viernes, 19 de abril de 2013

Miscelánea

Mañana es el día, aunque lo vamos a empezar a celebrar desde esta misma tarde. Paco, elpako, cumple mañana nada menos que... ni se sabe. Un incunable, un prodigio de la naturaleza que haya llegado tan mayor a dónde ha llegado. Y ha llegado bastante lejos, pensando en que tenía casi todas las referencias en contra. Luchando contra el negativismo, la cipotería, el mejor no hacer nada, o las ideas absolutamente peregrinas de quien esto suscribe y es su hermano mayor. Por haber sobrevivido, muchas felicidades. Es el de la foto, pero no se le ve la cara. No es un vampiro. Hoy va a ir casi todo de esto, Beware of the Vampire de Lee Scratch Perry. Cancionorrón.
https://www.youtube.com/watch?v=YsIzBC6VKAk

Segundo cancionazo en homenaje al pequeño pony. En esta ocasión un clásico entre los clásicos. El otro día la volví a escuchar en un programa del Evole, sobre israelíes y palestinos, y van y como banda sonora meten el Israelites. Casi nada. Desmond Dekker. Hay versiones en directo pero son un poco penosillas y no me gustan, demasiado modernulis. Aquí tenemos una grabación con imágenes fijas y va que arde. Cierren los ojos y empiecen a mover el culete así. ooooooooooooo the israelites! ¿Qué dice la letra? Misterios insondables de los idiomas. Nivel medio de inglés, dice.
https://www.youtube.com/watch?v=83Y2hv-3UCM

Acaba de anunciar Mikel Erentxun que Duncan Dhu se vuelven a juntar. Miren, porque mañana es el día que es y hay que hacer un homenaje como dios manda al pequeño molinaguer, pero está rondando la idea de hacer una selección de todas esas canciones que nos han hecho crecer como personas y odiar la música una y mil veces. Todo en uno. Miren, vamos a hacer una cosa, vamos a poner esa de All in One, como compendio de todas las canciones de Bob Marley que pudieran molar y lo ventilamos. Paco, esta también.
https://www.youtube.com/watch?v=vU9wXYBKE9Q

Porque llevamos ya varios días, semanas, con la coñita de las canciones que no molan. Que no molan nada. No es una miscelánea funesta, pero casi. Es una miscelánea funesta, no nos pongamos exquisitos. Aquí viene una que precisamente habla de abril. Abril del noventa. Hola guapa cómo estás. Si, efectivamente, la canción que da más grima de todas las canciones. Celtas Cortos y el pelotazo de todos los veranos, la canción que cantan todos los niños y niñas con el cubata medio lleno en la mano y con el dedo apuntando al cielo. Hoy no queda casi nadie de los de antes, y los que hay han cambiado. Han cambiado, si. Y no se ven en un espejo ni nada. No nos vemos, vamos. Y todos los años igual. 20 de abril del noventa. Encima 20 de abril, nen. Felicidades, nen.
https://www.youtube.com/watch?v=Z9mH0rPunmg

La cosa puede ir a mayores. El otro día, hace una semana exactamente, disfrutando del buen tiempo y esas cosas, dijimos que no estaría mal hacer una especie de flashmob con una canción de los Duncan Dhu, y al final, jugando con fuego, pues nos vamos a quemar. La broma consistía en todo el pueblo, o buena parte de él, situado en la rambla Sant Sebastià cantando Esos ojos negros. Y que diga la gente lo que quiera y si quiere venir la poli y llevarnos a todos, pues que haga lo que tenga que hacer.
https://www.youtube.com/watch?v=z9BQRXeXObM

Y nos despedimos con otra de esas que una vez escuchadas dices, vaya golazo que me han metido y ya estará aquí para toda la vida, porque estas cosas ya no se van de la mente nunca. En fin, momentos que sirven para echar unas risas, bromas de treintañeros tontorrones que se ríen de la gente que de verdad siente algo con estas canciones. Pero es que... oiga, es que si no nos reímos de estos... no podríamos reírnos de otros también. Hay que socializar la risa, compañeros. La Guardia y Cuando brille el sol siendo ellos ya un poco viejunetes también. No me busques en el viejo bar. Acuéstate. Qué playback, madre.
https://www.youtube.com/watch?v=zP2txQUAr18

Y nada. Mañana es el cumpleaños de mi hermano, casi nada. Pasen un buen fin de semana y rueguen por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte amén, o como se diga.

jueves, 18 de abril de 2013

Grandes casos mal resueltos de la Historia (y 5)

Le dejaron escapar y no le vieron el pelo nunca más. Y fue él. Mucho se habló durante las visitas de los barcos esclavistas a las costas de Guinea del asunto. El almirante inglés John Stuart Klingonshire hizo incontables servicios a la Corona británica allá por los gloriosos días del siglo XVII, llevando y trayendo mano de obra esclava, enriqueciendo a la Compañía Strepsils de Comercio y a sí mismo. Había llegado a acuerdos con algunos reyezuelos de la zona, -¿porqué se le llaman reyezuelos?- para que éstos fuesen preparando el terreno y el personal, apresando a sus propios vecinos, para destinarlos a la empresa esclavista y entre ellos, hizo especial amistad con el rey Kramy, a quienes sus súbditos conocían como 'El desidioso'. Kramy preparaba de mala gana un cargamento de unos doscientos hombres y mujeres que estaban siempre listos para cuando el barco o los barcos de Klingonshire llegasen para realizar su tarea. El pago que recibía el rey Kramy era el de seguir viviendo, porque Klingonshire no acostumbraba a intercambiar nada, simplemente se plantaba en el poblado, se hacía con el rey de turno y lo mataba si no era de su misma opinión a la hora de colaborar.
Pero, una vez, Kramy, paseando por sus dominios, buscando de dónde podría sacar nuevo personal para satisfacer a Klingonshire, decidió que no iba a proporcionar más hombres al inglés. No por que se hubiera despertado una pasión por la libertad, o porque hubiese conocido a una jovencita encantadora o jovencito encantador que le hubiese robado el corazón y pensara que antes que entregarlo al inglés se enfrentaría a él y... nada de eso. Todo era cuestión de desidia. El rey Kramy, paseando por sus dominios, pensó que, bien mirado, su tarea como rey era demasiado fatigosa, y si ser rey significaba ser un empleado de otro, no merecía la pena seguir. Que viniera el rubio extranjero, que le matase, y ya veríamos si era verdad eso que contaban sobre vidas en el más allá y demás.
Así que el rey Kramy, volvió a su pueblo, reunió al Consejo de sabios y les dijo que le dieran por muerto, pero que eso de trabajar siendo rey, como que no. El Consejo pensó que era una reflexión sabia y elaborada y que Kramy, aunque vago, era una persona profunda y con poso. Pero que el inglés le iba a matar. Sus súbditos, cuando se enteraron de que esa vez no habría capturas, se lanzaron a los caminos alegres y contentos. Kramy se había labrado el cariño y admiración de los suyos. Pero el inglés le iba a matar.
Klingonshire llegó a las costas guineanas de nuevo en el año del señor de 1687 y se dirigió a reunirse con Kramy, que debería tener listo en el recinto indicado, el contingente de esclavos. Allí no había nadie, y tan sólo Kramy esperaba a Klingonshire, ataviado con sus mejores ropajes.
- Rey Kramy, aquí no hay nadie.
- Y a nadie encontrarás. Si quieres, haz tú el trabajo, yo no he de mover un dedo. Soy rey.
El rey comentó además que se arremangase él y que capturase a sus hermanos con sus medios. El inglés no se asustó demasiado e hizo desembarcar a sus hombres, que se desplegaron por el reino e hicieron su trabajo. Una mañana, el inglés, que dormía en una choza rodeado de algunas de las muchachas capturadas, desapareció.
El rey Kramy, temeroso de lo que pudieran hacer los ingleses cuando se enterasen de que su jefe había desaparecido pensó en una estrategia para engañarles, pero por pereza no llegó a ninguna conclusión. Los ingleses preguntaron, buscaron, se enfurecieron, mataron, robaron, descuartizaron, violaron, y arrasaron el pueblo. El rey Kramy desapareció entre la selva.
La Compañía Strepsils de Comercio consideró necesario hacer una investigación para saber qué había pasado con su dorado capitán y envió un nuevo barco, al mando del capitán Orpheus Mctreiner, que buscó y rebuscó a Klingonshire por todo el litoral. También arrasó, decapitó, capturó y mutiló a lo que se le puso por delante, pero no halló pruebas de ninguna manera sobre Klingonshire. O sobre el traidor rey Kramy.
Se dictaminó que la Compañía había perdido a un hombre y que por ende, la Corona no podía sufragar la pérdida de tan valioso capitán al no haberse encontrado el cuerpo.
Y sin embargo, hoy día, en los transistores de Conakry todavía suenan canciones en las que se habla de cómo Klingonshire fue enviado a una pequeña aldea de las montañas, de cómo fue encadenado y condenado a perseguir unos bichitos imaginarios llamados 'klingons' y de cómo si no conseguía apresar al menos doscientos de esos bichitos al día, era penetrado salvajemente con una lanza, diariamente, insistimos, durante un par de horas a cargo de los familiares de los capturados. 'The klingon song', es todo un éxito, pero para los ingleses, que nunca escucharon las leyendas locales, Klingonshire desapareció. Del rey Kramy no se preocupó nadie. Por pereza.

miércoles, 17 de abril de 2013

Grandes casos mal resueltos de la Historia (4)

Recientes descubrimientos realizados en el yacimiento romano de Castulo han conseguido desentrañar uno de los misterios de la Antigüedad que más han preocupado a los historiadores especializados durante siglos. ¿De verdad murió Sócrates bebiendo cicuta? Puede que hayan oído en alguna parte o se lo hayan preguntado en el Trivial, ¿de qué murió Sócrates? Y la respuesta correcta es siempre 'obligado a envenenarse bebiendo cicuta'.
Pues bien, el equipo dirigido por el profesor Dieter Menno von Karlsbad, de la Universidad de Scheibestadt, ha determinado que sin saber cómo ni porqué, unos restos hallados en la cercana localidad jiennense de Vilches, la antigua Baesucci, han sido catalogados como pertenecientes, muy posiblemente y a falta de contrastar unos cuantos datos que más bien son unos papeleos sin importancia, como decimos, pertenecientes al mismísimo Sócrates. La conmoción, no tanto en la zona, donde en cuanto pasa el mes de mayo y aprieta el calor la capacidad de conmoción se reduce considerablemente, si no en el resto del mundo, ha sido total.
Sócrates, el famoso padre de la filosofía, perdón, de la Filosofía. El gran pensador de la Historia de la Humanidad, el creador del diálogo como fórmula de conocimiento, el griego universal, una eminencia de proporciones descomunales, ha ido a aparecer en este rincón de Jaén, que, si bien en tiempos de Sócrates ya era una población con un cierto renombre -nos referimos a Cástulo, que incluso vio como Himilce, hija del rey local fue esposada por Aníbal. Fue esposada o como se diga- no se entiende que vino a hacer Sócrates allí.
El profesor Dieter Menno von Karlsbad con dos ayudantes y siete becarios, armados con cepillos, espátulas, escobas, y cuatro o cinco aparatos de alta tecnología de los que salen en los documentales, así como ayudados por incontables paraguas y sombrillas y ropa ligerita más toneladas de crema, han elaborado una teoría que parece plausible, cuando no, cierta completamente.
Sócrates, tras ser acusado de lo que fue acusado y si hay niños pequeños se tapan los ojos y sus padres los llevan a la cama ya que qué hacen levantados a las doce del mediodía (¿?), fue condenado a envenenarse a sí mismo bebiendo cicuta, y aunque sus amigos le pidieron que huyese, él, muy orgulloso, dijo que no, que él cumplía la condena y listos. Y jo jo jo, en el banquete, y ja ja ja, que si qué irónico y qué sarcástico. El caso es que sus amigos realmente no quisieron que Sócrates se muriese y le pusieron un narcótico en la bebida. El pobre y anciano Sócrates quedó desplomado en el suelo, y luego que si el cuerpo se sustituye por el de otro y bueno, eso tantas veces visto de enterrar a uno y luego es otro.
El cuerpo dormido de Sócrates habría sido embarcado hacia alguna colonia griega en el Mediterráneo occidental, arribando finalmente a Gadir. Allí, Sócrates fue reanimado y convencido de que lo ocurrido había sido lo mejor. Que cambiase su nombre por el de Pífano, se hiciese pasar por un griego loco y que olvidase que una vez fue un sabio. Y el nuevo Pífano, el viejo Sócrates, fue vagando por las tierras andaluzas hasta llegar a Cástulo y Baesucci, donde fue acogido como maestro por alguna rica familia local.
Esta es la historia pergeñada por Dieter Menno von Karlsbad, que basa su afirmación de que esos huesos encontrados son de Sócrates en un dato que sólo él y sus dos colaboradores alemanes han apuntado: la presencia de un cartón arrugado que nadie se explica como ha sobrevivido oculto durante dos mil quinientos años o así, en el que aparece el nombre de Sócrates y una figura barbuda impresa que aunque no parece responder a la descripción clásica de Sócrates, allí pone Sócrates y no hay más que hablar. Sobre que el tal Sócrates lleve un balón cosido al pié y luzca la camiseta de la selección brasileña, no dicen nada.

martes, 16 de abril de 2013

Grandes casos mal resueltos de la Historia (3)

Son muchas las leyendas que se han ido creando en torno a la figura del mítico bluesman Alphonsus King Lesterfield, conocido como Al Lester, y sobre todo sobre su increíble desaparición. Al Lester, como otros grandes músicos del género, nació en una humilde familia del estado de Mississippi y se crió a cargo de su padre, un trabajador de los ferrocarriles ya que su madre murió a los dos años de nacer el que luego sería afamado músico. Por resumir sus primeros años, trabajó al lado de su padre en los ferrocarriles hasta que su habilidad con la guitarra y su tremendo carisma personal -dicen que era guapo como un demonio- le llevaron a actuar con sólo 16 años por los tugurios de los pueblos del Estado y finalmente, en el año del señor de 1932, actuar en el mismo Biloxi en un garito llamado 'The Guilty Cogomber', con gran éxito.
De ahí pasa a Jackson, con los años a Chicago y se convirtió en uno de los grandes pioneros del Blues, cuya vida fue inmortalizada en la película 'Cuerdas Rotas', de tan gratos recuerdos y espectacular banda sonora.
Sin embargo, queda por aclarar su muerte. A la edad de 73 años, se dice que Al Lester, dentro de la más rancia y tópica leyenda del blues, se topó a la salida de un concierto en una prestigiosa sala neoyorquina con una figura mefistofélica que, efectivamente, resultó ser el mismo Diablo, que venía a pedirle lo que era suyo y que una vez le reclamara en una estación de tren, cuando el Diablo se apeó y al ver al chico Alphonsus tocar la guitarra le propuso que un día le entregara su alma a cambio del éxito. El Diablo le arrebató el aliento a Al Lester y murió en un callejón. Los médicos decretaron que había muerto de causas desconocidas, y la leyenda creció. Otro bluesman víctima de los manejos con el Demonio.
Pues bien, el reputado detective de la Gran Manzana, Valentino Santopietro, que pasaba por ser también un gran aficionado al blues, se propuso investigar las causas de la muerte de uno de sus ídolos y después de unos meses de arduas pesquisas, durante las cuales de forma asombros jamás llegó a pisar el Estado de Mississippi, llegó a la conclusión de que Al Lester había sido envenenado por un miembro de su banda, el fallecido por aquel entonces Robert Johnson, batería para más señas, que, siempre envidioso con los éxitos del líder de la formación no había digerido que en un último acto de pavoneo, se hubiera intentado ligar a su propia pareja, la corista de la banda Doralita Sampson.
Y así quedó para los restos, como que Al Lester había sido víctima de los celos y las envidias de la música y el nombre de Robert Johnson quedará siempre marcado por haber terminado con la vida de un auténtico genio que, todavía a los 73 años era capaz de actuar durante tres horas seguidas, electrificando su sonido hasta niveles pavorosos para lo que se estilaba en el género y siendo un auténtico titán en escena.
Sin embargo, cuentan las lenguas interesadas, que un personaje vestido con un traje bastante llamativo, de color rojo, y tocado con un bombín, se bajó de un tren en una perdida estación de Mississippi y al escuchar a un grupo de jovencitos hacer experimentos en un garaje con unos platos de tocadiscos y un micrófono, les propuso un trato.

lunes, 15 de abril de 2013

Grandes casos mal resueltos de la Historia (2)

¿Quién tiró al río Támesis a Florinda Doolittle? La misteriosa desaparición de Florinda Doolittle llevó al detective Charles Coolprett a llevar a cabo una investigación que le condujo a asegurar y demostrar que había sido Teresine Salisbury quién asesinó y tiró al río a quién hasta entonces había sido su compañera de vivienda. Sin embargo, no fue ella, sino que fue Aureliana Pancoamor, ama de llaves, sirvienta y mujer para todo de la casa, quien fue la culpable. ¿Cómo fue que el detective Coolprett equivocó su investigación y Aureliana Pancoamor vivió apaciblemente el resto de sus días como si aquí no hubiera pasado nada y Teresine Salisbury fue ahorcada sin remisión en un radiante día de la primavera de 1897?
Por los prejuicios, sin duda.
Charles Coolprette guardaba un irracional, un enfermizo asco a la clase de personas que representaban tanto miss Teresine como miss Florinda. Ambas eran una pareja de viudas que, tras la defunción del marido de la señora Doolittle, vivían juntas en una coqueta y estilosamente decorada casita en un especialísimo y recoleto barrio londinense. Ambas eran remilgadas, educadísimas, pasaban el día recibiendo a amigas y amigos con los que departían sobre la situación de la sociedad, el estado de la cuestión, cotilleos de la sociedad bienestante, asuntos de la vida cultural, nuevas iniciativas destinadas a la regeneración de la cada vez más, ay, denigrada vida de los trabajadores, y todo lo hacían entre almuerzo, comida, té, pastas, cenas frugales y casi sin salir de casa. Cuando se descubrió que un día miss Florinda había desaparecido y que su cuerpo apareció flotando en el Támesis cinco millas más abajo, la policía encargó la investigación a Charles Coolprette, que amén de haber sufrido un revés amoroso de tres pares por parte de una linda muchacha descendiente de los Chiffonsworth y un cierto interés por ideas que proclamaban el amor por los trabajadores y la emancipación de las masas, provenía de un barrio obrero también de Manchester y no simpatizaba con el estilo, la clase, los ademanes y la clase (si, otra vez) de la Doolittle y la Salisbury.
Sea como sea, su investigación consistió en una serie de interrogatorios a diversos amigos de la pareja, de los cuales, Coolprette fue extrayendo la conclusión de que, bajo esa capa espesa de buenos modales, vocabulario rebuscado, saber estar y té a las cinco, había una cierta inquina, irónica si se quiere, de los amigos y especialmente de la Salisbury -que a fin de cuentas estaba viviendo de prestado allí- hacia la pobre Señora Doolittle.
Cuando interrogó a la Salisbury, Coolprett había llegado a su límite tolerable de meñiques levantados, monóculos, orden, palabras medidas y buenas maneras, por lo que fue sonsacando de cabeza cada vez más con más agresividad a la pobre señorita Salisbury, soltera, de unos 67 años, natural de Alberta, en el Canadá, pero residente en Londres desde los 20 años, cuando se enamoró de un oficial del Ejército y estuvo a punto de dejar en muy mal lugar a su familia provocando un escándalo ya que el oficial estaba casado, pero al final nada.
Teresine Salisbury, a la pregunta '¿entonces usted la lanzó por el río no?', respondió que 'oh, señor, no pensará usted que puedo yo cargar un cuerpo durante los 450 metros que separan la casa del margen del río y lanzarla por el puente siendo una dama como yo...'. No necesitó más detalles, precisamente por haber dado demasiados detalles.
Al mismo tiempo, la criada española de las señoras, Aureliana Pancoamor española de Orense, iba sirviendo tés, pastas, limpiando el polvo a los muebles y colocando en su sitio las sillas por las que iban pasando los interrogados mientras mascullaba 'fillos de puta toudos'.
La casa fue vendida a los Spanglerson, unos americanos de Oklahoma que habían hecho fortuna con el petróleo y mantuvieron a Aureliana en el servicio hasta que falleció a los 87 años tras un viaje a ver a un familiar durante la travesía de vuelta.
En fin.

viernes, 12 de abril de 2013

Miscelánea

¡Vaya semanita! Se han ido algunas personalidades reseñabilísimas de nuestro panorama social, mediático, cultual y político. Hagamos un recuento más o menos por encima de los nombres que más nos suenan: Jesús Franco, Mariví Bilbao (la señora mayor que fumaba en La que se avecina y Aquí no hay quien viva), Bigas Luna, Sara Montiel (efectivamente, el día de su entierro salió la alcaldesísima de Madrid diciendo que iban a ponerle una calle... ahora, claro), Margaret Thatcher, José Luis Sampedro... y seguro que me dejo a alguien.  Así que por qué no poner una bonita canción para recordar al bellezón entre los bellezones, a una de esas cantantes que inauguró la moda de sacar un poquito la lenguecita así un poquito que se vea para poner más burros a los muchachos, venga. Vamos a poner Bésame mucho. O muchio, que diría Saritísima. Qué guapa, copón.
http://www.youtube.com/watch?v=Ez_NI8IzGhk

País del consenso. Tenemos que sentarnos y entre todos intentar sacar esto adelante haciendo de nuevo un esfuerzo por encontrar puntos de encuentro... Vean, vean cómo celebraron en el Reino Unido el fallecimiento de Margaret Thatcher. Imagínense que algo así ocurre en un barrio cualquiera el día en el que se murió... es igual. En Brixton, en Glasgow... y en muchas partes sonaron canciones de Morrisey y de muchos otros que cantaron a la Dama de Hierro. Su figura se ha ido, pero su pensamiento no nos abandona. Oiga, usted ha vivido por encima de sus posibilidades y nosotros no tenemos que pagar su vagancia. Pues ea. Una de las canciones elegidas para las celebraciones ha sido el Ding Dong the Witch is Dead, del Mago de Oz. Se puede tener más mala leche. Bueno. Decíamos que Ana Botella dijo que le iban a poner una calle a Sara Montiel... pero no, se la van a poner a Margaret Thatcher. Luego quieren que no nos enfademos.
http://www.youtube.com/watch?v=9Jn8K8EA7-Q

Ayer dieron un documental en la tele de aquí, en la de Barcelona, sobre el Agropop, en concreto con el único grupo de Agropop que ha hecho negocio con el nombre, los No me Pises que llevo chanclas. El grupo, cuando estaba en su momento de gloria, a mí no me gustaba demasiado, mejor dicho, es que el cantante no me caía bien. Pero reconozco que tenían una, o dos, o tres, y hasta cuatro o cinco o seis canciones que me gustaban mucho. Ayer salían ellos y explicaban cosas y tal y con el paso del tiempo uno lo ve todo con más simpatía. De entre las que me gustaban estaba el Blues del Gorrión, por ejemplo, o la misma Bolillón, o la de Anca Conil, pero la que era idiosincrática era la de ¿Y tú de quién eres? que si alguna vez han ido al pueblo a ver a los parientes ha acabado saliendo sí o sí. 'No conozco a tu padre, ni a tu madre, pero a tu tío si'. Mundial.
http://www.youtube.com/watch?v=PQMrilKAMIs

Semana también para seguir descubriendo canciones de discos de los Caravan. Tienen un disco que se llama 'Si tuviera que volver a hacerlo, lo haría encima de tí', pero en inglés. El disco tiene canciones muy buenas, y yo me quedo especialmente con el combo de la segunda. Se llama 'i wish i were stoned/don't worry about me'. Canción que es una canción, pero donde de repente cambia todo y la cosa se convierte en otra cosa. En fin, que son dos canciones pegadas una a la otra y ya está. La voz del segundo cantante es igual que la de Robert Wyatt, pero igual igual. Ya está, no digo nada más. 'No os preocupéis por mí, tengo todo lo que quiero y canto mi canción al cielo'. Qué bonito.
http://www.youtube.com/watch?v=zLdihTEYwZQ
Aquí los tenemos ya mayorcitos rompiéndolo con i wish i were stoned pero uniéndola a golf girl. Toma ya.
http://www.youtube.com/watch?v=WShCWjScMX0

Ahora hablemos en serio. Recibo un mail del Col.legi de Periodistes en el que directamente me preguntan si estoy pensando en marcharme al extranjero. Uno viene aquí todos los días a intentar mirar algo, cosas, intentar ver a ver cómo. ¿Estas pensando en marcharte al extranjero? Uf. También tienen cursos para reinventarse y tal. Tendré que mirarlo. En el Linkedin también me dicen que tengo que ponerme más a fondo porque es ahí, ahí y no en otra parte, donde se encuentran las oportunidades y hay muchas cosas. Estoy bastante perdido, la verdad. Abrumado, más bien. No sé. Conviértete en un cazador de ideas, dice. Caramba. No sé, lo veo todo muy cuesta arriba. Uy, no. No pongas esto en el blog, que si te lo ven van a pensar que... No sé. Dan ganas de escuchar a the Cure aunque haga un soletón del demonio.
http://www.youtube.com/watch?v=CQWDoHtA3E8

La última y no la peor. El otro día mientras me hacía unos huevos fritos con papas y lomo, escuché en la radio Discópolis y no hablaban de rock sinfónico. Tenían nada menos que a Barón Rojo en antena, que presentaban un disco... uf. ¡Qué disco! ¡Tommy Barón! Increíble, amigos. El Tommy de The Who, en castellano, reinterpretado por Barón Rojo. Tremendo, pero tremendo de verdad. Vamos, tan tremendo que tengo que pillarlo sí o sí. Y hoy tocan en Madrid y lo tocan entero. Tremendo. Joder, quién pudiera estar allí para verlo. Debe molar mogollón. En el apartado de colaboraciones sólo cuentan con una, Eva Amaral, que canta la Gipsy Queen, o La Reina Ácida. Y no es que mole, es que es un cancionazo tremendo. Cómo nos tenemos que ver alabando a Eva Amaral, pero es que es verdad. Tremendo disco y entrañable escucharles hablar del disco y lo que les ha molado y costado hacerlo. Brutal!
http://www.youtube.com/watch?v=H_7At06YwFU

Y nada. Que eso. El domingo es el día de la República, 14 de abril, ya saben. Si están por probar cosas nuevas que nunca han visto, apuesten por la República. Hay manifestaciones en todas partes, busquen la suya. Y si no, pues nada. Buen fin de semana igualmente. ¡Hechicera en éxtasis!

miércoles, 10 de abril de 2013

Grandes casos mal resueltos de la Historia

La Agencia Monder et Lironder se funda en París, la misma París que verán ustedes en películas, reportajes y todo tipo de documentales sobre París, allá por el lejano año del 1723. La Agencia la forman Jean Jacques Monder y su viejo amigo de la infancia y compañero de seminario Cedric Lironder, tras haber pasado ambos por la policía estatal y haber sido expulsados del cuerpo por haber incurrido en una serie de errores en una investigación que les condujo a pensar que el mismísimo rey Luis XIV seguía vivo, cuando todo el mundo sabía que ya hacía años que había fallecido, que reinaba otro rey, que todo el mundo podía ubicar su tumba y mausoleo y que no era posible, vamos. Pues ambos, Jean Jacques Monder y Cedric Lironder presentaron un informe a su superior, el prefecto Facillon, con la insensata teoría de que, el traspapelamiento de unos documentos muy valiosos se debía a que un personaje de alta alcurnia los había sustraído, siendo este personaje el mismísimo Rey Sol, que no había muerto y que vivía en una isla del Canal de la Mancha rodeado de un lujo y una longevidad que no eran de este mundo y desde allí, junto con otros monarcas fallecidos o falsamente fallecidos, como Felipe II, Carlomagno, o el mismísimo emperador Augusto, regían los designios del mundo. Y el caso es que los documentos que presentaron eran de una lógica aplastante, con sus datos, sus investigaciones, sus pesquisas y sus interrogatorios. Testimonios, pruebas documentales, todo estaba la mar de claro, pero las conclusiones eran del todo inverosímiles.
Expulsados del cuerpo montaron su propia agencia al servicio de quiénes tuvieran alguna duda, alguna sospecha, algún asunto que les reconcomiera o les perjudicase. Y un día, el comerciante De Rumière se presentó en su oficina, situada en un cuartucho sobre una taberna junto al mercado de abastos para pedirles, con muy malos modos, que:
- Yo tengo una hija en el Quebec que se ha fugado con un oficial de nuestro Ejército, pero tengo la sospecha de que no se ha fugado y sigue aquí, en Paris, y no está con un oficial, que a mí ya me estaría bien, sino que está conviviendo con otra mujer exnovicia en un barrio del arrabal. Encuéntrenla y eliminen a la exnovicia, les pagaré lo que convenga en estos casos.
El comerciante De Rumière poseía un próspero negocio de importación de palmas de las posesiones coloniales y había hecho un buen capital, aunque pesimista como era, consideraba que las cosas no pintaban nunca bien y que su hija mejor hacía fugándose con un capitán que no esperando a que el negocio lo heredase el pintas de su hermano pequeño o bien cualquier petimetre que le ofreciese matrimonio.
Monder y Lironder se pusieron manos a la obra y recorrieron primeramente todos los arrabales de la ciudad. No encontraron respuesta alguna y la joven Polypelène no fue hallada donde el comerciante presumía. Bueno.
Sólo quedaba establecer contacto con otras instancias del reino francés y en todo caso, establecer alguna comunicación con el Quebec y si no quedaba otro remedio, viajar hasta allí a ver qué.
Reunidos Monder y Lironder para sopesar las distintas posibilidades, acudió a su despacho un joven que decía tener noticias sobre la joven Polypelène. El joven, con ronchas en la piel, desdentado y un pelo ceniciento y escaso, decía que la joven Polypelène se había prendado de él durante una visita al mercado, donde él trabajaba de mozo vigilante en un puesto de casquería. Y que Polypelène estaba refugiada en un matadero cercano a París, donde ambos vivían una preciosa historia que tendría un bonito fruto en unos meses porque la bella estaba embarazada. Caramba.
- Ya está el caso resuelto, muchas gracias caballero, informaremos a su padre de esto.-dijo Monder, y le dio la mano al joven que se retiró esperando a que el comerciante De Rumière le aceptase como yerno.
Pero oh, providencia, justo cuando Monder y Lironder se encontraban camino de la casa de De Rumière, un caballero se cruzó con ellos para informarles que el comerciante De Rumière acababa de morir y que miren ustedes qué pena.
Así que Monder y Lironder se volvieron a su oficina, dieron el caso por terminado y resuelto, y nadie volvió a ver a la joven Polypelène. Dos años después de estos hechos, una carta llegó a la Agencia Monder et Lironder en la que la señora de Fruslerie, de soltera De Rumière, daba constancia de que estaba viva y coleando en Quebec, pero esa carta llegó justo cuando hacía un mes que Monder et Lironder ya no trabajaban como detectives y habían puesto un puesto clandestino de contrabando de pañuelos bordados cerca del mismo mercado.