De 'Espantosas escenas en la vida de Quirino Barrantes', y siguiendo con:
'Quirino Barrantes no tenía nada que hacer después de que su prima Poli se fuera a hacer sus cosas. No tenía nada que hacer, como siempre. Así que decidió dar una vuelta por el pueblo, visitando sus contornos, quizás haciendo alguna ruta por una pista forestal adentrándose en los bellos parajes que rodeaban Villastanza de Llorera. Quirino Barrantes caminaba por una de las calles que llevaban a la salida del pueblo y le dio por pensar en lo siguiente. 'El pueblo huele a pueblo. Cuando era pequeño y me bajaba del coche, mi madre decía siempre que el pueblo olía a pueblo. En la ciudad, a veces, mi mujer me decía que donde vivíamos olía a pueblo. Ahora huelo a pueblo también. Debe ser por que hace frío y la gente enciende las chimeneas. En verano el pueblo no huele a pueblo. O quizás sí. Cuando vivía en la ciudad no iba buscando sitios que olieran a pueblo porque estaba en otras cosas. Simplemente aparecían. La gente busca sitios en la ciudad que se parezcan al pueblo y los considera mejores. Yo vivía en un sitio así y no me parecía tan especial. A mi mujer sí que le parecía especial. Freda. Hace tiempo que no pronuncio su nombre en alto. Freda. Tampoco lo estoy haciendo ahora. Freda. Para mí. ¿Dónde estará? No lo estoy haciendo bien. Cuando me fui de la ciudad fue con la intención de olvidarme de todo, de crearme un nuevo yo. Un nuevo yo... de dónde sacaré estas cosas. Esto antes era campo, ahora que me fijo, y han hecho unas naves que no sé. Voy a ir volviendo, que se me echa la hora encima para ir a casa de la prima. Que por cierto vivía por... a ver si me acuerdo de dónde vivía. Sí, era por allí, cerca de la estación del autobús.' Mientras caminaba se iba cruzando con lugareños. Algunos le saludaban, otros no, pero todos se le quedaban mirando fijamente. ¿Quién es? Los que no le conocían se quedaban con una intriga dentro casi insoportable y en cuanto se encontraban con otro nativo se lanzaban a preguntarle si conocían al chico ese... ¿Sí? ¿Y qué hacía aquí? Porque trabajar no es que estuviera trabajando y de vacaciones... no era tiempo de vacaciones. En esa familia siempre habían tenido la cabeza buena. Vaya ventoleras. Era nieto del Quirino, claro, se llama como su abuelo.
Así, caminando, respirando el aire del pueblo que huele a pueblo y convirtiéndose en el tema de conversación de los estanceños, Quirino Barrantes dobló a la derecha por la calle del Doctor Curie y quedó frente a la puerta de la casa de su prima Poli. La casa no se diferenciaba demasiado de las demás y la puerta incluso parecía algo antigua. De aquellas de hierro y cristal, con falso cristal. Tocó el timbre y no había nadie. Tocó otra vez y al rato oyó pasos detrás de la puerta. Abrió un señor mayor, con una bata azul sobre un pijama, que le preguntó si era el médico... Se había equivocado de casa. Le dijo que no, que buscaba a la Poli, Apolonia la de los... El señor mayor tosió un poco, se limpió la baba de los labios y contestó con un 'no sé, esa no se había muerto o algo?'... Quirino Barrantes, con una media sonrisa, 'este hombre no rige', pensó, le dijo que daba igual, que se había equivocado, que ya preguntaría. Se despidió, y se dio cuenta de que el señor no cerraba la puerta y se quedaba vigilando a ver dónde iba. Miró el reloj y eran ya las dos menos cinco. Con la hora justa y sin saber dónde vivía su prima Poli.'
martes, 14 de enero de 2014
lunes, 13 de enero de 2014
Villastanza de Llorera IV
Sigue el relato de las 'Espantosas escenas en la vida de Quirino Barrantes', de Benito Repojo Ostiz, premiado en el nosecuantos certamen de tal, como ya les dijimos en su día:
'La prima de Quirino Barrantes se llamaba Apolonia y en el pueblo la conocían por Poli. Quirino Barrantes llegó a su casa después del agradable encuentro en el bar con Áureo 'Eldorado', cortó un poco de queso y con unas rebanadas de pan, medio cenó. Al día siguiente, con cierto desconsuelo en el estómago, pensó en bajar el bar de Cifuentes, que estaba en la esquina misma de su casa para desayunar algo. Un croissant, una magdalena, un donut con el café con leche. Pero en Villastanza de Llorera esas exquisiteces no se consideraban propias de un adulto y en los restaurantes se servían tostadas y unos sobaos envueltos en plástico que no se consideraban comestibles más que para niños y gente delicada de la vida. Quirino pidió unas tostadas y un café con leche y mientras leía un diario regional con noticias de un interés medio bajo para quien no fuera de la comarca, vio pasar a su prima Apolonia, Poli, con un niño camino del colegio, supuso. Poli efectivamente, acompañaba a su nieto Jonás a la escuela, pero Quirino pensó que era su hijo. Quirino se asomó a la puerta y llamó a Poli. 'Prima, pero bueno! ¿Cómo estás? Iba a verte ahora mismo, fíjate tú qué casualidad.' Poli ya sabía desde hacía algunos días que su primo Quirino estaba por el pueblo. 'Primo, ya me habían dicho que andabas por aquí... oye, si te esperas ahí un momento, dejo al niño en la escuela y desayuno contigo en un momento'. 'Bien'.
La prima Poli había envejecido bien. Tendría unos cuantos años más que Quirino, pero parecían casi de la misma edad. Su vestuario no correspondía con el que lucían sus paisanas, y todavía lucía de vez en cuando alguna de las camisetas de grupos de música que le gustaban en su juventud. Su pelo, teñido de rojo sangriento, le daba un aspecto aún más rompedor. Entró en el bar de Cifuentes y pidió un desayuno con tostadas y fue a la mesa de su primo. Se dieron dos besos, se dijeron lo cambiados que estaban y la prima Poli le preguntó, como no podía ser de otra manera qué hacía en Villastanza de Llorera, con lo poco que le había gustado a Quirino ir al pueblo y lo abandonados que les tenía desde hacía tantos años. 'Pues que me he tenido que venir, prima. La cosa se había puesto fea en la ciudad y me he venido a ver si me aclaro un poco'. La prima Poli le miró con ojos que simulaban comprensión pero que delataban extrañeza. '¿Pues qué ha pasado tan feo para que te hayas tenido que venir?'. Quirino comprendió que el interrogatorio iba a ser la tónica habitual de sus encuentros con lugareños y decidió postergar de alguna manera el momento de dar una explicación definitiva. 'Uy, prima, me invitas a comer un día y te lo explico...'. 'Coño, pues hoy mismo! Mira, yo ahora tengo que ir a comprar y luego cuando vaya a recoger a mi nieto...'. '¿Tu nieto? ¿Cómo que tu nieto?'. 'Bueno! ¿No sabes que tengo un nieto? Es que igual no sabes que tengo una hija y todo... madre mía, si que estás descastado tú... Mira, te vienes a comer y te lo cuento y tú me cuentas y ya conoces a mi hija Boreal y a Jonás.'
'Boreal... vaya nombre', pensó Quirino. 'Mi prima tiene que tener una cabeza buena', continuó. 'Oye, pues nada, no hay nada más que decir, me paso por tu casa a eso de las dos o así y comemos y ya...'. Y así quedaron.
Quirino Barrantes tenía que pensar en alguna escapatoria, alguna explicación. Su mujer... a ver cómo lo explicaba. Y lo del negocio... Ya se le ocurriría algo. Salió por la puerta y el Cifuentes le gritó 'Maestro, que nos vamos sin pagar!'. 'Perdone, perdone, qué cabeza también...'.
Cifuentes, al que no le gustaba Quirino Barrantes, cobró lo que se debía de las dos consumiciones, porque la prima Poli tampoco había pagado y decretó 'todos los de esa casa tienen una cabeza...'. Y no se equivocaba, no.
'La prima de Quirino Barrantes se llamaba Apolonia y en el pueblo la conocían por Poli. Quirino Barrantes llegó a su casa después del agradable encuentro en el bar con Áureo 'Eldorado', cortó un poco de queso y con unas rebanadas de pan, medio cenó. Al día siguiente, con cierto desconsuelo en el estómago, pensó en bajar el bar de Cifuentes, que estaba en la esquina misma de su casa para desayunar algo. Un croissant, una magdalena, un donut con el café con leche. Pero en Villastanza de Llorera esas exquisiteces no se consideraban propias de un adulto y en los restaurantes se servían tostadas y unos sobaos envueltos en plástico que no se consideraban comestibles más que para niños y gente delicada de la vida. Quirino pidió unas tostadas y un café con leche y mientras leía un diario regional con noticias de un interés medio bajo para quien no fuera de la comarca, vio pasar a su prima Apolonia, Poli, con un niño camino del colegio, supuso. Poli efectivamente, acompañaba a su nieto Jonás a la escuela, pero Quirino pensó que era su hijo. Quirino se asomó a la puerta y llamó a Poli. 'Prima, pero bueno! ¿Cómo estás? Iba a verte ahora mismo, fíjate tú qué casualidad.' Poli ya sabía desde hacía algunos días que su primo Quirino estaba por el pueblo. 'Primo, ya me habían dicho que andabas por aquí... oye, si te esperas ahí un momento, dejo al niño en la escuela y desayuno contigo en un momento'. 'Bien'.
La prima Poli había envejecido bien. Tendría unos cuantos años más que Quirino, pero parecían casi de la misma edad. Su vestuario no correspondía con el que lucían sus paisanas, y todavía lucía de vez en cuando alguna de las camisetas de grupos de música que le gustaban en su juventud. Su pelo, teñido de rojo sangriento, le daba un aspecto aún más rompedor. Entró en el bar de Cifuentes y pidió un desayuno con tostadas y fue a la mesa de su primo. Se dieron dos besos, se dijeron lo cambiados que estaban y la prima Poli le preguntó, como no podía ser de otra manera qué hacía en Villastanza de Llorera, con lo poco que le había gustado a Quirino ir al pueblo y lo abandonados que les tenía desde hacía tantos años. 'Pues que me he tenido que venir, prima. La cosa se había puesto fea en la ciudad y me he venido a ver si me aclaro un poco'. La prima Poli le miró con ojos que simulaban comprensión pero que delataban extrañeza. '¿Pues qué ha pasado tan feo para que te hayas tenido que venir?'. Quirino comprendió que el interrogatorio iba a ser la tónica habitual de sus encuentros con lugareños y decidió postergar de alguna manera el momento de dar una explicación definitiva. 'Uy, prima, me invitas a comer un día y te lo explico...'. 'Coño, pues hoy mismo! Mira, yo ahora tengo que ir a comprar y luego cuando vaya a recoger a mi nieto...'. '¿Tu nieto? ¿Cómo que tu nieto?'. 'Bueno! ¿No sabes que tengo un nieto? Es que igual no sabes que tengo una hija y todo... madre mía, si que estás descastado tú... Mira, te vienes a comer y te lo cuento y tú me cuentas y ya conoces a mi hija Boreal y a Jonás.'
'Boreal... vaya nombre', pensó Quirino. 'Mi prima tiene que tener una cabeza buena', continuó. 'Oye, pues nada, no hay nada más que decir, me paso por tu casa a eso de las dos o así y comemos y ya...'. Y así quedaron.
Quirino Barrantes tenía que pensar en alguna escapatoria, alguna explicación. Su mujer... a ver cómo lo explicaba. Y lo del negocio... Ya se le ocurriría algo. Salió por la puerta y el Cifuentes le gritó 'Maestro, que nos vamos sin pagar!'. 'Perdone, perdone, qué cabeza también...'.
Cifuentes, al que no le gustaba Quirino Barrantes, cobró lo que se debía de las dos consumiciones, porque la prima Poli tampoco había pagado y decretó 'todos los de esa casa tienen una cabeza...'. Y no se equivocaba, no.
viernes, 10 de enero de 2014
Miscelánea
Sabbath bloody Sabbath. Matántote para vivir. Esta canción creo que la he puesto muchas veces en estos rollos de la Miscelánea, pero es que Killing yourself to live es una canción que llega al tuétano. Como siempre insisto en explicar en estos casos, con las canciones en inglés la interpretación es libre. Y uno la interpreta así. Killing yourself to live, matándote para vivir. Es lo que estamos haciendo. Nos estamos matando para poder vivir. Vivir así ¿es vivir? Igual la canción quiere decir otra cosa, igual habla de otro tipo de muerte en vida, pero a mí siempre me ha parecido que habla de otra cosa. La canción es larga y tiene diversas partes, a mí la que me gusta es la primera parte, en la que sale el estribillo. Matándonos para vivir. Quitándonos la salud, la alegría, la vida, para seguir viviendo y no quedar fuera. Black Sabbath en vivo en el 73, creo. Tremendos es poco. Ozzy jovencito, rechace imitaciones. Y Tommy Iommi sin bigotín. Por cierto, que Iommi está mejor de lo suyo.
https://www.youtube.com/watch?v=NAekdzFOHI8
Han sido unos días de recuperación de clásicos. De Frank Zappa, el disco. Hot Rats. Tendrá otros que serán mejores, con canciones más divertidas o lo que sea. Pero el Hot Rats es bestial. Sobre todo la primera parte, las tres o cuatro primeras canciones. Esta es la canción que abre el disco Peaches in Regalia. Instrumental. Aquí la vemos interpretada en directo por el mismísimo Frank Zappa, en 1973. El año, al parecer. Con sus trompetas, su señor en los timbales... todo muy completito. Y el Zappa con coleta. Una canción que debe ser una gozada tocar... pero para eso hay que saber mucho. Y este señor sabía mucho. En fin. Una bonita interpretación. Bueno, un poco flipado el de la batería pero...
https://www.youtube.com/watch?v=NAekdzFOHI8
Ayer tuvo lugar la tercera movilización contra la subida del transporte público en Barcelona. Ayer nos atrevimos con la Plaça Sant Jaume. Bueno. Pues hay que seguir haciendo ruido. Pero se necesita mucha más gente. Que la subida del metro y el bus nos afecta a todos. Ah, claro. Que hay mucha gente que no coge el transporte público y ya paga impuestos por esto... En fin. Tenía que decirlo. Es que el otro día se lo escuché a un tertuliano. 'Las cosas no son gratis'. 'Todo se paga y además yo no tengo porqué pagar algo que no uso'. Gente que vive en otro planeta y quiere que el tuyo, específicamente el tuyo, se pudra. Menos mal de una interesante conversa con el Boris sobre lo de siempre. La música, etc. Os Resentidos y Yuri, Yuri, Yuri... vente a comprar un misil... misil SS-20. Yuri Andropov, for ever.
https://www.youtube.com/watch?v=4R-XUAjcYxQ
Están poniendo en la radio canciones de discos que cumplen años. Todos molan. Menos la de Oasis y esta de Stone Roses creo. El resto... pues bueno. La de Blur no es precisamente... pero bueno. Es igual, vamos a poner otra canción. Oh, mira, esta está bien. Aunque no la aprecié en su momento. Esa de Echo & The bunnymen. Killing Moon. No es la gran maravilla, pero el estribillo está gracioso. Cuando yo era chaval, este cantante y la gente que tocaba como los que eran como él, me daban rabia. Eso de llevar las guitarras así como si no las llevasen, con desgana, caminando así mirando hacia abajo... en fin. Qué reflexiones de bombero. Killing Moon es una canción que está bien. Aunque ya sea tarde.
https://www.youtube.com/watch?v=aX1PwkgwsG0
A mi hermano le gusta esta canción. Un mundo raro. Le gusta tanto que la quiere tocar, y la tocaremos, seguro. Eltoni, elpako & elchristian, en concierto. En un riguroso directo. El próximo 31 de enero. Casi nada. En Santako. En la sala Pop. Presentándose en el centro de su propia ciudad, tras una prolongada gira por los alrededores de la misma ciudad. Estupendo todo. Un mundo raro, de Chavela Vargas. Aunque no era de Chavela, que era de José Alfredo, como decía la otra canción. Porque yo donde voy, hablaré de tu amor como un sueño dorado. Eso es muy bonito de decir, y no es fácil. Pues eso, que ya lo saben, que los que quieran se pueden venir. Tocaremos con un Grupo Invitado llamado Grupo Invitado. Casi nada, insisto.
https://www.youtube.com/watch?v=wvqlAhtNlZw
Into the white. No hay noche, ni hay día. También tuvimos tiempo... tengo todo el tiempo del mundo. Para ir, para volver, para quedar, para acompañarte, para hablarlo, para reunirnos, para tocar, para hacer cualquier cosa menos lo que tengo que hacer. En las caras b de los Pixies, se encuentra esta canción de Kim Deal, Into the white. Una canción muy sencillita pero que, precisamente por eso, me encanta. Me encanta. ¿Qué gracia pueden tener los Pixies sin Kim Deal? Yo creo que mucha menos gracia. En las críticas de los conciertos sin ella dicen que no, que no se nota... no lo entiendo. Sin Kim Deal... no sé. Into the white.
https://www.youtube.com/watch?v=CEBCFPnXlxw
Pues ya estamos. Una semana más. Empaquetada, con un lacito. Qué bonita. Ale. Adeu. Buen fin de semana para todos.
https://www.youtube.com/watch?v=NAekdzFOHI8
Han sido unos días de recuperación de clásicos. De Frank Zappa, el disco. Hot Rats. Tendrá otros que serán mejores, con canciones más divertidas o lo que sea. Pero el Hot Rats es bestial. Sobre todo la primera parte, las tres o cuatro primeras canciones. Esta es la canción que abre el disco Peaches in Regalia. Instrumental. Aquí la vemos interpretada en directo por el mismísimo Frank Zappa, en 1973. El año, al parecer. Con sus trompetas, su señor en los timbales... todo muy completito. Y el Zappa con coleta. Una canción que debe ser una gozada tocar... pero para eso hay que saber mucho. Y este señor sabía mucho. En fin. Una bonita interpretación. Bueno, un poco flipado el de la batería pero...
https://www.youtube.com/watch?v=NAekdzFOHI8
Ayer tuvo lugar la tercera movilización contra la subida del transporte público en Barcelona. Ayer nos atrevimos con la Plaça Sant Jaume. Bueno. Pues hay que seguir haciendo ruido. Pero se necesita mucha más gente. Que la subida del metro y el bus nos afecta a todos. Ah, claro. Que hay mucha gente que no coge el transporte público y ya paga impuestos por esto... En fin. Tenía que decirlo. Es que el otro día se lo escuché a un tertuliano. 'Las cosas no son gratis'. 'Todo se paga y además yo no tengo porqué pagar algo que no uso'. Gente que vive en otro planeta y quiere que el tuyo, específicamente el tuyo, se pudra. Menos mal de una interesante conversa con el Boris sobre lo de siempre. La música, etc. Os Resentidos y Yuri, Yuri, Yuri... vente a comprar un misil... misil SS-20. Yuri Andropov, for ever.
https://www.youtube.com/watch?v=4R-XUAjcYxQ
Están poniendo en la radio canciones de discos que cumplen años. Todos molan. Menos la de Oasis y esta de Stone Roses creo. El resto... pues bueno. La de Blur no es precisamente... pero bueno. Es igual, vamos a poner otra canción. Oh, mira, esta está bien. Aunque no la aprecié en su momento. Esa de Echo & The bunnymen. Killing Moon. No es la gran maravilla, pero el estribillo está gracioso. Cuando yo era chaval, este cantante y la gente que tocaba como los que eran como él, me daban rabia. Eso de llevar las guitarras así como si no las llevasen, con desgana, caminando así mirando hacia abajo... en fin. Qué reflexiones de bombero. Killing Moon es una canción que está bien. Aunque ya sea tarde.
https://www.youtube.com/watch?v=aX1PwkgwsG0
A mi hermano le gusta esta canción. Un mundo raro. Le gusta tanto que la quiere tocar, y la tocaremos, seguro. Eltoni, elpako & elchristian, en concierto. En un riguroso directo. El próximo 31 de enero. Casi nada. En Santako. En la sala Pop. Presentándose en el centro de su propia ciudad, tras una prolongada gira por los alrededores de la misma ciudad. Estupendo todo. Un mundo raro, de Chavela Vargas. Aunque no era de Chavela, que era de José Alfredo, como decía la otra canción. Porque yo donde voy, hablaré de tu amor como un sueño dorado. Eso es muy bonito de decir, y no es fácil. Pues eso, que ya lo saben, que los que quieran se pueden venir. Tocaremos con un Grupo Invitado llamado Grupo Invitado. Casi nada, insisto.
https://www.youtube.com/watch?v=wvqlAhtNlZw
Into the white. No hay noche, ni hay día. También tuvimos tiempo... tengo todo el tiempo del mundo. Para ir, para volver, para quedar, para acompañarte, para hablarlo, para reunirnos, para tocar, para hacer cualquier cosa menos lo que tengo que hacer. En las caras b de los Pixies, se encuentra esta canción de Kim Deal, Into the white. Una canción muy sencillita pero que, precisamente por eso, me encanta. Me encanta. ¿Qué gracia pueden tener los Pixies sin Kim Deal? Yo creo que mucha menos gracia. En las críticas de los conciertos sin ella dicen que no, que no se nota... no lo entiendo. Sin Kim Deal... no sé. Into the white.
https://www.youtube.com/watch?v=CEBCFPnXlxw
Pues ya estamos. Una semana más. Empaquetada, con un lacito. Qué bonita. Ale. Adeu. Buen fin de semana para todos.
jueves, 9 de enero de 2014
Villastanza de Llorera III
Continúa el relato de las 'Espantosas escenas en la vida de Quirino Barrantes' de Benito Repojo Ostiz.
'Quirino Barrantes comenzó a explicarle entonces a Áureo 'Eldorado' su peripecia vital en la ciudad. Obvió detalles que podríamos incluir en lo que se denomina catálogo de 'saberes inútiles'. Cuánto cobraba en el curro, cuánto tardaba el metro en llegar a su destino, qué ropa tenía que llevar, a quién reportaba, de qué color tenía el pelo una compañera de trabajo, marcas de coche, etc. Quirino le contó muchas cosas, prácticamente todo. Le contó incluso algo más de lo que tenía pensado contar. Pero tampoco se cortó demasiado. Sabía que Áureo 'Eldorado' era una persona en la que podía confiar. Se tiene que confiar en los raros. El mundo avanza gracias a los raros. Aunque lleven combinaciones de colores extrañas. Quizás por eso. Quirino Barrantes llegó al punto en el que tuvo que confesar porqué estaba de vuelta al pueblo. Una vuelta que no era tal, pero que en cierto modo sí que lo era. De esto ya hemos hablado antes. Le dijo que se había enamorado de la mujer de su jefe. Era falso. Pero urdió una historia tan convincente que Áureo 'Eldorado' quiso creérsela, aunque no se la creyera. Áureo 'Eldorado' compartió la historia de Quirino Barrantes con la almohada. La almohada le confirmó que todo era un embuste, pero un embuste bonito. Después de tomarse unos vinos en el Bar-Café Luces, Quirino Barrantes salió hacia su casa. Se olvidó de preguntar algo a Áureo 'Eldorado'. Algo sobre su vida, algo sobre lo que había oído de que había intentado flirtear con su prima. Se acordó de su prima y decidió pasar a verla. Al día siguiente, porque ya era tarde y seguro que estarían ya pensando en acostarse. ¿Acostarse? ¿Estarían? No sabía si su prima se había casado o no. Sabía que tuvo una pareja durante muchos años y que... no recordaba ahora si se habían llegado a casar o no. Al día siguiente iría a verla.'
'Quirino Barrantes comenzó a explicarle entonces a Áureo 'Eldorado' su peripecia vital en la ciudad. Obvió detalles que podríamos incluir en lo que se denomina catálogo de 'saberes inútiles'. Cuánto cobraba en el curro, cuánto tardaba el metro en llegar a su destino, qué ropa tenía que llevar, a quién reportaba, de qué color tenía el pelo una compañera de trabajo, marcas de coche, etc. Quirino le contó muchas cosas, prácticamente todo. Le contó incluso algo más de lo que tenía pensado contar. Pero tampoco se cortó demasiado. Sabía que Áureo 'Eldorado' era una persona en la que podía confiar. Se tiene que confiar en los raros. El mundo avanza gracias a los raros. Aunque lleven combinaciones de colores extrañas. Quizás por eso. Quirino Barrantes llegó al punto en el que tuvo que confesar porqué estaba de vuelta al pueblo. Una vuelta que no era tal, pero que en cierto modo sí que lo era. De esto ya hemos hablado antes. Le dijo que se había enamorado de la mujer de su jefe. Era falso. Pero urdió una historia tan convincente que Áureo 'Eldorado' quiso creérsela, aunque no se la creyera. Áureo 'Eldorado' compartió la historia de Quirino Barrantes con la almohada. La almohada le confirmó que todo era un embuste, pero un embuste bonito. Después de tomarse unos vinos en el Bar-Café Luces, Quirino Barrantes salió hacia su casa. Se olvidó de preguntar algo a Áureo 'Eldorado'. Algo sobre su vida, algo sobre lo que había oído de que había intentado flirtear con su prima. Se acordó de su prima y decidió pasar a verla. Al día siguiente, porque ya era tarde y seguro que estarían ya pensando en acostarse. ¿Acostarse? ¿Estarían? No sabía si su prima se había casado o no. Sabía que tuvo una pareja durante muchos años y que... no recordaba ahora si se habían llegado a casar o no. Al día siguiente iría a verla.'
miércoles, 8 de enero de 2014
Villastanza de Llorera II
Continuamos con el relato de Benito Repojo Ostiz, 'Espantosas escenas de la vida de Quirino Barrantes'.
'Pocos se interesaron por los motivos que habían llevado a Quirino Barrantes a abandonar lo que en Villastanza de Llorera se consideraba una vida más que apañada, por ese deambular que parecía guiar los designios de Quirino en su pueblo de origen. Uno de los que quisieron abundar en esos motivos fue Áureo 'Eldorado', un personaje del pueblo que en alguna ocasión intentó cortejar a una prima de Barrantes y a alguna prójima más, pero se quedó soltero y sin compromiso. Áureo 'Eldorado' era ya un cuasi cuarentón que hacía gala de un atildamiento en el vestir que le distinguía de sus convecinos. Trabajando en una gestoría desde donde hacía papeleos sin importancia para los propietarios de tierras y establecimientos comerciales del pueblo, tenía tiempo suficiente para estar al tanto de las modas y los usos que se manejaban en las principales capitales mundiales. No se perdía las novedades en moda y complementos de las revistas internacionales, que consultaba desde su despacho gracias a las nuevas tecnologías, y se hacía enviar por correo modelos y trajes que destacaban por encima del lustre local. ¿Cómo podía ser que alguien con semejante poderío no hubiera encontrado ya una pareja con la que compartir vida y crear descendencia? Áureo 'Eldorado' se aburría con las féminas locales. Y con las de fuera también. Se aburría. Le atraían sobremanera durante unos días, semanas, pero luego... se aburría. Perdía interés y volvía a su vida de dandy local. No es que el propio Áureo fuese un prodigio de diversiones y locuacidad. Su talante más bien distante y altivo no hacía por facilitar las relaciones. Sea como fuere, soltero y sin perspectivas.
Frecuentaba Áureo 'Eldorado' un bar, el único que él consideraba digno de su persona, llamado 'Bar-Café Luces', que en tiempos había sido antiguo Casino y que ahora era un bar abierto al público sin más, aunque en Villastanza de Llorera sólo parecían tener interés en acudir a él gente a la que gustaba el silencio, leer el diario, o jugar al ajedrez, dominó o cualquier otra actividad para la que no fuera necesario mirar la televisión. En el Bar-Café Luces no había televisión. Allí iba Áureo 'Eldorado' a leer el periódico, a consultar mediante su tablet la prensa internacional o lo que tuviese en mente y, simplemente, perder el tiempo.
Un día, vio llegar a Barrantes, caminando por la plaza del pueblo hasta llegar a la puerta y éste entró con decisión, se sentó en la barra y pidió un vino blanco. Nadie pedía vino blanco en Villastanza de Llorera, salvo las mujeres, y este hecho, junto con un calzado deportivo que impresionó a Áureo, llamó su atención. Áureo se acercó a Barrantes. No le conocía y le preguntó 'Hola, bonitas deportivas ¿es usted de por aquí?'. Barrantes miró a aquel personaje, vestido de traje verde a rayas, con un suetercillo de rombos, camisa roja y corbata negra. Pensó que era un mariposón que vendría a entablar conversa con él, pero le cayó simpático, prácticamente eran de la misma edad y a él le sonaba su cara de algo y no sabía el qué y le dijo que 'no y si'. Ante esa respuesta que presagiaba algo más, Áureo 'Eldorado', pidió otro vino blanco y conminó a Barrantes para que se explicase, sin prisa.'
'Pocos se interesaron por los motivos que habían llevado a Quirino Barrantes a abandonar lo que en Villastanza de Llorera se consideraba una vida más que apañada, por ese deambular que parecía guiar los designios de Quirino en su pueblo de origen. Uno de los que quisieron abundar en esos motivos fue Áureo 'Eldorado', un personaje del pueblo que en alguna ocasión intentó cortejar a una prima de Barrantes y a alguna prójima más, pero se quedó soltero y sin compromiso. Áureo 'Eldorado' era ya un cuasi cuarentón que hacía gala de un atildamiento en el vestir que le distinguía de sus convecinos. Trabajando en una gestoría desde donde hacía papeleos sin importancia para los propietarios de tierras y establecimientos comerciales del pueblo, tenía tiempo suficiente para estar al tanto de las modas y los usos que se manejaban en las principales capitales mundiales. No se perdía las novedades en moda y complementos de las revistas internacionales, que consultaba desde su despacho gracias a las nuevas tecnologías, y se hacía enviar por correo modelos y trajes que destacaban por encima del lustre local. ¿Cómo podía ser que alguien con semejante poderío no hubiera encontrado ya una pareja con la que compartir vida y crear descendencia? Áureo 'Eldorado' se aburría con las féminas locales. Y con las de fuera también. Se aburría. Le atraían sobremanera durante unos días, semanas, pero luego... se aburría. Perdía interés y volvía a su vida de dandy local. No es que el propio Áureo fuese un prodigio de diversiones y locuacidad. Su talante más bien distante y altivo no hacía por facilitar las relaciones. Sea como fuere, soltero y sin perspectivas.
Frecuentaba Áureo 'Eldorado' un bar, el único que él consideraba digno de su persona, llamado 'Bar-Café Luces', que en tiempos había sido antiguo Casino y que ahora era un bar abierto al público sin más, aunque en Villastanza de Llorera sólo parecían tener interés en acudir a él gente a la que gustaba el silencio, leer el diario, o jugar al ajedrez, dominó o cualquier otra actividad para la que no fuera necesario mirar la televisión. En el Bar-Café Luces no había televisión. Allí iba Áureo 'Eldorado' a leer el periódico, a consultar mediante su tablet la prensa internacional o lo que tuviese en mente y, simplemente, perder el tiempo.
Un día, vio llegar a Barrantes, caminando por la plaza del pueblo hasta llegar a la puerta y éste entró con decisión, se sentó en la barra y pidió un vino blanco. Nadie pedía vino blanco en Villastanza de Llorera, salvo las mujeres, y este hecho, junto con un calzado deportivo que impresionó a Áureo, llamó su atención. Áureo se acercó a Barrantes. No le conocía y le preguntó 'Hola, bonitas deportivas ¿es usted de por aquí?'. Barrantes miró a aquel personaje, vestido de traje verde a rayas, con un suetercillo de rombos, camisa roja y corbata negra. Pensó que era un mariposón que vendría a entablar conversa con él, pero le cayó simpático, prácticamente eran de la misma edad y a él le sonaba su cara de algo y no sabía el qué y le dijo que 'no y si'. Ante esa respuesta que presagiaba algo más, Áureo 'Eldorado', pidió otro vino blanco y conminó a Barrantes para que se explicase, sin prisa.'
viernes, 3 de enero de 2014
Miscelánea
Buen año. En un mundo nuevo. Karina. Pensándolo fríamente y con la cantidad de truños que se escuchan por ahí, Karina tiene al menos un par o tres de canciones que se las escucha uno y no pasa absolutamente nada. Aquí tenemos una flipada de tres pares. Un mundo nuevo. Canción que nos representa en Eurovisión en 1971. Una canción de Disney, como aquel que dice. Pero ojo, según como se interprete. Hay una versión de doña Lady Lola Mento, que estremece. De la alegría pasamos al llanto y el rechinar de dientes en un segundo. Al fin del camino podrás encontrar el bien que esperaste sentir. No tendríamos que hacernos viejos nunca. Al menos en este país. En otros países la gente envejece mejor. Aquí, Karina envejeció haciendo el ridículo por esos platós de televisión. En otros países, todo es mejor.
https://www.youtube.com/watch?v=Gq0phfi6LR8
Empieza el año y como siempre hay que despedir el anterior recordando a The Specials y su grandioso More Specials. Recogeremos a continuación una canción que una nochevieja de hace mil años nos salvó la vida. En su recuerdo, no hay nochevieja sin Specials. Sock it to em J.B. Una canción que hace mención a las películas clásicas de James Bond. Jb Style. Soulful. Un cancionazo para bailarlo y bailarlo y bailarlo y olvidarte de que es nochevieja, de que estás en un restaurante abandonado, de que no conoces a casi nadie, de que deberías estar en otra parte, pero que te han dejado poner algo de música. Live and let die... you only live twice. Soulful.
https://www.youtube.com/watch?v=GfyTGe5U09o
Bueno. Cómo empieza el año. Empezaremos el año con un espíritu renovado. En un mundo nuevo. Con un entusiasmo renovado por las cosas que han de venir. Empezaremos el año repitiendo como loros las frases de los niños de los equipos de fútbol. No hay que rendirse nunca. No hay que enfadarse si estás en el banquillo porque te vendrá la oportunidad en cualquier momento. Todos tenemos que ser amigos. Ganar es importante pero sino se gana tampoco pasa nada, otra vez será. ¿De dónde viene toda esta mierda de discursos? ¿Quién ha sido el que nos ha comido el coco de esta manera? Luego, cuando ganas algo de luz, ves, casualmente a Lux Interior cantar Beautiful Gardens y todo se te hunde de un plumazo. The Cramps, esa gente.
https://www.youtube.com/watch?v=VIjeL2YOItU
Ir a la sala Sidecar. Ir pensando que bueno, que vamos, que somos mayores ya para todo esto, que no vamos a entender nada, que nos vamos a encontrar con la música de ahora y nosotros queremos la música de cuando... y al cabo de dos segundos... suena Eskorbuto... y las lágrimas brotan. Pero entramos en materia cuando ponen Decibelios y la canción no la conoce ni el tato. Porque es Voca de Dios. A ese dios no lo conozco, a ver si me lo presentan. Decibelios. El conocido grupo de la controversia. Es que eran pelaos... pero bueno. Y qué. Es curioso, pero no recuerdo haberles escuchado en el Makinavaja. Qué bar, el Makinavaja. Qué regresión, pero qué bien. En fin. Navidad, puta navidad.
https://www.youtube.com/watch?v=bosTFFxAlHM
Vale, vale, lo de ahora no tiene perdón. El Tubular Bells de Mike Oldfield. En directo en 1973, acompañado de una pléyade de instrumentistas que quítate tú. Un vídeo que esclarece. ¿Por qué el disco se llama Tubular Bells? Porque llega un momento al final en el que el instrumento que entra es ese, las Tubular Bells. Bien. Yo, personalmente, no aguanto mucho el Tubular Bells, pero... Avancen hasta el minuto 18. 17.45, para ser más exactos. Ahí la cosa cambia. Esos minutos, seis minutos, valen para perdonar a Mike Oldfield todas las flipadas y todas las tontunas que ha hecho desde entonces. Al menos para mí. Ya, ya pueden cambiar de canal.
https://www.youtube.com/watch?v=p7VHRyQDMTM
Recordemos algunas cosas. El metro. El bus. El transporte público. A ver si nos entendemos. Sobramos. Para el Ajuntament de Barcelona, sobramos. No quieren vernos. Quieren que las únicas personas que se vean por la calle sean gente que gaste. Turistas, guiris, ricos. Los demás estorbamos. Subida del transporte público otra vez. En unos días en los que mucha, pero que mucha gente, lo pasa fatal, la Autoritat del Transport Metropolità, se acuerda de nosotros subiendo los billetes y las tarjetas más utilizadas. Gracias. No nos quejaremos. O sí. #nopaguem. Basta ya de tomarnos el pelo. Hay dinero para hacer fiestas de Nochevieja que compitan con Nueva York, pero no hay para el metro, que es deficitario. ¿Hasta cuándo vamos a dejarnos tomar el pelo? Barcelona, uuuuuuuuuu. Viva el metro. Que lo suban más y más.
https://www.youtube.com/watch?v=ZMse_2ZiQPM
Y eso. Feliz año, que los Reyes nos traigan algo y si no, pues eso. Que ha perdido el Betis, como decía Silvio, pues me conformo. Buen finde.
https://www.youtube.com/watch?v=Gq0phfi6LR8
Empieza el año y como siempre hay que despedir el anterior recordando a The Specials y su grandioso More Specials. Recogeremos a continuación una canción que una nochevieja de hace mil años nos salvó la vida. En su recuerdo, no hay nochevieja sin Specials. Sock it to em J.B. Una canción que hace mención a las películas clásicas de James Bond. Jb Style. Soulful. Un cancionazo para bailarlo y bailarlo y bailarlo y olvidarte de que es nochevieja, de que estás en un restaurante abandonado, de que no conoces a casi nadie, de que deberías estar en otra parte, pero que te han dejado poner algo de música. Live and let die... you only live twice. Soulful.
https://www.youtube.com/watch?v=GfyTGe5U09o
Bueno. Cómo empieza el año. Empezaremos el año con un espíritu renovado. En un mundo nuevo. Con un entusiasmo renovado por las cosas que han de venir. Empezaremos el año repitiendo como loros las frases de los niños de los equipos de fútbol. No hay que rendirse nunca. No hay que enfadarse si estás en el banquillo porque te vendrá la oportunidad en cualquier momento. Todos tenemos que ser amigos. Ganar es importante pero sino se gana tampoco pasa nada, otra vez será. ¿De dónde viene toda esta mierda de discursos? ¿Quién ha sido el que nos ha comido el coco de esta manera? Luego, cuando ganas algo de luz, ves, casualmente a Lux Interior cantar Beautiful Gardens y todo se te hunde de un plumazo. The Cramps, esa gente.
https://www.youtube.com/watch?v=VIjeL2YOItU
Ir a la sala Sidecar. Ir pensando que bueno, que vamos, que somos mayores ya para todo esto, que no vamos a entender nada, que nos vamos a encontrar con la música de ahora y nosotros queremos la música de cuando... y al cabo de dos segundos... suena Eskorbuto... y las lágrimas brotan. Pero entramos en materia cuando ponen Decibelios y la canción no la conoce ni el tato. Porque es Voca de Dios. A ese dios no lo conozco, a ver si me lo presentan. Decibelios. El conocido grupo de la controversia. Es que eran pelaos... pero bueno. Y qué. Es curioso, pero no recuerdo haberles escuchado en el Makinavaja. Qué bar, el Makinavaja. Qué regresión, pero qué bien. En fin. Navidad, puta navidad.
https://www.youtube.com/watch?v=bosTFFxAlHM
Vale, vale, lo de ahora no tiene perdón. El Tubular Bells de Mike Oldfield. En directo en 1973, acompañado de una pléyade de instrumentistas que quítate tú. Un vídeo que esclarece. ¿Por qué el disco se llama Tubular Bells? Porque llega un momento al final en el que el instrumento que entra es ese, las Tubular Bells. Bien. Yo, personalmente, no aguanto mucho el Tubular Bells, pero... Avancen hasta el minuto 18. 17.45, para ser más exactos. Ahí la cosa cambia. Esos minutos, seis minutos, valen para perdonar a Mike Oldfield todas las flipadas y todas las tontunas que ha hecho desde entonces. Al menos para mí. Ya, ya pueden cambiar de canal.
https://www.youtube.com/watch?v=p7VHRyQDMTM
Recordemos algunas cosas. El metro. El bus. El transporte público. A ver si nos entendemos. Sobramos. Para el Ajuntament de Barcelona, sobramos. No quieren vernos. Quieren que las únicas personas que se vean por la calle sean gente que gaste. Turistas, guiris, ricos. Los demás estorbamos. Subida del transporte público otra vez. En unos días en los que mucha, pero que mucha gente, lo pasa fatal, la Autoritat del Transport Metropolità, se acuerda de nosotros subiendo los billetes y las tarjetas más utilizadas. Gracias. No nos quejaremos. O sí. #nopaguem. Basta ya de tomarnos el pelo. Hay dinero para hacer fiestas de Nochevieja que compitan con Nueva York, pero no hay para el metro, que es deficitario. ¿Hasta cuándo vamos a dejarnos tomar el pelo? Barcelona, uuuuuuuuuu. Viva el metro. Que lo suban más y más.
https://www.youtube.com/watch?v=ZMse_2ZiQPM
Y eso. Feliz año, que los Reyes nos traigan algo y si no, pues eso. Que ha perdido el Betis, como decía Silvio, pues me conformo. Buen finde.
jueves, 2 de enero de 2014
Villastanza de Llorera
Recogeremos a continuación -y supongo que durante algunos días- el relato, algo extenso, del escritor Benito Repojo Ostiz titulado 'Espantosas escenas de la vida de Quirino Barrantes'. Este texto ha sido galardonado con el IIIVIII Premio de Narrativa que ofrece la Fundación Caja de Ahorros de los Montes Floros, y nos ha llamado mucho la atención básicamente por que tenemos un cuñado que trabaja en dicha Fundación, el cual nos ha hecho llegar el texto que les referimos a partir de ya mismo:
'Quirino Barrantes se levantó de la cama dispuesto a iniciar una nueva vida. Los asuntos en los que anduvo envuelto no funcionaron. La mujer a la que quiso se había aburrido de él. Aquel negocio no prosperó. Tuvo que dar un paso atrás. Si no llegas, bajas. Volvió al pueblo de sus padres, a Villastanza de Llorera, con la intención de tomar impulso. Pasaría allí unos meses hasta que su situación se apañara y su ánimo se serenase, y volvería después a la ciudad para comerse el mundo. Ese era su plan. Sus padres hacía tiempo que no vivían en el pueblo, que se habían trasladado a la ciudad y allí habían hecho toda su vida útil, pero... pero qué les estoy contando. No les interesa para nada. Es Quirino Barrantes el protagonista aquí. Aquella mañana Quirino Barrantes se levantó y fue a prepararse un desayuno. En la nevera halló leche y huevos, así como un pollo envasado al vacío. Un pollo entero. Cogió la leche y procedió a calentarla. Volvió a abrir la nevera y cogió un par de huevos para hacerse una tortilla francesa. Un desayuno extraño, pero era lo que había. Estaba calentándose la leche cuando comenzó a pensar... ¿y ese pollo?
Volvió a abrir la nevera y comprobó que dentro había un pollo. Envasado. Quirino Barrantes había llegado a Villastanza de Llorera la noche anterior, en tren, y sólo había abierto un pequeño colmado, el de la señora Gratáñez, que estaba las 24 horas medio abierto medio cerrado, ya que aún cuando estuviera abierto ella estaba en la salita de su casa, adyacente al colmado, desde donde vigilaba si había clientes esperando o no. Cuando estaba cerrado, uno podía siempre hacerse el despistado y mover la cortinilla para ver si, porque la señora Gratáñez abriría seguro. Así que allí compró, de emergencia leche y huevos Quirino para hacerse al menos un desayuno. ¿Pero el pollo?
La casa de Quirino Barrantes había sido la de sus padres, pero allí no vivía ya nadie, salvo temporadas que pasaba un hermano de Barrantes algo mayor que él durante la época vacacional. Su hermano, Aquilino, no había pisado la casa desde dos meses atrás, en el verano. Allí no vivía nadie. Comprobó la fecha de caducidad del pollo y vio que estaba todavía por caducar. Quirino Barrantes empezó a darle vueltas al asunto del pollo mientras se tomaba la leche. Se hizo la tortilla francesa y se la comió. Le faltaba pan. Se había olvidado del pan. Se vistió, no sin antes volver a abrir la nevera y mirar el pollo. Revisó la nevera por si había algo más escondido. En el congelador no había nada. Sólo el pollo. Repasó. Se bajó del tren y saludó al encargado de la estación, que había sido amigo suyo de la infancia, Valentín 'el renfes'. Hacía mucho que no se veían. Valentín 'el renfes', vivía en los edificios contiguos a la estación, donde su propio padre había trabajado. 'El renfes' le contó que se había separado de la mujer y que no estaba tampoco pasando una mala racha... y para quitar hierro, entre risas, 'el renfes', le dijo que ni siquiera tenía un pollo bajo el brazo como él. El pollo.
Osea, que el pollo ya lo traía de casa. Es verdad. El pollo. Lo había comprado el día de antes y ya no se acordaba. Con el trajín. Los nervios. A ver si una vez en el pueblo se centraba un poco.'
'Quirino Barrantes se levantó de la cama dispuesto a iniciar una nueva vida. Los asuntos en los que anduvo envuelto no funcionaron. La mujer a la que quiso se había aburrido de él. Aquel negocio no prosperó. Tuvo que dar un paso atrás. Si no llegas, bajas. Volvió al pueblo de sus padres, a Villastanza de Llorera, con la intención de tomar impulso. Pasaría allí unos meses hasta que su situación se apañara y su ánimo se serenase, y volvería después a la ciudad para comerse el mundo. Ese era su plan. Sus padres hacía tiempo que no vivían en el pueblo, que se habían trasladado a la ciudad y allí habían hecho toda su vida útil, pero... pero qué les estoy contando. No les interesa para nada. Es Quirino Barrantes el protagonista aquí. Aquella mañana Quirino Barrantes se levantó y fue a prepararse un desayuno. En la nevera halló leche y huevos, así como un pollo envasado al vacío. Un pollo entero. Cogió la leche y procedió a calentarla. Volvió a abrir la nevera y cogió un par de huevos para hacerse una tortilla francesa. Un desayuno extraño, pero era lo que había. Estaba calentándose la leche cuando comenzó a pensar... ¿y ese pollo?
Volvió a abrir la nevera y comprobó que dentro había un pollo. Envasado. Quirino Barrantes había llegado a Villastanza de Llorera la noche anterior, en tren, y sólo había abierto un pequeño colmado, el de la señora Gratáñez, que estaba las 24 horas medio abierto medio cerrado, ya que aún cuando estuviera abierto ella estaba en la salita de su casa, adyacente al colmado, desde donde vigilaba si había clientes esperando o no. Cuando estaba cerrado, uno podía siempre hacerse el despistado y mover la cortinilla para ver si, porque la señora Gratáñez abriría seguro. Así que allí compró, de emergencia leche y huevos Quirino para hacerse al menos un desayuno. ¿Pero el pollo?
La casa de Quirino Barrantes había sido la de sus padres, pero allí no vivía ya nadie, salvo temporadas que pasaba un hermano de Barrantes algo mayor que él durante la época vacacional. Su hermano, Aquilino, no había pisado la casa desde dos meses atrás, en el verano. Allí no vivía nadie. Comprobó la fecha de caducidad del pollo y vio que estaba todavía por caducar. Quirino Barrantes empezó a darle vueltas al asunto del pollo mientras se tomaba la leche. Se hizo la tortilla francesa y se la comió. Le faltaba pan. Se había olvidado del pan. Se vistió, no sin antes volver a abrir la nevera y mirar el pollo. Revisó la nevera por si había algo más escondido. En el congelador no había nada. Sólo el pollo. Repasó. Se bajó del tren y saludó al encargado de la estación, que había sido amigo suyo de la infancia, Valentín 'el renfes'. Hacía mucho que no se veían. Valentín 'el renfes', vivía en los edificios contiguos a la estación, donde su propio padre había trabajado. 'El renfes' le contó que se había separado de la mujer y que no estaba tampoco pasando una mala racha... y para quitar hierro, entre risas, 'el renfes', le dijo que ni siquiera tenía un pollo bajo el brazo como él. El pollo.
Osea, que el pollo ya lo traía de casa. Es verdad. El pollo. Lo había comprado el día de antes y ya no se acordaba. Con el trajín. Los nervios. A ver si una vez en el pueblo se centraba un poco.'
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