Mi desconocimiento sobre lo que es África es total y absoluto. Pero bueno es echarle un ojo alguna vez a lo que otros escriben desde allí y sobre... allí. Rescataremos un pequeño texto de Guerau Ndame, titulado 'Comandante General de todos los seres humanos de esta calle':
'Me levanto cada mañana a una hora bien temprana y me pongo mi uniforme, que mi joven hija Carmine me ha planchado y cepillado la noche anterior para que esté nuevamente espléndido después de una dura jornada de trabajo. Como algo de fruta y salgo, bien vestido y perfectamente preparado para cumplir con mi misión. Mi puesto de control se encuentra en la misma calle en la que vivo, por lo que todo el mundo que pasa a mi lado me mira con respeto y reverencia. Soy nada menos que el Comandante General de todos los seres humanos que transitan por esta calle. Ellos lo saben, yo lo sé, todos estamos de acuerdo, no hay nada que discutir. Todo lo que pasa por esta calle es responsabilidad mía. Llego a mi puesto de control y me quito la chaqueta, que cuidadosamente doblo para colocarla en el respaldo del pequeño taburete que me sirve para descansar muy de vez en cuando. No puedo descansar demasiado, mi responsabilidad es gigantesca. A veces, sin embargo, cuando considero que reina cierta calma, recuerdo el día de mi nombramiento, cuando el Presidente Supremo del Barrio llegó a mi casa con aquel sombrero tan pomposo, y me tocó el hombro de una manera como nadie me lo había tocado y me dijo 've, hermano, ve, sé mis ojos y los ojos del gran Líder Divino de la Ciudad, haz saber a todos cuáles son las normas, cómo se deja pasar, quién va primero, qué debe hacerse en las aceras, por dónde se adelanta, en qué lugares se puede estacionar y en cuáles no, cuándo ha de llevarse casco, si las bicicletas deben ir por donde los peatones o no, y si te queda tiempo, hazles observar normas de urbanidad, educación, respeto hacia los demás, pero con firmeza, sin que te tiemble el pulso. Porque eres el Comandante General de todos los seres humanos que transitan por esta calle y en tus manos está su destino'. Y me dieron un uniforme, y me dieron unas botas, y mi hija era todavía pequeña y lloró y se acordó de su madre que había fallecido hacía unos meses y yo no recordaba todavía cómo había muerto porque aquel día había salido yo con algunos amigos y cuando desperté al día siguiente ya estaba muerta. Y yo lloré también acordándome de mi mujer. Y desde aquel día no volví a salir con mis amigos, porque como Comandante General de todos los seres humanos de esta calle no puedo andar con frivolidades. Y ahí veo que viene un coche reluciente. Y dentro vienen unos blancos con cara de habérselo pasado muy bien y creo que vuelven al hotel. Y yo hago las indicaciones para que todo el mundo les deje pasar. Y cuando pasan a mi lado, bajan la ventanilla y me dicen algo que suena a burla. No es la primera vez que pasa esto con los blancos. No saben que soy el Comandante General de todos los seres humanos de esta calle y que si fuera mi deseo, podría mandar enterrar el coche en la misma calle con ellos dentro. No saben que con un simple movimiento de mi mano podrían quedar detenidos en el tiempo indefinidamente, hasta que yo me canse. Veo a mi hija cruzar la calle sin mirar. Cuando llegue a casa voy a tener que decirle que si ella no obedece, no podré imponer mi suprema ley sobre los demás. Pasa una bicicleta con un niño que lleva unas botellas vacías. Una botella se cae al suelo. Indico al niño que se baje de la bicicleta y lo tengo sentado a mi lado hasta que me aburro de verlo llorar porque dice que su madre le espera con las botellas vacías y que su padre le va a matar. Le dejo marchar. Se hace de noche. Compruebo, poniéndome las manos como visera, que nada ocurre extraño en la lejanía. Vuelvo a colocarme la chaqueta. Abandono mi puesto. Hay mucho tráfico y la calle está abarrotada de gente. Al parecer el coche de los blancos se ha estrellado en una de las calles laterales y ha matado a un niño. La gente ha linchado a los blancos. Esas cosas no pasan en mi calle, no señor'.
* foto mangada del blog: kazacongo.wordpress.com
martes, 27 de noviembre de 2012
lunes, 26 de noviembre de 2012
Busca Catalunya!
Jornada electoral. 'Qué va, qué va... ERC no va a subir tanto ni de broma, les va a dar por el saco la CUP, ya verás...'. Ahí me tienen, todo el día dando la murga con mis pronósticos. 'Viene mucha gente, hay mucha participación, ya sabes le eso significa, que el PSC se mantendrá o subirá, porque cuando viene mucha gente, es que se moviliza la gente que vota al PSC'. Pues toma, la segunda de la jornada. Y así transcurrió el día de ayer. El que suscribe, lanzando teorías, pontificando, analizando, y fallando sistemáticamente todos y cada uno de los vaticinios que soltaba. Ahora bien, con apostura, con firmeza, con conocimiento. A aquellos chavales del PP, pobres, les hice una composición sociopolítica del voto moviendo las manitas así. A veces en vertical, a veces en horizontal. Las 'clivellas'. Claro, ellos no sabían qué eran las clivellas.
Ahí estoy, en la esquina de mi calle, esperando al A. para ir a votar. Y como no podía ser de otra manera, estando delante de un container... pues lo de siempre. Mierda de país. Hay momentos en los que por la calle encuentras a más gente que va a buscar basura en los containers que gente que no.
Elecciones. El president Mas convoca elecciones aprovechando la marea indepe de la mani del 11-s. ¿Objetivos? Supongo que acabar de pulirse al PSC, rebañar los votos de una ERC que parecía perdida y sin rumbo, etc. Una mayoría excelente, una mayoría espectacular, es lo que reclamaban. Y a fe que, yo, timorato, pensé que realmente iban a conseguirlo. Salvo por un punto... que las elecciones estaban demasiado lejos. Desde la Diada hasta ayer, pasaron muchas cosas, el Govern de CIU mostró perfiles de derechona en las manifestaciones, reprimiendo, recortando, apropiándose de la banderita, etc. Y despertó a mucha gente a su alrededor. Desde los españolistas, que votaron a Ciutadans, a la izquierda, que ha votado a ERC, a ICV-EUIA y a CUP. Ah, si, claro, el PSC. La izquierda.
En fin, que al final, tanto rollo para casi nada. Casi nada, pero es algo. CIU pierde el control, pero no significa que haya perdido. Ahora es el momento en el que ERC tiene que demostrar si de verdad quiere Patria o Clase. Si son de izquierdas o son 'patriotas'. Yo me aventuro a decir que quieren más a la patria. Aquello de CIU+ERC= Catalunya. Quina por.
Por nuestra parte, salvamos el papel. Aumentando, sumando muchos más votos, siendo capaces de colocarnos primeros en muchos pueblos y ciudades, segunda fuerza en el extrarradio. Muy bien, ¿no? Hombre, pues qué quieren. Habrá quien esperase mucho más. Yo no. Yo lo veo bien, muy bien. Porque ofreciendo lo que ofrecíamos, sin agitar la banderita y el gritito de la independencia, era difícil hacer demasiados milagros. Así que bien.
Un día interesante el de ayer. Esperaremos a ver si con todo lo que ha pasado, la cosa mejora, que no lo creo, o seguimos con esta cuesta abajo en la que no parece que haya fin.
Ahí estoy, en la esquina de mi calle, esperando al A. para ir a votar. Y como no podía ser de otra manera, estando delante de un container... pues lo de siempre. Mierda de país. Hay momentos en los que por la calle encuentras a más gente que va a buscar basura en los containers que gente que no.
Elecciones. El president Mas convoca elecciones aprovechando la marea indepe de la mani del 11-s. ¿Objetivos? Supongo que acabar de pulirse al PSC, rebañar los votos de una ERC que parecía perdida y sin rumbo, etc. Una mayoría excelente, una mayoría espectacular, es lo que reclamaban. Y a fe que, yo, timorato, pensé que realmente iban a conseguirlo. Salvo por un punto... que las elecciones estaban demasiado lejos. Desde la Diada hasta ayer, pasaron muchas cosas, el Govern de CIU mostró perfiles de derechona en las manifestaciones, reprimiendo, recortando, apropiándose de la banderita, etc. Y despertó a mucha gente a su alrededor. Desde los españolistas, que votaron a Ciutadans, a la izquierda, que ha votado a ERC, a ICV-EUIA y a CUP. Ah, si, claro, el PSC. La izquierda.
En fin, que al final, tanto rollo para casi nada. Casi nada, pero es algo. CIU pierde el control, pero no significa que haya perdido. Ahora es el momento en el que ERC tiene que demostrar si de verdad quiere Patria o Clase. Si son de izquierdas o son 'patriotas'. Yo me aventuro a decir que quieren más a la patria. Aquello de CIU+ERC= Catalunya. Quina por.
Por nuestra parte, salvamos el papel. Aumentando, sumando muchos más votos, siendo capaces de colocarnos primeros en muchos pueblos y ciudades, segunda fuerza en el extrarradio. Muy bien, ¿no? Hombre, pues qué quieren. Habrá quien esperase mucho más. Yo no. Yo lo veo bien, muy bien. Porque ofreciendo lo que ofrecíamos, sin agitar la banderita y el gritito de la independencia, era difícil hacer demasiados milagros. Así que bien.
Un día interesante el de ayer. Esperaremos a ver si con todo lo que ha pasado, la cosa mejora, que no lo creo, o seguimos con esta cuesta abajo en la que no parece que haya fin.
viernes, 23 de noviembre de 2012
Miscelánea
Si acaso el premio a golfada de la semana parecía que indiscutiblemente se lo iba a llevar Ruiz Gallardón, 'revolucionando' u 'actualizando' el acceso a la Justicia, garantizando su gratuidad haciéndola de pago, ¿quién mejor que el Presidente del Consejo General del Poder Judicial para marcar el gol debajo de la portería misma con unas declaraciones de ole ole? El señor Moliner, elegido como 'progresista', ojo, se desmarca diciendo que él 'también está harto de cumplir leyes que le parecen injustas', y que a fin de cuentas siempre ha habido ricos y pobres. Ole con ole. Cuando uno no puede estar más apesadumbrado y asustado por el futuro de mierda que le espera, siempre hay alguien que viene con la pala para echar otro montón de tierra encima. Y así vamos. En fin, algo de musiquilla. No tenía yo intención de empezar tan fuerte, pero habrá que poner algo relativo al asunto. Una de LPR, del mágico disco 'No somos nada', y su canción La Justicia. Justicia, me diréis.
http://www.youtube.com/watch?v=gQyDxPD4rj4
Una canción que me gusta y que no me tendría que gustar pero que no sé porqué me gusta. Ya venía esta canción del verano y no sabían ni quién la cantaba ni porqué. Es la canción esa de We are young. Ya. Que es lo más comercialón y flojo que te puedes echar a la cara. Pero es que mira, amigo o amiga lector o lectora, estamos viviendo tiempos difíciles, duros, de tribulación y tal. Y ya no sabe uno a lo que agarrarse. A los clásicos, a los antiguos, etc. El comienzo de la canción me repele. Me gusta lo que es el estribillo. En el vídeo sale la tal Janelle Monae. Que no sé, pero a mí es que ni fu ni fa tampoco. A veces ponían canciones suyas en la radio y tal, y como que no. El grupo se llama Fun. Para risas que estamos ahora. El vídeo con las ostias y eso, está mejor.
http://www.youtube.com/watch?v=Sv6dMFF_yts
Los Triángulo de Amor Bizarro han sacado un single que les ha producido Peter Kember, de los Spacemen 3, de los Spectrum. Toma castaña. Triángulo de Amor Bizarro. Me gustan, claro, claro que me gustan. Pero he de confesar que las veces que los he tenido en el mp3 no he conseguido ponerme el disco las veces que se considera necesario como para decir... me sé las canciones. No sé si me explico. Osea, que en directo me entusiasman, pero luego... en el disco... como que me falta verlos. Esta canción se llama 'Sus hijas entonaban cánticos inflamados', y es... pues como son las canciones de esta gente, un ruidazo de la ostia. Lo mejor es que a partir de los tres minutos, la cosa deriva en lo que tiene que ser, el ruidazo del infierno. Pero de asustar de verdad.
http://www.youtube.com/watch?v=6PllQFL9JV0
Ayer, por comentar las cosas, tuve una bonita charla con mi amigo Evander. La conclusión a la que llegamos y que, todo sea dicho, no es la primera vez que alcanzamos un acuerdo sobre este punto, es que la vida es una puta mierda. Esta vida, así, es una puta mierda. Así no. ¿Puede ser de otra manera? Ahí tenemos posturas divergentes. Yo, con la boca pequeña digo que no, claro, que no puede ser de otra manera, pero en realidad me gustaría pensar que si. La vida. Puede ser de otra manera. Yo creo que podría ser, pero no sé si puede ser. No me creo que pueda ir de manera diferente. No creo, de verdad. Puede ir. Pero el precio a pagar es demasiado grande. Es muy difícil hacer que la vida vaya de otra manera. No, no puede ser de otra manera. Tiene razón el Evander.
http://www.youtube.com/watch?v=tOZskBhqUoE
El otro día en el local estuvimos haciendo alardes. Vino mi hermano con toda su buena intención y la canción Love is in the air. Pero se topó con la cerrilidad y falta de sentimiento del resto de integrantes del grupo y finalmente la versión que nos salió parecía más una composición de 'Esplendor Geométrico' que el bonito tema de John Paul Young. Love is in the air. Que así escuchada uno no se imagina que pueda ser tocada de otra manera, pero si, si que es posible. Como si el mismo infierno se hubiera desatado sobre nuestras cabezas. Como si ocho aviones despegasen en tu salita de estar. En fin. Aquí tenemos al señor melenas que la canta con buen gusto y sentido.
http://www.youtube.com/watch?v=NNC0kIzM1Fo
Esta miscelánea, así como las de las últimas semanas, están dedicadas a mi pequeño sobrinillo Rubén. Le conozco muy poquito, pero no hace falta conocerle mucho para tenerle mucho, pero mucho aprecio. Se le quiere con tenerle cerca ni que sea un rato. Es el muchacho más cariñoso que he visto yo nunca jamás, y mira que he visto yo chavalines pequeños graciosos, simpáticos, pizpiretos y guapos. Pues mi pequeño sobrinillo Rubén les gana a todos por goleada. No ha sido una buena semana. Cumpleaños de mi madre a parte, la semana viene marcada por que Popota nos ha dejado. Mi pequeño sobrinillo Rubén es un fenómeno que madre mía, madre mía, madre mía. Y dentro de nada estará cantando el así vocé me mata y lo que haga falta y escuchando cómo su tío le cuenta la mágica historia de Urlstan Chulpadalasang. Seguro.
http://www.youtube.com/watch?v=9rl_b3DsPW4
Y se acabó. Tómense algo a la salud de mi sobrinillo, o en recuerdo de Popota, o hagan lo que les parezca. Pero el domingo recuerden esto.
Que tengan buen fin de semana.
http://www.youtube.com/watch?v=gQyDxPD4rj4
Una canción que me gusta y que no me tendría que gustar pero que no sé porqué me gusta. Ya venía esta canción del verano y no sabían ni quién la cantaba ni porqué. Es la canción esa de We are young. Ya. Que es lo más comercialón y flojo que te puedes echar a la cara. Pero es que mira, amigo o amiga lector o lectora, estamos viviendo tiempos difíciles, duros, de tribulación y tal. Y ya no sabe uno a lo que agarrarse. A los clásicos, a los antiguos, etc. El comienzo de la canción me repele. Me gusta lo que es el estribillo. En el vídeo sale la tal Janelle Monae. Que no sé, pero a mí es que ni fu ni fa tampoco. A veces ponían canciones suyas en la radio y tal, y como que no. El grupo se llama Fun. Para risas que estamos ahora. El vídeo con las ostias y eso, está mejor.
http://www.youtube.com/watch?v=Sv6dMFF_yts
Los Triángulo de Amor Bizarro han sacado un single que les ha producido Peter Kember, de los Spacemen 3, de los Spectrum. Toma castaña. Triángulo de Amor Bizarro. Me gustan, claro, claro que me gustan. Pero he de confesar que las veces que los he tenido en el mp3 no he conseguido ponerme el disco las veces que se considera necesario como para decir... me sé las canciones. No sé si me explico. Osea, que en directo me entusiasman, pero luego... en el disco... como que me falta verlos. Esta canción se llama 'Sus hijas entonaban cánticos inflamados', y es... pues como son las canciones de esta gente, un ruidazo de la ostia. Lo mejor es que a partir de los tres minutos, la cosa deriva en lo que tiene que ser, el ruidazo del infierno. Pero de asustar de verdad.
http://www.youtube.com/watch?v=6PllQFL9JV0
Ayer, por comentar las cosas, tuve una bonita charla con mi amigo Evander. La conclusión a la que llegamos y que, todo sea dicho, no es la primera vez que alcanzamos un acuerdo sobre este punto, es que la vida es una puta mierda. Esta vida, así, es una puta mierda. Así no. ¿Puede ser de otra manera? Ahí tenemos posturas divergentes. Yo, con la boca pequeña digo que no, claro, que no puede ser de otra manera, pero en realidad me gustaría pensar que si. La vida. Puede ser de otra manera. Yo creo que podría ser, pero no sé si puede ser. No me creo que pueda ir de manera diferente. No creo, de verdad. Puede ir. Pero el precio a pagar es demasiado grande. Es muy difícil hacer que la vida vaya de otra manera. No, no puede ser de otra manera. Tiene razón el Evander.
http://www.youtube.com/watch?v=tOZskBhqUoE
El otro día en el local estuvimos haciendo alardes. Vino mi hermano con toda su buena intención y la canción Love is in the air. Pero se topó con la cerrilidad y falta de sentimiento del resto de integrantes del grupo y finalmente la versión que nos salió parecía más una composición de 'Esplendor Geométrico' que el bonito tema de John Paul Young. Love is in the air. Que así escuchada uno no se imagina que pueda ser tocada de otra manera, pero si, si que es posible. Como si el mismo infierno se hubiera desatado sobre nuestras cabezas. Como si ocho aviones despegasen en tu salita de estar. En fin. Aquí tenemos al señor melenas que la canta con buen gusto y sentido.
http://www.youtube.com/watch?v=NNC0kIzM1Fo
Esta miscelánea, así como las de las últimas semanas, están dedicadas a mi pequeño sobrinillo Rubén. Le conozco muy poquito, pero no hace falta conocerle mucho para tenerle mucho, pero mucho aprecio. Se le quiere con tenerle cerca ni que sea un rato. Es el muchacho más cariñoso que he visto yo nunca jamás, y mira que he visto yo chavalines pequeños graciosos, simpáticos, pizpiretos y guapos. Pues mi pequeño sobrinillo Rubén les gana a todos por goleada. No ha sido una buena semana. Cumpleaños de mi madre a parte, la semana viene marcada por que Popota nos ha dejado. Mi pequeño sobrinillo Rubén es un fenómeno que madre mía, madre mía, madre mía. Y dentro de nada estará cantando el así vocé me mata y lo que haga falta y escuchando cómo su tío le cuenta la mágica historia de Urlstan Chulpadalasang. Seguro.
http://www.youtube.com/watch?v=9rl_b3DsPW4
Y se acabó. Tómense algo a la salud de mi sobrinillo, o en recuerdo de Popota, o hagan lo que les parezca. Pero el domingo recuerden esto.
Que tengan buen fin de semana.
jueves, 22 de noviembre de 2012
El caso Tcherninski
Es hora de recoger en unas breves líneas el interesante caso aparecido en la revista 'El pechenego inquieto', que vuelve a poner en la primera línea de la actualidad científica al Doctor Almayr y su Teoría de la mirada ovoide.
'Cuenta el profesor Obeleyev que durante sus años de ayudante del Doctor Petrenko, recorrieron diversas comunidades muy aisladas en las que registraron casos realmente sensacionales. En una pequeña aldea, de población variopinta, coincidieron con la llegada de un circo. El circo consistía en una pequeña caravana de tres vehículos habitados por unos zíngaros y turcos que paseaban por la comarca un espectáculo titulado 'Fantasías de otro mundo'. Tras hacer las convenidas inspecciones del estado de la salud de los habitantes de la zona, Petrenko y Obeleyev fueron a disfrutar, como el resto del pueblo, de las cucamonas y piruetas de aquellos nómadas circenses.
Unos cómicos, unos violinistas, una chica guapísima con una barba de abuelo, dos niños que fumaban como enfermos, una señora muy elegante que adivinaba los nombres de los concurrentes, y finalmente, un gitano muy peripuesto, salió al centro del corral en el que se desarrollaba la acción para presentar al gran Tcherninski.
Un muchacho renegrido, con el pelo grasiento y echado para delante, que vestía con una camisa de color negro y una falda, si, una falda, que más parecía un trapo de la cocina que otra cosa, se plantó en mitad de aquel recinto y gritando como si le estuvieran arrancando los ojos, se presentó como el hombre que podía dirigir la mirada. El hombre maldito que no conocía los obstáculos, que veía lo que estaba y lo que se ocultaba. El tal Tcherninski miró hacia una de las ventanas de una casa que se encontraba frente a la improvisada pista y fue capaz de decir que allí había un cuadro con un personaje que nadie conocía pero que era muy parecido a un francés que vino hace años con un ejército y que se tuvo que marchar porque tuvo frío. Dirigiendo su mirada hacia otro lado, dijo que detrás de la casa a la que miraba había dos chicos que se escupían en la cara y se lamían los salibazos respectivamente y que le daba asco mirar. Miró hacia la iglesia y dijo que...
No pudo terminar, porque el policía Reganovski saltó al centro del ruedo y cortó el espectáculo dándole un brutal porrazo a Tcherninski, llevándoselo arrestado. Petrenko y Obeleyev fueron hacia la dependencia policial y pidieron entrevistarse con Tcherninski. El policía consintió y ambos conversaron con el gitano. Al parecer, desde pequeño, el tal Tcherninski había podido dirigir su mirada, saltando los obstáculos, viendo lo que había detrás, a los lados, lo que se ocultaba. Que sólo en el circo le habían dado calor, y que en algún pueblo no sólo lo encerraban en el calabozo, si no que en más de una ocasión había escapado de alguna soga o alguna pira.
A la mañana siguiente, cuando Petrenko y Obeleyev fueron de nuevo al calabozo para examinarle con su instrumental, Reganovski les dijo que un misterioso personaje se había presentado y con una orden ministerial había ordenado la puesta en libertad de Tcherninski. La caravana había desaparecido. El circo se había marchado. Y Petrenko y Obeleyev no volvieron a saber del tal Tcherninski.'
'Cuenta el profesor Obeleyev que durante sus años de ayudante del Doctor Petrenko, recorrieron diversas comunidades muy aisladas en las que registraron casos realmente sensacionales. En una pequeña aldea, de población variopinta, coincidieron con la llegada de un circo. El circo consistía en una pequeña caravana de tres vehículos habitados por unos zíngaros y turcos que paseaban por la comarca un espectáculo titulado 'Fantasías de otro mundo'. Tras hacer las convenidas inspecciones del estado de la salud de los habitantes de la zona, Petrenko y Obeleyev fueron a disfrutar, como el resto del pueblo, de las cucamonas y piruetas de aquellos nómadas circenses.
Unos cómicos, unos violinistas, una chica guapísima con una barba de abuelo, dos niños que fumaban como enfermos, una señora muy elegante que adivinaba los nombres de los concurrentes, y finalmente, un gitano muy peripuesto, salió al centro del corral en el que se desarrollaba la acción para presentar al gran Tcherninski.
Un muchacho renegrido, con el pelo grasiento y echado para delante, que vestía con una camisa de color negro y una falda, si, una falda, que más parecía un trapo de la cocina que otra cosa, se plantó en mitad de aquel recinto y gritando como si le estuvieran arrancando los ojos, se presentó como el hombre que podía dirigir la mirada. El hombre maldito que no conocía los obstáculos, que veía lo que estaba y lo que se ocultaba. El tal Tcherninski miró hacia una de las ventanas de una casa que se encontraba frente a la improvisada pista y fue capaz de decir que allí había un cuadro con un personaje que nadie conocía pero que era muy parecido a un francés que vino hace años con un ejército y que se tuvo que marchar porque tuvo frío. Dirigiendo su mirada hacia otro lado, dijo que detrás de la casa a la que miraba había dos chicos que se escupían en la cara y se lamían los salibazos respectivamente y que le daba asco mirar. Miró hacia la iglesia y dijo que...
No pudo terminar, porque el policía Reganovski saltó al centro del ruedo y cortó el espectáculo dándole un brutal porrazo a Tcherninski, llevándoselo arrestado. Petrenko y Obeleyev fueron hacia la dependencia policial y pidieron entrevistarse con Tcherninski. El policía consintió y ambos conversaron con el gitano. Al parecer, desde pequeño, el tal Tcherninski había podido dirigir su mirada, saltando los obstáculos, viendo lo que había detrás, a los lados, lo que se ocultaba. Que sólo en el circo le habían dado calor, y que en algún pueblo no sólo lo encerraban en el calabozo, si no que en más de una ocasión había escapado de alguna soga o alguna pira.
A la mañana siguiente, cuando Petrenko y Obeleyev fueron de nuevo al calabozo para examinarle con su instrumental, Reganovski les dijo que un misterioso personaje se había presentado y con una orden ministerial había ordenado la puesta en libertad de Tcherninski. La caravana había desaparecido. El circo se había marchado. Y Petrenko y Obeleyev no volvieron a saber del tal Tcherninski.'
miércoles, 21 de noviembre de 2012
Popota
Fue un día extraño ayer. Ayer fue el cumpleaños de mi madre. 64 añazos. Añetes. Como suele ocurrir en estos casos, mi madre apuntó una teoría que a poco tardar han de adoptar los científicos de todo el mundo como una posible solución a todo esto.
- Cumplir 50 años, una vez que cumples los 50 te quedas ahí.
- Pero entonces qué. ¿Cerillita y a arder?
- No. Te quedas en los cincuenta y que vayan pasando los años y tú te quedas igual. Cuando llegues a los 80 o 85 años, pues patapam. Y listos. Pero esto de irse haciendo vieja...
Bueno, no es mala. Me juego un barco de guerra a que ya hay algún laboratorio que está aprobando el asunto. ¿Qué le regalaron a mi madre? Colonia, unas botas (muy buenas, apuntó ella misma), más colonia, cremas y un fabuloso ramo de rosas que con diferencia (me apunto el tanto yo ahora) fue lo que más le gustó. Cena opípara en un local de los habituales y discusiones sobre narices de porra, sobre el futuro del socialismo como idea o como realidad, Llorente y su puta madre, o si el lacón estaba correoso y eso de correoso qué es.
Y Popota. Ayer se murió Popota. Popota era el gato de mi hermano. Un gato negro enorme, casi un tigre, como un elefante de grande. Llegó a su casa hace unos seis años, heredado de un amigo que se iba del país y repartió sus pertenencias entre los colegas. A mi hermano le tocó el gato. A mí me tocó un armario del Ikea, no me acordaba. Popota. Cuando llegó a su casa, mi hermano leía 'El maestro y Margarita' y le puso el nombre por eso. Ya entonces era enorme. Yo nunca tuve gatos, ni perros, ni nada, pero a mi hermano le gustaban mucho los animales y se quedó con el gato tan contento. Popota ya era mayor y el gatazo negro en su casa era todo un espectáculo. Qué elefante trepando por los sofás, por las mesas, rascando sillas, muebles. Y yo no lo sabía, nunca caí en la cuenta, de que cuando iba a casa de mi hermano, sin qué ni porqué, estornudaba mucho. 'Siempre estoy constipado'. Y no. No era que estaba constipado. Un día, una tarde, fui a su casa cuando vivía en Santa Madrona. Empecé a llorar. A estornudar. A llorar y estornudar. Incluso me costaba respirar. Era el gato. El pelo del gato. Por todas partes. Por entonces estaban Popota y la Sasha, que se escapó más tarde. Los gatos. Descubrí que le tengo alergia a los gatos. Bueno es saberlo. Popota ya me conocía y se acercaba a ronearse cuando me veía venir, a olerme, a sentarse cerca. Pero yo me alejaba, porque me ponía a morir. Mi hermano cuenta que cuando cogía la guitarra y se ponía a tocar, el gato venía y se le quedaba mirando. Popota. Qué enorme era. Mi hermano lo va a echar mucho de menos.
Fue un día extraño ayer. Íbamos tan contentos camino del metro, a despedir a mi hermano, nos lo habíamos pasado bien cenando, mi hermano parecía haber superado algo el trago de la muerte de Popota, y ya nos estábamos dando los besos de rigor, con mi madre con el ramo ramón en los brazos cuando... del metro surge un antiguo entrenador de fútbol de mi hermano. La última vez que lo vimos mi hermano y yo, estaba desesperado. Dos años en el paro. Ya no sabía que hacer. Ayer le vimos salir del metro y se nos cayó el alma a los pies. Era la imagen de la derrota. Nos saludó, decía que venía de trabajar, un contrato de un día. No quiso pararse a hablar más. Se fue. Mi hermano se fijó en que arrastraba los pies. Me fui a casa con el alma por los suelos. Era el cumpleaños de mi madre. Sentí mucho miedo.
Tómense un algo a la salud de Popota si pueden.
- Cumplir 50 años, una vez que cumples los 50 te quedas ahí.
- Pero entonces qué. ¿Cerillita y a arder?
- No. Te quedas en los cincuenta y que vayan pasando los años y tú te quedas igual. Cuando llegues a los 80 o 85 años, pues patapam. Y listos. Pero esto de irse haciendo vieja...
Bueno, no es mala. Me juego un barco de guerra a que ya hay algún laboratorio que está aprobando el asunto. ¿Qué le regalaron a mi madre? Colonia, unas botas (muy buenas, apuntó ella misma), más colonia, cremas y un fabuloso ramo de rosas que con diferencia (me apunto el tanto yo ahora) fue lo que más le gustó. Cena opípara en un local de los habituales y discusiones sobre narices de porra, sobre el futuro del socialismo como idea o como realidad, Llorente y su puta madre, o si el lacón estaba correoso y eso de correoso qué es.
Y Popota. Ayer se murió Popota. Popota era el gato de mi hermano. Un gato negro enorme, casi un tigre, como un elefante de grande. Llegó a su casa hace unos seis años, heredado de un amigo que se iba del país y repartió sus pertenencias entre los colegas. A mi hermano le tocó el gato. A mí me tocó un armario del Ikea, no me acordaba. Popota. Cuando llegó a su casa, mi hermano leía 'El maestro y Margarita' y le puso el nombre por eso. Ya entonces era enorme. Yo nunca tuve gatos, ni perros, ni nada, pero a mi hermano le gustaban mucho los animales y se quedó con el gato tan contento. Popota ya era mayor y el gatazo negro en su casa era todo un espectáculo. Qué elefante trepando por los sofás, por las mesas, rascando sillas, muebles. Y yo no lo sabía, nunca caí en la cuenta, de que cuando iba a casa de mi hermano, sin qué ni porqué, estornudaba mucho. 'Siempre estoy constipado'. Y no. No era que estaba constipado. Un día, una tarde, fui a su casa cuando vivía en Santa Madrona. Empecé a llorar. A estornudar. A llorar y estornudar. Incluso me costaba respirar. Era el gato. El pelo del gato. Por todas partes. Por entonces estaban Popota y la Sasha, que se escapó más tarde. Los gatos. Descubrí que le tengo alergia a los gatos. Bueno es saberlo. Popota ya me conocía y se acercaba a ronearse cuando me veía venir, a olerme, a sentarse cerca. Pero yo me alejaba, porque me ponía a morir. Mi hermano cuenta que cuando cogía la guitarra y se ponía a tocar, el gato venía y se le quedaba mirando. Popota. Qué enorme era. Mi hermano lo va a echar mucho de menos.
Fue un día extraño ayer. Íbamos tan contentos camino del metro, a despedir a mi hermano, nos lo habíamos pasado bien cenando, mi hermano parecía haber superado algo el trago de la muerte de Popota, y ya nos estábamos dando los besos de rigor, con mi madre con el ramo ramón en los brazos cuando... del metro surge un antiguo entrenador de fútbol de mi hermano. La última vez que lo vimos mi hermano y yo, estaba desesperado. Dos años en el paro. Ya no sabía que hacer. Ayer le vimos salir del metro y se nos cayó el alma a los pies. Era la imagen de la derrota. Nos saludó, decía que venía de trabajar, un contrato de un día. No quiso pararse a hablar más. Se fue. Mi hermano se fijó en que arrastraba los pies. Me fui a casa con el alma por los suelos. Era el cumpleaños de mi madre. Sentí mucho miedo.
Tómense un algo a la salud de Popota si pueden.
martes, 20 de noviembre de 2012
Tradición lúgubre
Dejamos a un lado la cháchara que no lleva a ninguna parte para ocuparnos de un texto que nos ha llamado mucho la atención. Nuestro querido amigo Leporio Lupiáñez nos envía desde el pequeño pueblo de Navalmugre de los Perros, un documento en el que se recoge una singular tradición que nos complace sobremanera compartir con ustedes.
'Los meses de primavera en Navalmugre de los Perros se consideran por los lugareños como 'lo peor de todo'. Así como en el resto del mundo conocido, la primavera se vive como época de renovación, de esperanza, de soleadas inquietudes, de final de un tiempo y principio de otro, de explosión hormonal, de alegría y alergias, en definitiva. En todas partes menos en Navalmugre de los Perros. Consideran los nativos que la posibilidad de disfrutar de nuevo del aire libre, de gozar de un tiempo más bonancible, es un drama que no saben asumir. Se piensa en Navalmugre desde tiempo inmemorial que como mejor se está es en casa de uno, restringiendo al máximo las ocasiones en las que se tiene que convivir con otros vecinos del pueblo, que en su mayoría se tratan unos a otros como 'lo peor de todo'. En su casa de uno tiene uno de todo y no necesita a nadie. En su casa de uno se evitan las tentaciones y los gastos. En su casa de uno, no tiene uno porqué aguantar las historias de nadie. En su casa de uno, se está tan a gusto.
Y ¿qué mejor época para estar en su casa de uno que el invierno? En Navalmugre de los Perros, los inviernos son criminales, todo sea dicho, y realmente no hay cosa mejor que hacer que quedarse en su casa de uno, ciertamente. Pero lo que en otros lugares se ve como una condena que llegada la primavera merece una buena fiesta de redención, en Navalmugre, los aborígenes siguen una tradición que se remonta a tiempos aún más lúgubres. Pero lúgubres desde el punto de vista del foráneo, para ellos son tiempos hermosos, en los que la incomunicación entre las gentes era prácticamente total. Así, cuando llega la primavera, cuando el sol calienta algo más y el cuerpo, el cuerpo y no la cabeza, pide salir, calentarse, dorarse. Ver. Pero lo pide el cuerpo. Si la cabeza no quiere...
¿Qué hacen pues, en Navalmugre de los Perros? Para demostrar de una manera bien palpable, que no les gusta la primavera, los habitantes mayores de 40 años se desnudan el primer domingo después de la llegada de la primavera como tal y se reúnen en la plaza del pueblo. Los ancianos, así desnudos por completo, sea cual sea su sexo y condición, marchan detrás del cura, al que se le permite ir vestido, por el pueblo. Por el pueblo y las pedanías. Por el pueblo y los campos. Por el pueblo y hasta los límites del pueblo. Los más jóvenes se agolpan en las calles para ver la marcha de esos ancianos desnudos. Unos ancianos que van lanzando grandes alaridos, sollozando, lamentándose de la llegada de 'lo peor'. Esta marcha, esta procesión comandada por el cura, se prolonga durante todo el día.
La vergüenza que pasan los jóvenes, parientes de los ancianos, y el mal rato que viven los mismos ancianos, les dura para no volver a salir de casa durante toda la primavera y el verano, volviendo así con los primeros fríos a recogerse en casa con la convicción de que 'lo peor' ha pasado y que como en casa de uno, en ningún sitio'.
'Los meses de primavera en Navalmugre de los Perros se consideran por los lugareños como 'lo peor de todo'. Así como en el resto del mundo conocido, la primavera se vive como época de renovación, de esperanza, de soleadas inquietudes, de final de un tiempo y principio de otro, de explosión hormonal, de alegría y alergias, en definitiva. En todas partes menos en Navalmugre de los Perros. Consideran los nativos que la posibilidad de disfrutar de nuevo del aire libre, de gozar de un tiempo más bonancible, es un drama que no saben asumir. Se piensa en Navalmugre desde tiempo inmemorial que como mejor se está es en casa de uno, restringiendo al máximo las ocasiones en las que se tiene que convivir con otros vecinos del pueblo, que en su mayoría se tratan unos a otros como 'lo peor de todo'. En su casa de uno tiene uno de todo y no necesita a nadie. En su casa de uno se evitan las tentaciones y los gastos. En su casa de uno, no tiene uno porqué aguantar las historias de nadie. En su casa de uno, se está tan a gusto.
Y ¿qué mejor época para estar en su casa de uno que el invierno? En Navalmugre de los Perros, los inviernos son criminales, todo sea dicho, y realmente no hay cosa mejor que hacer que quedarse en su casa de uno, ciertamente. Pero lo que en otros lugares se ve como una condena que llegada la primavera merece una buena fiesta de redención, en Navalmugre, los aborígenes siguen una tradición que se remonta a tiempos aún más lúgubres. Pero lúgubres desde el punto de vista del foráneo, para ellos son tiempos hermosos, en los que la incomunicación entre las gentes era prácticamente total. Así, cuando llega la primavera, cuando el sol calienta algo más y el cuerpo, el cuerpo y no la cabeza, pide salir, calentarse, dorarse. Ver. Pero lo pide el cuerpo. Si la cabeza no quiere...
¿Qué hacen pues, en Navalmugre de los Perros? Para demostrar de una manera bien palpable, que no les gusta la primavera, los habitantes mayores de 40 años se desnudan el primer domingo después de la llegada de la primavera como tal y se reúnen en la plaza del pueblo. Los ancianos, así desnudos por completo, sea cual sea su sexo y condición, marchan detrás del cura, al que se le permite ir vestido, por el pueblo. Por el pueblo y las pedanías. Por el pueblo y los campos. Por el pueblo y hasta los límites del pueblo. Los más jóvenes se agolpan en las calles para ver la marcha de esos ancianos desnudos. Unos ancianos que van lanzando grandes alaridos, sollozando, lamentándose de la llegada de 'lo peor'. Esta marcha, esta procesión comandada por el cura, se prolonga durante todo el día.
La vergüenza que pasan los jóvenes, parientes de los ancianos, y el mal rato que viven los mismos ancianos, les dura para no volver a salir de casa durante toda la primavera y el verano, volviendo así con los primeros fríos a recogerse en casa con la convicción de que 'lo peor' ha pasado y que como en casa de uno, en ningún sitio'.
lunes, 19 de noviembre de 2012
Los malos V
El malo que sabe que se la ha ganado, que no tiene otro fin que recibir todo el odio que ha generado, y que no se sabe si todavía tiene la idea de que esa muerte es una 'buena muerte', o, en el fondo, está deseando escaparse y no sabe como.
Ayer dieron un documental sobre la República Social Italiana, basada en imágenes recogidas en la época y con una voz en off que iba narrando lo que se veía según el orden cronológico en el que las cosas iban sucediendo. De 1943 a 1945. En 1943, un golpe de palacio, una votación de los jerarcas fascistas (la palabra jerarca se repite mucho siempre que se habla de esto, jeararca fascista), destituye nada menos que a Mussolini, el jefe del tinglado, porque tienen miedo ante el avance de los aliados y piensan que quitándose de encima al malo malón, podrán hacerse perdonar por los anglonorteamericanos. Y no es mala jugada. Badoglio, el mariscal Badoglio asume el mando. Los alemanes rescatan a Mussolini, que estaba medio preso en un hotel y se lo llevan a Alemania. Qué imágenes. Mussolini, con lo gallito que era, con un chaquetón negro, con la cara chupada, ojos de 'vaya cangui, nen', tan valiente. Esa cara de 'he visto a la dama blanca y no se me va el susto de encima', no se le va.
Los alemanes entran en Italia, machacan lo machacable y más, y montan una República títere con Mussolini a la cabeza. Ellos saben que son unos títeres pero se ensañarán con todo el mundo a sabiendas de que no les queda otra que aplastar a los demás para seguir viviendo. Aplastar, venganza, represalias. Profusión de brigadas, paramilitares, zumbados de toda clase que se alistan (no son tantos) para combatir a los partisanos. Tíos con cara de loco. Gente de orden.
En el libro de Ferran Gallego 'Neofascistas', cuenta cómo esos voluntarios de la República Social Italiana estaban seguros de que iban a perder, pero aún así iban en busca de la venganza, de la reivindicación de que eran fascistas de verdad, de que no le temían a nada. No estaban locos, eran fascistas. El fascismo era eso, violencia, fuerza, machacar sin más. Pero esta vez no tenían el gesto altivo y arrogante de Mussolini para inspirarse. No. Esta vez Mussolini tenía cara de ido. La cara algo más chupada, los ojos más... no sé. Raros.
Quien ha querido dar lecciones al mundo, inventarse un orden nuevo, crear una sociedad basada en la fuerza bruta, en la represión y la coerción, tiene que tragarse el sapo de saber que está donde está porque otros le consienten estar. Y eso genera mucho odio. Vean a Mussolini leyendo el periódico, con un trajecito, con sus gafotas, rodeado de limones. Si está allí es porque le dejan que esté. Él lo sabe. De creerte todo a saberte un pelele.
En el documental se nos habla de casos de represión en los que los alemanes entraban en los pueblos y fusilaban a todo cristo, con los fascistas señalándoles por dónde tenían que ir y demás.
Los malos. Nicola Bombacci. El comunista que se vuelve fascista. O que consideraba que el fascismo era el nuevo socialismo. El mejor socialismo. Durante la RSI, los fascistas hacen el amago de 'socializar' la economía. Darle un tinte 'auténtico' a su fascismo, alejado de la contemporización de años anteriores en los que tuvieron que ser conservadores para ganar base social. Ni eso. Retórica. El trabajo, imágenes de discursos en las fábricas, y los trabajadores mirando mal. No sale Bombacci en el documental. Si que sale, pero no lo sé reconocer en la montonera de cadáveres de Piazzale Loreto.
Mussolini revistando a las tropas. Tropas que quieren salir de Alemania, reclutadas casi a la fuerza, para volverse a casa. Mussolini en su última salida a Milan. Discursito. Pero no se le ve tan puesto. Tan histrión. No hay casi sonido del discurso. Sensación de 'se nos acaba el billete, pero vamos hasta la última parada'.
Últimas imágenes, los cadáveres de Mussolini, de la Petacci, colgando, en la gasolinera.
Un documental extraño. En dos partes. Con una música de fondo inquietante. Todo es inquietante. No es una peli de Passolini. No es una peli de Visconti. Es la realidad. Filmada. Gente colgando en un pueblo, en cada árbol uno. Fusilados. En fin.
Que no nos tengamos nunca que ver así.
Ayer dieron un documental sobre la República Social Italiana, basada en imágenes recogidas en la época y con una voz en off que iba narrando lo que se veía según el orden cronológico en el que las cosas iban sucediendo. De 1943 a 1945. En 1943, un golpe de palacio, una votación de los jerarcas fascistas (la palabra jerarca se repite mucho siempre que se habla de esto, jeararca fascista), destituye nada menos que a Mussolini, el jefe del tinglado, porque tienen miedo ante el avance de los aliados y piensan que quitándose de encima al malo malón, podrán hacerse perdonar por los anglonorteamericanos. Y no es mala jugada. Badoglio, el mariscal Badoglio asume el mando. Los alemanes rescatan a Mussolini, que estaba medio preso en un hotel y se lo llevan a Alemania. Qué imágenes. Mussolini, con lo gallito que era, con un chaquetón negro, con la cara chupada, ojos de 'vaya cangui, nen', tan valiente. Esa cara de 'he visto a la dama blanca y no se me va el susto de encima', no se le va.
Los alemanes entran en Italia, machacan lo machacable y más, y montan una República títere con Mussolini a la cabeza. Ellos saben que son unos títeres pero se ensañarán con todo el mundo a sabiendas de que no les queda otra que aplastar a los demás para seguir viviendo. Aplastar, venganza, represalias. Profusión de brigadas, paramilitares, zumbados de toda clase que se alistan (no son tantos) para combatir a los partisanos. Tíos con cara de loco. Gente de orden.
En el libro de Ferran Gallego 'Neofascistas', cuenta cómo esos voluntarios de la República Social Italiana estaban seguros de que iban a perder, pero aún así iban en busca de la venganza, de la reivindicación de que eran fascistas de verdad, de que no le temían a nada. No estaban locos, eran fascistas. El fascismo era eso, violencia, fuerza, machacar sin más. Pero esta vez no tenían el gesto altivo y arrogante de Mussolini para inspirarse. No. Esta vez Mussolini tenía cara de ido. La cara algo más chupada, los ojos más... no sé. Raros.
Quien ha querido dar lecciones al mundo, inventarse un orden nuevo, crear una sociedad basada en la fuerza bruta, en la represión y la coerción, tiene que tragarse el sapo de saber que está donde está porque otros le consienten estar. Y eso genera mucho odio. Vean a Mussolini leyendo el periódico, con un trajecito, con sus gafotas, rodeado de limones. Si está allí es porque le dejan que esté. Él lo sabe. De creerte todo a saberte un pelele.
En el documental se nos habla de casos de represión en los que los alemanes entraban en los pueblos y fusilaban a todo cristo, con los fascistas señalándoles por dónde tenían que ir y demás.
Los malos. Nicola Bombacci. El comunista que se vuelve fascista. O que consideraba que el fascismo era el nuevo socialismo. El mejor socialismo. Durante la RSI, los fascistas hacen el amago de 'socializar' la economía. Darle un tinte 'auténtico' a su fascismo, alejado de la contemporización de años anteriores en los que tuvieron que ser conservadores para ganar base social. Ni eso. Retórica. El trabajo, imágenes de discursos en las fábricas, y los trabajadores mirando mal. No sale Bombacci en el documental. Si que sale, pero no lo sé reconocer en la montonera de cadáveres de Piazzale Loreto.
Mussolini revistando a las tropas. Tropas que quieren salir de Alemania, reclutadas casi a la fuerza, para volverse a casa. Mussolini en su última salida a Milan. Discursito. Pero no se le ve tan puesto. Tan histrión. No hay casi sonido del discurso. Sensación de 'se nos acaba el billete, pero vamos hasta la última parada'.
Últimas imágenes, los cadáveres de Mussolini, de la Petacci, colgando, en la gasolinera.
Un documental extraño. En dos partes. Con una música de fondo inquietante. Todo es inquietante. No es una peli de Passolini. No es una peli de Visconti. Es la realidad. Filmada. Gente colgando en un pueblo, en cada árbol uno. Fusilados. En fin.
Que no nos tengamos nunca que ver así.
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