Una voz, desconocida, que me pareció llegada de un lugar mejor, un día me dijo mientras estaba yo como entre sueños: 'Ve y salva a tus semejantes'. Sin saber cómo ni a santo de qué, comencé mi tarea. Sin prepararme, sin conocimientos, simplemente con buena voluntad y poniendo lo mejor de mi parte, emprendí una tarea ingente y completamente altruista. Reuní a unos cuantos que en mayor o menor medida, habían escuchado una voz parecida a la que a mí se dirigió y juntos iniciamos un camino que poco a poco fue dando resultados. Nuestros actos, nuestra prédica, iba poco a poco haciendo efecto entre los seres humanos que en el mundo habitaban. Cada vez era mayor nuestra fuerza y nos sentíamos más contentos y con ganas de hacer más y más. Estábamos cumpliendo nuestro propósito. Sin embargo, ninguno de nosotros se había preguntado realmente quién o qué era aquella voz que nos había lanzado al camino de la redención y la salvación de los pueblos. Vinimos a convenir que nos daba igual y que lo importante era la acción que emprendíamos en sí misma.
Una bonita mañana de abril, paseando por mi barrio, dispuesto a disfrutar de los frutos (¿?) y las muestras de alegría de mis vecinos por todo lo logrado, una señora con el morro pintado de color negro se me acercó y me habló. Era Baal.
- Quizás a ti no te importe quién o qué te ha de guiar. Pero no soy yo. Y tendré mis virtudes, pero también algunos defectos que de vez en cuando... Esa voz no era la mía, mortal. Y también tengo mi corazoncito.
Y de repente todo comenzó a derrumbarse. Y aquel alegre grupo se enfrentó entre sí. Y la gente perdió la ilusión. Y todo volvió a ser como antes. Y no se detuvo y empeoró. Y el mundo entero cayó en las tinieblas. Y la oscuridad lo inundó todo. Y la lección estaba servida.
¡Oh Gran Baal! ¡Oh Baal qué haces el mundo y lo deshaces! ¡Oh Gran Baal que dominas el tiempo y los años y las vidas y los ciclos y cualesquiera cosa! ¡Oh Baal que no tienes prejuicio en admitir que haya otras voces pero que sólo la tuya es la cierta! ¡Oh Baal, grande y caprichoso! ¿Hay alguien que pueda dudar de tu presencia?
- Mortal, selecciona bien a quién escucha. Pregunta antes. Investiga. Puede ser cualquiera. Y ahora vuelvo.
jueves, 10 de abril de 2014
miércoles, 9 de abril de 2014
Espiral de la confusión
Y fue entonces cuando yo le dije que, de todo lo que me había estado contando, lo había entendido todo. Pero no todo. Lo había entendido todo menos dos o tres cosas y le propuse llamarle dentro de unos días para concretar. Me dijo él entonces que para qué le iba a llamar si ya estábamos allí, que le dijera qué no había entendido y que me lo explicaba. Y yo entonces le pregunté que qué. Y él me dijo que qué es lo que no había entendido. Y a mí se me fue el santo al cielo mientras me estaba explicando algo que yo le había dicho pero que no eran esas dos cosas, que no se las dije, y ahora no recuerdo en qué estaba yo pensando pero tenía que ver con lo de las dos cosas. Y él me explicaba buenamente algo que ahora no recuerdo. Y yo estaba distraído con otra cosa que tenía que hacer. Y él me dijo que, bueno, que si eso que me lo volvía a explicar todo. Y presté atención hasta que llegó un punto en el que le dije que había un par de cosas que no me quedaban del todo claras. Y él me dijo que le dijera, por favor, cuáles eran. Y yo le dije que si no le importaba, que me iría a casa a estudiar el tema y que le pasaría por correo electrónico las dudas. Pero él me insistió en que si eran sólo un par de cosas, pues con decírmelas ahí mismo lo arreglábamos. Pero yo no sé por qué empecé a pensar en otra cosa. Él intentaba convencerme de que lo importante era que, si estábamos allí y teníamos tiempo para decirnos las cosas, qué mejor que arreglarlo todo. Pero a mí se me fue un poco la cabeza, la verdad. No me centro exclusivamente en un tema. Le dije que tenía un problema con la atención y él me dijo que me podía dar una solución y una explicación al respecto. Y entonces me explicó un tema muy interesante del que yo tenía una vaga noción porque no sé en qué momento alguien me había referido algo parecido. Pero había un par de cosas que no me habían quedado claras y le dije que si no tenía inconveniente que le pasaría de alguna manera un par de consideraciones. Y él me dijo que, si no eran demasiado extensas, que podría hacer ahí mismo ese par de observaciones y así podíamos zanjar el tema. Sobre lo que siguió no puedo decir demasiado porque, la verdad, a veces se me va la cabeza.
lunes, 7 de abril de 2014
Curación
Les proponemos el siguiente relato de Wadislaw Kremonjek, de su obra más conocida 'Gente de mi barrio', llamado 'Curación'.
'A tres porterías de mi domicilio vivía el doctor Ernesztus Wolotinski. Durante muchos años, el doctor Wolotinski había impartido su saber y sus conocimientos en una consulta del barrio a la que acudían los enfermos locales de casi toda clase y condición. El Doctor Wolotinski cobraba una tarifa media de zlotys tanto a ricos como a pobres y todo el mundo le quería mucho. Sin embargo, los últimos meses habían sido duros para el doctor Wolotinski. Su avanzada edad no le permitía ya acudir cada día al despacho desde el que atendía a los pacientes y su ayudante, la señorita Rabatnicka, se encargaba de ir avisando a los pacientes que el señor Doctor no iba a pasar visita y que le disculpasen y pasasen al día siguiente. Por si fuera poco, los continuos achaques de la edad que no perdonaba se habían unido a una noticia muy dolorosa. El hijo del doctor Wolotinski había sido arrestado por la policía, acusado de actividades subversivas y tras pasar por la cárcel había tenido que emprender el exilio a Alemania.
La pena, la edad...
Avisado por la propia señorita Rabatnicka, con la que me tropezaba de vez en cuando en el colmado del señor Abrahamson, de que el señor doctor Wolotinski llevaba días sin acudir a la consulta, me propuse hacerle una visita.
Una tarde en la que no tenía nada que hacer, fui a verle. Su esposa, la señora Wolotinska, me abrió la puerta. Parecía bastante más joven que él. Me indicó dónde se encontraba, en el salón, intentando descansar un rato mirando la luz entrar por la ventana y me acompañó hasta allí. Al verme, el doctor Wolotinski me saludó y me invitó a sentarme.
- Querido amigo, muchas gracias por venir a visitarme. Creo que estoy enfilando los pasos hacia...
No le dejé continuar. Posé mis manos sobre su cabeza, ambas, y comencé a moverlas de forma pausada, frotando y acariciando la cabeza del doctor Wolotinski de manera que no sufriese violencia alguna. Una caricia en la que mis dedos se adentraban en sus todavía abundantes cabellos. Masajeé su cabeza durante unos diez minutos y noté que se había quedado dormido.
Abandoné la sala y me despedí de la señora Wolotinska. Al día siguiente el doctor Wolotinski volvió a la consulta y ahí sigue todavía, acudiendo todos los días, menos los domingos, claro.
Ni yo lo entiendo.'
'A tres porterías de mi domicilio vivía el doctor Ernesztus Wolotinski. Durante muchos años, el doctor Wolotinski había impartido su saber y sus conocimientos en una consulta del barrio a la que acudían los enfermos locales de casi toda clase y condición. El Doctor Wolotinski cobraba una tarifa media de zlotys tanto a ricos como a pobres y todo el mundo le quería mucho. Sin embargo, los últimos meses habían sido duros para el doctor Wolotinski. Su avanzada edad no le permitía ya acudir cada día al despacho desde el que atendía a los pacientes y su ayudante, la señorita Rabatnicka, se encargaba de ir avisando a los pacientes que el señor Doctor no iba a pasar visita y que le disculpasen y pasasen al día siguiente. Por si fuera poco, los continuos achaques de la edad que no perdonaba se habían unido a una noticia muy dolorosa. El hijo del doctor Wolotinski había sido arrestado por la policía, acusado de actividades subversivas y tras pasar por la cárcel había tenido que emprender el exilio a Alemania.
La pena, la edad...
Avisado por la propia señorita Rabatnicka, con la que me tropezaba de vez en cuando en el colmado del señor Abrahamson, de que el señor doctor Wolotinski llevaba días sin acudir a la consulta, me propuse hacerle una visita.
Una tarde en la que no tenía nada que hacer, fui a verle. Su esposa, la señora Wolotinska, me abrió la puerta. Parecía bastante más joven que él. Me indicó dónde se encontraba, en el salón, intentando descansar un rato mirando la luz entrar por la ventana y me acompañó hasta allí. Al verme, el doctor Wolotinski me saludó y me invitó a sentarme.
- Querido amigo, muchas gracias por venir a visitarme. Creo que estoy enfilando los pasos hacia...
No le dejé continuar. Posé mis manos sobre su cabeza, ambas, y comencé a moverlas de forma pausada, frotando y acariciando la cabeza del doctor Wolotinski de manera que no sufriese violencia alguna. Una caricia en la que mis dedos se adentraban en sus todavía abundantes cabellos. Masajeé su cabeza durante unos diez minutos y noté que se había quedado dormido.
Abandoné la sala y me despedí de la señora Wolotinska. Al día siguiente el doctor Wolotinski volvió a la consulta y ahí sigue todavía, acudiendo todos los días, menos los domingos, claro.
Ni yo lo entiendo.'
viernes, 4 de abril de 2014
Miscelánea
Que ni pintado. Poner Drive en La Sexta y Esperanza Aguirre montar el pollo en Madrid con su momento 'si tienes algo más que decir, te vienes a mi casa y hablamos'. Tremenda. Quienes no hayan acabado de entender de qué fue todo el tema, que escuchen por favor la intervención de Aguirre ayer en la Ser. Momentazo. Todo lo que cuenta y cómo lo cuenta. Qué forma de ver la vida y el 'porque yo lo valgo'. En fin. Una canción para ilustrar el momento, una de Canovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, el clásico de siempre 'Señora Azul'. Pareciera que le hicieron la canción a ella hace treinta años. Canciones que se anticipan al momento. Pero es que Señoras Azules y Señores Azules como esta y estos, hay muchos. Un cancionazo como la copa de un pino, ojo.
http://www.youtube.com/watch?v=zw5F0GIXCM8
Ojo cuidado, hoy 4 de abril se cumplen 50 años de los Who. En condiciones normales esto debería encabezar la Miscelánea, pero, oiga, es que la han puesto a huevo. Hoy se cumplen 50 años de un grupazo, que todavía da sus coletazos por esos campos del diablo. Pondremos una canción de las antiguas de los Who, una de las clásicas de los primeros años. Pero eso no significa que sea menos salvaje que las que vendrán después. Quizás es al contrario, una canción tan bestia como esta es difícil de encontrar luego. Estamos en 1965 y The Who se marcan ya un momento 'y ahora pasamos de la canción y nos dedicamos a hacerlo todo tabaco'. Qué grandiosos. Acoplazos, batería a tomar viento, micros chocando, y tras el caos, volvemos a poner cara de buenos chavales y a cantar que podemos hacer lo que queramos. Con ese pelico aplastao, Daltrey. Felicidades!
http://www.youtube.com/watch?v=IQlc0RBiCLQ
A cenar, en vez de escuchar el Tiempo de Juego, que el Madrid gana de mucho y a la I. le importa un pepino, vamos a poner algo de música. En este Cd hay discos de los Flaming Lips, pero antes de que la cosa se ponga muy salvaje a ver qué más hay... Oh, un disco de los Mercury Rev, el Deserter's songs. Un disco al que no le he hecho demasiado caso nunca, quizás porque las veces que he visto a Mercury Rev en directo me he aburrido un pelín. Y pones la pizza en el horno y te olvidas de ella hablando y eso. Y la pizza se te va a tomar viento, porque no has calculado que debía haber un papelito o algo debajo y se produce un desastre casi total. Conseguimos salvar un 75% de la pizza. Y cuando vas a sentarte, empieza a sonar esto. Endlessly. Una canción que es tan bonita que... ya está. Todos a hacer esos coros. OOOOOOO. Va. OOOOOO.
http://www.youtube.com/watch?v=8vvQMLACXkw
Remate me gusta. No sé por qué, pero algo tienen las canciones de este hombre que me dejan así como el espíritu aplanado. Como si entrase de repente uno en una especie de burbuja en la que no hubiera nada más que la calma. Y el ritmo Satánico. Esta canción es del nuevo disco de Remate y se llama Satánico. Como no he encontrado un vídeo en youtube, pondré el enlace al Bandcamp, donde están todas las canciones de todos los discos. En el ep anterior, Una araña a punto de comerse una mosca, había canciones de esas que digo. Esta de Satánico es así también. De las que te bajan la tensión. Satánico. Que nos lleve a todos ya de una vez. Y ese violín en mitad de la canción es tan Sisa que da miedo.
http://remate.bandcamp.com/track/sat-nico
El otro día en clase, apareció Marisol con Palito Ortega cantando Corazón contento. Personalmente prefiero esta actuación de Marisol en la tele cantando el mismo tema. La canción es buena porque es buena, pero la interpretación aquí es brutal. Lástima que la música que suena parezca superpuesta a la imagen, es decir, que el audio no es el original a la imagen. Antes, creo, que sí que existía una versión de este vídeo que habré puesto hasta la saciedad. Marisol, inspiradora de algunas canciones y mujer guapa porque sí. Pero es que hay que verla bailar aquí.
http://www.youtube.com/watch?v=h2zM2QA1d94
El otro día dieron un programa sobre Brian Eno y vamos a acabar con una de las canciones en las que el propio Brian Eno sale cantando, que no es demasiado fácil verlo. Sobre todo en la época esta chungoide de sus principios, de cuando acaba de irse de Roxy Music, saca su disco Here come the Warm Jets y saca otro disco más rarete luego y va la cosa poniéndose cada vez más especial. Pues en el momento entre una cosa y otra, tenemos esta canción, una pequeña punkada de Brian Eno. Que canta como si estuviera en un salón rococó. Y el momento tirolés del final. Todo es tan así, que tienes que quererle.
http://www.youtube.com/watch?v=SaLrS0WG7Z0
Y se acabó. Que el fin de semana venga cargado de momentos patatín y patatán. A ver si nos vemos, que ya hace mucho que no te escucho.
http://www.youtube.com/watch?v=zw5F0GIXCM8
Ojo cuidado, hoy 4 de abril se cumplen 50 años de los Who. En condiciones normales esto debería encabezar la Miscelánea, pero, oiga, es que la han puesto a huevo. Hoy se cumplen 50 años de un grupazo, que todavía da sus coletazos por esos campos del diablo. Pondremos una canción de las antiguas de los Who, una de las clásicas de los primeros años. Pero eso no significa que sea menos salvaje que las que vendrán después. Quizás es al contrario, una canción tan bestia como esta es difícil de encontrar luego. Estamos en 1965 y The Who se marcan ya un momento 'y ahora pasamos de la canción y nos dedicamos a hacerlo todo tabaco'. Qué grandiosos. Acoplazos, batería a tomar viento, micros chocando, y tras el caos, volvemos a poner cara de buenos chavales y a cantar que podemos hacer lo que queramos. Con ese pelico aplastao, Daltrey. Felicidades!
http://www.youtube.com/watch?v=IQlc0RBiCLQ
A cenar, en vez de escuchar el Tiempo de Juego, que el Madrid gana de mucho y a la I. le importa un pepino, vamos a poner algo de música. En este Cd hay discos de los Flaming Lips, pero antes de que la cosa se ponga muy salvaje a ver qué más hay... Oh, un disco de los Mercury Rev, el Deserter's songs. Un disco al que no le he hecho demasiado caso nunca, quizás porque las veces que he visto a Mercury Rev en directo me he aburrido un pelín. Y pones la pizza en el horno y te olvidas de ella hablando y eso. Y la pizza se te va a tomar viento, porque no has calculado que debía haber un papelito o algo debajo y se produce un desastre casi total. Conseguimos salvar un 75% de la pizza. Y cuando vas a sentarte, empieza a sonar esto. Endlessly. Una canción que es tan bonita que... ya está. Todos a hacer esos coros. OOOOOOO. Va. OOOOOO.
http://www.youtube.com/watch?v=8vvQMLACXkw
Remate me gusta. No sé por qué, pero algo tienen las canciones de este hombre que me dejan así como el espíritu aplanado. Como si entrase de repente uno en una especie de burbuja en la que no hubiera nada más que la calma. Y el ritmo Satánico. Esta canción es del nuevo disco de Remate y se llama Satánico. Como no he encontrado un vídeo en youtube, pondré el enlace al Bandcamp, donde están todas las canciones de todos los discos. En el ep anterior, Una araña a punto de comerse una mosca, había canciones de esas que digo. Esta de Satánico es así también. De las que te bajan la tensión. Satánico. Que nos lleve a todos ya de una vez. Y ese violín en mitad de la canción es tan Sisa que da miedo.
http://remate.bandcamp.com/track/sat-nico
El otro día en clase, apareció Marisol con Palito Ortega cantando Corazón contento. Personalmente prefiero esta actuación de Marisol en la tele cantando el mismo tema. La canción es buena porque es buena, pero la interpretación aquí es brutal. Lástima que la música que suena parezca superpuesta a la imagen, es decir, que el audio no es el original a la imagen. Antes, creo, que sí que existía una versión de este vídeo que habré puesto hasta la saciedad. Marisol, inspiradora de algunas canciones y mujer guapa porque sí. Pero es que hay que verla bailar aquí.
http://www.youtube.com/watch?v=h2zM2QA1d94
El otro día dieron un programa sobre Brian Eno y vamos a acabar con una de las canciones en las que el propio Brian Eno sale cantando, que no es demasiado fácil verlo. Sobre todo en la época esta chungoide de sus principios, de cuando acaba de irse de Roxy Music, saca su disco Here come the Warm Jets y saca otro disco más rarete luego y va la cosa poniéndose cada vez más especial. Pues en el momento entre una cosa y otra, tenemos esta canción, una pequeña punkada de Brian Eno. Que canta como si estuviera en un salón rococó. Y el momento tirolés del final. Todo es tan así, que tienes que quererle.
http://www.youtube.com/watch?v=SaLrS0WG7Z0
Y se acabó. Que el fin de semana venga cargado de momentos patatín y patatán. A ver si nos vemos, que ya hace mucho que no te escucho.
jueves, 3 de abril de 2014
Carta a los Reyes Magos
Queridos Reyes Magos.
Me llamo Endicott Muhoney y tengo 39 años cumplidos. Quiero pediros algo aunque estemos fuera de temporada. Me ha costado mucho decidirme a la hora de escribir esta carta porque tengo muchos problemas personales que me tiene constantemente con el corazón en un puño. Soy un humilde trabajador en una cadena de montaje de las pocas que quedan ya abiertas en nuestra otrora poderosa nación y, como habrán entendido a la primera, sabrán que o se trabaja duramente o nos cerrarán la planta. Pero no quiero agobiarles con problemas socioeconómicos. Los motivos por los que me dirijo a ustedes son otros.
Les escribo a ustedes por que hace unos meses, en el momento indicado, escribí a Papa Noël con la intención de que me trajera por Navidad un movimiento sensual al andar.
Simple y sencillo. No quería nada material, no me interesa la tecnología, no me gusta viajar, no me hace falta dinero pero me encuentro muy solo. Sé que mi conversación es amena, que no soy ni muy agraciado, ni espantosamente feo, y que tengo un pasar, pero desde pequeño y sin justificación fisiológica aparente, camino como un patán. Y no siempre lo hago igual de mal, tengo distintas graduaciones en mi deformidad. A veces camino como si me hubieran metido un palo de fregona por el desagüe y otras me encorvo y parezco un jorobado. Sin motivo. Sin saber porqué. A veces voy encogido de hombros, otras veces mi cuello se queda rígido como una barra de acero y no puedo más que parecer una farola moviente. Camino mal, me muevo de forma absolutamente nefasta, y me gustaría que, ya que no he solicitado nada durante al menos 20 años a ninguno de ustedes, que me fuera concedido este pequeño favor. Moverme de una forma sensual, cadenciosa, con aire y gracia, de una manera que denote que tengo algo, que dentro de mí está el ritmo, que dentro de mí se derrite el hielo, que estoy en el juego, que lo tengo.
Y bien, han pasado los meses y lo único que ha ocurrido es que he sufrido un pinzamiento de vértebras que ha provocado que mi aspecto se haya convertido en algo aún más grotesco de lo que fue antes de mi petición a Papá Noël.
Sé muy bien que ustedes no andan tan atareados como Santa Claus y que bien pudieran ustedes tomar nota de mi petición. Nada más. Son tres, con poquito que se repartan el tema uno u otro... ya lo tienen. Además, estamos fuera de temporada y ahora mismo deben de tener un trabajo muy llevable.
Por favor, tengan en cuenta mi petición. Me voy a echar un rato que tengo todo el cuerpo en armas.
Espero con atención su respuesta.
Muchas gracias de antemano.
Me llamo Endicott Muhoney y tengo 39 años cumplidos. Quiero pediros algo aunque estemos fuera de temporada. Me ha costado mucho decidirme a la hora de escribir esta carta porque tengo muchos problemas personales que me tiene constantemente con el corazón en un puño. Soy un humilde trabajador en una cadena de montaje de las pocas que quedan ya abiertas en nuestra otrora poderosa nación y, como habrán entendido a la primera, sabrán que o se trabaja duramente o nos cerrarán la planta. Pero no quiero agobiarles con problemas socioeconómicos. Los motivos por los que me dirijo a ustedes son otros.
Les escribo a ustedes por que hace unos meses, en el momento indicado, escribí a Papa Noël con la intención de que me trajera por Navidad un movimiento sensual al andar.
Simple y sencillo. No quería nada material, no me interesa la tecnología, no me gusta viajar, no me hace falta dinero pero me encuentro muy solo. Sé que mi conversación es amena, que no soy ni muy agraciado, ni espantosamente feo, y que tengo un pasar, pero desde pequeño y sin justificación fisiológica aparente, camino como un patán. Y no siempre lo hago igual de mal, tengo distintas graduaciones en mi deformidad. A veces camino como si me hubieran metido un palo de fregona por el desagüe y otras me encorvo y parezco un jorobado. Sin motivo. Sin saber porqué. A veces voy encogido de hombros, otras veces mi cuello se queda rígido como una barra de acero y no puedo más que parecer una farola moviente. Camino mal, me muevo de forma absolutamente nefasta, y me gustaría que, ya que no he solicitado nada durante al menos 20 años a ninguno de ustedes, que me fuera concedido este pequeño favor. Moverme de una forma sensual, cadenciosa, con aire y gracia, de una manera que denote que tengo algo, que dentro de mí está el ritmo, que dentro de mí se derrite el hielo, que estoy en el juego, que lo tengo.
Y bien, han pasado los meses y lo único que ha ocurrido es que he sufrido un pinzamiento de vértebras que ha provocado que mi aspecto se haya convertido en algo aún más grotesco de lo que fue antes de mi petición a Papá Noël.
Sé muy bien que ustedes no andan tan atareados como Santa Claus y que bien pudieran ustedes tomar nota de mi petición. Nada más. Son tres, con poquito que se repartan el tema uno u otro... ya lo tienen. Además, estamos fuera de temporada y ahora mismo deben de tener un trabajo muy llevable.
Por favor, tengan en cuenta mi petición. Me voy a echar un rato que tengo todo el cuerpo en armas.
Espero con atención su respuesta.
Muchas gracias de antemano.
miércoles, 2 de abril de 2014
Drive - Nicolas Winding Refn
En su día no vi Drive, pues porque no vi Drive. Básicamente. El cine es muy caro y hay que priorizar. Así que en lugar de ver Drive, de la que gente muy así hablaba muy bien, uno decidió ir a ver otra película que sería mejor o sería peor. Tampoco me preocupé mucho en saber de qué iba Drive. Que si un conductor, que si el rubio y muy poca cosa más al respecto.
Ayer, de chiripa, me di cuenta de que la daban en la Sexta. Bueno, pues me gustó. Me explico. Me gustó no tanto por el rollo de la música de fondo, la banda sonora, que está bien y eso, si no porque me pareció que era muy Clint Eastwood. Actualizado y con algunas diferencias, claro, pero el planteamiento, iba un poco por ahí. En plan Clint Eastwood en películas como Infierno de cobardes o El Jinete Pálido. Un tío, del que no sabemos ni el nombre, que llegó un día de no se sabe dónde y que, bueno, en este caso el pasado turbio se mezcla con un presente también algo turbio que se verá enturbiado todavía más cuando quiere ayudar a una persona que él considera que está siendo injustamente tratada. Más o menos.
El rubio protagonista trabaja en un taller, pero de lo que trabaja realmente es ayudando a fugarse a gente que comete robos. El muchacho conduce como un primor y no se pone nervioso nunca. Inexpresivo, con su pelito siempre perfecto y una cazadora plateada con un escorpión como signo distintivo. Pues muy bien. El dueño del taller para el que trabaja es el típico tío que atrae la mala suerte y ya tuvo un follón con unos mafiosos que lo dejó cojo. Se propone un negocio nuevo metiendo al chaval a correr con coches. Pues bueno, por ahí va la cosa.
Conflicto. El muchacho tiene una vecina, una rubita con un hijo, de la que se enamora. Ella también se deja querer. Pero hay un problema, el marido de ella está en la cárcel y cuando la cosa va avanzando, sale de la cárcel.
El marido que está entre el malo y el tonto, está metido en un lío de deudas y aquí el inexpresivo conductor sale en su ayuda. Para ese palo que tienes que dar, yo te hago de conductor.
Bueno. Todo es una gran trampa que le tienden al chaval y acaba todo como el mismo rosario de la aurora. Eso sí, el rubio protagonista, Ryan Gossling, no cambia el gesto prácticamente en toda la película. Un beso le da a la rubia en toda la peli, justo antes de aplastarle el cráneo a patadas a un maloso. Clint Eastwood no lo haría así, con esa saña, pero bueno, no dejaría pasar la oportunidad.
Pues la película está entretenida, y con poca cosa, sin demasiado despliegue de medios, saca una historia entretenida. El final... hombre. El final, es como si lo hubiera querido arreglar y eso. Bueno, no pasa nada. Está muy bien.
La música así como entre ochentera y tal, pues también está bastante bien. Ah, y sale el mítico Salvatore de El Nombre de la Rosa, Ron Perlmann. Penitenciagite!!
Pues ya está. Otra peli vista.
Ayer, de chiripa, me di cuenta de que la daban en la Sexta. Bueno, pues me gustó. Me explico. Me gustó no tanto por el rollo de la música de fondo, la banda sonora, que está bien y eso, si no porque me pareció que era muy Clint Eastwood. Actualizado y con algunas diferencias, claro, pero el planteamiento, iba un poco por ahí. En plan Clint Eastwood en películas como Infierno de cobardes o El Jinete Pálido. Un tío, del que no sabemos ni el nombre, que llegó un día de no se sabe dónde y que, bueno, en este caso el pasado turbio se mezcla con un presente también algo turbio que se verá enturbiado todavía más cuando quiere ayudar a una persona que él considera que está siendo injustamente tratada. Más o menos.
El rubio protagonista trabaja en un taller, pero de lo que trabaja realmente es ayudando a fugarse a gente que comete robos. El muchacho conduce como un primor y no se pone nervioso nunca. Inexpresivo, con su pelito siempre perfecto y una cazadora plateada con un escorpión como signo distintivo. Pues muy bien. El dueño del taller para el que trabaja es el típico tío que atrae la mala suerte y ya tuvo un follón con unos mafiosos que lo dejó cojo. Se propone un negocio nuevo metiendo al chaval a correr con coches. Pues bueno, por ahí va la cosa.
Conflicto. El muchacho tiene una vecina, una rubita con un hijo, de la que se enamora. Ella también se deja querer. Pero hay un problema, el marido de ella está en la cárcel y cuando la cosa va avanzando, sale de la cárcel.
El marido que está entre el malo y el tonto, está metido en un lío de deudas y aquí el inexpresivo conductor sale en su ayuda. Para ese palo que tienes que dar, yo te hago de conductor.
Bueno. Todo es una gran trampa que le tienden al chaval y acaba todo como el mismo rosario de la aurora. Eso sí, el rubio protagonista, Ryan Gossling, no cambia el gesto prácticamente en toda la película. Un beso le da a la rubia en toda la peli, justo antes de aplastarle el cráneo a patadas a un maloso. Clint Eastwood no lo haría así, con esa saña, pero bueno, no dejaría pasar la oportunidad.
Pues la película está entretenida, y con poca cosa, sin demasiado despliegue de medios, saca una historia entretenida. El final... hombre. El final, es como si lo hubiera querido arreglar y eso. Bueno, no pasa nada. Está muy bien.
La música así como entre ochentera y tal, pues también está bastante bien. Ah, y sale el mítico Salvatore de El Nombre de la Rosa, Ron Perlmann. Penitenciagite!!
Pues ya está. Otra peli vista.
martes, 1 de abril de 2014
Pau Riba - Dioptria 2
Después del primero, el segundo. Tras grabar el primer Dioptria acompañado del grupo OM, como hemos dicho, compuesto por algunas luminarias del rock progresivo catalán, como Jordi Sabatés o Toti Soler, para el segundo disco, recurre a compañeros de tropa de la canción rara y galáctica. En los créditos vemos los nombres de Sisa, del propio Toti Soler en una canción, o Albert Batiste, de los Ia & Batiste. Este disco ya no quiere ser popero, rockero, este disco es para el sábado por la mañana, para el domingo recién levantado, para una tarde soleada en la terraza, o sentado en el sofá pensando que estás en el corral de casa de tu abuela. Este segundo disco es de bongo, guitarras y ramita en la boca.
Como dijimos ayer, este repaso de los Dioptria se basa en explicarle al Mikel que debe escuchar este disco. Que una vez que lo escuche y lo interiorice, lo hará suyo para siempre. Y este segundo disco es la prueba de que no se puede hacer otra cosa que querer tanto a los Dioptrias, como el resto de la obra de Pau Riba, haga ya lo que haga.
Este segundo disco es folk, acústico y mucho menos agresivo en las letras, aunque bastante más profundo. Comencemos.
La Canço 7ª en Colors comienza con el bongo introduciendo lo que parece una reunión en torno al fuego, sin fuego, y nos cuenta el ciclo de la vida. Canción para la primavera. Justo para estos días. Canción para el mes de marzo, para el mes de abril, cuando comienza a sobrar la ropa. Canción para pensar que bueno, que al menos durante una hora o dos, los dramas que nos rodean tienen una importancia relativa. Música escapista no es. Es música para al menos, encarar las cosas sin la cara de susto. El ciclo de la vida desde la cabeza de Pau Riba. Llueve sobre la cabeza (testa), crece hierba, pajaritos, felicidad, flores, luego el sol sale y huele a tierra. Qué cabeza tan verde y qué envidia me tienes. Es verano y la cabeza, llena de espigas y tiene que segarse. Vengo a que me seguéis la cabeza. Y así luego con el otoño y terminamos en el invierno, con la cabeza blanca como la piedra. Una canción para ponérsela a los niños si los tienes y si no, para hacer tú de niño, que nunca viene mal. Así se puede empezar un disco. Cuando acaba la Cançó 7a en Colors tiene que venir algo muy bueno para empatar, y vaya si viene.
Aprovechando y cortando el tirón llega L'Home Estàtic. Un clásico entre los clásicos. Una canción que ya había editado Riba años atrás con una instrumentación diferente. Aquí sólo hay guitarras acústicas. Y la voz de Pau Riba nos cuenta la historia de un señor que no se mueve del sitio. Y ve como la vida le pasa por delante y las oportunidades se le escapan, lo bueno y lo malo, nada le mueve del sitio. Una canción de las que repites y repites y repites y repites y jamás te cansa. El mantra de la guitarra que va sonando repitiendo y repitiendo el mismo fraseo te acompañará durante horas. Y la letra. El hombre que no se mueve, al que la tristeza tiene mustio (corprés, en catalán), los pajaritos harán nido en sus cabellos. Aquí si que después de esto la cosa tiene ya que tener un bajón de alguna manera.
Y de hecho, la primera de las tres Simfonies que aparecen es un poco bajón. O no. Me explico, es una canción que es la Simponia nº 1 (d'un matí, d'una nit de Nadal). Es una canción en la que cuesta meterte si no estás en Navidad, la verdad. O al menos a mí me cuesta. Pero poco, si la dejas sonar, te acabas metiendo. Una canción que nos lleva a pasear por el Gótico en Navidad, una canción que habla de la Fira de Santa Llucia, de una Navidad sin centro comercial... y a mitad de la canción el aire de villancico cambia para tornarse un blues y la descripción de la Navidad parece otra. Una canción bonita, si, pero... es que está detrás de L'Home Estàtic y eso es demasiado para una canción. La competitividad, la maldita competitividad.
Y ahora viene la canción preferida por el que esto escribe. Mi canción es la Simfonia nº 2 (d'uns deus, d'uns homes). La única canción de este disco con guitarra, bajo, batería y organillo. Subid a la barca, que naufragaremos. Si hay algo más bonito con lo que animar a alguien a hacer algo, que me lo explique. Este disco, esta canción te empuja a pensar que, realmente, meternos en harina sin la certeza de que nos la vamos a pegar, no merece la pena. Subid a la barca, que naufragaremos. Nos cuenta un viaje, en plan Ulises, en el que vamos a hundirnos desde la primera estrofa, pero ja podeu riure, perque no ho farem. Cuando uno no lo desea, no se hunde nunca. Miremos debajo del agua, los ojos bien abiertos... Toda la letra no lleva a ningún sitio y sin embargo, dice muchas cosas. Y siempre con el mismo ritmo cansino que como la letra, no tiene pinta de tener un final. Y no lo tiene porque la única manera es bajar el volumen mientras Riba se despide diciéndonos que 'si avui fem verema, demà follarem'. Y el que tenga oídos que entienda. La canción de todas las canciones. Si escuchas esto y aún así nada de nada...
Después de un viaje tan largo y movido, nos quedamos con la tercera Simfonia. La Simfonia nº3 (d'un temps d'uns botons). Una canción extraña. Larga sin que pase nada. Con las zapatillas desabrochadas, sin calcetines, con un sombrero de paja en la cabeza, lleno de botones. Nada, que estaba aquí sin hacer nada con el sombrero, iba a coger una regadera y una mosca ha venido y... se me ha caído el sombrero, y la regadora, y el suelo, lleno de botones... y sin calcetines, y aquí estoy, con el sombrero de paja, y es la ostia de bonito. Y nueve minutos así. Y de fondo samplers de cosas, de orquestas, de Jimi Hendrix tocando Axis:bold as love... y la regadera y el barret al cap el barret al capa... i quina por, el suelo lleno de botones. Oh quina por. Quina por que em fa. Nueve minutos de no hacer nada, de pasar el tiempo. De disfrutar de que alguien al menos se lo pueda permitir. Nueve minutos sin pegar ni sello. El sombrero de paja, sin calcetines...
Final. Taxista. Taxista también había sido interpretada antes por Riba, con otra instrumentación y otra letra. En esa Taxista anterior, Riba buscaba trabajo y pedía al taxista que le llevase al cielo a buscar trabajo. Un blues rock sin blues ni rock, sin guitarras eléctricas, mucho coro de personal absolutamente zumbado y un Pau Riba que en esta ocasión hace que también haya una chica para compartir viaje. Ya no va al cielo. Él ya no viaja, él se queda aquí y se va andando, pero ojo, que hay una chica. Y el viaje de la chica... pues eso. Un viaje. Con lo tranquilito que empieza todo y el locurón que se desata. Cuando sabes que es la última canción del disco, te da tanto palo que se termine que estás deseando que el viaje dure miles de siglos. Palmas y ueeeeeeeeee. Palmas, palmas. Anireu ficant-vos dintre d'una inmensa flor de foc. Taxista. Taxista. Taxista. Los viajes en taxi ya nunca fueron iguales.
Este es el final. El disco lo grabó en Formentera con ese personal. Este Dioptria 2, no fue editado con el Dioptria 1 hasta unos cuantos años después. Hoy son inseparables.
Un disco que no es doble, que son dos discos, que son cuatro, que son un porrón de canciones, que no son tantas canciones. Taxista, taxista, taxistaaaaaaaaaaaaa. Suerte.
Así que así está el tema. Dioptria de Pau Riba es el disco que puede hacer que veas la música desde otra óptica, distorsionada, borrosa, psicodélica, divertida, chunga, calmada, burleta, desafinada, con coros desafinados, con muchas vocecitas haciendo ruiditos, mec, cuac, conxita, si si , no no, si si si si si, no no no no no...
Va Mikel, déjate convencer.
Sort.
Que tinguis sort, taxista.
Como dijimos ayer, este repaso de los Dioptria se basa en explicarle al Mikel que debe escuchar este disco. Que una vez que lo escuche y lo interiorice, lo hará suyo para siempre. Y este segundo disco es la prueba de que no se puede hacer otra cosa que querer tanto a los Dioptrias, como el resto de la obra de Pau Riba, haga ya lo que haga.
Este segundo disco es folk, acústico y mucho menos agresivo en las letras, aunque bastante más profundo. Comencemos.
La Canço 7ª en Colors comienza con el bongo introduciendo lo que parece una reunión en torno al fuego, sin fuego, y nos cuenta el ciclo de la vida. Canción para la primavera. Justo para estos días. Canción para el mes de marzo, para el mes de abril, cuando comienza a sobrar la ropa. Canción para pensar que bueno, que al menos durante una hora o dos, los dramas que nos rodean tienen una importancia relativa. Música escapista no es. Es música para al menos, encarar las cosas sin la cara de susto. El ciclo de la vida desde la cabeza de Pau Riba. Llueve sobre la cabeza (testa), crece hierba, pajaritos, felicidad, flores, luego el sol sale y huele a tierra. Qué cabeza tan verde y qué envidia me tienes. Es verano y la cabeza, llena de espigas y tiene que segarse. Vengo a que me seguéis la cabeza. Y así luego con el otoño y terminamos en el invierno, con la cabeza blanca como la piedra. Una canción para ponérsela a los niños si los tienes y si no, para hacer tú de niño, que nunca viene mal. Así se puede empezar un disco. Cuando acaba la Cançó 7a en Colors tiene que venir algo muy bueno para empatar, y vaya si viene.
Aprovechando y cortando el tirón llega L'Home Estàtic. Un clásico entre los clásicos. Una canción que ya había editado Riba años atrás con una instrumentación diferente. Aquí sólo hay guitarras acústicas. Y la voz de Pau Riba nos cuenta la historia de un señor que no se mueve del sitio. Y ve como la vida le pasa por delante y las oportunidades se le escapan, lo bueno y lo malo, nada le mueve del sitio. Una canción de las que repites y repites y repites y repites y jamás te cansa. El mantra de la guitarra que va sonando repitiendo y repitiendo el mismo fraseo te acompañará durante horas. Y la letra. El hombre que no se mueve, al que la tristeza tiene mustio (corprés, en catalán), los pajaritos harán nido en sus cabellos. Aquí si que después de esto la cosa tiene ya que tener un bajón de alguna manera.
Y de hecho, la primera de las tres Simfonies que aparecen es un poco bajón. O no. Me explico, es una canción que es la Simponia nº 1 (d'un matí, d'una nit de Nadal). Es una canción en la que cuesta meterte si no estás en Navidad, la verdad. O al menos a mí me cuesta. Pero poco, si la dejas sonar, te acabas metiendo. Una canción que nos lleva a pasear por el Gótico en Navidad, una canción que habla de la Fira de Santa Llucia, de una Navidad sin centro comercial... y a mitad de la canción el aire de villancico cambia para tornarse un blues y la descripción de la Navidad parece otra. Una canción bonita, si, pero... es que está detrás de L'Home Estàtic y eso es demasiado para una canción. La competitividad, la maldita competitividad.
Y ahora viene la canción preferida por el que esto escribe. Mi canción es la Simfonia nº 2 (d'uns deus, d'uns homes). La única canción de este disco con guitarra, bajo, batería y organillo. Subid a la barca, que naufragaremos. Si hay algo más bonito con lo que animar a alguien a hacer algo, que me lo explique. Este disco, esta canción te empuja a pensar que, realmente, meternos en harina sin la certeza de que nos la vamos a pegar, no merece la pena. Subid a la barca, que naufragaremos. Nos cuenta un viaje, en plan Ulises, en el que vamos a hundirnos desde la primera estrofa, pero ja podeu riure, perque no ho farem. Cuando uno no lo desea, no se hunde nunca. Miremos debajo del agua, los ojos bien abiertos... Toda la letra no lleva a ningún sitio y sin embargo, dice muchas cosas. Y siempre con el mismo ritmo cansino que como la letra, no tiene pinta de tener un final. Y no lo tiene porque la única manera es bajar el volumen mientras Riba se despide diciéndonos que 'si avui fem verema, demà follarem'. Y el que tenga oídos que entienda. La canción de todas las canciones. Si escuchas esto y aún así nada de nada...
Después de un viaje tan largo y movido, nos quedamos con la tercera Simfonia. La Simfonia nº3 (d'un temps d'uns botons). Una canción extraña. Larga sin que pase nada. Con las zapatillas desabrochadas, sin calcetines, con un sombrero de paja en la cabeza, lleno de botones. Nada, que estaba aquí sin hacer nada con el sombrero, iba a coger una regadera y una mosca ha venido y... se me ha caído el sombrero, y la regadora, y el suelo, lleno de botones... y sin calcetines, y aquí estoy, con el sombrero de paja, y es la ostia de bonito. Y nueve minutos así. Y de fondo samplers de cosas, de orquestas, de Jimi Hendrix tocando Axis:bold as love... y la regadera y el barret al cap el barret al capa... i quina por, el suelo lleno de botones. Oh quina por. Quina por que em fa. Nueve minutos de no hacer nada, de pasar el tiempo. De disfrutar de que alguien al menos se lo pueda permitir. Nueve minutos sin pegar ni sello. El sombrero de paja, sin calcetines...
Final. Taxista. Taxista también había sido interpretada antes por Riba, con otra instrumentación y otra letra. En esa Taxista anterior, Riba buscaba trabajo y pedía al taxista que le llevase al cielo a buscar trabajo. Un blues rock sin blues ni rock, sin guitarras eléctricas, mucho coro de personal absolutamente zumbado y un Pau Riba que en esta ocasión hace que también haya una chica para compartir viaje. Ya no va al cielo. Él ya no viaja, él se queda aquí y se va andando, pero ojo, que hay una chica. Y el viaje de la chica... pues eso. Un viaje. Con lo tranquilito que empieza todo y el locurón que se desata. Cuando sabes que es la última canción del disco, te da tanto palo que se termine que estás deseando que el viaje dure miles de siglos. Palmas y ueeeeeeeeee. Palmas, palmas. Anireu ficant-vos dintre d'una inmensa flor de foc. Taxista. Taxista. Taxista. Los viajes en taxi ya nunca fueron iguales.
Este es el final. El disco lo grabó en Formentera con ese personal. Este Dioptria 2, no fue editado con el Dioptria 1 hasta unos cuantos años después. Hoy son inseparables.
Un disco que no es doble, que son dos discos, que son cuatro, que son un porrón de canciones, que no son tantas canciones. Taxista, taxista, taxistaaaaaaaaaaaaa. Suerte.
Así que así está el tema. Dioptria de Pau Riba es el disco que puede hacer que veas la música desde otra óptica, distorsionada, borrosa, psicodélica, divertida, chunga, calmada, burleta, desafinada, con coros desafinados, con muchas vocecitas haciendo ruiditos, mec, cuac, conxita, si si , no no, si si si si si, no no no no no...
Va Mikel, déjate convencer.
Sort.
Que tinguis sort, taxista.
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