lunes, 31 de marzo de 2014

Pau Riba - Dioptria

Bueno, la crítica de este disco (siempre y cuando consideremos que lo que hago aquí con los discos sean críticas musicales), estaba siendo postergada para una ocasión más así ya que el Dioptria de Pau Riba es uno de mis discos favoritos de todos los tiempos. Más aún, entraría dentro de una serie de escogidos discos que no sólo son buenos por ellos mismos, si no que influyen y mucho en mi forma de ver el mundo. Así de simple y así de complicado, por lo que la tarea de describir de qué va o qué me inspira el Dioptria me parecía demasiado grande como para llevarla a cabo siguiendo la línea de este espacio desde su creación: en un momento, pim pam.
Pero surge la pregunta. ¿Cómo convencer a alguien que no le tiene mucha afición al rock o la música en catalán de que este disco le va a encantar? Esa pregunta ha surgido hace poco y me veo en la obligación de. Le dejas una serie de cds a alguien y a la pregunta más más de todos los tiempos '¿qué te han parecido?', que se hace tanto a la semana de habérselos dejado como cuando te los devuelve te responde 'ah, muy guapos, pero el del Pau Riba no lo he tocado'. ¡Cómo!
Comencemos, pues. Pau Riba es un cantautor sui géneris catalán. Descendiente de una familia burguesota, nieto de diputados y poetas, se da al arte. Pretende entrar en el grupo de cantautores llamado 'Els setze Jutges' a mediados de los sesenta pero no es admitido por divergencias 'estético-musicales'. Forma con un grupo de amigos el llamado 'Grup de Folk', con el que versiona canciones de las llamadas en Catalunya 'de Esplai', o adapta canciones de Dylan, creando un repertorio de lo más divertido -si te lo tomas con humor, ojo, si vas en serio cantando awuimawé awuimawé... mal-. También hace cosas en solitario o con Jordi Pujol -otro- que tiempo después se reúnen en el imprescindible Joguines d'època i capses de mistos. Ya nos hemos puesto un poco en situación.
Dioptria, aunque se edita en la actualidad como un doble cd, en realidad son dos discos separados. El primer disco se edita en 1970 y cuenta con un personal diferente al segundo disco que aparece un año después. Hoy veremos el primero.
Dioptria es un disco de Pau Riba, acompañado por OM, grupo de rock progresivo catalán en el que encontramos a luminarias de la música como Toti Soler a la guitarra. Guitarra Eléctrica. Es un disco de rock, de pop, de rock progresivo... Este primer disco de Dioptria se abre con Khitou. Una batería y un bajo abren la traca con una canción con muchos cambios para ser una canción tan breve. Una canción pop. En catalán. Habla de una chica de aquellas de aquellos años, supongo. De aquellos años dentro del círculo donde se movía Riba, gente bien, hippies, etc. Estava contenta i era feliç. Chica libre, la chica heroïca i bonica de la que todos alguna vez nos hemos enamorado. ¿Se enamoran ellas de nosotros?. Según el propio Riba, este primer disco está dedicado a la mujer. Contra la mujer. El segundo es contra el hombre. Todo entero, es contra la familia. Khitou es una forma enorme de abrir el disco, una canción movida, alegre, popera, con una guitarra hiriente, con un final en el que Riba, que está como unas devanaderas y eso es conveniente aclararlo desde el principio, empieza con sus ruiditos y sus chillidos y sus afinaciones para él y para el que le siga. Para quitarnos el miedo de 'ostia, un cantautor catalán...'.
La segunda canción es 'Rosa d'abril (l'amor s'hi posa)'. Un medio tiempo rockero sobre el día de la Rosa, en el que en Catalunya regalamos rosas a las amadas y ellas nos regalan libros. O al revés, según te de. En el día de la rosa, él está solo. Sol solet. Elisabet se llama en este caso la chica de la canción. Una canción de amor cantada por alguien sin voz para el amor, porque con Pau Riba todo suena a coña marinera. Por mucho que haya hecho canciones de amor memorables, alguna en este disco, todo suena a 'al final te la voy a preparar fina'. No et mereixes dur la rosa, princeseta del meu cor. No te mereces llevar la rosa, princesa de mi corazón.
Noia de Porcellana, chica de porcelana, es lo más parecido a 'la canción famosa de Pau Riba'. Canción que según cómo te la canten puede parecer preciosista o ñoña. Si la canta el mismo afectado... es una canción desde el rencor. Una canción bonita, sencilla, de flautita, piano, punteo de guitarra que acompaña. Una canción versioneada y reversioneada por estos lares. Hay una versión de él mismo vestido de pubilla a mediados de los setenta, con un grupo de melenas dando caña, bestial. Noia de Porcellana, buscaba un alma dentro de ti, y eso era como buscar mariposas blancas sobre el mar. Como digo, esta canción es de las digeribles por el sistema. Hasta el mismísimo Serrat hizo una versión, no digo más.
Ojo ahora, que entramos en temas profundos. Este disco me cambió la vida. Hace muchos, muchos años, trabajando en un curro muy mierda, me puse enfermo. No dejé de ir a trabajar, pero me encontraba mal. Había cogido alguna vez este disco de la Biblioteca y no le había prestado atención. Una tarde noche, de mucho frío, mucha fiebre y mucho mal rollo, me dediqué al Dioptria. No sé las veces que lo puse. Desde entonces, es el disco. Porque la cuarta canción hablaba de un tipo de mujer, un tipo de mujer concreta, pero podía hablar de uno mismo. De nuestras aspiraciones, de lo que queremos, de lo convencionales que somos dentro de nuestra originalidad. Ars Erotica (non est mihi). Conxita Casas. Tienes treinta años. Ets un mamallot de grasa, però tu dius que ja està be, perque vols un ventre enorme, per parir uns fills ben hermosos, que si no, surten malfets. Mujer de treinta años que tiene que ser madre como sea. Todo ello con el Riba abriendo la canción con su guitarra acústica y después los OM entrando con una canción de baile popera y sesentera a tope. Una canción larga, amplia, sin pausa... bueno, no, con pausa. Su parte central en la que cae y empiezan los grititos, los chilliditos, conxitacasas, no digas que no. Si, no, si, no, si, si si si si. no nonononono. sisisisisisisi. nononononono. Si! No! siiiiiii!!! Una canción que vale el disco. No es verdad. Un cancionón donde Pau Riba se bufa de... ¿Quieren bufa y mal rollo?
Ja s'ha mort la besavia. Canción mal rollista en grado sumo. Pau Riba nos cuenta con ritmo lento las sensaciones que le provoca la muerte de su bisabuela. Con una mala leche que espanta. Que no sabe si está triste o si no. Lentamente. Con campanadas. Y esos OM detrás que van metiéndose poco a poco. Lentamente. Estamos de funeral. Una canción siniestra en 1970. Ayer se murió la bisabuela, la abuela se tiene que morir, la muerte de madre se prepara y tu mueres por tus hijos. Glups. Ni Black Sabbath ni nada. Y al llegar al final, el grito! Una canción tremebunda y genial. Con una letra en la que no sabes si si o si no. Blanca de alma cobarde. Siempre ignorando los colores. Las últimas frases de la canción le encogen a uno el estómago. ¿Qué somos y qué pintamos aquí?
Helena, desenganya't! Una preciosa canción de flautita y bajo en la que Pau Riba habla poco y canta mucho. Helena ya se ha hecho mayor. Y a vivir. Una canción con letra escasa y coro infinito. De intro pop sesentera de nuevo y final monumental. Una canción que utilizaron en un programa de esos de TVE de aniversario como sintonía. Una canción que dura cinco minutos prácticamente y que debería durar miles de años. Unos coros que podrían ser infinitos. Que podrían estar ahí para siempre. Que la música se limitase a esto. la la la la la, laralalala. Ese bajo golpeando y creciendo todo. la, la ra la ra la, laralalalaaaaa.
Y es que después de esta canción lo que venga lo tiene muy difícil. Por eso, Mareta Bufona, siempre queda tapada. Pero Mareta Bufona es una canción bonita. Bonita dentro de lo bonito que puede ser algo cantado por Riba, insisto, que siempre le da un punto a todo irritante. Pero es de las canciones que gusta escuchar. Una canción que aún hoy no sé si se la canta a la madre o a la niña.
Vosté, (tú, tú mateixa). La canción final de este primer disco donde Riba se pasa quince pueblos con las madres. Así de simple. Ojo, con las madres que corresponden con la posición de las madres que él conoce. Esta canción siempre queda al final... y después del maremoto de las canciones anteriores, esta siempre queda como una coda colgando. Además, la letra se hace difícil de escuchar por lo cruda que es. Pero el daño ya está hecho.
Este es el Dioptria 1. El disco rockero, el disco popero, el disco con OM el disco con guitarra eléctrica, bajo, batería y órgano. Luego viene el disco 2. El disco con Sisa, con los bongos, con las guitarras, el disco en el que aparecen los himnos que hacen daño. Ya mañana si eso.

viernes, 28 de marzo de 2014

Miscelánea Funesta


Bueno. Volvamos a lo de siempre. Ukelele. Culpables, no sé si voluntarios. El culpable en este caso es Israel Kamakawiwo'ole, que tuvo la feliz idea de hacer una versión del Somewhere over the rainbow, con su ukelele. Hawaiano él. Y fue tal el impacto de esta canción, que de repente, todo pichichi se lanzó a hacer cosas con ukelele. Y la oleada ha sido tan grande que no ceja. Fíjense en que no hay anuncio en el que se quiera dar imagen de placidez, de calma, de serenidad, de gente feliz, pero de una forma moderada y de taza de café, no aparezca una versión de un clásico imperecedero en el que no suene un ukelele. Canciones con ukelele. Basta ya. De verdad. Ha quedado claro. El ukelele es precioso, pero no hace falta. A ver, por ejemplo esta. Don't worry be happy. Casi nada al aparato.

A ver si recordamos el concepto. Spandau Ballet no ha molado nunca. Ni puede molar jamás de los jamases. Niños y niñas de corazón limpio que vais a ensayar con vuestros instrumentos por esos mundos de dios. Jamás, jamás consideréis un halago que os digan que 'sonáis muy a new romantics de los 80'. No mola. No mola nada. Pero en absoluto. Spandau Ballet no molan ni han molado ni pueden molar. Ya no hablamos de la infame Gold, estamos hablando de pestiñazos sin cuento como esta True. Pues bien, después de escuchar en la radio a muchos grupos que de tan ochentas que quieren sonar se pasan de frenada, bueno es que enseñemos el verdadero rostro del horror. True, de Spandau Ballet, interpretado por ellos mismos. El horror. 

Ojo, que cada uno puede hacer lo que quiera con su tiempo libre. Líbreme dios de criticar que la gente haga lo que quiera. Ojo. Que no. Me refiero a que somos tan así. Happy. La canción de Pharrell Williams que todo el mundo oye y a todo el mundo le gusta. Happy. Gusta tanto que, claro, qué idea tan genial. ¿Por qué no hacemos un vídeo como el de Happy? Y así, por todo el mundo, cantidad de gente haciendo el indio por las calles. Y diciendo que es feliz. Y pareciendo feliz de verdad. Iba a poner un vídeo de unos universitarios de SEvilla, pero... en fin, que no. Mejor este vídeo de gente de Abu Dhabi. Mucho mejor. Pero que mucho mucho mejor. Pero qué cansinez de azúcar, por dios y por la virgen. Si ven los vídeos de Madrid, de Barcelona... en todas partes hay gente que bueno. Cuando el ser humano se pone a hacer el tonto, es imparable.

Lo de Miguel Bosé no lo he entendido ni lo entenderé nunca. ¿Cuánto tiempo lleva ese hombre viviendo de cuatro o cinco canciones que hizo hace...? Ya, ya, que a mí me gustan músicos que llevan viviendo de la rifa mucho más tiempo aún, pero escuchen... es que lo de Miguel Bosé... Perdón la interrupción, acabo de ver la promo de Yobingo con Jorge Javier Vázquez y... el copón. En definitiva, que si hay alguien que me hace devanarme los sesos sobre el cómo y el porqué es Miguel Bosé. Entiendo que a la gente le guste por que sea bien parecido, vale, muy bien, pero... uf. Esa canción del café. Nadie como tú me sabe hacer café. No recuerdo una frase más sosa. Sosa. Total. Un soso. 

No. Pues no. Sale el president del Barça y dice que tienen una deuda con un banco. Pero que hablarán con el banco y le dirán que pasan de pagar la deuda que tienen con el banco y el banco les dirá que vale y que con ese dinero, nada, 60 millones, más otros sesenta millones, pues podrán fichar a lo que se les ponga por delante. Abrazos, aplausos, visca el Barça. I visca Catalunya. Y aquí tenemos la banda sonora. Obrint Pas. Llámenme viejo, o aburrido, o socialdemócrata, incluso contrarrevolucionario. Llámenmelo. O que no soy culé. O que los mitos patrióticos me la traen floja. Un patriota, un idiota. Pero estas cosas, estas canciones, cada vez me gustan menos. Banderita, tu eres roja. Banderita, tu eres gualda. El día que yo me muera que me entierren lejos de una gralla.

Y nos despedimos con un clásico. Alguien le dijo que tenía futuro en la música y se resiste a entregar las armas. Como ya es más mayor ya no puede ir gritando que no le dejan entrar con zapatillas en las discotecas y esas cosas y ahora va de maduro, con un coche vintage, y acompañado por un grupo de chicas. Todo muy estudiado. Canción con pianito. Muchachas guapérrimas a su lado acompañándole, menos una, que no representa el canon  de belleza que pasaría por una pasarela y que es, casualmente, la que más coros le hace. Todo tan así. De cero. Dani Martín se mantiene en la lucha y ni condena ni nada. Y un saludo para la casa Marshall por haber prestado sus amplis. Gracias. 

Y nada. Que podría ser peor. Mucho peor. Buen fin de semana para el que pueda y quiera.

jueves, 27 de marzo de 2014

El momento del Maestro

Recogeremos ahora un pequeñísimo, minúsculo, así de chico, cuento recogido en el volumen de relatos 'Mundo calmoso' compilados por el viajero austriaco Wolfgang Von Remmendaufsen durante su periplo asiático.
'Atravesando la provincia de Xiangjin me invitaron a casa de un rico comerciante que tenía ínfulas de filósofo. Sus negocios marchaban viento en popa y tenía tiempo para dedicarse a pensar. Hablando sobre el porvenir del hombre mientras sorbíamos calmadamente un delicioso té, me contó la siguiente historia:
...en tiempos del señor Tu Wugan, vagaba por sus dominios un vagabundo al que muchos llamaban maestro, que tenía por nombre Ju. Ju Zi, había sido escribiente en la corte del Emperador pero había renunciado a su puesto por que había tenido un conflicto personal. Ju Zi vivía sin querer mezclarse con la gente y, aunque tenía el porvenir asegurado como escribiente y podía dar clases donde quisiera, se mantenía al margen de todo. Ju Zi fue llamado por Tu Wugan a su corte para contratarle y envió a un grupo de soldados para que le localizasen y le llevasen ante su presencia. Ju Zi fue sin oponer resistencia y cuando se encontraba ante Tu Wugan escuchando la oferta de trabajo que éste le hacía, explicándole ventajas, derechos, su alojamiento, la paga, hablando ya de sus hijos y subordinados como obedientes alumnos, en un momento Ju Zi pidió un tintero y un rollo de papel para escribir. Tu Wugan pensó que el Maestro había recuperado las ganas de escribir y enseñar y por eso reclamaba instrumentos para comenzar en ese instante su labor. Ju Zi desplegó el rollo, mojó su pincel en el tintero y dibujó un símbolo que representaba a un viajero. Ju Zi, preguntó a Tu Wugan si sabía lo que significaba aquello. 'Claro, es un viajero'. El maestro Ju Zi volvió a dibujar una figura, otra vez un viajero y volvió a preguntar a un escamado Tu Wugan si sabía qué era aquello. 'Si, de nuevo un viajero'. 'No', contestó el maestro Ju, 'es un viajero aburrido de ser siempre un viajero necesitado de que le digan que es un viajero y ser utilizado de ejemplo como viajero cuando alguien quiere hablar de un viajero. Demasiado poco viajero para tanta gente hablando de viajeros. Tú no me has entendido, porque es posible que no me haya sabido explicar, y así es todo. Todos piden que me explique, que dibuje, que escriba y aunque lo haga, no me sé explicar y si me explico me canso y no me entiendo y me doy por vencido. Dame otro papel, déjame otro tintero. Sólo sé escribir 'viajero'. Porque soy un viajero y tengo que explicarme como viajero, pero claro, el viajero... qué tiene que explicar. Me has entendido, Señor Tu. No me has entendido. Con tu permiso me voy a retirar.
Tu Wugan se quedó un rato con la duda de qué hacer con aquel cantamañanas y decidió ejecutarlo sin más. Le preguntaron que por qué había tomado tal camino para actuar contra aquel hombre inofensivo y Tu Wugan contestó: si él piensa que está loco, yo más.'

miércoles, 26 de marzo de 2014

Círculo Projorelov XIII

Una fría y ventosa tarde del mes de marzo, acudí al Círculo Projorelov con la intención de recoger unos papeles y acompañar a un par de socios que habían decidido acometer una serie de reformas en el Salón de los Durmientes de la entidad. Era éste un salón al que acudían algunos de nuestros socios a leer y quedarse traspuestos al cabo de cinco minutos. Socios de edad que acudían al Círculo sin más pretensión que soñar con aquellos lugares mágicos que habían visitado en persona o bien guiados por la lectura. Allí estábamos haciendo mediciones y cálculos cuando nos dimos cuenta de que había un personaje que no estaba dormido. Sebastián Delaseta, uno de los socios que menos se prodigaban por el Círculo Projorelov, estaba sentado en uno de los butacones, con el semblante serio y circunspecto. No tenía ningún libro entre las manos y miraba con severidad a los que estaban allí medio endormiscados pero también a nosotros nos dirigía una mirada de reconvención. Me dirigí a él y le saludé. 'Sebastián Delaseta, nada menos, hacía tiempo que no sabíamos nada de usted. Creo que su último viaje le llevó a...'. No me dejó acabar. Se levantó del butacón y me dijo 'rápido, no perdamos el tiempo. El tiempo no debe perderse cuando puede aprovecharse para cosas realmente importantes. El tiempo, el tiempo debe ser aprovechado para actuar, para hacer. Rápido, no me deje hablar, déjeme contar, déjeme que le cuente mi viaje, no me deje que empiece.'.
Sin dudarlo, acondicionamos nuestra sala para los invitados y Sebastián Delaseta pudo comenzar su relato:
'Salí de mi ciudad hace ya mucho tiempo. Mi intención era la de viajar, pero no por el mero hecho de conocer el mundo y sus maravillas. Yo quería ayudar. Soy, era, una persona de espíritu jovial, y los que me conocen saben que soy, era, un entusiasta partidario de la alegría, de la vida, de la chanza, de la jocosidad y de hacer la vida algo más agradable a los demás. Quería ayudar y contagiar mi sentido de la vida a los demás. Partí sin rumbo fijo y sin saber cómo me encontré alojado en un barco que surcaba un mar que desconocía para atracar en una ciudad portuaria de un país que quisiera olvidar. Puse pie a tierra en aquel lugar y al encontrar a un grupo de lugareños me dirigí a ellos con una sonrisa en la boca para preguntarles dónde me encontraba, qué podía hacer y... no me dieron tiempo a responder cuando me dijeron que mi entusiasmo jocoso y frescachón, que la ironía con la que les miraba, que mi afán divertido denotaba que no conocía en absoluto las condiciones del mundo o las condiciones de su diminuto país, que a todas luces ignoraba el signo de los tiempos y que, sin duda, no tenía en cuenta que perder el tiempo con el absurdo de una visión de la vida lúdica era atentar contra el beneficio de los seres humanos que de verdad estaban porfiando tanto en aquel lugar como en muchos otros por todos los bobos que todavía vamos haciendo gracias por la vida. Me sorprendió la circunspección, pero me ganó la decisión y el aplomo con el que me dijeron aquellas palabras. Había que actuar. Y actuamos. Me uní a aquel grupo y estuvimos haciendo cosas y programando soluciones para los muchos problemas que en el mundo existían durante muchos años. Sin duda, a nuestros ojos, el mundo parecía mejorar. El beneficio para el país en el que me encontraba era evidente. Sin alegría, sin perder el tiempo en ocios vanos, simplemente preocupándonos mucho por todo y mostrando unas enormes ganas de ser productivos, estábamos consiguiendo grandes avances. Prohibimos sonreírnos entre nosotros hasta que no alcanzáramos un beneficio determinado para el conjunto de una parte o de un segmento del sujeto que conocíamos como... Estoy empezando a olvidar. Todo era perfecto y serio. Y severo. Y efectivo. Hacíamos cosas que servían, sin detenernos a considerar y mucho menos perder el tiempo en otras cosas. Reduciendo el tiempo empleado en las sandeces varias, es claro que todo resulta. Una vez que conseguimos aquellos beneficios programados, se decidió seguir sin conceder ni una ventaja a quienes pretenden que giremos nuestra cabeza hacia las músicas, los cantos de sirena, los ríos de tinta, el flautista de Hamelín, un tren sale de la ciudad de Cracovia a una velocidad constante de 80km/h y cuando llega a Lodz se ha convertido en un enorme pastel de carne como el que hacía mi madre... y me empecé a reír yo solo con una cosa que había pensado y muy amablemente me dijeron que casi mejor que si no estaba centrado que podía marcharme, libremente. Me presentaron una cuenta de beneficios que se podían perder si dedicábamos tiempo a reírnos de las gracias interiores, junto a otro gráfico en el que se señalaba lo espantoso que era reírnos de nosotros mismos y no tuve por más que abandonarles. No era bueno para nadie. Y ahora estoy aquí y estoy triste porque por mi culpa el gran beneficio para aquel país diminuto estuvo a punto de truncarse y te veo con ese metro en la mano y ese lápiz en la otra y me dan ganas de decirte que se empieza midiendo un portón por hacer algo y se acaba empeñando los fines de semana en una obra sin fin y... no quisiera reírme, pero es que hay cosas que... y está mal... pero... bajadme del estrado que quiero refrescarme la cara.'
Sebastián Delaseta estaba agotado. Le llevamos a un cuarto de baño, se refrescó la nuca y luego le acompañamos al Salón de los Durmientes. Pobre hombre.

Diálogo

-   - Hombre, pero cuánto tiempo…
-   - Pues sí, ya hacía tiempo que no…
-   - Y a qué se debe el honor…
-   -  Pues no sé. Igual no es un honor. Igual es que no tengo otra cosa que decir.
-   - Pues tampoco es para ponerse así. Uno decide hacer las cosas o no, según le pete, ¿no?
-   - Uf, no sé qué decirte. No. No lo veo ya tan así. Uno no hace las cosas según le pete como dices, sino más bien según pueda.
-   - ¿Qué pasa? ¿Qué no haces lo que quieres o qué?
-   - Hombre, hacer hacer… hago muchas cosas, pero lo que quiero, realmente, no. O sí. Vaya, ya nos hemos metido en un berenjenal. El libre albedrío y esas cosas. No sé, no me quiero meter demasiado ahí, en ese tema, porque no lo tengo muy claro. No tengo tiempo siquiera para pensar en…
-    - Vaya, así que ahora vas de estresao. Eres de esos que están muy liados, que van de aquí allí… no, mejor aún, eres de esos que van diciendo que hacen muchas cosas para convencerse de que la vida no es tan asquerosa como parece.
-   - ¿Qué vida? ¿La mía?
-   -  Claro, que la vida… que su vida es…
-   - Si, más o menos va por ahí la cosa, la verdad. Uy, qué ocupado que estoy y cuántas cosas tengo que hacer… y me falta día y todo eso. Pero son parches. La vida, así, son parches.
-   - Bueno, hay gente que hace de esa vida ‘la vida’ ¿no? Hay gente que confunde los parches con la vida. Confundir un parche con un proyecto más amplio.
-   - Y tanto. Somos muchos los confundidos. Pues nada. Oye, eso, que ayer te vi en la tele, que no había visto nunca la serie ésta en la que sales. Antes salías en más series, pero si te digo la verdad no me suena el nombre de ninguna serie en la que pudieras salir. Lo tengo en la punta de la lengua, pero es que no me sale. Tampoco, y perdona, me sonaba cómo te llamabas. ¿Te llamabas?
-   - Teresa Hurtado de Ory.
-   - Caramba. Vaya con el nombre. Hurtado de Ory, casi nada. Nombre de noble.
-   - Bueno, no sé.
-   - Claro, no lo sabes porque yo no lo sé. Si yo no lo sé tú no lo sabes tampoco. Pero bueno, ahí está el qué de todo esto.
-    - Si. Y bueno, qué más te cuentas. Si has vuelto por aquí es que querrás contar algo.
-    - Hombre, pues contar, es que tengo como muchas cosas que contar, pero yo que sé. Las cosas van de aquella manera nada más. Pero no van mal. Están regular. No sé.
-   - No vas a decir nada interesante ¿verdad? Esta va a ser otra actualización de aquellas en las que van pasando las líneas y finalmente buenas tardes y hasta siempre.
-   - Ay, pues no sé. No. Yo que sé. Oye una cosa, pregunta un poco estúpida. ¿Has tenido que engordar para el personaje? Porque tú antes eras maja y eso, pero cara de bollo… supongo que es para que el personaje.
-   - Gilipollas.
-   - Ves. Oye, que estás muy guapa. Digo más, estás muy muy guapa.
-   - Gilipollas.
-   - Bueno. Eso.
-    - ¿Oye? ¿Fuiste a Madrid? No fuiste… ay, mira, la chica aquella que te gustaba tanto en el anuncio del Tricentenari.
-   - Si, la actriz aquella, cómo se llamaba… no me acuerdo. ¿Gemma Bel?¿ Silvia Bel? No me acuerdo. El anuncio del Tricentenari. Para ser un anuncio de la Generalitat parece un anuncio de la ANC. O del Barça.
   - Muy imparcial todo. Como si estuviésemos en 1715, al día siguiente del final de la guerra. No oblidem, som i serem.
-   - Pues bueno, eso es lo que piensas tú, pero no puedes ir contra los tiempos. Y si una mayoría de la gente está por esto, pues, a ver...
-   - No, claro. No puedo ir contra nada. Estoy mayor.,
-   - Ahora vas a dar pena.
-   - Na.

-   - En fin. Y la revolución ¿cómo la llevas? 
- Pues la llevo... osti, mira, un salto de línea.
- Estás perdiendo facultades, antes al menos controlabas las tabulaciones. 
- Es lo que te digo, que no estoy en el mundo. Una cosa ¿eres sevillana no?
- Si. ¿Por qué?
- No, por nada. Tiene que hacer bueno ya por ahí.
- Bueno, pues como en todas partes. 
- Será eso.




lunes, 24 de marzo de 2014

¡Cumpleaños Feliz!

De las memorias del Barón Yanáyev.
'Tengo muy claro que en muchas ocasiones, por no decir cientos de ocasiones, por no decir siempre y siempre, he sido víctima de una cierta propensión a confundir términos, lugares, situaciones, temas, objetos, personas, animales, plantas, ciencias, alimentos, licores, vehículos, términos y todo aquello que pudiera ser susceptible de ser equivocable, si es que equivocable se puede decir en algún sitio. Soy propenso a fallar y no encuentro el motivo, porque ni me encuentro mal, ni tengo afición a los espirituosos más allá de la convención social, pero en fin.
Volvió a pasar. A fuer de parecer reiterativo y que ustedes, queridos lectores, se cansen de leer siempre lo mismo, les diré que en esta ocasión no hubo error. En esta ocasión, aunque volvió a suceder, no me equivoqué. Volvió a pasar.
Nuevamente, la Dame Masquée celebraba su aniversario. Quizás ya cansada de mis errores, en esta ocasión no se tomó ninguna molestia en invitarme a la fiesta que daba para celebrar su cumpleaños. Lógicamente iba a estar todo el mundo, y sin duda ya cansada de tanta inconveniencia, no envió ninguna invitación.
Pues no. En esta ocasión no me iba a pasar. Ahí estaba yo, con mi calendario marcado y bien señalado. Ahí estaba yo. Pendiente desde que el mes de marzo entraba de que no se me pasara. Sabía perfectamente la fecha, conocía la ubicación. Todo perfecto. Me puse mis mejores galas y me encargué de comprar el mejor regalo que se me ocurrió que, como uno tiene todavía modales, me negaré a pregonarlo en estas líneas.
Le dije a mi cochero la dirección, pero me había encargado antes de ello de que otro de mis sirvientes le indicara al mismo cochero la dirección sin que tuviera yo que mediar para nada en el tema, así, sin estar yo presente en la toma de decisiones, pensé que todo iba a ir mucho mejor. En otro carruje iba el regalo, ojo, que no quiero yo decir que fuera grande o pequeño, pero que iba en otro carruaje, y no digo más.
Y ahí estaba yo, en la puerta del Château donde Madame acostumbraba a dar sus fiestas de cumpleaños. Vi poca luz. Ay. Que ya me estaba yo temiendo lo peor. Confirmé con el cochero otra vez.
- Monsieur, nos encontramos ante el Château de Madame Diana, no cabe duda.
Bueno, pues nada. Vamos para adentro. Entré y seguía sin parecer que allí hubiera ninguna fiesta. En la puerta interior, dos sirvientes de Madame custodiaban la entrada.
- Buenas noches, caballeros, soy el Barón Yanáyev y, sin duda, me encuentro ante el palacio de Madame Diana... ¿cierto?
- Claro que sí, caballero. Barón... ¿cuál es el motivo de su visita para anunciarle ante Madame?
- ¿Cómo? Sin duda debe ser alguna broma de Madame, es su aniversario y venía a participar en la fiesta...
- ¿Qué fiesta? Monsieur, sin duda debe haber un error. Hoy es el aniversario de Madame, pero...
No puede ser.
Y nuevamente apareció Madame en dirección a la puerta preguntando qué estaba pasando.
Me presenté y felicité a Madame por su aniversario, sin preguntar por mi parte por qué no había fiesta. Sin más, hice entrega de mi regalo, que necesitó ser introducido en el palacio por los dos servidores de Madame, así como por mi cochero y por mí mismo de lo grande y hermoso que era.
No me había equivocado de día, no me había equivocado de lugar. Pero no había fiesta...
¿O sí?
Porque al día siguiente, durante una recepción al embajador austrohúngaro noté risas, miradas, algo. No sé. Yo quiero pensar que algo pasó y Madame no hizo fiesta, pero... tengo la mosca detrás de la oreja. Nunca le pregunté a Madame qué pasó aquel año, pero yo voy a quedarme con que no hubo fiesta y ya está.'

¡Feliz Cumpleaños a Madame Diana!
Bisous!!!!

viernes, 21 de marzo de 2014

Miscelánea

Como ya sabrán, murió durante la semana Scott Asheton, que fuera batería de The Stooges y también de un grupo mucho menos conocido, pero que se deja escuchar muy bien como eran los Sonic Rendezvous Band (este era el grupo del marido de Patti Smith, Fred Sonic Smith). Bueno, como la de No Fun va a ser demasiado obvia, pondremos otra canción que no es menos obvia que esta y que es la de Search and Destroy. Vale, que ya hicieron una versión los Red hot Chilli Peppers y que es muy conocida, pero oye, es un cancionón que merece la pena recuperar. A los Stooges los he visto dos veces, una con el joven Soldat en el Primavera Sound y otra con mi joven hermano en el Cruïlla. Ambos conciertos fueron dos conciertazos y en ambos estaba el Scott Asheton. Ruidazo y el Iggy como si no hubiera un mañana.
http://www.youtube.com/watch?v=EDNzQ3CXspU&feature=kp

No tengo mucha idea de cómo vienen las canciones. Hay una canción de Mercromina que me viene muy de vez en cuando, pero no por la canción en sí, porque creo que la escuché en su momento hace dos millones e años y nunca más. Lapislázuli. Es por el título. Lapislázuli. Mercromina era un grupo que surgió de los Surfin Bichos. El cantante tiró por un lado con un grupo que se llamaba... Chucho, eso, y otros formaron estos Mercromina. Que tenían canciones buenas, la verdad, y en directo se portaban. Si no me equivoco vinieron a Santa Coloma el año en que vinieron también los Enemigos. Una vez también les vi en un BAM, creo. Con violines y eso, venían. No sé. Lapislázuli. Recordaba la canción aún más... no sé, más etérea.
http://www.youtube.com/watch?v=SE9FJsXuCfU

Sacrilegio a vuestras almas. Extremoduro viene a mi Santa Coloma madre mía de mi alma. Qué dios me perdone por lo que voy a decir... pero me da igual. Hace mucho tiempo que Extremoduro y yo partimos peras, si es que alguna vez tuvimos algo en común. No me gustaban demasiado. Reconozco, pecador, que el Pedrá me gusta... hasta que habla el señor ese que canta. Es curioso, pero es que con Extremoduro me pasa como a Flanders con las pelis de Woody Allen, me gustan hasta que sale el tipejín de las gafas. Pues eso pienso yo de Extremoduro. El Pedrá es un disco muy majete, musicalmente, insisto, pero el lirismo del Robe me carga sobremanera. Dicen que los últimos discos ya no son como antes, que ha cambiado, pero aún así, como que no. ¿Habrá polémica porque actúan en Can Zam? Pues claro que sí. No perdamos la oportunidad de hacer el cerro arena con cualquier asunto que se nos presente. Can Zam per el poble. La música en el Auditori o en la calle Victor Hugo. Me voy a meter la lengua en el desto. Ah, y el concierto no es gratis, que esa es otra.
http://www.youtube.com/watch?v=WGkASmU2PIY
http://www.youtube.com/watch?v=f3mIH7hUOPg

Yo tengo un cd en el que aparecen tres canciones. Sólo son tres canciones. En realidad no son tres canciones, son pruebas, ruedas, una especie de lo que se llama 'work in progress' de los Beach Boys haciendo canciones del Smile. Hay una pieza que dura unos veinte minutos o así con la rueda de piano que es la base de Wonderful. Wonderful es una de las canciones que luego se aprovechó en el Smiley Smile, que es un disco que no está tan mal como puede parecer. Aquí escucharemos la versión del disco 'recuperado' y 'apañado' que salió hace un par de años, como Smile, como la edición definitiva. Si yo pudiera encontrar la rueda esa de los veinte minutos y colgarla aquí... qué momentazo.
http://www.youtube.com/watch?v=RSTJJKffsPI

En el mismo cd en el que está este disco de los Beach Boys, se encuentra el disco de Pentangle 'Basket of light', que, como comprenderán, pues eso. Un disco que a medida que lo escuchas, le vas descubriendo cosas nuevas. Y buenas. Porque tiene ese rollito de folk con voz femenina que parece venido directamente del siglo XVII... pero también tiene sus puntos 'modernos' y rockeros, dentro de lo que se puede permitir Pentangle el rock... Sally go round the roses. Es una muy bonita canción que no desmerece a las otras, sobre todo la de Once i had a Sweetheart, que es la más bonita de todas las canciones que hay en la vida de siempre. Pero esta, es, sobre todo, movida. Y la más pegadiza. Si la escuchan, la irán tarareando sin parar.
http://www.youtube.com/watch?v=swXX7h8LKFk

Las televisiones están que arden. Suárez se está muriendo. El espíritu de la Transición. Ya no quedan políticos como los de antes. El mejor presidente de la democracia. Fiesta de los tópicos. Y era muy guapo. Eso nos ha dicho una señora. Era kennediano. Y muchas cosas más. Mañana llegan las Marchas de la Dignidad a Madrid, con una manifestación para dar cuenta de que la cosa está muy mal y algo hay que hacer. Por lo pronto, marchar. Los que van a Madrid son gente que lo está pasando mal, en muchos casos muy mal. Pero es necesario que haya mucha policía para que la gente sepa que... policía, mucha policía para todo. Todo va así. Las televisiones están que arden. Una de Nacho Vegas, para que no falte de nada. El espíritu de la transición. Dice Sergio Ramos que en la tele hay que salir guapete.
http://www.youtube.com/watch?v=Ez4TmuMvDCI

Pues nada. Una semana más que se larga pitando. Oigan, que tengan buen fin de semana todos y que a ver si nos vemos por ahí o algo.