Olmo Cincci ha hecho públicos una serie de relatos inéditos que ha querido titular 'Doble o triple'. Una serie de textos sin demasiada conexión ni entre sí ni en sí mismos, del que recogemos este viaje 'De Possidente a Chicone'.
'Salir con calor o con frío y no seguir la carretera que lleva a Chicone porque no hay carretera que lleve a Chicone. En Chicone me espera mi amiga Carla, una antigua compañera de andanzas, de cuando ambos militábamos en la milicia que protegía los templos allá en la lejana Etiopía. Recuerdo Etiopía, recuerdo haber hablado amárico perfectamente, pero Carla nunca se acostumbró a aquel idioma y le resultaba complicado entenderse con los lugareños. Incluso conmigo. Yo me hice tanto al idioma que casi olvidé el italiano y ella, Carla, insistía en reprenderme porque olvidaba mi cultura original. Y discutíamos, y hablábamos sobre la conveniencia o no de volvernos locos y dinamitar las iglesias y los templos que estábamos encargados de defender. Hasta que un día, decidimos preguntar al alto mando si era necesario estar allí día y noche, presenciando larguísimas misas que no comprendíamos y cuando quisimos darnos cuenta no había en realidad ningún alto mando. Y Carla me confesó que lo había inventado todo, que después de haber desembarcado en Mombassa me había enredado para creer que estábamos llamados a cumplir una misión divina, que Dios mismo nos llamaba cada noche para que dejásemos de vagar y llevásemos a cabo la más bonita de las historias. Y ella misma fue la que dijo aquello de la milicia, y viajamos hasta Etiopía, con nuestras camisetas de Bob Marley, me entregó una escopeta que luego descubrí que era de juguete y nos quedamos en una aldea, cerca de la iglesia de Lalibela y allí vivimos durante un tiempo defendiendo aquel sagrado lugar. Me dijo que ya estaba bien, que era todo mentira, que volviéramos a Italia, que estaba empezando a olvidarla y que era el momento. Y ahora estoy perdido en un paraje a pocos metros del cartel que indica que he salido de Possidente y Carla me llama insistentemente al teléfono para decirme que me espera, que ha descubierto una cosa muy interesante que quiere contarme, que tiene una propuesta que hacerme. En Chicone, dice, justo al lado de la casa de su familia, ha visto algo que seguro que me gustará. Y yo voy a ir a verla. Hace años que no la veo, porque después de separarnos en Etiopía, yo encontré trabajo y me desligué un poco de todo aquello que me había interesado en mi juventud. Un amigo me ofreció un puesto de trabajo y una amiga me lo quitó. Voy mucho a la iglesia, a veces me quedo en la puerta esperando a que pase algo o alguien para llamarle la atención. La amiga que me quitó el trabajo, Loredana, quiso casarse conmigo y se casó con otro. El día que se casó yo estaba en la puerta de la iglesia y no les dejé pasar. Ella me dijo que lo comprendía, que le había quitado el trabajo y que no pasaba nada, que una cosa por la otra. Loredana estaba un poco loca. Me he perdido y no sé si sabré llegar hasta Chicone. Chicone. El mapa que he mirado no dice nada de una carretera que lleve directamente de Possidente a Chicone. Es que no estoy en Possidente. Estoy en Castel di Lagopesole, por eso me ha parecido fácil ir caminando. ¿Por qué me he confundido? ¿Qué hay en Possidente que me ha llamado la atención? Voy a salirme de la espesura un momento y a ver si encuentro cobertura para decirle a Carla que vayamos a tomar algo a Possidente a ver si me inspiro.'
martes, 23 de agosto de 2016
lunes, 22 de agosto de 2016
¿Qué tienes pensado para el año que viene? Unas vacaciones en Vilches. Vilches, Jaén.
En la foto. Qué sale en la foto. He tenido que cortar la foto porque se veía una bolsa de basura y me ha sabido mal que se viera en primer plano. La censura. Cortar lo que no gusta. Por ejemplo, por comenzar por alguna parte, este año he querido que no hubiera luna. Este verano no he mirado a la luna llena. Mientras subía cada día a Vilches desde la Estación, la luna iba creciendo hasta llegar a alcanzar una dimensión demencial que yo he pretendido ignorar. No me gusta la luna. La luna me recuerda. Ver cómo crece la luna, cómo alcanza el estado de plenitud. Este año, pudiendo ver una luna gigantesca, no he querido ver la luna. De espaldas a la luna. Y la luna estaba allí.
¿Por qué vienes todos los años? Esto me lo preguntaron el primer día que llegué. Evasión o victoria desde el primer día. El primer día de algo más de dos semanas pensando que no estás haciendo nada y os váis a hartar de leer naderías. Una amiga, me dijeron, me ha dicho que ese muchacho viene todos los años, que por qué... No sé qué contesté, intenté ser ocurrente con algo, pero no supe qué decir. El primer día me encontré con el Puerco Rock. Heredero indirecto del Novato Rock, es un esforzado intento por demostrar que el rock radical, el punk, el rock urbano, sigue teniendo predicamento por estas tierras. Como yo buscaba Puerko Rock por las redes no pude saber del cartel hasta el mismo momento de llegar. Puerko/Puerco. Pues nada. Muy poquita gente. Es una lástima, por que la gente que lo montó dedicó un esfuerzo ímprobo por demostrar que la vida sigue igual, pero es inútil. Adaptación al medio. El punk no ha muerto, pero le interesa (de manera real, no impostada, no de pulserita con la bandera española o mofándose de los vivas a la república) a poca gente.
Un verano, algo más de quince días, queriendo hacer cosas, no queriendo hacer nada, cayendo en la trampa de nuestro tiempo. Ir al pueblo parece menos. No salir fuera, no ir a la playa, no hacer una ruta, no escaparse unos días a... parece menos. El complejo. Pensaban que éramos pobres y nos queríamos morir. El segundo día, fui a una especie de festival dedicado a la música electrónica. Aquí sí que había algo más de gente. Hasta muy muy tarde, las seis o así de la mañana. Gente bastante joven disfrutando de lo que le gusta. La chica que pinchaba al final, Anoushka, muy bien.
Evasión o victoria. Toboganes emocionales. Ahora ríe, ahora llora, ahora baila, ahora se queda encantado pensando en la luna llena que amenaza, ahora dice que no quiere beber, ahora dice que no le suben los cubatas. Cubatas a tres euros y medio. Pide lo que quieras y te pondremos lo que tengamos en la mano. Señora, si no sabe lo que quiere, no haga la gestión. Momentazo con Manoli en la barra. Ha habido muchos momentazos. Muchos momentos de reír mucho. Qué menos. Por qué habrá que reir. Evasión o victoria. Una decena de botellines al día, por lo menos. Salir y beber, Y hablar. Hablando se entiende la gente. Explicando las cosas, escuchando, sí, pero también hablando y diciendo lo que nos pasa. Lo que pasa es que hablar a veces no sirve de nada. Me escuece. Me escuecen.
Hubiera estado bien ir a Granada, subir al Mirador de San Nicolás, dar una vuelta por el Albaicín, por detrás de la catedral, intentar buscar la calle esa de las tapas buenas, que ayer me enteré que era la calle Nueva, ver si estaba abierto el bar del Eric, pero no. Jamás pasó.
Es curioso. Durante los días de estancia en Vilches pensaba en escribir esto. No he escrito casi nada en Vilches. Me levantaba cada vez más tarde, me acostaba todos los días lo suficientemente tarde como para asegurarme que no iba a poder levantarme temprano para ponerme a escribir esos diez relatos bien escritos que sé que no voy a saber escribir. Ahí estriba la clave de mi éxito. Pensamiento vilcheño. Ponte en lo peor, no lo hagas. Me llamó la atención que entre los propios vilcheños exista esa conciencia. Ponte en lo peor, no lo hagas.
Este año no ha habido siestas en el suelo. Solo mi tita Antoñita se tiró un día en la manta y se quedó dormida. Mi madre ha reacondicionado el comedor y ha acercado el sofá que estaba en Pamplona a la tele, por lo que ha sido mi lugar de aporijarme. Aporijarme. De leer a la Montse, a Mao, de dormir... Este año no he dormido en el suelo. Siempre volvemos a lo mismo.
Han sido días de hablar, de contar muchas cosas, de escuchar otras. De visitar, de nuevo, prácticamente todos los bares del pueblo. Me he dejado alguno y quisiera enviar mis más sinceras disculpas, pero no llego a todo. Cazadores, Klama, Baesucci... lo siento. Quizás a ellos les de igual. Prefiero dejar de hacer bromas sobre los bares. Han sido días de hacer cosas que quizás no has hecho antes. Antropología. Evasión o victoria. He ido a la piscina dos días. Sin que pase nada. He ido a la piscina a escuchar, a reírme con Ana y Marina y a jugar con Airú. El hijo del Rayo. El ser humano que gobernará la tierra en un futuro no muy lejano ya. Jugar con un niño es muy cansado. Yo ya no llego ahí. Una prueba más de que mi mundo ya es otro. ¿Qué tienes pensado para el año que viene?
La familia. He visto prácticamente a todos mis primos. Con ausencias como Elena, de nuevo de viaje, y sus hermanos. Por lo demás, mi prima Juani, la Juli, mi prima Ana, mi primo Jesús, unos, otros... miento, me ha faltado la Conchi y Paco Luis, por culpa mía, que todo lo que no salga del trayecto que va de la Estación a la Plaza, queda fuera. Es una lástima. La familia, investigar sobre la familia, preguntar sobre el padre de tu padre, el padre del padre de tu padre, o la madre del padre de tu padre, y así ir subiendo y no llegar a nada en claro. O sí. Saber que, realmente, tenemos mucha más familia de lo que nos creemos. Pero es difícil saber quién es quién. De hecho, este año he sabido que en realidad no somos Chispicos, que si somos algo, somos Chispicas. Lenguaje inclusivo.
Tenía yo interés en saber cómo acogía la gente la portada del libro de las fiestas encargada a mi padre. Una portada sin la Virgen, sin la Iglesia, sin el Castillo, pero con la fiesta. Bueno, división de opiniones. Algunas opiniones a favor, muy valiosas. Otras, en contra, argumentadas con gracia. Otras, con bastante poca. Pero es que Vilches es Andalucía de milagro y si no es por la tele, Canal Sur, seguiríamos siendo más manchegos que otra cosa. Canal Sur. Qué poquito he visto Canal Sur. Pero lo suficiente: un día en lo de Ginés, reportaje sobre la procesión de la Virgen de..., uff, otro día, corrida de toros desde Baeza con el tal Padilla al volante, otro día un torero explicando que no ha podido matar bien al toro porque tenía demasiado pelo en el cuello y no entraba bien el descabello a las seis de la tarde, otro día un señor muy mayor se presenta directamente como socialista, del Psoe, y la gente del público de juan y medio sin juan y medio, aplaude. He visto Juegos Olímpicos, evitando ver Doma, Golf y Vela. Bueno. Deporte. No he visto casi nada de atletismo, poco balonmano... en fin.
Fiestas. Yo creo que han estado bien. Creo que ha habido menos gente a nivel general. Pero es eso, gente que viene, que no viene, que no tiene porqué venir, gente del pueblo que se va, gente que es que tiene todo el derecho a irse, otros que hacen alarde, muchos que no pueden salir y seguir el ritmo porque la cosa, se diga o no se diga, está como está.
No todos los días han estado bien. No todos los días ha sido un disparate de reír. Algún día ha habido de no querer mover ni un músculo, de no querer estar, de no mirar a la luna. Han sido fiestas de hablar y hablar. Con el Dani, con Marijose, con la Rocío, con la Montse. Días de parecer del séquito consistorial, señor alcalde, claro que sí, cómo no, tengo una propuesta que hacerle. Días de hablar y reencontrarnos con el Tito Manolo, Jesucristo, el auténtico e inimitable Tito Manolo que sale de fiesta con su perrilla para no verla en un mes porque se iba a... de reencontrarme con mi primo Edu, también con mi primo Juan, al hilo de la pérdida de Paco el gordo. En fin. Suenan los cohetes de los toros, vamos.
La música. Este año ha muerto la música definitivamente. No punk, no rock, no nada. Todo es reggaeton y los éxitos del verano. Si Enrique Iglesias se tira un cuesco, el año que viene lo escucharás. Un pedo. Volvemos a lo mismo. El pikipiki y después el taxi (recuerdo que el día de los toros, el pichi cortó la calle y puso esta del taxi en bucle... era el paraíso), la de la bicicleta, la de cómo te atreves a volver, la de si estos idiotas supieran que soy el hombre más rico del mundo que yo pensaba que podría ser de Vetusta Morla y era de Juanes, la de no quiero enamorarme de ti, y tu de mí y yo de ti y tú de mí... en fin. Más... no sé, todas la de oye chica oye chico baila conmigo, la de la gente de zona... volvemos a lo mismo. Todo el rato. A todas horas, daba igual la orquesta. Sólo una, la Sureña, se lanzó un día a última hora con AC/DC y Medina Azahara y ya estamos con los barraquerones... yo que sé. Los coches locos, verdaderos reyes de la fiesta, del ritmo, de todo....
Unos días con mis padres, una ruta camino de Sabiote que si la hace otra gente no tiene ningún misterio, pero nosotros tenemos que darle el punto. Una mañana decimos de ir a hacer una ruta por el Condado. Nada, ir con el coche por Arquillos, Navas, Santisteban... Pero se decide ir a Sabiote, que es muy bonito. En las Navas preguntamos. Hay un mapa, hay móviles, pero es mejor preguntar a una lugareña que no tiene ni idea, que nos manda a Santisteban y que nos lleva a hacer una ruta entre olivares, en agosto, a las dos de la tarde, por un carreterín terrible. Llegamos a Sabiote, dejamos el coche, en la calle paralela a la carretera encontramos un pedazo de bar. Nos bebemos la cerveza como si acabásemos de descubrir la cerveza. Al coche, a casa. Se acabó la ruta. ¿Qué he visto de Sabiote?
Y bueno. Se acabaron las fiestas y esos dos días de coda que no sabes qué hacer y que piensas que vas a hacer algo y bajando hacia casa escuchas el Child in Time y te metes en el Aljarafe y te bebes dos cervezas y oye, parece que tienes un historión que contar. No conoces a nadie, pero hablas de Deep Purple, de Led Zeppelin, pones una canción de los Kinks y les cortas el rollo... y para casa.
Me está quedando largo, como siempre, pero es que tengo que aprovechar para contarlo todo, por si alguien lo lee y tiene interés en saber. Contar poco, decir que bueno, que ahí hemos estado... pues tampoco es. Tobogán emocional. Consejos vendo y para mí no tengo. Pero hablar es gratis, opinar, decir. También escuchar.
Ah, el tema indepe... cero. Creo que sacaba yo más el tema que la gente de allí. Nada. Cero points.
¿Qué tienes pensado para el año que viene? Esto se lo dice Pedu a Marina cada día. De cara al Novato. Pero es una pregunta que vale para todo. ¿Qué tienes pensado para el año que viene? Yolanda y Antonio me despidieron con un 'cuándo vuelves a bajar otra vez'. El futuro. La luna llena. De espaldas a la luna llena.
Me gusta ir a Vilches y ver a la gente a la que quiero. También a la que no. También descubrir que cada año se suma alguien nuevo a la banda. Alguien que siempre ha estado ahí y que uno no... pero ahí están. Y saber que tú no sabes quiénes son, pero ellos saben quién eres. Que siempre vuelves. Que los dos barbas siempre estamos. Que no faltamos nunca. Que nos gusta saber que estás bien, que has hablado, que ese niño es tuyo, que bueno que no pasa nada, que ea, que siguen habiendo palabras vilcheñas que no conocemos, que aquel es tu primo y no lo sabes, que ahí esta todo. Que, como dijo el pregonero Alberto Conejero, genial, todo lo que hago tiene siempre algo, mucho, o todo de Vilches. Siempre lo dicen mejor los otros.
Pero yo no soy de Vilches. Yo no estoy en Vilches.
Desde la churrería están enviando señales de humo. ¿Qué tienes pensado para el año que viene?
¿Por qué vienes todos los años? Esto me lo preguntaron el primer día que llegué. Evasión o victoria desde el primer día. El primer día de algo más de dos semanas pensando que no estás haciendo nada y os váis a hartar de leer naderías. Una amiga, me dijeron, me ha dicho que ese muchacho viene todos los años, que por qué... No sé qué contesté, intenté ser ocurrente con algo, pero no supe qué decir. El primer día me encontré con el Puerco Rock. Heredero indirecto del Novato Rock, es un esforzado intento por demostrar que el rock radical, el punk, el rock urbano, sigue teniendo predicamento por estas tierras. Como yo buscaba Puerko Rock por las redes no pude saber del cartel hasta el mismo momento de llegar. Puerko/Puerco. Pues nada. Muy poquita gente. Es una lástima, por que la gente que lo montó dedicó un esfuerzo ímprobo por demostrar que la vida sigue igual, pero es inútil. Adaptación al medio. El punk no ha muerto, pero le interesa (de manera real, no impostada, no de pulserita con la bandera española o mofándose de los vivas a la república) a poca gente.
Un verano, algo más de quince días, queriendo hacer cosas, no queriendo hacer nada, cayendo en la trampa de nuestro tiempo. Ir al pueblo parece menos. No salir fuera, no ir a la playa, no hacer una ruta, no escaparse unos días a... parece menos. El complejo. Pensaban que éramos pobres y nos queríamos morir. El segundo día, fui a una especie de festival dedicado a la música electrónica. Aquí sí que había algo más de gente. Hasta muy muy tarde, las seis o así de la mañana. Gente bastante joven disfrutando de lo que le gusta. La chica que pinchaba al final, Anoushka, muy bien.
Evasión o victoria. Toboganes emocionales. Ahora ríe, ahora llora, ahora baila, ahora se queda encantado pensando en la luna llena que amenaza, ahora dice que no quiere beber, ahora dice que no le suben los cubatas. Cubatas a tres euros y medio. Pide lo que quieras y te pondremos lo que tengamos en la mano. Señora, si no sabe lo que quiere, no haga la gestión. Momentazo con Manoli en la barra. Ha habido muchos momentazos. Muchos momentos de reír mucho. Qué menos. Por qué habrá que reir. Evasión o victoria. Una decena de botellines al día, por lo menos. Salir y beber, Y hablar. Hablando se entiende la gente. Explicando las cosas, escuchando, sí, pero también hablando y diciendo lo que nos pasa. Lo que pasa es que hablar a veces no sirve de nada. Me escuece. Me escuecen.
Hubiera estado bien ir a Granada, subir al Mirador de San Nicolás, dar una vuelta por el Albaicín, por detrás de la catedral, intentar buscar la calle esa de las tapas buenas, que ayer me enteré que era la calle Nueva, ver si estaba abierto el bar del Eric, pero no. Jamás pasó.
Es curioso. Durante los días de estancia en Vilches pensaba en escribir esto. No he escrito casi nada en Vilches. Me levantaba cada vez más tarde, me acostaba todos los días lo suficientemente tarde como para asegurarme que no iba a poder levantarme temprano para ponerme a escribir esos diez relatos bien escritos que sé que no voy a saber escribir. Ahí estriba la clave de mi éxito. Pensamiento vilcheño. Ponte en lo peor, no lo hagas. Me llamó la atención que entre los propios vilcheños exista esa conciencia. Ponte en lo peor, no lo hagas.
Este año no ha habido siestas en el suelo. Solo mi tita Antoñita se tiró un día en la manta y se quedó dormida. Mi madre ha reacondicionado el comedor y ha acercado el sofá que estaba en Pamplona a la tele, por lo que ha sido mi lugar de aporijarme. Aporijarme. De leer a la Montse, a Mao, de dormir... Este año no he dormido en el suelo. Siempre volvemos a lo mismo.
Han sido días de hablar, de contar muchas cosas, de escuchar otras. De visitar, de nuevo, prácticamente todos los bares del pueblo. Me he dejado alguno y quisiera enviar mis más sinceras disculpas, pero no llego a todo. Cazadores, Klama, Baesucci... lo siento. Quizás a ellos les de igual. Prefiero dejar de hacer bromas sobre los bares. Han sido días de hacer cosas que quizás no has hecho antes. Antropología. Evasión o victoria. He ido a la piscina dos días. Sin que pase nada. He ido a la piscina a escuchar, a reírme con Ana y Marina y a jugar con Airú. El hijo del Rayo. El ser humano que gobernará la tierra en un futuro no muy lejano ya. Jugar con un niño es muy cansado. Yo ya no llego ahí. Una prueba más de que mi mundo ya es otro. ¿Qué tienes pensado para el año que viene?
La familia. He visto prácticamente a todos mis primos. Con ausencias como Elena, de nuevo de viaje, y sus hermanos. Por lo demás, mi prima Juani, la Juli, mi prima Ana, mi primo Jesús, unos, otros... miento, me ha faltado la Conchi y Paco Luis, por culpa mía, que todo lo que no salga del trayecto que va de la Estación a la Plaza, queda fuera. Es una lástima. La familia, investigar sobre la familia, preguntar sobre el padre de tu padre, el padre del padre de tu padre, o la madre del padre de tu padre, y así ir subiendo y no llegar a nada en claro. O sí. Saber que, realmente, tenemos mucha más familia de lo que nos creemos. Pero es difícil saber quién es quién. De hecho, este año he sabido que en realidad no somos Chispicos, que si somos algo, somos Chispicas. Lenguaje inclusivo.
Tenía yo interés en saber cómo acogía la gente la portada del libro de las fiestas encargada a mi padre. Una portada sin la Virgen, sin la Iglesia, sin el Castillo, pero con la fiesta. Bueno, división de opiniones. Algunas opiniones a favor, muy valiosas. Otras, en contra, argumentadas con gracia. Otras, con bastante poca. Pero es que Vilches es Andalucía de milagro y si no es por la tele, Canal Sur, seguiríamos siendo más manchegos que otra cosa. Canal Sur. Qué poquito he visto Canal Sur. Pero lo suficiente: un día en lo de Ginés, reportaje sobre la procesión de la Virgen de..., uff, otro día, corrida de toros desde Baeza con el tal Padilla al volante, otro día un torero explicando que no ha podido matar bien al toro porque tenía demasiado pelo en el cuello y no entraba bien el descabello a las seis de la tarde, otro día un señor muy mayor se presenta directamente como socialista, del Psoe, y la gente del público de juan y medio sin juan y medio, aplaude. He visto Juegos Olímpicos, evitando ver Doma, Golf y Vela. Bueno. Deporte. No he visto casi nada de atletismo, poco balonmano... en fin.
Fiestas. Yo creo que han estado bien. Creo que ha habido menos gente a nivel general. Pero es eso, gente que viene, que no viene, que no tiene porqué venir, gente del pueblo que se va, gente que es que tiene todo el derecho a irse, otros que hacen alarde, muchos que no pueden salir y seguir el ritmo porque la cosa, se diga o no se diga, está como está.
No todos los días han estado bien. No todos los días ha sido un disparate de reír. Algún día ha habido de no querer mover ni un músculo, de no querer estar, de no mirar a la luna. Han sido fiestas de hablar y hablar. Con el Dani, con Marijose, con la Rocío, con la Montse. Días de parecer del séquito consistorial, señor alcalde, claro que sí, cómo no, tengo una propuesta que hacerle. Días de hablar y reencontrarnos con el Tito Manolo, Jesucristo, el auténtico e inimitable Tito Manolo que sale de fiesta con su perrilla para no verla en un mes porque se iba a... de reencontrarme con mi primo Edu, también con mi primo Juan, al hilo de la pérdida de Paco el gordo. En fin. Suenan los cohetes de los toros, vamos.
La música. Este año ha muerto la música definitivamente. No punk, no rock, no nada. Todo es reggaeton y los éxitos del verano. Si Enrique Iglesias se tira un cuesco, el año que viene lo escucharás. Un pedo. Volvemos a lo mismo. El pikipiki y después el taxi (recuerdo que el día de los toros, el pichi cortó la calle y puso esta del taxi en bucle... era el paraíso), la de la bicicleta, la de cómo te atreves a volver, la de si estos idiotas supieran que soy el hombre más rico del mundo que yo pensaba que podría ser de Vetusta Morla y era de Juanes, la de no quiero enamorarme de ti, y tu de mí y yo de ti y tú de mí... en fin. Más... no sé, todas la de oye chica oye chico baila conmigo, la de la gente de zona... volvemos a lo mismo. Todo el rato. A todas horas, daba igual la orquesta. Sólo una, la Sureña, se lanzó un día a última hora con AC/DC y Medina Azahara y ya estamos con los barraquerones... yo que sé. Los coches locos, verdaderos reyes de la fiesta, del ritmo, de todo....
Unos días con mis padres, una ruta camino de Sabiote que si la hace otra gente no tiene ningún misterio, pero nosotros tenemos que darle el punto. Una mañana decimos de ir a hacer una ruta por el Condado. Nada, ir con el coche por Arquillos, Navas, Santisteban... Pero se decide ir a Sabiote, que es muy bonito. En las Navas preguntamos. Hay un mapa, hay móviles, pero es mejor preguntar a una lugareña que no tiene ni idea, que nos manda a Santisteban y que nos lleva a hacer una ruta entre olivares, en agosto, a las dos de la tarde, por un carreterín terrible. Llegamos a Sabiote, dejamos el coche, en la calle paralela a la carretera encontramos un pedazo de bar. Nos bebemos la cerveza como si acabásemos de descubrir la cerveza. Al coche, a casa. Se acabó la ruta. ¿Qué he visto de Sabiote?
Y bueno. Se acabaron las fiestas y esos dos días de coda que no sabes qué hacer y que piensas que vas a hacer algo y bajando hacia casa escuchas el Child in Time y te metes en el Aljarafe y te bebes dos cervezas y oye, parece que tienes un historión que contar. No conoces a nadie, pero hablas de Deep Purple, de Led Zeppelin, pones una canción de los Kinks y les cortas el rollo... y para casa.
Me está quedando largo, como siempre, pero es que tengo que aprovechar para contarlo todo, por si alguien lo lee y tiene interés en saber. Contar poco, decir que bueno, que ahí hemos estado... pues tampoco es. Tobogán emocional. Consejos vendo y para mí no tengo. Pero hablar es gratis, opinar, decir. También escuchar.
Ah, el tema indepe... cero. Creo que sacaba yo más el tema que la gente de allí. Nada. Cero points.
¿Qué tienes pensado para el año que viene? Esto se lo dice Pedu a Marina cada día. De cara al Novato. Pero es una pregunta que vale para todo. ¿Qué tienes pensado para el año que viene? Yolanda y Antonio me despidieron con un 'cuándo vuelves a bajar otra vez'. El futuro. La luna llena. De espaldas a la luna llena.
Me gusta ir a Vilches y ver a la gente a la que quiero. También a la que no. También descubrir que cada año se suma alguien nuevo a la banda. Alguien que siempre ha estado ahí y que uno no... pero ahí están. Y saber que tú no sabes quiénes son, pero ellos saben quién eres. Que siempre vuelves. Que los dos barbas siempre estamos. Que no faltamos nunca. Que nos gusta saber que estás bien, que has hablado, que ese niño es tuyo, que bueno que no pasa nada, que ea, que siguen habiendo palabras vilcheñas que no conocemos, que aquel es tu primo y no lo sabes, que ahí esta todo. Que, como dijo el pregonero Alberto Conejero, genial, todo lo que hago tiene siempre algo, mucho, o todo de Vilches. Siempre lo dicen mejor los otros.
Pero yo no soy de Vilches. Yo no estoy en Vilches.
Desde la churrería están enviando señales de humo. ¿Qué tienes pensado para el año que viene?
jueves, 11 de agosto de 2016
Montserrat Suáñez - La leyenda del enmascarado
Situémonos. A caballo entre el siglo XII y el XIII una joven noble castellana llamada Constanza llega al Languedoc para casarse con su prometido Raymond de Meridor. Pero, ay, en el mismo momento en el que llega su séquito y va atravesando los bosques y campos que la llevan a encontrarse con su prometido, Robert de Montfort aparece en su camino, sus miradas de cruzan y ya tenemos el pollo formado. ¿A quién quieres?, como decía la canción de Bo Diddley. Constanza ha de casarse con Raymond, pero en el mismo banquete de presentación, Robert, muy flamenco, le dice que va a estar con él. Y ella no lo dice, pero ay. Y Raymond no es mal tío, es más, es mejor persona que Robert, que es un cafre y un tipo sin demasiados escrúpulos. Pero ¿a quién quieres?
A todo esto, no hemos dicho que los Meridor y los Montfort se llevan a matar, que tienen disputas de tierras, que el odio es… pues eso, de nobles del siglo XII y del siglo XIII. Esas cosas que pasan entre nobles. Seguidor como soy impenitente (ejem) de los blogs de Montserrat Suáñez, donde nos narra con su estilo personal e intransferible hechos históricos de cualquier época, siempre incido en el hecho de que los asuntos personales de los nobles, reyes, gente con poder, acaban costando mayormente vidas de gente que no tiene culpa. Aquí pasa igual. Robert quiere a Constanza. Constanza ya se ha casado con Raymond. Pero… yo voy a lo que voy, si pasa por ahí la cruzada contra los cátaros, pues aprovecho y me lo llevo por delante. Además, Robert tiene una hermana, Alienor, que está secretamente enamorada de Raymond. Todo podría ser muy fácil, pero no lo es.
Esta segunda novela de Montserrat Suáñez llega a un lugar más concreto que su primer trabajo. Si en La Corte del Diablo, las intrigas en la corte de Catalina de Medicis y la futura reina Margot se situaban en un plano superior por encima creo de la trama sentimental, aquí lo pasional y amoroso está por encima de todo. Y lo hace todo más sencillo, más atractivo, mucho más adictivo para el lector que quiera saber de Historia, pero no quiera hacer una cátedra. Porque ante nuestros ojos pasan hechos como la herejía cátara, las disputas territoriales entre Inglaterra y Francia a cuenta de Normandía, la campaña de Castilla contra los almohades que desembocarán en la batalla de las Navas de Tolosa… pero en ningún momento eso está por encima de lo que importa. ¿A quién quieres?
Constanza quiere a Robert. Raymond quiere a Constanza. Alienor quiere a Raymond. Robert odia a Raymond. Raymond odia a Robert. ¿Qué somos capaces de hacer por amor? ¿Dónde podemos llegar? ¿A qué somos capaces de renunciar? Quieres a quien hace daño a quien quieres. Quieres a quien es capaz de haberte negado. No quieres dejar de querer a quien sabes que es imposible que te quiera. En fin, la vida. En La leyenda del enmascarado nos topamos con difíciles decisiones, con momentos en los que el lector considera que ‘hay que tener estómago o estar muy ciego para…’. Y sin embargo, es así. ¿A quién quieres? ¿El deber o el corazón? Creo que con el corazón, el concepto queda más claro.
Un segundo libro, un segundo todo, siempre parece más difícil. Parece que el factor sorpresa se pierde, que corremos el riesgo de repetirnos. Pero, para mí gusto, este segundo libro destila mejor un tipo de novela histórica en la que la Historia sirve de marco y no de motivo principal, para contarnos algo superior. ¿A quién quieres?
Es eso. Simplemente.
jueves, 4 de agosto de 2016
Miscelánea
¿Y tú? ¿Dónde vas de vacaciones? Yo, nada, al pueblo. Qué forma de contestar. Qué poco misterio le doy a las cosas. Claro, me contáis unos planes vacacionales que se asemejan a la preparación del desembarco de Normandía y uno, humilde, piensa que ir 'al pueblo', parece que sabe a poco. Ciertamente, poca gente de los de mi generación van ya 'al pueblo', únicamente. Es un dato que no he contrastado de manera cientifica, no he preguntado, no he hecho un muestreo, pero lo que me llega a los oídos es que la gente sí, va al pueblo, pero antes debe ir a otro sitio. Y no todo mundo tiene 'un pueblo' al que ir. Yo, antes, quise plantearme también eso de ir a otro sitio, distinto, fuera, que me permitiera ver otras formas de vida, incluso participar en el misterio que supone eso de ir a la playa. Pero no. Ya no. Ya desde el año pasado asumo que mi deber como integrante de una porción de la población que ve de lejos el progreso y las nuevas formas de vida consiste en 'ir al pueblo' y poca cosa más. Ojo, ir al pueblo no hace de menos. De hecho, ni los de mi pueblo se quedan en el pueblo todo el verano esperando a que lleguemos los foráneos, faltaría más. Yo en mi pueblo me lo paso muy bien. Y pese a que llevo yendo desde que tengo uso de razón, todavía me faltan muchas cosas por hacer. Este año pienso ir a la piscina y todo. Ya lo digo ahora, este año, sí.
https://www.youtube.com/watch?v=CZ-Q2Md2pgM
La playa. Ese misterio. Este año he ido un día a playa. Unas pocas horas. He ido un día a la piscina. Unas pocas horas también. No me ha dado tiempo de coger el quemazón de julio ni nada. Bien. Voy a forzar la máquina y voy a ir a la piscina de mi pueblo. Este año sí. El año pasado lo intenté, pero el primer día que aparecí por allí, rompí el karma y la conjunción astral y lo que fuera y mi madre, como por hechizo, se rompió un brazo saliendo de la piscina inflable de casa. Baal, supongo, consideró que no había llegado mi momento. Pero este año, creo que está la cosa de otra manera. Voy a ir a la piscina, a que la gente vea este palmito blanco y flojo pasearse por la orillita de la balsa, para que vean como el agua de la ducha recorre la barriga pecosa, para que vean el poco o nulo arte natatorio que poseo. Un año vinieron unos amigos de santaco al pueblo, dijeron de ir a la piscina, me negué (como el desierto). Les dije que no, que no era posible, que la piscina... que yo no iba a la piscina. Siempre me ha dado vergüenza, no sé nadar bien, tengo los bracitos cortos, no muevo mucha agua, no tengo las manos grandes, un desastre. Para eso, si no puedo tomar el sol, si además sin las gafas no veo... en definitiva, que no. Pero este año, me lo voy a montar bien. Este año, sí. Este año, rockaway piscina municipal!
https://www.youtube.com/watch?v=3RF5NnifB_0
Hablemos un poco de lo que nos espera cuando lleguemos, las fiestas de santaco, elecciones. ¿Será la alcaldesa la nueva sheriff de los socialistas catalanes? El runrún ya está corriendo, las noticias aparecen, cenas de tanteo, movidas. ¿Tendremos el honor de contar con una colomense dirigiendo el cotarro socialista? Bueno. Seré breve. Es como que eso, hace años, era muy molón, pero que ya... No sé. Bien, estupendo, pero le hubiera quedado mejor hace unos años. Ahora es como ser presidente de una asociación de amantes de los videoclubs. Algo así. Como seguidores de Verano azul. Ahora los tiros van por otro lado. Ahora los tiros van por un lado muy diferente. Ahora lo que se lleva es cagarse en Ada Colau, en los Comunes, en nosotros. Lo que se lleva ahora, desde la gente que cuenta, esto es la derecha con Junts pel Sí y la izquierda real de la CUP es irnos dando. Sistemáticamente. Diáriamente. Un día, no se puede vivir en Barcelona de tanto mantero. Al otro día, el Ajuntament encarcela manteros y hay manifestaciones. Un día es por una exposición enseñando lo cutre y lo terrible que es el franquismo y su impunidad y te hacen pasar por franquista a ti mismo. Otro día es por otra cosa. Han identificado al enemigo y vienen con todo.
https://www.youtube.com/watch?v=6s_O0MRT0zA
Hablemos de otra cosa. Hablemos del verano. Hablemos de beber cerveza sin ton ni son. Hablemos de beber y beber cerveza. Pero la cerveza cuesta dinero. El dinero. ¿Tenemos dinero para tanta cerveza que nos vamos a beber? Mírate los bolsillos. Mírate a ver, porque a lo mejor no te llega. ¿Nos vamos todos de vacaciones? Digo más. Y esta es una reflexión que hemos compartido muchas veces, ¿mola poner fotos de lo bien que nos lo estamos pasando en tal sitio cuando a lo mejor hay mucha gente que no puede ir a ningún sitio? Esto es. ¿Merece la pena que la gente vea que nos ponemos como el ojete si hay quien no puede y...? Es lo que hay. No es una crítica, porque supongo que yo me beberé tres cervezas en la plaza y pondré un tweet o pondré una foto en el facebook con algún primo y estaré super contento y alguien dirá 'mira el comunista qué bien se lo pasa'. Este es el plan. ¿Merece la pena fijarse en los comentarios de la gente que piensa que no podemos pasárnoslo bien? ¿Ofendemos a alguien cuando hacemos estas cosas? No lo sé. Es una reflexión un tanto así. De cortar el rollo. Últimos momentos antes de que llegue la hora. Vamos que nos vamos.
https://www.youtube.com/watch?v=9wusSVFNoFo
Mi madre dice que me deja preparado un cazolón de estofado de carne. El tren llega a las cinco y media de la tarde. Pero por si hay un desmayo o algo tengo preparado un cazolón de estofado de carne y una tortilla de patatas. No tendré a la banda de música esperando. Vilches, Jaén, cinco y media de la tarde. Bajas del tren y el suelo de la estación arde. La estación. Noches jugando a la lata en la estación, Horas y horas jugando a miles de cosas. Durante muchos años pensé que no merecía ir al pueblo porque ya no podía jugar. Me había hecho mayor y esas cosas de salir con las pandillas de amigos a... a hacer el teenager, no me hacían gracia. Yo quería volver atrás, seguir jugando a la lata, a fútbol, a los montones en la renfe. La socialización. Ese problema. Luego lo he ido salvando todo como he podido, de manera bastante precaria a ojos de cualquiera que tenga... ojos. Me gustaba ir al pueblo, no me gustaba ir al pueblo. Ahora me gusta ir, aunque tenga una edad en la que debería ir con hijos, con pareja, etc., y hacer cosas que hace la gente con edad. Pero no. El plan sigue siendo el mismo que hace 10 o 20 años. Salir, hablar, unas risas, la orquesta, cerveza, cerveza, cerveza, hablar, hablar, hablar. Habla, habla, habla. Habla, habla, habla. Ya empezamos otra vez.
https://www.youtube.com/watch?v=n_mN_Zi7xiA
Y no me gustaría despedirme de todos ustedes sin recordarles que el amor es un sentimiento que tengo dentro del corazón. Este año, en el pueblo, me quemaré, habrá días que serán mejores, otros días que serán peores, unos días en los que me acordaré de ustedes, otros días en los que me acordaré. Los días en el pueblo cuando a uno no le gustaría estar en el lugar en el que está. Pero no puede ser. Cada uno tiene que estar donde tiene que estar. En el pueblo me acuerdo de todo. Porque en el pueblo no funciona eso del poema de Borges del Amenazado, no funciona. Eso no es. Y habrá hamburguesillas en el ginés, habrá jarritas fresquitas en el Rafi, habrá cerveza fresquita en la plaza, y fiesta de la espuma y estar hablando hasta las dos mil quinientas y todo será como siempre. Pero no es como siempre. Y habrá que llevarlo con humor. Y no te has afeitado. Y vaya barbas. Y estás más delgado. Y entonces qué. Entonces qué. Todavía no le he dicho nada a Pepa de que voy mañana, Igual a Pepa ya le importa un pepe que vaya o no. Le voy a decir algo.
https://www.youtube.com/watch?v=RqpKDkVzlqU
Y eso. Que felices vacaciones. Si nos vemos por el pueblo, saludar. Me voy a acordar cada santo día de vosotros.
https://www.youtube.com/watch?v=CZ-Q2Md2pgM
La playa. Ese misterio. Este año he ido un día a playa. Unas pocas horas. He ido un día a la piscina. Unas pocas horas también. No me ha dado tiempo de coger el quemazón de julio ni nada. Bien. Voy a forzar la máquina y voy a ir a la piscina de mi pueblo. Este año sí. El año pasado lo intenté, pero el primer día que aparecí por allí, rompí el karma y la conjunción astral y lo que fuera y mi madre, como por hechizo, se rompió un brazo saliendo de la piscina inflable de casa. Baal, supongo, consideró que no había llegado mi momento. Pero este año, creo que está la cosa de otra manera. Voy a ir a la piscina, a que la gente vea este palmito blanco y flojo pasearse por la orillita de la balsa, para que vean como el agua de la ducha recorre la barriga pecosa, para que vean el poco o nulo arte natatorio que poseo. Un año vinieron unos amigos de santaco al pueblo, dijeron de ir a la piscina, me negué (como el desierto). Les dije que no, que no era posible, que la piscina... que yo no iba a la piscina. Siempre me ha dado vergüenza, no sé nadar bien, tengo los bracitos cortos, no muevo mucha agua, no tengo las manos grandes, un desastre. Para eso, si no puedo tomar el sol, si además sin las gafas no veo... en definitiva, que no. Pero este año, me lo voy a montar bien. Este año, sí. Este año, rockaway piscina municipal!
https://www.youtube.com/watch?v=3RF5NnifB_0
Hablemos un poco de lo que nos espera cuando lleguemos, las fiestas de santaco, elecciones. ¿Será la alcaldesa la nueva sheriff de los socialistas catalanes? El runrún ya está corriendo, las noticias aparecen, cenas de tanteo, movidas. ¿Tendremos el honor de contar con una colomense dirigiendo el cotarro socialista? Bueno. Seré breve. Es como que eso, hace años, era muy molón, pero que ya... No sé. Bien, estupendo, pero le hubiera quedado mejor hace unos años. Ahora es como ser presidente de una asociación de amantes de los videoclubs. Algo así. Como seguidores de Verano azul. Ahora los tiros van por otro lado. Ahora los tiros van por un lado muy diferente. Ahora lo que se lleva es cagarse en Ada Colau, en los Comunes, en nosotros. Lo que se lleva ahora, desde la gente que cuenta, esto es la derecha con Junts pel Sí y la izquierda real de la CUP es irnos dando. Sistemáticamente. Diáriamente. Un día, no se puede vivir en Barcelona de tanto mantero. Al otro día, el Ajuntament encarcela manteros y hay manifestaciones. Un día es por una exposición enseñando lo cutre y lo terrible que es el franquismo y su impunidad y te hacen pasar por franquista a ti mismo. Otro día es por otra cosa. Han identificado al enemigo y vienen con todo.
https://www.youtube.com/watch?v=6s_O0MRT0zA
Hablemos de otra cosa. Hablemos del verano. Hablemos de beber cerveza sin ton ni son. Hablemos de beber y beber cerveza. Pero la cerveza cuesta dinero. El dinero. ¿Tenemos dinero para tanta cerveza que nos vamos a beber? Mírate los bolsillos. Mírate a ver, porque a lo mejor no te llega. ¿Nos vamos todos de vacaciones? Digo más. Y esta es una reflexión que hemos compartido muchas veces, ¿mola poner fotos de lo bien que nos lo estamos pasando en tal sitio cuando a lo mejor hay mucha gente que no puede ir a ningún sitio? Esto es. ¿Merece la pena que la gente vea que nos ponemos como el ojete si hay quien no puede y...? Es lo que hay. No es una crítica, porque supongo que yo me beberé tres cervezas en la plaza y pondré un tweet o pondré una foto en el facebook con algún primo y estaré super contento y alguien dirá 'mira el comunista qué bien se lo pasa'. Este es el plan. ¿Merece la pena fijarse en los comentarios de la gente que piensa que no podemos pasárnoslo bien? ¿Ofendemos a alguien cuando hacemos estas cosas? No lo sé. Es una reflexión un tanto así. De cortar el rollo. Últimos momentos antes de que llegue la hora. Vamos que nos vamos.
https://www.youtube.com/watch?v=9wusSVFNoFo
Mi madre dice que me deja preparado un cazolón de estofado de carne. El tren llega a las cinco y media de la tarde. Pero por si hay un desmayo o algo tengo preparado un cazolón de estofado de carne y una tortilla de patatas. No tendré a la banda de música esperando. Vilches, Jaén, cinco y media de la tarde. Bajas del tren y el suelo de la estación arde. La estación. Noches jugando a la lata en la estación, Horas y horas jugando a miles de cosas. Durante muchos años pensé que no merecía ir al pueblo porque ya no podía jugar. Me había hecho mayor y esas cosas de salir con las pandillas de amigos a... a hacer el teenager, no me hacían gracia. Yo quería volver atrás, seguir jugando a la lata, a fútbol, a los montones en la renfe. La socialización. Ese problema. Luego lo he ido salvando todo como he podido, de manera bastante precaria a ojos de cualquiera que tenga... ojos. Me gustaba ir al pueblo, no me gustaba ir al pueblo. Ahora me gusta ir, aunque tenga una edad en la que debería ir con hijos, con pareja, etc., y hacer cosas que hace la gente con edad. Pero no. El plan sigue siendo el mismo que hace 10 o 20 años. Salir, hablar, unas risas, la orquesta, cerveza, cerveza, cerveza, hablar, hablar, hablar. Habla, habla, habla. Habla, habla, habla. Ya empezamos otra vez.
https://www.youtube.com/watch?v=n_mN_Zi7xiA
Y no me gustaría despedirme de todos ustedes sin recordarles que el amor es un sentimiento que tengo dentro del corazón. Este año, en el pueblo, me quemaré, habrá días que serán mejores, otros días que serán peores, unos días en los que me acordaré de ustedes, otros días en los que me acordaré. Los días en el pueblo cuando a uno no le gustaría estar en el lugar en el que está. Pero no puede ser. Cada uno tiene que estar donde tiene que estar. En el pueblo me acuerdo de todo. Porque en el pueblo no funciona eso del poema de Borges del Amenazado, no funciona. Eso no es. Y habrá hamburguesillas en el ginés, habrá jarritas fresquitas en el Rafi, habrá cerveza fresquita en la plaza, y fiesta de la espuma y estar hablando hasta las dos mil quinientas y todo será como siempre. Pero no es como siempre. Y habrá que llevarlo con humor. Y no te has afeitado. Y vaya barbas. Y estás más delgado. Y entonces qué. Entonces qué. Todavía no le he dicho nada a Pepa de que voy mañana, Igual a Pepa ya le importa un pepe que vaya o no. Le voy a decir algo.
https://www.youtube.com/watch?v=RqpKDkVzlqU
Y eso. Que felices vacaciones. Si nos vemos por el pueblo, saludar. Me voy a acordar cada santo día de vosotros.
miércoles, 3 de agosto de 2016
Matching Mole - Matching Mole
No es el disco más veraniego, no es el disco más divertido, no es el disco más salvaje, no es el disco más, pero es el mejor disco. Es el disco del 3 de agosto. Y no me pregunten por qué, pero es hoy. Hace dos años, me lo ha recordado facebook, puse una canción de este disco. Hoy, sin yo saberlo, he puesto la misma. Signed Curtain. Por qué hoy es el día, lo dicen en la primera canción. Por qué este disco es el mejor disco, lo dicen en la primera canción. Está dicho en las primeras frases. La primera canción se llama O Caroline y comienza diciendo lo siguiente: 'David está en el piano y yo debo estar tocando la batería y estamos intentando tocar algo de música, estamos intentando pasarlo bien. Pero estoy convencido de si tú estuvieras aquí conmigo, estaría más centrado y tocaría cosas mejores'. Tan sencillo como eso. El estribillo dice 'aún te quiero, Caroline...'.
Si no conocen a Matching Mole, yo se los presento. En la portada aparecen sus miembros, de los cuales ustedes quizás conozcan a David Sinclair porque tocaba con Caravan y a Robert Wyatt, que fue batería y voz de los increíbles Soft Machine. Efectivamente, estamos hablando de rock progresivo, de rock psicodélico, de jazz rock, de un tipo de música que no se escucha demasiado pero que supone un sinfín de sensaciones divertidas, amargas, excitantes, a veces de verdad que pesadas y otras refrescantes.
Este disco es de 1971. Sucede que Robert Wyatt no está demasiado conforme con el rumbo que toma Soft Machine, demasiado jazz o demasiado... vamos, que no estaba el joven Wyatt por la labor. Robert Wyatt, vean vídeos en youtube de Soft Machine de 1967, por ejemplo, tocando la batería como un loco, esos Soft Machine eran tremendos. Sigo, que me lío. O no, porque la crítica de este disco es muy sencilla. Sigo.
Después de salir de Soft Machine, hace un disco en solitario que se llama The end of an ear. Un disco en el que no se canta, sólo se oye a Wyatt gritar o gemir o hacer algo parecido al scat. Sea lo que sea, a mí me hipnotiza. Sin cantar dice más que todas las letras. Sigo. Después de este disco, con Sinclair, que le ha ayudado aquí, forman Matching Mole. Machine Molé en francés significa lo mismo que Soft Machine. Y ahí el juego de palabras, etc.
Bien. Primera canción. Como digo este disco es de fácil crítica. Hay tres canciones y el resto ya no es. El resto es dejarse llevar. La primera canción es O Caroline. Una sencillísima canción en la que Wyatt le canta a una chica que luego fue novia de... no recuerdo. La letra es demoledora, la sencillez de todo es tan tremenda que te desarma desde el principio. Ya te ha ganado. Si le prestas un poquito d atención, no podrás separarte de Matching Mole, jamás. Aunque no entiendas nada de lo que hacen después. A esta primera canción, en la que el propio Wyatt le dice a Caroline que igual piensa que qué coño hace cantando esta mierda y tal, pero que bueno, que en frío ya verá que las cosas son así cuando duelen. Como el que canta cualquier cosa. Es como abrirse en canal sin llamar la atención.
La cosa sigue, sin solución de continuidad, con Instant Pussy, que no es más que música y Wyatt haciendo el a a a a que ya hemos comentado que aparecía en su primer disco. Podría estar toda la vida escuchando esta canción. E imitándola. O cantándola en silencio. O tarareándola. O gritando en silencio. Gritando mucho sin que se me oiga. ¿Lo cogen? En la primera canción echa de menos a alguien y luego... un ritmo continuado y sencillo igual con Wyatt desquiciándonos con el gritito. Juro que no hay vez que la escucha que no me pase el día a a a a a a a a aaaa aaaa aaaaaa a a a a.
Pero claro.
Se acaba.
Y empieza la canción más bonita del mundo. Jamás. Nunca. Signed curtain es la canción más bonita del mundo. Y la más triste. Una canción que duele espantósamente el 3 de agosto. Siempre duele, pero no sé qué tiene el día este con esta canción. O cualquier día. Puede ser una canción para cualquier día. Es muy sencilla. La letra de la canción habla de la canción. Este es el primer verso. Es el primer verso. El primer verso. Este es el primer verso. Y este es el coro. O quizás es un puente. O solo otra parte de la canción que estoy cantando. Y este es el segundo verso. El segundo verso. Este es el segundo verso. Y puede ser el último verso. El segundo verso. Puede ser el último. Y este es el segundo verso. Probablemente el último. Y este es el coro. O quizás es un puente.
O solo otro cambio de nota. No importa.
No pasa nada, esto solo significa que he perdido la fe en esta canción porque no me va a ayudar a alcanzarte.
Y se acabó.
Y ya ha acabado el disco porque lo damos todo por perdido y todo lo que queda es un musicón que parece que está tocado por tocar, por hacer algo una vez que ya todo está perdido. Si no va a valer de nada, qué sentido tiene hacer algo con sentido. Vamos a hacer lo que nos parezca. Y aquí ya parece un grupo de rock progresivo, de rock que no tiene nada de rock de puños al aire, de melenas al viento, de sensación de... no. Rock de para adentro. Part of the Dance es la primera de este tramo, con un pequeño estribillo (ya no va a cantar nadie más) y venga a hacer como que... para llegar al estribillo. Y te llevan y te llevan y... hasta llegar al estribillo.
Y entonces llega Instant Kitten y lo que amenaza todo el rato con aparecer en Part of the Dance, es Instant Kitten. Sale Wyatt al principio con el a a a a a a a a y ya nos pone a tono. Vamos a lo bueno. No sé dónde me fui yo cuando escuché por primera vez Instant Kitten. Pero te vas muy lejos. Las primeras canciones tenían letra y es más fácil explicar las emociones siguiendo la letra, pero con Instant Kitten... te vas hacia un sitio que no te mola. Ese sitio en el que parece que ya lo tienes perdido. Hay una guitarra eléctrica que te va guiando hacia un sitio. No está aquí. Y de repente acaba y todo se acaba.
Sí, es cierto, quedan tres canciones más. Pero más o menos ya lo tenemos todo hecho. Dedicated to Hugh, but you weren't listening es una canción dedicada a Hugh Hopper de los Soft Machine. Tiene también su qué, pero hay que tener paciencia para llegar. Es rock progresivo, no tenemos prisa. Acabamos con Beer as in Braindeer, que es un jaleo de mil demonios y nos vamos con Inmediate Curtain que viene a ser como un reprise de todo el disco en cinco minutos. Una despedida de ruidos y melotrón a tope.
Bien. Este disco es un disco de 3 de agosto. De agosto. Fue en agosto cuando me lo recomendó Berna. Este disco me abrió la puerta a Gong, a Soft Machine, a Robert Wyatt, a Kevin Ayers, a Caravan. Este disco es tan grande.
Este disco duele. Porque en este disco lo dicen todo en tres canciones. En una canción. Incluso en la que no lo cantan lo están diciendo.
Este disco duele porque dice que nada vale, que el esfuerzo es inútil, que no sirve para...
En fin. No me hagan mucho caso. La música.
Si no conocen a Matching Mole, yo se los presento. En la portada aparecen sus miembros, de los cuales ustedes quizás conozcan a David Sinclair porque tocaba con Caravan y a Robert Wyatt, que fue batería y voz de los increíbles Soft Machine. Efectivamente, estamos hablando de rock progresivo, de rock psicodélico, de jazz rock, de un tipo de música que no se escucha demasiado pero que supone un sinfín de sensaciones divertidas, amargas, excitantes, a veces de verdad que pesadas y otras refrescantes.
Este disco es de 1971. Sucede que Robert Wyatt no está demasiado conforme con el rumbo que toma Soft Machine, demasiado jazz o demasiado... vamos, que no estaba el joven Wyatt por la labor. Robert Wyatt, vean vídeos en youtube de Soft Machine de 1967, por ejemplo, tocando la batería como un loco, esos Soft Machine eran tremendos. Sigo, que me lío. O no, porque la crítica de este disco es muy sencilla. Sigo.
Después de salir de Soft Machine, hace un disco en solitario que se llama The end of an ear. Un disco en el que no se canta, sólo se oye a Wyatt gritar o gemir o hacer algo parecido al scat. Sea lo que sea, a mí me hipnotiza. Sin cantar dice más que todas las letras. Sigo. Después de este disco, con Sinclair, que le ha ayudado aquí, forman Matching Mole. Machine Molé en francés significa lo mismo que Soft Machine. Y ahí el juego de palabras, etc.
Bien. Primera canción. Como digo este disco es de fácil crítica. Hay tres canciones y el resto ya no es. El resto es dejarse llevar. La primera canción es O Caroline. Una sencillísima canción en la que Wyatt le canta a una chica que luego fue novia de... no recuerdo. La letra es demoledora, la sencillez de todo es tan tremenda que te desarma desde el principio. Ya te ha ganado. Si le prestas un poquito d atención, no podrás separarte de Matching Mole, jamás. Aunque no entiendas nada de lo que hacen después. A esta primera canción, en la que el propio Wyatt le dice a Caroline que igual piensa que qué coño hace cantando esta mierda y tal, pero que bueno, que en frío ya verá que las cosas son así cuando duelen. Como el que canta cualquier cosa. Es como abrirse en canal sin llamar la atención.
La cosa sigue, sin solución de continuidad, con Instant Pussy, que no es más que música y Wyatt haciendo el a a a a que ya hemos comentado que aparecía en su primer disco. Podría estar toda la vida escuchando esta canción. E imitándola. O cantándola en silencio. O tarareándola. O gritando en silencio. Gritando mucho sin que se me oiga. ¿Lo cogen? En la primera canción echa de menos a alguien y luego... un ritmo continuado y sencillo igual con Wyatt desquiciándonos con el gritito. Juro que no hay vez que la escucha que no me pase el día a a a a a a a a aaaa aaaa aaaaaa a a a a.
Pero claro.
Se acaba.
Y empieza la canción más bonita del mundo. Jamás. Nunca. Signed curtain es la canción más bonita del mundo. Y la más triste. Una canción que duele espantósamente el 3 de agosto. Siempre duele, pero no sé qué tiene el día este con esta canción. O cualquier día. Puede ser una canción para cualquier día. Es muy sencilla. La letra de la canción habla de la canción. Este es el primer verso. Es el primer verso. El primer verso. Este es el primer verso. Y este es el coro. O quizás es un puente. O solo otra parte de la canción que estoy cantando. Y este es el segundo verso. El segundo verso. Este es el segundo verso. Y puede ser el último verso. El segundo verso. Puede ser el último. Y este es el segundo verso. Probablemente el último. Y este es el coro. O quizás es un puente.
O solo otro cambio de nota. No importa.
No pasa nada, esto solo significa que he perdido la fe en esta canción porque no me va a ayudar a alcanzarte.
Y se acabó.
Y ya ha acabado el disco porque lo damos todo por perdido y todo lo que queda es un musicón que parece que está tocado por tocar, por hacer algo una vez que ya todo está perdido. Si no va a valer de nada, qué sentido tiene hacer algo con sentido. Vamos a hacer lo que nos parezca. Y aquí ya parece un grupo de rock progresivo, de rock que no tiene nada de rock de puños al aire, de melenas al viento, de sensación de... no. Rock de para adentro. Part of the Dance es la primera de este tramo, con un pequeño estribillo (ya no va a cantar nadie más) y venga a hacer como que... para llegar al estribillo. Y te llevan y te llevan y... hasta llegar al estribillo.
Y entonces llega Instant Kitten y lo que amenaza todo el rato con aparecer en Part of the Dance, es Instant Kitten. Sale Wyatt al principio con el a a a a a a a a y ya nos pone a tono. Vamos a lo bueno. No sé dónde me fui yo cuando escuché por primera vez Instant Kitten. Pero te vas muy lejos. Las primeras canciones tenían letra y es más fácil explicar las emociones siguiendo la letra, pero con Instant Kitten... te vas hacia un sitio que no te mola. Ese sitio en el que parece que ya lo tienes perdido. Hay una guitarra eléctrica que te va guiando hacia un sitio. No está aquí. Y de repente acaba y todo se acaba.
Sí, es cierto, quedan tres canciones más. Pero más o menos ya lo tenemos todo hecho. Dedicated to Hugh, but you weren't listening es una canción dedicada a Hugh Hopper de los Soft Machine. Tiene también su qué, pero hay que tener paciencia para llegar. Es rock progresivo, no tenemos prisa. Acabamos con Beer as in Braindeer, que es un jaleo de mil demonios y nos vamos con Inmediate Curtain que viene a ser como un reprise de todo el disco en cinco minutos. Una despedida de ruidos y melotrón a tope.
Bien. Este disco es un disco de 3 de agosto. De agosto. Fue en agosto cuando me lo recomendó Berna. Este disco me abrió la puerta a Gong, a Soft Machine, a Robert Wyatt, a Kevin Ayers, a Caravan. Este disco es tan grande.
Este disco duele. Porque en este disco lo dicen todo en tres canciones. En una canción. Incluso en la que no lo cantan lo están diciendo.
Este disco duele porque dice que nada vale, que el esfuerzo es inútil, que no sirve para...
En fin. No me hagan mucho caso. La música.
martes, 2 de agosto de 2016
Piensa en un Elefante

Suena una bonita canción de los sesenta y el protagonista de nuestra historia se dirige con su vehículo a una importante reunión de la que depende el destino de unos pocos millones de vidas. Se trata de la convención anual de consejeros de Klinsmann Inc., una importante empresa de importación y exportación de cacharretes y adminículos que entra en franca competencia con algún que otro gigante asiático y el siempre pérfido y sonriente amigo americano. En el transcurso de esta reunión, nuestro protagonista, junto con otros catorce delegados territoriales, ha de decidir si la empresa continúa con un decisivo plan de viabilidad que condenará al desempleo a muchos trabajadores de sus almacenes europeos o bien deciden aceptar la oferta de uno de esos híbridos asiáticoamericanos que han decidido tirar por la calle de en medio y comprarles el negocio para después cerrarlo.
Está escuchando una emisora de nostalgia musical, donde emiten diariamente unas cuantas horas de clásicos y no tan clásicos del cancionero del pop y el rock de los sesenta y setenta, cuando de repente tiene una idea, una especie de revelación. La canción, de unos peruanos psicodélicos, habla de un elefante, de un elefante que viene y que cuando llegue va a ponerlo todo patas arriba. Que viene el elefante, que viene el elefante, repite el estribillo. El conductor, nuestro protagonista, hilvana en torno a esta idea un discurso que, le parece, va a servir de revulsivo para una empresa que se encuentra en un callejón sin salida.
Deja el coche en el garaje y mientras sube en el ascensor a la 23ª planta garabatea en una libreta el contenido de su alocución. Llega a la sala y el presidente de la compañía Klaus Klisnsmann expone los hechos con total asepsia. Objetivamente, cualquiera de las dos opciones conducen al mismo sitio, les dice, pero que él en su papel de heredero y continuador de una legendaria saga de importadores y exportadores de cacharretes, cachivaches y chorradas, se ve en la obligación de mantenerse firme y… Van pidiendo la palabra los diversos delegados y cuando le toca el turno a nuestro protagonista, los argumentos expuestos han sido tendentes a vender la compañía al híbrido, coger el dinero y correr.
Nuestro protagonista comienza a hablar y expone su teoría. Según él, si un elefante se enfrenta con un hombre, el elefante cree que puede vencer al hombre porque lo ve más pequeño, pero el elefante no sabe, ni por la fuerza de la costumbre de ver caer a los suyos, que el hombre siempre es superior y que es el hombre quien siempre saca un arma para abatir al elefante que, aunque poderoso, acaba sucumbiendo siempre. Nosotros, dijo, somos como el hombre que sabe que el poderoso puede alardear de tamaño y de presencia, pero somos nosotros los que tenemos un arma y ese arma es… Fue un discurso precioso, la verdad.
Pero finalmente se votó vender la empresa y el final de Klinsmann Inc. Un secretario del señor Klinsmann le pidió a nuestro protagonista el discurso porque el señor Klinsmann quería tenerlo de recuerdo y nuestro protagonista no se lo pudo dar porque lo hizo todo de memoria, pero quedó en reescribirlo y enviárselo tan pronto… Es igual, dijo el secretario, ha sido la emoción del momento.
lunes, 1 de agosto de 2016
El punk. Yo no.
El otro día fui a un festival. Vi dos grupos. Dwarves y CJ Ramone. En los Dwarves tocaba Nick Oliveri, ex bajista de los Queens of the Stone Age. Fui sin saber quién eran los Dwarves y tampoco esperaba demasiado de CJ Ramone, más que versiones de los Ramones. Los Dwarves no me desagradaron, aunque el cantante me cayó un poco gordo. En un momento, CJ Ramone invitó a Nick Oliveri a subir al escenario para interpretar Endless Vacation, de los Ramones, en concreto de las pocas canciones cantadas por Dee Dee Ramone, el bajista. Bueno, tengo una camiseta de los Ramones, pero esa canción, concretamene, esa canción, no la conocía. Me hice una foto con Nick Oliveri, pero me da vergüenza enseñarla.
Sea como sea, aquel momento fue, sin duda, el punk. Nick Oliveri ya tiene pinta de no estar muy allí, puede que todo sea pose, pero cantando aquella canción, encogía el estómago. Cantar una canción como si no fueras a cantar nunca más en tu vida. Como si tuvieras que echar algo que tienes y que por mucho que grites, que chilles, que lo intentes sacar, va a estar allí bastante rato.
Antes, como digo, con su grupo, una colección de Fuck, Fuck, y más Fuck y luego versiones de Ramones que, claro, siendo Ramones, te tienen que gustar. Pero no era...
¿Qué es el punk? El otro día (siempre el otro día) una entrevista a Silvia Resorte daba algunas definiciones, conceptos, etc. Yo soy una persona débil, muy miedosa, muy conservadora, muy poco atrevida para nada, me da vergüenza cualquier cosa y pienso que todo el mundo es mucho, pero mucho, más capaz que yo de hacer cualquier cosa que se proponga. Me fascina, sin embargo, lo que podría ser una manera de hacer que sea diametralmente opuesta a lo que se espera que es lo normal. Y si no diametralmente opuesta, algo opuesta. Y si no puede ser algo opuesta, matizadamente normal. Y si no puede ser matizadamente normal, que sea tan normal que de asco. Y si no, otra cosa.
El punk es otra cosa. Al final me van saliendo los conceptos. El punk es lo que alguien mira sorprendido. No es lo normal. Cuando todos esperamos lo mismo en el mismo sitio y eso mismo pasa, puede ser muy animal, muy bruto, muy bestia, muy animalote, muy salvaje, pero ya no es punk. Es normal. Es normal ya hacer el borrico en un concierto, tirarnos del escenario, saltar... es anormal no hacerlo. Yo no lo hago. Porque soy mayor, porque... porque si no lo hago es porque no me gustan los grupos. Cuando lo hago, me parece que soy tan especial, tan diferente, Estoy haciendo lo que se espera de mí.
¿Cuándo se hace uno el punk? Cuando ya llevamos la camiseta, la ropa, los complementos, el menage y vamos haciendo como que. Cuando sacamos el camisón porque nos lo piden, cuando escribimos cosas así como punyents porque así la gente arquea la ceja y dice... oh, qué provocador. Pero eso no es el punk. Hablar del punk, es la cosa menos punk que puede haber. Teorizar sobre algo que es espontáneo.
Aunque esté grabado, pensado, escrito, modelado. Puede ser punk, porque parece fuera de norma.
Un gafas, hablando sobre el punk. Ya pasa, Yo no puedo ser punk nunca. Puedo parecer algo, a veces, tampoco lo son quienes... o sí. No lo sé.
Yo solo sé que el otro día ví a Nick Oliveri cantar aquello y pensé, este es el que lo hace. Los demás hacíamos cosas que habíamos visto mil veces ya. Imitando lo que sabemos. Erudición musical. Medios tiempos. CJ Ramone saludando a los veteranos de guerra y a la gente que había hecho la mili. Cosa menos punk...o quizás era lo que no esperaba nadie. O quizás sí. Me pareció espantoso. Pero es que quizás el único que no era punk era yo.
Me he pasado buena parte de mi vida como melómano buscando cosas 'que parecieran punk'. Que, aunque fueran hechas en los sesenta, a principios de los setenta, en los cincuenta, aunque fueran progresivas, tuvieran algo. Algo que fuera... inesperado. O que fuera hiriente. Que fuera absurdo. Tonto. Excéntrico.
Alguien me dijo hace poco que yo tenía nosequé en los dedos. Atípicos. Que eso significaba que era excéntrico, una persona creativa... a la que le gustaba provocar. Es posible. Un señor acomplejado que de vez en cuando da unos cuantos gritos vestido de...
¿Que es el punk? Hacer lo que uno pueda por romper la norma. Por romper algo. Por hacerlo al revés. Por no hacer lo esperado. Lo que el público pide. Lo que los demás saben. No lo sé.
Yo, por ejemplo, ahora querría estar escribiendo otra cosa. Haciendo otra cosa. Y estoy escribiendo sobre el punk porque me han dicho que no escriba sobre otro tema.
Yo no soy punk. Y por eso, de vez en cuando, grito. O escribo lo que quiero. Hoy no.
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