No acostumbro a pasear por el mercadillo pero esta mañana, acuciado por una serie de necesidades en forma de un algo para ponerme así como por encima cuando es necesario ir con un suéter de los llamados 'de bonito', he decidido darme una vuelta. En realidad ha sido la segunda vuelta en una semana. En realidad, puedo decir que ha sido la tercera vuelta en un mes. Sigo sin encontrar esa especie de sudadera que te quita del apuro, pero sí que he conseguido enterarme de algo.
Me he enterado de que le quedaban muy pocas medias ya, que se las estaban llevando todas y que eran ya las últimas que tenía, y que si se las llevaba se las iba a dejar por un euro cada una. Una auténtica ganga, me ha parecido, eso de unas medias a un euro. No descarto no haber escuchado realmente lo del euro. También me he enterado de que ella le quería dar un morreo al marido de la otra, así, delante de la propia mujer. He deducido que era una forma de halagar a la pareja y de ahondar si cabe más en el calificativo de 'guapo', que le había lanzado ella así de sopetón. Tras una serie de apuntes sobre lo que es la vida más o menos convencional en las parejas de cierta edad, finalmente la mujer que quería propinar un morreo al susodicho varón, ha conseguido vender un calendario por dos euros, que era de lo que se trataba. Un calendario de los grandes, ojo, nada de esas tarjetas... no, un calendario desplegable. Luego he visto un poco más allá que había otra mujer también con otro calendario desplegable, dispuesta a venderlo. Debe ser que se acerca la fecha de ir colocando calendarios, números de lotería. No descarto haberme inventado también lo de los dos euros por calendario. Me he enterado también de que los dos que han bajado muy seguros por la calle abajo dispuestos a comerse el mundo, se han parado en el puesto de uno de los que vendían zapatos, zapatillas, bambas que parecen j'hayber pero que no lo son, zapatillas de nuevo, y una especie de zapatos bajos de tapa plana que no los tienes en negro con un cuarenta pero que sí que los tienes en gris, pero en gris no los quiere nadie, pero los tengo en gris, pero en gris no los quiero... y que le han preguntado 'qué pasa nen', y no he podido escuchar nada más. También me he enterado de que se puede pagar con tarjeta de crédito. Que se acepta Visa en el mercadillo. Que ya no ha límite. Que todo es posible. También me he enterado de que la calle principal del mercadillo de los lunes ya no es la avenida de la Generalitat, que era lo que yo pensaba, si no una que baja por la Rambla Sant Sebastiá y que no he conseguido entender realmente cuál es. Vamos, que él el lunes iba a estar en la calle esa principal y que yo no he sabido bien bien qué era. Me he enterado de que hay dos churrerías en ese mercadillo y que no tengo ni idea de si en el mercadillo del centro hay dos churrerías también. El otro día yo me comí unos churros en ese mercadillo. ¿He dicho que es el de Singuerlín? ¿No se vé en la foto? Me he enterado también de que una señora tenía un problema en el hígado. No era la señora, realmente, si no que era alguien de quien hablaba esa señora. Pero a veces confundo las cosas. Me pasa muy a menudo. Creo entender una cosa. Luego es otra. Digo que me ocurre muy a menudo y no es verdad. Me hago el tonto. Me he enterado también de que ya no hay vendedoras de calcetines de la casa bayer, de los que no aprietan. Me he enterado de que el mercadillo este es más cortito que el del centro, pero tiene su punto. Me he enterado de que los bolsos que vende la chica son de piel. Me he enterado de que en el puesto de los discos y las cintas, una señora con voz de señora mayor, cantaba una copla muy así sobre una mujer que le decía al marido que se había ido y que había pretendido cumplir simplemente pasándoles la pensión, que ahora que quería volver que se podía meter el cariño y el amor por el... pero no he entendido el final.
En definitiva, que no he encontrado la sudadera. Que son todas muy cantarinas y que, aunque una chica ha mirado con avidez una con una especie de lobo con la boca abierta, me he ido con una mano detrás y otra delante.
jueves, 13 de noviembre de 2014
miércoles, 12 de noviembre de 2014
Roxy Music - Roxy Music
'¿Sabías que a Bryan Ferry le huele el aliento?'. Esta pregunta, formulada por Miguel Costas de Siniestro Total en la canción 'Más vale ser punky que maricón de playas', fue capaz de apartar al propio Bryan Ferry y a toda la Roxy Music de mis oídos y supongo que de los oídos de muchos durante décadas. Roxy Music era una moñada, Bryan Ferry un señor que cantaba como si hubiera salido de especular en bolsa y Phil Manzanera producía discos de Sau. Eso era todo.
Pues bien, en esto, como en todo, estaba uno equivocado. Se va acercando uno a Roxy Music con cautela, a través de Brian Eno, el estrafalario tipo de las plumas que sale en los vídeos de Roxy Music y que luego hizo carrera como productor y músico inclasificable. Productor de Talking Heads, de Bowie... te tienes que acercar. Primero a sus discos, y, perdida la vergüenza, a los de los propios Roxy Music.
El primer disco de Roxy Music, apabulla. Si sólo fuera por este disco, ya merecería la pena perder el miedo y desdecirse un poco de Siniestro Total. Año 1972, Roxy Music en plena época de esplendor del Glam, con Bowie, T Rex... y ellos. Ellos son unos raros. Aquí, en esta época, van vestidos como auténticos loros y cuesta reconocer en Bryan Ferry a ese señor antirock total que vemos en sus vídeos desde finales de los setenta hasta nuestros días. En este primer disco de Roxy Music hay ruiditos, hay una batería que suena machaconamente, violentamente, hay una guitarra que chilla como una mona torturada acompañada por el saxo que también chilla y las maquinitas de Eno que chillan mucho más. Canciones largas, petardazos, momentos de música perdida, trocitos de jazz rock, de progresivo, de protopunk, de todo.
Empecemos. Remake/Remodel empieza a toda castaña y va acelerando. Lo intento pero no puedo entenderlo. Una canción para empezar un disco. Lo de toda la vida. Si empiezas, que sea a lo grande, a lo bestia, sin timidez. Con todas las letras. Todas estas canciones ya las he comentado mil veces, no sé las veces que las he puesto en Misceláneas varias, me encantan. Y las recupero porque el otro día en un documental, el de Rowland S. Howard, este hablaba al final de una canción de Bryan Ferry en solitario. You are my sunshine, la clásica you are my sunshine, que la consideraba una canción tristísima. Y tanto que lo es. Y de ahí a volver a Roxy Music.
Ladytron es una canción rara. Porque siendo una canción durilla, una canción con una letra que le remueve a uno, la canta Bryan Ferry como... como... si fuera bobo. No sé. En muchos momentos es verdad que Ferry parece bobo, pero... y si estuviera fingiendo. Finge. Una canción que empieza lenta y que acaba con un festival de ruidazo destructor. Una clásica del grupo. Me tienes en un vaivén constante y me dejas abajo. Baby, if you want to find a lover, then no look no further, because i'm gonna be the only. Con unas castañuelas que le quitan a la cosa dramatismo. O se lo dan. Según se mire. Y el ruidazo final. Más cosas chillando.
If There is something es otro cancionón. Que empieza trotona y acaba como el rosario de la aurora. Recordando cómo éramos de jóvenes. Con una batería que suena seca, violenta, que está siendo golpeada con fuerza, tremenda. Qué canción más guapa. Qué cosas le hace remover a uno. Y por si faltara algo llega Virginia Plain. La canción que más o menos todo el mundo conoce de esa época de Roxy Music. Porque Roxy Music tiene muchas épocas y no se parece lo del principio a lo del final. Virginia Plain es muy parecida, por decir algo, a Remake/Remodel. Rápida, con la guitarra que parece un cacharro o el cacharro que parece una guitarra. Ruido y cuál es tu nombre?
2.H.B. es una canción tranquila, la parte progresiva o jazz del disco. Muy bonita. Descubierta en un Late Night Tales de Flaming Lips, parece anticipar esa parte Avalon de Roxy Music. Como de cóctel. Es curioso, parece progresiva y puede ser música de cóctel.
Y ya está. El resto del disco tiene canciones muy buenas. Muy guapas, muy chulas, algunas muy intensas, como Sea Breezes, que va de una cosa y de repente la batería entra de nuevo en liza, machacando, sin piedad y todo gira en torno a su ritmo, marcial. Ahora que estamos solos... se le ponen a uno los pelos de punta.
Una música extraña. Cacharros, ruidos, guitarras que hacen punteos extraños, una batería que nunca parece delicada, que siempre está haciendo daño, y la voz de Ferry, que siempre está lamentándose de su mala suerte, o de que le hacen daño, o de que... pero no te lo crees. Porque Ferry es un tunante y siempre cae de pie. Aunque la Jerry Hall se la jugara que le quiten lo bailado.
En definitiva, un disco para disfrutar de arriba abajo, aunque ya les digo que las cinco o seis primeras, apabullan tanto que luego cuesta concentrarse.
Pues bien, en esto, como en todo, estaba uno equivocado. Se va acercando uno a Roxy Music con cautela, a través de Brian Eno, el estrafalario tipo de las plumas que sale en los vídeos de Roxy Music y que luego hizo carrera como productor y músico inclasificable. Productor de Talking Heads, de Bowie... te tienes que acercar. Primero a sus discos, y, perdida la vergüenza, a los de los propios Roxy Music.
El primer disco de Roxy Music, apabulla. Si sólo fuera por este disco, ya merecería la pena perder el miedo y desdecirse un poco de Siniestro Total. Año 1972, Roxy Music en plena época de esplendor del Glam, con Bowie, T Rex... y ellos. Ellos son unos raros. Aquí, en esta época, van vestidos como auténticos loros y cuesta reconocer en Bryan Ferry a ese señor antirock total que vemos en sus vídeos desde finales de los setenta hasta nuestros días. En este primer disco de Roxy Music hay ruiditos, hay una batería que suena machaconamente, violentamente, hay una guitarra que chilla como una mona torturada acompañada por el saxo que también chilla y las maquinitas de Eno que chillan mucho más. Canciones largas, petardazos, momentos de música perdida, trocitos de jazz rock, de progresivo, de protopunk, de todo.
Empecemos. Remake/Remodel empieza a toda castaña y va acelerando. Lo intento pero no puedo entenderlo. Una canción para empezar un disco. Lo de toda la vida. Si empiezas, que sea a lo grande, a lo bestia, sin timidez. Con todas las letras. Todas estas canciones ya las he comentado mil veces, no sé las veces que las he puesto en Misceláneas varias, me encantan. Y las recupero porque el otro día en un documental, el de Rowland S. Howard, este hablaba al final de una canción de Bryan Ferry en solitario. You are my sunshine, la clásica you are my sunshine, que la consideraba una canción tristísima. Y tanto que lo es. Y de ahí a volver a Roxy Music.
Ladytron es una canción rara. Porque siendo una canción durilla, una canción con una letra que le remueve a uno, la canta Bryan Ferry como... como... si fuera bobo. No sé. En muchos momentos es verdad que Ferry parece bobo, pero... y si estuviera fingiendo. Finge. Una canción que empieza lenta y que acaba con un festival de ruidazo destructor. Una clásica del grupo. Me tienes en un vaivén constante y me dejas abajo. Baby, if you want to find a lover, then no look no further, because i'm gonna be the only. Con unas castañuelas que le quitan a la cosa dramatismo. O se lo dan. Según se mire. Y el ruidazo final. Más cosas chillando.
If There is something es otro cancionón. Que empieza trotona y acaba como el rosario de la aurora. Recordando cómo éramos de jóvenes. Con una batería que suena seca, violenta, que está siendo golpeada con fuerza, tremenda. Qué canción más guapa. Qué cosas le hace remover a uno. Y por si faltara algo llega Virginia Plain. La canción que más o menos todo el mundo conoce de esa época de Roxy Music. Porque Roxy Music tiene muchas épocas y no se parece lo del principio a lo del final. Virginia Plain es muy parecida, por decir algo, a Remake/Remodel. Rápida, con la guitarra que parece un cacharro o el cacharro que parece una guitarra. Ruido y cuál es tu nombre?
2.H.B. es una canción tranquila, la parte progresiva o jazz del disco. Muy bonita. Descubierta en un Late Night Tales de Flaming Lips, parece anticipar esa parte Avalon de Roxy Music. Como de cóctel. Es curioso, parece progresiva y puede ser música de cóctel.
Y ya está. El resto del disco tiene canciones muy buenas. Muy guapas, muy chulas, algunas muy intensas, como Sea Breezes, que va de una cosa y de repente la batería entra de nuevo en liza, machacando, sin piedad y todo gira en torno a su ritmo, marcial. Ahora que estamos solos... se le ponen a uno los pelos de punta.
Una música extraña. Cacharros, ruidos, guitarras que hacen punteos extraños, una batería que nunca parece delicada, que siempre está haciendo daño, y la voz de Ferry, que siempre está lamentándose de su mala suerte, o de que le hacen daño, o de que... pero no te lo crees. Porque Ferry es un tunante y siempre cae de pie. Aunque la Jerry Hall se la jugara que le quiten lo bailado.
En definitiva, un disco para disfrutar de arriba abajo, aunque ya les digo que las cinco o seis primeras, apabullan tanto que luego cuesta concentrarse.
martes, 11 de noviembre de 2014
Baal
El día o la noche. No lo recuerdo bien. No sé realmente cuándo sucedió todo. Creo que yo venía de comprar algo para comer. Algo barato. Algo que me sacara de un apuro. Estaba viniendo de algún sitio y recordé que no tenía nada en la nevera, o lo que tenía era de difícil preparación cuando vi aquella tienda abierta y entré para comprar algo. No sé si era de día o de noche cuando sucedió todo porque desde que entré en la tienda todo fue demasiado extraño para poder fijarme en el paso del tiempo. Hay ocasiones en las que el tiempo pasa de una manera muy diferente a como debiera transcurrir. Lo que uno piensa que es un día en realidad han sido meses. Lo que parece una hora, puede que sea un segundo. Esto, mucho mejor explicado, quedaría más claro, pero entiendo que la sensación al menos la podrán llegar a percibir. No sé dónde estaba yo buscando y rebuscando algo para comer cuando abriendo una de las neveras, un olor, no sé a qué o a quién, me hizo daño. Me sentí morir, de repente. Me sentí muy mal. Y Baal, como si hubiera sido invocado por alguien para que viniera a ayudarme, se presentó ante mí. No tenía forma humana, no había adquirido la apariencia de nada ni de nadie. Era Baal en toda su pureza y toda su grandeza, era Baal en todo su esplendor. Era la luz santa de Baal que me bañó y me hizo más suave la caída. Baal, a quien yo creía ya desaparecido y fuera de combate, estaba allí de nuevo para restablecerme de aquel impacto incomprensible. Yo, que siempre había creído en Baal como un Ser que nos señala las debilidades, que nos empuja a actuar por nosotros mismos, que no quiere que le confiemos nuestra voluntad, de repente estaba allí, en su magnificencia, ayudándome.
- ¡Oh, Baal! -acerté a decir-. Tú que parecías ajeno al sufrimiento humano. Tú que no admitías que tu gloria pudiera valer de nada. Tú que pudiendo alcanzarlo todo, te quedabas contemplativo y sin actuar. Tú que jamás hiciste nada por nadie. Ahora te me muestras como un Dios bondadoso y tierno, como un sanador del alma, como un proveedor de bondad... qué cambio has dado ¡Oh Baal!
Y dijo Baal:
- Mortal. Te contaré algo que... mejor no cuento nada, simplemente permite que por una vez utilice lo que tengo y lo que soy para que alguien esté mejor. Simplemente, accede a que lo que hago y lo que puedo, tenga una incidencia. No preguntes, no lo entiendas, simplemente acógelo.
- ¡Oh Baal! Cuando eras Baal, tu sabiduría era magnífica. Y cuando eres ahora otro Baal, tu bondad lo hace todo tan bello...
- Calla, mortal.
- ¡Oh, Baal! -acerté a decir-. Tú que parecías ajeno al sufrimiento humano. Tú que no admitías que tu gloria pudiera valer de nada. Tú que pudiendo alcanzarlo todo, te quedabas contemplativo y sin actuar. Tú que jamás hiciste nada por nadie. Ahora te me muestras como un Dios bondadoso y tierno, como un sanador del alma, como un proveedor de bondad... qué cambio has dado ¡Oh Baal!
Y dijo Baal:
- Mortal. Te contaré algo que... mejor no cuento nada, simplemente permite que por una vez utilice lo que tengo y lo que soy para que alguien esté mejor. Simplemente, accede a que lo que hago y lo que puedo, tenga una incidencia. No preguntes, no lo entiendas, simplemente acógelo.
- ¡Oh Baal! Cuando eras Baal, tu sabiduría era magnífica. Y cuando eres ahora otro Baal, tu bondad lo hace todo tan bello...
- Calla, mortal.
lunes, 10 de noviembre de 2014
El #9N. He vivido un día.
La mañana no pintaba bien. Frío, mal rollo, mucho mal rollo, ninguna gana de ir hasta el Puig Castellar, pero finalmente uno se arma de valor y se arma también de otras cosas que un día si eso ya les explico y hacia el Puig con ánimo y decisión. Decisión de ir a votar que ya estaba tomada de antemano y ya que estás, echas una mano a los compañeros de coalición que estarán allí recogiendo firmas para denunciar al Gobierno de España ante Naciones Unidas y la ONU, perdón, la Unión Europea, para que nos dejen votar con garantías democráticas. Camino del Puig, por la calle Víctor Hugo, me doy cuenta de que hay más gente de la que yo esperaba camino del Puig. Por la calle Víctor Hugo. Voy deprisa y adelanto a gente que conozco. Voy a votar y me dicen que me he equivocado, que yo no voto en el Puig, que voto en Can Peixauet. Pues ya que estoy en plan fallón, me voy a quedar hasta la hora de comer con los de las firmas. No sé si estorbo, o piensan que qué hago ahí, o con qué cara me puedo meter dentro de la mesa a pedir firmas, bueno. No sé. El caso es que empiezo el día de la consulta. Un día para vivirlo. Para hablar con la gente, para ver caras conocidas, para hablar con mucha gente, para que te vea la gente, para ver a gente que te sorprende, para sorprender a la gente, para hablar con la gente, para explicarle a la gente lo de las firmas, para explicar una y mil veces que tú has votado que si-no y que no pasa nada, que no pasa nada, que no pasa nada, pero que has votado si-no y lo tengo que contar, que hay que hablar con la gente, con toda la gente, con los tuyos y con los otros, porque todos tenemos cara y a todos les tenemos que conocer y reconocer cuando nos vean.
La consulta es el momento más esperado en la vida política catalana de los últimos, digamos, cincuenta años, como aquel que dice. Con una consulta que unos llaman de chichinabo, otros butireferendum, otros una movilización, y otros un proceso participativo, y otros hacerle el juego a la derecha catalana, y otros... Lo que iba a ser una consulta, un referendum más o menos en condiciones, termina siendo una especie de manifestación a la que no está llamada a participar una buena parte de la población, la que votaría que No, porque nadie la ha movilizado. PP, Ciutadans... no han llamado a participar. Y son mucha gente. PSC, que en principio, sólo en principio, estaría por el Si-No, tampoco ha llamado a participar. Son mucha gente también. Así que se supone que sólo irán los del Si-Si a la independencia y poca cosa más. Yo pensaba eso, que iría poca gente. Los indepes del pueblo, y algún federalista que se ha enterado de que el Si-No, le encaja, como yo. Poco más.
Y mi sorpresa es bastante grande, porque en la mesa de las firmas empiezo a ver caras de gente que no son indepes, nacionalistas, 'de santa coloma de tota la vida', veo peña del barrio que sé que no son de estelada en el balcón. Ni mucho menos. Van saliendo cifras de participación y aunque no tienen nada que ver con las de unas municipales, la gente parece contenta. Estamos contentos. Yo veo a mucha gente, aunque alguna compañera me dice que lo que pasa es que hay pocos sitios donde votar y se concentra todo el mundo en pocos sitios. Yo sigo pensando que, con la poca chicha con la que han dejado todo esto de la consulta, en lo que se había quedado, iría poca gente a votar, lo dicho, los convencidos del Si-Si. Mi expectación iba en aumento.
A comer. No me voy a comer, ya que estoy me quedo allí. Versión oficial. El día es muy interesante. Versión oficial. Esto hay que vivirlo. Me pillo un bocata en la petanca. La petanca merece un blog por si sólo. Si alguien quiere hacer una entrada sobre el bar de la petanca de Víctor Hugo, está retado. Bocata de bacon enorme y buenísimo que me salva un poco la vida, porque caía desmayado. Recogida de firmas: si, estamos recogiendo firmas para que la Fifa cambie el tipo de cesped de los campos de fútbol... y contra el gobierno español; estamos recogiendo firmas para abolir el sistema métrico y contra el gobierno; estamos recogiendo firmas para presentar una denuncia ante la ONU y la Unión Europea contra el Gobierno.... no hace falta que digas más. Es nombrar al gobierno y la gente agarra el boli. Independentistas. Y personal enfurecido.
En Santa Coloma de Gramenet tenemos fama de no ser de aquí. Fama que a veces hemos fomentado nosotros mismos. Seamos sinceros. Independentistas de estelada en el balcón, de sentimiento patriótico, no parece haber muchos. Los hay, no quiero decir que sea falso y las cifras de ayer ahí están, pero pienso que hay mucho independentista enfurecido, antipp, anti corrupción, 'basta que no me dejen votar para venir y que se joda Rajoy'. Muchos así. Y son tan válidos como los que tienen todavía a Felipe V boca abajo.
Le estamos haciendo el juego a quienes nos matan, nos explotan, nos roban. Compañeros, ayer había que estar allí y ver que había más gente de la que nos creemos a la que podríamos llegar. Podemos llegar a los que fueron y a los que no. A todos. Pero no despreciar a una parte o la otra. No somos de todos, pero hay de los nuestros en todos los campos.
El día avanza, la tarde va pasando. Me encuentro hasta con cinco ex compañeros del colegio, de mi clase, del Seimar. A la Olga F., me cuesta mucho reconocerla, pero ella a mí no, porque dice que estoy igual. El resto sí que me reconoce rápido. Aquí, pasando el día. ¿Y os pagan o algo? No, nen, esto es por la causa. Risas.
He visto cosas. He visto al Mudo yendo a votar a una consulta que no vale para nada y que todos sabemos que van a copar los independentistas. He visto cosas.
Voy a votar a Can Peixauet. Vamos. Un detalle que se vengan conmigo. Vamos. Mucha gente por la calle, vamos comentando. Yo estoy flipando porque he visto a mucha gente que no habría pensado jamás que... Voto en Can Peixauet, hago el numerito de taparme la nariz para que me hagan una foto que no pienso publicar jamás. Quizá sea la última foto. Qué pena. Ya habrá salido en algún sitio. Yo también he sido de los que se ha hecho una foto votando. Qué risa. Gente que no te esperas que vaya a votar en un referendum, una consulta, una nada que han dicho que no vale para nada, pero que va, con su camiseta del Real Madrid, apretaíca. Esta gente no va a votar Si-Si, ni de broma. Y lo sabemos. Lo sabemos nosotros, pero no parecen entenderlo los voluntaris. O al menos todos los voluntaris. Y de eso se trata, que peña que va a votar que No, vaya y lo diga. Yo digo que No. Y muy bien que hacen. Desobedeciendo.
El recuento. Tápense los oídos si no quieren oír cosas feas. Los votos del Si-No y del No van apareciendo. Pocos, pero están. Gana el Si-Si, claramente, pero esos votos duelen mucho. No se puede ser arte y parte. No se puede estar contando los votos opinando sobre ellos. 'Es que esto es Santa Coloma'. Los votos del No-No se computan nulos, cuando creo que son un No claro y... 'Qué hubieran hecho la pregunta clara, o sí o no, ara que es fotin', dice un voluntari y otro le contesta que eso es cogérsela con papel de fumar. Van al montón de Otros y ya se decidirá. Una voluntaria que cuenta votos califica de burro al que ha votado 'no-si'. En otra mesa, el mismo voto. Les digo que puede ser un anarco, no quiere estado y sí que sea independiente Catalunya. Hay debate. Eso sí, sea como sea, dejan estar presentes en el recuento, no nos preguntan nada. Todo el proceso de recuento de votos, opiniones y tontunas aparte, es perfectamente homologable a lo que se hace en unas elecciones normales. Un poco más informal, si se quiere, pero no hay púas con los votos del no o del Si-No. Hay que decir de vez en cuando que uno ha votado Si-No, para que las formas no se pierdan. El respeto a la diferencia. Un poquito de por favor. Al salir, el voluntari que se mostraba reacio a considerar nulos los no-nos, nos dice que si hemos votado Si-no, es que somos de Icv-Euia. Era lo que pretendíamos. Somos los únicos que lo han defendido.
En Santa Coloma hay 17417 votos. De ellos unos once mil del si-si, el 63'4%. El 18'3% del Si-no. El 10'8% del No. El 7'5% de otros. ¿De dónde salen esos cuatro mil votos del si-si que no son de Erc, Ciu, o Cup? Alguno nuestro habrá, claro, pero... ¿De dónde salen? Enfurecidos. Gente que está hasta los mengues y que quiere algo nuevo, lo que haga cambiar algo todo esto tan así que tenemos. ¿La independencia? Sea lo que sea eso, se vota. Y todo lo que huela a PP, fuera. Eso es así. En el resto de Catalunya, en Catalunya a secas, han votado 2.250.000 personas. Creo que más. Este dato es de la una o así de la madrugada. 1.800.000 independentistas. Dicen que es el techo.
Hoy toca decir si son muchos, si son pocos. Respecto a qué. Respecto a quién. No nos ponemos de acuerdo, para unos es mucho, para otros poco. Para unos legitima, para otros pone freno. No sé.
Yo vi cosas ayer que no me esperaba, gente que no encuadraría jamas en un proceso participativo como este, pero que se mueven sólo porque el PP dice que no. Otra gente que debería moverse y que se quedó en su casa, con motivos muy razonados. O muy de tripas. De no sentirlo.
Celebración en la plaza de la Vila. Llegamos tarde. Ya no era el momento. Bufas por ser federalista, por haber votado si-no. Tolerancia y respeto. Que nos hemos equivocado, que eso no lo entiende nadie, que yo me quiero federar con Europa que debe ser lo más. Y ya está. Cada uno con su perra gorda.
Fue un día intenso el de ayer. Un día para vivir y para contarlo. Contarlo mal. Con el frío, con la lluvia, con hambre, con... Menos mal que yo sé porqué. Aunque esté mal, yo lo sé.
Lo demás es analizar datos, darnos cuenta de lo que estamos diciendo, de lo que estamos pidiendo, de lo que nos están pidiendo y de la gente que tenemos detrás. Del respeto, de la tolerancia, de que somos más diferentes de lo que nos creemos y que no podemos guiarnos por los tópicos de siempre. Aunque hoy nos digan que nada vale para nada y que todo es inútil. Y que habrá que hacer algo para que algo cambie.
Y no sólo el color de la banderita.
martes, 4 de noviembre de 2014
Land of Hope and Glory
El domingo por la mañana fuimos a ver peces en el río. El río Besós pasa por Santa Coloma. Muchos hemos pensado durante mucho tiempo que el río Besós sólo pasaba por Santa Coloma y sólo con el paso del tiempo supimos que el río nace bastante más allá de La Roca del Vallés y desemboca en Sant Adrià del Besós. Este río ha sido durante muchos años una cloaca. La cloaca más infecta del universo, por decirlo de una forma suave. El domingo por la mañana, sin embargo, fuimos a ver peces en el río. Una actividad programada dentro del ciclo de actividades que el Centre d'Educació Ambiental Ecometròpoli lleva a cabo semanalmente para que el colomense se interese por lo que tiene alrededor. El domingo por la mañana plantaron sus cacharros en la orilla del río y se pusieron a pescar peces, pesca científica, para hacer un censo, estudiar lo que hay, y, qué narices, llamar a la curiosidad del viandante para con el río. Peces en el río. Había peces, y peces grandes y bien hermosos, carpas, bagras, e incluso anguilas. Sorpresa generalizada entre propios y extraños. Peces en el río. Incluso en espacios tan insalubres como fue en su día el río Besós, puede volver la vida. Trabajito está costando y no ha sido cosa ni barata ni fácil. Vean hoy el río, los márgenes, la gente disfrutando de un espacio tan verde, con tantas cosas que se nos escapan a la vista, capaz de ilusionar a la gente y de hacerla participar. 'Yo he visto tortugas más arriba', 'yo he visto carpas así de grandes', 'yo cogí una anguila un día...'. De repente todo el mundo había visto peces y los que no los habían visto no salían de su asombro. Peces en el río Besós. Todo es posible.
Cifras del paro. La mañana comienza con el agua cayendo a muerte sobre la mierdecita de protección que me pusieron encima de la lavadora. Me voy a quedar sin lavadora en dos días. Ya lo pronosticó mi padre en su momento. Tengo que ir a comprar un plástico o algo. Lleva sin llover un mes o más. Más de un mes. Te levantas y miras el twitter, las cifras del paro. Intentas poner algo gracioso para comentarlo. Land of hope and glory. Casi todos los contratos que se hacen son temporales. Contratos que ya no son basura, porque hemos tragado tanto que nada nos parece suficientemente malo. Si ayer no tuviste arrojo para llamar para lo de la plaza de técnico, llamas hoy. Todavía no se sabe nada. Seguiremos esperando, seguiremos llamando, seguiremos construyendo castillos en el aire sobre un puesto de trabajo. Cifras del paro. Se pueden hacer muchas cosas en el paro, se pueden tener muchos proyectos para cuando te quedes en el paro, estudiar, formarte, viajar, ayudar, ayudar mucho a quien lo necesita, implicarte, hacer lo que te apetece. Puedes también perder el tiempo. Puedes hacer todo lo anterior y pensar que estás perdiendo el tiempo, que aquí lo único que cuenta es trabajar, tener un puesto de trabajo, unos ingresos, buscarte la vida. Una conversación en el metro. Un chaval le dice a un señor que un amigo suyo es un manta, que vive muy bien cobijado con sus padres, que no sabe lo que es levantarse temprano para buscarse la vida, que si viviera en otro lugar, en otra ciudad, no vería tan mal rebuscar entre la basura y los desperdicios de los supermercados para poder comer.
En la radio entrevistan al portavoz de Podem en Catalunya. Podemos. No hablamos de otra cosa. El domingo aparece una encuesta en la que aparecen como primera fuerza en intención de voto. O primera fuerza en general. No sé. El miércoles saldrá la encuesta del CIS, también les colocan los primeros. El portavoz de Podem, Marc Bertomeu, perdón por no citarlo, da con la clave. Se trata de una propuesta política que tiene su centro en la cuestión metodológica. El método. El qué todos sabemos que está muy bien. El de casi cualquier partido, sobre el papel, es maravilloso. No todos tenemos porqué defender lo mismo, ni a los mismos, pero sobre el papel, todo se aguanta. La cuestión es el cómo. En el cómo, al parecer, no sabemos adaptarnos a los tiempos. Seremos viejos para siempre. El otro día fuimos (si digo fuimos parece que es mejor que decir fui) a un curso en el que Joan Subirats hablaba de algo muy interesante. Hay instituciones, elementos del paisaje, empresas, que han estado ahí y la gente ha utilizado de una manera concreta. Hoy en día surgen otras herramientas, que la gente utiliza porque las considera más útiles que las que ya existían. Quizás no son mejores o peores, pero las consideran más útiles. Si eres una herramienta inútil, la gente no te hace caso. Si la gente piensa que lo que haces ya está fuera, estás listo. Tenemos que ser útiles. Esa es la idea. Pero tenemos que ser útiles. Y muchos. Y se tiene que notar que somos útiles. Para hacerlo todo diferente. Útiles. Y capaces de hacerlo todo de nuevo.
Por comentar. Dos documentales sobre dos personajes que destrozan su talento por culpa de la heroína. En el primer caso, un rockero australiano, muy guapo, con mucho magnetismo, pero al que le faltaba... suerte, o ser Nick Cave. Se llamaba Rowland S. Howard, lo descubrí el sábado. En un momento de su carrera, justo al principio, tiene una canción muy buena y no le dejan cantarla, que la cante Nick Cave. Todo le irá más o menos regular pero podría haber sido de otra manera. O no. Se engancha. Sale, entra, se muere cuando estaba mejor. Madurar, crecer. ¿Porqué no maduras un poco? le pregunta su última novia. Te has equivocado de persona, contesta él. Escalofrío. ¿Dónde he oído eso antes? Johnny Winter toca muy bien la guitarra, es un bluesman albino, muy bien. Pero no le conoce nadie. Un día un artículo en Rolling Stone lo reivindica, estrellato, empieza a meterse, le dura la risa unos pocos años, luego a deambular. Se muere con mil años y viviendo en un autobús. Que se lo ha pasado bien... pues bueno. Pero no era necesario joderse la vida así por que sí. No sé.
Esto lo añado después de escrito todo. Esto es así. Ayer hubo movida en Ciutat Meridiana, en Nou Barris, desahucios. Todo va bien, unas cifras, unas encuestas, sólo tenemos que esperar a que esto caiga. En Ciutat Meridiana la cosa se cae a pedazos y no parece que importe. Importa a unos cuantos valientes que con el aguacero mundial se van para allá a ayudar, a dar palmas, a decir que sí se puede y a consolar al personal que van a echar de sus casas. Gente que no habla bien, que no tiene discurso, que no tiene nada. Que sólo tiene una casa o que ni siquiera la tiene, pero que deben vivir en algún lugar. Que tienen que vivir en algún sitio. Que son personas como usted y como yo. Casi como usted. Y hay gente que va para allí y dice, qué coño, este lunes por la mañana me voy a ayudar a esta gente, a darle apoyo, a dar palmas, a decir que venga, que se puede, joder, a hacer de escudo antes de que vengan los Mossos. Luego nada vale para nada, luego todo eso es filfa, luego parece que eso es inútil. No somos inútiles. No son inútiles. Viva la gente que quiere a la otra gente.
Hay peces en el río Besós. Lo que era una cloaca hoy es un espacio en el que uno puede sorprenderse viendo saltar unas carpas enormes. Las carpas son unos peces un poco raros, por eso. Pero ahí están. Tendrían que haber visto el río. El río Besós tiene ribera, porque hace mil años hubo unas inundaciones en nosedonde que provocaron que no se construyera en el Besós y eso nos salvó. Si no, Santa Coloma sería un charco. Fotos del río desbordado cuando llueve. Una explicación de lo que hay en el río. Una explicación de lo que nos espera. De lo que puede ser. Que nos hagan ir al río a ver los peces. Que nos lo explique. Que nos lo haga ver. Que lo veamos nosotros y lo contemos nosotros. También. Que hay peces en el río Besós. Yo creo que cada vez me explico peor.
Cifras del paro. La mañana comienza con el agua cayendo a muerte sobre la mierdecita de protección que me pusieron encima de la lavadora. Me voy a quedar sin lavadora en dos días. Ya lo pronosticó mi padre en su momento. Tengo que ir a comprar un plástico o algo. Lleva sin llover un mes o más. Más de un mes. Te levantas y miras el twitter, las cifras del paro. Intentas poner algo gracioso para comentarlo. Land of hope and glory. Casi todos los contratos que se hacen son temporales. Contratos que ya no son basura, porque hemos tragado tanto que nada nos parece suficientemente malo. Si ayer no tuviste arrojo para llamar para lo de la plaza de técnico, llamas hoy. Todavía no se sabe nada. Seguiremos esperando, seguiremos llamando, seguiremos construyendo castillos en el aire sobre un puesto de trabajo. Cifras del paro. Se pueden hacer muchas cosas en el paro, se pueden tener muchos proyectos para cuando te quedes en el paro, estudiar, formarte, viajar, ayudar, ayudar mucho a quien lo necesita, implicarte, hacer lo que te apetece. Puedes también perder el tiempo. Puedes hacer todo lo anterior y pensar que estás perdiendo el tiempo, que aquí lo único que cuenta es trabajar, tener un puesto de trabajo, unos ingresos, buscarte la vida. Una conversación en el metro. Un chaval le dice a un señor que un amigo suyo es un manta, que vive muy bien cobijado con sus padres, que no sabe lo que es levantarse temprano para buscarse la vida, que si viviera en otro lugar, en otra ciudad, no vería tan mal rebuscar entre la basura y los desperdicios de los supermercados para poder comer.
En la radio entrevistan al portavoz de Podem en Catalunya. Podemos. No hablamos de otra cosa. El domingo aparece una encuesta en la que aparecen como primera fuerza en intención de voto. O primera fuerza en general. No sé. El miércoles saldrá la encuesta del CIS, también les colocan los primeros. El portavoz de Podem, Marc Bertomeu, perdón por no citarlo, da con la clave. Se trata de una propuesta política que tiene su centro en la cuestión metodológica. El método. El qué todos sabemos que está muy bien. El de casi cualquier partido, sobre el papel, es maravilloso. No todos tenemos porqué defender lo mismo, ni a los mismos, pero sobre el papel, todo se aguanta. La cuestión es el cómo. En el cómo, al parecer, no sabemos adaptarnos a los tiempos. Seremos viejos para siempre. El otro día fuimos (si digo fuimos parece que es mejor que decir fui) a un curso en el que Joan Subirats hablaba de algo muy interesante. Hay instituciones, elementos del paisaje, empresas, que han estado ahí y la gente ha utilizado de una manera concreta. Hoy en día surgen otras herramientas, que la gente utiliza porque las considera más útiles que las que ya existían. Quizás no son mejores o peores, pero las consideran más útiles. Si eres una herramienta inútil, la gente no te hace caso. Si la gente piensa que lo que haces ya está fuera, estás listo. Tenemos que ser útiles. Esa es la idea. Pero tenemos que ser útiles. Y muchos. Y se tiene que notar que somos útiles. Para hacerlo todo diferente. Útiles. Y capaces de hacerlo todo de nuevo.
Por comentar. Dos documentales sobre dos personajes que destrozan su talento por culpa de la heroína. En el primer caso, un rockero australiano, muy guapo, con mucho magnetismo, pero al que le faltaba... suerte, o ser Nick Cave. Se llamaba Rowland S. Howard, lo descubrí el sábado. En un momento de su carrera, justo al principio, tiene una canción muy buena y no le dejan cantarla, que la cante Nick Cave. Todo le irá más o menos regular pero podría haber sido de otra manera. O no. Se engancha. Sale, entra, se muere cuando estaba mejor. Madurar, crecer. ¿Porqué no maduras un poco? le pregunta su última novia. Te has equivocado de persona, contesta él. Escalofrío. ¿Dónde he oído eso antes? Johnny Winter toca muy bien la guitarra, es un bluesman albino, muy bien. Pero no le conoce nadie. Un día un artículo en Rolling Stone lo reivindica, estrellato, empieza a meterse, le dura la risa unos pocos años, luego a deambular. Se muere con mil años y viviendo en un autobús. Que se lo ha pasado bien... pues bueno. Pero no era necesario joderse la vida así por que sí. No sé.
Esto lo añado después de escrito todo. Esto es así. Ayer hubo movida en Ciutat Meridiana, en Nou Barris, desahucios. Todo va bien, unas cifras, unas encuestas, sólo tenemos que esperar a que esto caiga. En Ciutat Meridiana la cosa se cae a pedazos y no parece que importe. Importa a unos cuantos valientes que con el aguacero mundial se van para allá a ayudar, a dar palmas, a decir que sí se puede y a consolar al personal que van a echar de sus casas. Gente que no habla bien, que no tiene discurso, que no tiene nada. Que sólo tiene una casa o que ni siquiera la tiene, pero que deben vivir en algún lugar. Que tienen que vivir en algún sitio. Que son personas como usted y como yo. Casi como usted. Y hay gente que va para allí y dice, qué coño, este lunes por la mañana me voy a ayudar a esta gente, a darle apoyo, a dar palmas, a decir que venga, que se puede, joder, a hacer de escudo antes de que vengan los Mossos. Luego nada vale para nada, luego todo eso es filfa, luego parece que eso es inútil. No somos inútiles. No son inútiles. Viva la gente que quiere a la otra gente.
Hay peces en el río Besós. Lo que era una cloaca hoy es un espacio en el que uno puede sorprenderse viendo saltar unas carpas enormes. Las carpas son unos peces un poco raros, por eso. Pero ahí están. Tendrían que haber visto el río. El río Besós tiene ribera, porque hace mil años hubo unas inundaciones en nosedonde que provocaron que no se construyera en el Besós y eso nos salvó. Si no, Santa Coloma sería un charco. Fotos del río desbordado cuando llueve. Una explicación de lo que hay en el río. Una explicación de lo que nos espera. De lo que puede ser. Que nos hagan ir al río a ver los peces. Que nos lo explique. Que nos lo haga ver. Que lo veamos nosotros y lo contemos nosotros. También. Que hay peces en el río Besós. Yo creo que cada vez me explico peor.
lunes, 3 de noviembre de 2014
Círculo Projorelov XVIII
De entre todos los personajes estrafalarios que formaban parte del Círculo Projorelov había uno especialmente singular. Jean Geneviève Ausserbach nos visitaba de manera muy esporádica, aparecía por nuestro Círculo una vez cada año y medio. Todo el mundo sabía que había sido una persona muy importante en otro tiempo, que había vivido en las colonias francesas ocupando un cargo de mucha responsabilidad, pero que algo había ocurrido para que todo su mundo se viniera abajo. No sabíamos dónde vivía, ni a qué se dedicaba, ni qué pensaba de la vida y sus misterios. Porque jamás escuchamos a Jean Geneviève Ausserbach pronunciar ni una sola palabra. Para quienes lleguen a estas páginas sin conocer el funcionamiento del Círculo, decirles que nuestro mayor placer era escuchar las historias de esos viajeros que pululan por el mundo, que lo mismo viajan muy lejos que nos descubren lo que tenemos delante de nuestras narices y que jamás llamó nuestra atención. Y sin embargo, con Jean Geneviève Ausserbach nos ocurría algo extraño, si no era suficientemente extraño todo lo que rodeaba a los personajes de nuestro Círculo. Nos gustaba Jean Geneviève Ausserbach. Con su pelo canoso, algo largo y descuidado, su porte elegante pero con aire cansado y de vuelta de todo, con un rostro anguloso, mal afeitado las más de las veces, pero transmitiendo una sensación de paz... nos tenía en la palma de la mano. Esto es lo que ocurría cuando Ausserbach llegaba al Círculo.
Todos le veíamos llegar, abrir la puerta, saludar con ese gesto tan típico de tocarse la frente con dos dedos y sonreír, colgar su chaqueta de pana marrón en el perchero y caminar lentamente hacia el salón en el que se contaban las historias más increíbles que uno pudiera escuchar, o las más ridículas también. Ausserbach elegía uno de los butacones que estuviera vacío, sin preocuparle si era el que escogía siempre, si había otros mejores, cualquiera era bueno. Y una vez allí sentado, cruzaba las piernas, cruzaba sus manos en torno al pecho y echaba la cabeza hacia atrás. Con una sonrisa en el rostro, Jean Geneviève Ausserbach entornaba los ojos y... todos nos quedábamos mirándole. En torno a él nos juntábamos todos los miembros del Círculo, simplemente mirando como Ausserbach dejaba volar su mente, quizás dormía, quizás imaginaba, quizás simplemente recordaba sus tiempos en lejanos y exóticos lugares. Y nosotros le contemplábamos y... volábamos con él. Sin que nos contara nada, sin que abriera la boca, nosotros estábamos con él. Era una sensación casi mágica. Mística. No encuentro el término. Por ponerme yo mismo de ejemplo, la última vez que Ausserbach nos visitó, mientras él ensoñaba, yo ensoñé. Me vi en una playa inmensa, la arena fina no se me despegaba de la piel, una mano agarraba la mía, era inmensamente feliz. Nada más.
Cuando Ausserbach abría los ojos y volvía en sí, todos nos quedábamos en el sitio esperando que abriera la boca. Nunca ocurría. Recogía su chaqueta, se despedía con el mismo gesto de sus dedos sobre la frente y nos costaba tanto volver a la realidad...
Todos le veíamos llegar, abrir la puerta, saludar con ese gesto tan típico de tocarse la frente con dos dedos y sonreír, colgar su chaqueta de pana marrón en el perchero y caminar lentamente hacia el salón en el que se contaban las historias más increíbles que uno pudiera escuchar, o las más ridículas también. Ausserbach elegía uno de los butacones que estuviera vacío, sin preocuparle si era el que escogía siempre, si había otros mejores, cualquiera era bueno. Y una vez allí sentado, cruzaba las piernas, cruzaba sus manos en torno al pecho y echaba la cabeza hacia atrás. Con una sonrisa en el rostro, Jean Geneviève Ausserbach entornaba los ojos y... todos nos quedábamos mirándole. En torno a él nos juntábamos todos los miembros del Círculo, simplemente mirando como Ausserbach dejaba volar su mente, quizás dormía, quizás imaginaba, quizás simplemente recordaba sus tiempos en lejanos y exóticos lugares. Y nosotros le contemplábamos y... volábamos con él. Sin que nos contara nada, sin que abriera la boca, nosotros estábamos con él. Era una sensación casi mágica. Mística. No encuentro el término. Por ponerme yo mismo de ejemplo, la última vez que Ausserbach nos visitó, mientras él ensoñaba, yo ensoñé. Me vi en una playa inmensa, la arena fina no se me despegaba de la piel, una mano agarraba la mía, era inmensamente feliz. Nada más.
Cuando Ausserbach abría los ojos y volvía en sí, todos nos quedábamos en el sitio esperando que abriera la boca. Nunca ocurría. Recogía su chaqueta, se despedía con el mismo gesto de sus dedos sobre la frente y nos costaba tanto volver a la realidad...
sábado, 1 de noviembre de 2014
Frank Scheffer - Frank Zappa. Phase II The Big Note
Comencemos por un tópico. Hablar de música es como bailar de arquitectura. Esta frase es de Frank Zappa. Hablar de Frank Zappa es imposible. Atreverse a decir 'a mí Frank Zappa no me gusta', es algo muy osado. Mucho. Ayer vimos en cuadrilla el documental de Frank Scheffer sobre Frank Zappa. Se trata de la segunda parte de una trilogía de la que hemos visto sólo esta segunda parte.
Algunas consideraciones previas. Si todos sabemos inglés, no sé para qué llevan una traductora que interprete las palabras del director. Reírse de la traductora, hacer coñitas con lo que ha dicho, demuestra que la educación de este país está avanzadísima y ya no necesitamos ayuda. Que nos jodan, sin traducción. Somos tan listos. Otra, el documental comienza con más de media hora de retraso por que la copia que se iba a exhibir no era del agrado del director. Mal empezamos.
El documental, siendo uno un zote en casi todo, me dejó una sensación extraña. Veía caras de espanto en mis acompañantes que no estaban avezados en la obra de Zappa. Yo tampoco lo estoy, pero sé que su obra no es precisamente estimulante si uno viene de escuchar música convencionalmente pop o rock. Al ser tan variada, complicada, extraña, simple, cínica, cómica, seria... uno no sabe a qué atenerse y estamos acostumbrados a carreras lineales, disco a disco, concierto glorioso a decadencia... y esto con Zappa no pasa.
Vemos pasar a personajes que fueron importantes en la vida del músico, a otros compañeros músicos del artista... pero no sabemos quiénes son. Se han olvidado de contarnos quién es quién. Si ese fue su bajista, fue su batería, su teclista, su vocalista... no nos lo dicen y tenemos que imaginarlo. Cuando se habla de música, el documental crece en interés, si se habla de otras cosas o aparecen otras imágenes, nos perdemos en un limbo que provoca desastres de somnolencia en algunos de los nuestros.
Y sí, salen canciones, muchas canciones, trozos, pedazos, algunas actuaciones en vivo, retales. Falta algo más, para mi gusto. Falta esa linealidad. Decir... pues este disco fue la ostia. Pues en aquella gira... pero claro, uno es que es muy tópico. Muy convencional. Salen canciones del Hot Rats, que es el disco que todo el mundo debería escuchar si quiere, al menos acercarse a Zappa con simpatía. No es un disco sencillo tampoco, pero te ayuda. Sale el Captain Beefheart, un poquito. Sale Ian Underwood, explicando alguna cosa. Salen cosas, pero me deja el documental algo... no sé.
Falta algo. Falta algo, y no sé lo que es. Falta a lo mejor entender a Zappa, que uno lo entiende, que uno quiere entender que lo que hacía no podía catalogarse con las etiquetas que suele uno manejar, pero yo que sé. Faltaba... acercarlo a quienes no podemos asimilar tanto Varese, tanto Boulez... eso está muy bien. Pero los niños necesitamos algo más masticable y mejor explicado. Mejor explicado, eso es.
Zappa, un tipo que componía, que bajo esa pinta tan estrafalaria era un compositor serio, que se lo tomaba todo en serio (la anécdota con un Mick Jagger fumado es muy buena, le dice que si no va a poder hablar con él en serio porque va tocado, que vuelva otro día), que era autodidacta, que escribía y escribía, que le importaba una mierda si la gente se bufaba de él o no, y que, en definitiva, buscaba como todo el mundo que la peña se divirtiera y abriera un poco la cabeza a otras cosas que aunque parezcan complicadas, no lo son tanto si uno pone de su parte.
Al final, prácticamente, se le reivindica como guitarrista y salen imágenes de un concierto en el que toca nada menos que con Adrian Belew... brutal.
Bueno. El documental estrella del in-edit de este año y a más de uno le ha entrado por un sitio y le sale por el otro. Nos dedicaremos otra vez a rebuscar entre la obra de Zappa a ver si somos capaces de recuperar algo.
Algunas consideraciones previas. Si todos sabemos inglés, no sé para qué llevan una traductora que interprete las palabras del director. Reírse de la traductora, hacer coñitas con lo que ha dicho, demuestra que la educación de este país está avanzadísima y ya no necesitamos ayuda. Que nos jodan, sin traducción. Somos tan listos. Otra, el documental comienza con más de media hora de retraso por que la copia que se iba a exhibir no era del agrado del director. Mal empezamos.
El documental, siendo uno un zote en casi todo, me dejó una sensación extraña. Veía caras de espanto en mis acompañantes que no estaban avezados en la obra de Zappa. Yo tampoco lo estoy, pero sé que su obra no es precisamente estimulante si uno viene de escuchar música convencionalmente pop o rock. Al ser tan variada, complicada, extraña, simple, cínica, cómica, seria... uno no sabe a qué atenerse y estamos acostumbrados a carreras lineales, disco a disco, concierto glorioso a decadencia... y esto con Zappa no pasa.
Vemos pasar a personajes que fueron importantes en la vida del músico, a otros compañeros músicos del artista... pero no sabemos quiénes son. Se han olvidado de contarnos quién es quién. Si ese fue su bajista, fue su batería, su teclista, su vocalista... no nos lo dicen y tenemos que imaginarlo. Cuando se habla de música, el documental crece en interés, si se habla de otras cosas o aparecen otras imágenes, nos perdemos en un limbo que provoca desastres de somnolencia en algunos de los nuestros.
Y sí, salen canciones, muchas canciones, trozos, pedazos, algunas actuaciones en vivo, retales. Falta algo más, para mi gusto. Falta esa linealidad. Decir... pues este disco fue la ostia. Pues en aquella gira... pero claro, uno es que es muy tópico. Muy convencional. Salen canciones del Hot Rats, que es el disco que todo el mundo debería escuchar si quiere, al menos acercarse a Zappa con simpatía. No es un disco sencillo tampoco, pero te ayuda. Sale el Captain Beefheart, un poquito. Sale Ian Underwood, explicando alguna cosa. Salen cosas, pero me deja el documental algo... no sé.
Falta algo. Falta algo, y no sé lo que es. Falta a lo mejor entender a Zappa, que uno lo entiende, que uno quiere entender que lo que hacía no podía catalogarse con las etiquetas que suele uno manejar, pero yo que sé. Faltaba... acercarlo a quienes no podemos asimilar tanto Varese, tanto Boulez... eso está muy bien. Pero los niños necesitamos algo más masticable y mejor explicado. Mejor explicado, eso es.
Zappa, un tipo que componía, que bajo esa pinta tan estrafalaria era un compositor serio, que se lo tomaba todo en serio (la anécdota con un Mick Jagger fumado es muy buena, le dice que si no va a poder hablar con él en serio porque va tocado, que vuelva otro día), que era autodidacta, que escribía y escribía, que le importaba una mierda si la gente se bufaba de él o no, y que, en definitiva, buscaba como todo el mundo que la peña se divirtiera y abriera un poco la cabeza a otras cosas que aunque parezcan complicadas, no lo son tanto si uno pone de su parte.
Al final, prácticamente, se le reivindica como guitarrista y salen imágenes de un concierto en el que toca nada menos que con Adrian Belew... brutal.
Bueno. El documental estrella del in-edit de este año y a más de uno le ha entrado por un sitio y le sale por el otro. Nos dedicaremos otra vez a rebuscar entre la obra de Zappa a ver si somos capaces de recuperar algo.
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