viernes, 31 de mayo de 2013

Miscelánea

Tenemos que pasar más tiempo juntos. Tenemos que vernos más. No puede ser que no sepas que a mí no me gusta nada Beavis and Butthead. No es que no me gusten, es que no los conozco. No los conocí en su tiempo, no me ha dado por revisarlos ahora, no tengo ni idea de lo que iban ni nada. Tenemos que vernos más. Deberíamos pasar seis horas seguidas viéndonos. Haciéndonos preguntas. Comentando cosas. Un test. Lo que sea. Beavis and Butthead. Seis horas como las seis horas que dura esta maravilla de Flaming Lips. Una canción de seis horas. No es una broma. Se llama I found a Star on the Ground y dura seis horas. La canción de las seis horas. Con este tiempo y esta bonita canción de fondo, podríamos conocernos mucho más. Seis horas para ver si me gustan o no los Beavis and Butthead. Que me acabarán gustando, supongo.
http://www.youtube.com/watch?v=gtiVedrPIOE

Nuevo disco de los Queens of the Stone Age, uno de esos grupos que te tiene que gustar sí o sí. Pero ya hace dos discos que no estaba yo muy por la labor de seguirlos. Es que el Songs for the Deaf me gusta mucho y todo lo demás me ha venido costando bastante. Pues el último disco me gusta. Like Clockwork se llama. Y está muy bien. Quizás en la primera escucha el disco es un poco blando, pero como dicen los que saben 'a medida que lo escuchas, gana enteros'. Como mola hablar como los que saben. Es oscurete, a pesar de que tiene una canción con Elton John y todo. Pero como no he mirado qué canción es, tampoco se nota demasiado. Vuelve a tocar en alguna canción Dave Grohl, y casi más importante, parece que se ha rejuntado con Nick Oliveri, el antiguo bajista que se mosqueó en Barcelona y ya no volvió. Estupendo. Esta se llama My God is the Sun.
http://www.youtube.com/watch?v=7haho9RB4V0

También tienen nuevo disco los My Bloody Valentine. El último que sacaron es de hace dos mil cien años. Tanto tiempo para hacer un nuevo disco... pues si, al final lo han sacado y no está mal. No descubren la pólvora, pero está bastante bien y tienen canciones de esas que tienen ellos que te meten en una especie de nube y ya no tocas el suelo hasta que ha pasado bastante rato. Esta canción se llama In Another Way y es de esas, que te meten y una vez que te meten ya no sabes salir. El disco se llama m b v, como digo. La voz de la chica, que ya es una mujer, Bilinda Butcher, es bestial. En fin. No tenía yo muchas ganas de escuchar este disco, la verdad, por no llevarme una decepción, pero está bastante bien.
http://www.youtube.com/watch?v=z_JjBVse-fI

Tenemos una idea. Queremos hacer una canción que se parezca a las primeras de Stereolab. Así, sin más. Dos acordes, o uno solo, e ir tirando hacia delante hasta que nos dure la broma. Como una Jenny Ondioline. Pero la letra... claro, la letra. La tenemos ya. Es el estribillo de una canción que hemos escuchado en casa toda la vida. Tienes que aprender, de Gente del Pueblo. Un grupo andaluz de sevillanas, pero qué sevillanas. Sevillanas de lucha, compañeros. El estribillo es sencillo: tienes que aprender a saber sumar, a saber leer. Saber escribir, saber responder... Pues eso. Canciones que parecen muy lejanas en el tiempo y muy exageradas. Más de 200.000 personas acuden a Cáritas en la ciudad de Barcelona. Muy exagerado todo, claro.
http://www.youtube.com/watch?v=iUwT862yTFI

De lo que recuerdo mejor del Primavera, habrá que quedarse con los Pony Bravo, que como son sevillanos también tienen su puntito. Tú sabes. Es la canción Mi Dni. Qué gracioso cuando dicen eso de que no quiero cambiar el mundo, que eso es una gilipollez, que lo que quieren es hacer algo divertido. Los grupos llamados independientes y su relación con lo que está pasando. Yo lo que quiero hacer es algo divertido, montar una buena fiesta. Y la gente se volvía loca con esto. Una buena fiesta. Ese es el lado de la raya. El que más nos conviene. Pasárnoslo bien. Sin nada más. Ayer fui a una reunión de la Pah de Santaco. Eso de cambiar el mundo es una gilipollez y yo no me quiero comer la cabeza.
http://www.youtube.com/watch?v=cIEzBOycPWc

Cuando uno cree que lo suyo es lo peor, que no puede estar tan mal nadie en el mundo. No me digas que no hay nada más triste que lo tuyo. No, sí que lo hay. Hay gente que lo pasa muy mal. No voy a dedicarle la canción a nadie en especial, pero supongo que cada uno sabrá lo que hay. Días en los que no ves nada y en los que piensas que es otro día y que lo mejor que puede pasar es que lleguen de nuevo las doce de la noche e irte a dormir y ya está. Pero siempre hay alguien que supera lo tuyo. No puede ser. Alguien habrá por ahí que me quiera. Esto es lo que decía David Bowie en una canción absoluta. Somebody Up There Likes Me. Una canción sencilla, pero larga y como que se te va metiendo hasta que te convence. Tiene que haber algo por ahí, coño.
http://www.youtube.com/watch?v=t03S7XP4tSg

Y nada más. Nos vemos por ahí si nos vemos y ya comentamos si eso. Todo sigue igual, así que buen fin de semana para todos y arriba con los faroles.

jueves, 30 de mayo de 2013

Círculo Projorelov II

No lo conocí entonces y lo conozco ahora. Veladio Urceta. Cuentan que fue uno de los fundadores del Círculo Projorelov y que se desvinculó de él hace tiempo por serias desavenencias con alguno de los miembros del mismo que posiblemente tuvieran origen en una desmedida afición a contar viajes que otros habían hecho atribuyéndoselos a él mismo. Él juraba y perjuraba que no, que esos viajes eran suyos, que él había estado y que él había vivido exactamente aquello que contaba pese a que los oyentes eran, realmente, los protagonistas de una historia que ya habían vivido en sus carnes. Los mismos caminos, los mismos puertos, los mismos labios carnosos de mujer morena, todo igual. Siendo yo ya miembro activo del Círculo Projorelov, se nos presentó un día un señor mayor, muy mayor, que de ninguna manera parecía un posible candidato a pertenecer al Círculo Projorelov. Era Veladio Urceta, que venía a preguntar ‘para volver a apuntarse’. Como quiera que hacía ya muchos años de su turbulento abandono, decidimos hacer borrón y cuenta nueva e inscribirlo nuevamente como miembro. Incluso le pedimos que dedicase un día, qué narices, una semana a contar qué aventuras había vivido durante todos esos años que había estado apartado. El señor Veladio Urceta estuvo de acuerdo y quedamos en que a la semana siguiente vendría a darnos una serie de conferencias sobre sus viajes.
El día convenido, Veladio Urceta, apareció muy atildado y con una vieja agenda o bloc de notas bajo el brazo y tras pedir que durante todo su relato estuviera siempre a mano una botella de vino blanco bien fresquita, se dispuso a contar sus historias. 
Abrió aquel bloc de notas y:
- El primer día nos contó que había intentado atravesar andando el desierto del Taklamakan, sin más ayuda que un par de camellos que llevaba para transportar vituallas varias y sin compañía humana, pero se dio cuenta de que, en llegando al punto de partida, aquel era un desierto frío y que los camellos iban a servir de poco. Vendió los camellos a un grupo de gitanos y se dispuso a la travesía, en la que empleó dos años, se casó con una nativa, estuvo con ella seis meses, vivió con los lugareños y sin saber cómo un día se encontró andando de nuevo hasta que llegó al punto de llegada. Exactamente el mismo relato de viaje nos había hecho Dorada Feriantez, esposa del señor Feriantez, pero ella sin boda con lugareña sino tórrido romance con un uigur de dientes de oro. Todo lo demás era igual. Nos escamó.
- El segundo día narró con todo lujo de detalles una estancia de meses en Djibouti, con sus excursiones a Etiopia, a Somalia, su búsqueda del Arca de la Alianza, una pelea a muerte con un descendiente de la reina de Saba, su iniciación en los ritos de los judíos etíopes y toda suerte de viajes en barquito velero por el océano Índico gracias a haber trabado amistad con un pirata arábigo de nombre difícil de recordar. Su relato era, punto por punto, igualito al que nos contó en su tiempo y está registrado como todos en nuestra biblioteca, la señora Frederica Frederiquez, viuda del magno y emérito miembro del Círculo Projorelov, don Frederico Gómez. Dos escamaciones seguidas.
- El tercer día, churrepeteando desaforadamente la copa de vino, nos contó con los ojos encendidos, un viaje terrible por la baja Andalucía, a lomos de una mula torda, durmiendo entre olivos, platicando con los serranos, trabajando en cortijos, toreando desnudo a la luz de la luna lunera, tocando la guitarra junto a unos gitanos y enamorándose de una morenilla de nombre Conchuela y escapando por los caminos con ella mientras la Guardia Civil los perseguía sin descanso. Ni que decir tiene que excepto por lo de la Conchela, que en el caso del relato de la señora Pomponia Feréstega se llamaba Inmaculado, el cuento era el mismo que el de dicha señora nos contó en su día. 
. El cuarto día, y definitivo, don Veladio Urceta nos estaba contando que había congeniado con una tribu de tuaregs que le iban a enseñar las ruinas de una antigua ciudad romana construída casi en el Senegal cuando entre el público doña Serralada Felgueras se levantó hecha una furia y le gritó 'ladrón!', y tuvimos que suspender la conferencia. 
Don Veladio Urceta, cuando doña Serralada Felguera le espetó lo que le espetó, entornó sus viejos y cansados ojos y susurró... 'qué hermosa está doña Serralada'. 
Cogió su bloc de notas y se largó y nunca más lo vimos en el Círculo Projorelov. 

miércoles, 29 de mayo de 2013

Círculo Projorelov

Atanasio Tortón nos sorprendió con su presencia inesperada en aquella reunión a la que no le habíamos invitado por creerle en uno de aquellos viajes que solía realizar y del que no daba cuentas a nadie. Así que, cuando convocamos a los integrantes del Círculo Projorelov, nadie se esforzó en contactar con quién había sido uno de los miembros fundadores de aquella banda de enfermos de la aventura y lo desconocido.
Atanasio Tortón apareció en la sala de reuniones y se sentó en su sitio vacío, que siempre respetábamos, y esperó a que se diera cuenta del orden del día para empezar a narrarnos su último viaje:
- Quisiera saludaros a todos, daros dos besos, abrazaros, sentir vuestro calor y vuestra infinita amistad, de la misma manera en la que yo os doy a vosotros lo mismo, besos, abrazos, calor y amistad infinita. Quisiera tocaros uno a uno, sentiros, recuperar la confianza que un día nos tuvimos y que estoy seguro que perdura con el paso del tiempo, aunque haya algunos a los que no he visto desde hace años y otros, nuevos miembros, quizás sólo me conozcan de oídas.-Y ya empezaba Tortón con sus preciosas introducciones, siempre atento a conservar la amistad, a hacernos sentir parte de una esfera superior de las relaciones. Nosotros, los del Circulo Projorelov, nos sentíamos embriagados con sus palabras. Nos sentábamos en aquellas sillas acolchadas, sillones mullidos, butacas comodísimas, fumábamos, bebíamos licores refinados o bastos según el gusto, leíamos libros de viajes, muchos viajes, contemplábamos un mapa mundi de dimensiones gigantescas que adornaba la sala, discutíamos rutas inverosímiles, y esperábamos siempre a que alguno de nuestros miembros volviera de alguno de sus periplos para escucharles atentamente mientras una buena copa de lo que fuera, nos ayudaba a seguir con la ensoñación. Prosiguió pues, Atanasio Tortón:
- Arrellanaos en vuestros asientos y dejar que os cuente que este viaje me ha llevado a caminar por calles estrechas, por avenidas anchas, a viajar por entre las mismas entrañas de una ciudad que no las poseía, a subir y bajar rampas, a entrar en tabernas que no se llamaban así y a discutir sin freno con lugareños que no conocían el término medio y que estudiaban al visitante para ver de qué manera podían llevarle la contraria en lo que fuera. He viajado, no a donde vosotros pensáis, si no al extrarradio de esa ciudad que se abre al mar y que un día quiso ser capital de un imperio ultramarino sin más voluntad que la de querer ser capital de un imperio ultramarino para que quedase constancia en los libros que si, que hubo una vez que esa ciudad fue capital de un imperio ultramarino y nada más. He estado en Barcelona, viajando en barco desde donde nos encontramos, a bordo de un grandioso buque que, transportando a miles de viajeros poco interesados en la ciudad que un día quiso ser capital de un imperio ultramarino por el placer de serlo, fondeaba en estas y otras ciudades que, muy posiblemente, también quisieran haber sido, y fueron, capitales de imperios ultramarinos sin cuento. Viajar, que tanto nos llena de placer y enriquece nuestra alma, me llevó a querer confundirme de línea de metro, a no seguir el itinerario, a perderme por lugares que no habían sido transitados, así que desvié mi mirada hacia donde se arracimaban bloques de pisos y quise llegar, y llegué, y salí y me senté en el banco de una plaza en obras y allí el sol me dio en la frente pero un aire frío me hizo buscar al poco un refugio en el que tomar algo caliente y preguntando en un español de rudimentos básicos por algún lugar confortable, nadie me supo decir nada, y llegué a una Granja que era una Taberna pero se llamaba Granja y allí me sirvieron un remedo de Croissant y un batido de chocolate que las dos encargadas de aquel establecimiento me recomendaron y me preguntaron miles de cosas, y yo les conté alguno de mis viajes, de mis epopeyas en el África perdida, en el África encontrada, en las selvas del Orinoco, en los desiertos de Samarcanda, entre las tribus perdidas de Israel, en todos esos sitios por los que el Círculo Projorelov existe y ellas me escuchaban y se reían y lugareños que allí entraban contaban a su vez que familiares suyos también habían estado allí donde yo y que ellos aquello que yo contaba no lo habían visto y que eso no podía ser. Y así estuvimos discutiendo horas y horas, y comí bocadillos de tortilla, y bebí quintos de cerveza no muy fríos al principio y luego demasiado por un problema de termostato que no supo nadie clarificar. Y ya era de noche cuando estaba explicándoles una estancia maravillosa en las islas de Comoro cuando un coche de la Policía local nos conminó a retirarnos y yo me dí cuenta de que había perdido el tiempo y que no había visto nada y tuve que bajar caminando por cuestas terribles edificadas sin ojo ninguno y de ahí a avenidas hasta que se notaba el olor a mar, olor extraño pero mar al fin y al cabo y ya volví a subirme al grandioso buque provisto con personal nativo de nuestro mismo país y al llegar a mi camarote noté que algo se me venía encima y eran un par de croquetas de queso que me dieron la tabarra, que es palabra que aprendí allí, durante toda la santa noche.
Está feo que lo diga yo de un miembro del Círculo Projorelov, pero Atanasio Tortón no es tampoco un exponente muy allá del Círculo Projorelov. En próximas apariciones iremos presentando a más integrantes.
 

lunes, 27 de mayo de 2013

Athletic 0 - Levante 1. Un año para olvidar

El partido de ayer era muy especial. Muy emocionante. El Athletic no se jugaba nada, no tenía nada que ver con la clasificación, con los puntos, con el resultado en sí... y sin embargo era casi tan importante como una final. Los detalles cuentan, la actitud, el brío, las ganas de hacer las cosas bien, la mala fe para conseguir algo y sobre todo agradar a los que te siguen, eso. Eso es lo que nos jugábamos, quedar bien con nosotros mismos.
Ayer se jugaba el último partido de liga en San Mamés, estadio legendario del Athletic, 'La Catedral', un lugar casi sagrado para los aficionados a los colores rojblancos y era el día en el que, después de un año entero lleno de decepciones y de momentos bastante oscuros, los jugadores debían darle una alegría a la afición, para al menos ser conscientes de que el último partido en el estadio en el que los Iribar, Zarra, Sarabia, Panizo, Gaínza, Pichichi, Rojo, Goikoetxea, etc, habían sido grandes ellos podían dar un último do de pecho para el recuerdo.
Pues no. Partido penúltimo de la temporada, jugado contra el Levante, equipo valenciano que lleva de vacaciones dos meses al ver cumplidos sus objetivos y con una plantilla diezmada por follones internos. No jugó Ballesteros, por ejemplo, apartado del equipo, con lo que a Ballesteros le ha gustado siempre repartir candela en San Mamés. Un equipo ideal para participar en el homenaje, ganar el partido tranquilamente y dedicarnos a recordar y emocionarnos. Pues no.
Partido calcado a los de las últimas jornadas. El equipo juega medianamente bien, combina, llega, se acerca y cuando tiene que dar el último pase, concretar la jugada, terminarla, se desentiende. No le importa lo pase.  Centros al vacío, pases a nadie, jugadas espectaculares que terminan sin terminar, y una, y otra, y otra vez. Remates que nunca llegan, el portero contrario que lo ve venir todo, los defensas que se crecen porque ven que no llegamos a ningún sitio. Y pasan los minutos y hasta los cojos corren, hasta los ciegos ven, y te dan un balón en el palo. Y luego otro. Y nosotros a lo nuestro, a tontear, a desperdiciar, a no hacer lo que se supone que es el fin último del fútbol, marcar goles.
El fútbol es muy bonito, o puede no serlo, o puede ser un tostón, pero se trata de marcar goles. Pues esa tontería no la tenemos clara.
Acabó el partido con un gol del Levante. Cero uno. Nos dio tiempo a todo lo demás. Aplausos a Toquero. Qué bien. Pitidos a Llorente. Lo de siempre. Autoexpulsión de Muniain. Muniain. Otro que no sé que está buscando.
Llorente, Amorebieta. Ambos se van a final de temporada después de haber protagonizado un año lamentable. El día anterior, la tercera pata del banco, Javi Martínez, levantaba la copa de Europa con el Bayern de Munich. Muniain, el discípulo, daba muestras del despiste, o frustración, o no se qué que viene arrastrándole todo el año, y se quitaba de en medio en el día más sagrado para todos los aficionados del Athletic. Tiran San Mamés, cada segundo aquí dentro es sagrado. Pues Muniain se quita de en medio.
Final del Partido. En la tele, Manu Sarabia se emociona y solloza. No puede aguantar las lágrimas. En el campo, todos los jugadores, las del femenino, los chavales, el público en pie, todos aplaudiendo.
Un año ha pasado desde la final de Copa, un año desde la final de la Uefa, ha sido un año para olvidar, para sacar conclusiones y para empezar de cero. No sé si seguirá Bielsa, creo que no, pero lo que es seguro es que tenemos que quitarnos de encima a la gente, que a veces creo que incluso en su inconsciencia, nos ha hecho daño, y empezar de nuevo.
Campo nuevo, vida nueva.

domingo, 26 de mayo de 2013

Primavera Sound - Sábado

Las piernas, las piernas, las piernas, mi rodilla, cómo me dolía la rodilla ayer todo el día doliéndome. La rodilla y las piernas, qué mal. Todo el día, todo el día doliéndome la rodilla. Y cuál fue la medicina... pues más paseos y más frío, y más tralla. Por que sí. Por que uno tiene una obligación y un compromiso con la música, la guaracha y el mambo. Y más aún si uno va esponsorizado y su presencia ya no viene dada por las ganas si no por el sistema que excluye al necesitado y le hace estar atado a patatín y patatán.
Nos vamos a las seis y algo, casi las siete y llegamos a las siete y media al bareto. Estamos en el bareto una hora haciendo acopio de birrulis para luego no tener que gastar más de lo necesario allí dentro. Una idea que comparten varios de los que allí estamos porque ya nos conocemos las caras de algunos. Alemanes como templos esperando a ver el fútbol. Y más ropa. Por que el asunto estriba en que ya no hay pantalones cortitos, ya no hay shorts. Las muchachas de verde, modelos de pasarela que enseñaban unas piernas larguísimas, han recatado su vestir y llevan ya pantalones largos. Y todo el mundo se ha acordado de las chaquetas y yo me he puesto un suéter. La primera vez en la vida que me pongo un suéter para venir.
Hacemos tiempo y vamos a ver a Hidrogenesse. En el escenario más frío del mundo, donde pega el aire más horroroso de todo el festival condenado. Festival condenado. Hidrogenesse salen bien pertrechados. Genís no se ha puesto el vestidito, va tapadito y tiene todo el derecho a taparse porque válgame la virgen qué frío. Un concierto divertido. Tocan canciones del último, del Tuning, algunas del Animalitos y dicen que tocarán la de Disfraz de Tigre al final. Y la tocan al final. Tocan la de la A-68 y la de No hay nada más triste que lo tuyo. Qué divertidos son. Acaban y nos vamos dando una vuelta a... al mismo sitio. Porque en el mismo sitio tocan Tarántula.
Tarántula son un grupo de aquí, cuyos integrantes son habituales de sitios de la ciudad, y para el concierto cuentan con la colaboración nuevamente de todos los Za!. Bueno, un concierto que no está mal, la verdad. Pero es que hace un frío que dan ganas de morirse allí mismo. Ya hemos visto a Tarántula. Toca también el Crepúsculo con ellos, como antes. Con el teclado y tal. Pues qué bien. Un concierto majo. Dos conciertos majos llevamos ya, los dos nacionales. Mi amiga S., me lo recrimina. Sólo veo cosas en apañó. Pues casi que sí. Y se nota que hay cosas en apañó, porque el público es preferentemente nacional hoy y hay menos gente. El frío, debe ser. Lo dicho, dos veranos así y nos quedamos sin turismo y entonces qué.
Los Planetas a continuación, vienen a tocar el disco Una semana en el motor de un autobús. Discusiones previas sobre discos: Unidad de desplazamiento, Contra la ley de la Gravedad, Encuentros con entidades, una semana en el motor de un autobús. Confundo canciones de todos estos discos. Me suenan unas, otras las habré escuchado mil veces y no sé cómo se llaman. Un desastre. Tocan la de 2º premio, la de La Playa, la de Cumpleaños total... y las que no conozco. El concierto está bien, muy bien. Tres de tres.
Y habrá que ir a ver a los My Bloody Valentine, que tocan allí en la quinta castaña. Pues vamos, va, el último servicio a la patria. Vamos. Venga. Un horror de caminata. Me duele hasta el alma. Vamos. Vamos. Y llegamos y ya han empezado. Estamos muy lejos. Hace unos años vinieron a tocar y fue una de las experiencias más tremendas de mi vida. Qué ruido, amigos. Ayer... menos ruido porque estábamos más lejos, así que me lanzo hacia delante y cuando la barrera de rubios ya no me permite avanzar me quedo quieto. Quieto todo el rato. Qué ruido y qué bien. Me gusta. Al final hacen el número del ultraruido y tal, pero más cortito que la vez aquella.
Y nos vamos. Y nos fuimos. Y perdimos gente por el camino. Mi espónsor, por ejemplo. Nunca le agradeceré lo suficiente el regalo de cumpleaños. Hasta el año que viene.
Por que sí, hoy es mi cumpleaños.
Se toman alguna a mi salud!

sábado, 25 de mayo de 2013

Primavera Sound - Viernes

La virgen de Rute, qué frío mama. Qué frío del copón y qué frío madre. Pensamiento de viernes por la mañana: 'hoy me pongo un polete y con la chaqueta ya paso, que ayer...'. Pues salir a la calle y tener sensación de fresquete, todo uno, y ya a partir de ahí una rasca que va en aumento toda la tarde para llegar a una noche gélida de morirse uno del frío. Ya a las dos o las tres de la mañana, parece que las cosas se arreglan un poco y se puede medio estar. De verdad, qué frío. Otoño Sound. Invierno Sound. Los guiris en su salsa, pero los nacionales con las capuchitas puestas y las bufandas y lo que hubiera por delante. Qué penica la gente que fuera repartía estos bonitos flayers de las cangrejeras, -quizás una de las prendas más odiadas por mi persona- y qué caricas de frío que tenían los pobres. Cangrejeras con este frío horroroso.
Empieza la tarde ya tarde. Queremos ir a ver a los Pony Bravo y elegimos el medio de transporte menos transitado, el b-20 y luego pateada hasta el lugar de los hechos. Cuando llegamos, Pony Bravo ya llevan más de medio concierto y han cantado la de la Ninja de Fuego, que es la que más me gusta a mí. Tocan cuatro o cinco canciones, larguitas, con un rap al final muy molón en el que destaca una frase: 'yo eso de cambiar el mundo lo veo una gilipollez, yo quiero simplemente hacer algo divertido'. Y la gente aplaudía y se reía. No sé. O no lo entendieron o no entendí yo las risas. Les acompañaban en esto los Za, que se apuntan a todas. Los Pony Bravo son raros, muy raros, pero me gustan. Estas últimas de contenido satírico, reivindicativo y chufla, me gustan también. Había mucha gente y ya, a las seis de la tarde, empezaba a hacer rasca en la sombra.
La siguiente fase la pasamos el joven hermano y yo en el bar de siempre. Vemos pasar a la gente y eso. Nos salimos y volvemos a entrar. Hay muchos guiris, es verdad, pero me fijo en una cosa, hay muchos nacionales. Lo que pasa es que nos esforzamos tanto en parecernos a los guiris...
Seguimos con la noche, adelante con ella. Vamos a entrar, entramos, mucho frío ya, copón qué frío, y empezamos a buscarnos y a encontrarnos con todo el resto de la tropa. Que si aquí, que si allí... la verdad es que se nos va pasando la noche y no vemos nada. No hay nada interesante hasta que empiezan las Breeders. Las Breeders, el grupo de las hermanas Deal, tan guapas de lejos y cuando les ponen primeros planos se les ven las arrugas, que ya tenemos una edad. Siguen siendo guapas, a mí me han parecido guapas siempre, con esa cara de perenne sonrisa como de idas. Bien. Van a tocar el disco The Last Splash, entero. El disco tiene más años que la tana, de cuando yo iba a la uni. Me acuerdo de que una chica de mi clase llevaba una camiseta de las Breeders siempre. Siempre, siempre. Este disco no lo tengo yo muy bien calificado, pero me gusta escucharlo así en directo. Me gusta, y, aunque hay fallos en el sonido, con cortecitos que pueden parecer imperceptibles pero no lo son, la cosa termina estupendamente. Hacen también la versión de los Beatles del 'Happiness is a warm gun'. Pues muy bien, de verdad. Menos mal que se nos ponen unos osazos pardos franceses al lado que hacen de pantalla con el airazo gélido que casca. Qué frío pavoroso, por dios.
Disyuntiva, qué ver. Jesus and mary chain o Tinariwen. Gana Tinariwen. Elabel y mi joven hermano nos vamos a los tuaregs de guitarras eléctricas. Un conciertazo. Ha venido hasta el jefe de los Tinariwen y canta unas pocas canciones, no todas, que se cansa o algo. Muy bien. A mi lado, hay algunas chicas de por allí que bailan como descosidas. Qué concierto más bueno. Pero uno tiene la sensación de que me estoy perdiendo a los Jesus and Mary Chain. Me gustan mucho a mí y no los voy a ver. Es que ya los ví, y en directo me decepcionaron un poco. Así que me quedo con el valor seguro. Estamos arrebujaditos unos contra otros del frío que hace. Termina el concierto y nos encontramos con la tropa delabel. Y nos llevan a ver a un tal James Blake, que desconocemos totalmente. Escenario principal.
En fin. En fin, en fin. Era, como decirlo, como Antony an the Johnsons, pero sin Anthony ni los Johnsons. Un muchacho rubito sentado en el piano, muy mono, muy bonico, y con la misma voz del otro, y una música coñazo de dimensiones rascacielísticas. Qué rollo patatero. Pero aguantamos todo el concierto a nuestras cosas, porque había gente que estaba allí por eso. En fin. Un fulazo.
Ahora que recuerdo, no hemos visto ni a Mulatu Astakte o Askatke y tampoco a Daniel Johnston, que tocaban en el Auditori. Todo no puede ser.
Ale, pues terminado el suplicio del James Blake y su rollo, nos vamos a ver en peregrinación a Blur. Concierto de los más esperados por la peña, al parecer. Yo y Blur tenemos una relación de amistad a partir de algunas canciones que nos gustan mucho. Yo y Blur. Blur y yo. Tocan las canciones más conocidas y las que no son tan conocidas son un poco tostón. Un plomete. Hace tanto frio, carámbanos. Pero bueno, tocan las buenas y tan contentos. Muchísima, pero muchísima gente. Y para sorpresa mía, estamos rodeados de gente de aquí. Claro, que estamos tan lejos, que es como verlos en Badalona. Bien. El cantante está vejete y tiene un diente de plata. Y el guitarra está como agobiado, aunque a veces hace piruetas y se tira al suelo. Tocan una hora y algo y andando. The Cure, por recordar a una banda mítica y separar el grano de la paja, se marcó tres horazas y algo de concierto. Sin anestesia.
Y a partir de ahí, con las piernas destrozadas y más cansados que la leche, a buscar excusas para largarnos. Vamos a ver a The Knife. No entiendo el rollo que llevan, aunque mi hermano me dice que eso de que lleven un coro de bailarines y bailarinas, ya es un punto a su favor. Bien, pero la música... yo que sé. Nos vamos. Autobús y para casa, con las piernas hechas cisco, y un frío total y terrible.
Dos primaveras como esta y los guiris van a quedarse en Cork o en Brighton de vacaciones.

viernes, 24 de mayo de 2013

Primavera Sound - Jueves

Bienvenidos a una nueva edición de las crónicas del Primavera Sound. Este año la cosa ha estado a punto, pero a punto de verdad de no producirse, porque como todo el mundo sabe, por culpa de la herencia recibida, los tejes y manejes de los mercados, y que lo siento mucho pero es que yo ya no sé qué hacer para levantar la empresa y llevar a mi niña al cole a la vez, pues todo parecía anunciar que me iba a quedar en mi casa tan ancho y que se hiciera el moderno quien se lo pudiera pagar. Pues no. Tenía que ir y tenía que ir. El paria moderno. El esponsorizado. El que es de azúcar. Pues desde aquí mi agradecimiento infinito a quién lo ha hecho posible. Gracias, joven hermano.
Bien. Al lío. Proporción a ojo: ocho foráneos por dos nacionales. ¿Es esto bueno o es malo? Pues malo. ¿Por qué? Por que los precios son para los foráneos. Un vasito de cerveza minúsculo tres ebros y medio. Un vaso de litro de cerveza 11,5. Más cara que si fuera de oro. 'Es que es Heineken'. Paparruchas.
Tradiciones cumplidas. Este año, más temprano que nunca y una vez ya descubiertos como 'los de Santa Coloma' y no como 'los de Pamplona', por parte del camarero, nos colocamos unas cervecitas y unos tequilitas para ir calentando la moral o ir subiendo el ambiente, según se quiera. Vamos tempranito este año, son las cuatro y cuarto de la tarde. A las cinco entramos y vemos que hace un calor del demonio, que me sobra ropa y que hay muchas chicas, muchas chicas, con pantalones cortitos. Madurez, responsabilidad, criterio, madurez de nuevo. José Luis López Vázquez entra en el Primavera Sound. No pasa nada. Lo llevo bien. Primer concierto que vamos a ver, el del Inquilino Comunista. Antes, entablamos una amistosa conversación con Carlos Ballesteros, de Hidrogenesse, en su stand. Le pregunta mi hermano por Lidia Damunt y yo por cuándo tocan. Por preguntar. Más contentos que unas pascuas. El Inquilino Comunista es un grupo de la primera época de grupos indies. De los primeros Planetas, de Hermanos Dalton, de Automatics, de... El Niño Gusano. Yo escuchaba estos grupos en Radio 3 hace mil años... y no me decían nada. Pero sí me gustaban los grupos parecidos americanos, porque soy así de gilipollas. Tampoco todos, ojo. Bueno, al concierto. Me gustaron bastante. Estuvieron muy bien, y en la medida de sus posibilidades, metieron ruido. Eran unos Sonic Youth nacionales, cantando en inglés, eso sí. Y se despidieron con una versión muy maja del No Fun de los Stooges, que eso. Esa parte la vi solo, porque elpako y elchristian se fueron a ver nosequé de un lavabo y amazing, elamazing, también se fue con ellos. Éramos cuatro.
Acabado el concierto, a ver a The Savages. O Savages. Un grupo de chicas, dos de pelo corto, dos de pelo largo con moñete. Antes, vamos al fin del mundo a ver si... nada. Hay un grupo en el escenario del final que suena a 'aburrimientísimo', y nos vamos a ver a Savages. Savages está bien. No voy a decir que no. La chica que canta hace movimientos como los del Curtis de Joy Division. Pero su voz suena bajita. A la tercera canción ya eso. Que si, pero que, o nos damos algo más de prisa o vamos a ver a Tame Impala en Sant Adrià. Savages tienen un rollo muy eso, de Joy Division, como digo y yo no soy de Joy Division. Así que... a correr.
Elabel ya ha llegado. Vamos a ver a Tame Impala desde Pamplona, prácticamente. Pero benditas pantallas gigantes. Tame Impala me gustan mucho, sí. Recuerdan a muchas cosas que sí que me gustan. Ahora bien, he visto vídeos en directo y eso y creo que son un poco sosos. Antes de que empiecen me encuentro a la S. y a su chico. Le doy un abrazaco a la S. porque gracias a ella me dieron la buenísima noticia de la tarde. En fin. Tame Impala tocan muy bien, pero el repertorio es como muy comercial, muy de quedar bien, y tienen canciones más raruzas que no tocan. Hay veces que el sonido es demasiado... latoso. De lata. Me gustan, pero yo que sé. Acaban y tampoco es que me haya dado un vuelco el corazón con ellos.
Va. Qué toca ahora. Indefinición. Vamos a ver a Dinosaur Jr. Cuando llegamos ya han empezado. Dinosaur Jr., otro grupo mítico del que no tengo ningún disco ni nada, pero que son como de la familia. No se hablaban entre ellos y no se hablan todavía, pero suenan muy bien. Me gustan. El concierto está muy bien. Cuando llegamos supongo que ya han tocado The Wagon, pero tocan dos canciones de un disco que me gustaba y que no sé ni cómo se llaman. Las que canta el bajista, molan bastante. Al final del concierto se sube al escenario un señor con bermudas y barbota, que grita mucho y que se nota que tiene una pena muy dentro del alma suya y que tiene que contárnosla. Grita y tal. Hardcore le llamaban a eso cuando yo era chaval. Yo entiendo al hombre de la barba. Su pena, sus cosas. Mi hermano se ha ido ya, se hubiera reído del momento. Un valor seguro Dinosaur Jr.
Y a partir de ahí, indefinición. Se han ido todos y nos han dejado a elabel y a mí allí... mirando muchachas pasar. ¡Oh chica del brazo tatuado! ¡Oh muchacha colomense que trabajabas en las barras! ¡El capitalismo! Traen gente de fuera que te pregunta en la barra si quieres 'beer'. No, no quiero beer, quiero una birra, nen. Santa Coloma, como siempre, se ve desde el Forum, pero ya no estás en Kansas. Va, venga, vamos a ver alguna cosa.
Rapidito. The Postal Service, no molan pero nada. Hay mucha gente, bailan y eso. A la segunda canción nos piramos. Deerhunter. Pues estos sí. Hay muchísima gente. No les conozco apenas, pero sé que a elchristian le molan. Pues no están mal. El chico que canta va con un vestidito y la boquita pintada. Acaban estupendamente. Los últimos, Grizzly Bear. En cuanto menea la cabecita el cantante y se pone a hablar, elabel me suelta un 'esto ya está visto'. Aguantamos dos canciones mientras a una irlandesa le decimos que parece americana y nos chilla algo y nos toca el culo y me toca la barriga. Golpea más que toca. Irlandesa, por favor.
Y con estas terminamos. Para ser jueves no está tan mal la cosa. Enganchamos al N6 y volvemos para casa con buen cuerpo, espíritu fortalecido y ya si eso.