martes, 8 de octubre de 2024
Pequeños cuentos centroeuropeos
No tenía pensado decir nada, pero me invitaron a decir algunas palabras. Y se me ocurrió una parábola bíblica que había leído hace tiempo. En ella, creo que alguien llamado Ira descubría que su familia se había ido y le había dejado solo. Desesperado, le pedía a Dios que hiciera algo por él, la pena le invadía y creía que estando solo, moriría pronto. Y el Señor le respondió dejando en su puerta una imagen de madera de una persona con los brazos en cruz. Ira entendió que el Señor no le podía devolver a su familia pero que el muñeco de madera podría ser un buen sustitutivo. Así que Ira cogió el muñeco, lo metió en casa y como pensó que debía agradecerle a Dios aquel detalle, se propuso sacrificar cada cambio de estación un cordero. Así pasaron veinte años en los que Ira se habituó a hablar con el muñeco, a contarle sus rutinas, a pedirle cosas y a sacrificar corderos. Hasta que un día, apareció por su casa un hombre que le resultó conocido. Padre, le dijo aquel, vengo a llevarte conmigo a las tierras de Heroazam, donde vivimos. Y Ira, sin pensarlo dos veces, cogió algunas de sus cosas y partió con su hijo, que se llamaba Ariel. Dejó allí el muñeco de madera por si acaso alguien lo necesitase. Pasaron los años y cuando ya estaba a punto de morir, Ira le pidió a sus hijos y nietos que le llevasen a la casa que abandonó. Y los hijos le llevaron allí, en la casa no vivía nadie pero estaba todavía el muñeco. Dejaron a Ira y se llevaron el muñeco.
lunes, 7 de octubre de 2024
Un año bárbaro
Mientras escojo el título del artículo y selecciono una foto, es posible que hayan muerto 10, 50 o 100 o 200 personas en Beirut, o en Gaza, o en Cisjordania. Qué más da. Hoy hace un año, un atentado de Hamas contra un país cuyo servicio de inteligencia es capaz de infiltrarse y asesinar a la cúpula de la seguridad de Irán, de Hezbollah y de cualquier otro de sus enemigos y acabar con ellos a su antojo. Murieron más de mil personas, asesinadas muchas de ellas a sangre fría. La sensación de poder vengar años, décadas, lustros de opresión, asesinatos selectivos, humillación constante, ocupación de casas, terrenos, vidas, bombardeos sobre población civil, un infierno en la tierra, durante unas horas en las que el enemigo parecía haber desaparecido, tuvo que ser apabullante. Israel lo estaba esperando. Desde ese día, se ha alterado tanto el orden de las cosas que estamos ante un cambio del orden internacional en el que se nos está diciendo alto y claro que cualquiera de nosotros, países, comunidades, naciones, localidades, clases, podemos ser aplastados, masacrados y eliminados, exterminados y ridiculizados ante las cámaras, sin que pase absolutamente nada. Supongo que antes de los nazis, nadie llamó nazi a nadie. Existirían otros apelativos. Hoy, llamar nazis a los responsables del Estado de Israel no me parece correcto. Esto es otra cosa. Un país se considera legitimado a perpetuidad a tomarse la justicia por su mano, a no respetar ni resolución internacional, ni legalidad, ni principios, ni humanidad. No es una guerra, no pelean contra seres humanos, sino contra bestias a las que no se les puede ya otorgar el beneficio de ninguna duda. Todos los palestinos son culpables. Todos los que discutan sus procedimientos, somos culpables. Arrasar Gaza, exterminar Cisjordania, bombardear Beirut, atacar a Irán. Es posible y probable que yo no simpatice con Hamas, que no lo haga con Hezbollah, que el régimen de los ayatollahs me parezca penoso. Pero esto es diferente. Aquí hay otra cosa que parece que se esté utilizando como laboratorio. Hasta dónde podemos llegar. Cientos, miles de muertes, cientos de miles de muertes provocadas por enfermedades derivadas de los bombardeos, vídeos de soldados riéndose, vídeos cantando. La barbarie en nombre de la civilización. En nombre de la paz, un genocidio. En nombre de la seguridad, el caos. Todo por que son de los nuestros, todo por una culpa ancestral, todo por el dinero, todo por alianzas y tácticas y estrategias y movimientos y órdenes que cambian y que cuestan miles, cientos de miles de vidas. En Palestina y en otras partes del mundo. Pero el caso palestino es tan doloroso y lo es porque los victimarios son un pueblo que ha sido la gran víctima siempre. No todos, ni siquiera deben ser la mayoría, solo los que comparten la idea sionista. No todos los judíos. Siempre he admirado a tantos judíos que no me lo explico. Cómo puede ser. Es. Y hacemos manifestaciones y nuestro gobierno hace gestos simbólicos, pero no parece que se pueda ir más allá. Quizás cuando vuelvas a estar en el gobierno tú, que no hiciste nada, cambie la cosa. Quizás tantas cosas cambien. Lo que no cambia es que esa gente está condenada a ser masacrada y no sabemos qué puede pasar para que la cosa cambie. Y llevamos un año y pueden ser más. Una masacre sin fin. Pero es en nuestro nombre, porque somos nosotros, porque son como nosotros. Es una barbaridad.
Crónica de un viaje a Girona. Cementerio indio
Al acabar del partido, personal que destina el Athletic Club a seguir a nuestra afición cuando se desplaza, una especie de mediadores, nos iba saludando uno a uno cuando salíamos de Montilivi. Nos daban las gracias, nos daban ánimo y yo solo quería decirles 'no vengo nunca más'. El Athletic Club no es un club sufridor. Hay otros equipos que tienen fama de pupas, de cagarla en el momento más propicio, de ser una desgracia ambulante, de sufrir descensos tortuosos, de tener una afición acostumbrada a pasarlo mal. La afición del Athletic Club no es así, al menos sobre el papel. Pero. Resulta que jugamos contra el Girona. Yo no recuerdo haber ido nunca a Girona, creo que he ido dos veces, y haber disfrutado. Un día hizo un frío terrible, acabó lloviendo, perdimos sin tirar a puerta casi, hace dos años perdimos también en partido horroroso... el campo está por ahí lejos, si visitas el centro no puedes hacer mucha cosa porque tienes que ir con tiempo para que te miren la entrada porque la entrada es como de un campo de segunda B y bueno. El caso es que este año nosotros estamos bien y ellos están un poco de aquella manera. De hecho vienen de perder en Champions con un cúmulo de desgracias y parece todo propicio para... para que paguemos el pato. Vamos en autocar, cuatro jinetes de la Centenario, acompañados por la Peña Lehoi Beltz de Barcelona y la Bilbo Ondokoak de Sant Cugat. Buen ambiente, gente maja, todo correcto. Llegamos a un bar a comernos un frankfurt y Homobono se hace fotos con todo pichichi, polacos, holandeses y gente del Girona. Las bilbainadas habituales de quien se cree que ser del Athletic es 'bilbainizarse' y no. Veremos por dónde nos salen las vaciladas. El tema, vamos al estadio. Ya he dicho lo de las entradas, hace muchísimo calor. Y empieza el partido y salimos con un equipo bastante potable, casi el titular. Tras un intercambio inicial, se nota que nosotros estamos mejor, más serios. Vamos teniendo control, vamos, vamos, pero no acabamos de. Sancet se está saliendo. Pero mucho. Nos pitan un penalty a favor. Lo tira Berenguer después de un periodo de deliberación que no augura nada bueno. Lo tira regular y se lo para Gazzaniga. Es que no puede ser. Al cabo de unos minutos, pocos, una jugada estúpida en la que Asprilla centra y la pelota va botando pim pam pong hasta que entra en nuestra portería y todo es tan tonto que pensamos que lo va a anular porque... porque... no lo anula. Es gol. Pero si... no puede ser. Pues sí, es gol. Fallamos penalti, gol idiota, pero de repente Sancet liga un par de combinaciones y se planta delante de Gazzaniga y lo fusila. Gol. Bien. Una buena noticia al fin. Buena noticia que dura medio segundo porque Sancet se lesiona al marcar y pide el cambio. Sancet estaba dando una lección de fútbol. Pues no. Sigamos. Media parte, cerveza sin alcohol, comenzamos ahí medio medio como el final de la segunda y en una jugada que parece que no, Williams provoca otro penalti. Williams se dispone a tirar este segundo penalti. No quiero verlo. Pero lo veo. Williams tira un penalti tan infame que no tiene ningún tipo de explicación racional. Pero para sorpresa de todos y todas, el árbitro decide que hay que repetir el penalti. Va Ander Herrera, va, venga, que este parece más serio que ya sabemos que Iñaki tiene el pie cuadrado. Ander Herrera tira un penalti tan lamentable que la pelota va botando hacia los pies del portero. Acabamos de presenciar un hecho histórico. El Athletic Club nunca había fallado tres penaltis en un partido. Nunca. Jamás. Y lo hemos visto nosotros. A partir de ahí, el fatalismo que supongo que nos caracteriza pero que no trasluce en el tópico del hincha del Athletic, nos dice que vamos a palmar. El portero, Padilla, se está luciendo intentando frenar lo irremediable. Pero sabemos que va a pasar. El Girona mete a Stuani, que siempre, siempre, siempre, marca. Sale a falta de diez minutos, en el descuento. Padilla ya le saca una milagrosa. El árbitro nos pita un penalti más que justo. Gol de Stuani. Y yo pienso que en Montilivi antes hubo un cementerio o algo. Y que yo no vengo más. Aficiones. La nuestra no para de animar, no son todos vascos, ni vascas, pero no paran de animar ni en los momentos más ridículos. La afición del Girona es la arquetípica afición que no anima hasta que ya ha ganado. Volvemos al bar del punto de recogida. Homobono sigue haciéndose fotos con todo el mundo. Nos acordamos de Martín Palermo. Me imagino a mi padre pegándole fuego al estadio de Montilivi. Volvemos en el autocar y constatamos que las nuevas generaciones no viven el fútbol como nosotros. Música y jolgorio. Pienso si voy volver a Girona nunca más. Que sé que volveré. Aupa Athletic.
viernes, 4 de octubre de 2024
Pequeños cuentos centroeuropeos
En la fábrica somos unas 350 personas, pero en mi departamento somos unas diez personas. Yo no soy amiga de ninguna de ellas. Ya son muchos años trabajando aquí y allí y ahora que estoy más o menos estabilizada, no me quiero meter en problemas. De mi trabajo a casa. Almuerzo sola, si me tengo que quedar a comer lo hago sola también y así me ahorro líos. Damenka es, quizás, la que me cae mejor. Y me cae mejor que las demás porque también va a lo suyo. El resto parece que no tengan otra cosa que hacer que compartir todos y cada uno de sus movimientos, constantemente. A todas horas. He ido, me he vuelto, estoy mal, tengo sueño, no he comido, me he puesto como el culo, me cae fatal, no lo he visto, me lo tienes que contar, a ver si me recuerdas aquello que me dijiste, cuándo vamos a desayunar, qué haces al salir. Todo el día, todos los días. Me ponen tan nerviosa que ayer le dije a Damenka que si a ella le pasaba lo mismo que a mí. Y me respondió: 'Sabía que tú también caerías'.
jueves, 3 de octubre de 2024
Crónica del #PleGramenet de septiembre. Fear of a black planet
Pues resulta que cada uno quiere tener su trocito de espectáculo. Su poquito de inseguridad, sus datos de delincuencia, su manifestación en la calle, su Santa Coloma es el bronx, su miedo a salir de noche, su cuidado con el bolso, su el Fondo es invivible, su Plaza del Reloj, sus ancianos en peligro, cada uno quiere su cuota de pantalla y se administra a una serie de acólitos para que hagan ruido o para que cuenten y para que hagan de soporte a un relato que viene a decirnos que absolutamente todos los problemas de Santa Coloma se reducen a uno: la inseguridad y si nos ponemos a escarbar un poco, nos encontramos con que el problema real no es ese, es otro. Que yo no lo soy, pero. Y así el pleno del pasado lunes nos embocó hacia una serie de discursos, testimonios y referencias que pintan una ciudad que no es la ciudad que usted y yo vivimos cada día, una ciudad que es como las demás, pero más pobre y quizás ese sea el problema, pero lo que quiere la derecha y la extrema derecha no es que nos fijemos en la pobreza y le pongamos remedio, no quieren que invirtamos en lo público, ni siquiera quieren que invirtamos en más fuerzas y cuerpos de seguridad, quieren el miedo, el miedo para seguir ganando votos y adeptos y claca. Y hacer ruido. Y que ese ruido se amplifique en redes. Y que en tu móvil puedas ver al concejal de Vox, al joven, diciendo que fíjate tú qué mierda mandarle dinero a Burkina Faso pudiendo gastarte el dinero aquí. Y a él le importa una mierda Burkina Faso como le importa una mierda los recursos que se pueden destinar aquí, porque VOX en realidad es un partido al servicio del capital, de los ricos, de los que más tienen, y nunca van a apostar por que tú tengas más recursos, seas blanco, negro o azul, mucho menos rojo, porque lo que quieren es otra cosa. Y uno entiende que el equipo de gobierno quiera callar, minimizar, poner sordina al griterío de VoX, es una estrategia, pero duele a los oídos, al corazón, a la vida, escuchar cuando se dice que 'hemos llegado a un acuerdo para retirar la moción y estudiar la propuesta de Vox sobre seguridad', porque a Vox no se le escucha la propuesta en seguridad, se le argumenta en contra y punto, no se hace un número que blanquea a Vox como un actor más cuando no lo es. Y sí, fue el primer pleno municipal sin Núria Parlon y naturalmente podemos decir sin miedo a equivocarnos lo más mínimo que Mireia González no es Núria Parlon. Esto es una evidencia que creo que todo el mundo tiene clara y que después de casi dos meses de oficializarse la noticia y la toma de posesión y todo eso, ya no presenta ninguna sorpresa. Nos quedaba saber cómo iba a ser un pleno comandado por González y con Suárez en el papel de Serrano. Y nos quedó la sensación de que, efectivamente, Núria no es Mireia, Mireia no es Núria, Esteban no es Toni y Toni no es Esteban. Al menos por ahora. Porque el tiempo y quizás una mayor familiaridad con el idioma ayude a retomar ese papel que, bueno, ahora mismo todavía no se ha adquirido con total firmeza y así te pueden vacilar y tal y tú todavía no sabes si puedes o no puedes. Que no creo que dure mucho el vacile porque de la misma manera que es evidente todo lo anterior, más evidente todavía es lo otro, tan evidente como predecible. Y ya veremos. A lo que vamos es que Mireia González se esforzó mucho por marcar un tono diferente en sus intervenciones, que no eran las de otra persona, que eran las suyas, y sobre todo en el énfasis con el diálogo. El diálogo, aunque antes hubiera habido un rapapolvo, una reprimenda, un no estar de acuerdo, pero la coletilla final era la de estar oberts a parlar amb tothom. That would be something. Hemos vuelto. A pesar de ser no regidores estamos en los plenos, pedimos la palabra, hablamos con gente, nos enteramos de cosas, todavía no dominamos el tema de los vídeos, pero tenemos tres largos años por delante para intentar aprender. O no. Pedimos la palabra en tres puntos, que parecieron cuatro pero no, que se quedaron en dos. Intervinimos, los Comuns, digo, en la licitación del SAD, que ya hace dos años nos costó una sonora pitada por parte de las trabajadoras y que ahora parece que no se cuenta con aquel respaldo absoluto a una privatización que precariza más las condiciones de trabajo a cambio de una supuesta subida de sueldo. Intervenimos para decir que nosotros estamos donde estábamos, apoyamos los derechos de las trabajadoras y no queremos la privatización. Lo pasao, pasao. Y luego intervinimos para responder el show esperpéntico de Vox respecto a la educación y sacamos la cara por el sistema público de educación. Como siempre, Vox hace el papel de matón y el PP de poli bueno. Así que el PP se apuntó al clamor por lo público, ridiculizó los exabruptos de la extrema derecha y se ganó el aplauso de una claca, de varias clacas, que no distinguen al lobo por el tono del cordero. Este pleno municipal significó el del estreno de la nueva alcaldesa, una alcaldesa que quiso hacer gala de ese nuevo talante, o al menos, talante diferente, pero que ojo, no dudó en cortar una intervención que se estaba complicando y lo hizo de una manera abrupta que no pasó desapercibida. Jiji y jajá, pero ya. Hubo a quien le recordó a otros tiempos. Lejanos. La política colomense avanza pues después de un sotrac importante, cambio de alcaldesa y de un cierto desballestamiento del equipo de gobierno. Entre el público del pasillo, la nueva directora de alcaldía Bellvehí atenta a que todo estuviera en su sitio. Entre el público los familiares de los nuevos regidores emocionados al escuchar jurar el cargo. El Charkis, al menos, es del Athletic. Y al final, el gerente se hacía fotos para el recuerdo, quizás para enviarlas por mail al personal del ajuntament y recordarles que, cualquier día puede ser bueno para que se aparezca en sus sueños una vez él ya no esté con nosotros. Con ellos. Ahora, a seguir con la campaña de promoción de the new boss y por otro lado, a seguir buscando nicho entre el miedo.
miércoles, 2 de octubre de 2024
Pequeños cuentos centroeuropeos
Fue un instante, pero fue decisivo. Llevábamos tiempo juntos, ella me había confesado cosas, yo ya no tenía secretos. Salimos a pasear y nos decidimos por ir a un parque al que acudíamos al principio de todo, cuando hablábamos por los codos, a sentarnos en la hierba y pasar la tarde. Encontramos el lugar que nos acogía y ella se sentó. Yo no quise mancharme los pantalones, estaban limpios y quería aprovecharlos al menos tres días más antes de lavarlos. Dudé. Fue ahí.
martes, 1 de octubre de 2024
Pequeños cuentos centroeuropeos
Cada vez se me hace más difícil recordar y a la vez no se me olvida nunca. No se me olvida aquella vez que estuvimos sin hablarnos durante un tiempo y me puse tan nervioso que se me agarró un dolor en la espalda que me dejó clavado en un banco de un parque. Y menos mal del banco en el parque, porque podría haberme quedado estirado en el suelo y me hubiera dado igual. Estaba allí, dolorido, dándole vueltas a la cabeza, cuando una señora se sentó a mi lado. Me preguntó si era de allí, si había nacido por allí cerca, si la conocía. Le dije que sí, que era nacido y criado en la ciudad y que no la conocía. Me dijo que se llamaba Agnetta y que tenía 85 años y que nunca había salido de aquella ciudad, que conocía a todo el mundo y que a mí no me había visto nunca. Le dije que éramos casi un millón de personas en aquella ciudad y que posiblemente muchos de nosotros no nos conocíamos. Entre nosotros. Le dije. La señora Agnetta me miró y me dijo no, eso no es verdad, yo conozco a todo el mundo y a ti no te conozco. Tú no eres de aquí. Mientras avanzaba aquella conversación notaba que mi dolor de espalda se iba calmando, quizás porque ya no pensaba en aquello que me bloqueaba y mi atención estaba en aquella mujer que dudaba de mí. Le conté dónde había nacido, en qué calle, quién era mi familia, a qué escuela había ido, dónde trabajaba. Se quedó callada. Conocía el sitio donde había nacido, conocía a mi familia, había trabajado en aquella escuela como cocinera durante un tiempo, era familiar del jefe de mi empresa, pero no me conocía a mí. No sabía de mí. Le dije mi nombre. Entonces sí.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






