viernes, 5 de octubre de 2012

Miscelánea

Las cabezas, pues mal. Ayer fue el santo de mi padre y de mi brother hermano, y ¿creen que me acordé? No. Naturalmente. Pequeño homenaje y por lo menos ¿no? Aquí tenemos una canción de las que sonaban en mi casa finde si, finde no. Las matinales de los sábados y los domingos. De los días de fiesta. Mi padre se levantaba y ponía el tocadiscos. Lo oías desde la habitación, buscando entre los discos, abriendo la tapa, sacando el disco de la funda, el plastiquito, colocar el disco, la aguja cómo bajaba... y ahí estábamos mi hermano y yo en la cama pendientes de lo que iba a sonar. De Serrat no tenía muchos, este de ...Para piel de manzana yo he creído que era ochentero siempre, y ahora me entero que es del 75. Pues si voy yo listo. A mi Serrat no me gustaba. Si ponía este disco... pfff. Pero pensando fríamente, tenía sus canciones. Pondremos esta 'Caminito de la obra'. Están los tiempos para hacerle homenajes a los currelas. Vale que... que enchegará la mobilé. Qué grande.
http://www.youtube.com/watch?v=xztz2LdIgDo

Otro clásico entre los clásicos de la discografía paterna. ¿Cómo llegó este disco a casa? Nunca sabré. ¿Quién le dijo a mi padre que lo comprara? ¿Cómo conoció mi padre a Quintín Cabrera? Hoy se lo pregunto a ver. Quintín Cabrera tenía un disco que se llamaba 'Yo nací en Montevideo'. Era un disco triste y alegre. Las que eran tristes, eran muy tristes. En el disco, en la funda, salía el documento de identidad de Quintín Cabrera, o de su padre. No sé. Años setenta, finales, transición, manifestaciones, el sindicato, encierros, democracia, estabilidad. Fin de ciclo. Despedida de soltera. Esta era muy buena. Creo que estaba al final del disco. 'En el tiempo los apostoles'. Sin tilde. Era muy graciosa. La recuerdo más movida. Quintín Cabrera se murió hace unos años. Al parecer fue una especie de mentor de gente como Javier Álvarez y gente así.
http://www.youtube.com/watch?v=_6U5B8uCdi8

Y claro, algo habrá que poner también para el pequeño ruiseñor. El primer disco que se compró mi hermano  fue el Rey Azúcar de los Fabulosos Cadillacs. Íbamos cuando volvíamos del pueblo a la calle Tallers a comprar discos. Iba yo, principalmente. Cuando mi hermano se hizo más mayor, se venía. Y se compró su primer disco en Castelló. El Rey Azúcar. Tenía una canción, la de Paquito, precisamente, que era una fuente constante de conflictos en casa. El disco era buenísimo, quizás nos ha ofuscado mucho que el Fabulosos Calavera nos chanase tantísimo. Este tenía canciones buenísimas, de verdad. Esta de Ciego de Amor, tenía una versión Dub, cantada por Big Youth nada menos. Versión Dub... en fin, no era dub. La de Strawberry Fields, la de Saco Azul. En fin. Ciego de Amor, mi boca no puede hablar, mis ojos no ven, etc. Estupendo tema.
http://www.youtube.com/watch?v=X7U5sVCJlig

El otro día me dijeron que viera un programa en la tele, y yo lo vi. Soy muy bien mandado. Y hablaban de páginas web de gente que se mueve para conciertos y tal. Y no sé porqué, no recuerdo bien porqué, pero salió Maria Rodés. Maria Rodés es una cantautora de aquí a la que no hago mucho caso. No hago mucho caso de casi nada de lo que se canta por aquí últimamente. Supongo que es por la edad. Me quedo atrás. No lo aparento, porque me conservo espléndidamente, pero soy mayor. Y estos mozos... no son tan mozos. No no. Que algunos tienen... bueno. Es igual. El caso es que salió Maria Rodés cantando esta canción acompañada por el teclista de los Surfin Chirlas. La canción se llama Mirall, y es bonita porque si.
http://www.youtube.com/watch?v=L3ZYFOO3c1Q

Ayer por la noche, tras el fiasco futbolístico, me dije, va, ponte el docu del Bob Dylan del Scorsese y a ver qué. Me quedé en la primera hora porque el ser humano necesita descanso. Pero me dio tiempo a ver todo el repaso de cantantes desconocidos para los que no somos estudiosos del asunto, y que fueron influencia del Dylan. De la misma manera que el Dylan es copiado y saqueado por muchos, él hizo lo mismo con los demás. Es asín. El caso es que salió un señor llamado John Jacob Niles que cantaba una canción que se llamaba Go 'way from my window. Hay una de Dylan, la de It ain't me, babe, en la que el primer verso es Go away from my window. Ala. Ya la tienes. Sólo que el tal John Jacob Niles tiene una voz que el Dylan ni en sueños.
http://www.youtube.com/watch?v=9dGw8sNfzgE&feature=related

Cosas de las que se va enterando uno. El otro día supe que una canción de Beck tiene un sample de una canción de Them. La de Devil's Haircut. El hueso de la canción, básicamente, es de los Them, el grupo en el que estuvo cantando Van Morrison. He dicho alguna vez que Van Morrison, Van Morrison, Van Morrison, a mí es que no me hace una especial gracia. No le pillo la broma. Pero en cambio con el grupo este hacía unas animaladas muy buenas. Aunque bien es verdad que se parecían a otras animaladas de otra gente, claro. Sea como sea, esta canción está muy bien. I can only give you everything. Casi nada.
http://www.youtube.com/watch?v=VH0G1o8xbt4

Y nada. Que eso. Que ya ha llegado el fin de semana. Una menos. Una más. Que si nos vemos por ahí, pues eso. Si no, que buen fin de semana.

jueves, 4 de octubre de 2012

¡Un premio!

¡Qué fuerte! ¡Me han hecho un regalo! Katy, de Pasitos Cortos, con su infinita magnanimidad me ha hecho un regalo. ¡Este regalo! Truly Amazing Blogs... ahí es nada!! Muchas gracias, muchas gracias.
Pero para aceptarlo, al parecer hay que responder a un cuestionario. En fin. Allá vamos.
1¿Te gustan los deportes? 
Por supuesto. El mejor momento de la vida de un ser humano son esos quince días o veinte de Juegos Olímpicos. ¿Practicarlos? El fútbol.  Era tan joven... 

¿Cual es tu hobby?. 
Leer. Ver películas. Ver fútbol. Y hablar. Mi hobby es hablar. 

¿De que color son tus ojos?
Cuidado. Verdes y marrones. Como si fuera de Chernobil.

¿Como es tu cabello?
De pequeño fui rubio, lo juro. Ahora me conformo con ser castaño.

5 ¿Eres zurdo o diestro?
Diestro, pero chuto con la izquierda. 

¿Tienes muchos secretos? 
Los tengo, pero soy muy bocazas. Sobre todo con los secretos de los demás. ¿He dicho que mi hobby es hablar?

7 ¿Que nombre le pondrías a tu hijo?
Aurora. Hija, claro.

8 ¿Quisieras besar apasionadamente a alguien?
A alguien no. A quién yo me sé sí.

9¿Te arrepientes de algo?
Por supuesto. Pero una vez que se toca una pieza, no se puede volver atrás.

10 ¿Tocas instrumentos musicales?
Si. Tocarlos, los toco. Ahora, que de ahí salga música...

11¿Tu película favorita? 
El Padrino. Toda la serie.

12¿Extrañas mucho a alguien?
Vivir es echar de menos, supongo. 

13 ¿Engañaste alguna vez a algún/a novia/o?
Que yo sepa no. 

14 ¿Alguna vez te dieron un vuelto erróneamente a tu favor y no dijiste nada?
Eso jamás ocurre. Es una leyenda urbana. No miro el cambio. Apenas sé sumar.

15 ¿Te gusta recibir premios por tu blog?
Naturalmente. Hace mucha ilusión que alguien considere que lo que haces merece la pena ser leído. Es un placer.

Pues nada. Que muchas gracias a Katy. Me ha hecho mucha ilusión, de verdad. 
¡Salud!

El gran desgraciado europeo IX

Esta narración sobre Antas Nekermann y cómo para muchos supone un ejemplo, un símbolo de la desgracia del ser europeo, entra en un periodo que podríamos llamar nebuloso. Comenzamos con Antas Nekermann entablando una bonita relación de diálogos en torno a unos platos de goulasch, con una muchacha que se acerca a él, interesada por su aspecto huraño. El típico momento en el que alguien que se cree que ha vivido mucho, se deja impresionar por quien parece que se ha quedado a su vez impresionada con él. Es cuando te crees que tienes algo que contar. Que tienes algo que decirle y enseñarle a alguien. Antas Nekermann cuenta su historia, su infortunio, las muertes, los accidentes, los amores fracasados. Es joven, todavía es demasiado joven, pero él cree que ya ha vivido muchas cosas. Qué cosas. La chica, no es especialmente guapa ni fea, quizás el aire de la Rusia gélida en el que vivirá décadas más tarde la embellecerá de alguna manera que a nosotros se nos escapa, pero entonces, mientras habla con Antas Nekermann, todavía no es una mujer llamativa. No debe serlo. La policía no quiere a mujeres llamativas como infiltrados. Porque las mujeres llamativas llaman la atención. Quiere discreción, que te confíes, no lo quieren poner fácil.
Los días y los meses pasan. Y Antas Nekermann cuenta su historia, su frustración, su malestar porque él quería ser una figura gloriosa de la revolución y no le dejan, y que vaya, y que mira, y con lo que él sabe, y con la de cosas que tiene que aportar. Y dice 'quizás lo que debería hacer es dejarme de teorizar y pasar a la acción, ganarme la respetabilidad, lo que debería hacer es hacer'. Eso es.
Ya lo tiene claro. Y mientras, su amiga, su confidente, es a su vez confidente de la policía. Nuestra traidora, la pérfida infiltrada, va a hablar con el responsable de los grupos infiltrados, que se llama Antas Klauser, y le chiva todo lo que va a hacer Antas Nekermann. Que si va a poner una bomba en el palacio imperial, que si va a conseguir una pistola y va a matar a un alto funcionario, que si va a subirse a un balcón y va a proclamar la independencia, la república y lo que haga falta. Y así va enumerando todas las tropelías que piensa cometer Nekermann. Antas Klauser dice que deje hacer. Que les conviene que haya alguien que haga el tonto para que ellos luego intervengan a troche y moche.
- Pero..
- Pero nada.
Antas Nekermann finalmente elige la opción de la bomba. La considera la más explosiva.
Y en este momento quisiera detenerme un instante para analizar los pros y los contras de utilizar un lenguaje que busque hacer gracia. La risa. El chiste. Decir las cosas con doble sentido, con la intención de que además de eso, diga lo otro, y qué bien. Y jiji. Y jaja. Y son cosas que uno no puede evitar.
Como Antas Nekermann no pudo evitar que mientras probaba e intentaba construir una bomba en su propio cuarto, la sirvienta de los Erötelji, la casa donde él vivía aún, entrase en el habitáculo y toquetease y curiosease y llamase a gritos al señor Erötelji para que viese qué listo era su pariente que qué inventos hacía tan complicados. Y el señor Erötelji llama a parte a su pariente Antas Nekermann y le dice que qué hace, que se está jugando la juventud. Y que se busque otras ocupaciones, que al final se va a hacer daño.
¿Es el goulash un plato de invierno? Debe serlo. Nuestra pérfida infiltrada seguirá infiltrándose. Nuestro Antas Nekermann verá nuevamente frustradas sus ansias de hacer algo. Y el señor Erötelji fallece pocos días después del rapapolvo, de un ataque debido a los nervios y el susto.
Si es que no puede ser. Antas Nekermann, quedas de nuevo a la intemperie.

miércoles, 3 de octubre de 2012

El gran desgraciado europeo VIII

En un invierno que no fue excesivamente duro, mientras veía un partido de fútbol en el que jugaban unas leyendas del balón contra otras leyendas del mismo balón, con motivo de la llegada de las fiestas navideñas, recordé unas palabras del mítico pensador magiar Antas Maryassi, en las que venía a decir que 'las desgracias nunca vienen solas'. El rato que tenemos lo vamos a aprovechar de la siguiente manera. Yo les cuento una cosa y ustedes hacen como que están a lo suyo, pero me van prestando atención que lo que tengo que decirles es importante.
Antas Nekermann no soy yo. Muchos de ustedes estarán todavía dándole vueltas a la cabeza a todo lo que hemos comentado estos días. Les habrá llamado la atención sobremanera que según que experiencias de un personaje histórico, que a todas luces parece inventado, concuerden de una manera tan viva con lo que podría ser la vida de cualquiera de ustedes, de mi vida misma. Pues no. Yo no soy Antas Nekermann. Eso que quede claro. Lo voy repitiendo de vez en cuando para no llamarnos a equívocos. El fútbol a mediados de los años sesenta en Hungría ya no era lo que había sido. Puskas, Kubala, Koczis, Czibor, ya no estaban allí. Pero su recuerdo perduraba en todos los que seguían dándole al balón. Y sigue en nuestros días siendo el pesado baldón que nunca se quitan de encima. Nunca serán como ellos. Nunca llegarán a aquel nivel de excelencia. Jamás.
Antas Nekermann recupera poco a poco el pulso de la vida gracias a que le entra el virus del combate. Su aspecto se va endureciendo con el paso del tiempo y ya no es un muchacho flojón con un ojo de menos y una dificultad perenne para respirar. Ya no. Ahora es un tipo que tiene en el fondo de sus ojos una pena muy pena. Antas Nekermann se involucra de lleno en la lucha contra el opresor austriaco. Contra el opresor húngaro que colabora con el austriaco. Contra el opresor que colabora contra otro opresor. Contra la opresión. Contra el opresor. Escribe un panfleto para un llamado 'Ateneo Estudiantil', en el que habla de que el pueblo debe dejar sus miedos atrás y desprenderse de ataduras, huir, alejarse de lo que se espera de él, salir, correr, cantar, gritar, luchar.
Antas Nekermann se enemista profundamente con un compañero de lucha. Antas Andrassy. Yo no conozco a Antas Andrassy pero las descripciones que nos llegan de él son suficiente para entender la animadversión que una persona sensible como Antas Nekermann puede llegar a tener sobre él. Antas Andrassy es un poco mayor que Antas Nekermann. En una reunión, Antas Andrassy arroja la sospecha sobre Nekermann de que nunca ha sido detenido, como el resto de compañeros. Lo empiezan a mirar como a un infiltrado. Nekermann es progresivamente apartado de las reuniones y deliberaciones.
Completamente ofuscado por el comportamiento del grupo al que pertenece, se va dejando caer por las tabernas y encuentra allí a una mujer que le cautiva de nuevo. Qué vida esta. Siempre el muchacho cae cautivado por la mujer. Ella, la mala, la que juega con él. Siempre. Qué cosas. Qué narración tan previsible.
Ya pueden seguir con lo suyo.

Niano, niano, niano.

Pues esto va de que después de que se anuncian las cifras del paro y de que estas cifras digan que suba el paro, vaya por dios y por la virgen, pues sale el Presidente del Gobierno en rueda de prensa, después de una Conferencia de Presidentes de Comunidades Autónomas en la que se acuerda que oé, oé, oé, y dice que en relación con lo del rescate: 'si usted lo dice, será, pero vamos, que si lo que yo digo vale de algo, que igual no vale, pero yo creo que si, o no, pues yo creo que no'.
Y la gente se ríe. 
Si. Así es. Va y la gente se ríe.
Otro. Aquí no alcanzo a escuchar las risas, pero es también de analizar. Le preguntan, claro, por lo del paro. Y por lo de la reforma laboral, que parece que ayudar mucho, no está ayudando. Y dice el Presidente del Gobierno: 'cuando la situación económica repunte, la reforma laboral se notará'. Son ya dos modalidades de humor. Primero el juego verbal y luego la respuesta obvia. Dos golpes.
Conferencias de prensa de gente que son presidentes de Comunidad y que apuestan por la unidad. ¿Y porqué todo el mundo apuesta, de forma completamente sorprendente y que seguro que deja turulatos a los que nos están mirando ahí fuera? Porque hay un niño malo que no quiere jugar a la Unidad.
Artur Mas, el héroe, nuestro héroe. El President de la Generalitat. Es el único que no hace la rueda de prensa de la Unidad. Para empezar a marcar distancias ya hizo lo propio cuando se reunió con El Presidente del Gobierno en Madrid. No hizo la rueda de prensa en sede presidencial. Qué gesto. El héroe.
Pues nada. Cuando los que han estado tocando el bombo con el PP son recibidos en la plaça Sant Jaume como héroes, y casi se pide que se haga en el balcón lo que hizo Macià, es que realmente la cosa está fea.
¿Independencia si o no? ¿De aquí a noviembre nos va a dar tiempo a decidirnos?
¿Cuando venga el rescate y la cosa se nos ponga chunga de verdad, más chunga aún, tendremos tiempo de decidir? No sé.
Mientras tanto. Niano, niano, niano. Mientras tanto, Cospedal decreta que volvemos al siglo XVIII y que sea político el que se lo pueda pagar. Dentro de nada, pedirán también que vote el que pueda permitírselo. Y así hasta el infinito. Ya paro.

martes, 2 de octubre de 2012

El gran desgraciado europeo VII

Flora estaba destinada a pasar por la vida de Antas Nekermann como un suspiro. Como algo que pudo haber sido y que no fue. Sin embargo, porque las personas somos así y hoy estamos en esto y mañana se nos gira y vamos hacia aquello otro y somos capaces de jurar y perjurar que no hemos cambiado un ápice nuestro planteamiento inicial, de repente Antas Nekermann se vio engatusado por la propia Flora. O no. Engatusado no es la palabra. Enamorado. Flora Mandelstam, sólo por fastidiar a su padre, se fija en Antas Nekermann y le propone relaciones. Vamos, que empiezan con un periodo de cortejo y ante la firme oposición de su padre de ella, Flora Mandelstam se lía la manta a la cabeza y le propone a Antas Nekermann huir. Reproducimos el diálogo porque les sonará:
- Podemos irnos tu y yo a un lugar donde no nos conozca nadie, lejos de compromisos, empezando de cero. Tú y yo...
- Sería maravilloso pero es que...
- ¿Qué pasa? ¿Es que no quieres estar conmigo? Juntos podemos contra todo...
- Ya pero...
A Antas Nekermann le da un ataque de pánico y no se atreve a fugarse con Flora. Le pide tiempo. Que está en plenos exámenes y que esto y lo otro. Que cuando acabe el curso podrán irse si quiere, a conocer Europa, como dos vagabundos. Flora Mandelstam manda a tomar viento a Antas Nekermann. Tiempo después, encontraremos a Flora Mandelstam viviendo en Nueva York, casada con un rabino y abjurando de sus pasados anhelos de libertad. ¿Y Antas Nekermann? Triste como una tristeza grande. Porque claro. A ver. Que una cosa es quererse y otra cosa es lanzarse por un precipicio de incertidumbres, sólo porque es una manifestación de un amor pleno. No. O si.
Porque a ver. Si te dicen, vamos, y tú dices, oye, que no se trata de ir, se trata de... pero claro, dudas. Y dices, tendría que ir. Porque si no voy, parece que es que no la quiero. Y Antas Nekermann le da vueltas y mil vueltas a toda la situación. Y no va ni para detrás ni para delante. Un poco como este relato.
Y como una cosa no quita la otra, se va al Lago Balatón a despejarse una vez que han acabado los exámenes. Y pasea por parajes de gran belleza y sosiego. Y se da unos hinchones de llorar que para qué. Porque las personas tienen sentimientos y Antas Nekermann es una magdalena. Llorando con un sólo ojo. Pero magdalena. Magdalena tuerta. Pero magdalena al final. Y llora porque se acuerda de Flora. De su pelo negro. De sus ojos... ¿cómo tenía los ojos Flora?
Un día, Antas Nekermann se da cuenta de que no tenía ni idea del color de los ojos de Flora. Eran ojos negros. Si que se acuerda. No eran negros totalmente. ¿Eran los ojos de Flora negros o está idealizando los ojos de Flora? A orillas del lago Balatón, Antas Nekermann decide regresar a Budapest. Pudiendo habérsele ocurrido un sin fin de cosas, simplemente se le ocurre regresar. Debe seguir estudiando.
En el tren que le lleva de regreso, coincide con otro estudiante. Antas Szocs es un joven aguerrido que quiere emancipar a Hungría del yugo austriaco y formar una patria de los trabajadores húngaros hermanada con todas las naciones trabajadoras del universo. Bien. Antas Nekermann decide apostar por ese nuevo amor. Recordará a Flora combatiendo contra el opresor. Ahora sí.

lunes, 1 de octubre de 2012

El gran desgraciado europeo VI

Huyamos de convencionalismos y toquemos el violín. Agárrame del talle, guíame tú que yo no sé bailar y llévame al ritmo de la música, que los ángeles están tocando el violín y dan ganas de seguir el ritmo. El vals no tiene por qué ser siempre vienés. A veces dan ganas de que no sea un vals. Tú que sabes tanto ¿no sabes qué es esto que suena? Debe ser un vals. Me gusta. No te cortes. Dame el violín a ver si yo sé tocarlo también. No debe ser tan difícil. La gente toca el violín casi sin enterarse, déjame probar. Cómo se coge. Dame el violín. A ver. Ahora ya no quiero bailar. Ahora quiero tocar el violín. Quiero hacer lo que me venga en gana. Si. Dame el violín, que seguro que sé tocarlo. No me lo vas a dar. Tampoco quieres bailar conmigo. Quieres que siga con la historia de Antas Nekermann. Quieres que te cuente qué pasó y porqué llevamos tanto tiempo hablando de un señor húngaro. Dame el violín un rato y yo te cuento lo que tú quieras. No. No es eso. No, de verdad, dámelo un momento. Si no quieres dármelo al menos toca tú un rato, que tú sabes.
No quieres. Pues nada. Antas Nekermann mira por una ventana lo que ocurre en la calle. La gente va y viene y él tiene una pena dentro muy grande. Lo que tiene es lo que le pasa a la gente que se enamora y no sabe qué hacer. Flora Mandelstam es una chica que ha conocido porque es la hermana de un compañero de la Universidad, Samuel Mandelstam. El padre de ambos comercia con vinos. Es un dato que no interesa. Me gustaría que mientras te cuento estas cosas tocases un poco el violín. Para hacerme el relato más entretenido. Seguro que no queda mal. Toca algo triste, si sabes. Antas mira por la ventana porque no sabe qué tiene. Flora ha aparecido un día en la Universidad buscando a Samuel. Antas se ha presentado y desde ese día no puede dejar de pensar en esa muchacha de ojos negros que ha llegado y rápidamente se ha escondido de su presencia. Borra eso. Mejor pon que la muchacha de ojos negros, ha llegado, ha preguntado por Samuel y cuando Antas ha querido conversar con ella, ésta se ha ido corriendo. Demasiado para el cuerpo. ¿Lo que estás tocando ahora es de alguien o lo estás improvisando tú? Los ángeles están tocando el violín. En la cabeza de Antas Nekermann está sonando el violín también. Muchos violines, pero la música es triste. Toca tú algo triste también. Flora Mandelstam es algo mayor que Samuel. No va a la universidad porque su padre no quiere que ella estudie. Quiere que se case con alguien de buena familia y que le de nietos. Ella no quiere. Su padre y ella se pelean. Ella quiere ser independiente. Antas Nekermann le pregunta a Samuel por su hermana. Samuel no quiere hablar de su hermana, quiere hablar de la revolución. De sublevarse. De marcharse a otro lugar y fundar un estado en el que los suyos sean por fin tratados como personas con igualdad de derechos. Donde todo sea de todos.
Antas Nekermann no pregunta más sobre la joven Flora. Quiere hablar con ella y no sabe cómo hacerlo. ¿Ahora quieres bailar? Yo ahora no quiero bailar. Ya es tarde. Guarda el violín.