una mierda de sociedad en la que hay que saber qué mano lames. El libro de la compañera. Está bien. La historia que cuenta. Que no te pase nunca.
Lo de Rosa Luxemburgo lo he pillado con muchas ganas. Espero que no nos perdamos en lo que nos perdemos siempre y acabemos perdiendo el hilo y las ganas. Que ya me suele pasar.
Acabo de ver otra película. Little Joe. Sobre flores y virus. Y una sociedad de gente feliz donde todo va bien.
Todo va bien si sabes de qué lado ponerte.
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