domingo, 4 de marzo de 2012

Luces rojas

Yo tengo una prima en katmandú, qué más quisieras tú. Enésimo intento de ir a ver Katmandú, y ya entrando, en la cola, con el dinero en la mano, cambiamos el rumbo y pasamos del tema una vez más. Luces Rojas, la película 'del del enterrao'. El viernes escuché una entrevista con el director, Rodrigo Cortés, y no me cayó mal. La peli con su De Niro, su Sígurni, el muchacho que hizo aquella de... aquella del chico que quería ser chica y se me ha ido el nombre... vamos. Que promete. O no. Porque una peli con De Niro hoy en día, no garantiza nada. Es igual. Al toro.
La peli va de una pareja, formada por la Sígurni y el chico este, que van desenmascarando a mediums, espiritistas, gente con poderes mentales, etc. La Sígurni tiene una amplia carrera en el tema, y el chaval la admira. Estoy pensando. Algo de nosequé on Mars, era la peli. Bueno, que sigo.
De Niro es un ciego que tiene poderes mentales y hace cosas muy raras, pero que se retiró 'del espectáculo', hace muchos años porque se cargó a un tío en directo. Dicen que le provocó un ataque al corazón a un periodista que le decía que era un fraude. Pues ahora decide reaparecer. Su compañera es la rubia que salía en NipTuck y en los Tudor haciendo de... la última esposa de Enrique, vamos. Pues nada, vuelven, llenan teatros, el éxito.
El chaval quiere desenmascarar al De Niro, porque cree que es otro fraude más, pero la Sígurni, no se atreve porque... le tiene miedo. La Sígurni tiene un hijo en coma y cree que mosqueando al De Niro... éste podría cargárselo.
El tema de los poderes, las energías, las creencias, etc. La película está bien, es entretenida, te tiene ahí, que es lo que tienen casi todas las películas que se hacen y se deshacen. Estupendo. Pero yo le veo que yo que sé. Que le falta algo. Ah, la chica. Hay una chica que se lía con el chico. La chica o es hermana o es familia de las gemelas Olsen, siempre que no sea una gemela Olsen ella misma. Reparto internacional, lleno de caras conocidas, pero... no sé. Yo vi, el Truco Final, por ejemplo, y he de decir que siendo más o menos un tema parecido, la película estaba mucho mejor hecha. A esta le faltaba... no sé. Algo. No saber que el director es español, o que algunas localizaciones (ese frente del Besós, como si fuera Chicago) son de aquí, no sé. Que se le veía el cartón en algunas cosas. Y que en muchas películas eso es un qué, que se vea el cartón, pero a mi me pareció que la hacía cojear.
El final. Investigan e investigan y con el final... pues me acaba de poner mala cara. La verdad. Porque yo que sé. No se trata de explicarlo todo todo todo, pero no sacarse de la manga así el asunto. No decir, como la pera mariaelena 'era yo!', no. No es así.
Son ocho euros la broma del cine. Yo creo que hay que empezar a partir de ya a priorizar el tema, porque no puede ser que cada sábado salga uno con cara de... pues qué quieres que te diga. Ah, y los lavabos. Hay una pelea con unos lavabos de por medio, qué lavabos. Qué flojos. Qué forma de romper lavabos con la piñata, sin que se te rompa la piñata, ni te pase nada... eso si que son poderes.
Ya me he ido del tema. Nada, que buen domingo.

viernes, 2 de marzo de 2012

Miscelánea

Hoy cumple años el señor Lou Reed. Nada menos que 70 tacos. El amigo. Quién se lo iba a decir hace... hace demasiados años. Conservamos la imagen de Lou Reed al borde del abismo, en una franja que va desde el 66, digamos, hasta el setenta y tantos. Pero después, me parece que el hombre no es que se aburguesara, si no que dejó de verle la gracia (si es que se la vio alguna vez) a eso de parecer malo maloso. Lou Reed. Qué hombre. Qué persona tan difícil. Y qué ego. Y qué cabeza más mala. Recordar la imagen fatal de Lou Reed en el libro 'Por favor, mátame', en la cual, una vez hecha la primera pregunta en una entrevista informal para un fanzine, le suelta al reportero que si le apetecía ir a su casa y que le cagase encima. No debía ser muy lejos en el tiempo de la época de este vídeo. Año 1974, en Paris. Cantando Sweet Jane. Con el pelo rubio pollo. Qué fiera. Felicidades Lou Reed
http://www.youtube.com/watch?v=Uc26EFI1_nw&feature=related

Y de un cumpleaños a un deceso. El cantante de los Monkees, David Jones, ha fallecido a la edad de 66 años. Bien. El grupo más denostado de la historia. 'Era un grupo artificial, hecho por un casting'. Ay, si supiéramos la verdad de todos los grupos que se hacen y se deshacen. Que si no tocaban ellos, que si no cantaban ellos, que si... bueno, bueno. Lo que sea. Viéndolos ahora, si no sabían tocar, y muy agraciados tampoco es que fueran. No sé. Llámenme quisquilloso. Esta canción es I'm not your stepping stone, y la primera vez que la escuché fue con la voz melodiosa de Johnny Rotten en los Sex Pistols. El vídeo, pues eso.
http://www.youtube.com/watch?v=OjGCbMA7knU

Ayer fui a un concierto de Manos de Topo. Hermanos al rescate. Yo no les veo el qué a los Manos de Topo, pero mi colega quería ir, y aquí estamos para lo que haga falta. Si no nos cuesta dinero, ojo. He de decir que ir sin pretensiones a una cosa de estas, ayuda mucho. Así, la primera canción que tocaron, esta 'Mentirosa', me gustó. Me pareció bien. Me hizo gracia. Ahora veo que en la versión del disco me parece menos... pastosa. Demasiado clara. Bueno. Canciones de desamor, de mal rollo, de quiero verte muerta, quiero verte desaparecer. Pero con la moza amarrada al lado. Las parejas cantan al desamor mientras se ríen. También tiene su gracia.
http://www.youtube.com/watch?v=fFFNXiFwO90

Seguimos adelante con la inmersión en la parte chunga de la música. El krautrock, el rock progresivo alemán, los Amon Düül II. Porqué hacer las cosas fáciles, pudiendo complicarlas ¿verdad? Pues así. Así me gustan las canciones a mi. Que se enganchen. Que no salgan. Que entren en un callejón sin salida en el que ya no se pueda terminar si no es quedando mal. Esta, por ejemplo, es Between the eyes. Yo tengo un disco de esta gente, el Yeti. Fantástico. Ahora, esta es de otro disco. Los Amon Düül tenían una cantante muy guapa. Bueno, no guapa. Con lo que se diría, personalidad. En fin, lleguen hasta el final de la canción, que cuando termina se queda uno como si le hubieran dado un masaje de esos descoyuntantes.
http://www.youtube.com/watch?feature=endscreen&v=AlYvKxPb9r4&NR=1

Los Manos de Topo ayer tenían a una chica que tocaba el violín. Me gustan los grupos ahora que tienen violín. Bueno. A otra cosa. Hace unos días, semanas creo, entrevistaron a los Oliva Trencada en la radio. El tío daba una rabia que te morías. Con el eeee, ese que hacen los mallorquines cuando hablan. eeee. eeee. eee. Uff, pero mira, las canciones no estaban mal del todo. Esta se llama Xoriguer Mayday, y me he acordado de ella por lo del xoriguer. El Gin Xoriguer, qué momentos. Dijeron una muy buena sobre los grupos que cantan en catalán que se hacen la foto con el Pujol y los que no. Era eso. Ellos no. A ver lo que les dura.
http://www.youtube.com/watch?v=Zcp8pezEErw&feature=related

Que no decaiga. Esta noche toca ir a los Triángulo de Amor Bizarro. Esto es un no parar y eso que no estoy ni al 60 por ciento de lo que yo valgo. Porque ahora me ven así, con esta cara, que hasta el compañero de al lado me ha dicho 'tens cara de cerveses'. Pues eso, que yo, fresco y bien alimentado, doy un nivel óptimo. En una actuación puntual, también te lo digo. Porque así en plan seguido, no me veo. Estoy ahí, en el umbral de la vejez. Un día de pachanga, dos, tres y empiezan a aparecer desperfectos. Yo que sé. Bueno, una de los Triángulo, la del Himno de la Bala mismo. A ver qué tal hoy.
http://www.youtube.com/watch?v=0ylkUHKvBFQ

Pues nada, que esto se acaba. A ver si este finde coincidimos en algún lado. Mira, ayer coincidí con un antiguo flogger en el desto. Eso, que si nos vemos, saluden. Buen finde.

jueves, 1 de marzo de 2012

Llega Lenin



A ver. Que yo ahora me bajo del tren y me empieza a decir la gente 'Lenin, Lenin...' y yo no conozco ni a la mitad. A ver. Decirme. ¿Quiénes son? ¿Nos podemos fiar de esta gente? Ya entiendo que está todo el mundo muy contento y muy ilusionado, pero os digo una cosa. Yo llevo mucho tiempo fuera y quizás sea ya un defecto de fábrica, pero no me gusta ver a tanta gente junta. Ya. Que lo habéis organizado todo y que está todo muy controlado, pero a ver. Por ejemplo. ¿Quién es ese? ¿Ese de ahí? El del bigote. Ese es nuevo. A ese no le recuerdo yo de haberlo visto ni cuando estaba aquí, ni me habéis dicho nada de él mientras he estado fuera. Que se ha apuntado mucha gente, dices. Yo qué sé. Pero habrá que mirar luego a ver quién se ha apuntado y porqué se a apuntado. Que no sé. Ese del bigote. Es que lo miro y digo... a ver, ese del bigote no puede ser de los míos. Es algo, que yo que sé. He pasado mucho tiempo fuera y a mi rollo y claro, ahora me cuesta empatizar. Mira, por ejemplo. Aquel, aquel otro, el de las gafitas redondas. Ese que grita tanto. El que grita mucho... algo tiene que disimular. Demasiado seguro de si mismo. Yo que sé. Que no es que tenga miedo de bajarme del tren, pero a ver. Que la cosa no me parece muy segura. Otro. El que está sujetando la pancarta. Ese de ahí. ¿Porqué se ríe tanto? Yo no le veo la gracia. Que está contento. Lo que tendría que estar es acojonado. Porque yo estoy acojonado y en cuanto me baje del tren la vamos a liar parda, así que no sé de qué se ríe. No sé. Que no me quiero meter en lo que habéis hecho vosotros aquí, que ya veo que lo tenéis todo muy controladito, pero mira, ya tiene uno una edad y no quiero más sustos. Así que si me bajo del tren no quiero volver a subirme nunca más. Me gustaría que quedara claro. Y la verdad, podríamos haber montado algo en un sitio más pequeño. Que no quiero decir que no sea buena idea esta de montar pajarracas, pero no sé. Que se nos puede colar cualquiera. Que ya sé que lo tenéis todo controlado y no me miréis con esa cara, pero entendedme. Y otra cosa. ¿Esta gente sabe de verdad quién soy yo? No sé. Es que la verdad, me parece extraño que toda esta gente esté aquí esperándome a mi, que llevo mil siglos fuera. No sé. Tan popular no soy, creo. ¿No habréis montado esto para...? Vale, vale, ya lo dejo. Ya me bajo del tren. A ver sujétame que sólo me faltaba ahora resbalarme y para qué. Cuidado. Mira el del bigote cómo me mira.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Embarra con nosotros



Llevo ya unos días pensando y no me veo bien. No ando fino. Así que para no empezar a contar tonterías voy a recurrir al trabajo de otros y una cosa hecha. Tampoco me voy a poner muy exquisito y de la popularísima 'Embarra con nosotros', publicada en 1924 y escrita por el afamado Zebulón Vermüller, voy a extraer un texto y oye, otro día, ya nos calentaremos la cabeza algo más.

'...feo no era feo, era simplemente pobre. No es que fuera mal parecido, a ver, simplemente es que al no cuidarse los dientes, llevar la cara cortada por el frío, el pelo ralo y los ojos rojos al estar siempre borracho de malos alcoholes, no podía presentarse ante los demás como un adonis. De pequeño, los que le recordaban, le habían visto como un pequeño querubín incluso. Como un rubito más de los muchos que crecían en aquel arrabal. Pero la vida, los años, habían hecho desaparecer al rubito y tan sólo de vez en cuando, un brillo en la mirada, recordaba a quienes le conocieron a aquel Ruud tan gracioso que jugueteaba con el barro cerca del canal. Algunos, menos, también se acordaban de qué hacía Ruud con el barro. Hacía figuras. Figuras de barro que representaban caballos, personas, perros, gatos, ratas, flores, casas. Era un artista el pequeño Ruud. En cuanto salía del colegio, Ruud se iba corriendo al canal y, sentado en el suelo, empezaba a trajinar con el barro. En un momento, hacía varias figuras, que una vez realizadas abandonaba en el suelo. Luego se iba a su casa, donde su madre, enferma en la cama, le esperaba para que le diera la medicina. Así llamaba la madre a aquel líquido asqueroso que el tunante del doctor Petersmann les había 'recetado'. En realidad el doctor Petersmann no hacía otra cosa que seguir las directrices de la municipalidad por la cual, los elementos desagradables de la ciudad, debían ser progresivamente eliminados proporcionandoles tratamientos que 'acelerasen' su paso a una vida más limpia que la que habían llevado. Por eso, la madre de Ruud que ya hacía tiempo que no se levantaba de la cama, y con aquel tratamiento, previsiblemente no se levantaría nunca, siempre lanzaba quejas, reproches, ayes y lamentos, que martirizaban al pobre Ruud. Los momentos en los que el pequeño Ruud jugaba con el barro eran sin duda los más felices del día, ya que en el colegio muchos niños le miraban con repulsión por ser pobre e hijo de una perdida, otros le tomaban por pirado por su afición a jugar con el barro, y sólo unos pocos le acompañaban de vez en cuando y le miraban hacer mientras se metían mano unos a otros apartados entre los matorrales. La vida del pequeño Ruud era un asco. La enfermedad de la madre iba cada vez a peor, y del padre... nadie sabía quien era el padre de Ruud. Una cosa menos de la que preocuparse, pero si la madre de Ruud moría, echaría de menos a alguien que se hiciera cargo de él. Las figuras que Ruud hacía en el barro desaparecían, las absorbía de nuevo el fangal, las rompían sus viciosos compañeros, no trascendían. Salvo una. Un día, Ruud, salió del colegio y fue, solo, al fangal. Con las manos cada vez en un estado más lamentable. Casi sangrando. Ruud hizo una figura que representaba a su madre. Era una figura bastante grande, casi tan alta como él. Estuvo muchas horas haciéndola. La figura representaba a su madre con los brazos en jarra, vigorosa, enhiesta, con la cabeza alta. Estuvo tanto tiempo absorto en la figura de su madre que olvidó darle la medicina a su madre de verdad. Efectivamente. Cuando llegó a casa, su madre estaba muerta. Ruud entró en crisis y se echó a llorar. Por querer ver a su madre sana y fuerte había matado a su madre. De ahí a la casa de huérfanos, a trabajar, y a perder su arte no hay más que un paso. Sólo de vez en cuando un vasito o dos de vino malo, le devolvían por un momento el brillo en los ojos y volvía a escaparse al fangal a contemplar la figura de barro que había conservado entre unos matojos. Hasta que una mañana unos vagabundos le encontraron muerto, abrazado junto a la figura de su madre, casi deshecha.'

martes, 28 de febrero de 2012

Oyendo hervir



Acaba de decirlo el chico que hace el programa de radio. Estaba alabando a un artista que cantaba unas canciones bastante aburridas, pero que a juicio del periodista transmitían 'la épica de lo cotidiano'. Mis problemas con el caldo.

Desde que he decidido liberarme de ataduras y de historias, afrontando la vida con confianza en mi mismo, rompiendo barreras, desatándome de las cadenas que me oprimen... he comenzado a preparar platos que hasta hace poco me parecían irrealizables. Así, por ejemplo, hace un mes hice mi primer arroz. Arroz con pollo. No voy a decir que me saliera espcialmente bueno, pero quedé bastante satisfecho con el tema. Estaba lanzado. Si soy capaz de hacerme un arroz, qué universo de cocineo y experiencias gastronómicas ampliamente disfrutables se me abre.

Así las cosas, y coincidiendo con unos días que se dieron en llamar 'de frío siberiano', me propuse 'hacerme un caldo'. Ya anteriormente había superado con éxito las pruebas de la 'sopa castellana' y la 'sopa de picadillo'. Así que me lanzaba a por el caldo de verduras bastante envalentonado, confiante, con ganas. Todas las fuentes consultadas me decían lo mismo: el caldo es lo más fácil, sólo tienes que ponerlo todo en la olla y ya.

En la olla y ya. Pero yo sabía que ahí había algo que no me iba a cuadrar. La olla. Aprecien en la imagen que esta es la olla con la que cuento para hacer el caldo. No dispongo (si dispongo, pero esto lo descubriremos más adelante) de una olla express, que agiliza los tiempos y lo hace todo tan lindamente. No. Tengo esta olla. Una olla, que por lo que he podido consultar 'es ideal para el caldo'. Para el caldo y para la gente con tiempo. Con un sentido del tiempo que trascienda de lo normalmente establecido. Que supere lo que los mortales consideramos como normal y vaya a lo que denomino 'estado perenne de espera y desespera'. Así, un sábado compré en Mercadona el llamado 'preparado para el caldo' consistente en una bandeja de corchopán y un plástico que reúne diversas verduras que ahora no sabría enumerar. No sabiendo yo qué tiempo era el necesario empecé a preparar el tema a las nueve y algo. Infierno de cobardes. Daban la peli esa de los Skins a las diez de la noche. Pensé, esto a las diez ya tiene que estar. Eran las once y yo no veía que aquello prosperase. Esa es otra. ¿Cómo ves que el caldo está hecho? ¿Lo pruebas? Como para probar el caldo, oiga. Qué no. Y con el miedo. Esto explota, esto se sale, esto no va, le bajo el fuego, ahora se lo subo. Del sofá a la cocina, de la cocina al sofá. Esperando en el quicio del pasillo. Con el oido puesto en la cocina. Mirando la tele pero oyendo hervir. Oyendo hervir. Cambio el título. Oyendo hervir. A las once y veinte ya considero que ya y ahora toca servir. Sirvo. Un plato que me como en un suspiro. Otro plato. Lo que me sobra lo pongo en un tupper y al congelador.

Qué poco ha salido. Qué poco ha cundido esto. Tanto rollo para dos platos y casi para un tercero.

A la semana siguiente, vuelvo a Mercadona y compro otra bandeja. Me hago el chulo en la caja, para que la gente vea que soy un tipo valiente y decidido, que no compra pizzas, o pollos precocinados. No. Soy un tío sano. Un soltero valiente. Me hago caldos.

Ese día, con la experiencia que da el primer error, me hago el caldo a las ocho de la tarde. Así, calculo, a las diez y algo, esto estará ya listo. Incluso me he permitido comprar un hueso de jamón. Qué maravilla. Mismo plan. No me fío. Le he puesto mucha agua. Se me va a salir. Verás. Dos horas con el corazón en un puño. Qué excitación. Se me va a ir todo. Verás. Oyendo hervir. No sé qué peli dan porque no tengo la cabeza para fijarme. Finalmente el plato está para servir a las diez y cuarenta y cinco. El copón. Para todo el tema salen dos platos. Tres como mucho. Esto no cunde.

Ayer hice el tercer intento y desenterré la histórica olla express de mi madre. Una reliquia con unos cuarenta años de carrera cocinística. La olla express, no mi madre. Esta vez el preparado es de la frutería de la calle del cole. Incluye una coliflor. Miro con desconfianza a la coliflor. Incluyo el otro hueso que queda. Antes de poner el chisme al fuego lo limpio y llamo por teléfono a mi madre. Consulto. 'Si se sale, apaga o aprieta'. Se sale. A la media hora de tenerlo al fuego, sobre las diez, sale vapor hasta de... menos de donde tiene que salir. El capirote no gira. No gira. No se mueve. Llamo otra vez. 'Está mal apretado, aprieta'. Aprieto. No. 'La goma está mal', apaga y vuelve otra vez a hacerlo en plan normal. Como empiezo a las nueve a las once y media estoy sirviendo. Once y media. El caldo es aburrido, paliza, no se disfruta. No ha salido la mitad de bueno que el caldo aquel que tenía tanta sustancia que se comió el agua.

Y eso es todo lo que tenía que contar. Ahora, el cuarto caldo, a ver con qué olla.

lunes, 27 de febrero de 2012

La invención de Hugo

¿Cuánto hace que no se ve una película buena buena? Una peli de esas que sabes que cuando la den luego por la tele, perderás el culete por verla. ¿Cuánto? Habrá películas vistosas, películas curiosas, películas que estén bien hechas, películas que sean serias. No hay películas malas. Hay películas correctas, muy bien hechas, pero con poca chicha. Lo que cuentan está visto. Es bonito, pero no emocionan. Esta es la opinión del que va al cine asiduamente, buscando una película 'que esté bien' y que cuando termina la película y le preguntan responde 'bueno, está bien'. Pero no dice, 'peliculón'. Cada vez noto que me explico peor. Como si no fuera capaz de decir lo que tengo que decir. Bueno.
La última película, vista accidentalmente como un segundo plato, fue 'La invención de Hugo'. Director, Martin Scorsese. Bueno. Martin Scorsese. ¿Hay un sello de Martin Scorsese? Películas sobre la mafia. Policías, mafiosos, italianos, corrupción, muertes. O no. Hay otras películas de Martin Scorsese, claro, pero... ¿son buenas? Están bien hechas. 'La invención de Hugo', en principio está pensada para verse en 3D, pero en el cine no estaban preparados para verlas así, así que la vimos en plan 'igual a como se ven siempre', que debe ser en 2D. Fila cuatro, porque ya estaba la cosa para empezar. Mal desde antes. Mal antes de empezar. ¿Y la película entonces qué? Pues no está, mal, se deja ver, pero... matar no mata. Para resumir, la película es como si vieras un documental de esos que dan ahora en la 2 y que hablan de actrices, o directores de cine, o lo guapo que era Kennedy, pero aquí hablamos de Meliès. Uno de los padres del cine. El viaje a la luna y tal.
Un niño al que se le ha muerto el padre en un incendio, vive en el techo de la estación de... en París, y se dedica a poner los relojes en hora. Su padre, su tío, la familia en fin, eran relojeros y arreglaban cachivaches. El chaval 'hereda' un autómata que intenta arreglar, para ello roba piezas de la tienda de un señor que arregla juguetes. El señor le pilla un día. Le quita una libreta que tiene con apuntes que hizo su padre sobre el autómata. ¿Cómo se murió su padre? ¿Hay intriga respecto a ello? No. Parece que si, pero no. El niño quiere recuperar la libreta para seguir arreglando el muñeco. Se hace amigo de la... hija, ahijada, del vejete de la tienda. La hija es guapísima. Una cría guapísima. Arreglan el muñeco. El muñeco se pone a dibujar y hace el dibujo del cohete estrellándose en el ojo de la luna, que todos, o casi todos los espectadores deben saber que es de la película de Meliès. Los niños no.
En fin. Que el vejete es Meliès, que está muy triste y muy enfadado con el mundo porque sus películas están olvidadas y todo le salió mal. Y no quiere saber nada del autómata, del cine, ni de nada. Y los niños que si. Y él que no. Y hay un profesor que escribió un libro y se entera de que Meliès está vivo. Y va a su casa y proyecta la película y entonces Meliès se entera de que es como muy respetado en el mundo. Y nos cuenta su vida.
Y ya. Y eso es todo. Vamos, que eso es todo del todo. Que todo se trataba de que Meliès estaba olvidado y que gracias a la insistencia del niño, Meliès vuelve a ser reconocido. Estupendo. Al menos, eso sí, no hacen que Meliès se enfrente a Godzilla o que viaje al futuro o algo así. Una cosa, la peli a veces tiene cosas que parece que son como de la película 'Midnight in Paris' de Woody Allen. Ese rollo de 'a ver si conoces estas caras de gente que vivía en París en los años tal'. Sale Dalí, aunque tú no te diste cuenta, ¿el de la guitarra es Django?... en fin. Hay una pequeña trama paralela con el guardia de la estación, que es muy torpe y está cojo de la guerra y enamorado de una florista. Y al final se quieren.
Y aquí paz y después gloria. Todo muy bien. Pero no sé. No sale uno del cine pensando... en cuanto vea a nosequién voy a decirle que tiene que venir a ver esta peli, porque es una pasada. Pues no. La película está bien, muy buenos los efectos y eso. Pero que vamos... por lo mismo, podría haber hecho cualquier otra cosa. Le han dado cinco oscars. Yo salí del cine con un dolor de ojos tremendo, porque estaba muy cerca. Y es que no aprendemos.

domingo, 26 de febrero de 2012

Nuclear


Pues nada, que el otro día viene una colega y me dice que finalmente ha conseguido crear una bomba atómica. 'Ostia', le dije, 'pues ya es casualidad porque yo también la he terminado'. Y era verdad, estábamos los dos desde hacía tiempo detrás de conseguir una bomba atómica y al final fíjate por dónde, que los dos la teníamos. 'Lo que pasa', me contó, 'es que me parece que la he hecho mal'. '¿Mal?'. 'Si, mal', porque la hemos estado probando y no sé porqué pero se nos muere muchísima gente'. 'Pero bueno', le contesté un tanto sorprendido, 'es que eso es lo normal. Con la bomba atómica, lo suyo es que se muera muchísima gente'. Y ella con el gesto triste me dijo que vaya, que no se lo esperaba, que se creía que eso de la bomba atómica era otra cosa. Qué mundo.