miércoles, 10 de diciembre de 2014

La mirada ovoide

En la Universidad de Fruningen están que trinan. El profesor Oiermeister, rival enconado del doctor Almayr y siempre dispuesto a la insidia más pérfida, ha publicado un artículo en la revista 'Nueva percepción', que ha dejado estupefacto a todo el mundo porque no sabemos realmente qué se ha tomado el profesor Oiermeister, qué suceso ha acaecido del que no hayamos tenido noticia o qué ocurre realmente en la Universidad de Fruningen que no hay semana que no salga alguno con una patochada.
'Seré muy directo y no me andaré con rodeos. No tengo ojos. El motivo principal de mi animadversión contra el doctor Almayr y su teoría sobre La Mirada Ovoide tiene su objeto principal en que no tengo ojos. Tengo ojos, cómo no voy a tenerlos, pero no miro. Veo, pero no capto. Mis ojos sufren desde que era niño un defecto que he catalogado como 'Visión no homologable a lo que se considera visión desde el punto de vista escolástico, por lo que no se puede decir que esto sea visión, si no más bien una leve percepción de la realidad que no puede considerarse ni visión, ni nada'. Resumiendo, no veo. Tengo ojos, que están puestos en su sitio y estos ojos miran y fijan en mi cerebro una serie de imágenes que poco o nada tienen que ver con la realidad. Bueno, esto le pasa a todo el mundo, realmente. Pero lo que a mí me sucede es que veo imágenes del pasado. Veo por ejemplo pasar los coches por la avenida Westfalia y lo que estoy viendo es a las tropas del emperador Federico Guillermo marchando hacia París. Veo un grupo de personas discutiendo sobre el último partido del Borussia Dortmund y lo que estoy viendo es realmente a un conciliábulo de romanos intentando perpetrar el asesinato de César. Ante mí hay una mujer que está escogiendo un puñado de plátanos en una frutería y en mi cabeza está Marie Curie haciendo experimentos que se me escapan. Pero esto no es todo. Lo peligroso es estar en casa, ya que entonces son escenas cotidianas las que vienen a mi mente. He visto escarbarse en los dientes a Napoleón Bonaparte. Depilarse los genitales a la reina Isabel II de España. He visto defecar incontables veces al general Bernardo O'Higgins. He visto hacerse tocamientos realmente inmorales a Adolf Hitler. Esas imágenes vienen a mi mente toda vez que estoy en mi casa y me dirijo al lavabo, a la cocina, al cuarto de la televisión, a mi despacho. Las escenas se reproducen en mi mente de una manera realmente fiel, para nada borrosa o difuminada, y si dirijo la mirada hacia otro punto de la estancia, sin solución de continuidad y sin que haya ningún salto de escena, todo cambia y el escenario histórico es otro. Esta situación ha sido soportable para mí porque mi odio hacia el doctor Almayr y su peregrina teoría sobre La mirada ovoide, absolutamente falta de consistencia, no tenía ni punto de comparación con lo que a mí me estaba sucediendo. Mi vergüenza y mi posición de estricta observancia de la ciencia sin dejarme llevar por los cantos de sirena de extraños poderes o fuerzas que sugiere el doctor Almayr, hizo que considerase mi defecto, mi tara, como algo que debía tapar. Sin embargo, la gota que ha colmado el vaso y que me ha hecho estallar ha sucedido durante esta semana. Asistí como oyente a una conferencia del propio doctor Almayr que realizó en el Aula Magna de la Universidad cuando, como es normal, mientras él hablaba, en mi mente se formó otra imagen. Y era la del propio doctor Almayr. Jamás le había visto. Fue un momento. Un instante. Pero mi defecto visual, mi tara, parecía haberse disuelto. El miedo a que esta percepción maravillosa que encierro en mi interior un día desaparezca totalmente y todo quede en el olvido, en algo que jamás supo nadie, es lo que me obliga a hablar ahora. Por ejemplo, ante mí, mientras escribo esto, estoy viendo a la faraona Hatshepsut con un gripazo de mil demonios jurando en arameo, aunque ya sé que no es en arameo. Y me da pena perder este don. Y por eso lo cuento. Siento los daños causados por...'.

De verdad, de verdad.

martes, 9 de diciembre de 2014

Esperit! - La lluminosa

Fue la tarde de ayer una tarde digna de mención. Tarde de 'vente un rato para casa y eso', con mi hermano. Tarde de ir poniendo vídeos en el youtube, pero en esta ocasión no era yo el palizas que monopoliza el sentido del buen gusto, si no que fue mi hermano el que tomó las riendas. Había ido el viernes a un concierto y tenía ganas de enseñarme los grupos que había visto. La verdad es que los grupos no eran muy divertidos. No eran malos, pero divertidos, pues no. Dos canciones de uno, dos canciones o tres del tal Pablo und Destruktion y al final los Medievo, que son el de Manos de Topo y otro señor haciendo como cosas de electrónica y tal. La cosa fue derivando hasta Ty Segall y finalmente acabamos en Joan Colomo rematando con Esperit!
Dalmau Boada es amigo de mi hermano de los tiempos de la universidad. Como el Colomo. En los festivales, solemos encontrárnoslos y mi hermano habla con ellos y esas cosas. Son colegas, se conocen, se hablan. Dalmau Boada, el Mau, tocaba la guitarra con los fenomenales Cheese y con Les Aus, que eran una banda de dos, batería y guitarra, que te hacía alucinar de verdad. Qué pedazo de banda, qué buenos eran. Ningún concierto era igual al anterior, o lo era, pero costaba recordar cómo había sido una canción y cómo era la siguiente. Después de aquellos grupos, mejor dicho, digamos que antes de aquellos grupos, Mau también fue miembro de Zeidun y demás. Grupos de por aquí, de Barcelona, de Sant Celoni, que uno conoce porque tiene un hermano, pero por nada más.
Así las cosas ayer acabamos viendo vídeos del Mau, de Esperit!, su nuevo proyecto con el que sacó el año pasado un disco la mar de curioso. Y como lo sé, sé perfectamente que va la gente criticando que sólo saco música viejuna, clásicos, discos que cómo no te van a gustar si le gustan a todo el mundo, pues hoy vamos a comentar algo de este disco que merece mucho la pena.
Dalmau Boada lo toca todo. Pese a que en el disco diga que tiene colaboraciones de mucha gente, en realidad, él se lo guisa y se lo come todo. Vean los vídeos, es capaz de eso y de más. El disco se lama La lluminosa. En portada sale una montaña. Debe ser el Montseny, ámbito por donde se mueve toda esta gente. Algunos de ellos tienen relación con mi pueblo colomense. Ya saben, la teoría de los tres pasos, o los cinco pasos. No sé.
El disco es un compendio de toda la música que le puede gustar a un adulto. El disco comienza con una canción que es rock progresivo de toda la vida, más bien rock laietà de aquel que se hacía por aquí en los setenta, sigue con una country raruna, avanza con la primera excursión a Alemania del día con una canción que se llama Kaisser por si acaso había alguna duda, después un rollito black power con una que se llama Funk Daga y nos vamos a Jamaica después con otra que se llama Ran Jah. Seguimos adelante con otra canción que es un blues que no es un blues porque tiene más que ver con todo lo que era Música Dispersa que con el blues. Y nos vamos ya de excursión. A partir de aquí, la música que va apareciendo es de la que le gusta a uno. Ojo, no significa que la anterior fuera mala, pero era un collage con el que te podías abrumar, a partir de mitad del disco, la cosa se va poniendo complicada. Y buena. Una música muy buena. Esa música que hace uno cuando está sólo, o cuando está con alguien que tampoco tiene miedo.
Miren los vídeos. El Mau es de esas personas, como Fabri, por ejemplo, que no tienen miedo. Y que lo tocan todo, y que lo hacen todo. No tiene miedo. A vivir en la montaña, solo. A hacer lo que le rota. Eso es mucho. Los caguetas del universo nos asustamos ante gente así. Nos gusta escuchar su música y ir a sus conciertos, pero luego, uy, uy, yo no. El disco tiene otra vez su parte funky con Bottle D, y sigue avanzando sin letras, sin gente dando la brasa sobre lo que le pasa o le deja de suceder. Nada. Música nada más. El Blues del Desert es eso. Ese blues con los punteos 'asisados' de Música Dispersa. Cuántas veces habremos escuchado ese disco que nadie escuchó. Si hasta parece un poco Tinariwen. Si. Si lo escuchas detenidamente y no te lo dicen, te la puede colar perfectamente.
Vamos por la parte final del disco. Como no sale en la tele como Colomo, que ya sale en el Happy Day y todo, al Mau lo conoce menos gente, pero también se le ha visto tocar con Pau Riba, por ejemplo, acompañándole a la batería. Está bien. OA es la antepenúltima canción del disco y es eso. Es ese rollo de música que se hace cuando se está de buenas, cuando hay rock y hay roll y hay buena sintonía y hay ganas de que la cosa salga y estamos todos puestos y relajados y no hay miedo. No hay miedo. Avanzando hacia el momento en el que se acabe la canción y nos miremos todos pensando que, joder, qué guapo todo, coño. SMNKMNTN pertenece a The Cheese y aquí está dando un rollo así como ambiental a la cosa, antes de acabar con Veig la Fosca, que es la canción canción del disco. La canción que tiene letra y que podría ser una canción rara en un disco normal y que aquí es la canción normal en un disco raro. Qué canción más bonita esta última.
Oh, ya se ha acabado. Oh. La tarde de ayer también se acabó. O comenzó. O no sé. Esperit! y su música raruna, qué bueno. El viernes tocan en el Sidecar. A ver si eso.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Escritorzuelo II (y final)

No nos suele pasar pero por aclamación popular nos hemos visto obligados a solicitar a nuestro proveedor de textos de Budapest que nos hiciera llegar como fuera la continuación del texto sobre la 'Historia comentada de las hazañas y desdichas de Aloysious de Factis, contadas por el mismo'. Y, cosas que pasan, resulta que buscando, buscando, ha sido facilísimo encontrar un ejemplar de esta segunda parte en una biblioteca cercana. Nunca se sabe.
'Llegué entonces a París, dado que París era la ciudad de la que todo el mundo hablaba. Había universidades en otros lugares de Europa, muchas de ellas me quedaban más cerca que la ciudad francesa, pero yo no me arredré y pensé que si había que triunfar en algún sitio, ese debía ser París. Allí se encontraría la gente que podría realmente valorar mi obra. El trayecto hasta la ciudad francesa quizás debiera contarlo en otro capítulo, que es lo que haré, porque lo que aquí interesa es lo que me sucedió en la Universidad de aquella urbe. Qué decepción. Lo que yo pensaba que iba a ser un templo del saber, no era más que una cuadra donde jovenzuelos irrespetuosos, viejos verdes y depravados de toda índole se daban cita bajo el pretexto del estudio y el saber, desfogándose y cometiendo las más tremendas tropelías y excentricidades. Yo, ya persona madura y de vuelta de casi todo, fui blanco sin embargo de las burlas y las chanzas de muchos de aquellos estudiantes, que más parecían asemejarse a bandas de forajidos que a amantes del saber. Sin embargo, con un poco de dinero que conseguí juntar de, ay, vender alguna reliquia requisada del convento al escapar, me matriculé en alguna clase, en la clase de literatura antigua, precisamente. El profesor era un viejecito venerabilísimo, llamado Orentius Paulonicus, que hablaba en voz muy bajita y obligaba a los vándalos de sus alumnos a permanecer en un silencio sepulcral si no querían perderse sus enseñanzas. Yo llegué a la Universidad con mi libro pegado bajo el cuerpo. Nadie, repito, nadie, había visto mi libro más que yo y aquel bárbaro monje que me quemó un ejemplar. No tenía más copias y cuidaba de ese volumen como si fuera mi propia vida.
El primer día de clase, Orentius Paulonicus comenzó a hablarnos de una obra, llamada 'El largo viaje de Xien Tong', escrita en China en el siglo III después de Cristo y que nos había llegado gracias a una traducción del persa. Orentius decía que ese libro encerraba enseñanzas muy valiosas sobre la superación de las adversidades, el amor a la literatura y cómo una persona sin aparente instrucción podía conseguir el reconocimiento de los más sabios. Abrió el libro por una página cualquiera y leyó 'en aquel momento, mi maestro acercó el volumen que yo le había proporcionado para que lo leyera y valorara a una lumbre que había cerca y lo quemó. Suerte que yo guardaba un ejemplar para mí y casi inmediatamente salí del monasterio para dirigirme a...'. Comencé a sentirme algo mareado. Recogí mis cosas y salí de la Universidad de París para no volver jamás.'
Pena, de verdad, pena que no haya una tercera parte.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Miscelánea


Una vez más las canciones vienen a decir todas las cosas que uno ya ha dicho miles de veces. Esta frase para empezar está la mar de bien, pero no me ha gustado demasiado. Otra vez queriendo decir con las canciones lo que ya se ha dicho de otro modo. Leonard Cohen lo dice muy claramente, pero eso mismo yo lo he dicho también y sin cantar. Yo soy. Para lo que quieras, si quieres cantar, si quieres discutir, si quieres reír, si te quieres enfadar, si quieres jugar con las negras, si quieres plátanos, si necesitas algo, si quieres alguien a quien ignorar, si estás cansada, si te aburres, alguien para aburrirte, si hay que fregar algo, si tienes que recoger lo que sea, si hay que mirar lo que haga falta, si estás viendo la tele, si estás escuchando la radio, si duele la cabeza, si hay que bailar en cualquier parte, si se trata de hacer algo superficial y vulgar, si tienes que convencer a alguien de lo que sea, si hay que ir, si tenemos que apuntarnos, si lo tenemos que mirar. Ese soy yo. Ahí estoy. Es sólo una canción pero lo dice todo. Casi que el resto de las canciones que deben aparecer en la miscelánea podrían desaparecer. Soy yo.
https://www.youtube.com/watch?v=bQlR7lUDU9I

Y hay otras formas de plantearlo. Ponerte en plan autoestima alta y pensar, va, si está todo listo, si tarde o temprano esto va a ser así o asá. El modo autoconfianza alta. Eso es más o menos lo que trasluce la canción Keep On running. Sigue, sigue corriendo, que tarde o temprano vas a darte cuenta de que... es una opción. Una opción que está ahí, que es plausible si uno tiene la confianza muy alta. Pero hay que mirarse en el espejo y ser consciente de las limitaciones de cada uno. No sé si esta canción es muy idónea. Sea como sea, mola mucho. El vídeo es un playback un poco vergonzante, pero esa camisa de cuadros metidica por dentro del mágico Steve Winwood, es de antología del buen gusto y el arte. Sigue corriendo, corriendo de mis brazos. Qué cosas. Ni que tuviera uno quince años. Sigue corriendo. Es una canción curiosa esta. Si no tuviera letra, digo yo, que casi sería mejor. Sólo con el comienzo ese contundente de la batería ya paga. En fin. Un clasicazo. Un día... en fin.
https://www.youtube.com/watch?v=H6LVI1gDswg

Se pueden decir las cosas de muchas maneras. Se puede uno poner como se quiera. Puede uno arrugar el morro, puede uno hacerse el interesante, puede uno arrastrarse como una cucaracha y querer que todo cambie. Y sin embargo, todo parece inútil. ¿Han visto ustedes su cara? No la han visto lo suficiente. Esta canción de los Flaming Lips, aunque no se lo crean, está en mi cabeza constantemente. No digo constantemente, digo absolutamente siempre. Una canción de los Flaming Lips en la cabeza de un ser humano, presente absolutamente siempre, significa que uno no está demasiado bien. Los Flaming Lips no están bien. Are you a Hipnotist? es una canción que dignifica a quien la acoge en su seno. Si te gusta esta canción es que estás a bien con el mundo. Con la vida, con la gente. Con los payasos de la tele. Con todos los payasos del mundo. ¿Qué es esto? ¿Qué clase de hipnotizadora eres? Una canción para baterías, de nuevo. Aunque parezca que está grabada. Qué clase de hipnotizadora eres, modulando tus poderes hacia mí. Te puedes poner como quieras, arrugar el morro, pero los poderes están ahí.
https://www.youtube.com/watch?v=BYKdIukYKc8

De repente, mucha gente que no había frecuentado este espacio, lo ha descubierto y dicen que les gusta. Que les parece divertido. Hay otros que consideran que leyendo lo que se publica aquí, les parezco una persona muy negativa. Divertido y negativo. Soy una persona con la que te ríes mucho y que al mismo tiempo, tiene una visión muy negra de las cosas. De las propias, será. Con el resto del mundo me entusiasmo sobremanera. Me ilusiono, me gusta, e incito a hacer cosas. Las cosas que yo nunca haré. Yo no haré nada jamás. Pero me da rabia que no lo hagan los demás. Personas que no me conocen de nada, de repente, saben de mí. Uno espera que, al escribir, se le lea, claro, pero siempre da un poco de miedo que tanta gente sepa de uno. Que sepa porqué escribes, a quién le estás escribiendo, de qué van los cuentos, porqué dices tal cosa y no otra. Lo saben. Se lo imaginan. O no. Mucha gente no coge las bromas. Me da miedo que la gente coja las bromas. Que lo entiendan. Que me miren por la calle y digan, te he cazado chaval, sabemos qué te ocurre. No hace falta saber latín, yo ya sé que ese será mi fin. Y me da coraje que la gente piense que soy gracioso, que soy divertido, que soy una especie de payasete que va haciendo gracia. Con lo profundo que soy. Y ¿porqué me conocen ahora y antes no? No he sido yo, se lo juro. Si quieres, te quieren. Debe ser eso.
https://www.youtube.com/watch?v=SAR7KmiCHto

El otro día en la radio pusieron dos canciones de los Beatles, seguidas. Del Rubber Soul. Qué disco más fantástico el Rubber Soul, con lo escondidito que está entre esos discos tan fastuosos. El Rubber Soul tiene canciones. Pusieron una de Mccartney y otra de Lennon. La de I'm looking through you y la de In my Life. Yo voy a poner otra y voy a buscarla ahora mismo, para que no se diga. Normalmente en estos casos se suele poner una canción de George Harrison para que no haya dudas de que uno es una persona sensible y eso. Pero no. Poner, poner, se puede poner perfectamente Girl, o The Word, que son de Lennon, pero yo que sé. Estoy mirando y la verdad no sé cuál poner. Porque muchas de estas canciones suenan a reproche. Las de Harrison, por ejemplo. La de Ringo, What Goes on... esa está muy bien también, con su rollo country. La de Girl. Pero no sé. Say the word. The word is love. Esta es la buena. Sólo tienes que decirlo. Di la palabra. La palabra es amor.
https://www.youtube.com/watch?v=TTeEAtWvI2U

El espacio de la Miscelánea en principio servía para meterme el moco de que conozco mucha música y que de vez en cuando meto grupos raros para que la gente me tenga ahí en un pedestal. Y comento cosas y eso. Bien. Pero hoy, en fin, estamos poniendo canciones que todo el mundo conoce y nos vamos a despedir con una de esas canciones que todos hemos querido cantar alguna vez y que nunca hemos podido hacer en condiciones. A veces pongo canciones en el fb o en twitter para que la gente haga lo mismo, que piense que vaya cantidad de canciones que conozco, qué listo eres. Pero esta canción la conoce todo el mundo. I've been loving you too long, de Otis Redding. La he puesto a veces en la versión brutal de la Cat Power, pero hoy me apetece esta versión. La buena de verdad, la de Otis Redding. De todas las canciones que antes se han escuchado, quizás hay alguna que sobra, que realmente está puesta de relleno. Esta no. Esta tiene que venir aquí por narices. Y en una versión en directo, con Otis contento, cantando y bromeando. Porque no hace falta cantar esto moqueando. My love is growing stronger. Que si te dicen que no, pues es que no, pero... pero yo ya no puedo parar ahora.
https://www.youtube.com/watch?v=0vUc17A0SNY

Yo no sé qué haré este fin de semana. Espero que ustedes lo tengan claro y tal, pero yo realmente no sé. En fin. Que tengan todos ustedes un fin de semana estupendo y que lo cuenten.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Escritorzuelo

Llevamos una racha muy mala de textos. Eso lo sé yo también, no hace falta que me lo digan. A ver si remontamos con algo de lo que tenemos por aquí. De momento les hacemos llegar esta 'Historia comentada de las hazañas y desdichas de Aloysious de Factis, contadas por él mismo', que nos ha remitido un amigo que tenemos viviendo en Budapest y que siempre tiene algún detalle con nosotros, en este caso un relato acerca de un personaje, creemos que real, que vivió alrededor del siglo XII o XIII.
'Entonces fue cuando me decidí a ser escritor. Había intentado ser ya porquero, soldado, maestro, tonelero, marinero, jornalero, carnicero... y de todos los oficios había salido escaldado por una cosa o por otra. Quizás porque ninguno de esos oficios era el mío. Animado por lo que la gente con la que me encontraba me iba diciendo, decidí que, si tanta gracia tenía contando cosas, porqué no animarme a plasmarlas en un volumen como los que encontré en algunos monasterios. Decidí pues no darle más vueltas e ingresar yo mismo en uno de esos monasterior, en concreto en el de San Alberto de Tilozgsed, para comenzar mi etapa de ilustración y aprendizaje mismo en la escritura. Pasé varios meses sin poder acercarme a los libros y a la sala de escritura, hasta que el abad me permitió comenzar con mi trabajo. Me comportaba como un bendito, siendo riguroso en todos los preceptos de la Orden a la que pertenecía, aunque he olvidado su nombre y cumpliendo con todas las órdenes y trabajos que se me encomendaban. El abad y el encargado de la sala de escritura me dijeron que tenía que copiar un libro sobre una serie de prácticas para el cultivo de las tierras que habían sido estudiadas durante siglos por... pero yo, a mi vez, en los ratos muertos, aprovechaba para escribir mi propio libro, con mi propia historia.
Estuve con este trabajo enfrascado durante varios años. No sé recordar cuántos. Mi fe religiosa no aumentó ni disminuyó en ese tiempo, ya que no existía, pero mi pasión por el trabajo que realizaba era grande. Mi libro avanzaba cautelosamente, ya que empleaba tiempo y gusto en ilustraciones, tipografías, alegorías, trazos recreándome el tiempo necesario en que mi trabajo real, el mío, fuese absolutamente insuperable. Al libro sobre el cultivo siguió otro sobre una maquinaria antigua de los griegos, otro sobre la virtudes del celibato, otro más sobre las alabanzas a Santo Domingo (ahora recuerdo, Santo Domingo tenía que ver algo con la orden a la que yo pertenecí), y uno incluso que dudé en aceptar ya que trataba sobre prácticas amorosas que servidor de ustedes no entendía, pero que copié igualmente.
Al cabo de quince años, mi trabajo estaba concluido. Mi libro, 'Las andanzas de Aloysious de Factis por el mundo que conocemos', terminado. Mi satisfacción era tan grande... Decidí presentar el libro al nuevo abad, afable e interesado por la cultura, que enseguida se interesó por mi trabajo, tanto el público como por el oculto, ya que pasado un tiempo, no me ocultaba ya en mi verdadera labor. Así, llevé mi volumen a que lo revisara el abad, recuerdo que se llamaba Fray Montserrat y que me pidió quedárselo durante unos días para leerlo con calma.
Pasados tres días, Fray Montserrat me llamó a su cuarto. Sin mediar palabra y nada más entrar, me mostró mi libro, lo acercó a la vela que tenía encima de la mesa y empezó a darle fuego. 'Esta es una obra tan mediocre, realizada con tan poca gracia, con un ansia tal de buscar el aplauso y la fama, que no merece la pena ser mostrada ni leída nunca más por nadie más'. No moví un dedo. En quince años me había dado tiempo a hacer otra copia más. A la mañana siguiente estaba fuera del monasterio y encaminándome hacia la ciudad universitaria de...'.
Aquí se corta el relato. Lástima.

martes, 2 de diciembre de 2014

Participación ciudadana. Malditos burócratas de Washington

'Este Plan, seguro que está hecho con muy buenas intenciones, pero no es el primer plan de participación que se presenta y en el que nos piden que colaboremos y finalmente todos acaban en el cajón y se lo pasan por donde te dije'. Este es el planteamiento inicial. Ayer se presentó el Nou Reglament de Participació Ciutadana i Govern Obert. Se presentó. Todavía no está aprobado en pleno y hay mucho tiempo para mirarlo, releerlo, ver qué falta y hacer las alegaciones que sean necesarias. Funcionará a partir del próximo mandato. El objeto de dicho reglamento es cambiar la relación entre la Administración y los ciudadanos. Yo voy hablando y ustedes si quieren vayan haciendo lo que quieran, que hasta aquí voy presentando las cosas de forma muy... formal. Este es el nivel. Entre las novedades de este reglamento de participación destacan las consultas ciudadanas no vinculantes que se podrán hacer a partir de la recogida de 3000 firmas en un máximo de tres meses; la introducción de puntos en el orden del día a petición de la ciudadanía con la recogida de 1200 firmas; o que con 500 firmas se deberá organizar un debate ciudadano sobre un tema propuesto por la gente.
Pues no.
La presentación de ayer fue descafeinada, naturalmente, ya que la máxima autoridad del consistorio no acudió a una cita en la que se presentaba en sociedad un documento que cambia diametralmente la forma de funcionar del lugar en el que se supone que va a volver a trabajar. Todo el mundo habla de 'la alcaldesa', y uno supone que se refieren siempre a la misma persona. Igual hablan en genérico y nos llevamos una sorpresa.
A la presentación de ayer acudimos 'los nuestros', que como todos ustedes saben, somos los de ICV-EUiA. No nos vamos a engañar. Este Reglamento ha sido impulsado desde la concejalía de Participación, que la llevan los nuestros, en concreto ese señor de la foto que se ve tan mal. El Siscu. Y el Xavi, que aún es más de los nuestros, también está por allí. Por eso ayer acudimos en masa a decir que sí, que mola, que es un reglamento de participación que sirve para cambiar y escuchar la voz de quienes ahora reclaman participación, participación, participación, participación. Que cuenten con nosotros. Que sea el ciudadano de a pie (¿?) el que tenga las riendas de todo lo que sucede a su alrededor. Que sea el común de los mortales los que dirijan los designios de su tiempo. Que no vengan esos malditos burócratas de Washington a decirme cómo debo llevar mi vida. La vida, la decido yo cómo la llevo. Participación en los asuntos públicos. Ese es el mantra. Tenemos que conseguir que la gente se implique en lo que le importa, más allá de decir que todos los políticos son unos mierdas y que se lo llevan muerto haciendo lo que les da la gana y sin contar con nadie. Pero da igual. Hagas lo que hagas, te van a pintar la cara.
La presentación del Reglamento ayer contó con la presencia de asociaciones de vecinos y de diversas entidades que han colaborado en su redacción, pero también mostrándose muy críticos con él. Este plan no va a servir para nada, porque luego el que gane las elecciones, 'la alcaldesa', lo meterá en un cajón y todo a cagar. Este plan no va a servir de nada porque las consultas no son vinculantes. Este plan no va a servir para nada porque no dice nada de los presupuestos participativos.
Ven y cuéntanos cómo quieres la Santa Coloma del mañana. Tengo una tienda de cachivaches y adminículos de corte y confección y convoco un simposio sobre la Santa Coloma del futuro. Jóvenes, independentistas, señores mayores, aficionados al Athletic Club, atletas de fin de semana, jugadores de ajedrez, herbolarios... de repente, a todo el mundo se le ocurre montar jornadas sobre la Santa Coloma del porvenir. Ven y dinos qué quieres hacer con tus dineros. Ven y cuéntanos cómo sueñas la Santa Coloma de los jóvenes. Ven y cántanos de qué quieres trabajar en Santa Coloma el día del advenimiento de la cuarta era del Galápago Rojo. Ven y cuéntalo. Ahora dirán que hago broma, pero lean los diarios locales. Nosotros, los nuestros, estamos pensando en hacer algo parecido. O no. O participar en alguna de estas cosas. O quizás lo de ayer ya era eso. Ven y dinos, si tanto te interesa, de qué manera hablarías de los presupuestos participativos, ya que en las diversas jornadas que se organizan, seamos sinceros, tampoco acuden las masas irredentas pidiendo más espacio en las salas de las bibliotecas porque no se cabe. Si lo hacemos todos juntos, igual nos ahorramos tiempo y coste de luz.
Pero no. Es mejor desconfiar de las instituciones. De esos malditos burócratas que, ay, han caído en las redes de la administración y de la poltrona y que al final nunca van a aplicar con ganas ese Reglamento que puede ser, y lo digo ahora sin reírme, de verdad una herramienta efectiva si lo que se quiere hacer es introducir de manera efectiva a la colomense y al colomense en los asuntos que le interesan.
Mesa redonda. Fernando Pindado, especialista en asuntos de administración pública. Un hombre ameno y que nunca deja indiferente. Albert Noguera, representante del Centre Excursionista PuigCastellar de Santa Coloma, que dejó muy alto el pabellón y... Quim Brugué. Sí, Quim Brugué, el politólogo que la montó parda con lo del 9N y le dijeron poco menos que vendido a la Falange por decir que si le llamaban para discutir de algo serio iba, pero para lo del 9N como que no. Pues oigan, muy bien Quim Brugué. Los tres ponentes pusieron temas encima de la mesa referentes a las carencias del documento, del Reglamento, y también sus virtudes. Fernando Pindado puso el acento en que los ciudadanos, las entidades, no pueden tirar piedras sistemáticamente sobre la administración. También dijo que cuando se pide que haya un órgano, por ejemplo, que fiscalice o auditorice (¿?) al Ayuntamiento, no tiene que ser ese órgano precisamente mejor que el mismo ayuntamiento, más imparcial, más justo, simplemente porque lo propongas... tú. Quim Brugué dijo, por ejemplo, que esto de la participación no es un supermercado en el que pides y se te da. O que el Reglamento no creaba órganos nuevos, que era de agradecer, centrándose en las acciones. Y dijo una frase de Aristóteles muy buena, esa de 'la opinión de un hombre muy sabio no vale más que la de muchos hombres'. Bravo.
El debate giró en torno a que este reglamento era bueno y podía mejorarse todavía, pero sería realmente bueno si se era valiente y se aplicaba con todas las consecuencias. Y que sería mejor si se le dotaba de contenido, si se hablaba de políticas sociales, de acciones, de urbanismo, etc. Porque hablar por hablar está muy bien, pero... luego habrá que ponerse. Y aceptar lo que salga. Y si no sale lo que te gusta, pues aceptarlo. Y si no has ido a votar, pues haber ido a votar. Es lo que hay.
Malditos burócratas de Washington. El acto sirvió para presentar de forma inicial algo que todavía no está aprobado. Ojo. O sea, que vas a que te toquen la carita sin haber pasado por ningún trámite. Hay que tenerlos cuadrados para asumir que te van a decir que 'planes como este he visto yo unos pocos y ninguno ha servido para una castaña, que al final los políticos hacéis lo que os da la gana y no contáis con el pueblo'. Quizás sea mejor quedarse en su casa de uno y empezar a mirar los regalos de navidad, si.
Vivimos, como digo, tiempos en los que se clama por darle la voz al ciudadano, al pueblo, para que sea él el que con su voz sin intereses creados, sin carnet, sin corromper, ponga honestidad y claridad en la gestión de los asuntos públicos. Gestión. Pero siempre acabamos creyendo que lo que realmente pasa es que los nuestros lo van a hacer mejor que los otros. Y cuando no encontramos esos nuestros con los que sentirnos identificados, los creamos. Y esos van a ser mejores. Pero siempre acabamos delegando en otro para que haga lo que nosotros creemos que no sabemos hacer, nos da pereza. nos da vergüenza, o simplemente nos da miedo que si nos metemos en jaleos de participación, ergo, política, nos señalemos demasiado y no vayamos a encontrar curro en nada jamás por ser rojos y peligrosos.
Participar es muy bonito, porque lo he visto hacer en sitios. La gente va, opina y sale muy contenta de las reuniones. Reuniones de diez, quince personas, maremagnums de treinta personas, asambleas de cien. Participar, activarse y cambiar los formatos.
La Biblioteca de Singuerlín estaba medio llena. Más de media entrada. Los socialistas convocaron a poca gente. Los alternativos de verdad, tampoco mostraron mayor entusiasmo. La participación está muy bien, pero si participamos los del equipo de cada uno, pues mejor.
Y bueno, que hay tiempo para modificar el texto, para hacer muchas cosas. Pero se ha muerto Juan Expósito 'el Pajarero', que en la Peña Centenario del Athletic de Santa Coloma es como decir que se ha muerto Dios. Porque el hombre puso sus fotos, su tiempo y su dedicación para que la Peña quedara como un pincel. Participar. Y los que a duras penas movemos un boli de vez en cuando, esas cosas no las sabemos agradecer hasta que la gente así desaparece.
Si no participamos, si no nos movemos, lo harán otros por nosotros y nosotros no sabremos hacer una puta mierda más que el folklore revolucionario o el 'todos a la cárcel'. Ya se me ha ido. Me voy a la floristería.      

lunes, 1 de diciembre de 2014

Siempre hay tiempo

Siempre hay tiempo para todo. Para cantar, para reír, para soñar. Siempre hay tiempo para empezar algo y siempre hay tiempo para...
Ostras, pues no.