miércoles, 31 de octubre de 2012

Karpov

¿Si? ¿Se me ven los ojos tristones? ¿No será el constipado? Es que estoy que no sé ni como estoy. Estoy constipado, pero no moqueo tanto como otras veces. Es extraño, porque sentirme, me siento peor. Tan mal como puede sentirse uno estando constipado casi de forma perpetua. Me tengo que cortar el pelo. Con este pelo tan largo voy a estar constipado y destemplado todos los días. Pelo mojado. Pelo mojado. Las greñicas esas por detrás remojándome el cogote. Y como soy tan tonto, no me pongo ni suéter ni nada y tengo fresquiviri aquí en la sala esta. A ver si viene el otro y nos ponemos de una vez y entro un poco en calor, porque estoy empezando a sudar y todo. Voy a meter la manita aquí dentro a ver si se me calienta un poco. No sé contra quién juego hoy. Dicen que es uno que lo tengo que conocer, que es un ruso que ahora compite por Francia, pero a mí no me suena de nada. No sé si es que me hago mayor o qué pasa, pero empieza a pasarme que no conozco a los rivales. Es curioso. Antes, y yo creo que de esto no hace tantos años, era yo el que era 'el joven desconocido', y ahora soy yo el que empieza a ver caritas de niño que vienen a jugar contra mí y me ven como si fuera un vejestorio. Pierdo más partidas que un tonto. Esa es otra. No sé si será que cada vez tengo más frío, que cada vez me siento más enfermo, si son las pupitas de la boca, si es el ojo este del demonio que me tiene frito fritísimo, o qué, pero llevo una rachita de partidas perdidas que no tiene parangón en mi inmaculada carrera. Me hago mayor. Me acuerdo de Korchnoi, de Spassky, de todos esos maestros que poco a poco vieron como se les iba yendo la cabeza, como que les iba más lenta, y yo me reía de ellos y pensaba, 'juas, qué pena, cómo se les está yendo la castaña a estos'. Y yo, en mi insensata juventud, pensaba que eso no me iba a pasar a mi nunca, y fíjate. El otro día, no sé donde tendría puesta yo la cabeza, que la tenía puesta en el tablero porque sigo estando con la cabeza nada más que en esto, pues que no sé cómo me enredó una jovenzuela que me arrinconó de tal forma que sacrifiqué la dama y todo para escaparme de alguna manera y nada. No sirvió de nada, perdí la dama y perdí la partida. La muchacha aún tuvo narices de decirme si necesitaba un pañuelo o algo, que me estaba llorando el ojo y lo tenía muy colorado. Le dije que si, que si tenía un pañuelito o algo, por favor. Encima. La verdad. No sé. Esto del ajedrez se me está haciendo muy cuesta arriba. Yo sabía jugar de una manera, y si esa manera ya no me sirve, a ver qué hago. Y no quiero estar jugando como una momia, como un pelele. A mi me gusta jugar, pero no me gusta perder. No sé lo que haré. Ay, si, mira, este es el rival. Si que lo conozco. Ostia, pero este tío viene con una camiseta... por favor.

martes, 30 de octubre de 2012

Confianza

La confianza. Una palabra recurrente en los últimos tiempos. Evidentemente. Confianza. Tenemos que tener confianza. Querer es poder. Más o menos lo de siempre, pero con voces tiernas. Voces firmes, pero tiernas. Voces como la del anuncio del Banc de Sabadell que tirando de guardiolismo hablan de confianza, de diálogo, de relaciones, con manos sobre fondos blancos que se acarician y se cogen y tal. Bien. Confianza. La confianza es esto o es lo otro. El Banco de Santander también ha hecho su anuncio sobre la confianza. La confianza es fundamental para encarar el futuro. Es en la confianza en lo que tenemos que basar nuestro modo de actuación. No actúes, no hagas cosas raras, confía. Tranquilo, confía. Ten confianza. Todo se arreglará. Déjanoslo a nosotros. Confía en nosotros. En los de la foto de arriba, por ejemplo. Confía en ellos. En la foto está Rodrigo Rato, por ejemplo. También Sánchez Llibre. Hay más. Me sé algunos nombres otros no. Pero hay más anuncios sobre la confianza. Creo que hasta Bimbo ha hecho un anuncio sobre la confianza. Creo que hay un anuncio de Pans and Company que también habla de que somos un país extraordinario y que tenemos que confiar en que saldremos adelante. Pero hay otro que también juega con ello, nunca mejor dicho. Es el anuncio de la liga de Baloncesto, o de su patrocinador, que ahora se me escapa. Sale un señor, un 'mediana edad', que seguro que es un esforzado trabajador en alguna empresa por la que daría su vida y que tiene un hijo al que quiere ver sonreír. Y dice que confiaba en jugar con los mejores y que al final lo ha conseguido. En el anuncio unos chavales que miran como juegan los profesionales y los invitados, dicen, 'mira, ellos lo han conseguido, yo puedo también'. Claro que si. Ten confianza, persevera, no te rindas. Sigue. Tranquilo. No te pongas nervioso, no pienses que quizás es todo una puta mierda. No. No lo pienses. No te rindas. Confía. Confianza. La confianza de los mercados. No podemos armar escándalos ni algaradas porque perdemos la confianza de los mercados. Los mercados, los inversores desconfía y se asustan y pierden la perspectiva positiva y entramos en una inercia de resultados funesta. Confianza. Las relaciones basadas en la confianza duran más que las que se basan en la coerción. Pero las que duran de verdad son las que duran basadas en la coerción por la confianza. Confiemos en que esta es la vía buena. Confiemos en la ministra de Trabajo que después de dar las peores cifras de paro que uno podría imaginar, dice que hay que ver que ya estamos saliendo de la crisis. Hay que tener confianza y esperar a que esto pase. Que esto ha de pasar, porque esto es algo que está pasando fuera y que nos afecta a nosotros porque nos tienen manía. Los alemanes, que les jode que nosotros vivamos de puta madre mientras ellos se matan a trabajar ahí muertos de frío. Nos tienen envidia. Hay que tener confianza en que todo esto se supera. Y se supera teniendo confianza en los que dictan el camino a seguir. Confianza, que yo sé por dónde vamos. Confianza, que nosotros estamos ahí para ayudar. Ramón Jáuregui, exministro socialista, miembro de la nosequé, en la radio: tenemos que ser un partido central, que de confianza al electorado, no podemos andarnos con bandazos. Tenemos que ser un partido confiable. La confianza en uno mismo es importante. La autoestima es importante, mi tito Martín otra vez, con sus dos carreras, dictando el paso. La autoestima es importante, da igual si los roscos están duros, tú di que están buenos. Porque la autoestima es importante. Y la confianza.
Gente tirándose de los balcones, gente ahorcándose por que la desahucian.
Dejando pasar los días, siempre lo mismo, dejando pasar los días, siempre lo mismo, dejando pasar lo mismo, siempre al día. La confianza en uno mismo está muy bien, pero que eso. Que la broma dura hasta donde dura. Confía. Fíate y no corras.

lunes, 29 de octubre de 2012

El gran desgraciado europeo XIX

No es el primero ni el último que lo haga. Que por amor seas capaz de hacer aquello que no quieres, que deploras. Que por despecho, por el placer de jugársela a quien te ha hecho daño, seas capaz de renunciar a tus principios más irrenunciables. Pues eso le pasó a Antas Nekermann, como le podía haber pasado a cualquiera de ustedes. La Cholita Garrigosa había llegado a Chihuahua y en su primer encuentro con un grupo de revolucionarios, se enamoró furiosamente de uno de ellos, del bigotudo Rómulo Remírez 'El Gato'. Y dejó con un palmo de narices al bueno de Antas Nekermann, que encandilado por el encanto de la Cholita y por la común pasión revolucionaria, había decidido largarse de aquel caserón de su amigo Kiss para emprender la aventura guerrillera nuevamente.
Ante sus ojos, Antas veía como la Cholita se echaba en brazos de aquel hombre, y de súbito, su pasión revolucionaria se tornó en despecho furioso. Pasó una noche envuelto en un mar de dudas, cargado de odio, preguntándose cómo había podido abandonar aquella pacífica vida en la Casa Besogrande y haberse entregado a aquella mujer que ahora le dejaba colgado. Al día siguiente, fue al acuartelamiento en el que se encontraban las tropas del Gobierno y les ofreció su ayuda para atrapar al grupo del bigotudo Rómulo Remírez. El comandante de aquel destacamento, un hombre esmirriado, pachucho, que llevaba siempre un pañuelo en la mano para sonarse la nariz víctima de un constipado perpetuo, se llamaba Antonio Ibañeta. Y juntos, Nekermann e Ibañeta, se convirtieron en el azote de los revolucionarios en aquella parte del país. Siempre de parte del Gobierno, primero dieron caza a los bigotudos de Rómulo Remírez y, como la Cholita ya no se encontraba con ellos, siguieron con su búsqueda de subversivos. Antas Nekermann creyó en un principio que lo que hacía era simplemente buscar a la Cholita, y que una vez que la encontrase, se quedaría con ella, la obligaría a recapacitar y ver que él era mejor que todos esos revolucionarios bigotudos con los que se encamaba. Pero con el paso de los meses, y como quiera que no encontraban a la Cholita Garrigosa por ninguna parte, que siempre se les escapaba, Antas Nekermann descubrió que le encantaba estar de parte de los que ganan.
Es una sensación difícil de describir para quien hace de su oposición al sistema, a los valores, al poder establecido, su modo de vida. De repente, descubrir que el que manda tiene razón, que esa razón se puede imponer por las bravas con total impunidad. La impunidad. La impunidad de saber que lo que haces no tiene contrapartidas. Que mato, robo, estafo, hago daño, y no pasa absolutamente nada. Que el que manda tiene razón, que está todo bien, que se joda el que no esté de acuerdo. Que no levante la voz. Que se calle. Que se calle.
Antas Nekermann se lanzó como una fiera por el norte mexicano buscando elementos revolucionarios. Pero la Revolución Mexicana avanzaba, y el curso de los acontecimientos era contrario a los nuevos principios que Nekermann había abrazado. Sin embargo, como todo el mundo sabe, la Revolución termina con un si pero no. Y ahí estaban Nekermann e Ibañeta. De perseguidores de subversivos, a nuevas autoridades de la revolución con Obregón. Qué cosas. Y qué. Antas Nekermann, se había mostrado como un gran conocedor de la mentalidad del subversivo, y sabía qué debilidades tenía, qué pensaba, cuáles podían ser sus fallos. Porque eran los suyos.
Ya había conseguido olvidar a Cholita Garrigosa, ya había terminado la Revolución y la misma Revolución le nombraba Inspector de la Seguridad Estatal, para la vigilancia de quien se descarriase demasiado. Se había convertido en un perseguidor de los suyos. Le daba igual. Todo.
Hasta que un día, en un baile ofrecido por una autoridad local en un pueblo de ese norte que ya había hecho suyo, se presentó la Cholita Garrigosa del brazo de un ricachón de los contornos y Antas Nekermann se sintió otra vez desengañado. Quería que Cholita hubiera huido por demasiado revolucionaria, que se hubiera vencido, y no. La encontraba ahora en su mismo bando. Había renunciado a su vida de tuerto desgraciado por el triunfo, por sentirse ganador, y de nada le servía.
Sacó un revolver y lo apuntó al corazón de la Cholita. Pero falló y mató al ricachón. Infortunio.

viernes, 26 de octubre de 2012

Miscelánea - Flaming Lips y sus versiones

A ver. Decir que tengo muy abandonados a los Flaming Lips, es poco. El Embryonic me gustó mucho, pero era durillo y no le dí mucha cuerda. En el mp3 tengo el Dark Side of The Moon, pero lo pongo a ratos. Ahora han sacado otro disco y la primera canción que he escuchado es esta, The First Time I ever saw your face. La canta Erykah Badu. Vaya pedazo de versión. Esta canción la cantaba Roberta Flack hace mil siglos, y mil siglos más tiene la canción. No sabía yo que era esta y al ponerla... la leche. Qué versión más chula. Qué versión más... espacial. Y ya empezamos con lo del espacio. Sea como sea, Flaming Lips tienen un montón de versiones. A continuación, escucharemos algunas de ellas. Las hay que han aparecido en disco, otras que no. Es igual. Cancionazas todas. La primera, la citada The First Time I ever saw your face. De las de cerrar los ojos y que dure.
http://www.youtube.com/watch?v=q0VuciK9zNY

Por remontarnos en el tiempo, de las cosas que tengo de los Flaming Lips, uno de los discos con canciones antiguas es un recopilatorio que se llama... No sequé de los jóvenes músicos demostrando dedicación y entusiasmo o algo así. Sale esta versión de Neil Young, nada menos que el After The Goldrush. Tanto esta canción como la anterior no las tengo con ellos interpretándola. En este caso porque esta toma que sale en el disco, ya me parece bastante buena. Una canción que Neil Young cantaba con su pianito, y aquí ya empieza la cosa con ruidazo y baterías locas. Pero bueno. El tono quiere ser también calmado y pausado, como tiene que ser. Neil Young, cómo no vas a quererle.
http://www.youtube.com/watch?v=giyV8qKoCS4

Una versión del año catapum, que en disco suena la mar de bien, pero que aquí la tenemos interpretada en vivo, en el año 1993. Nótese que aquí Wayne Coyne, todavía tenía voz. Una voz. Alguna, la que fuera. La suya. La versión es, ojo, de What a Wonderful World. Si, aquella, esa que todos recordamos cantada por Louis Armstrong y que todos queremos escuchar mientras arrullamos así, así, así, abrazaditos, a la persona amada, estimada. Ay, qué bonito es todo. Pero claro, una cosa es eso, y otra cosa es ver a Wayne Coyne de los Flaming Lips con esa cara de Tito Manolo que tiene, que sabes que se te está bufando un poquito. No mucho, lo justo para no caerte mal. Todo parece ir bien y de repente, tracatrán. Con esta formación es con la que daban la caña en los discos esos... no nos enrollemos que luego no tenemos tiempo de nada. Ah, a partir del minuto cuatro y pico, la canción es otra, la de Unconsciously screaming. Alejen a los niños.
http://www.youtube.com/watch?v=bIsLB00pAUA

Los conciertos de los Flaming Lips son un poco... coñazo. Entre globos, discursos, camaritas, explicaciones, esto y lo otro, se te va el día y no has escuchado ni tres canciones. Para muestra un botón. Aquí les tenemos intentando interpretar el Money de Pink Floyd. Como hemos dicho, uno de sus últimos discos fue versionear enterito el Dark Side of the Moon. Dicen... 'le gustará más a los que no les gusta Pink Floyd'. Error. A mi me gusta también esta versión extraña del disco. Y además, que lo bonito es el detalle, narices. Acordarte de Pink Floyd y decir, pues mira, me rota hacer el disco enterito, qué pasa. Money, qué canción.
http://www.youtube.com/watch?v=Yak_1_R5bOA

Vamos a por la droga dura. Cancionón es poco. Versionaza se queda corto. Aquí les tenemos en estudio, en fecha muy reciente versioneando con aquella gracia que tienen ellos, nada menos que el I Am the Walrus. Nótese (nótese, nótese, notas), que Wayne Coyne tiene que utilizar siempre por siempre jamás aparatitos y cosejas para la voz. Una voz que tuvo y ahora no. Pero claro, los que tocan con él son flojos. Yo mismo me veo tocando esta canción. Yo creo que escuchándoles y viéndoles no hay nada que me apetezca más en el mundo que tocar esta canción. I am the eggman, i am the walrus. Es la primera de las dos versiones que escucharemos de los Beatles aquí. Claro, cuando tienes buen material de base, es difícil cagarla... ya veremos más adelante que esto no es cierto.
http://www.youtube.com/watch?v=CaW4FciCdiQ

Digan, rápido una canción de los Beatles. Rápido. Esa no. Otra. Rápido, una canción. Rápido. Esa tampoco. La canción que vamos a escuchar ahora es nada menos que I Want You (She's so Heavy). Oh. Era esa. Pues claro, cuál iba a ser. Un cancionazo que se te va la castaña de aquí a Barberá del Valles. Nen. Si, esa que salía en el Abbey Road. Larga. De Lennon. Pues aquí, el doble de larga, toma castaña. Porque los Beatles se quedaban con el She's so Heavy, cortándolo de sopetón, pero los Flaming Lips no. A tope. Y, uno que lleva mil años viendo al Coyne con la guitarrita acústica, alucina viéndole con la eléctrica marcando el paso. ¡¡Dónde hay una guitarra eléctrica en la sala que... como la coja...!! Qué bien que tengo el pelo largo todavía y que puedo mover la cabecita como el Steven Drozd. Si o no.
http://www.youtube.com/watch?v=xBzoixHCnKU&feature=related

Un par más y lo dejamos. Hemos dicho que les teníamos versioneando entero un disco de Pink Floyd, pero claro, el rancio de pro, se pone como los gatillos, con las orejitas pim, cuando lee por ahí que los Flaming Lips están pensando en hacer lo mismo con el primer disco de King Crimson. Ahora qué. Ahora qué hacemos. Esto qué es. Pues como muestra un montón, digo, un botón. Aquí les tenemos con otro grupo que se llama Deerhoof interpretando la primera canción de dicho disco madre y padre del rock progresivo o como quiera llamarse. 21st century schizoid man.Y claro, como no podía ser de otra manera, el cantante aprovecha y se coloca el magnetófono en ristre para dar la chapa. Solo les falta la parte del punteo acelerado, pero eso, ya otro día.
 http://www.youtube.com/watch?v=FxQDncj0hqU

Y la última. Que son las últimas. Los hemos repasado casi todos. Pink Floyd, The Beatles, King Crimson... y nos vamos con una de los Who. Una que son un montón. Un medley de los Who en estudio. Flipante, porque empiezan nada menos que con la instrumental Sparks. Pam pam. Miren, no sé si lo saben, pero si alguna vez me tengo que quedar con algún momento de la vida de uno es cuando vinieron los Who a Zaragoza y a dos palmos de mi cara se pusieron a tocar esto. Pensaba que me moría. Luego tocan más cosas y tal. Espectacular escuchar esto por los Flaming Lips. Gracias Flaming Lips. (Durante muchos años, el bajista Michael Ivins llevaba el traje de esqueleto de Entwistle).
http://www.youtube.com/watch?v=gnAs9qquOVQ

No, va, la última. En el Mondosonoro, dicen que es la peor versión de Deep Purple de la historia. Anda, anda. Aquí va la última, lástima que no les veamos a ellos tocando Smoke on the Water. Ya lo dejo.
http://www.youtube.com/watch?v=9MamCExEjkA

Vale, vale, venga. Buen fin de semana a todos y rueguen por nosotros.


jueves, 25 de octubre de 2012

El gran desgraciado europeo XVIII

Nezahualcoyotl. No tiene nada que ver con lo que estamos contando, pero me ha venido a la cabeza ahora mismo. Nezahualcoyotl. En fin. ¿A los escritores les pasará esto? ¿Les ocurrirá que si escriben algo triste, su vida se va tornando triste? ¿Si se meten mucho en el papel de un personaje al que le ocurren tremendas desgracias, su vida se convierte también en una sucesión de penas y ojos lagrimosos? Si. Ojos lagrimosos. Ojos que no dejan de llorar. Ojos escocidos, irritados, ojos que pican, que pican, que pican, que no dejan de llorar. Ojos pitarrosos. Ojos muy rojos. Dios.
¿A Paul Auster le ocurrirá esto? Paul Auster escribiendo sobre escritores que escriben cosas que finalmente son las cosas que le pasan a ellos mismos y que en realidad uno cree que el pasan a Paul Auster. ¿Paul Auster es como sus personajes?
Antas Nekermann se encuentra con el hijo del soldado de Maximiliano y se aloja en su pequeño palacio. Una casa grande, limpia, con dos o tres personas al cuidado de la misma, con unas tierras en el entorno dedicadas a criar cosas, animales, plantas, yo lo considero un palacio. El hijo del soldado de Maximiliano se llama Antas Kiss. Como quiera que su madre, mexicana, se llamaba Magdalenita Grande, el bueno de Antas Kiss, castellanizó su nombre para pasar a ser Antonio Besograndre. Y su casa, palacio, rancho, se llamó Casa Besogrande.
En Casa Besogrande Antas Nekermann conoció los primeros momentos de felicidad en años. En muchos años. Antas Kiss era un hombre curioso y le gustaba preguntar a Nekermann sobre su vida, que consideraba fascinante, por mucho que el propio Nekermann no quisiera más que olvidarla. Qué cosas, lo que a unos les parece un tormento sin cuento, a otros les interesa. Claro, si no fuera de esa manera, los libros, películas, obras de teatro, basadas en la desgracia ajena, no tendrían ninguna salida y sólo veríamos a gente ganando, yendo bien, etc. A Kiss le gustaba escuchar los relatos de Nekermann, sobre todo los que tenían que ver con la vida en Europa. Hablaban en húngaro, comían bien, bebían a gusto, no tenían nada que hacer. Bueno, Antas Kiss, si. Que tenía una familia que mantener y de vez en cuando se tenía que ocupar del latifundio. Una historia curiosa la de Antas Kis, Antonio Besogrande, pero más curiosa todavía es la historia de su mujer Rosa Carajales, conocida en los contornos como Rosa 'la furiosa'. Una historia de esas que gustan en Hollywood de mujer con cananas y sombrero mexicano por detrás. Pero eso todavía está por venir. La Revolución mexicana. Con ejércitos de Pancho Villa, con Zapatas, Carranzas, Obregones, Huertas y Rangers norteamericanos poniendo orden. En fin. Esa es otra historia.
Cuando todo eso llegue, que no falta mucho para que lleguemos, Antas Nekermann ya ha partido del palacio de Antas Kiss, Antonio Besogrande, y se ha ido al norte otra vez, a la frontera, engatusado por una de las amigas de la casa. Cholita Garrigosa, que era hija de catalanes y que tenía otro rancho junto al de los Kiss, se encariñó con Nekermann y comenzó nuevamente a llenarle la cabeza con revueltas, revoluciones, bandidos, historias de frontera. Nekermann pensó que nada tenía que perder y cuando ella le propuso viajar al norte para unirse a una de las primeras formaciones que auguraban la Revolución, el húngaro tuerto no se lo pensó.
Llegar a Chihuahua y enamorarse la Cholita de un bandido bigotudo local, fue todo uno. Y Antas Nekermann tuvo que empuñar las armas, esta vez por despecho.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Serge Gainsbourg - Histoire de Melody Nelson

En tanto en cuanto los jóvenes castores piensan acudir a la proyección del documental sobre Gainsbourg en el Festival Inedit, bueno es recordar uno de los discos, sino el disco, que hace que todos los niños del mundo quieran, al menos un poquito, a Serge Gainsbourg.
El disco es 'Histoire de Melody Nelson'. En la portada, aparece Jane Birkin, su pareja de entonces. Entonces es 1971. Ya han hecho antes un disco conjuntamente, también con la Birkin en la portada, incluso han regrabado Je t'aime, moi non plus, que Gainsbourg hiciera antes con Brigitte Bardot. Gainsbourg ya no es el cantante de café y cabaret, el chansonnier que parecía ser al principio de su carrera y se ha convertido en una estrella pop. Una escandalosa estrella pop. Festival de tópicos en el blog de Elgelidotolya.
Empecemos. El disco es cortito y en realidad, aunque diga que tiene siete canciones, tiene seis. De las siete canciones, dos se repiten. El resto son tan cortitas...
La primera canción es Melody. Empieza el bajo a hacer un punteíto suave. Suave, suave. Y se le van uniendo la batería, y la guitarra eléctrica, y Gainsbourg al cante, o al parloteo susurrón y finalmente la orquesta. Es un disco con orquesta. Dicen que el disco habla de la seducción por parte de un maduro de una jovencita, llamada Melody. La primera canción define el disco. Este es el tono. La primera canción da la medida de todo el disco. Bajo, batería, guitarra, Gainsbourg, violines. Flojito, vamos creciendo. Los punteos del guitarra no son de virtuoso, no están cuidados, son como pequeñas sacudidas. Iba a decir una guarrería, pero paso. La canción va creciendo, Gainsbourg va explicando algo en francés, claro, no le entiendo. Hasta que llega el final de la canción y se para todo. Y Gainsbourg pregunta... '¿cómo te llamas?' Y entonces Jane Birkin contesta 'Melody'. '¿Melody qué más?' 'Melody Nelson'... Y la canción vuelve como empezó, con un minuto y pico más de ruido. Es una canción de siete minutos y medio. El tópico otra vez. De esas canciones que puede tener uno en la cabeza como banda sonora perpetua.
Ballade de Melody Nelson es la segunda canción. Empieza con el bajo punteando otra vez. Qué bajo, papa. Dum, dum, dum dum. Una canción pequeñita. con la Birkin susurrando 'Melody Nelson'. Mi pequeño animal, dice Gainsbourg. Qué tío, amigos. Susurrón, todo bajito, como si se fuera a romper todo de un momento a otro. Y ese bajo para terminar otra vez...
De la balada, al Valse de Melody Nelson. La canción que según cómo estés, te saltas. Te la saltas porque no hay bajo, no hay guitarra, sólo Gainsbourg con la orquesta. Al parecer algunas de las canciones las compuso junto a un señor llamado Jean Claude Vannier. Pues esta no. Recuerdo que en la película que hicieron hace unos años, esta canción salía. Salían casi todas. O no salía casi ninguna. No lo recuerdo. Es un minuto y medio de Vals... Porque luego viene Ah Melody. Otra vez con ese bajo dumdumeando. Qué bajo. Dum dum. El batería tampoco tiene desperdicio. Como si no golpease, sino que acariciase la caja. Ah, Melody. Qué cortita se hace esta canción también. Son tres canciones que no duran nada, que pasan en nada, que dejan una sensación de... paz. Si. Si la intención de Gainsbourg era la de lubricidad, o de ponernos cachondones, la verdad es que consigue dejarme como una malva. Como cuando te acarician la espalda. ¿Les acarician la espalda?
Seguimos para bingo. L'Hôtel Particulaire empieza con el bajo. Si alguien, alguna vez, ha tenido un bajo en la mano y no ha intentado hacer el riff con el bajo... no ha tenido un bajo. Hasta una guitarra vale. Una marcha lenta, está explicando algo. No sé francés. Nuevamente tengo que pedir disculpas porque la letra seguro que dice algo interesante, pero se me escapa. Bajo, guitarra que rasca, bajo dum dum dum, guitarra rrrrrra. Y violines acompañando. Rock sinfónico. Y Gainsbourg. Al que te imaginas con el piti en la mano, sentadito en un taburete, explicando cómo se intenta ligar a la muchacha.
Ya se la ha ligado y hay que pasar a a acción. La canción marchosa del disco. En Melody. Es instrumental. O casi. Sólo se oye a la Birkin reírse. Como cuando te hacen reír. Esto si que salía en la película. O no. O me lo imagino. Hay vídeos de todas las canciones. Eso si. Pero no los puedo ver. Finalmente la Birkin ya no ríe. Parece que se ha vuelto loca. Y la guitarra puntea por primera vez de una forma normal.
Todo se para. Gainsbourg nos explica algo. Empieza Cargo Coulte, que es la misma canción que Melody, pero con otra letra. Y con más desparrame al final. Y con más timbal. Y con coros, para acabar de ponernos en trance del todo.
Un disco cortito, que para lo corto que es, hace mucho daño. Bajo, batería sencillita, guitarra que gime, Gainsbourg que susurra, violines que tensionan.
'tu t'apelle comment...' 'Melody'. Tremendo.

martes, 23 de octubre de 2012

El gran desgraciado europeo XVII

Si consultamos en Wikipedia información sobre los magiares, sobre el idioma húngaro, sobre el origen del pueblo magiar y la protohistoria del reino de los húngaros, veremos que hablan de cosas muy interesantes, a veces muy fantásticas, y casi ninguna certeza. No hay nada seguro. Pero no hay que ir a la Wikipedia. Hay que consultar otros medios mucho más fiables. Por ejemplo la Enciclopedia Larousse. No la he consultado todavía, pero sé que tarde o temprano tendré que hacerlo.
En mi casa teníamos la Enciclopedia Larousse y la seguimos teniendo. Tengo predilección por el tomo en el que se incluye la letra K. No va por letras, si no por nombres, y hay un tomo en el que la letra K, algo de la H y algo de la I, salen. Nombres curiosos, lugares remotos, personajes fascinantes. Siempre que abro el tomo de la Larousse al ir al cuarto de baño, casualmente se abre por la página en la que se encuentra la nota sobre Kamenev. Ahora no recuerdo bien los detalles sobre la vida de Kamenev, porque abro por esa página, y rápidamente cambio a otra, ya que la vida de Kamenev 'ya me la sé'. Y no me la sé. Creo que muere en los años 30 pero no sé si víctima de las purgas o por causas naturales. No lo voy a mirar.
Antas Nekermann está convencido de que hizo mal yéndose de su tierra. Antas Nekermann está a miles de kilómetros de Budapest, pero sólo tiene en su cabeza Budapest. Sólo tiene recuerdos de Budapest, sólo sabe pensar en húngaro, solo recuerda viejas canciones magiares, tiene en su boca aún el sabor de los platos que comía en las tabernas para estudiantes de Budapest, las caras de sus amigos, las de sus enemigos, las de quienes le traicionaron.
Antas Nekermann no está en Veracruz. Ya no está allí. Físicamente se encuentra un poco más al sur, decidió salir de Veracruz sin rumbo, a la aventura, con la intención de perderse, de que algo le ocurriera, de que todo terminase en un camino, a manos de cualquiera que quisiera quitarle sus pocas pertenencias, alguien con ganas de hacerle daño. Daba igual, ya estaba todo visto y hecho. No había esperanza. Físicamente no estaba en Veracruz, estaba algo más al sur. La cabeza la tenía puesta en sus recuerdos de Budapest.
Así, durante los primeros años del siglo XX, vagó por los caminos mexicanos un personaje que algunos dieron en llamar 'el gitano', ya que Antas Nekermann durante aquellos infaustos días presentaba un aspecto deplorable, con lacias melenas, bigote espeso y caído y así como llegaba a la plaza de cualquier pueblo, simulaba llevar un violín y haciendo un 'violín de aire', interpretaba cantando algunas piezas del repertorio que había escuchado durante sus años de juventud en su Hungría natal.
Fueron dos años los que sólo el cielo sabe cómo pudo sobrevivir el pobre Antas Nekermann, con su violín ficticio, su facha lamentable, y su cada vez más distraída mente. La vida nos va empujando hacia el fondo del pozo si no somos capaces de aprender a salir de él de alguna manera, y mucho más si no tenemos a nadie que nos eche una mano. Al cabo de esos dos años, en una de sus actuaciones lamentables en el pequeño pueblo de Santiago Tlazoyaltepec (cuna de Crisanta María de Turrón), Antas Nekermann tuvo un golpe de suerte. Un hijo de un soldado húngaro de Maximiliano, que había comprado tierras y se había asentado en aquella zona oaxaqueña, supo entender sus cantos y se acercó a preguntarle. Lo hizo, se entendieron, se lo llevó a su casa, lo presentó a sus familiares. Antas Nekermann comenzaba una nueva vida.