lunes, 9 de octubre de 2017

España, perdiste

Antes de que España fuera la máquina de ganar a nosequé y que apareciera la famosa portada del 'soy español ¿a qué quieres que te gane?', unos argentinos sacaron un libro sobre la sempiterna mala suerte española con el fútbol y titularon el libro España, perdiste.
Yo creo que España ya ha perdido. Ayer se hizo visible una parte más de la sociedad catalana. No hay dos partes en conflicto, españolistas e independentistas. Hay muchas más. A veces alguna de estas partes incluye a otras, muchas de las veces uno se puede sentir igualmente incómodo con todas ellas. La mani de ayer a mí me parece un fracaso. Primero porque todo se basa en el deseo de imitar las muy exitosas manifestaciones del 11-s que organiza el independentismo. De demostrar que también se saca gente a la calle para que no parezca que no... es igual. Eso ya está perdido. Me parece que cualquier manifestación que pida que la cosa se quede como está o que involucione, está perdida. Esa reivindicación no va a ser.
España ha perdido Catalunya. Al menos, esa idea de España en la que se echa la culpa a los indepes de 'haber querido dividirnos', que parece querer acabar con la coletilla 'con lo bien que estábamos'. Creo que, sea cual sea el resultado de lo que ocurra en los próximos días, esa idea de España, como la de antes de, está perdida. Creo que Catalunya tampoco va a ser igual.
Los que no hemos sentido simpatía nunca por el españolismo, por la idea de ser un buen español, por los tópicos, por una España cuyo nacionalismo consiste en reivindicar algo que va contra la mitad del propio país, ver la mani de ayer no nos hace ninguna ilusión. De la misma manera que yo no le veo la gracia a manifestarme con nacionalistas de derecha de un lado, no se lo veo a hacer el mismo número de la mano de PP y Ciudadanos, por hablar de lo más suave.
Y entiendo que también es un problema de quienes queremos otra cosa, para Catalunya y para el resto del Estado, que no conseguimos ubicarnos. Ayer, seguro, había gente nuestra en esa manifestación. Mucha gente que no es esa España facha que sale en las fotos de quienes hacen una parada de los monstruos de cualquier cosa que tenga una rojigualda. Igualmente, siempre hay mucha gente nuestra también en las Diadas. Y el drama es que parece que estamos en medio, cuando no lo estamos.
España, esa nación nacida del consenso y del que todo está ya bien así, ha muerto. Ha perdido. Porque esto ya no va a quedar igual. Por mucha manifestación en la que mucha gente de aquí intente sacar su voz adelante porque considera que nadie le escucha y saque la bandera nacional a pasear. Por mucha gente que venga de fuera que venga a mostrar un amor por Catalunya que tiene muy poco que ver con lo que aquí se está viviendo. Por mucho que todo esto parezca equiparable a lo otro. Por mucho que me digan que 'y tú más', por mucho que esto el martes o el miércoles derive en una cosa o en otra, esto ya no será lo mismo.
España, todo el país, ha perdido. Ayer caminaba por Sant Adrià, y veía a la gente con sus banderas. Por Santa Coloma, al volver. Algunos conocidos. El sábado fue lo de las camisetas blancas, parecía que éramos gilipollas por querer dar otro mensaje. Gente escrutándonos como si fuéramos monos en el zoo. Gente que vino a una mani a creerse que había convocado la mani. Gente que encuentra su espacio. O que lo quiere encontrar. Pero es más sencillo acudir a la bandera. Y ahí, pierdes.
Porque el mensaje de la bandera del otro lado es más sugerente, más fresco, mejor. Es así. La otra bandera, la de la estelada, es mejor. Por más que nos emperremos en negarlo, por más que no quieras comparar, fríamente, lo de ayer, esa España, es una derrota.
Esa España que no es capaz de ver que antes que ir a una mani con corruptos y xenófobos, se podría articular otra cosa, una cosa que hiciera saltar por los aires esa eterna manera de hacer las cosas entre el bien y el mal. Una España que, como dice Monedero, no dudaría en volver a fusilar a Lorca.
Y delante una parte de la sociedad catalana que ya ha perdido su vínculo con España, con esa España y con cualquier otra propuesta de España. Eso también lo ha perdido España.
Y aquí una parte más de la sociedad catalana que sigue intentando explicar algo que parece que todo el mundo comparte en principio, pero no al final. Una parte, una de las muchas partes de la sociedad catalana que no quiere salir más detrás de ninguna bandera. Que incluso yendo todos de blanco no se siente cómoda. Que quiere ir por libre.
España, perdiste. Catalunya, a veces se gana, a veces se pierde. Empieza una semana interesante. Ya veremos.

viernes, 6 de octubre de 2017

Minuto de juego y resultado

Voy a intentar hacer las frases algo más largas, porque estoy viviendo un proceso de fascinación por las frases cortas que me parece indigno para alguien como yo, capaz de hacer construcciones elaboradas y eso. ¿Cómo va la cosa? Según lo que parece, la cosa está tomando los derroteros propios de quienes apostábamos, ya hace unas semanas, por hacer brlr brlr brlr brlr con el dedo en la boca. Es decir, que la cosa está tomando el cariz que toman las cosas cuando sientes el aliento del alien en la espalda y piensas, estupendo, creo que he captado el mensaje. Que no todos, yo, por ejemplo, llevo gafas y me gusta explicar que desde pequeño me ha quedado muy claro que en un enfrentamiento físico tengo todas las de perder, lo que no quita para que uno sea chinchoso, faltón y bocas en cuanto le hacen las palmas. Qué estoy queriendo decir. Santi Vila, le conoceréis porque dicen que es el Conseller que es menos indepe. Ha sido el elegido para anunciar en un artículo que, bueno, que ya tenemos (todos los catalanes) ganado mucho terreno y que es momento de consolidar e ir ya ganando lo que sería el respeto internacional y que ahora por una Dui no nos vamos a volver locos todos. Estaba escuchando la entrevista en Rac1, ayer mismo Basté, presentador de las mañanas y portavoz de lo que llamaríamos la Catalunya bien, dijo también que lo de la Dui, a ver, que lo de la Dui resta más que suma. Dos y dos no suman siempre cuatro. Bien estaba diciendo esto el conseller y me ha dado por mirar en Twitter qué es lo que pensaba de esto que estaba escuchando alguien como Bernat Dedéu y no ha habido dudas. La rata está hablando en Rac1. Caramba. Este es el nivel. En este caso no estamos hablando de un peligroso antisistema, no, sino un representante de la joven derecha que asusta de verdad. Una rata. La mañana ha seguido tranquila, con lo de las empresas que se van, los bancos que se piran, y la constatación real de que los bancos se van, pero el negocio se queda. Es decir, que lo del cambio de sede, significar no significa nada, pero el símbolo es grande. Y a mí me tendría que dar igual y me da igual. Como dicen en mi pueblo, perdón, en el pueblo de mis padres, lo mismo me da que me cague un perro que una perra. Este refranillo puede valer para casi todo lo que está sucediendo estos días y es a la vez un bonito resumen de lo que viene a decir el artículo de Brigitte Vasallo sobre el procés que tanto y tan bien lo explica todo. Si voy más despacio de lo normal, no me lo tengáis muy en cuenta porque es que tengo toda la fila de la q a la p, prácticamente en armas, levantada y se me hace difícil, pero sigo. Este clima de pequeño frenazo, de dilación, de vamos viendo lo de la DUI, lo ha acabado de rematar Jordi Sànchez, de la ANC, a la salida de los juzgados de Madrid, donde lo han llamado a declarar por delito de sedición. Decimos las cosas con una normalidad que asusta. Rata, traidor, sedición, separatista. Fascista. Fascista no se dice mucho. Franquista queda como más así, pero fascista es más complicado de decir. Fascista. Fascista. Eres un fascista. Esto se parece mucho al fascismo. Manifestación en Zaragoza, banderas al viento, en TV3 dicen que gritaron contra Junqueras y Puigdemont. En Twitter decían que contra Colau. El himno, que suene alto. Otra vez. Veo un tweet en el que piden por favor que separen bien los dedos cuando levanten el brazo al cantar el Segadors. Me uno a la propuesta. Ver cantar un himno con el brazo en alto en la Plaza de la Vila, da mucho miedo. Hay cosas que dan risa, como que te digan que con nuestra actitud política somos cómplices de los que dan golpes. Como ya me da un poco igual, no me lo tomo ni a mal. Veo a Jordi Sànchez en la tele mientras estoy pensando que si como o si no como. Y pienso que hay gente que incluso me dice que ni come ni cena, por esto. Que le cuesta dormir. Como voy a base de nolotiles por lo de la espalda, caigo en la cama como un ceporro. Me muero. Dice Jordi Sànchez, presionado por la pérfida periodista española que si van a declarar la independencia ya la semana que viene. Y Jordi Sànchez y Jordi Cuixart. Alguien me dice que pueden ser los Sants Jordis. ¿Lo cogéis? Es buena. El año que viene igual celebramos Sants Jordis. Bueno, que le preguntan eso y el de la AnC dice que bueno... y se pone a tocar el violín y a no decir nada, lo que es señal de que el santivilismo está ahí, que ahora se trata de vender otra vez la moto de 'nos vamos yendo', de que ya han llegado a un punto y que ahora se trata de ir tirando y apelar al diálogo. Diálogo. Mediación. El otro día, al compartir el tema de las palabras de la Colau sobre la mediación y el diálogo, mentes preclaras me preguntaban mediación y diálogo con quién, eh, eh, eh, eh, eh, eh, eh, eh, y hoy, como suele pasar (referendum pantalla pasada, etc,), vuelve a caer la tostada de nuestro lado. Todos son de ICV-EUiA. Así por contarlo de alguna manera. Algunos de manera literal. Y nada. Mañana lo de las camisetas blancas. Intriga, dolor de barriga, quiénes son, quiénes son, de qué palo van. Parece algo más sencillo de lo que parece, una empresa de publicidad, algo creativo, una iniciativa en plan por hacer algo y que como estamos faltos de gente del lado de no liarla del todo, pues se apunta. Y nosotros parece que nos hemos apuntado casi desde el primer momento. Y no falta el tweet de los Raúles de la política, el PSC que se apuntan a esta mani y también a la del domingo de los fachas. El partido socialista de catalunya es lo más grande de todo. Capaz de convocar a una mani de fachas y al rato salir la alcaldesa socialista y apuntarse a la otra con la misma cara. La mani del domingo es una chulada, una idea de puta madre. Traer gente de fuera de Catalunya para que Catalunya sea Cataluña. Es una idea magnífica. Soy de las pocas personas a las que no les  ha sobrevenido el ataque de independentismo de momento, estoy aquí, en la biblioteca, escribiendo. Ayer tenía al lado a un chaval con la sudadera del Trapero, que me lo dicen hace veinte años que iba a ver a un joven molón con una camiseta de un poli y... y... y la del clint eastwood qué. Bocazas, siempre metiendo... Y eso. Pues nada. Que ya es viernes. Que la cosa se resuelve un poco el martes, porque les dijeron que no y luego les dijeron que sí y me preguntan que qué va a pasar que ven mucha ilusión en la gente y a mí lo que me preocupa es la gente que se quedó a dormir el sábado y el domingo estuvo ahí delante todo el día, que no llegue el martes y salga el flautista de hamelín y se los lleve al río. Como se los han llevado toda la santa vida, tanta ilusión y tanto fervor patriótico para al final acabar irse yendo poco a poco. Y me mandan un audio diciendo lo molón que es que se vayan las empresas y suena todo a secta chunga de peña que quiere ver cosas positivas en todo y al final un estem de puta mare que te hiela la sangre. Estem de puta mare, vindrán milers i milers d'empreses... oye, que vengan. Primero nos alegramos de que la banca se pire, luego vendrán miles de empresas. El socialismo era esto. O era otra cosa. Y en Alicante hacen fiesta porque va Banc Sabadell y no sabe uno dónde esconderse. Y ya es viernes y hoy me da que no voy a salir y voy a ver un poco más la tele que creo que me faltan datos, voy a leer más artículos, voy a seguir mirando twitter y me va a seguir doliendo la barriga. Total, con los nolotiles duermo como un ceporro y al final me acabo repitiendo y no cuento que ayer al final de una reunión dijimos de quedar el jueves y el jueves era día de la Hispanidad y dijimos... y nos reímos. Y eso. En fin. Que dice la gente que menos mal que es viernes, pero no tiene pinta esto de parar demasiado. Aunque parece que alguien está parando.
Y no somos nosotros, que siempre estáis con lo mismo.

jueves, 5 de octubre de 2017

Gracias Violeta Parra

En una de sus canciones, que se llama La Carta, Violeta Parra habla de una notificación que acaba de recibir porque la policía ha detenido a su hermano por participar en un paro. Sus hermanos son comunistas, dice al final de la canción, por la gracia de Dios.
Hace unos meses, Albert Fabà, ese personaje que no es de Santa Coloma pero que parece más de aquí que la fuente del borreguito, nos propuso un proyecto de colaboración. Se trataba de cantar canciones de Violeta Parra con motivo del centenario del nacimiento de la artista chilena. Él cantaría o recitaría y nosotros, eltoni, elpako & elchristian pondríamos el acompañamiento musical. Nos mandó una lista. Como nunca coincidíamos empezamos nosotros a probar. Escuchamos por primera vez muchas de estas canciones. Seleccionamos. Un mundo nuevo.
La cosa no funcionó, pero nos quedamos con dos canciones. Arriba quemando el sol y Arauco tiene una pena. No llegamos a más. Me gusta mucho otra canción, una canción tristísima, una canción negra, una canción que deja a la altura del betún todo el repertorio de The Cure, de Siouxsie, de todo lo siniestro y todo lo negro. Una canción tenebrosa, como lo son muchas de las canciones de Violeta Parra, que se llama Rin del Angelito y que no quiero ni volver a nombrar.
Las canciones de Violeta Parra cuanto más sencillas mejor. Son canciones simples, con instrumentos simples, de ritmo simple, a veces monótono, pero que te pueden dejar clavado en el sitio. Arriba quemando el sol puede ser la típica canción descriptiva de las tremendas condiciones de vida de los mineros, pero está cantada de una manera que te atrapa. Quieres saber más. Arauco tiene una pena, igual. Pero tiene más. Run Run se fue pal norte, donde cuenta cómo la ha abandonado su pareja... en fin.
Una historia personal que termina mal. Una mujer que se dejó la cara por sacar adelante un proyecto artístico con el que no le fue bien, más reconocida fuera de su país que dentro, con una familia llena de artistas, poetas, más cantantes, pero que no parecía ser especialmente feliz.
Y que nos dejó una canción que por más que parezca que la has escuchado dos millones de veces, es posible que nunca hayas escuchado del todo. Gracias a la vida. Terrible canción, porque parece que destila todo lo que ha ido cantando durante todo el tiempo en una última canción final. Una canción que lo resume todo y que no es ni la mitad de complicada que todas las demás. Una canción qu habla de todo pero de una manera muy simple, muy sencilla. Habla de todo, pero es un todo tan sencillo, que uno no puede dejar de repasar todas esas cosas, si las tiene, si las conoce. Algunas veces, si reconoces alguna de esas cosas que agradece, te tienes que sujetar para no emocionarte.
Y al final, siempre da gracias por el amor, o por la persona amada, o por las cosas que le recuerdan a la persona que quiere. Todo, todo sencillo, pero al final está ahí. El final está ahí.
Violeta Parra habría cumplido ayer 100 años. Podría haber sido otra efeméride más, pero desde hace unos meses, cada miércoles y cada viernes que ensayamos, tocamos las dos canciones. A lo mejor se quedan con nosotros ya para siempre o las olvidamos el año que viene. O incorporamos la innombrable. Pero ya tenemos otra ídola en el panteón. Con la guitarra, con los malos pelos, con el charango, el rinrin del charango sonando, la voz como rota, como un quejido, como una lija, o como una especie de montaña grande y grave. Da igual.
Gracias Violeta Parra.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Antología de la Zarzuela

Entonces, después de que una masa de recios bigotones desalojen a golpes una plaza llena de mozos vestidos con trajes típicos, sale el Rey y se hace el silencio. Y entonces, suenan unos tambores y unas fanfarrias y el Rey sale dando dos o tres vueltas por el escenario como si fuera montando a caballo pero no va montando a caballo. Hace el ruido ese de los caballos, pero con la boca. Y se planta en el centro de la sala y canta, con la voz engolada y la música haciendo un ritmo de pasodoble. Y canta lo siguiente: tengo una espada y la sé utilizar y por eso me mandaron fuera a estudiar. Y con mi espada voy a proteger a los que no puedo yo perder. Y me da en el corazón una fuerte emoción (¿?) saber que en mi nación, se me espera con devoción, porque todo es una acción que necesita reacción. Y no os deberéis preocupar (aparece un conjunto de personas con cara de no entender), porque yo os voy a ayudar y nada os va a pasar. Porque con mi espada desde aquí os voy a rescatar. Y a los que no son como deben de ser, se les va a suceder, que un fuerte espadazo les va a caer. Y si pensaste que te había dolido, más te va a doler. Y si te he dado vas a circular, como circulan los caballitos de mar... en el mar.
Y da dos o tres vueltas otra vez a lomos de su caballo imaginario y cuando quiere empezar de nuevo a cantar, una voz desde el interior dice que se acabó y los músicos dejan de tocar y ya no se habla más. Y sale otro grupo de gente al escenario y se ponen a cantar. Pero no cantan todos la misma canción. Por grupos van apareciendo y cantan, pero no todos a la vez. Como no se entiende lo que dicen, al final, aparece un señor con barba y la música va sonando antigua, una música que no es ni pasodoble, que no es ni un minué, es algo más antiguo todavía. Todavía más añejo. Si puede ser. Los músicos ni siquiera entienden la partitura. Pero aún así el señor de la barba va a cantar. Pero no recuerda la letra y va balbuceando palabras. Todo con la voz que requiere la obra. Engolada y viril: Yo..., la ley, de todos, entonces, Europa, economía, España, todos, Europa otra vez, una ley, país fuerte, gol.
Y abandona el escenario sin que se sepa bien bien si ha ido a por un papel o va a volver o ya está. Y entonces sale el verdadero protagonista, y aparece y todo el escenario cambia. Y ya no es una Zarzuela y salta en el tiempo, y en el espacio y en el lugar y parece todo más moderno, más contemporáneo y más fresco. Y la música parece muy moderna, pero de fondo uno reconoce algo cercano al pasodoble. Y cambia de idioma y entonces canta lo siguiente: lo hemos visto, lo hemos tocado, hemos alcanzado el objetivo y ya nada nos para. Y esta gente (y aparece un grupo que se parece a los que salían antes como agachados y es que la obra no da para contratar a tanta gente), viene a cumplir, lo que yo les voy a decir, y no tiene otra cosa que hacer, que al país... y se queda parado y vuelve entonces a empezar. Y no tiene otra cosa que pensar, que al país salvar. Y el grupo de personas que antes miraban al de la barba con extrañeza, ahora miran al personaje que acaba de salir con honda admiración.
Y la música y el escenario de tan moderno que es deslumbra y encandila y sale un grupo de coristas que aún más frescos y decididos entonan canciones pegadizas a ritmo de la música y todo es mejor y más bueno y será todo mejor y todo más lindo y más ameno. Y sus canciones enganchan, y sus canciones te contagian y hasta el público las canta y las asume y da igual sobre lo que cantes, que varían la letra, que todo encaja, y da bien y abandonan el escenario, pero no lo abandonan porque ya lo tienen ocupado. Y parecía que nose iban a ir y no se van. Y cuando sale otra vez el que habló antes, habla ya como ellos. Y yo mismo creo que estoy hablando así.
Y sale un grupo que se parece a mí y nadie le quiere escuchar. Y salgo yo y empiezo a cantar. Y mi canto te va a cansar porque es un canto irregular. No es un canto para animar, no es un canto para asustar. Es un canto que te hará pensar. Y tú lo que quieres es actuar. Porque todo lo tenemos a tocar. Y se trata de pensar que otra cosa...
Y quito el disco de la zarzuela, y no me gusta la zarzuela. Y la zarzuela es una mierda.

martes, 3 de octubre de 2017

La manifestación más grande de todas

¿Y contra qué era y a favor de qué? Pregunten, y según a quién le pregunten le contestarán una cosa u otra. Después de la resaca de la nube de ostias que hubo el pasado domingo, con las fuerzas y cuerpos intentando requisar urnas del referendum con aquella gracia y donaire que da tener academias donde les enseñan a retirar urnas y dar palos, se imponía hacer algo. Para algunos, se imponía empujar de manera inequívoca al Govern hacia la proclamación de la independencia y hacer efectivo el resultado del referendum. Para otros, protestar de la manera que fuera contra la represión. Para unos cuantos, salir a la calle para salir a la calle y demostrar que cuando hay palos, da igual si eres o no eres, estamos ahí. Estos se parecen mucho a los del grupo 'para otros'. Y puede que sean los mismos.
A las diez de la mañana en la plaza de la Vila había gente, un grupo importante había salido a hacer una Cercavila, que en tiempos se llamaba piquete informativo, pero que ahora ya no. Huelga o paro. Eres de huelga o eres de paro. Simplificando, CGT ha convocado una huelga general y CUP lo apoya. La Taula per la Democràcia que reúne a sindicatos de clase y entidades varias, apoyan un paro de país. No es lo mismo. Es distinto.
Sea como sea, en la plaza hay gente. Trabajadores del Ajuntament y gente más o menos reconocible del entorno. Una mesa con banderas de la UGT y CCOO que secundan el paro, que no la huelga. Al poco llega la gente de la CUP y CGT que vienen de hacer el Cercavila. Estamos un rato todos juntos, hablamos, comentamos y vuelven a irse de Cercavila. Cuando vuelven, hay otro parón de gente que se va acercando y finalmente a las doce, sale una marcha de la plaza de la vila, con la gente de SOM o CUP al frente. Y detrás todos los demás.
¿Quién convocaba la mani? Viene a dar un poco igual. Da tan igual que ni ellos habían puesto nada en el cartel. El caso es que se va uniendo gente y gente y gente y gente y acaba siendo un mar de gente. Tanta gente que no importa si el sentido genérico de la mani era uno u el otro. Da igual si el servicio de orden de la mani llevaba los petos de la ANC para distinguirse o no.
Pero cuando tengas dudas de qué haces allí o quién convoca o si las consignas que se gritan son unas u otras, recuerda al policía saltando por la escalera para estamparle la suela de la bota en la cara a...
Así que, adelante. Nada más salir me encuentro con el Téllez. Que hace que no veo al Téllez ni me acuerdo. Está en los Urales fabricando los tanques que los alemanes nos están destruyendo. Vamos para delante. El Lozano se une, quiere venir conmigo por la mani. Pero eso es difícil, porque mi andar es irregular y torpe y me voy parando y cayendo con gente. Y pierdo al Lozano y pierdo al Téllez y me los vuelvo a encontrar y se va dando uno cuenta poco a poco que hay mucha peña.
Pero que mucha peña.
Posiblemente los que estén delante de la mani piensen que la mani va de una cosa. Los que vamos en el medio vamos de otra. Todos vamos de lo mismo. Se supone. Es que somos de suponer y no paramos. Supongo que muchos, muchos de los que estamos ahí estamos porque vemos a la poli dar palos y se nos sube el azúcar. O se nos sube otra cosa. Y no queremos vivir en un país en el que las cosas se resuelvan a palos. Antes tampoco nos gustaban. Antes. ¿Se acuerdan de antes? Antes, cuando la poli daba y calentaba. Tampoco. Ahora, tampoco. Dejemos las consideraciones técnicas.
¿Cuánta gente ha venido a la mani? Unas diez mil personas. Una barbaridad. Que sí, que había quien cantaba las consignas indepes de siempre, pues claro que sí. También estaba el grito de Rajoy dimisión. Y el sempiterno orgullo de Santa Coloma. De saber que en Santa Coloma la gente sale a la calle. Y que no nos gusta que nos encasillen.
Pero nada. Quieres identificarnos, tienes un problema.
La mani ha avanzado por Rambla Sant Sebastià, Rambla Fondo, Jacint Verdaguer, Sant Just, Avinguda Generalitat y Plaza de la Vila. Y a tope de gente. Y gente, insisto, muy heterogénea. Gente que había ido a muchas cosas, no a una sola. O no.
Quizás no había ido la gente a eso y soy yo que lo miro con mis gafas. Y mis gafas siempre ven lo mismo. Porque cuando hemos llegado a la plaza de la Vila, quienes convocaban, supongo, que soy de suponer. Al llegar a la Plaza, parlamentos, de diputadas de la Cup de Santa Coloma como Gabriela Serra, representante de ERC de Santa Coloma Salva Clavera, Aitor Blanc de SOM como presentador, miembro de la Assemblea Groga y ya era otra cosa. Al lado, la gente de CCOO y UGT, gente de la Taula per la Democràcia, pues allí.
Y de qué iba la mani. Era un parón o una huelga. Íbamos a reclamar la independencia. ¿Nos quitan el sueldo? ¿Vamos a ir a la mani de la tarde? Pero la mani de la tarde... dónde es. En Urquinaona o en Jardinets. Ahí no habrá problema y cada uno irá a su amor. Tan solo decir que ha sido una mani increíble. Llena de gente. Con esteladas y con banderas nacionales con la leyenda #Rajoydimisión y la gente aplaudiendo. Gente cantando lo dels carrers serán sempre nostres, gente cantando santako mañana será republicana.
Y bueno. Aquí estamos. Nosotros ya hemos dicho algo. Y el que quiera entender que entienda.

lunes, 2 de octubre de 2017

Siempre tuyo

Tengo graves problemas de memoria. No sé distinguir lo escrito de lo narrado. Lo que escribo ahora lo he contado cientos de miles de veces, pero prefiero así quitármelo de encima dejándolo colgado en la realidad virtual.
Esta historia la contaba mi padre, así que nos toca ahora a mi hermano y a mí ir repitiendo sus historias como si fuéramos los descendientes de Violeta Parra o el hijo de George Harrison. Una historia corta, sencilla, que he querido dejar por escrito muchas veces pero que no he tenido el desto de hacerlo, pero que, en fin. Cosas que uno ve. Gente despidiendo a gente como si fueran a conquistar Peregil, coros y danzas ante oculistas amateurs… voy.
Cuenta mi padre que en tiempos fue sindicalista y que, por aquellas cosas, convocaron una huelga para reclamar algo. Mejoras sociales, puede que hasta algo relacionado con los sueldos, o movidas así. Cosas de antes. Y que, después de encerrarse muchas veces en las centrales de la Telefónica, decidieron plantarse en la Plaza Catalunya, que es donde estaba la Telefónica también, frente al Corte Inglés. Ahora no recuerdo si entran en el Corte Inglés o no. Cuanto más avanzo en el relato tengo la sensación real de haberlo escrito de verdad. Pero no tengo manera de saber si ya…
Sigo. El caso es que ocupan la central de Plaza Catalunya y hacen una barricada o algo así. Una barricada, hermanos y hermanas. Mi padre haciendo barricadas. Mi padre cuenta esto y te partes de risa. Hasta el final, claro. Pero siempre que desto, lo contaba. Decía que estaban allí, encerrados en la central y que vino la policía.
Se pusieron delante de ellos, al otro lado de la barricada. Supongo que andaría mi tito Basilio por allí, me gusta pensar que estaba mi tito por allí. Los dos lagartos. Siempre en el bando equivocado. En fin. Con esa facilidad para decir la palabra justa para molestarte. Y reírse. La policía y los trabajadores. Frente a frente.
Bien. El caso es que entablan conversación. Oye, preguntan los policías, qué pasa con vosotros. Pues mira, que llevamos ya en huelga nosecuántos días y está la cosa calentita ya. Joder, pero tanto tiempo lleváis. Si, pero qué vas a hacer… Es que está la cosa mala de verdad, me cago en la puta. Y tú de dónde eres. Pues yo soy de… ostia, pues yo soy de… me cago en la puta de oros. Joder.
Y entonces sonó el pito. Y la policía se puso a repartir. Serán siempre nuestros. A por nosotros.

domingo, 1 de octubre de 2017

El sistema se cae. El #1O en #SantaColoma


Yo ya no soy capaz de acordarme del tiempo que llevamos con esto, pero hoy era el día. Hoy era el día en el que todos los artículos leídos o escritos, guerras en facebook, relaciones personales enviadas a cagar, tweets incendiarios, toda la política, las discusiones, las chapas, los discursos, las canciones, las camisetas, los cortes de pelo, los abrazos, los besos, los libros, las banderas, los amigos, la amigas, las cervezas, las cervezas artesanales, los policías, los mossos, la Santa Espina, la estelada, las esteladas, los indepes, los unionistas, los equidistantes, los federalistas, los fascistas, los españoles, los catalanes, los bomberos vascos, la estanquera… todo ello, llegaba a un punto de no retorno. Como el agua que gira en un bidet y que va a parar al sumidero. Como la bolita que va cayendo hasta que llega a agujero. El día.
No me he quedado por la noche a proteger, a cantar, a hacer fiestas de camuflaje, he ido a las ocho y media al Puig Castellar, a desayunar y a que me diera la mano Sánchez Gordillo. Un día tenebroso y una cola que iba creciendo. Sánchez Gordillo parece que pierde mística. Te lo presenta Fermín y Fermín igual no sabe que lo he eliminado del Fb porque no es capaz de decir que lo de llamarnos traidores no es ninguna gracieta. Tiene una pinta el día terrible. Oscuro, muy oscuro. Negro. Pero no está lloviendo. Estoy fuera de la cola, hay ya bastante gente que se ha pegado el madrugón. La P. está dentro. Me ha ido enviando mensajes toda la noche. Está dentro. Han llegado las urnas. Que se queda. Que va llegando gente. A las ocho y media, nos vamos a la petanca a comer un bocata. Cuando salimos la cola ha aumentado mucho. Sigo hablando con Fermín, con la chica que es la madre del Mario, creo que es Mario, y que la conozco de cuando hice la mili en la Betania. La gente va preguntando. Que si he votado. Que si voy a votar. No voy a votar.
No voy a votar porque no. Porque no. Porque no. Porque no comparto el discurso oficial, no comparto el discurso que todos los días sale de las emisoras que escucho, que son rac1 y tv3, y mucho menos las otras. Y no creo que sea un referéndum. Será otra cosa, será lo que ha sido, una movilización en la que la gente ha cogido las riendas de lo que los gobiernos no han sabido hacer. La gente. Una parte de la gente. Porque veo a compañeros y compañeras de partidos siendo parte de la organización y me dicen que el gobierno ha capado todo el sistema de recuento y las webs. Pero la gente empieza a votar y vota deprisa y se vacía la cola. Entro a ver  a la P. y dudo si votar nulo. Y se cae el sistema y van apuntando a mano. Hago la broma de que parece que estemos recogiendo firmas. Como si fuera un proceso participativo. Soy así, de bromas. Y no hago gracia.
El Pitarque. Me lo encuentro con el Salva Clavera y la Gemma y cuenta eso, que el sistema se cae. Y es verdad. El sistema se cae, dice Pitarque. Parece que no ha dicho nada.
El sistema capitalista no, eso está claro. Pero todo lo que ha pasado hoy es para que se piense si el sistema, al menos el sistema por el que Catalunya sigue siendo parte de España y así será por siempre jamás, ese sistema se cae. Salen los resultados. Dos millones de votos a favor del Sí. Con un referéndum de autogestión. Con unas condiciones precarias, con una organización voluntarista, con medios perseguidos, con miedo y con nervios. Dos millones de votos. Es más o menos lo del 9n, ni sube ni baja. Pero no es lo mismo. Ha habido palos y ostias. 800 heridos. Y un gobierno español noqueado.
Dirán, no, no, el Gobierno español esto lo lleva de puta madre, le da igual. Otra vez dos millones de personas que dicen que sí a la independencia y unos doscientos mil diciendo que les da igual si es referéndum o movilización, que ellos no o nulo o en blanco. Y eso el Gobierno de Rajoy no lo sabe parar. Y no lo para. Y está todo como estaba. O no. ¿O no?
Se supone que en unos días habrá declaración de Independencia. Y eso no es lo mismo que el 9n. y eso no es lo mismo que nada. Y los palos. Los palos que ha habido. Y lo que eso ha cambiado.
Suena otra vez Els Segadors en la tele. He ido a ver a P. y no he votado. Han comenzado a gritar lo de votarem y he pasado. Y nos hemos ido a las Viñas. Y más hablar con gente y menos con otra gente. Y una señora se cae delante de mí y la acompaño a votar. Y veo gente que me ve acompañando a la señora mayor. Y vuelvo con la señora mayor. Qué buena gente soy. Qué majo. Y soy el puto demonio. Estamos ahí un buen rato. Y veo a gente, mucha gente en las colas. Y van enviando imágenes de cosas que están pasando.
Que están dando palos en Barcelona. Que están dando palos en Sabadell. Que… y vídeos. Y palos. Y es una situación de nervios. Todo el rato, nervios. Cada coche, cada furgoneta que llega. Nervios. Dicen, dicen, dicen. Nos vamos. Estamos un rato dando una vuelta y volvemos. He visto la entrevista al Mas, me dan menos ganas que nada de votar. Dicen que la GC ha venido a las Viñas y luego al Puig. Pues no. Falsa alarma. Me quedo con el Tito tomando una cerveza, en lata. Hablo con la gente y a veces tengo la impresión de que hablo a medias. Pero hablo. Sigo pensando que estoy allí apoyando. Estando. Por si pasa algo. Movilizándome como dice el cartelito de Catalunya en Comú. Dando conversa, haciendo masa. Ya veremos qué más. Acabo de tomarme una birra con el Tito, como digo, y al bajar del taburete… la espalda.
Como una señal. Señales. La espalda, clavado, fatal, superdolor. No puedo andar. Intento bajar a casa. No puedo. Me voy a la peña y pongo la tele. La sexta. Están con el tema. Entrevistan a Margallo, imágenes de los palos. Muchas imágenes. Policías y guardias civiles dando palos. Palos.
Y la imagen. El poli que salta las escaleras para golpear de una patada a una chica, creo. Cargas policiales. Polis contra mossos. Guardias civiles contra mossos. Yo que sé. Decido que tengo que votar. No me puedo mover. Bajo en metro al Puig. Va a jugar el Athletic y tendría que quedarme a ver el partido. Pero me voy. Voy a votar. Voto con un suputamadre, que me dice el Eloy (Eloy, pitarque… la juventud baila), que es lo mismo que ha pensado él. Voy, voto, y ya. su puta madre. Su puta madre de quienes machacan a la peña a golpes. De quienes envían al matadero a la peña. De quienes dicen que ‘ya han colocado la imagen que queríamos’. De quienes te hacen el favor. De quienes no dicen ni pío. De quienes… su puta madre. Así en general. Estoy cansado, la espalda fatal, creo que es incluso de los nervios y la tensión. Y se acaba todo y tenemos que quedarnos allí esperando y el bombero anima el cotarro.
Y cantan. Y cantan lo de els carrers serán sempre nostres, y le cambian la letra y cantan els mossos serán sempre nostres, y no me hace ni puta gracia. Y el repertorio incluye unos Segadors que parecen cantados en el programa ese de los coros góspel y ya de ahí pasamos a boig per tú y a la de ben tocat per la tramuntana. Salgamos de ahí. Ya. A por una birra. Y una compañera nos dice que no nos vayamos. Debemos ser a los únicos a los que se lo ha dicho. Huelo a traidor por todas partes.
Yo creo que a Rajoy le quedan después de esto muy pocos meses. Y viendo los datos, el voto indepe sigue siendo igual. Con euforia, con violencia en contra. Un estado con una parte que se quiere pirar. Y seguimos igual. Y a palos. Y esto va a seguir así siempre… no me lo creo. Algo debe pasar. Y en Santa Coloma los votos son menos que el 9n. Y no veo caras de gran alegría en plaza Catalunya. Y ahora son todo anomalías.
A Rajoy se lo van a pasar a cuchillo pero ya. Aquí a ver cómo va lo de la Dui, que no me lo acabo de creer con estos resultados, a ver cómo va lo de la huelga general y si se hace a ver a quién acojona más. Y por lo demás en Santa Coloma, a esperar que esto no nos trinche, que no nos deje tocados. Que vuelva a poder hablar con el Fermín, con el Pitarque, con la Alba, con el Aleix, con el Corral, sin tirarnos a dar o hablar de polladas porque del tema mejor que no… y así.
Y nada. Que después de todo, y con la espalda hecha un cisco, la sensación de que todo es igual y que el agua no acaba de bajar por el sumidero.