miércoles, 12 de octubre de 2016

Crónica de un concierto de Snatam Kaur. ¿Somos Dios o no?

Para quien no la conozca, Snatam Kaur es según la definición que me proporcionan la Vir y la Eva, la ‘Michael Jackson’ del canto devocional. A partir de aquí, vamos viendo.
Hace unos meses, la Vir en una de esas que no recuerdo si fueron entre vinos o entre wasaps, lanzó el reto de que me invitaba a ir al concierto que Snatam Kaur iba a dar en Barcelona en octubre. La Vir y la Eva pensaban que algunas de nuestras canciones como eltoni, elpako y elchristian quizás pudieran parecerse a… imagínense, y me invitaba como digo a comprobar de primera mano el parecido y de paso vivir la experiencia de un concierto digamos que diferente a lo que habitualmente estoy acostumbrado. Fueron pasando los meses, el concierto llegaba y yo, sonsolillo, pensaba que todo estaba olvidado. El concierto ha sido ayer o hoy… vamos, que ha sido ya. Y he ido.
Cantos devocionales. Espiritualidad. Si no cuento lo de mi amiga P. esto quedará cojo. Mi amiga P. del pueblo vive la espiritualidad de una manera muy intensa. Desde hace muchos años ha decidido que su vida se va a guiar por preceptos diferentes tanto a los que se dicen católicos o cristianos en general como a los que nos consideramos ateos o agnósticos. Y hemos discutido mucho por eso. Porque yo hay muchos conceptos que no entiendo o que directamente discuto, me superan, no acepto. Y ella no acepta tampoco los míos. Y así vamos. Este año no la he visto en el pueblo y la he echado mucho de menos. Seguro, seguro que conoce a Snatam Kaur y me gustaría mucho que leyera esto y me dijera el qué. De hecho, he visto allí a una amiga suya, la A., pero no me he atrevido a decirle nada. Ya saben, no me atrevo.
Hoy, como digo, era el día del concierto y no sabía ni dónde era, ni la hora, ni nada. Iba absolutamente a la aventura. No quería saber, quería sorprenderme. El concierto era a las siete en el Auditori del Fòrum. Estaba la entrada llena a rebosar y mientras caía agua a manta, nos íbamos concentrando en la puerta para ir entrando. ¿Qué esperaba encontrarme allí? Una colección de hippies de todo tipo y condición, pero hippies al fin y al cabo. Melenas, rastas, vestidos tirados, bombachos de esos que lleva el Jonatan, melenas canosas, etc. Todo el repertorio. Pues no. Predominaba el tipo normal de persona normal, algunos hippies, es cierto, y mucha gente digamos… bien. Gente bien. Pero bastante. He visto gente de Santa Coloma también. Que no es que no seamos gente bien, me estoy refiriendo a otra cosa y creo que nos entendemos. Como me ha llamado la atención, a la salida se lo he comentado a Vir y Eva y me han dicho que también hay una corriente de espiritualidad entre gente de posibles ligada a ser feliz, estar bien, el mindfullness (esto lo pongo yo), etc. Mucha gente. El Auditori lleno, pero lleno lleno. En el escenario, una decoración austera, pero con unos jarroncitos con unas plantas, dos plataformas, una para el músico que toca la tabla y otra para la propia Snatam Kaur, en un extremo el guitarrista y en el otro la bajista. Un buda y un ornamento que desde donde estábamos nos ha costado definir qué era y luego iluminación de colores donde predominaban el amarillo, el violeta y el naranja.
El concierto. La música. Veamos. Presentemos primero a Snatam Kaur. Según la definición de su twitter, es una cantautora norteamericana crecida en la religión Sikh, especialista en Kundalini. De hecho, según me dicen mis amigas, el concierto lo plantea como una clase de kundalini, porque empieza con un canto de Om y acaba con uno dedicado a la energía de… ¿Qué tipo de música esperaba escuchar yo? Algo oriental. No esperaba ragas o algo así. Música oriental de esta que se hace mezclando cosas occidentales, pop y eso, con sitares y tal. No. No exactamente eso. Sí, me hubiera gustado. Pero no. La música era… suave. Suave, suave. Antes de cada canción, de cada mantra, la cantante presentaba qué es lo que teníamos (tenían) que cantar, los conceptos y comenzaba una música suave y repetitiva. Ella cantaba con una voz muy bonita y luego se unía el público. Todo muy suave, repitiendo todo el rato, una y otra vez. Las letras hablaban de la fuerza del maestro, de la energía, del empuje, de Dios. Mucho de Dios. Hasta a mis amigas les ha parecido demasiado. Una cosa es la luz, la energía, pensar que Dios puede estar en todas partes, pero otra es identificar tan claramente la figura de Dios. De un dios. Y a mí me gusta My Sweet Lord de George Harrison más de lo que sería recomendable, y le canta a Dios también, pero tiene ritmo y es en inglés, caramba, esto no. Snatam Kaur explicaba y cantaba a veces en un español macarrónico pero muy entendible, lo que ocurre es que quizás los conceptos de tan alto contenido religioso se pueden perder. Debate, etc.
¿Cómo se vive este concierto? No como los demás. Yo estaba de piernas cruzadas, con las manos cruzadas, aplaudía por cortesía… pero no. Debía estar con las pies en el suelo, la espalda recta, ojos cerrados, brazos estirados y palmas arriba y sintiendo la música y cantando. Ni de broma. Yo miraba y miraba. Miraba a unos que tenía a un lado. Un chico con moñete que luego se quitó el moñete (quitaros el moñete, va), con los ojos cerrados, otro que ni siquiera parecía estar despierto ni cuando acababan las canciones, chicas cantando igual y hablando a Dios y yo pensando qué hacen cantándole a Dios y mi cabeza no dejaba de bullir y de ver cosas raras para mí. Raras para alguien como yo, que no cree en Dios, que la religiosidad le parece un folclore que ayuda a socializar y a encontrar explicaciones a situaciones que la vida nos presenta. Raras para un ateo, para quien, aun conociendo y respetando, siente terror a escenas de mucha gente cantando cosas con Dios como protagonista. Y, ojo, mucho mejor un auditori cantando y bailando bajo el mantra ‘somos luz, somos amor, somos paz’, que una grada llena de croatas cantando ‘colgad a todos los serbios’. Claro.
Momentos destacables. Este, el de todos de pie cantando y bailando ‘somos luz, somos amor, somos paz’. Todos menos yo. Yo lo he grabado. No me lo acababa de creer. Y pensaba, esto en una iglesia católica o protestante, sería prácticamente igual, dónde está la diferencia. ¿Por qué esta es una religión presentable, de la que puedes hacer alarde y presumir y el cristianismo es carca? Debería ser todo igual, digo yo… pero digo yo, nada más. Segundo momento, una especie de nana en la que la madre bendice a su retoño y le dice que no se olvide en ningún momento de Dios. De alabarle y de rezarle, de recibir su néctar. Ojos como platos. Qué letra. Me deja bastante así. Dios. Dios. La madre, dice Kaur (kaur es el apellido de las mujeres sikhs y Singh el de los hombres), ha de ser consciente cuando tiene un hijo de que es divina y recordarlo siempre. Controversia. Me parece carca. Pero todo me parece carca y a lo mejor es que no lo entiendo. No lo sé. Tercer momento. Nos tenemos que dar la mano, sentados, y cantar a una persona fallecida. Yo cierro los ojos y me duermo. He caído. Me habían advertido de que no era difícil dormirse y yo me he hecho el fuerte lo que he podido. Pero ahí ya no he aguantado. Supongo que como no podía mover las manos me ha dado el desto y he caído. Creo que he soñado y todo. Y niños. Muchos niños llorando. Y venga barraqueras y niños llorando y padres con sus niños y niños con sus padres. Qué hartura.
Luego ha habido otros momentos, antes y después de canciones largas, otras más largas, iluminación bonita, voz bonita, coros de gente cantando muy bonito… pero blando. Muy blando. Música new age, sin fuerza, sin poderío, quizás buscado premeditadamente para que entraras en trance, en estado meditativo. El maldito mindfullness. El del moñete y barba se quitó el moñete y fue a bailar y volvió y se puso calcetines que no llevaba y me cayó mal.
Al acabar, Vir y Eva se han dado un abrazo muy sentido. Han llorado durante el concierto. Han estado abrazándose unos minutos. Una señora, la de al lado de Vir, que ha vivido el concierto de manera reglamentaria, ha perdido la paciencia con tanto abrazo y ha dicho ‘me dejáis pasar…’. En fin. Tanta luz, tanto amor, tanta sanación y no te ha durado el buen rollo ni medio minuto, maestra. Copón con la prisa. Y me he acordado mucho de P., de vivir en sociedad con estos referentes o apartarte, de aplicar en la vida estas enseñanzas, de P. con los brazos abierto bailando en la Piscina en las fiestas. Joder.
Y hemos venido hablando en el metro de religión, de Dios, de vibrar. De ser maravillosos en el egoísmo que todavía me tienen que explicar qué peras es eso. Y de cosas que yo no manejo, pero otra gente sí. Y no nos hemos comprado ningún cd ni ninguna camiseta de Snatam Kaur, porque no había. Y no he hecho la broma de Satán Kaur más de lo necesario.
Y que bueno, una cosa hecha. ¿Qué será lo siguiente?

lunes, 10 de octubre de 2016

Crónica de la boda del Machi. El amor es un globo.


Qué bonita imagen. Tengo un globo en la mano y estoy muy contento. Tengo un globo en la mano y me sacan una foto con el globo en la mano. Tengo 41 años. Creo que el globo no se me puede escapar, pero seguro que se me va a escapar. Tengo el globo en la mano y tengo unas manos de mierda que no pueden sujetar nada. El globo se me acaba escapando. Todo el mundo lo ha atado, lo ata… o lo deja escapar. A mí el globo se me escapa. Hacemos broma con el Padilla, con el que me hago una foto, por el tema de que yo tengo el globo rojo y él el globo amarillo y es la rojigualda y la María que hace la foto también se ríe. O me lo imagino yo. Se me escapa el globo, hay un montón de globos en el cielo. Quiero hacer una foto de los globos que quedará genial y enviarla… pero no la hago porque no se ve una mierda. Me he quedado sin globo.
La boda del Machi. Magí Algueró. Yo me enteré de que el Machi se llamaba Magí ya muy después de conocerle. Muchos meses después. Al Machi lo conozco de ir al Barmacia, luego Idefix, aunque yo no había ido nunca al Idefix antiguo. Éramos tres, con el Edu y el Abel, y luego dos, el Abel y yo y nos daba igual todo y no hablábamos con nadie, nos reíamos nosotros y ya sabíamos poco más o menos que lo que es la vida contemporánea nos venía muy grande. Pero, como siempre, hacemos gracia. La gente se ríe con nosotros, somos una compañía muy disfrutable. El Abel sobre todo. Principalmente el Abel, si no es por el Abel, con el grupo de la Pepa, el Chispa, el Dani, el Quero, el Pelopincho, la Nuri, toda esa banda… no hubiéramos hablado jamás. Yo no hablo jamás con nadie. El Abel sí. El Abel no ha venido a la boda porque no le ha salido a él de los huevos y no hay nada que reprocharle. Y quiere al Machi más que yo, libra por libra. Porque es una persona cariñosa, expansiva, abierta, un foco de atención. El Abel. Y el Machi también. En fin. La vida, como siempre.
El Machi tuvo el privilegio de ver morir a mi coche, el fierro lancia. Lo llevé a su desguace cuando ya no se podía más. El Machi es un tío especial. Cuando lo necesitas, incluso sin que tu sepas que le necesitas está. Y qué discusiones. Qué trifulcas. Recuerdo una vez en el Cinc, hace mil años, mil años antes de los mil años, estaría formándose Ciutadans o así, que tuvimos una con el Chispa que para qué. Y qué. El Machi es encantador, extravagante, un amigo que sé que ha estado cuando sus amigos y sus amigas lo han necesitado de verdad. Y por eso había que estar ahí, con él. Aunque uno tuviera ganas de dos mil cosas antes que estar en otra boda, sintiendo que en una boda se celebra la sublimación del amor reglamentario y sabiendo que allí dos personas van a decirse cosas que uno ve como el globo que sube. Como los globos en el cielo. He ido a la casa del Machi muchas veces. Cuando vivía en la calle Perú allí al final, luego en la casa esa rara que tiene. Un año, para Nochevieja, nos dijo de tocar. Con el Dani hicimos un repertorio. No le gustó a nadie, o a casi nadie. Sus amigos, algunos de ellos estaban en la boda, no nos hicieron ni caso. Algunos se quejaron. Pero él, tan ancho. Siempre bien. Todo bien.
El machi (sin mayúsculas ya), la pepa, el dani y la marina, el quero, la belén, el chispa, la nuri, el pelopincho, caballo loco, el viejo y su chica la laura la maña que vinieron de Teruel y qué de puta madre que es el viejo y su chica la laura, el zorro, la isa… el bengui, la meri (no sé si los escribo bien), el grupo de colegas que hicimos cuando nos quedamos sin el edu. Qué cosa más guapa conservar un grupo de amigos así. Contra viento y marea. Cada uno como sea, pero ahí están.
La boda comienza el viernes y desde dos meses atrás el machi nos insiste en que tenemos que ir. Que nos da la invitación, que quedemos. A mí me la da en las fiestas. Voy a la caseta de Ciutadans y me la da. Tienen una cena. Luego viene la María y me dice que ellos suben el viernes ya y que me suba con ellos. El viernes. La boda va a ser gitana. En una masía por ahí arriba, tres días. Si no te subes el viernes, el sábado o si quieres para la paella el domingo. Tienes que venir. Estoy intentando localizar al Abel y no lo encuentro. Tú vienes, verdad. Y yo le digo que sí, que claro, pero pienso… no tengo ni putas ganas de ir. Y van pasando los días. Y no sé cómo ir, ni por qué, ni nada. Pero al final voy. Un día al menos. El sábado. Sé que el viernes ya han ido casi todos para allí. Yo llego el sábado a las tres y pico. Voy en el coche acojonado pensando que no voy a llegar, que me voy a perder, pero está todo bien explicado, de puta madre. Ya he llegado. Falta una hora y va todo el mundo en chándal. Dicen que han estado cantando con los Gin Tony por Junco hasta las seis o así. Contando la boda por wasap como si importase una mierda. Ahora estoy haciendo esto. Mira esta foto. Qué guapa va la pepa. La peña va recuperando los cuerpos de la muerte y voy saludando a los que conozco, a la tropa. Se van cambiando y poniéndose los vestidos y las cosas. Ellas muy guapas y ellos muy guapos. Yo voy igual que en la boda de la Rocío. Lo mismo.
Qué esperas de la boda. Espero no entrar en bucle. Espero no quedarme colgado, no aislarme, no pensar. Espero estar con la gente, no perderme, no escabullirme. Espero hablar. Espero que la música sea medio buena y poder bailar algo. Espero no pensar. Espero no entrar en bucle. Espero no estar pendiente del móvil. Espero hablar con pepa, con el chispa, con el dani, con la gente que conozco. También están la maría y el padilla, de ciudadanos, intentaré pegar la hebra con ellos. Y sí.
El sitio es espectacular. Un poco más allá de Banyoles. El clar del bosc. Precioso. Hay tres casas, una habitación con los kansaos (así nos llaman y yo no sé porqué). Soy de la banda, pero soy el que menos de la banda es. Porque ellos se conocen desde hace mil años y yo desde hace quinientos solo. Es igual. Ya están vestidos, venga fotos, hay que ir por un camino hacia un sitio y allí se hace… oh, qué bonito. Está todo el mundo súper puesto. Gente vestida muy muy puesta y luego algunos de nosotros que vamos con el gancho de la elegancia. Bien. Una ceremonia muy bonita. Pero con detalles que, a los modernos y eso, nos hacen entornar los ojos. El machi se casa, con la vero. La Vero es una muchacha que es como el Machi. Se ríe todo el rato, pero también la hemos visto entrar en barrena. Háblenle de Julio Iglesias. Háblenle mal. Pues así. Va subiendo la gene al sitio y no es fácil subir. Vamos sujetando a la nuri porque no puede subir. Y así varios y varias. La ceremonia. Lee unos votos una amiga, super amiga, de Vero. Dice que va a ser largo, pero nah. Luego viene el zorro. Y el Zorro lo peta. En una papeleta de Podemos, dice que lo ha buscado en Google, se marca un versículo de la Biblia, nos descojonamos vivos, y ya está. El Chispa más serio. Y no sé si leyó alguien más. Lo de las espadas. Que si falta uno para coger la espada. De qué me estás hablando, nen. Coger una espada y hacer como un arco. No me jodas. Sí. No me jodas. Que sí. Pues yo no lo voy a hacer. Pues falta uno. Al final se pone otro. Se acaba el ceremonial. Pasan por debajo del arco. Al final los dos últimos bajan las espadas. Los tengo delante. Dicen algo de que bese a la dama y les dejan pasar. Dicen que es de una peli, nosequé de las águilas. Al final pasan. Bendito sea la virgen. Vamos a beber. Llevamos no sé cuantas horas ya sin beber.
Saludo a la maría y al miguel. En el aperitivo nos hacemos la foto de la boda y hablamos de esto y de la Parlón. Lo normal. El miguel va vestido como van todos los de Ciudadanos. Ha venido Jordi Cañas. La María va muy guapa. Qué majos. Todo el mundo me parece majo. Hemos hecho mil bromas antes de la boda con los colegas con que venía Jordi Cañas. Al final, nada. Los colegas han preparado unas pruebas para darle el regalo a la pareja. Bebemos y vemos como pasan los aperitivos. No sé cuánto tiempo estamos con los aperitivos. En ese rato pasa lo del globo. En ese momento no le doy importancia. Lo del globo me ha venido ahora. En alguno de esos momentos un grupo de baile se pone con el flamenco a hacer nosequé. Flamenco, supongo. Me empiezan a decir que lo ponga en la crónica. La crónica. Comemos bombón de rabo de toro, bebemos cava y cerveza. Como steak tartar, como nosequé de cigala. Me da casi todo igual. Saco fotos. Las envío por wasap. Creo que no saco tantas fotos. Hablo con unos, con otros. Hablo con los míos más que nada. Creo que saludo ahí al Machi. O después. A la vero ni siquiera la saludo. Me da corte.
Ha estado bien el aperitivo. Nos vamos a comer. Hay pescado o carne. Pero no, hay pescado y carne. Está todo muy bueno. El salmonete es una delicia, el cordero muy rico. Pero con sal, mejor. Estamos el dani, la marina, el pelopincho y la nuri, el dani y la marina, y la hermana del dani y su chico y el hugo. El hugo es un niño pequeñito rubio muy majete. En la mesa de al lado el resto de la tropa. Contra viento y marea. Tardan bastante en poner el postre y nos vamos dispersando, unos salen otros se van. En una de esas salidas meto una chapa a la maría y al miguel sobre nosequé que se me piran mientras hablo. Literal. Nos acabamos comiendo el postre y pedimos un café que nos lo ponen ya casi en el puente de los muertos y vamos saliendo. Me llevo un vaso verde vintage que hemos dicho con pepa que nos tenemos que llevar los vasos esos porque son lo más. No me entero de a quién le dan el ramo ni de muchas cosas de las que pasan. Estoy como ido. Mal asunto. Cada dos por tres la nuria me dice que se está muriendo a mi lado. Que cree que tiene algo. Qué cuadro.
Hacemos lo de la pruebas. Les dicen que no les van a mojar ni a pintar ni nada pero los ponen de purpurina hasta el desto. No sé cómo llega a mí la bolsa de confeti. El viejo me llama toni confeti y todos me llaman toni confeti. Me siento parte de algo. Toni confeti. Bien. Toni confeti. Bien. Y confeti. Pues es esto un poco. No sé qué más contar. Queda lo de los cubatas, la música y eso.
Los cubatas, la música y eso. A nuestro lado, la mesa de Ciutadans juega al poker. Nosotros vamos bebiendo y hacemos incursiones a la zona de baile para ver si eso. Latino sound, reguetón, lo normal. En una de estas hacemos por pedir una canción, pero la Vero lo corta de raíz y pone su portátil con Julio Iglesias on fire. Me va, me va, me va… así es. Una boda con Julio. Soy de aquellos que sueñan con la libertad… me va, me va, me va… y así. Una medio normal y Julio Iglesias. Nos morimos de risa con la maña esperando a que… y vuelve a pasar… me va, me va, me va… y la gente baila. Y eso. No sé en qué momento nos metemos ya de lleno al baile. En una de esas latinas, no sé en cual, no tengo ni idea, la maría me coge y me dice de bailar. Horror. No sé bailar. Sí, estoy allí, muevo el piececito, espero a que pongan las buenas… pero no bailo. Me coge y venga. Y paso el mal rato del siglo. Por favor, déjame ya, que no sé… al final se apiada y me deja. Y no sé en qué momento que todo cambia y nos hacemos con la situación y ya solo se oye música molona. Rock español y raca raca. Obús, barón rojo, Rosendo, leño, kortatu (os he visto cantar sarri sarri, ciudadanos, aunque os vayáis), la polla ( se vuelven a ir), enemigos, planetas (alegrías del incendio, que la pido yo), Radio Futura que es con la que empieza todo, Nirvana (la isa, que está embarazada se vuelve loca y me pega tres empujones que me mandan a Calella), Mano Negra (me enamoré de una morena… cuánto tiempo sin escuchar esa canción, la virgen), Hidrogenesse (locurón con Disfraz de Tigre), Mártires del compás (qué le has hecho a mi corazón que parece que es domingo… habré escuchado esta canción mil veces y esa noche me pareció tan bonita, tan tan tan bonita, pero si no lloré con la de los planetas ¿? Cómo iba a hacerlo con los mártires…), Ramoncín (la maña canta conmigo litros de alcohol y a mí litros de alcohol me parece la mierda más grande de todas pero a ver cómo se lo hago entender a la maña), Bon Jovi, yo que sé. Rachid Taha también, claro, que la pide la pepa. Así hasta las seis. Van cayendo los nuestros y los de ciudadanos aguantan. Qué cabrones. No nos vamos. Al final solo quedamos caballo loco, la pepa, la hermana el cuñado del dani y nosotros. Los de ciudadanos y el machi se quedan. No valemos para nada. Y hablas con la pepa y le dices que sí, que bueno, que muy bonito todo, pero que ahí estoy. Saltando solo.
Habitación del pánico. Siete de la mañana. Para qué contar el cuadro.
Te levantas, crees que no has dormido o sí y tienes muchas muchas ganas de… y lo haces y miras el móvil y hay una paella pero te quieres ir. Porque lo primero es antes. Tengo las mismas manos para el globo. Y ya está el machi casado, pero es una trola porque el machi ya se casó el viernes anterior y esto ha sido…
Pues ir a ver al machi, decirle que de puta madre todo, machi, que eres un tío encantador aunque vivas en el error, y que ya que tengo la ropa más o menos, pues que ya podéis aprovechar y casaros todos. Y no he hablado nada del cuñado del machi, que salió en la tele… me dejo la mitad de las cosas. En fin. Eso de la gente queriéndose es maravilloso.

domingo, 9 de octubre de 2016

Diccionario enciclopédico de la vieja escuela - Javier Pérez Andújar


Escribir sobre esto sabiendo que no voy a llegar. Hoy no. No soy muy original. Cuando leo algo de Simenon me gusta escribir textos sobre tabernas, gente que bebe cosas raras, etc. Cuando leía a Bolaño quería escribir mucho, simplemente. Si me pongo a leer a Guillem Martínez, escribo saludando: ‘hola’. Si leo a Javier Pérez Andújar, creo que voy a escribir siempre como Javier Pérez Andújar. Soy un optimista. Como Javier Pérez Andújar solo escribe él, supongo. Los demás haremos algo que creemos parecido, pero que no lo es. Es igual. Ya está escrito el primer párrafo.
No he leído ningún libro de Javier Pérez Andújar, que yo recuerde. Al menos en solitario. He leído el de Milagro en Barcelona, escrito en base a imágenes del maestro Joan Guerrero. Ni Catalanes todos, ni Paseos con mi madre, ni los Príncipes valientes… bueno, pero ya he leído el del Milagro. Contradicción. Sí que he leído muchos artículos suyos tanto en prensa como en blogs. Este libro, el Diccionario enciclopédico de la vieja escuela es mi primer libro y lo leo después de que el escritor de Sant Adrià del Besós haya sido protagonista de una polémica muy agria a raíz de su designación como pregonero de las fiestas de la Mercé. De hecho, empecé a leer el libro justo al día siguiente de que hiciera el pregón. Un pregón que, leído, emocionaba. Supongo que escuchado tuvo que ser la leche. En su pregón, el escritor recordaba una serie de referentes, que no tenían que ser necesariamente de su infancia, que para él conformaban la Barcelona que parece sepultada por… bueno. Por eso, por lo que vemos todos los días por Barcelona si nos fijamos simplemente en lo que vemos. Concurso de imitadores de Javier Pérez Andújar. Un pregón que fue criticado por un ex parlamentario de la CUP como ‘subcultura española de barrio’, calificando de esta manera entes tan ‘españoles’ de bien como l’Odi Social, la Banda Trapera del Río, Radio Pica o Radio Bronka. Yo escuchaba de chaval Radio Bronka. Era una emisora de radio ubicada en Nou Barris que emitía unos programas flipantes de punk, de… bueno, si no ponían punk o heavy metal o música jamaicana, hablaban del movimiento okupa o del mili kk y cosas así. Era lo más. Casi al lado en el dial si no recuerdo mal, estaba Radio Inoksidable, que la hacían desde Santa Coloma y ahí ponían un programa de rock progresivo y rock sinfónico que me encantaba. Yo quería ser un punk, un punk muy cobardón, pero me gustaba escuchar a King Crimson, a Vangelis, a Tangerine Dream cuando los ponían. Me molaban esos programas, esas emisoras… ‘este es un programa de Macnamara Watts para Radio Bronka’. Anda que no habré dicho veces esto. Un punk familiar que ponía Radio Bronka mientras mi madre cosía y mi padre acababa de apañar algún cuadro.
Pues esto más o menos es de lo que va este libro. Se trata de una compilación de artículos ya publicados en prensa y blogs (muchos de ellos no los había leído antes, lo que contradice lo que digo al principio, pero esto ya…) así como de algunos inéditos. Por orden alfabético, como en un diccionario al uso, se van introduciendo unos conceptos en torno a los cuales el autor reflexiona sobre qué pelotas hacemos aquí. La situación política explicada a veces muy directamente, otras de manera oblicua, otras solo sugerida, otras veces volando y aterrizando al final. El mundo de los cómics y cómo en ese mundo se explica este mundo. Autores, personajes, editoriales, escritores de literatura popular, personajes olvidados, lugares olvidados, cosas olvidadas. Referencias. Subcultura. Estos son mis referentes, en esto me baso para ir viviendo. En cómics, en canciones, en literatura, en lo que leo en diarios, en películas, en actores, en… subcultura. Cultura. Leer un libro como este es asomarte al manual de instrucciones de una persona. En esto me baso, parece estar diciendo el autor, para ir viviendo. Suena demasiado profundo, perdón. Un manual de referencias que llevan a una opinión sobre el mundo en el que, pese a todo, hay una esperanza en que la cosa puede y debe ir a mejor. Aunque sea cogiendo como base de un pensamiento y una línea ideológica unos referentes que hay quien pueda considerar que son obsoletos, viejos, caducos, una mierda comparada con otros referentes más elevados, más cultos (¿?), no sé. Pero en base a tebeos, a series, a películas populares, a lo que vemos y consumimos, sin tener que ser… algo que no es necesario ser para ser una persona con un pensamiento decente. De decencia. Y los que le hemos seguido, sabemos que hay más. Que participaba en programas muy sesudos del 33 en los que se hablaba de literatura y ahí estaba. Que sí, que junto con toda esa cultura, esa subcultura, es capaz de hablar de lo que quieras. Combatimos con nuestras armas, combatimos también con las tuyas si quieres.
En fin. Este libro mola mucho. Hay ‘temas’, como el de los dibujantes, los cómics, por ejemplo, que a mí por desconocimiento del tema, hay veces que presentan un interés relativo. Pero es porque es un mundo que me es muy ajeno. Sí, los mortadelos y eso, pero poco más. Yo leía mortadelos porque me los traía mi tito Basilio y a él se los pasaba un amigo o algo así… Bueno. Dejemos la imitación.
Hace unos años un Colectivo de Santa Coloma trajo a Javier Pérez Andújar a la ciudad para hablar de Paseos con mi madre. Como soy un sectario del copón, no fui a verlo, porque el colectivo presentaba diferencias ideológicas con mi verdad verdadera y… no lo vi. Hoy a Javier Pérez Andújar nos lo rifaríamos. En fin.
Me gusta lo que cuenta el libro. Me gusta encontrar a alguien que nos dice que no hace falta ser un pedante, un relamido, impostar estar a la última si prefieres algo anterior y que es tan válido como… no sé.
Tenía ganas de leerme el libro, tenía muchas ganas de acabarme el libro y poder decir ‘oye, el libro que me dejaste, me lo he leído y voy a escribir sobre él’. Tenía muchas ganas de escribir sobre el libro, sobre el autor. Pero me quedo como encogido. No sé, me pasa que pienso que lo que pueda decir sobre el libro quedará pequeño. Habla en el libro de Baroja, por ejemplo. Un autor que habla de Baroja, con lo que me gustaron los tres o cuatro libros que me habré leído de Baroja. Habla de más cosas que me molan. Habla del libro Narración de Arthur Gordon Pym, de Edgar Allan Poe. Ese libro me lo regalaron de pequeñito, lo intenté leer mil veces, al final ya de mayor lo completé. Y habla de él. Joder, qué ilusión.
Un libro que habla de cosas que me tocan la fibra. Otras no. Un libro que me hace hablar de lo que me gusta a mí. En fin. A todos nos gusta hablar de lo que nos gusta. Un día me dejaron este libro y me dijeron que me iba a encantar. No sé cómo acabar este texto. Quisiera poner algo así como muy personal, muy emocional para agradecer a quien me dejó el libro el gesto, la insistencia, el ánimo. Cuando quieres decir una cosa y no la puedes decir, encanto, lo que debes hacer es no decirla. Ya se entiende.

jueves, 6 de octubre de 2016

Karpov

¿Qué si tengo miedo? No, no tengo miedo, estoy algo nervioso pero no tengo miedo. Lo que pasa es que la gente se confunde con el camarada. Es muy así y tiene esa cara que tiene y parece que está siempre de mal humor, pero no. No es tan mal tío. Me dijeron, vente, vente que vamos a montar un acto y vamos a traer a mucha peña y van a venir camaradas que se dedican a cosas así diversas y va a molar que vengas porque además va a venir el camarada. Yo ya sabía que me decían que iba a venir gente así diversa porque de esa manera me disfrazaban que iba a venir el camarada. Pero se equivocaban, porque a mí el camarada me parece un tío entrañable. Es de ese tipo de personas que han tenido la mala suerte de tener una cara que da miedo. Y además, tiene la poca vista de hacer cosas que le hacen muy poco bien. Ahora no sé qué me está diciendo de que un día estaba con un camarada en una reunión, hace muchos años, y le dijo algo como que te iba a coger así de abajo y te iba a sacar lo que no tienes, y lo estaba contando de una manera, tan basta, porque es basto el hombre hasta decir… eso, que nos hemos tenido que reír. No sé quién es el otro señor que está con nosotros. Va todo el rato con el camarada pero no sé quién es. Esto está bien, porque es verdad que ha venido mucha gente y a muchos de ellos les conozco pero ellos tampoco están por hablar conmigo. Alguno se acerca y dice ‘hola camarada, tú eres este que juega a ajedrez…’, pero luego no saben de qué más pueden hablar conmigo y me dejan. Al final me he quedado con el camarada. Me parece que a él le pasa lo mismo que a mí. He visto que también le viene la gente, se le queda mirando, hacen como que le van a decir algo pero se cortan y le saludan nada más. ‘Hola camarada…’. Y ya está. Así que nos hemos quedado juntos. Este tío es fascinante. Porque una vez que empieza a hablar te das cuenta de que es un trozo de pan. No sé, a mí me cae bien. Dicen que es un bestia, que es como una especie de mole de cemento que no piensa, pero oye, los que pensamos tanto, digo yo… a ver. Digo yo que los que pensamos tanto pues tampoco somos tan buenos o tan… no sé cómo decirlo. Yo soy mucho de pensar, de darle vueltas a las cosas, de estar ahí y… pero luego piensas, precisamente piensas… no sé, como que estamos los dos aquí en el sitio este que está de puta madre y ha venido gente interesante y gente de acción, gente que ha escrito y gente que ha ganado medallas olímpicas y todo eso y al final nos quedamos aquí los dos porque la gente no tiene nada que decirnos. Porque de ajedrez la gente no sabe o entiende cuatro cosas y luego se cansa y al camarada, pues le tienen miedo. Y es normal. Mira que cara tiene explicando lo del camarada aquel. Es que parece que está cogiéndole de verdad por los… en fin. La vida.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Te tengo que contar una cosa

Ahora te voy a decir una cosa. Me voy a mostrar muy decidido y muy seguro a la hora de decírtela. Voy a hacer una cosa que llevo amenazando con hacer desde hace mucho tiempo. La pienso hacer si pasa algo que yo creo que puede pasar. Alguna vez ya te he dicho que la iba a hacer, pero no la he llegado a hacer nunca. Ahora, definitivamente la voy a hacer. No la he hecho, pero la voy a hacer. Muchas veces me habrás oído decir que iba a hacer algo, luego ha pasado el tiempo y he hecho algo diferente y te he dicho que lo que estaba haciendo era lo mismo que había dicho antes y me has mirado con una cara... pero te lo has creído igual. Ahora lo voy a hacer. Ahora mismo no. Lo haré cuando tenga que hacerlo. Pero lo voy a hacer. Y lo voy a hacer porque creo que es el momento en el que ha llegado la situación a tal punto que creo que es necesario que me plante y haga lo que tengo que hacer. Es una situación que requiere que de una vez por todas tomemos una decisión y que seamos consecuentes con ella. Es una situación en la que te digo que voy a hacer algo que hace mucho tiempo que venimos comentando, hablando, decidiendo. Y que ha llegado el día en el que lo vamos a hacer. Lo vamos a hacer, pero no hoy, no ahora. Es decir, lo haremos si pasa una cosa que provoque que esto pase. Va a pasar. O no va a pasar. Es decir, si pasa, lo vamos a hacer. El caso es que te lo estoy diciendo. Te estoy diciendo -y quiero que seas consciente de que te lo estoy diciendo para que quede claro que esto que te digo, te lo digo-, que voy a hacerlo. Y lo voy a hacer. Otras veces también lo he dicho, claro, pero esta vez va en serio. Porque esta vez te lo estoy diciendo yo. Te lo digo yo, y creo que eso es más que suficiente para que sepas que lo que digo, es posible. El asunto es que yo te digo una cosa y tú sabes que la voy a cumplir. Esta cosa que te digo no está sujeta a discusión. O quizás sí. No lo sé. Bueno, a ver. Es decir, si se da eso que te digo que se puede dar, yo te digo que haré una cosa que no he hecho antes. Es una cosa que creo que va a tener mucha importancia. Pero creo que es importante sobre todo que te lo diga. Al menos decírtelo. Con mucha firmeza. Lo voy a hacer. Está clarísimo que te lo estoy diciendo y que te lo digo ahora. Digo que lo voy a hacer. Como otras veces he dicho otras cosas, tú me miras con un poco de desconfianza. Pero yo ya sé que se te pasa. Yo ya sé, por otras veces, que si te digo una cosa tú sueles creértela. Y yo luego, una vez que te he dicho que iba a hacer una cosa. Hacer una cosa. Yo te digo que voy a hacerla. Te lo digo. Como otras veces te he dicho muchas otras cosas que iba a hacer. Luego he hecho otras. Pero ahora es diferente. Ahora lo voy a hacer. Porque te lo estoy diciendo. Y voy a hacer exactamente esto. No otras cosas que igual tengan relación con este tema de una manera tangencial, o directa o como sea. No. Estoy hablando de esto y ahora. No de otras cosas luego. Una cosa es lo que te estoy diciendo y otras cosas son otras cosas que tú quieras entender. Me voy a poner serio otra vez, estoy diciendo que voy a hacer una cosa, que es una cosa que llevo diciendo que deberíamos hacer desde hace mucho tiempo, si pasa otra cosa que no sé si va a pasar y no estoy seguro de que si pasa... no, no, no te quedes con esto. Quédate con que lo voy a hacer. Pero solo eso. Nada más. Como te lo estoy diciendo.

martes, 4 de octubre de 2016

The Beatles - The Beatles

El puto disco blanco de los Beatles. Los Beatles tienen muchos discos, todos muy buenos. No hay ni un disco malo. Quizás podríamos hablar del Yellow Submarine y de esa parte sinfónica que nadie ha escuchado jamás, pero claro, en ese mismo disco tienen la de It's all too much, por ejemplo, y solo con eso ya ganan a buena parte de los millones de grupos que hacen música por esos rincones del mundo. Estamos hablando del puto disco blanco de los Beatles. Estamos hablando de la música y del final de la música. Estamos hablando de cuatro notas que se juntan y dicen, vamos a terminar con esto, hacemos ya toda la música y nos vamos. Luego siguieron, hicieron el Let it Be y el Abbey Road, que no son más que dos discos más del puto disco blanco de los Beatles. Estamos hablando de un doble disco que es el fin definitvo de la música. Después del disco blanco de los Beatles, del puto disco blanco de los Beatles, lo que hay es una lucha desesperada de la música por seguir adelante de alguna manera, de continuar de alguna manera, hacia detrás o hacia delante, haciendo lo tan exquisitamente bien, tan largo y tan grande como se pueda o bien haciéndolo corto, mezclándolo con otras cosas. Estamos hablando de la música, la música rock y la música pop, naturalmente, no seamos tiquismiquis (teodorakis) y queramos ver donde... oye, pues también. Música concreta en un disco de pop, música contemporánea en un disco de rock, el final de todo.
Un disco en el que los cuatro notas se permiten el lujo de regalar el campo. De decir, la primera canción va a ser de chufla, para que veáis que vamos tan sobrados, que tenemos preparada una que no os la imagináis. Será inútil ir describiendo canción a canción. Sólo apuntar que empiezan con Back in the USSR, que es una canción que no recordarías si no la hubieran hecho ellos y luego ya... Dear Prudence y Glass Onion. Y a partir de ahí, todo. Y en esas dos canciones ya dicen muchas cosas, sobre todo en Glass Onion, dicen que bueno, que sí, que todo lo que habían cantado y lo que van a cantar... pues que igual es otra cosa. Pero que bueno, cada uno que lo mire como pueda.
Tenemos desde canciones chorras, canciones muy chorras, canciones absolutmente chorras, a canciones duras, las canciones más duras, las canciones más salvajes, las canciones más sensibles, las canciones más ñoñas, las canciones más sentidas, las dedicadas a la madre, a los dulces, a las sustancias, las dedicadas a querer estar muerto, las dedicadas a la revolución sabiendo que la revolución ya no es la revolución y que me puedes contar y encontrar dentro o fuera, según el día que me levante. Tenemos canciones muy luminosas, y canciones muy oscuras. Canciones que celebran la vida y la fiesta y canciones de estar muy cansado y no tener ganas de nada. Canciones para estar muy enamorado o canciones para pedir que por favor, que no pases de mí. Canciones de heavy metal y canciones con la guitarrita, canciones. Canciones para hablar del pasado que quizás no existió en ninguna parte, o canciones para hablar de una revolución que no va a entender nadie. Canciones para hablar del sexo sin hablar y de hacerlo en cualquier parte o canciones para enviarnos ya a dormir.
Canciones en las que está todo. Puede haber otros discos muy bonitos, más sentidos, más bien tocados, más bien cantados, más directos, más rabiosos, más salvajes, más profundos, más oscuros, más blancos, incluso más blancos que este.
Pero no hay ningún disco como el puto disco blanco de los Beatles. Porque cuando por una casualidad un día, después de algún tiempo, vuelves a tener la tentación, caes y entras en la red. Y te encuentras silbando por la calle Sexy Sadie, o peor aún, cantando Sexy Sadie por la calle como si la vida fuera una maravilla de esas que anuncian por la tele o salen en las series de televisión de pago. Y no hace falta conectarte con nadie pero si lo hicieras, sería para decirle a alguien, a ese alguien, 'dear prudence, want you come out to play...'. Eso.
Es un disco para preguntarle a alguien si se viene. Si se baja a jugar. A disfrutar un rato. Donde hay gente. Es el puto disco blanco de los Beatles, donde está todo.

lunes, 3 de octubre de 2016

Lenin se retrata

Eso, eso. Poneros todos detrás mío para la foto. Eso, no os vayáis a equivocar y os pongáis delante y me tapéis. Detrás. A ver si va a haber uno que quiera ponerse delante. Detrás. Poneos detrás y esperar tranquilamente a que haga la foto el muchacho. A ver. Venga. Tranquilos. No hace falta que pongáis esas caras de susto. Que os pongáis detrás no significa que tengáis que tener esas caras de miedo. Que no va a pasar nada. Que igual me he puesto algo borde con lo de la posición, pero es que luego parece que somos una banda municipal. El chico ha venido a hacernos una foto y... ha venido a hacerme la foto a mí y yo le he dicho, hombre, pues que salgan los compañeros también. Y no pasa nada, que salgan, y salís y está de puta madre, pero que os digo una cosa, que la gente debe quedarse con mi cara y si empezamos a ponernos unos delante de otros, al final nos confundimos y la peña se pregunta, oye, quién es Lenin de todos estos. Y que ya sé que somos todos compañeros y que mi idea no es la de que parezca que soy yo y vosotros estáis detrás y que solo sois un fondo. Que no es eso, que ya lo sabéis que yo no soy de salir solo en la foto y que los demás no pintéis nada. Que no. Que yo lo que digo es que, si luego la gente tiene que conocer a Lenin, pues qué mejor que sacar a Lenin, o sea a mí, en la foto y que destaque un poco. Es decir, yo delante así con una postura como de que estoy tranquilo, bien y eso, y vosotros detrás mío pero con buen rollo. Con buen rollo, porque si no parece que estáis acojonados y de verdad parece que os están obligando a poneros detrás de mí. Y no es eso lo que tenemos que hacer llegar a la gente. Me mirás con unas caras... ¿De verdad tenéis miedo de algo? Oye, en serio, con ese entusiasmo, no sé si vamos a llegar muy lejos. A ver, que os digo que os pongáis detrás y tal, pero que no digo en plan nada, que lo digo para que haya una cara con la que se quede la gente, y como soy el... ¿qué soy? Ya ni me acuerdo del cargo que tengo. Secretario general, presidente del consejo de comisarios del pueblo... oye, no sé. Lo que sea. Pero que vamos, que digo yo que la gente habla y al final siempre sale mi nombre. Que noto que me hago mayor y que un día uno de vosotros tendrá que hacer esto y no sé cómo saldrá. A veces lo pienso, qué pasará cuando me muera. No pongáis esa cara otra vez. Que al final la foto va a parecer un velatorio. Va a parecer que estáis delante de una momia y estáis asustados. Si ese va a ser el plan en todas las fotos, si siempre que salgamos en una foto va a parecer que hemos visto a un fantasma, no le vamos a hacer tilín a nadie. Y ya sé que no se trata de hacer tilín, que no va la cosa de convencer a nadie, pero a ver, digo yo que por lo menos... o no, o dar miedo. No sé. Yo solo digo que podríais reiros un poco, un algo. Que salís todos con un careto de susto que no es normal. De verdad. Va. Poneros detrás mío, si queréis no hace falta que estéis a dos metros por detrás, así como a mi lado, pero que se me vea. Estoy oyendo a uno... ya, que todos somos iguales, que eso de que salga yo dónde se ha decidido, y no te digo que no tengas razón, pero... a ver. Qué quieres. Que salgamos todos y todos en la foto y la gente no se quede con ninguna cara. Yo que sé, que a lo mejor no pasa, pero tú imagínate que me muero y que entonces la gente quiere acordarse de mí y de lo que hicimos aquí y qué va a recordar. O que quiere tener un recuerdo. En una bandera. En una insignia, en algo. En un trapo. Qué vamos a poner, ¿la cara de todos? ¿la de los padres fundadores con la barba? Tendrá que salir la mía, digo yo. Oye y si se tiene que poner la de otro, pues la de otro, pero algo habrá que hacer. Va, que el muchacho se tiene que ir. Poneros. En principio detrás, y si eso, ya hacemos otra.